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No recomendado para menores de 16 años Víctimas del misterio - El beso del sueño - ver ahora
Transcripción completa

"El 13 de marzo de 2009,

en una casa del madrileño barrio de Moratalaz,

Juan Gil, un hombre de 57 años,

muere en su casa en medio de fuertes convulsiones.

Cuando acude la Policía, comprueba que no hay signos de violencia,

pero todo indica que no ha sido una muerte natural".

(Apparat, Soap & Skin "Goodbye")

(Señal de llamada)

(MUJER) "Policía, ¿dígame?".

(HOMBRE) "Llamo del Summa para pediros una colaboración

en la calle Pico de los Artilleros". (MUJER) "Vale, pero ¿qué pasa?".

(HOMBRE) "Es una convulsión en una persona adulta

y está el ambiente un poco caldeado".

"Hemos enviado un vehículo de intervención rápida".

Una mujer, empleada del hogar, que va a hacer sus labores

al domicilio en el distrito de Moratalaz,

descubre al propietario agonizando.

Entonces, llama primero a determinados familiares,

estos activan los servicios de emergencia

y los servicios de emergencia acuden al domicilio.

-Que tenía una patología previa,

tenía un... un problema de bronquios y de pulmones.

Después de la actuación de estos servicios,

no es posible reanimarle y finalmente, fallece.

(MUJER) "Policía, ¿dígame?".

(HOMBRE) "Llamo del Summa para reclamaros un servicio

en la calle Pico de los Artilleros". (MUJER) "Vamos a ver, un momentito".

"A ver, si ya está".

(HOMBRE) "Es que es un fallecimiento".

"Entró convulsionando y ha fallecido y está la familia un poco agresiva".

(MUJER) "Bueno, no te preocupes, vamos para allá".

Lógicamente, surgen muchas cuestiones,

¿estamos hablando...

de una muerte accidental,

de una muerte natural

o realmente la ha provocado alguien?

Si es así, ¿quién ha sido y por qué?

Una vez que ya ha fallecido, nos desplazamos al lugar

ante la posibilidad de que se trate de una muerte de tipología homicida

y la primera información o lo primero que se puede observar

en esa escena es el cadáver, el cuerpo presenta...

está completamente desnudo, encima de la cama

y tiene espuma en la boca,

es decir, no es un fallecimiento

que se haya muerto estando dormido en su cama.

El cadáver la verdad es que impresionaba,

porque tenía espuma,

toda la cara era como un espumarajo, pero grande,

de espuma, que el hombre se había reventado por dentro.

La persona que encuentra a Juan Gil agonizando

es solo testigo de este hallazgo,

no ha escuchado ni visto nada

que pueda ayudar a los investigadores.

Otros serán los testigos mudos que permitan esclarecer los hechos,

las huellas y el ADN que aparecen en el escenario.

La escena se preserva, no se permite que nadie ajeno a los actuantes

se meta dentro del dormitorio,

que no se toque nada,

que ningún objeto sea manipulado,

no se mueve el cadáver, por supuesto, eso nunca,

se preserva intacta hasta la llegada del juez.

La Policía Científica tiene que determinar

cuáles son las personas que han entrado allí

y con qué fin

con la intención de cotejar sus huellas

o los vestigios que pueda haber dejado allí

con los que se pudieran encontrar del criminal.

Primero se hace una visión general de cómo está todo el sitio, la casa,

fotografías, vídeos... Se empieza recogiendo ADN,

después se recogen objetos para el laboratorio

y después ya empezamos a aplicar reactivos químicos en toda la casa.

Al cadáver se le protegen las manos, se le cogen evidencias en el lugar

y luego, ya, una vez que ya han retirado el cadáver,

ya el siguiente paso es al día siguiente, la autopsia.

(INSPECTOR BERNAL) Al día siguiente asistimos a la autopsia,

la forense determina en una primera valoración

que puede haber fallecido por un edema agudo de pulmón.

Por lo tanto, estamos hablando de una muerte puramente natural,

pero sin embargo,

hay algo en los policías que les llama la atención,

no sé si llevados

por su experiencia o por su instinto,

ellos empiezan a sospechar

que detrás de este caso puede haber algo más.

No hay señales externas de violencia,

pero sí que hay señales evidentes de robo,

los cajones abiertos, todo tirado por los suelos...

Prácticamente todas las estancias estaban registradas.

Con los familiares de Juan, se hace una primera estimación

de lo que le falta y ya en ese primer momento,

se echan en falta varios ordenadores,

alguna cámara fotográfica, relojes, dinero en efectivo,

entonces esto ya nos hace sospechar

que este señor, en algún momento de la noche,

se encontraba acompañado.

"Los investigadores sospechan

que Juan Gil puede haber sido intoxicado

con el objetivo de robarle".

En este tipo de "modus operandi",

es importante la detección de determinadas sustancias.

No sabíamos qué sustancias buscábamos,

pero sí sabíamos que había algo y aparte de una primera estimación

y un examen, se toman diferentes muestras

que son enviadas también a laboratorios.

-Desde el Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses,

determinamos los envíos de muestras

que nos hacen en el contexto judicial.

Los informes que nosotros realizamos

como peritos de la Administración de Justicia

deben de resultar claves

en este tipo de procesos de investigación.

Realizamos un estudio de información toxicológica,

un estudio de drogas o de un compuesto químico

el cual pudiera estar inmerso o bien en una muerte

o bien un sujeto vivo

que en su consciencia habitual no las hubiera tomado.

Se determina,

una vez que se han realizado los análisis en laboratorio,

que en el organismo de Juan Gil hay

dos sustancias, vamos a decirlo así, anómalas.

Estamos hablando de doxilamina y clonazepam,

dos sustancias sedantes.

El clonazepam es un fármaco recetado por un médico,

no es de venta libre,

el cual está indicado como ansiolítico,

como relajante

con la posibilidad de inducir al sueño.

