www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.17.1/js/
5071002
No recomendado para menores de 12 años Versión española - Lejos del mar (coloquio) - ver ahora
Transcripción completa

(Disparos)

Hola, buenas noches de nuevo.

Dos disparos secos

acaban con toda esperanza de derrotar al pasado.

Con su eco atronador regresamos a nuestro plató

donde damos de nuevo las buenas noches

al autor y a los protagonistas de esta demoledora película.

Imanol Uribe, buenas noches. Hola, buenas noches.

Eduard Fernández, buenas noches. Hola.

Te iba a llamar Santi, pero me he cortado.

Tenía ahí un lío. Elena Anaya, buenas noches.

Hola, Cayetana. Con el corazón un poco encogido,

porque que al final los quieres, los quieres a los dos

y quisieras que pudieran avanzar con alguna luz en el horizonte y no.

¿No había posibilidad de otro final? Sí, la hubo incluso en el rodaje.

Si recordáis,

manejamos distintos finales a lo largo del rodaje.

Eso lo permitía el rodar en una playa,

que es donde prácticamente se desarrolla toda la película.

Y fuimos dejando el final para el final,

valga la redundancia.

Había otras alternativas que manejamos.

Se salvaba uno, se salvaban los dos, pero al final,

la realidad implacable, por lo menos a mí,

no me permitió ni ponerle música a la película.

La película iba a tener una banda sonora.

-Es verdad.

-Incluso llegué a hablar con el músico que la iba a hacer,

pero al final, no sé si os habéis dado cuenta,

no tiene banda sonora.

Solo tiene una música incidental

en la secuencia divertida

que presentáis una boda.

Hay músicos ahí, Javier y Verónika, que cantan...

Sí, en la boda. Que es música en directo, digamos.

Y una canción de Javier Ruibal, que yo se la pedí antes,

sobre el guion, para la película,

y que no la pude meter,

después de los títulos de crédito, casi al final de la película,

porque la película no admitía músicas,

no había manera de meterle una música,

era todo una cosa tan dura y cerrada

que no permitía la entrada de la música.

Sé que vosotros estuvisteis colaborando

constantemente y activamente en ese contenido, en ese guion,

que pertenece a Imanol Uribe y a Daniel Cebrián...

Pero ellos también tienen una parte.

Claro, sé que habéis colaborado activamente en ese desarrollo.

¿Estabais de acuerdo con ese final? ¿Qué opináis? Empecemos por ahí.

Como dice Imanol, rodamos casi cronológicamente.

Qué bien. Sí, eso es media vida.

Media vida. O un poco más de una película.

Luego se puede hacer de todo,

pero hay alguna película que lo pide,

y esta lo pedía absolutamente.

Si no, habría que haberla hecho distinta.

Como fue así, el final lo dejamos para el final.

Entonces, nosotros íbamos cada día al Playazo, a esa maravilla,

en cine se trabaja un poco y llegábamos de noche,

cada día veíamos amanecer. ¿Te acuerdas?

"A ver cómo amanece". Era una maravilla ver eso.

Estábamos hasta el final, no había nadie en la playa.

Esto te va creando un clima, una cosa,

todo el equipo viviendo fuera de casa,

va creando un clima y una serie de cosas

que yo creo que, de cara al final, se fueron cerrando las puertas.

Entonces, ese final, igual no, igual tampoco.

Y ahora mismo, una película cuando está hecha

no me imagino otro final. Claro, claro, claro.

Habíamos rodado alguno, incluso alguno bastante luminoso.

-Sí, sí.

-Quedaba un poco "truchi", francamente.

-Había un final que era excesivamente forzado.

Acababan los dos en La Concha de San Sebastián.

-Ay, sí, es verdad. -Lo manejamos.

-Es verdad.

(Disparo)

A mí me pasaba, yo sentía que Marina, de alguna manera,

no podía volver a tener una vida normal,

como hay un momento se lo recrimina

al personaje de Eduard, a Santi.

