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No recomendado para menores de 12 años Versión española - Murieron por encima de sus posibilidades (coloquio) - ver ahora
Transcripción completa

Los cinco magníficos indignados, lunáticos y lúcidos a la vez,

vuelven al manicomio como héroes.

Su venganza incompleta pero ajustada a sus posibilidades

ha conseguido contagiar al mundo.

Isaki Lacuesta, buenas noches de nuevo.

Buenas noches.

Cogemos oxígeno para hablar de esta película

y de lo que queríais contar en ella,

no dispara solo contra los bancos, los políticos o el Ibex,

se mete con el ciudadano medio y hasta con el 15 M.

No queríais dejar títere con cabeza, ¿no?

En realidad nos quedamos cortos.

Me acuerdo que leíamos los periódicos

y siempre iban más allá, nos iban superando por la izquierda,

por la derecha, nos adelantaban por todos lados.

Tienes toda la razón.

Cuanto más burros éramos, peores cosas pasaban.

La realidad siempre supera a la afición, pero eso está claro.

Te has definido como antirrevolucionario, ¿por qué?

Qué complicado eso.

Creo que tengo una escisión un poco bipolar,

que tiene relación con que de temperamento sería revolucionario

y racionalmente sería todo lo contrario.

Sería más reformista.

Del choque entre lo que pienso y lo que siento,

acaban saliendo películas así. No está mal.

Una especie de terapia. Efectivamente.

Hay varias películas que he hecho en distintos géneros

que van debatiendo entre el tema de la legitimidad de la lucha armada

o la ilegitimidad.

"Los condenados", una película que hacía un planteamiento moral,

desde el punto de vista crítico con la lucha armada.

"Mientras nosotros estábamos acá resistiendo sin estructura,

vos estabas en París haciéndote el revolucionario, ¿te queda claro?

30 años tratando escaparse de esta historia

y no lo consiguieron."

Esta parece que lo reivindica, pero luego pasa al punto contrario.

Esa idea de ir viendo temas desde puntos de vista distintos

y seguir repensando a partir de distintas pelis me gusta,

me sirve para ir dándole vueltas a las cosas.

"¿Qué diferencia hay entre tener las cuentas en Zaragoza o en Suiza?

Si todo es Europa, ¿no?

-Todo es Europa.

-Es que parece que quieran que volvamos a ser africanos."

Esa época en la que no conseguíamos hacer películas.

Me acuerdo que quería hacer una cosa de humor

con Albert Pla e Ivan Telefunken,

y estábamos escribiendo una serie de comedia muy gamberra,

muy disparatada.

Y decidimos que, como no conseguíamos financiarlo,

nos juntábamos cinco días para hacer un "teaser", un piloto.

Y mi director de fotografía,

creo que es uno de los peores cálculos económicos

que se han hecho, dijo:

"No, si nos juntamos, que sea para hacer el tráiler de una peli.

Si tú pones tanto, yo pongo tanto. Esto lo tenemos pagado".

Creo que nos confundimos de un 2000% o algo así.

Y nada, rodamos una semana, no conseguimos venderlo a nadie,

y luego nos fuimos liando.

Estuvimos dos años y medio rodando fines de semana, en vacaciones,

y al final acabamos liándonos como 200, entre técnicos, actores...

Rodando por etapas.

Creo que solo hubo una sola persona que estuvo todo el rodaje,

y ni siquiera soy yo, es Chema Ozores,

ayudante de producción y alma mater de la peli.

Entonces, es una especie de disparate.

Es una película que es un poco como una catedral de palillos,

que no sabes muy bien qué estás haciendo.

Tiene cosas muy lujosas, cosas extremadamente cutres.

Que de repente te dicen: "Ostras, es cutre".

Es que es de palillos, ¿sabes qué te digo?

Tampoco es una catedral de verdad, es como de mentira.

Hablamos mucho de hacer las cosas de cuchufleta.

Me acuerdo que el director de arte, Roger Bellés,

decía: "¿Esto lo hacemos de verdad o de cuchufleta?".

Siempre era todo de cuchufleta.

Y al final, fue la sensación de estar juntos,

de seguir trabajando esa especie de solidaridad.

No pensábamos en términos de solidaridad,

pero sí de seguir currando y produciendo entre todos.

