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'Volver con' regresa a San Vicente de la Barquera con David Bustamante

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David Bustamante vuelve a San Vicente de la Barquera, el pueblo de Cantabria donde nació y se crió hasta su participación en Operación Triunfo el año 2001. David nunca ha dejado de volver al pueblo que siempre le ha apoyado desde que empezó a cantar y donde vive la mayor parte de su familia y amigos.

David comienza su recorrido por San Vicente de la Barquera acompañado de su padre Tito, un hombre que siempre ha estado al lado de sus tres hijos. Juntos recuerdan los veranos en la playa y la emoción del regreso triunfal de David después de su éxito en televisión. En la plaza del pueblo charlan con la prima de David y su hijo Michael del que el cantante es padrino.

Boga Boga, una parada obligada

Una parada obligada cada vez que vuelve al pueblo es el Boga Boga, el restaurante de unos amigos de la familia al que David siempre entra directamente por la cocina. El cantante no puede resistirse al pastel de atún que se está preparando en los fogones y acompañado del dueño del local recuerda la época en la que el joven cántabro soñaba con colgar su foto en la pared de las celebridades que adorna la entrada del restaurante. Antes de marcharse demuestra sus habilidades como hipnotizador de bogavantes a los asombrados clientes del local.

En una casa en medio del campo viven los abuelos maternos de David. El cantante se acerca hasta allí para compartir con ellos un rato agradable en la cocina. Mientras disfrutan de sus recuerdos, David aprovecha para llenar el estómago con la tortilla de patata de la abuela y cantar con su abuelo una montañesa típica de Cantabria.

Un amante del fútbol

David jugó durante muchos años en el equipo de fútbol del pueblo e incluso con la selección de Cantabria, por eso guarda especial cariño al polideportivo donde tantas veces entrenó. Acompañado del responsable del recinto repasan las huellas que David dejó en el equipo. Después, enfundado en una camiseta del club, demuestra que aún conserva sus habilidades con el balón jugando una pachanga con algunos de sus antiguos compañeros.

Enfrente del polideportivo está el colegio Mata Linares donde David estudió EGB. De vuelta a los antiguos pasillos donde estudiaba, un encuentro muy especial le espera en su antigua clase. Algunos de sus antiguos compañeros han vuelto al aula para disfrutar de las anécdotas que compartieron cuando eran niños. Unos años en los que todos pensaban que David triunfaría como futbolista antes que como cantante.

Trabajó como albañil con su tío y sus primos

Después de sus estudios, David pasó varios años trabajando como albañil con su tío y sus primos. Su familia sigue viviendo de la construcción y el cantante se acerca hasta la obra en que trabajan para llevarlos a tomar algo después de la jornada laboral. Antes del merecido descanso, David se anima a recordar subido en un andamio las canciones de Nino Bravo con las que amenizaba la faena de toda la cuadrilla de obreros.

Reunidos en el Bar Marinero, se les incorpora a última hora una prima a la que David aún guarda rencor por haber devuelto al mar un muble que pescó siendo un niño. Ella cerrará la herida con un emotivo recuerdo que le ha preparado.

David comienza su segundo día visitando el mercado del pueblo donde trabajan sus tíos. La pescadería y la charcutería están regentadas por hermanos del padre del cantante. Entre risas y buenos momentos, su tía Charo le recordará lo mucho que disfrutó del éxito de David su abuelo paterno ya fallecido.

Vuelta a casa de sus padres

Mientras recorre las calles de San Vicente, David charla con sus amigos de toda la vida antes de volver a la antigua casa familiar que aún conservan sus padres. Después de nueve años sin volver a pisarla, el cantante y su hermano recuerdan el impacto que tuvo en su comunidad de vecinos las muestras de afecto de las fans. Entre recuerdos de una vida anterior, David se sincera con su padre, una persona sin la que no hubiera llegado tan lejos y a la que nunca podrá devolverle todo lo que ha hecho por él.

La ermita de la Virgen de la Barquera es una visita obligada para el cantante cada vez que vuelve a su pueblo. Durante dos años fue picayo y portó la Virgen en la Folia, la fiesta grande de San Vicente. David le demuestra su respeto junto a su amigo Lolo y ambos disfrutan de la música de las jóvenes picayas en el recinto religioso.

David participó en muchos karaokes en la plaza de San Vicente organizados por Marcelo, locutor de la radio local. Junto a él recuerda aquellos comienzos y disfruta del salto de gigante que han dado los concursos porque ya no se celebran en la plaza sino en el nuevo auditorio del pueblo. Para sorpresa de David el aforo está lleno a la espera de que el artista les regale alguna de sus canciones. San Vicente de la Barquera es un pueblo que siempre se ha sentido tan orgulloso de David Bustamante como él lo está de su tierra y su gente.

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