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No recomendado para menores de 12 años Versión española - La mujer del anarquista (coloquio) - ver ahora
Transcripción completa

(Música)

Hola, buenas noches de nuevo.

Dejamos atrás una guerra cruel y una posguerra traumática

y volvemos al plató con los invitados de esta noche.

Buenas noches de nuevo, Antonio Cazorla.

Hola. Buenas noches otra vez.

Voy a recordar lo que sois para que el espectador entienda

qué hacéis aquí para hablar de muchas cosas.

Antonio es profesor de Historia Contemporánea

en la Trent University de Ontario, Canadá.

Juan Carlos García Funes, buenas noches otra vez.

Buenas noches.

Juan Carlos es doctor en Humanidades y Ciencias Sociales

por la Universidad Pública de Navarra.

Y Sandra Fernández García.

Sandra, bienvenida. Buenas noches.

Hola otra vez.

Es doctora en Antropología Social y Cultural por la UNED.

Yo empezaría por algo que tiene que ver

con las últimas palabras de Justo, el personaje

que interpreta Juan Diego Botto, que expresan su necesidad

de olvidar tanto horror vivido y nos sitúa

entre una disyuntiva entre el silencio

y la necesidad de recuperar de un país la memoria histórica.

Y yo os preguntaría, ¿cómo podemos hacer convivir

esa necesidad de olvidar con la necesidad de conocer

y de transmitir los errores que hemos cometido

para que no se vuelvan a cometer?

Recordar implica olvidar

porque no nos acordamos de todo.

Pero, claro, recordar no es lo mismo,

no se recuerda lo mismo en una sociedad dictatorial

que en una democrática.

No vamos a recordar lo mismo que se recordaba

en la España de Franco en la que había una verdad oficial

que negaba muchas realidades.

Recordar en una democracia es reconocer

que hay distintas memorias del pasado

y sacarlas,

evaluarlas,

compartirlas.

El papel que tenemos los historiadores en este caso

es asegurarnos de que no se reproducen mitos,

mentiras.

Señalar dónde están las ocultaciones;

señalar de qué nos hemos olvidado.

Pero al final del día es la sociedad la que debe decidir globalmente.

Y cuando digo globalmente eso implica que hay

contradicciones y conflictos y que, necesariamente,

no nos podremos de acuerdo en todo,

pero globalmente lo que queremos es acordarnos.

Y hay personas que tienen el derecho a no recordar

porque no tenemos que hacerles pasar por ese trauma

a esas personas que están traumatizadas

o sienten que se van a traumatizar si se enfrentan a ese pasado.

No hay que ser tampoco crueles con ellos.

La gente tiene el derecho a no recordar.

Pero el resto de la sociedad tiene el derecho a saber la verdad

y a enfrentarse a ella.

A mí el tema del silencio me parece fundamental.

Me parece fundamental sobre todo por cómo se ha vivido

desde el bando perdedor, por así decirlo,

el tema del recuerdo. Es decir,

cómo ha estado la gente obligada a estar callada mucho tiempo.

Recuerdo un señor que nos decía,

el típico señor mayor que apenas habla,

cuando tratamos de entrevistarle nos dijo

que había tenido que callarse tanto y tanto tiempo,

que apenas era capaz de hablar.

Ese nivel de silencio es el que ha interrumpido

las narrativas de la experiencia, las narrativas familiares,

las narrativas de la identidad y que ha generado

un vacío histórico de la transmisión oral

durante muchos años en España.

¿Cómo era?

Aquí no queda nada.

Es un puto agujero en la puerta de tu exilio.

Planta un árbol,

riégalo con tus lágrimas...

Por la necesidad de recordar,

la necesidad de la memoria histórica,

creo que es fundamental, la gente que piensa

que no deberían tratarse esos temas,

ayuda mucho si cogemos una perspectiva europea,

entender lo que hicieron los países después del nazismo, del fascismo;

procesos de desnazificación en sus sociedades

tanto política como jurídicamente con vías penales

en las que existe una ruptura de sociedades democráticas

con su pasado dictatorial.

Al margen de poner encima de la mesa

todos los crímenes que cometió la dictadura

y ese pasado traumático,

articuló también que la sociedad pudiera hablar de ello.

Y las víctimas también tuvieron,

si no de forma perfecta y a veces con procesos individuales,

una sensación de que de ello se podía hablar.

Y en el momento en que en España no se producen esos procesos,

como bien ha dicho Sandra con el tema del silencio,

no ha habido, aunque llegara la transición y la democracia,

una sensación de que de ello se podía hablar tranquilamente

y de que se podía debatir.

Por ejemplo entrevistas que he hecho en el 2000,

aún hay gente que quizá nos ha dejado el testimonio

y una vez grabado y hablado nos ha pedido:

"Por favor, no lo utilices". -Claro.

Te dice que no había hablado nunca de eso y sus hijos

que lo están escuchando es la primera vez que lo oyen

cuando te lo están transmitiendo a ti.

