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No recomendado para menores de 12 años Versión española - Mataharis (coloquio) - ver ahora
Transcripción completa

(Música)

Las tres detectives averiguan,

paradójicamente, la parte oscura de sus propias vidas

después de que su mundo se tambalee,

consiguen tener la suficiente valentía

para recomponerlo y seguir adelante.

Para quien no haya asistido a la presentación,

vamos a situar de nuevo a las invitadas de hoy.

Laura Freixas, buenas noches de nuevo.

Hola, buenas noches. Yolanda Domínguez, buenas noches.

Hola. Laura Baena.

Buenas noches.

Voy a recordar un poquito quiénes sois

cada una y la unión que tenéis con el programa de hoy.

Laura, escritora todoterreno como decíamos antes,

de novela, de cuentos,

de ensayos, de crítica literaria, columnista de "La Vanguardia",

has realizado durante toda tu vida

una labor muy importante de investigación

y de promoción de la literatura escrita por mujeres.

Fuiste la fundadora de Clásicas y Modernas,

una asociación para la igualdad de género en la cultura.

Y ahora eres presidenta de honor de esta organización.

Yolanda, eres artista visual y, a través de tus acciones,

abordas, desde el humor, temas sociales relacionados

con el género y con el consumo.

Y Laura, tú eres fundadora del club de Malas Madres,

una comunidad que plantea una forma distinta

de ver la maternidad,

que se carga los estereotipos

y que habla de una madre imperfecta.

Así es.

A mucha honra, además.

(RÍE)

Bueno, pues hemos disfrutado mucho viendo, de nuevo,

"Mataharis",

esta película que Icíar Bollaín rodaba en el año 2006.

Han pasado 13 años, pero sigue de rabiosa actualidad.

Son tres historias de tres mujeres

que se apoyan y parecen una sola.

Hay una solidaridad tremenda entre ellas

y me gustaría que me contarais con cuál de ellas os sentís,

a nivel personal,

más identificadas o dónde habéis visto más

el espejo de vuestra vida.

Yo con las tres, bueno, soy la de más edad

y he pasado por las tres fases.

La de una jovencita que vive sola,

ilusionada por trabajar en lo que le gusta

y que, luego, se decepciona un poco.

Y también con ese tema de la pareja esporádica que,

por muy esporádica que sea, tú esperas que sea...

que haya como más calor humano y no sea tan instrumental.

Luego, me he identificado también con el personaje de Eva.

Ser madre y, al mismo tiempo,

intentar tener una vida profesional.

Y con la tercera, ese matrimonio que acaba naufragando

por la rutina y la incomunicación.

Y con las tres, porque las tres, al final,

son mujeres que no son víctimas,

que deciden, y eso me ha gustado mucho.

Yolanda.

Yo creo que es fácil con las tres,

pero quizás más con Inés,

porque yo estoy como muy involucrada

en ese tema de la ética del trabajo,

dar mucho la vara a la publicidad, a los medios

con esa representación estereotipada de hombres y mujeres.

Y también me planteo si todo vale por dinero, ¿no?

Yo creo que es algo...

Me gusta, ¿no?

El valor de poder hacer las cosas

no solamente por un beneficio económico,

sino porque realmente aporten un bien a las personas,

a la sociedad.

Tampoco soy madre, así que yo creo que elegiría

a Inés, pero es verdad que todas te dejan algo que te toca

y que te identificas.

Laura. Yo, sin duda, soy Eva.

(RÍEN)

Me identifico totalmente con ella.

Ha habido momentos que se me ha puesto la piel de gallina

sintiéndome dentro de la película.

Porque viví un poco la historia paralela a ella,

en muchas cosas no, pero en otras, sí.

Y renuncié como ella.

Ella cuenta que con su primera hija,

renuncia a su carrera.

Y que ahora, con el bebé, no quería volver a renunciar.

Y esa parte para mí es fundamental.

En mi vida, esa renuncia que hice a mi carrera profesional,

siendo publicista, y luego,

el darte cuenta de que no quieres renunciar.

La relación también con la pareja. Es decir,

plantea una realidad con la que me siento identificada

y ha habido momentos en los que he sido Eva.

Ya que lo has nombrado,

¿cómo fue el momento en que renunciaste a tu carrera

como creativa publicitaria muy marcada, además,

y decidiste que no podías con esa conciliación

y que lo ibas a intentar de otra manera?

Superduro.

Creo que habrá sido la crisis existencial más dura

que he vivido en mi vida.

Yo siento que soy una mujer de una generación engañada

por mensajes como "Llegarás donde quieras llegar",

Serás lo que quieras".

Y me siento orgullosa de la educación que me han dado

en independencia, feminismo, igualdad.

Pero cuando fui madre,

encontré una realidad que no me habían contado,

que esa M de madre me iba a dejar

en un segundo plano a nivel laboral.

