www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.17.1/js/
5398329
No recomendado para menores de 12 años Versión española - Luz de domingo (coloquio) - ver
Transcripción completa

Ahí dejamos a Estrella y Urbano

con la mirada puesta en la Estatua de la Libertad

soñando con una nueva vida, un lugar donde volver a empezar.

Damos la bienvenida de nuevo a la protagonista femenina

de la película, Paula Echevarría.

Buenas noches de nuevo.

Buenas noches. Enhorabuena de nuevo

por este luminoso y preciosísimo trabajo.

Muchas gracias.

Que haces en esta historia tan bonita.

Y al director de esta película, José Luis Garci. Buenas noches

otra vez. ¿Qué tal? Buenas noches otra vez.

Hemos disfrutado.

Qué pena, no están Alfredo ni Carlos.

A ver esto, te quedas un poco...

Da un poco de cosita, sí, porque faltan muchos de ellos

y da mucha nostalgia.

Sí. Y mucha cosita.

Y más gente, falta Gil. Sí, claro, falta Gil Parrondo.

También. La verdad es que sí.

Y Ricardo Navarrete. Y Horacio Valcárcel.

Y Horacio Valcárcel.

Estaba viendo. Digo: "Madre mía".

Es una sensación un poquito de orfandad,

¿verdad? De pérdida total.

De pérdida.

Recuperamos el oxígeno

porque tiene un final luminoso la película,

un final optimista, un final lleno de esperanza,

que es lo que pretendíais

Horacio Valcárcel y tú.

Sí, señor. La película tiene

un precedente, obviamente, que es Ramón Pérez de Ayala,

que es autor, un escritor asturiano

que vivió a caballo entre el siglo XIX y el XX,

que escribe la historia,

pero que vosotros os inspiráis en ella,

no es una adaptación,

es una inspiración, es un relato libre que parte

de ahí, pero, por ejemplo, tiene un final muy diferente.

En el relato de Pérez de Ayala,

los protagonistas mueren y vosotros habéis querido

todo lo contrario, no solo que sigan viviendo,

sino que sigan viviendo con una luz maravillosa

que es esa ciudad de Nueva York,

que para ti es tan importante, José Luis, en tu cine y en tu vida

y quiero saber cómo proyectasteis Horacio y tú

este final y por qué decidís que termine así.

¿Qué significa esa ciudad para ti?

En esa época, era la ciudad donde acudía todo el mundo,

acudían desde la gente a la que le importaba el cine,

todos los alemanes, Fritz Lang, Billy Wilder,

Otto Preminger, pero iban de aquí, de nuestro país,

los pastores vascos iban para allá.

En el cine, era la nueva tierra de promisión,

que era entonces Estados Unidos,

era el país y la imagen la Estatua de la Libertad,

es que donde allí podía ser,

¿cómo te diría yo?, de la nada, millonario.

¿Dónde es eso posible?

(RÍE) En Nueva York. No era verdad, porque luego

fíjate tú lo que había allí.

Pero a mí me gustaba la idea de que estos salieran

de este mundo pequeño

para enfrentarse a un horizonte mucho más amplio.

El relato de Pérez de Ayala

son muy pocas páginas,

entonces pensé que era un ensayo bonito para hacer

lo que iba a pasar en España poco tiempo después,

los dos bandos irreconciliables,

porque la idea mía que está en esa película

que está en la España actual que vivimos

es que no nos que remos, porque si nos quisiéramos

un poquito, no habría tantos problemas entre nosotros.

Solo nos ponemos de acuerdo cuando hay una catástrofe

y hay que portarse bien y llevar agua y llevar esas cosas,

inundaciones, con cosas de esas es cuando somos solidarios.

Pero, por la otra parte, yo creo que no nos queremos.

Me parece que no ha fraguado España,

quiero decir, que, ¿cómo se llamaba esto?,

el pegamento, el Sindeticón que había.

