www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.17.1/js/
5242599
No recomendado para menores de 12 años Versión española - El jugador de ajedrez - ver ahora
Transcripción completa

(ACENTO FRANCÉS) ¿Cuál es el vigente campeón?

No has hecho los deberes.

Vas a contemplar un momento histórico.

(HABLA EN FRANCÉS)

Moreno, el campeón,

es el que parece que acaba de dictar una sentencia.

Juega con blancas

y le valen tablas para revalidar el título.

Creo que tiene acorralado al que tiene pinta de empollón,

el aspirante,

Diego Padilla.

"Merde!". Entonces, no estoy en el buen sitio.

Es el lado del perdedor.

Eso creen todos.

Padilla sabe que Moreno solo necesita tablas,

pero también sabe que el vigente campeón

no se puede resistir a una victoria...

y que su ambición será también su tumba.

(Reloj)

(Murmullos)

Esto es malo para el empollón.

A veces, es necesario hacer sacrificios.

¿Padilla va a ganar?

(Reloj)

Mate en seis jugadas.

(Murmullos)

(Murmullos)

(Aplausos)

¡Bravo!

(Conversaciones y risas)

Vamos a brindar.

Gracias. Toma.

Por el campeón.

¿Y de dónde eres, Marianne?

Pensaba que la entrevista era a él.

Diego es el mejor jugador del mundo, un fenómeno.

Es todo lo que necesitas saber. ¿París?

(RÍE)

¿Qué piensa de la situación actual de su país?

No soy político ni me interesan los políticos.

Pero tendrás una opinión de lo que está pasando.

Los mineros de Asturias, Cataluña...

Solo soy un jugador de ajedrez. Siento decepcionarte.

Ustedes, los apolíticos, son muy útiles para los más conservadores.

Les valen para llegar al poder.

Si pretendes despertar en mí una conciencia política,

no lo vas a conseguir.

Vamos a por otra ronda, ¿eh?

Vamos.

Dos daiquiris. Sí, señor.

La vas a espantar.

Tranquilo, que ya me voy. No, me voy yo.

¿Tú? ¿No te gusta Marianne?

¿Y a ti no?

Pues claro, no me va a gustar...

Pero yo me enamoro todas las semanas y a ella le interesas tú.

Eso es imposible.

Deja de pintarte más aburrido de lo que eres.

Ve, cuéntale algo que parezca interesante.

Igual, algún día, me lo agradeces.

¿Y Javier?

Ha tenido que irse.

Es un tipo muy ocupado.

¿Por qué viniste a trabajar a España?

No hay un solo motivo para cambiar de vida.

¿Escapabas de algo?

O, quizá, lo que me esperaba no me convenía.

(Aplausos)

Además,

me gusta tu país.

(Música lenta)

Aquí no es la costumbre.

Vamos, que no me gusta que me rechacen.

-Pero ¿qué dice? -Hablo de derechos fundamentales.

-¿Qué derechos? ¡Sois comunistas!

¡Queréis traer el comunismo y no sabéis lo que es!

-¡Señores! -¡Fascista de mierda!

-¡No quiero aquí discusiones, y menos de política!

Vamos a otro sitio.

-Nos vamos.

(Trueno)

Vamos.

(Trueno)

(Trueno)

(TARAREA)

(TARAREA)

(TARAREA)

(Música lenta)

(Campanadas)

Poneos para la foto.

(Campanadas)

Sácanos bien guapos. Y que no salga movida.

Muy quietos.

(Campanadas)

Ya.

(Campanadas)

¡Enhorabuena! Gracias.

(Campanadas)

¿Cómo están las cosas?

(Campanadas)

Muy mal. Esto es una olla a presión.

¿Se alzarán los militares? Cualquiera sabe.

(GRITA)

Dame un trapo. (GRITA)

-¡Empuja!

(GRITA)

(Llaman a la puerta)

¿Quién es? Soy yo.

(GRITA) ¿Y bien?

De momento, nada.

(GRITA)

(GRITA)

(GRITA)

¡Vamos, empuja, empuja!

(GRITA) ¡Vamos!

¡Vamos! (GRITA)

(Llanto de bebé)

¡Oh!

(Llanto de bebé)

Es una niña, tan sana y fuerte como su madre.

Tu ahijada.

¿Cómo estás?

Bien.

Es preciosa.

Mate.

