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No recomendado para menores de 12 años Versión española - Camino (coloquio) - ver ahora
Transcripción completa

La luz portentosa de Camino finalmente se apaga

pero su muerte consigue iluminar las vidas que se quedan.

Bienvenidos de nuevo a nuestro plató.

Aquí tenemos a los dos artífices principales

de este enorme trabajo, Javier Fesser y Luis Manso,

director y productor de la película.

Javier.

Buenas noches de nuevo, Luis.

Buenas noches. Ahora...

Ay, con el corazón un poco encogido, la verdad.

Da igual las veces que revisitemos

esta película tan maravillosa de nuestro cine.

"Camino" está basada en hechos reales.

El libro está escrito por Vicky Molins, "Alexia".

Tú decías entonces, cuando promocionabas la película,

que te habías acercado ahí para conocer mejor a la gente

que está más lejos de tu forma de ser o de ver la vida.

¿Qué aprendiste?

La película está inspirada en la vida

y en esta aventura emocional de Alexia

y de otras muchas personas que han pasado por lugares similares.

Y personas que han estado acompañadas por otras similares

a nuestros personajes en la película.

Yo buscaba una serie de respuestas

a cosas que no entendía y que no conocía.

Cuando encuentras con puntos de vista que nada tienen que ver contigo,

que a veces están en las antípodas de lo que tú piensas

o como tú entiendes la existencia,

es bastante valioso y educador

tratar de encontrar por qué otros ven las cosas de otra manera.

Por eso en esta película me sorprendieron las voces contrarias

en el sentido de...

"Pero bueno, es que yo pienso 'A', tú piensas 'B'.

Pero ¿quién tiene la razón?".

Ningún personaje de esta película tiene la razón o deja de tenerla.

Básicamente, la película defiende el derecho a elegir

cómo tú orientas tu aventura de vivir.

-Hace un trabajo precioso con esta chiquilla.

Y no dudes que cualquier cosa que disponga es por su bien.

Fue uno de los sucesos cinematográficos del año.

Pero precisamente por esa visibilidad

arrastró esa polémica con el Opus Deis.

Hubo una serie de personas que no estaban de acuerdo.

¿Cómo lo veis con el tiempo?

Pues, en el fondo, con mucha satisfacción.

Porque la mayor parte de esas críticas

venían de gente que no había visto la película.

Fue algo bastante peculiar.

Yo creo que la película, más que ir en contra de algo,

que es lo que se le achacó, va a favor de.

La película va a favor del amor, a favor de la tolerancia,

a favor de los sueños,

a favor de la vida, como decía Javi.

La satisfacción que te decía viene de las críticas positivas.

De la gente que nos ha llamado y que nos ha escrito diciendo:

"Gracias a su película, hemos podido dormir tranquilamente

porque hemos entendido qué pasó con nuestra hija.

Nuestra hija, con 18 años, desapareció de nuestras vidas.

Había sido captada.

Y, realmente, todos estos años que nos hemos estado preguntando

qué hemos hecho mal, por qué ha dejado de querernos,

la respuesta nos la han dado con su película

porque hemos entendido que no es que nos dejara de querer,

es que a nuestra hija la apartaron de nosotros".

El otro día comentamos que nos gustaría escuchar música.

Quizás un rato los domingos o después del estudio.

No creo que ninguna perdamos la vocación por eso.

La vocación nos la concede Dios y no se pierde nunca.

¿Pero acaso se tira por la ventana?

Siempre uno puede equivocarse

o puede contar una cosa creyendo que la está contando bien

y a lo mejor no tanto.

Pero cuando haces una cosa, ¿la haces con amor?

En este caso, básicamente,

por amor y por admiración a la aventura particular y personal

de una persona, de un ser humano. En este caso, de una niña.

Cuando haces una película que te sale del corazón,

es imposible

molestar u ofender a nadie.

(Música)

Hoy queremos hablar de muchas cosas, de esa Factoría Pendelton.

Vamos a hacer un "flashback". Nos situamos en 1992.

Ahí fundáis esta factoría maravillosa.

¿Con qué soñabais? ¿Cómo recordáis los comienzos?

Punto de partido. Soñábamos con hacer cine.

Javi y yo veníamos ya de un recorrido largo

de trabajar juntos, con otros socios,

en el mundo de la publicidad, del vídeo corporativo,

en el mundo de lo que es la pura técnica,

que es donde nos formamos.

Y ambos teníamos el sueño de hacer cine.

Montamos Películas Pendelton con esa idea.

Y lo primero que empezamos a hacer fue publicidad,

que son los clientes que teníamos. Claro.

Pero nuestros primeros ahorros,

enseguida los destinamos a hacer un cortometraje.

Hicimos "Aquel ritmillo". Pusimos todos nuestros ahorros ahí.

-Es duro recordar ahora, en el ocaso de la vida,

aquellos tiempos en que la juventud me llevaba bailando por la vida.

-Por desconocimiento o porque no lo merecíamos,

ni tuvimos subvención ni ningún tipo de apoyo.

Y bueno, ese fue nuestro arranque en ese sueño compartido

que es contar historias en este formato.

Y con "Aquel ritmillo" ganabais el Goya

al mejor cortometraje de ficción.

El segundo corto, "El secdleto de la tlompeta",

fue también multipremiado.

Con ello ya lograbais imprimir un sello muy personal,

muy de vuestra factoría.

Eso es de lo que queremos hablar.

Una mezcla de costumbrismo español con humor absurdo.

