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Dolores Redondo: "Los miedos del ser humano son los mismos desde el principio de los tiempos"

  • La escritora donostiarra presenta La cara norte del corazón y recupera el personaje de la inspectora Amaia Salazar
  • Ubica la acción en un Nueva Orleans arrasado por el Katrina donde los agentes persiguen a un asesino en serie

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Dolores Redondo explora en su nueva novela 'La cara norte del corazón', la parte oscura del alma

La relación de Dolores Redondo (San Sebastián, 1969) con Nueva Orleans viene de lejos. La escritora no olvidó la devastación del huracán Katrina que se cebó con su población más vulnerable en 2005.

“Lo terrible ocurrió en los días posteriores cuando la población quedó completamente abandonada por la Administración. La gente se moría literalmente de sed y la ayuda no llegaba. Mostró como en un país tan poderoso como EE.UU. hay ciudadanos de segunda”, recuerda la autora. Ante tanta debacle, Redondo se prometió a sí misma que retornaría a la ciudad del jazz como homenaje literario, un deseo que ha tomado forma en La cara norte del corazón (Destino).

La cara norte del corazón es la que no dejamos ver a nadie

Su última novela es una especie de precuela de la célebre Trilogía del Baztán (El guardián invisibleLegado en los huesosOfrenda a la tormenta) donde ya había dejado miguitas del paso de Amaia Salazar por Nueva Orleans y su relación con el enigmático agente Dupree.

Ahora, Redondo bucea en la formación en el FBI de una joven inspectora tras los pasos de un asesino en serie, apodado “el compositor”, en una ciudad “postapocalíptica” destruida por el Katrina. “La lluvia y las grandes masas de agua son una constante en mis novelas, ya es firma”, apunta la novelista.

Puro thriller en el que la donostiarra también viaja a su adorado Baztán: Amaia Salazar recibe una llamada de su tía Engrasi que le enfrentará a los demonios de su niñez que anidan en el valle navarro.

Una carrera ascendente

En Baztán arrancó todo y la historia es sobradamente conocida: la trilogía de Redondo fue un bombazo, y enganchó a millones de personas a esta mezcla propia de mitología ancestral y crimen que empapa su escritura.

Más datos meteóricos: Dolores Redondo hizo sus pinitos en la escritura con 14 años, ha creado cinco novelas en seis años y ha coronado con el Premio Planeta (Todo esto te daré, 2016).

Y de vuelta a la oscuridad/luminosidad de ese caleidoscopio que es el alma humana. "La cara norte del corazón (título de la novela) creo que es la parte que no dejamos ver a nadie de nuestro propio corazón, la que nos hace vulnerables. También representa la parte oscura que Amaia sabe reconocer porque ha escalado esa cara norte y sabe reconocer el mal”, explica.

De cómo enfrentarse a una novela negra “victoriana”- como ella la califica- del trabajo de los investigadores y de los recovecos del éxito y el fracaso ha charlado Dolores Redondo en una entrevista para RTVE.es.

PREGUNTA: Para el libro te has inspirado en el caso real del asesino John List que en los 70 mató a toda su familia y continuó con su vida en EE.UU.

RESPUESTA: Elegí su perfil de comportamiento porque es muy llamativo. No se parece a lo que suele ser habitual en un asesino en serie. Por su frialdad y porque no tenía esa afán de notoriedad que suelen tener este tipo de criminales y nunca huyó.

Estaba muy tranquilo con su conciencia, cuando fue atrapado dijo que no se suicidaba porque no iría la cielo. Esto ya creo que nos da un perfil de cómo era este tipo y cómo podía llegar a pensar. Es tan raro, que muchas personas creen que me lo he inventado para la novela porque no encaja en el perfil.

"Es una novela victoriana porque el detective nos recuerda más a Doyle o a Poe"

P: ¿Cuánto de homenaje hay en el libro a Thomas Harris (El silencio de los corderos) por el asesino Hannibal Lecter y a Conan Doyle por Sherlock Holmes?

