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No recomendado para menores de 12 años Versión española - No tengas miedo (coloquio) - ver ahora
Transcripción completa

Con Silvia caminando hacia la luz,

volvemos a nuestro plató

y damos la bienvenida de nuevo a nuestros tres invitados

de esta noche. Vicki Bernadet, buenas noches.

Buenas noches. José Ramón Abad,

buenas noches de nuevo.

Hola. Y Margarita García Marqués,

buenas noches. Voy a recordar qué es

lo que hacéis aquí, alrededor de esta mesa, esta noche

para los espectadores que se hayan reenganchado

un poquito más tarde, contar, Vicki, que tú has sido víctima

de abuso sexual desde los nueve a los 17 años.

Hasta los 34, cuando ya eras una mujer adulta,

no te animas o no tienes la fuerza de poderlo contar

en alto y, para que otras víctimas no tengan que pasar por el rechazo,

por la soledad y por la incomprensión

que sufriste, creas tu propia fundación,

la Fundación Vicki Bernadet

en 1997, una de las primeras organizaciones

en abordar la problemática del abuso sexual infantil,

convertida ahora en referencia del tema.

Muchísimas gracias, Vicki.

Gracias a vosotros.

José Ramón, tú eres licenciado en Ciencias Biológicas,

profesor, escritor y también víctima

de abusos sexuales en la infancia.

El primero de esos abusos, con dos añitos.

Sí. Con dos años y medio

y por parte de tu propio padre.

Gracias también.

A vosotros. Por tu generosidad y tu valentía.

Y Margarita, eres psicóloga clínica especializada

en infancia y abuso sexual infantil y una

de las profesionales que asesora al director de "No tengas miedo",

Montxo Armendáriz.

(ASIENTE) Yo empezaría hablando

por el final de esta historia,

el final que propone Montxo Armendáriz en su película,

porque parece que se abre un poquito la historia

hacia la esperanza, que hay cierta luz y que desde ahí

debemos imaginar que el camino de Silvia

es posible, que un camino hacia ella misma,

hacia construir de nuevo su identidad.

¿Cómo os imagináis su futuro?

¿Qué Silvia puede emerger de la experiencia de vida

que nos muestra la película? ¿Quién quiere empezar?

Una Silvia renacida porque se ha puesto en contacto

con su dolor, con su herida,

y desde ahí ha resurgido como un ser nuevo y capaz

con mucha más fuerza; con mucha más ilusión; con alegría;

como decía él antes, con toda la vida por delante.

Hasta ahí, sobrevivía,

hacía como que vivía y, a partir de ahí, ella

toma su poder, toma su vida.

Pienso que es un poco eso.

-Sí. ¿Y qué recomendaciones le daríais

a esta niña, Silvia, a partir de ahora? ¿Qué le diríais

en este camino que empieza para ella?

Yo le diría que va a tener momentos en los que va a flaquear,

va a tener ciertas secuelas, como ha sido tratada ya de mayor,

va a tener ciertas secuelas ya de por vida, ¿de acuerdo?,

pero que va a resurgir, o sea, ya ha hecho lo más difícil,

ya está en el trampolín y ya va a vivir totalmente

su vida, no su dolor.

A partir de su dolor, va a vivir su propia vida.

Y que va a tener baches, pero que va a saber salir

de ellos perfectamente.

-Sí, hola. Llamaba por lo del piso.

"Ella ha pasado un proceso de dolor

y tiene que pasar también el de duelo,

porque en esa escena en que está sola caminando, tal,

pero si ha podido hacer esto quiere decir que, de alguna manera,

tiene mucha fuerza para continuar buscando estrategias,

peor siendo consciente

de que también es la segunda fase que tendrá."

Que a veces las víctimas,

una vez ya parece como que hay la recuperación,

hablando con ellas, te das cuenta de que parece que:

"No, yo no puedo tener bajones porque, si tengo un bajón,

enseguida tengo que...",

y creo que hay que permitírtelo también.

-Exacto. -Hay que permitirte

que, si tienes un día en el que te estás cuestionando

cosas, lo puedas trabajar,

lo puedas pasar. -Y mirarlo. Exacto.

-Y buscar la parte ya positiva

de afrontarlo. -Yo trabajo mucho

con el niño interior o la niña interior, entonces

lo que hacemos es ponernos en contacto

con esa niña o niño que sufrió eso cuando era niño

y acogerle y quererle.