(RÍE) Sí, entre Asturias y Andalucía,

entre Cataluña y Extremadura,

está como despegado.

Y eso, si lo llevamos a la España actual,

está mucho más. La España actual es un traje

que ya, de tanto tirarle de aquí, de aquí,

de la manga, ya está hecho una ruina,

ya no hay que enviarlo al tinte, habrá que buscar la manera de...

-Lo dice Andrea Tenuta en la película.

Lo dice. El personaje de ella.

-Como: "Hay que ver cómo es esta España".

-No se alegran por las cosas buenas que les pasan.

Se alegran por las cosas malas que le pasan al vecino.

La película apuesta

por dos maneras muy distintas de responder a un problema,

a una agresión brutal,

que es la que recibe el personaje de Estrella

con la violación,

y eso es muy definitivo,

creo que posiciona al espectador directamente

en un lugar y que habla de distintas formas de responder

ante la vida.

Juaco necesita venganza

para liberarse,

pero es una venganza, lógicamente implica violencia.

Y el personaje de Álex, Urbano,

opta por la razón, por protegerla a ella

y por la contención y me parece que eso merece detenernos ahí

y hablar de ello. Es un consenso entre los dos,

uno se iba a ocupar de una parte y el otro se ocupaba de la otra.

Es más fácil entre dos porque, si no,

¿qué hubiera hecho abuelo solo con ella?

-Lo que te pido

es que sigas siendo como eres.

(Lluvia)

Y que me dejes a mí ser como soy.

Es precioso cómo está planteado.

Es una maravilla cómo dice...

Y cómo está resuelto; planteado y resuelto. Está bien.

Lo que tú dices, hay dos maneras de terminar con esto:

la del amor y la de la venganza,

pero hasta la venganza,

en esa violencia, no hay una violencia exces...

No hay una violencia, la gente respiraba en el cine,

sentías como el...

(SUSPIRA)

¿Es verdad o no?

-Sí. Porque a ti,

porque, como espectador,

te cuesta también la contención del protagonista.

Exacto. Porque entiendes a Juaco.

"Oye, que no tienes sangre en las venas",

lo que dice el abuelo, es decir,

"ve y véngate".

La deshonra, aunque uno la olvide, no pasa,

mientras los demás la recuerden.

-Ya, pero es que ella no es la deshonrada, ella es la víctima.

Los deshonrados son ellos.

-Y de lo que Pérez de Ayala

trataba de hablar era de que en una España rural

se cometen también una serie de atrocidades, exagerado,

porque en el relato de Pérez de Ayala la violan

los nueve. Es imposible, porque hubiera muerto la chica.

Pero, evidentemente, hay un tipo, que se llama Urbano,

que está sacado de otro libro de Pérez de Ayala,

"Las novelas de Urbano y Simona".

Entonces le metí el personaje ahí de Pérez de Ayala,

que es un chico estupendo y, digamos, de los que no abundan,

de los que no hay: sereno, juicioso

y que entonces entiende que esa atrocidad

que acaban de hacer con esa mujer,

lo primero que hay que hacer

es cuidar a esa mujer.

-Ella es lo único que nos tiene que importar.

Un tema que me parece interesante,

que es la dualidad entre el bien y el mal,

la luz y la oscuridad, cómo en un mismo entorno,

con herramientas parecidas,

los seres humanos pueden tener la luz que tienen los personajes

de Estrella y Urbano

o ser la maldad absoluta y concentrada,

que es la familia que es

del cacique. Volviendo un poco a lo de antes,

el mal uso del poder.

-Las leyes y las mujeres

están para violarlas

siempre que nos causen problemas.

-Se mezclan muy bien los dos mundos

porque los dos están llevados, creo,

desde la convicción. Parece que no hay remedio, ¿no?,

que no hay luz en la oscuridad y que existe el mal realmente.

-Y existe el bien. -Existe el mal, existe el bien

y, para que haya uno, tiene que existir el otro

porque si no... -No, pero existe el mal,

estamos viéndola de actualidad hace poco.