(RÍEN)

(Bocina de tren)

(GRITAN)

¿Cómo definiríais vosotros esa fórmula Pendelton?

Si tuvierais que hacerlo, no sé.

¿Cuál es?

Pues hacemos las películas que nos gustaría ver a nosotros.

¿No?

Y creo que sin darle muchas vueltas a las cosas.

Sin analizar demasiado las cosas.

Cómo está la vida, está todo fatal. ¿Verdad que sí?

Cómo está todo... Ay, cómo está todo.

-En "El secdleto de la tlompeta" nos dimos un homenaje de decir:

"Vamos a hacer el corto que nos apetece hacer

y a disfrutar del rodaje. Que el rodaje sea una fiesta".

(Golpe y chapoteo)

¿No te he dicho que no te movieras?

Una de las cosas de Pendelton es que rendirse no es una opción.

Porque no hemos montado este lío para rendirnos en ningún momento.

Hacer una película es ir superando un cúmulo de problemas enorme.

Pero esta es la gracia. La gracia y la realidad.

No hay otra realidad que esa. Es así.

Estamos hablando de los cortos, pero ahora llega el milagro:

"El milagro de P. Tinto", ese largometraje maravilloso.

El primero, que ya marca una línea de humor,

con una puesta en escena, un diseño artístico...

Que, además, consigue el consenso de crítica y público

a lo bestia.

(Música)

Ya sabe usted, san Nicolás, que hace 70 años que no le pido nada.

Solo queremos un hijito para educarle y darle nuestro amor.

Un P. Tinto.

¿Por qué creéis que ocurrió esto?

¿Qué tenía esa película para que entrara de esta manera?

Yo creo que por lo imprevisible que era

y por la sorpresa que supone una historia

contada desde un lugar un poco distinto.

Nosotros de repente entramos en el mundo del cine desde fuera.

Es posible que esto mucha gente lo haya sentido así también.

Siempre, Luis y yo nos sentimos que hay gente que hace películas

y nosotros también queremos,

pero nuestras referencias no son exactamente el cine,

ni somos expertos en cine, ni supercinéfilos.

De repente desarrollamos una forma,

no solo de escribir y dirigir, también de producir,

de hacer las cosas, casi nunca por el camino habitual.

Mira, cuando estábamos rodando "Aquel ritmillo"

había un plano, un trávelin...

Yo estaba aprendiendo cómo se hacían todas estas cosas.

Y sigo aprendiendo, pero ahí no tenía ni idea.

Pero yo quería hacer un plano del pomo de la puerta

y la cámara estaba muy cerca.

Yo tengo la teoría de que si tú quieres ver algo de cerca,

tienes que acercar, no meter un teleobjetivo

para que la imagen se acerque.

La cámara tan cerca del objeto que estás iluminando

complica la iluminación.

Y Javier Aguirresarobe, que hizo un trabajo espectacular,

era el único del equipo que tenía una experiencia brutal

porque todos los demás era la primera vez que lo hacíamos.

Estábamos haciendo ese plano y a él le estaba complicando la vida.

Un poquito encabronado me dijo: "¡Así no se hacen estos planos!".

Y yo dije: "Vas por buen camino".

Si así no se hace, igual voy por buen camino.

Yo no quiero hacer los planos como se hacen los planos".

Porque no creo que se hagan así las cosas.

Qué bonita declaración de intenciones. ¡Me encanta!

Eso es bastante fórmula Pendelton. -Es parte de las señas Pendelton.

En "El milagro de P. Tinto" recuerdo que Javi decía:

"Es que Luis y yo nos estamos inventando nuestro oficio".

Veníamos de la publicidad, de hacer otras cosas,

pero realmente no teníamos ni idea.

Nosotros decidimos, por ejemplo, que rodar los sábados media jornada

era algo que no es motivo que todo el mundo lo haga

para que nosotros lo hagamos.

Fastidias el fin de semana a todo el equipo y no vale para nada.

Metamos una hora más el resto de la semana.

Nunca hemos rodado un sábado.

A lo loco se vive mejor.

No te digo...

Nos gustan los proyectos en los que empezamos

y ambos nos decimos: "Oye, ¿esto cómo se hace?".

Es decir, el reto de descubrir cómo afrontar una peli de animación,

o la transcripción de un cómic a la pantalla grande,

o una historia como "Camino".

La versatilidad de este señor tiene que ver mucho con eso,

con lo que nos pone el reto de llevar adelante

algo que no es lo habitual.

Y lo que no nos gusta, para nada, es repetir fórmulas.

De hecho, cuando hicimos "La gran aventura de Mortadelo y Filemón",

que metimos a 5 millones de personas en el cine y fue un exitazo...

Era un cine enorme. Imagínate, cinco millones.

(RÍE)

Pues lo obvio hubiera sido hacer la segundo.

Realmente, nosotros dijimos: "No, pero si ya la hemos hecho".

Repetir la fórmula como que nos daba pereza.

(Alarma)

Qué mal rollo, ¿no?

Obviamente, "La gran aventura de Mortadelo y Filemón"

era una enorme responsabilidad porque era hacer de carne y hueso

a unos personajes que eran propiedad sentimental

de varias generaciones. ¿Cómo recordáis esa aventura?

-Con mucha osadía, porque decían que en España no hay presupuesto,

no hay conocimientos, no hay efectos especiales

con la suficiente enjundia para afrontar un proyecto así.

Luego fue un éxito, pero a priori no estaba tan claro.

Desde luego, esa transcripción que hizo Javi,

muy apoyado también con el universo de César Macarrón.

