www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.17.1/js/
4846661
No recomendado para menores de 12 años Versión española - Las furias (coloquio) - ver ahora
Transcripción completa

Un alumbramiento que abre de nuevo el telón a la vida,

no sabemos por cuánto tiempo

la familia Ponte Alegre se mantendrá unida,

si conseguirán por fin tranquilizar a las furias.

Vamos a preguntárselo a Miguel del Arco, buenas noches.

Buenas noches. Miguel del Arco, otra vez.

Guionista y director de esta bonita historia

que acabamos de ver.

Vienes acompañado de dos de las protagonistas de esta historia,

Mercedes Sampietro, buenas noches, Carmen Machi.

Buenas noches.

Vaya trabajo más bonito, más especial,

más distinto y más intenso para todos los actores

y para ti supongo que también, Miguel.

Yo quiero empezar por el final para respetar un poco

el estado emocional

que tiene nuestro espectador con ese alumbramiento,

que nos cuentes qué significado tiene para ti.

Yo quería dejar una puerta abierta, soy muy optimista,

muchas veces me dicen:

"¿Pero qué te pasa con esta película sobre tu familia...?".

Yo tengo una familia cojonuda, maravillosa.

Somos una familia muy numerosa,

evidentemente hay de todo, como siempre,

vivimos toda la vida,

entonces todas las alegrías, las penas se juntan,

pero siempre hay algo que para mí es muy importante

que en mi familia se produce muy natural

que es que el amor puede.

Y eso me gustaba mucho como final,

por una parte, el amor puede y por otra parte,

la vida se abre paso, sea como sea.

Y bueno, en esa necesidad de que la vida se abra paso,

me gustaba cerrar...

Me acuerdo una vez que me decían:

"Es que en la línea de 'Las furias'... ".

Un día en un coloquio después del visionado

de la película, alguien me dijo:

"Es que tenías, yo creo que hubiera sido mejor que hubiera muerto ella",

ella es Macarena, que la niña se hubiera muerto,

que no la hubieran podido rescatar y dije: "Bajo ningún concepto".

Aparte de que adoro ese personaje,

pero es un personaje que puede con ello,

se va para arriba y reivindicar absolutamente la vida.

"No puedo hacerlo.

Y cuando empiezo a quedarme sin aire, tiro para arriba".

"Las furias" como decíamos en la presentación,

en la mitología griega, castigan, en primer lugar,

los crímenes cometidos dentro de la familia

que es esa familia

ese combinado psicotrópico de las alteraciones más variadas

y más profundas de todos los seres humanos,

porque mira que da de sí la familia.

Yo os preguntaría qué desataron la ira de esas furias,

Carmen, en la familia Ponte Alegre. ¿Cuáles son las faltas?

Porque estamos viendo las consecuencias,

pero no los orígenes.

Bueno, yo creo que hay,

además de lo que se dice y lo que no se ha dicho.

Hay un secreto, no es secreto, porque la familia sabe,

pero sí que la figura del padre concretamente es el que crea,

por lo menos que viene del pasado, crea la desunión de la familia,

en el caso de mi personaje, de Casandra, se queda cuidándolo,

se hace cargo de él.

Yo creo que a lo mejor me dirá el director:

"Pues no es exactamente el padre",

pero desde mi punto de vista, entra en conflicto

yo con mi con madre, al margen de que en la madre,

yo me quiero proyectar y no puedo hacerlo nunca.

He querido ser lo que ella es y nunca lo he conseguido.

Pero sí es verdad que lo que no se dice y esa persona simboliza,

el padre de la familia, que llevó a los enfrentamientos,

al odio,

al odio entre ellos, al odio hacia él.

Esa es una de las grandes faltas,

que yo creo que desemboca en todas las demás.

Yo no sé qué es lo que pasó.

No sabemos qué pasó.

Nunca hablasteis entre vosotros de lo que pasó.

No era mi intención, es decir, yo no creo que haya una cosa concreta,

son esas cosas que suceden en las familias

que son por acumulación,

que realmente, muchas veces cuando te paras

y te relajes y te miras frente a frente con tu hermano,

con tu padre, dices: "A ver, ¿qué te pasa?"

Y en realidad no lo sabes,

es una acumulación de vida donde en la familia,

solemos meter mucha felicidad, por supuesto, y mucho amor,

pero también es un sitio donde volcar insatisfacciones,

donde no has podido llegar y has querido llegar y esa sensación

que para mí era muy importante

de que tenemos muchas veces los hijos para con los padres,

reivindicamos esa necesidad de pasar

la mano por el lomo y que papá y mamá nos aseguren

de que todo va a ir bien.

Me rio con uno de mis hermanos,

que seguramente estará viendo este programa

y luego me lo echará en cara.

Que, con 50 años,

está hablando conmigo normal y de repente, suena el teléfono,

es mi madre y le cambia la voz.

"¿Qué tal, pim, pam...?"

Y de repente, llama mi madre y dice:

(TONO DE PENA) "Hola, ¿qué tal?". (RÍEN)

-Eso me suena.

-Entonces cuelga y digo: "Cabrón, que tienes 50 años,

no puedes hacer esa cosa de chantaje de mamá,

de 'ay, pobrecito mío'".

"Acuéstate cariño, ¿quieres que te lleve algo?"

Pero seguimos en esto, este es el aprendizaje,

un día me lo contó un amigo de una manera un poco triste,

me contó que al final, la escuela de la orfandad

es muy dura,

cuando te conviertes en un huérfano porque siempre tienes a un padre

y una madre, parece que la vida todavía está por delante.

En el momento en el que no,

parece que ya además te pone de cara a un sitio que es especial

y eso crea un caldo de cultivo,

donde muchas veces tendemos a pedir

responsabilidades de las cosas que nos suceden al otro

y a quién mejor que a papá, mamá, un hermano que se ha estado allí.

¿Qué crees que desencadenó

la decadencia emocional de esta familia, Mercedes?

No, estoy de acuerdo con Miguel, creo que es difícil saberlo,

porque es un cúmulo de cosas.

A mí me gusta mucho por destacar un poco el personaje de Marga...

De amarga. (RÍEN)

Como la llama su hija.

La inseguridad,

el miedo que le produce la vejez.

Ha sido desgraciada, evidentemente, en su matrimonio.

No sabemos exactamente qué es lo que ha pasado.

E intenta emprender una nueva vida, un todo nuevo.

Yo creo que se ve,

una de las cosas que a mí me emocionan mucho

es el desvalimiento de esta mujer,

el miedo brutal yo creo que se lo produce el tiempo, la edad.

"Marga, ahora es cuando deberías avergonzarte.

Ahora pareces una vieja ridícula, Marga".

Es muy curioso que, frente a la familia perdemos las herramientas,

y eso es muy obvio en el personaje de Mercedes,

ella tiene todas las herramientas

para explicarle a los demás cómo tiene que sobrevivir

y es incapaz... No puede.

Pero nadie puede, y es incapaz...

Nadie puede hablar, nadie puede hablar.

-Pero es muy bonito,

me acuerdo que me reía mucho haciendo esa secuencia,

rodando aquella secuencia del momento

en el que está sentada delante de sus hijos.

-En el salón.

-En el salón dándole vueltas al café intentando explicar,

incluso le daban ataques de la risa a sí misma,

nada más que de escuchar lo que les tiene que decir.

Como esa parte de sentirse ridícula delante de sus hijos,

que por un lado, le da rabia,

por otro lado, está el poder del ridículo frente a los hijos

que le lleva a inventar una cosa que nada tiene que ver con la razón

por la que ha convocado a los chicos allí.

Esta manera de decir:

"¿Qué fue lo que ocurrió?".

Es ese cúmulo de irritación, de cabreo, de hacer pagar,

"¿por qué me siento tan tonta?".

-Como si tuviese... -Como si fuese una niña...

-De seis años.

-Que le dice a Julia cuando están solas,

que Julia se ríe porque no entiende, y dices: "Está ahí,

me han hecho sentir como una niña y al final he salido por 'peteneras',

por rabia".

"No he podido.

Me han hecho sentir como si tuviera siete años".

Miguel tiene una habilidad para hablar de las mujeres,

y digo habilidad porque a veces te das cuenta mejor que las conoces tú.

Y siempre son mujeres que cuando han pasado por mi cuerpo,

por mi cabeza, por mi boca,

me encuentro con algo de mí misma que yo no sabía

y veo que ha sido un poco él.

En este caso, me pasaba igual.

Con Casandra,

la vas descubriendo y su deber era

como si permanentemente el personaje estuviera por dentro revuelto,

negándote a ser feliz, no te conformas con todo, te va mal.

Mucha rabia, con mucho sentido de, como mucha injusticia.

En ese sentido era un poco lo que me enseñaba dándome a entender

por qué él tiene la capacidad de llevarte hasta el final,

hasta las últimas consecuencias contigo mismo hacia el personaje.

Y entonces descubrías cosas

que incluso yo me podía identificar con ello

aunque por fortuna no siento que yo esté pasando por ese momento así.

Pero nunca sabes.

Pero es bonito, porque aprenderíais a identificar

si tú eres tóxica en algunos momentos

con los demás con tu estado de ánimo.

Efectivamente.

Porque hay que ser responsable del estado de ánimo.

Con él intoxicar a los demás, porque convivimos.

Es una de las cosas que ves en tu película, cómo si no controlas,

si no eres responsable de eso, vas azotando al prójimo todo el rato.

Eso lo hablábamos mucho durante el rodaje,

porque una cosa que para mí era esencial

porque sabíamos que teníamos

muchos momentos en los que están muy al límite,

muy quemados, era como la acumulación permanente.

Tenía que haber mucho amor desde el principio, es decir,

es una familia que, por otro lado,

hay un sentido del humor que funciona entre ellos

de una manera muy punzante,

funcionan bien cerebralmente, tienen un cerebro, sí, tiran a matar,

pero tiran con gracia.

Y luego además es una familia que se ha querido mucho,

que se ha reído mucho junta, para mí eso era importante.

Ver tanto las relaciones de Casandra con sus hermanos,

como los dos hermanos entre ellos.

El hermano mayor, Héctor,

que es el personaje de Gonzalo que es un personaje brillante,

que se enfrenta a esa enfermedad que lo va a matar,

pero es un personaje brillante enfrentado a Aki

que el hermano pequeño, el que nunca ha conseguido nada,

es el "Calimero" de la casa que está metido y verlos ahí,

yo me acuerdo de la secuencia del acantilado,

cómo nos reíamos y llorábamos al mismo tiempo por esa emoción brutal

que hay en esa escena,

al mismo timo que, de repente, aparece un comentario de Aki:

"Mama se está follando lo que yo no me he follado ni en sueños"

y aparece esa carcajada brillante de los hermanos,

que es como que cuentas una infancia conjunta que eso me fascina.

Ese mundo de la infancia que aparece en una fase de adultos

pero que vuelven a recuperar los niños

que han sido en ese mismo escenario, para mí eso era muy importante.

-Y si no hay amor, no existe la desolación de luego.

-Claro, claro.

-Han tenido una infancia superfeliz, seguro.

Seguro que los padres no eran tan felices en esa etapa de su vida,

pero ellos sí, han tenido lo que han querido,

han sido una familia inteligente, y lo que dice me gusta mucho,

cómo tira las líneas, el sentido del humor,

pero absolutamente inteligente de gente preparada.

Es una familia que está preparada, y eso es muy gozoso también.

Pero también, la capacidad para herirse muy bien.

-Claro.

-Y se conocen mucho.

-Muy interesantes todos los conflictos,

todo lo que les pasa a los personajes, a todos ellos,

los tremendos dramas aparte de uno que es un drama concreto,

y físico, la tragedia de Héctor.

Pero frente a esa auténtica tragedia, todo desaparece.

Todo... Nada tiene demasiada importancia.

El aquí y ahora, ¿cómo era?

(CANTAN)

Es lo único que nos puede salvar.

El aquí y ahora y el amor y el querer la vida.

Eso es lo que defiende la película, claro.

"Atienda con fuerza al estribillo, con la entrada

de una orquesta de 20-25 músicos y va a volar la emoción.

# Aquí y ahora, ahora y aquí.

# Tal vez, # mañana no lo puedo fingir.

# Aquí y ahora, ahora y aquí.

# Tal vez mañana # no lo puedas decir. #

El personaje del padre, ese actor maravilloso que ha sido,

que vive a través de la palabra de otros personajes,

sabemos que ha ocurrido algo con el padre,

¿podemos pensar que es simple egoísmo

o tenemos que apelar a un delito más grave?

No, nunca, no fue una cosa que yo supuse que había,

que no quise comunicar, yo dije siempre,

siempre defendí que no había una cosa realmente terrible,

no había un crimen.

Era la acumulación de alguien que ha primado su carrera profesional

por encima de su familia.

Egoísmo.

Pero egoísmo o no egoísmo, es decir,

tú has demandado porque el sentido por ejemplo en el que Aki

le requiere o le recrimina su relación es porque Aki

no ha llegado,

pero a lo mejor el padre le hizo un favor diciéndole:

"Tú es que no eres acto". Al mejor es que era muy mal actor

y no ha llegado y no quiso ayudar.

Leo no parece la mejor persona del mundo,

por todo lo que piensan,

parece que no fue la persona más generosa, seguramente.

Primó su vida profesional de una manera, como tantísima gente,

por encima de tantas otras cosas,

creo que tener una familia conlleva una responsabilidad,

yo creo que el error o el delito de Leo fue

no hacerse cargo de esa responsabilidad,

dejarla a otro, dejar que la vida se abriera paso,

porque los niños crecen,

la vida a no ser que sea terrible, al final, todo sale adelante.

Y él no se hizo cargo,

pero eso es como una pequeña acumulación permanente

de desencuentros,

de cosas que no se han hecho, de cosas que no se han dicho,

de los besos que no se han dado.

Todo eso se va volviendo en un momento como reproche y parece

como que al hablar de ello como hace muchas veces Aki,

parece que pensemos en un gran crimen.

No, no es un gran crimen, son las pequeñas cosas del día a día,

de pensar y es mucho más fácil para Aki pensar

que yo no he hecho nada con mi vida porque tú lo impediste,

que enfrentarse al hecho de "soy un fracasado".

"Ingratitud filial.

Vuestro viejo padre, generoso,

que os doy yo todo, de corazón.

No me aman.

No me aman".

-La persona que, teóricamente, todo el mundo tiene algo

que reprocharle, que es acumulativo y no se acuerda de lo que ha hecho,

y lo que dice, y no hay manera aunque tú le digas,

no sabe de lo que le vas a hablar.

Entonces, ahí la palabra no vale para nada.

Vale la palabra de la fricción, la que tú dices,

a través de esos personajes que encima dice grandes palabras.

Dice "máximas tremendas".

Habla por su boca Shakespeare.

Y todo el mundo calla cuando él dice eso.

Se le escucha y nos reímos: "Venga, vale, sí, papá".

No hay más, no tiene, es una pena,

el que realmente podía aclarar ciertas cosas, y no puede.

No tiene las palabras, se las borraron.

Y luego, los demás, utilizan la palabra para machacarse,

porque ella es muy mala.

(RÍEN)

Es mala...

"Hay que estar ahí,

cuando tu hija te mira como si fueras su peor enemigo

y por más que hagas, no puedes llegar a ella.

Hay que estar ahí.

-Casandra.

-Y ahora un poquito de música antes de la siguiente llamada.

Hija de puta".

Y luego, la falta de palabras ha hecho, yo creo,

porque la relación entre ellas dos yo creo que Casandra

tiene como un rencor o tiene como si hubiera una cuenta pendiente

continuamente porque su madre no le ha dado

lo que ella ha querido, no sé si ha sido el amor,

si ha sido el lugar que está ocupando su pareja,

que podría estar trabajando con ella.

Le reprocha que no haya estado con ella,

me estabais diciendo que el padre, a lo mejor, egoísta,

yo creo que ella también.

A los ojos de Casandra.

Lo sé de mis hermanos.

Los ojos, la reclama continuamente.

-Hay un resentimiento ahí.

-Hay un resentimiento enorme, y me "espuentea" con mi hija.

No lo has hecho conmigo ¿y lo haces con mi hija?

A mí me tendrías que haber ayudado y no lo has hecho.

Hay una cosa ahí...

Pero yo creo que es ausencia.

Pudo haber mucha ausencia por su trabajo o lo que fuera,

no estuvo cuando ella le necesitaba.

Cómo defiende cada actor su personaje, ¿eh, Miguel?

A mí me parece que es extraordinario.

Yo siempre intento dar armas para que eso suceda.

Muchas veces, cuando los actores estáis un poco...

Cuando me decía ella, por ejemplo:

"Es que Casandra tiene esa cosa, hay veces que no me cae bien".

Hay que aprender a querer ese resentimiento que ella misma provoca

y emana para saber de dónde viene.

Luego, creo que Casandra es una mujer absolutamente fabulosa.

De una inteligencia, alegría, una capacidad de amor que,

en un momento, se ha truncado y yo creo que, al final,

vivir consiste en eso.

Coma enderezas o retuerces aún más las cosas que te van pasando.

Y esas muescas que te van dando, no sé qué será de la vida de ellos.

Alguien me dijo una vez: "Claro, lo del final feliz".

Y digo: "Bueno, final feliz, relativamente".

Acaba de parir una en la playa, el hermano se va a morir de cáncer,

la niña se acaba de ahogar, porque está como una chota la pobre mía,

con una cosa muy particular.

Es un personaje que a mí me fascina y me fascinan los ojos de Maca,

cómo hace ese personaje complicadísimo.

Pero también para mí era importante ver

qué estamos haciendo con las generaciones venideras,

qué mundo dejamos en este país,

ese momento de crispación horrible

que tenemos a diario en televisión, política...

Alguien lo dijo...

Cuando estrenamos,

un hindú que vio la película, dijo:

"Es un poco como el reflejo del país que estáis haciendo".

Lo veía desde fuera y yo no me lo había planteado así para nada.

Porque veía él...

Y le dije: "Pues sí".

Al final, las familias no dejan de ser un minicosmos

de lo que es el gran cosmos, que es la sociedad.

Hombre, todos ocultan algo y es una especie de juego

de espejos con la realidad.

O el espectador lo puede ver así realmente, porque hay de todo.

Porque hay de todo, es un calidoscopio muy variado y rico.

Háblame tú del poder que le das a la palabra en esa película,

porque está en todos lados, Miguel.

Para mí, la palabra siempre es importantísima.

También era una cuestión casi reivindicando, que yo,

como hombre de teatro que hacia cine...

Digo: "Pues sí". Qué pasa. (RÍE)

Además, tiene una parte teatral la película que a mí me gusta mucho,

fundamentalmente en el personaje de Leo,

el personaje de Pepe Sacristán,

las grandes palabras que él aprende

y que es capaz de recordar cuando ha olvidado todo lo demás.

Y luego,

la palabra porque es lo que nos define, evidentemente

como los amos de la creación,

pero también cómo retorcemos todo

a través del lenguaje mal utilizado.

Para mí era importante ver cómo se hablan

y la facilidad con la que destruimos,

cómo utilizamos la palabra como arma destructiva y lo que cuesta.

El trabajo horrible que es simplemente decir "te quiero"

o "¿qué te pasa?",

o "dime, háblame, cuéntamelo".

Y encontramos a la velocidad de la luz de la palabra que aleja,

la palabra que machaca, la palabra que apuñala.

Y eso es una parte que, evidentemente,

está en la familia siempre.

"Qué suerte la tuya no estar aquí

para ver el gran fracaso de tu vida".

Nos encorsetamos en general en actitudes, ¿no?

Y es muy difícil romper eso. -Mucho.

-Lo más difícil, según mi opinión, que la mayoría de las cosas.

Tienes una actitud determinada con alguien y romper esa actitud,

mostrarte, hablar de otra manera con esa persona,

cosa que harás con la de al lado, es muy difícil.

Entonces,

vamos creando como unas corazas de comportamiento,

que las fabricamos,

supongo que por acumulación, por la vida que va pasando y lo que ocurre.

Pero después, estás muy sujeto y atado a eso.

Te impide comunicarte libremente y sobre todo,

creo que es que la película habla de lo difícil que es hablar

y de que la gente no hablamos.

Y fíjate, el punto de vista de...

Es una cobarde, no ha sido capaz...

Pero lo que recibe el espectador es una mujer valiente, libre,

que es capaz de tener una relación con esta chica más joven que ella,

con otra mujer después de haber tenido hijos,

de replantearse su vida entera, a los ojos del espectador,

no eres nada de lo que has dicho, eres un pedazo de mujer.

Pero tiene que compartir y necesita compartirlo y explicarlo,

no puede.

-Para los ojos de la gente es una persona

que ha triunfado absolutamente.

-Esas son las contradicciones que me parece que son fabulosas.

Que ella se sienta como una niña pequeña

que incluso sea capaz de entregarse a Julia,

que ahora mismo te está haciendo profundamente feliz,

simplemente porque hay algo que en ti no está colocado

esa contradicción es la que nos hace tomar muchas veces las decisiones.

"Será coger a Emma pasando por aquí,

vosotros salís hacia el bosque.

Aquí, la cogería...".

(Música)

"¡Ha tragado mucha agua!"

Elenco donde los haya, que es una cosa de abrir la boca

de par en par,

cómo son las secuencias de la mesa, que por otro lado,

todo ocurre alrededor de esa mesa, con comida,

es muy bonito cómo tu hija lo percibe todo,

todo lo que percibe el espectador

y lo que percibimos nosotros cuando comemos con la familia.

Muy bonito ese punto de vista, Miguel.

Pero vuelvo al elenco de los actores.

Bueno, soy un tío afortunado.

Lo eres.

Es una primera película,

con una película muy complicada donde muchos de los planos

o de nueve personajes, con acciones, con frases,

con violencia, con risa, con baile, con canto...

Era una cosa muy complicada.

Yo me acuerdo una vez de Pepe, que me lo dijo,

creo que lo resume todo.

Estábamos en la boda, estaba preocupado por Pepe, porque claro,

era un personaje que había que mantener,

se mantenía en la mirada pero no estaba activo.

"¿Estás bien, Pepe?".

Me coge una vez de la mano y me dice: "Miguelito.

No me vuelvas a preguntar si estoy bien, estoy cojonudo.

Es un placer ver a toda esta panda de cabrón es trabajar".

Y era así.

Había una cosa, la recuerdo además especialmente,

que era todo el momento que hacíamos un plano general,

sobre todo a la boda,

y nos tiramos una secuencia que duraba cinco minutos del tirón

con movimiento de cámara,

con travelling, con puñetazos, acusaciones y demás,

la clavaron.

La clavaron.

Hubo una ovación de esas de verdad,

porque lo que había sucedido allí era una cosa absolutamente mágica.

"¿Subo a la habitación de siempre, Héctor?

-Sí. -¿Héctor...?".

Una de las historias que más me conmueven de la película

es cuando llegan a la casa, tiene un abrazo con Gonzalo, con Héctor,

Emma, su mujer, llama a Héctor: "Vamos a no sé qué",

entonces él dice:

"Héctor, Héctor".

Y algo es una en su cabeza, que, por un segundo, vuelve.

Y dice: "Héctor, mi príncipe troyano".

Lo que hace en ese momento me parece absolutamente magistral,

cómo sus ojos van de la nada, de repente, a focalizar,

porque ha llegado un recuerdo y vuelve a ser el que era, el padre.

Y se vuelve a marchar.

Deja completamente sin habla al personaje de Héctor,

que la réplica de Gonzalo y sus ojos, es absolutamente apoteósico.

Es uno de los momentos que más me conmueven de la película.

(Música)

Tenemos que ir terminando,

pero quiero que me digan una cosa sobre ti, brevemente,

¿dónde está la excelencia de Miguel del Arco como director de actores?

Es un truco.

Un apunte que me van a matar, porque tenemos que cortar.

"Con Miguel se trabaja con muchísimo amor.

-Es un tipo que parece que trabaja desde el placer, desde el afecto,

una alegría.

-Te marca las directrices precisas

y concretas que uno necesita cuando está perdido o desconcentrado

y él te coloca.

-Cuando tiene que darte una nota, en el momento de antes de la acción,

la nota que te da es como clave.

-La mirada de un tipo que sabe

perfectamente de qué va esto del ser humano.

-En fin, a mí...

Conmigo tiene un actor para toda la vida".

-Te invita a llegar hasta el final emocionalmente.

Y a partir de tú sabes dónde es tu final, porque él es muy llorón.

(RÍE)

-Él llora una barbaridad, igual que se ríe.

Entonces, te libera del pudor que todo actor tiene,

que tiene mucho más de lo que la gente pueda creer,

somos tremendamente tímidos.

Y él hace algo que te invita a que te rompas

o a donde tengas que llegar.

Y eso, hablo como actriz,

yo lo trasladaría en general al espectáculo,

llega hasta el final sin ningún miedo.

-Recuerdo que había secuencias muy complicadas, con tanta gente,

siempre son muy difíciles, donde leído, decías:

"Esta frase, vamos a ver, cómo la coloco...".

Lo más trivial, las cosas más cotidianas.

Y eso yo creo que lo ha rodado maravillosamente.

Porque siempre estábamos llenos de cosas por hacer, haciendo cosas.

Y eso hacía que la secuencia tuviese una fluidez y un ritmo.

Es muy inteligente, muy cariñoso.

Y te da mucha confianza, muchísima.

Te hace sentir que solamente tú puedes hacer aquello en ese momento.

Qué bonito. Sí.

Pues muchas gracias a los tres, de verdad,

por esta preciosa historia que, al final,

desnuda mucho al ser humano también.

Ponéis, seguro, mucho de vosotros mismos.

Gracias por la sinceridad, por la integridad,

por vuestro tiempo y por compartir con nosotros un trabajo tan bonito.

Gracias a los tres. Gracias a ti.

-A vosotros.

Ha sido un placer.

Y a vosotros, no os despido,

ya sabéis que llega la hora del cortometraje en "Versión española".

Es el turno de "Sushi",

dirigida por Roberto Martín Maiztegui,

protagonizada por los estupendos Ángela Boix y Francesco Carril.

15 minutos de conversación que serán decisivos

para la historia de una pareja.

Que os guste mucho, nos vemos ahora.

En ocasiones, la verdad puede estar tan oculta

que no resulta fácil enfrentarse a ella.

Felicidades a Roberto Martín Maiztegui

y a todo su equipo por este corto de apariencia sencilla

pero tremendamente ambicioso en el mejor sentido.

Y con "Sushi" nos despedimos por hoy.

Nos vemos la próxima semana aquí, en "Versión española",

la mejor butaca para el cine español más reciente.

Chao.

(Música)

  • A mi lista
  • A mis favoritos
  • Las furias (coloquio)

Versión española - Las furias (coloquio)

18 nov 2018

En el coloquio, moderado por Cayetana Guillén Cuervo, participan Miguel del Arco, guionista y director de Las furias y dos de las actrices de la película, Mercedes Sampietro y Carmen Machi.

ver más sobre "Versión española - Las furias (coloquio) " ver menos sobre "Versión española - Las furias (coloquio) "
Programas completos (85)
Clips

Los últimos 940 programas de Versión española

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios

Añadir comentario ↓

  1. Selma

    Magnífico programa!! Enhorabuena, equipo de Versión Española!! Me encantó volver a ver Las Furias, y el coloquio fue fantástico¿¿. Claro que, teniendo semejante elenco, no podia ser de otra manera. Muchas gracias!!!

    20 nov 2018