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No recomendado para menores de 16 años Víctimas del misterio - El crimen del rol - ver ahora
Transcripción completa

(Apparat, Soap & Skin "Goodbye")

El 30 de abril de 1994,

el cuerpo sin vida de un hombre de 52 años

aparece salvajemente apuñalado

junto a una parada de autobús en Madrid.

Lo que en principio parece un simple suceso

se convertirá en uno de los asesinatos

más crueles que se recuerdan:

el crimen del rol.

(Apparat, Soap & Skin "Goodbye")

He llegado a las 8:40...

a hacer el segundo viaje que hacía.

Me he apeado del autobús, me he encendido un cigarrillo,

me he ido dando un paseo,

y, cuando he vuelto, que iba a ser la hora de salir,

he mirado hacia abajo y le he visto.

He visto que tenía una pierna al descubierto,

la cabeza un poco escondida entre la hierba.

Le he visto lleno de sangre por el pecho.

Entonces, he subido, he ido a la cabina...

a llamar a la Policía.

Los agentes del Grupo V

de la Jefatura Superior de Policía de Madrid...

son los encargados de la investigación.

En una primera inspección ocular,

detectan que tiene la documentación encima.

Se trata de Carlos Moreno Fernández, un hombre de 52 años.

Y, bueno, pues está...

detrás de la marquesina de la parada del autobús

arrojado a un pequeño descampado que hay detrás.

Nos llega al periódico a través del Gabinete de Prensa

de la Jefatura Superior de Policía.

Es verdad que, desde el principio, se vio que era un crimen

especialmente violento porque hubo muchas puñaladas.

Llegó la Policía...

y, nada, nos comentó que mi padre había fallecido,

que había sido un asesinato, que había sido con arma blanca,

en la zona de Bacares,

y que no sabían nada más hasta el momento.

Carlos Moreno tenía tres hijos,

estaba casado,

y, como era habitual todos los viernes,

había quedado para tomar algo.

Sobre las 5:00, se dirigía a su casa.

Lo encuentran en una parada de autobús.

Este señor parece que tenía una amistad

con alguna... con una mujer que vivía por la zona,

a la que iba a ver

y que esa noche había salido de verla.

Y, por tanto, podía tratarse de una venganza,

pero fue inmediatamente descartado porque no era el perfil.

(JERÓNIMO) Él tenía la costumbre de regresar a su casa en autobús,

excepto los días que cobraba,

que, por unas medidas de seguridad,

él se iba en taxi.

Pero aquel día la fatalidad hizo que volviera en autobús.

El cadáver presenta una veintena de puñaladas.

El autor o autores del crimen

se han ensañado con la víctima.

La Policía baraja distintas hipótesis.

Una de las primeras hipótesis que se barajan

es la del móvil económico.

Pero a los investigadores les llama la atención...

que la víctima lleva puesto el reloj,

y, sorprendentemente, en el bolsillo,

lleva 60 000 pesetas que corresponden a su salario

que acababa de cobrar.

Llevaba 60 000 pesetas encima y no se las habían robado.

Era una cosa extraña.

Hablamos del 30 de abril, por lo tanto, acababa de cobrar.

Y él llevaba el dinero de su nómina en el bolsillo.

El móvil económico no existía.

El 90 % de los crímenes personales se cometen entre conocidos.

Y se ponen a buscar, dentro del entorno familiar,

de amistades y de trabajo de Carlos Moreno,

a un posible sospechoso.

Nadie tenía motivo alguno para acabar con su vida.

La Policía estaba totalmente despistada.

No había móvil, no había... Buscaron en el entorno,

buscaron enemistades.

Claro, era un crimen tan irracional,

donde la víctima no tenía ninguna relación con sus asesinos,

no había ningún tipo de conexión,

y la Policía estaba un poco perdida.

También esta línea de investigación

termina sin éxito.

En días sucesivos, ya estuve yo en contacto

con la brigada.

Me estuvieron contando cómo fue todo y nos fuimos enterando.

Intentamos entre todos buscar un móvil...

lo primero para saber por dónde podía venir la muerte de mi padre.

El Grupo de Homicidios de la Policía, creo que era el Grupo V,

de la Brigada de Policía Judicial de Madrid,

lo que ven es que no tienen ningún tipo de pista.

No tienen ningún tipo de pista

porque, realmente, no ven que la víctima

tenga ninguna conexión con nada

que pudiera dar lugar a un crimen.

Eso les desesperaba,

porque una violencia como la que se había desplegado allí

tenía que tener una razón última, pensaban ellos, una razón poderosa.

Y era algo que pensaban: "Bueno, se nos está escapando".

Un tiempo antes de la aparición de Carlos Moreno,

en las cercanías, había aparecido un hombre también muerto,

con 70 puñaladas en su cuerpo,

pero con unos indicios que apuntaban

hacia un macabro juego sexual.

Los pantalones bajados, la bragueta abierta...

Como es natural, los investigadores

una de las cosas que hacen al principio también es

investigar si ese otro crimen tenía algo que ver,

pero es que ni la vida de las dos víctimas tenía nada que ver

ni guardaban ningún tipo de relación

ni, por tanto, se les podía conectar.

¿Qué estaban buscando, en realidad,

los asesinos o el asesino de Carlos Moreno?

Después de varias semanas

en las que la investigación parece estar estancada,

el caso da un vuelco.

Un joven llamado Enrique Martínez acude a comisaría

para denunciar que cree saber

quiénes son los asesinos de Carlos Moreno.

En la comisaría se presenta un chico llamado Enrique Martínez.

Él aporta los nombres de dos amigos suyos:

Javier Rosado y Félix Martínez.

Dice que son amigos de él...

que tienen como práctica habitual juegos de rol.

¿Por qué piensa él que pueden ser ellos?

Simplemente, porque, en ocasiones, han jugado al rol.