La doxilamina es un fármaco el cual está indicado

como antihistamínico,

pero tiene una indicación como inductor del sueño,

como hipnótico sedante.

Aquí cabe preguntarse

si la persona que ha hecho uso de estas sustancias sabía

el potencial que tenían

y si es así, si conocía que podían provocar la muerte.

El hecho de tomar altas cantidades tanto de estos dos fármacos

como del alcohol,

que es otra sustancia depresora del sistema nervioso central,

no sumarían los efectos, sino lo potenciarían,

lo multiplicaría a esos efectos.

Se han dado casos de pacientes que pudieran entrar en coma.

"Al tiempo que se inspecciona el escenario de su muerte,

los agentes de homicidios investigan

los últimos días de vida de Juan Gil".

Los investigadores lo que tratan de manera inmediata es

reconstruir las últimas horas de esta persona, de la víctima,

con quién ha estado, dónde se ha movido,

cómo ha llegado allí

y cuáles son las circunstancias de sus últimas horas

que nos condicionarán mucho toda la investigación.

Se indaga en la vida habitual, en el día a día de Juan,

estaba separado, tenía una frutería y un bar

y aunque lo regentaban otras personas,

pero sí los controlaba él.

Respecto a familiares, si tiene algún enemigo,

si ha tenido problemas, si tiene antecedentes,

si está siendo investigado,

todo ese tipo de sucesos se mira al detalle.

Los agentes del Grupo 5 de Homicidios averiguan

que Juan Gil había pasado la noche en un local muy conocido

en el Paseo de La Habana de Madrid

donde habitualmente van varones de avanzada edad

para buscar la compañía de señoritas.

¿Pudo conocer allí a la persona que acabó con su vida?

Es reconocido por una camarera

como que efectivamente había estado allí tomando copas,

que era cliente habitual.

De Juan habla bien, que es una persona educada

que acude con cierta regularidad a tomarse alguna copa,

también ella reconoce que es frecuentado por prostitutas

que van buscando clientela y que en ese lugar hacen contactos.

Entre los testigos que interroga la Policía,

está el portero de la finca

que además hace labores de vigilante nocturno.

Este hombre afirma con total certeza

que la noche anterior oyó llegar a Juan Gil

en su coche, pero solo.

La pregunta que nos hacemos es:

¿Cómo llegó esa tercera persona allí?

¿Estaba ya antes en la casa?

¿Llegó por otra entrada que no controlaba el portero?

El entra solo, entonces, la hipótesis nuestra es

que ella llega por otro lado,

por otro medio, por taxi y le espera en el portal,

desde un punto en el que no puede ser observada por el portero.

"Se plantea la posibilidad

de que Juan Gil ha podido ser víctima

de lo que se conoce como el beso del sueño".

Se conoce como beso del sueño

a la técnica que es seducir a un hombre,

arrojarle algo en la bebida, algún narcótico, algún producto

que le provoque inconsciencia o pérdida de voluntad.

Una vez que están a su merced,

estas mujeres les roban y hacen lo que quieren en la vivienda.

Este tipo de actuación

los profesionales la denominan

con un concepto verdaderamente sonoro,

la sumisión química.

(JOSÉ LUIS) Hablamos de sumisión química cuando subrepticiamente,

intentamos buscar la vulnerabilidad del otro sujeto,

intentamos eh... modificar

su grado de consciencia,

intentamos modificar su grado de alerta

provocando condicionar...

a que esta persona...

no sea una persona determinante con sus actos.

Lo que se busca precisamente es literalmente, anular la voluntad

de la persona a la que se está llevando

a este proceso, en definitiva, de pérdida de conciencia.

En el caso de un sujeto que haya podido ingerir

o le hayan hecho ingerir dos fármacos

depresores del sistema nervioso central,

sí que entra dentro, probablemente,

de lo relacionado con asaltos, con delitos

facilitados por el uso de drogas.

(TV) "Las denuncias por sumisión química

se han multiplicado en los últimos años

según datos de la Guardia Civil".

"Se da por la ingesta de la llamada burundanga

u otros tranquilizantes que anulan la voluntad de las víctimas".

(FRANCISCO) En esa época, hubo mucho de esto de los vasitos,

que le echaban cosas, no solo en el domicilio, en los bares

y en sitios así, se puso de moda el diazepam,

que se lo echaban al hombre,

se lo bebía, se atontaba y le quitaban todo.

Me disponía a ir para casa...

en busca de un taxi.

Eh...

Empiezo a sentirme mal.

Mmm...

Y acabo desplomado.

Recuerdo cómo tiraban de mi brazo para quitarme el reloj

y yo intentaba tirar del brazo y no podía.

Recientemente, un equipo de médicos del Hospital de Málaga

han concluido que una de cada tres agresiones

tienen estos componentes,

es decir, la persona que es agredida es sedada

para que literalmente, pierda su voluntad,

por lo tanto, es algo más habitual de lo que pensamos.

(JOSÉ LUIS) También es cierto

que los fármacos como la doxilamina o el clonazepam

tienen cierto amargor, por lo cual,

sí que podríamos detectar que nos pudieran haber echado algo,

dependiendo también nosotros de nuestro grado de consciencia,

cómo estemos, por eso, el alcohol continuadamente suele estar

implicado en este tipo de contextos.

La sustancia más común utilizada

en los supuestos de sumisión química

es la conocida burundanga, la escopolamina,

pero no es esta la única sustancia que se utiliza,

hay fármacos de uso legal

que suministrados de una forma abusiva

o sin guardar las proporciones médicas,

provoca los mismos efectos,

incluso pudiendo llegar a la muerte.

