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No recomendado para menores de 12 años Versión española - La conspiración (coloquio) - ver ahora
Transcripción completa

Estremece asistir al final de esta película,

sabiendo que no era más que el principio de un episodio

tan atroz y devastador

como fue la Guerra Civil.

Aquí seguimos

con nuestros invitados,

los artífices de esta aproximación a la historia, nuestra historia.

Pedro Olea, buenas noches. Hola.

Silvia Marsó, buenas noches otra vez.

Manuel Morón, buenas noches y enhorabuena por vuestro trabajo.

Gracias.

Pedro, trabajasteis a partir de un guion de Elías Querejeta.

Elías estuvo durante años documentándose,

investigando esta historia, para escribir ese guion.

Un guion que luego llega a tus manos para que tú lo dirijas,

¿cómo fue tu relación con Elías?

¿Qué es lo que te atrajo de este proyecto

para involucrarte en él?

Me ofrecieron la posibilidad de hacer esto, y a mí,

que me gusta el cine histórico,

y que he hecho muchas cosas

con trasfondo político,

y me gusta disfrazar a los actores,

y contar historias del pasado y todo esto, dije enseguida que sí.

Había tres guiones, o dos y medio,

el primero de Elías Querejeta,

el segundo creo que era de Gracia, porque lo iba a hacer Gracia,

un año anterior, no sé qué momento, un poco antes,

y le salió un largo y lo dejó.

Y cayó en mis manos.

Elías me dijo, y los productores:

"Elige el guion o haz una media de los que sean y lo ruedas".

Con esa condición que dije yo, que se aceptó,

empecé a trabajar en los tres guiones

y en refundirlo en uno,

que firma solo Elías Querejeta.

Por supuesto porque era el padre de la criatura.

Entonces, así empecé.

Me gustaba mucho la historia.

Una vez elegido Manuel Morón para hacer de Mola,

él y yo nos pusimos de acuerdo en complementar las cosas

que yo no había terminado

en este ajuste de los tres guiones en uno,

y, entonces, dije: "Vamos a leer cosas,

a meternos en Internet, a leer libros,

para todo el tipo de cosas que puedan

complementar o ayudar a la película,

siendo cosas reales, pues entonces las metemos".

Mejor poner un ejemplo, llegaba Manuel y me decía:

"He descubierto que dijo Mola en un 1 de mayo

que todos iban con banderas rojas, dijo...".

-Yo veo a mi padre entre ellos y lo fusilo.

-Otro, por ejemplo, que era cierto.

Queipo de Llano de verdad llamaba "Paca la culona" a Franco.

-O sea que a Franco no pienso verle.

Mejor, porque no me fío de Paca la culona.

-Pues todo eso está en la película, que parece coña,

pero es que es todo auténtico.

Cosas de estas las hacíamos para meter un poco más.

Yo le decía a Elías:

"Es que haces el personaje casi como bueno, parece Superman,

que unas veces va de Clark Kent y otras de Superman".

Mola, nunca le gustaba ir de uniforme,

iba de Clark Kent por Pamplona.

(RÍEN)

Decía: "Coño, es que soy de familia carlista,

tampoco he podido ponerme mucho más allá".

Luego tenía ideas muy especiales porque a mí me decía:

"Es que metes muchos exteriores, porque Mola,

en la última temporada, no salía de su despacho".

Digo: "Coño, si no sale de su despacho,

esto no es cine,

es televisión

o es una obra de teatro

o es radio".

Y eso no lo convencía. Pero bueno,

respetó todo y por fin salió el producto

como yo creía que debía salir para un gran público,

porque está destinado a un público

que descubra cómo se montó aquel horror,

y sobre todo,

para intentar que no se le vuelva a ocurrir

a nadie organizar algo parecido.

Manuel, todo el peso de la película recae sobre ti,

es una enorme responsabilidad para un actor,

sobre todo cuando está poniendo en pie

a un personaje que ha existido,

un personaje que pertenece a nuestra historia,

y me gustaría saber cómo te aproximas a él,

cómo construyes su carácter, los detalles de sus movimientos,

de sus pausas, de cómo escucha, de cómo se enfada,

de cómo es su relación con su mujer.

Quiero decir,

es todo milimétricamente apuntado y supongo que, por tu parte,

muy pensado, ¿no?

Sí, fue un trabajo

muy de hormiguita.

Muy de ir descubriendo día a día.

Yo me documenté mucho con libros que hay sobre él,

que hay bastantes, sobre todo, de este personaje que sale,

que hace de su chofer, que era un hombre,

un empresario de Pamplona, afín a la causa,

y que entra en contacto con él y él lo...

lo contrata como mano derecha,

como chofer.

Entonces este Maíz,

este Félix Maíz, escribió bastante sobre él,

incluso hay diarios,

Entonces, a partir de ahí,

fui imaginando un poco

la cabeza, que era lo que me interesaba.

Porque yo le comenté a Pedro:

"Yo no me parezco a Mola, soy bajito,

Mola mide casi 1,80 o más", entonces,

me interesaba mucho esa cabeza,

que lleva un hombre aparentemente culto,

para la camarilla de militares, de estos africanistas,

no es que fuese Mola un hombre muy culto pero,

para esta camarilla de africanos,

Franco, Queipo de Llano,

todos estos, era, digamos, de los más cultos.

Entonces, me interesaba mucho meterme en su cabeza,

qué lleva a un hombre así a esa atrocidad,

cuando al principio,

porque él era republicano, al principio parecía que no.

Pero cómo, a través, sobre todo,

me parece que un detonante importante fue la desavenencia

que tiene con Azaña. Con Azaña, claro.

Claro. Ahí,

me parece que se mete en algo muy oscuro

y en lo peor del ser humano.

Que tiene que ver con el odio, con la atrocidad...

Y con la venganza. y con la venganza.

A partir de ahí, empecé a trabajar.

Tiene una biografía muy particular,

porque nació en Cuba,

es fogueado en la Guerra de África,

no sé qué es lo que más os llamó la atención

de la personalidad de Emilio Mola.

Bueno, en general, todo.

El cómo ha sido posible que un hombre normal

llegue a concebir un horror tan grande,

me parece de película de la Hammer, de terror.

Entonces, esa cabeza que dice Manuel, efectivamente,

meterte en esa cabeza me parece muy importante,

y me interesaba mucho una cosa,

hay una secuencia al final estupenda con su mujer,

con Silvia, en la cama.

Si crees que todo lo malo que hubo entre vosotros terminó,

que no eres rencoroso ni vengativo...

Porque sí que había una historia de venganza,

porque Mola fue director general de seguridad en la monarquía,

al final, en la dictadura de primo de Rivera.

Y al ganar y salir la República, el 14 de abril, claro,

la semana que viene.

Hace un montón de años, fue cesado.

Después, con la Sanjurjada, otro personaje importante,

Sanjurjo,

que luego mandó incluso a Mola para organizar toda la conspiración,

después, con toda esa Sanjurja,

Mola no solamente está Azaña, no solamente le ha cesado,

sino que le rebaja, le relega la reserva militar.

Se tiene que dedicar a vender juguetes. Con lo cual baja.

Por otra parte,

Azaña se retira y gana la CEDA, gana la derecha.

Entonces Azaña empieza a hacer política y también es procesado.

Hay una unión de cárcel a excepción

entre los dos un hay una especie de duelo del oeste,

pero en un ambiente de este parto de guerra civil que era horroroso.

Por eso me gusta mucho, sin que se profundice

demasiado en eso, como lo ha dicho Manuel.

La frase de Silvia al final y la cara de él creo

que es muy importante para apostar por esa posibilidad.

Te juro que mis planes no tienen nada

que ver con rencores personales.

Sino con mi deber hacia la patria.

Consuelo no se podía permitir preguntar directamente a su marido

por algún tema relacionado con su trabajo,

ella tenía que estar siempre

observando, viendo lo que pasaba,

pero no podía decir nada.

Esa falta de libertad en la mujer

es lo que trabajé más profundamente en mi personaje,

es claustrofóbico para mí interpretar a Consuelo,

porque me estoy dando cuenta de todo, sé lo que pasa.

Cuando le pregunto está temblando ella por dentro.

No se atreve, no sabe si preguntarlo,

está con el alma al borde del colapso.

Pero nunca, casi nunca le mira a los ojos.

Exacto.

El está muy bien contado.

Él frío, distante.

Aguantando el tipo, porque él sabe lo que va a pasar.

Pero ella, cuando le pregunta, sabe la respuesta.

Pero no se atreve.

Y esas situaciones, ese matrimonio que hoy en día creo,

confió que sea imposible.

