Víctimas del misterio La 1

Víctimas del misterio

Miércoles después de Desaparecidos

Programa que trata sobre algunos crímenes ocurridos en España durante los últimos 20 años relacionados con el mundo del misterio esotérico. Las entregas contarán con testimonios y con la visión de especialistas para completar unos relatos que girarán en torno al vudú, tarot, sectas o juegos de rol.

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No recomendado para menores de 16 años Víctimas del misterio - Baraja - ver ahora
Transcripción completa

En el año 2003

un asesino en serie mantiene en jaque

a las unidades de Homicidios de la Policía Nacional

y la Guardia Civil de Madrid.

En apenas dos meses, un misterioso pistolero

mata a seis personas y hiere a tres.

Se le apoda "el asesino de la baraja"

porque acostumbra a dejar un naipe a los pies de sus víctimas.

La primera vez que apareció un naipe en la escena del crimen

fue el 4 de febrero cerca del aeropuerto de Barajas;

un as de copas sobre el cuerpo de Juan Carlos Martín Estacio;

un joven trabajador a quien dispararon en la sien.

-La madrugada del 5 de febrero el joven español de 28 años

esperaba el autobús para volver a su casa.

El asesino le disparó a quemarropa.

La bala le entró por el parietal izquierdo de la cabeza

y le reventó un ojo.

-El crimen de Juan Carlos

en la parada del autobús de la Alameda de Osuna

era un ajusticiamiento, por dónde tenía el disparo,

pero eso era más misterioso todavía

porque, según contaron los investigadores,

alguien había puesto de rodillas a la víctima.

Le encañona con su arma, le obliga a arrodillarse

y literalmente le descerraja un tiro en la cabeza.

Antes de abandonar el escenario,

el autor del crimen recoge el casquillo

para evitar dejar cualquier indicio que pueda identificarle;

no sin antes dejar un misterioso elemento

sobre el cuerpo de la víctima: un as de copas.

Trascendió muy rápido, eso sí lo recuerdo,

que junto al cadáver de Juan Carlos había aparecido un naipe,

una carta.

-Dicen testigos que han visto que había un naipe, una carta,

en los pies del muchacho.

El hecho de que aparezca este naipe

lleva a pensar si realmente

lo que allí había ocurrido no era ni más ni menos

que un ajuste de cuentas derivado de una deuda de juego.

Era un crimen raro porque nos dijeron desde el principio

que Juan Carlos no tenía ninguna circunstancia extraña

aparentemente en su vida,

que era un chico normal, un trabajador,

y las características de ese crimen

inicialmente no encajaban

con que Juan Carlos tuviera un enemigo

que contratara a un sicario

para matarlo de una forma tan profesional.

-Era muy cariñoso;

a mí cada vez que me veía me acariciaba y eso

porque era su manera de ser; era muy bueno.

Hay personas que son muy agresivas; en una discusión, una pelea...

Pero este, con lo bueno que era, no sé cómo le ha pasado esto.

Este escenario resultó peculiar porque recordaba el crimen del rol;

el crimen cometido por Javier Rosado y su cómplice.

Javier Rosado, en el año 1994, le quita la vida,

además de una forma absolutamente salvaje;

solo hay que leer el diario que escribe,

donde va relatando casi minuto a minuto

el encuentro con Carlos Moreno;

una persona que también trabajaba en servicios de limpieza

y que también se encontraba, al igual que esta víctima,

en una parada de autobús a altas horas de la madrugada.

Coincidía el escenario de una parada de autobús,

coincidía un trabajador que volvía a su casa

después de acabar su jornada laboral,

también era un trabajador relacionado con la limpieza,

si no recuerdo mal...

Daba la sensación de que alguien estaba replicando ese crimen;

por tanto, se valoró efectivamente

que se tratara de un crimen relacionado con el rol.

La lectura criminológica de este elemento

en el escenario del crimen podía ser muy variopinta.

En el caso de que el sujeto estuviera firmando su acción,

estuviera colocando ese sello personal en el crimen,

los investigadores sabían que tenían un problema

porque en estos supuesto normalmente el individuo

va a volver a actuar.

Apenas doce horas después del asesinato

de Juan Carlos Martín Estacio en la parada de autobús,

un hombre entra armado con una pistola en el bar Rojas,

de la ciudad de Alcalá de Henares.

Son las 4.30 de la tarde

y a esa hora solo hay tres personas en el establecimiento:

la dueña, Teresa Sánchez,

su hijo Mikel

y una vecina que se encuentra hablando por teléfono.

Entró una persona,

un joven, de 25 o 26 años,

atlético,

y se dirigió inmediatamente

donde estaba Mikel.

Sacó una pistola de la chaqueta,

le apuntó a la cabeza

y le disparó un tiro.

Muere en el instante.

Inmediatamente se gira hacia una vecina

que está sentada tranquilamente hablando por teléfono

y le pega también un tiro.

Dolores Uclés se llamaba esta mujer.

Teresa se volvió y vio que también le apuntaba a ella.

Entonces se tiró al suelo, se metió detrás de la barra.

-Se intentó refugiar en la parte trasera del bar.

Pensemos en una madre a la que matan a su hijo

a sangre fría delante de ella,

sin conocer de nada a la persona que está disparando.

Entonces ella se refugia en la trastienda, él la persigue,

le dispara, la arrastra y cree que la remata

debajo de la barra.