Es decir, no ha habido, desde el Estado

que es un actor fundamental en este sentido,

digamos un facilitar que gran parte de la sociedad

pudiera hablar de esto sin miedo.

Sandra, ¿y desde la perspectiva de las mujeres?

Porque, claro, si se habla poco de las cosas,

de las mujeres de habla menos en cualquier terreno

y cuando hablamos de guerra mucho más, claro.

¿Queda alguna deuda por saldar

con las mujeres que sufrieron las represiones del franquismo?

¡Uf! Queda una cantidad de deudas considerable.

De varios tipos, ¿no? En primer lugar,

la deuda con las mujeres que igual se tiene con los hombres,

la deuda con aquellas que fueron significadas políticamente;

con las milicianas, a las que se ejecutaron;

las que fueron a los juicios sumarísimos;

las que fueron prisioneras, las que murieron en las cárceles.

Todas esas mujeres a las que se les debe

el mismo reconocimiento que al resto de las víctimas de la represión.

Y luego destacaría dos tipos de deuda

que están muy relacionados con las mujeres.

El primero es el tema de los bebés robados.

En España hay 300 000 personas con desconocimiento de su identidad,

300 000 personas afectadas por el robo de los bebés.

Y esto empezó en los primeros años,

durante la represión.

Y la última categoría tiene que ver con la forma

en la que se reprimieron a las mujeres,

ese castigo a las mujeres después de la guerra civil.

Y es que las mujeres no fueron consideradas o pensadas nunca

desde la perspectiva del régimen nacional

como sujetos políticos,

sino que fueron aquellas mujeres que estaban o bien relacionadas

con personas que habían sido significadas

o que habían tenido relación con el bando rojo;

simplemente por ser parientes de ellos fueron castigadas,

fueron reprimidas.

¿Eh?

¿Estás pensando?

Pues piensa rápido.

¡Ah!

Las mujeres que habían tenido una participación política

fueron significadas en sus acciones

como mujeres que tenían patología en su conducta

ya que eso no entraba dentro de la naturaleza

que se le podía atribuir a la mujer entonces.

La represión que sufrieron las mujeres

fue terriblemente violenta,

pero además fue absolutamente aleatoria y vejatoria.

Es decir, el castigo que sufrieron las mujeres

fue menos definitivo que el que sufrieron los hombres

porque hay muchas menos mujeres que son ejecutadas

o que son enviadas a las cárceles.

Pero hay una cantidad terrible de mujeres que son castigadas.

O sea, que son sometidas a un castigo a nivel simbólico,

que era un castigo a nivel físico como por ejemplo raparlas,

darles aceite de ricino para que no pudieran contener sus esfínteres

y pasearlas por los pueblos; darles palizas, violarlas, vejarlas;

quitarles medios de vida, dejarlas solas

con niños a los que no podían mantener;

estar relacionadas con rojos sin posibilidad de empleo,

sin posibilidad de ganar dinero.

Eso que decía antes Antonio sobre las muertes, la inanición.

Esos castigos eran absolutamente aleatorios

y tenían un nivel de impunidad asombroso.

Lo peor de todo, además, es que no hay ningún tipo

de registro escrito, mas que de las mujeres que murieron.

En la posguerra muchas mujeres tienen que prostituirse

para alimentar a sus familias.

Entonces los hombres vienen de la cárcel y dicen:

"¿Tú qué has hecho?".

Es decir, pidiendo cuentas por cosas

que ellas han tenido que hacer para salvar a sus familias.

Antonio, te has centrado precisamente en tus estudios

en la vida de gente anónima. Sí.

Te has centrado en la vida de gente de a pie,

en miles de historias de los sufridores,

de las decisiones políticas y militares.

Precisamente cuando se habla de que quizá

se han rodado demasiadas películas sobre la guerra civil,

no sé qué opinas tú,

supongo que nos estamos olvidando de miles de historias personales

que vivieron españolas y españoles durante tantos años terribles

que no podemos ni imaginar

y cada una de ellas sería una película, ¿no?

Claro.

Nosotros hablamos mucho y con razón de la represión,

de la represión política.

Pero de la represión socioeconómica no hablamos tanto.

Los salarios de los trabajadores españoles,

por ejemplo el salario agrícola,

no hubo forma de recuperar su nivel de 1936

hasta comienzos de los años 60.

Estamos hablando de un cuarto de siglo

en el cual los trabajadores

están financiando el desarrollo económico de España

a base del hambre de sus familias;

a base de vivir estrecheces enormes.

Y nosotros tenemos la hambruna en tiempos de paz más severa

de toda la Europa Occidental, es decir, del año 39 al 45.

Para ver algo similar había que irse

a países ocupados por los nazis en la II Guerra Mundial.

¿Por qué se produce la hambruna?

¿Falta comida en España? No, no falta.

Lo que falta es dinero de las clases populares

para poder comprar la comida.

Porque el sistema de racionamiento que había en España

era corrupto e ineficaz.

