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No recomendado para menores de 12 años Versión española - Todo es silencio - ver ahora
Transcripción completa

¿Y eso qué es? ¿Qué vas a hacer?

La boca no es para hablar, es para callar.

Tu padre es buen pescador, nadie dice que no,

pero te voy a enseñar cómo se pesca de verdad.

Mi padre conoce los nombres de todos los peces del mundo,

que lo sepas.

De casi todos.

¿Los nombres? Los nombres dan igual. Lo que hay que hacer es pescarlos.

(Explosión)

Mi padre dice que si eres pobre mucho tiempo,

acabarás cagando blanco como las gaviotas.

Cangrejo.

¿Cuánto puedes aguantar sin respirar?

No sé. Media hora o así.

¿Media hora?

Vaya mierda.

¿Ves?

¿Ves lo que es un milagro?

¡Brinco! ¡Sácame de aquí ya, cabrón!

Qué cabrón, qué hijo de puta. ¡Si estoy bien, joder!

¡Brinco, Brinco!

¡Brinco, Brinco!

¡Brinco!

Me cago en el padre que te hizo.

¿Qué haces? ¡Eso trae mala suerte!

No digas bobadas y ayuda.

Dentro hay un bicho asqueroso.

¿Vas a resucitar, gilipollas?

Mira quién está aquí.

Sois estúpidos. No se juega con la muerte.

Estaba como muerto, Leda, tenías que verlo.

Se cayó y se quedó pálido, tieso.

Joder, Fins, parecías un cadáver.

No es nada, solo tiene ausencias. ¿Ausencias?

Sí, ausencias. Llámalo así, ausencias.

No vayas contándolo por ahí.

¿Y esos ataúdes? Ya tienen dueño.

¿No será tu padre, claro?

Dice que los vio él primero. Los vi el primero.

Y tú te callas, que estás muerto.

Son jipis, lo oí en el Ultramar.

Pues a mí me parecen alemanes.

(SISEA)

Hala. Creo que es francés.

¿Qué más da? Como si no hablan.

Se entiende por lo que hacen.

Si son jipis, hablarán jipi, imbéciles.

(JADEAN)

(JADEAN)

¡Estoy aquí!

Es Chelín. Seguro que encontró algo.

Algo encontraría. Se lleva todo el día por ahí

con el puto péndulo.

Leda cree que funciona. Leda cree que funciona

lo que ella quiere que funcione.

¿Veis? Lo hace con el pulso.

Eres un farsante, Chelín.

Déjame a mí.

Venga, vamos.

¡Joder, Chelín! Esto sí que es un tesoro.

(Disparo)

¡Me cago en las llaves de la vida, Carburo!

No pasa nada, muchachos.

No pasa nada.

A la gente le encanta la artillería.

Siempre le digo: "Carburo, primero pregunta

y después disparas, hombre".

¿Y tú, chavea,

de dónde saliste?

De la madre que me parió.

¿Y quién es esa santa mujer si puede saberse?

Era. Adela se llamaba.

Murió cuando yo nací.

Cómo crecen las criaturas, carajo.

No hay quien las reconozca.

Bueno, tropa, aquí no ha pasado nada.

No habéis oído nada; no habéis visto nada.

(HABLA LATÍN)

Es lo que tiene el latín, que una cosa te lleva a la otra.

(Truenos)

A casa todo el mundo.

Esta noche se van a caer las vigas que sujetan el cielo.

(Truenos)

Parece que no amaina el gran cabrón.

¿Cuánto tiempo lleva sin pescar, Amparo?

-Un mes...

y tres días.

-Tres años parece.

Yo mejor estaba en la cárcel.

-Toma, y yo en el hospital.

-Yo en la cárcel, tú en el hospital...

No es mala cosa, ¿eh?

A esta vida había que plantarle fuego y al carallo.

-Te estás estropeando, Malpica.

Antes tenías más paciencia.

-Hombre, antes...

lloraba por un ojo, reía por el otro.

Padre, ¿usted vio alguna vez un argonauta?

Una vez naufragó un barco soviético,

ruso.

Los marineros tenían chaquetones de cuero negro.

Muy buenos chaquetones, ¿eh?

Padre, no hablo de hombres.

Fíjese lo que dice:

"Estos seres pueden ser unos animales muy feos

y sus cuerpos presentan, además, grotescas particularidades.

Si se mira dentro de los ojos del argonauta,

se ve que los tiene vacíos". Um.

Ese libro estaba en la escuela de los indianos.

Los que se fueron a América.

Y cuando ganaron dinero, se limitaron a hacer una escuela.

Mira tú.

La mejor escuela.

Una escuela moderna. Trajeron de todo:

máquinas de escribir, de coser,

termómetros, barómetros.

Hasta un esqueleto trajeron

para que supiéramos bien los nombres de los huesos.

¿Sabes cuál es el hueso más importante que tenemos?

El esfenoides.

Dijeron esto.

¿Cómo decían?

Niños,

he aquí la llave, el esfenoides.

El hueso con forma de cama turca y alas de murciélago

que se abrió en silencio a lo largo de la historia

para dar cabida a la enigmática organización del alma.

¡Manda carallo cómo me acuerdo!

(RÍEN)

Ay.

Si fuiste por allí, no vuelvas, ¿me oíste?

¿Por qué?

Porque lo digo yo.

Estudia.

Bueno.

Estoy pensando que de seguir el tiempo así,

este niño, lo siento mucho,

pero tendrá que volver a limpiar cubas.

-Dentro de las cubas se marea.

-Se marea en cualquier parte, Amparo, en cualquier parte.

Hijo mío, prométemelo, no le cuentes a nadie lo de las ausencias.

Pero no se lo cuentes nunca a nadie.

Porque si lo cuentas, no te darán trabajo,

van a decir que estás loco.

Tú no se lo cuentes nunca a nadie.

Pero ni a las paredes.

¿Oíste?

(Truenos)

(Puerta)

(Puerta)

¿Qué pasa? Ya lo verás.

(Trueno)

Pero ¿a dónde vamos?

¡Dios, es increíble! ¿Verdad que es increíble?

¡Mira, hijo mío!

El mar es una mina, da de todo.

Y sin una palada de estiércol.

Esas naranjas son mías.

Las he visto yo primero.

Usted sabe que es así.

Los restos de un naufragio son para quien los encuentra.

¿Cuánto vale tu cargamento, nena?

Mucho.

Y todavía no sé si las quiero vender.

Toma, por el trabajo de ver.

Eso es una mierda, señor Rumbo.

Cierra los ojos.

¡Vais a ver!

Vais a ver lo que es la piel de una mujer.

¿Qué salió, cara o cruz?

Cruz.

¿Veis lo que es la piel de una mujer?

Esta nació salida.

Llegará a rica, ya lo veréis.

Pobre no voy a ser, lo juro.

(JADEA)

(JADEA)

Brinco.