Sí. Creo una escenografía...

Respiras Ibáñez por todos lados,

y sin embargo no tiene nada que ver con Ibáñez,

no es un calco.

-Señor, por favor.

¿Me puede coger la pelotita que se me ha colado por la tapia?

-Yo no creo que la clave sea encontrar la transcripción exacta

que le guste a la mayoría,

sino que la transcripción que tú haces interese a otros.

Que conecte, sí.

Curiosamente, como no somos tan raros,

pues conectó con mucha gente

y mucha gente identificó a esos personajes con el tebeo

porque veníamos todos del maravilloso universo de Ibáñez.

Federico, coño, ¿cuál es el código "K"?

Camuflaje, Federico. "K-muflaje".

-El casting fue especialmente trabajoso.

Consistía en buscar a Mortadelo y Filemón.

Y hablo sobre todo de Mortadelo.

Filemón fue muy claro lo de Pepe Viyuela del principio.

Pero Mortadelo...

No había un actor, por buenísimo que fuera,

desde mi punto de vista,

capaz de ser el Mortadelo que quería esta película-.

Entonces, buscamos a Mortadelo.

No son las vías habituales del casting.

De directores de casting, de agencias, de representantes...

Qué va, fue casi una labor policial.

Mortadelo tiene que estar en algún sitio. Está escondido.

Busca y captura. Y apareció.

-Hay que sacarle de la guarida.

Eso lleva muchos meses y lleva esa incertidumbre:

"¿Y si no aparece? Tenemos que empezar a rodar".

Esas son las cosas que digo que de repente la vida te dice:

"Es muy bonito lo de buscar a Mortadelo pero no existe.

Vamos a lo seguro, tenemos a este actorazo

que además va a hacer el rodaje más fácil

porque es un profesional de la interpretación".

Y al final nos metemos en otro jardín.

Pero claro, luego el jardín hace que Mortadelo sea Mortadelo.

Porque es usted el Súper y nosotros agentes secretos,

que si no parecería que nos encarga una mudanza de mierda.

Para nosotros, uno de los valores es haber encontrado a Mortadelo.

Que era más Mortadelo que Mortadelo.

La vida fuera del rodaje no te puedes imaginar lo que fue.

-Hay un anecdotario importante. -Maravilloso Benito Pocino.

Ya el mero nombre... Es muy Mortadelo, muy de la TIA.

¡Oh!

¡Póngame con mis dos mejores agentes!

¡Los más intrépidos y sagaces!

¡Los "top one"!

¿Súper?

Lo sabía. Tanta prisa y ahora aquí no hay nadie.

Después seguís con los agentes de la TIA.

"Mortadelo y Filemón contra Jimmy el Cachondo", en 3D.

¿Qué significa este paso?

Pues un nuevo reto, nunca nos habíamos enfrentado a ello,

y teníamos una película muy ambiciosa

pero con un presupuesto muy español.

Y Javi tuvo que amoldarse a trabajar al revés.

Él habitualmente, como todos los directores,

ruedas y luego montas.

Aquí tenías que montar previamente,

tenías que hacer un "story", un "animatic" exhaustivo.

Nosotros teníamos pactado con el estudio de animación

que teníamos un margen de más o menos diez segundos.

Y luego, al final, nos los comimos y Javi hizo la película al fotograma.

Porque, realmente, el coste de producción es muy elevado.

Y fue un nuevo reto.

Javi demostró otra vez, ahora que no me escucha,

su versatilidad y su talento

a la hora de jugar.

Él es muy juguetón,

y yo creo que esas ganas de jugar y de aprender constantemente

es lo que hace que sus trabajos sean interesantes.

Que siempre tengan algo de novedoso, algo de diferente.

Todo proceso creativo tiene que incorporar

la incertidumbre de cuál será el resultado final.

Yo no creo que se pueda pintar un cuadro interesante

si el que lo pinta ya sabe exactamente cómo va a quedar.

Esos son los que pinta en el Retiro, que son todos iguales,

porque le tienes pillada la técnica, pero no hay nada en él.

Si al que pinta el cuadro no le sorprende el cuadro,

difícilmente nos va a sorprender a los demás.

Nos encanta que las películas nos sorprendan.

¡Venga, chicos, ahí!

Lo que quiero es tener tu cara.

¿Vale?

Y él se quita la careta y alucinas más todavía.

-Y luego hay otra cosa que creo que os gusta hacer

y creo que la hemos hecho relativamente bien.

De verdad creemos que el cine es un trabajo en equipo.

Vamos, todo el mundo lo cree porque lo es.

Pero nos parece fundamental,

para que las películas de verdad sean potentes,

es que todo el equipo esté convencido de que es su película.

(GRITA Y RÍE)

¡Has acabado la película! ¡Enhorabuena!

-Yo tengo muy claro que mi trabajo es el de dirigir.

Y dentro de dirigir hay una cosa bastante apasionante

que es contagiar a los demás de esta historia que estás contando.

(RÍE) ¡Corta!

-Yo, sobre todo en publicidad,

he trabajado, a lo mejor, con 30 directores diferentes.

Corta. (RÍE)

Nunca he visto a nadie que tenga tan claro lo que quiere.

A lo mejor lo que quieres es una porquería, pero...

¿Te acuerdas el de Bilbao, en la localización de "P. Tinto"?

Ah, bueno, eso sirve perfectamente.

Localizando en el puerto de Bilbao, antes de toda la obra maravillosa,

y limpiaran todo aquello, estábamos con operario del puerto,

y estábamos en el baño lavándonos las manos.