-Y le dispara a la espalda.

Le hiere en un brazo,

en el codo y también en el pulmón; le traspasa el pulmón y el pecho.

Y luego le dispara a una pierna, a la altura de la femoral,

y es cuando entiende que Teresa, aunque está malherida,

va a morir, porque la femoral se desangraría en muy poco tiempo.

Teresa consigue salvarse a pesar de las graves heridas

que le dejan secuelas durante muchos años;

pero el asesino huye del bar pensando que estaba muerta.

Teresa estaba hundida;

no solamente con una depresión importantísima,

sino que le pasaban por la cabeza ideas autolíticas de suicidio.

Los investigadores están enormemente confusos

y en principio no relacionan los crímenes.

En este supuesto no hay ningún naipe;

motivo por el cual a priori no hay por qué pensar

que están relacionados o conectados un asesinato con el otro.

Las víctimas no tenían nada en común,

tampoco se habían recogido casquillos ahí...

Parecía extraño que alguien matara en el mismo día

a personas que no tenían nada que ver entre sí

y con tan pocas horas de diferencia;

pero yo recuerdo las palabras de un investigador

que me dijo: "Hay asesinos que matan,

sobre todo los que no tienen motivos,

os que se mueven porque sí,

los asesinos descontrolados,

que pueden matar, irse a descansar a su casa

y luego volver a matar de nuevo".

Los sucesos de la Alameda de Osuna y de Alcalá de Henares

parecen no estar relacionados entre sí,

pero un mes después de los crímenes del bar Rojas,

un pistolero solitario aborda en Tres Cantos

a Eduardo Salas y Anahid Castillo;

dos jóvenes que se encuentran charlando en la calle.

El día 7 de marzo, en Tres Cantos,

sobre las tres de la mañana,

pues a una pareja, una persona se le acerca de frente.

-No había nadie en la calle

y entonces sí que lo vieron, ambos lo vieron venir

sin darle mayor importancia.

En ese instante, esta persona saca su arma,

dispara a Eduardo Salas, que al parecer gira la cabeza

de tal forma que la bala le parte la mandíbula.

Le entra el tiro por la mejilla derecha

y le sale por las cervicales.

-Eduardo cayó al suelo;

Anahid se quedó absolutamente paralizada

porque pensaba que Eduardo estaba muerto,

de hecho fue un milagro que no muriera;

y, claro, hay que ponerse en el lugar de esa chica;

ella pensó que la siguiente era ella,

y de hecho la siguiente iba a ser ella.

Anahid, aterrorizada, tiene un acto de protección

y baja la cabeza.

El asesino dirige el arma hacia ella,

pero se le encasquilla.

Yo, antes del disparo, me agaché.

Me agaché, me puse las manos... Me puse en posición fetal.

Y entonces, nada, me puse a llorar

y escuché que él manipulaba el arma,

luego de que le disparase.

Entonces lo único que pensé es que ya me iban a disparar a mí,

nada más.

Y nada, luego me quedé ahí esperando cualquier cosa,

lo que pase,

y después de unos minutos, levanté la cabeza y ya no estaba.

Lo sorprendente de esta nueva agresión

es que, antes de marchar, el asesino deja una nueva carta.

Estamos hablando ya de un dos de copas.

Volvemos a esa traducción que pueden tener estas cartas,

estos naipes,

y es que el dos de copas siempre representa a los amantes.

¿A quién intenta agredir? A una pareja.

Se tenía conocimiento también de que en la Alameda de Osuna

había aparecido también el as de copas.

Como apareció el as de copas en un sitio

y el dos aquí en Tres Cantos,

pues también se empezó a barajar que esta persona

fuera como... El naipe ya como su firma, ¿no?

El dos de copas hace saltar todas las alarmas.

Ahora sí, la prensa y, es más, los investigadores

tienen la certeza de que Madrid tiene un asesino en serie.

Dejó su marca, su sello;

dejó el dos de copas, el segundo naipe,

que se convirtió en su firma.

Eduardo y Anahid vieron que utilizaba algo

que describieron como una tela, como una malla,

como algo así, para recoger los casquillos.

-Ella cuenta que el arma se le encasquilla

y también comentan que ve que el arma lleva

algo puesto en ella.

Parece ser que debajo del arma, debajo de la culata,

había como una especie de malla de color rosado,

que se interpretó que podía ser un medio casero,

utilizando algo tan sencillo como una malla de ajos,

para que los casquillos no cayeran al suelo

y no se pudiera seguir investigando

la procedencia o quién era el asesino.

Al día siguiente nos trasladamos para hacer la inspección;

una inspección ocular que duró tres días.

Nuestro objetivo era ver la trayectoria del proyectil

para luego poderlo mandar

al Departamento de Balística de la Guardia Civil

y poder saber qué arma ha sido la que ha disparado el mismo.

Después de tres días de inspección del lugar del crimen,

la Guardia Civil encuentra incrustada en una barandilla

la bala que ha atravesado el rostro de Eduardo Salas.

El primer conocimiento que tenemos en cuanto a balística

de este caso es cuando nos mandan un proyectil

de un disparo que pegaron en Tres Cantos,

y nos lo mandan al Servicio de Criminalística,

al Departamento de Balística;

se estudia ese proyectil, se mira qué calibre es,

se ve que es un calibre 7,62 Tókarev,

y una vez que hacemos la comparación de ese proyectil

con otros proyectiles de otros casos anteriores,

vemos que está relacionado con tres casos de Policía Nacional.