Brinco.

¡Brinco!

(JADEA)

Brinco.

Brinco.

¡Brinco, vamos!

Eres imbécil. (RÍE)

(RÍE)

(Vehículo)

Hola, muchachos.

Buenas tardes, señor Mariscal.

Bien hecho.

Si las cubas no están limpias, como... ¿Cómo se dice?

Impolutas,

se estropea la cosecha entera.

Una, una pizca de mierda, solo por eso,

se va todo al carajo.

¿Verdad, Brinco?

¿Tú?

Sí, señor.

¿Y este crío de quién es?

Soy el hijo de Malpica, señor.

Malpica.

Un gran marinero tu padre.

Sí, señor.

El mejor.

Ya sabéis, ni una pizca de mierda.

El mejor marinero.

Stricto sensu.

El más cabezota también.

Carajo.

El más tonto.

(Jadeos)

(Jadeos)

¡Brinco!

¡Brinco!

¡No te escapes más!

Toma, no te dejes ni uno.

El mejor, John Wayne.

John Wayne y un caballo,

con eso ya se hace una película.

Y no hacen falta ni chicas ni hostias.

Eso sí, tuvo que cambiarse el nombre. -¿Cómo?

¿No se llamaba John?

-No, no se llamaba John.

Se llamaba Mario.

-¿Mario?

No me jodas.

-Tú, ¿dónde te habías metido?

Fui al patio a buscarte y no estabas.

Toma, "omelette", la preparó tu madre.

-Mira, Rumbo,

si el malo de la película está bien,

la película está bien.

¿Es así o no es así?

-Es así.

-Por ejemplo,

yo creo que haría un malo cojonudo.

¿Tú qué crees?

-Sí, mi sargento,

yo creo que usted haría un malo de puta madre.

-Bueno,

tampoco estés tan seguro.

-Joan Crawford, Jennifer Jones,

Eddie Lamar, Ava Gardner...

Sí.

-Estamos hablando del cine, patrón.

-De hembras hablamos.

-Joan Crawford, Jennifer Jones... (RÍE)

Si estamos hablando de diosas, eso hay que hacerlo en latín.

(HABLA LATÍN)

El misterio del cuerpo glorioso.

(HABLA LATÍN)

Lo que hacen tres años de seminario.

Rumbo y yo lo tenemos muy hablado.

(HABLA LATÍN)

Cuerpazo y alma,

el de John Wayne.

Con él y con un caballo haces una película.

No hace falta ni la hembra.

¿Para qué?

Y el caballo hace falta.

Un arma.

Un arma. Un arma, sí, claro.

Brinco.

No quiero verte por las ruinas de la escuela.

Lugar endemoniado ese.

Siempre lo he dicho.

¿A que es lindo?

Ayúdame.

Coge.

Pero ¿a dónde?

Tu coge por ahí.

Y con cariño.

Con cariño.

(Gaviotas)

(Megafonía)

A la derecha.

"Esta noche en el cine París, Noitía,

un wéstern de hoy, una película inolvidable".

Qué belleza.

¿Cuánto queréis por ella? No está a la venta.

No tiene precio.

Te equivocas,

todo tiene un precio, nena.

(MEGÁFONO) "Cuando rugen los revólveres,

las pasiones irrefrenables..."

¿No estarás pensando en ir allí?

Sí.

No.

Sí.

¿Dónde estás, Fins?

En Finlandia. ¿Y tú?

Yo estoy en Brasil.

Qué lejos estás, carajo.

Venga.

Uno, dos, tres.

Estoy en Noruega. ¿Y tú?

En el agua.

(RÍE) Eso no es un país.

Bueno, es donde estoy.

Venga.

Uno, dos,

tres.

Pues me he quedado en el Congo Belga.

Y yo en Libia.

Quedamos en Sudán.

(Ululato)

(ULULA)

(Golpe)

Será mejor irse, esto se va a caer.

Tranquilo, no ha hunde nada.

Groenlandia.

España.

Ecuador.

La Antártida.

Comienza la tradicional tanda de penaltis

con el lanzamiento acojonante que va a hacer Brinco.

Ídolo local y temible cañón.

¡Imposible!

¡Parón de Chelín! La puta araña lo para todo.

Nos ha jodido el Chelín. Ha parado.

¡Y lanza!

(Aplauso)

Y ahora Leda, con pase decidido,

avanza hacia el balón.

¿Qué pasa?

Las mujeres no tiran penaltis.

¿Y eso quién lo dice?

¡Di la verdad, Chelín, te da miedo!

Atención, señores,

el imbatible Chelín se caga por la pata abajo.

-Nada de eso, Belvis.

Lo que no soy es maricón.

(Aplauso)

(CARRASPEA)

Sabemos de sobra,

que a Dios no le hace falta nadie en este mundo

para que se haga su voluntad.

Es todopoderoso.

¿Para qué inventa entonces al hombre?

Me imagino que para que nos ocupemos de las cosas menudas.

Del sistema métrico decimal, por ejemplo.

De cambiar las tejas rotas;

de limpiar las alcantarillas.

Por eso hay que reconocer

que alguien como nuestro generoso feligrés,

conocido como Mariscal,

nos viene muy bien en este mundo.

Aunque solo sea porque nos ha donado la moderna megafonía

que estrenamos hoy.

Gracias, señor Mariscal.

Por medio de la moderna megafonía,

difundiremos la doctrina de la Iglesia.

"Y de vez en cuando,

los misterios de la teología.

Dios,

no contento con inventar al hombre",

se inventó también a las dos personas que con él

componen esa hermosura llamada Santísima Trinidad.

Al Hijo, que es el Hijo,

y al Espíritu Santo.

Una incomprensible figura

que se nos representa como paloma.

¿Cabe algo más bello?

Porque, ¿cuál es la forma real del Espíritu Santo?

-¡Soy yo, soy yo!

(SISEA) Belvis.

-Mira, Belvis,

el Espíritu Santo está en todas partes,

pero por mucho que te empeñes, no eres tú, hijo.

¡Así que deja de hacer el payaso, leche!

(Música)

Vamos a bailar.

-¿Qué, nos dejas oír a tu mujer?

(Música)

-Vamos a dedicar la primera canción de la noche

a la pareja más simpática del baile,

cómo no, la pareja de la Guardia Civil.

(CANTA EN PORTUGUÉS)

(CANTA EN PORTUGUÉS)

(CANTA EN PORTUGUÉS)

No quiero otra vida

para nada.

Ponles algo.

(CANTA EN PORTUGUÉS)

(CANTA EN PORTUGUÉS)

Tenemos un cargamento en la playa. Está ahí la Guardia Civil.

Tranquilo.

Luego te veo.

(CANTA EN PORTUGUÉS)

¿Qué? Siempre metiendo las narices donde no os llaman.

Oye, que estamos tan aquí como tú.