Buscando localizaciones industriales para "El milagro de "P. Tinto".

-Y le dice el operario:

"Uy, os voy a llevar a un sitio que os va a encantar

porque es una mierda".

(RÍE)

Eso después de dos días dando vueltas.

Y dices: "Esto no, esto no".

O localizando para "Binta y la gran idea",

que rodamos en Casamance, al sur de Senegal, para UNICEF,

y era una zona conflictiva porque estaba en guerra y tal.

Entonces, la gente de UNICEF, que nos dio un apoyo magnífico, dice:

"Nos queda una escuelita para allá.

Pero bueno, está lejos.

Es que es una zona peligrosa y es un poco cochambrosa".

"Y no os gustará porque no tiene tejado". "¡A esa!".

"¡Llévanos a esa!".

Ya te puedes imaginar dónde rodamos "Binta y la gran idea".

"Binta y la gran idea", nominado al Óscar al mejor cortometraje.

(Música)

¿Cómo vivisteis este mundo Óscar con un cortometraje?

-Qué bonito fue el momento de ponernos en contacto

con las personas que habían hecho la película con nosotros en Senegal.

En concreto con el maestro de la escuela y decirle.

"No te lo vas a creer, esta peliculita que hemos hecho

está nominada al Óscar". Y dice: "Qué bien. ¿Eso qué es?".

(RÍEN)

Digo, el mundo es maravilloso. Es maravilloso.

Es maravilloso. Eso es muy Pendelton.

(Gritos de admiración)

-No sabes la importancia que dan a los Óscar en EE.UU.

Todo estaba superplanificado, las medidas de seguridad...

Y nos dan un pase para limusina.

Y digo: "Oye, Javi, hemos hecho un corto para UNICEF,

¿y ahora vamos a gastarnos 500 dólares en una limusina?

Como que no tiene sentido. ¿Nos vamos en taxi?". "Pues venga".

Y cuando accedemos a la primera zona de control de seguridad nos dicen

que nos bajemos y que vayamos andando porque no puede entrar ningún taxi.

Con lo cual, estando nominados,

estuvimos a punto de perdernos la gala

por la tontería de hacerlo así.

Pero que tenía mucho sentido, por otro lado.

-Ahora mismo, nosotros sí que somos conscientes

de que hay muchas marcas

que empiezan a entender que asociarse a una historia,

a una forma de contar,

a una actitud o un tono, les puede beneficiar.

Estar asociados a algo que no te vende nada.

Javi, Javi, Javi...

¡Toma chute! ¡Toma!

-¡Mami! -¡Hijo!

-Nos gusta mucho rodar y las historias cortas

porque tiene esa cosa de que dura poco el proceso,

y cuando dura poco el proceso analizas menos el asunto,

te haces menos preguntas

y el resultado final acaba pareciéndose mucho

a lo que pensaste hace 20 días atrás.

Este tío es un fenómeno. Hazle la hiena a este señor.

(RÍE COMO UNA HIENA)

Se trata de utilizar ese cortometraje como taller, como laboratorio

para probar y para seguir engrasando la maquinaria.

Bueno, espero que os guste mucho la película porque es preciosa.

Siguiente largometraje, también muy especial, "Cándida".

Guillermo y tú volvéis a juntaros los talentos de la mano.

Es una maravilla.

¿Qué hay de tu hermano Guillermo y de su tipo de humor en tu cine?

-Mucho, de Guillermo he aprendido muchísimo.

Diría, resumiendo, que tiene esa mirada con mucho humor,

pero que es un humor natural.

Es la forma que tiene de expresarse

porque es la forma que tiene de entender el mundo que le rodea.

No hay que tener vergüenza y decir las cosas bonitas.

Porque bastante feo está el mundo para estropearlo nosotros.

Luego, también Guillermo, y lo tiene "Cándida"

y muchos proyectos que me he sentido muy inspirado por él,

es también esta parte de compromiso y de solidaridad

que también creo que en él es bastante espontánea.

Juan Luis y él, cuando ya llevábamos años de programa

e hicieron la fundación y ya estaban como muy preocupados

de una cosa que decían que me parecía muy bonita:

Querían devolver a la sociedad lo que la sociedad les había dado.

Les había dado mucho. Y eso es bien bonito.

Nosotros hemos tenido la suerte de hacer eso con algunas películas,

como "Binta" o "Bienvenidos",

ya que hemos tenido la suerte de hacer cine,

tenemos la suerte de que a la gente le gusta y sigue lo que hacemos,

de que hemos podido aprender a hacer películas

y la vida nos ha dado oportunidades.

Qué guay que con esto que hemos aprendido,

vamos a darle voz a otros que no tienen esa oportunidad.

Es un regalazo.

Van a poder conectarse con otras personas

de diferentes partes del mundo.

-¿Les gustaría? -¡Sí!

Luego, tenemos la enorme satisfacción

de que son película que están ahora mismo en los colegios.

Están en algo que para nosotros es fundamental: la educación.

Bueno, pues esto para qué explicarte...

Porque "Campeones" vuelve a poner el foco

en dar visibilidad a quien no la tiene.

Volvéis a poner el valor absolutamente ahí,

en vuestro nuevo proyecto, en vuestro nuevo producto,

que es "Campeones", que se estrena este viernes seis de abril.

Y que es una preciosidad de historia.

Precisamente para empezar a hablar de ella, o para seguir,

desde la sede de Películas Pendelton

vamos a escuchar al protagonista de "Campeones", Javier Gutiérrez.