Ella quisiera tener una vida normal, quisiera volver a ser feliz,

quisiera volver a enamorarse, quisiera poder amar a su hijo,

pero yo creo que la vida es para vivirla

y para solucionar los problemas y las heridas

y Marina atrapó una herida muy grande,

quizá porque era una niña socialmente,

y hay veces que la familia, los amigos dejan todo quieto,

nadie habla de nada y que la vida pase.

Y a veces la vida trata de otra cosa,

de abrir las heridas y de compartir el dolor

y en esta historia no se comparte el dolor,

el dolor se queda dentro y años después,

por algo casual de la vida,

hace que vuelva con mucha fuerza y mucho odio.

Además, ella vive ese silencio a su dolor,

de una manera muy traumática, porque se lo dice a su marido.

Cuando su marido ha tratado de no tocar ese tema,

ella lo vive con un desinterés y un desamor por su parte.

Realmente, sí parece que es... Sí, se lo dije a él y a todos.

Ella es una madre que guarda el dolor debajo de una alfombra,

se lo diría a su hermano,

que pertenece a no sé qué asociaciones,

¿pero a ella quién le ha preguntado cómo está?

Nadie.

Y eso es importante.

Es importante no dejar de ver al otro, en la vida.

Nosotros, como actores, lo hacemos constantemente,

pero es tan importante estar en contacto

con el aquí y ahora y cómo te sientes

para seguir viviendo.

Es muy bonito eso que dices de no dejar de ver al otro

porque habéis conseguido

dos personajes que son como dos fantasmas en vida.

(ASIENTEN)

Pero su fisionomía, su presencia en la película.

Es muy espectacular.

Cada aparición que haces como Marina es una especie de...

Más que nunca, tienes unos ojos traslúcidos.

Es una cosa fantástica lo que consigues.

Te lo digo de corazón, Elena. Muchas gracias.

Aparece con ese pelo encima de la cara,

la mirada perdida,

es como si estuviera, pero no estuviera nunca.

Es una cosa muy particular. Como si fueras a un palmo del suelo.

Es que es alguien

que no actúa por su propio instinto y por su propio deseo,

creo que venga la muerte del padre,

pero, de alguna manera, está dominada

por una fuerza interior incontrolable.

No es venganza, creo que se llama dolor.

Dolor, sí. Dolor, a secas.

Y está fuera de sí.

Hay una secuencia, que nosotros nos reíamos mucho,

que es cuando estoy en casa con la fiesta de cumpleaños,

y tengo una conversación muy marciana

con la madre de uno de los niños... (RÍE)

Imanol me decía: "Vete más, estás fuera, eres un ser muy raro".

Y yo le decía: "Imanol, nos estamos pasando".

Y él me decía: "Esto es lo que quiero".

Y lo hicimos. -Sí.

-Había momentos en los que Marina era un poco...

No sabías por dónde iba a salir. -Es un personaje muy...

Los dos son personajes perjudicados. Ella especialmente.

Y manejábamos eso. Ahora, lo que ha sido una gozada

es trabajar secuencia a secuencia, con todo el tiempo del mundo,

que lo teníamos,

porque es una película muy sencilla de otros elementos.

Es muy sobria, muy, muy, muy elemental, muy sobria.

Estaba dedicada a ellos dos, a sus caras.

Y desmenuzábamos todo.

Ellos se lo han currado

y han ido desmenuzando y sacando y sacando.

Sí, se consigue, se consigue, porque mira que es difícil

lo que queríais contar, difícil generar esa empatía

y es que se consigue, se consigue segundo a segundo.

Yo te voy a preguntar: ¿cómo se está viviendo

la reinserción de los etarras realmente en la sociedad hoy?

Porque es un tema del que se habla poco ya

y sí me gustaría ponerlo encima de la mesa,

porque la película plantea una cosa muy importante

que es pagar el delito, pagar por él o no pagar por él

y cómo la sociedad no te deja olvidar.

¿Cómo se vive esa reinserción?

Lo vivo un poco de lejos, porque no vivo allí.

Yo vivo aquí, voy de vez en cuando, todavía tengo familia en Bilbao,

mi madre vive en Bilbao y voy mucho

y voy a San Sebastián y lo veo un poco,

pero desde fuera...