Al fin y al cabo también,

quienes planean, planifican y desarrollan

todo un entramado militar de violencia

para desplegar por el país,

también tienen un plan y una concepción

de lo laboral y de los trabajadores;

tanto la articulación luego del fuero por el trabajo,

como una restructuración de las relaciones laborales

que había antes de 1936.

Es decir, se frenan todos los derechos sindicales,

todos los derechos de cualquier reivindicación salarial

que pudieran tener por miedo a la violencia.

En el golpe de Estado, en la guerra

y cuando llega esa posguerra, todo el mundo tiene claro

cuáles son los límites en los que no se puede mover.

Entre la necesidad del hambre

y la carestía de vida,

se sabía perfectamente cuáles eran los márgenes

en los que un trabajador

se podía mover dentro de una empresa.

No vemos movilizaciones laborales.

O incluso aquí no hubo huelgas hasta unas décadas más adelante.

Quizá la peor hipoteca que tuvieron los pobres

fue que porque no había dinero en la familia,

había que ir a trabajar desde muy jóvenes.

¿Qué quiere decir esto?

Pues que abandonaban la escuela. Claro.

Estas altas tasas que tenemos de abandono escolar

en España hoy en día tienen unas raíces profundas.

Sé que tienen raíces inmediatas y factores más mediatos

entre políticas equivocadas.

Pero todo viene de esa gran bola

de falta de educación pública. Claro.

Porque todo hay que decirlo,

la educación privada y religiosa está privilegiada

en los primeros años del franquismo. Claro.

Pública.

Porque había pocas escuelas y los niños y niñas,

sobre todo las niñas, no podían ir a la escuela

porque tenían que trabajar o cuidar a los hermanos.

Y eso viene de una política socioeconómica

que va en perjuicio claramente de las clases populares.

Esto que decías de la educación pública

en realidad también es un tema bastante complejo.

Es decir, la educación para empezar es segregada.

El sistema educativo que ha puesto en marcha la República,

que ha tratado de llevar la educación,

de hacer coeducación, después del golpe de Estado

la educación vuelve a estar segregada.

Las mujeres no solo van menos a la escuela

porque tengan que cuidar a sus hermanos,

sino porque lo consideran innecesario.

¿Para qué lo necesita una mujer? ¿Y a qué escuelas van?

Van a las Escuelas de la Sección Femenina

donde van a aprender a tejer, las responsabilidades del hogar;

cómo comportarse con el marido. Es decir, no se les está dando

lo que ahora entenderíamos como una educación.

Realmente se está generando una segregación social

que se arrastra durante generaciones.

Sí, sí.

"El día 4 partimos a Francia como a la Tierra Prometida.

Canta en baza al amor y a toda voz por la libertad".

Es interesante que en la película,

casi la mitad de la película trata el exilio,

que es algo que en el cine español no suele estar tratado.

La mitad de la película es la guerra, la mitad es el exilio.

La película es un aporte fundamental

porque nos sirve para trazar esas pinceladas

e intentar comprender lo que significó

la trayectoria de tantas personas que salieron del país.

Hay cifras que hablan de 350 000,

cifras que hablan de 500 000 personas

que a lo largo del 39 en diferentes oleadas

abandonan el país principalmente por Francia.

Y existen tres protagonistas principales

para ver qué ocurrió con estas personas,

que son Franco, Papen y Hitler.

En un primer momento, en el 39,

cuando llegan estos españoles,

aquellos que podían optar o pudieron encontrar

la solidaridad de redes, de personas

que en el sur de Francia les apoyan, les ayudan

y les dan cobijo, podemos decir

que fueron las personas que mejor paradas pudieron salir.

O personas que desde el exilio francés

logran hacer un exilio más hacia Latinoamérica.

Pero lo que ocurre es que se encuentran

con que van a otro país que tiene sus propios devenires

y se encontrarán después con la ocupación alemana en 1940

y con todo el marco de la II Guerra Mundial,

con lo que eso conllevaba.

Muchos españoles que se vieron allí,

fueran soldados, civiles, enfermos,

mujeres, niños, ancianos,

las personas que se vieron allí

acabaron en campos que los franceses llamaban de internamiento,

pero que tanto para los protagonistas,

como escritores o periodistas de la época,

para todos era campos de concentración.

En el caso de Justo se ve,

que acaba en el campo de Argelès-sur-Mer.

Al final acaban contribuyendo económicamente

como mano de obra a la economía francesa, trabajando.

O se les da la opción de si quieren abandonar los campos,

integrar la legión extranjera o engrosarlo en las compañías

de trabajadores de extranjeros

en las que españoles estuvieron fortificando Francia

por muchos diferentes sitios

en este contexto que se van a encontrar de la guerra.

Por poner dos ejemplos

del papel de los españoles en Francia.

El primer tren de deportados

a los campos de concentración nazi que sale de Francia

lleva españoles.

No es de judíos, es de españoles.

Y eso pasa porque el Gobierno de Franco

les retira la protección de la nacionalidad española.

Entonces los nazis se los llevan.