¡Qué honor que un profesional como tú esté interesado en trabajar

con un equipo como el nuestro!

-Interesado no sería la palabra. -Ni equipo tampoco.

Yo tengo un hijo con una discapacidad.

Por lo tanto, el proyecto, además de importante profesionalmente

es un proyecto personal también muy importante.

Y sabía de lo que hablaba.

Tener un hijo con discapacidad

al principio puede ser casi una película de terror,

en una experiencia muy traumática,

pero poco a poco va transformándote en el día a día.

Viví esto desde una experiencia muy enriquecedora.

Esta es la presentación de los miembros del equipo.

Haré planos de cada uno.

-El trabajo de los chicos fue una delicia.

Había un guion muy sólido de Javier y David Marqués,

pero estábamos muy permeables a todo lo que ocurriese,

con un margen de improvisación enorme.

Voy a ser vuestro entrenador durante los próximo tres meses.

Cuando me enfrento a un género como la comedia

nunca trato de ser consciente,

o trato de olvidarme de que estoy haciendo comedia.

Es lo mejor que te puede pasar para estar a favor de lo que ocurre.

¡Dame un abrazo!

-Teniendo a estos chicos enfrente, es muy sencillo hacer comedia.

Me refiero... al sentido de...

Que sí, que ya está. Venga, vamos. (TOCA EL SILBATO)

-La mirada compasiva y complaciente del otro hacia el discapacitado

está llena de ignorancia, miedo y desconfianza.

Teneos mucho que aprender.

Estamos más llenos de discapacidades nosotros que los otros.

Y somos seguramente peor equipo nosotros que el otro equipo,

el de los campeones.

¿Preparados?

¡Y acción!

-Quizá lo más difícil fue ponerme a las órdenes de Javier Fesser.

(RÍE)

No, explico esto.

Javier es un tipo que va 50 kilómetros más adelante

que cualquier actor o cualquier integrante del equipo.

Es un tipo que le surgen las ideas a borbotones,

que es de una agilidad mental explosiva.

"¿Cómo os paráis ahí? ¿No veíais que venía?".

Pero hombre, ¿cómo os paráis ahí? ¿No habéis visto que venía?

La propuesta que tú hagas va a ser mucho más pequeña

y menos loca que la que él te ofrezca.

-Tú cierras los ojos de lo que te gusta el abrazo. Ahí.

¿Vale? Genial.

Vamos ahí.

-Cuando hay verdad, amor, cariño en un proyecto,

eso traspasa la pantalla.

Creo que es una película de obligado visionado en colegios.

Lo mejor es que la gente vaya en masa a verla.

Eso es lo que deseamos todos.

Pero ¿cómo vas a meterla desde ahí?

¿Que no?

¡Qué puntería, macho!

Ay, Javi Gutiérrez, que te queremos y nos gustas.

Y está estupendo en la película.

Ha tenido que ser un trabajo para él tan especial.

¿Cómo ha sido el trabajo con Javier Gutiérrez?

-Bueno.

Claro, tenemos la suerte de que uno de los mejores actores

que yo he conocido en mi vida, encima comparte un sentido del humor

que es fundamental para abordar un proyecto

con el tono que tiene.

A ver cómo os movéis.

Perdón.

-Pero tengo que destacar que el trabajo de Javier Gutiérrez

y el de Athenea Mata en la película,

cuando están compartiendo tantas secuencias

con muchas personas que no son actores,

al final es un trabajo con una dosis de generosidad enorme.

Porque estás trabajando para que brillen los demás.

Pero cuando trabajas de verdad con esa generosidad

para que brillen los demás,

al final tú también brillas muchísimo.

Pero a ver, es fácil entender

que hay momentos en los que, realmente,

que Javier debería haberse desesperado y no lo ha hecho.

Pero hay momentos que son de desesperarte

porque diez personas que no son actores profesionales

y que no han rodado nunca, con coreografías complicadas...

Pues la cosa no es muy fácil.

Claro, te ves repitiendo 40 tomas por detalles muy pequeños.

Dentro de poco amanecerá.

Queremos campeones.

¿Qué habéis aprendido vosotros con todo este proceso?

Tendríais que haber aprendido tela marinera rodando esta historia.

Luis es el que más ha aprendido, con diferencia.

Tú sabía mucho más. Yo ya sabía bastante.

Bueno, pues...

En primer lugar, lo que has dicho tú. Hay que apreciar...

No solo no tener miedo, sino apreciar lo que es diferente.

Y por otro lado, aprender a preguntarnos

quién realmente tiene una capacidad o tiene una discapacidad.

De hecho, la película en gran medida trata de eso.

Es decir, el que en apariencia tiene todas las capacidades,

tiene discapacidades emocionales, problemas con la mujer, el trabajo...

Y al final recibe lecciones de los que, en teoría,

están diagnosticados como que tienen menos capacidades.

-Buenos días. -¿Tú quién coño eres?

Yo soy Marco, tu entrenador. Bienvenida al equipo.

A mí no me tutees. Me dices "usted" o "señorita".

Ah, bueno, perdone usted.

-Otra de las cosas que hemos aprendido

de trabajar con esta gente, que no tiene filtros,

es que realmente tiene un respeto absoluto,

que se ríen de ellos mismos y se ríen de los demás,

y que rara vez alguien se siente ofendido.

-Tira un pelín adelante.

-Poco a poco, según les fuimos conociendo,

nos dimos cuenta de que iban enriqueciendo,

no solo el guion con unos diálogos maravillosos e insospechados,

sino que nos daban una visión muy interesante para muchas cosas.