Le ofrezco tablas.

¿Está seguro? Sí.

Comandante, la situación admite tablas.

Entonces, es un honor para mí.

Tablas.

Comprenda mi entusiasmo, Padilla.

La primera vez que le hago tablas y llevamos jugando meses.

Hay diferencia entre cómo jugaba al empezar y cómo ha jugado hoy.

Gracias a usted, profesor.

De todas formas, no renuncio a ganarle algún día.

Todo puede llegar. Bueno, bueno.

No soñemos con imposibles.

Padilla.

Me gustaría que jugara por el Campeonato Nacional,

que nos represente por el mundo, que gane premios para España.

Sería un honor, comandante.

Sé que puede hacernos sentir muy orgullosos.

Solo hay algún problema burocrático,

pero lo solucionaremos.

(COMANDANTE) Dame una cajetilla.

Bueno, hasta mañana.

-Enhorabuena por las tablas. -Gracias, Juanita.

(Campanada)

(Campanada)

(Campanada)

(Campanada)

(Campanada)

(Campanada)

Así que el comandante Hernández te ha hecho tablas.

Las noticias vuelan.

Para que ese fascista te haga tablas debe volver a nacer.

No me tomes el pelo, hombre. Te has dejado.

Tú sabrás lo que haces, pero yo le humillaría en todas las partidas.

Al enemigo, ni agua.

Hernández no es mala persona.

Será contigo.

Vamos, te invito a un vino.

(Claxon)

Gracias, Paco.

Esta tarde, vamos a la tienda de Martín.

Os la estáis jugando.

Hay que actuar. Esto no puede ser.

Habrá gente importante. Pásate.

Javier, déjalo. Ya sabes cómo pienso.

El local es seguro y necesitamos gente como tú,

personas sin antecedentes, que no sean sospechosas.

La guerra ha terminado. Convéncete.

¿No vas a hacer nada?

En esas reuniones, se dicen tonterías.

Todo es fantasear sobre Rusia y la revolución del proletariado.

Y yo no soy comunista.

Yo tampoco lo soy,

pero la oposición al fascismo debe estar unida.

Allí también hay socialistas, anarquistas, liberales.

Se trata de hacer causa común.

Me gustaría ayudaros

y ver esa sociedad libre de la que tanto hablas,

pero antes de la guerra ya se perdió la ocasión.

No empieces con lo del 34. La lucha ahora es muy distinta.

Algunos de los que van a las reuniones buscan revancha.

Hay de todo, ya lo sé,

pero el objetivo es restaurar la democracia.

Y, cuantos más seamos, más fácil será sacar a los extremistas.

Eres demasiado idealista.

Por los apolíticos.

Por los cabezotas.

Este es el rey.

Como es muy viejecito, solo puede dar un paso cada vez.

Pero, como es el que más manda, lo da para donde quiere.

Esta es la torre.

Es muy muy muy fuerte.

Y este es mi preferido,

el caballo.

Es el único que salta al resto de las piezas.

¿A todas?

A todas. Mira, ¡eh!

(IMTA EL TROTE DEL CABALLO)

¡Ay, ay, ay! Margaux, ¿vamos al parque?

Y dejamos que papá piense nuevas jugadas.

Dile adiós a papá.

Adiós. ¿Y en francés?

"Au revoir, papa". "Au revoir".

Y pórtate bien con mamá.

"A toute a l'heure".

(Puerta cerrándose)

(EN FRANCÉS)

A veces, creo que hago infeliz a Marianne.

No digas tonterías.

Marianne te adora, aunque tú nunca te lo hayas creído.

Temo que piense que con Pierre le habría ido mejor.

¿Por qué dices eso?

Todavía le escribe.

Es normal. Son buenos amigos.

A lo mejor, no estoy a la altura de lo que espera.

Eso son bobadas.

No te tortures.

No deja de pedirme que nos vayamos a Francia.

No me extraña.

Esto es una ratonera.

Aquí solo caben los que piensan como ellos

y los cínicos que pueden fingir.

¿Sabes que han detenido a Julián?

No, no lo sabía.

¿Y de qué le acusan?

Poca cosa, estraperlo.

Le soltarán. Tendrían que detener a medio Madrid.

Quizá, podrías interceder por él.

¿Al comandante Hernández?

No es un buen momento.

Me ha pedido que me afilie a Falange

para jugar el Campeonato de España de Ajedrez.