"Decenas de García, Fernández, López y Sánchez

figuran en la lista interminable de las víctimas de Hitler".

Dos, en la primera batalla,

en la primera batalla del Frente Occidental

entre las fuerzas nazis y los aliados,

que es la invasión de Noruega,

ahí hay españoles, que mueren en Noruega

y están enterrados en Noruega, luchando contra los alemanes.

Los camaradas están convencidos

de que muy pronto todo va a estallar.

No hay persona que asuma la idea de morir en el exilio.

Pero se equivocan,

nos queda un largo camino por recorrer.

No, no se equivocan, es verdad que todo va a estallar.

¿Por qué pensáis que este aspecto

que daría lugar a tanta imagen cinematográfica

es un territorio tan poco explorado?

Tiene que ver una vez más con el tema del silencio.

Con el tema del exilio la gente se ha ido fuera

y esa narrativa se ha construido en Latinoamérica, en Francia.

Sin embargo en España no ha habido una narrativa sobre el tema

porque estaba silenciado, es un espacio silenciado.

Hay una forma distinta

de cómo se ha construido la narrativa en nuestro país

a cómo se ha construido fuera.

Entonces si no hay un narrativa colectiva,

no hay una narrativa fílmica.

Y en cierto modo son los herederos de la lógica franquista;

de casos son más los españoles

que se han separado del cuerpo nacional.

Yo creo que aquí los demócratas hemos fallado

en reivindicar a esa España perdida.

Pero el régimen franquista no los olvidó del todo.

Cuando los españoles empiezan a salir a Europa

en masa en los años 60 a trabajar,

estos trabajadores españoles oprimidos

que se les ha quitado todo conocimiento histórico,

toda posibilidad de organizarse, y van a trabajar a Francia

y se encuentran en las fábricas, en las obras,

en los servicios domésticos,

con estos exiliados o con sus hijos el franquismo está muy preocupado.

En sus informes confidenciales dicen:

"Bueno, es que van a acoger nuestros migrantes económicos",

que son muy rentables para el régimen

y para la banca española.

Y es que nuestros emigrantes españoles

van a hablar con los republicanos y van a aprender cosas

que no les gustan que aprendan.

Hay que tener clara una cosa,

que desde el primer momento se les está persiguiendo.

Es decir, desde España se trata de que se les repatríe,

que se les vuelva a traer para juzgarles.

Incluso se hacen llamamientos a quienes no tengan delito de sangre

para que vengan tranquilamente a la España de Franco.

El tiempo mostró que no, que sin delito de sangre

podías caer en las mismas redes de represión

que se habían establecido para la gente

que pudieron coger en un primer momento.

Es decir, por una parte hay un olvido deliberado,

como retirar la nacionalidad española

y decirle a los alemanes:

"Haced lo que queráis con ellos, no son españoles".

Pero en todo momento la Gestapo colabora con el régimen de Franco

para traer a personas a las que juzgar

y acabar en consejos de guerra o la Wehrmacht.

O sea, en todo momento se les quiere estar siguiendo

y en la película es interesante cómo pasan los años

y siguen queriendo saber dónde está Justo

preguntándole a la mujer.

O lo que todo el mundo sabía, ese miedo que tiene Justo de decir:

"Estás mandando una carta y le estás desvelando a la gente

dónde estamos viviendo".

Paloma.

¡Paloma!

¿No puedo escribir a mi tío?

¿Le habías escrito antes? -Sí.

Yo cumplo mis promesas.

Le has dado nuestra dirección a un fascista.

No hay que olvidar una cosa fundamental,

el estado de guerra en España no acaba hasta 1948.

Esto es algo que a la gente le cuesta entender

porque no se explica lo que supone esto,

que un estado de guerra dure hasta el año 48.

Estamos hablando de muchos años después

de lo que es teóricamente el fin de la guerra

con ese bando de primeros de abril del 39.

Supone una militarización total de la sociedad

y esto hay que entenderlo para entender la posguerra

y el periodo franquista. Qué miedo, ¿no?

Qué miedo, qué terror horrible.

Es que no éramos ciudadanos, éramos súbditos.

Totalmente. -No teníamos derechos.

Los derechos nos los daba el régimen y nos los podía quitar.

"-¿Qué es esto, Paloma? -Política."

Yo creo que la película, en realidad,

no muestra excesivamente el papel de las mujeres

en la resistencia en España.

Lo dibujan un poco, o lo deja intuir.

Las mujeres que aparecen,

hay algunas escenas en las que sí se ven mujeres,

que están participando en algún tipo de estructura política.

Pero en general, el personaje femenino

lo que está reproduciendo, sobre todo,

es el estereotipo de la época de la feminidad normativa hegemónica.

La mujer enamorada, mira el título, "La mujer del anarquista",

ella es en función de él. Ella es la enamorada,

es la historia de amor del punto romántico

que tiene la película.

"No me importa vuestra guerra ni vuestra paz, Francisco.

Me importa mi hombre y mi vida."