Igual, a veces desde fuera las cosas se ven mejor.

Me da la sensación, para las expectativas que yo tenía,

de que todo ha ido muy rápido, de que todo ha ido muy rápido,

de que, de repente, la gente intenta olvidar,

intenta olvidar ese pasado, no sé hasta qué punto,

yo creo que hay que recordarlo para después poderlo olvidar.

Me da la sensación

de que ha ido todo muy rápido y se ha olvidado todo muy rápido.

Es una impresión muy elemental y desde fuera.

(ASIENTE)

Mi impresión yendo ahí y no siendo de ahí, además,

es de que están en otra etapa, de que es realmente otra etapa,

otro momento histórico,

todos los momentos son históricos, por cierto, últimamente.

Sí. Es otro momento, creo, y la gente está en otra,

lo cual tiene algo también muy positivo.

-Sí, tiene ese lado bueno de que estamos mirando

hacia delante, pero yo creo que lo de atrás

hay que comerlo, masticarlo, deglutirlo

y esta película intenta ahondar en eso.

Que es de lo que hablabas tú.

Está bien no estar todo el rato con ello,

pero también hay que afrontar las cosas para poderlas sacar.

Y si llega el perdón de alguna manera

o de algún caso individual, como ha ocurrido,

también celebrarlo.

A mí me impactó mucho durante el rodaje

una imagen que salió en un periódico de una víctima,

viuda de un señor al que habían matado,

y años después había salido

la persona que había cometido el asesinato

y hay un abrazo de esas dos personas en una foto

que mostré y compartí

y me pareció muy sanador, de alguna manera,

por ambas partes.

Si se consigue eso, qué bonito,

qué manera de expresar un pacto con la paz,

con empezar a vivir.

Si eso le hubiese pasado a Marina y la sociedad le hubiese dejado...

No es el perdón personal,

es que los demás también te dejen perdonar,

eso creo que puede ayudar también.

En ese caso, ese abrazo era muy real, muy íntegro

y, de hecho, nos abrazamos en un momento dado de la peli.

Se lo pedí a Imanol. Le dije: "¿Lo puedo abrazar?

Delante de todos estos que nos están mirando".

Porque me sale abrazarlo.

Y no es amor, es otra cosa creo que mucho más elevada.

¿Compartías con tu personaje ese sentimiento de impotencia,

de incapacidad de huir del pasado? ¿Yo personalmente?

Al construir el personaje. (TOSE)

¿Entendías esa impotencia, esa incapacidad?

Yo creo que todos lo tenemos todo.

Un actor debe ser suficientemente dúctil e inteligente,

junto con el director,

para abrir el cajón de las cosas que todos tenemos,

todos tenemos quiere decir que todos podemos llegar a matar,

que van los cascos azules a Bosnia a salvar a la gente

y acaban violando y poniendo no sé qué en los huevos,

haciendo torturas.

Yo creo que es bueno tener la alerta de que todos lo tenemos todo,

lo mejor y lo peor.

Y responsabilidad también de cada uno

de qué cajón abre en la vida, y como actor en este caso,

saber qué te toca abrir y cerrar en cada momento.

Yo me puedo reconocer en cosas de Santi.

Creo que de casi todos los personajes que he hecho

podría haber sido yo, podría ser yo, sí, probablemente.

Todos podría haber sido yo, según las circunstancias.

En este caso, como decía,

pretendíamos que fuera una historia humana,

por tanto, alguna gente cercana "abertzale" que hablamos en Euskadi

para preparar el personaje y demás decía:

"¿Pero este se ha acogido a la 'vía Nanclares'?

-No, olvídate de todo. Es un caso muy raro.

-Sí, es una película".

Por tanto, está como aislado el personaje,

se ha aislado de todo en la cárcel y en todas partes.

Ha rechazado todo, ha rechazado pertenecer a ETA,

ha rechazado la reinserción que proponía el gobierno

y sale y se va, no vuelve a Euskadi, sino que se va al sur,

a lo más alejado, distinto y geográficamente un desierto,

tiene algo de desierto y, como decía Pasolini,

"parece que el desierto es el lugar donde encontrarse a uno mismo".