Hay una mujer que mata a un niño a golpes.

Eso es el mal, o sea,

no es ya un crimen, es el mal.

Entonces existe también, gracias a Dios, el bien

y hay gente que te deja asombrada porque no pide nada

y es una gente que está ofreciendo lo que tiene

y eso es fantástico también, o sea,

hay gente buena.

Tendrían que canonizarte.

-Hay un bien y hay un mal y en la película yo intenté

haya una luz, que es la que tenía ella,

la que tiene el chico, Álex González, que es una luz,

que es una inocencia y una belleza de luz,

y hay una maldad escondida

y estos tipos son malos y están siempre como en interiores

o incluso en la iglesia o están

en su casa, pero hay otro mundo

y están con escopetas y es

otro mundo diferente.

¿Cómo recuerdas el rodaje

y cómo recuerdas determinadas secuencias?

Dime qué fue para ti lo más placentero,

lo que te hizo más feliz de este rodaje,

y lo más duro de afrontar.

El rodaje fue placentero por todos los sentidos que había

porque, ya lo decía antes, en Asturias, el personaje en sí,

Estrella es una maravilla

que preparar, que afrontar, que hacer, que ejecutar, o sea,

era una maravilla, con José, que me entendí con él

desde el principio a las mil maravillas

y con todo el resto de actores,

que, como digo yo, los personajes,

mucho es tuyo y mucho es de los ojos que te miran

y que regalan tantas cosas. Cuando estás haciendo un personaje,

es tan importante lo que tienes enfrente,

lo que te está dando el que tienes enfrente,

pero es que hasta lo duro lo recuerdo como algo bonito.

Todos esos retos que yo iba superando

los recuerdo como una parte muy bonita

de la película y luego escenas

con Alfredo, tener escenas con Alfredo,

que yo había veces que decía: "Dios, que alguien me pellizque",

y con Álex, esos ojos de Álex, con Toni,

con todos. Es que, de verdad, fue muy bonito.

Yo recuerdo

momentos tan boni...

Aquella romería, es que, de verdad,

esa romería con aquellas luces, con aquellos.

-La gente. -Esos encuentros

con Urbano paseando.

Yo digo una cosa siempre, yo conocí Asturias de la mano de él.

Soy asturiana, pero conocí Asturias de verdad

de la mano de José Luis.

Ya somos dos, yo Asturias también de su mano.

(RÍE) Asturias.

"El abuelo". "El abuelo".

"La herida luminosa" y "El abuelo",

las dos. "El abuelo" es toda Asturias.

-Sitios de mi tierra que no había visto en mi vida

y no me imaginaba ni que pudieran existir.

Asturias es como un protagonista más

de la historia.

Sí, total. ¿Qué aportaba para ti?

Quiero decir, está casi siempre en todas tus películas

esta Asturias. Para ti, Asturias

forma parte de tu vida,

tú eres asturiana. El autor del relato era asturiano,

era de Oviedo. Pérez de Ayala.

Pero ¿qué aporta Asturias?

¿Por qué querías hacer esta historia en Asturias?

Porque en Asturias está...

Mi padre era de Gijón

y yo, mis primeros años,

están los veranos en Asturias. Creo que la primera fotografía mía

es con mi madre en la playa de San Lorenzo

y entonces te marca mucho la infancia

y entonces siempre me ha gustado mucho Asturias.

Pero he tenido la suerte de no pensar que solo es Asturias,

sino que me gusta mucho España, es decir, que yo sé que podría rodar

muy bien en Galicia, en Andalucía, en Extremadura.

Yo soy de los que creen que España

es un lugar extraordinario,

por donde vas, hay ya huellas romanas, acueductos,

el paso de la historia, Córdoba, cuando estuvieron aquí los árabes,

es decir, que hemos tenido la suerte

de que esa mezcla de judíos, moros y cristianos

haya dado un país estupendo,

lo que pasa es, como el chiste de los mexicanos,

que nos han puesto aquí a nosotros

y no lo sé, pero España es un país

como para vivir en vacaciones siempre,

es un país de estar en vacaciones.