Todo el equipo teníamos un porcentaje

en función del sueldo hipotético que cobraríamos algún día.

Había como dos partes de la fantasía.

La primera era conseguir llegar al final de la película, hacerla,

que se cumplió maravillosamente.

Televisión Española entró cuando ¡estaba ya casi terminada

y nos dieron oxígeno para acabarla del todo.

Y la segunda parte de la fantasía era que el equipo cobrábamos

y cobraran por hacerla.

Esta es la parte que no se cumplió de ninguna manera.

Ahí fracasamos rotundamente.

Pero es una conclusión lógica de la película.

Claro que sí, efectivamente, es así.

Había un momento en el que decíamos que si no la terminábamos,

podría ser una especie de "Lost in La Mancha"

en la que la película empieza como lujosa y con medios,

y a medida que avanza se despedaza

y termina gente con cromas a la vista.

Y me imaginaba a Carmen Machi diciendo:

"Yo tenía que hacer...",

pero ya sin vestuario ni nada, hablando con alguien,

con un becario, yo mismo, contando lo que hubiéramos querido hacer.

Una buena contra película, ¿no?

"No, es que es el aniversario del 15 M, papá.

¿Cómo que aniversario del 15 M? ¿Aniversario?

Mira, sal en diciembre a ocupar la plaza, si tienes huevos."

Yo daba un taller de cine en Barcelona,

y justo coincidió la semana del 15 M.

Y uno de los inscritos era un promotor inmobiliario,

que se había quedado en paro, se había arruinado completamente.

Y era un cineasta amateur, que las primeras películas

que había filmado eran las primeras elecciones...

Las había filmado en súper 8, todo el proceso democrático,

las elecciones, la gente votando, y las últimas matanzas del cerdo.

Entonces, hicimos como una pieza

en la que mezclábamos las bobinas de matanza del cerdo

cuando empezaron a legislarlo y a regularlo

y no se podía hacer en las casas,

con las imágenes de las elecciones, y su discurso en presente,

que era de alguien absolutamente desengañado,

alguien que en el año 78 creyó en la democracia representativa,

que luchó por ella,

y que ahora le parecía que todo era un fraude.

Y ahí es donde este promotor inmobiliario arruinado,

desengañado, me dice:

"Lo que hay que hacer es asesinar políticos, torturar banqueros".

Era un discurso que uno no esperaba escuchar

en labios de un promotor inmobiliario

que ha tenido un nivel cultural alto, muy alto.

Este pensamiento que en cinco años negaremos hemos tenido,

pues dejarlo ahí, en esa botella,

para que nos acordemos de que fuimos así.

"Nos quejamos de los políticos, nos quejamos,

nos quejamos y luego nos tomamos otra ronda.

Ellos no tienen la culpa, bueno, no solo ellos.

La culpa es nuestra.

¿Sabes por qué?

La culpa es nuestra porque somos españoles."

El personaje de Sacristán dice:

"Nos quejamos y luego nos tomamos otra ronda,

la culpa es nuestra porque somos españoles".

¿Cuál crees que es la culpa de ser español?

Yo creo que la misma de ser japoneses, alemanes, o sea,

no somos tan distintos de nadie.

Y todos los países y en todas las sociedades

hay corrupción política,

que es una especie de correlato de cómo somos como sociedad.

Al final, hay peculiaridades, pero no son tantas.

Las sociedades, al final, nos parecemos todos mucho.

¿Y lleva parte de razón el mantra de que hemos vivido

por encima de nuestras posibilidades?

A mí me hacía mucha gracia cuando decían eso.

Pensaba en mis compañeros de generación

y me preguntaba qué cuándo habíamos vivido así.

Porque veo a montadores de series de "prime time" de España,

y gente... y ha sido muy complicado.

No he visto ningún compañero con grandes lujos,

más bien al contrario.

Entonces, me parecía disparate.

¿Cómo crees que ha cambiado la lectura cuatro años después?

¿Os habéis quedado cortos o largos?

Nos quedamos muy cortos.

De hecho, va a estallar la burbuja otra vez mañana,

si no ha estallado mientras estamos hablando aquí.

Bueno, no hemos escarmentado nada.

Y la segunda parte, yo no voy a hacerla, que la haga otro.