De hecho, él lo sabe, una de las cosas que pido

a la gente que ha sufrido abusos es que vaya a un parque y observe

a los niños de la edad que tenían

ellos cuando fueron abusados, porque la mayoría de la gente

se siente culpable de lo vivido,

se siente corresponsable, cuando solo era un niño o una niña.

Dime si ese niño se merecería

que alguien le utilizara sexualmente.

¿Y por qué se sienten culpables?

Porque los abusos, la mayoría, el 90 % de los abusos

ocurren, empiezan de forma suave y agradable.

Cualquier niño, igual que el nuestro,

está diseñado para que cuando haces así mimitos,

dé gustito. Cuando tocas incluso los genitales,

da gustito cuando te lo tocan suave.

Entonces, claro, para el niño empieza siendo

agradable lo que le están haciendo. La mayoría de los abusos, no todos.

Entonces, claro, ha colaborado

y ha ido y ha buscado. -El adulto le ha dicho que es

un juego, el niño está jugando con el adulto.

Por lo tanto, está colaborando,

se siente partícipe. -Claro, se siente corresponsable

y entonces, claro, se siente culpable porque él ha ido.

Cuando ya empiezan las cosas no agradables,

cuando ya no le gusta,

cuando ya hay dolor, cuando ya no le gusta ese juego,

ya es tarde.

Cómo le van a decir a mamá lo que está pasando

si ellos iban, si, además, quieren al abusador,

porque el problema es que la mayoría de los abusos

es del entorno familiar del niño.

-Exacto. -Entonces, en el niño hay

un amor-odio hacia el abusador, como se ve bien claro en Silvia.

Silvia ama a su padre. También lo odia, pero le ama.

Y esta pelea en ella es lo que hace no saber hacia dónde ir,

porque, no sé, al final de la película, cuando la vi, dije:

"Caray, hasta siento ternura hacia el pobre hombre".

Claro. Entonces lo ha hecho

muy bien Montxo, el cómo lo ha envuelto

de una forma que...

Claro, todos imaginan el abusador

como el malo malísimo "malososiento".

En los colegios doy charlas de prevención

y una de las cosas que enseño a los niños

es que, ¿sabéis?, hay abusadores que son de muchas formas.

Está el malo maloso "malososiento",

ese tan malo que nadie nos acercamos a él;

luego está el bueno y malo, que son la mayoría de nosotros,

que a veces hacemos una cosa buena y a veces una cosa mala; pero luego

está el bueno "buenoso" "buenososiento",

ese que es tan bueno que nunca pensaríamos

que podría hacer una cosa mala.

Pues ¿sabes qué? A esos también su mamá no le enseñó que hay

zonas íntimas que no se pueden tocar.

-Mira la que me han dado

hoy con el periódico.

-Ah, qué bien.

-Existe el perfil del padre maravilloso,

pero también existe el padre que, aparte de abusar, puede ser

también agresor, puede ser violento

o a lo mejor manipulador, pero no ser cariñoso. Claro, aquí

la cosa está en que él

ha retratado quizá, que es una de las cosas que creo

y yo valoro mucho su valentía porque ha retratado esa figura

de la que la sociedad le cuesta más creer a las propias víctimas.

El mayor problema que hay es que hay personas que son abusadas

por este tipo de personajes que de cara afuera son maravillosos

y, además, son buenos, simpáticos,

son agradables, son cariñosos.

Eso, aparte de engañar a la propia víctima, como el cariño,

es esa parte que cuesta tanto que después,

si algún niño o niña se atreve a hablarlo,

la credibilidad la tiene rota porque son personas que no entrarían

dentro de un perfil. Todo y sabemos y hay que decir

que no hay un perfil de abusador, pero la sociedad sí que ha marcado

un cierto perfil. Entonces creo que esta película,

la valentía de retratar a una persona de este tipo,

ha hecho mucho servicio público

en ese sentido. -Esto es lo que hace que los niños,

en la sesión, en las terapias, me digan:

"¿Cómo voy a decirle a mi mamá que mi papá me hace esto?

¿Cómo voy a decirle a mi abuela

que su marido me hace esto? ¿Cómo voy a decirle a mi madre

que su hermano me hace esto?"

y hablo en masculino porque la mayoría de los abusos

son cometidos por hombres. Entonces, claro, cuando el abusador

es una persona buena y maravillosa,

cómo cuesta juzgarle, incluso pones en duda

al niño o la niña que lo está narrando,

expresando.

