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Los Dardenne provocan sentimientos encontrados en Cannes con 'La fille inconnue'

  • Los hermanos cineastas dicen que la cinta es un "himno a la vida"
  • Brillante Mendoza retrata la miseria y corrupción de Manila en Ma'Rosa

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Los Dardenne entran en juego en Cannes con 'La fille inconnue'

Los hermanos Jean Pierre y Luc Dardenne han provocado este miércoles sentimientos encontrados en la competición de Cannes con La fille inconnue, una película con la que han querido crear un "himno a la vida", mostrar el hecho de que no todo el mundo se queda callado y sin reacción cuando algo malo pasa a su alrededor. La segunda película a concurso esta jornada en Cannes ha sido Ma'Rosa, del filipino Brillante Mendoza.

Recibida con aplausos pero también con alguna protesta, en La fille inconnue los Dardenne se lanzan al thriller, pero sin abandonar ni su pausado estilo narrativo ni el trasfondo social que siempre acompaña a sus películas. "Intentamos filmar el flujo de la vida sin fijarla ni encerrarla en una jaula", ha explicado Luc Dardenne, que señala que frente a los actos de terror de los atentados de París o Bruselas, sus imágenes "defienden la vida e intentan comunicar esa postura al espectador".

Pero ha asegurado que la película no quiere lanzar ningún mensaje concreto. "Es la historia de una doctora (...). Se puede tener como ejemplo a seguir o no, pero eso es responsabilidad del espectador". Porque para estos hermanos belgas, cuando una película está finalizada y se estrena, pasa a ser propiedad de los espectadores, que son los que la interpretan a su manera.

Protagonizada por Adèle Haenel -ganadora el año pasado del César a mejor actriz principal por Les combattants- La fille inconnue se centra en una joven doctora que una noche, cuando ya ha cerrado oficialmente el horario de su consulta, decide no abrir la puerta cuando alguien llama.

La joven que llama es hallada muerta al día siguiente muy cerca de la consulta de la doctora, lo que le llena de culpabilidad e inicia una búsqueda para tratar de descubrir lo que pasó.

El regreso al lugar del crimen

Una historia que rondaba la cabeza de los cineastas desde hace años, sobre un médico que intenta reparar algo, y el resultado es este filme sobre una mujer que no elude su responsabilidad y que fuerza a los demás a asumirla también, ha explicado Jean Pierre Dardenne. La película, como es habitual en ellos, está ambientada en Seraing, la ciudad cerca de Lieja en la que se criaron y en la que encuentran la inspiración para contar historias que podrían ocurrir en cualquier lugar.

"Quizás es porque ahí sentimos nuestros primeros miedos, nuestros primeros deseos. Somos como unos criminales que vuelven al lugar de su crimen", señaló Luc como explicación de por qué nunca salen de esa zona para rodas sus filmes. Películas que en su mayor parte están protagonizadas por mujeres porque "las mujeres son el futuro del hombre, son responsables, libres, reaccionan, hacen avanzar el mundo", ha agregado Luc.

En este caso es también una mujer, a la que da vida Haenel, que explicó que su personaje es un ejemplo de "cómo inhibimos una parte de nuestra humanidad cuando vivimos en una ciudad y nos enfrentamos cada día a cosas horribles y no podemos asumirlo todo". Junto a ella, Jérémie Renier, un rostro habitual en el cine de los Dardenne, en un pequeño pero esencial papel en el filme. Un actor que fue descubierto por los Dardenne, que le dieron su primer papel importante en La promesa (1996), cuando solo tenía quince años, y al que le gusta la forma en la que los hermanos dedican a preparar cada filme, sus ensayos y el tiempo que le dejan para construir su personaje.

Un trabajo que los Dardenne siempre realizan juntos porque, como asegura Jean Pierre, son una única persona. "Somos una única persona. No lo parece porque hay dos cuerpos, pero lo juro, somos uno, sino sería imposible", ha dicho entre las risas de los periodistas.

Y juntos han logrado estar entre los cineastas más respetados y premiados en Cannes, donde han presentado sus siete últimos trabajos. En 1999 con Rosetta ya lograron la Palma de Oro, que repitieron en 2005 con L'enfant.

La corrupción y la miseria, de la mano de Mendoza

Por su parte, Mendoza mezcla corrupción policial, miseria y desesperación en Ma'Rosa, la otra cinta a competición oficial en Cannes este miércoles, que narra una situación habitual en Manila, "que tenía que ser contada".

La película, que tuvo una tibia acogida en Cannes, se centra en la vida de Rosa y su familia en un barrio pobre de Filipinas y en cómo se dedican a la venta de 'cristal' para sobrevivir en una zona en la que el alcohol y las drogas son el principal alimento de la desesperación. Rosa y su marido son detenidos por unos policías que han montado una especie de comisaria paralela en la parte de atrás del edificio de la oficial y se dedican a extorsionar a los detenidos para liberarles a cambio de enormes cantidades de dinero.

La película está protagonizada por Jaclyn Jose, una de las actrices más conocidas de Filipinas, que está acompañada por su hija, Andi Eigenmann, que también interpreta a su hija en la pantalla.

Se trata de una historia bastante familiar para el realizador, que pasó años desarrollando la película, para lo que siguió a una familia concreta que vive en una barrio similar para poder ver cómo interactuaban entre ellos y con sus vecinos. "Esto está ocurriendo y tiene que ser contado. Una de las razones por las que hice este filme es porque este tipo de situaciones se está convirtiendo en una forma de vida (...) creo que como cineasta tienes que rodar estas cosas", ha explicado en una rueda de prensa Mendoza, que ya ganó en Cannes el premio a Mejor Director en 2009 por Kinatay.

Pese a ello, Mendoza asegura que no quiere hacer cine político y que sus películas ya tratan suficientes temas sociales. Y para que esas historias sean creíbles, Mendoza desarrolla un laborioso proceso que le lleva primero a familiarizarse con los actores, implicarse con la comunidad y trabajar estrechamente con todo su equipo para que sepan exactamente lo que quiere filmar.

Una de las cosas más importantes, resalta, es no darles el guion a los actores. Aunque siempre tiene un guión muy estructurado, prefiere trabajar con los actores y no darles su texto para que sean "espontáneos en términos de interpretación". "Para ser natural no necesitan solo llegar al set con el maquillaje sino conocer perfectamente el personaje, y así llegan al plató como el personaje y no como el actor", agrega el realizador que considera que así sus películas tienen un estilo documental que las da el aspecto real que busca.