Yo, mono La 2

Yo, mono

Fuera de emisión

Presentado por: Pablo Herreros Ubalde

'Yo, mono' es un programa divulgativo de antropología que analiza el comportamiento humano basado en el comportamiento animal, fundamentalmente primates. En cada programa asiste un personaje famoso y una personalidad científica para hablar sobre el tema del programa. El famoso se queda de principio a fin para que el equipo del programa determine, en una divertida sección, cuál es el primate interior que lleva dentro. El programa incluye cámaras ocultas con experimentos sobre psicología social con adultos y niños. También realiza un experimento en plató con el famoso.

'Yo, mono' ha contado con el asesoramiento y colaboración de la Facultad de Psicología de la Universidad de Sevilla. El prestigioso Instituto Max Planck de Alemania y la Universidad de St. Andrews, en Escocia, han facilitado material de investigación tanto de niños como de primates.

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Para todos los públicos Yo Mono - Los beneficios de la amistad - Ver ahora reproducir video 49.19 min
Transcripción completa

No solo a las personas, también a muchas otras especies.

La red social a la que pertenecemos

es la que marca la diferencia entre el éxito y el fracaso.

Como mamíferos que somos, necesitamos relacionarnos.

La felicidad que proporcionan las relaciones

aumentan nuestras defensas. Hoy, en "Yo mono",

hablamos de amistades.

Si algo venimos demostrando aquí es nuestra similitud,

la de los humanos con nuestros parientes animales.

Hoy haremos un repaso por todos los tipos de relaciones

que nos unen a los animales y la necesidad

que tenemos de ellas. Mirad.

Hoy en "Yo mono" hablamos de relaciones,

ese vínculo social tan necesario que establecemos los animales

humanos y no humanos, por eso continuamos

con las andanzas con la gorila Coco mientras comprobamos que también

los grandes simios necesitan cariño.

Pablo, nuestro intrépido presentador hace buenas migas

con un león marino, aunque no es el único humano

cuyo mejor amigo es un animal.

Y, claro, ¿cómo no fijarnos en los niños

y en esa fabulosa manera que tienen de cooperar?

Estos pequeños primates sí que son el futuro.

-Los más listos son los pulpos. Anda. ¡Ah!

Y para hablar de relaciones esta noche tenemos con nosotros

a la gran periodista y presentadora Francine Gálvez.

Buenas noches, Pablo. Hola, Francine.

¿Qué tal? Qué placer

tenerte en nuestra selva. El mío, el mío, el mío.

Acompáñame, por favor. Me encanta esta selva.

Sí, ¿verdad? No habrá culebras,

a mí me dan miedo las culebras. Hemos eliminado todo bicho

peligroso, pero hemos... Todo no, tú estás aquí, ¿eh?

Me han dicho que peligroso eres un rato.

Ahora te voy a preguntar yo por animales peligrosos.

¿Has tenido alguna mascota alguna vez?

¿Con animales que no anden sobre dos patas?

Sí, animales no humanos. Porque animales humanos así.

Pero animales no humanos sí, la mascota de mi madre.

Ajá, ¿que era...? Un perrito.

Un perrito histérico perdido porque es un bodeguero español

que tiene un carácter... Pero simpatiquísimo.

Ajá. Simpatiquísimo

Pero ¿te gustaba la relación, te hacía feliz la relación

que tenías con él o era más restringido a tu madre?

Era un poco como a veces estos niños que dices:

"Qué mono, pero que se vaya ya con sus padres".

Al principio mola, lo tienes un rato y tal,

y cuando hay que cambiarle los pañales, pues...

"Oye, mira, tu hijo, que..." Pues te voy a hacer

cambiar la idea con un vídeo maravilloso que tenemos sobre Coco,

una gorila muy especial que ya conocemos en este programa.

Vamos a verlo.

Los mamíferos necesitamos dar y recibir afecto.

Aquí podemos ver a nuestra querida gorila Coco mostrando cariño

hacia un muñeco de peluche.

Lo cual nos recuerda a nuestras necesidades emocionales,

¿verdad? Somos tan parecidos...

Bueno, Francine, pues como habéis visto

no somos los únicos que necesitamos afecto,

que necesitamos cariño. La amistad, también la familia,

está marcada por estos gestos de afectividad.

Pero los animales hacen muchas más cosas por nosotros

de lo que creemos. Son maravillosos

y son capaces de generar cambios en las personas inimaginables.

Y para ello quiero mostrarte un vídeo sobre un león marino

que trabaja con niños autistas.

Estoy impresionado, estoy muy emocionado

porque he tenido la oportunidad de bañarme con leones marinos.

Me acompaña Marcos Pascual, responsable de la instalación

de esta especie en la Reserva Natural

del Castillo de las Guardas. Sobre la inteligencia

de estas especies qué podrías decir.

La inteligencia siempre la he comparado

con un niño de cinco y siete años. Ajá.

Son animales que aprenden, son inteligentes,

aprenden sus cosas, incluso a abrir puertas,

y luego siempre el reto que hay siempre entre el niño

y el padre al cabo del tiempo te intentan buscar las cosquillas

para ver por qué pie cojeas. Ese punto de rebeldía

que todos los adolescentes y todos los jóvenes tienen

también está presente en otros animales.

Estos animales tienen también su lado mágico.

Son capaces de ayudar a personas con problemáticas muy diferentes:

síndrome de Down, de Asperger, autismo...

Aquí estamos trabajando con esas labores.

Vimos un caso de un niño que era autista.

Tenía mucho miedo a Trasto en este caso,

de estar con nosotros. Y, bueno, no se dejaba tocar

por él, le daba mucho miedo. Las piernas, evitaba que lo pasase

por debajo de las piernas y al final con un poquito de tiempo

y paciencia tanto por el animal tanto por el niño,

conseguimos que incluso lo empujase por toda la piscina.