Tú no te ahogas por dejar de hablar.

Tiene razón mi madre.

Mira quién fue a hablar,

tu madre.

(CONVERSAN)

Dice Rumbo que ya se puede descargar el atún.

¿Y estos dos marcianos? Bah, trabajan gratis.

Qué lujo.

De gratis nada.

Así me gusta, nena.

Date a valer.

Oye, tú,

esa chavea en poco tiempo, dinamita pura.

Es la última.

Formidable, Brinco.

Te has ganado uno de Reyes Católicos.

No me traigas invitados sin consultarme.

Se me pegan.

Se te pegan, se te pegan. Hala.

¡Buen trabajo!

Ahora el señor Mariscal os dará la paga.

Poneos en fila.

-Muchas gracias, señor Mariscal.

-Gracias.

-Gracias, señor Mariscal.

-Gracias, señor Mariscal.

-Gracias, señor Mariscal.

-Gracias, señor Mariscal.

(SUSURRA) -Ahí vienen los guardias.

Vienen cuando tienen que venir, Inverno.

¡Que nadie se mueva!

A ver,

¿qué está pasando aquí?

Buenas noches, sargento.

Se le han caído dos billetes.

Stricto sensu,

dos de mil.

No, señor Mariscal.

Stricto sensu,

a mí me parece que han sido por lo menos diez.

(Radio)

(Puerta)

-¿Y ese dinero?

La paga del señor Rumbo por limpiar las cubas.

Nunca en la vida se pagó tanto dinero por limpiar unas cubas, hijo.

Pero es verdad.

No me mientas, hombre.

La peor mentira es el silencio. ¿Y ese dinero?

Me lo pagó el señor Mariscal. Fui a la descarga de tabaco.

Esto es más de lo que puedo ganar yo pelándome con el mar

una puñetera semana entera.

¿Sabes cómo se hizo rico ese hombre?

Sí, en Cuba.

¡En Cuba!

No puso un pie en América en su puñetera vida.

Tenía un camión cisterna.

Un camión cisterna y no cargaba vino ni cargaba aceite,

cargaba gente, lo llenaba de gente.

Le daban todo lo que tenían para llegar a Francia

y en la noche, en cualquier monte de mierda,

les hacía bajar y les decía: "Hala,

ya estáis en Francia.

La France, acordaos.

A correr por ahí".

Y ni Francia ni hostias, ¿eh?

Seguían en España perdidos como monos.

¿Cómo te quedas?

Lo único bueno que hizo en su vida

fue chamuscarse las manos cuando ardió la escuela,

intentando salvar a los animales disecados.

El primero que salvó, al zorro.

-Antonio sabe que es su hija

la que mete a todo Dios en estos líos.

Amparo, Antonio sabe, que muerta Adela,

lo único que tiene en este mundo es a su hija.

-Déjame eso a mí, Lucho.

Tú no tienes práctica.

Lo tuyo es pescar, pero no sabes joder al mar.

-¿Qué coño de ciencia tiene esto, Antonio?

Alguna vez tendré que empezar.

-¡Para empezar, tiene poca mecha, coño!

-¿Eh?

-Ruega por nosotros.

(RADIO) "Santa Madre de Dios".

Ruega por nosotros.

"Santa Virgen de las Vírgenes".

Ruega por nosotros.

"Madre de Cristo".

Ruega por nosotros.

"Madre de la Iglesia". Ruega por nosotros.

(Golpes)

"Madre de la divina gracia".

Vamos a rezar. "Madre purísima.

Madre castísima".

Ruega por nosotros.

"Madre siempre virgen". Ruega por nosotros.

(Puerta) "Madre inmaculada".

Es la última noche.

Reza conmigo, hijo.

"Madre del buen consejo". Ruega por nosotros.

"Madre del Creador". Ruega por nosotros.

"Madre del Salvador". Ruega por nosotros.

"Madre de misericordia". Ruega por nosotros.

Mañana tienes que madrugar mucho.

Para llegar a la hora al tren, debes tomar el primer autobús.

Vete a dormir, anda.

"Virgen pudorosa".

Buenas noches, madre.

No te olvides nunca de tomar el Luminal.

Te haré llegar cada mes las pastillas, ¿vale?

"Causa de nuestra alegría.

Vaso espiritual.

Vaso digno de dolor".

-Mira, Malpica.

Sus manos trabajan cada vez mejor.

Incluso parece que su piel ha rejuvenecido.

Y que las manos se han vuelto más de cera.

Manos de palillera, ¿a que sí, Amparo?

¿Para quién va a ser esta, para mí?

-Para mi hijo.

Para cuando nazca.

Madre.

¿Me oye, madre?

¿Sabe quién soy?

Soy Fins.

Fins.

Tanto gusto.

Mi hijo se va a llamar Emilio.

Lucho.

Lucho.

Lucho.

Es un bonito nombre, madre.

Espero que vengan a verme.

Voy a trabajar en Noitía.

Noitía, ¿se acuerda?

¿Noitía?

En Noitía estuve yo una tarde.

A comprar hilo.

Hacía mucho, mucho calor.

Un calor de tormenta.

¿Y de qué vas a trabajar?

(LLORA)

De hombre secreto, madre.

(RÍE)

¡De eso sabrás mucho!

(Máquina de escribir)

¿Dónde estás, Fins?

¡Aquí!

¿Aquí? ¿Dónde es aquí?

En la mesa del maestro.

¿Tanto has aprendido?

Algo he aprendido, sí.

"Todo es 'silensio'".

¿Te acuerdas?

Mucho te reíste de mí cuando te leí ese poema.

Pero es lo que decía.

Todo es "silensio".

"Silensio" mudo.

Eso decía.

¿Y tú?

¿No tienes nada que contar?

Que sigues ahí.

En el océano.

En medio del puto océano, sí.

Ni una carta en 20 años.

Bueno,

he pensado en ti más de lo que crees.

Todos los días.

¿Y a todas horas?

Pues yo no.

Yo he aprendido a olvidar.

Cada día

y cada hora.

Rompí un montón de cartas.

De cartas.

Lo rompiste todo, imbécil.

He vuelto.

¿Qué?

Que he vuelto.

Tengo un hijo.

Es de Brinco.

Ya lo sé.

¿Sabes también para que estoy aquí, Fins Malpica?

Para decirte que no quiero volver a verte.

No me llames.

No me hables.

No me mires.

¿Entiendes?

Reina. Descartado.

¿Es que no van a dormir nunca?

Esos cabrones están fuera de hora.

¿No habrá habido algún chivatazo, jefe?

Algún toca huevos, eso es lo que hay.

Su nieto sabe bien lo que tiene que hacer.

Pero mañana vendrá pidiendo más y habrá que dárselo.

(SUSPIRA)

Así va el mundo, Carburo,

no hay formalidad alguna.

Joder, Brinco, estás a cien.

¿Les traigo más?

