www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.17.1/js/
4173878
No recomendado para menores de 12 años Versión española - Las ovejas no pierden el tren - ver ahora
Transcripción completa

Alberto, que esto no cuaja.

Así que en marzo ya no nevaba, ¿no? Si son cuatro copos de nada.

Cuatro copos...

¿A ti te gusta la nieve, Lucas?

Claro. ¿Mamá, van a venir los Reyes Magos?

El niño no entiende, es que...

Lucas, nieva porque en este pueblo hace un poquito más de frío.

"Poquito", dice... Si no siento la oreja izquierda,

parece que me han implantado la de un muerto.

Mamá, a mí también me han implantado la oreja de un muerto.

¡No empieces tú también, bicho!

Si no he dicho ninguna "palabra rota".

¿Ah, no? ¡Anda, dame un beso!

Pásalo bien en el cole.

Vale.

No, no me mires así, que sé lo que estás pensando.

Esto lo hemos hablado, Alberto, y lo hemos decidido los dos.

¡Así que deja de culpabilizarme a mí de todo!

Si no he abierto la boca. ¡Venga, por favor!

Que se te nota lo que estás pensando. ¡Mírate!

Encajas la mandíbula, subes los hombros y separas los pies.

Y pones la cara esa de pena.

¡Que es que no soporto tu cara de pena!

¿Qué cara quieres que ponga con este frío?

¡No hace tanto frío!

Bueno, hace un poco de frío. Pero, ¿tengo yo la culpa?

¡Alberto, por favor!

¿Pero por qué estás así hoy?

Porque me ha venido la regla.

Y es que no puedo más, Alberto. No quiero que el niño se quede solo.

Quiero que tenga un hermano.

Bueno, tranquila. Lo estamos intentando.

Ya lo sé, ya lo sé. Vale, vale.

Toma.

Haz la compra, anda.

Yo tengo dinero.

Pero, ¿estás seguro?

Sí.

Bueno, pues...

Anda, dame un beso. Adiós.

Y... escribe un poco.

¿Que escriba un poco? No me siento ni las manos.

(Vídeo pornográfico de fondo)

Hola.

¿Qué hay?

¡Quieto, Pilón! ¡Pilón! ¡Pilón, ven aquí, copón!

(GRITA)

¡Deja al hombre!

¡Quita! ¡Anda para adentro, copón!

¡Qué susto me ha dado el puñetero perro!

Pero... ¡La Virgen! Si el perro sólo quiere jugar, hombre.

Bueno, pues póngale un bozal.

Tú no eres de por aquí, ¿verdad?

Llevamos aquí viviendo una temporada.

¿Siempre hace tanto frío?

Si esto no es nada. Aquí los inviernos son malos, malos.

¿Sabe usted dónde puedo conseguir un poco de leña?

¡Yo te arrimo una poca, hombre!

Se lo agradecería mucho.

Manolo.

Alberto.

Hoy por ti, mañana por mí.

Y lo que haga falta.

Venga, entra para adentro, anda, que se te va a quitar el susto.

Muy bien. Pues mañana empezamos el segundo módulo.

Recordad: puntualidad. Hasta mañana.

Luisa, no creo que pueda seguir viniendo a las clases este semestre.

¿Por qué? ¿Te ha salido trabajo?

No es eso, es... por el dinero.

Bueno, no te preocupes.

Vale, gracias.

Hija, aquí hace un frío que pela.

Y más que va hacer.

¿Mamá?

¿Qué haces aquí? ¿Ha pasado algo?

No, he venido a ver un piso que se alquila aquí encima.

¿Un piso para quién? Para mí.

No, no entiendo.

No hay nada que entender.

Te aseguro que pongo mi mejor voluntad, pero es que...

no aguanto en esa casa ni un minuto más.

No... ¡Sí!

No quiero que me montes ningún número, ¿eh?

¡La decisión es irrevocable! ¡Ay, qué espanto!

Vamos a ver, mamá.

¿Pero tan mal estabais?

Fatal.

Bueno...

No, pero, mira, no es ningún drama, ¿eh?

Yo sólo quiero llevar la vida que me corresponde.

Tampoco es mucho pedir. ¡Ah...!

¿Qué?

Tengo que encontrar algún trabajo, me acabo de dar cuenta.

Mira, búscame algo cómodo, que no me quite mucho tiempo,

para mis conciertos, exposiciones y toda la pesca.

Por favor, mamá, tienes 65 años.

64.

Y lo dices como si fueran muchos.

¿Separada? Pero me parece fatal. Y se lo pienso decir.

No me lo esperaba.

Mamá y su afán de protagonismo.

Ahora que ve que me va bien con los tíos, no lo puede soportar.

Pero ¿tú te escuchas cuando hablas,

o sueltas una palabra tras otra para ver si alguna te encaja?

¿Sabes cuál es el estado de Fran en Facebook?

Pero ¿quién es Fran?

Ah, el de la orgía. Bueno, es que como estábamos hablando de mamá...

Es que no escuchas cuando te hablo.

Su estado es "animado", cuandoantes era "desconcertado".

(RÍE) ¿Cómo te quedas?

Sara, tú no lo habrás llamado compulsivamente, ¿no?

¡Ni una sola vez!

¿Mails?

Dos.

¿WhatsApps?

Tres.

¿Y te ha contestado? ¡Pero eso qué más dará!

¿Cómo que "qué más dará"?

Le he escrito un comentario en Facebook y me ha puesto...

¿Qué es esto?

La manita de "Me gusta".

¿Me podría atender, por favor?

Señora, estoy hablando con mi hermana.

Linda, por favor, atiende.

Mira, de verdad...

Sara, por favor, ¿podemos hablar de mamá?

¡Ay, qué pereza, gorda! Hablar de mamá ahora...

No me apetece.

Pero, cariño, es que es importante.

Mira, si logramos enganchar este pedazo de bodega,

que yo creo que sí, las demás van a venir solas.

¿Qué pasa?

Nada.

No, sí. ¿Qué pasa?

Pues, mira, que el mundo es muy grande y...

y están pasando muchas cosas como para limitarte a informar

sobre una bodega de vinos.

Esto es una actividad dentro del periodismo.

Además, sinceramente,

yo estoy agotado de patearme el mundo a lo largo y ancho.

Si ya lo sé, no me he perdido un telediario.

No sería para tanto.

Que sí, hombre, que eras mi corresponsal favorito.

¿Cuándo vienen tus hijas?

Mañana.

¡Genial! ¿Hacemos algo en tu casa con mis amigos?

¿Tus amigos? ¿Todos?

No te preocupes, que me iré antes que lleguen tus hijas.

A ver cuándo lo organizamos y te las presento.

Eso llevas diciendo seis meses.

Es un tema que hay que ir con cuidado.

Claro, como a ti te gusta: poquito a poco.

No es fácil para mí. Sé un poquito razonable.

Que soy yo la que no estoy siendo razonable, ¿no?

Vamos a ver, ¿a ti te parece normal que me ocultes a tus hijas?

¿Incluso a tu exmujer?

Mira, yo entiendo que este asunto te disguste, pero...

deja de amenazarme, por favor.

No te amenazo. Te informo.

Bueno, gracias por la precisión. De nada.

Perdonad, pero, yo ya me quedo por aquí.

¿Ha tenido buen viaje?

Sí, sí, muy bueno, sí.

¿Qué...? ¿Qué les debo?

Pues, mira, son...

15 euros de la gasolina, 7 del peaje...

y ya está, porque los bocadillos los pagamos a medias. Así que...

Sí, claro. Entonces son 22.

22.

20... y 5.

¿Cambio no tienes?

No.

¿Tú tienes cambio?

¿Yo? No.

Bueno...

Bueno, venga.

-Adiós, ¿eh? -Venga, hasta luego.

Será más económico y todo lo que tú quieras,

pero lo de la falta de intimidad...

Vamos a ver... Por supuesto, también es una cuestión económica,

pero de fondo, es una cuestión ecológica.

Ya...

(GIME)

¿Ya?

(EXHAUSTO) Sí.

Oye, cariño... ¿tú crees que tu semen es bueno?

Joder...

Tu amigo Paco, el periodista deportivo, ¿sigue separado?

Creo que sí. ¿Qué quieres? ¿Que te insemine él?

No, es por... porque se lo podríamos presentar a Sara.

Pobrecillo Paco, ¿no? ¿Qué le pasa a mi hermana?

Está medio loca.

¿Perdona? Mira, Alberto, siempre estas igual, ¿eh?

Qué pesado.

Alberto, ¿tú estás escribiendo

o te metes mucho páginas de Internet de esas...?

¿A qué viene eso?

No, por nada. Yo solo pregunto, ya está.

Oye, ¿por qué no la llamas?

¿Es verdad que tu hermana estuvo en una orgía?

¿Mi hermana en una orgía? Pero ¿tú de qué vas?

Me lo ha contado tu madre.

¿Mi madre? Claro, ¿quién si no?

Y también que se ha separado de Emilio. Fuerte, ¿no?

Pues no, a mí me parece muy bien. Me parece una decisión muy valiente.

Pero ¿qué ha pasado? ¿Tiene un amante?

Pues no. No tiene ningún amante.

Sencillamente, se ha cansado de Emilio y ya está.

Tu madre se cansa muy pronto de las cosas.