Y, viendo las informaciones que los medios de comunicación,

a través de la televisión, la radio, la prensa,

van ofreciendo de este caso, uno de ellos, concretamente Javier,

parece tener demasiados datos de este caso.

Mientras veía la noticia de que había aparecido una persona muerta

en una marquesina con 19 cuchilladas,

venía a decir que él había sido

y se jactaba de que habría muchos más crímenes.

Y decía: "Eso que dice la tele no es así".

Cuando decían algo certero, él asentía.

Muchos de los chicos a los que se lo contaron no se lo creían,

porque era normal. Pensaban que era un cosa fantasiosa

de los dos, de Javier y de Félix.

Pero, sin embargo,

uno de los chicos se lo cuenta a su padre.

Los padres, cuando oyen esa historia, le dicen:

"Inmediatamente lo tienes que contar a la Policía".

Si no, el crimen nunca se hubiera descubierto.

No hay nada más difícil para la Policía

de descubrir que un crimen al azar.

Es decir, un crimen sin móvil.

Evidentemente, los investigadores de la Policía,

cuando escuchan a este joven, el asunto lo cogen con pinzas.

Pero, sin embargo, hay dos puntos que les cuadran perfectamente

porque no han trascendido a los medios.

Es una información que uno de los jóvenes,

Javier Rosado, ha facilitado a Enrique.

Él se jactaba: "Me dejé el reloj ahí, en el crimen. Me...".

"Y, además, el guante de látex se rompió".

En el lugar del crimen, la Policía encontró un reloj,

encontró un trocito de guante de látex roto...

En la investigación, lo único con lo que contaban

era con un resto de guante de látex...

y con un reloj que no pertenecía a la víctima,

porque la víctima llevaba puesto su propio reloj.

¿Cómo es posible que una persona ajena a la investigación...

conozca esos datos si no han tenido trascendencia pública?

¿Qué sucede desde ese momento?

Que ya está todo absolutamente orientado.

La Policía empieza a hacer sus primeras investigaciones

y ve que, efectivamente, las cosas empiezan a cuadrar.

Enrique Martínez da, además, un dato especialmente inquietante.

Cree que sus compañeros de juegos de rol,

Javier y Félix,

van a volver a salir a jugar.

La Policía se plantea entonces

la posibilidad de que intenten cometer otro crimen.

Los detienen porque se encuentran

con que están regresando al domicilio de Félix

después de comprar en una tienda

un paquete de guantes de látex.

El 5 de junio de 1994,

poco más de un mes después del asesinato de Carlos Moreno,

la Policía detiene a Javier Rosado y a Félix Martínez.

En el momento de su detención,

Javier Rosado tiene un dedo vendado.

Lo que está ocultando realmente es una herida.

Entonces cuadran las piezas del puzle.

El trozo de látex de un guante de látex

que se había encontrado en el escenario del crimen

correspondía precisamente a un dedo, a un dedo de un guante.

Entonces,

lo que parecía lógico es que, en el forcejeo,

la víctima mordió a uno de sus agresores.

Y por eso había caído ahí el trozo de guante

y Javier llevaba la señal de la mordedura en el dedo.

La Policía registra los domicilios de Félix Martínez

y de Javier Rosado.

En el domicilio de este último,

los agentes encuentran importantes pruebas incriminatorias.

Hacen un registro del dormitorio de su casa,

donde hay 3000 libros.

Javier Rosado era una persona culta.

Estudiaba en ese momento tercero de Químicas.

Era... Era... Era retraído con los compañeros,

pero... pero era una persona culta.

En su habitación encuentran un elevado número de libros.

Hablamos de cientos de libros de materias relativas

a literatura gótica, a esoterismo, a ocultismo.

También se encuentra una chaqueta que parece tener rastros de sangre

que podría pertenecer a la víctima.

Se encuentra un cuchillo de grandes dimensiones

y quizás lo que acaba siendo

uno de los elementos más terribles de este caso,

que es un diario detallado

de cómo Félix y Javier cometen el crimen.

Yo tuve acceso al diario, sí.

Tremendo, tremendo.

Porque la forma de relato era...

era...

muy muy cruel,

muy fría...

y a mí me impactó.

Y, cada vez que lo leo,

pues me sigue impactando.

Javier Rosado describía con una frialdad espantosa,

espeluznante, cómo habían matado a esa persona.

Lo describía detalle por detalle:

dónde le habían asestado las cuchilladas,

cómo habían empezado a hablar con él,

por qué habían elegido a esa víctima, que fue al azar.

"Salimos a la 1:30".

"Habíamos estado afilando cuchillos,

preparándonos los guantes y cambiándonos".

"Elegimos el lugar con precisión".

"Yo memoricé el nombre de varias calles,

por si teníamos que salir corriendo

y, en la huida, teníamos que separarnos".

"Quedamos en que yo me abalanzaría por detrás,

mientras él le debilitaba con el cuchillo de grandes dimensiones".

"Se suponía que yo era quien debía cortarle el cuello".

Después de narrar cómo se han ido preparando

y cómo, prácticamente, han salido a la caza de sus víctimas,

pues también van anunciando los descartes que van haciendo.

Antes de las 5:00, podían matar a una chica.

Estuvieron buscando posibles víctimas...

por la zona del barrio de Manoteras.

"Era preferible atrapar a una mujer

joven y bonita,

aunque esto último no era imprescindible, pero sí saludable,

a un viejo o a un niño".

"Llegamos al parque en el que se debía cometer el crimen".

"No había absolutamente nadie".

"Solo pasaron tres chicos".

"Me pareció demasiado peligroso empezar por ellos".

"La segunda víctima era una jovencita de muy buen ver,

pero su novio la acompañaba en un repugnante coche...

y ahí la dejó".

"Fuimos tras ella, pero se metió en un callejón".

"Se cerró la puerta tras su nuca".

Finalmente, siempre siguiendo la secuencia cronológica,

que está perfectamente detallada en este diario,

el seleccionado es Carlos Moreno.