"-Las bolsas internacionales se han desplomado

como gaviotas muertas en el mar."

El rodaje, como estabas contando,

fue troceado a lo largo de los años.

Teníais que ir actualizando guion, porque con cada telediario

superaba con creces a la ficción.

¿Cómo fue este proceso de guion en colaboración con los actores?

Claro, como rodábamos por bloques, pues lo íbamos actualizando.

Había ese punto de qué ha ocurrido ahora y qué podemos añadir.

Pero sí, teníamos la sensación de no llegar.

Por ejemplo, lo ves desde ahora, y lo del futbolista con el hígado,

pues ha ocurrido.

"Todo el tema de los contratos lo lleva mi padre, yo no..."

Lo del futbolista que culpa a su padre ha ocurrido.

Los diálogos que tiene Coronado con Raúl Arévalo,

me acuerdo que dos semanas después salieron unas transcripciones

y es que tenían frases muy literales.

"Se ha mandado construir un barquito que lo ves por fuera

y no parece nada, pero por debajo es un palacio."

Entonces, creo que, seguramente, es una peli

que, vista desde ahora, parece muy antigua,

y a la vez puede ser que vuelva a ocurrir.

Sí, lo que decías de Sacristán, pues bueno,

también me gustaba lo de jugar con los arquetipos

de los actores de este país.

Que hubiera un punto de retrato de esta sociedad,

y al final, Sacristán, Imanol Arias, Albert Pla,

encarnan distintas personificaciones de lo que es el español medio.

Y utilizar esos personajes públicos

me parecía útil para la película.

# No te vayas mamá, # no te vayas de aquí.

# Adiós, mamá, # pensaré mucho en ti. #

Albert Pla estuvo en el origen de la idea, si no me equivoco,

y también ha participado,

es uno de los protagonistas en ese monólogo que es casi mítico,

y también participa en la música, ¿no?

Sí, Albert fue

de los compañeros de viaje más íntimos durante todo el proceso.

Ya te digo, empezamos a trabajar juntos y hasta el final.

Estuvimos trabajando día a día.

Y cuando le conté la historia:

"Podemos hacer esta película", él me dijo:

"Acabo de escribir un monólogo para una obra de teatro

que se parece a lo que me acabas de contar".

Y me enseñó el monólogo y me pareció espectacular.

"Porque en realidad lo que me gustaría es

quitarle las armas y matarles.

Y me gustaría que mucha gente lo viera, y que no se asustara,

que me aplaudieran."

Me acuerdo que cuando se proyectaba

la gente ovacionada, era muy divertido.

Es de aplauso.

Hace dos semanas vi que en Twitter volvían a colgar el monólogo,

a raíz de lo de las hipotecas

y la sentencia del Tribunal Supremo sobre los bancos,

y volvía a repetir el monólogo de Albert.

"Voy a cargarme un par de jueces, ¿no?

Pero a estos no me los voy a cargar a tiros, no,

a estos me los voy a cargar a hostias."

Como contabas, has producido en cooperativa.

Tu forma de hacer cine siempre es muy poco habitual,

y de llegar a conquistar cada sueño de hacer una película.

Coproduces en cooperativa.

¿Puedes explicar un poco al espectador cómo es ese proceso,

cómo llegas a los actores, cómo responden,

de una manera poco más gráfica para que podamos también entenderlo

y compartirlo?

Porque me parece bonito, no es por nada,

que un grupo de actores de esa calidad estén ahí apoyando

un proyecto en el que creen.

Sí, por entonces había un presupuesto,

convencí a varios productores.

Creo que eran tres productoras más la mía, que invertíamos dinero.

Este dinero equivalía a un porcentaje de la película,

y del mismo modo, los sueldos del equipo técnico y actores,

equivalían a porcentajes proporcionales.

Entonces, esto implicaba un total,

y si la película hubiera tenido beneficios, que no los tuvo,

y parece que no los tendrá...

Cuando les digo a los amigos que le quitemos la espina me decían:

"¿De verdad pensaste que algún día cobraríamos, alma de cántaro?

Si lo hicimos por disfrutar".

Algunos perdimos algo de dinero, pero tampoco fue...

En este país hasta que no pierdes dinero y te arruinas no eres nadie.

Empiezas a ser alguien cuando te has arruinado dos veces.

