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No recomendado para menores de 16 años Víctimas del misterio - Catana - ver ahora
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El 1 de abril de 2000

un joven murciano de 16 años

asesina brutalmente a su padre,

a su madre y a su hermana con síndrome de Down.

La violencia del crimen conmocionó a toda la sociedad española.

El asesino era José Rabadán;

aunque desde aquel día todo el mundo le conoce

como el asesino de la catana.

Me llaman diciendo que habían aparecido en un domicilio,

de aquí de un barrio de Murcia,

el cuerpo de un matrimonio y una niña pequeña,

y que estaban brutalmente asesinados,

y que parecía que el hijo de este matrimonio

era el que los había matado.

Entonces inmediatamente nos vinimos para acá.

-Llegamos hasta el rellano,

estaba la puerta abierta y salió un policía nacional

que estaba en el operativo,

como muy congestionado y dice: "No entréis".

"Por favor, no entréis".

Por lo que luego nos dijeron otros policías,

dentro había un espectáculo absolutamente desolador.

-Él lo llevaba pensando ya unos ocho o diez días, dice,

cuando hace la declaración ante la policía,

nada más producirse la detención.

-Él decide matar a sus padres y a su hermana

para quitarse todas las ataduras que tenía muy poco antes;

un par de semanas antes empezó a darle vueltas.

-Es una autoafirmación;

es como un hecho de una rebelión contra el padre.

La muerte del padre; está descrito por Freud.

-Llega incluso a comentárselo a sus amigos

cuando jugaban unos días antes:

"Voy a matar a mis padres"; pero según él mismo,

sabía que no se lo iban a creer, pero para obligarse a hacerlo.

-Otra de las cosas muy sorprendentes

es que él explicaba que quería tener la sensación

de qué era eso de estar solo en el mundo.

Probablemente esta pregunta se la planteó José Rabadán

días antes del crimen.

A mí lo que me hizo gracia fue cómo pensó

que no las cosas no tienen sus consecuencias.

Cambio la escena y vivo una vida nueva,

y lo de atrás queda atrás y no va a tener consecuencias.

Eso me sorprendió porque lo decía convencido.

Claro aquí podemos plantearnos

si la realidad que está viviendo José era la de un videojuego

y por eso el hecho de eliminar a sus padres y a su hermana

no iba a tener consecuencias de ningún tipo,

porque era lo más parecido a un videojuego;

tú terminas una pantalla y empiezas otra.

Estás terminando un mundo y empezando uno nuevo.

Lo que ha ocurrido en el anterior se ha olvidado, se ha borrado.

Da la sensación de que José Rabadán pensaba así.

Sí que una vez, unos meses antes, un tiempo antes,

se escapa de casa

y se fue andando hacia fuera de la ciudad

con la intención de fugarse del domicilio;

pero sus padres salieron en su búsqueda,

lo recogieron y lo devolvieron a casa.

El primer intento de fuga de casa de sus padres

supuso para él un antes y un después.

Esta es uno de los motivos por lo que él luego dijo

que mató a sus padres,

porque no le valía con irse de casa,

porque dice: "La vez anterior ya me vinieron a buscar;

para evitar que me vuelvan a buscar otra vez,

pues los mato, les evito problemas a ellos

y yo puedo iniciar una nueva vida".

Eso es lo que él comentaba cuando se le detuvo.

-Yo creo que es eso lo que le hace que la segunda vez,

en vez de escapar de casa,

los mate,

porque quiere librarse de ellos.

Quiere vivir su vida

sin que haya nadie que lo sujete.

Tras ese primer intento fallido de huida,

José Rabadán se dio cuenta de que escapar no era posible;

su padre lo volvería a traer a casa.

En ese momento empezó a idear

una solución definitiva para su problema.

El día del crimen estuvo con sus amigos por la tarde

y chateaba a esas horas con su amiga de Barcelona

y con algunos otros.

Luego cogió la cena y se metió en su habitación.

Normalmente solía cenar en su habitación.

Y después de cenar chateó un poco con sus amigos

y se acostó con la catana ya para irse mentalizando

de lo que iba a hacer.

En la confesión de José Rabadán que consta en el atestado,

declaró que estuvo unas tres horas tumbado en su cama

abrazado a su catana,

recreando cómo iba a ser el crimen de su familia.

Entonces no se lo pensó, ya había un poco de luz,

y ya se levantó y con la catana, que la tenía dentro de la cama,

se dirigió hasta la habitación.

Se encontraron un escenario tremendo;

todas las habitaciones estaban ensangrentadas;

el dormitorio del padre, el dormitorio donde esa noche

había dormido la madre y la hermana pequeña;

también el cuarto de baño.

-Como podemos imaginarnos, tres personas muertas a machetazos

con una catana, pues las paredes llenas de sangre.

-El proceso mediante el cual nosotros nos personamos

en el lugar donde se ha cometido un determinado delito

es por una comunicación a través de las fuerzas del Estado.

Una vivienda, un primero o segundo piso,

en un barrio a las afueras de Murcia.

Cuando llegamos allí nos encontramos con tres cadáveres

en distintas dependencias de la vivienda,

y la imagen lógicamente era muy llamativa.

-Con la catana que tenía dentro de la cama

se dirigió a la habitación;

primero a la habitación de su padre.

Se puso a contraluz,

entre la ventana y su padre,

y con las manos estuvo poniendo la catana sobre la cabeza

para calcular el golpe,

un par de veces,

y ya directamente empezó a golpearle.

Empezó dándole varios golpes en la cabeza.

El padre, ante el segundo golpe, movió el brazo,

que le cortó los dedos en ese segundo golpe.