¡Te has atrevido a negarte!

Ven a cenar a casa esta noche.

Así ves a la pequeña y le damos una alegría a Marianne.

Esta noche, no puedo.

¿Otra reunión?

Hay que hacer algo, Diego.

¿Y tienes que hacerlo tú?

Sois muy pocos, Javier.

La guerra ha sido larga y las familias están rotas.

No habrá revolución.

No puedo rendirme ni someterme. No quiero vivir así.

A mí solo me preocupas tú.

Si te detienen, te pueden fusilar.

Tengo que marcharme.

¿Le puedes dar un recado a Marianne de mi parte?

Dime.

Nada importante.

Por si es verdad lo que cuentas y se cansa de ti.

Que ya sabe que yo sigo soltero.

Hasta mañana, donjuán. Hasta mañana.

Y esa niña, que era tan guapa y tan rubia como tú,

le dijo a su padre que no podía dormir porque tenía miedo.

Y su padre le dijo:

"Si sueñas con papá, ya no te podrá pasar nada malo".

Y lo hizo y ya nunca más tuvo miedo.

Te quiero.

Buenas noches.

Ya se ha dormido.

Ha estado toda la tarde preguntando por ti.

Al menos, una de mis dos mujeres se preocupa por mí.

Ya verás cuando tenga 15 años.

¿Qué pasará entonces?

Que no te hará ni caso.

Eso ya lo veremos.

Y, además,

siempre te tendré a ti.

(Campanadas)

(MURMURA)

Pensaba que éramos amigos.

No le comprendo.

¿No me he portado bien con usted?

Claro que lo ha hecho.

Conmigo y con mi familia.

Y, si es así, ¿por qué me ha ocultado su amistad

con Javier Sánchez?

¿Con Javier? Es un amigo de la infancia.

Y un revolucionario, ¡un rojo!

No sé de qué me habla.

Que me gane al ajedrez no le da derecho a insultar mi inteligencia.

Su amigo murió ayer en una redada.

Intentó huir y le dispararon.

Ahora, en algún despacho, estarán atando cabos.

Tarde o temprano, irán a por usted...

y yo no podré ayudarle.

Por cierto,

usted y yo hoy no nos hemos visto.

(Puerta cerrándose)

(Puerta abriéndose)

(ACENTO FRANCÉS) El sacrificio de la reina.

Es un honor, señor Padilla, recibirle aquí,

en nuestra federación. ¿Qué puedo hacer por usted?

Necesito trabajar,

jugando, enseñando... Lo que sea.

Ya ve que no... pasamos por nuestro mejor momento.

Media Europa está en guerra y la otra media, esperando.

Acepto cualquier cosa.

Lo lamento, maestro.

Tal vez, si las cosas cambian...

En ese caso, no le quito más tiempo.

Ha sido un placer.

Aquí, en la federación, hemos estudiado mucho esa partida.

Gracias.

"Au revoir".

¿Vamos a buscar a mamá a la salida de su trabajo?

Así le damos una sorpresa.

Sí. ¿Sí?

(Claxon)

"Bonne matinée". "Ça va?".

(Radio en francés)

(Música en la radio)

Hola.

Hola, "ma puce".

Hola.

Ya pensaba que no venías.

Me he entretenido al salir del colegio.

He ido a tomar un café con las compañeras.

Además, no tiene nada de malo que me esperéis.

Así tenéis más ganas de verme.

¿Y estas rosas?

Hemos dado un paseo esta mañana y las he comprado para ti.

He estado con Pierre... en un café.

Me ha venido a buscar a la salida.

Le he dado las gracias por conseguirme el trabajo.

Ponlas en un jarrón.

Sin agua, se marchitan enseguida.

(Claxon)

(Voces en francés)

(HABLA EN ALEMÁN)

(Puerta abriéndose)

(Puerta abriéndose)

¡Ñam, ñam, ñam, ñam, ñam, ñam!

No quiero juegos en la mesa.

Mañana podríamos ir al Campo de Marte.

Hará un día precioso.

Como quieras.

No pareces muy entusiasmado. ¿Te pasa algo?

Digamos que... que estoy sorprendido.

¿Lo dices por los alemanes? ¿Qué han hecho ahora?

Lo digo por ti.

¿Por mí?

¿He hecho algo que te haya molestado?

Tu doble moral.