Los investigadores ya tienen clarísimo que se está utilizando

la misma pistola, la misma munición;

por tanto, es muy probable que nos encontremos

ante la misma persona.

Por parte de la Policía Nacional se recupera un proyectil también

en una persona que estaba esperando en la parada de autobús,

cerca del aeropuerto de Barajas,

y luego ese mismo día, que estamos hablando de febrero,

en un bar de Alcalá de Henares se recuperan casquillos.

Eso por parte de Policía Nacional.

Los informes de balística obtenidos hasta ese momento

permitieron además unir otro crimen realizado el 24 de enero

en la calle Alonso Cano a un conserje.

Se recuperan unas esquirlas en Madrid,

en el caso en el que fallece una persona en un portal,

en Alonso Cano, creo que era. Ahí se recuperan unos proyectiles.

-Gracias a los restos que quedaron en este crimen

y a la munición que había utilizado,

se consiguió ligar esa munición

con el primer crimen de la serie, que ocurrió en enero;

con el portero, Ledesma,

al que mató delante de su hijo de dos años.

Ahí, aparentemente, una persona

asesina al portero de una comunidad de vecinos,

y además lo hace... de una forma terrible,

porque esta persona es obligada a ponerse de rodillas;

sigue el mismo modus operandi, les pega un tiro en la cabeza,

cuando la víctima está dando de comer

a su niño de dos años,

que durante 45 minutos

se encuentra solo, en una escena de crimen,

con su padre muerto delante.

Lo encontré todo abierto...

Y entré y me lo encontré tirado en el suelo,

en un enorme charco de sangre.

Mi hijo estaba sentadito en la mesa;

estaba muy nervioso, estaba llorando.

Mi hijo lo único que supo decirme es que había pasado mucho miedo.

Me dijo: "He tenido mucho miedo, mucho miedo".

"Mi papá se cayó y no se quiere levantar", me dijo.

Es todo lo que me dijo.

-Me parece de una crueldad tan espantosa,

de una falta de humanidad,

que yo creo que es reveladora del carácter de este personaje.

El elemento de unión de todos estos crímenes

es una Tókarev 7,62.

Los investigadores saben que es la principal clave

para llegar hasta el asesino

y, aunque los medios de comunicación y la prensa

apodaron a este multicida como "el asesino de la baraja",

para los policías y los investigadores

probablemente y desde el principio era el asesino de la Tókarev.

Pues esta es la pistola Tókarev modelo TT33.

Es una pistola de fabricación soviética

y está fabricada en el arsenal de Tula;

de ahí lo de TT, de Tula-Tókarev, y el modelo 33.

Y no, no es una pistola muy difundida;

no salió prácticamente del área soviética.

La munición que dispara esta pistola es el 7,62 Tókarev;

muy difícil de conseguir fuera de Rusia o de la URSS.

-También se pudo averiguar que había sido fabricada

en la zona de la ex Yugoslavia;

que ese arma podía haber venido de la zona de los Balcanes.

-Dado que procedía de países del Este

y era una pistola, como digo, antigua,

a España solo podía haber llegado por dos vías;

o porque la trajera alguien relacionado con esos países,

porque fuera un delincuente de esa nacionalidad,

o bien alguien vinculado a las misiones militares de España

en el extranjero.

Con estas dos hipótesis de investigación,

se crea un equipo conjunto

de Policía Nacional y Guardia Civil;

más de 150 agentes quedan destinados en exclusiva

para tratar de dar caza al autor de estos crímenes.

Pero el 18 de marzo de 2003

el asesino de la baraja vuelve a actuar.

El 18 de marzo, sobre las 20 horas,

nos entra una llamada que ahí en la zona de Arganda,

en un camino de tierra que viene de la estación,

hay dos personas fallecidas, que han recibido unos disparos.

Su siguiente actuación le lleva a Arganda.

Aparentemente la víctima a la que se dirige es una mujer;

pero en el momento en que está aparcando el coche

para dirigirse hacia ella,

la pierde de vista y esta persona se libra.

Él no calculó bien el tiempo

y tuvo que esperar a las siguientes víctimas,

completamente elegidas al azar,

igual que en las ocasiones anteriores,

Gheorgi y su mujer, Doina.

Eran dos personas rumanas, dos trabajadores rumanos,

que venían después de una extenuante jornada de trabajo.

Esta persona, actuando exactamente igual a como lo ha hecho

en el resto de casos anteriores,

se aproxima hacia ellos; concretamente a él

le descerraja un tiro en la cabeza, sin previo aviso, sin decir nada;

con ella podemos decir casi que se ceba,

porque no es un tiro, sino que son dos

los que le percute en la cabeza,

y posteriormente en la espalda, a la altura del pecho.

Y del cráneo de la mujer

se recuperan unas esquirlas de proyectil,

unos fragmentos de proyectil;

no se recupera entero porque el proyectil se rompe

al entrar en el cráneo de la persona;

y en esas esquirlas,

las señales individuales que tienen,

es en las que nosotros basamos el cotejo

para luego decir que esa misma arma

es la que había participado en los cinco casos.

En Arganda del Rey aparecen el tres y cuatro de copas,

con lo cual a los investigadores ya no les cabe duda

de que nos hayamos ante un asesino en serie.

Recuerdo a la Policía y a la Guardia Civil en pánico,

como pocas veces en mi vida los he visto.

