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Cómic: Fantasía y surrealismo en 'Anthology 451'

  • Una selección de historias coordinada por el dibujante John Hoffman
  • "El título es un homenaje a la novela de Ray Bradbury", asegura

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Viñeta de 'Anthology 451'
Viñeta de 'Anthology 451'

Lectura idónea para estos días de calor sofocante, Anthology 451 (Ominiky) nos traslada a mundos fantásticos y surrealistas, sórdidos y terroríficos, en una estupenda selección de historietas coordinada por el dibujante John Hoffman.

"El título es un homenaje a la novela de Ray Bradbury Fahrenheit 451, pero no existe ninguna similitud temática entre el libro y nuestra antología. Inconscientemente, se nos ocurrió la idea de un nombre que evocara sensación de calor", explica Hoffman (Calgary, Canadá, 1974).

"Queríamos establecer un listón muy alto en cuanto al nivel de la narración, y eso empezaba por dar con un nombre que nos obligara a apuntar alto. Espero que hayamos estado a la altura. Personalmente, no podría estar más contento con el trabajo que han realizado cada uno de los ilustradores", añade.

Autores de lujo

La nómina de autores incluye a Craig Berry, Rodolphe Guenoden, Robin Joseph, Viktor Kalvachec, Kris Pearn o Mike Thomas, una pléyade de artistas que, en su gran mayoría, proceden del mundo de la animación, donde han firmado trabajos tan destacados como "El príncipe de Egipto", "La ruta hacia El Dorado" o "Kung Fu Panda".

"Todos son amigos míos. Algunos pertenecen a mi etapa universitaria, con otros he trabajado en algún momento de mi carrera, y al resto los conocí en un foro de dibujo online. Soy muy afortunado de tener amigos con tanto talento", celebra Hoffman.

El cómic desgrana varias historias de corte personal, empezando por esa "Noche de paz" en la que Santa Claus recibe una paliza de una adolescente; "Strongman" nos presenta a un gigante que derriba fortalezas con sus propias manos, mientras que "Penny Peculiar" nos introduce en una extravagante pelea de enamorados.

Se basan en experiencias propias

"De alguna forma, todos nos hemos basado en experiencias propias. La historia de Kris se centra en la forma de criar a sus hijas en el mundo de hoy. La mía, aunque fantástica, tiene sus raíces en las relaciones que tuve en el pasado, e incluso he tomado prestado algunos diálogos", advierte el máximo responsable de Anthology 451 (Ominiky), un libro editado en riguroso blanco y negro.

La solidez de las historias se extiende al apartado gráfico, que cautiva al lector por su espectacular juego de luces y sombras. "La mezcla de estilos y la riqueza del dibujo son subproductos de mi admiración por estos artistas", apunta Hoffman.

"Más que una decisión consciente, se trataba de las muchas ganas que tenía de trabajar con ellos en este libro. Todos somos aficionados de nuestros respectivos trabajos, y eso pesó mucho más que el hipotético objetivo de crear una obra de gran diversidad artística o estilística", confirma.

Lejos de mostrar una visión pesimista, el autor se congratula por el estado de salud del cómic, que en su opinión vive una etapa dorada. "Hay maravillosos 'comic-books' y novelas gráficas para toda clase de públicos, con cientos de historias interesantes que contar", puntualiza.

Las aventuras editoriales se han terminado por el momento, aunque Hoffman no descarta futuras incursiones. "Nunca digas nunca, pero ahora no tengo planes para otra colección de cuentos. Además, estoy trabajando en un libro de 48 páginas que se llama 'La monja con dos pistolas'. Quiero terminarlo antes de que acabe el año", anuncia.