Yo no tengo doble moral.

La tienes.

Como el anticuario que me preguntó si era comunista o judío...

o como esas chicas que se sientan a tontear con los alemanes.

Estáis invadidos y hacéis como si no pasara nada.

Tú me pediste salir de España para no vivir en un régimen fascista.

Y ahora estás cómoda entre los nazis.

Estás muy equivocado.

Los franceses odiamos a los nazis y nos avergüenza la situación,

pero no podemos hacer nada.

A veces, no se puede hacer nada.

Siento ser menos valiente de lo que pensabas.

(Golpes en la puerta)

(EN FRANCÉS)

(Golpes en la puerta)

Vuelvo enseguida.

No te preocupes. Lo tengo todo en regla.

(Murmullos)

(HABLA EN ALEMÁN)

Ponga sus pertenencias en la mesa.

También el reloj y el anillo.

Desnúdese.

"Monsieur Lambert".

(HABLA EN ALEMÁN)

Nombre, nacionalidad, profesión.

Diego Padilla, español, jugador de ajedrez.

"Schachspieler".

"Schachspieler!".

¿Con qué mano juega?

Con la derecha. "Die rechte hand".

Jugar al ajedrez no es una profesión.

También trabajaba como encargado de almacén.

(TRADUCE)

¿Por qué abandonó su país?

Mi mujer es francesa. Quería trabajar aquí.

¿Es usted un espía?

No. "Nein".

Dígale que no soy espía.

¡Por favor!

¡Dígaselo!

¡Por favor!

¡Por favor!

¡Por favor!

(TOSE)

(Golpes)

(Puerta abriéndose)

(HABLA EN ALEMÁN)

Y, entonces, la mamá ardilla...

le dice la ardilla hija:

"No te subas a este árbol, que es muy alto".

"Puedes caerte".

¿Y cuándo viene papá?

Pronto, "ma puce".

Vamos a dormir, ¿eh?

"Bonne nuit".

"Allez".

(HABLA EN ALEMÁN)

(HABLA EN ALEMÁN)

(HABLAN EN ALEMÁN)

(Puerta abriéndose)

Eres español, ¿verdad?

Sí. Somos los únicos españoles.

Los demás son franceses acusados de espías o saboteadores.

¿De dónde eres?

De Madrid. Yo, de Toledo.

Estaba en las Milicias Populares. ¿Y tú?

Perdona.

Perdona, pregunto demasiado. Llevo tanto sin hablar con nadie...

¿Quieres?

Gracias.

Cuando se perdió todo, me escondí en el monte.

Luego pasé a Francia para luchar contra los nazis,

pero no pude ni pisar la calle.

No habías tenido bastante.

Parece que tú tampoco.

¿Y a ti por qué te han detenido?

No lo sé.

Con la paliza que te han dado, cualquiera lo diría.

Me llamo Pablo.

Diego.

En tu vida, hay una mujer, una tal Marianne.

Debes de quererla mucho.

¿Cómo lo sabes?

Hablas de ella en sueños.

¿Y tenéis hijos?

Una niña de cuatro años.

Se llama Margaux.

¿Tú estás casado?

A mi mujer la mató una granada. No nos dio tiempo a tener hijos.

Lo siento.

No.

¿Y qué les has hecho a los nazis para que te encierren?

No lo sé.

En serio, no tengo ni idea.

Ni siquiera sé qué clase de cárcel es esta.

Es el feudo de las SS en París.

Se supone que tenemos información que les interesa.

Nos apretarán hasta que hablemos o hasta que nos maten.

Somos enemigos oficiales del III Reich.

(Megafonía en alemán)

Nos vamos a ir.

¿Y papá?

Mañana seguro que sale.

(Megafonía en alemán)

(Claxon)

(Trueno)

(Trueno)

(Trueno)

(Trueno)

(Trueno)

Robert Andrezowski.

Arthur Belvezet.

Alfred Thiebault.

Raoul Manesse.

Raoul Manesse.

Raoul Manesse.

¡Raoul Manesse!

(Puerta cerrándose)

Con estos cabrones solo vale obedecer.

¿Adónde se los llevan?

Al paredón.

Buenas noches, mi amor.

Buenas noches. Voy a soñar con papá.

(Timbre)

(Timbre)

Alan Herbert.

Jacques Leconte.

Ralph Ardoun.