Y, además, no solo esto.

Es que describen cómo se desarrolla todo el ataque,

cómo se produce la defensa

de la persona que está siendo brutalmente agredida

y cómo, finalmente, se desarrolla la muerte.

"Serían las 4:15".

"A esa hora, se abría la veda de los hombres".

"Vi a un tío andar hacia la parada de autobuses".

"Era gordito y mayor, con cara de tonto".

"El plan era que sacaríamos los cuchillos al llegar a la parada,

le atracaríamos y le pediríamos que nos ofreciera el cuello".

"En ese momento, yo le metería el cuchillo en la garganta

y mi compañero, en el costado".

"La víctima llevaba zapatos cutres y unos calcetines ridículos".

"Era gordito, rechoncho,

con una cara de alucinado que apetecía golpearla,

y una papeleta imaginaria que decía: 'Quiero morir'".

"Si hubiese pasado a la 1:30, no le habría pasado nada".

"Pero así es la vida".

Lo único que quiero es verlos bajo tierra, es lógico.

Es lo que piensas cuando muere tu padre...

y de una manera como la que ha muerto, ¿no?,

y con el cachondeo que se lo han tomado...

en el mismo momento en que lo estaban matando.

En lo único que piensas es en matarlos, es lógico.

No había móvil.

Y él lo eligió porque era el más indefenso en ese momento

y no había nada que lo pudiese vincular con él.

Es la mala suerte de estar en el lugar no apropiado.

Primero simularon que era un atraco.

El señor, evidentemente, se resistió.

Decía que no les daba dinero.

Ellos, en realidad, no querían dinero.

La primera cuchillada en el cuello, que le segó el cuello,

se la dio Javier Rosado a la víctima, a Carlos Moreno.

El menor, cuando Javier le asestó la primera cuchillada en el cuello,

empezó a castigarle a navajazos el estómago.

En el forcejeo, cayeron por un terraplén

que había al lado de la marquesina de autobús.

El hombre intentó huir, pero Javier Rosado le alcanzó

y siguieron dándole cuchilladas.

"Seguía vivo, sangraba por todos los sitios".

"Aquello no me importó lo más mínimo".

"Es espantoso lo que tarda en morir un idiota".

"Contemplamos a nuestra primera víctima,

sonreímos y nos dimos la mano".

"Me daba la sensación de haber cumplido con un deber,

con una necesidad elemental".

"Eso me daba esperanza para cometer nuevos crímenes".

Creo que no he leído en mi vida una cosa tan dura...

de un asesinato.

Porque era un asesinato

contado en primera persona...

y, además, de un individuo

que había disfrutado con lo que había hecho.

A mí me resultó espeluznante cuando empecé a leer lo que ahí se decía.

"Es impresionante... Es terrible lo que tarda en morir un idiota",

decía refiriéndose a los 15 minutos,

según luego testificaron los forenses,

que emplearon en asestarle las 19 cuchilladas.

En los crímenes violentos,

se utilizan dos tipos de violencia:

la violencia instrumental y la violencia expresiva.

La violencia instrumental es aquella que utilizas

directamente para conseguir un fin.

Por ejemplo, golpear a la víctima para que te dé algo que tú deseas.

En el momento en que te lo da, paras con la violencia.

La violencia, en este caso,

es un vehículo para conseguir lo que pretendes.

Una vez que la aplicas y lo consigues, no sigues con ella.

La violencia expresiva excede con mucho

la necesaria para conseguir tu objetivo.

Y es una violencia que está denotando el estado anímico

o psicológico del sujeto, sus fantasías, sus deseos.

En el caso de la muerte de Carlos,

había, claramente, una violencia expresiva.

Había un deseo de hacer sufrir a la víctima

que excedía con mucho la necesaria para acabar con su vida.

El diario de Rosado no es más que un relato novelesco,

como otros relatos que él había hecho ya de estilo novelesco.

El diario es un conglomerado

de... de plagios, de literatura

y de películas de terror, etc.

Lo que pasa es que están mezcladas cosas que no sucedieron en realidad

con un hecho que sí sucedió en realidad.

Entonces, cuando uno lee el diario a sabiendas de que, efectivamente,

una persona falleció

y falleció en aquellas circunstancias tan horripilantes,

el diario da escalofríos.

Se cuentan allí una serie de historias

que son absolutamente delirantes, pero mezcladas con realidad.

Por eso fue tan difícil interpretar ese diario.

Muy difícil, porque se anotaban cosas que pertenecían al juego,

cosas que pertenecían al pensamiento de Javier,

cosas que comentaban Javier y Félix y cosas de la realidad.

Una vez consumado este, vamos a llamarlo así, juego mortal,

Javier Rosado recrea una ficha.

Una ficha en la que muestra,

por ejemplo, cómo es el personaje con el que han acabado.

Destaca las cualidades de este personaje.

Habla, por ejemplo, de que tiene fuerza 8,

de que tiene carisma 4, de que tiene poder 6.

Es decir, le va dando una serie de puntuaciones dependiendo

de cómo él ha valorado que era esta persona.

Y es curioso cómo destaca,

que a la voluntad le pone 16 puntos.

Esto lo que nos viene a demostrar es que Carlos Moreno,

evidentemente, se defendió de sus agresores.

Se hicieron análisis a las uñas de la víctima, que revelaban

el enorme forcejeo mantenido para evitar que le matasen.

Y había pelos en las uñas

y había restos claros de ADN de los asesinos.

Independientemente de las puñaladas mortales

que, por ejemplo, presenta en el abdomen,

sus manos, sus brazos presentan diferentes cortes

que vienen a demostrar que él se intentó defender,

pero, finalmente, no le sirvió para nada.

La Policía descubre que el propio Javier Rosado

ha diseñado el juego "Razas"

y que lo ha puesto en práctica con el asesinato de Carlos Moreno.

Entre los juegos de rol que ellos practicaban,

había uno fundamental.