De hecho, una de las localizaciones que más nos costó encontrar,

que es la del hotel donde viajan, no te puedo contar mucho más,

pues realmente la encontró una chica del equipo de producción,

que es una chica que tiene discapacidad intelectual

y nos dio una visión absolutamente diferente

y gracias a ella encontramos esta localización.

Es decir, nosotros por egoísmo, por aprender lo máximo posible,

por coherencia con el proyecto,

no solo contamos con gente de este colectivo

delante de la cámara, sino también detrás.

Así que para ganar os voy a exigir que me lo deis todo en la cancha.

Yo mi Play no te la puedo dar, no me he terminado el "FIFA".

-¿Qué Play? -La Playstation.

-La Playstation te la puedes quedar. -Vale.

-¿El resto lo ha entendido? -A medias.

Suficiente. (TOCA EL SILBATO)

-Cuando ves gente que tiene una discapacidad

claramente diagnosticada, en este caso intelectual,

pero que eso no significa una barrera para mil cosas,

cuando uno tiene las suyas,

que a lo mejor no se ven a primera vista

pero todos las tenemos,

quizás que sacarles partido y convivir con ellas.

Pero es que algunos me llaman tonto y eso es porque no me conocen.

-Si dividiéramos la película en dos mundos,

en el fondo serían los diagnosticados y los "por diagnosticar".

Porque los personajes que en esta película

encarnan a los personajes sin discapacidad intelectual...

Yo ya no sé muy bien. Pero es que...

No sé con cuál quedarme. El punto de vista de ellos

sobre los que supuestamente no tienen discapacidad

es tan genial que nos pone a todos en otro lugar.

Entonces, para que tengáis un aperitivo de todo esto,

ellos han tenido la generosidad de que podamos emitir hoy

el cortometraje "Servicio técnico"

que también Javier Gutiérrez protagonizaba. Presentadlo.

Es el lugar donde nos encontramos con Javier Gutiérrez.

También como un sueño largamente acariciado.

Lo que hicimos fue otro reto más:

Vamos a hacer una película de actores donde uno es Javier Gutiérrez,

un actor consagrado con una experiencia enorme,

y otro es Teresa Perales, que es una nadadora olímpica,

impresionante, pero no ha interpretado nunca,

es su primera experiencia.

Curiosamente, porque para mí es una anécdota,

Teresa Perales tiene una discapacidad física

y se mueve en una silla de ruedas.

Digo que es anecdótico porque ya quisiera yo moverme como ella,

y sobre todo ver la vida como la ve ella.

Y bueno, el corto "Servicio técnico" fue un juguete más

con el que uno va aprendiendo

y ahora tenemos esta otra película.

Pues vamos a ver "Servicio técnico", si os parece,

y luego ya volvemos aquí un momentito para despedirnos.

Vamos a verlo.

(Música)

(Teléfono)

(Continúa sonando)

-¿Sí? -"Hija, por fin me coges".

-Hola, mamá. -"¿Qué tal estás?".

Acelerada, José Luis viene a comer con su jefe y no tengo nada hecho.

No he podido salir antes.

-"¿A qué hora vienen?". -A las dos. Es la una ya.

En una hora están aquí, a ver qué preparo.

-"Tranquilízate". -No, si ya.

"Pechuga de pollo, no te compliques. ¿La lavadora te la han arreglado?".

-¿La lavadora? No. -"¿No han ido?".

-No. Para matarlos, ¿eh? -"Pero bueno...".

No, si ya.

Y me dijeron que venían ayer seguro, sin falta, y tampoco.

-"Esas cosas se las dejo a tu padre porque a nosotras nos toman el pelo".

-No, ya. -"¿Has vuelto a llamar?".

-Sí, claro. -"¿Has insistido?".

Mil veces.

-"Me he encontrado a la tía...". -Mami, te tengo que dejar ya.

-"Como quieras". -Venga, un besito. Luego te llamo.

(Timbre)

Hola.

Hola.

¿Te puedo ayudar en algo?

Eso mismo digo yo.

Es usted del servicio técnico.

Pues claro. ¿Quién voy a ser si no?

Pues le esperaba ayer.

No nos pongamos nostálgicos, que el ayer no volverá.

No ha podido escoger peor momento para venir.

-Pues ya si eso vuelvo otro día. -¡No, no, no, no!

-Con lo que ha costado que viniera. -Esa es la actitud, sí.

Venga, permiso.

Ya cierro yo, que veo que usted no...

-¡Oiga, oiga!

¡Que es aquí!

Ya, mujer, pero me gusta conocer el entorno donde trabaja el aparato.

-Es la lavadora lo que no funciona. -Sí, pero estoy en ayunas.

Pues pique usted algo cuando llegue a su casa.

Ahí la tiene.

Bueno, bueno, bueno, este modelo... ¡Uf!

-¿Qué le pasa a este modelo? -Es una versión anterior, señora.

-¿Anterior a qué? -Que es muy viejo, quiero decir.

¿Muy viejo? Si tiene menos de dos años.

Menos de dos años es lo mínimo.

¿Lo mínimo de qué? ¿De qué me habla? Me está volviendo loca.

Escúcheme, yo a usted le arreglo la lavadora sin ningún problema.

-Yo me dedico a eso precisamente. -Entonces estamos de suerte.

Bueno, de suerte relativamente, porque yo aquí no tengo herramientas.

¿Perdón?

Que aquí no tengo herramientas.