La única mujer que se ve

en realidad en resistencia es esta mujer que es alemana.

Está en el exilio.

Y sin embargo, el papel de las mujeres

en la resistencia en España fue fundamental.

Principalmente, en el bando republicano.

"No entendemos por qué la revolución tiene que correr a cargo

de la mitad de la población solamente.

Somos anarquistas, somos libertarias,

pero también somos mujeres y queremos hacer nuestra revolución,

no queremos que nos la hagan ellos."

Las mujeres no solo hacían tareas de producción,

sino que hacían tareas de organización, coordinación.

Eran las que llevaban las cosas al frente.

No solamente generaron una serie de asociaciones,

dirigieron, tenían una capacidad política,

un debate político y una actividad práctica.

Es decir, las mujeres en esa época hacen algo

que no ha pasado nunca en España,

y es que toman el espacio público de una forma organizada,

y aquí ellas están organizando todos los medios económicos

y coordinan toda la retaguardia, toda la producción.

Y hay una cosa muy curiosa que quería comentar con vosotros,

cuando se dicta la ley de responsabilidad política, en 1939,

por lo que recuerdo, eran alrededor de 20 organizaciones de mujeres,

la Agrupación de Mujeres Antifascistas, por ejemplo,

hablamos de una organización que en el 36 tiene 50.000 afiliadas.

Hablamos de una cantidad tremenda de mujeres,

no solamente las milicianos paradigmáticas

que había al frente los primeros años,

sino todas las que organizan,

y hablamos de hasta 20 organizaciones de mujeres

y en la ley de responsabilidades políticas no aparece nombrada

ni siquiera una.

Están en el etcétera de las organizaciones castigadas,

aparecen las organizaciones políticas

participadas por hombres, partidos políticos y sindicales,

pero las mujeres directamente son borradas de la historia

como sujetos políticos ya desde ese punto.

Por eso esa conducta política es patologizada

como una enfermedad de la mujer.

Unos textos de Vallejo-Nágera,

lo explican muy bien y son borradas totalmente.

Significa completamente lo que ha sufrido...

¿Desde qué perspectiva?

Desde la perspectiva psiquiátrica,

además de un militar del ejército del bando nacional,

es un significado en psiquiatra en la España de Franco,

y entonces tiene un estudio

que hace con prisioneros femeninos marxistas,

en masculino además,

en la que explica cómo el carácter de la mujer roza lo infantil

y lo animal,

entonces cuando está fuera de las contenciones

que le impone el hombre,

se dedica a la crueldad,

a hacer todo tipo de desmanes,

porque lo que hace es como liberar ese especie de niño

o de animal que lleva dentro, y debe ser controlada,

y en el momento que no está siendo controlada por hombres,

que tiene algo de poder, lo que hace es hacer el mal.

Directamente en todas sus manifestaciones.

Hace una serie de supuestos estudios

y tratan de cortar, para eso las prisiones,

saturarán esas prisiones para aislar a las mujeres

que tienen esos problemas de conducta,

que han pasado de lo que debería ser una mujer, que es estar enamorada,

esperando, criando a sus hijos,

siempre confinada al ámbito del hogar,

esas mujeres que han tenido una significación política,

eso se reconfigurar como una patologización de su conducta.

Va más allá de lo que se les permite hacer.

Entonces la perspectiva,

empezando por el título de la película, como tú decías,

quizá no os parece correcta.

Claro, la película está basada en un recuerdo,

la película es pertinente en el sentido de que es una película

con unas cualidades estéticas que son innegables, personales,

es una historia más que se puede contar,

pero como narrativa, como objeto cultural,

la película está haciendo una narrativa

de las cualidades de la mujer,

de esa mujer inocente, de esa mujer que no tiene culpa de nada,

de esa mujer que no ha probado la guerra, que no la entiende,

en un momento lo comentábamos antes fuera de cámara,

ese momento en el que ella quema los libros porque tiene frío.

Hay dos momentos que pasa con su marido al principio

y al final de la película, y en ambos,

el marido la está reprendiendo.

La está reprendiendo como un niño,

le está diciendo: "No entiendes la complejidad".

Ella está siempre en una situación como infantilizada,

de esa manera es el discurso de género de la película

está reproduciendo un estereotipo muy dañino

y que además encaja perfectamente

con el estereotipo del ángel del hogar.

-Y que además, en el caso concreto de que estamos con una anarquista,

en el caso de la película, Justo.

Si uno solo ve y se acerca a ese papel de la mujer

como mujer de, parecería como...

¿Cuántas actitudes de cuántas mujeres

quedan soterradas dentro del anarquismo?

Estamos en un momento en el que, al margen de esa mujer como sujeto,

de "soy mujer de"

y él es el que tiene ideología y yo soy la que sufro sus implicaciones,

y también relacionado con lo que comentabas del ninguneo

que los propios que reprimen a la mujer

no tuvieron en cuenta las organizaciones,

estábamos en un momento en el que las izquierdas

y sus organizaciones políticas están debatiendo

si tienen que tener un papel las mujeres dentro de los partidos.