Maxime Fondant.

(Puerta cerrándose)

Cuando salga de aquí, me voy a América del Sur.

A Chile o a Argentina.

Iré de polizón en un barco mercante adonde nadie me conozca

para empezar de nuevo lejos de esta Europa de fanáticos.

Allí montaré un negocio,

una sastrería.

Mi padre me enseñó el oficio y fui buen aprendiz.

Confecciones Mérida.

¿Qué te parece?

Todo llegará.

Ya verás como sí.

Yo adoraba a mi padre.

Él me enseñó a jugar al ajedrez cuando era muy pequeño.

Siempre me decía:

"Llegarás a ser un campeón".

Pero no pudo verlo.

Murió cuando yo tenía 12 años.

Ahora solo quiero volver a casa y estar con mi mujer...

y ver crecer a mi hija.

Ya ves que no soy hombre de grandes planes.

Hay algo extraño en ti.

Algo que no comprendo, pero creo que eres buena persona.

Demasiado bueno para estos tiempos.

(Puerta abriéndose)

¿Diego Padilla?

Diego.

No les des ninguna satisfacción.

"Feuer".

(Disparos)

(Disparo)

(HABLA EN ALEMÁN)

Nombre, nacionalidad, profesión.

Diego Padilla.

Español.

Encargado de almacén.

¿No es usted jugador de ajedrez?

Para ustedes, eso no era una profesión.

Mueva.

Parece que la partida es suya.

(HABLA EN ALEMÁN)

Todavía no ha perdido.

"Hoch!".

Muy bien, veamos cómo.

Tenía usted razón.

Reconozco que me ha sorprendido.

Tablas.

(Pasos acercándose)

¿Qué ha pasado? ¿Estás bien? Sí.

¿No te han hecho nada?

Me han vuelto a interrogar.

¿Sin torturas? Eso es muy raro.

¿No me crees? Solo digo que es muy raro.

No quiero llevarme una sorpresa contigo.

Querían que jugara al ajedrez.

¿Al ajedrez?

¿Tienes otro?

El rey se mueve de uno en uno.

Claro, porque tiene gota.

Lo que no entendí ayer es lo del peón pasado.

Es un peón...

que no tiene ningún peón enemigo que lo pare.

¿Un peón prófugo?

Camile Gerard.

Jean-Phillipe Margaux.

Marcel Gandriaux.

(HABLA EN ALEMÁN)

(HABLAN EN ALEMÁN)

(HABLAN EN ALEMÁN)

"Zielen".

"Laden".

"Feuer".

(Disparos)

(Teléfono)

(Teléfono)

(HABLA EN ALEMÁN)

(Bruckner "Sinfonía N 9")

Anton Bruckner.

El más grande sinfonista después de Beethoven.

Ese pequeño gran austriaco solo tenía un defecto:

su religiosidad.

¿Es usted religioso?

Hace mucho que no voy a la iglesia.

No tenga miedo a contestar.

Es solo una conversación entre dos hombres civilizados.

¿Cree usted en Dios?

Sí, soy católico.

Así que usted piensa...

que tiene un alma inmortal...

y que, si actúa conforme a los mandamientos,

tendrá un premio en el cielo.

La fe es difícil de explicar.

Y más difícil aún de comprender

cuando es un hombre inteligente quien la tiene.

Yo no creo en Dios.

Ni en el suyo ni en ninguno.

Pienso que los dioses son una invención de hombres primitivos

desconcertados ante los misterios de la naturaleza,

y que su Biblia, tan llena de incestos,

de milagros y de asesinos,

es la mayor falacia literaria que hay en Europa.

El pueblo es ignorante y debe ser educado,

pero no en la repugnante coacción de la moral judía.

Siéntese, por favor.

No le he hecho venir para ofender sus convicciones.

Me debe usted una revancha.

Me va a permitir el privilegio de volver a jugar con las blancas.

Jaque mate.

Vuelva a colocarlas.

Jaque mate.

Desde mañana,

me dará usted algunas nociones teóricas que impidan estas...

humillaciones.

Moviendo el alfil, pone en riesgo su rey.

Jaque mate.

¿Cómo que jaque mate? Si estamos empezando.

Es el mate del pastor. Pues vaya.

Juegas peor que mi hija de cuatro años.

Otra partida.

(Puerta cerrándose)

¿Puedo pedirle un favor?

Adelante.

Me gustaría poder demostrar mi inocencia.

Si quiere conservar la vida, limítese a obedecer.

En este edificio, mueren personas todos los días

por acusaciones menores que la suya.

No cometa el error de pensar...

que está en su mano cambiar el curso de los acontecimientos.

(Puerta cerrándose)

¡Pablo!

¡Pablo!

¡Pablo!

¿Qué le pasa hoy?

¿Ha dejado de tener fe?

¿Ya no cree en Dios?

(HABLAN EN ALEMÁN)

Kauffman.

(HABLA EN ALEMÁN)

Tú, muerto.

(Puerta cerrándose)

(Bruckner "Sinfonía N 9")

Moviendo el caballo, pierde el centro del tablero.

Su posición general se debilita.

(Puerta abriéndose)

(HABLA EN ALEMÁN)

(TOSE)

"Laden".

(Arma cargándose)

"Zielen".

"Feuer".

(IMITA DISPAROS)

(HABLA EN ALEMÁN)

Ahora, Alemania está en guerra con Rusia.

Es la decisión más importante que ha tomado el Führer,

pero no había otra opción con los perros rusos.

El comunismo es la forma más irracional de gobierno.

¿Quiere una copa de coñac?

No, gracias.

Tal vez, prefiera otra cosa.

Me gustaría escribir a mi mujer y a mi hija.

Podrá escribir a su familia una vez al mes,

con los sobres abiertos para que sean inspeccionados por mí.

Pero no pida que le contesten.

No podrá recibir correspondencia del exterior.

"Queridas Marianne y Margaux:"

"Hoy hace un año de mi detención...

y, por primera vez, me permiten escribiros".

"No dejo de pensar en vosotras".

"El recuerdo de nuestro amor me da las fuerzas para poder resistir".

"A veces, creo que Dios me pone a prueba...

o que se ha olvidado de mí".

"Pero os prometo que nada ni nadie

podrá evitar que volvamos a encontrarnos

y que recuperemos el pasado".

(SILBA)

Eh.

"Ese pasado que no es solo lo que hemos vivido,

sino lo que no hemos podido vivir".

(HABLA EN ALEMÁN)

(Explosión)

(Disparos)

(Explosión)

(Disparos)

(Puerta abriéndose)

Acompáñeme.

¡Vamos!

(HABLA EN ALEMÁN)

(Teléfono)

(Teléfono)

(Teléfono)

(Teléfono)

Hoy no le he traído para jugar al ajedrez.

Las cosas están cambiando.

Ya no son como hace cuatro años.

Hace algún tiempo que los americanos

desembarcaron en Normandía.

Y ahora están a las puertas de París.

El Führer ha decidido...

ejecutar a todos los prisioneros...

y dinamitar este edificio.

Sin embargo,

no estoy dispuesto a mandarle a usted a la muerte.

Hace ya mucho tiempo que sé que usted...

no es un espía.

Usted sabía que yo era inocente. Así es.

Pero su vida valía muy poco en la calle.

Podría decirse que le he estado protegiendo.

Aunque no lo sepa, tiene enemigos influyentes.

Yo no tengo enemigos en Francia.

Todos tenemos enemigos.

Pierre Boileau. ¿Le conoce?

Era un amigo de mujer.

De su mujer, quizá, pero no parece que lo fuese suyo.

Pierre Boileau lo denunció acusándole de espionaje.

¿Por qué no me soltó cuando supo que era falso?

Por egoísmo.

La vida en esta prisión me parecía muy tediosa

y la posibilidad de jugar al ajedrez

contra alguien con su talento...

fue un extraordinario alivio para mí.

(Voces en alemán)

Estas son mis cartas. Sí.

Nunca salieron de aquí.

Le permití que las escribiera para mantener su moral,

pero nunca salieron de mi despacho.

Cójalas.

Reinke.

Deje a este hombre libre.

Espero que entienda la excepción que estoy haciendo con usted.

(Voz en alemán)

(Disparo)

(Voces en alemán)

¡Lárgate de aquí!

(HABLA EN ALEMÁN)

(Avión)

(Música de Alejandro Vivas)

(HABLA EN ALEMÁN)

(Disparo)

(Sin sonido)

Marianne.

Marianne.

"S'il vous plait".

(Explosión)

(Voces infantiles)

Usted, español, ¿eh?