¿A ti qué te pasa con mi familia?

Mi madre no es como la tuya, que aguanta lo que le echen.

Ya estamos, hablamos de tu madre y acabamos hablando de la mía.

¡No, perdona, empiezas tú! Siempre estás igual.

Lo que pasa es que tienes una educación machista.

Te cuesta entender que una mujer, pues,

decida tener su vida, tenga la edad que tenga.

Es así, Alberto.

Cariño, tú tranquilo, ya verás cómo todo se arregla.

Tú lo que tienes que hacer ahora es escribir y confiar en ti,

y confiar en la vida, que todo se pasa.

Es que aquí los días son eternos.

Es que no estás conectado con la naturaleza, Alberto.

No lo aprovechas. ¿Sabes el regalo que es eso?

Yo prefiero un iPad.

Un iPad...

Ahora mismo estás instalado en un discurso negativo.

¡Coño con el negativismo y su puta madre, qué pesada!

Pues ya está, tú sigue así. Sigue, negativo...

¡Estoy así porque me sale de los huevos!

No sé para qué digo nada.

¿Te digo yo algo?

¡Tú sigue ahí!

Qué frío hace en este pueblo.

¿Qué pasa ahora?

Que tengo frío.

¡Qué exagerado eres, de verdad!

Eso no se tiene en cuenta al conocer a alguien,

la incompatibilidad térmica.

Pues sí.

Si llego a saber lo friolero que eres, no me caso contigo.

Tú tendrías que estar con un esquimal superpositivo.

Anda, ven aquí, esquimal.

Qué frío...

¡Papi!

Hola, ¿qué tal?

¿Qué tal la semana?

Bien, la semana muy bien.

Pero Laura ha tenido fiebre porque no la has abrigado bien.

A ver, ¿por qué si la niña ha tenido fiebre,

tú deduces que es mi culpa?

Juan, porque se nota.

Pero fui al cole y todo, papi, porque mamá me dio Apiretal.

Pues no es bueno abusar de las medicinas.

Juan, soy enfermera...

Sé cuándo tengo que darle una medicina y cuando no.

Pero con abrigarlas mejor, esto no estaría pasando.

¿Qué dices?

Que no hables así delante de las niñas.

(SE BURLA) ¿Y entonces cómo te lo digo?

"Por cierto... Nada, una tontería,

¿sabes que me estoy follando a una tía de 25 años?"

"¿25 años? ¡Pero qué bien! Cómo me alegro por ti."

"Me sorprende que te lo tomes tan bien."

"Claro que sí, si es que... la vida esta para vivirla".

"Mira yo, sin ir más lejos,

que me he follado a casi todo mi gimnasio."

"-Pero será una broma." "-Incluido el de mantenimiento."

"¿El cubano?"

"Pero si la tiene así de larga."

"Y así de gorda."

Gracias, mamá.

¿Os gustan los canelones?

Nos encantan, abuela. Mucho más que la sopa de papá.

¿Había mucho tráfico?

No, papá, estaba muy bien.

¿Y qué pasa, tienes mucho lío en el trabajo?

Estoy intentando sacar adelante una agencia de comunicación.

No es fácil.

¿Había mucho tráfico?

No, papá, había poco tráfico.

No me eches tanto, mamá, no me quiero poner como Juan.

¿Comes bien en el pueblo ese?

Para una cosa que se puede hacer allí...

¿Había mucho tráfico?

No, papá. hemos venido muy bien.

¿Y Luisa? Yo pensaba que iba a venir a comer.

Ya te he dicho que no puede, mamá, que está trabajando.

¿Cuándo vas a ir a ver a Luis Ángel? El de El Heraldo de Segovia.

Estoy muy liado con la novela, no tengo tiempo.

Ya. ¿Ya qué?

¿Y Lucas con quién se ha quedado entonces?

Con la madre de Luisa.

Estoy muy enchufado con la novela. No tengo nada de tiempo.

Enchufado... (RÍE)

¿Había mucho tráfico?

Papá, papá...

No es tan fácil.

¿Te digo lo que haría yo? Yo iría.

Muy listo.

Es que si no mueves el culo...

¿Había mucho tráfico? ¡Que no había tráfico, coño!

¡Ni un puto coche había en la carretera!

Era lo que me faltaba,

que os pelearais entre vosotros. Toma.

Perdona, me he puesto nervioso. ¿Qué es esto?

La residencia donde voy a meter a vuestro padre.

¿Para que se muera de pena?

¿Qué pasa?

¿Vas a venir tú aquí todos los días a limpiarle el culo?

Yo estoy contigo, mamá. No veo otra opción.

Pero que los empastillan

y los dejan tirados en un pasillo todo el día.

Bueno, pues, ¿vas a venir tú a limpiarle el culo?

¿Vas a venir tú? Yo no, Juan. ¿Tú?

Papi.

Dime, Laura.

Que el abuelo se está comiendo una flor.

Pero lo pagas tú, ¿eh?

Sí, Armando, te toca a ti.

Venga, adiós, cabronazo.

Oye, que vaya la rubia, ¿eh? Venga.

Bueno... ¿y qué tal está tu hermano? Se separó, ¿no?

Bueno, ahora tiene una novia nueva mucho más joven que él.

Está hecho un figura el cabrón.

Y yo estoy viviendo aquí ahora, en la provincia.

Sí, me contó, me contó. Tú publicaste una novela, ¿verdad?

Sí, bueno, eso hace ya más de 12 años.

Pero te hiciste "famosete".

Me acuerdo yo que ibas con tu chupa de cuero y ahí,

a conquistar el mundo.

Normal, eras un chaval.

Desde entonces, me dedico sobre todo al periodismo escrito...

Muy bien.

Periódicos digitales...

Muy preparado, muy bien.

Bueno, ¿qué puedo hacer por ti?

Sí, básicamente, Luis Ángel, quería presentarme,

y decirte que estoy por aquí cerquita, estoy disponible...

Pues claro que sí.

¡Ay, gracias, Alberto! Eres mi héroe.

Bueno, es la última, de verdad. Venga, ponla aquí. Un momentito.

Siento mucho que esté estropeado el ascensor, ¿eh?

Cinco pisos que has subido...

Seis, seis.

Mi hija estará contenta contigo, hombretón.

¡Chicas! Bueno, ¿qué?

¿Qué os parece mi nuevo piso de soltera?

Pues es un pisazo, mamá.

Es excesivo. Y, además, ¿esto quién lo va a pagar?

Emilio.

Pero si tú no estás con Emilio.

Ya.

Pero ¿y a él le parece bien?

Todavía no lo sabe.

¿Pero cómo no lo va a saber, mamá? Que a él no le sobra el dinero.

¿Y tú qué sabes? No me agobies ahora con esas cosas.

Bueno, ¿y de qué vas a vivir?

Encontraré algún trabajo.

Si no has trabajado en tu vida, mamá. ¿Qué vas a hacer?

Pues, mira, una cosa que había pensado estupenda...

era trabajar en la cafetería de Sara.

Sí, vamos, estupendísima. Si yo tengo camareras de sobra.

Camarera... ¡Serás boba!

Pensaba en relaciones públicas, que no tienes.

¡Anda!

¿Y esto?

Pues mi madre, cuando considera que no salimos del todo monas,

nos pone una pegatina en la cara. ¿Qué te parece?

Hablando de fotos... Alberto, anda, venga, te toca.

¡Venga, venga! ¿Qué hacéis? ¿Qué esperáis? Vamos, venga.

Venga, que es el momento perfecto.

¡No salgas comiendo en las fotos! Venga, a ver, ese pelo...

retíratelo, que te hace cara de pito. Y tú, mete la barriga.

¿Qué haces? ¡No! Salgo gorda, más para atrás. Ahí.

Mamá, que tengo prisa.

Voy conocer esta noche al hombre de mi vida.

Le vamos a presentar a mi amigo Paco.

Pues estate tranquilita y relajada, ¿eh?

Y no te montes películas.

¿Ella? Por favor...

Oye, que soy mayorcita.

He pensado que podíamos pactar unas señales tipo:

si le gusto, si no le gusto, si le gusto un poco...

Mira, ya está llegando.

¡No me digas! Por cierto, he buscado todo en Google sobre él.

He leído todos sus tuits,

le he pedido amistad en Facebook, he visto partidos de balonmano...

Vamos, que es una profesional de las citas.

No se te escapa una, ¿verdad?

¡No!

Qué fuerte, a mí me costó tres meses atreverme a hablar con Juan.

A mí me cuesta que me hablen durante tres meses.

Vamos hablar de las señales otra vez.

¿Qué pasa si al verlo te da malas vibraciones y no te gusta?

Diré que a mi amiga Vanessa mañana le hacen una abdominoplastia.

¿Te parece muy redicho, muy rebuscado?

¿Y si te gusta?

Diré que no le he dado de comer al gato.

Pero si tú no tienes gato. Mira, Paco.

¿Cómo estás, macho? ¿Qué tal?

Muy bien. Hola, ¿qué tal?

Ella es Sara, la hermana de Luisa, mi cuñada.

¿Qué tal?

Encantado. Igual.

¿Cómo estás?

Bien, vengo de cubrir un partido en Luxemburgo.

Fíjate, tienes la misma voz que en los partidos.

Sí, claro, la mía.

Y, entonces...