Le estuvo dando varios golpes en la cabeza;

cuando se giró, le siguió dando golpes de frente.

Le clavó en el pecho varias veces la catana,

que incluso él pensaba que se había partido entonces.

Y ya cuando terminó con su padre,

fue cuando se dirigió a la habitación

donde estaba su madre y su hermana.

Y se encuentra a su madre sentada.

Su madre cuando lo vio,

primero le dijo: "José";

pero al verlo ya con sangre y con la catana,

empezó a llamar a su marido y a pedir socorro.

Y directamente José Rabadán le golpeó en la cabeza

hasta tres veces con la catana y ya su madre tumbó

y quedó sin conocimiento.

La siguió golpeando.

Como cayó hacia abajo, le clavó varias veces en el pecho,

en la espalda, la catana,

y ahí se encontró a continuación, cuando terminó,

a su hermana, que estaba sentada en la cama llorando.

Pues directamente ya le golpeó a la hermana con la catana

y falleció. Le dio unos golpes.

Cuando vio que la catana estaba rota,

cogió un machete que tenía en el armario,

siguió golpeando a su madre con el machete;

él dijo que para que no sufriera,

y a su hermana también le dio

varios machetazos y puñaladas en el pecho.

-Imaginaos durante aproximadamente 30-45 minutos,

una persona

con un arma blanca potente como puede ser una catana

o con un arma blanca tipo machete, cortante o bicortante,

pues infringiendo heridas...

de una forma totalmente indiscriminada.

Entonces había una auténtica orgía de sangre.

En el barrio de la familia Rabadán

nadie podía creerse lo que estaba ocurriendo.

Nada podía hacer sospechar

que en la mente de José se estaba gestando un crimen terrible.

Estuve hablando con algunos vecinos;

de hecho, alguno de ellos era amigo personal,

y todo el mundo se quedó asombrado

porque para nada Rabadán había mostrado

en ningún momento

ninguna actitud violenta.

De hecho algunos vecinos decían:

"Pero si ese chaval no puede matar una mosca".

¿Cómo era José Rabadán en su casa?

¿Tranquilo, intimista; como lo era en la calle?

¿O ejercía un reinado de terror y abuso de puertas para dentro?

Era más bien tímido y prácticamente no era conflictivo;

no tenía problemas.

-Su situación familiar no era mala.

Tenía sus problemas por los estudios.

-Con lo que estaba más preocupado era con el fracaso escolar.

No quería volver al instituto, se había negado a volver,

y había decidido no estudiar.

Eso se lo declaró al padre,

pero el padre estaba muy encima de él y lo tenía muy agobiado.

-Él tenía los conflictos que tienen los chicos de su edad

a los que no les gusta mucho estudiar;

pero la relación con sus padres era buena.

La familia de José era una familia completamente normal.

Eso es lo que hizo de este caso un supuesto tan mediático;

el hecho de que tras la puerta de cualquier domicilio

cualquiera de nuestros seres queridos

puede ser un asesino.

Sus padres eran personas normales, trabajadores,

y en el barrio se les consideraba una familia absolutamente normal.

¿Cuál fue el motivo que llevó a José a matar a su familia?

Llegó incluso a confesar a los investigadores

que a su hermana pequeña la mató por compasión;

¿cómo iba a vivir sin sus padres?

La mató porque sin sus padres

la vida de su hermana no tenía ningún sentido.

Él no se iba a ocupar de ella, claro.

-Manifestó que había acabado con ella porque la pobre

no se podía quedar sola en el mundo.

-Se paró un momento para pensar en la situación

y decidió meterlos en el cuarto de baño

para poderlos tapar con agua,

para retrasar lo más posible

el tiempo de que empezaran a oler los cuerpos.

La catana era... enorme.

Podía tener 1,20 m o 1,30 m.

Durante la investigación en la habitación de José,

en un armario, en la parte superior,

se encontraron varias armas contundentes:

dos puños americanos con punta de hierro,

cinco estrellas shuriken;

la clásica estrella que hemos visto en tantas películas,

que usan los ninjas; varios puñales...

En definitiva era un auténtico arsenal de armas blancas.

Hay varias armas; hay nunchakus, hay puños de acero,

hay estrellas de las que se usan en artes marciales,

hay machetes, está por supuesto la catana...

Son distintas herramientas y armas utilizadas en artes marciales.

-La catana que dicen, la espada, se la compró

en septiembre o noviembre; que no quería la madre.

Le dije: "No le compres eso". El chaval había kárate.

Y se la compró, y le ha comprado la vida.

Cuando hablamos de catanas, solemos hacer alusión

a espadas samuráis japonesas.

Sin embargo, la catana se dividía hasta el s. XVI, XVII,

en dos armas diferentes:

el wakizashi, que es una catana más pequeña,

y la propia catana en sí.

Es a partir del s. XVII cuando se empiezan a construir

en paralelo una y otra,

y es cuando nos encontramos con este arma que tiene

el filo curvo,

está hecha de un material de una extrema dureza.

José Rabadán tenía una enorme afición

por las artes marciales

y acudía al gimnasio Rehi para practicarlas

desde que tenía diez años.

Él llega aquí al gimnasio como cualquier crío,

con sus padres, con la ilusión de aprender artes marciales.

No tiene ninguna relación que un chico haga artes marciales,

boxeo, judo, kung-fu o lo que sea,

con que luego cualquier crío pueda hacer una barbaridad de este tipo.

No tiene ninguna relación.

-Habían encontrado,

a lo largo de la visita que hace la policía a la casa

para encontrar hallazgos,

dos o tres libros sobre sectas satánicas.