Y en el caso de los anarquistas,

encontramos, por ejemplo, "Mujeres libres", un colectivo,

que antes del golpe de Estado están teniendo congresos

dentro de la confederación nacional del trabajo

y demás organismos anarquistas en el que reivindican

que en la organización se tiene que entender que si existe

una organización juvenil entendida como tal,

que era la Organización de Juventudes Libertarias,

se tiene que entender que ellas también tienen que tener

una organización propia,

y estar activas como mujeres empoderadas

dentro de una organización de izquierdas

que por muy transformadora que fuera,

seguía repitiendo el machismo de la época.

Eso te iba a decir yo.

Porque los hombres republicanos tampoco asumen que la mujer

tiene que tener un puesto de poder o acceso a uno.

La izquierda vuelve a repetir...

El hecho de hablar de izquierda,

no hablamos de un progresismo que comprende

la integración de la mujer desde otro punto de vista.

Se estaba avanzando mucho,

pero no olvidemos que la España de los 30

en algunas cuestiones era tremendamente vanguardista

en cuestiones de género, pero en otras no tanto.

Hay por ejemplo una anécdota de Buenaventura Durruti,

en vanguardia del anarquismo en aquel momento,

en el que está cocinando con un delantal

y llega un compañero y se ríe,

como diciendo: "Si eso lo tiene que hacer una compañera".

Cuenta esa anécdota que él le contesta:

"Si te ríes de mí por tener un delantal

y hacer la comida, no entiendes nada, compañero".

Sí que es verdad que hay elementos que están entendiendo,

que si están luchando por un marco de libertades y de igualdad,

no puede haber diferenciación de hombre-mujer.

Pero no todos,

se estaban combatiendo roles de género históricos que enraizan,

como ha dicho ella, con épocas feudales.

Sandra, yo creo que ibas a añadir algo, ¿no?

Hemos hablado de los hombres republicanos y su apertura.

Yo creo que, con todas las luchas,

la lucha por los derechos de la mujer la han protagonizado,

especialmente, bueno, especialmente no,

fundamentalmente y principalmente las mujeres.

La izquierda es muy plural, sigue siendo muy plural,

en ese momento era muy plural.

Era también muy diferente en este tipo de tratamientos

entre los marxistas o los anarquistas.

Las operaciones marxistas,

las mujeres eran más de la retaguardia

y las anarquistas parecía que tenían más fuerza

en algunos planteamientos.

Pero es verdad que siempre ha habido unas peleas de estas en el feminismo

con lo que sucede entre los movimientos sufragistas

o los movimientos en los que las mujeres

trabajan en una ideología de partido,

como en el marxismo, y esto sucede aquí también.

Al final han sido las mujeres las que debido agruparse,

organizarse y las que han tenido que defender esos derechos

que de una manera formal se les había concedido

en la República durante la Segunda República,

pero que ellas tuvieron que luchar igual,

tuvieron que seguir conquistando, y, dentro de la izquierda,

fueron las organizaciones de las mujeres.

Hay algo de lo que no hemos hablado

y me parece muy importante

y es un tema protagonista en la película.

Es la ruptura se produjo en el interior de muchas familias

por ideologías distintas.

Hablamos de un hermano anarquista y de otro falangista,

de todo lo que eso provoca

para un horizonte de esa familia generacional.

"Escúchame, nosotros no empezamos esta locura, hermano.

Aquí nos desangramos todos, pero a nosotros no nos quedan

ni lágrimas, que no las habéis quitado todas,

así que vete con Franco y llórale a él."

¿Qué queda de todo eso en las familias españolas?

¿Sigue afectando esas brechas

alinterior de las casas, de los hogares,

al interior de nuestras historias, Juan Carlos?

Yo creo que para las generaciones más jóvenes,

creo que es algo lejano.

Sobre todo también porque con este mecanismo de no hablar del tema

o de que en los institutos apenas se toca...

Creo que también ha habido una generación

que ha sabido dejarlo al margen

y no implicar a las generaciones más jóvenes,

pero sí que creo que gente con más edad,

si no las ha vivido directamente,

las conoce, entiende perfectamente de dónde vienen

y, en algunos momentos, o las han superado

o las han mantenido, digamos, enconadas.

Yo creo que ahí, los historiadores y las historiadoras,

podemos aportar mucho en lo que yo creo que se trata

de hacer comprender a la sociedad y también a estas familias

de lo que implicaron aquellos años y lo que implica la violencia

y lo que implica un golpe militar, lo que implica una guerra,

lo que implica la militarización de la sociedad,

entender que la Guerra Civil Española no fue

que las familias un día decidieron llevar

a la violencia sus enfrentamientos.

Están atravesadas por lo que supone una fractura fundamental,

un golpe de Estado que fracasa,

que conlleva una guerra y cómo esto afecta a las familias.

"Tienes que tomar una decisión.

