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No recomendado para menores de 12 años Versión española - A Esmorga (Presentación y coloquio) - ver ahora
Transcripción completa

Terminado este descenso al más profundo de los infiernos

regresamos a un plató en el que me rodean

estos tres inmensos actores

ante los que no cabe sino quitarse el sombrero,

y su director, Ignacio Vilar.

Ignacio, buenas noches de nuevo. Buenas noches.

Karra Elejalde, buenas noches. Buenas noches.

Miguel de Lira, buenas noches. Buenas noches.

Antonio Durán, buenas noches. Frías noches.

Frías y húmedas.

Además, se te queda el corazón un poco encogido.

Necesitamos un poco respirar profundamente y volver aquí

Y volver a recordar que es ficción,

e intentar trasladar cómo se puede hacer

una película tan estupenda, ya que os tenemos aquí a los cuatro.

Ignacio, vamos al origen. ¿Qué te motiva?

¿Cuál era tu motivación, tu necesidad,

de volver a recuperar a estos tres personajes

y lanzarlos de nuevo a esa juerga interminable

que iba a suponer su autodestrucción.

Me lleva a que a los 14 años

cayó de forma clandestina

la novela de Eduardo Blanco Amor "A esmorga" en mis manos.

La traían los...

Se había publicado en Buenos Aires, pero aquí estaba prohibida.

Y la traían clandestinamente

los emigrantes gallegos en los barcos.

Y no sé cómo, un amigo, su padre...

Bueno, estas cosas que de pronto te cae una novela...

A los 14 años estaba interno en Ourense.

Yo cuando leí esa novela, me transformó totalmente mi vida.

Fui tocado por los dioses, ¿no?

En este caso era un Dios, que era Eduardo Blanco Amor.

Si estás tocado por Eduardo Blanco Amor,

tienes que, de alguna forma, respirar y respirar

y hacer una película, porque si no te ahogas.

Qué catarsis personal.

Catarsis personal para ti y para los espectadores,

porque recordemos que esta película fue un absoluto suceso en Galicia,

lógicamente.

Karra, en la novela existe una lectura crítica muy clara.

La crueldad que significaba el franquismo.

Vista ahora, ya que vivimos en una democracia,

no excesivamente sana, pero democracia,

¿cuál crees que es la primera lectura política o social

que hace el espectador actual?

Yo creo que... No sé cuál es la que hace.

Ni yo le voy a decir cuál es la que debería hacer.

Pero lo que es cierto...

Yo se lo digo a mi hija a veces:

"Tía vivimos los mejores tiempos que nos ha tocado vivir".

Ahí, en la posguerra...

No es en la guerra, muy en la posguerra, en el año 50...

cualquier cosa...

Estábamos tan cargados de un país de un país pobre, hambriento, triste,

totalmente subyugado, en el que la gente estaba acojonada.

Que cualquier cosa puede hacer...

Por eso yo digo que aquí Blanco Amor hace un homenaje al fatalismo,

al determinismo.

"Chico, te ha tocado esto, y solo te queda huir hacia adelante".

Es verdad. Es decir, qué cosa más horrible

que de repente, ante cualquier pequeño avatar,

eres luctuoso, estás criminalizado, estás estigmatizado,

y ahora te vas a la porra. O huyes o te mato. Es tremendo.

Quiero decirte, lo que le toca vivir a la gente.

No dejan de ser tres amigos, más o menos amigos.

Como uno, que es mi caso, que es estraperlista,

tiene un poco de plata, un poco de tela.

Y se van a tomar unas copas,

y cómo de repente todo se les puede volver en contra de tal manera

que solo les queda una salida. Qué triste, ¿no?

Qué triste país donde ante cualquier patinazo

solo te queda huir hacia adelante y que no te cojan.

Es tremendo. Sí, es tremendo.

Como acaba el personaje de Miguel, el que siempre nos está...

Yo, como espectador, digo: "Tío, vete a casa.

No sigas con estos dos".

Eso es tremendo.

Qué años más oscuros Muy oscuros.

que han vivido nuestros abuelos y bisabuelos.

Sí, es verdad.