¿Qué haces con el pulso, Chelín?

Sí, el pulso de tu polla.

Hola. ¿Bien?

¡Carajo!

-Ahí está.

Querido Montes, lo que hay cada vez más son mujeres...

¡Por fin! ¡Vamos allá!

Andando, Carburo.

A la conquista del Oeste.

Vamos, muchachos.

¿Estamos todos?

Bien, señores.

Hay 25 mammas con tabaco por toda la isla.

La mayoría están en el Mediterráneo:

en Grecia, Italia, Sicilia.

Por aquí, por esta zona.

(HABLA EN ITALIANO)

Eh, "certo", "certo".

Incluso en la costa de países comunistas

hay alguna mamma.

Ellos también fuman rubio. (RÍEN)

Llegado a este punto,

¿cuál es nuestra posición?

¿Me mandó llamar?

Va siendo hora de que me tutees.

Sí, señor.

Todo lo mejor sale del mar.

Y sin una palada de estiércol.

Dije eso ya antes, ¿eh?

Sí, señor.

Es lo que tenemos los clásicos, que nos repetimos.

(RÍE)

Brinco, eres el mejor piloto.

Eso dicen.

El mejor.

¡Carburo!

¡Adelante!

¡Inverno, a toda vela!

Nunca te hice un regalo, Brinco.

¿Qué tal la lancha, Inverno?

Esto no es una lancha, jefe. Es una fragata, un buque insignia.

Podríamos cruzar el Atlántico.

El buque insignia es tuyo.

No te preocupes por los papeles,

están todos a nombre de tu madre.

Entonces le llamaremos Sira.

¿Por qué no? Es un detalle por tu parte.

Pero entonces le pondremos Sira I.

Como la madre.

Sí que es verdad, tienen un alijo ahí.

Pasa algo raro, ¿eh?

Se van, se van. A por ellos.

¿Qué haces? Espera, espera.

¿Ese quién es? Es Fins.

Qué hijo de puta.

(RÍE)

-Vuelve dentro de una hora, Mónica.

(Música)

(CANTA) "En el callejón,

como un borrón

viendo la esquina."

Con lo bien que cantabas tú los tangos.

¿Te acuerdas?

La capataz de la conservera siempre gritando:

"¡A cantar, a cantar!".

Para que no os llevarais ni un mejillón a la boca.

"Cantad".

Miseria.

¿Y no, no lo vas a abrir?

Anda, ábrelo, mujer.

Bodas de plata, anillo de brillantes.

25 años de casados.

Se dice pronto, ¿eh?

¿Necesitas algo?

Necesito que me hagas unas cuantas llamadas.

Es un mensaje urgente.

¿Vamos a cenar luego?

Un poquito de marisco.

Percebes.

Leche frita.

(Truenos)

(Teléfono)

Hola, buenos días.

Buenos días.

¿Está Domingo?

Está descansando.

Es que ha trabajado toda la noche.

Ah, muy bien. Llamaré más tarde entonces.

(ASIENTE)

Atención, no esperéis por Domingo.

Trabajo esta noche y descanso.

Podéis salir a faenar en las coordenadas del imos-imdo.

Buen día.

Todo despejado.

Cambio.

"Okay. Esperamos por Domingo. Cambio".

(Bocina)

(SISEA) Santi.

¿Está el señor Lima? Es urgente.

No, el señor Lima no está. Pero le pasaré el mensaje.

Dígale que es de parte de la mujer de Domingo,

que Domingo se ha ido hacia el trabajo.

Que ha salido Domingo. Es urgente.

Entendido.

Mónica.

Al señor Mariscal.

Y en mano.

-¡Piedra, papel o tijeras!

(RÍE) Uno a cero. Uno a tres.

Uno a tres, no seas tramposo. ¡Piedra, papel o tijeras!

Tres, dos. ¡Piedra, papel o tijeras!

¡Ah! Tres, tres.

¡Piedra, papel o tijeras!

¡Tijeras!

¿Qué te ha pasado ahí?

No le pasa nada.

Se lo mando el oculista para curarlo.

¡No me digas que estás bizco!

Se llama miopía. Es miópico.

¿Lo ves? No es nada. Bizco dice. Es normal.

Bueno, ¿y qué?

Que tiene un ojo perezoso.

Hay que tapar el bueno para que el otro trabaje.

El parche le queda bien.

Le queda de puta madre.

Pareces un pirata.

¿Quieres ir con el tío Chelín a dar una vuelta?

Vale.

-Venga, chaval.

Vamos a hacer funcionar ese ojo perezoso.

(RÍE)

¡Joder! Las cosas que trae el mar, ¿eh?

Espera.

Te voy a enseñar la cosa más importante

que debe saber un hombre.

Esta también la trajo el mar.

Así.

Con cariño.

¿Sabes cómo se llama?

-¿Cómo?

-Se llama Astra Llama.

Capicúa.

¿A que es chula?

-¿También la trajo el mar?

-Bueno, en realidad la trajo un camello.

¿Sabes lo que es un camello?

Claro que lo sabes.

Un camello es un animal muy raro

que no le bastó una chepa y se puso dos.

Pues aún hay un animal más curioso, fíjate.

Es el camello de caballo.

-¿El camello de caballo?

(ASIENTE)

-Un día vamos a ir a verlo tú y yo.

Sin que nadie se entere.

Solos tú y yo, secreto total. ¿Sí?

Venga.

Ahora vamos a apuntar bien.

Nos vamos a cargar esa puta vaca, que hay millones.

A ver.

¡Bien!

Ese ojo empieza a estar listo.

Estoy harta de contar barcos.

Estoy harta de todo.

Y harta del sofá.

Que vas sintiendo que todo el cuerpo se te vuelve de escay.

Tranquila.

Pronto vivirás en un pazo.

¿Ah, sí?

¿En qué pazo?

En el tuyo.

De eso me encargo yo.

Ya verás.

¿Y cómo piensas hacerlo?

Si yo fuera Mariscal...

ya habría comprado hasta al jefe de aduanas.

¿Y a qué esperas para ser Mariscal?

Bueno.

Fins Malpica.

¿Cuánto vales?

No me digas que no tienes precio.

¿Y tú?

¿Cuánto vales tú?

Más que tú.

¿Qué dan por un poli muerto?

Sale barato, ¿eh?

Te dan...

una medalla.

Y unas líneas en el periódico, ya está.

¿Quieres medallas? Compramos medallas.

¿Quieres líneas en los periódicos? También, las compramos.

Compramos a los periodistas, lo que quieras.

Pero no estás siendo honesto.

¿Por qué no?

Porque lo nuestro es poner un precio;

ser más amable con nosotros.

¿Sigues con las ausencias?

No, no.

Ya casi nunca.

Mira que con toda la pasta que ganarías...

Podrías dedicarte perfectamente a la fotografía, por ejemplo,

que tanto te gusta.

Tenemos gente de confianza en todos los sitios.

Esta me la hiciste en el aeropuerto de Oporto,

con Mendoza.

Interesante viaje.

Bueno, algo sabrás.

Sí, sí, algo sé, claro.

Esta no me la hiciste tú.

Esta no.

Con mi amigo Pablo Escobar en Medellín.

Mírale la cara.

El hijo de puta estaba contento porque le habían regalado el coche

que perteneció a Bonnie and Clyde.

Qué cosas, bah.

Es mi preferida.

Esta la has visto tú.

Ese día monté a mi mujer de cojones.

Sí, señor.

Te la puedes quedar. Es que no la quiero.

Te la puedes quedar.

Cuando tengas un precio, el que sea, el que sea,

me lo apuntas por detrás.

¡Que nos quedan muchas cubas por limpiar juntos, gilipollas!

Dicen que has escrito un informe que parece una novela.

Bah.

Una novela muy buena, además.

Te ponen el alias de "Finenón".

Si quieres joder una novela, hazle una buena crítica.

(ASIENTE)

Se van a cargar el informe, ya lo verás.

Pues a mí me encantó.

Sobre todo el momento en que dice:

"Excelentísimo señor,

en Noitía,

el verdadero poder se ejerce en la oscuridad

y en silencio".

(RÍE) Joder.

Bravo. No, en serio, bravo.

Parece un panfleto anarquista.

Mañana habrá tormenta, Sira.

Deberíamos ir juntos alguna vez

a algún sitio.

Hay unos sitios por ahí maravillosos, Sira.

Tú siempre quisiste ir a Lisboa, lo sé.

Toda la vida cantando fados

y nunca fuimos a Lisboa.

(HABLA EN PORTUGUÉS)

Qué desastre.

Ni siquiera fuimos a Madrid.

Voy a llevarte a un buen hotel.

Al Palace, al Ritz, a la ópera.

Y al Museo del Prado, Sira.

Oh.

Ah.

Nunca se me había pasado por la cabeza

entrar en el Museo del Prado para una cita, cosa del italiano.

Pensé: "Pero qué maravilla".

Sira, los museos son los sitios más estupendos del mundo.

Mejor que los paisajes naturales.

Mejor que las Cataratas del Niágara.

Lo tienen siempre a la misma temperatura.

Un clima ideal. Es por los cuadros, ¿sabes?

Tienen que estar a una temperatura constante.

Los cuadros son muy delicados.

Más...

Más que la gente.

Sira.

Cariño.

Dime tus cosas.

Por favor.

Dime tus barbaridades.

"Suelta, mi amor".

"Venga, chulo.

Dale, pégate, vamos.

Piojoso cabrón.

El caballero de la industria.

Emprendedor.

Belcebú.

Bestia, bestia.

Bestia. Mierda".

¡Repítemelo, por el amor de Dios, Sira!

¡Ah!

(LLORA)

Te has quedado mudo. ¿Qué piensas?

Tengo una opinión.

Pero todavía no me ha llegado a la cabeza.

(RÍE)

Se acabó la leyenda del piloto más rápido del Atlántico.

Ahora eres el patrón.

Tendrás que cuidarte más las espaldas.

Y para eso te han contratado a ti.

Efectivamente, para cuidarte las espaldas.

Entre otras cosas.

Nos espera un largo viaje, Brinco.

Milton nos ha abierto las puertas de su imperio.

Tendrías que hablar con el viejo, hombre.

Si le veo todos los días.

Es mi fantasma preferido.

Tú eres como un hijo para él, Brinco.

¿Un hijo?

Si voy a ser tu jefe,

no me hables como un capullo en las telenovelas.

¿Estamos?

Si al cliente no le gusta un discurso,

hay que ofrecerle otro.

Intentaré prepararte uno, Brinco.

¿Y usted de dónde es, inspector?

Nací aquí, señor,

en Noitía.

¿Y sus padres viven aquí?

Mi padre murió hace tiempo.

Murió en el mar. Lo siento.

Le estalló un cartucho de dinamita en las manos.

Vaya.

Sí.

Mi madre vive, pero tiene problemas de memoria.

El Alzheimer, ya.

Mi madre también lo sufrió.

Me confundía con el hombre del tiempo.

Lanzaba besos al hombre del tiempo cuando salía por televisión.

(Campanada)

(Campanada)

(Campanada)

Joder.

Qué coche horroroso.

Quiero hablar de inmediato con su comandante.

-De inmediato. -Sí.

-¿Y usted quién es? ¿El Generalísimo?

-No, solo soy el jodido teniente coronel aguafiestas.

-A la orden, mi teniente coronel.

Mira.

¡La calandria!

¿Dónde hostias está la calandria?

Esto viene directamente de la aduana, jefe.

Nos lo dieron precintado.

¿Precintado?

Os precinto yo los cojones como no aparezca la calandria, ¿eh?

¿Quién tiene la calandria?

Calma, Brinco, que se va a enterar todo el mundo.

Yo puedo conseguirte el emblema de un Rolls,

el espíritu del éxtasis.

Te metes al espíritu y al éxtasis por el culo.

Yo quiero mi calandria. ¿Vale?

¿Sabes lo que es una calandria? Sí.

¿Lo sabes?

Sé lo que es una calandria.

Yo no sabía qué era aquel pájaro hasta que el cabrón cubano

que me la vendió me lo dijo. Y la quiero, la quiero.

La quiero.

El coche no es lo mismo, hostia, sin su pájaro.

¿Y esto?

No, no.

Joder, Brinco. ¿Qué?

Este no lo mueves con el pulso, ¿eh?

¿Qué dices?

Si es de energía.

Sí. ¡Anda ya!

Tres. -Cinco.

¿Habéis visto a Leda?

Mendoza.

¿Has visto a Leda?

No, no la he visto.

¿Dónde estabas?

A última hora me lié en casa, disculpa.

Una mujer tan bonita no se tiene que disculpar de nada.

Yo solo quiero que estés aquí conmigo, joder.

Ahora vengo.

(Bullicio)

Ya, señorita, pero dígame,

¿qué fue lo que hundió al Titanic?

No, no, no fue ese puto trozo de hielo.

La codicia.

El hombre quiere ser Dios, pero...

Pero solo es una lombriz.

Eso, una lombriz ebria

que se cree dueña del anzuelo.

Señor Mariscal, se rumorea... Espera.

¿Apuntó lo de la lombriz, Dios y el anzuelo?

Sí, señor Mariscal.

Suena su nombre con insistencia como futuro alcalde

e incluso como senador.

Señores,

antes de hablar voy a decir unas palabras.

(RÍEN)

Señorita, no...

No me voy a andar con rodeos, los políticos son unos comemierdas.

Unos carroñeros.

Mucho prometer en campaña...

Perdón. ¿Ha escrito eso?

Pues no lo escriba.

Esto sí: yo soy apolítico, absolutamente apolítico.

Absolutamente.

Pero anote esto también.

Yo, Mariscal,

me comprometo a sacrificarme por este lugar, por Noitía.

Sí, sí, a sacrificarme, sí.

Sí. Y a pelear por la libertad, pero libertad para crear riqueza,

no para destruirla. Libertad para trabajar

y ganarnos la vida con nuestras propias manos.

Como siempre, como siempre hemos hecho.

De acuerdo.

Eh... ¿Cómo empezó su fortuna, señor Mariscal?

Pues stricto sensu, con la cultura.

Sí, sí, con la cultura.

El cine, el salón de baile,

las, las hamburguesas.

Hasta entonces aquí nunca se habían comido.

Señorita, nada, nada.

Le voy a decir la verdad,

yo siempre creí en Noitía, siempre.

Siempre.

La voy a reconstruir.

(HABLA EN LATÍN) Ese es mi programa.

Ahora está muy de moda conservar el paisaje.

Muy bien, estupendo, pero ¿y qué comemos, el paisaje?

¿Ha anotado eso?

Por favor, lo de comer el paisaje.

Es... una buena metáfora.

De metáfora nada, ya le he dicho que soy apolítico.

No me ando por las ramas.

Mire, señorita, hay dos clases de políticos:

los que andan mal de la azotea y los que andan por el agua

preguntando dónde está el agua.

Yo no he venido aquí a cantar villancicos.

¿Por qué candidatura se va a presentar?

Por la que gane, evidentemente.

Señorita, mi partido es Noitía, me gusta nuestra forma de vida.

La tradición, la familia, las fiestas.

Y si a alguien le molesta todo esto, pues...

Pues que se joda.

Pero en Noitía están ocurriendo cosas extrañas.

¿Aprueba usted el contrabando, señor Mariscal?

Se dice que el narcotráfico está extendiendo aquí sus redes.

(RÍE)

Sus redes.

¿Sabe usted que se pesca más

si agarras a una mujer jorobada, la llevas al barco

y orina en las redes?

Eso, eso es la realidad,

lo demás, fantasía.

Escríbalo, por favor. Por favor, escríbalo,

eso es información.

¿Está claro?

Señorita... Lucía.

Lucía.

Le voy a decir la verdad de lo que pienso.

Los contrabandistas son gente honrada.

Ganan su dinero... Espere.

Al menos los de Noitía.

Ganan su dinero con su trabajo. ¿A quién perjudican, a Hacienda?

Muy bien, estoy dispuesto a admitirlo.

Pero Hacienda no tiene hijos ni viejos a los que mantener.

No me ha dicho nada sobre el narcotráfico.

Acabo de decírselo.

¿Qué puedo decirle del narcotráfico

que no le diga cualquier vecino de Noitía?

Lo que sí le digo,

es que si llego a alcalde,

a los drogadictos los voy a poner a picar piedra.

Es curioso, ¿eh?

Ahora se habla mucho del crimen organizado.

Su periódico lo hace.

En fin, si el crimen está bien organizado,

el Estado tendrá que organizarse mejor

porque en todas partes hay perros descalzos.

Ya se sabe.

Así que contribuyamos todos a que el Estado se organice

como Dios manda.

¿Y qué...? Ipso facto, señorita.

Hola, hijo.

Hola.

Eh...

Esta es la primera entrevista que concedo,

espero que para usted no sea la última.

Ponga buena crítica,

la mejor manera de hundir a uno es hablar bien de él.

¿Y no es usted...? No soy nadie.

¿Me permitiría una foto, señor?

Por supuesto. Faltaría más.

(RÍE)

Eh...

De un canal se aprovecha todo.

Una, una pregunta,

¿con sombrero o sin sombrero?

Con sombrero. Con sombrero.

Sí, señor.

Si sale bien, se agotará la tirada.

¿Si sale mal?

También, hombre, también.

Los contrabandistas son gente honrada.

Con dos cojones.

Ahí lo tienes.

Una obra maestra, por si la quieres incorporar

a tu informe secreto.

Informe secreto que hoy por hoy, tengo que decir, es vox populi.

Pero no te ofendas, no te enfades.

Mira: "El Sporting de Noitía de gira por América

con Brinco como presidente". Espectacular.

"Un equipo modesto a la toma del Potosí.

Con su capitán que es, en este caso el nuevo entrenador, Chelín".

Un magnífico degustador de estupefacientes.

Bueno, no quiero dar la lata. Os dejo que sigáis trabajando.

Pero tened en cuenta una cosa,

mañana al alba, el vuelo de las gallinas

va a eclipsar la Luna.

Hasta luego.

Anda y que te folle un pez, Grimaldo.

¿Por qué no cuentas tú lo que sabes? ¿Eh?

Con lo que huele a podrido este cabrón.

Él tenía que haber escrito el informe y no yo.

Traigo todos.

No ha quedado ni uno.

Se agotó. Te lo dije.

Buenos días. -Buenos días.

Teniente coronel, le presento a la señorita Nora.

La única que sabe más aquí, ¿eh?

No me arriesgo en la memoria, se acuerda de todo.

Bueno.

Pues escuchemos esto.

"¿Está el señor Lima? Es urgente".

"No, el señor Lima no está. Pero le pasaré el mensaje".

"Dígale que es de parte de la mujer de Domingo,

que Domingo ha salido hacia el trabajo.

Que ha salido Domingo. Es urgente".

"Entendido".

Explica, Fins, ¿quiénes están en el reparto?

Sí. Quien llama es Leda,

Leda Ortas.

Tiene un hijo de Brinco,

que es un mítico piloto de planeadoras,

pero que tiene cada vez más poder dentro de la organización.

El papel de Leda es el de espiar a los barcos de aduanas.

Llama a la peluquería que regenta Guadalupe,

que es la mujer, digamos, oficial del señor Lima.

Y el señor Lima es Mariscal.

Ya. ¿Y quién es este Domingo?

Sí. Domingo es el patrullero de vigilancia aduanera.

No jodas.

¿Y a día de hoy estamos así?

-Disculpe, pero ya no necesitan a un vigilante,

contrataron directamente a un jefazo de aduanas.

Pero se ve que estamos de suerte.

Esto es importante.

Unas notas escritas a mano por Mariscal.

Una colaboración es de esperar.

¿Es posible?

¿Ha tenido que esperar 25 años muda,

como una gata muerta esta hija de puta?

Hola, Mónica.

-Hola.

-¿Sabes una cosa?

Guadalupe no va a venir.

-¿Cómo que no va a venir?

Pero ¿hasta cuándo?

-Hasta yo qué sé.

No va a venir y punto.

-No lo entiendo.

-Pues es fácil de entender.

No está aquí,

se ha marchado.

No volverá nunca.

¿Lo entiendes ahora?

Toma.

Un mensaje para ti.

Un mensaje muy valioso.

Diez mil pavos.

Oye, Mónica,

mientras has estado aquí,

tú no has visto nada;

no has oído nada;

no recuerdas nada. ¿A que no?

-No.

No.

-Lo siento mucho, señor Mariscal.

-Lleva unas seis horas muerta.

-¿En qué condiciones está el cuerpo?

-No hemos visto nada, señor, ni un rasguño.

Es casi sorprendente,

teniendo en cuenta el oleaje, las rocas.

Tampoco hay signos de violencia.

Ha muerto por sumersión sin duda.

Debió caer al agua.

Amor extraño, pero te lo dije.

Siempre se lo dije.

Señores, noticias frescas.

-Esta noche se pone en marcha la Operación Noitía.

Carburo,

¿tú juegas al billar?

Porque asustas a las bolas, carajo.

(Teléfono)

Sea quien sea, que no estoy, ya está.

¿Sí?

Sí, señor.

Ahora mismo se pone.

Viriato quiere saludarle, jefe.

¿Sí?

Gracias.

Gracias por la invitación.

Don Domingo sigue en el Pazo de Viriato.

Hay que pasar la frontera antes que caiga la noche.

Tu dama del naufragio va guapísima esta noche.

Yo no consigo reconocer a los otros dos.

Informando memoria prodigiosa.

Él es el director de una sucursal bancaria,

con un repentino e inusitado interés en las transacciones

desde Noitía con Panamá y la Isla Caimán.

Y ella acaba de abrir una joyería y hace un mes se quedó sin blanca.

¿De verdad crees que hay compradores

para 600 chalés en el litoral de Noitía?

Tú multiplica por tres.

¿El qué multiplico por tres?

Todo.

¿Todo?

Todo.

¿Qué te has tomado?

Son perlas de ajo.

Dame una.

Es que no son perlas de ajo.

Da igual, dame una.

Tengo un pequeño problema.

Desde niño.

Es una variante de epilepsia.

Se había ido, pero...

ha vuelto.

Los viejos lo llaman tener ausencias.

Ausencias.

Bueno, pues...

razón de más.

Quiero probar contigo eso de las ausencias.

Mira qué suerte,

invita la casa.

Disculpadme, voy un momento al servicio.

Habríamos invitado nosotros.

Ahora invitáis a las copas.

Que voy al de caballeros.

¿Qué haces?

¿Qué haces?

Este pueblo te ha dejado vivir, cabrón.

Pero te juro que voy a por ti.

¿Quién te has creído que eres?

¡Ah!

No me vuelves a poner las manos encima.

Ya verás.

Sigues limpiando cubas. Hueles a mierda.

Ya no te valen los ataúdes. A mierda hueles.

¡Hijo de puta!

¡Ahora no te valen!

¡Suéltalo, Fins!

¿Para eso has vuelto, cabrón?

¿Y tú qué pretendes?

¿Me vas a disparar a mí?

¿Esta dispara?

¡Súbete al coche!

"Algo más de 36 personas han sido detenidas

en la noche de ayer, acusadas de pertenecer

a redes de contrabando y tráfico de drogas

en el curso de la denominada Operación Noitía.

En los registros y controles efectuados

se han podido decomisar importantes cantidades de droga,

dinero en efectivo y algunas armas.

-Hemos dado un duro golpe

a las leyes de contrabando de narco en proceso de reconversión

hacia el narcotráfico.

Esto es mucho más que una advertencia.

La sociedad debe estar tranquila

y los delincuentes, intranquilos".

Ya te dije que aquí se veía muy bien la Televisión Española.

¡Nos han jodido! (RÍEN)

Y tanto.

Pero ¿qué ha pasado, inspector?

Ahora se enterarán.

Por favor, por favor.

Lo van a dejar en libertad. ¿Qué?

Con una fianza de mierda. Es increíble, de verdad.

¿Sabes quién estaba ahí para echarle una mano?

¿Quién? Rh Negativo.

¿Rh Negativo? Un pavo del Supremo.

¡Lo han dejado en libertad!

(MURMURAN) No me lo puedo creer.

Señores, esta es una buena noticia para Noitía.

Mi defendido, nuestro amigo Brinco, ha sido puesto en libertad.

(FARFULLAN)

¿Cómo se encuentra después de esta experiencia?

Bien.

Muy bien.

¡Por favor!

Me encuentro mejor que los que me pillaron.

He dormido bien.

Pero esta noche dormiré mejor.

Pero ese pago está hecho.

¿Seguro?

Están canino, me consta.

¿Los dos tercios de Milton?

Tienes que correr.

Vale.

¿Y Leda,

está bien?

Muy bien.

Les perdí la pista, eso es todo. Pero tengo el control.

Está arreglado, tengo las coordenadas.

Todo está resuelto, Brinco, tranquilo. Confía en mí.

Confía en mí.

Mira, el pago será por anticipado en tu domicilio.

Para compensar la molestia. Has vuelto.

¿Qué?

¿Has vuelto? No, no.

No me mientas. ¡Que no! ¡Que no he vuelto, que no!

Confía en mí, ¿vale? Confía en mí. ¿Seguro?

Seguro.

Seguro. Seguro.

Lo solucionas y me llamas. Sí.

Me tienen cogido por los cojones. Sí.

Ya sabes que Milton no bromea, ¿eh?

Tranquilo, Brinco. Tranquilo.

Nunca te he fallado.

(Música)

¡Eh!

Bueno.

Como ya sabéis, este Pazo es de Leda.

Yo... me conformo con la cama.

Pero esta noche hay algo muy especial para Santi.

Seguidme.

(Música)

(SISEA)

¿No querías un amigo tú?

Querías un amigo, ¿sí o no?

¿Seguro?

Mira.

(TODOS) ¡Oh!

¡Bravo!

¡Ahí tienes un amigo!

Bueno, Brinco, bueno.

Para que veas que los amigos también tenemos detalles contigo,

mira.

(Música)

(CANTAN) Yo sé bien que estoy afuera,

pero el día en que yo me muera,

sé que tendrás que llorar.

Llorar, llorar.

Llorar, llorar.

Dirás que no me quisiste...

Buenas. ¡Sí!

Pero vas a estar muy triste.

Muy triste.

Y así te vas a quedar.

Con dinero y sin dinero,

hago siempre lo que quiero.

Y mi palabra es la ley.

No tengo trono ni reina

ni nadie que me comprenda...

Leda, ¿a dónde vas?

A vestirme de furcia. No digas tonterías, hazme caso.

Te voy a dar suerte una vez más.

¿Recuerdas cuando buscábamos tesoros?

Pues ahora he descubierto algo.

He descubierto que solo existen debajo del océano.

Allí es donde los guardan los náufragos y los muertos.

Vete a buscarlos allí,

debajo del océano.

Anda, dilo conmigo.

O-CÉ-A-NO.

Ahora vas ver la segunda cosa que más me gusta hacer en el mundo.

(APLAUDEN)

Hacía tiempo que no me regalaban nada tan especial.

Bah.

(Fuegos artificiales)

(Pasos)

¿Qué pasa, nena?

Está todo el mundo preguntando por ti abajo.

De repente has desaparecido.

Más quisiera yo...

desaparecer.

Debiste decirme que traías toda una reunión de putas a mi casa.

No, no.

Son las empleadas de nuestro club, Leda.

¿De nuestro club? Sí.

Me das asco cuando hablas así.

¿Te doy asco?

Marcáis a esas chicas como si fueran ganado.

¿Cuánto te costó esa?

¿Esa quién, Leda?

¿Esa quién?

¿Esa quién, hostias?

No sé quién es esa.

Pero todas costaron lo mismo,

una Biblia.

¿Quién?

Me tengo que ir a Grecia.

Ayúdame.

¿Grecia?

¿Para qué?

Siempre he querido ir a Grecia.

Ah, muy bien, muy bien.

Pues me das la pasta de Milton y que tengas un buen viaje.

No hay pasta, Brinco, me han engañado.

Se hicieron pasar por los nuestros y eran de otro cártel.

¿Qué cuento chino es ese, Chelín?

Me tienes que ayudar, vienen a por mí.

Deja que me vaya a Grecia. ¡A tomar por culo te vas a ir!

¿Dónde coño estás?

¿Dónde estás, hostias?

Chelín.

¿Pasa algo?

No pasa nada.

¿Nada?

Costumbres mías.

No se puede subir.

¿Qué haces? Te la compro.

Es mía. Es libre.

Si haces milagros con el coño, subes el precio a lo más alto.

¿Entiendes, nena? ¡Así funciona el puto mundo!

Y tú vete al campo de fútbol si aún te quedan huevos, ¡cabrón!

Leda. ¡Que no me toques!

¡Leda!

Leda.

Chumbo, atento. Ni una distracción.

-Todo el mundo pendiente de la dama del naufragio.

-¡Mamá, nado!

¡Nada, nada!

¡Mamá, buceo!

¡Santi!

¡Santi!

¿Cuánto tiempo aguanto sin respirar?

¿Eh?

¿Que cuánto tiempo aguanto sin respirar?

¡Corre, Leda, corre!

¡Santi! ¡Ven aquí, corre!

¿Nos los has visto, Chumbo?

Corre, hijo, vamos. Corre.

Cada año, Inverno y Chumbo

hacían sus donaciones para Nuestra Señora del Mar,

la Virgen del Carmen.

Y fue Inverno quien sufragó la nueva campana.

Justo es que suene en este réquiem.

(Campana)

(Campana)

(Campana)

(Campana)

(Campana)

(Campana)

Dios es la luz, todo lo ve.

Lo que hay que agradecer y lo que hay que castigar.

Tenedlo en cuenta.

Que sirva como aviso para navegantes.

En resumen,

Dios es menos tonto de lo que parece.

Que Inverno y Chumbo descansen en paz.

Y rezad también por Chenín,

que vivió más muerto que vivo.

La ceremonia religiosa ha terminado, señor Mariscal.

Ahora puede cumplir su voluntad.

No me gusta la pachanga que tiene pensada.

Estamos en suelo sagrado.

Es un pequeño homenaje, don Marcelo.

La música que les gustaba.

Pues en Noitía un funeral fue siempre un funeral.

Y una verbena, una verbena.

Así que me voy porque mi trabajo aquí ha terminado.

Su trabajo, gracias a Dios, no termina nunca.

Tiene que protegernos, somos su rebaño.

(HABLA EN LATÍN)

¡Don Marcelo!

Tenemos que quedar para hablar de Unamuno.

(Música)

(CANTAN) Yo sé bien que estoy afuera,

pero el día en que yo me muera,

sé que tendrás que llorar.

Llorar, llorar.

Llorar, llorar.

Dirás que no me quisiste...

¿Te fías o no te fías, Fins?

No me gustan los silencios ávidos.

Adelante, adelante, Grimaldo.

Mira,

esto es el río Miño,

el Puente de Tuy, aquí.

En Portugal este domingo que viene hay una reunión,

una reunión muy importante.

Poca gente, muy poca, pero muy selecta.

Conviene que eches un vistazo.

¿Por qué me cuentas todo esto?

Hoy he tenido noticias médicas.

La primera, muy mala, tengo un cáncer.

Pero la otra es magnífica,

le enfermedad me va a llevar por delante en poco tiempo.

¿Qué tal estuvo el entierro?

Los he visto mejores.

El cura y los mariachis no estuvieron mal.

Brinco,

han detenido al teniente coronel Alisal.

Y está muriendo más gente de la que podamos comer.

Tendré que desaparecer una temporada.

Vete lejos, hijo.

Al infierno.

Por ejemplo.

Si puedes,

un poco más lejos.

Brinco.

Siempre te dieron suerte.

¿Por qué no te has ido con él?

Deberías irte de aquí con tu hijo.

Puede pasar cualquier cosa.

No me invitó.

Puedo averiguar dónde está si quieres.

¿Es cierto que ahora puedes escribir a máquina a ciegas?

¿Qué importancia tiene eso?

Me gustaría que escribieses una carta para mí.

Por las que no me mandaste en 20 años.

¿Sabes que hay gente que nunca ha recibido una carta?

Venga.

Cierra los ojos, que te voy a dictar una.

No tengo papel, Leda.

Mejor.

Me gusta el cantar de las teclas.

"Querida amiga,

ahora que todo es silencio".

¿Has escrito silencio o "silensio"? Silencio.

Bien.

A ver, ¿cómo era?

"Ahora que todo es soledad,

dolor..."

No.

Eso no lo escribas.

No iba a hacerlo.

(Disparo) ¡Ah!

¡Hijos de puta!

¡Traidores!

¡Vete, Leda, vete!

¿Ve que arde la escuela?

Ya, ya lo veo.

Ya veo lo que está ardiendo.

(LLORA)

¿Apagamos ese fuego, señor Mariscal?

¿Por qué me preguntas?

¿Tengo yo que explicar si el fuego se apaga o no se apaga?

¿Quién soy yo?

¿Quién?

Vamos.

¡Ah!

¿Queda alguien dentro?

Nadie.

Ah.

¿Llevabas algo en esa maleta?

Nada, cosas mías.

Recuerdos.

Versión española - Todo es silencio

16 oct 2016

Después de veinte años, Fins regresa convertido en policía a su pueblo en la costa gallega del que salió siendo adolescente. Todo ha cambiado: el contrabando de tabaco ha sido sustituido por el narcotráfico del que forma parte su amigo Brinco que ,además, ha tenido un hijo con Leda, su antigua novia.

Contenido disponible hasta el 30 de octubre de 2016.

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