¿tu amiga Vanessa al final no se opera?

No se va operar.

No, no, no. Es que tengo una amiga, les estaba contando,

que se iba hacer una abdominoplastia.

Mi hermana se hizo una, está encantada.

¿En serio? ¡Qué señal!

(RÍEN)

¿Qué pasa? ¿Qué es tan divertido? ¿Me he perdido algo?

No, Juan estaba contando antes unos chistes de...

de médicos y de... ¿cómo era lo del gato?

Ay, mira, a mí se me ha olvidado darle de comer al mío.

¿En serio? ¿Tienes gato?

Julio. Precioso, blanco...

Perdón, pero no me puedo sentar a tu lado. Es que...

me dan alergia los gatos. ¿Te importa que nos cambiemos?

Pero, Paco, por favor, hombre...

Se me empieza a bloquear la glotis, se me cierra...

No pasa nada. No pasa nada, de verdad.

Vale.

No, no me mires así. Tú sabrás, si te sienta fatal.

¿A mí? ¿O a mis espermatozoides?

El tema lo has sacado tú.

Me ves con un cigarro, y me ves con 100 espermatozoides menos.

Cariño, no tienes gracia.

¿Que no tengo gracia?

Si no quieres tener otro hijo, pues me lo dices y ya está.

Relájate, me agobian cosas, Luisa.

Me agobia el dinero, pero lo estamos intentando, ¿no?

No está funcionando. Yo noto que tienes menos cantidad.

¿Lo mides con una probeta?

Deja de ver tanto porno.

Pero ¿qué porno veo yo?

El del historial de tu ordenador:

"dobles penetraciones", "gang bang", "bukake", "M.I.L.F.".

¿Qué es "M.l.L.F."?

Bueno, da igual, a lo que vamos:

si te masturbases menos,

pues tendrías más cantidad y sería más fácil.

Y lo del móvil en el bolsillo, tampoco es bueno.

Por las ondas wifi y eso.

Esto es alucinante, vamos...

Tu hermana se está zampando a Paco de una manera impresionante.

¿No se puede estar quieta?

Cambiamos de garito, ¿os apuntáis?

No, nos tenemos que ir ya, que tenemos al crío.

Te quería decir un momento una cosa.

¿Qué vamos hacer con lo de papá?

¿Sigues pensando que lo de la residencia es buena idea?

Sí, mamá ya ha hecho los trámites y quiere que lo llevemos tú y yo.

No voy a llevar a papá al matadero. Si tu moral te lo permite...

Pasa 24 horas al día con él, como mamá, y luego me hablas de moral.

¿Qué? ¿Os venís a Lavapiés?

Venga. Nos pillamos un par de taxis, ¿no?

¡Ni de coña! A pata, que no somos millonarios.

Venga... Bueno, ¿os venís a "Lavapa"? ¡Dios!

Le vas a romper la espalda.

No, no, estoy bien, estoy bien, estoy bien, ¿eh?

¡A Lavapiés!

Venga, vamos.

"Lavapa". Patético...

(GRITAN)

(RÍEN)

Te quiero.

¿"Te quiero"?

¿Que le has dicho "te quiero", a un tío que acabas de conocer?

Que sí, gorda, que tienes toda la razón.

Se me escapó.

¿Pero cómo se te puede escapar algo así?

Mira, Luisa, ¿nunca se te ha escapado un pedo?

Ya, pero esto es mucho peor que un pedo. ¿Qué hizo él?

Él es un caballero, hizo como que no me oía.

Claro, ¿qué iba a hacer?

Pero que no te llamo para eso,

te llamo para decirte que me ha dado su teléfono,

que hemos quedado en vernos esta semana,

y me ha dicho que tengo las mejores tetas de Europa.

¿De Europa?

Pues ya que se pone, que te diga del mundo, ¿no?

Todo te parece poco.

¿No es suficiente superar a las italianas?

Que sí, hermanita, un beso. Venga, que ya hablamos.

Ay, paso de ti. ¡Qué borde!

(SUSURRA) Envidiosa.

(TV de fondo)

Qué raro el balonmano.

No, no, no, no...

No, no, no...

No, no, no, eso no puede ser. ¡No puede ser!

Qué va, yo también estoy hasta el culo de mandar currículos.

Pero si hace falta,

cojo una cámara de vídeo y me voy hacer reportajes donde sea.

-¿Sabes lo que creo? -No. ¿Qué?

Que tienes madera de "trending topic".

Qué idiota.

Buenos días. Son las 12 de la mañana.

Nos hemos liado un poquito de más.

Sí. ¿Qué te iba a decir...?

No sé si me he acostado con tu amiga Andrea.

No, lo que pasa es que... llevaba un moco de que te cagas.

Así que... la hemos arrastrado hasta tu cama,

porque no quería que nadie entrara en el cuarto de tus hijas.

Tómate un poco a coña esto, ¿vale?

No, si me estoy riendo. Me parece bien, ¿no? Está...

(Timbre)

¡Mis hijas!

Se me había olvidado. ¡Me cago en la mar!

Venga, chicos, vamos levantándonos. ¡Venga!

Arriba todo el mundo, por favor. Qué bien lo hemos pasado. ¡Venga!

¡Por favor! Venga, que lo hemos pasado de puta madre. ¡Hala!

¡A levantar! ¡A levantar todo...! Perdón, perdón.

Está todo bien, ¿eh? Todo estupendo. Natalia...

Ya voy. Venga, vamos, vamos.

Venga, arriba todos.

¿Paula? Bajo ya.

Sí, ahora baja a darte un beso.

Andrea, Andrea. Venga. No...

¡Andrea!

Por favor... ¡Natalia!

Venga, Andrea, vamos.

A ver, Andrea... Porfa... Así no, no te tumbes.

Venga, vigor, vigor.

Qué bien se está aquí.

Venga, a ver, chica.

Un poco de vigor. Venga, ven aquí.

(VOMITA)

¡Dios!

¡Cojonudo! Esto ya es una maravilla, es...

(GRITA) ¡Basta, fuera de aquí!

Perdón.

Perdón.

Baja y ocúpate de tus hijas, que yo me encargo.

(Timbre)

¡Ay, déjame!

Venga, déjaselo.

Hola.

¿Qué tal? ¡Niñas!

Hola, papi.

Qué cara tienes. ¿No has dormido?

Sí... No.

No, que estuve anoche trabajando hasta tardísimo. Estoy...

He dormido muy poco.

¿Estás con una chica?

¿Una chica?

No. ¿Por? ¿Por qué preguntas eso?

Pues no sé, por nada. Bueno, no sería tan raro.

No, pero vamos...

estoy completamente a dos velas. ¿Tú?

Yo soy enfermera, Juan. Yo no tengo tiempo.

¿Esos son tus vecinos?

No me extraña que no duermas...

¿Quién es este señor con esta barrigota?

Eres tú, mami, con la tripa llena de bebés.

¿Ah, sí? ¿Quieres tener un hermanito?

Sí.

¡Todo por el suelo, como siempre!

¿Por qué?

Porque así le cuido, le mimo y también le doy muchos besitos.

A mí también me gustaría que tuvieras un hermanito.

¡Tu juguetito!

Vaya, pensé que te habías muerto.

Papi, ¿a que cuando tenga cinco años voy a llegar al techo?

Sí.

¿A que podré dar patadas a las nubes?

Sí.

¿A que podré dar un gol con la luna?

Que sí, Lucas, que sí.

¡Alberto!

Alberto, ya sé que tienes resaca,

pero podrías preocuparte más por tu hijo.

Sí... ¿Dónde están las aspirinas?

¿Las has comprado tú?

¿Por qué yo? Porque yo estoy trabajando.

Mira, relájate un poquito, que me duele la cabeza.

Mira, Alberto.

Anoche me acosté a la misma hora que tú, bebí las mismas copas,

y me he levantado a las 8

con el niño, no me toques las narices.

Por favor.

¿"Por favor" qué? ¿Pero tú de qué vas?

¿Quieres discutir o qué?

Quiero que te preocupes por la educación de tu hijo.

¡Anda ya y déjame!

¿No me preocupo de la educación del niño?

¿Quién está todo el día con él, eh?

Lucas, ¿quién está todo el día contigo?

¿Pero quieres dejar al niño en paz? Mira, vete para allí.

¡Claro que me voy! ¡Que estás histérica!

Ah, ¿yo?

¡Estás histé...! (GRITA)

Ya, ya. Ya está, mi amor, ya está.

Lo siento.

¡Eh, buen día!

Ven pa'ca.

¿Yo?

Sí. ¿Qué? Dando la vueltecita de rigor, ¿no?

No, estaba ahí...

Anda, échame una mano. Agarra de ahí. Ven, hombre, coge de aquí.

¿Adónde? ¿Adónde vamos?

Ahí dentro. Vamos a meterlo ahí dentro.

Como siempre te veo por ahí dando vueltas, sin hacer nada...

Yo me dedico a pensar, ¿sabe usted? Soy escritor.

Pues te advierto que con esto se le quita a uno rápido la tontería.

¿Qué tontería?

Yo me entiendo. Ahí mismo.

Usted se entiende...

Y aguántame aquí, que van a salir las niñas.

¿Qué niñas? ¡Cuando entren, cierra la puerta!

¿Qué puerta?