Y como al principio no se sabe

por qué causas este chico hace esa brutalidad,

pues entonces lo atribuyen a que pudiera tener una relación

con sectas satánicas.

Cuando se realiza la inspección de la casa de José Rabadán Pardo,

entre otras muchas cosas, se descubren dos libros

que llaman la atención de la policía;

estamos hablando de "Ave Lucifer" y un libro dedicado a la magia.

¿Esto significa que esta persona cometió este asesinato

como parte de un crimen ritual?

Evidentemente no tenemos la respuesta.

Yo creo que a lo mejor alguna lectura hizo,

pero no era una persona implicada con conocimientos de esa materia.

Durante la investigación se descubrió

que José Rabadán había participado en diferentes chats

relacionados con el satanismo.

De hecho, su nombre en estos chats era Odeim, que es "miedo" al revés.

Se habló de todo el tema

de que podía tener un interés por lo que era la brujería

y el ocultismo,

el diablo; porque se encontraron algunos libros,

pero vamos a pensar que no por eso va a acabar al final

en una misa negra,

sacrificando a su familia;

es algo que además, más aún en la adolescencia,

son temas recurrentes, que puedes tener cierto interés,

por el más allá, lo desconocido, el diablo o cosas así.

Hubo voces que en aquel momento relacionaron el asesinato

con el juego "Final Fantasy",

del que parecer ser que era especialmente allegado,

pero en realidad no hubo nada que pudiera conectarlo.

Es cierto que su corte de pelo, incluso su fenotipo,

le hacía parecerse mucho al personaje principal

de "Final Fantasy",

pero nada pudo relacionar este videojuego con el crimen.

El parecido físico, el parecido de la estética,

de este chaval,

con el protagonista del juego "Final Fantasy"

es asombroso.

-Cuando se habla de las sectas satánicas,

de los videojuegos y de los juegos de rol, etc.,

pensando que podían tener alguna relación

con un crimen tan exagerado como el que se ha producido;

pero tampoco se vio ninguna relación importante.

Los ha practicado, como otros jóvenes,

pero sin que se sienta especialmente atraído por ellos.

A las siete de la mañana, tras cometer el crimen,

Rabadán comienza su huida hacia Tarrasa,

donde vivía Sonia, su novia virtual.

Pero lo que hace nada más pisar la calle

es llamar a la Policía para contar lo que ha hecho.

La actitud de José Rabadán, un poco contradictoria,

porque cuando sale de casa,

inmediatamente llama y se lo cuenta a la policía;

luego se lo cuenta a una chica con la que había estado chateando

durante unas semanas anteriores;

luego se lo dice a un amigo suyo...

O sea que totalmente contradictorio lo que en principio piensa hacer

con lo que luego resulta que va haciendo.

¿Estaba huyendo? Eso resulta muy contradictorio

teniendo en cuenta que llamó a la Policía.

¿En qué situación se encontraba mentalmente en ese momento?

¿Era un asesino poderoso, narcisista,

que huía del escenario del crimen?

¿O en realidad un sujeto completamente confundido,

sumido en un delirio psicótico?

Sabemos que se va de su casa; se va andando,

dejando un pasado atrás,

y para que no le pudiesen detener decidió irse andando

hasta Alicante;

seguramente con la intención, dicha por él,

de que quería ir a Barcelona a ver a esa amiga,

novia, que a través de las redes tenía.

Salió de casa sin las llaves,

lo que indica que no pensaba volver.

La idea de José Rabadán era ir hasta Alicante

y desde ahí tomar un tren hasta Barcelona.

Por eso decide hacer autostop.

Y cuando llegó a las afueras de Murcia, dirección Alicante,

hubo un par de personas que lo fueron parando,

lo llevaron hasta Orihuela y cerca de Alicante,

y ya a la entrada de Alicante una señora

lo cogió y lo llevó hasta el centro de Alicante.

Lo recoge Ana María Costa,

policía local fuera de servicio, que le lleva al centro de Alicante.

Alguien lo había dejado en la autovía;

no sé si un camionero o quién;

alguien lo había dejado en la autovía.

Y que iba hacia Alicante, y le pregunté:

"¿A qué vas a Alicante?".

Dice: "No, voy a la estación, que voy a Barcelona",

a ver a un familiar o a un amigo; ya eso tampoco lo recuerdo.

Entonces en ese trayecto,

corto trayecto,

yo le veía a él con un comportamiento muy extraño,

muy callado, la mirada al frente, como muy ido...

Incluso pensé que había pasado la noche de marcha.

El caso es que al día siguiente

abro el periódico y cuál fue mi sorpresa

que reconocí inmediatamente al chico que había recogido.

Inmediatamente llamé a la Policía Nacional.

Yo creo que fue la primera noticia que tuvieron

de ubicarlo en un sitio.

-Cuando llega a Alicante se encuentra a un chico

y se acerca a él para preguntarle dónde estaba la estación de tren.

Él decide acompañarle.

Y se van los dos juntos hasta la estación de Renfe,

y ahí van hablando y haciendo una cierta amistad.

Óliver Jiménez es un chico de etnia gitana

que ha crecido en un ambiente marginal.

Su padre está en la cárcel

y su madre en un centro psiquiátrico.

Vive en una chabola con su abuela

en un poblado a las afueras de Alicante.

Lo conocí el sábado a... las doce.

Y bueno, me preguntó por la estación y yo le expliqué.

Me dijo que no sabía y yo le acompañé hasta la estación.

Y me dijo que el billete valía diez talegos;

le dije: "No, no vale 10 000 pesetas;

vamos a preguntar y ya verás".