Ha habido casos como la Banda del Lexatin,

que actuó...

y hay casos similares

que siguen actuando en clubes de alterne,

incluso en casas de citas,

lo que hacían es dormir con alguna sustancia a las víctimas

para robarle, pasar la tarjeta por el datáfono del club

y robarle todo el dinero que había en su cuenta, ¿no?

"En este punto,

la Policía Científica intenta encontrar evidencias

que ayuden a identificar al presunto autor o autores

del envenenamiento".

Aparecieron huellas de estas personas

en una botella de ron y en un vaso,

entonces, bueno, pues todo indica

que la persona primero le echó algo en la bebida y lo atontó.

Algunos criminales son especialmente cuidadosos,

tienen lo que llamamos "conciencia forense"

y conocedores de las técnicas

de investigación policial y criminalística,

borran todas sus huellas a fin de evitar ser detectados.

Otros, por contra, son mucho más chapuceros

y dejan en el escenario o sobre el cadáver

todo tipo de huellas dactilares, lofoscópicas, palmares

o restos orgánicos que permitan extraer su ADN.

En esta botella, no había una sola huella,

había un cerro de ellas.

Cuando te sirves de una botella, una huella pisa la otra.

Realmente, te va a quedar la última huella

que ha tocado esa botella,

porque se quedan pisadas, se borran

y luego no valen para encontrar puntos característicos,

porque tenemos que contar ocho puntos característicos

para que una huella tenga validez.

Hace unos años,

para conseguir de manera óptima una huella digital,

se necesitaba que esta se depositase

sobre una superficie lisa, tersa y pulimentada.

Ahora cualquier soporte puede recibir una huella

y lo más importante, la Policía la puede detectar.

Cada persona tiene su huella, no hay dos iguales.

La puede tener parecida, pero iguales exactamente no,

entonces, lo que tratamos de buscar es esto por ejemplo,

esto es un delta, esto es otro delta

y entonces, lo que...

Mira, esto es un punto, esto es una vuelta,

esto es un núcleo...

Entonces, todas estas cositas son lo que andamos buscando.

Si te aparece una huella en un sitio donde se haya cometido un delito,

reza para que te inventes algo bueno, porque si no,

lo tienes claro.

"El trabajo de la Policía Científica

da sus frutos

y el resultado aporta una información esencial,

las huellas del presunto asesino son identificadas".

En este caso, el elemento fundamental es

cuando llama Científica y nos dice que ha revelado varias huellas

en el domicilio.

Varias huellas de una persona con antecedentes,

entonces, ya tenemos nombre y apellidos.

Es una persona que ya tiene antecedentes,

de hecho, delictivos anteriormente, por eso consta en la base de datos

y esto es un dato que es...

fundamental para el Grupo Quinto de Homicidios

que se hace cargo de la investigación.

Estamos hablando de Verónica Elisabeth Prado Mera,

una persona que vivía por aquel entonces en España,

pero en situación ilegal.

Con las huellas dactilares

encontradas en el domicilio de Juan Gil,

la Policía ya tiene un sospechoso directo,

es Verónica Prado.

Parece que lo lógico sería de inmediato ir a detenerla,

pero la Policía tiene poderosas razones

para no hacerlo en ese momento y continúa la investigación.

Con esa prueba, se podía haber procedido a buscar

y a detener a esta persona,

pero es una sola prueba,

podía haber dicho que sí, que ella ha estado en ese domicilio,

pero que en concreto, esa noche no estuvo con él,

que había estado cualquier otra noche.

Ellas pueden decir que estuvieron allí de fiesta con él

y se fueron y que él seguía vivo.

Entonces optamos por hacer

una investigación más amplia y más profunda.

El Grupo 5 de Homicidios lo que hace es

intentar buscar sucesos similares

que se hayan denunciado o producido en tiempos recientes

en este ámbito geográfico.

Fue en la primavera del año 2009 cuando se tuvo constancia

de que había una mujer

actuando mediante la técnica llamada del beso del sueño

y además, la Policía sospechaba

que podía estar también detrás de la muerte de otro varón,

que ocurrió en el Barrio de Salamanca

dos años antes, en el año 2007.

Nos encontramos varios casos en diferentes distritos de Madrid,

San Blas, en Centro,

una denuncia del 2007

en la que resulta fallecido Jesús Cifuentes

y aquí nos encontramos releyendo el atestado policial

como el procedimiento es el mismo.

La llamada que reciben los compañeros es la de una persona

que solicita servicios de Emergencia

porque se levanta, se ha despertado aturdida,

ha descubierto el cadáver de su compañero

y el domicilio revuelto, es decir, lo mismo.

En el primer caso, aparecen las huellas de dos mujeres

y en el segundo te aparece una de la misma

y dices: "Joder, macho,

estas se están dedicando a lo que se están dedicando".

En abril del 2007,

se había utilizado el mismo "modus operandi".

En esta ocasión, con dos víctimas,

una de ellas falleció,

la otra, con suerte, pudo salvar su vida

y ofreció con ello un testimonio impagable para los investigadores.

"Dos años antes, el 22 de abril de 2007,

Jesús Cifuentes, de 47 años,

convence a un amigo

para salir juntos con dos mujeres que acaba de conocer".

Nada, me contó que había conocido a dos chicas,

que hiciera el favor de salir con él,

estuvimos tomando algo por la Plaza Mayor,

luego, de allí cogimos un taxi y nos fuimos a la sala Rociera

y allí estuvimos tomando unos chismes

hasta las dos y pico, las tres y de allí, vinimos a mi casa.

Nos sentamos los cuatro, empezamos a hablar, a beber

y ya no me acuerdo de más.

Consumen alcohol, se desplazan a su domicilio

para mantener, en teoría, relaciones sexuales

y lo que sucede a la mañana siguiente es

que uno despierta aturdido.

-Al día siguiente,

me extrañó, digo: "Joe, qué raro que este hombre..."

porque solía madrugar,

que no se levantara...

y cuando...

salí de mi habitación y fui a la otra,

estaba tumbado en la alfombra.