¡Vamos, bonitas!

¡Venga pa'dentro! ¡Venga pa'dentro!

¡La puerta, la puerta!

¡Pero no te vayas, hombre! ¿Adónde vas? ¡Escritor!

¡Míralo! ¡Será posible, tío!

Bueno, Álvaro, ya sabes que yo soy más de...

patinaje artístico, pero mañana hay "Champions".

Así que nos oímos aquí, de 14 a... 15 horas,

siempre una hora menos en las islas Canarias.

¡Hasta mañana!

¿Qué haces aquí?

Paco.

Ay, qué tonto. ¿Te da vergüenza?

He venido a invitarte a comer.

¿A comer?

Claro. Paco...

A comer. Vamos a comer, sí.

Oye, ¿cómo has entrado aquí?

Me he hecho un carnet de locutora.

Por cierto, Paco, tienes toda la razón con lo del cuarto árbitro.

¿Lo qué?

Pues que no es necesario.

Me caes fatal.

Y tú a mí también.

Feo.

Borde.

Simple.

Aburrida.

¡Gilipollas!

Estoy ovulando.

¿Qué pasa? ¿Que ya no desprecias mi semen?

Pues... sí, sí lo desprecio.

Lo único que quiero es que lo hagas rapidito y me dejes en paz.

¿Rapidito?

Rapidito.

¿Sin orgasmo?

Sin orgasmo...

como siempre.

(Timbre)

Buenas.

Hola.

¿Está Natalia?

Sí, sí. Adelante, pasa.

(Música de relajación)

Hola.

Hola.

No te esperaba.

Es que... estamos haciendo yoga.

Te he traído la ropa que os dejasteis en casa.

Ah, muy bien. Pues nada, déjala por ahí.

Sí, un jersey verde es mío. Vale, venga, respira.

¿Qué? ¿Qué hacéis?

Ya te lo he dicho, estamos haciendo yoga.

(GIME)

Muy bien.

Pero...

Bueno, pues... ¿No?

Sí. No sé.

¿Quieres tomar algo?

No.

Me voy a buscar a mis hijas y...

Muy bien. Ay, tus hijas y...

Ya he hablado con la directora. Ella te está esperando.

Tú, cuando llegues, le dejas allí, que ella se encarga de todo.

Éstos son los papeles del ingreso. Tan pronto lo dejes, me llamas, ¿eh?

Sí, mamá. No te olvides, hijo.

Te vas con tu hijo Alberto al hospital, a hacerte unos análisis.

Bien, bien. ¿Quién se va?

Tú, al hospital.

Bien, pues no haberlo puesto ahí.

¿Comemos?

Venga, papá, ven conmigo, vamos.

Muy bien, señorito. ¿Había mucho tráfico?

No, está muy bien la carretera, papá.

Todo va a ir muy bien y yo, enseguida que pueda, voy a verte.

Muy bien.

El contrato... Ana, por favor. Ya están los papeles preparados.

Si quiere, me acompaña ya, don Rodrigo.

-Venga conmigo. -Yo... Yo en mi casa.

Papá.

No... Tranquilo. Don Rodrigo, un segundo.

No. Este señor no sabe que no era allí.

-No es... No es allí. -Acompáñeme. Usted tranquilo.

Dile a este señor que no es allí.

Primero las pruebas y luego a casa. Escúchame.

¿Pero tú no me habías dicho que era allí?

¡Que me lo dijiste a mí! ¡No era allí!

-Tranquilo. -¡No era allí! Suélteme.

Suélteme, me tengo que ir a trabajar. Mi mujer me espera.

-Acompáñeme. -Usted no entiende nada, estúpida.

¡Imbécil!

-Usted no entiende nada. -Ahora viene su hijo.

Señor, por favor, ¿puede avisar a mi hijo?

-Vamos. -A nadie le importa.

Yo sabía dónde era y sé dónde es. No importa.

-No pasa nada, no pasa nada. -Y he ido antes todos los años...

¡Vas a morir!

¡Porque yo te voy a matar con mi fuerza bruta!

¡Ay, qué miedo!

¡No, por favor, no me mate!

¡No me maten!

Alberto, ¿no pretenderás que tu padre se quede aquí?

No, pero no sabía qué hacer.

Pero...

¿Has secuestrado a tu padre?

Ahí no se podía quedar. Por lo menos, se hacen compañía.

¿Y tu madre lo sabe?

Ahora la llamo y lo llevo para casa. Relájate, por favor.

Esto es una barbaridad, Alberto, de verdad.

No tiene ningún sentido.

Mami, el abuelo es un bebé.

¡Lucas, no! No toques eso, cariño.

Trae, trae, trae.

¿Te has manchado?

Papá, ponte esto. Papá, abre la boca.

Alberto, haz algo, por favor. Ahora llamo a mi madre, espérate.

No, a tu madre no. Tienes que llamar a un profesional.

Sé lo que tengo que hacer. Abre la boca, papá.

¿No ves que no quiere que le metas eso en la boca?

Relájate, tranquila. ¡Que lo dejes!

Alberto... ¿Qué pasa?

¿Te da asco la dentadura, te da asco mi padre?

No saques las cosas de quicio.

Podías disimular un poquito. Te importa una mierda mi familia.

Claro que me importa. ¿Te quieres tranquilizar?

No sabes el día que he tenido hoy.

Pues no, no sé. Tranquilízate y lo hablamos.

¡Cállate la puta boca, que me estás amargando la vida!

¿Qué has dicho?

Muy bien.

¿Había mucho tráfico?

Odio a la gente que dice: "Te lo dije".

Pero es que te lo dije, macho. Sabía que iba a pasar esto.

Coño, es que tú eres muy listo. Yo, por lo menos, lo intento.

Mejor estar ahí sentado,

criticando y lavándote las manos, como siempre.

No te confundas, yo actúo cuando veo que tiene sentido.

La vida de tu madre no lo tiene.

Pero, ¿qué tonterías dices, macho? Qué tonterías dices.

Siempre has sido un egoísta, vas por ahí dando lecciones

y a la hora de la verdad, mira lo que haces: huir.

Luisa se está hartando de mí.

Lo mismo podría decirte Natalia.

Qué desastre todo. Qué desastre...

¿En qué momento hemos perdido el tren?

¿Eh?

Joder, no me jodas.

No empieces con tus frasecitas de lugares comunes,

que me pongo malo.

¿Cuándo has visto tú pasar un tren?

Bueno, lo que se dice, ¿no?

Pues piensa otra cosa.

¿Qué se supone que es eso? Una metáfora de la vida.

Las oportunidades de la vida, ¿un tren? Piénsalo.

Un cacharro que va por los mismos raíles, sin salirse.

¿Eso es la vida?

Tienes toda la razón, macho.

Por supuesto. Yo también soy mucho de metáforas, cuidado.

Pero metáforas constructivas, metáforas de verdad.

Puto tren.

De ésas que las escuchas, las lees,

y te da la vuelta a la cabeza. ¿Pero un tren?

¿Qué soy? ¿Gilipollas?

¿Que estoy en el sofá viendo "Españoles por el mundo",

y justo pasa un tren por mi casa y no lo veo?

Pues si lo tengo que perder, lo pierdo.

Nos han estafado, macho. Nos han estafado de una manera...

Tenemos derecho a perder todos los trenes que nos dé la gana.

Es insoportable vivir pensando que es demasiado tarde para todo.

No me da la gana, por favor. Mis tiempos los marco yo.

Tienes razón, te voy a decir una cosa. No, escucha.

No, no, no. Yo soy el dueño y señor de mi tiempo, de mi vida...

Por supuesto.

De mis fracasos, de mis éxitos...

Y si tengo que empezar desde cero mil veces, empiezo.

Si te caes, te levantas.

¿Pero quién va a venir a mí a gestionar mi tiempo,

a decirme lo que tengo que hacer o adónde tengo que llegar,

o si es tarde para cumplir los objetivos que hay que cumplir?

Pero ¿qué objetivos?

¿Qué objetivos?

Mi objetivo soy yo.

Tu objetivo eres tú. Mi objetivo soy yo.

Pues claro...

¡Mis tiempos los marco yo!

¡Pienso perder todos los trenes que me dé la gana!

¡Pienso perder todos los trenes que me dé la gana!

(DESGAÑITÁNDOSE) ¡Todos los trenes que me dé la gana!

(DE FONDO) ¡Muy bien, iluminado!

¿Pero te quieres callar la puta boca?

Que el que coge un tren mañana, soy yo.

Igual nos venía bien un ibuprofeno antes de dormir, ¿no?

(Móvil)

¿Sí?

Venga, Lucas, al coche. Alberto, ¿se puede saber dónde estás?

Luisa...

Luisa...

En casa de mi hermano, me he quedado dormido.

Te iba a llamar, pero se me pasó. Ah, que se te pasó.

Me voy a ir unos días a casa de mi madre con el niño, así te aclaras.

No seas radical. Espera y hablamos. Cojo un bus y voy para allá.

Que no, que no, Alberto.

Yo necesito que estés ahí y como no estás,

prefiero estar sola y ya está.

Pero voy a estar, mi amor, te lo juro, voy a estar.

Buen día.

Buen día.

Venga, ya hablamos. Adiós.

Luisa... Lu...

Pero ¿es algo definitivo?