Y por hacer cambio hasta el lunes le valió 6200 pesetas.

-Y bueno, así pasaron los días; por la calle

y mucho tiempo hablando por teléfono.

Él le dice que vive ahí cerca de la playa,

en una chabola, con su abuela,

y él le comenta que va hacia Barcelona,

y poco después le dice que ha matado a una persona.

-Si te has venido de Murcia aquí a Alicante,

y de Alicante te vas a Barcelona, y de Barcelona te vas a Madrid,

algo gordo has tenido que hacer, y encima con autostop.

No me lo quería decir.

Me enseñó la camiseta llena de sangre.

Como me dijo que mató a alguien,

no sabía yo que era su familia, le dije que quemara la camiseta.

Y después me dijo que tenía los calzoncillos llenos de sangre.

¿Qué busca José Rabadán en Óliver? Probablemente necesita desahogarse.

Le confiesa que ha matado a un hombre,

aunque no le dice la realidad,

que ha matado a toda su familia.

A quien sí se lo confiesa es a su amiga Sonia;

esta a su vez se lo contará a Sheila,

y será ella quien desvelará el terrible crimen a Óliver.

Sheila me lo explicó; que mató a su madre y a su hermana;

me dijo dos personas.

-Le dice a Óliver que tenía una amiga en Barcelona;

hablan con la amiga a través de cabinas de teléfono;

unas veces metiendo dinero y otras veces a cobro revertido;

y bueno, ya hacen una amistad telefónica,

tanto Óliver como José Rabadán, como Sonia de Barcelona

y además con una cuarta persona, una amiga de Sonia que estaba allí;

pues decidió irse con él a Barcelona.

Los dos días que José Rabadán pasa con Óliver

transcurren entre paseos, confidencias

y llamadas a Sonia y Sheila;

una amiga de esta que pronto hará buenas migas con Óliver.

Lo que pasa es que,

aunque José Rabadán le quiso pagar el billete,

porque se había portado muy bien con él y había estado en su casa,

les faltaba dinero,

y fueron a buscar dinero a una parroquia,

y al final Óliver consiguió las 1000 pesetas que faltaban

y se fueron a la estación de Renfe

y sacaron un billete para irse los dos a Barcelona.

En todo caso Óliver va a ser un compañero de viaje;

con él inicia una huída que tenía como destino Barcelona.

Al final a los dos los detienen en la estación de tren de Alicante

cuando pensaban marcharse hacia Barcelona.

-Yo llego a hacer el relevo como todos los días

a las 5.45 de la mañana,

y la novedad que me da el compañero es qué hacen esos dos por el andén,

no debe de haber nadie.

Hay un stand donde ponen periódicos todas las mañanas

y enfrente se sientan los dos.

Hablan entre ellos y el chico este, José Rabadán,

se acerca al stand, al quiosco de los periódicos,

y se pone a hojear el periódico.

Digo: "¿Qué hacen estos dos jóvenes por aquí a esta hora?".

Y decido acercarme a hablar con ellos.

Entro diciéndoles: "Hola, ¿qué hacéis aquí?".

Me dicen: "Vamos a viajar a Barcelona".

Yo sospechaba, pero no tenía la certeza

de que supiera que era él.

Los dejo: "Bueno, voy a seguir la ronda,

voy a dar una ronda por ahí; llevad cuidado, portaos bien".

Me doy la vuelta y a unos diez o quince metros

estaba el pilar,

automáticamente a la Policía; pasa esto y esto.

"Vale, te mando un patrulla"; fue rápido.

-Él reacciona a la detención con mucha tranquilidad;

él es una persona tranquila.

Se le tramita, tanto la detención como las primeras medidas penales

del Juzgado de Instrucción, como mayor de edad.

De hecho, pasa a disposición judicial y entra en prisión.

El 5 de abril José Rabadán es ingresado en la prisión

de Sangonera, donde permanecerá nueve meses.

Pero desde que se detiene y entra en prisión

hasta que se produce el momento del juicio oral,

pasan unos meses y en esos meses

entra en vigor la Ley del Menor.

-En la calle, todo el momento del juicio se vive

de una manera expectante;

se pasa de ahí a la indignación,

y de la indignación a pensar que quizá la ley

en ese momento era excesivamente suave

con un chaval que al poco tiempo,

a los pocos años, iba a estar prácticamente en libertad.

-Al aplicarse la Ley del Menor, ya no tiene responsabilidad penal,

pues la responsabilidad penal pasa de los 16 a los 18 años.

Lo que tienen son unas medidas reeducativas y de protección.

El fiscal pide 16 años, pero se les rebajan a 12

por la eximente incompleta de enajenación mental.

Pero con la nueva Ley del Menor,

se queda en seis años de internamiento

y dos de libertad vigilada.

Un chaval con 16 años en esa época ingresaba en un centro de mayores.

Esos meses son enormemente duros

porque evidentemente en la cárcel era un personaje,

era muy conocido;

lo tienen primero en un zona especial

que era una zona previa, donde los tenían ahí,

y en esa zona lógicamente conoce a un personaje muy significativo

y que fue muy importante luego en el proceso,

en su realidad social y en su situación

que era el famoso Quintía Barreiros;

el Capitán Timo.

José Manuel Quintía, alias el Capitán Timo;

un personaje que perfectamente podría formar parte

de una película de Berlanga.

Es un estafador nato

que se viste de falso oficial de la Marina

para llevar a cabo una serie de actos delictivos

en los que va buscando inversores con la intención

de ir comprando suministros para el Ministerio de Defensa,

para los diferentes ejércitos,

y en un momento determinado esas comisiones se las reparte.