Lo habían bautizado como "Razas".

Y digo que lo habían bautizado porque no estaba a la venta.

Este juego, con todas sus complicaciones,

con todas sus aristas,

lo había creado el propio Javier Rosado,

que no dejaba de ser el líder de este grupo de cinco amigos.

(EDUARDO) Se había creado un mundo

en el cual había doscientas y pico razas distintas.

Bueno, era un juego de guerra.

Era un juego absolutamente violento sobre el tablero.

El final del juego era que una raza se hiciese con el poder absoluto

y sometiese a todas las demás.

Ellos eran muy amigos los cinco.

Tenían todos cierta dependencia de Javier Rosado,

sobre todo, por una cuestión de edad,

porque Javier Rosado era mayor que ellos.

Además, era el creador del juego y era el que, en el juego de rol,

ejercía el papel de máster,

es decir, el que dirigía la partida.

Félix, en esta concreta situación,

se vio envuelto en una espiral...

que consistía en que se pasaban

horas y horas y horas juntos y solos

jugando a un juego que se había inventado el maestro, Javier.

Y ahí él perdió los límites de la realidad...

y entró en un mundo de fantasía que no pudo controlar.

Era, a todos los efectos,

un esclavo intelectual de Javier Rosado.

No hacían otra cosa que no fuera jugar a ese juego,

en una mesa redonda y un tablero,

un día y otro día, una semana y otra semana.

Es decir, jugaban y jugaban y su mundo,

prácticamente, se redujo,

en los meses anteriores al asesinato,

se redujo a la partida que jugaban de "Razas".

Sabíamos que tenían partidas de rol

porque sacaron una especie de club

y sabíamos que jugaban a eso.

De hecho, hay carteles por la cafetería y eso.

Creo que es lo más parecido a una secta...

que yo, en mi vida profesional, he visto.

Una secta con un líder...

de la secta,

que tenía absolutamente dominados a los otros cuatro...

y que había un seguimiento casi ciego de lo que hacía.

(PABLO) Cuando salta lo del juego de rol,

es una enorme sorpresa para los periodistas

y para los investigadores,

porque no se había producido jamás en España un caso similar.

El crimen tuvo una repercusión espectacular a nivel mediático

tanto a nivel nacional como internacional.

Llamó muchísimo la atención en la sociedad española,

que quedó conmocionada,

cómo dos chavales habían sido capaces de llevar un juego de rol,

un juego con fichas en un tablero, de llevarlo a la realidad,

y cómo esas cabezas de estos dos chicos...

no supieron, no tuvieron el freno necesario para decir:

"Esto es la realidad y este es el juego".

Yo no lo pensaba. Yo, cuando me enteré de que era por un juego,

me quedé alucinada, o sea, me quedé blanca.

Que le maten por un juego es rarísimo.

Un juego de rol, me parece que es.

Es que es increíble, vamos.

Nosotros pensamos que sería por otra cosa,

pero menos por un juego.

¿Quién va a pensar que por un juego se puede matar a la gente?

Nadie, vamos, yo pienso que nadie.

En aquel tiempo, analizando el contexto social,

donde el juego de rol es algo que está llegando de América,

muy poco conocido, no son muchos los que los practican,

y, de repente, los periódicos nacionales

salen con grandes titulares

en los que hablan del crimen del rol.

Imaginemos la psicosis,

la conmoción que provoca en la sociedad.

De hecho, a partir de ese instante,

podemos decir, posiblemente por desconocimiento,

que los juegos de rol se acaban demonizando.

A los adolescentes se les recomienda que no jueguen porque:

"Si tú juegas al rol, puedes acabar como Félix y como Javier,

convirtiendo lo que es una ficción en una terrible realidad".

Un juego de rol es

coger una personalidad de un personaje que tú manejas,

que no tiene por qué ser parecida a ti,

e interpretar, pero solo interpretar,

no... no sacarlo de sus casillas,

e ir, a través de unas aventuras, con tus compañeros...

La imaginación es lo que más se usa en este juego.

Además, según te lo imagines tú,

le puedes sacar más o menos partido.

Cuando estás jugando, quizá, realmente,

te puedes meter mucho en tu personaje

e interpretarlo hasta el punto, no sé, a lo mejor,

creértelo, pero cuando estás jugando con tu ficha.

Pero, cuando lo dejas, ya se rompe y ya te vas a tu casa.

En cuanto dejas de jugar, ya es el mundo real, vamos.

Es que te olvidas totalmente de lo que estabas haciendo.

Todos lo separamos muy bien.

La detención de Javier Rosado y de Félix Martínez

hace que sus nombres

sean conocidos públicamente. Alto, policía.

La sociedad se pregunta quiénes son realmente estos dos jóvenes

que, presuntamente, han cometido

uno de los crímenes más horrendos que se recuerdan.

Quizás para saber

por qué se desarrollan todos estos acontecimientos

tenemos que meternos en el entorno social

de estos dos jóvenes.

Hay que decir que ellos vivían en el distrito de Chamartín,

que, para quien no viva en Madrid,

es un distrito de clase media-alta.

Las amistades de Javier coinciden...

en que es una persona aparentemente normal,

si acaso un poco retraído, un poco solitario,

con un buen nivel cultural,

un buen nivel intelectual, de una familia bien.

Estaba matriculado en Químicas.

Javier Rosado era un chico muy delgado y muy poca cosa,

mientras que Félix Martínez era alto y fuerte.

Físicamente, representaba una cosa

y, emocionalmente, era todo lo contrario.

Por su aspecto físico, no era muy popular.

El biólogo no era muy popular entre sus compañeros.

Pero encontró a un menor que admiraba de él,

sobre todo, su vasta cultura, que la tenía.

Era taciturno.

Era lector empedernido,

pero tampoco era capaz de asimilar muy bien las lecturas.

Estaba enamorado de Lovecraft, por ejemplo.

En ese autor basa...

muchas de sus famosas razas.