Y darte cuenta de eso,

asumir que no eres la madre que esperabas que ibas a hacer,

asumir que tienes que renunciar a tu carrera profesional,

después de dos años.

Dos años intenté luchar por conciliar, comiendo menos,

viviendo menos y durmiendo menos; hasta que me di cuenta que me caí,

que esa capa de "superwoman" no volaba.

Se daba por hecho que yo tenía que renunciar, ¿no?

Realmente yo había sido madre para ver a mi hija

y no la veía.

Y llegaba a casa y me acuerdo de una imagen

que para mí siempre estará ahí:

yo le cogía las manitas y le ponía sus manos en mi cara con ocho meses

y le decía: "Mamá soy yo".

Porque se quería ir, cuando la chica se iba,

ella se quería ir con la chica.

Entonces fue una crisis total de renuncia a muchos niveles,

pero, a la vez, bendita crisis que me hace estar hoy aquí contigo

y con vosotras compartiendo esta película tan maravillosa.

Y que me ha hecho conocerme, ser la mujer que soy,

la madre que soy y sentirme superorgullosa

ahora de haber pasado por todo eso.

Icíar Bollaín elige con mucha inteligencia

una profesión atípica de detective privado.

Tú te imaginas que va a ser un tío con un perfil muy característico

y son mujeres que, además, intentan conciliar.

Desde vuestras dedicaciones, también rompéis estereotipos.

Laura, por ejemplo,

es atípico que una escritora aborde el género literario del diario

y es lo que tú has hecho en el libro "Todos llevan máscara",

que recuperas un diario que escribiste en los años 90,

que has retocado...

No, no lo he retocado prácticamente.

Bueno, y corregido las comas, pero no lo he retocado.

Lo he publicado porque a mí me gusta mucho el género del diario,

lo practico, soy muy lectora de diarios, pero,

como tantas cosas en estos últimos años

de mi carrera como escritora,

muchas cosas las hago porque las he enmarcado en mi propia vida

dentro de una reflexión más general sobre el papel de las mujeres

y me he dado cuenta

de que sabemos muy poco de las mujeres y de sus vidas.

Por ejemplo, si quieres ser escritor hombre,

tienes bastantes modelos.

Hay biografías, autobiografías, memorias, diarios.

En la literatura española, hay bastantes.

Pero si quieres ser escritora,

que no es lo mismo que ser escritor por muchas cosas.

Porque te sientes y eres excluida, porque no te invitan,

porque no tienes con quién hablar, tienes que conciliar,

las experiencias más importantes de tu vida o algunas de ellas,

como la maternidad, están fuera de la literatura

y no tienes precedentes, no hay tradición literaria.

Hay muchas experiencias femeninas que no han salido a la luz

y ahora lo están haciendo.

Y me gusta mucho sentirme parte de este gran movimiento.

¿Y opinas que el mundo de la cultura

sigue necesitando feminismo?

Por supuesto, el mundo de la cultura, como casi todos,

sigue siendo un mundo donde escuchamos a los hombres

y no escuchamos, o mucho menos, la voz de las mujeres.

Hay relativamente pocas mujeres que escriben y, además,

esas mujeres no pasan a las generaciones siguientes

por una serie de filtros.

Se escribe la historia,

como ahora se escriben los libros de texto,

la historia de la Generación del 27,

se ha suprimido a las mujeres que estaban allí.

Estaba María Teresa León... Las "Sin sombrero".

Exacto. No existieron, es brutal.

"Fueron mujeres de gran talento que entraron sin complejos

en el mundo artístico intelectual de la época,

rompiendo las estrictas normas sociales y culturales

de una España lastrada por mentes anquilosados.

Su obra es decisiva para entender un país que nunca las reivindicó."

Hay gente que cree que solo pasa excepcionalmente

por un raro motivo con esta generación.

No, es lo que pasa constantemente.

Estamos avanzando, pero nos queda todavía mucho para afianzar.

Sus propios compañeros tampoco hablan de ellas.

Claro, porque asociarse con mujeres rebaja.

Entonces, igual que en los diarios de escritores,

ves a ese escritor como si viviera solo en el mundo

con interlocutores que son sus compañeros y colegas varones.

Dialoga con los grandes escritores, grandes filósofos,

todos varones, naturalmente, del pasado.

Y nunca te cuenta lo que come y cómo ha llegado a la mesa

el plato y qué pasa con sus camisas porque esto se hace solo,

se hace fuera del diario.

Eso es lo que hace Icíar con esta película,

recupera la otra parte

porque solo nos han contado la mitad.

"Alberto...

que me voy a acostar. -Ahora voy."

Yolanda, en tus performances, utilizas el humor,

la ironía y descontextualizas

con el objetivo de despertar la conciencia social.