-El grifo de la bañera también falla.

Habrá que avisar al fontanero.

"Es una película preciosa

porque muestra como la cara más difícil

de enjuiciar, pero estos son

los más dañinos al final porque el niño ni siquiera

se puede enfadar con él."

-¿Qué pasa?

-Te han salido un montón de canas nuevas.

-Ay.

"Cómo puedo combinar el odio y el amor que tengo hacia mi padre,

porque, además, era una persona maravillosa."

¿Está bien?

-Parte de la terapia es llegar

a que eso sea una unicidad,

el amor-odio, ser capaz de entender que sí puede ser

amar y odiar a la misma persona y que es real

y que es normal y sano que le odies,

que tengas esa faceta de odio.

¿Por qué? Porque ya te estás protegiendo,

ya has cogido distancia y has dicho:

"Me has hecho daño, no te quiero,

o sea, te puedo querer, pero me haces daño, mantente lejos,

mantente lejos". Entonces queda muy bien manifestado eso.

No puedo comprenderlo, no puedo.

-Silvia.

No tienes que comprenderlo.

Intenta aceptarlo y dejarlo pasar, deja que pase.

-¿Aceptar qué? ¿Que le quiero? ¿Que le odio? ¿Qué?

-Muy bien, eso es. Quédate con ese sentimiento,

con esa rabia, con eso.

¿El abuso sexual a menores entiende de clases sociales?

-No. -Nada, nada.

Los estudios te dicen que no es por clases sociales,

pasa en todas partes, en todas las clases sociales,

en todas las culturas,

porque dirías: "A lo mejor en España",

pero te vas a los países nórdicos

y el abuso sexual tiene unos porcentajes.

Con lo cual no nos tenemos que centrar en eso y, además,

no podemos meternos en esta coartada

de que "como yo no soy pobre o yo no soy de familia...,

a mí esto no me va a pasar"

porque hay que dar el mensaje de, primero, eso,

que no hay un perfil de abusador

y, segundo, que puede pasar en cualquier sitio

y en cualquier sociedad y en cualquier familia.

Una de las cosas que me encuentro cuando hago charlas

o cuando hago los talleres para padres

es que, si haces la pregunta:

"De acuerdo, cerrad los ojos y pensad

alguien de vuestra familia que sea capaz de abusar de vuestros hijos",

entonces, claro, todo el mundo te dice que no, evidentemente.

Entonces, claro, si todo el mundo te dice que no

en todos los talleres y en todos los sitios donde vas,

quiere decir que tenemos unos números que no cuadran.

-Exacto. -Porque si uno de cada cinco

sufre abusos y, de ellos cuatro,

seguramente será del entorno familiar,

quiere decir que hay como una seguridad en las familias

que no es real y entonces esta situación

hace que no estemos ni preparados, ni formados,

ni sensibilizados de que lo podamos detectar

y de ahí la dificultad de la detección precoz.

Según datos oficiales,

entre el 23 % y 25 % de las niñas y entre el 10 % y 15 % de los niños

sufren abusos sexuales antes de los 17 años y el 60 %

de ellos no va a recibir ninguna ayuda.

¿Por qué creéis que sigue siendo tabú

un problema tan grave y tan numeroso como este?

¿Qué pasa? Porque no queremos verlo,

o sea, tened en cuenta

que el mayor aliado del abusador es el secreto,

que no se habla de ello. Si nosotros hablamos de ello,

hablamos en los medios de comunicación,

hablamos en los colegios,

en las charlas que damos en los colegios.

También estoy dando charlas,

además de a los colegios,

a las universidades, estoy queriendo formar

a profesionales que están en el entorno de los niños.

Si cada vez somos más mirándolo y detectándolo a tiempo

y sacándolo a la luz,

primero, conseguimos que ese abusador

no abuse de más gente porque ya está hablado,

con lo cual la gente dice:

"Cuidado con esta persona porque puede hacer esto".

Por otro lado, los niños lo cuentan enseguida,

con lo cual trabajamos rápidamente con los niños.