Un joven de aspecto frágil.

Un joven más, un joven normal.

No tenía ninguna característica que le denotara como alguien especial.

De manera que nada, en su vida normal,

hacía pensar que se escondiera dentro de él

un asesino implacable.

Javier Rosado presenta

lo que llamamos una fachada compensatoria.

Es el buen hijo, es el buen compañero,

un alumno perfecto,

un chico que no da problemas, que no llama la atención,

que no da la nota,

que pasaría desapercibido entre cualquiera de nosotros.

Javier Rosado era alguien que pasaba desapercibido...

en cualquier sitio,

hasta que tomaba la palabra y se ponía a hablar.

Tenía una inteligencia prodigiosa, una cultura...

importante.

Era, y supongo que seguirá siendo

y fue, un hombre muy inteligente, muy seductor,

con una gran capacidad de convencer al otro,

no solo a Félix, sino a cualquiera que le rodeara.

Era un hombre con mucha fuerza personal,

con mucho conocimiento cultural

y con mucha capacidad de persuasión.

Entonces, Félix se convirtió en un discípulo.

Era como un discípulo en una secta.

Lo que pasa es que la secta solo eran dos:

el maestro, que era Javier,

y el discípulo, absolutamente entregado,

prácticamente abducido, que era Félix.

El que era un obsesionado con el juego de rol era su amigo, Félix,

que se acerca a él

para enseñarle ese... cómo se juega al rol.

Y es a partir de ese momento cuando Javier Rosado

empieza a pensar, a cavilar.

Félix era un chaval que era mucho más joven que Javier.

Él estaba bastante impresionado y bastante admirado

por... por el otro joven, por Javier.

Y, bueno, se dejaba de alguna manera llevar

y tenían los mismos gustos, las mismas aficiones.

En gustos y aficiones, eran un poco particulares, un poco especiales.

Les gustaban mucho los temas macabros, ¿no?

Le gustaba mucho escribir

y escribía unas obras un poco extrañas.

-Macabras. -Se cambió a COU F

porque era de letras y decía que quería aprender a escribir.

Pero las obras eran un poco... macabras.

-Yo... -Escribió una obra de teatro

para el instituto,

pero se la denegaron porque no la entendían.

Pero tampoco era...

Eran muy difíciles los papeles para que se los aprendieran los actores

y tenía palabras muy complicadas.

-El tema no era apropiado. -El tema...

-Era sadomasoquismo y... -Todos morían.

-Muy fuerte.

(JOSÉ ANTONIO) Félix Martínez, el menor,

tenía... Sus circunstancias familiares habían sido muy duras.

Sus padres habían fallecido por cuestiones de drogas.

Él, en realidad, vivía en ese momento con su padrastro.

Era muy desarraigado.

Él, recuerdo que...

En el interrogatorio que le hicieron los psicólogos,

él comentaba que nunca había sentido tener una familia.

Que no se sentía... Que nunca había sentido cariño de nadie...

y que en Javier Rosado encontró ese cariño,

encontró esa complicidad.

Pues Félix era un chico

con una familia desestructurada,

que encontró en ese grupo...

lo que le faltaba en la sociedad.

Y fue un amigo fiel

que le siguió a pesar de que...

no le creía todas las cosas que decía Javier.

Pero le siguió y fue fiel.

Félix tuvo una relación de dependencia...

de Javier.

De tal manera que, si dejaba a Javier y dejaba el grupo,

se quedaba otra vez en el hueco social de la nada.

Durante los interrogatorios ante la Policía Nacional,

las declaraciones de los dos acusados...

son radicalmente opuestas.

Mientras que Félix Martínez se derrumba y confiesa,

Javier Rosado niega su implicación en lo ocurrido.

Javier Rosado niega su participación en los hechos

y alega, incluso, alguna patología mental.

Incluso, además, llega a aludir a diferentes personalidades

que él mismo tiene en su interior.

Unas no se ponen de acuerdo con las otras.

Inicialmente, dijo que él no lo había hecho,

que, si decían que lo había hecho,

sería así, pero que él no lo había hecho.

Porque desde el principio dijo que los que lo habían hecho

eran tres de las personalidades que él tenía dentro,

que se habían confabulado para... para ese acto.

Bueno, una de las personalidades era Satán,

que es muy habitual en las personalidades múltiples.

Entonces, se juntó el mal,

la fuerza...

y una tercera personalidad que dio el visto bueno.

Se juntaron las tres...

y pasaron a la acción.

Félix jamás me relató expresamente

lo que había ocurrido aquella noche.

Yo se lo pregunté varias veces, igual que otros peritos,

pero no atinó a decirme exactamente qué había pasado.

Lo que sí supo decir

es que salen de la casa

y, al azar, encuentran a este hombre.

Y Javier le impone a él que le sujete al hombre

mientras Javier apuñala.

Eran jóvenes, muy jovencitos.

Entonces, tampoco él era muy consciente de lo que iba a ocurrir

hasta que no te ves en el momento y en la situación.

Él siempre decía que le tenía miedo.

Cuando yo vi a Félix por primera vez,

me encontré con un niño.

Era un niño a todos los efectos.

Era inmaduro, no sabía lo que iba a hacer en su vida futura,

no sabía lo que iba a hacer en general.

Él empezó a explicar lo que sabía del asunto.

Porque no sabía tanto como él creía.

Yo me di cuenta de que estaba absolutamente sometido,

psíquicamente, al mayor, a Javier Rosado.

No tenía ninguna patología psiquiátrica.

Tenía unas carencias sociales que le daba este grupo.

Y ahí, en el grupo, tienes que mostrarte

como parte del grupo y, a veces, hacer...

cosas como aquellas a las que acompañó a Javier,

que, posiblemente, no se le habían pasado por la cabeza

ni se le volverán a pasar.

Nunca quedó claro que él participara exactamente

en el apuñalamiento.

Quizá en la sujeción, pero no en el apuñalamiento.