Pues ahí estuvimos a punto de empezar a ser alguien.

"-Deberías haber ido a negociar tú. -Claro que lo conozco,

es capaz de pegarnos una puñalada por la espalda.

-Y la señora está menstruando, un poco de compasión, ¿entiendes?"

Ves que todo vale el canto de un duro.

Por ejemplo, hicimos un pase en una "major",

a ver si compraba la película con la excusa

de que teníamos este reparto increíble,

y me acuerdo que estaba todo el reparto allí

riendo exageradamente.

La única vez que los he visto sobreactuados

a estos actores tan buenos, a ver si la compraban.

Y cuando se terminó el pase, me abrazó Tosar y me dice:

"Es cojonuda. Pero, sabes que no la compran ni locos, ¿no?".

Y le decía: "No sé, igual sí".

Y no, tenía razón Tosar. Tenía más experiencia que yo,

y realmente no la compraron por algún motivo.

(Música)

Los canales por los que distribuyes las cosas

son los que hacen que las películas vayan a un nivel, a otro, o a otro.

Bueno, era una especie de experimento económico absurdo.

Demostramos desde dentro lo absurdo de la economía española y mundial.

Durante muchos años, nos sentimos útiles trabajando.

Fuimos muy felices haciéndola.

Es muy raro, "Entre dos aguas"

no puede ser más distinta de "Murieron".

Pero hay secuencias de "Entre dos aguas",

que si no hubiera rodado "Murieron", no hubiera sabido rodar.

hay una secuencia que no está montada en la película,

entre Albert Pla y Emma Suárez,

Es una especie de coreografía en la que se movían Albert y Emma

entre una cocina y un comedor.

Ese tipo de secuencia que Woody Allen hace como si nada,

que parece de una ligereza

y de una naturalidad caligráfica increíble.

Yo me acuerdo que me costaba, lo pensábamos, el "travelling"...

Y el tiempo interno es lo que más me costaba.

Y yo aprendí a hacer cine desde el montaje,

y aprender a rodar y calcular el tiempo interno y ritmos

es lo que más me costado.

Y hay cosas de "Entre dos aguas"

que vienen de haber aprendido en "Murieron",

"La propera pell", las películas previas.

Siempre vas aprendiendo.

Y "Murieron" fue un aprendizaje increíble

para todo el equipo.

"Entre dos aguas", de Isaki Lacuesta.

Hablas de "Entre dos aguas", y decíamos en la presentación

que es una de las grandes películas del año,

una de las grandes películas del cine español reciente,

sin ninguna duda.

Acabas de ganar la Concha de Oro

de la última edición del Festival de Cine de San Sebastián.

Israel y yo hacemos una película cada 10 o 12 años,

espero que los directores y productores de este país,

en los próximos 12 años, hasta que haga otra con él,

la explotéis todo lo que podáis.

Digo explotar como actor, pagadle bien.

Hay que asomarse a "La leyenda del tiempo",

hace unos años de ella.

A los dos hermanos protagonistas a los que vuelves a recurrir.

Quisiera saber por qué sientes la necesidad de volver a ellos.

¿Dónde está el origen de volver a estos dos hermanos

que no pueden ser mejores actores y que dejan con la boca abierta?

Me gusta que lo digas.

Insisto mucho en lo de actores porque hay tanto realismo

en su forma de actuar que da la sensación

de que no hagan nada y tengo ganas de enseñar el "making off"

y enseñar cómo repetimos y cómo, por ejemplo,

hay una secuencia en la que Israel se echa a llorar después de contar

cómo su mujer lo ha dejado.

Elías salió de la cárcel, su mujer lo ha dejado,

está actuando como Emma o como cualquier otro actor.

Yo estoy muy orgulloso de ellos.

Cuando hicimos "La leyenda",

una película con la que queríamos filmar el paso del tiempo,

cómo crecían estos dos niños y se hacían mayores.

Verles crecer, cambiar,

cambiar de voz sin que fueran trucos de posproducción,

maquillaje ni peluquería.

Si no esperar a que crecieran.

La fantasía era seguir rodando a lo largo del tiempo.

"-Cuando te quieres hacer el chulito delante de los demás,

dices: 'Que yo no soy tu hermano'. -Eso es mentira.