Un desierto con mar que es precioso.

-Perdona que te interrumpa.

Hay una cosa importante en el personaje,

que es que le pilla, además, con el pie cambiado.

El origen de la historia,

es un guion que lo escribimos Daniel Cebrián y yo muy rápidamente,

en cuatro meses, y rodamos...

Es la película más rápida en la que he estado.

Entre que empezamos a escribir la primera secuencia

y rodar la primera secuencia

no pasaron más de seis o siete meses.

Eso no me había pasado nunca en la vida.

Ahora estoy en un proyecto que llevo ya dos años y pico

y me queda otro todavía.

El detonante de la historia fue la doctrina Parot.

Es un personaje que está en la cárcel,

que le quedan muchos años

y que, de repente, lo ponen en la calle

y le pilla con el pie cambiado, no sabe qué va a hacer con su vida,

no se lo ha planteado y huye hacia el sur.

Ese fue un poco el inicio de toda la historia.

A mí me gustaría saber

cuál ha sido para ti la mayor dificultad, Eduard.

En un personaje en el que había que trabajar la empatía.

Había un riesgo, lógicamente. Es un personaje que, socialmente...

Él ha cometido un delito

que es muy cuestionado por mucha gente,

pero lo que perseguía era, precisamente,

que el espectador quisiera a Santi.

Eso es lo que te ocurre realmente. Sí.

No intentarlo directamente, porque no se puede.

"Quiéreme, quiéreme".

Sería bonito, iría por la calle diciéndolo.

(RÍEN)

Ah...

En primer lugar,

esa gente cercana al mundo "abertzale" que conocí,

cuando se despidieron, me acuerdo mucho, me dijeron:

"Sé respetuoso con el personaje". Yo les dije que sí, evidentemente,

y que sí, principalmente, porque soy respetuoso con mi oficio.

Soy actor, por tanto, tengo que respetar al personaje,

inevitablemente, porque lo voy a interpretar yo.

En ese sentido, ya es un inicio del trabajo del personaje.

En ese caso, era alguien profundamente herido

y, probablemente, para siempre,

sabiendo que la felicidad que puede asumir él tiene un techo.

Por eso se va al mar, mira, empieza a vivir de nuevo

y no sabe cómo manejar eso ni cómo le va a ir la vida

ni cómo va a pasar nada.

Él pretende empezar, habla con su madre y le dice:

"Claro que te echo de menos,

pero estoy aquí, no sé cómo hacerlo".

Es un hombre que se está buscando

y que se está intentando dar el permiso a sí mismo de vivir

y de llegar a un cierto grado de felicidad,

pero es alguien que llega como a la luna,

que no sabe casi nada.

Pues sí que le das una enorme dignidad.

Sí que cumpliste el deseo que te proponían,

porque hay un respeto al personaje enorme

en el planteamiento por tu parte, hay una dignidad enorme, tremenda.

Yo me respeto menos, ¿no? (RÍE)

Sí, pero cómo recibe él esos ataques le da mucha dignidad al personaje.

Cuéntame tú cómo te planteas a Marina.

Hay algo en un actor que es muy importante

que es encontrar las razones que tiene el personaje para actuar.

Encontrar los motivos.

Es un personaje que, desde que le ocurre esto,

siendo una niña, creo que a fuerza de todo lo que recibe de fuera,

se convierte en una mujer muy mental.

Y estudia Medicina,

como te decía antes, se dedica a salvar vidas.

Eh...

Le obsesiona su trabajo, su profesión, su familia menos,

porque la empatía no la trabaja tanto,

pero es una mujer

que, una vez que se encuentra con esta cara, que se cruza,

la vida hace que se cruce con este señor,

con la misma cara, 20 y tantos años después,

y que su vida pegue ese vuelco, ese giro tan brutal,

a partir de ese momento

creo que empieza a ser un personaje intuitivo

y la mente y la razón se bloquean, es como si cayese una gota de ácido,

y es la intuición lo que hace

que este personaje empiece a bombear,

su corazón empieza a bombear de nuevo sangre y adrenalina

y empieza a tener un instinto y un movimiento casi animal

que no reconoce.