Y todo eso él lo expresaba de manera confusa,

con culpa, vergüenza y, sobre todo, inexperiencia vital.

El 27 de enero de 1997,

casi tres años después del asesinato de Carlos Moreno,

comienza el juicio contra Javier Rosado

y Félix Martínez.

El debate se centra

en si Rosado es un enfermo mental con personalidad múltiple...

o, si por contra,

ha matado siendo perfectamente consciente de sus actos.

La primera vez que yo vi a Javier Rosado

lo vi en los calabozos de los juzgados de Plaza de Castilla.

Hay una foto que se ha difundido mucho en los medios de comunicación

donde él se ve acompañado por la Guardia Civil

y con la cabeza agachada y esposado a la espalda.

Lo esposaron por detrás,

bueno, porque era tan...

había levantado tanta conmoción el crimen

que incluso los propios agentes de la Guardia Civil...

entendían que no era justo que se tapara la cara,

que, al menos, conociera España

qué persona había cometido tan brutal crimen.

Yo le pregunté: "Javier, ¿te arrepientes de lo que has hecho?".

"Yo no he hecho nada, yo no he hecho nada", eso decía.

A Rosado lo... lo... lo...

lo recuerdo en su personaje,

porque él crea personajes y, por lo tanto, tenía el personaje judicial.

Entonces, creó ese personaje,

que era el que tenía que llegar a la sala.

Bueno, yo creo que, como creó su personaje, lo tenía preparado.

Es decir, yo creo que tenía preparada

hasta la alternativa de si lo cogían.

Él creó un personaje y no fue fácil desmontarlo, ¿eh?

La gran duda que se plantó durante el juicio

era si Javier Rosado era una persona...

que estaba, en fin, enferma mentalmente...

o simplemente era un psicópata.

Javier Rosado, el principal inculpado

en el asesinato del juego del rol, ¿es o no es un loco?

Esta es la pregunta clave que se debate hoy en el juicio

que se sigue desde hace cuatro días en la Audiencia Provincial

por el asesinato de un hombre víctima de un juego macabro.

Psicólogos y psiquiatras no se ponen de acuerdo

en sus diagnósticos,

salvo en que se trata de una personalidad

con una psicología muy compleja.

Fue muy interesante porque

la presidenta de la sala, creo que era una mujer,

en vez de hacer que declarase uno y otro,

lo que hizo fue que se sentasen todos

y expusieran sus opiniones y se contradijeran entre ellos, ¿no?

El juicio se convirtió en un auténtico duelo forense.

La batalla no era baladí. Se jugaba mucho,

puesto que, si Javier Rosado era consciente,

su destino sería un centro penitenciario.

Pero si, por contra, era un enfermo mental,

acabaría en un centro psiquiátrico.

Si la justicia me los pone en la calle,

no sé lo que puede pasar.

De primeras, si quieren que una familia honrada

se vuelva criminal, lo van a conseguir.

Porque yo, desde aquí, lo digo a toda España:

no voy a consentir que esta gente salga a la calle.

Queremos que se cumplan todas las condenas,

al respecto.

Y yo pido desde aquí al pueblo español

la pena de muerte para estas dos personas.

Nunca un personaje ha desatado opiniones tan dispares

entre los peritos forenses.

La cuestión es que no es tan fácil como ir al dentista

y te duele una muela y te la sacan.

En psiquiatría y en psicología, las cosas son muy variables.

Un sujeto te dice "a" o te dice "b"

y por eso no puedes deducir cómo piensa.

En este caso, la gran duda fue

si realmente era un trastorno de la personalidad,

si era un trastorno esquizofrénico, si era un simulador

o si era un hombre hiperinteligente que se burlaba del sistema

y se inventó eso para justificar el crimen.

Estaba controlado

por otros yos, que son las distintas personalidades

que él sentía que tenía dentro cuando entraba en trance,

y que hacía que se apoderasen de él...

en sus pensamientos, en sus movimientos y en sus actos.

Yo el diagnóstico que puse es que tenía

un trastorno de la identidad,

un trastorno disociativo de la identidad, del yo.

Antes se llamaba personalidad múltiple.

Supone que la persona siente...

que hay otras personas dentro de él,

que son las que, en determinados momentos, controlan su actuación.

Él decía que tenía una personalidad múltiple de 43 personalidades,

cosa que no existe en toda la historia de la humanidad,

por lo menos, hasta donde yo conozco.

Los resultados, todos apuntaban siempre

a un sujeto que tenía un perfil claramente psicopático

y que era simulador del trastorno de personalidad múltiple.

Claro, luego las 43 personalidades eran realmente

43 personajes que él había creado en un juego

que había inventado, que se llamaba "Razas".

Y cada personaje tenía una propia personalidad.

Él decía: "Yo tiro un dado y me sale la personalidad 18,

y la personalidad 18 corresponde con tal personaje".

Realmente, era un juego que él había diseñado.

Y, entonces, basó

todas las características de sus personalidades en esos personajes.

Por su ausencia de expresión facial,

por su ausencia de miradas, por su frialdad en el ánimo,

por su parquedad en las palabras,

estaba ante una persona con una psicosis.

Es decir, una persona enferma mental.

Él no tiene capacidad de arrepentimiento,

puesto que tiene características psicopáticas,

y el psicópata no tiene capacidad de arrepentimiento, no lo siente.

Si se me solicitan tres características, yo destacaría

el desmesurado sentimiento de autoestima personal,

una frialdad emocional bastante intensa

y una tendencia a la mentira y a la manipulación constante.

Es un perfil, claramente, de...

de características psicopáticas.

Viendo los informes de los peritos psiquiátricos forenses,

eran muy desfavorables.

Solamente las psicólogas mantenían...

que Javier Rosado tenía

conocimiento y conciencia de lo que había hecho.

Los psiquiatras, sin embargo, pensaban

que era un auténtico desdoblamiento de personalidad.