El cariño que ofrecen estos animales

es terapéutico para cualquiera, pero más para esas personas

que se les hacen más complicadas las relaciones sociales.

Hasta pronto, Trasto.

¿Qué pasó, qué pasó?

¿A qué saben los besos de los leones marinos?

Pues saben a gloria de pescao.

Pero desde luego que el momento fue tan maravilloso

que no me preocupo para nada, ¿no? Lo volvería a hacer una

y mil veces más. No solo ellos nos ayudan

a nosotros, también nosotros les ayudamos a ellos.

ya sabes que hay muchos primates y muchos animales

que bien porque han matado a las madres, bien por cazadores

furtivos o decomisos en aduanas, acaban en centros

de rehabilitación. Entonces es la hora del humano

de demostrar qué es capaz de hacer por otros animales.

¿Qué te parece si lo vemos? Vale.

La interacción entre hombre y primates no humanos

es inevitable.

Pero no siempre acaba mal para ellos.

Existen centros de rescate repartidos por todo el mundo,

como este que estamos viendo de Indonesia,

en el que recupera a estos animales,

la mayoría huérfanos o víctimas de cazadores desaprensivos.

(Aplausos)

Bueno, como ves, los animales las relaciones que mantenemos

con ellos son maravillosas y pueden ser beneficiosas

para ambos, no siempre somos sus grandes depredadores.

A veces también somos sus grandes salvadores.

Pero hay especies mucho más cercanas

que las tenemos ahí al lado, a la esquina de todas...

Sí, ¿cómo cuáles? Como el perro.

Que también son muy beneficiosos para las personas.

Y me parece que hay un vídeo que lo demuestra a la perfección,

Francine. A ver, a ver.

Muy fascinante, ¿no te parece, Francine?

Se demuestra que el perro de verdad que es el mejor amigo del hombre.

Ya sabes que llevamos una... Me gusta llamarla la historia

de amor más antigua de la humanidad.

No es cierto, pero usar esa metáfora, porque llevamos

veinte mil años de vida compartida con los perros.

¿Solo? Que ya es...

Hay tumbas de perros que se han enterrado

con mucho cuidado de hace veinte mil años.

Ya entonces eran unos animales preciados por los homos

de aquella época. En ese sentido tenemos una alianza

milenaria que espero que dure por muchos millones de años más.

Me encantan esas historias que cuentan de la familia

que se ha cambiado de lugar y han dejado al perro

y el perro con el olor continúa queriendo encontrarse

con esa familia y al final se reencuentra con ellos.

Ha pasado miles de kilómetros. Esas historias son fascinantes.

Ahora sabemos que saben detectar el cáncer, que saben detectar

a la gente que va a tener un ataque de hipoglucemia,

que son fundamentales para gente que...

que son tetrapléjicos que les toquen,

que se sientan queridos, ¿no?

Creo que hay que llamar a Javier Cebreiros

porque es el momento de introducir nuevos temas.

Vale. Vamos a ver dónde está. ¡Javier!

Javier... Pero, Javier... ¿Qué pasa?

¿Qué haces entre el público? Relacionarme.

El programa va de relaciones, ¿no? Pero nadie te dijo

que te relacionaras. Aplicación práctica a la teoría.

Me parece muy bien, pero ven para acá, cachorro.

Bueno, gracias.

¿Qué tal, jefe?

Hola, ¿qué tal? Francine, encantado.

Un placer. ¿Me siento con vosotros por aquí?

Claro, siéntate, cómo no. Sí.

Ven a nuestro nido. ¿Eh?

Ven a nuestro nido, lo compartimos.

Leones marinos. Tú tienes mucha energía.

Da gusto con gente así. Muchas gracias, hombre.

Ya que estáis con el tema relaciones, ¿qué os parece

si vemos un vídeo de niños y ver si colaboran,

si llevamos ya dentro eso de la colaboración.

Claro, porque las amistades humanas y las amistades animales

están marcadas por la cooperación, así que si la detectamos

es una evidencia de amistad. A ver cómo somos, ¿no?

Cómo nos comprendemos. No lo sabemos.

Venga.

En este experimento pusimos a prueba la capacidad

de cooperación de los niños.

Para conseguir las chucherías ambos debían tirar de la cuerda

de manera simultánea.

¿Tiramos de la cuerda?

-¿Cómo?

-Tirar.

-Tira de aquí.

Te lo he dicho. ¿Lo ves?

-Hum...

-¡He tenido la idea yo!

Ah... -Yo voy a coger esto.

-Lo más rico son los pulpos. Anda. ¡Ah!

(RÍEN)

¿Qué os parece? Es maravilloso.

Prueba superada, ¿eh? Sí, ¿eh?

De forma natural colaboramos, ¿verdad?

Somos especies colaborativas y eso queda patente en este vídeo

y en otros muchos que hemos visto, claro.

Vamos a ver otro si queréis de un niño todavía más pequeñito.

Para comprobar que de verdad es innato.

Es algo innato y no aprendido. Sí, vamos a verlo.

Bueno, qué fantástico... Increíble.

Veis cómo va y le dice: "Oye, vente, estamos haciendo esto.

Te necesito para que vengas".

Y, vamos, ¿cuánto tiempo tiene ese niño?

Apenas unos meses de edad, y lo más importante de todo

es que recibe ningún tipo de recompensa,

no hay ningún tipo de orden de lo que debe de hacer.

Es una reacción espontánea lo que le da valor al experimento.

Sí, genial. Ahora es cuando vengo con los deberes para nosotros,

para el público que está aquí y para la gente que está en casa.