De sacudir,

para que seamos conscientes de que se infrarrepresenta

a la mujer en los medios de comunicación

y en la publicidad.

Una de las acciones más conocidas es la de "Poses",

en la que pones mujeres normales a posar en la calle

como si fueran modelos.

Háblanos de estas acciones y de lo que pretendes con ellas.

Todo está muy relacionado.

Al final, yo trabajo sobre la imagen,

que es la visibilidad y la representación.

Y que también es una forma de educar en la mirada.

Toda la cultura que tenemos es una cultura producida por hombres,

para hombres.

Y hemos asumido esa mirada mujeres, hombres, medios, publicistas.

Reproducimos, muchas veces, esa mirada sin darnos cuenta

de que son estereotipos que ya no tienen nada que ver

con la sociedad en la que estamos ahora.

Entonces, con mis acciones, trato un poco de hacerte ver

que eso que está normalizado no es necesariamente normal.

En el mundo de la moda, por ejemplo,

se nos representa a las mujeres siempre sumisas, tiradas,

desnuditas, como frágiles; pero, además,

ya relacionadas con características de violencia hacia esas mujeres.

Entonces, en "Poses",

pedí a mujeres normales en contextos normales

que no es la moda, poner esas poses.

Entonces, iban a socorrerlas. Es muy divertido.

Llamaban a la ambulancia. Es buenísimo.

Había personas que decían... Bueno,

es que cualquier pose quieta genera "¿Qué está pasando ahí?".

Una persona quieta y erguida no genera preocupación.

O sea, son poses que conllevan cierta connotación negativa.

Yo creo que es muy importante realmente

que haya más mujeres generando la cultura, generando más miradas.

La diversidad de miradas,

es muy importante que haya mujeres

que dejen de ser la musa pasiva que posa

y estén detrás de una cámara contando sus propias historias.

"¡Hola!

-Hola. -¡Hola, mamá!

-Ven aquí."

Necesitamos modelos, necesitamos saber qué han hecho otras mujeres.

Y la cultura, en el caso de la maternidad,

es escandaloso cómo no la ha reflejado.

Yo, por ejemplo, siempre cuento que cuando me quedé embarazada,

yo que siempre había leído novelas sobre todo lo que vivía,

busqué las novelas sobre el embarazo y el parto

y descubrí con gran sorpresa que no había nada.

Los modelos que hay son de madres angelicales,

tan angelicales que son absolutamente inalcanzables

y, además, que no los hay.

Ni siquiera hay muchos modelos, está la virgen María y punto.

O madres diabólicas, las malas madres.

Lo que nos faltan son madres humanas.

"¿Acabo de reincorporarme al curro y ya estoy pasando?

-Bueno, pues por una vez que no vayas, no es para tanto.

Llamas y ya está.

-¿A qué no llamas tú y dices que estás cuidando al niño?

-Joder, no es lo mismo.

-No es lo mismo, dónde va a ir a parar.

Dónde va a ir a parar."

La revolución feminista pasaba

porque la mujer se introdujera en el mercado laboral.

Ahora, la revolución feminista

para por que elijamos nuestro modelo de maternidad,

por que decidamos qué madre queremos ser, ¿no?

Totalmente.

Yo siempre digo que la mujer ha salido al mercado laboral

y tiene un papel importante,

pero el hombre no ha entrado en el hogar.

Es lo que ocurre en la historia de Eva.

Lo que hay en la realidad de la calle

es que a la mujer madre le cuesta mucho delegar

y el hombre se agarra a esa falta de delegar de la mujer.

En ese sentido, hablábamos, en la película,

que estaba muy bien dibujado el personaje de Tristán Ulloa

en su confusión de rol,

de decir: "Déjame un momento, déjame mi ritmo".

Y no tiene que dejarte porque lo que buscamos,

y en el lenguaje es tan importante, es dejar de decir "Él me ayuda",

"Es que me ayuda",

"Tengo suerte por tener una pareja que se encarga".

Eso, en el día a día de la calle, está todavía superintegrado,

por eso es tan de actualidad esta película.

Aparte, voy más allá, no es una responsabilidad de dos,

de pareja, porque hay parejas de dos mujeres, ser madre sola,

hay mil tipos de familias. Es una responsabilidad social.

Hasta que la sociedad no se responsabilice

de la maternidad y de que es el futuro de todos y de todas,

es muy complicado. Luego, hablan de tasa de natalidad,

somos el tercer país por la cola de Europa.

1,3 hijos.

Cuando haces encuestas, normalmente,

esas mujeres quieren tener más hijos, pero no pueden.

Ahí es la responsabilidad maternal no es de Eva,

no es el de la mujer, es una responsabilidad social

donde entra el gobierno, las empresas y las familias.

Ahí vemos un jefe que ve un carrito y parece que le da miedo.