O juras lealtad al régimen y vuelves a la medicina,

o te tienes que ir de España.

Aquí ya nos complicas demasiado la vida a todos."

Y bueno, no olvidemos una cosa,

unos acaban luchando en un bando o en otro por circunstancias.

-Por reclutamiento.

-Por reclutamiento, por donde le han pillado los golpes,

porque tienen que tomar una decisión en un momento determinado

y eso se ve mucho en la familias militares.

Familias de tradición militar donde realmente hay hermanos

comandando tropas en un lado y hermanos comandando tropa en otro.

-Hay una cuestión que no se tiene tanto en cuenta,

esto de lo que decías,

la idea de hermano contra hermano,

y es que más que a nivel de las familias,

lo que nosotros hemos visto en la investigación,

es a nivel de los pueblos pequeños.

Está la cuestión de: "Se llevaron a no se quién.

Sabemos que el vecino de al lado, que habían sido amigos, le acusó".

Y cuando hemos ido a los expedientes, hemos visto

que en realidad fue todo lo contrario: dos familias,

han sido enemigos mortales durante 60 años

hasta que hemos encontrado que, en realidad,

esa persona no le había acusado, sino que había ido a defenderle,

a hacer un pliego de descargo.

"-Siempre me quedaré con la duda de si fuiste tú quien nos denunció.

-Y aunque te dijera que no lo hice.

¿Qué cambiaría?"

En las zonas pequeñas que pasan una parte de la guerra

en en el bando nacional y otra en zona roja,

y hay gran represión de los rojos sobre los fascistas,

luego vuelve a caer en bando nacional.

Hay una especie de cadena constante

de represiones y represiones de unos sobre otros

y, al final, eso generó muchos malentendidos

que no se han resuelto a lo largo de tantos años.

La película termina con un hermoso plano

en el cual la vida continúa.

Los testigos directos del horror ya no están,

pero el espíritu de lucha se trasmite a sus nietos.

No sé, ¿qué lugar ocupa, Antonio,

ese periodo de nuestra historia en la sociedad española actual?

Ha marcado la sociedad española, pero no somos esclavos del pasado.

Afortunadamente, somos una sociedad libre

podemos procesar ese pasado, podemos discutirlo,

pero hay que enseñarlo.

Y, a partir del conocimiento,

sigamos discutiendo.

Pues muchas gracias, de verdad, a los tres,

es tremendamente útil, esto sí que es servicio público.

Desde nuestra tribuna pequeñita que es "Versión española"

y a través de lo que el cine propone.

Muchas gracias a los tres.

Y a vosotros, no os despido,

llega la hora del cortometraje en "Versión española".

(Música)

Estamos felices de arrancar una nueva edición

de nuestro concurso de cortometrajes

"Versión española-SGAE".

Un concurso que ha servido de pista de despegue

a grandes directores como Nely Reguera,

Mar Col, León Siminiani o Daniel Sánchez Arévalo,

entre otros muchos.

Hoy empezamos con un corto lleno de encanto.

"Mandado", de Ignacio Bide y Xavier Bauzá,

es una comedia romántica con un estilo muy particular.

Que disfrutéis de un guion

y unas interpretaciones maravillosas

y, solo en apariencia, sencillas.

(Música)

-Darío. -Sí, estoy buscando a Rosana.

-¿Tú sabes que Rosana no está? Es mi esposa.

Vas a arreglar conmigo el temita del espejo ese.

-Ah, acá está el espejo. -Está frío, che.

¿Cómo estás? ¿Cómo llegaste? -Bien, Rosana me había explicado.

-No sabes lo que rompió las pelotas mi mujer por este espejo.

-Viste que acá tiene detallecito ahí.

Estaba en la publicación. -Sí.

-Tiene unos rocecitos. Varios rocecitos.

Pero bueno, ¿puedo pasar y probamos? -Sí.

-¿De dónde venís, vos? Del campo, ¿no?

¿Para qué carajo quiere mi mujer un espejo acá?

¿Cómo lo ves ahí? ¿Eh?

-Está impecable. -Está bien, ¿no?

¿Hacemos negocio, entonces? ¿Sí?

Aquí tenés.

¿Cómo es que lo tenías esto colgado?

¿Con taco fischer o...?

-No, pará. -¿Sí?

-Me diste 2000 pesos y son 3000 pesos.

-¿Cómo? -Que son 3000 pesos.

-Sabes que este espejo no cuesta 3000 pesos, Darío.

-Pero había arreglado eso con Rosana.

-Pero eso no cuesta 3000 pesos. Eso, ¿cuánto cuesta? 800 pesos.

-Pero no se puede, porque le dio a comprar.

-A ver, Darío... -Le dio a comprar por 3000 pesos.

-Darío, si yo te compro ese espejo a 3000 pesos,

me voy a sentir un pelotudo. ¿Pensás que lo soy?

Te vas a ir de acá con 3000 pesos por un espejo que cuesta 800

y yo me voy a quedar con un espejo de 800

habiendo pagado 3000 pesos. -Lo que pasa es que...