Si me dejas explico una idea que tengo relacionada directamente

con nuestro entorno. Tú ya la conoces, Pablo.

Ajá. ¡La matriz de Cebre! La matriz de Cebre, vale.

Esto tiene tiempo. Lo de Cebre y Crebreiros

era demasiado largo.

Muy básica, se relaciona en qué personas nos rodean.

Esto es una matriz simple que compara actitudes

con aptitudes.

¿Qué tiene de relación esto? Que hay gente que tiene actitudes

maravillosas, que sabe un montón, pero tiene una aptitud negativa.

Esta gente es: "¿Qué tal?" "Mal". Sí.

"¿Y qué tal el día?" "Mal".

"¿Por qué?" "Porque llueve".

"Mañana hace sol". "El sol me molesta".

Dices: "Bueno, hombre, basta ya, ¿no?"

¿Qué pasa? Que esta gente resta en tu vida.

Luego viene otra serie de personas con las que quieres colaborar.

Estás todo el día, que te apetece, que suman en tu vida.

Entonces las tareas que yo pongo a la audiencia y al público.

Primero: ¿Dónde estáis en esta matriz?

¿Dónde os situáis vosotros en esta matriz?

¿Dónde están las cinco o diez personas con las que más tiempo

compartes? Tu red social, la más íntima.

La más íntima, tal cual. Si tú todos los días

te rodeas de personas que están por aquí,

con muy baja actitud, que restan, acabas siendo una persona negativa.

Dicen que nos convertimos en las cinco o diez personas

con las que más tiempo pasamos. ¿Qué personas te rodean?

Francine, ¿qué te parece esta...? Pues me parece... me parece

que la matriz está... Yo es que soy de letras puras,

¿sabes? Entonces efectivamente yo me pondría para arriba,

porque apetece más estar en el ático que en el sótano, ¿no?

(RÍEN)

Pero luego no sé si será real. ¿Cómo notas...?

¿Cómo sabes dónde estás? ¿Qué te tienes que preguntar

para situarte en tu justo punto? Creo que tienes el punto

de pregunta a los demás. Ajá.

"Oye, ¿sumo en tu vida?". Y luego el ejercicio contrario.

¿La gente que está a tu alrededor te suma?

¿La gente que tienes cerca te hace ser más grande?

Pues en la medida en que tú te relaciones

con personas grandes acabas siendo grande.

¿Lo que nos vienes a recomendar es que no nos relacionemos

con vampiros energéticos? Tal cual.

Pero esto suena siempre muy duro: elimina personas de tu vida.

Suena como: "No, ¿cómo voy a hacer eso?"

Pues reduce el contacto con algunos.

Francine, ¿qué es la amistad para ti?

Para mí la amistad es lo más imprescindible

de mi vida. Ajá.

Creo que es lo que me aporta

la energía para seguir todos los días,

es lo que me hace darme cuenta de que mi vida tiene un sentido.

Verdad. Qué bonito.

Sí, la verdad es que sí, que tengo la suerte,

siempre lo digo, soy rica porque tengo

la gran fortuna de tener los mejores amigos del mundo.

Qué bueno. Sí.

Enhorabuena, desde luego que no es fácil.

No es fácil. Hay gente muy buena en el mundo.

Te lo digo, ¿eh? Aquí somos partidarios...

La mayoría es buena. Los malos hacen mucho ruido,

pero son menos. Somos partidarios

de que el altruismo y la generosidad,

la bondad es lo que más abunda, lo que pasa es que ese 5, ese 1%

es el que sale en los periódicos. Pero ¿sabes qué pasa, Pablo?

Dime. La gente de ese estilo

como que no la veo. Pues haces muy bien.

De repente es que desaparecen. Si no eres guay es que no te veo.

Eso es verdad. ¿Somos guays nosotros?

¡Hombre, sois superguays! Que corten aquí.

(RÍEN)

Pues, mira, para acabar y me voy os dejo con una amistad

de lo más particular, es una relación de humanos

que han criado un león y después se vuelven a reencontrar

al cabo de unos años. ¿Qué crees que pasará, Francine?

¿El león se acordará? No lo sabemos.

¿Lo comprobamos? Vale.

Vamos allá.

Esta es una historia de amistad entre un león criado a biberón

llamando Chistian y sus dueños, Ace y John.

Un día decidieron emprender el viaje que le devolvería

la libertad en la Sabana keniata separándose de él para siempre.

Pero un tiempo después decidieron viajar de nuevo al lugar

y reencontrarse. La reunión no pudo ser

más emocionante.

Christian se acordaba a la perfección de Ace y John.

La amistad entre los tres nunca pudo ser borrada

ni por la distancia ni por el tiempo.

(Aplausos)

Muchísimas gracias, Javier, ha sido...

Me voy por todo lo alto con esto. Hoy dejé el listón...

Tengo los pelos de punta de pollo.

(RÍEN)

Está increíble. Nos vemos después para algo muy bonito.

Muchas gracias, Javier, un aplauso. Hasta luego.

Hasta luego, Javier. Fantástico.

(Aplausos)

Qué bueno... Pero tenemos imágenes

mucho más conmovedoras, como la del invitado

que nos acompaña hoy: Marcos, el niño que creció entre lobos.

(AÚLLA)

(Graznidos)

(AÚLLA)

(AÚLLA)

Uuuh.

Nunca jamás

pensaba encontrarme otra vez con ellos.

(AÚLLAN)

Ya está sentado con nosotros Marcos.

Marcos es una persona excepcional que ha tenido una vida increíble.

Fue vendido a los siete años a un señorito.

A su vez este señorito andaluz lo llevó a las montañas,

donde lo dejó viviendo con un pastor,

si no me equivoco, Marcos, ¿verdad? Estoy en lo cierto.