Espero que no, porque yo estoy diseñado para vivir en pareja.

Hombre, vivir en pareja...

Yo prefiero estar mal en pareja antes que solo.

Hombre...

Pues yo dudo que vuelva a tener pareja.

Tú estás viendo mucho a Sara, ¿no? Nos vemos.

¿Y?

Es buena chica, es muy maja.

Sí, maja, maja, pero... te ves con ella un día sí y otro también.

Bueno...

No es de caballeros hablar de estos asuntos.

Nosotros no somos caballeros, Paco.

Un respeto, que es mi cuñada.

¿Pero eres o no eres un caballero?

Pero, ¿qué va a ser éste un caballero? Cuenta.

Pues entonces os diré que tenemos una increíble química en la cama.

Tu cuñada es una maquina sexual.

¿Sara?

Sara. Aparte de que tiene las mejores tetas de Europa.

¿Pero cómo...? ¿Porque las conoces todas?

Menos las de Italia...

Danos detalles.

Movimientos y ritmo...

perfectamente acompasados: "tiqui-taca", "tiqui-taca".

Cuerpo milimétricamente creado para el placer.

¿Sara?

Sara.

Amigos...

esta tía es la quinta esencia del éxtasis sexual hecho mujer.

Sara, ¿eh?

Sara. Sara, Sara, Sara.

Paco.

Sara.

¿Vamos?

¿Qué pasa?

Paco, ¿te gusta el sushi?

¡Sabes hacer sushi!

Paco.

Lo tuyo es de "Champions":

Empresaria de éxito, inteligente, cocinas de 10,

pero encima tienes las mejores tetas de Europa.

Tú, como esposa, no tendrías precio.

Eso mismo pienso yo, pero nadie me lo ha pedido.

La gente no sabe apreciar lo bueno.

No puedo estar más de acuerdo.

A mí me pones un par de cenas como ésta,

y me voy derechito altar.

¡Vamos!

¿Me puedes repetir eso, Paco?

A mí me pones un par de cenitas como esta y voy derechito al altar.

¡Vamos!

¡Eh, copón!

¡Venga, hombre, si te he visto entrar!

¿No sales?

Vale, hombre, vale.

Pues nada, descansa, escritor.

Vale, vale...

Si yo sólo intento saber qué es lo que ha pasado.

¿Te vas a poner de parte de Alberto?

Te podrías poner de mi parte alguna vez.

Y... ¿os vais a quedar mucho tiempo aquí?

Sí, unos días. ¿Por?

No, no, por nada, por nada.

¿Qué pasa? ¿Que no te viene bien?

Sí.

¿Seguro?

Segurísimo.

Mamá, ¿tú no tendrás nada que contarme, no?

¡Uy, qué tontería! Bueno, mira, ya que lo dices, sí.

No, mamá, ven...

Que no me pienso perder la gran antológica del Greco.

Es en Toledo. ¿Vienes?

Un momento... ¿Tú no te habrás liado con alguien, no?

Venga, no me digas bobadas.

¡Mami!

Ah, eres tú.

Fátima.

¡Oh, pero si es mi hermana! ¿Qué haces tú aquí?

Que me he separado de Alberto.

Me afecta, pero, genial.

Así, lo que vengo a contar, no lo cuento dos veces.

Qué cara más fea tienes hoy.

Bueno, chicas, ya sé que sois muy escépticas respecto a mí,

consideráis que mi vida es un absoluto fracaso,

pero tengo algo muy importante que contaros.

Importante para vosotras, para mí...

y para el universo.

Chicas...

me caso.

¿Cómo te quedas?

Por favor...

¿Con quién?

¿Con quién va a ser? Con mi novio.

¿Desde cuándo tienes tú novio? ¿Tú lo conoces?

Mamá, es que no tiene novio. No tienes novio.

Oye, no empecemos con tus limitaciones mentales.

Que lo tenga hace poco tiempo no quiere decir que no lo tenga.

Y sí, mi novio Paco me ha pedido matrimonio.

¿Ah, sí? ¿Y cuándo?

Anoche, cenando.

¿Y cómo ha sido? Cuéntame.

Eso pertenece a mi intimidad. ¿A ti qué te importa?

¡Ay, cariño, que te como,

que te como, que te como, que te como!

A ver, ¿se va a casar la tía Sara o no?

No se va a casar.

Pues has fallado, que sí que se va a casar.

¿Y esas caras?

Oye, ha sido todo tan repentino y con lo de tu hermana...

¿Qué es lo de mi hermana?

Pues que "no me junto" con Alberto.

Te lo he dicho nada más entrar, pero como no me escuchas.

Hija, perdona si mi alegría le quita protagonismo a tus dramas.

(SUSURRA) Vete a la mierda.

¿Qué he hecho?

"Con todos ustedes... ¡Lucas!"

"Mira nuestra nueva casa, qué bonita".

"Espera, espera, espera, mira. Lucas, ¿estás nervioso?"

"Sí".

(MANOLO) ¡Asómate, copón!

¡Alberto!

¡Hombre!

¿Qué pasa?

Vente, que me tienes que echar una mano.

No, no, hoy no puedo, no me encuentro bien.

Por eso, hombre.

Es mejor que te vengas que darle tantas vueltas a la pelota, ¿no?

¡Que no bajo!

Seguro que no muerden, ¿no?

Qué van a morder, hombre. Si son ovejas, copón.

¿Y atacan?

¡Qué van atacar, hombre!

¿Tú no tienes algún primo tonto o algo que te ayude?

No, pero tengo un vecino.

Eh, Sara.

Sara, ¿qué tal?

¡Ay, hola!

Bueno, ¿y qué tal?

Fenomenal.

Lo que pasa es que liadísima con la boda y eso.

Por eso he estado ilocalizable.

Ah, no sabía. ¿Que me casaba?

No, que estabas ilocalizable.

Ah, bueno, pues ya lo sabes.

Bueno, ¿y cómo es que te casas?

Fran, la gente se casa.

Ya, es que no me lo esperaba.

Por eso espero que entiendas que no nos volvamos a ver.

Ah, sí, por mí no te preocupes. Si había perdido tu número.

Bueno, pues entonces todo perfecto.

Me alegro mucho por ti.

Y yo por ti.

Gracias.

Y lo siento.

¿Por? Por ti.

¿Por mí? ¿Por qué?

Fran, mejor lo dejamos aquí.

Mejor.

Suerte.

A ti.

¡No, a ti!

¿No te estoy diciendo que me caso?

Sí, sí, sí.

Hasta luego, Fran.

Hasta luego.

(Balidos)

(Móvil)

Alberto.

Hola. ¿Cómo estás?

Bien, aquí en la escuela, haciendo números.

Que estoy empezando a perder dinero.

¿Y tú dónde estás? ¿Qué haces?

Nada, aquí dando... una vueltecilla.

Luisa, no soporto estar sin vosotros.

No entiendo por qué os habéis ido. No es para tanto, ¿no?

Que no estoy bien. Necesito estar sola y pensar, nada más.

Pero, ¿es porque no te estás quedando embarazada?

A lo mejor no me quedo embarazada porque pasa algo entre nosotros.

Que últimamente no paramos de discutir.

Que no nos aguantamos, Alberto, y ya está.

Vale.

Bueno.

Entonces, ¿cuándo venís?

Venga, Alberto, ya hablaremos.

Bueno, ahora lo vas a llevar tú, ¿vale?

¿Te acuerdas de todo?

El contacto, el arranque...

Las marchas cortas, las largas...

¿Ocho veces me lo vas a explicar, Manolo?

Me pones la cabeza como un bombo, de verdad.

¡Ánimo!

¡Venga, con el tío Alberto! ¡Vamos, niñas!

¡El freno de mano!

¡Coño! Me vas a matar.

¡Hala! Echa tú el pienso, que yo voy a por la paja.

Ahí, ahí, ahí...

Para eso léete "Rebelión en la granja", de Georges Orwell.

¿Lo qué?

Ya lleva un día sin comer, debe de estar a puntito de parir.

Habrás notado la marca del vacío, ¿no?

Vamos, ayer estaba todo el día con ella y no paraba quieta.

Me estás ayudando mucho, chaval.

Pues invítate a algo, ¿no?

Venga, tira, escritor.

"¿Sigues saliendo con esa niña?"

"Bueno, no, digamos que es una buena amiga."

"Ya, claro, es que tú ahora no quieres líos."

"Exacto, exacto. Es que...

las cosas hay que pensárselas muy bien."

"Oye, oye, oye, si te ayuda, pues...

echamos un polvo tú y yo por los viejos tiempos."

"Fantástico, pero...

casi que mejor te vas a poner tú encima porque es que...

ando un poco mal de las lumbares."

Oye, que soy enfermera.

Sabré yo si son buenas o no las chuches.

¿Cada vez que nos encontremos me vas a repetir que eres enfermera?

-Papi, mami, daos un beso. -¡Sí, sí, un beso! ¡Un beso!

No. No, no, chicas, papá y mamá ya no se besan.

(SUSURRA) Qué más da.

Bueno...

¡Bien! ¡Bravo! ¡Bien!

-Venga, hasta luego. -Adiós, papi.

-Perdone. -¿Sí?

¿Todo a su gusto?

Sí, todo genial. Por favor, ¿me podría traer otra igual que esta?