"Ya hablaremos".

El 95% de las excedencias en este país

y de las reducciones de jornada lo coge la mujer.

Estamos atrapadas en las medidas de conciliación.

Con tu pareja tienes que negociar igual que negocias con un jefe.

Negociar qué tareas vas a hacer tú y qué tareas voy a hacer yo.

Qué se me da mejor, qué me gusta más, dónde estoy más cómoda.

Y a mí me han preguntado, sobre todo,

cuando eran más pequeñas: "¿Dónde están tus hijas?

¿Con quién están tus hijas?". ¿Con quién las has dejado?

Y yo digo:

"No te voy a contestar hasta que no se lo preguntéis

a todos los hombres padres que conozcáis".

-Nos falta esa representación

de hombres asociados a la paternidad.

Hablamos de la virgen María,

pero ¿qué referentes de padres tenemos en la historia del arte?

Saturno devorando a su hijo, ¿no?

No tenemos imágenes que normalicen los cuidados,

el amor de la figura masculina

y, sobre todo, de espacios domésticos.

Por eso es importantísimo tener esos referentes.

-Y también tenemos imágenes de padres estupendos y maravillosos,

empezando por Dios padre, que se limitan a decidir.

Que existe ese hijo, pero que luego no lo cuidan.

O sea, que lo que nos viene a decir la cultura es que no hace falta

que el padre ejerza realmente día a día como padre,

sino que es padre porque el hijo es suyo

y el proyecto es suyo de alguna manera.

Y la mujer es simplemente como un accesorio, un vehículo,

es la que tiene que cuidar porque es su papel,

pero él no es cuestionado como padre por no cuidar.

-Y otra cosa interesante en ese sentido

es que se habla mucho del instinto maternal

y parece que el instinto paternal no exista.

Yo veo a mi marido,

la conexión que tiene con mis hijas y a mí nadie me puede decir

que el instinto maternal sí es naturaleza

y el instinto paternal no. También lo hay.

"Puede que haga las cosas distinto o peor o más lento,

pero puedo hacerlas, joder. -¿Cuándo?

¿Cuando entras o sales de una reunión?

¿Cuando vas a comer con tu jefe o cuando vuelves?

Explícame cuántas veces has ido al médico con Nico o con Sara.

¿Y al parque?

¿Y a ver guarderías?

¿Dónde se colocan la ropa de los niños?

Si no sabes ni dónde están las toallas.

-No me manejo con muchas cosas y tú eres doña perfecta.

Pero yo cuento con ellos y son importantes para mí.

Tú tendrás tu manera, yo tengo la mía."

Una cosa que me ayudó mucho,

y me acuerdo porque ayer lo estaba releyendo, escribí un post,

la mayor tenía dos años,

estaba en la crisis de sentirme la peor madre del mundo;

y a mí me ayudó mucho la frase de Adrienne Rich, que digo:

"Si esta mujer, hace un siglo, hablaba de esto, gracias a Dios".

Decía: "Nadie ama todos los días a todas horas, las madres tampoco".

A mí, esa frase me ayudó tanto a sentirme buena madre,

desde mis pensamientos impuros de mala madre.

De decir: "No tengo por qué amar a todas horas igual".

Yo siempre digo:

"Yo quiero más a mis hijas cuando duermen y están en silencio".

"¿Te apañas con los dos? -Claro que sí.

-¿Seguro?

-Esto no se olvida, es como montar en bici, Eva.

Buen viaje. -Te lo agradezco."

¿Qué hace falta para que la sociedad se tome

en serio los cuidados y el reconocimiento de los cuidados

supondría un cambio en el modelo económico?

Desde luego, yo creo que somos las mujeres

las que hacemos esta tarea de forma gratuita sin valorar

y que sostenemos la economía de una manera muy invisibilizada.

Yo creo que habría que poner en valor

esta tarea que desempeñamos y, sobre todo,

asumir que tiene que ser algo compartido.

Yo creo que en este caso,

hablamos de una maternidad que asumimos casi nosotras solas,

pero creo que, en este caso, el gobierno, el contexto,

nos tiene que ayudar a hombres y mujeres

a poder realmente repartir esas tareas

y poder incluir a los hombres en el cuidado doméstico,

en la crianza de los hijos,

el poderlo compartir con la vida laboral.

Y si no se nos ayuda desde fuera, es complicado.

Porque ¿cómo te quitas esa culpabilidad de encima?

Parece que eres tú la que tiene que gestionar todo esto.

-Es fundamental, la responsabilidad no es solo nuestra.

Responsabilidad del gobierno,

necesitamos leyes que sean palancas de cambio

como los permisos igualitarios e intransferibles,

los incentivos fiscales para pymes,

muchas leyes que realmente cojan unos mínimos.