Y cuando gozamos de esta luz y de este color

aunque sea con matices y con perspectivas distintas

que hay en cada uno de nosotros, pero de la que nos hemos librado.

Sí. De la que nos hemos librado.

Películas como esta ponen en valor lo que tenemos ahora,

porque conocemos lo que éramos, como decíais antes, obviamente.

Por ejemplo, la represión sexual, uno de los temas clave

Claro. que maneja la película.

Tan, tan importante, ¿no? Especialmente tu personaje, Morris.

La novela también muestra el daño que la homofobia del franquismo

provocó en tantos seres humanos y en la sociedad en general

y en su convivencia, ¿no?

¿Cómo influye esa represión en tu personaje?

¿Cómo lo trabajaste?

Bueno, a decir verdad...

ya desde la propia lectura de "A esmorga",

porque Blanco Amor es un escritor muy conocido allí,

y el Milhomes de su novela se hizo muy, muy popular en Galicia.

A esto hay que añadir, antes del coloquio lo hablábamos,

que el propio Blanco Amor dejó cosas escritas.

Se hicieron versiones teatrales de "A esmorga".

Él dejó escrito que nunca se representase este personaje

de una forma un poco...

Es decir, como un "maricallo".

Sí, que no tuviese rasgos afeminados. Yo creo que es un personaje

que no puede mostrarle al mundo a quién quiere,

y yo desde ese punto lo planteé.

A quien quiere en este caso es a un hombre.

Le gustaría estar con Bocas, y es imposible.

Y más en la Galicia interior de aquel momento.

Eso hace la historia más cruda,

porque es la Galicia profunda, la Galicia interior.

Y dentro de las frustraciones de los otros dos,

pues el mío tenía esa enorme.

Y yo creo que por todo ello, él se sobrepone, utiliza esa risa,

que también Blanco Amor lo nombra en su novela.

Y todo eso, un poco, como armas de distracción.

Y como el nivel cultural de este quizás fuese un poquito más alto,

que es sastre,

y dentro de esas sensaciones de la homosexualidad

pues aprenden a defenderse mejor,

pues maneja la situación con el trío.

Pero bueno, es una historia triste, de soledad.

Y de gran compañerismo. Porque ante la mirada de Cibrán,

nuestra relación es acojonante, es una mirada muy solidaria.

nuestra relación es acojonante, es una mirada muy solidaria.

-Hay una cosa, porque sé que luego no tendré ocasión

si no hablamos de esta parte, del componente sexual.

Una cosa que Ignacio nos marcaba y que era muy sutil,

que este hombre, Bocas, cuando está mamado, o está borracho,

se deja tocar y deja jugar,

y que cuando se despierta luego se avergüenza y le pega, ¿no?

Esa relación, digamos...

Yo no soy homosexual,

pero soy consentidor cuando estoy borracho.

Y cuando al día siguiente estoy sereno

me avergüenzo de mi condición, y le pego.

Y a la vez, un hombre que es un reflejo

de la España profunda también,

de personas que no habían conocido el amor

porque ya con 17 o 18 años su tío, su hermano mayor,

lo lleva a un prostíbulo.

Entonces, es un hombre que da pena.

Aunque puede ser un violador y un asesino,

el hecho es que él quiere conocer el amor.

Y todo lo que conoce de amor es esto, con un hombre.

Porque todo el resto de amor que ha conocido es pagando.

Y él quiere hacer el amor con una mujer que no sea puta,

y para ello elige si hace falta una princesa de un estercolero.

Pero para que sea amor, aunque sea forzándola.

Eso, esta relación,

y la relación Bocas y Socorrito, -Socorrito.

dice mucho de lo que era y de cómo, a nivel social,

se entendía, o malentendía,

las relaciones sexuales entre los seres humanos.

Sí, además... Perdona, Morris. Es una palabrita solo.

Si la gente la acaba de ver,

hay una secuencia de la que yo me siento muy orgulloso,

que me emociona, que es la muerte de...

Cuando yo mato a Bocas. Sí, claro.

-Esa mezcla de amor, de odio. -Celos, odio, todo.

-Y que parece un acto de amor entre los dos,

y parece que es que él me está pidiendo que lo mate,

que acabe con su sufrimiento también.

Yo con el mío, el otro fuera.

Pero al final es una muerte dulce entre los dos.

Y hasta el cabrón de Karra, que lo hace muy bien,

acaba muriendo con una sonrisa en la boca.

-¡Sí! Y estoy violando a una mujer y le estoy diciendo:

"Quiéreme, quiéreme", ¿sabes? Es un hombre patético.

Necesita cariño. Es una contradicción horrible.

Todas son personas con gran necesidad de cariño.

Con una falta de afecto tremenda. Sí, total.

Miguel, además, haces un retrato de la masculinidad

que es lo que el sistema exigía, digamos.

Y seguimos ahí con retazos

intentando quitarnos todas estas cosas.

Pero alcoholizada, perdida, violenta, represora...

dura, pero tremendamente falta de afecto.

Quiero decir, que casi todo parte de ahí,

de la falta de afecto en el ser humano.

Sí. Exactamente.

Toda esa dureza y todo, ¿no?

Entonces... Claro. Son huérfanos, de algún modo.

Aunque tal vez, probablemente, el mío es el menos huérfano

porque está en un momento vital,

que tiene con la Raxada tiene horizontes de pareja,

tienen un hijo en común.

Hay unas escenas muy tiernas con el hijo.

Por tanto, hay algo matérico que lo une.

Él tiene un poco más de conciencia de clase

como trabajador de las minas...

...del franquismo y tal. Entonces, él tiene ahí...

Eso es una cosa buena que tiene el personaje

pero también le corroe por dentro

porque es un poco...

Le hace saltar el "pensamento".

El "pensamento" lo utiliza muy bien Blanco Amor

para englobar aspectos que tienen que ver con el remordimiento,

con la posible redención, con la vuelta atrás, con la culpa...

Con la culpa. Con la doble.

Como si le hablara y fuera un toque esquizofrénico, de algún modo.

Sin llegar a ser enfermedad.

Entonces, trabajar el personaje ahí para mí estaba guay

porque a veces era como observarlos a ellos,

en la bisagra de en medio,

que es el tío probablemente más sensato, el que se puede salvar.

Ellos no, porque sus personajes son un órdago a la vida.

Y ese navajazo final es sublime.

El tuyo tiene algo que perder. El mío sí tiene que perder.

Los de ellos no tienen nada que perder.

Hay una diferencia enorme.

Por eso la sociedad le dice: "Cibrán, vuelve a casa".

-El espectador está diciendo: "Cibrán, no sigas con estos.

Por favor". -Claro.

Para mí hay dos personajes, el de Milhomes y Bocas.

Son esos personajes de la tragedia griega

que su destino ya está marcado, no pueden hacer nada.

-Fatalismo puro. -Sí.

En cambio, Cibrán podía cambiar,

tenía posibilidad de cambiar su destino.

(Música)

-Hay una cosa que es un cuarto personaje.

Hay muchos personajes, más de los que se podía hablar.

Pero es el clima, la luz. Hombre, claro.

Ellos están llevados en volandas por...

Yo solo os digo, dos semanas de preparación.

De eso habría que hablar.

Pero en siete semanas de rodaje, ocho ciclogénesis explosivas.

Fue el rodaje más perro que he vivido.

Este hombre nos tenía todo el rato mojados como pollos.

Frío, todo. Ocho ciclogénesis. Nos lo comimos todo.

Métete por el río, cada día destemplados. Fue...

Y cuando hacíamos... Incluso hay fotos.

De esas de "venga, una foto".

Estamos siempre así, con los caretos, dices: "Por el amor de Dios".

No sabes cómo nos ayudó el frío, la lluvia,

el estar destemplados, esas ocho ciclogénesis...

Es un desasosiego constante. Todo eso nos ayudó mucho.

Físico y emocional. Nos lleva en volandas,

nos da mucha verdad.

Ves que sale aliento de la boca y que está tiritando de verdad,

y dices: "Este tío las está pasando putas de verdad".

Es que eso...

Técnicamente es peor de lo que se cree.

Dices: "Ah, con la lluvia en Galicia es fácil"

Pero es que la lluvia de Galicia no marca en cámara.

¿Es un chisporroteo? Hay que poner lluvia artificial.

-Lluvia artificial con cisternas que están al relente, frías.

-Estas cisternas toda la noche,

que un día que hace dos bajo cero y luego te cae a ti en la cabeza...

(TIRITANDO) Y no puedes ni hablar. (RÍE)

-Es tremendo. -Extremadamente.

-Pero era fundamental, porque para mí "A esmorga" era cogerla desde dentro,

desde ese Ourense frío, húmedo, -Desapacible.

que es un personaje más que empuja a estos tres

a un destino duro y trágico.

Ignacio es un loco, ¿eh?

(RÍE) Aquí donde lo ves. Aquí donde lo ves.

Está como una cabra.

solamente la secuencia final, que es acojonante el sitio...

-¿Cuál? -Era basura orgánica.

-Ah, sí. -Con mascarillas una semana.

-La casa de Socorrito, la violación. -A largo plazo se lo agradezco.

-Sí, pero en su día le odiábamos mucho.

¿Cómo me hace este tío estar 12 horas...?

Había que darse Vicks VapoRub para aguantar 12 horas rodando

en un estercolero, o "estercoleiro".

A ver qué quieres. -La búsqueda de la verdad.

Yo no he conocido un director que de nueve semanas de una película,

dos enteras las dedique a meternos en "El resplandor".

Ahora explicas dónde nos metiste, puñetero. Te saldría barato.

A discutir el guion, pero a leches si hace falta.

15 días discutiendo.

A veces salías y decían: "¿Hay película o no?".

"Sí, joder".

La preparación de los personajes. Sí.

Os encerrasteis solos en una casa... Y a estudiar.

A leer y a soltar por esa boca todo lo que se os ocurría.

Con todo, a discutirlo. "Venga, ¿qué pensáis?".

Una cosa asamblearia y, por su parte, muy generosa.

No solo personajes, hablando de atmósfera, secuencias...

Es una cosa que solo he vivido una vez, en esta peli.

Ignacio, ¿por qué decides subir la edad de los personajes

que en la novela eran más jóvenes?

Porque...

En los años 50, si tenías 30...

Es verdad. Cambiaba la cosa.

Non son los 30 de ahora, eso por un lado.

Y después, en todas las pruebas...

Yo siempre hago pruebas buscando los actores y actrices,

aunque sean muy conocidos, sean grandes actores o actrices,

siempre hago pruebas.

Y en esas pruebas, que duraron dos meses o tres,

y además eran pruebas de cuatro o cinco horas, repetíamos.

Y en esas pruebas salieron estos tres...

Que eran los personajes. Es que estaban...

Nosotros decíamos: "Mira, esto...".

Es que se prepararon de actores para esta película desde pequeños ya.

(RÍE)

(CANTAN)

-Se hicieron muchas versiones teatrales,

y se hizo también en "Parranda", pero en todas se subía la edad.

Una clave fundamental es que son personajes a media vida.

La media vida antes era mucho más temprana

porque la esperanza de vida...

Tienen que ser hombres que vengan casi de vuelta.

Ya zurrados. Porque lo que tú decías de la fatalidad si no...

Sería una borrachera jovial. Claro, nada que ver.

Fatalismo puro. Es fatalismo puro.

-Si no sería un "after".

Si son jóvenes, es una borrachera inconsciente.

Y mucho más alegre, menos dramática. Claro, no tiene esa...

De todas formas, era complicado lo de la graduación del alcohol.

Como íbamos chupando bastante aguardiente,

porque la peli es líquida... Al espectador le hace el hígado así.

Agua fría por afuera y aguardiente por dentro.

Y esto va entrando ahí...

¿Y cómo graduamos eso, el rácord de esa alcoholemia?

-Teníamos un "coach". -Su figura fue...

Fue muy importante, porque nos decía:

"Estáis en grado dos y medio, tres o uno".

-Teníamos una escala. -Él había hecho un análisis

sobre lo que físicamente comportaba en el equilibrio, en la fonación.

Entonces, es igual que cada uno diga:

"Estamos en fase 2, pero como hemos corrido, 1.5".

-Bajando, subiendo. -Todos hacíamos lo mismo.

¿Tú sabes lo que es?

Cada uno se puede emborrachar de una manera,

pero si yo te digo: "Tú valora esa X, fase 3 para todos".

Todos hacíamos lo mismo.

-Eso fue muy bueno. -Porque si no...

Claro, las pelis no se ruedan en orden,

entonces pasas de fase 1 a fase 2 a fase sereno,

ahora estoy tal, ahora estoy con resaca.

-Érmel hizo un trabajo... -Sí, estuvo muy guay.

-A mí me dieron un guion, y le digo a mi representante:

"Me encanta".

Y me llama él: "¿Te ha gustado el guion?

Pues lo vas a hacer en gallego".

Y yo dije: "A ver, quieto. ¿Cómo que en gallego?".

(RÍEN) "¿Cómo que en gallego?".

"¿Así, a traición? ¿Cómo que en gallego?".

Digo: "Tendrás 10 000 actores gallegos

que hablarán gallego mejor que yo seguro, yo ni idea".

Estuve a punto de decir: "No, yo no me siento capacitado".

Porque primero sí: "¿Te mola?".

Él me mandó un guion en castellano, el puñetero.

Y luego: "En gallego" A mí esto me...

Estuve a un pelo de decir: "Tío, no me siento capaz".

¿Y cómo lo has conseguido? Porque es apabullante el gallego.

Nada es imposible. Es verdad, es proponérselo.

Siempre hay un "coach".

Aunque tengas que hablar arameo, siempre hay un "coach".

Empiezas pensando que no,

y al final hay un tiempo y lo acabas haciendo.

Tuve una chica maravillosa en Barcelona, Sonia,

que además lo hacía muy bonito,

porque ella me lo dejaba grabado y entonces yo me lo oía, perfecto.

Y luego, al llegar allí, mi gozo en un pozo,

porque vino Raúl, que estaba como una cabra pero era cojonudo,

me hice muy amigo de él. -Muy simpático.

Decía: "mallado", todo lo veía "mallado".

"Mallado" es "niquelado".

Y él me hacía cambiar. ¿"Miña nai"? No, es "miña mai".

Me lo hizo hacer en orensano.

Eso te hace zozobrar, porque te ha costado un montón.

Pero él hizo una cosa muy buena,

en vez de ponerme su voz dijo: "No, dilo otra vez.

Y cuando esté 'mallado' yo te lo diré".

Entonces, yo no aprendí gallego, tengo que decir esto claro.

Aprendí a decir 103 o 113... 90, 70, las que sean,

frases en gallego. Yo no sé gallego.

Yo solo sé decir en gallego esas frases de esta película.

Nada más.

Al actor se le enseña lo justo, lo que necesita, no más.

Claro. Exacto.

Vosotros también tuvisteis que matizar vuestro gallego.

-Estos lo tuvieron peor. -Sí.

Claro, al ser "galego ourensán" de los años 50

es diferente a "o galego que falamos" habitualmente nosotros allí.

Tienes que poner acento, como si fuera acento andaluz,

como si fuera acento de otro sitio. Exactamente.

Y que sea creíble.

-Para mí fue más fácil porque era coger el gallego,

pero él que es de Lira, de Costa da Morte,

tiene que hacer un acento de Orense.

Claro, eso es una dificultad añadida.

-Yo voy a no estar de acuerdo en una cosita con Karra.

Es mucho más potente lo que hiciste.

Es decir, llama muchísimo la atención Muchísimo

el hecho del idioma, y es difícil.

Pero lo que es realmente difícil es sumergirte con dos de allí

en una novela donde sale el aguardiente por todos lados,

donde la galleguidad es una...

es algo que lo estás respirando,

y meterte dentro y salir bien parado de esa historia.

Porque un idioma lo puede estudiar cualquiera,

y a lo mejor te aprendes 103, con más dificultad o con menos,

pero lograr hacer ese Bocas y que parezca uno más

dentro de esta historia,

eso es para aplaudir. -Es muy meritorio.

-Es un esfuerzo lo del idioma. -Hombre, claro.

A mí no era eso, sino que, joder, un actor...

tiene que estar al 100 % intentando encarnar un personaje

y dedicar el talento que tengas al 100 % a eso.

Pero cuando el 90 % estás para verbalizarlo bien,

el miedo que a uno le da es:

"¿He hecho dejación de la parte más importante de un actor?".

Eso sí que me tenía zozobrando. Claro.

Te lo digo de verdad, siempre estaban, todos gallegos:

"Karra, bien". "¿Seguros?". "Bien". Venía el filólogo: "Oye, bien".

Pues me fui animando. (RÍE)

Claro. Y lo fui sacando.

Pero sí que es verdad que tienes la energía y la atención

puesta en un punto que normalmente ya está.

Pero para mí en el cine lo fundamental es la historia.

Yo pongo en función de la historia.

La luz, la fotografía, el sonido...

Y el idioma, es fundamental para buscar la verdad.

Con la verdad puedes llegar a emocionar al espectador,

que para mí el fundamento es emocionar al espectador,

sea "galego", sea de La Mancha o sea chino.

Y eso lo consigues si vas detrás de la verdad.

Y la verdad en un Ourense de los años 50,

son esos matices, eso que nos ha costado.

Y con esa lluvia que parece que rezuma,

la humedad cuando sale...

A mí me contaban espectadores:

"Ignacio, es que nunca he sentido tanto frío, he salido mojado".

(RÍEN) Empapado.

¡Empapado!

-¿A qué se refería exactamente? -Excitado, supongo.

Ignacio, y afrontar "A esmorga" precisamente porque es

espina dorsal de la literatura gallega,

es una responsabilidad, ¿no?

Ya hubo un intento de Gonzalo Suárez con "Parranda".

¿Pero te daba cierta vulnerabilidad?

¿Te sentías frágil ante esta misión?

¿Ante conquistar a los espectadores gallegos?

No te lo puedes imaginar.

Porque tú imagínate que todos los gallegos

desde el año 1980, que fue cuando se publicó la novela,

porque antes era ilegal.

Lo leyeron todos porque era la lectura en los institutos.

O sea, todas las generaciones leyeron "A esmorga".

Yo cuando me ponía a pensar que cada gallego

ya tenía su película hecha, digo:

"¿Cómo me voy a enfrentar a todas esas películas?

¿Cómo puedo llegar ahí?". Bueno...

Para mí fue uno de los retos más difíciles

de mi carrera cinematográfica como director.

Pero ¿qué pasa? Que cuando empiezas...

Porque ejemplo, cuando yo leí ya el guion,

y las localizaciones, que para mí eran fundamentales.

Yo siempre localizo personalmente. Solo, con mi coche.

Me llevó tres meses.

Pero cuando iban apareciendo las localizaciones,

ya empezaba a respirar, ya tenías una fuerza... ¿Sabes?

Y ya cuando aparecieron estos dije: "Bueno, aquí...".

Y apareció el equipo técnico, y entonces llega un momento...

En esta película era fundamental. Yo, como director, quería

que todos los que se metiesen en esta película

tenían que hacerla propia.

Porque el cine es importante que sea un trabajo colectivo,

y cada uno tiene su creatividad en ese camino común.

Y si logramos eso...

Por eso los encerré. Eso te iba a decir.

Fue muy buena idea para llegar a un acuerdo,

a un camino común. -Sí, es un sádico.

-Es verdad eso que esta peli fue un trabajo colectivo

y fue un proceso en construcción

que incluso pasó en esa fase,

fue bastante destructiva, esos 15 días.

-Cada día decía: "¿Ves este 'castiñeiro'?".

Este está aquí para la película.

(RÍEN) "Ha crecido para la película".

Iluminado total. Sí, sí.

-Corta. -¡Cortamos!

(Música)

-Pero ya cuando tuvimos la primera versión

en la copia estándar,

ahí hicimos cantidad de pases por toda Galicia,

esos pases que hacen los norteamericanos.

Para testar. Para testar, sí.

Y cuando salían tocados...

Ahí ya empezó la tranquilidad: "Menos mal que mi película...".

Y después cuando estrenamos, cuando me decían los espectadores...

Mi película no competía con cada película de ellos.

Eso es impresionante.

Porque entonces ahí ya es una colectividad,

y "A esmorga" estuvo 15 semanas en los cines.

¿Por qué? Y al final era una complicidad.

No solo del equipo de "A esmorga",

fue una complicidad de todos los gallegos.

Sí, sí.

Llenaron los cines y gracias a ellos estamos aquí.

(Risas)

¿Tuvisteis alguna vez como referente o tuvisteis en cuenta

"Parranda" de Gonzalo Suárez, que fue en 1977?

¿Qué diferencias ves entre las dos películas?

A ver, es una buena película de Gonzalo Suárez,

pero pienso que "A esmorga" había que cogerla desde dentro.

Desde dentro es desde ese Ourense de lluvia, esa atmósfera.

Y después, el idioma, es el fundamento.

-Gonzalo la lleva a Asturias. A Asturias, sí.

-Entonces, para mí...

son dos películas, pero que cada una...

Es lo bueno de Eduardo Blanco Amor, puedes hacer varias películas.

Pero esta pienso,

por lo que me transmitieron miles de espectadores gallegos,

que es una película...

Que es una visión mía de "A esmorga"

y me dicen que respeté muchísimo a Eduardo Blanco Amor, la novela.

Eso para mí es...

Es algo grande. Eduardo Blanco Amor,

que antes no hemos contado que era un autor homosexual,

que uno de los motivos por los que tuvo que exiliarse

es precisamente su orientación sexual

y que realmente, a través de tu personaje,

pues él pudo contar algunos de los matices

de lo que es verse en una España que escupe directamente

a alguien distinto.

Pero yo no creo que Milhombres, por marica que fuese,

tuviese peor pasta que nosotros.

Cada cual con su pensamiento, todos somos iguales.

Yo vi por curiosidad... La vi en VHS, fíjate.

Aún me funcionaba en casa.

Vi la "Parranda" poco antes de grabar.

-Con tres grandes actores. -Sí.

Antonio Ferrandis, Pepe Sacristán y José Luis Gómez.

Sí, sí. Unos "cracks".

-Sí, entonces, no es para juzgar,

pero yo iba a contar la anécdota, que es una gran película,

que nos ocurrió un poco con Tolentino en "El séptimo vicio".

En una de las entrevistas por teléfono

él sacaba el tema de la "Parranda".

Y decía: "'Esmorga' es como 'parranda, juerga', ¿no?".

Y yo decía, es que ahí está la dificultad.

La dificultad es que no tiene traducción.

La "esmorga" puedes conocerla más por los "esmorgantes"

que era una vida fatalista,

que se decía "no vayas con estos", en las tabernas,

pero que se estaban jugando la vida.

La "esmorga" tiene ese fondo amargo, trágico, fatalista,

que quizás en "Parranda" estaba un poco menos.

Pues nos tenemos que marchar,

recordando que se han estrenado "Los últimos de Filipinas"

hace dos días, que es un peliculón. Peliculón.

Es un peliculón ahí, lo tienes en las pantallas

a la vez que "100 metros" todavía, Karra.

Otro peliculón. Otro peliculón.

Vives un momento espectacular, no sé cómo lo estás viviendo tú.

Pues agradecido, he tenido suerte.

Esto es así, es una tómbola.

A veces vienen bien dadas, a veces vienen mal.

Y cuando vienen bien dadas, es de bien nacido agradecerlo.

Y nada...

Y cuando vengan malas, pues me pondré un toldo.

Pero ahora mismo, a disfrutarlo, ¿qué puedo hacer?

Claro que sí.

Ignacio, acabas de estrenar también, está ahora mismo en pantalla,

tu última película, "Sicixia".

Es una historia de amor preciosa.

No tiene nada que ver con lo que acabamos de ver hoy.

No sé si quieres contar algo

a los espectadores que no la hayan visto todavía.

Pues los que no hayan ido a verla, que vayan,

porque es vivir una experiencia como "A esmorga".

Para mí el fundamento del cine es vivir una experiencia.

No a pasar el tiempo, ni el ocio, ni perderlo,

sino vivir una experiencia que te sirva

para vivir mejor, al final.

Pues me alegro muchísimo. Gracias, Cayetana.

Muchas gracias a todos por estar hoy aquí compartiendo esta noche

y esta estupenda película.

Y ahora vamos a ver qué nos ofrece otro equipo muy peculiar.

Con todos vosotros, Cine Low Cost.

Maestro, ¿quieres un chupito?

Es que ahora no bebo mucho, entonces se me sube enseguida.

Vaya, qué pena, porque mira,

este es un licor que hace mi tío en el pueblo

y te iba a regalar una botella.

Hombre, pues siendo de tu pueblo...

-¿Sí? Entonces, ¿la quieres? -Para eso sí, muchas gracias.

-De nada. A ti, maestro. -Qué grande.

Raúl, te tengo que comentar una cosilla.

Es que me ha salido un trabajo. Pablo me ha contratado como payaso.

Bueno, hombre, a ver...

En Cine Low Cost no está la exclusividad...

Puedes hacer otros trabajos tranquilamente.

Muchas gracias.

Oye, me he acordado que mi tío dice que no le quedan botellas.

-Bueno, no pasa nada. -Vale.

-Venga, ve a cambiarte. -Sí, ahora voy.

"A esmorga", un clásico de la literatura gallega.

No podemos volver a quedar mal con Galicia.

Tienes que hablar en gallego, vas borracho,

y encima tienes sabañones en los pies.

Con lo que tienes que hacer una leve cojera.

Vale.

¿Qué "paisó" anoche en la taberna de la tía Esquilacha?

¡Respondedme! ¡Respondedme! ¡Respondedme!

(GRUÑEN)

No lo estás haciendo bien, Anthony.

Es que no sé cojear y a la vez está borracho.

No me sale.

Mira, Anthony, no sé si estarás pensando en tu otro trabajo

pero hoy no estás, de verdad.

Vamos a hacer una cosa.

Vamos a probar que haga el papel protagonista otra persona. ¿Vale?

No, si yo creo que podría, de verdad.

No puedes. Venga, vete.

Vete.

-Venga, Monsalve. -Dime, Raúl.

Serás tú el protagonista, ¿de acuerdo?

-Qué remedio.

(TOSE)

Decidme la verdad.

¿Qué pasó anoche en la taberna?

¿Contáis algo?

(Música)

Eres el nuevo Anthony.

¡Cabrón!

Alto.

No te empaches a aguardiente.

¿Tú no sabes que "o alcohol" es muy tóxico para "o fígado",

que tiene "moitisimos" efectos nocivos "no organismo"?

(Risa siniestra)

Anthony, despierta.

Tienes que hacer lo del payaso de los niños.

(Música)

Eh, Anthony, ya estás aquí.

Anthony, Anthony, ¿qué haces?

¡Bien!

¡Qué vergüenza!

Anthony.

Imposible adivinar por dónde van a salir cada domingo

Raúl Cimas y su equipo de Cine Low Cost.

Antes de cerrar el programa quería recordaros

que ya está en marcha Márgenes, el atípico festival

que se desarrolla en un montón de ciudades del mundo

al mismo tiempo

y que ofrece una amplia panorámica del cine iberoamericano

más independiente.

Os invitamos a que consultéis la página de Márgenes

y comprobéis las interesantísimas propuestas

tanto en salas como online de forma gratuita.

Y nada más, muchas gracias por acompañarnos.

El próximo domingo más.

Hasta entonces, un beso muy fuerte.

(Música)

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Versión española - A Esmorga (Presentación y coloquio)

04 dic 2016

Llega a Versión Española la adaptación cinematográfica de una de las grandes novelas de la literatura gallega, A Esmorga. Dirigida por Ignacio Vilar y protagonizada por Karra Elejalde, Miguel de Lira y Antonio Durán 'Morris', la cinta adapta la obra de Eduardo Blanco Amor, prohibida durante años por la dictadura franquista. Los cuatro comparten coloquio con Cayetana Guillén Cuervo.

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