Y, por lo tanto, era inimputable

en la medida de que no era consciente del bien y del mal.

Las psicólogas tuvieron el mérito de luchar contra...

forenses de prestigio muy reconocido...

y mantenerlo durante casi dos años, ¿no?

Es decir, algo difícil, ¿eh?

Y, al final, evidentemente, tenían razón.

En el juicio, se nos intentó desprestigiar

por la edad que teníamos.

En aquel entonces, éramos dos mujeres muy jóvenes.

Y hasta se nos intentó,

bueno, pues dejar de alguna manera subliminal,

que, como éramos muy jóvenes, no tendríamos

la suficiente experiencia.

Teníamos en contra que éramos psicólogas, que éramos jóvenes...

Y, bueno, también es muy importante el hecho

de que la psicología forense en España en aquella época

no tenía el reconocimiento y el prestigio en los tribunales

de justicia españoles como la psiquiatría forense.

Y pocas veces he visto yo a tantos peritos

participando en un juicio y dar opiniones

tan absolutamente dispares los unos de los otros.

No se ponían de acuerdo entre ellos.

Había un grupo de peritos

que sostenían que era un enfermo mental,

un esquizofrénico y que tenía una gravísima afectación

de las facultades cognitivas y volitivas,

y había otra parte de los peritos que sostenían que era un psicópata,

que no tenía afectación ninguna, que era un simulador.

Las tesis en la defensa psiquiátrica

de Javier Rosado fueron tan contrapuestas

que uno se pregunta:

"¿Es que un perito de parte puede, de algún modo,

construir un especial diagnóstico para favorecer a su informado,

o, en este caso, a aquel que le contrata?".

No.

La Ley de Enjuiciamiento Criminal establece que los peritos

están obligados a decir verdad.

Cosa distinta es que conozca algún elemento

que no favorezca a su cliente y lo omita.

Durante las tres semanas que se prolonga el juicio,

la actitud en la sala de Javier Rosado

es radicalmente opuesta a la de Félix Martínez.

Frente a la arrogancia

del líder del crimen del rol, de Javier Rosado, en el juicio,

el testimonio de Félix fue de pesadumbre,

de arrepentimiento,

de disculpas.

Fueron dos testimonios muy distintos.

(EDUARDO) Javier Rosado, durante el juicio,

primero, se acogió a su derecho a no declarar.

Es decir, no contestó a ninguna pregunta.

Por lo tanto, la actitud que mantuvo durante todo el juicio,

que, si no recuerdo mal, duró dos semanas,

fue absolutamente pasiva.

Observando y sin decir absolutamente nada.

Los padres de Javier

prefieren que no hagamos sus letrados declaraciones

y hay que respetar su voluntad, ¿no?

Era una persona soberbia, era muy soberbia.

Sus gestos y modales a lo largo de la vista...

Se le veía arrogante.

Tuvo un comportamiento arrogante.

Tomaba notas todo el tiempo.

Y, cuando hablaban los psiquiatras, hacía la V de "victoria".

Siguió manteniendo la misma... la misma tesis.

Se dedicó todo el juicio a escribir en una libretita y tal.

Cuando se le ofreció el derecho a la última palabra,

hizo uso de ese derecho

y dijo algo que luego quedó reflejado en la sentencia

y fue uno de los argumentos que usó el tribunal para sentenciarle.

Recuerdo su alegato final,

y, de alguna manera, tanto mi compañera como yo

esperábamos un tipo de alegato así, porque es típico y característico

de este tipo de personalidades psicopáticas.

No pueden evitar el sentimiento de...

de estar por encima, ¿no?

Ese sentimiento de grandiosa autoestima que te comentaba antes,

de quedar por encima, de tenerlo todo claro.

Y creo recordar que dijo que él no había sido,

pero que, en todo caso, el cuchillo pequeño, que era el que hacía

las heridas leves lo llevaba él.

Con lo cual,

pues...

queda todo dicho de alguna manera ahí.

Se derrotó Javier Rosado. El ideólogo del crimen se derrotó.

Dijo: "Es que yo no llevaba el cuchillo grande".

"El cuchillo grande lo llevaba Félix".

Claro, Félix había mantenido en su declaración

que el cuchillo grande lo llevaba Javier.

Y él intentó desmentirle,

pero, claro, implícitamente, estaba reconociendo

que él había participado en el crimen.

(EDUARDO) Se habló mucho de si el juego de rol...

o los juegos de rol tenían algún tipo de responsabilidad...

en lo que que había pasado. Yo creo que ninguna.

Es decir, yo creo que...

sucedió a través de un juego de rol,

como podía haber sucedido a través del ajedrez o del parchís.

El juego de rol fue el vehículo a través del cual Javier Rosado

volcó todas sus obsesiones y, posiblemente, todos sus problemas.

¿Es malo el rol? No, lo malo es el personaje que instrumenta el rol.

Depende de cómo se juegue, pero yo creo que los juegos

en sí son inofensivos.

Creo que las actuaciones son de las personas.

Y Javier Rosado tenía una personalidad muy significada,

que atraía a un grupo de gente detrás de él.

Hoy en día, sabemos que los juegos de rol

son juegos, básicamente, en los que uno se posiciona

adoptando determinados personajes,

que son absolutamente inocuos y que, incluso, en ocasiones,

ayudan al desarrollo social,

afectivo y emocional de quienes participan

y que nada tienen que ver con la actividad criminal.

El 18 de febrero de 1997,

la Audiencia Provincial de Madrid dicta sentencia

contra Javier Rosado y Félix Martínez.

42 años de cárcel ha impuesto la Audiencia Provincial de Madrid

a Javier Rosado, el principal inculpado

del asesinato llamado del juego de rol.

Y 12 años de reclusión menor para su cómplice en el crimen,

para Félix Martínez.

Quedan absueltos otros dos amigos

acusados en su día de conspiración para un nuevo asesinato.