-Solo a mi mujer le vendes este espejo.

-Ella dio a comprar por 3000 pesos.

-Tú viste lo que son las mujeres, ¿no? Lo que gastan.

O sea... -Toma.

-¿Qué haces?

(Música)

¿No lo va a parar nadie? La puta madre que lo...

(Audio WhatsApp)

Mira, Fernando, escucha una cosa. Este...

No estoy en el pueblo, estoy en Montevideo...

¿No habíamos quedado en que los sábados no corría más?

(DESCARTA EL AUDIO)

(Audio de WhatsApp)

Hola, Fernando, ¿cómo andás? Este...

Mira, leí tu mensaje hace un rato...

Y no, yo estoy en Montevideo.

Justo perdí el ómnibus y...

Este, ponele que más o menos 13:30, andaré por ahí.

Lo que te voy a pedir, si me podés avisar

por lo menos un día antes, yo también tengo cosas que hacer.

Entiendo que hay cosas que salen sobre la marcha, este...

Pero...

(DESCARTA EL AUDIO)

(Audio de WhatsApp)

Fernando, ¿cómo andás? Este...

Yo leí tu mensaje hace un rato, me voy a tomar el ómnibus de 13:30.

Este...

Ponele que, no sé, voy a llegar un poco tarde.

Disculpame. Este... Hasta luego.

¡Eh!

¡Eh!

-Gracias. -Te lo dejaste allí.

-Fíjate que lo tenga todo. -Sí.

-Bueno, muchas gracias. -De nada.

-Sí voy a...

-¿No quieres quedarte a tomar algo calentito?

-No, muchas gracias, me tengo que ir.

-Tengo una sopa y la puedo calentar en un minuto.

-Está lindo una sopa con el frío, pero tengo que seguir el viaje.

Gracias. -¿Cómo es tu nombre?

-Darío. -Darío, es lo único que puedo hacer.

Mira, es un minuto, la caliento enseguida.

-Muchas gracias. -De nada.

Está que pela. -Ay, sí, perdón.

-¿Sos maestra?

-No, profesora.

-Por el dibujo. -¡Ah, sí!

Sí, profesora de danza, de 6 a 8.

-¿Dos horas nada más trabajás? -No, de niños de 6 a 8 años.

Y bailo también.

-Mi abuelo bailaba. -¿Sí?

-Sí, la milonga...

Lo que sabía de tango era una cosa increíble.

Este... Hablaba de eso nada más.

Una vuelta,

estuvo en un programa de televisión que se llamaba "Martínez pregunta".

Por 30.000 pesos.

Y... 30.000 pesos, no de ahora,

30.000 pesos de antes que era una plata importante.

Y le preguntaban sobre Julio Sosa. -Sí.

-Lo que sabía de julio Sosa era un disparate.

O sea, sabía hasta la cantidad de veces que iba al baño.

-Qué bien, y ¿qué hizo con la plata?

-Ah, no, no ganó.

Perdió. Perdió con en una guerra, Pero después,

yo me acuerdo porque le hicieron un homenaje en el pueblo.

-Pero ¿de dónde sos vos? -De Progreso.

¿Lo conocés?

-Progreso de Canelones, sí.

No, en realidad no lo conozco.

De Canelones, lo que más conozco son las playas.

-Ah, pero eso no vale.

¿Vos sos de Montevideo? (ELLA ASIENTE)

¿Y vivís sola acá? -Sí.

En realidad, hasta hace poco, vivía con alguien, pero...

-Lo corriste. -Algo así. Permiso.

Bueno, ahora estamos a mano.

O casi a mano, porque si perdía la billetera, me mataba.

Tengo todo ahí.

-Bueno como un susto me pegué, cuando vi que se cayó, este...

Lo primero que pensé fue: "Voy a salir corriendo".

Pero tenía el espejo y no podía correr.

-El espejo...

-Igual has dicho: "Este loco me cuelgo un espejo".

-¿Y qué vas a hacer ahora?

-¿Con el espejo? -Sí.

-No sé, yo... -¿Es por el remate eso?

-No, remate no, creo que...

No sé si te la compran en el momento,

te dan después la plata...

Pero vos, ¿cuánto era por el espejo?

-3000 pesos. (ELLA RÍE)

¿Qué? ¿Es mucho? -Un montón.

Es mucha plata.

Digo, está bueno el espejo, pero...

-Permiso.

-Te espero afuera. -Sí, sí.

-Mira, no estamos comprando nada,

pero me lo podés dejar a consignación.

-Lo que pasa es que yo no soy de acá.

-¿Sos de afuera? -Sí.

-Entonces, tendrías que llamar para venir a cobrar.

-Y, pregunta,

¿a usted cuánto le parece que le podemos sacar si lo dejo?

-A ver, déjame pensar.

Yo creo que con 2000 pesos en la mano, te vas.

Eso sí, vas a tener que volver a cobrar.

-Y...

Bueno, está bien.

(Música)

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