Saben que tienen que parar a este multicida.

Actúa cada vez con menos periodo de calma o de enfriamiento

entre cada crimen.

En año 2003 es especialmente sangriento

en la región de Madrid.

El número de muertes violentas se dispara en los primeros meses

provocando una importante alarma social.

Los crímenes de la baraja, además, ocurren en unos años

especialmente complicados y especialmente inseguros.

En esa época cada tres días se producía un homicidio en Madrid.

Y a 20 de marzo, por ejemplo,

ya había 23 víctimas mortales; 23 asesinatos.

Eso ponía los nervios de punta a cualquier responsable político

y también a los responsables policiales.

En ese contexto donde se iban acumulando los homicidios,

donde los policías de Homicidios y los guardias civiles

no paraban de trabajar

y todas las semanas se producía algún crimen;

en ese contexto es donde, además, surge un asesino múltiple,

un asesino en serie,

y eso para cualquier policía es un desgaste tremendo.

-En el 2003 hubo un montón de hechos delictivos

con armas de fuego y hubo una presión muy grande

en parte por los medios de comunicación.

-Fue un año un poco duro en temas de homicidios.

Estábamos desbordados.

Hubo que hacer un esfuerzo fuera de lo normal.

Teníamos a una persona suelta por ahí que iba matando

y era un peligro.

-Había tanta preocupación,

tantos escasos avances,

que se decidió por parte del equipo que se crea

de Policía y Guardia Civil, que están en permanente contacto,

poner en marcha una línea 900

para que todo aquel que crea saber o intuir

algo en relación con los crímenes de la baraja

llame.

-También se puso un teléfono, una línea 900,

donde se recibieron más de 2000 llamadas,

las cuales se fueron comprobando una por una.

Hay que tener personal especializado,

primero, que sepa filtrarlas y, en segundo lugar,

que sepa detectar la información que es útil para la investigación.

En esas llamadas, los investigadores,

aparte de captar información,

notaron como la población estaba asustada.

Sencillamente llamaban por el temor que tenían

de que existiera un asesino en serie.

Aquello fue una locura.

Ocurrió desde "vendettas" personales,

gente marcando a su vecino,

gente aburrida, gente alarmista, bromistas,

videntes sin parar...

Muy pronto se vio que eso no iba a ninguna parte,

que no había sido buena idea

y que solo la investigación pura y dura de siempre, callada,

llevaría a algún buen puerto.

Y esa investigación vino de la mano de la munición

y de la Tókarev.

-Se intervinieron todas las armas que había

de esa misma marca, ese mismo modelo y ese calibre,

y se trajeron aquí y se dispararon esas armas,

se obtuvieron casquillos y se obtuvieron proyectiles;

creo que fueron en torno a 35 armas,

porque hay pocas en España de esa marca y modelo,

y se comprobó que con ninguna de ellas

se habían producido los disparos.

Los investigadores cuentan con otro hilo del que tirar:

los testimonios de Teresa Sánchez y de Anahid Castillo,

supervivientes de los crímenes de Alcalá de Henares

y de Tres Cantos.

Anahid en este caso fue fundamental para los investigadores,

dado que nos facilitó un retrato robot del asesino.

Es curioso, significativo, llamativo y peculiar

que esta persona no tenga un plan b;

que deje a personas con vida, víctimas con vida,

y estas puedan reconocerle mediante un retrato robot

o reconocerle de forma testifical.

Es precisamente el testimonio de Anahid Castillo

el que permite poner rostro por primera vez

al asesino de la baraja.

Nos dio un poco unas características;

que era una persona de 1,80 de estatura,

delgado,

con perilla

y atlético.

Y luego, a posteriori, ya con esos datos,

ya el Servicio de Identificación

de Criminalística de la Guardia Civil

fue el encargado de hacer el retrato robot

con los datos que ella nos fue aportando.

-En este caso utilizamos dos retratos robot;

aunque aquí aparecen tres, es que en el primer caso

estamos hablando de dos terminaciones diferentes,

con barba y sin barba.

Este primer retrato fue realizado por una testigo

que estaba con otra persona

que recibió un disparo del supuesto autor,

y se elaboró ese primer retrato que veis aquí a la izquierda.

Y posteriormente,

cuando la persona que recibió el disparo se recuperó,

realizó este segundo retrato.

Como vemos hay unas diferencias importantes,

como puede ser la forma de la nariz o, bueno, el pelo es una cuestión

que evidentemente se puede cambiar de un día para otro;

la nariz no. Entonces depende mucho

de la percepción que pueda tener una persona

o, por ejemplo,

puede verla en condiciones que no sean idénticas.

El caso del asesino de la baraja fue un caso vivo

en cuanto a que se produjeron

varios homicidios y varios intentos de homicidio

y hubo varios testigos.

Cuando hay gran alarma social,

como fue en el caso del asesino de la baraja,

la Delegación del Gobierno decide que es necesario

hacer una presentación pública de los retratos robot

para que cualquier persona que pudiera aportar datos

respecto al posible autor lo hiciera.

Llegado este punto, tanto la Policía como la Guardia Civil

tenían dos retratos robot,

que decidieron hacer públicos para tratar de captar información

de todas las personas que pudieran reconocerle.

Se estaban peinando todos los detenidos albaneses,

albano-kosovares...