R: Hay mucho y también a John Verdon a Ignacio Aldecoa…. siempre homenajeo a escritores que admiro. La segunda parte de la novela ocurre después del Katrina. Deja una ciudad sin luz, sin agua corriente, con el 80% de su superficie bajo las aguas. Es una ciudad sin comunicaciones.

Hay unos tiempos que marcan la llegada de las pruebas, de las analíticas, de las órdenes… Cualquier lector habitual está de sobra empapado con estos procesos pero aquí se rompen completamente: no se hacen fotografías ni se recogen pruebas no hay frigorífico ni forma de mantener la cadena de custodia.

Por eso digo que es una novela victoriana, en el sentido de que el detective nos recuerda más a Doyle o a Poe en la calle Morgue. Hay un investigador que llega ahí que tiene que ser muy intuitivo, muy instintivo y guiarse un poco por lo que cree que va a pasar e intentar adelantarse al criminal que persigue.

P: La espiritualidad y los mitos de Nueva Orleans y Baztán están conectados; el huracán y la tormenta interior de la inspectora también.

R: Cuando saqué las criaturas mitológicas de la Trilogía del Baztán, tenía una réplica idéntica en otras culturas como la sumeria, Japón, El Caribe y sobre todo el vudú de Nueva Orleans que tiene matices diferentes al vudú de Haití o África. Nos encontramos criaturas muy parecidas pero que tienen distinto nombre. Tienen comportamiento idéntico pero se lucha contra ellas igual.

Al fin y al cabo, los miedos del ser humano son iguales desde el principio de los tiempos. Siempre hemos tratado de buscar una explicación o de combatirlos cuando nos resultan inexplicables. Cuando nos encontramos ante una situación que nos sobrepasa, que nos parece de fuera de este mundo buscamos la forma de nombrarlas. Esas cuerdas están tendidas de una a otra cultura y son universales.

"Por suerte hubo alguien que me vio cuando era invisible"

P: Tu éxito es indudable pero varias editoriales rechazaron El guardián invisible, ¿cómo lo recuerdas?

R: Nunca pensé en dejarlo y lo recuerdo con cariño. Hubo alguna editorial que también me señalaba que la novela era muy buena pero me decían porqué creían que no iba a funcionar, que era precisamente las cosas que la han distinguido: me decían que si eliminase el hecho de que ocurriera en un pequeño pueblo de Baztán (Elizondo), la mitología, las palabras en euskera, quizás pudiera funcionar porque esas cosas la acotaban a un territorio muy, muy, pequeño (risas) y quizás no interesaran al resto del mundo. Por suerte hubo alguien que me vio cuando era invisible y percibió que lo que te diferencia puede hacer que algo triunfe.

Las novelas y las películas han abierto a otros autores la posibilidad de hablar sobre otro tipo de personajes o creencias. Lo que hace siete años no funcionaba ahora se reconoce que funciona y también en otras partes del mundo.

P: ¿Crees que en este momento hay mayor visibilidad de las escritoras y más personajes femeninos fuertes en la novela negra?

R: A la vista está que entre los más leídos hay muchas autoras. Sin duda es un momento dulce en el que hay que poner el foco porque hasta hace poco no era así. Yo a la hora de leer algo no tengo tan presente si lo ha hecho un hombre o una mujer sino que la historia me envuelva y me conquiste. El nivel literario, por suerte, en hombres y en mujeres es muy alto.

Pero me gusta que haya voces femeninas sobre todo porque la mujer ocupa cotas más relevantes en la sociedad. Es normal que hablemos de una inspectora o una jueza muy competitiva. Esto hace cien años hubiera sonado a ciencia ficción. Es un reflejo de la realidad social.

P: ¿Qué está leyendo ahora Dolores Redondo?

R: Estoy leyendo a Antonio Muñoz Molina, Tus pasos en la escalera. Es uno de mis autores favoritos y es una novela preciosa.

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