Pero no se quiere ver

porque no se quiere ver que la sociedad está tan enferma,

porque, como la mayoría, el 87 %, es del entorno familiar,

como me decía una niña, esto me lo han dicho niños:

"A ver, yo no quiero que mi papá vaya a la cárcel".

Y yo decía: "¿Por qué dices eso?

-Es que me han dicho que, si yo lo cuento,

mi papá va a ir a la cárcel. ¿Y quién quiere un papá

en la cárcel?".

-¿Quién ha sido? ¿Es que no me oyes? ¿Quién?

-Papá.

-No digas tonterías, sabes que no me gusta que mientas.

¿Quién ha sido?

Silvia, ¿quién ha sido?

Y sal de ahí, hija, qué manía te ha entrado

con estar siempre detrás del sofá.

-Como el 80 % de los abusos

es dentro de la familia,

es un tema absolutamente tabú,

absolutamente tabú. Como lo era la violencia de género.

Exacto, quiero decir,

si no quitamos el tabú de que es dentro de la familia,

no podemos empezar a sanar realmente.

Y el segundo problema es que una persona ya adulta,

primero, si se habla del tema,

que no ha sido sanada, empieza, resuena en ella:

"No quiero verlo, quiero seguir con mi vida falsa,

acomodada, pero no quiero afrontarlo".

Y, en segundo lugar: "Si en mi centro de trabajo saben

que yo he sido abusado, me van a señalar",

porque sí que es verdad que en algunas profesiones,

en algunos centros de trabajo, que te dicen:

"No hables de esto, ni se te ocurra, porque te echan".

A mí me ha pasado.

Compañeros del centro de trabajo de la dirección,

propietaria del centro escolar

me llegó a decir eso: "Ni se te ocurra hablar

de este problema porque duras dos días".

-Hace frío.

Hace frío.

"Y que defiendes

que el abuso infantil es un problema de salud pública."

Sí. Que requiere atención especializada

y que requiere una toma de conciencia

por parte de toda sociedad,

que es lo que intentamos con programas como el de hoy.

(ASIENTE) ¿Qué crees que está fallando

y qué opciones o qué recursos

ofrece la salud pública para el tema que estamos abordando?

Es que, como habremos ya hablado,

es un tema muy complejo de abordar, de detectar,

de tratar, de asumir.

El niño, cuando se aborda el tema de la salud pública,

quiere decir que tiene que ver con su salud física, emocional,

psicológica, de medioambiente.

-Social. -Exacto.

-Claro, sí. -Entonces, claro,

es una cuestión de que le va a afectar

en cualquier otro ámbito

que tenga que ver con la salud pública,

con lo cual se debe tomar de una forma más integral

y que esté dentro de esa salud pública

para que pueda tener todas estas atenciones.

-Bueno, Silvia,

te vamos a tener unos días en observación,

¿te parece bien?

"El abuso sexual en la infancia

correlaciona muy alto con enfermedades físicas y mentales

de distinta índole."

Y la gente que ha sido abusada y no lo ha tratado,

va a ir mucho al médico, desde depresiones, anorexia,

bulimia. -Es algo que se ve en la película

perfectamente, o sea, ella se ve, perfectamente,

que tiene un trastorno que no está tratado

porque no se ha atrevido a hablarlo

y, a raíz de tratarlo, empieza a sanar, o sea,

yo sí que quiero aquí, dentro de la salud pública,

sí que quiero también hablar de la formación

o, por lo menos, que haya cierta formación

a los abogados.

-Perfecto. -A la persona, a los juicios,

a los jueces, que desconocen absolutamente

este tema, y la trascendencia,

las secuelas tan terribles que puede dejar en un niño.

-Y jueces. -Además de cuidar a los niños,

los jueces, ver al abusador en una persona que puede ser sanada,

no solo metida en la cárcel.

-Hasta los 15 años,

yo solo pensaba que todo era una pesadilla,

que un día me despertaría y me daría cuenta de que todo

solo había sido un mal sueño.

Y me pellizcaba para lograrlo,

sobre todo, cuando él venía a mi cuarto para que le tocara.

Pensaba: "Ya está otra vez aquí este pesado".

Se lo hacía rápidamente para que me dejara en paz.

Vicki, ¿dónde pueden recurrir

las personas afectadas?

Donde tengan recursos en su provincia,

en su municipio, donde estén cerca,

que intenten buscar a centros o personas

que estén medianamente preparadas

o especializadas para poder hacer esto

y que busquen ayuda donde crean que la necesitan.