Bueno, y comete una atrocidad

y esa atrocidad le lleva a otro tipo de consecuencias,

entre ellas, salvarlo, porque no tiene

el valor de dejarlo morir desangrándose en la arena.

Y luego todo lo demás,

que podría intentar llamar a la Guardia Civil y decir:

"He cometido esta atrocidad, vamos a solucionarlo".

Pero no, no puede. No es mental, es el instinto.

Ahí yo creo que hay una parte de venganza, de ira, de dolor,

algo, como te decía antes, tan dañino y tan peligroso.

Son las consecuencias de la violencia,

la violencia que esta niña vive

y se mete en su ADN sale a borbotones

y es como un animal herido que va a matar.

Es muy curioso cómo conseguís

situaciones muy cogidas por los pelos del guion,

dramáticamente, que podrías decir: "¡Hala!".

Pues no, vas detrás, vas detrás.

Es muy interesante observarlo

y escucharos cómo lo habéis compuesto.

Realmente el dolor es tan fuerte

que ella acaba por encima de su vida,

incluyendo a su hijo. Totalmente.

Lo de su hijo es lo más elocuente.

Cuando decías "¿cómo te acercaste a Santi? ¿Cómo lo hiciste?"

Claro, yo... Hay imágenes de las que uno huye.

Ante las que uno hace: "Quita, quita".

Una de ellas es la que este protagonizó

matando a un señor que iba de la mano de una niña pequeña.

Cuando uno toma conciencia de eso dice: "Quita, quita".

Yo creo que Santi llegó, francamente, a mirarlo de frente.

Voy a mirar esa escena que yo protagonicé y la mira y dice:

"Ya. ¿Y tengo que vivir con esto para siempre?"

Lo asume y dice: "Sí".

Le da el peso que le da eso en la vida

y a consecuencia de eso sigue viviendo.

Cuando esta le pega un tiro... "Esta".

Cuando Marina me pega un tiro. -Dos.

(RÍEN)

-Eran tres. -Uno se me escapó.

-Uno no acierta. Pero le dispara tres, es verdad.

Cuando me pega el tiro, como dice en el guion,

este vuelve al punto cero.

Yo había subido cuatro escalones

y, de repente, he bajado al cero y ya no sé.

Ahí también empieza a confundirse, ya no sabe.

Ve a aquella niña, la quiere salvar, no la quiere...

No se sabe qué quiere.

No se sabe qué rol tiene él con ella

y se confunden los dos.

Es una confusión muy bonita de emociones.

Que se acaba entendiendo. Mira qué era difícil, ¿eh?

Obviamente, es una película de personajes, clarísimo.

Se sustenta sobre los dos.

Hay dos secuencias en las que se sustentan los dos,

cada personaje.

En el caso de Eduard es la secuencia de la bañera.

Claro.

Y en el caso de Elena, la secuencia de la cena,

después, cuando se van los invitados.

Donde sale todo lo que tienen dentro de verdad en ese momento.

Esas dos secuencias, que se las trabajaron ellos, además.

Cada uno por su lado intensivamente.

Son de ellos esas secuencias.

Poco antes de salir, no sé cuándo exactamente,

empezó... No sé.

A creer que podía vivir con eso.

He empezado a perdonarme.

Tenía 8 años, joder.

Tenía 8 años, iba con mi padre de la mano

y le pegasteis dos tiros.

¡Y me lo arrancasteis para siempre, joder!

¿Hablasteis con víctimas del terrorismo

para componer los personajes?

¿Cómo os acercasteis al tema? Que era un tema lejano, ¿no?

¿Arranco yo? Venga.

Pues yo tenía una propuesta y a mí un día Imanol,

porque yo soy muy obediente, parece que tengo mucho carácter,

pero luego soy muy buena y muy obediente.

A Imanol le dije: "Tengo esta idea, me gustaría llamar a esta persona".