En fin, todos los delincuentes de esas procedencias

por si en alguno de los robos, de los atracos,

de asaltos a naves; lo que fuera,

se hubiera empleado esa arma, una Tókarev.

Por esa vía no se llegó a ninguna parte;

entonces se centró más en la vía de militares

vinculados a las misiones militares de España en el extranjero,

en esos países.

-Hicimos un perfil y dijimos: "Bueno, aquí vamos a horquillar

a una persona que tenga entre 24 y 26-27 años,

estatura de 1,78 a 1,80,

que sea delgado, atlético.

Y luego también metimos,

alguna persona que pudiera también padecer

alguna psicopatía.

Se trabaja con el Ministerio de Defensa

y ellos nos van facilitando

unas relaciones de personal destacado en esas zonas

y que entre dentro de ese perfil que habíamos marcado.

-Por tanto, había una cara más o menos,

una pistola, clara,

y un posible perfil.

Y una posible enfermedad mental

o algo vinculado con un desorden vital, digamos.

Porque una persona que tuviera un trabajo normal,

una vida normal, hijos, familia, etc.,

era extraño que matara

y que siguiera las pautas que seguía el presunto autor.

Después de examinar a cientos de militares españoles

que habían servido en los Balcanes

y gracias al testimonio de Teresa Sánchez,

la superviviente del bar Rojas,

los investigadores se centraron en un sospechoso.

La policía ha detenido en Alcalá de Henares

a un joven de 25 años por su presunta relación

con el doble crimen ocurrido en febrero en un bar.

El hijo de los dueños del local y una clienta murieron

cuando un hombre les disparó a bocajarro.

El detenido se llama Francisco Javier Antuñano,

es portero de discoteca

y es conocido por sus ideas xenófobas.

-En la zona de Alcalá de Henares

vivía Antuñano, un ex militar;

un perfil que podía cuadrar con lo que se estaba buscando,

por el asunto de la Tókarev,

y además era una persona a la que tanto Policía como Guardia Civil

tenían catalogada como miembro de Ultrasur.

Francisco Javier Antuñano

se convierte en foco de la investigación

y en el primer sospechoso con nombre y apellido

al que pudiéramos ponerle el título del asesino de la baraja.

¿Era Francisco Antuñano en realidad el asesino de la Tókarev?

Se plantea que este señor parece un guerrero,

mientras que única y exclusivamente se dedica a regentar un local

dedicado a restaurantes, junto a su familia,

entre ellos su hermano;

va a un gimnasio, viste de chándal y lleva gafas negras.

Y parece ser que todo lleva, junto a algo más que no conocemos,

a una detención.

-La dueña del bar Rojas le reconoció.

-La policía se personó en el hospital

y le llevó unos álbumes de fotografías

de posibles personas

que en la descripción que ella hizo

podían de alguna forma

identificarse con los rasgos físicos

que ella en principio había descrito.

Y lo identificó.

Realmente lo tenía todo. Había estado en los Balcanes,

con lo cual podía haber adquirido la pistola;

tenía numerosos antecedentes

y había sido reconocido por dos testigos.

Estamos indignados y cabreados porque se está jugando,

no ya solamente con mi hermano y con mi familia;

se está jugando con otras personas

que han tenido unas víctimas por medio,

y que se le impute a un señor una cosa,

hasta ahora sin ninguna prueba,

y se está jugando con esa familia;

como que si podía ser el asesino de la baraja...

-Yo creo que fue sugerida en algún momento

de quiénes eran o podían ser los posibles autores

y se dejó llevar un poco.

Como la configuración física era muy parecida,

de ahí vino el error.

-Una mujer a la que han dado por muerta, a la que han disparado,

y, sobre todo y para mí más importante,

delante de la que han matado a su propio hijo a sangre fría,

no puede tener la misma validez

que una persona que no haya sufrido esa situación extrema de estrés.

-Es una situación física y psicológica

que no era la apropiada para tranquilamente y fríamente

reconocer a esta persona.

-Yo creo que la detención de Antuñano fue...

Fue una detención que no se tenía que haber producido.

Cuando detienen a Antuñano a finales de mayo,

yo creo que fue la misma semana en la que al siguiente domingo

iban a ser las elecciones municipales.

Yo sabía que se habían opuesto el fiscal y el juez

y los propios investigadores estaban en contra

porque tenían claro que él no era.

Porque los investigadores sí tenían un perfil claro

de a quién se buscaba;

no habían logrado todavía ponerle nombre y apellido,

pero el perfil estaba trazado y estaba muy bien trazado.

Fue un empeño político

y un empeño de determinados responsables policiales;

pero si tu investigador te dice: "Este no es el autor",

evidentemente tienes que fiarte.

Antuñano fue puesto en libertad;

no había indicios racionales de que fuera el autor.

Esto demuestra un poco la presión con la que trabajamos la Policía.

Existe una presión mediática y una presión social en este caso.

Trascurren varios meses sin que que se produzcan nuevos crímenes.

La investigación parece avanzar lentamente

o incluso haberse estancado,

hasta que el 3 de julio de 2003

un hombre se acerca

a la comisaría de Policía Nacional de Puertollano, en Ciudad Real,

y afirma ser el asesino de la baraja.

El 3 de julio de 2003

se produce un giro absoluto en el caso.

Alfredo Galán Sotillo,

hasta ese momento un perfecto desconocido,

se presenta en una comisaría de Puertollano.

Frente a ellos, dice que es el asesino de la baraja.

Al principio no le dan importancia ni credibilidad;

de hecho, llega en un estado de embriaguez considerable.

Mis compañeros no dan crédito.

Es una persona que se presenta bajo evidentes efectos del alcohol

y lo único que puede es buscar protagonismo.

Yo creo que a él algo le tuvo que llegar,

como diciendo: "Estos me están pisando, eh".

"Me están pisando los talones".

-Él pensaba en el fondo que lo estaban haciendo muy mal

y en un punto quizá quería que se supiera

que había sido él.

Es decir, "Policía, Guardia Civil, sois tan torpes

que no vais a dar nunca conmigo

y quiero que se sepa que he sido yo".

Los agentes de policía le invitan a que dé alguna clave

que demuestre que él es quien dice ser,

el asesino de la baraja.

Alfredo Galán da un dato que solo era conocido

por los investigadores; no había trascendido a la prensa.

Les informa de que detrás de las cartas,

estas estaban marcadas por un rotulador azul,

con un punto azul, justo en la parte trasera.

Esa información,

pese a lo listos que nos creemos a veces los periodistas,

jamás había salido

y solo la sabía el círculo íntimo de investigadores.

Facilitó datos que solo podía conocer el asesino.

Sabía perfectamente dónde estaba

el mobiliario de la escena del crimen

y cómo quedaron los cuerpos en cada crimen.

El hecho de que Alfredo Galán se entregue, se autoinculpe

y manifieste que ha sido el autor no acaba con la investigación.

Hay que seguir recabando datos, seguir recabando indicios,

que servirán en un futuro juicio

para demostrar la efectiva culpabilidad de Alfredo Galán.

Lógicamente la actuación inmediata de los cuerpos de seguridad

es acudir a la casa de Puertollano y a la casa que tiene en Madrid.

En la casa de Puertollano se encuentra,

creo que dentro de un jarrón,

el casquillo correspondiente al primer asesinato del 24 de enero

de una bala que fue percutida, pero no fue disparada;

ahí está ese casquillo.

En una jarrita de barro

encontramos el proyectil.

Al ver el proyectil allí, su reacción fue un poco:

"Qué metedura de pata".

Y en la casa de Madrid, de Alcalá de Henares,

lo que se encuentra es algo que ya parece ir directamente

hacia la figura de Alfredo Galán como el asesino de la baraja;

ni más ni menos que dos mazos de cartas

y además bastante información publicada por los medios

donde se hace referencia a este caso.

Había guardado muchísimos recortes de prensa

de todo lo que habíamos ido publicando; lo acumulaba.

Esto es muy típico,

sale en las películas americanas y en las novelas,

pero es que en la realidad también pasa.

Tras su entrega surge una pregunta: ¿quién es realmente Alfredo Galán?

Pronto se descubre que su currículo coincide con el perfil

que han trazado los investigadores.

Ha ejercido como soldado profesional

y ha estado en misiones en Bosnia.

Tiene 26 años, es natural de Puertollano

y es el cuarto de cinco hermanos.

En su infancia nos encontramos

con un niño que fue alegre y divertido,

hasta que a los ocho años lo que iba a ser

un día de gloria y gracia por el nacimiento de su hermana

se convierte en un luctuoso día; su madre va a morir en el parto.

Eso va a transformar por completo la personalidad de Alfredo.

Cuando fallece la madre, él se vuelve más introvertido

y siempre ha sido un poco retraído en las relaciones interpersonales.

Pasará sin pena ni gloria ni llamar demasiado la atención

los primeros estudios hasta que llega al instituto.

Allí va a conseguir remontar un poco

sus bajos niveles de autoestima

y se va a ser un poco popular mostrándose un poco gamberro,

intentando conseguir el favor de su entorno.

Pero Alfredo no destaca; Alfredo no termina sus estudios;

Alfredo es un hombre mediocre.

Todos nos lo describían

como una persona con muchísimos altibajos.

Nada de una personalidad...

Explosivo, que estallaba ante cualquier contratiempo

y sin siquiera haber un contratiempo.

A mí resulta especialmente inquietante que un perfil como ese

entrara en las fuerzas y cuerpos de seguridad;

ingresara en el Ejército.

Él como militar va a Bosnia en misión humanitaria

y está allí dos años,

en los que parece conformar un grupo de amigos muy unidos;

de él, alguno de ellos asegura que es una persona afable,

amable, graciosa; es decir, lo contrario

a lo que posteriormente demuestra ser.

Alfredo Galán manifestó a los investigadores

que cuando se encontraba en Bosnia

adquirió por 400 euros una pistola Tókarev 7,62

y 200 cartuchos.

También contó a los investigadores

cómo la había introducido en España;

en la ranura de un vídeo-televisor

que también había adquirido en los países del Este.

Él fue destinado a Bosnia

y en Bosnia se vivieron momentos muy difíciles, muy duros;

en el contingente vivió situaciones terribles.

Ahí la gente moría, los niños morían,

había asesinatos, torturas; había una guerra.

Y eso marcó mucho a nuestros soldados.

-Esa experiencia por matar posiblemente haya que relacionarla

también con su estancia en Bosnia.

Para mí que le marcó enormemente,

porque fue al regreso del segundo viaje

cuando tuvo ya una explosión nada más llegar aquí.

-Y cuando él regresó de Bosnia,

en lugar de tener unos días de permiso,

como solía pasar con el contingente

que estaba ahí desplazado,

le mandaron directamente a Galicia a limpiar el chapapote.

-Venía dispuesto a tomarse unas vacaciones

y en vez de vacaciones le destinan forzoso al chapapote,

a retirar chapapote.

Entonces eso le supone una gran frustración

y nada más llegar allí a Galicia y el tiempo que está

da lugar a bastantes comportamientos violentos.

-Un día le solicitó a una señora que iba por la carretera

que parara el vehículo

y, al no parar ella ante sus requerimientos,

él la obligó a para el coche,

la sacó a la fuerza del vehículo y cogió el vehículo y arrancó.

-Termina regresando del chapapote en una ambulancia militar

e ingresa en el hospital militar Gómez Ulla.

-Al parecer vino escoltado

al hospital psiquiátrico Gómez Ulla,

donde estuvo internado, ingresado,

y de donde salió en el mes de diciembre

porque su familia rogó a los médicos

que le dieran el alta

para que pasara las Navidades con la familia.

-Y sale con un diagnóstico de trastorno de ansiedad;

se considera que es un trastorno adaptativo,

una reacción emocional que tuvo

por no adaptarse a la situación de Galicia.

Lo de la Nochebuena y Nochevieja no me lo cuenta él;

lo cuentan los familiares.

En una de ellas sacó una pistola

y se puso como a disparar; estaba desactivada,

pero sacó una pistola;

con lo cual dejó sorprendidos a todos.

Y en otro momento lo que hizo fue coger un coche,

estando bebido,

y a toda velocidad,

no sé si se querría estrellar o huir.

Fue notorio que tenía un comportamiento anormal.

Alfredo Galán lleva de baja médica en el Ejército

desde el 22 de diciembre.

Por esas fechas vive en el chalé de su hermana.

Sin obligaciones profesionales,

Galán pasa el día leyendo y viendo la televisión.

Alfredo Galán había estado anteriormente a todos los hechos

consultando en libros e Internet

temas relacionados con asesinos en serie.

La familia no nota absolutamente nada anormal en él.

Luego, en el mes de enero, es cuando comienza los asesinatos.

-Fue encontrado muerto con un disparo en la cabeza

dentro de su vivienda.

-El asesino en serie le disparó a quemarropa.

La bala le entró por el parietal izquierdo

y le reventó un ojo.

-Los dos murieron en el acto.

La madre de Mikel, Teresa Sánchez, de 38 años,

fue la tercera víctima.

-El asesino dispara a un joven que, aunque herido,

consigue salvar la vida.

Su compañera tuvo más suerte;

al agresor se le encasquilló el arma.

-El asesino del naipe les tiroteó en un camino de tierra

cuando se dirigían a la iglesia.

-Cuando él describió todos los crímenes

en la primera declaración que hace ante la policía

y luego ante el juez,

él lo contaba...

Digamos, no estaba llorando, por supuesto;

no es que estuviera llorando, pero él estaba triste.

-Durante todas mis entrevistas en ningún momento

mostró arrepentimiento.

-Para él era placentero

porque se equiparaba... a Dios

y quitaba la vida

a personas... "Venga, te he elegido",

como si fueran unas hormigas que andan por el suelo.

-Pienso que Alfredo Galán entra en la categoría de depredador humano,

que somos los únicos que matamos a otros

por el solo hecho de matar, de quitarlo de en medio

o de ver el placer que se siente matando a una persona.

-Me quedé un rato solo con él y le dije:

"Oye, ¿por qué matas?" y la respuesta fue:

"Teniente, quería saber qué es lo que se siente,

qué siente una persona al matar".

-En sus declaraciones así lo dice,

que él empezó a matar para ver qué se sentía.

Y que como la primera vez que mató no sintió nada,

volvió a matar a ver si conseguía sentir algo.

-En la primera entrevista estuvimos los tres médicos,

los dos médicos forenses que hicieron las autopsias y yo,

y en las otras ya estoy yo solo.

Y fueron en total, creo recordar, unas cinco entrevistas.

Él dice que quería darse cuenta que matar era sencillo, fácil,

que nadie se daba cuenta,

aunque tuviera un asesino a su lado,

y que no se sentía nada,

que nunca sintió lástima por las víctimas.

Esa frialdad y esa carencia de empatía

a mí me sorprendió.

Eso lo contó en la primera entrevista,

porque empezó contando esas cosas.

A los peritos forenses y psiquiatras que le entrevistaron

les trasladaba lo que llamamos el "taedium vitae";

es decir, un tedio absoluto en relación con la acción criminal.

Quería saber que se sentía al matar.

El problema es que no sentía nada; emocionalmente dormido,

con unos rasgos psicopáticos muy importantes.

Cuando él iba en el metro

y había gente a su alrededor,

él pensaba: "Estas personas hablan del asesino de la baraja

y no se dan cuenta de que soy yo".

Volvía a casa y veía incluso las noticias; seguía las noticias

sobre los crímenes del asesino de la baraja.

Eso también lo ha contado la hermana,

que algunas veces veían que hablaban del asesino de la baraja

y él hacía comentarios sin ninguna carga afectiva.

Pero no se le reconoció ningún tipo de anomalía

ni trastorno de personalidad

que mermara su responsabilidad penal.

No sentía nada.

Su rasgo de personalidad no le impedía saber

lo que estaba bien y lo que estaba mal;

él fue considerado como responsable de sus actos.