Lleva a cabo una serie de operaciones

absolutamente millonarias.

En esa ocasión comprarían

dos millones de juegos de toallas y sábanas.

Las comprarían en Portugal,

a 1400 pesetas cada juego,

y las venderían posteriormente al Ministerio de Defensa

a 1800 pesetas.

El Capitán Timo llegaría a ganar con esta jugada

800 millones de pesetas.

Es un estafador nato,

y establece una relación como paterno-filial con él,

en la cual el Capitán se siente

atraído sexualmente por el joven de la catana

y trata de cortejarlo.

Pero a la vez trata de hacerse pasar

por una persona que va a ser su guía espiritual

cuando salgan de la cárcel

y su guía en la vida normal.

-Entró en una dinámica de protección del menor.

Llegó incluso, en un momento dado,

a pedirnos que se le generara o se tramitara

que quería adoptarlo.

Dentro de sus historias,

al chaval le contaba que lo llevaría a EE. UU.,

lo llevaría a Japón a ver a sus personajes conocidos...

Pues lógicamente, como buen estafador que era,

lo tuvo al niño prácticamente a su disposición,

prácticamente controlado continuamente.

Cada vez que iba a declarar o se producía cualquier acto,

el chaval, como había tenido esa repercusión mediática,

llegó a tener centenares de cartas de admiradoras.

-Le surgieron novias por todas partes.

De hecho tuvo una especie de club de fans

donde había muchísima gente.

Se convirtió en una especie de estrella del mal.

-Que querían tener comunicación con él y hablar con él.

-Eso le sienta a él fenomenal.

Para su ego de narcisista

eso es una recompensa brutal.

Parece increíble, pero cuando José Rabadán está en la cárcel,

empieza a recibir una serie de cartas

procedentes generalmente de un entorno adolescente

que le felicitan, poco menos que admiran,

el acto que ha cometido y ellos no se atreven a cometer.

No se atreven hasta que se comete,

porque tenemos el caso de las niñas de San Fernando

que asesinan a la joven de 16 años, Clara García,

precisamente emulando el crimen de la catana.

Paradójicamente José Rabadán

percibirá una pensión por orfandad.

Una de las cosas peculiares que ocurrió en esos días

es que este hombre, al ser menor de edad,

era heredero de sus padres

y a su vez debía de cobrar una pensión por ser huérfano.

-El tema de la orfandad es curioso porque evidentemente

cuando nos planteamos a ver de qué manera...

Porque él no tenía ningún tipo de recurso económico

ni ningún tipo de ayuda;

entonces, se planteó, se presentó

y efectivamente se consiguió; le dieron la pensión.

Hay dos claras teorías sobre el estado mental de Rabadán.

Su abogado y el psicólogo contratado por la defensa

afirman que sufrió un brote psicótico.

Los forenses y psiquiatras de la acusación

mantienen que eso no es cierto y que el joven es imputable.

En este caso, al margen de la realización

de las tres autopsias y el correspondiente informe,

también se nos solicita

un reconocimiento psiquiátrico forense.

En la psiquiatría forense lo que intentamos ver

es, en base a un posible diagnóstico de enfermedad,

ver cómo esa posible enfermedad

ha podido influir o no en la comisión de un delito.

-A través de una defensa fundamentalmente se plantea

buscar los elementos que puedan justificar técnicamente

que la comisión de un hecho, en este caso como fue finalmente,

fue declarado exento de responsabilidad criminal

porque realmente padecía,

o así se manifestó en los informes periciales,

una patología que le llevaba

a ser declarado exento de responsabilidad criminal,

y así fue finalmente.

-Aunque el detenido se niega a colaborar

con todo tipo de médicos que no sean los de la defensa,

podemos hacer un informe bastante aproximado

de las cosas que creíamos que le estaban pasando.

-Era una persona relativamente introvertida

que no comunicaba absolutamente nada

ni empatizaba con ninguno de nosotros

y que había decidido desde el primer momento

no aportar ningún dato.

No encontramos ninguna patología ni ninguna situación

desde el punto de vista médico legal,

que hubiera influido en su imputabilidad.

A pesar de que José Rabadán

no colabora con los técnicos del Estado,

los informes de estos son claros

con respecto a la responsabilidad del acusado.

Nosotros llegamos a las conclusiones

de que es un chico que está perfectamente bien de salud,

de salud mental;

lo único que padece lo que hemos llamado

un síndrome de narcisismo maligno,

que se corresponde con un cuadro en el que entran a formar parte

rasgos psicopáticos,

rasgos antisociales

y rasgos también de tipo...

sádico.

-Es una persona que no es una enferma, para nada;

es una persona que tiene esa característica de su personalidad.

Es decir, para entendernos, es como ser rubio o moreno;

eres así.

-Los informes anteriores habían calificado al menor

de una manera enormemente dura.

Le daban rasgos antisociales, esquizoides, narcisistas y sádicos;

a nosotros nos sorprendía un informe de ese tipo

porque el menor, cuando se le trataba,

era un chaval absolutamente educado, correcto...

Entendíamos que no se correspondía al perfil que estaban dibujando,

con lo cual entendíamos que debía someterse a un informe más neutral

o de un profesional del nivel como fue García Andrade.

-Y hace un informe clínico

en el que dice que el chico padece una psicosis epiléptica

y entonces lo declaran inimputable.

Nosotros no hallamos síntomas ni de psicosis ni de epilepsia

y negamos que tuviera esos casos.

