• Un cuarto de la población moldava emigra en busca de un trabajo, lo que ha cambiado la composición de las familias, que en su mayoría se componen de niños y jubilados.
  • Dan Caluguranu y su abuela Antonina en su casa de Floreni. Hace cuatro años que Dan, de 7 años, no ve a sus padres, que emigraron a Francia en busca de trabajo.
  • Transnistria es aún un foco de conflicto interno con incidentes aislados. Desde la guerra entre esta región separatista y Moldavia, a principios de los noventa, en Transnistria hay entre 1.200 y 1.400 soldados rusos.
  • La estatua de Lenin que sigue en pie frente al Parlamento de Moldavia recuerda que muchas cosas no han cambiado desde la época soviética.
  • Aún así, las poblaciones de los dos lados del río Dniéster (Transnistria y Moldavia) mantienen contactos fluidos.
  • La pobreza, el continuo flujo migratorio de la población en edad de trabajar y los conflictos aún sin resolver hacen de Moldavia un país que está todavía lejos de coger el tren que lleva a la Unión Europea.

Moldavia, un país marcado por la emigración