La balanza, finalmente, se inclinó

por la tesis de las psicólogas forenses.

Y se determinó en sentencia,

y así se ratificó por el Tribunal Supremo,

que Javier Rosado era plenamente consciente

del asesinato vil, cruel y con un claro ensañamiento

de Carlos Moreno.

Había querido matarle

y sabía que estaba matando a un ser humano.

El menor, como era menor de edad, tenía 17 años entonces,

fue condenado a 12 años de cárcel.

Y, si la justicia española sigue así, lo único que va a intentar

es que el pueblo nos tomemos la justicia por la mano.

Porque no se puede hacer que a un tío que comete un asesinato,

como se ha demostrado que llevaba él el cuchillo y todo,

porque tenga 17 años le caigan 12 años de prisión menor

y a los siete años esté en la calle.

Félix Martínez pasó 4 años de los 12

a los que había sido condenado por el suceso del crimen del rol.

Posteriormente, cuando salió a la calle,

estuvo en un piso tutelado...

intentando ver si realmente esa reinserción se iba produciendo.

Nada más salir de prisión,

se le empezaron a dar permisos con tres años y pico, cuatro,

fue a una residencia de Horizontes Abiertos,

una residencia donde van internos.

Allí estuvo durante un tiempo.

Se marchó durante varios años a Alemania.

Quería olvidarlo.

Quería olvidar el terrible crimen que había cometido en España.

(JERÓNIMO) Javier Rosado cumplió su pena en la cárcel,

pero de una manera que podemos decir ejemplar.

Es decir, ha sido un preso

que no ha creado el más mínimo conflicto

durante toda su estancia.

Es más, ha aprovechado el tiempo de estancia en prisión

para terminar tres carreras.

Es una persona, intelectualmente, con un nivel altísimo.

En Instituciones Penitenciarias me dijeron que era un caso único,

que no había otro interno o no recordaban otro interno

que hubiese estudiado tres carreras,

terminado una y estudiado otras tres carreras en prisión.

Se licenció, salió a examinarse, aprobó.

Creo que daba clases de ajedrez a otros internos, en prisión,

y que llevó la biblioteca.

Con lo cual, eso también corrobora

el diagnóstico de las psicólogas forenses, ¿no?

Puesto que una persona que tuviera el deterioro cognitivo

que tiene un aquejado de ese trastorno de salud,

como puede ser una esquizofrenia o una personalidad múltiple

o cualquier trastorno psicótico, hubiera sido inviable, ¿no?

(JOSÉ ANTONIO) Javier Rosado,

de los 42, cumplió 12 o 13 años de prisión.

A los 13, le dieron el tercer grado...

después de haber hecho exámenes.

Le dieron el tercer grado. Tenía un buen comportamiento en prisión

y no había más remedio que darle el tercer grado.

Después vino la libertad condicional.

Es decir, con 13 o 14 años, ya estaba libre,

en la calle.

Desde la perspectiva de la reinserción social,

es innegable que Javier Rosado y Félix Martínez

cumplieron sus condenas

y, por tanto, sus cuentas con la justicia.

Obviamente, para la familia de Carlos, nunca podrán pagar...

lo que hicieron, porque acabaron con la vida de su ser querido.

Lo que cabe plantearse es hasta qué punto presentan

peligrosidad criminal.

Félix era un buen chico, tenía buena madera.

Luego, su padre lo apoyó mucho.

Yo creo, sin saber nada de lo que ha sido en estos veintitantos años,

que Félix habrá rehecho su vida aceptablemente bien,

porque era, básicamente, un muchacho sano.

Las probabilidades que podría tener Rosado de reincidir las desconozco.

Ojalá se pudieran conocer y ojalá se pudieran evaluar.

Pero, en el caso de Rosado y de la psicopatía,

pues desconozco el riesgo.

Pero, si se dieran las condiciones oportunas y necesarias de nuevo,

pues claro que podría ocurrir de nuevo.

Yo, en el informe, en su momento,

puse una parte del riesgo que podía existir.

Pero...

Pero no deja de ser un riesgo, como una probabilidad,

que no se puede medir y, sobre todo, sin haberle

visto después de aquel momento ni cómo está ahora.

Javier Rosado para mí es una incógnita.

Lo fue entonces y lo sigue siendo ahora.

Un hombre con una inteligencia muy extrema

y con una capacidad de poca sintonía emocional con los demás,

con mucho conocimiento, y, por lo tanto, sabrá adaptarse al medio.

Es decir, con conocimiento y con carreras estudiadas,

y posteriormente se llegó a casar, etc.,

él ha debido de reconstruir su vida con discreción.

Hablamos siempre de los protagonistas,

especialmente, de los que cometen los crímenes.

Pero quizás dejamos de lado...

a las víctimas colaterales,

que no son solo los familiares de la víctima,

sino también los familiares de los que han cometido el crimen.

Porque pensemos, después del tiempo transcurrido,

cómo ha podido vivir estos años

la familia de Javier Rosado y de Félix Martínez.

Seguramente, han sido años aciagos para ellos.

Y entiendo también que, en un momento determinado,

intenten olvidar este terrible episodio.

No pasar página, porque estas páginas nunca se pasan,

pero sí intentar emprender una nueva vida,

porque, si no, entiendo que uno no puede seguir precisamente

con una vida normal.

En 2010,

Javier Rosado obtiene la libertad definitiva.

Su familia asegura que lleva años integrado en la sociedad.

Acude a diario a su puesto de trabajo,

donde solo su jefe sabe que él

es uno de los asesinos del rol.

Félix Martínez ha regresado de Alemania

y se ha vuelto a instalar en Madrid.

Afirma que el rol

y aquel chico de 1994 ya no existen,

que ahora es otra persona.

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Víctimas del misterio - El crimen del rol

15 oct 2019

Asesinato de Carlos Moreno por parte de Javier Rosado y Félix Martínez en 1994, conocido como "El crimen del rol".

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