Existe una corriente de opinión que afirma haber vivido en esta edición de la Vuelta la mejor carrera de la historia. Todo apunta a que ha sido así. El podio, completamente español, no ha impedido que el espectáculo se haya amplificado, especialmente en las cumbres. Siempre funcionó la fórmula de un buen extranjero contra un buen español, pero esta vez no ha hecho falta.