Podemos intentar abrirlo...

...con un cuchillo, lo mismo le hago un avío.

¿Y el maletín?

¿Eso?

Solo llevo documentos. Además, no tengo la clave.

¿Cómo?

Son tres dígitos, podemos ponernos a probar números.

Igual nos dan las 11 de la noche.

Mire, vamos a ver, es ya la una y pico,

no he hecho la comida, no he puesto la mesa,

y mi marido viene con el jefe. -¿Con el jefe de usted?

No, con el de mi marido, al que no conozco.

-¿No conoce a su marido? -No, al jefe de mi marido.

Pues tranquila, ahora lo conocerá, no sea usted ansias.

(RESOPLA) Mire, ¿sabe lo que le digo? Voy a llamar al servicio técnico.

Me sé el teléfono de memoria de las veces que llamé ayer.

¡Que es broma, mujer! (RÍE)

Yo no soy el técnico de la lavadora, que soy el jefe de tu marido.

¿Cómo?

El jefe de tu marido, el que viene a comer.

-¿Usted es Enrique? -Claro, Enrique.

Pero no me trate de usted. Tutéame, por favor.

-Pero ¿y cómo es que...? -Porque soy muy bromista.

Lo siento.

-¿Y José Luis? ¿No venían juntos? -Sí, venía con José Luis.

Pero he terminado una cosa cerca antes de tiempo

y le he llamado y ha dicho: "Súbete, está...".

-Soledad. -"Que está Soledad".

"Súbete y me esperas".

-Bueno, Enrique. -Soledad.

Sí, claro, ya, Soledad.

¿Cómo me haces esto, Enrique, tengo un susto tremendo?

No llamaba al servicio técnico, sino a la policía, te lo juro.

Ay, ay, ay, perdóname, por favor, si te he asustado.

El otro día le entró a una vecina un loco en casa

y yo ya estaba pensando:

"Es el loco de las casas y se ha colado en la mía".

Lo siento, Soledad. Me he pasado, ¿verdad?

Me he pasado. La culpa es de José Luis.

Me dijo que tenías mucho sentido del humor.

-Bueno... -Lo olvidamos, ¿te parece?

Venga, al lío.

Dime lo que tengo que hacer, me pongo manos a la obra enseguida.

Venga, vamos allá.

¿Eh?

-Que soy un bromista. (RÍE) -Pues pon agua a hervir.

(Música)

Ya verás cómo hago esto yo.

Una receta buenísima, os vais a chupar los dedos.

Qué vergüenza, por Dios, Enrique.

Te invitamos a comer y acabas cocinando y haciendo el menú tú.

Nada, mujer, yo encantado.

-Tenía muchas ganas de conocerte. -¿Ah, sí?

-Sí. -¿Te ha hablado de mí José Luis?

-Sí. -¿Y qué te ha dicho?

Bueno, pues...

¿Pues qué?

-Jope, me va a matar. -Suéltalo, mujer.

Oye, que no te he ofrecido nada de beber.

¿Quieres un vino, una cerveza...?

Vamos a abrir el vinito blanco que tienes en la nevera.

Tiene una pinta fantástica.

-Si te parece bien. -Sí, claro.

Los vasos los tienes aquí.

-Los vasos están aquí. -No, el vino siempre en copas.

Concretamente estas dos que tengo aquí controladas.

-Tienes el abridor en el cajón. -Tengo uno aquí en el maletín.

Bueno, ¿qué? Cuéntame.

-Pues es que me ha dicho que eres...

...clavadito a Hugo Silva.

-¿El actor? -Sí, sí.

Siempre me lo ha dicho:

"Mi jefe es clavadito a Hugo Silva, solo que...".

-¿Solo que qué? -No, que me va a matar, te lo juro.

No, suéltalo, Soledad.

Porque si no, el que te va a matar soy yo, ¿eh?

Pues dice que eres clavadito a Hugo Silva pero en bajito.

Qué cachondo José Luis.

Pues vamos a hacer una cosa, cuando venga

le damos una collejita en bajito. ¿Te parece?

Pero también dice que tienes una voz aflautada.

Y para nada. Tienes una voz preciosa, Enrique.

Muchas gracias, Soledad.

(Puerta se abre)

-¡Hola! -Uy, ya está aquí.

Venga, corre.

-Hola, José Luis. -Hola, cariño.

Espera. Pasa, pasa.

Mira, este es Enrique.

(VOZ AFLAUTADA) Mucho gusto, Soledad. Gracias por la invitación.

Tu marido me ha hablado de ti muchísimo.

Te voy a decir una cosa, eres mucho más guapa todavía

de lo que él me decía.

¡Anda!

No, no me digas nada.

Este es tu marido y tú... eres Enrique fijo.

Pues es verdad, eres clavadito pero en bajito, macho.

(VOZ AFLAUTADA) ¿Le conozco?

(ESCUPE)

-¿Y este quién es? -¡Eso quisiera yo saber!

No, todos quisiéramos saber, Soledad.

Perdone.

Si alguien me explica quién es y qué hace en mi casa.

Pero ¿quién voy a ser, perla?

Tú entras en tu casa y te encuentras a tu mujer con un señor y no eres tú.

¿Quién crees que sea? Piensa un poquito, campeón.

-¡Pero qué coño estás diciendo! -Es broma, mujer.

Piensa un poquito. ¿Quién soy?

(EN VOZ BAJA) Soy el loco de las casas.

Así que cuidadito conmigo porque estoy muy loco.

-Igual he venido en mal momento. -¡Que no, que es broma!

