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GABRIEL HERRERO - MADRID No es un mero apoyo. Es un alegato en toda regla. En la mejor tradición de este país. Siete minutos de argumentos y una conclusión: el general Colin Powell votará por Obama.
Porque
cree que será un presidente excepcional, el que necesita el país en estos momentos. Capaz de inspirar a la nación y de incluir a todos en el proyecto. La nueva generación. Transformadora.
Exquisito en las formas, Powell no se ha andado con rodeos para dar la espalda a su amigo McCain. El hachazo ha caído sobre su papel ante la crisis financiera. Le ha parecido "inseguro",
"con un enfoque diferente cada día".
Su pronóstico no es mejor. Powell considera que McCain está atado de manos por la ortodoxia republicana, aunque le pueda lavar la cara. El peor juicio posible -heredero errático- ante la principal preocupación de los ciudadanos.
Con todo, esa
amistad de 25 años ha servido para desviar los golpes más duros a la candidata republicana a la presidencia, Sarah Palin. Es admirable, dice Powell, pero "no está capacitada para ser presidente de los EE.UU., que al fin y al cabo es el trabajo del vicepresidente". Y la puntilla:
"Palin ha girado más a la derecha todavía el partido".
Dos guiños envenenados más. Powell ha alabado el patriotismo de ambos candidatos. Y su
preocupación por el bienestar de los americanos. Bienestar,
welfare, uno de los latiguillos de los republicanos para arremeter contra Obama y calificarle de
socialista europeo.
El segundo tiene más enjundia. Powell aprecia que Obama
cruce las líneas étnicas, raciales y religiosas. Que tienda la mano a todos los pueblos y ciudades. Porque todos tienen valores. No sólo los más pequeños. Lo contrario que anda defendiendo Palin en sus mítines por América.
Powell deja en evidencia el juego sucio republicano Powell ha puesto ejemplos concretos de esa polarización en la campaña republicana.
"Se han pasado". Les reprocha que sugieran que Obama es un terrorista y que es musulmán. Pero le escandaliza aún más que la respuesta políticamente correcta en su partido sea que Obama no es musulmán sino cristiano. La respuesta correcta para Powell es "¿y qué si lo es? ¿acaso es malo ser musulmán en América?"
Como en todo buen alegato, Powell ha introducido una historia lateral. La de la foto de la tumba de un
soldado muerto en Irak. No tiene una cruz o una estrella de David sino la media luna. El joven tenía 20 años y era
musulmán. De Nueva Jersey.
Apoyo oportuno cuando Obama pierde fuelle en las encuestas Powell, afroamericano como Obama, se convierte en el republicano de mayor nivel en respaldar al
ticket demócrata. Se desconoce cómo se va a traducir ese apoyo en las dos semanas que quedan de campaña.
Pero el respaldo viene nada más y nada menos que del respetado general, vencedor de la primera Guerra del Golfo y responsable de la política exterior con la primera administración Bush. Discrepó en la invasión de Irak pero fue leal.
Su apoyo, hecho público en el programa estrella de la
NBC,
Meet the Press, cae justo cuando Obama retrocede en los sondeos. La
media que realiza RealClearPolitics baja casi dos puntos con respecto al domingo pasado.
El punto de inflexión está en el tercer y último debate. A pesar de que las encuestas de la CNN y CBS daban vencedor a Obama, es McCain quien parece recoger los frutos.
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