Hay personas que no quieren hacer terapia,

por ejemplo, pero, al menos, si lo pueden hablar con un amigo,

que lo puedan hablar con alguien

y, poquito a poco, seguramente va a coger más fuerza

para poder buscar ayuda terapéutica.

Cuando hablamos de la sociedad

y hablamos de la prevención, que a mí me parece perentorio

hacer prevención con los niños en las escuelas, en los colegios,

pero la prevención también viene con los padres

porque, si un padre no quiere ver,

si un niño tiene una charla en una escuela,

pero los padres no están preparados o no lo quieren ver

o lo rechazan, o sea,

la frustración de este niño.

Nosotros, las actividades que hacemos en los colegios,

por ejemplo, tienen tres partes,

o sea, hacemos el cuentacuentos en la misma aula

donde se hace el debate con los niños,

pero, previamente, se ha hecho una formación para los profesores

de seis, siete horas y también a los padres del AMPA,

que, normalmente, lo hago yo.

Entonces, claro, ¿qué pasa?

Que si aflora algún tipo de problema,

en definitiva, está cubierto

porque todos los ámbitos han conocido las consecuencias.

A veces, nos piden solamente

la formación de profesores, pues bueno,

o solamente la formación de los padres, vale,

pero lo que no hacemos nunca individualmente es el de los niños

porque tiene que ir acompañado de algo.

Entonces aquí la figura de la madre,

por ejemplo, es también bastante típica

y sabe mal porque, si un niño lo quiere hablar,

pero la madre no quiere ver,

no quiere escuchar y encima hay ese rechazo.

-¿Qué pasa?

-Nada.

-De algún modo, tenemos que intentar hacer

algún tipo de actividad o aplicar la prevención también

a nivel de escuelas de padres

y de la sociedad en general

porque que los niños sean

o hayamos sido valientes, en un momento determinado,

de hablarlo, si no hay una sociedad preparada...

-Para acogerlos. -Para acogerlos,

tienen que ir en armonía las dos situaciones

y ahí tiene que ver el tabú

porque, claro, el tabú tiene que ver.

¿Por qué? Porque es familia, institución familiar, es sexo

y también es de infancia,

porque es el mito de la infancia feliz.

O sea, vivimos en una sociedad en que pensamos

que los niños son felices por naturaleza,

o sea, ellos nacen y lo único que tienen que hacer

es ir al cole, jugar, o sea, no pueden ser infelices

y, cuando tú no te planteas nunca que puedas tener un niño infeliz,

no vas a detectar ni esto, ni un "bullying", ni nada. Y tenemos

que pensar que los niños no son felices por naturaleza,

tienen sus propios problemas

y, por eso, las familias tienen que estar formadas también

para detectar eso.

-¿Y ahora qué te pasa?

-Déjala en paz, será la actuación, los nervios.

-Si es que, cuando no es una cosa,

es otra, siempre estamos igual.

¿No hay forma de que tengamos la fiesta en paz?

-¿Te quieres callar?

Los casos de los compañeros que he conocido.

La madre era consciente de lo que estaba ocurriendo

realmente. En la mayoría de los casos, ocurre.

-Realmente. -Muchas veces,

ni siquiera pueden verlo.

No pueden verlo porque es tan doloroso,

¿cómo puedes imaginar que la persona que tienes

como pareja ha hecho algo tan grave?

-Exacto. -O tu padre o tu hermano

perciben algo y, cuando lo descubren,

cuando el niño se lo dice, dice:

"Ay, Dios mío, lo había visto", pero no han podido verlo, o sea,

no es que son consentidores, no es lo mismo.

-Exacto. -No son madres consentidoras,

son madres que no pueden verlo

porque la realidad es demasiado dura.

Entonces cierran los ojos y miran para otro lado

y, cuando ya el niño por fin lo saca a la luz,

es como decir: "Dios mío, es verdad".

Hay una incapacidad real para verlo, una incapacidad real

para poder distinguirlo.

Por eso, yo pediría que también abran las puertas

a los talleres de prevención para padres y profesores, porque es

la forma en que pueden tomar conciencia,

por lo menos, de una realidad que está ahí.

-También es cierto

y creo que también es importante manifestarlo:

hay un porcentaje

en el que es la madre la propia abusadora del niño.