Imanol me dijo: "No, es una película".

Me pidió no hacerlo y yo obedecí.

Pero casualmente apareció esa foto que te comentaba antes

y no tuve un encuentro personal, pero sí un encuentro casual

con un abrazo que me emocionó profundamente y me llegó.

De hecho, se lo enseñé, fui con la foto a todo el equipo.

Yo no tuve ninguna charla con ninguna víctima.

-Es que es una película. Quiero decir, es una ficción.

Bueno, me he metido. -Imanol prefería que no lo hiciese.

Yo también quiero que me cuentes tu punto de vista.

Es una ficción, entonces,

entiendo que los actores quieran investigar al máximo

y, de hecho, pues sí, algunas cosas, algunas llamadas hicisteis.

Algo te documentaste. -Un poquito solo.

-Pero me daba un poco de miedo mediatizar todo.

Además, en este tema,

que es tan peliagudo y tan mediatizado por la política,

nosotros queríamos,

yo, por lo menos, quería huir de la política como de la peste.

Era una historia de personajes. -Yo quería, tenía interés...

Nos reunimos con alguna gente "abertzale", del movimiento de ETA,

y, por otro lado, yo quería conocer a gente

que hubiera estado muchos años en la cárcel.

Gente, de ETA o no,

gente que había estado muchos años en la cárcel

y ver cómo eso mella y lo que significa eso.

Me dijeron cosas que, al final, alguna no la pudimos poner.

-Alguna está que no monté. -Sí.

Pero que algunas eran tremendas,

como que cuando sales de la cárcel y vas al monte te caes,

porque no estás acostumbrado a la irregularidad del terreno.

Todo es plano en la cárcel durante 20 y pico años.

Vas andando y acabas así.

Como que te cuesta reconocer las caras.

Estás acostumbrado a unas cuantas caras

y, de repente, tanta cara nueva no la reconoces.

Y bueno, eso formó parte de todo lo que iba poniendo

para hacer el personaje

y luego me ocurrió una cosa de aquellas curiosas.

Yo estaba haciendo teatro,

no sé qué estaba haciendo en San Sebastián.

Yo siempre que voy a San Sebastián voy a La Concha,

como para decir "acabo de llegar, buenas tardes".

Y estaba paseando por La Concha,

ya sabía que íbamos a rodar la película

y voy andando por La Concha

y me encuentro en medio del paseo de La Concha

un zapatito de niño o de niña así. -Me llamó.

-Rojo.

Uno solo.

Digo: "Hostias". Ahí me... Puff. Me vino toda la imagen.

Es una anécdota, pero es curiosa. Es curiosa.

Por ejemplo, yo recuerdo mucho la preparación exhaustiva

que se hizo Elena con las curas.

¿Te acuerdas? -Hostia, sí.

-Pues claro. Claro, te iba a preguntar.

Ella es doctora, entonces tiene que...

Hay un trabajo muy intenso detrás de todo eso.

Yo me he fijado mucho en eso, inevitablemente,

porque tienes que tener una destreza con todo lo que haces.

Era una fiera. Claro.

Había cosas que Imanol decía... -No sabes la chapa que les di.

-Uy, uy, uy. -Yo estaba siguiendo el protocolo.

"Esto hay que hacerlo así".

Imanol: "Estoy hasta las narices. Llevamos 45 planos viendo cómo..."

Yo: "Es que esto tiene que ser así, Imanol".

Efectivamente, es una ficción, es una película y existe el montaje.

¿Qué reacción tuvo el público

relacionado con víctimas del terrorismo

o con familia de etarras? ¿Qué reacción tuvo la película?

Yo tengo un recuerdo... No sé si estabais.

En San Sebastián sí estuvimos juntos en el pase,

yo estuve en el festival, fue muy bien el pase.

Yo tuve después una experiencia curiosa,

no sé si estabais. -Creo que no.