Bueno, ahora le mando el servicio. Es que yo...

soy la jefe del departamento de relaciones públicas. Linda.

Se pasa el día charlando y pidiéndome dinero.

A mí me tiene todo el día haciendo gestiones.

Pues a mí me preocupa lo del dinero,

porque con el tren de vida que lleva...

Pues yo no lo sé,

pero insiste mucho en que el niño y yo nos vayamos de su casa.

¿Y eso por qué?

Pues ata cabos.

¡No!

Dime tú.

¿Pero eso puede ser?

Bueno, mírala, está cada día más joven y más guapa.

Hija, te lo tomas superbién que nuestra madre se prostituya, ¿no?

Pero ¿qué dices, pedazo de bestia? Pero piensa antes de hablar.

Lo que quiero decir es que creo que tiene un rollo con alguien.

Pues peor me lo pones, que está recién separada.

Bueno, mira, habló "doña Orgías".

¡Anda, por favor! ¿Qué orgía ni qué niño muerto?

Aquello técnicamente no fue nada,

esos hombres ni se empalmaron ni nada.

Bueno, ya, no quiero detalles.

No, ni te los pienso dar, que soy una mujer con un pie en el altar.

Qué cosa es la vida, ¿no? Yo casada...

y vosotras separadas. Qué pena.

Pero te he organizado una cita a ciegas.

Pero ¿qué dices?

Ahora que eres soltera...

Pero que yo no estoy soltera.

¿Cómo que no? Si tú pasas de Alberto.

¿Yo?

¡Hombre! Pero si no lo quieres.

¿Tú no sabes que estoy enamorada de Alberto?

¿Lo ves? Lo sabía.

Si estás enamorada de Alberto, ¿qué haces viviendo con tu madre?

Ven, gorda. Vamos hacer las maletas...

y te vas a tu casa.

Oye, ¿y tu familia?

En Madrid.

¿En Madrid? Es jodido estar solo, ¿verdad?

¿Tú llevas mucho tiempo solo, Manolo?

Pues mi Rosario murió hace ya... 15 años.

¿Y se acaba uno acostumbrando?

Andar todo el día cabreado, no les gusta a las mujeres.

¿Qué lo dices? ¿Por mí? Tú sabrás.

Te crees muy listo, me parece a mí. La cosa es más complicada, Manolo.

Que no, hombre, que no. Que al final todo es mucho más fácil.

Alberto, yo tampoco me llevaba bien con mi Rosario.

Es que te miro y me estoy viendo yo cuando era joven, igual que tú.

¿Como yo?

Sí, igual que tú de cabezón.

Todo el día cabreado, que parece que alguien te ha hecho algo.

Venga ya, hombre.

Toma, anda. ¿Y esto?

¿Pues no estás trabajando? Los trabajos se pagan, copón.

Si quieres más de eso todos los meses,

yo sigo necesitando a alguien que me ayude.

Tú verás.

Quiero verla.

Alberto, ¿qué te pasa?

Nada, tengo una cosa muy importante que decir a Luisa.

Pues os habéis cruzado, se acaban de ir a Valdeprados.

¿Cómo? Eso, que se han ido.

¿Seguro?

Sí.

¿Y ese ruido?

Pues nada, que estoy con amigas.

¿Tienes ganas de vera papi?

Sí.

¡Papi! ¡Papi!

¿Y Papá?

¿No está?

No.

Pues no sé, habrá ido a dar un... a dar un paseo.

Ahora vendrá.

Ya verás lo contento que se pone cuando nos vea.

¿Quieres ir a jugar?

¡Sí!

Vete. ¡Alberto!

Muchas gracias por llevarme.

¿Qué historias raras te traes?

Ya te lo cuento en otro momento.

Son 100 kilómetros, Juan. Podía haber pagado yo la gasolina.

¡Y dale! Que es una cuestión ecológica.

Perdón. ¿Sí?

¿Les importa que baje la ventanilla?

Es que huele un poco raro aquí dentro.

No, hombre, lo que haga falta. Están ustedes en su coche, ¿eh?

Gracias. ¡Hombre, faltaría más!

¿Tú el tema de aseo personal no...?

Gracias, Juan.

¡Papi, papi!

Ay, mi niño.

Lo que te echado yo de menos, pequeñajo. ¿Dónde está mamá?

Papi. ¿Qué?

Hueles a vaca.

Ahora te cuento un cuento.

Vaya, me voy un par de semanas

y te encuentro convertido en el hombre de "La casa de la pradera".

Bueno, vivimos en el campo, ¿no?

Ya. Te odio.

Ya lo sé.

¿Por qué nos has dejado marchar?

No lo sé, he sido un imbécil.

Sí. Y un niñato.

Y un niñato. Estoy de acuerdo.

Pero yo ahora lo veotodo claro, Luisa.

Estoy enchufadísimo con...

Bueno, no sé con qué, pero me siento bien, sé que estoy bien.

Y sobre todo sé que te quiero, que es lo único que me importa.

Y sé que he sido un gilipollas y un niñato y un egoísta.

Y no sé si es demasiado tarde para recuperarte, pero...

yo quiero estar contigo y que seamos felices juntos.

Y lo que tenga que venir, vendrá, y, si no viene, pues ya veremos.

Qué guapa estás.

Vamos a la cama... ya.

¿Estás ovulando?

No...

Papá, ¿puedo conducir el tractor?

Cuando seas mayor.

Si ya soy mayor.

¿Tú tienes carnet de conducir?

No.

¿Entonces?

¿Quieres ayudar a papá a recoger lechugas?

Sí.

Pero de esto nada a mamá, ¿eh? Esto entre tú y yo. ¿Secreto?

Secreto.

Vamos allá.

Oye, ¿dónde compras estas verduras y estos tomates que huelen tan bien?

Parecen ecológicos.

¿Te encantan o qué?

Me gustan mucho.

Tú sí que me gustas a mí. Alberto...

Alberto... Alberto, por favor.

No, no, déjame a mí, que tú mezclas los colores. ¡Alberto!

Lo hago yo.

¿Por qué? Oye... Pero, ¿cómo te has manchado así?

En el tractor de papá.

Pero ¿qué dices, Lucas?

¿Cómo que en el tractor de papá?

Que hemos ido con las ovejas.

Ah, ¿con las ovejas?

Tiene una inventiva, de verdad, este chico...

Sí, ¿no?

¿De dónde sacará el niño estas cosas, Alberto?

Pues a saber... Habrá salido a mí, no lo sé.

¿No lo sabes? Alberto, que esto es por el colegio.

Está lleno de gente del campo, están rodeados de ovejas y cabras.

Lo que está viendo.

Ya, ya sé que el colegio...

(Timbre)

¡Papi!

¡Papi!

(NATALIA) Hola.

¿Qué tal?

Bien.

Mira, estoy debajo de tu casa, con las niñas.

Baja y te las presento.

Pues es que... justo ahora mismo, no me viene muy bien.

Ya. Me imagino que estás muy ocupada con tus cosas.

¿Qué dices?

Nada, que tú tienes tu mundo, tus cosas,

en las por lo visto yo no entro. Es igual, no quiero hablar.

Me has llamado tú.

Para presentarte a mis hijas, pero como tú no quieres conocerlas...

Vale, para, Juan. Mira, es que no sé qué quieres.

¿Qué quieres? No te entiendo.

Yo sí me entiendo, yo sí me entiendo.

¡Natalia!

¡Papi, papi!

Papi.

Estírate.

Lucas, dile a la tía Sara:

"Sí, quiero".

Sí, quiero.

¡Y yo también te quiero, Paco!

Perdone, pero vamos a cerrar ya.

Eh... Ya me cambio.

¿Tiene ya la fecha de la boda?

Eh... No está fija, pero es probable que sea en verano.

¿A que sí, Lucas?

Sí.

Mira, no tenemos ni un duro y de repente parece que no le importa.

Yo es que no me lo explico.

A lo mejor está deprimido. Vivís ahí en el campo, francamente...

¿Deprimido? Mamá, pero si está encantado, está feliz.

Por cierto, cuando llegue Paco,

no le comentéis nada de lo de la boda.

¿Cómo? No quiero que se sienta presionado.

Él quiere tomarse las cosas con calma, y yo lo respeto.

¿Y cómo te lo ha dicho, cariño?

¡Ay, mamá, por favor, qué impertinente!

¿Te doy yo explicaciones de cómo me comunico con la gente,

cómo me visto y los restaurantes que escojo?

Sara, por favor.

Y sonríe, que viene por ahí Paco.

Eugenia.

Que no, que no.

¡Paco!

¿Qué tal?

¿Qué pasa? ¿A qué viene esto?

¿El qué?

Esto, las 33 llamadas.

¿Qué dices? ¡33 llamadas!

Mira, es que estábamos por el barrio, y he pensado:

"Podríamos comer juntos los cuatro, ¿no?".

Mira, Marisa, mi madre.

-Mucho gusto. -Encantado.

Y de Luisa te acuerdas, ¿verdad?

Hola, ¿qué tal?

Comer... me va a ser imposible.

Es que tengo que "escaletar" el programa de la noche.

Cómo eres...

Hombre, si... si tiene que "escaletar"...

Ya, hombre, pero te traigo mi familia

para que nos conozcamos mejor, ¿y sales pitando?