Necesitamos la implicación de las empresas.

Para mí es fundamental la flexibilidad.

Una madre no tendría que renunciar si le dieran flexibilidad horaria.

Y tú vas a hacer...

A mí me hace gracia porque cuando eres madre,

te organizas mejor, eres más productiva,

sacas tiempo de donde no lo hay

y no somos menos válidas para el trabajo.

"Finalmente,

el Consejo de Ministros ha acordado remitir a las Cortes

un proyecto de ley por el que se reforman

determinados artículos del Código Civil

y del Código de Comercio

sobre la situación jurídica de la mujer casada

y los derechos y deberes de los cónyuges.

Es decir, si se aprueba este anteproyecto,

las mujeres dejarán de ser la eterna menor de edad

y el famoso artículo 57 dejará de hablar de obediencias

y sumisiones".

Yo creo que nos sentimos engañadas

porque nos han dicho que podemos llegar a donde queramos, etc.,

pero mi generación no, porque yo crecí bajo el franquismo

y, desde luego, estaba claro que no podíamos.

Pero también nos sentimos engañadas

porque nos han dicho

que la maternidad es algo maravilloso,

y es verdad que lo es,

y nos sentimos muy valoradas socialmente como madres,

y a la vez, completamente desvalorizadas,

despreciadas y materialmente lo pagamos muy caro.

Las pensiones de las mujeres

son inferiores en un 40% a las de los hombres.

Cuidamos sin haberlo elegido porque, realmente,

tenemos muy pocas alternativas sociales o de corresponsabilidad.

Y luego resulta que eso nos empobrece.

¿Y cuál es el objetivo?

No es tanto cuantitativo como cualitativo:

que la cultura refleje las experiencias

y la visión del mundo de toda la humanidad

y no de una pequeña parte que son los varones,

además, blancos, heterosexuales y de clase media para arriba.

Es decir como una cultura que refleje, realmente,

lo que es la experiencia humana.

Porque, por ahora, no es así.

-También es cierto

que como la estructura está formada por hombres,

es muy difícil que los mensajes producidos por mujeres

pacen sus filtros.

Los que dan los premios, las becas, los comités de expertos valoran...

A mí me ha pasado porque tutorizo trabajos de fotógrafas

y me encuentro que trabajos que a mis compañeros hombres

no les han gustado,

a mí me fascinan, me parecen superinteresantes porque,

como mujer, conecto más con ese contenido.

Entonces, creo también que, hacer cuotas en jurados, comités,

en puestos directivos, también va a hacer que esos mensajes,

esa cultura producida por mujeres tenga mayor visibilidad

y tengan más cabida.

En la pasada edición de ARCO,

realizase una acción que se llamaba "Estamos aquí".

Precisamente denunciabas la invisibilidad

de las mujeres en el mundo del arte.

El tremendo, este año en ARCO,

hemos sido un 6% de mujeres artistas españolas,

no ha subido nada.

Es tremendo que nuestro trabajo se valore casi la mitad, o sea,

se paga la mitad que el trabajo de nuestros compañeros varones.

Con lo cual...

-Es curioso porque el dato es el mismo

en cuanto a anticipos para novelas:

los de las mujeres son, como media, la mitad que los de los hombres.

Y presupuesto de películas,

el presupuesto de una película española

dirigida por una mujer es la mitad, como 800.000 euros,

y el presupuesto medio de una película española

dirigida por un hombre es el doble, un millón y medio o algo así.

Es tremendo, porque dicen que el arte producido por mujeres

no tiene la misma calidad,

pero creo que el concepto de calidad también está construido

en base a una mirada masculina...

-Se expresan como si esto fuera una ciencia exacta.

La calidad, bueno, yo digo calidad, ¿a juicio de quién?

Claro, efectivamente.

Hay una mirada establecida, ¿no?

De todas maneras, menuda... Cuando el arte no es objetivo.

-Claro.

-Es que además hay toda una historia y una tradición

que considera las vivencias masculinas como universales

y las femeninas como particulares.

La idea fundamental del patriarcado

es identificar al varón con el ser humano,

que ya está en la palabra hombre, ¿no?

Hombre es el varón y el ser humano indistintamente.

Entonces, parece que los hombres encarnan la totalidad de lo humano,

y las mujeres somos otra cosa, hacemos literatura de mujeres,

para mujeres hablando de esas experiencias totalmente marginales

como es la maternidad, que naturalmente,

le pasa a muy pocas personas y no le importa a nadie, ¿no?

- Sí, es verdad.

"Este libro es para mujeres", "esta película es...".

Me acuerdo un post que escribí

sobre qué necesitamos más mujeres líderes en ese país,

y las propias mujeres decían

que las mujeres no éramos buenas lideresas,

que no éramos buenas jefas, que éramos peores,

por esa imagen que Laura siempre habla de la mujer jefa malvada.