-Sí. -Que es un porcentaje menor,

pero existe. -Conociste en el grupo, ¿no?

He conocido en el grupo a varios

y fuera del grupo he conocido porque, es verdad,

en cuanto dices: "Yo he sido persona abusada",

enseguida. -La gente lo cuenta.

"¿Y dónde podría...? ¿Y tú cómo te sanaste?"

y entonces te dicen, o sea, he conocido personas

dentro del grupo y fuera del grupo que te dicen:

"No, a mí, abusó de mí mi madre".

-Es un porcentaje mucho menor,

pero es mucho más doloroso.

-Pero existe. Es muchísimo más doloroso

porque es la figura que protege.

-Supuestamente. -Supuestamente, por excelencia

y, de hecho, también he conocido personas

que no lo quieren ver.

O sea, a mí me han contado, tal cual,

ya talluditas, de 30, 40 años:

"Mi madre me metía con ella en su cama hasta los 14 años

y sí, bueno, me tocaba, pero no era abuso".

-A ver, venga, cuéntanos.

¿Qué ha pasado esta vez? ¿Por qué te has peleado con él?

-Hay familias o incluso madres

a las que su hijo les verbaliza o su hija les verbaliza un abuso

por parte de la pareja y tal

y a veces también la respuesta del propio municipio,

si es un municipio pequeño, o la respuesta de la sociedad

tiende a culpabilizar

a toda la familia. Entonces eso también

hay que hablarlo a nivel de lo que decía

de la prevención a nivel social.

Yo estoy con ello, prevención a nivel social,

aparte de los niños, que también y mucho y todo,

pero la respuesta a veces provoca este tipo de situaciones.

-Sí. -Hay municipios

en los que se conoce todo el mundo

y entonces, cuando hay un caso de estos,

empiezan a poner en carteles

que fulanito es un abusador

y a las parejas: "¿Cómo has podido estar

con un abusador?", entonces aquí las culpabilidades

se magnifican mucho y cuesta muchísimo muchísimo

reconocer esto. -Hay que manifestar,

creo que la película lo manifiesta bastante bien,

la personas que ha sido abusada tiene que luchar con sus emociones,

reconciliar sus emociones, reconciliar con el abusador,

rehacerse a sí mismo o, más que rehacerse,

reencontrarse consigo mismo, que sale precioso en la película,

pero es que, además, tiene que luchar, entre comillas,

porque no toda la familia te comprende, algunos te prohíben

directamente que hables del tema,

otros te escuchan, pero no te hablan.

-Nadie se atreve a volver a hablar del tema,

o sea, lo has contado, has soltado la bomba, y nadie...

Lo vuelve a tocar. Se atreve a contarlo

porque no saben cómo hacerlo. -Realmente lo que dices, Vicki,

es verdad, o sea, que hay que trabajar con todo.

-Me dijeron que lo que tenía era

trastorno disociativo de la personalidad o algo así,

o sea, que no sabía ni quién era,

y que se debía todo a los abusos.

Tú estás aquí,

lo has conseguido, te has reconstruido.

¿Podrías compartir algo

de cómo ha sido tu proceso, José Ramón?

Yo fui abusado familiarmente hasta los cuatro años,

fui a un centro escolar y ya era carne de cañón,

fui abusado en el centro escolar

durante otros cinco años.

Yo, hasta los nueve años, en el centro escolar, pasé

por otras cinco personas. Fue durísimo para mí, quiero decir,

cuando lo vi, en un momento dado, dije:

"No puedo con esto".

A los cuatro años, que fue el abuso más gordo

más gordo, además, me acuerdo, conseguí acordarme

del momento, dije: "No puedo con esto,

me quiero morir". Mi cerebro hizo...

Me disocié.

Y lo apartó. José Ramón desapareció,

construí una nueva persona, es lo que se llama en psicología

"disociación". "Disociación".

Y me construí en otra persona. Entonces, cuando abusaban de mí,

no sentía. -Y lo hace el niño para protegerse,

se separa del cuerpo.

-Para sobrevivir.

¿Qué pasó? Yo ya hice mi vida como pude,

yo creía que era una vida normal, como pude.

En fin, en un momento dado,

trabajo, ya mayor,

y empiezo a tener un acoso laboral

a la misma hora en un despacho

y ese acoso laboral se alargó mucho en el tiempo.

Entonces, ya en un momento dado,

yo empecé a darme cuenta de que estaba empezando a tener

reacciones emocionales, tendía a tener reacciones,

que yo controlaba, tendía a tener reacciones emocionales

demasiado desbordadas.

Entonces acudí a un psicólogo. Ese psicólogo me dijo: "No sabemos".

Lo que me salvó fue que un amigo me dijo:

"Haz meditación". Empecé a hacer meditación

todos los días y empecé a tener "flashes",

"flashes".

Estaba empezando a recordar.

Entonces llamé un día a Margarita.

Entonces seguí recordando, seguí recordando, entonces

se empezó a reconstruir toda mi historia.

-Sí, porque llegan así,

llegan como "flash", como un rompecabezas,

pequeñas cosas, ¿sabes?

-Sí, sí, lo sé. Entonces mi historia,

a partir de ahí, fue recordar,

sanar, reconciliar, reconocer las emociones,

que estamos en una sociedad en la que no nos permitimos

reconocer emociones, es verdad.

-Acogerlas. -Acogerlas, escucharlas, mirarlas,

que eso es importante también en esos baches que tenemos

de vez en cuando. No pasa nada, no tengo miedo,

lo miro de frente, lo acojo, lo sano, existe.

-Trabajar con el niño interior,

es decir, aprender a ver, ponerlo fuera, de alguna forma,

al niño, ese niño que sufrió eso,

y poder verlo con buenos ojos, porque, normalmente, la mayoría

de la gente que ha sido abusada de niña

o que ha pasado cosas difíciles de niño

juzga a ese niño por haber vivido eso.

Entonces fui poco a poco enseñándole

a mirar a ese niño con amor, con cariño.

-Y reconciliándome con... Una de las cosas que aprendí,

que es importante, creo, es

que yo no podía ser feliz sin perdonar, sin reconciliarme,

con mi abusador, en este caso, mi padre,

y sin reconciliarme con mi madre.

O sea, yo tenía que reconciliarme con los dos

y yo sabía, en un momento dado,

me di cuenta perfectamente de que, para llegar a sanar

de verdad, para llegar a vivir a pleno pulmón,

tenía que lograr, no sabía cómo en ese momento, tenía

que lograr perdonar a mi padre, el abusador,

el resto de abusadores del centro escolar y mi madre.

Duro duro, muy duro.

Visto desde atrás, evidentemente, visto desde atrás,

es un proceso de reconstrucción maravilloso.

Se puede, claro que se puede

y ese es el mensaje: se puede, claro que se puede salir

y vivir y contarlo.

¿Qué indicadores o qué señales de nuestros menores

debemos atender?

¿Cuáles son las luces, las luces de emergencia,

que nos pueden hacer mirar

a un niño que quizá está siendo abusado?

Sí que es verdad que hay indicadores que pueden ayudar

y que están ahí: los cambios de conducta,

los cambios de actitud,

en según qué edades, retrocesos cognitivos,

en fin, sí que hay que igual Margarita

los puede decir mejor, lo que me gustaría a mí más decir

es que, para que los indicadores

sirvan para algo, las personas que tienen que ser

receptivas de estos indicadores

tienen que tener presente que puede ser por eso.

Tú puedes dar indicadores, pero si tú tienes el convencimiento

de que esto a ti no te va a pasar, de que tú no vas a tener a ese niño

delante con estos indicadores,

por muchos que tengas, por mucho que los tengas escritos

puestos en la nevera con un...

No los ves. No y, si los ves,

vas a buscar otras cosas y vas a pensar...

-Justificaciones. Otras justificaciones,

otras razones.

Vas a pensar: "Pues a lo mejor tiene celos".

-"De su hermano". -"Sí, de su hermano".

"O a lo mejor en el colegio hay algún profesor que no sé qué".

Pero nuestra máxima labor, lo que estamos intentando hacer

hoy aquí o desde las entidades, es la concienciación de lo mismo

que decíamos al principio:

es algo que existe, es algo que, con un 20 % de la población,

si fuera una enfermedad, sería una pandemia y, como no, vale.

-Exacto. Es que fíjate.

Es que es una pandemia. Exactamente, es una pandemia.

Y entonces, de algún modo, conectar con esa sociedad,

que yo, más que..

Que quizá tenga razón, pero, más que sociedad enferma,

creo que es sociedad a la que no le estamos tampoco dando

la... Las herramientas.

Exacto.

-¿Comes bien?

¿Tienes algún problema con la regla?

-No come nada. Hasta los seis o siete años,

comía estupendamente.

pero últimamente está muy inapetente.

-Una de las cosas que creo que es importante enseñar a los padres es

a cómo comunicar con los niños, es como hablar

con preguntas abiertas para que los niños nos cuenten.

Cuando hay algo que nos suena raro, decirle:

"Cariño, últimamente estás teniendo estas conductas,

¿qué te está pasando?".

Y, sin duda ninguna, estar preparado para recibir la respuesta,

porque muchos padres no están preparados.

Tengo un caso de una niña que me decía:

"Es que, si yo lo cuento, cuando lo conté, mamá hizo así

y se desmayó, así que no lo conté más".

Esto me dijo en terapia

y, cuando hablo con su madre, me dice:

"No, bueno, no me desmayé, bueno,

me puse blanca, me tuve que sentar,

me tuvo que traer agua". Para la niña es bastante,

ya no te va a contar más.

-Bueno, entonces ¿te vas? -Sí, ya nos veremos mañana.

-Venga, adiós.

"Yo, en el centro escolar,

casi todas las mañanas, justo antes de salir por la puerta,

vomitaba el desayuno."

Te estoy hablando desde los cinco años

hasta los diez, once,

que cambié de centro escolar, curiosamente,

y, curiosamente, dejé de vomitar por las mañanas.

De eso me di cuenta hace cinco a seis años,

curiosamente. Vale.

Yo, evidentemente, le estaba diciendo a mi madre:

"Mamá, me está pasando algo

en el colegio" y soy consciente de que mi madre

iba al colegio y hablaba con los tutores.

Claro, no, no tenía información, yo se lo estaba diciendo a gritos.

-Sin palabras. -Sin palabras,

pero, claro, no tenía la información,

no sabía qué detalles podían estar ahí que podía decir:

"Mi hijo está pasando esto tan duro".

-Y, al final, con lo tuyo ¿qué ha pasado, Rafa?

-Nada, que ha prescrito.

-¿Cómo que "prescrito"?

Pues que, cuando, finalmente, he reunido el valor necesario

para denunciar a ese cabronazo

y no se puede hacer nada.

Tiene gracia.

¿Y mi dolor y mi desesperación, el miedo

cuándo prescriben?

Es un tema tan grave

y tan importante que podríamos hacer

varios programas, varios debates,

y hay varias películas que han hablado de esto,

quizá Montxo Armendáriz ha conseguido realmente

una sensibilidad y una aproximación realista

y rigurosa y maravillosa y se lo agradecemos desde aquí

también, su dedicación, su interés y su esfuerzo.

Decir que el próximo mes, el 25 de noviembre, vais a celebrar

en la sala BARTS de Barcelona un concierto solidario, que ayude

a visualizar vuestro proyecto y tratar de conseguir ayudas,

así que lo decimos aquí para que la gente

se acerque. Quiero que se apunten,

que es una forma de apoyar a las entidades que hacemos esto

y, aparte, económicamente nos permite atender a más personas.

Claro, efectivamente.

Daros las gracias, de verdad, de corazón,

porque hoy sí que ha sido

un programa realmente de servicio público

gracias a vuestra valentía y a vuestra generosidad, de verdad,

gracias por toda vuestra labor.

-A vosotros. -A vosotros mil veces.

-Gracias.

Gracias también a vosotros por estar ahí.

Antes de despediros, os recuerdo que estamos esperando

vuestros trabajos para participar

en nuestro concurso de cortos Versión Española-SGAE

y nada más, ya sabéis que nos volvemos a ver

la próxima semana aquí con más cine español reciente.

Un beso muy fuerte. Que tengáis una buena semana. Chao.

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Versión española - No tengas miedo (coloquio)

28 oct 2019

En el coloquio, moderado por Cayetana Guillén Cuervo, participan Vicki Bernadet (Responsable de la Fundación Vicki Bernadet), Margarita García Marqués (psicóloga clínica, especializada en infancia y abuso sexual infantil) y José Ramón Abad (Licenciado en CC.Biológicas, profesor, escritor y víctima de abusos sexuales en la infancia) vinculados y comprometidos con el abuso sexual en la infancia.

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