Sí. Y hubo un momento

en el que el pastor se puso enfermo, murió,

y a partir de ahí tuviste que buscarte la vida

por Sierra Morena. ¿Qué pasó a partir de entonces?

A partir de ahí este señor

estuvo muy malo

entonces me se escapó y estaba allí contra una roca.

Digo: "Oye, por favor, ¿por qué se ha venido para acá?".

Dice: "No, a tomar un poquito el aire.

Dice: "Estoy muy malo. Me voy". "Pero ¿dónde va a ir usted

si no puede ni andar?" "Voy muy lejos".

Muy lejos. "Pues me quiero ir con usted".

Dice: "No, a ti te queda todavía mucha vida".

Y se quitó esto, se quitó esto del cuello

y me lo puso y me dijo: "Ponte esto...".

¿Qué es esto? Un colmillo de jabalí.

"Esto te protegerá".

Y me dijo: "Y que no se te apague el fuego".

Que no apague el fuego, ¿no? Yo tenía la mano puesta

encima de la cabeza y... Y falleció.

Se quedó que ya no hablaba, ¿no?

Entonces yo hice con palos y eso

un agujero para enterrarlo.

Y entonces resulta que... que vinieron los buitres

y... y se lo comieron todo.

Y se lo comieron. Le dejaron los huesos.

Ley de vida. Te quedaste solo en el monte.

Me quedo totalmente solo. Pero luego huyes de ese lugar,

un día te encuentras con una madriguera, con una lobera.

Esto fue antes... Y ahí es cuando empiezas a vivir.

Cuando empecé a hacerme amigo con los lobos...

Me tenían vigilado.

Pero estos animales, como sabían que no me metía

con nada me tenían vigilado pero no me hacían nada.

Entonces un día pasé por una lobera

y estaban los cachorritos jugando allí.

Pensé jugar con ellos, yo vestía con pieles

y vestía con el pelo largo, era igual que ellos.

Todo es el olor. Y cuéntanos qué pasó entonces

cuando trataste de coger un poco de comida

a la mamá lobo. A eso voy.

Resulta que me metí en la lobera y me quedé dormido.

Entonces vivieron los padres y trajeron un ciervo

y empezaron a cortarle carne a los cachorros.

Yo me arrinconé contra la roca. Por miedo.

Sí, no tenía salida, no me dejaban salir.

Yo estaba arrinconado contra la roca

y la madre y el padre empezaron a coger...

A repartir. A repartir carne a los cachorros.

Y tú le robaste un cachito. Un cachorrito se acercó a mí,

yo tenía hambre y le quité la carne.

Y cuando fui a comer me vino la madre y me pegó un guantazo

y me quitó la carne. Me pegó un guantazo

y me arrinconé allí así y se lo dio al cachorro.

Y se quedó mirándome fijamente a mí, a mi cara,

y yo allí medio llorando. Con esa mirada fija

que tienen los lobos penetrante. Entonces ella fue a la res

y cortó un trozo y me lo echó allí al lado.

Guau. Para mí, ¿no?

Entonces yo no quería cogerlo porque tenía hambre.

No quería cogerlo porque resulta, porque creía que me iba a pegar.

Ella como vio que... me lo fue arrimando con el hocico.

Con el morro. Con el morro me lo fue arrimando.

Ya vi que quería que lo cogiera. Lo cogí despacito, me lo traje

allí arrinconado contra la roca, entonces pensé...

sin quitarle ojo de encima. Sí.

Empecé a comerme la carne.

Cuando terminé de comerme la carne vino la loba para mí.

Y digo... Este es el fin, ¿no?

Encima me alimenta y ahora... Pensaba yo, ¿no?

Entonces vino, sacó la lengua...

Yo no tenía... no podía irme para ningún sitio

entre las rocas. Entonces sacó la lengua

me lamió todo el hocico, toda la sangre que tenía

en los morros de comerme la carne cruda,

y yo allí asustado, pero entonces ella

empezó a restregarse conmigo.

A restregarse conmigo. Que es señal...

De ir mezclando olores, de que es de tu familia.

Eso, restregándose conmigo, no todo el cuerpo.

Entonces no sé quién me dijo a mí

que lo que quería es darme cariño. Efectivamente.

Me agarré a su cuello, ¿no? Me agarré a su cuello

y... y uno más de la familia.

Ya entré, ella había visto que sus cachorritos

jugaban conmigo. Y uno más.

Entonces ya entré en la piara.

Iba a cazar con ellos y todo... sí, todo.

¿Y qué aprendiste de las relaciones con los animales

que los humanos a lo mejor no hemos sabido enseñarte, Marcos?

La relación de los animales

es una cosa que no se puede decir porque no se lo cree nadie.

La persona humana para mí, la verdad que me perdone,

pero para mí ha sido más salvaje que los animales.

Bueno, no me extraña. Han hecho muchas cosas

más salvajes que los animales. Claro.

Los animales tienen otro conocimiento.

Ningún lobo te vendería. No se pelean, no se matan

para... Nosotros matamos para comer.

Las personas humanas matan por matar.

Y no sé por qué, no, no... Hay cosas que no te acaban

de cuadrar, ¿verdad? No me acaban de cuadrar.

Digo: "¿Por qué se matan las personas si no se los comen?"

Ahora me pregunto yo, porque me han hecho tantas cosas,

me han engañado tanto, he trabajado de noche y día,

me engañaban porque no sabía lo que era el dinero.

Entonces ahora me pregunto: "Joder, ¿y por qué no se matan

unos pocos más?" (RÍE) Claro.

Una cosa que no me gusta, porque yo es una cosa que no...

Pero, Marcos, llegaste a comunicarte con otros animales.

Sabes hacer sonidos. Bueno, sí.