Le estuve dando, digo: "Joe".

Yo digo: "Algo nos han dado", no es normal que no me acordara.

Y lo siguiente que recuerda es despertarse aturdido

y al lado, está su compañero fallecido.

Resulta fallecido Jesús Cifuentes

y el domicilio revuelto

y le faltaban diferentes objetos y dinero en efectivo.

Vi que estaban los armarios abiertos,

que habían andado revolviendo y...

un crucifijo que me quitaron

y ya vi que me habían robado.

Nada, de valor, el crucifijo.

Yo, en ese momento, tenía en mi casa 1500 euros...

y me dio la corazonada de: "Joe, traer a gente a casa

y tener aquí el dinero..."

y lo guardé, lo escondí.

Lo metí en una bolsa de plástico

y lo escondí en el bote de los detergentes de la lavadora

y sí que estuvieron revolviendo, pero no lo encontraron.

La primera hipótesis que se manejó desde la Policía fue

que podía ser víctima del beso del sueño,

porque además el hombre

que le acompañaba, su amigo, esa noche

eh... sí sobrevivió y explicó que fueron a su casa,

que estuvieron en ese piso de Príncipe de Vergara

y que les habían dado alguna sustancia

porque se había levantado en bastante mal estado

y su compañero, su amigo estaba... estaba muerto.

Antonio, compañero de Jesús,

es el que avisa a los servicios de Emergencia.

(ANTONIO) Yo creí que él estaba dormido...

y le fui empujando hasta el servicio

y le enchufé con la manguera de la ducha...

y ya vi que no reaccionaba...

y salí corriendo a... al centro médico,

que está aquí al lado

y... nada, ya vino un señor médico

y dijo que había muerto.

(FRANCISCO) Nos encontramos que había un cadáver en el baño,

tirado en el asado,

se veía que había habido algo de fiesta, bueno, había botellas,

vasos en la mesa, había latas, Coca-Colas, botellas de ron...

-Era ron...

y lo preparó una de ellas.

En lo que yo fui a poner música,

cuando vine, ya estaban servidas.

Y digo: "Algo nos han echado" y sí que se llevaron los vasos,

las botellas

(FRANCISCO) Recogimos unas colillas que había por ahí, recogimos el ADN,

que es lo primero para no contaminarlo

ni que se degrade,

después recogimos objetos para el laboratorio químico,

para el revelado de huellas

y luego, procedimos a aplicar reactivos

a todas las mesas, vasos, todo lo que te puedas imaginar,

puertas, todo.

Yo fui a poner la denuncia

y me llevaron desde aquí y luego, sí que...

me enseñaron libros de fotos y tal, pero...

no la... no la reconocí al 100 %.

Eran latinoamericanas.

No sé exactamente de qué país.

Como resultado de las investigaciones

de esta denuncia de 2007 en el domicilio,

la Policía detecta huellas de dos personas,

una es Elsa Venus, la otra, Verónica Prado.

Montan un operativo en esa comisaría y logran detener a Elsa

y aquí obtienen un testimonio

también fundamental para la investigación

y que nos resulta curioso

y de mucho provecho para la causa.

Elsa Venus Toledo es detenida por la Policía

y curiosamente,

en todo lo rocambolesco que pueda ser este caso,

ella facilita un teléfono de una amiga

para que por favor la llamen y le anuncien su detención,

el teléfono corresponde a Verónica Elisabeth Prado Mera,

pero los agentes no logran localizarla.

Los compañeros cuando detienen a Elsa,

pues lógicamente,

tratan de recabar datos

para la detención también de Verónica,

pero no es posible, no dan con el paradero de la misma,

con lo cual, pasan a disposición judicial a Elsa.

Por lo tanto,

Verónica continúa libre y continúa pudiendo hacer...

pues prácticamente lo que hasta ese momento parecía haber hecho.

En el piso que compartían hay una tercera persona, otra chica,

que les cuenta a la Policía

que Verónica y su compañera se dedican desde hace mucho tiempo

a ligarse a hombres maduros, drogarles y robarles.

Y Nadia Paola, al tomarle declaración en dependencias,

relata el procedimiento que utilizan.

Sí declara a la Policía que en alguna ocasión,

ha visto a estas manipulando una especie de sustancia azul

que mezclan con las vitaminas

y que parece ser, la madre de Verónica le envía desde Ecuador,

incluso llega a testimoniar que en su hogar,

en el bolso de las supuestas culpables,

ha llegado a encontrar objetos

que supuestamente pertenecían a las personas fallecidas.

(CARLOS) El objetivo final era robar por el medio que fuera

y con las consecuencias que fueran, hasta la muerte,

porque ellas debían ser conscientes

de que la sustancia que estaban utilizando

y las cantidades que estaban utilizando,

como además vio,

podían acabar con la vida de sus víctimas.

(INSPECTOR BERNAL) Verónica le cuenta

que había oído algo sobre un fallecimiento

de la persona con la que había tomado copas

una noche determinada,

pero tampoco le hace demasiado caso.

Le da lo mismo la cantidad de sustancia

que tiene que suministrar

cuando ella, en definitiva, consigue lo que quiere,

que es dinero y efectos que pueda hacer dinero, efectivo.

Todas las víctimas son hombres, varones, de avanzada edad

que frecuentan locales de ocio nocturno

donde pueden conocer a mujeres más jóvenes.

¿Estamos detrás de la pista de una depredadora

que busca a este tipo de víctimas?

"La madrugada del 1 de mayo,

la envenenadora del beso del sueño vuelve a actuar.

Esta vez lo hace en Alcalá de Henares,

su víctima es Isidoro Rioja,

un hombre de 64 años".