-Por eso discrepábamos de ese diagnóstico,

de foco epiléptico, que repercutía

en la responsabilidad a la hora de cometer el delito,

porque no era una personalidad epiléptica;

muchos de estos pacientes,

una vez que han cometido ese tipo de delitos,

se quedan durmiendo al lado del cadáver, por ejemplo;

en este caso él, de una forma totalmente racional,

lavó la ropa, se lavó las manos,

se fue, cogió un medio de transporte y fue otra ciudad.

José Rabadán había informado de los actos que quería cometer,

evidentemente no desarrollados,

pero había informado ya a varios amigos

con unas dos o tres semanas de antelación;

por lo tanto estamos viendo que era algo que tenía calculado

y que tenía estructurado para saber cómo realizarlo.

El modus operandi del crimen nos delata un acto

premeditado y planificado.

Todo ello nos habla de un acto consciente,

no realizado por un loco que no sabe lo que hace.

Yo no soy médico ni psicólogo, no soy psiquiatra,

y mi única formación es la jurídica y la criminológica.

La epilepsia, al menos los que hemos visto

a una persona con un ataque epiléptico,

prácticamente tiene unas convulsiones

y un estado en el que es más dominado por su musculatura,

por su cerebro, y queda casi inmovilizado.

Se nos escapaba ese concepto,

pero así lo determinó García Andrade

y así terminó finalmente la verdad jurídica.

José Rabadán padeció en el momento del crimen

una esquizofrenia epiléptica idiopática;

es decir, tuvo un brote psicótico,

que va a veces acompañado incluso de alucinaciones cromáticas,

en las que el sujeto es capaz de verlo todo de colores.

Mató a su familia, sí;

pero lo hizo bajo un brote psicótico.

Tenerlo todo tan preparado, tan concienciado,

está en contra de un cuadro de epilepsia.

-El juicio duró apenas cinco o diez minutos;

había una gran expectativa,

pero como realmente estaba todo negociado y hablado,

se había aceptado al final, de los tres informes

que se hicieron psiquiátricos y forenses,

el último, el de García Andrade;

pues básicamente las medidas prácticamente antes de sentarnos

estaban ya pactadas.

La Ley Orgánica del Menor refiere que un menor no podía estar

detenido en prisión preventiva más de seis meses.

Como ya llevaba nueve meses, como he comentado,

lógicamente no hay otra opción que ponerlo en libertad.

José Rabadán,

apenas unos meses después de asesinar a su familia,

estaba en la calle haciendo una vida similar

a la de cualquier otro muchacho de su edad.

Hay un acto donde acudimos a él, pensábamos que se buscaría

alguna solución intermedia o algún resquicio legal

para que no pusiera en libertad estrictamente en la calle,

y resulta que efectivamente nos lo dejan en la calle.

Prácticamente, "aquí está, llévenselo".

Tenemos a un menor que no tiene familia,

la familia no quiere hacerse cargo de él,

y nos vemos con él en la calle y debemos tomar una decisión.

La decisión que tomamos fue hablar

con un centro en Valencia para llevarlo allí,

pero minutos antes de desplazarnos a Valencia,

nos manifiestan que por la gravedad de los hechos no querían tenerlo.

Con lo cual al menor esa noche nos lo llevamos a un hotel.

Alquilamos dos habitaciones;

en una se queda él solo y en la otra,

una noche se queda mi compañero, otra noche me quedo yo.

Se le pusieron unas gafas,

se le hicieron unas pequeñas matizaciones

que él iba por el centro de la ciudad de Murcia,

en Los Alcázares estuvo también una semana...

nadie podía identificarlo.

No lo conocía nadie porque la imagen que tenía,

con unas gafitas, que creo que no llevaban ni cristales;

y con una carpetita y tal, parecía un estudiante,

porque además tenía cara de niño, porque era un niño.

Estuvimos en Sierra Espuña haciendo senderismo,

porque era una cosa de "necesita naturaleza, correr,

porque lleva muchos meses encerrado".

Estuvimos en Alicante...

Es decir, hicimos cantidad de actividades con él

y sinceramente yo tuve ese trato con él

y jamás tuve sentimientos de estar

con una persona que pudiera cometer ningún tipo de acto.

Yo iba enormemente tranquilo.

Recuerdo que estábamos en el cine en Lorca,

en un momento dado, estábamos en la cola y digo:

"Fíjate si alguien se enterara de quién eres,

la estampida que habría".

No estuvo mucho tiempo en libertad.

Vamos a ver, estuvo en libertad; pero llegó un momento

en el que los letrados no podíamos

hacernos cargo de estar siempre detrás de él

y tener un control sobre su persona.

Entonces llegó un punto que lo tuvimos, si recuerdo bien,

siete, ocho o diez días,

lo tuvimos en Los Alcázares en un apartamento.

Una noche iba mi compañero, otra noche iba yo;

estaba absolutamente solo allí.

En un día era capaz de ver ocho películas.

Digo: "Esto no puede ser; este chaval necesita tratamiento".

Creo que como responsabilidad,

tomamos una decisión de decir: "Vamos a ver de qué manera

conseguimos que, sin tener obligación de estar detenido

ni estar en un centro,

voluntariamente podamos ingresarlo en un centro.

Al final aceptó, se pidió esa situación

y entró en La Zarza.

Después de estar al cuidado de sus abogados durante un tiempo,

Rabadán entra voluntariamente en un centro de menores.

En el centro de menores se comporta con mucha altivez

y con mucha prepotencia,

que hace denotar que él quiere un cierto reconocimiento social

por lo que ha sido capaz de hacer.

En el centro de menores José Rabadán comenzó

una relación epistolar con una chica,

que terminaría convirtiéndose en su novia.

Yo conocí a José Rabadán

porque estaba en el mismo centro que mi hermano,

y le habló de mí,

y en una de las visitas que yo hice a mi hermano,

me dijo que le escribiera.

Y a la semana me respondió.

Muy guapo;

entonces pues me llamaba la atención.

No me daba miedo.

De loca, de cuando te vayas a acostar a su lado,

ponte una armadura...

He escuchado todas esas cosas.

"Si se lo ha hecho a su familia, qué no te haría a ti";

cosas así muchísimas veces.

Bueno, yo pasé de escribirle cartas

a ir a verlo una vez a la semana;

le llamaba por teléfono todos los días...

Hasta que llegó un día y me dijo que si me quería casar con él.

Y yo le dije que sí.

El hecho de que José Rabadán tenga pareja

fue interpretado por muchos

como un intento de mostrarse como una persona normal,

dejando atrás su pasado homicida.

Yo creo simplemente que tenía derecho a tener pareja

y capacidad afectiva para tenerla.

Entonces nos plantea que quiere tener una relación con él

y, lógicamente para facilitarle su acceso,

tuvimos que ir con un notario, levantar un acta,

para que se hicieran pareja de hecho.

Fue una manera para que pudiera tener relación con ella.

-A él a partir de ahí le dieron varios permisos

de fin de semana

y le dieron también otro de unas horas

para hacerse un tatuaje.

Se hace un tatuaje en el hombro

de la muerte.

Se hace la calavera con una capa con un gorro negro...

Nunca he querido hablar del tema con él,

no le he preguntado;

si hubiese querido contarme algo, me lo hubiese contado;

pero yo nunca quise preguntarle nada

porque no se sintiese atacado por mí,

o que yo quería saber...

Solo una vez lo acompañé al cementerio

y, bueno, lo dejé así un poco solo

y él mismo decía que qué era lo que había hecho.

¿Puede una persona realmente olvidar haber realizado

una matanza como esta

y volver a su vida con total normalidad?

Hablábamos de multitud de situaciones, de cualquier cosa;

pero él en ese aspecto sí que era muy cerrado.

Era muy difícil entrar en su interior

para que explicara o justificara o indicara

exactamente cuál era su situación

o qué le pasó por la cabeza en ese momento.

Estando ingresado en el centro de menores,

José Rabadán decidió escaparse.

Yo estaba trabajando

y me llamó y me dijo que se había escapado,

y que iba a verme.

Y yo me quedé diciendo: "Tierra, trágame".

-Dentro de ese curso tuvo una salida formativa

para visitar el Huerto del Cura en la localidad de Elche,

y aprovechó la situación para fugarse.

-La noticia de su fuga salta a la prensa;

esa prensa, en la cercanía nuestra,

en las radios especialmente,

la noticia salta a los informativos inmediatamente,

y eso en aquel momento también...

"Ojo, el asesino de la catana está libre".

-Vi que él circulaba hacia allá, le iba haciendo dedo a los coches.

Entonces pues aprovechando esa circunstancia,

me acerqué a él y cuando me señaló con el dedo

también a mí, para ver si lo llevaba,

paré, le dije que lo llevaba, él vino hacia el vehículo,

y yo bajé rápidamente, lo reduje, lo detuve y lo esposé,

y lo montamos en el vehículo policial oficial

que me precedía a mí.

-El centro le abrió un expediente disciplinario,

tuvo una sanción de las que están recogidas en la ley 5/2000,

el joven hizo un recurso ante esa sanción,

y el Juzgado de Menores lo desestimó.

-Un chico que estaba en prisión empezó a escribirse cartas con José

y le comenta que en Renedo de Piélagos hay un centro

que se llama Nueva Vida donde él podría ir.

Él podía salir y entrar, podía trabajar;

eran solo creo que cinco chicos...

Y no tenía ningún problema y era mucho más libre.

Él habla conmigo y me lo dice, y yo le dije que yo no me iba.

Y bueno, me dijo que él sin mí no se iba a ningún lado.

Y no iba a ser yo la persona que lo hiciera quedarse aquí

pudiendo ser libre...

-Tenía que estar seis años, si mal no recuerdo,

en un centro penitenciario psiquiátrico;

pero antes de que llegara la fecha y el cumplimiento de ese periodo,

se estimó, porque la ley así lo permitía,

que una de las partes de la fase de rehabilitación

pudiera hacerla en libertad o en otro lugar.

Al final se prestó el centro este de Santander a que hiciera

esa terapia o ese comportamiento de recuperación,

y se marchó allí.

-Era un centro que eran dos casas separadas.

Y yo vivía con una pareja que vivían con su hija,

que eran los responsables de lo que era donde José estaba.

-Jamás, en ningún momento, le oí hablar de tema religioso;

posteriormente parece ser que en el centro este,

de espíritu cristiano,

intentaron influirle positivamente

e intentar generarle una expectativa futura,

que creo que lo consiguieron de forma notable.

-Al muy poco tiempo de estar allí, cambió muchísimo;

se hizo muy creyente.

Este tipo de centros son amados y odiados a partes iguales.

Hay quien defiende que hacen una importante labor social,

y la hacen en el campo de enfermos mentales, drogodependientes;

y hay quien dice, por contra, que te lavan el cerebro

y te introducen un montón de ideas religiosas que antes no tenías.

Estamos viendo que José Rabadán pasa un tiempo

acogido por una comunidad evangélica;

ellos se definen como cristianos protestantes.

De hecho, no es solo el caso de José Rabadán;

por estas instalaciones pasan

gente que viene del entorno presidiario

para intentar rehabilitarse.