De águilas, de perdices... ¿Nos podrías hacer un ejemplo

de cómo llamabas a las águilas para cazar con ellas?

Bueno, mire, perdone pero estos pellejos

no son buenos para eso, ¿no? Bueno, pero...

En el campo se hace mejor que aquí. Vamos a ver cómo lo utilizas.

Yo jugando corté una hierba me la metí en la boca,

siempre llevaba algo en la boca y soplando me salió este pitido.

Y fui a más, a más, a más.

Y como yo escuchaba a las perdices pensé hacer igual que ellas.

A ver. A llamarlas.

(IMITA A UNA PERDIZ)

(RÍE)

(IMITA A UNA PERDIZ)

Así que esta es la perdiz. Esta es la perdiz.

Pero también sabes hacer el águila. Bueno, sí, pero...

¿Nos lo harías para nosotros? Pero es que...

Me gustaría hacerlo bien, pero con esto no me sale,

para el águila tiene que ser un pellejo más grande.

Pero inténtalo. Si la mayoría no sabemos bien...

Este pellejito es muy fino. Ajá.

(IMITA A UN ÁGUILA)

Increíble, qué sabiduría.

Fantástico.

Pero, Marcos, tengo una sorpresa para ti

que sé que te va a hacer mucha, mucha ilusión.

Y es que tenemos aquí a Francine Gálvez.

-Hola, Marcos. -Hola.

-¿Te suena el apellido Gálvez? -Sí.

-¿A ti te suena el apellido Gálvez de algo?

Por favor, contadlo vosotros. Madre mía de mi alma.

¿Cuál es vuestra conexión? Yo la verdad que no te conocía.

Pero cuando te veo... que me perdone,

porque le dije a uno, digo: "Mira esa niña en qué playa

habrá estado que se ha llevado todo el sol de la playa".

Pero cuando se levantó y me dijo el nombre...

Yo me quedé un poco pensando, porque como llevo tantas cosas

y tal y cual, pero luego me acordé y digo:

"Ay, la madre que me trajo al mundo.

Qué grande es y qué pequeño". Y el padre de Francine...

El padre de Francine... Yo me fui detrás de unos cabreros

hasta un pueblo llamado Lopera. Lopera.

Cuando me escapé de la Guardia Civil

del pueblo de Fuencaliente que fue donde me llevaron.

Me presentaron a mi padre. Me dijeron: "Este es tu padre".

Y le dice un guardia al otro: "Chis, díselo al revés

porque resulta que dice las cosas al revés".

Sí. Y entonces me dice un guardia:

"Este es mi padre". Digo: "Este es mi padre".

Dice: "Se merece lo que quieras". Digo: "Se merece lo que quieras".

Resulta que me escapé. Porque me compré unos zapatos.

Que te volviste a escapar otra vez. Sí, porque la Guardia Civil

me compró unos zapatos. Me cortaron el pelo.

Me llevaron a peluquería a cortarme el pelo.

Porque lo tenías larguísimo. Por un poco no me cargo

al barbero, el barbero no quería hacerme nada.

No lo cuento despacio porque estaríamos hasta mañana.

Resulta que el barbero cogió un cuchillo

y pensó afilarlo en una cosa de material.

Ah, claro, la navaja. La navaja.

Pero yo como gastaba un cuchillo que era para matar nada más,

yo dije: "Este...". Este me va a...

Claro, no entendías el uso de los instrumentos que...

Entonces yo me tiré. ¿Te tiraste a por él?

Me tiré encima del barbero, lo cogí por atrás

y cuando iba a pegarle un bocado la Guardia Civil

que estaba en la puerta... El otro gritando.

Me trincaron y me pusieron unas esposas.

Llamaron a un tío de la calle para cortarle el pelo

para que yo viera cómo le cortaban el pelo a aquel

para cortármelo a mí. Francine...

Me hizo así y dice: "Yo no le hago más".

Me compró la Guardia Civil unos zapatos en una tienda.

Con cuatro dedos de callos que llevaba

cómo me iba a poner esos zapatos. Me quedé en pie

y no me podía mover. Parecía un maniquí.

Francine, cuéntanos tu padre cuál es el papel que tuvo

en el desarrollo. En realidad más que mi padre,

fíjate, todo empieza con mi abuela.

A mí cuando yo era chica, que es como se dice en Andalucía

que eras pequeña, cuando era una niña chica,

me decía mi abuela: "porque hay un niño lobo.

Un niño lobo". Mi abuela Pepa.

¿Te acuerdas tú de Pepa?

Y yo le decía: "Pero, abuela, ¿cómo va a haber un niño lobo?"

"Sí, sí, que vivió entre los lobos desde los siete años".

Hasta los veinte. Yo, claro, no me lo creía.

Yo no me lo creía. Decía: "¿Cómo un niño...?"

"Sí, en Sierra Morena". Y yo decía: "Mi abuela

qué guasona es, qué trolas me mete mi abuela.

Se cree que me lo voy a creer".

Hasta el día que realmente me entero que es cierto

que existió un niño lobo y que ese niño lobo es Marcos.

Me fui detrás de unos cabreros. Como te iba contando,

me fui detrás de unos cabreros hasta Lopera.

Allí los cabreros llamaron al alcalde,

llamaron a un cura a ver qué iban a hacer con ese niño.

Me iban tirando trozos de tocino y pedazos de pan

como si fuera un perro. Yo me lo iba comiendo

detrás de ellos hasta que llegué allí.

Entonces allí me cogieron, me cogió el padre de esta chica,

es maravilloso también, resulta que me llevó a su casa.

"Me voy a hacer encargo de él". Me llevó a su casa...

Qué maravilla. Entre dos o tres mujeres

me pusieron una bañera, estropajo de soga,

que se hacía antes, un estropajo que se sacaba de soga,

me pegaron un lavado, me sacaron toda la marda

que llevaba, toda la caca. Me dejaron nuevo.

Luego me compré una radio pequeñito

y yo venga...

Mirando a ver por dónde podía abrir la radio para que saliera la gente.

Digo: "Tienen que ser muy pequeñitos esta gente, ¿no?"

Total, que no encontraba la puerta. Digo: "Mira..."

Me fui al corral. Digo: "Chis".

Callarse. Digo: "Tened cuidado".

Digo: "Ahora vais a salir todos".

Cogí la radio: ¡Bumba!

Ya no tocó más la radio.

Los otros estaban escondidos para ver lo que hacía con la radio.

Pero, Marcos, volviendo a los lobos,

me fascina un poco el fenómeno del aullido y lo que significa

para ellos. Cuando aúllan, ¿qué tratan de decir?

Bueno...

Los lobos tienen varios aullidos. Tipos.

Sí, tienen tipos de aullido. Esto que dicen que cuando hay

luna llena aúllan más... ¿Es cierto?

No es cierto. No es cierto.

No, no es cierto, no. Ellos aúllan más

cuando están en celo. Eso, cuando están en celo.

¿Es cierto que también cuando detectan peligros?

Eh... no creo.

Alguno puede ser que sí. Los animales pasa igual

que las personas: unos ostentan más que otros.

Lo que sí sabemos es que sirve para cohesionar al grupo.

Es como una llamada al grupo. Decir: "Aquí estoy yo

y van respondiendo el resto de los miembros.

Sí, pero eso es el macho el que manda en la manada.

Ajá. Siempre hay un macho

que manda en la manada porque cuando sale...

Son ya siete u ocho,

entonces hay que partir la manada.

Claro. No podemos todos en casa.

Entonces, como pasa aquí cuando se casan,

tienen que salir, tienen que comprarse otra casa

porque tienen que salir de ahí. Ahí es cuando...

Entonces es cuando hay leña. Un poquito de leña.

Oye, Marcos, en este programa nos interesa muchísimo

la cohesión, nos consideramos una tribu en "Yo mono"

y me gustaría si no te importa que nos enseñaras a aullar.

Sí, el aullido del lobo. Venga, el aullido del lobo.

Tu primero y luego todos. No puedo bien, tengo la garganta

hecha polvo. Un poquito, lo que puedas, Marcos.

(AÚLLA)

Y ahora le respondemos todos juntos.

(AÚLLAN)

(AÚLLA)

Eso quiere decir que yo os he escuchado ya.

Ah, esa es la réplica, vale. Que no repitas más.

Lo hemos hecho tan mal que no quiere que lo volvemos a hacer.

-¡Que ya os he escuchado, coño"

Marcos, un abrazo muy grande.

Que eres muy grande, muy grande.

Muchísimas gracias por habernos acompañado.

Hemos aprendido muchísimo. Tengo muchas cosas.

Podríamos estar aquí hasta pasado mañana.

En la próxima. Muchas gracias por recordarme

a mi abuela. Qué razón tenía mi abuela.

Qué persona más especial es. -Tu padre me llevó a Madrid

y luego me llevó al convento ese de monjitas,

que me arreglaron todo. Otro fuerte aplauso para Marcos.

Creo que se lo merece. Un abrazo.

-Cuídate muchísimo, Marcos.

Te voy a presentar a Santiago Borragán.

Santiago, un placer. -Hola.

Veterinario. Me encanta tu parque.

Lo conozco y me chifla. -Es muy bonito.

-Sí. Él tiene mucha responsabilidad

en eso.

Bueno, llevas 24 años trabajando en el Parque de la Naturaleza

de Cabárceno, sé porque somos amigos

que tienes multitud de anécdotas, de historias fascinantes

que contar, pero hay alguna que me ha llamado la atención,

como la de Pepe el elefante. Cuéntanos un poco

cómo se organizan y cómo son los elefantes

entre ellos. La historia de Pepe

es una historia un poco triste. Pepe fue el primer elefante

que criamos a biberón en el parque y probablemente en Europa.

Un día estaba malo, otro día tenía diarrea,

otro día no quería comer, pero poco a poco

salió adelante.

Cuando tenía cinco años, que ya estábamos todos

muy contentos porque Pepe iba bien y porque ya se empezaba

a hacer grande, ya pesaba casi mil kilos,

un día me llamaron los cuidadores y me dijeron que estaba enfermo.

Y Pepe no mejoró. No mejoró y al día siguiente

el hombre pues murió, ¿no? Y encontramos en el intestino

una bolsa de plástico. Una bolsa de plástico grande

que desgraciadamente tenía asas de plástico duro.

Y esas asas de plástico le habían arrasado literalmente

el intestino, ¿no?

-¿Cómo había llegado esa bolsa de plástico a su intestino?

-Posiblemente unos visitantes habían transportado bocadillos

o comida en esa bolsa de plástico, lo habrían dejado

junto a una papelera, el viento lo habría introducido

en el recinto y Pepe, que olió a comida,

porque le gustaba comer de todo, se lo comió y le hizo mucho daño.

Fue una historia... quizá la historia más triste

que he vivido en el parque. Creo que tienes otro ejemplo

sobre osos, en concreto uno que se llama Aragón,

que dio la vuelta al mundo y me gustaría que la compartieras

para acabar esta pequeña charla.

Aragón es un oso pardo que tuvo la desgracia

de que unos descerebrados mataron a su madre

en un país del Este de Europa.

Le metieron en un BMW y lo trajeron a España

con el ánimo de venderlo. En el mercado negro

todo se compra y todo se vende. Claro.