-Es verdad, sí.

Sí, la gente se engancha con España, claro,

la gente viene para un verano y aquí se queda a vivir. Eso sí.

Claro. Es una maravilla.

Por eso, cuando terminó la Dictadura,

el año 75, y empieza eso

que luego se conoció con la Transición,

fue fantástico.

Cada uno en su profesión,

el que era, yo qué sé, aparejador, ingeniero,

músico, arquitecto, cineasta,

todo el mundo dijo: "Oye, vamos a tirar para arriba"

y España, que era un equipo de segunda división,

el Langreo o uno de estos jugó la Champions League,

subió a primera y subió a la Champions

y fue un esfuerzo general.

Yo no entiendo a esa gente, y no es nostalgia barata de garrafa,

que dicen lo de la Transición. Pero ¿qué queréis? Fue fantástico.

La gente de ahora hubiera sido incapaz de hacer la Transición,

pero incapaz, no hubieran sido capaces de ponerse de acuerdo,

como se puso gente con camisa azul,

que había firmado sentencias de muerte,

tipos del Partido Comunista. Por ejemplo, Santiago Carrillo,

que he hablado con él varias veces, dijo:

"Claro que sí, la bandera de España. Claro que sí, el himno de España".

Carrillo, joder.

Pero porque se pensó en España y es un poco lo de la película:

"Primero en Estrella, vamos a pensar en Estrella".

Vamos a cuidarla y a recomponer su corazón.

Ahora vamos a cuidar a España,

a recomponerla un poquito, sanar un poquito su alma y luego,

pero es lo que pasó aquí.

-Y ya te dije en anteriores entrevistas

que no vendo.

Hablemos de Alfredo Landa.

Fue el último trabajo

que interpretó. El último que hizo.

Es una cosa maravillosa,

es una especie de lección magistral

de arte. Economía de medios.

Economía de medios.

Increíble, como John Wayne,

pero eso, es una cosa maravillosa

lo que hace Alfredo aquí y sé perfectamente que tienes

muchísimo que ver porque, si alguien dio

un giro a la carrera de Alfredo Landa,

fue José Luis Garci en el primer "Crack".

Deja eso y pon ahí tu carterita de mierda.

"Le faltaban esos 24 anexos. Se oyó una voz

del señor Domínguez que decía: 'Fernando, Fernando'."

-Areta, dame el mechero o te quemo los huevos.

-En esta película, le dije

que nos fijáramos en Jean Gabin.

En las últimas películas

de Jean Gabin, él decía:

"No me saquéis la cara, la gente sabe cómo tengo,

sacadme de espaldas"

decía siempre Jean Gabin en las últimas obras.

Y aquí está con una economía de gestos absoluta

y yo creo que él

estaba muy cómodo

y tiene una mirada de una enorme profundidad.

Buah. La mirada que tiene

ya es muy profunda.

Yo no sabía que iba a ser la última película suya

ni él tampoco.

Lo bueno de Alfredo, que lo tiene Carlos Santos,

no lo digo porque haya trabajado con él ahora,

de los actores, que los hay buenísimos

y a lo mejor incluso mejores intérprete que ellos,

son como de acero y plastilina a la vez, con lo cual,

en un mismo plano, no en una misma escena,

en un mismo plano, pueden ser unos tipos

que están muy relajados y muy tranquilos

y de repente explotan,

cosa que le pasa, por ejemplo,

a Joe Pesci, a Robert de Niro.

Joder, que nunca estás tranquilo.

Sí, sí. Produce una cierta intranquilidad.

Inquietud. Porque sí, está muy bien y sonríe,

pero dices: "Pero este puede llevar y salta".

Eso lo tenía Alfredo y eso lo tiene

Carlos Santos

porque es muy difícil el tener esa sensación.

A veces lo tiene Al Pacino también.

Sí, sí. Ese tipo de persona.

Y Alfredo aquí estaba,

no sé qué película era la que hacíamos nosotros,

ocho, siete,

no me acuerdo, y él estaba

muy muy concentrado, ya tenía

problemas que no sabía nadie todavía, pero nosotros

sí lo sabíamos, ya cosas de memoria,

tenía algún fallo,

que luego ya se le reproduce unos meses después.

Acordaos en la entrega.

De los Goya. De los Premios Goya,

ya el cerebro le patinaba a veces, por así decirlo.

-Le jugó una mala pasada. -Ya le pasaba ahí.

Sí, sí. Pero creo que es

un actor muy grande.

He tenido una suerte que sí me merezco,

que es que he trabajado con los mejores.

-Yo le aseguro que no me voy a andar con bromas

a la hora de cuidar el buen nombre de mi nieta.

-Dinero.

No hay nada mejor que el dinero.

-No sabes lo que fue

ese rodaje, sabrás de otros, pero ese rodaje,

esos momentos después de comer.

-(RÍE) -Esas sobremesas,

que yo me quería ir nunca a retocar maquillaje,

con Carlos, con Alfredo, con José.

-Sí, nos lo pasábamos bien.

O sea, yo estaba así, con la boca abierta todo el rato

escuchándoles las historias, historias que tenían para contar.

O sea, yo me moría.

Es una generación que se nos está yendo,

porque quedan muy poquitos actores

de esa generación que es insustituible.

Va otra diferente. No sé qué aportaremos nosotras.

No sé, no tengo tanto que aportar.

Desde luego, lo que aportaron ellos,

eso es una cosa muy importante

para este país, fundamental para la cultura.

Sí, y me siento muy privilegiada

de haber estado en esas mesas.

Especiales, por ejemplo,

ahora se ha ido,

hace un mes y pico, Arturo.

Sí. Por encima de todo

que puedas decirle, tenía algo que no existe ya,

que tenía su público.

-Claro. -Pues, como él, había muchísimos

que eran todos esos,

tenían su gente, eran como los equipo de fútbol,

tenían sus correligionarios que les gustaba mucho. Entonces

es una generación irrepetible.

-Sí. -Porque, además,

estaba muy trabajada, habían hecho mucho teatro,

habían recorrido el país de arriba abajo

con los baúles, que se decía entonces.

-Para mí, Pepe Sacristán, en otro trabajo,

que yo he trabajado cuatro años.

-Sacris es el último que queda.

-Es que aquí yo he trabajado cuatro años

y las historias que me ha contado,

cuando mandaban los baúles de las obras de teatro a América

y a lo mejor tenían no sé cuántas funciones diferentes,

pero, como no llegaba el baúl, tenían que hacer todo con la misma.

-Con la misma ropa. -Daba igual la función que fuera,

todo con la misma ropa. Es que me quedo embobada escuchando.

-Todos eran unos grandes amantes del cine,

todos, todos.

¿Qué dirías que tiene José Luis Garci

que hace que los actores

demos lo máximo de nosotros mismos?

Pero hay momentos en los que ni siquiera tu amor

puede lavar mi memoria.

Hay una cuestión de confianza,

que él confía en ti y él te deja hacer y te cuida

y, cuando un director

te está cuidando, aparte de querer exprimirte

lo bueno, pero te está cuidando a la par,

hay una cosa como que se...

Te abres.

Sí. Bajas la guardia.

Tú sabes que él confía en ti 100 % en lo que le vas a dar,

entonces tú te abres y confías en él al 200 %

y haces lo...

Y esta cosa que tenemos los actores

de necesitar la aprobación del director

de una manera enfermiza y buscar su mirada

y, como José te está devolviendo la mirada.

Todo el rato, allí, a tu lado, al lado de la cámara.

El respeto es absoluto. Hay respeto, hay admiración,

hay amor con mayúsculas, pues el actor, claro, dice:

"Bueno, aquí estoy". Claro, entregada a la causa.

-Hay una cosa que siempre digo y lo sabéis vosotras

y que, por ejemplo, en la escena esta

de la que estábamos hablando

de cuando ella rompe el traje de novia,

que justifica lo que he hecho desde el principio de mi carrera:

no puedes decir "acción".

Le tienes que decir, como le dije a ella:

"Estamos todos preparados. Está rodando la cámara".

-"Cuando tú quieras".

-"La luz está puesta. Cuando tú quieras, tómate la acción,

Paula, tranquila" y ella se mentaliza,

hasta que empezó.

No puedes decir "acción" y hacerlo.

Creo que es bueno para vosotros y luego sabéis

que os quiero, el problema es que os quiero.

Yo quiero a los intérpretes.

Os quiero. Los hombres, a las mujeres,

a los niños que trabajan en las películas.

¿Por qué? Porque es el mejor medio,

por no decir el único, que tengo para contar la historia.

Hay un texto y unos diálogos, un argumento,

pero ¿cómo llevo yo eso a cabo?

Con vosotros. Si yo no quiero a los intérpretes,

¿cómo los va a querer la gente?

Es imposible. O sea, que si yo no quiero,

yo no te quiero a ti haciendo eso, ¿cómo te va a querer la gente?

Yo te tengo que querer.

La mirada mía tiene que estar presente.

Y entonces creo que eso es lo que pasa.

Que hay otro tipo de directores,

que no son criticables, por supuesto,

pero que a los actores los dejan solos y les dice:

"Tú eres profesional, tu texto y ya lo sabes, esta es la escena".

Creo que es lo contrario. Y ahí te sientes muy solo,

muy vendido, tiras de oficio, tiras de...

Recursos. De recursos.

Claro, eso hablaba de entregarte,

que, cuando te abres en canal, no hay recursos y es todo

sobre mesa. Todo verdad.

Todo aquí. Claro, efectivamente, es así.

Pero fíjate lo que te digo,

esta película la he hecho con gente nueva.

"El crack cero" dices. Sí, esta película de ahora.

Ellos me veían a mí

realmente como lo que soy, como ha salido la película,

como alguien analógico.

(RÍE)

-Es verdad. -Podemos contar

que no tiene ni móvil.

-No, no es por eso, sino porque yo no he usado

estas cosas de ahora.

Ni combo.

Pero lo del combo, ¿cómo puedes estar rodando

una escena y estar 20 m detrás mirándola

a través de una pantalla,

cuando tienes al actor y a la actriz delante?

Y les extrañó a Carlos Santos y eso que yo estaba pegado a ellos

y yo les decía: "Pero si no es una cosa mía.

Coged una fotografía en cualquier libro de cine,

mirad una película de Fritz Lang, de John Ford,

¿dónde está el director?

Pegado a la cámara y pegado a los actores.

Si es que no hay nada más importante,

porque, además hay, ¿cómo te diría yo?,

estoy respirando vuestro aire,

la atmósfera, en el plano, la estás teniendo.

-La cámara siempre se come cosas.

-Claro, entonces hay una atmósfera,

que tú estás pegado, estás a medio metro,

y que la estás aspirando al mismo tiempo, y yo creo

que eso es fundamental para que el actor en ese momento

decide que puede darlo todo en cada plano. Y luego otra cosa,

al rodar en decorado,

hay algo muy importante, que es que estás en un camerino

y te dicen: "Al set, que vamos a rodar"

y, joder, dices: "Voy a rodar en un plató,

con un decorado",

no lo veo estar en la calle pasando frío y que te dice:

"Vamos, venga, rápido, súbete la chaqueta, que rodamos.

Espérate, que pasa el autobús".

Es distinto, es otra cosa. Entonces ¿qué quiere decir?

Que yo he sido más conservador toda mi vida

y soy del cine de Hollywood y nunca he estado, por así decirlo,

infectado con el virus de la "nouvelle vague",

con ese tipo de cine más moderno o como sea.

Entonces esto que he hecho ahora, insisto, la última,

pero esta que acabamos de ver también,

son películas analógicas, son películas de otra época,

no tiene nada que ver con el cine que se hace ahora,

que yo lo respeto enormemente porque, además,

no lo sabría hacer.

-Hace más de 50 años, ya lo decía Valle-Inclán:

"En España solo se premia lo malo"

y es una costumbre muy arraigada.

-Y no va a cambiar nunca.

-Es una película B,

es una película que está en un territorio B,

es una película como las películas americanas

de los años 40 y 50,

es una película donde yo he tratado de buscar la atmósfera,

eran películas de atmósfera, del tono, del "mood" de eso,

tenían algo especial las mujeres y los hombres

de esa época, pero yo he hecho una película española.

La gente no juega al póker, juega al mus;

no llevan trincheras, llevan gabardinas; es decir,

es Madrid, son personajes muy reconocibles.

¿Y el blanco y negro?

Y el blanco y negro, como te decía antes,

es porque esa época especial entre el final de un tiempo,

en el año 75 se desarrolla la película,

y el inicio de otro con más esperanzas

yo la veía con la luz del nodo la película.

Claro.

Entonces había que cuidar mucho la luz en esta película,

las sombras, por eso hay muchas lámparas de mesa.

No sé cómo decirte, es eso, la atmósfera lo es todo y luego

los intérpretes.

-Necesito alguien de confianza que me eche una mano.

-Yo hago lo que tú me digas aunque esté cagando.

"El crack cero" se estrena este viernes

y creo que es un pequeño acontecimiento

para el mundo de la cultura,

y, por supuesto, para el cine español,

sin duda ninguna. Mención especial a Carlos Santos

y el personaje que construye.

Y quiero decir, mira lo que pone

José Luis Garci en el programa nada más abrirlo,

que dice mucho de él:

"No me digas que te ha pillado por sorpresa.

Los besos siempre se ven venir".

Pues esto. Este es "El crack cero" también.

Esto es José Luis Garci.

Muchas gracias, Paula Echevarría. Quiero volver, amenazo con volver.

¡Por favor, te queremos aquí!

Te queremos aquí, belleza. Estrella.

Ahora me da un poco de corte. Permíteme que te diga una cosa:

no se te ocurra volver a amenazar con no dirigir

porque tú no sabes vivir sin dirigir

películas. Sí, he vivido estupendamente.

Pero sabiendo que volverías algún día.

Por favor.

He vivido pero muy bien. Vas a seguir dirigiendo, ¿no?

¿Eh? Dilo aquí, dilo aquí.

Voy a seguir viviendo.

Dirigiendo. Te vas a comprometer.

Comprométete. Ahora no me atrevo a decir nada.

Nunca digas "nunca jamás".

-La tercera. Pues entonces despedimos

con una buenísima noticia y es que no se va a ir.

No sé, no sé. De detrás de la cámara.

Muchas gracias.

Gracias a las dos. Gracias.

A vosotros. Gracias a ti, José Luis,

y gracias a vosotros también por habernos acompañado esta noche.

Ya sabéis que os emplazo

al domingo que viene, dentro de una semana,

para seguir hablando del mejor cine español reciente.

Feliz semana.

  • A mi lista
  • A mis favoritos
  • Luz de domingo (coloquio)

Versión española - Luz de domingo (coloquio)

30 sep 2019

En el coloquio, moderado por Cayetana Guillén Cuervo, participan el director José Luis Garci y Paula Echevarrría, protagonista de la película.

ver más sobre "Versión española - Luz de domingo (coloquio)" ver menos sobre "Versión española - Luz de domingo (coloquio)"
Programas completos (85)
Clips

Los últimos 938 programas de Versión española

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios

El administrador de la página ha decidido no mostrar los comentarios de este contenido en cumplimiento de las Normas de participación

comentarios.nopermitidos