Si consiguen su función,

o como dicen algunos que los tachan de sectas;

si es un secta que lava el cerebro

a alguien que ha cometido un acto de este tipo

y con ello consigue que la persona se olvide,

que alcance su perdón particular,

y segundo, que no vuelva a cometerlo;

bienvenido sea.

Él me acompañaba a trabajar todos los días,

hasta que él empezó a trabajar.

Y bueno, luego él se quedaba, se escondía detrás de un coche

y me vigilaba.

Era muy posesivo.

Se escondía a vigilarme a ver qué hacía cuando trabajaba.

De hecho, en una ocasión,

fue a buscarme al trabajo; yo estaba fumándome un cigarro

y hablando con un compañero de trabajo fuera.

Y bueno, me montó una pataleta...

Subiendo la cuesta cogió una piedra;

quería darme con la piedra.

-En el narcisismo maligno se habla de que probablemente

se diferencie del resto de antisociales

en que son capaces de tener una buena relación.

La mayor parte de los psicópatas están casados

y tienen sus relaciones;

lo que pasa es que esas relaciones no suelen ser buenas,

no suelen ser proporcionales;

son muy exigentes y acaban acosándolas

y en algunos casos matándolas.

Con un tratamiento adecuado, farmacológico y terapéutico,

José Rabadán no tiene por qué volver a tener jamás

un brote psicótico.

Pero si ese tratamiento farmacológico falla,

nada nos puede asegurar que eso no ocurra.

Me pareció una persona muy celosa,

muy posesiva,

porque de hecho volvió a pasar.

Su abogado le regaló dos teléfonos, uno para él y otro para mí,

para poder llamarlo, ya que no había manera

de poder comunicarse con él a través de la asociación.

Y un día paseando me llama por teléfono una amiga;

y su hermano estaba al lado, me saluda.

Me quitó el móvil de la mano, lo tiró al suelo, lo hizo trizas...

Ella al día siguiente vino a verme y me dijo directamente:

"Si te pregunto algo, ¿me dirás la verdad?".

Yo le dije: "Claro".

Y me dijo: "¿José te maltrata?"; yo le dije que no, por defenderlo;

pero habían visto cómo lanzaba el teléfono a gritos

por la tarde en la calle.

Yo trabajaba los domingos

y él se iba a la iglesia.

Ahí conocía a una, a otra... A la que es su mujer no la conozco.

En una de las iglesias a las que él iba,

pues la conoció.

Es hija de un pastor de allí de la iglesia.

Decidí irme. Y él al día siguiente

me llamó para decirme que me volviese con él.

Yo le dije que no, que para mí había terminado,

que me lo había hecho pasar muy mal y que solo yo sabría

el tiempo que me iba a costar recuperarme de eso.

Y no volví más a hablar con él, claro.

Me ha costado mucho recuperarme, años; pero estoy bien.

El 1 de enero del 2008

José Rabadán queda en absoluta libertad,

pero decide quedarse en Cantabria,

ya que ha conocido a la hija de un pastor evangélico.

Con esta mujer decide casarse años más tarde

y tendrá a una hija a la que llama Mercedes,

el mismo nombre que su madre y hermana fallecidas.

De lo que pasó en Santander

yo he tenido conocimiento por los medios;

no hemos tenido contacto.

Ahora, me imagino, por lo que he podido intuir,

parece ser que fue muy bueno para él

y fue una situación que le favoreció bastante

y que ha permitido su reintegro a la sociedad como ha sucedido.

-Pues nada, sé que está casado, que tiene una hija de tres años,

que le va todo bien;

se llama Mercedes como su madre;

como la madre de él, en paz descanse.

No sé si se arrepiente o no, pero vive muy tranquilo.

-Entre los distintos psiquiatras que aparecen hay algunos,

los más críticos,

que dicen que lo que es esa psicopatía,

el psicópata desalmado,

por todas las pruebas que hay en todo el mundo,

especialmente en EE. UU.,

donde se ha trabajado mucho con ellos,

pero que al final no había forma de reinserción.

Aquí estamos hablando de que a día de hoy

este chaval se ha reinsertado,

está ejerciendo un trabajo absolutamente normal;

de hecho, vinculado con las nuevas tecnologías.

-Yo creo que se puede aventurar que no es una reinserción total,

sino que debe ser una reinserción con muchas dificultades.

-Es una obra típica de un psicópata.

Los psiquiatras lo sabrán mejor que yo,

pero yo creo que la psicopatía

se puede contener con los años y con la socialización,

pero yo creo que no se cura.

Hace unos meses José Rabadán concedió una entrevista

en la que hacía las siguientes reflexiones.

Soy consciente de que mucha gente

me va a seguir considerando un monstruo.

Lo hago por la gente que sí que va a ver

que ha habido un cambio en mí

y que quizá también ellas necesiten ese cambio.

Mi intención únicamente es aportar un granito de arena

hacia la restauración;

esto de la reinserción trata de eso,

de mostrar que hay esperanza.

El acto atroz que cometí está ahí y siempre va a estar,

y lo que a día de hoy soy también está aquí y va a estar.

José Rabadán asesinó a su familia cuando era un adolescente.

Para algunos, fue víctima de un brote epiléptico

que no tiene por qué repetirse.

Para otros, es un psicópata de manual

que puede volver a matar en cualquier momento.

Solo el tiempo nos dirá quién tiene la razón.

Subtitulado por Accesibilidad de TVE.

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Víctimas del misterio - Catana

21 feb 2018

José Rabadán asesinó a su familia cuando era un adolescente. En su habitación se encontraron además de las armas de artes marciales, libros sobre satanismo. Para algunos fue víctima de un brote epiléptico, para otros es un psicópata de manual que puede volver a matar.

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