Con tan buena suerte para Aragón y mala para ellos

que les detuvo la Guardia Civil y les incautó el animal.

El animal era un oso que tendría unos seis meses

de edad, un osito, pero que en realidad

pesaba cuatro kilos. Estaba totalmente desnutrido.

Nosotros somos un referente en cuanto a la tenencia

y manejo del oso pardo y nos lo ofreció

los responsables de la Comunidad Autónoma de Aragón,

que si podíamos hacernos cargo. Nos hicimos cargo de él,

conseguimos sacarle adelante, que se convirtiese

en un oso precioso, pero al mismo tiempo

hubo un problema, y es que se humanizó.

Él pensaba que era una persona en vez de un oso.

Lógicamente esa dinámica había que cambiarla

y empezamos a trabajar en ello.

Tuvimos la suerte de que una osita muy joven

la vimos que cojeaba mucho.

Entonces intervinimos, la dormimos,

que es una odisea quitarle a una osa su cría,

pero la dormimos y vimos que se había arrancado

un dedo prácticamente.

La curamos,

el periodo fue largo, la tuvimos cerca de un mes aislada,

pero después dijimos: "¿Qué hacemos con este animal?

Reintroducirle es un poco complicado.

Vamos a ponérselo a Aragón".

Y se lo pusimos a Aragón. Era una osita pequeña,

Aragón pesaba más de cien kilos, ella pesaría veinte o así,

pero, claro, ella era salvaje y Aragón era un tontón.

-Como suele pasar en la vida real de los humanos.

-Sí, sí, puede ser, puede ser.

Entonces lo primero que hizo Aragón fue arrimarse

donde ella a ver qué pasaba, y ella le pegó un zarpazo

que le abrió la nariz en dos pedazos.

Le dijo: "Tú ahí, yo aquí". Cada uno en su sitio.

Y empezó ella a mandar, como suele pasar.

Y a comerle la comida y a quitárselo todo,

y Aragón empezó a darse cuenta de que la vida es así.

Que siempre viene alguien que te va a quitar.

Y la verdad es que Nuri, que así bautizamos a esa osita,

pues le enseñó a Aragón a relacionarse un poco

con su especie y a aprender cómo es la vida.

-Si es que lo tenemos que arreglar todo las hembras.

(RÍEN)

-Ciertamente. Bueno, Santiago, muchísimas gracias

por todas estas anécdotas increíbles y emocionantes

que nos has traído hoy, y espero que nos veamos

en "Yo mono" y por supuesto en nuestra casa,

en el Parque de Cabárceno. Hasta pronto.

(Aplausos)

Ha llegado el momento de dar paso a nuestro súper Roger.

Hola. ¡Súper Roger!

Súper es por el tamaño. Encantada de conocerte.

¿Qué tal? Hola, Pablo, ¿cómo estamos?

Bueno, me siento con vuestro permiso.

Por supuesto. Aquí en el sitio este.

Vamos a hablar de relaciones. En eso estamos, Roger.

Ya vi... De mi vida privada no hablo, ¿eh?

Pero ¿esto no es un programa de corazón?

Entonces ya nada. Tú sabes mucho de estos programas.

Algo. Algo sabrás.

Me suena, pero es igual, continuemos.

El tema es que hablemos de relaciones

y empecemos con un vídeo de unos monos.

Lo vemos y hablamos de otras cosas. De acuerdo, lo vemos.

Bueno, es un vídeo maravilloso. Lo que vemos es la tolerancia

de la madre hacia su cría, lo cual es fundamental

para crear relaciones de calidad, relaciones que nos vinculen

los unos con los otros de forma positiva.

No sé qué opinas de esto, Roger. Es importante pensar

cómo se produce la primera relación de nuestra vida.

¿Cuál es la primera? La madre.

La madre, ¿no? El seno materno. Sin duda ninguna, el seno materno.

Te lo ponen encima y se reconoce el hijo.

Pero todo funciona por lo que se llaman díadas.

De madre a hijo, y el siguiente es que un día

la madre le dice al padre: "Esto es tuyo".

Y entonces el niño empieza a reconocer al padre.

Vamos ampliando y por la misma vía el padre le dice a su madre:

"Mira, esto también es tuyo". Y se van compartiendo.

Una triada. Si vamos a los colegas

de toda la vida... Cómo conocía a Pablo.

Bueno, mejor no lo explicamos. No.

Alguien que me dice: "Conozco a un tío

que está como una cabra". Perdón. Hostia, y trabaja

con primates y todo. Pero era alguien que yo conocía.

Como tú has llegado a contratos de trabajo.

Esa idea de contactos son relaciones.

Es el poder de la red. Me gusta hablar de conexiones.

Más que de contactos, que es feo. Muy frío.

Conexión. Yo un día trabajé con Francine, con Pablo,

y ellos se han acordado de mí porque fue genuina la relación.

Me gustan los vínculos o los lazos. Vínculo, exacto.

Siempre cuando hay buen rollo. Si no no hay vínculo.

O puede haber un vínculo negativo. Eso Roger nos lo explica mejor.

Pero eso no produce la relación. Es como si cortase la cadena

de relación. Se produce un cortocircuito.

Yo tengo un mal rollo con alguien, a posteriori...

"Francine, bueno, sí, es maja, pero..." ¿Sabes?

O Pablo... En el caso de Pablo lo digo, pero es en privado esto.

De alguna manera u otra aparece que la relación tiene que ser

genuina y fluida y al igual que el agradecimiento

es como un líquido en la relación, lo es también el de dos a dos.

De dos a cuatro... ¿Por qué te produce

tanta satisfacción cuando conectas tan bien?

Bueno, porque sabemos que uno de los factores que más felices

hacen a las personas y que más inciden

en su supervivencia es el número de personas

que conforman su red de apoyo. Y por eso todas las cosas

que son importantes para nuestra vida,

comer, beber, el sexo, hacer amigos, ser creativo,

nos provocan placer para que lo repitamos

y lo sigamos haciendo. Con el desarrollo tremendo

en neurociencia encontramos zonas en que se producen estas cosas.

Pero esto sería para 300 programas. Igual la gente que no tiene amigos

dentro de poco se podrá operar de esto, ¿no?

No des ideas, que alguno saldrá por ahí para crear una.

Lo que sí sabemos es que la gente que vive sola muere antes.

Las defensas disminuyen en ausencia o en el ostracismo.

A mayor número de relaciones, sobre todo de la calidad,

suceden cosas positivas, y esto lo ves en gente...

Tampoco en gente ultrasocial. La gente tiene 500 grupos

y el viernes hay una ristra de grupos donde quedar

y acabas estresado. A veces no es tan auténtico.

Estamos hablando de lo auténtico, lo que es de verdad.

Al final es compartir esa energía. El cuerpo y el cerebro

detectará lo auténtico, no detectará, si me permitís

la palabra, Francine y Pablo, lo falso.

Esas relaciones genuinas que todos hemos tenido

en un momento que hay... vuelvo a decir, la conexión.

¿Por qué me entiendo con este? Y hablando de conexiones,

¿y si hacemos entrar a Javier Cebreiros?

¿Cebreiros? ¡Que entre Javier Cebreiros!

¡Adelante! Bueno.

Ay, madre, ay, madre.

¿Y esa bata? Ha sido una idea de Cebreiros,

yo no he hecho nada. Esto no estaba en el guión.

Hay una razón fundamental. Las hemos comprado

y no las usamos nunca.

(RÍEN)

Están inmaculadas, eso sí, ¿eh? Es que hay que usarlas.

La otra es que proyecta credibilidad.

Lo que digas ahora tiene más peso. Pues pásame una.

Vamos a ver un vídeo y lo comentamos con las batas.

Yo creo que es lo suyo, adelante. Vamos a ver un vídeo interesante

de dos lavabos y cómo reaccionamos si están limpios o sucios.

De acuerdo, doctor. A ver qué pasa. Perfecto.

(Aplausos)

Parece increíble cómo el entorno cambia nuestro comportamiento.

El contexto es todo a veces. Nosotros haríamos lo mismo.

Hablando de contexto, Francine tiene una percha

con la bata invisible. Y se lo está creyendo.

Me queda mucho mejor que la vuestra.

Me la voy a poner. Te da credibilidad.

Ahora hay gente que la ve con bata. Ahora puede opinar del vídeo.

Ya puedes hablar del vídeo, ahora sí, por favor.

Doctor Cebreiros, ¿qué análisis hace del vídeo?

Que al final podemos... hay un análisis bonito:

si queremos trabajamos en una sociedad mejor.

Eso es cierto. Si ves todo bien al final

tienes más ganas de hacerlo bien. Tiene sentido, tiene sentido.

El otro está echado a perder. Tienes miedo de mancharte,

tocar algo, eres tú de otra forma.

Te comportas de otra forma. Cómo el contexto modela

el comportamiento de los individuos,

sería la moraleja de este experimento.

Yo creo que ha llegado hora de descubrir el primate interior

de nuestra invitada, de nuestra famosa,

y para ello tenemos que ir al armario de los primates.

Con bata además. Además hoy vamos de doctores.

Yo llevo mi bata transparente. La percha, si quieres.

Acompañadme. Vamos a ver tu primate interior.

Ay, qué miedo. Doctor, por favor.

¿Es... es necesario hacer esto? ¿Puedo hacer la mona?

Esta es la parte bonita. En plan como...

#Como los gorilas, uh, uh, uh.#

Ya metemos la pata nosotros, no te preocupes.

Aquí está el armario. No quiero meterme.

No tienes que meterte, está lleno. Ah, vale, vale, vale.

Lo que vamos a hacer es elegir tu primate interior.

Es decir, a cuál de estas especies te pareces más.

Empieza Roger. ¿Qué empiezo? ¿Lo del mo...?

Vale. Yo, a mí me gusta mucho el orangután.

Y como me gusta mucho Francine, así, por la cara el orangután.

Bueno, así de simple. Así de simple, así de llano.

Como primatólogo que soy. Me sumo también.

Vimos antes a unos orangutanes tan riquiños.

Tan monos. Y se emocionó tanto...

La palabra riquiño, sí, sí. Claro, claro.

Pues yo no iba a decir el orangután, pero me pliego

a vuestra voluntad. ¿Qué ibas a decir?

Habla ahora o calla para siempre. Me pliego a vuestra voluntad

porque me habéis convencido, es cierto,

y es el orangután. Bravo. Qué bueno.

Bieeeen.

(Aplausos)

Fijaos, la mirada se parece muchísimo.

De buena gente. Sí, sí, sí.

Bueno, yo creo que todos estamos de acuerdo.

Muchísimas gracias por habernos acompañado esta noche.

Muchísimas gracias a vosotros. Ha sido un placer tenerte.

Me lo he pasado bomba. Y he aprendido muchísimo.

Y nosotros contigo. La ecuación esa me tiene pillada.

Estás situando a la gente, ¿no? Claro.

Que sea arriba.

La amistad animal también existe, al igual que en los humanos.

Son lazos que nos unen con otras personas.

Gracias a las amistades muchas especies hemos sobrevivido

a épocas de gran estabilidad. No lo olvides: en la amistad

está la clave de tu supervivencia. Hasta la próxima, primates humanos.

(Aplausos)

Yo Mono - Los beneficios de la amistad

22 nov 2015

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