-¡Venga, hombre, Cheíto!

Y dices: 'Ojalá te vea operándote y no te digo nada'".

Yo me acordaba mucho de esa capacidad que tiene el cine

para filmar el paso del tiempo y la metamorfosis.

Yo esto, lo aprendí, me di cuenta de que el cine sirve para eso,

viendo las pelis de Truffaut con Jean Pierre Leo.

"-Hola, soy Antoine. -¡Ah, hola"

-Escucha, te llamo porque...

Porque la otra noche te dejé un poco bruscamente.

¿No me guardarás rencor?"

"¡Alto!"

U otros registros, las de Ford con John Wayne.

Cuando llega un momento en que le importa menos la trama,

sigue habiendo trama e historias de indios y vaqueros,

pero interesa ver cómo ese John Wayne mayor,

cómo se defiende un anciano. Es maravilloso.

"-Decían de mí que estaba loco y ahora, dicen que soy un héroe.

Pero loco o héroe, yo soy el mismo hombre."

Para hacer la primera parte de la fantasía,

sí era seguir rodando todavía juntos.

Que es algo que le digo también a Emma o a gente que quiero.

Y a la vez, tengo una especie de rechazo de decir:

"Ostras, mejor vayamos una por una y ya veremos".

Entonces sí que cuando hicimos "La leyenda del tiempo",

hay varios momentos en los que plantamos semillitas,

por si volvíamos a rodar otra.

Por ejemplo, hay una escena en la que se miden en un árbol

Israel y Saray para ver qué altura tienen.

Yo pensaba:

"Si algún día, dentro de unos años, volvemos, igual han crecido".

Lo que no preveía es que volveríamos

y meteríamos a sus hijas.

Es ese juego entre lo que imaginas y lo que acaba ocurriendo.

"-El mío era este. -Iguales.

-No, el mío es este.

-Pero es que tú me mides un montón más para abajo.

Ponte, que has hecho trampa."

Es muy hermoso y muy emocionante para el espectador

que vio "La leyenda del tiempo",

volver a Israel y a su mirada años después y ver dónde está.

Vuelve a nosotros de tu mano y es realmente

como si formara parte de nuestra vida.

Es una cosa muy especial.

Porque, como estás a caballo entre el documental y la ficción,

hay mucho de realidad ahí.

No sé hasta dónde nos puedes confesar de la realidad,

de la ficción, sobre todo, como se hace eso, Isaki,

cómo se hace esa cosa tan difícil.

Mí me gusta contar que la película es una ficción

y cómo la hemos hecho.

Insisto en que es una ficción muy realista,

tiene vocación de que el espectador tenga la sensación

de que lo que está viendo ocurre delante de sus ojos.

Igual que cualquier película realista, en el fondo.

Entonces, lo que hacemos es un poco un retrato de Isra,

de Cheíto y de su entorno.

Entonces, como en todo retrato, hay trabajo de condensación,

en el sentido de que hay cosas que se les ha ocurrido a ellos,

y cosas que encarnan Isra y Cheíto,

que han ocurrido a la gente de su entorno, a familiares, amigos.

Por ejemplo, la película arranca cuando Cheíto

regresa de su viaje como militar.

Estamos poniendo en escena y recreando

en clave de ficción cosas parecidas a cosas que han ocurrido.

En cambio, cuando Israel sale de la cárcel,

todo eso es pura ficción, no ha ocurrido nunca.

Y estamos jugando a poner en escena sus miedos.

En el caso de la cárcel,

sus miedos muy cercanos y muy habituales en su barrio.

Y en otros momentos, son sus fantasías, por ejemplo,

esa fantasía de cambiar de clase social,

de llegar a vivir en otro medio,

esa fantasía que allí ocurre mucho a través del narcotráfico.

Todo está puesto en escena

tanto cuando son cosas que no les han ocurrido

como cuando si no han ocurrido, sí son muy cercanas a su vida.

"-Tú eres la más grandecita

Tú eres la que tienes que darle el ejemplo a tus otras hermanas.

¿Vale, cariño? -Vale.

-Y ya sabes, ahora nos vamos a ir a Campo Soto,

a disfrutar un poquito. (TODAS) ¡Bien!"

¿Dónde está la dificultad máxima de esto

tanto para ti como para ellos?