-En un festival que hubo en Bilbao de Derechos Humanos

y se pasó la película allí, fue un mes después de San Sebastián,

y después hubo un coloquio y había entre el público

familiares de víctimas del terrorismo

y hubo una discusión interesante, curiosa y yo creo que positiva

entre ellos, entre unos y otros con respecto a la oportunidad o no

de hacer esta película sobre este tema y hacerla así.

Fue muy curioso.

Había gente que defendía la posibilidad de tocar este tema

y a otros no, que les parecía muy terrible

y que este tema no había que tocarlo ni tocarlo así de ninguna manera.

Yo entiendo.

Hay que meterse en la piel de una víctima del terrorismo

y están en el derecho de decir y hacer lo que quieran

y cada uno lo encaja como puede.

Yo no sé lo que haría

si, de repente, me matan a mi hija cuando la llevo del brazo.

Yo no sé cómo voy a reaccionar.

Nadie sabe cómo va a reaccionar con el paso del tiempo.

Este coloquio tuvo... Fue una cosa curiosa.

Entre ellos disentían con respecto a cómo había que abordar el tema.

Claro, es que será tan distinto como el criterio de cada uno.

Por supuesto. -Sin duda.

Como la experiencia personal de cada uno.

Sin duda.

Lo que creo que no ha sido muy extremo, en todo caso.

Que quizás estábamos en otro momento.

-Sí.

-Esto hace muchos años hubiera sido una barbaridad.

Y luego hay otro tema,

que ella lo vive de una manera muy especial,

que es que la sociedad no perdona,

ni te deja a ti perdonar, ni te deja a ti olvidar...

La película plantea la responsabilidad de los demás

al abordar esto. Que es mucha.

Es mucha y marca, delimita,

el movimiento de los demás.

Si Marina decide perdonar,

si Marina decide pasar página

e intentar volver a ser una persona normal,

¿por qué la sociedad tiene que juzgar?

¿Por qué la sociedad tiene que hacerle la vida imposible?

¿Por qué mediáticamente podemos ser tan bestias?

Cuando siempre hay que transformar el odio en otra cosa, no en ira.

Hay que dejar que cada uno sea respetuoso con lo que siente

y Marina, en este caso, está a punto de salvarse,

está a punto de tener una vida nueva, la que sea,

pero yo creo que es un poco esa sociedad

la que hace que termina de empujarla hacia un camino que no tiene salida.

-La película intenta romper una lanza a favor

de la libertad individual de cada uno al afrontar este tema,

desde su libertad individual. Claro, así que gracias por...

Es verdad, gracias a los tres por vuestro trabajo

porque es muy bonito ver cómo el cine tiene ese valor.

Eduard, Elena, Imanol, muchas gracias por este trabajo

y por haber venido aquí a compartirlo con todos nosotros

y hacernos conscientes de muchas cosas,

ayudarnos a tener espíritu crítico, que de eso se trata.

Yo pido que sigáis con el programa

y nos volvamos a ver en más películas.

Pues claro que sí.

Esto es un lugar de reunión para todos vosotros

y para contar a los espectadores cómo es nuestro trabajo,

lo bueno, lo malo, nuestros miedos, nuestros aciertos, ¿verdad?

Sí. Muchas gracias por vuestro tiempo.

Muchas gracias.

Y a vosotros os despido hasta el próximo domingo

para ver y hablar de cine español, el mejor y el más reciente.

Hasta entonces, un beso. Feliz semana.

  • A mi lista
  • A mis favoritos
  • Lejos del mar (coloquio)

Versión española - Lejos del mar (coloquio)

18 mar 2019

Cayetana Guillén Cuervo modera un debate en el que Imanol Uribe, Elena Anaya y Eduard Fernández conversarán sobre la complejidad de unos personajes en una situación extrema y las dificultades de reinserción de los terroristas. El coloquio planteará cuestiones como el trauma vivido por las víctimas del terrorismo, la reinserción de terroristas con delitos de sangre o la posibilidad del perdón de las víctimas para sus verdugos.

ver más sobre "Versión española - Lejos del mar (coloquio)" ver menos sobre "Versión española - Lejos del mar (coloquio)"
Programas completos (79)
Clips

Los últimos 901 programas de Versión española

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios