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No recomendado para menores de 12 años Versión española - Especial XX aniversario - ver ahora
Transcripción completa

Aún hoy impresiona ver la precisión y la pulcritud

de una película como "Eva".

Un tipo de proyecto que solo hace unos años

hubiera sido considerado inviable

y que fue posible gracias a la enorme fe

de Kike Maíllo y de todo su equipo,

toda una nueva generación de cineastas

formada en escuelas de cine, como la ESCAC,

que tantos y tan buenos frutos está dando.

Como os comentaba en la presentación,

hoy no tendremos un coloquio,

hoy tendremos todos los coloquios.

Hoy queremos celebrar nuestro 20 aniversario

recordando algunos de los momentos más destacados,

más memorables, más especiales de nuestra trayectoria.

¿Caben 20 años en 20 minutos?

Nuestro compañero, el mago Sergio Catá,

lo ha intentado.

Este es el resultado. Prohibido perdérselo.

Buenas noches, soy Cayetana Guillén Cuervo

y esto es "Versión española".

Voy a empezar

por el maestro, por el protagonista de la noche.

Geraldine Chaplin,

buenas noches. Encantada de estar aquí.

José Luis Borau. (AMBOS) Buenas noches.

Rafael, buenas noches. Buenas noches.

Buenas noches, Cayetana. Bienvenido.

Uno de nuestros actores favoritos

que ya nos ha visitado esta temporada.

Hola. Hola, Carmelo Gómez.

Para mí es un placer estar aquí.

Buenas noches, Viggo. Muchas gracias.

Buenas noches. Encantado. Gracias por estar aquí.

Encantado de estar acá otra vez.

Luis García Berlanga, buenas noches otra vez.

Sí.

Buenas noches otra vez.

Buenos días. Buenas noches.

Bienvenido a "Versión española".

"Bienrevenido". (RÍE)

Te estás convirtiendo en un habitual

de "Versión española" y es un placer tenerte aquí.

Tertuliano ya. Es verdad, ya contertulio.

Yo, echar de menos, no echo nada.

Echaba de menos estar aquí por verte.

(SUPIRA)

Uh.

A mí me gusta mucho...

Me gusta desde niño y de adolescente...

Me gustaba mucho inventarme historias.

Yo ya me enamoré con mis 15 años y, enseguida,

en mi habitación había

un póster de una montaña que era el Matterhorn y pensé:

"Eso. Eso que siento es esa montaña que algún día tendré que subir".

A veces pienso que mis películas, de alguna manera,

son montañas que me invento.

Si una película nueva no es una aventura,

y una aventura quiere decir

un poco introducirse en terrenos un poco desconocidos,

no digo que sea todo desconocido,

no tiene demasiado interés para mí.

Ya he hecho 30 y tantas películas

y me divierte cada vez más hacer lo que no he hecho.

Quizá por eso mi filmografía es un poco caótica

para algunos críticos, se vuelven un poco locos.

Pero me da lo mismo, porque lo que me gusta hacer...

Si me gusta una cosa hacerla, trato de hacerla y me aventuro

aunque sea darme contra la pared.

Si tú eres un mercenario en este oficio, probablemente

tu vida es menos feliz,

menos divertida,

pero más fácil.

En cambio, si te peleas por hacer...

por ser un independiente,

por hacer las cosas en las que crees y todo eso,

es una lucha todo el rato.

Una lucha, por otro lado, yo creo bonita.

No lo digo quejándome, lo digo hasta con un cierto orgullo.

"Así no se hace en estos planos".

Y yo dije: "Vas por buen camino".

Digo: "Si así no se hace...".

(RÍE) Pensé:

"Pues igual voy por buen camino, sí,

porque no quiero hacer los planos como se hacen los planos.

Rendirse no es una opción.

Hacer una película es ir superando

un cúmulo de problemas enormes, pero es esta la gracia".

Cuando empiezas, vas muy vendido.

Tratas de llevarlo todo muy preparado.

Luego descubres que esto que se ha dicho

muchas veces, pero que es cierto, que en la elección de los actores

y del equipo técnico ya va más del 50 % de la película.

No sé, es como cuando alguien quiere hacer un Almodóvar,

es que no te sale.

Cineastas que tienen un mundo propio,

no sé, los puedes admirar,

puedes quizá coger alguna idea,

pero nunca puedes hacer lo que ellos hacen.

Estamos aprendiendo. Bueno, siempre se aprende,

pero en aquella época especialmente...

Pero ni siquiera creo que eres consciente de que estás aprendiendo

y eso era un proceso muy divertido.

Yo recuerdo el primer plano

que grabamos,

mi primer corto,

y lo recuerdo con una emoción. "Esto es una panorámica.

Estamos haciendo una panorámica". Luego venía el "travelling".

Ahora ya todo el mundo,

casi igual que saben hablar,

todo el mundo ya parece que nacen, en vez de con un sonajero,

con una cámara de vídeo.

Y todo el mundo ya sabe rodar y contar con imágenes,

pero entonces para mí, creo que para mi generación,

era difícil el expresarte ordenadamente

con imágenes.

Para hacer esta película, yo tenía que volver a aprender a mirar.

Y es lo que solicito del espectador,

que mire para aprender.

Entonces, ¿qué vas a contar?

Pues intentar hacer algo que valga la pena,

por lo menos intentarlo.

Luego habrá gente que me diga: "No valía la pena".

Muy bien, pero en la voluntad

está intentar contar algo que valga la pena,

que sea pertinente, que aporte algo,

que al espectador le deje algo.

Lo que más me importa es que uno se vaya a casa con algo

porque es lo que busco cuando voy al cine.

Si me olvido de la película

que he visto por completo al día siguiente,

qué pena, porque es

un esfuerzo muy grande hacer una peli.

Por lo menos, mi sueño siempre es que las películas trasciendan

a la anécdota que las provoca

y no te digo ya a la biografía del director que las hace,

que las personas se olviden de quién las ha hecho

y que sigan siendo películas que a la gente,

cuando pasen en la tele o en un hotel o algo...

sean películas familiares, de alguna manera, para ellos,

que se reconozcan en ellas, que sientan algo en ellas.

Esa es la película que uno sueña hacer, no otra cosa.

Siempre utilizo tres conceptos

que son el dolor,

el amor y el humor.

Es un cóctel muy raro, que dices:

"Pero ¿cómo se puede unir todo esto?".

Pues sí, se hace.

¿Cómo sabes que lo estás consiguiendo?

¿Cómo sabes que estás provocando eso

y con un equilibrio,

que no se ha perdido? Por una herramienta

que tenemos los directores de cine, que reivindico, y es la intuición.

(RÍE)

Creí que me ibas a decir... No, escuelas de cine.

Creo que las escuelas de cine tienen que existir

y está bien que existan unas reglas, pero hay que confiar en la intuición

de los directores, de las directoras también porque es muy importante.

Ser capaz de abstraerte y ver si eso que estás contando funciona.

Está bien, cada uno nos servimos de unas cosas.

Yo tengo una pizarra, dibujo mucho.

Más que escribir, dibujo para formular un poco

esas estructuras. Antes has hablado de una estructura circular,

eso ya es un dibujo, es un círculo.

O espectral, como un espejo. Todo eso nos ayuda a escribir.

El cine es para entrar y estar en la sala pensando,

para dar que pensar,

no para divertirse,

porque eso es una idea muy poco generosa.

(HABLA EN INGLÉS)

Me parece que la realidad es tan maravillosa

que no necesita de adornos.

(HABLA EN INGLÉS)

Si tu comida está bien cocinada, ¿por qué volver a prepararla?

Lo que uno ve en los ojos de la gente

siempre es lo más importante.

Yo hacía ese tipo de películas,

en realidad y por encima de todo,

porque me apetecía hacerlas, esa es la verdad.

No había ni el oportunismo que quisieron ver unos

ni el mesianismo que quisieron ver otros.

En fin, en ese sentido egoísta,

era el cine que yo quería hacer, que más me gustaba y, sobre todo,

que la opción del público al que iba dirigido

era también el público que yo prefería tener.

Cuando veo las películas que he escrito

o dirigido, me quedo

con una sensación un poco...

extraña,

como que no he sido yo

o que entonces el que hizo esa película era otro.

De verdad, nunca me he considerado un autor,

nunca, nunca.

Ahora me empapo menos de lo que ocurre en la calle

de lo que me empapaba hace 20 años,

y eso que ahora voy detrás de ello,

voy: "Que estoy aquí para empaparme, ¿eh?".

(RÍE) "A ver qué decís hoy,

que he salido, a ver si me empapo un poquito".

Y me empapuzo, pero...

(RÍE)

Lo que más me gusta del trabajo,

del trabajo en general,

es poder interrumpirlo,

poder dejarlo.

Esto, en el teatro, es prácticamente imposible,

no puede uno a mitad de un acto decir:

"Perdón, señor, estoy un poco cansado...".

No, no se puede.

Por eso, de todas las cosas que hago,

la que menos me gusta es la del teatro.

Y la que más, la de escribir

porque voy, mientras escribo,

digamos, de descanso en descanso.

Quizá el hecho de que yo esté aquí

es porque no tengo amor propio...

a la hora de trabajar, digo.

Yo no me creo en posesión de la verdad.

Y entonces eso es buenísimo

porque ayuda mucho al diálogo,

que es una de las actividades más hermosas que se han inventado.

Es famoso el chiste de la cabra que contabas continuamente.

Dos cabras que están comiendo una película en un basurero,

el celuloide, y al terminar le dice la una a la otra:

"-¿Te ha gustado? -Sí, pero me gustó más la novela".

(RÍEN)

Cuando oigo a los críticos o leo que los críticos dicen:

"Qué excelente idea estropeada por un mal guion,

pero salvada por...",

me hago un lío en la cabeza que no entiendo nada.

Creo que el guion se pierde,

se debe perder, no se debe notar,

debe ser como la música.

Cuando José Luis García Sánchez me encargó una canción

para una película,

yo le cobré que me llevara a comer con Azcona.

Estuvimos comiendo y luego estuvimos en mi casa.

Y a la hora de tener que irse...

Habíamos bebido unos anisetes.

A la hora de irse,

me llamó aparte y me dijo:

"¿Por dónde se sale de aquí sin tener que despedirse?".

(RÍEN) Es exactamente

lo que acaba de hacer.

Si preguntamos a los espectadores qué nombre de guionista conocen,

pues Rafael Azcona.

Creo que incluso si le haces la pregunta a un guionista.

(RÍE) Sí.

El guion, los diálogos, es lo que te permite tener

una idea de un personaje.

Luego uno puede intentar...

traer algo

que le inspire a lo que ha puesto el director,

pero si no está en el guion, no se puede hacer.

¿Qué es un guion? Un guion no es los...

los hechos que ocurren todos suenan a otras...

Son restos, son como restos de naufragio de otras películas.

Tú has estado en la memoria del que lo escribe

y en la memoria del que lo ve.

Todo suena a algo.

¿Dónde puedes trabajar como guionista?

Pues en la estructura, en la construcción.

Es un reto que me apetecía mucho,

hacer una película sin guión,

porque parece que la creatividad del cine

se concentra mucho en la escritura o en el montaje siempre,

y tenía ganas de que en el rodaje descubriéramos

qué pasaba cada día,

inventando una película sobre la marcha,

a medida que rodábamos.

A mí, la vocación de actor,

de actor teatral, que la tenía,

estaba estudiando en una escuela de arte dramático,

además, me gustaba mucho clamar versos en casa y todo esto...

La vocación, concretamente, me duró un día,

el primer día que trabajé como profesional

en un papel minúsculo,

que decía dos frases,

y ese mismo día...

Y no había más que una representación al día

porque era en Madrid durante la guerra

y no por una cuestión social,

sino porque estaba prohibido salir de noche a la calle,

no había más representación que la de la tarde.

Pues ya cuando terminó, yo me di cuenta y dije:

"No, pero si es que yo lo que quiero ser es actor,

pero actor de cine".

A mí lo que me gustaba, además,

incluso como es para verlo,

como espectador, también era el cine.

Me han temblado mucho más las piernas

delante de Fernando Fernán Gómez

o de José Luis López Vázquez

o de los grandes búfalos del cine y del teatro español,

que delante de los grandes actores

que hemos visto en las pantallas del cine norteamericano.

Sinceramente, existe

una admiración más profunda por ellos.

La clave está en que verdaderamente lo que se dice es creíble,

aunque sea una ficción.

Esto es lo más importante que siempre tienen que tener

las películas y las obras de teatro,

que sea creíble, que te impacte,

que te abstraiga.

Soy muy desconfiado conmigo.

Pensar que haya hecho tantas películas...

Yo siempre...

digo: "Si yo no he hecho nada".

No le doy mucha importancia a lo que hago.

Yo soy un actor,

no sé si es bueno o malo,

evidentemente intuitivo.

Yo lo veo o no lo veo.

A la hora de escoger una película;

lo veo, la hago; no la veo, no la hago.

La versatilidad, la versatilidad de los actores,

lo he dicho tres veces para ver que no ha sido por pura suerte,

consiste en que también los directores y guionistas

se atrevan a escribir guiones para actores

que supuestamente, como mi cara, por ejemplo, de boxeador arruinado,

crean que puedo hacer de chaval con gafas

y hacer boca a boca.

Un poco por ideas, ahí estoy.

Hasta esa fecha, todos los personajes

que había interpretado eran chicas en proceso evolutivo

y en búsqueda interior.

Y Ángela es una mujer.

¿Cómo has dicho?

-(RÍE) -Carmelo,

porque estás en otro plano.

No sabía bien qué me estaba pidiendo,

pero era como...

Es bonito cuando un director te dice:

"Vamos para aquí" y dices: "Ni idea de qué es, pero vamos",

hace algo como poco reconocible.

Creo que es un acto de amor,

pero sobre todo lo haces para la otra persona

Un actor... Eso lo decía Jerry Lewis,

que un actor, si tú le tratas con cariño y esto,

el actor hasta daría la vida por el director y por la película.

Fantaseo siempre con la idea de hacerlo muy bien

para que a otros directores les guste mucho y te llamen.

Eso no funciona así, yo pensaba que sí, y no.

-(SUSURRA) Es verdad que no. -Ellos son los únicos

que me han llamado tres veces seguidas.

Digo: "A estos sí que les gusto, tío".

Entonces yo por estos me dejo la vida.

Transformó su despacho, lo convirtió ahí

como una especie de gabinete terapéutico.

Hicimos terapia.

Y eso para mí

fue como una locura maravillosa, un acierto para una actriz que,

de repente, dice: "Qué grande tener un director que juegue",

porque no se puede olvidar, es un juego.

Es mi pesadilla. También es que un día haya

una convención de actores que han trabajado conmigo

y cuenten la verdad,

lo pesado que sé que puedo llegar a ser en rodaje.

Cuando estás rodando, el objetivo es la peli y te olvidas de lo demás

y buscas lo mejor en cada toma, en cada plano.

Eso también puede ser contraproducente muchas veces.

Como dependemos todo el tiempo, como actores, de la confianza

de los directores con los que trabajamos,

que además tengan esa confianza y ese nivel de imaginación

con el material que ponen en tus manos...

Y que me haya pasado con él,

que es la persona por la que decidí buscar un agente

y decidí intentar dedicarme a ser actriz...

Yo había visto todas sus películas.

Un día, a los 13 años, me colé en el cine, vi "Átame" y dije:

"Yo no puedo morirme sin intentar conocer a esta persona

y sin intentar trabajar con él".

-Madre mía. -Afectó mucho en mi vida.

Por eso digo que cuando hablo de trabajo con él,

no puedo hablar solo de una relación de trabajo,

este me ha cambiado la vida por completo.

Yo me volví muy despacio

y Pedro, desde allí,

me dice:

"No te vuelvas tan Anne Bancroft...".

(RÍEN)

"Y vuélvete más de los 80".

Y yo digo: "¿Qué me está diciendo?".

Y Antonio de la Torre y Hugo Silva me decían:

"¿Qué te ha dicho?". Yo: "Yo me aclaro.

Que me vuelva más rápido, me gire más rápido,

que me giro muy lento".

Yo soy poco cinéfila porque tengo tanto miedo

de que se me pegue lo que acabo de ver

que entonces no voy al cine y así seguro que no copio a nadie.

Yo solamente me inspiro del...

de la vida real, o sea, de lo que conozco,

de lo que conozco o de quien conozco.

Y a partir de ahí, me hago mis monstruitos,

a este le pillo la voz

o a esta le pillo el "look"

y voy haciendo uno nuevo

con cachitos de lo que conozco.

El personaje

puede ser maravilloso, me puede apetecer mucho hacerlo,

pero puede haber un punto en el que diga "¿Para qué?

Si todo el resto, todo lo que lo envuelve

no está bien".

Es decir, que toda la película tenga un sentido, que haya un lugar

en el que puedas divertirte con ese trabajo

y explorar, buscar cosas

que hasta ese momento no has encontrado

o no has tenido la oportunidad de buscar

con otros personajes.

No hay una coherencia en la carrera de un actor.

No hay un "haces esto y pasa esto".

-No. -Pero creo que me ayudó mucho

darme cuenta muy al principio

de que era completamente incoherente,

que no había una acción-reacción.

Siempre voy a hacer lo que pone,

no soy nada de inventar.

"Carmen, ensáyalo,

inténtalo". Y si después de mucho

no lo consigo decir, entonces ya pongo la pega.

Pero además eso es una parte que me divierte hacer.

"¿Y esta frase? Ay, ¿cómo digo esto?".

Y empiezas a darle vueltas

y lo consigues.

La primera vez que haces la escena,

todo el equipo técnico de alrededor se ríe.

Es muy gracioso. (RÍE)

Pero cuando tienes que repetir,

a la cuarta vez, ya no se ríe nadie.

Internamente, dices: "A ver, es que ya se saben el chiste".

Pero da igual, hay algo en el ambiente

que hace que ya no lo hagas de la misma manera.

En realidad no es lo mismo, no sale igual.

Y si no te diviertes, no diviertes a nadie.

Cuando sales en una secuencia en comedia, te lo pasas muy bien.

-Claro. -Te lo pasas muy bien haciéndolo

y después, porque sabes que has conseguido una cosa

que es muy difícil de conseguir,

que es que la gente se ría y se olvide de...

Lo que no necesariamente pasa es que si te ríes en el rodaje,

luego la gente s e ría con la película.

Eso siempre es un misterio.

Pero yo no sé...

Por mi experiencia personal,

sí tengo la sensación de que las películas

en las que ha habido muy buena energía

y todo el mundo se ha sentido muy libre en el rodaje

y muy inspirado y muy confiado,

luego eso se refleja.

Me sentía un poco como insegura en el género

porque uno tiene la idea...

falsa, yo creo, de que...

para hacer comedia, hay que ser gracioso.

Y al revés, creo que las comedias son más graciosas

cuanto más serias son.

La comicidad la tienen que dar las situaciones, el ritmo,

pero el actor tiene que estar...

tiene que ser muy serio con su personaje,

no tiene que pretender ser gracioso.

Para bien y para mal,

están los actores.

El tempo, que es algo que...

Pero es que probablemente hay historias

que solo las distingues de género por la cuestión del ritmo.

El ritmo que tiene la comedia

lo hay en los actores.

Por otra parte, esos personajes, llámalos, tan dramáticos,

la verdad es que los agradezco mucho

porque tienen un desarrollo muy rico,

permiten que el actor se luzca,

que lo pase bien, que tenga que estudiar, crecer,

enfrentarse a textos difíciles, resolverlos.

Creo que si logro llegar a cada una de esas situaciones

poniendo lo que tengo que poner

para que el otro, con lo que tiene que poner él,

logremos que se produzca ese encuentro...

lo más verosímil posible,

estamos cercanos a hacer algo que esté bien.

Cuando percibo que estoy capturando cómo siente el personaje,

ahí me tranquilizo mucho.

Vamos juntos y vamos a convencer

aquí al personal de que lo que nos pasa

es de verdad.

Pero tener esa...

la facilidad o facultad

o defecto o lo que puñetas sea

de que se haga creíble

lo que le ocurre al monigote del que me hago cargo.

Todo ciudadano está en las mismas,

el que trabaja en un banco...

Todos venden su tiempo por un salario para poder vivir.

Pero los actores, además de vender el tiempo,

luego te regalan una cosa,

te regalan ellos mismos,

te regalan su ser.

¿Por qué la gente, incluso el mundo del cine

dice: "Berlanga dirige muy bien a los actores",

cuando no los dirijo?

Y es verdad, los dirijo bien porque no los dirijo.

¿Y qué pasa al no dirigirlos?

Pues que se ponen nerviosos.

-(RÍEN) -¿Y qué pasa

cuando el actor se pone nervioso?

Que pierde sus tics,

que es lo que perjudica mucho al actor.

El cine es demasiado realista.

Una mesa es una mesa en todos los idiomas.

"El cine es un lenguaje internacional"

decía Pasolini.

Pero si de repente una voz dice:

"Eso no es una mesa" y se ve una mesa,

empieza a ampliarse el sentido.

Se multiplica el sentido, que es lo que pasa aquí.

Eso pasa con las buenas películas,

cuando el sentido se amplía a través del contraplano,

a través de la voz desfasada,

a través del "eso no es una mesa" y estás viendo una mesa.

La realidad se sirve mucho de la ficción

para reconstruirse permanentemente.

Yo creo que el hombre

inventó la ficción

para reformular la realidad de alguna manera.

Y yo creo que la realidad

ha avanzado a lo largo de tantos años

también alimentada por las ficciones que los hombres han construido.

La única manera de tener una visión, como mínimo, personal de las cosas

es cuestionarlas desde el inicio

y volver a contemplarlas

como si no supieras absolutamente nada de ellas.

Ese conocimiento que puedas adquirir,

sea mucho o poco,

como mínimo, es significativo;

como mínimo, es tocable y es real.

Hay gente que hacemos cine

para que eso no vuelva a pasar en la vida

y no tengamos que contarlo en el cine.

No me atrevo

a que el malo sea castigado

y te vayas a casa pensando que ya lo ha hecho el cine.

No cabe duda de que lo mejor es una fábula o una metáfora,

porque si nos asomáramos de verdad

y enseñáramos el horror...

el horror no me parece ni siquiera cinematográfico

y para eso están los telediarios.

Si yo me puedo reír,

puedo pensar, y en el momento en el que puedo pensar,

puedo quitarle peso,

puedo manejarlo.

Y lo más importante es saber que tenemos ese recurso,

que tenemos esa defensa,

primero esa defensa,

ante el dolor de la vida,

que nos podemos reír,

que con eso vamos a poder soportarlo todo.

Y, por otro lado, que precisamente saberlo

es lo que da dignidad y respeto

a las cosas. -Exactamente.

Todos los creadores e intelectuales de...

esto es muy gracioso,

que nos dedicamos al humor en España

tenemos dos personajes arquetípicos:

uno es don Quijote,

copiado del que hacía Rivelles,

y otro es Guillermo Brown,

de Richmal Crompton. Guillermo Brown.

Ahí está, los dos.

Shakespeare muere teniendo una situación acomodada

y nuestro Cervantes

se muere como los artistas en este país:

sin un duro y en el olvido.

Y creo que, en ese sentido,

Cervantes se hubiera merecido un país mejor.

Y la verdad, o nosotros nos merecemos también, digamos,

que España trate de otra manera a sus creadores.

Desde el momento en el que yo no decida cambiar de cultura

y de lengua...

Claro, me encanta Glenn Close,

pero no le puedo dar el papel de una mujer antipática española

porque no habla español. (RÍEN)

Entonces, trabajo en una lengua concreta,

que es el español,

que es también la única... no quiero decir que domine,

pero la que mejor me sé.

Y que, entonces, en otra lengua...

Yo soy muy oral

en mis películas

y habría muchas cosas que se perderían.

Le he dedicado tres películas

a explicar algo que yo

odio, que en nuestro país se ha dado mucho,

que es el machismo.

Siempre digo que la diferencia

entre un hombre...

un macho y un hombre de verdad

es que el hombre de verdad sabe perder

y el macho mata.

Creo que todavía no se ha hecho

la gran película que refleje la realidad

de la guerra civil española con todas sus connotaciones.

Hay una grave equivocación

por parte de los comentaristas,

críticos... -Y un malentendido

porque las de la guerra suelen funcionar muy bien.

Creo que esa cata no está hecha en el cine

como tal, están reflejadas historias personales

de directores que pueden asumir eso,

pero todavía hay muchas cosas que contar

directa o indirectamente.

Que una persona de 80 años diga:

"Estoy harto de ver películas de la Guerra Civil",

lo puedo respetar, pero lo escucho a gente de mi edad, de 30 años.

Y lo fuerte de los que dicen esto

es que luego no saben muchos de ellos

nada de la Guerra Civil

ni se han informado mucho, saben las cuatro cosas, ni han leído.

Bastante ya tropezamos en la misma piedra varias veces

como para no... -Eso, y no han leído.

Sobre todo eso, no te digo que leas los "Episodios nacionales",

pero por lo menos algo.

Y muchas veces es como que cogen la retahíla esa

de "Otra película de la Guerra Civil, qué aburrido".

Lo dice gente de 30, 35 años que no sabe mucho de...

Lo que decías antes justo de esta película:

"No enseña los horrores de la guerra,

pero sí las consecuencias".

Una de las cosas más nobles del cine justamente es dar testimonio

de la historia inmediata

de aquello que sabemos que ha pasado,

Dar este testimonio me parece fundamental

porque estamos tratando de explicar a los que vienen

aquello que... Lo que pasó.

Que ha influido en sus vidas y que no saben.

El éxito te lleva a repetirte

y yo sé que es,

muchas veces, fruto de casualidad,

fruto de muchas otras cosas

que yo no puedo manejar.

Me han ayudado mucho, la verdad, las nominaciones y los premios,

pero mi actitud también es independiente de los premios

cuando estoy trabajando.

Quizás es lo último que pienso.

Siempre es una ilusión ganar un premio,

aunque nunca lo tengo en mi mente

cuando hago una película.

Piensas en el trabajo y nada más.

Hoy somos tres aquí en la mesa.

(RÍE) (RÍE) Sí.

He venido acompañada esta noche.

Tienes acompañante y además rubio,

más rubio que nosotras. Pues sí.

Los premios no son más que una trampita del sistema,

que nos coge como rehenes

para vender cosas.

Lo que pasa es que caes,

porque está tan bien montado que llegas y al final:

"-¿Te lo quieres llevar? -Sí, sí. Lo quiero para mí."

(RÍEN)

"Lo quiero para mí". "Que te meto".

Dices: "¿Qué te pasa, tronco? Estaba muy tranquilo hace un rato".

(RÍE) Es tal cual.

Es así.

Por lo tanto, luego si no te lo dan,

tienes la oportunidad de pensar

que realmente no tiene nada que ver con tu profesión.

Si te lo dan, igual piensas que sí.

(RÍEN) Qué bueno.

(Risas)

¿Qué es esto? ¿Qué pasa?

Me pasa constantemente esto. No os preocupéis.

Me da un poco de mal rollo.

La última vez que a Diego y a mí

nos pasó algo así,

La cosa acabó...

Yo sé quién ha cometido este asesinato.

Yo la cojo así y digo:

"Eh, vosotros, ¿qué pasa ahí?".

Decía: "Que te pires". Y yo: "¿Cómo?".

Yo lo maté.

"Un momento, te has dejado el caballete".

Y yo: "Hostia".

(Sonido con la boca)

(Violín)

Pido un aplauso a la gente, por favor.

No hay gente. Hazme el favor de no romper los esquemas.

Juan Luis, mírame a mí. Yo te aplaudo,

te digo piropos... Cuidado con el micro.

Déjame... Permíteme que te dé

un beso de cariño. El micro.

(Besos)

Me han dicho que no te besemos.

Les he dicho: "No vengáis y no me beséis

porque se ensucia el plano".

Aprovecho de nuevo este programa

de gran difusión nacional para... (RÍE) Ni te lo imaginas.

Sí, me lo imagino. (RÍE)

Porque hasta lo veo yo.

# Mentiras, sonrisas y amapolas. "

Hace mucho que estamos haciendo cosas que molan

y que también mola el cine español

y que hay que defenderlo y verlo.

Claro. No tenemos, por desgracia,

el apoyo o la ley del cine que tienen en Francia,

pero tenemos el apoyo de los espectadores.

# Y lo que no tienes

# también te lo quitan. #

Algún consejo nos tienes que dar.

Sí. Lo doy rápido. Es uno.

¿Uno? No saber conducir.

(RÍEN)

# El humo me ciega.

# Las nubes me levantan.

# Y solo me consuela # la Virgen de la Estampa. #

Qué bonita la peli. Qué bonita.

Que nos has hecho llorar.

Uy, se acaba. Qué barbaridad.

Me están haciendo señales y yo me había olvidado incluso

de la cámara, lo prometo.

# Que estoy llorando a canales

# la pena de los Amaya. #

Cayetana... Y cuando interpreta.

Se pone aquí y hace

una perfecta interpretación de la presentadora.

Bueno, muchas gracias.

Lo haces muy bien, Cayetana,

y te agradezco muchísimo que me vuelvas a traer a mi casa,

que, como tu bien dices, es Televisión Española.

(CANTA EN INGLÉS)

Es un programa que me parece tan necesario

y que apoya muchísimo este trabajo nuestro

y hace que se entienda mejor.

Yo me entero un poco de lo que está ocurriendo

gracias a vosotros.

Te cojo el piropo con todo el cariño

porque esta es nuestra meta y nuestra obligación,

con todo el amor del mundo Y muy bien.

hacia todos los que pasáis por aquí.

# El papel mojado no sirve

# para pintar. #

Encantado.

Y, sobre todo, que hemos hablado de cine, que me gusta con locura.

Encantado de que nos llaméis.

Vamos a hacer más películas... Para venir aquí.

-Sí. -Volver.

Aquí seguimos dando guerra.

Como decía Fernando: "Vamos durando".

Y dando las gracias. Y dando las gracias,

eso sí. (RÍE)

# Mi ilusión # es un guion sin terminar.

# Mi ilusión es un guion...

# sin terminar. #

"Vamos durando", como dice el gran José Sacristán,

que decía el gigante Fernando Fernán Gómez.

La verdad es que a nosotros mismos

nos impresiona ver todas estas imágenes juntas,

todos estos rostros, todas estas conversaciones,

todos estos regalos.

Un lujo haber podido vivir y compartir

todos estos momentos con vosotros

y un lujazo seguir aquí

acompañando y difundiendo el mejor cine español.

Y como veis, no nos dormimos.

Para este mismo curso,

tenemos un montón de nuevas propuestas

en las que queremos que participéis

y que os iremos contando a lo largo de la temporada.

Y como ya habéis visto, tenemos nueva imagen,

un trabajo artesanal del que estamos muy contentos

y que queremos agradecer

a Coke Riobóo y a Paula Lupiáñez

y la empresa Cirugía Gráfica

que la ha llevado a cabo.

(Música)

Y, como sabéis, otra de las señas de identidad de "Versión española"

en todo este tiempo

ha sido la atención a los nuevos creadores

y eso es lo que hacemos

a través de nuestro concurso de cortometrajes

"Versión española / SGAE".

Hoy os presentamos "Seattle",

un cortometraje de altos vuelos sentimentales.

Ya veréis por qué os lo digo.

Lo filma la estupenda actriz Marta Aledo,

que nos sorprende aquí con una maestría en la dirección

que promete darnos muchas alegrías.

Con todos vosotros, "Seattle".

Abróchense los cinturones.

Despegamos.

Esto es un nido de cigüeña.

(RÍE) Es que es imposible que sea de cigüeña.

Es un nido de cigüeña con cigüeña dentro.

Vale, será un nido de cigüeña,

pero no con cigüeñas, porque están en Florida.

Ve y míralo.

Espera, esto es un nido, ¿ves?

Y dentro hay una cigüeña pasando frío,

vas a ver.

¡Hala!

Que sí, es una cigüeña.

-¡Qué fuerte! -Sí, ¿ves?

¡Qué fuerte!

Pero ¿tú sabías

que los que incuban los huevos son los padres?

-Ah, ¿sí? -Sí, se turnan

para criarlos, para darles de comer.

Lo hacen todo a medias.

¿Lo sabías?

Bueno...

Bueno, yo soy Iván, por cierto.

Claro. A ver, que nos conocemos.

Soy Amanda. Hemos volado juntos bastantes veces.

-Ah, vale. -¿No te...?

Vale. (RÍE)

¿Eres el que tiene la historia de que conociste un día a...

Mark Knopfler?

-Ese soy. -Sí.

-(RÍE) -Pero ¿sabes quién es Mark Knopfler?

Eh... Lo escuchaban mis padres, ¿vale?

Cuéntamela.

-No. -¿Por qué?

-No. -Cuéntamela.

(MEGAFONÍA) (HABLA EN INGLÉS)

(Gemidos)

Buenas noches. Les habla el comandante general.

Estamos ya en el descenso al aeropuerto.

(Gemidos)

-Por aquí, ¿no? -Sí, sí.

-No, por aquí no. -No, eso no.

-Espera. -Que sí, que sí.

-Que te gusta. -Ah, vale. Ah.

La familia esta tenía que ir a recogerme a la escuela

y no sé qué movida hubo que no vinieron.

Entonces, dije: "Me voy a casa".

Y la casa estaba en la otra punta

y yo solo había estado en la casa esa misma mañana.

-¿Y llegaste? -Claro que llegué. ¿Lo dudas?

No.

Para mí eso fue heroico.

Si yo me perdía hasta en mi pueblo cuando iba a comprar el pan.

Ahora imagínate en Londres,

que no había ni móviles, no había GPS, no había nada.

Con once añitos que tenía.

Para mí, llegar a esa casa me cambió.

Que si un metro, un trasbordo, un autobús...

Fue muy importante.

Y aún a día de hoy, te juro

que cuando siento que la estoy cagando mogollón,

me acuerdo de aquella tarde y de que supe llegar

y es que, no sé, es como que me da confianza.

¿Sabes? Es como que me siento Superman.

Pues eso es lo que yo digo que se llama "sensación London".

(HABLA EN CATALÁN)

-Pásame... -¿Qué pasa?

(HABLA EN CATALÁN)

Una brecha... Espérate, ahora te lo cuento.

Cariño.

¿Qué pasa?

(HABLA EN CATALÁN)

Cariño, si está la yaya ahí.

Que será una pupita de "res".

No pasa...

Mamá, mamá.

Mamá...

(HABLA EN CATALÁN)

Que se lo limpie con Betadine.

-¿Con Betadine? -Sí, y dile que vaya a la farmacia

y pille puntos de sutura adhesivos.

Ahí le enseñan cómo ponerlos. Es muy fácil.

Mamá, mira...

-Compra... ¿Qué me has dicho? -Puntos de sutura adhesivos.

Yo qué sé mamá.

(HABLA EN CATALÁN)

¿Mamá? Mira, yo qué sé.

"Adeu".

Joder.

Venga, duérmete.

No. Esperamos a que te llamen, tranquila.

-Que no. -Que sí.

Oye, ¿me cuentas la historia de Mark Knopfler, por fa?

(RÍE) No.

Cariño, por favor.

No.

¿Por qué?

Porque es una tontería. Le estamos dando mucha importancia.

-Me da vergüenza. -Es que es absurdo

que no me lo quieras contar.

-Ya. -Por favor.

-No. -Iván, cariño.

-No. -Es que lo necesito.

(RÍE)

¿Me lo vas a contar?

-Nunca. -¿Cómo que nunca?

-(RÍE) -Jamás.

(Campanada)

(Campanada)

(Campanada)

(Campanada)

Feliz año, mi amor.

-Te quiero. -Feliz año nuevo, amor.

Feliz año, familia.

Niños, feliz año.

Cielo.

(Ladridos)

-Feliz año, chiquitos. -Hola, tío. Feliz año nuevo.

Feliz año, Luigi.

Venga, chaval.

Silvia.

Silvia.

Sí, mi amor.

Silvia, los niños. ¿Puedo hablar con los niños?

Los niños están jugando.

-¡Niños! -Llámalos.

-Oye. -No.

Un beso muy grande a todos

y pásatelo muy bien, mi amor, por favor.

-¿Vale? -Venga.

Mañana hablamos. ¡Niños!

Amor, los ves mañana.

-Déjalo. -Vale.

-Chao, bonita. -Te quiero.

-Venga. -Que te quiero.

-Chao. -Mua.

Chao.

(Ordenador)

(Bocinas)

(GRITA) Joder.

Pero ¿qué mierda de juego es esto?

Pero ¿cómo me puedes...?

Qué susto.

Me ha encantado. Quiero más.

¿Porno?

¿Cómo que porno?

(ASIENTE)

¿Existe porno así en 3D?

¿Quieres? Lo busco.

Sí, claro.

Qué fuerte, ¿no?

(Móvil)

Tienes que ser chico.

Vale.

(MÓVIL) "¡Feliz año!"

(Música en móvil)

(Móvil)

Feliz año.

Feliz año.

(Móvil)

Me voy a arreglar, que...

Voy a ir a mi cuarto a arreglarme, que voy justita de tiempo.

-¿Pasa algo? ¿Estás bien? -No, estoy bien.

¿Tú qué tal? ¿Bien? ¿La familia y eso bien?

Te espero abajo. ¿Quieres?

(Puerta)

(SUSPIRA)

(CANTAN EN INGLÉS)

(RÍE) No...

Me encanta tu regalo.

Ya lo sé.

Toca otra, ¿no?

No.

No, vamos a mirarlo ya, ¿vale?

Por fa.

Te estás preocupando sin motivo.

No pasa nada.

Vas a ver.

¿Lo ves?

Tranquila.

Joder, menuda cagada.

(SUSPIRA)

Va a estar bien.

¿Ahora qué?

-San Francisco. -No.

San Francisco te encanta, pero no, porque el aeropuerto

es una mierda. -¿Dónde quieres ir?

No sé. Una isla molaría.

-Baleares. -¿Baleares?

-¿Menorca? -Menorca.

Ay, sí, por favor.

Pero en Menorca lo hacemos bien.

Quiero una casa en la montaña.

-Me pillo el Cessna. -¿Qué es el Cessna?

-El avión. -Qué pesado con los aviones.

Espérate. Menorca. Casa en la montaña

y pintada toda de blanco, por favor.

Y todo el día en pelotas

tocando el ukelele. -Venga, pero sin traje.

El traje, nunca más en tu vida. No quiero más trajes.

-Nunca. -Quiero camisetas...

esas que tienes tú, que me dan un poquito de asco

los grupos de música. -¿Y me dejo el pelo largo?

Ay, por favor, sí, largo.

Y trabajar poquísimo

No, trabajar, ¿qué dices?

¿Has dicho trabajar, en serio?

¿Trabajar tú de qué? Pero si estás forrado.

Estás forrado y lo sabes.

Estás forrado.

Vamos a hacerlo.

A Menorca, ¿eh?

Que yo me voy a Menorca contigo.

Vamos.

No dijimos el 29, dijimos el 25.

Es imposible que yo haya dicho eso.

El 25 no estoy. Y si no, coge la agenda y míralo.

El 29 tengo lo de Shanghái, por eso sé que dijimos el 25.

Venga, pues ya está, no vamos.

Pero ¿cómo que no vamos?

Si te querías escaquear,

me lo dices a la cara. No me hagas el lío malentendido.

¿Qué dices?

No te estoy haciendo ningún lío malentendido.

Coge tu móvil y mira los mensajes, que ahí lo tienes.

¿No coges el móvil?

No, no guardo los mensajes que me dejas.

-Mira el tuyo, que lo tienes... -No le des más vueltas. Ya está.

No, no está, porque para mí

sí es importante pasar más de dos días contigo juntos,

sin escondernos de los compañeros de trabajo

por una puta vez. -Fue mi idea.

-¿Te acuerdas? -¿Por qué te haces el lío

con las fechas? No lo puedo entender.

Lo siento, pero no te creo.

¡Iván, no me jodas!

Ya está, ha sido un malentendido. No te miento.

Siempre voy a favor, respeto tu agenda,

tu vida, tu familia.

-Siempre. -Tanto que los estás metiendo

en la conversación. -Eso no. No quiero broncas.

No quiero esto. Y tú y yo no somos pareja.

Pero ¿de qué vas?

¿Tú de qué vas? Esto se lo diría a un colega.

¿No somos pareja?

No lo somos, pero follamos juntos,

dormimos juntos. -Déjame.

Te hago la declaración de la renta.

Engañamos, discutimos, abortamos juntos.

¡No, no!

¡No abortamos juntos!

Eso lo hiciste tú solita.

Habíamos quedado en hablar y pensar.

-Pensar. -Sí.

¿Qué ibas a pensar tú?

Ibas a pensar mogollón, pero, luego, ¿qué ibas a hacer?

-¿Qué ibas a hacer? -Habíamos quedado en vernos

y hablar.

No, es que no...

¿Que no qué? Pero ¿qué te pasa?

-Que me resbalo. -La pierna. Levanta la pierna.

-Que no puedo. -Levanta la pierna... ¡Ay!

-¿Estáis liados o qué? -Ha sido una tontería.

No merece la pena que...

No. Puedes hacer lo que quieras con quien te dé la gana,

que no va por ahí.

-Te lo voy a contar, pero... -Me quieres poner celoso.

¿Qué celoso? ¿Qué dices?

Sabes que esto es peligroso, ¿no?

Iván, me he acostado con un tío.

¿Qué peligro hay ahí?

Que te puedes acostar con quien quieras,

que no va por ahí.

Pero no te tires a los azafatos con los que trabajo,

a los que no sé qué les cuentas.

No le he contado nada a nadie nunca.

-Esto es un trabajo -Lo sé, ¿y qué?

No estamos en el colegio ni en el instituto.

Estoy al cargo de todo y no puedo permitirme

culebrones ni cuchicheos. -Para. Si no quieres culebrones,

no te folles a las azafatas.

No me follo a las azafatas. No, perdóname, esto no es follar.

Esto hace meses que no es follar.

-¿Por qué te tiras a mis azafatos? -Son los hombres a los que veo.

O estoy en el curro o estoy con mi hijo.

No es por joderte. ¿Qué me cuentas?

Vale. Que no te folles a nadie para joderme.

A ti, ¿no? Siempre va contigo.

No me puedes pedir esto y lo sabes.

Sí te lo puedo pedir porque esto es trabajo.

-¿Trabajo? -Esto no es que tú folles.

Claro, ya está, vale...

No sé, es que no...

Iván, no...

Que no, esto no.

Vale.

No quiero más esto. No puedo más.

No quiero que sigamos quedando ni coincidiendo.

(SUSPIRA)

-Ya está. -Vale.

Vamos a calmarnos. Nos ponemos una peli.

-Estoy calmada. -Pedimos algo rico de cenar.

-Estoy supercalmada, pero no... -No. Yo tampoco estoy supercalmado.

-Vamos a calmarnos. -Esto es una mierda y yo no...

No está bien. Esto no va a ningún lado.

¿Ya? Me voy a mi cuarto.

Espera.

Ey, no te vas a tu cuarto. Vamos a hablar un segundo.

Iván, quiero estar sola, por favor. Luego hablamos.

-No. -No puedo más, te lo juro.

Vale. Me he equivocado, me he puesto celoso. Ya está.

Digo lo que pienso,

es lo que siento. -Quiero estar sola.

-Por favor. -Vale.

¿Te pasa algo? ¿Qué te pasa?

-Nada. -¿Quieres que pare?

-No. -Ya he parado.

-Que no. -Que sí, que ya está.

No estás bien. ¿Qué te pasa?

No te vayas.

(LLORA) No te vayas.

No, no.

(LLORAN)

No quiero.

No quiero que te vayas.

No quiero que te vayas. Por favor, no te vayas.

(LLORA) No te vayas.

No te vayas, por favor.

Por favor.

Por favor, por favor.

Por favor.

(LLORA)

(Televisión)

(Televisión)

Me alegro un montón de verte.

-¿Estás bien? -Sí, sí.

-Estuve de baja. -Por eso te pregunto.

Me contó María.

-Puto estrés. -Puto estrés.

Pero, bueno, estoy bien. Llevo un mes volando

y muy bien. -Se te nota.

Este es el tipo que os conté lo de Mark Knopfler.

-No les cuentes eso. -Sí. (RÍE)

-No me lo creo, ¿el futbolista? -¿Qué dices? es cantante.

Es el de "One" algo. "One...".

Lo que hay que oír.

-¿Quieres tomar algo? -No.

-Ahora os veo. -No, que no. Es el guitarrista

de Dire Straits, el de los rizos, el de la cinta.

-Hola. -Hola.

-Qué guapa estás. -Gracias.

Tú también, ¿eh?

Por el pelo. Qué largo, te ha crecido

un montón el pelo.

Me acaban de decir las chicas

que te van a hacer una fiesta de inauguración

porque te vas a ir a vivir con tu chico.

-Sí. -¿Chico?

-Chico. -Sí, sí.

Me he divorciado.

¿Cómo?

¿Cómo que te has...?

¿Te has divorciado?

Hostia, no sabía.

Bueno, sabía que habías estado malito y todo eso,

pero no tenía ni idea.

Pero ¿estás bien y los niños están bien?

-Sí. -¿Sí?

Sí, los niños están muy bien.

Están bien.

¿Y tú?

Yo estoy bien.

-Ahora estoy bien. -Ya.

Lo jodido fue hacerlo, pero...

Lo que me ha costado hacerlo.

Lo que te ha costado hacerlo.

Sí. Es que...

¿Demasiado tarde?

Demasiado tarde, sí.

Soy tonto. Perdóname.

Perdóname, soy...

Quería verte y...

Tenía que haber llamado por teléfono

en vez de venir a buscarte a Seattle.

¿Esto es lo que tú quieres?

Claro.

Si estoy superbién. Estoy ilusionada, estoy muy bien.

Perdona, no tenía ni idea de esto.

Estoy como... No lo sabía.

¿Quieres que me vaya?

Toma, cariño.

Ay, la tarjeta.

-Hola, soy Iñaki. -Iñaki.

No sé si se acuerda de mí.

Sí, hemos volado alguna vez,

¿no? -Sí.

Que me contó un día lo que le pasó

con Mark Knopfler.

Eh... ¿Te lo ha contado?

-Sí. -¿Se lo has contado a él?

No... Cuéntamelo.

Bueno, es que yo casi ya no...

no me acuerdo.

¿Cómo era?

¿Quieres que te lo cuente?

Claro.

Es una tontería.

Con 14, me mandaron a un...

a estudiar inglés a Inglaterra.

Y convenzo a los colegas de allí, de la academia...

que por qué no vamos a ver dónde graban

Mark Knopfler y los Dire Straits y todo esto.

Entonces, nos vamos

al estudio de grabación.

Nos mandan a tomar por culo

porque somos cuatro niñatos.

Cuando nos estamos yendo, de repente oímos una voz

Y nos dice:

"Hey, lad, wait!".

Y...

Y nos giramos y era Mark Knopfler.

Nada, nos firmó los discos

y la réplica de mi estrato.

Y le pedí consejo

sobre qué hacer en la música y...

Me dijo que...

Que, hiciese lo que hiciese en la vida

y que pasase lo que pasase,

siempre... siguiese tocando música.

Y esa es mi anécdota de Mark Knopfler.

Era una tontería.

-No. -A mí me pasó lo mismo

con Iniesta.

Y es curioso porque, muchas veces,

a la gente con éxito...

(Música)

Si alguno de vosotros se sorprende con lágrimas en los ojos,

no os preocupéis, es normal.

Es lo que en la redacción llamamos "el efecto Seattle",

una especie de pellizco sentimental irrefrenable.

Una auténtica maravilla este trabajo de Marta Aledo

y un auténtico descubrimiento para nosotros los dos actores:

Nuria Herrero y Antonio Galeano.

Muchas felicidades.

Esperamos impacientes nuevos trabajos de todos ellos.

Y nada más, hasta aquí

esta edición especial de nuestro programa.

Nos volvemos a ver la semana que viene

con otro programa muy especial desde la Seminci de Valladolid,

donde han tenido la gentileza de otorgarnos

una Espiga de Oro de Honor,

una alegría inmensa que os contaremos desde allí.

Hasta entonces, un beso muy fuerte. Chao.

(RÍEN)

(SUSPIRA)

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Versión española - Especial XX aniversario

21 oct 2018

Versión española ofrece a sus fieles seguidores un gran regalo: un documento único, un magistral montaje de Sergio Catá que resume en 30' algunas de las mejores intervenciones de los protagonistas del cine español y latinoamericano. Este documento ofrece el perfil del mejor cine español, con declaraciones impactantes, ingeniosos gags y, sobre todo, toda la inteligencia y el talento de los grandes genios que han construido y siguen construyendo nuestra cinematografía.

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