Le reconocí por su acento.

¿Hasta dónde piensa ir?

¿Hasta su país?

Hasta Burdeos. Ah.

Son solo 40 km.

Ande, suba.

Yo también voy a Burdeos.

(HABLAN EN FRANCÉS)

(GRITA)

¡So!

¿Por qué les hacen eso?

Son colaboracionistas.

Es el castigo del pueblo por haber estado con un alemán.

La casa que busca está al final de ese camino.

"Merci, mon ami".

Si se queda en Burdeos, venga a verme.

Le prometo darle un poco más de ese vino.

"À bientôt". "À bientôt".

"Allez". ¡Eh!

Hola, Marianne.

Me dijeron que habías muerto,

que te habían ejecutado los nazis.

¿Dónde has estado todo este tiempo?

En la cárcel.

Perdóname, Diego.

No estoy sabiendo cómo reaccionar.

Dame tiempo, por favor.

Margaux está preciosa.

Ya es toda una mujercita.

Con este aspecto, le he parecido un mendigo.

Ven.

Te voy a dar ropa limpia y podrás darte un baño.

Toma.

Mientras, te prepararé algo de comer.

Gracias.

Siéntate, por favor.

Han pasado muchas cosas desde que no nos vemos.

Es para mí muy difícil explicártelo.

¿Tú sabes por qué me arrestaron?

Me dijeron que te acusaron de ser comunista.

Nunca comprendí por qué te encerraron.

Alguien me denunció con mentiras,

alguien influyente.

Pero tú no tenías enemigos.

Eso creía yo, Marianne,

que no tenía enemigos.

¿Eres feliz con Pierre?

Se porta muy bien conmigo.

Es un buen padre para Margaux.

¿Y Margaux?

¿Se acuerda de mí?

Era muy pequeña cuando te arrestaron.

Los primeros meses preguntaba mucho por ti.

Yo no sabía qué decirle.

Detectaría que sus preguntas me entristecían

y, al cabo de un tiempo, dejó de hablar de ti.

Quizá me he equivocado, pero...

creía que lo mejor era que te olvidara cuanto antes...

y que no hubiese nada en la casa que le recordara a ti.

He venido para saber si todavía tengo una familia.

Las cosas ya no pueden ser como antes...

y cambiar, así, de repente.

Al principio, me resistí a sacarte de mi vida, pero...

Han pasado cuatro años...

y tú estabas muerto.

No he venido a quitarte a Margaux, pero no voy a renunciar a ella.

Sé que ahora no tengo nada que ofrecerle,

pero las cosas cambian.

La niña es feliz aquí.

Y, algún día, heredará la fortuna de Pierre.

Entiéndelo, por favor.

Y contigo...

Mírate, Diego.

Lo siento.

¿Cómo se llama tu caballo?

No tiene nombre.

¿Le ponemos uno?

¿Cuál? Rocinante.

Rocinante.

¡Qué nombre más raro!

¿A ti te gusta?

Está bien para un caballo.

De acuerdo.

Estás más guapo sin la barba

y te queda muy bien la ropa de mi padre.

¿Sabes jugar al ajedrez?

No,

pero sé cómo se mueven las piezas y cómo se llaman.

El caballo puede saltar.

Y el rey, como es más viejecito, solo avanza de uno en uno.

¿Y sabes quién te enseñó eso?

No me acuerdo.

Lo sé desde pequeña,

desde que vivía en Madrid con mi papá.

¿Con tu papá?

Ahora tengo que irme,

pero podríamos vernos otro día.

Sí. Podrías venir a jugar conmigo.

Prometido.

Adiós, Margaux. Adiós.

Pórtate bien con mamá.

Creo que me acuerdo un poco de ti.

(Música de Alejandro Vivas)

Versión española - El jugador de ajedrez

26 may 2019

Acabada la guerra civil en España, el campeón de ajedrez Diego Padilla y su mujer Marianne, periodista francesa, emigran junto a su hija a París, donde él es acusado de espía y encarcelado por los nazis. Diego prorroga su vida gracias a la afición al ajedrez del oficial al mando de la prisión.

Contenido disponible hasta el 4 de diciembre de 2030.

ver más sobre "Versión española - El jugador de ajedrez" ver menos sobre "Versión española - El jugador de ajedrez"
Programas completos (83)
Clips

Los últimos 928 programas de Versión española

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios