El día grande de Cobo no podía tener mejor escenario, nada menos que el "Olimpo" del ciclismo español. La jornada del Angliru. Un puerto considerado como el más duro de Europa junto a los italianos del Mortirolo y el Zoncolan. Allí, entre rampas imposibles de hasta el 23 por ciento, el ciclista cántabro lanzó un ataque incontestable a 6 kilómetros de meta que le condujo hasta la victoria y el maillot rojo y le acercó al triunfo final, a falta de seis etapas de Madrid.