Se recibe una llamada en comisaría

en la cual una persona manifiesta

que se ha dirigido al domicilio de su padre

y cuando ha entrado en el interior,

ha visto que estaba revuelto el domicilio

y que además su padre estaba tendido en el suelo inconsciente.

En este caso, la escena que se encuentran los agentes

es prácticamente idéntica, tenemos a una persona de una cierta edad

que parece estar literalmente grogui,

ha perdido completamente la conciencia,

quizás lo interesante de este suceso

y lo que salva la vida de esta persona

es el hecho de que su hijo lo encuentre

con tiempo suficiente para ser trasladado al hospital

y de esta forma, recibir las atenciones médicas

que acaban por salvar su vida.

Una vez que se ha trasladado al hospital,

nuestra misión ahora procede intentar recabar

las máximas pruebas posibles,

comprobar los testigos que hay en esa zona

que nos puedan ayudar a esclarecer los hechos.

Isidoro Rioja sobrevive a esta situación

y una vez que está en condiciones, declara ante la Policía.

Este hombre cuenta que ha estado en una discoteca aquella noche

y que allí ha conocido a unas chicas

y una de ellas se ha ofrecido

para acompañarle a su casa en Alcalá de Henares

y allí tomar una copa y mantener relaciones.

Policía Científica se persona en el escenario del crimen.

Toman de nuevo huellas,

restos orgánicos de los que poder extraer ADN.

Por parte de Policía Científica, se recogen los vasos,

que incluso en alguno de ellos,

se observa una sustancia en su interior.

En esta ocasión, hay otro testigo invisible,

las cámaras de seguridad.

El domicilio estaba anexo al lugar de trabajo de la víctima

y al ser una empresa de transportes, tenía cámaras de seguridad.

Visionando las cámaras de seguridad,

fue cuando comprobamos que una mujer habría estado en ese domicilio

entrando en las habitaciones, saliendo, entrando,

recogiendo objetos, introduciéndolos dentro de una maleta

y posteriormente, abandona ese domicilio.

El intento de homicidio de Isidoro es un punto clave

porque si bien es verdad que preparaba muy bien

los casos en los que se metía o robos que perpetraba,

sí es verdad que ella después

no tenía tampoco muchas medidas de seguridad,

porque se dejaba huellas dactilares,

se la grabó en el caso de Isidoro en Alcalá de Henares,

se la grabó con las cámaras de seguridad...

El siguiente paso para nosotros que se nos plantea

dado que este domicilio está a las afueras de Alcalá es

que esta persona ha tenido que abandonar ese lugar,

trasladarse con esa maleta de alguna manera

y era muy extraño que se hubiera ido con la maleta

a esas horas, tirando de ella,

hacia Alcalá de Henares o hacia Madrid,

con lo cual, nos planteamos cuál habría sido su medio de transporte

y el único modo que podían ser eran dos,

o que alguien hubiera venido a recogerla

o a través de un servicio de taxis.

Pidió un taxi y el testimonio del taxista fue fundamental

para identificarla y para dar con ella, con su paradero.

Fue definitorio y la clave absoluta

para... para poner nombre

a esas imágenes que habíamos visto previas.

Cuando hace esa llamada al taxista,

ella, de alguna manera, está dejando ya una marca,

le está dejando ya a la Policía una puerta abierta

para poder identificarla.

Eso nos permitió coger una línea de investigación

que nos llevó a comprobar que había otro grupo en Madrid

trabajando un tema similar a este, al nuestro.

Al igual que en el caso nuestro de Madrid, aparecen también huellas,

aparecen rastros de Verónica

y ahí ya es cuando se toma la decisión

de trabajar conjuntamente

con Alcalá de Henares.

Los dos equipos investigadores, el de Homicidios de Madrid

y el grupo de Policía Judicial de Alcalá de Henares

comienzan a trabajar en equipo.

En esos momentos, no podemos ponerle una orden de busca y captura

porque si es detectada por cualquier patrulla,

lógicamente, tendrían que detenerla

y no teníamos toda la base probatorio

que pretendíamos nosotros.

Nos faltaban diversos informes de los laboratorios

y se optó por utilizar otras medidas de investigación

solicitadas al juzgado que instruía el caso

y con eso, lo que pretendíamos era lograr más pruebas.

"A partir de ese momento,

la Policía sigue de cerca

cada uno de los movimientos de Verónica Prado".

Tenemos ya un domicilio incluso

donde esta persona puede vivir,

pues ya lo que se trata, claro, dada la gravedad de los hechos,

es iniciar una vigilancia continua.

La vigilancia no es solamente una vigilancia que se haga "in situ"

en la puerta del domicilio, previamente a eso,

y en muchas investigaciones,

lo que se hace es obtener mandamientos judiciales

para que haya unas escuchas telefónicas,

para poder, digamos, triangular el teléfono si hace falta.

Se establecen diferentes dispositivos con personal,

dispositivos de seguimiento.

Y se hace durante un tiempo lo que se llama en el argot policial

"una troncha", que es una vigilancia fuera.

-Y empezamos,

a través de las vigilancias y las observaciones,

a conocer un poco su modo de vida,

cuándo sale, a qué horas, qué horarios,

cuándo... cuándo va de fiesta o a trabajar, entre comillas.

Hasta que se ve que es el momento en que hay que actuar

teniendo en cuenta que hay que pillarla con pruebas,

pero también para evitar que ocurra un mal mayor

y que haya una cuarta víctima.

Continuamos con la investigación, estrechamos el cerco,

descubrimos más casos y el temor es que reúna dinero

y en un momento determinado, decida huir del país,

con lo cual, urge su detención.

"Finalmente y para evitar situaciones de riesgo,

los investigadores pasan a la acción

y detienen a Verónica Prado Mera".

El día 29 de mayo, los policías que la siguen

deciden detenerla con las manos en la masa.