No te creas. No te creas.

(RÍEN)

Vamos a cruzar los dedos.

Que no haya muchos así en nuestro país.

Pero esa situación

tan crispada, tan profundamente dolorosa,

esa comunicación nula entre el uno y la otra.

Creo que es un personaje...

A mí me dolió mucho hacer ese personaje.

Aparte, que te vas enterando por Alex Angulo, cuando viene,

te va a decir que ha empezado ya lo de Marruecos.

-Pero siempre tiene que callar.

-Te enteras por una llamada, que se lo han querido cargar.

-Sí, pero...

-Y luego, para una vez que se lo dices, casi te escupe.

Creo que es la mejor secuencia que tienes, para mí,

la del enfrentamiento con Manuel.

En esta especie de cárcel,

esperando que decidas provocar una guerra civil.

¿Que yo quiero provocar una guerra civil?

Y ella se da cuenta, es su mujer, tienen unos hijos en común,

esos higos serán exiliados o muertos.

Para los niños no había otra solución.

Esto es interesante, cómo él sacrifica, o sea,

cómo la familia es un poco representativa

de lo que va a pasar.

Él, aunque le duele,

que su familia se vaya no le importa sacrificarla

para lo que viene.

Solo estoy cumpliendo con mi deber.

Tanto con mi patria como con mi familia.

Porque aunque estemos

ahora pensando

en el tema de la venganza,

que es verdad, que yo creo que la hay,

porque hacemos conjeturas,

pero por lo que pasó parece que es bastante posible

que existiese esa venganza con Azaña.

Pero hay algo de antes que los militares

no estaban dispuestos a permitir.

Era toda la nueva remodelación del ejército

y las nuevas condiciones, tenían que perder privilegios.

Ellos y la Iglesia. Sí, sí.

Esto no lo iban a permitir.

Entonces,

está tapado

todo eso con la historia

de la venganza personal

de Mola y Azaña.

Sí, sí.

¿Cuáles diríais que eran los rasgos del carácter del general Mola

deducidos en vuestra investigación para construir el personaje?

Yo creo que el asunto con el poder.

Es un rasgo de él

por creerse un poco perfecto.

Un poco,

que no hay nadie

por encima de su inteligencia y que lo que él dice es la verdad.

Tapado con una aparente...

bondad, si se puede llamar bondad,

un o una aparente normalidad.

Pero que esconde algo muy característico de él,

que tiene que ver con el tema de:

"Yo tengo razón, yo soy perfecto,

y yo sé lo que hay que hacer aquí".

Todo, pienso hacerlo todo, pero a su debido tiempo.

Estoy hasta los huevos de repetir

que cualquier error puede llevarnos al fracaso.

Pero es muy interesante porque en una primera lectura

parece que todos pensamos que fue Franco

el que urdió todo esto,

que urdió sin realidad en general Mola.

Que Franco realmente lo que hace es heredar

todo lo que él había tramado, pero además porque él fallece.

Es más, poco antes del rodaje,

salió en la prensa que se estudiaba la posibilidad

de que Franco fuera reacio a intervenir,

porque tenía ciertas relaciones con el gobierno de la República.

Es el que mejor se ha llevado siempre con el gobierno,

así que algo debe haber.

Si no, no me explico, que carajo está esperando.

Franco no hizo nada. Se apuntó en el último momento.

El copyright de ahora, del horror, no era de Franco,

que luego se encargó de continuarlo.

Pero de esto, fue Mola.

El mapa del horror estaba construido por el general Mola.

Y lo tenía muy claro en la cabeza,

habla incluso de que tiene que hablar con Hitler y con Mussolini.

En previsión de que la resistencia

se alargue vamos a necesitar enlaces con Hitler y Mussolini.

Es interesante que esto no lo han contado en la escuela.

Es que esto es lo interesante me parece muy de agradecer,

Pedro, hayas hecho esto,

que se adentraran en esta historia

y nos la contaran de una manera tan objetiva,

tan real y sin opinión,

sin aportar...

Solamente basándose en la historia, porque nadie nos contó esto.

Al menos...

Bueno, los muy estudiosos claro que no saben,

pero yo siempre pensé que había sido Franco

el que había organizado todo.

Vamos a hablar como de cómo compones a Consuelo.

Cómo llegas a ella.

Cuáles fueron tus referentes y a partir

de dónde construyes a esta mujer que acompaña al general Mola.

La verdad es que me quise documentar,

pero de Consuelo nadie habló nunca.

Como solía pasar, ella tampoco hizo nada,

pero en realidad,

yo como ella, me imagino, basó su vida en su marido.

He basado mi trabajo como actriz en la imagen de Mola,

porque no hay documentación, pero sí la época,

es lo suficientemente conocida por nuestras abuelas,

solamente con la inspiración de mi abuela, que, bueno,

pensar en las abuelas ya te da la pauta, ver, oír y callar.

Esa era la frase que decía mi abuela constantemente.

Mujeres que estaban siempre dándose cuenta

de todo lo que pasaba en las casas, en la sociedad, en la vida,

pero que no tenían la ocasión de formar parte de ningún cambio,

de ningún movimiento que perturbara

lo que ya estaba establecido socialmente.

Ella basa su vida en ver oír y callar.

Luego, la conciencia de la mujer,

que eso también lo habéis dejado claro

como punto de vista de los autores,

de no querer que la violencia esté cerca de nada

que tenga que ver con el ser humano.

Creo que es necesario también la imagen de Consuelo

como contrapunto humano o emocional

a lo que se está fraguando,

que es una jugada de ajedrez sanguinaria

y premeditada y que va a llevar a un país entero a una guerra civil

y ella es el contrapunto,

porque se da cuenta de todo y tiene la parte emocional,

el sufrimiento de lo que sería luego la guerra civil,

la población civil, cómo iban a sufrir las familias, los hijos,

las mujeres, los hombres, todos, los ancianos.

Eso es tal vez la única pincelada que permite Pedro,

en una cosa tan histórica, tan objetiva,

que está contada de una manera tan rigurosa.

¿Sabes por qué que me enamoré de ti, Emilio?

Porque no te dirigías a mí como a uno de tus soldados.

A mí me gustaría,

como es una etapa tan importante de nuestra historia,

que ha tenido tantas consecuencias,

que diéramos contexto al por qué el general Mola

hizo lo que hizo,

ya que habéis investigado de esa manera,

¿qué conclusiones habéis sacado?

¿Cuál era el momento social

que rodeaba toda esta contienda

y toda esta estrategia militar?

El general de Mola que había sido largado

a la reserva por Azaña,

estaba como jefe del ejército en Marruecos.

Llegamos al año 36.

En febrero hay elecciones y gana el frente popular.

A partir de ahí es cuando empieza a dársele en la cabecita de Mola

que se puede acercar el guion que tiene en la cabeza,

hace una visita en Madrid con unos cuantos militares

para hacer un intento de conspiración, evidentemente,

es liquidada.

El gobierno en lugar de fusilarles,

que es lo que tenía que haber hecho, yo creo,

tal y como estaban las cosas,

a Franco le manda a Canarias

y a este le hacen gobernador militar de Pamplona por echarles.

Una torpeza terrible.

Una ingenuidad y de no querer matarles también.

No debieron haber sido tan generosos

con esta pandilla de golpistas.

¿O le parece justo castigo limitarse a desperdiciarlos

y regalar a Mola este gobierno militar?

El gobierno de la República,

yo creo que sabía y sabía en todo momento la conspiración,

lo que creo es que había una ingenuidad tan grande

en que no se iba a llegar a producir.

Sí, sí.

Porque uno siempre piensa que por encima

de todas estas elucubraciones

y conspiraciones siempre está la democracia.

Siempre está el respeto a la democracia.

Democracia muy incipiente.

No me creo que ese gobierno de la República pudiera confiar

en que estos señores iban a dar

importancia a esa incipiente democracia

como efectivamente decía.

Pero había tanta voluntad, tanta voluntad

de cambiar las cosas...

Por otra parte esperaban frenarlo en un momento dado,

porque el gobierno le ofrece el ministerio de Guerra.

Sí, con esa última llamada.

Con esa última llamada dice: "¿Quiere el poder?

Pues va a ser ministro. Y con eso lo paramos".

Eso lo podían frenar, pero no este loco.

Ya estaba loco, cuando se produce el ofrecimiento,

estaba loco.

Si se lo llegan a ofrecer un poco antes, a lo mejor,

pero ahí estaba poseído.

Ese momento de ceguera cuando niega ser ministro ya quiere la guerra.

Es cuando de verdad sabe que puede haber el millón de muertos

que hubo.

Sí. Pero es mi deber.

Qué miedo dan estas gentes.

¿Te imaginas,

Silvia, que la mujer no se le hubieran cortado las alas?

¿Te imaginas que hubiera seguido caminando la mujer

y creciendo de esa segunda República,

que no hubiera habido guerra civil...?

No quiero ni pensar cómo hubiéramos estado

si no hubiera ocurrido todo esto.

¿Qué conclusiones,

a qué certezas has llegado tú después de tu investigación

y de formar parte de esta película en la que, conociéndote también,

estudiaste todo el proceso?

Como mujer perdimos mucho.

Perdimos todo en realidad. Lo que vino fue terrorífico.

Una involución en nuestro país que nos mantuvo anclados

en una situación absolutamente fuera del transcurrir de Europa.

Pero sobre todo, había tanta esperanza en la segunda República,

tanta esperanza,

estaban organizando tantas cosas tan importantes,

que hubieran sido tan importantes para nosotros,

para las generaciones futuras, todo eso se acabó.

En cuatro meses.

Queda declarado el estado de guerra.

Emilio Mola muere el 3 de junio

de 1937 en el accidente de avión.

¿Os habéis planteado en este proceso de investigación

para preparar la película qué hubiera pasado

si no se hubiera producido ese accidente?

Seguramente él hubiese sido el que tomaría el mando.

Seguramente, porque era el que era respetado por todos los militares.

No hubiera existido franco ni el franquismo.

Hubiera existido el molismo.

Hubiera sido una dictadura del general Mola.

Claro, la dictadura de Mola.

También en esa democracia incipiente de la segunda República

se pensó que se había avanzado mucho y no fue así.

Siempre pensamos que estamos más avanzados

de lo que en realidad estamos.

Hay que tener cuidado con las bases de las cosas.

La historia se repite.

No hemos avanzado como creemos, hemos avanzado en lo tecnológico,

muchísimo, pero realmente en la esencia humana,

hemos avanzado muy poco.

Siempre es muy importante el respeto. El respeto y la escucha.

Respetar y escucharse. Más allá de la ideología que tengas.

Es algo que hay que aprender desde las escuelas, desde abajo.

Y la educación,

me parece que hay un sector todavía de nuestro...

De nosotros, un sector español,

que no escucha y que no quiere escuchar.

No quiere ver y eso sigue siendo todavía muy doloroso.

Yo tengo bastante esperanza en el respeto al otro,

mirar al otro,

no en verlo, sino realmente mirar.

Y en la escucha.

Estoy totalmente de acuerdo en lo que habéis dicho,

sobre todo eso, el diálogo.

El no creerse superior, el no querer competir,

el simplemente dejarse llevar por la opinión del otro,

intentar empatizar, sé que es difícil, empatizar,

pero comprender.

Lo que tú decías, comprender al otro y...

Y más mujeres.

Mira, más mujeres, porque las mujeres tenemos otro talante,

otra manera... Al menos probemos la opción.

Es que no la hemos tenido nunca.

Nos toca. Es verdad.

Por alternancia.

Que nos ha gustado tanto en este país.

Históricamente.

Así que por alternancia, a ver si lo hacemos bien o no,

por lo menos hay que probar.

Sí, no lo hemos hecho nunca en este país.

Claro, claro, aunque solo sea por la alternancia.

Muchas gracias, a los tres,

no sé si queréis añadir algo que se haya quedado...

Desde luego, habría que nombrar a todos y cada uno de los actores.

En especial, me gustaría recordar a nuestro querido Álex Angulo,

que hace ese personaje tan estupendo, tan buenísimo.

Y a todos y cada uno de ellos,

porque es un placer ver a Iñaki Miramón y Jorge Sanz,

y a todos los que participan en la película sin duda.

A Ramón Marea, todo el resto del reparto

y, por supuesto, al equipo técnico, gracias a los tres,

Silvia, Pedro, Manuel.

Gracias de verdad.

Por vuestro trabajo y por vuestro tiempo.

Y muchas gracias a vosotros también por estar ahí otro domingo más

y por acompañarnos en "Versión española"

el mejor cine español reciente.

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Versión española - La conspiración (coloquio)

08 abr 2019

En el coloquio con Cayetana Guillén Cuervo, intervienen: el director de la película "La conspiración", Pedro Olea, y dos de sus protagonistas: Manuel Morón y Silvia Marsó.

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