José Luis, ¿no?

Soy del servicio técnico de la lavadora.

Os voy a arreglar la lavadora enseguida.

Debe ser una cosa del termostato.

Pero tranquilos, tengo de todo en el maletín.

Y perdóname, me gustan mucho las bromas.

Se lo he dicho antes a tu mujer. ¡Me encantan las bromas digo!

¿Por qué me grita?

Perdona, coño, te veía tan pequeñito que pensaba que estabas a lo lejos.

(RÍE)

-¿Qué clase de broma es esta? -Ni idea, pero a este tío lo mato.

Ya lo mato yo, que está usted impedida.

Bueno, quiero decir... Está inválida, ¿no?

O sea, que usted no podría, que tendría que ser yo

porque usted impedida, inválida...

No me salía la palabra. Inválida, perdone.

Inválida, no me salía la palabra.

Ay, pues tenía razón mi marido, es usted clavadito a Hugo Silva.

Ay, qué tontería.

Pero en versión enanito del bosque.

-Oye, yo... -¿Ah, sí?

No, yo... no he dicho eso.

-No, si me lo he inventado.

Como que en la oficina te llaman Gárgamel

porque siempre vas con el pitufo.

-O sea, que es por eso. -¡Soledad, por Dios!

Pues sí que tiene mala leche la paralítica.

No es paralítica, es parapléjica. Soledad tiene movilidad limitada.

¿Movilidad limitada? ¡A que me levanto y me voy!

(RÍE)

¡Se levanta y se va, dice! (RÍE)

Que era una broma, José Luis.

¿Cómo me voy a levantar?

(VOZ AFLAUTADA) -Igual me he pasado. -Lo mismo sí.

(VOZ NORMAL) -¡José Luis! -¡Oye, chicos, por favor!

Siento ser aguafiestas, con el ruido soy incapaz de pegar ojo.

Lo siento. Por favor, ¿eh?

¡Uy! Me he dejado el "ticket" del coche...

...sin poner.

-¿Qué hace usted en pijama? -¿Eh?

Ah, no, que me he echado un rato. Como este.

Aunque sea una siesta pequeñita, me gusta ponerme el pijama

porque si no, no descanso.

¡Que es broma, mujer!

¿Cómo me voy a echar la siesta, por Dios?

Llevo el pijama en el maletín para hacer bromas.

Un poquito de sentido del humor, Soledad.

Un poquito de sentido del humor.

Un poquito de... Te has quedado...

Ahora voy y te arreglo la lavadora. (RÍE)

(Tono de llamada)

-"Emergencias".

Le llame de la calle Villanueva 13, segundo derecha.

-"¿Su nombre, por favor?". -Soledad.

-"Dígame, Soledad". -¿Tiene para apuntar?

-"Sí, dígame". -Pues mire...

Van a ser dos pizzas individuales con beicon y pepinillos

y una mediana cuatro quesos.

Y de beber, Fanta de naranja. ¿Qué van a tardar?

-"¿Perdón?".

Que es una broma, mujer.

Es que un loco se ha metido en la cocina.

Es jefe de mi marido, de verticalidad limitada.

Y mi marido está con un disgusto severo.

-Por favor, no tarden. -"Oiga, escúcheme...".

Qué poco sentido del humor.

(Timbre)

Este va a ser el de la lavadora.

(Música)

Otro ejemplo más del humor absurdo en estado puro.

¿Quién era finalmente el personaje de Gutiérrez?

Bueno, pues...

Qué bonito es que para cada uno sea alguien distinto, ¿no?

(RÍE) Ay, madre mía.

Eso es lo que más me gusta de las películas.

Luis, di algo, que te tenemos ahí callado.

Me vais a matar de risa.

Lo que quiero decir es que "Servicio técnico"

comparte también con "Campeones" esa mirada positiva

de humor, del de verdad,

el que empieza por reírse de uno mismo,

frente a una supuesta adversidad

como que Teresa tiene que ir en silla de ruedas

o que estos chicos tienen otro tipo de discapacidad.

Y eso es algo que comparten

y a mí me parece que es absolutamente ilusionante

y muy emotivo.

Pues chicos, millones de gracias por haber estado aquí hoy

compartiendo trocitos de toda vuestra trayectoria,

que es vuestra vida.

Porque la verdad es que dedicarse a lo que te gusta

es tan bonito. No, si no nos gusta.

¿No te gusta? Pues nada.

Dedicarte a algo que no te gusta es tan bonito.

(RÍE) Con el mismo tono.

Pero vamos, desde aquí todo nuestro agradecimiento

por todo lo que aportáis a todos los lados de la cámara.

Y deseando que todo el mundo vaya a ver "Campeones"

para poderla compartir.

Va a ser una película que llenará cenas, comidas, y risas.

Id varias veces. Venga, varias veces. Pero al cine.

Muchas gracias, Cayetana. De verdad que os ha salido muy bien.

Así que, que os pase todo lo bueno.

Y a vosotros, os recomendamos ir a ver "Campeones"

a partir del próximo viernes,

que es un plan seguro y garantizado a todo riesgo.

Lloraréis y reiréis, eso os lo aseguro.

Os esperamos la próxima semana con más cine español reciente.

Un beso muy fuerte, que paséis una buena semana.

(Música)

A ver cómo os movéis.

Perdón.

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Versión española - Camino (coloquio)

01 abr 2018

En el coloquio, moderado por Cayetana Guillén Cuervo, participan Javier Fesser, director de Camino y su productor, Luis Manso.

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