Estuvimos desde por la tarde con una vigilancia

y a última hora de la noche,

observamos cómo dos mujeres salen del domicilio,

iban con pelucas, tacones, faldas muy cortas,

era para seducir a su víctima.

Por el aspecto que llevaban,

es fácil presumir que iban a trabajar,

muy maquilladas, muy bien vestidas, con pelucas, perfumadas...

Lo que llama su atención es

que en el cacheo habitual que se realiza todo detenido,

le encuentran oculto bajo sus ropas el arma homicida.

Una funcionaria del Grupo de Policía Judicial

procedió a un primer registro superficial

comprobando que entre su ropa interior,

en concreto, en el sujetador,

portaba cuatro bolsitas.

La sorpresa nuestra es

que se le encuentran cuatro bolsitas transparentes

con un líquido de color azul en su interior.

Cuatro bolsitas de una sustancia azulada

preparada para ser utilizada.

En ese momento, comprendimos rápidamente

que se trataba de la sustancia que suministraba a sus víctimas.

Y una vez realizado el análisis pertinente,

nos da la mezcla de clonazepam con doxilamina.

Vimos que actuaba de una manera fría, calculada,

sin ningún tipo de gesto, sin ningún tipo de palabra,

nos sorprendió mucho su reacción.

Esa misma noche, una vez que se procede a la detención

y para no perder pruebas,

se solicita al juez que está de guardia esa misma noche

la entrada y registro en el domicilio de ambas detenidas,

de Verónica y de su pareja.

Ahí encontramos efectos de las víctimas,

los relojes que habían desaparecido

tanto en el caso de Alcalá de Henares,

ordenadores

como los medicamentos

con los que preparaban las sustancias.

Unos se las traían de Sudamérica

y otros las adquirían en España.

Era evidente que teníamos lo que necesitábamos.

A partir de entonces, la Policía comunica que es la presunta autora

de la muerte de un hombre y del intento de matar a un segundo,

ya también maduro,

y que se sospecha que también estaban implicados en la muerte

de otro hombre dos años antes en la zona del Barrio de Salamanca.

(TV) "La Policía ha detenido

a dos mujeres acusadas de dormir con sustancias ilegales

a hombres para robarles".

"Dos de ellos han muerto después de ingerir

una droga conocida como 'el beso del sueño',

una sustancia que las detenidas disolvían en sus bebidas".

"Utilizaban las salas de fiestas para entablar contacto con hombres

y cuando podían, les administraban la droga,

luego iban a su domicilio

donde se apoderaban de su dinero y objetos de valor".

"Con la detención de Verónica Prado,

cesan en Madrid las víctimas del beso del sueño,

pero ¿quién es realmente esta mujer?".

Cuando la Policía detiene a Verónica Prado,

se encuentran ante una persona de 34 años

de la que se sabe que desde que llegó a España,

no ha ejercido otra profesión que no haya sido la prostitución.

Tiene un amplio currículum,

pero lo que sí destaca la Policía

es el carácter absolutamente embaucador de esta persona.

Se le pregunta sobre el proceder, por qué lo hace y tal,

estamos ante una mujer fría

que no le importa, no tiene sentimientos,

su fin es el obtener el máximo dinero posible.

Pudimos constatar que había hecho diversos envíos a su país, a Ecuador

y bueno, estamos ante una persona

que no tiene ningún tipo de remordimientos

respecto a lo que iba haciendo.

El perfil de esta mujer yo creo que es el de una psicópata

en tanto en cuanto no es una mujer que esté enferma,

simplemente, es una mujer que encarna la maldad.

¿Qué es la maldad? No tener empatía con tu víctima,

que te dé igual lo que le ocurra, ¿no?,

incluso si se fuere

y yo creo que ese es el perfil que tiene ella.

Ella es conocedora, con lo cual, sin ningún tipo de escrúpulos,

entonces, era fría, calculadora

y sin ningún tipo de empatía hacia sus víctimas.

Pero lo que no se sabía en ese momento era

que tenía antecedentes en Guayaquil, en su ciudad natal,

por haber estado envenenando a jóvenes,

a hombres maduros, pero también más jóvenes,

para robarles, incluso había formado parte de alguna banda.

La Policía española comprueba los antecedentes de la detenida,

de procedencia ecuatoriana,

y comprueba que en su país,

ya tenía numerosos antecedentes

relacionados con estas técnicas de narcotizar a las víctimas.

Si me preguntas por los pasos de Verónica Prado Mera

en Ecuador,

podemos remontarnos al 20 de abril de 2012

en Guayaquil, Provincia del Guayas,

en ese sitio, la Policía la detuvo junto a una amiga,

ellas fueron detenidas por usar somníferos

y dormir a dos jóvenes en el sur de Guayaquil y desvalijarlos.

Las dos jóvenes subieron

a un vehículo con los muchachos

y se los llevaron a una casa de citas

donde los desvalijaron.

Verónica es detenida en Ecuador e ingresada en prisión,

al poco tiempo,

sale en libertad condicional a espera de juicio,

cinco años después,

cuando es requerida por los tribunales,

ya no está en su país.

La jueza Manrique llamó a juicio a las procesadas Prado y Montoya

por el delito de hurto y se confirmó la prisión preventiva de ellas.

Luego de lo cual, la defensa de ellas pidieron una fianza,

la cual fue aceptada, recordamos,

fue aceptada y ellas lograron salir del país.

En el año 2007, muere Jesús,

ya sabemos cuál había sido su país de destino.

Estos delitos,

los que utilizan ese denominado como beso del sueño

para llevar a cabo sus actos,

no conocen fronteras,

prácticamente podemos decir que se han producido

en muchos países del mundo, pero sí es cierto

que con especial virulencia en la década de los 90,

principios del siglo XXI,

se ceban especialmente con Ecuador.

