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Isabelle Huppert y Paul Verhoeven, durante la presentació de 'Elle' en el Festival de San Sebastián.
Isabelle Huppert y Paul Verhoeven, durante la presentació de 'Elle' en el Festival de San Sebastián. EFE PO

Paul Verhoeven, el eterno subversivo vuelve con 'Elle'

  • Estrena su perversa sátira protagonizada por Isabelle Huppert

  • RTVE.es entrevista al director holandés de 78 años

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Provocadora, obscena, pornográfica y sexista, pero también una delirante sátira a la sociedad de su época. Así fue recibida en 1973, Delicias turcas, el gran éxito holandés de Paul Verhoeven. Y parece que no se ha movido un milímetro. El veterano cineasta es uno de los protagonistas de 2016 con Elle, su incursión en el cine francés que, tras las buenas críticas de Cannes, se estrena el 20 de septiembre en España.

En Elle (adaptación de la novela Oh... de Philippe Djian), Isabelle Huppert interpreta a una exitosa empresaria de videojuegos, una mujer fuerte e independiente, que sufre una violación en su casa. Es solo el primer minuto de la película: comienza entonces una sucesión de giros cargados de perversidad y mucho humor negro que azotan sin piedad la moral y las costumbres de la alta burguesía.

Elle es el estudio de un personaje: una mujer que no quiere ser una víctima”, resume el cineasta durante una entrevista con RTVE.es en el pasado Festival de San Sebastián.

Con 78 años, Verhoeven contagia energía y pasión, tal vez porque es un centro de gravedad permanente. Lleva más de 40 años como una isla de la historia del cine: un maestro de la subversión con buen toque para la taquilla, siempre a la contra y siempre popular, con más de 30 años con algunas de las películas más instaladas en el imaginario colectivo (Robocop, Desafío Total, Instinto básico).

“El personaje de Isabelle Huppert, por algo que le sucedió cuando era niña, es capaz de transformar su vida. Es alguien que es capaz de pasar por encima de la maldad: reconoce la maldad y se aparta. Y, si quieres ponerlo en términos del Antiguo Testamento, sería: ama a tu enemigo”.

La cita bíblica no es fortuita. Verhoeven es miembro del proyecto 'Jesus Seminar', dedicado a autentificar los hechos atribuidos a Jesús en los Evangelios, y todavía aspira a dirigir su versión cinematográfica sobre el Nuevo Testamento.

Lleva tantos años con la etiqueta de provocador que casi la acepta, aunque niega toda intención. “Mucha gente cree que lo hago a propósito, pero simplemente no quiero quedarme en el centro. Cuando tengo una idea que me parece interesante voy a por ella. Confío en mi intuición si pienso que algo es importante, atractivo y artísticamente relevante. Aunque pueda ser controvertido”.

La fama de provocador oculta en ocasiones que Paul Verhoven es, sencillamente , un narrador natural. El espectador de Elle recorre el horror, la sátira de las élites, la carcajada culpable y el suspense. Cabe todo menos el aburrimiento.

En su ecléctica trayectoria, marcada por sus éxitos de ciencia ficción Hollywood (y por el rotundo fracaso de Showgirls), cuesta rastrear patrones. Incluso para él mismo. “Trato de ser original, diferente y romper las reglas, pero no hay nada común. Dicen que soy feminista porque mis personajes femeninos son fuertes. Y sí, siempre he sentido que las mujeres no son en modo alguno menos que los hombres, pero, especialmente en mis películas holandesas, los hombres también son fuertes. Sharon Stone en Instinto básico es un personaje fuerte, pero el personaje principal es Michael Douglas”.

En muchas ocasiones, la controversia es el choque de la moral estadounidense con la audacia de los temas. Afirma, sin dudas, que respira mejor rodando en Europa. “La moral en EE.UU. todavía está dictada por cierta forma de cristianismo, cierto sentido de la pureza. En EE.UU. he visto las mentiras más grandes, el viernes leía declaraciones de Donald Trump que eran una invitación al asesinato. Pero en la industria del entretenimiento se trata de no ofender a nadie, ser puros. Siempre tratan de ser para todos los públicos o como mucho para mayores de 13 años. Todas mis películas fueron calificadas para mayores de 18 años. Domina la idea capitalista del dinero que se pone y el dinero que se recibe, y no la calidad del proyecto. Por eso es todo secuelas, precuelas y reboots”.

¿Sería por tanto imposible hacer ahora Robocop o Starship Troopers? “Sí, sería imposible. Pero espero que lo sea otra vez, porque tengo dos proyectos. Todo depende de qué pasa con Elle, que se estrena en allí en noviembre”.

De momento, Francia ha escogido Elle como representante para competir en los Oscar. No sería su primera vez: hace 42 años ya representó a los Países Bajos con Delicias turcas. Casi nada.

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