Yo creo que la cuestión es de confianza.

De que con Isra y con Cheíto,

nos conocemos desde que ellos tenían 12 y 13 años.

O sea, yo me acuerdo de cuando llegaron sus mujeres a sus vidas.

Nos conocemos de hace mucho tiempo.

Entonces, creo que no es tanto...

A veces se dice de filmar con tal objetivo,

que no sepan que los ruedas. Aquí, es todo lo contrario.

Al final, hay un micrófono encima de las cabezas, hay una cámara.

No se trata de que la gente olvide que estamos rodando,

sino de que lo hagamos con la confianza de que colaboramos.

Entonces, lo que hicimos es un guion con Isa Campo,

con Fran Araujo, partiendo de todo ese trabajo de conocimiento,

de documentación, de vivir allí.

Y no intentamos fijar cosas en los ensayos,

sino que intentamos ir dialogando.

Y es un proceso que es complicado para Fran y para Isa,

en el sentido de que no paramos de reescribir.

Reescribimos en localizaciones, reescribimos en ensayos,

reescribimos cada semana de rodaje, e incluso durante el montaje.

Y a los actores,

en los créditos pone que la película

está escrita por Fran, Isa y por mi parte

con la colaboración en los diálogos de todo el reparto.

Nunca les damos un guion cerrado, sino que pactamos, por ejemplo:

"Entras tú, dices tal cosa, tú dices tal otra. Contestas tú".

A veces son más pautadas, otras menos,

pero no imponemos las palabras, sino que hablan con su vocabulario.

Estaba pensando además que "Entre dos aguas" también habla

de ese fracaso del sistema sin ninguna duda.

Esa angustia que siente Israel, él lo intenta,

es una buenísima persona.

Él intenta salir de ahí.

Él intenta una y otra vez salir de ahí.

Por eso, esa secuencia es tan emocionante con su hermano.

Es que no hay por dónde salir, es que el sistema te ahoga.

Y entonces, pues una vez más, es una continuación muy distinta,

desde un punto de vista cinematográficamente hablando,

pero vuelves a hablar de eso en "Entre dos aguas".

Sí, sumándole esa herida que llevan de la muerte del padre,

eso es un peso que cargan.

Y la película sale más dramática de lo que esperábamos.

Es más triste y emocionante por ese lado.

No es una cosa que buscáramos.

Pero creo que responde a que la primera película,

esa depresión social y económica ya estaba, pero como son niños,

hay una jovialidad que lo oculta.

Todo era posible aún, todavía podía convertirse en cualquier cosa.

Hay una secuencia donde fantasean con lo que serán de mayores.

Y, a medida que vamos volviendo con los años,

vas viendo que las posibilidades son cada vez más estrechas,

es muy difícil salir de ahí.

Parece que tienen unos caminos prefijados

y determinados y que están condenados a ir hacia allí.

Es esa lucha para conseguir que no sea así,

tanto en la ficción como en la vida real.

Sí pensamos mucho, con Isa y Fran Araujo,

en términos de retrato y relato,

cómo articular las dos cosas

para que las películas tengan la estructura,

pero que no se pierda este punto de retrato de emociones.

Yo me acuerdo, al hacer la primera película sobre Crava,

un poeta boxeador,

estaba en los límites de ficción, documental,

más teórica en los planteamientos, muy juguetona.

Pero me di cuenta de que yo no había retratado nada.

Y cuando había retratado algo, había sido sin querer.

Que, de repente, había filmado a alguien mintiendo y decía:

"Hala, el cine puede mostrar a alguien mintiendo y se le delata".

O alguien se emociona y ya está.

Entonces, empecé a hacer listas.

Y "La leyenda del tiempo" nació mucho de ahí, de:

"¿He filmado el deseo? No. Me gustaría firmar el deseo.

¿He filmado el miedo, he filmado la tristeza, el dolor?".

Era de qué forma podíamos filmar el dolor,

¿con un dispositivo de ficción con un dispositivo más documental?

Planteamos la situación y ese tipo de recursos

son los que servirían para hacer ese catálogo de emociones.

"Entre dos aguas" tiene algo de eso. Intentar filmar ese paso del tiempo,

intentar filmar las emociones de Isra y Cheíto.

"-Hazte el muerto, Galindo.