Los dulces sueños, el modo delictivo que usan las bandas de asaltantes

en Guayaquil y todo el Ecuador

para dormir a sus víctimas y robarles,

tuvo su auge entre el 2002 y el 2013.

Las autoridades ecuatorianas atribuían los hechos delictivos

a prostitutas o damas de compañía que escogían a sus víctimas

en centros de diversión nocturna.

Lo que ocurre es que a diferencia

de lo que posteriormente sucederá en España,

el perfil es muy diverso,

no tenemos un patrón común de persona,

no tenemos un patrón de hombre,

sino que el espectro es tan amplio

que evidentemente, confunde a los investigadores.

no existe una cifra exacta

de las víctimas de estos delincuentes

porque muchos de ellos sienten vergüenza

con sus amigos o con su familia

de saber que fueron a un bar a buscar mujeres

y fueron dormidos y asaltados.

Sin embargo, en el 2017,

la Policía reveló que existieron 411 robos

usando sustancias psicotrópicas o tranquilizantes

y en el 2016, la cifra fue mucho más alta

con 577 casos.

El mismo año 2002

en el que Verónica es finalmente detenida,

por las calles de Guayaquil aparece un joven español de 22 años

al que para la Policía, dado el estado que presenta,

es un hombre que va semidesnudo, no tiene documentación ninguna,

está totalmente perdido,

no es consciente de lo que está haciendo,

es como si hubiera tomado algún tipo de sustancia

que le ha llevado a ese estado.

Le habían suministrado

una sobredosis de un sedante muy potente

por estas bandas, por estas mujeres que integran

y que trabajan bajo esta modalidad delictiva

de los dulces sueños.

No se pudo identificar primeramente

y fue llevado al Centro de Detención Provisional de Guayaquil,

luego fue trasladado al Hospital Psiquiátrico Lorenzo Ponce

donde recibió tratamiento y se determinó su estado de salud

para enviarlo a España.

"En octubre de 2010,

comienza el juicio contra Verónica Prado Mera.

La Fiscalía pide para ella 33 años de prisión por un asesinato,

un homicidio frustrado y dos robos con violencia".

(TV) "Hoy ha comenzado el juicio

contra una mujer acusada de matar a un hombre

con el método conocido como el beso del sueño".

"La acusada conquistaba a hombres en locales de ocio nocturno,

les convencía para tomar una copa en casa de ellos

y allí les drogaba para robarles".

"A uno lo mató y casi acaba también con la vida de otro hombre".

La acusada ha reconocido parte de los hechos que se imputan,

no la totalidad

y bueno, de la prueba practicada,

el resto de los testigo han corroborado

lo que ha manifestado la acusada.

-El comportamiento de ella durante el juicio

fue un comportamiento muy frío,

eh... no tuvo empacho en decir

que bueno, que sí, que es verdad,

que les suministraba sustancias a las víctimas,

pero que en ningún momento..., solamente pensaba dormirlas,

tuvo ese descaro de decir eso en la sala.

Las declaraciones de ella están muy claras y son contundentes,

ha reconocido parte de los hechos

y ha reconocido lo que todo el mundo sabía,

que se dedicaba a ello y bueno, robaba, ¿vale?

El resto no lo ha reconocido y es meramente accidental, ¿vale?

Tenemos que esperar

a que se desarrolle el juicio completo

y el resto de las pruebas.

Y después tuvo, sí, que reconocer

que había participado en esos hechos,

pero solamente en los robos

porque las pruebas eran contundentes contra ella.

Durante el juicio, Verónica reconoce

que utilizaba estos productos para robar a sus víctimas,

pero dice que nunca... pretendía matarlos.

La cuestión es que una persona

que desconoce el alcance de estos productos

puede provocar la muerte.

Uno de los testimonios que resultó clave durante el juicio

fue el de Nadia Velásquez,

porque la propia Verónica reconoció, como esta primera dijo,

que habían estado viviendo juntas,

por eso Nadia aseguró que en alguna ocasión,

ante alguna noticia que salía en medios informativos,

pues ante la muerte de personas, de hombres

en estas circunstancias, pues le había preguntado

que qué había ocurrido

y ella había dicho que en alguna ocasión,

alguno de los hombres a los que había robado

había fallecido.

Ante la pregunta de la propia Nadia de si había sido por sobredosis,

la respuesta de Verónica fue muy clara, dio que sí.

Siempre ha negado que ella pretendiera matar a nadie,

eso ni se le pasaba por la cabeza

y lo ha dicho muy claro y yo creo que todos lo hemos oído,

cuál era su intención,

eh... bueno, pues realmente, lo que hace no está bien,

porque bueno, roba

y roba con un método que es muy escandaloso,

pero ella no pretende ni ha pretendido nunca

matar a nadie.

Está tan escandalizada como todo el mundo

cuando se enteró que alguna persona había fallecido por esto.

El informe forense demostró

que las sustancias utilizadas con las víctimas

tenían una alta potencialidad letal,

incluso en dos menores y por separado,

todo ello se vio aumentado

cuando se unieron y además, se mezclaron con alcohol.

La dosis, pues bueno, yo solo puedo decir lo que ha dicho ella,

ella lo tomaba y a ella nunca le ha pasado nada,

con lo cual, no pretendía que le pasara nada a nadie.

¿Vale? Ella lo tomaba para dormir,

eso es lo que nos ha dicho y lo que yo pienso.

¿Vale?

La dosis que ella utilizaba es la misma

que ha podido utilizar con estas personas.

La cantidad mínima de las dosis que se establecía era

en torno a 23 veces la dosis recomendada

por el prospecto del medicamento.

Y así lo dijeron los peritos, en dosis de hasta 23 veces

la recomendada para la salud, con lo cual,

tenía unos resultados devastadores para sus víctimas,

claro, como se vio.

No creo que pretendiera más allá de que se durmieran

y digamos, asegurar que podía hacer lo que hacía después

sin ningún problema.