Desde su detención en julio de 2003,

Alfredo Galán pasa dos años en prisión preventiva.

El 7 de febrero de 2005 comienza el juicio contra él

en la Audiencia Provincial de Madrid,

con gran repercusión mediática.

Hoy ha empezado en la Audiencia Provincial de Madrid

el juicio de Alfredo Galán, el presunto asesino de la baraja,

porque dejaba un naipe junto a sus víctimas.

Se le acusa de matar a seis personas

y de intentar asesinar a otras tres.

El fiscal pide para él 151 años de cárcel.

-Teresa fue autorizada

por la sala para que se ausentara

puesto que en su situación física y anímica

no aguantaba

la presencia en absoluto del asesino.

En su declaración, que fue por videoconferencia,

reconoció sin ningún lugar a dudas la sonrisa, la boca

y la barbilla

del asesino.

-Sí, se queda frente a mi hijo

y con la mano derecha saca una pistola

y se la está enseñando a mi hijo.

Me disparó por la espalda.

Sentí un golpe muy fuerte, muy fuerte,

y me tiré al suelo y me encogí.

Entonces me quedé quieta, sin moverme,

para que él pensara que me había matado.

Yo no sé hasta qué punto es fácil vivir después de un suceso

como el que han vivido, por ejemplo, Eduardo Salas,

Anahid Castillo o la propia Teresa Sánchez,

los supervivientes de este caso;

entiendo que debe ser muy difícil; de hecho Eduardo y Anahid

regresaron a Ecuador;

ella falleció el año pasado de cáncer;

y yo me imagino que Teresa

estará intentando olvidar lo que ocurrió,

entiendo que dentro de la dificultad que lleva

olvidar que en ese suceso murió tu propio hijo.

El día que empezó ya la defensa del asesino

advirtió a la sala que no iba a declarar.

Llevaba en la cabeza una gorra de béisbol.

-Entiendo que Alfredo Galán

quería evitar que se le viera en la televisión

y que le viera toda España

o que le vieran, supongo,

quizás hasta sus compañeros del centro penitenciario.

El silencio de Alfredo Galán no impide que el acusado

tenga que escuchar en la sala

los testimonios de los familiares de sus víctimas

y de los supervivientes de sus crímenes.

Mi hijo está afectado siempre por esa situación.

Sus juegos se relacionan exclusivamente a muertes,

a asesinatos.

Está jugando con sus muñecos y de pronto dice:

"Se cayó, llegó un hombre, lo ha matado".

-Alfredo Galán, el asesino de la baraja,

ha sido condenado a 142 años y tres meses de prisión

por matar a seis personas e intentarlo con otras tres.

Alfredo Galán fue condenado con un código penal

que no es el actual;

motivo por el cual, aunque fue condenado

en sentencia firme a 142 años de prisión,

el tiempo máximo de condena que se establecía en ese momento

para un sujeto que hubiera cometido dos o más asesinatos

en realidad es de 25 años de prisión efectiva.

Esto para las víctimas también resulta aterrador

y, por qué no decirlo, para la ciudadanía.

Es decir, a partir del segundo asesinato,

el tercero, el cuarto, el quinto, el sexto,

¿me van a costar exactamente lo mismo?

Yo siempre me he quedado con ese malestar

de que salgan tan baratos determinados delitos.

Por ejemplo, una persona, como es este caso,

que ha matado, ha asesinado, a seis personas,

cuyas vidas las ha segado porque le ha dado la gana

y porque era como una distracción para él,

hayan quedado simplemente con una condena de 25 años.

Si coges 25 años y los divides entre seis,

y contando también los que han quedado vivos

y malheridos, por ejemplo, Teresa o el ecuatoriano,

pues sale... muy barato, muy barato, muy barato

matar a la gente.

Alfredo Galán saldrá con 52 años.

¿Se rehabilita un asesino en serie?

¿Se reinserta como un ciudadano de bien?

El pronóstico es bastante malo.

Los asesinos en serie son sujetos

que se retroalimentan de la muerte de los demás;

son depredadores, son cazadores humanos

y es como una adicción que no se supera.

Las posibilidades que tiene de recuperación y rehabilitación

yo pienso que tendrían que ser bastante altas

porque va a estar mucho tiempo en prisión

y a la salida necesariamente no tiene por qué volver

a tener los mismos comportamientos violentos.

Si uno se pregunta: "¿Qué llevó a Alfredo Galán

a convertirse en el asesino de la baraja?",

"¿Por qué mató a seis personas y lo intentó con otras tres?",

probablemente la ira, la frustración

y el hecho de sentir que él quería ser algo,

que él quería ser reconocido.

Yo creo que Alfredo Galán siempre pasó sin pena ni gloria por la vida

y que tenía una importante necesidad de estima,

de reconocimiento por parte de los demás,

de que hoy estemos hablando de él.

O que cuando hablemos en cualquier clase de Criminología

de los asesinos en serie de España,

Alfredo Galán tiene su puesto.

En la actualidad Alfredo Galán Sotillo

cumple condena en la prisión de Herrera de la Mancha,

en Ciudad Real.

Dentro de diez años quedará libre.

Saber si cuando llegue ese momento

es capaz de reintegrarse en la sociedad

o si volverá a cometer algún crimen

es hoy por hoy un misterio.

Víctimas del misterio - Baraja

28 mar 2018

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