Entonces digo: "no, por favor,

nosotras mismas no perpetuemos esto".

Entonces, la película me gusta mucho,

que realmente se apoyan, se ayudan, se entienden, se miran,

y eso es muy bonito.

¿Y ha dicho quién lo va a hacer?

-No, pero va a querer a un tío, seguro.

-Carmen, dile que lo hago yo.

Convéncelo, por favor.

-La cultura patriarcal presenta

a unos tipos de hombres muy idealizados,

como personajes muy positivos, que son el héroe,

el que tiene el poder, o el que lucha por conseguirlo,

los aliados...

Hay muchos ejemplos de una alianza entre hombres,

que son ejemplos ensalzados, y luego,

la transmisión de padre a hijo simbólico,

el maestro y el discípulo, en fin,

la transmisión del poder entre hombres, y en cambio,

no tenemos imágenes positivas de mujeres poderosas,

de mujeres aliadas,

más bien se nos presenta siempre tirándonos del moño,

ni de madres a hijas simbólicas, maestras o discípulas.

Entonces, nos encontramos huérfanas de referentes.

De hecho, los referentes que tenemos son:

la jovencita, mona, sexy y complaciente

o la madre abnegada y sacrificada.

Esos son nuestros únicos referentes positivos.

En cambio,

la mujer sabia o la mujer poderosa siempre es vista como malvada

o ridícula.

Y claro, eso lo interiorizamos y se vuelve un obstáculo emocional.

No queremos parecernos a esa mujer

que nos han pintado desde la madrastra

o Cruella de Vil en la literatura infantil,

hasta Bernarda Alba o hasta, bueno, los ejemplos que queráis,

de esa mujer que tiene poder y que es odiosa, entonces,

a la hora de acceder a esas posiciones de poder que,

por otra parte, ambicionamos, nos sentimos frenadas,

porque no queremos ser

esos personajes a los que todo el mundo odia

y que están solas y se lo merecen y son unas desgraciadas.

-Frenadas, o acabas haciendo lo que han hecho muchas mujeres,

de asumir un rol masculino.

Háblame del mandato del silencio,

del que has hablado muchas veces, Laura.

Uy, el mandato del silencio es una de las bases del patriarcado,

de la cultura patriarcal, lo encontramos ya...

Bueno, lo encontramos en "La Ilíada".

Eso lo estudia Mary Beard

en un librito encantador que se llama "Mujer y poder".

Lo encontramos en San Pablo,

cuando dice que las mujeres en la Iglesia callen...

Hay toda una continuidad en ordenar a las mujeres que callen

y en ordenarlas que no sepan, o sea, atacar a las mujeres sabias,

ridiculizarlas...

Pero esto va desde San Pablo o Fray Luis o "La Ilíada",

hasta un rockero que se llama Kevin Roldán,

que tiene una canción titulada "Quiero una mujer que no diga na".

(Música)

# Ya no hables más y dame un beso.

# Llegó la hora del beso.

# Llevamos como 10 horas # hablando y tú que... #

Y esto es una canción de hace cuatro días, es decir,

que hay todo un hilo conductor de mandato de silencio

y de desconfiar de la palabra de las mujeres,

de decir que las mujeres son mentirosas.

Y luego esto está en el refranero.

"La mujer y la mentira nacieron el mismo día".

"Mujer que sabe latín, ni tiene marido ni tiene buen fin".

"Mujeres y almendras, las que no suenen".

"La mujer callada de todos es alabada".

O sea, es una obsesión patriarcal,

que además justamente por ser tan machacona y tan obsesiva,

nos demuestra que no era obedecida,

porque si las mujeres naturalmente se callaran,

no haría falta estárselo siempre recordando,

pero las mujeres siempre hemos querido hablar,

opinar y participar, y siempre nos han acallado.

Y de hecho, en los medios de comunicación,

aquí y ahora, como el 70% u 80%,

más bien el 80% de voces que oímos, son de hombres.

Quienes firman artículos de opinión,

quienes participan en tertulias, esto está estudiado,

y hay grupos de mujeres periodistas que protestan contra ello,

que van sacando constantemente investigaciones,

se escucha mucho más a los hombres que a las mujeres,

o sea que la batalla, digamos, sigue.

A mí me gustaría que me hablarais de cómo veis esa nueva masculinidad

y si la revolución feminista

es también una revolución para el hombre,

y si la guerra de sexos sigue existiendo.

Yo creo que son mitos esto.

Al final,

yo creo que el feminismo no se trata de mujeres contra hombres,

ni hombres contra mujeres,

sino de hombres y mujeres contra una cultura,

o para transformar una cultura

que nos está limitando en roles que no nos dejan relacionarnos

de una manera justa y sana.

Y se trata de transformar esa cultura.