Uno de los testimonios fundamentales es la que aporta el taxista.

Ahí hay dos versiones,

una, la familia de Isidoro cree

que pudiera estar compinchado con ella,

porque además, le dio un GPS,

le regaló un GPS para el taxi

que venía de robárselo precisamente a Isidoro,

pero por otra parte, la Policía cree que no,

que había estado por circunstancias enmarañadas en todo este asunto,

pero que no tenía nada que ver.

Isidoro Rioja, una de las víctimas que logró sobrevivir

a las tácticas de Verónica Prado,

aseguró que en el momento en el que se encontraron,

él llevaba una medalla sanitaria

donde advertía que sufría una patología cardiaca.

En esta medalla, simplemente ponía: "Tomo Sintrom",

es una medicación habitual

en personas que tienen este tipo de patologías cardiacas.

(INSPECTOR BERNAL) Respecto a la chapita grabada en oro

con la inscripción de "Sintrom",

cualquier persona que la lea es fácilmente entendible

que esa persona tenía un peligro potencial

y necesitaba una asistencia determinada.

Se pudo demostrar en el juicio que era conocedora de esa enfermedad

y que al suministrar esa sustancia,

tenía que prever que esa persona podía fallecer.

Cuando finalmente, Isidoro es encontrado por su hijo

en el estado, prácticamente,

a punto de fallecer, podemos decirlo,

lo que llamó la atención de su hijo

es que el padre, en primer lugar, no tenía la camisa puesta

y la medalla había desaparecido.

¿Quién se la llevó?

En el juicio, como es natural, se visionaron las imágenes

de las cámaras de seguridad de la empresa...

de Isidro Rioja.

En esas imágenes, se reconoció Verónica

como la persona que arrastraba la maleta y salía de la empresa.

No podemos verificar cuántos robos han cometido,

pero sí podemos verificar

cuántas denuncias de las mismas características existen,

en torno a nueve en un año y medio o dos años.

"Tras dos meses desde el inicio del juicio,

Verónica Prado es condenada a 29 años de prisión.

La sentencia pide también

que se investigue la muerte de Jesús Cifuentes

en 2007".

Probados los hechos

y con Verónica enfrentándose a una importante condena,

los investigadores llegan a la conclusión

que este caso puede estar vinculado con el de Cifuentes.

En el caso de Cifuentes, ya no se podía volver para atrás

porque ya no íbamos a encontrar esa sustancia,

pero el "modus operandi" era clavado, era idéntico.

Por lo tanto, se pide exhumar el cadáver de esta persona,

pero no se puede hacer nada,

porque Jesús Cifuentes había sido incinerado.

Entiendo que en el caso de Jesús Cifuentes

no se lograron hallar,

con lo cual, el tipo penal que le pudieron aplicar fue

el de robo violento.

La defensa de Verónica Prado recurrió la sentencia,

alegaba vulneración de derechos fundamentales,

a la tutela judicial efectiva y a la presunción de inocencia.

Defendían que el fallo se había predeterminado.

"Seis meses más tarde,

el Tribunal Supremo desestima el recurso

y confirma la condena de 29 años de prisión

contra Verónica Prado".

Verónica fue condenada y claro, aquí cabe preguntarse,

si no hubiera sido así,

si finalmente no hubiera dado con sus huesos en la cárcel,

¿podría haber seguido cometiendo este tipo de delitos?

Bueno, pues a la vista del currículum que ya traía

antes de empezar a hacer lo que hizo en España,

da la sensación de que la respuesta sería afirmativa.

La propia sentencia condenatoria estableció un periodo máximo

de cumplimiento de condena de 25 años,

no saldría en libertad, de cumplir íntegramente la misma,

hasta el año 2034.

En realidad, desde el primer cuarto de condena,

Verónica Prado ha podido pedir permisos...

y a la mitad de la condena,

incluso solicitar la expulsión a su país.

Si no se hubiera podido detener a estas personas por las sustancias,

vestidas para cometer esos hechos...

Los demás hechos, pues bueno,

seguramente, no hubieran quedado demostrados

o hubieran quedado en unos robos con violencia.

-El tiempo nos dio la razón

y el haber hecho una investigación de desarrollo

y larga de tiempo

nos llevó a conseguir un buen número de pruebas

como así constata la sentencia

y la condena a la que es sometida

y si hubiéramos tirado por el camino corto,

ya es opinión personal mía,

hubiera seguido actuando

y posiblemente, hubiésemos estado lamentando

otras desgracias personales.

Yo estoy totalmente seguro de que hay muchísimos más casos,

de que hay gente que evidentemente no ha muerto,

pero que ha sido víctima

y que no dirán nunca lo que ha ocurrido

por vergüenza.

Lo irónico de este caso es que Verónica Prado,

que fue condenada por los hechos cometidos por ella,

en un juicio con garantías

y en un estado democrático y de derecho,

resulta que ahora su entorno está reivindicando

que sea trasladada a Ecuador

porque aquí está sufriendo una pena excesivamente dura.

Verónica Elisabeth Prado Mera cumple condena

en la cárcel de Topas, en Salamanca.

La verdad es que que se sepa, hasta el día de hoy,

jamás ha mostrado arrepentimiento

de los actos por los que fue condenada

y por los que se terminó concluyendo que ella realizó.

"La justicia logró probar que Verónica Prado mató a Juan Gil

y casi acaba con la vida de Isidoro Rioja,

lo que nunca sabremos es si su nombre está detrás

de otras víctimas del beso del sueño

que nunca llegaron a denunciar".

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Víctimas del misterio - El beso del sueño

21 oct 2019

En la primavera de 2009, Juan Gil aparece muerto en su piso de Madrid tras haber tomado unas copas con una desconocida la noche anterior. Sus familiares constatan que, además, alguien ha robado varios objetos de valor de la vivienda.

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