(NERVIOSO) Ya, pero, ¿por qué?

Quiero decir, que no es obligatorio, ¿no? Que nos conozcamos.

Quiero decir, hoy, hoy. ¿No? Que...

¿No?

Sin problema, ¿no? Cualquier día va bien, ¿no?

Claro, con más tiempo, ¿no?

Claro, hoy no tiene por qué ser, si es puede ser otro día.

Cariño, no pasa nada.

Bueno...

Paco.

¿Cuándo?

¿Cuándo?

No sé.

Podríamos hacer una comida en Valdeprados, ¿no?

¿En mi casa? ¿En Valdeprados?

Sí, ¿no?

Sí, claro. ¿Por qué no?

¿Vale?

Bueno, pues perfecto entonces.

Quedamos así. Muy bien.

¡Paco, espera, espera, espera! Por favor, espera.

¿Estás tonta?

¿Y qué quieres que haga, mamá?

Venga, hasta luego.

Adiós.

¿A que es un amor, Paco?

(Timbre)

Venga.

Ven.

¿Qué?

Ven.

Niñas, os presento a Natalia, una amiga de papá.

¡Hola!

Hola, chicas.

¿Qué veis?

-"Pepa Pig". -¿"Pepa Pig"?

¿Te quedas a comer con nosotros?

No puedo, no... no puedo.

Aquí siempre hay sopa para comer. Un rollo...

No, te equivocas, señorita. Hoy voy hacer empanadillas.

Quédate.

No puedo, Juan, es que me tengo que ir.

¡Hasta luego, chicas! Adiós.

Natalia, ¿qué pasa?

No sé, es que no...

No sé, no... no me siento cómoda.

Que he entrado y no... Yo no encajo ahí.

Bueno, será porque no quieres encajar.

Pues... Pues sí, puede ser que no quiera.

Me voy.

Nos vemos.

Muy bien, mañana vamos a crear

cada una un complemento, ¿de acuerdo?

Traeros el material que se os ocurra:

cuerdas, botones, telas...

Y que no falte nadie, que paso lista. Hasta mañana.

-Adiós. -Adiós.

¡Hombre, Juan Ramón!

¿Cómo estás? Qué guapo.

Qué casualidad que justo pensaba llamarte.

Luisa, llevas 3 meses de retraso con el alquiler.

Ya, ya, pero un poco de confianza. Que somos amigos.

No, no. No me líes, que te conozco.

Vamos a ver. Un mes, ¿eh?

Un mes, por... por favor.

Mira, tienes dos semanas para recoger. Lo siento.

¿Otra vez el contestador?

Alberto, cariño, que... nada, que voy para casa.

Te lo... Bueno, te lo cuento ahora, ¿vale?

Venga, un beso. Adiós.

(SILBA)

¿Pero tú no te das cuenta de que me has estado ocultando algo...

esencial durante meses?

Sí, y te pido perdón,

yo estaba que me subía por las paredes, Luisa.

Desde que estoy con las ovejas soy más feliz.

¡Tú eres periodista, Alberto, escritor!

Y estoy cansado de esperar. ¡Pues no esperes, escribe!

No soy capaz, no me sale. Y me angustia.

Mira, a mí lo que me gusta es plantar tomates.

Y lo que más me relaja es estar con el tractor.

Tú no sabes lo que es eso.

Es como ir flotando sobre el suelo, es que es la polla.

Yo te escucho hablar yes que no me lo creo,

es que es surrealista. ¡Me he casado con un pastor!

¡Coño con la ecologista!

¿Tú no decías que disfrutara de la naturaleza?

Yo, por lo menos, he tomado una decisión.

Claro, cómo se nota que no tienes que llevar tú

el peso de esta familia, ¿eh?

Lo siento, me he pasado.

No, pero si tienes razón y en parte también lo hago por eso.

Me están pagando por trabajar.

O sea, ¿que va en serio?

Totalmente.

Bueno...

Pues... nos vendrá bien este dinero, ahora que he perdido mi academia.

¿Cómo que has perdido la academia?

El dueño, que quiere que me vaya.

Con lo bien que iba todo...

(RÍE)

¿Qué pasa?

Que...

Que, bueno, que al menos te queda bien el estilismo de pastor.

Estás sexy.

(Gemidos)

(NERVIOSO) Natalia, soy Juan, estoy aquí.

Me gustaría, por favor, que salieses para poder hablar contigo.

Que pares con lo que estás haciendo en este momento.

Que pares, salgas y hablas conmigo.

Se puede hablar las cosas tranquilamente.

No... No... No pasa nada,

pero me gustaría que en este instante salgas.

Por favor. ¡Natalia!

¿Qué haces aquí?

Natalia...

¿Qué pasa?

Lo siento, lo siento. Se... se...

Pero ¿cómo se te puede haber ido tanto la olla?

No lo sé, no lo sé. Mira... toma tus llaves, te las cogí.

¡Si es que no pareces gay!

¿Perdón?

Nada.

Mira, Juan, creo que lo mejor va a ser que te vayas,

y dejes de decir estupideces.

No es gracioso, Ricardo.

Está bien, está bien.

Juan, espera.

Espero que te vaya muy bien.

Eso suena a despedida.

A Andrea le ha salido un curro en Qatar, así que...

me voy a ir con ella. ¿Qué te parece?

Te voy a echar mucho de menos.

Y yo a ti.

Pero es que...

creo que tienes asuntos sin resolver y estando conmigo no lo ibas hacer.

¿Piensas que te he estado utilizando?

¿Y quién no utiliza a los demás?

Tú y yo hemos vivido juntos cosas muy bonitas.

No.

Yo he estado enamorada de ti.

Pero ahora quiero que te vayas porque...

si, al abrir los ojos, sigues aquí...

me lo vas a poner muy difícil.

¿Dónde está? No lo encuentro.

Ah, ¿pero te vas?

Claro, voy tardísimo.

¿Por?

Bueno, es que nunca hablamos. Siempre llevas tanta prisa...

¿Hablar? ¿De qué quieres hablar?

¿De fechas, por ejemplo?

¿Fechas?

De la estación del año preferida tuya,

de si prefieres Madrid a Toledo,

porque eres de Talavera de la Reina, ¿no?

Bueno, nací en París. A los diez me fui a Talavera,

pero llevo 20 años viviendo en Madrid. ¿Por?

Bueno, pues ya está. ¿En verano?

¿Qué pasa en verano? ¿Que si me gusta? Me encanta.

Bueno, pues déjame que...

que mire un sitio bonito y te hago una propuesta.

¿Una propuesta? ¿De qué hablas?

Ah, y acuérdate de la comida de Valdeprados.

Ya, el... problema es que...

yo no conduzco.

Ya lo sé. ¿Vamos en mi coche?

(RÍE) ¿En tu mierda de coche?

Me voy.

Vamos, niñas.

¡Hola, cariño!

Hola, Juan. Hola.

¿Qué tal? ¿Qué tal todo?

¿Bien? ¿Qué tal la semana? ¿Tienes muchas cosas que hacer?

No. ¿Por?

No, por nada.

Qué guapo estás, ¿no?

Tú sí que estás... muy guapa.

¿Pilates?

Sí, sí, pilates.

Bueno, ¿nos vamos? ¡Venga! Hasta luego.

Paula.

No, que de pronto...

¿Qué?

Bueno, que he pensado...

Dímelo normal, Juan. Es que no te entiendo.

Que podíamos hacer algo juntos.

Bueno, eso lo voy a tener más difícil, es que...

estoy muy mal esta semana.

Pero, ¿por qué? Organizándolo...

Juan, porque soy enfermera. Por eso.

Bueno, nos vamos.

Estás muy guapo, ¿eh? Hasta luego.

Luisa, si quieres te echo una mano.

No, mamá, prefiero hacerlo yo sola y así me organizo.

Lo que sí voy es a subir a tu casa a coger algo de comer, ¿vale?

No, no, espera. Ya te bajo yo algo, no te preocupes.

Bueno.

Mira, esto es un poco de dinero que he podido reunir. Toma.

Gracias, mamá, pero es que esta escuela no tiene arreglo.

No es para la escuela,

es para que empieces a diseñar tu propia ropa.

¿Hablas en serio? Si no te gusta nada lo que hago.

Bueno, no exageres.

Esa chaqueta que llevas, por ejemplo, me encanta. Es ideal.

Es de Zara.

Bueno, tanto da.

El caso es que yo creo que tienes talento.

¿Mamá?

¿Qué?

¿Me lo puedes repetir?

Que creo que tienes talento, Luisa.

¿Y por qué no me lo dices nunca?

Ah, pues no sé, porque...

siempre has sido tan lista, tan maravillosa, que...

cuesta pensar que no te vayan bien las cosas.

Pues no sé cómo tomármelo.

¿Quieres un consejo?

Pues claro que quiero un consejo. Es lo que hacen los padres.

Pues no tires la toalla como yo y lucha por lo que quieras hacer.

¡Pero si es que yo quiero tener otro hijo, mamá!

Anda, no seas boba. Quita.

Que te quiero, mamá. Mamá...

Bueno, mira, si tiene que haber otro niño, lo habrá.

Lo que tienes que hacer ahora es dedicarte a lo que te toca,

que es sacar adelante a un hijo que es una monada,

y a un marido inútil.

Anda, cógelo.