-¡Ay, rata! # El paraíso... #

-¡Qué buena! # Ay... #"

Nuestra más sincera enhorabuena por la película.

Estás recibiendo todo tipo de reconocimientos

y mañana se inaugura

una retrospectiva en el Pompidou de París,

ni más ni menos, el museo de arte contemporáneo

de referencia mundial.

Y, realmente,

quiero saber cómo te sientes ante esa inauguración en la que tú

has estado trabajando personalmente,

así que también tiene tu sello de autor

y creo que es algo muy bonito en una carrera.

Sí, me hace mucha ilusión.

Es el tipo de lugares al que yo iba mucho de chaval a aprender y,

de hecho, la primera película que hice,

queríamos rodarla allí y no pudimos porque era demasiado caro.

Sí.

Es muy bonito lo de estar allí, hacer retrospectiva completa,

con todos los largometrajes y 15 o 20 cortos.

Y luego,

hay dos instalaciones que hemos rodado y montado para la ocasión.

Una que es la instalación más retrospectiva,

que son películas que se desdoblan y dialogan entre sí.

Y luego, hay una instalación que se llama "Las imágenes de Eco",

que son como distintos viajes.

Una cosa entre sensorial y ensayística.

Luego, publican un libro, es muy bonito.

Está muy bien.

¿Cómo llevas la independencia como creador?

Pues no me lo planteo mucho.

Yo voy haciendo cada día y voy trabajando como puedo y como sale.

El final, tampoco te planteas mucho estas cosas.

Intento tener siete u ocho proyectos a la vez siempre

y a ver cuál sale.

La independencia se lleva en el sentido

de que intento hacer cada película,

intento hacer las pelis que me apetecen y que quiero.

Me acuerdo cuando hice la primera,

que teníamos como giras de óperas primas

y recuerdo un compañero que me decía:

"Yo he hecho una película que no es la que quería hacer,

la he hecho por comercial

y poder hacer la que quiero y tampoco ha sido comercial".

Sí, que es mejor hacerla como si fuera la última,

porque igual lo es.

Igual no hacemos más. Igual morimos la semana que viene.

Hacer cada peli como si fuera la última a mí me va bien

y que nos quiten lo bailado.

Nosotros estamos muy orgullosos de ti.

Qué bien.

Este programa te quiere mucho, te admira mucho.

Qué bonitos sois.

Muy contentos de haber crecido también de tu mano,

porque hemos aprendido mucho de ti.

Es verdad que "La leyenda del tiempo",

la mayor parte de su público ha sido en "Versión española".

Mucho más que en salas de cine o incluso en festivales.

Bueno, pues nada,

que vaya muy bien lo de mañana y que todo que te pase, Isaki,

estamos convencidos de que, bueno, ya lo es,

"Entre dos aguas" ya es

una de las grandes películas del cine español.

Así que, bueno, a partir del viernes,

está en los cines de toda España y espero que nadie se la pierda.

A ver si alguien te hace caso y alguien va a verla.

Gracias por habernos hecho un hueco,

que sé que estás en un momento con muchas cosas encima.

Te deseamos lo mejor, Isaki. Igualmente.

Larga vida a "Versión española".

A vosotros, no os despido,

llega la hora del cortometraje en "Versión española".

Hoy os presentamos un corto totalmente desasosegante,

más que una historia

es una experiencia física para el espectador.

No os perdáis "Cerdita",

el perturbador trabajo dirigido por Carlota Perera.

Estremecedor final.

La protagonista recupera sus pertenencias

después de una terrible venganza involuntaria.

Extraordinario trabajo de la protagonista Laura Galán,

que nos transmite todo el terror de la exclusión

y potentísima la puesta en escena de Carlota Perera.

Enhorabuena a las dos y a todo el equipo

por este estupendo trabajo

y gracias a vosotros por acompañarnos.

Os esperamos la semana que viene aquí, en "Versión española",

la ventana del cine español más reciente.

Hasta entonces, un beso muy fuerte, chao.

"-Ahora nos vamos a ir a Campo Soto, a disfrutar un poquito.

(TODAS) ¡Bien!"

"# El paraíso... #

Qué buena. # Ay... #"

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Versión española - Murieron por encima de sus posibilidades (coloquio)

26 nov 2018

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