Que yo creo que a los hombres les va a beneficiar,

porque las representaciones que tienen ellos

siempre están asociadas con la violencia, la agresividad,

el dominio, el sometimiento,

y no creo que sean roles muy positivos tampoco,

y que les permitan desarrollar otras dimensiones,

como son los cuidados, el amor...

Siempre se habla como del exceso de amor en la figura femenina,

pero me parece mucho más preocupante esa falta de amor

en la construcción de la masculinidad.

Y yo creo que, por supuesto, el feminismo necesita a los hombres.

Creo que su papel tiene que ser el de codificar

o desmontar ese concepto de masculinidad.

A mí me gustaría que hubiera no tanto hombres

haciendo películas sobre mujeres,

que para eso tiene que haber más mujeres,

pero sí hombres representando otras dimensiones

de esa idea de hombre o de masculinidad.

-Para mí es super importante, aquí entra la palabra educación.

Tenemos que educar en valores de corresponsabilidad, de igualdad,

y hasta que no demos ese cambio...

Yo espero que la generación de mis hijas cambie totalmente,

y creo que hay una responsabilidad no solo en educarlas a ellas,

porque yo las educo en empoderarse,

pero si realmente no educamos también

a los hijos en el mismo feminismo

y la misma igualdad, va a ser difícil.

-A ver, cuéntanos qué ves en esta imagen.

-Parece que está asustada.

-Que necesita un botiquín para curarse.

-A lo mejor está emborrachada.

-Pues ahí parecen como héroes.

-Que está estudiando para ir a una universidad.

-En realidad, espías, o del FBI.

Respecto a un tema clave, como es la violencia de género,

se da una paradoja que me gustaría comentar.

En las encuestas del CIS,

menos del 1% de la población española

sitúa la violencia de género

entre los principales problemas de nuestro país.

¿Por qué esta incoherencia?

Yo creo que hay una cultura...

Que una de las características de la cultura patriarcal

es que celebra la violencia contra las mujeres,

o sea, que la presenta de una forma que la embellece,

que le da un toque de glamour...

Bueno, Yolanda esto lo ha estudiado muy bien,

por ejemplo, con las fotos de moda.

Hay fotos de moda, que tú ves esa foto y lo que ves

es una chica asesinada, tirada en el suelo,

o que ha muerto de sobredosis.

Entonces, le da un toque de glamour a esto y lo normaliza,

o también hay otra versión que es la ridiculización de las mujeres

y de la violencia, o sea,

presentar la violencia contra las mujeres

de una forma humorística.

(Música)

-Se pone mucho énfasis

en que las mujeres reconozcan la violencia.

A mí me cuesta creer

que todas las campañas contra la violencia

se dirijan a las mujeres.

A día de hoy, se ve en la tele.

"Reconoce, eso no es amor, denuncia,

no dejes que te miren el móvil...".

A mí me gustaría que se dirigieron también...

-Campañas institucionales... El mensaje es hacia la mujer.

Sobre el cuerpo de las mujeres

deciden todas las personas menos nosotras.

Yo hice en 2014 una acción

en la que acudíamos a los registros de la propiedad de bienes muebles,

como objetos, ya que nos tratan como objetos,

nos objetifican en todas partes, vamos a ir, vamos a presentarnos

en los registros de la propiedad de bienes muebles

a solicitar la propiedad de nuestro cuerpo.

Vale, soy un objeto.

Y yo juego mucho a devolverte lo que tú me das.

Soy un objeto, pero soy de mi propiedad.

Y fue brutal, porque los registros alucinaron,

se pusieron de nuestro lado,

admitieron todas las solicitudes y se generó

como un movimiento a escala nacional

de mujeres en todas las provincias

que se autoorganizaban para ir a los registros de la propiedad

a reclamar la propiedad de su cuerpo.

Yo creo que nos tienen que dar un poco más de autonomía.

Somos personas, podemos decidir. Y yo creo que es una vuelta atrás.

Yo estoy viviendo mucho esta resistencia

que empieza a haber ante el feminismo

como algo positivo, en el sentido de que estamos moviendo cosas.

Yo lo vivo como...

Bueno, parece que esto empieza a moverse,

realmente estamos consiguiendo avanzar.

Entonces, claro, antes decía Laura: "es que cuesta mucho".

Claro que cuesta cuestionarte

que todo lo que llevas haciendo durante años está mal.

A mí me ha costado muchísimo, yo sigo en ello todavía.

Y claro,

hay muchas personas que se resisten a perder esta silla

y esta comodidad, pero es que es de sentido común,

esto no va a ir para atrás, solo podemos ir hacia adelante.

(Música)

Yolanda, quería hablar de una cosa en la que tú estás

con mucho activismo y muy consciente.

Has criticado siempre con tus acciones a las marcas

por su comportamiento machista,

y creo que esto está muy bien hablarlo

para generar conciencia también.

¿Qué diálogo tendría que tener el consumidor con la marca

y viceversa para cambiar las cosas?

Pues fíjate, la palabra es diálogo.

Acabo de estar en el Festival de publicidad de San Sebastián

la semana pasada,

y les he pedido que escuchen a las personas,

porque viven como en una burbuja, hacen sus spots para ellos,

para sus premios y sus obras,

y no tienen relación con quien ve sus mensajes, entonces,

y esto es básico en la comunicación.

La comunicación hoy es en todas las direcciones.

La marca emite un mensaje y las personas le pueden contestar,

y esto lo llevan fatal.

Hoy, gracias a las redes sociales, podemos decirle a una marca,

a Zara, a Mango, o a un anuncio:

"no me gusta, me parece sexista, me ha ofendido o me ha hecho daño".

Y la marca tiene que decidir entre retirarlo o pedir disculpas,

si realmente no se ha dado cuenta. Puede ser.

No creo que las marcas tengan la intención

de hacer daño a las personas pero...

-Hay unos egos en la publicidad...

Yo viví una relación de desamor total con la publicidad.

Mira que soy publicista por vocación,

hasta que me encontré en agencia con briefings

en los que había que hacer cosas

que realmente no conectaban contigo.

Y es lo que hemos estado hablando todo el rato,

es que el director creativo...

Siempre he tenido directores creativos hombres,

que han hablado de nosotras y de cómo nos sentíamos.

-Hace poco hemos conseguido que retirasen un anuncio

y pidieran disculpas.

Era un anuncio de una marca de gafas donde aparecía la cara de un hombre,

que era un hombre del montón, de cierta edad,

con arrugas y tal y unas gafas,

y entonces estaba enmarcado por las piernas superesculturales

sobre tacones de aguja de una mujer,

y se veía a la mujer, bueno,

el cuerpo de la mujer hasta la cintura.

A mí me hace gracia cuando luego ellos explican

que esto es para hacer pensar y para provocar.

Pero si es el tópico más architópico del patriarcado,

que es presentar a los hombres por su cabeza

y a las mujeres por su cuerpo.

El cuerpo sin cabeza de las mujeres...

Mira, esto es una cosa...

Fijaos cuántas veces una mujer embarazada es presentada

como un vientre sin cabeza,

y luego están todas las mujeres de los carteles de películas.

De esto hay un estudio,

"Las mujeres sin cabeza de Hollywood",

que son carteles de películas,

donde ves cuerpos de mujer superesculturales,

siempre sin cabeza,

lo cual nos deshumaniza completamente

y nos convierte en objetos.

-Bueno, en la maternidad que has dicho,

cuántas veces cuando eres madre, sobre todo al principio,

te preguntan por el niño y la niña, nadie te pregunta por ti.

Tú pasas a un segundo plano.

Que yo recuerdo la relación con mi propia madre

y mis padres y era como: "¿perdona?".

Luego mi madre, siempre ha intentado decir: "cuídate tú".

Pero sí que hay una parte de perder la identidad y de decir...

Brutal.

Pues me están haciendo ya todo tipo de señales

de que tenemos que terminar...

Qué pena, con lo bien que lo estábamos pasando.

Eso es que os habéis olvidado de las cámaras

y que habéis estado charlando tranquilamente.

Os estamos muy agradecidos por vuestro tiempo,

por vuestro activismo, por vuestra dedicación

y por haberos convertido en referentes

que la sociedad necesita

y que realmente son un servicio público,

que es un concepto que aquí en esta casa

nos gusta mucho utilizar.

Gracias de verdad, a las tres. Gracias.

-A vosotros. -Un placer.

Pues muchas gracias a vosotros también

por acompañarnos un día más.

Ya sabéis que la semana que viene tenemos una nueva cita

para hablar del mejor cine español reciente.

Hasta entonces, un beso muy fuerte. Chao

(Música)

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Versión española - Mataharis (coloquio)

06 may 2019

El programa, moderado por Cayetana Guillén Cuervo, tiene como invitadas a Laura Freixas (escritora), Yolanda Domínguez (Artista Visual) y Laura Baena (Fundadora del Club Malasmadres). A partir de la película de Icíar Bollaín: “Mataharis”, hablan sobre feminismo y cuestiones de género.

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  1. Puri Lorca López

    Maravilloso coloquio tan necesario y gratificante muchísimas gracias

    29 may 2019
  2. Andrea

    Excelente. Excelente. Más de esto.

    28 may 2019
  3. Luisa

    Maravilloso diálogo sobre la desigualdad en nuestra sociedad

    11 may 2019
  4. Luisa Abad

    Maravilloso diálogo sobre la desigualdad en esta sociedad

    11 may 2019