Hola, mamá. ¿Qué quieres?

¿De dónde has sacado este dinero?

Son mis ahorrillos.

Mamá, tú no tienes ahorrillos. ¡Lo dirás tú!

¿Quién hay ahí? Mucho quieres saber.

Mamá... ¿Qué?

¿Tú...? ¿Tú te estás...? ¿Te estás prostituyendo?

¿Qué?

¡No sé si darte una bofetada o reírme! ¿Qué dices?

Marisa, cariño, vente ya.

¿Emilio?

Qué susto me has dado, jodía.

Pero... Pero... Pero, ¿tú qué haces aquí?

¿Ya estás satisfecha?

Tu madre y yo, que hemos vuelto.

Pero... Pero... Pero ¿por qué no lo decís?

Porque me ibais a criticar con que si soy una caprichosa,

que si hago las cosas sin pensar en las consecuencias...

Es un resumen perfecto.

Usamos este piso como picadero y nos va de maravilla, ¿verdad, cielo?

No. No necesito tanta información.

Toma, Emilio. ¿Qué?

Gracias, no... puedo aceptarlo.

Pero cómo eres tan bruta de decirle eso a mamá.

Ya, pero te lo dije a ti.

Aunque también te digo una cosa:

con una madre así es imposible que las cosas nos salgan bien.

Disfrute el coche, buen día.

Sí. Oye, te tengo que dejar,

que es me pillas en medio de una gestión importantísima, ¿vale?

Bueno, gorda, luego te llamo. Chao.

¡Mami, mami, la tía Sara tiene un coche sin techo!

¿Sí, mi amor?

(Claxon)

¡Deportivo... descapotable!

Va a ser duro.

¡Hola, familia!

¿Qué pasa, Paco?

¿Qué pasa, Alberto? ¿Cómo estás?

Bueno, bien.

Por fin conozco dónde vives. ¿Qué te parece?

Nada que ver con el... ático de Chamberí.

Yo estoy aquí tres minutos y ya me siento fenomenal.

¿Qué tal? Bien.

Perdón por lo del otro día. Nada, nada, no te preocupes.

Oye, cariño, ¿te gusta el campo?

Sí. Y también el "trartor" de papá.

¿El tractor ha dicho?

No, no, nada. Es que...

Bueno, aquí... escribirás fenomenal.

Cunde mucho el tiempo, sí, sí.

¿Te gustaría venir aquí a criar niños?

Tendrían que pagarme mucho dinero.

¿Cuánto?

Sara, ven conmigo, cariño.

Paco.

Oye, ¿y entonces al final por qué no ha venido Natalia?

Tenía planes y tampoco es cuestión de estar todo el día pegados, ¿no?

No, ya, ya, pero, no sé, ¿estáis bien o...?

Sí. Hombre, tenemos altibajos, como todo el mundo, pero vamos...

Mami, ¿me puedo ir a jugar?

Hombre... Claro.

Bueno, a ver, Alberto, ¿cómo llevas la novela?

Bien, bien, muy bien.

Fatal.

Tampoco ha sido... así, ¿no?

(TOCA LA COPA CON EL TENEDOR) Bueno, familia...

No, Alberto, es que no es el momento. Por favor...

Tengo una notica que daros.

Estáis embarazados.

Desde hace seis meses he colgado el oficio de escritor...

y ahora me dedico al tema de la agricultura y el pastoreo.

(RÍEN)

¿Pastor? ¿Es eso verdad?

Completamente.

¿Es eso verdad?

Sí. Sí, mamá, sí.

Pues, mira, me parece genial.

A mí me parece genial también,

porque yo soy muy de cabra y muy de oveja.

Pero, vamos a ver, una cosa. ¿Cómo...? ¿Que os parece genial?

¿Estás hablando en serio, Alberto? Sí.

Me parece genial que... hay que saber reaccionar a tiempo.

Vamos, a mí me parece que hay que...

aguantar, hay que luchar por defender tu profesión.

Pero si te llega cualquier niñato con un blog y te quita el trabajo.

A ver, que estamos aquí de buen rollo y en familia.

Y para que estemos de mejor rollo, os voy a contar una cosa.

A ver, que es que me da corte. Bueno, Paco, sigue tú.

Sube.

¿Perdona?

Bueno, que es un secreto, pero que alguna ya sabéis...

Ya, pero es que yo no sé nada.

Paco.

Tú hace un tiempo me hiciste una pregunta...

a la cual yo no te contesté.

Pues hoy, delante de mi familia,

y de Juan,

te digo de que... que sí quiero.

¿Que sí quieres, qué?

Qué actitud tan poco romántica, Paco.

Postre. ¿Queréis postre? ¿Sí?

A ver, toma, mamá.

Paco.

Sara.

¿Te ha sentado mal que lo diga delante de mi familia?

Pero ¿decir qué?

Sarita, ¿vas a por las cucharillas?

Espera.

Esto es lo que hace la gente cuando se casa: una pedida, una tarta...

-Vamos a ver, ¿quién se casa? -Sara, ¿abro la tarta?

¿Cómo que quién se casa, Paco?

O sea, es que a veces no entiendo de qué vas.

El que no entiende nada soy yo.

Paco.

Sara.

¿Por qué me insinuaste en una ocasión

que te querías casar conmigo?

¿Cuándo? Yo...

Por favor, dime que... dime que no estás hablando en serio.

Eres una chica muy mona y...

Pero yo no... no pretendía...

(RIENDO NERVIOSO) ¿De verdad pensabas...?

¿Qué? Es broma, ¿no?

Alberto, es broma, ¿no?

Juan, es broma...

Es broma, ¿no?

Pues claro que es una broma, Paco.

Es que mi hermana es muy ingeniosa y además ha bebido demasiado.

¿Cómo se va querer casar contigo? ¿Con este te vas a casar?

Es que has bebido mucho, ¿verdad, Sara?

Mazo.

(ESCRIBE) A partir de ahora mismo, si queréis contactar conmigo,

tendréis que llamarme a casa o escribirme una carta.

Hermanita, perdóname por ser tan insoportable.

(Timbre)

¡Sorpresa!

Venga.

¿Qué haces aquí?

¿Por qué no me has avisado que venías antes con las niñas?

Porque...

hoy comemos arroz y como no me dejes pasar ya,

se me pegarán las manos al metal, que abrasa.

Ya, Juan, es que no me parece una buena idea.

Es buena idea.

Juan, Juan, espera.

Qué bonita tienes la casa, por favor. Relájate.

Que te relajes.

-Juan, Luis. -¿Qué tal?

Encantado.

Es...

¿Colega del hospital, quizá?

Sí, neurología.

Tiene lógica, ¿no?

Tú eres médico, tú eres enfermera, pues entonces...

Bueno...

Bueno. Me voy. Me voy a ir a... Ya me voy.

¿Quieres...? ¿Quieres un trapo?

No, no, estoy bien.

No te doy la mano, ¿eh? Estoy bien, estoy bien.

Ten cuidado.

Bueno...

Buenísimo. ¿Cómo se llama esto?

Arroz a banda, papá.

¿Y si os vais al cine tú y Alberto esta tarde?

¿Y tu padre?

Yo me quedo con él, no tengo prisa.

¿Sabes que me separé hace un año?

Sí.

En el coche de ayer estaban.

Creo que estoy lejos de superarlo, la verdad.

Lo que pasa es que al principio

te engañas y buscas algo nuevo para llenar tu vida.

Y ahí es donde entra Natalia.

20 años más joven que yo.

Una barbaridad.

Me volvió loco.

Esa energía juvenil... Me tiré en plancha.

Un error.

Fue algo patético.

(SUSPIRA)

En realidad...

el problema no es la diferencia de edad.

El problema es... pretender que...

Pretender querer a alguien a quien en realidad no quieres.

Lo que quieres es que esa persona te salve.

Y eso no es posible.

No es honesto.

En fin...

un desastre.

Papá...

un desastre.

Pero...

El caso es que yo estoy dispuesto a que las cosas me vayan bien.

Creo que he tocado fondo.

Y eso... es buena señal.

¿No te parece?

¿Y había mucho tráfico?

Sí, sí.

Bueno, necesitaré algo más de tiempo porque...

la ropa la hacemos a mano.

¡Mami, mami!

(SILBA)

Adiós.

¿Qué?

Vamos a dar un paseo.

Sí, voy. Alberto, ¿para qué te pones el jersey?

Que no es para trabajar.

Son cómodos.

Ya bajo. Venga, arrea.

¿Cuándo puedo jugar con los bebés?

Pues todavía queda un poco, Lucas.

¿Cuánto? ¿Hasta que sea de noche?

Versión española - Las ovejas no pierden el tren

21 abr 2019

Después de 6 años casados, Luisa y Alberto se van a vivir al campo, pero la idílica vida rural enseguida empezará a mostrar su cara menos amable. Luisa baja a Madrid a diario y Alberto lidia como puede con su crisis personal y laboral mientras se encarga del cuidado de su único hijo, Lucas.

Contenido disponible hasta el 29 de agosto de 2026.

Histórico de emisiones:
19/08/2017

ver más sobre "Versión española - Las ovejas no pierden el tren" ver menos sobre "Versión española - Las ovejas no pierden el tren"
Programas completos (80)
Clips

Los últimos 910 programas de Versión española

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios