Presentado por: Cayetana Guillén Cuervo Dirigido por: Félix Piñuela

Programa de difusión y promoción del cine español y latinoamericano. Presentado por Cayetana Guillén Cuervo, pretende ser un punto de encuentro entre los profesionales del cine nacional y su público. ''Versión española'' incluye coloquios y emite cortometrajes.

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No recomendado para menores de 12 años Versión española - ¿Para qué sirve un oso? - ver ahora reproducir video 01h 30 min
Transcripción completa

(Música emotiva)

(Música animada)

(Mugido)

Chaval.

¿Sí, don Alejandro?

¿Los osos tienen cuernos?

No.

Entonces, ¿eso qué es?

¿Una vaca? Una vaca.

¿Y las vacas están en peligro de extinción?

No. No.

¿Por qué?

¿Porque hay muchas? Exacto, porque hay muchas.

¿Sabes qué está en peligro de extinción

aparte de los osos?

Las ballenas.

¡Tú! ¡Tú estás en peligro de extinción!

¡Yo te extinguiré si vuelves a dejar a Gaia suelta!

¡Si quieres ser zoólogo, implícate más en lo que haces!

La zoología es más sacrificada de lo que imaginas. Mucho más.

En Tierra del Fuego, estudiando los pingüinos de Magallanes,

me pasé cuatro meses en una tienda de campaña sin poder salir.

¡Cuatro meses!

Hasta que los pingüinos confiaron en mí.

Cuatro meses.

Cuatro meses en una tienda de campaña.

Acumulando mis excrementos en bolsas de plástico.

Hasta que aquellos pingüinos

me consideraron uno de los suyos.

Eso es la zoología.

Hambre, paciencia y montones de mierda.

¡Si no estás dispuesto a aguantarlo, mejor que te largues!

Quiero seguir con usted, don Alejandro.

No volverá a ocurrir, se lo prometo.

¡Gaia debe estar siempre atada!

¡Errores como estos arruinan las investigaciones!

¡Un zoólogo no puede permitirse cometer errores!

(GRITA)

¿Se encuentra bien, don Alejandro? Claro que estoy bien.

Lo hice a propósito para que veas qué pasa

cuando un zoólogo baja la guardia.

Que te sirva de lección.

Ahora, bájame de aquí. ¡Venga, vamos!

¿Interrumpo algo?

Hola, Natalia. Hola.

¿Qué tal?

(Música suave)

¡Esta es una propiedad privada!

¡Fuera de aquí! ¡Josephine!

¡Josephine!

¡No dispares! ¡Soy yo, Guillermo!

¡Guillermo!

Hola, Josephine. ¿Te han dado el Nobel?

No, no.

Entonces, ¿qué haces aquí?

He dejado la Antártida. La ciencia.

Abando...

Bueno, parece que Gaia está bien.

Esta vez tampoco puedo pagarte.

No te preocupes, es mi trabajo.

Cuando vuelvan los osos al bosque, lo podré hacer.

Mi trabajo empieza a dar frutos.

¿Ah, sí? Sí.

¿Cuáles?

¿Te has hecho algo en el pelo? Alejandro,

llevas cuatro años en este bosque y los osos no han vuelto.

¿Sabes por qué? Aquí ya no hay sitio para ellos.

Y para ti tampoco.

¿Por qué no te vas a casa? Esta es mi casa.

No entiendo cómo no os preocupa quedaros sin osos. No lo entiendo.

Los osos son importantes. La naturaleza...

¿Qué haces?

Tienes los dientes flojos. Estás desnutrido.

¿Cuánto crees que aguantarás en estas condiciones?

Lo que haga falta.

Lo que haga falta. La zoología es sacrificio.

Si no arriesgas tu vida,

la naturaleza no te recompensa con su sabiduría.

Cuando estuve en México,

estudiando las mariposas monarcas, estuve tres meses comiendo raíces

y cortezas de árbol. Tres meses. Hasta que confiaron en mí.

Tres meses comiendo...

Esto...

¿Para qué es, para el tétanos? No.

Entonces, ¿para qué? Para que te calles.

Son vitaminas para caballo. Te vendrán bien.

Hasta la próxima visita, Alejandro. Ah, ya está.

¡Chaval!

¿Tan mal está la cosa?

¿Y qué piensas hacer?

No lo sé.

Vivir como la gente normal.

Si no les importa el cambio climático, a mí tampoco.

Por cierto, ¿qué hace la gente normal?

No lo sé, yo soy inglesa.

Da igual.

Solo sé que este planeta ya no es cosa mía.

No te adiestré para rendirte. No soy un dóberman.

Soy una persona. Eres un científico.

El mundo necesita científicos, no personas.

¿Has contado a tu hermano lo de la planta?

¿Para qué?

Sé qué me va a decir.

Y sé qué le voy a decir yo, y sé cómo va a acabar la cosa.

Mejor que ni sepa que estoy aquí.

Además,

no sabría dónde encontrarle.

Detrás de ti.

(LEE) "El señor de los osos".

¿Qué pasa? Nada.

Dímelo. El señor de los osos.

Me parece muy bonito.

Los osos no son solo osos, todos somos osos.

Perdidos en el bosque, deseando que alguien nos encuentre.

Tu hermano no solo busca osos, se está buscando a sí mismo.

Porque, algunas veces, no somos los osos que queremos ser,

y debemos dejar que otros...

(Campanadas)

La cena es a las ocho.

Como siempre.

¡Ah!

¿Qué haces aquí?

Te he traído un vaso de leche con casadiellas.

Ya no tengo ocho años.

Como quieras.

¿Las casadiellas son tus casadiellas?

Claro.

Anda, trae.

Parece que fue ayer cuando os tenía aquí a los dos.

¡Oh, no! Ya sé lo que intentas.

No intento nada. Solo me he puesto algo nostálgica.

Hace más de 40 años que yo vine a esta casa para cuidaros.

Yo era solo una chica inglesa

tratando de superar una experiencia...

complicada.

¿Estuviste enamorada?

Estuve en Woodstock.

Después me enteré que en Asturias había dos niños

que habían quedado huérfanos y que necesitaban una tutora.

Y mi vida desde entonces

fuisteis vosotros.

Conmovedor.

Lloraría, si no fuera porque no me enseñaste de pequeño.

Os he enseñado cosas más importantes.

Amar a la ciencia. ¿Recuerdas la historia del pájaro?

Sí, claro que la recuerdo, pero no va a funcionar.

Me acuerdo cuando veíamos películas juntos.

¿Recuerdas la película de los hermanos Wilson?

Sí. Era vuestra favorita.

Todavía me acuerdo. Os pasabais la tarde jugando a ser ellos.

Josephine, no voy a ir a buscar al señor de los osos.

¡Por lo menos lo he intentado!

Aunque estaba pensando en dejarte el coche para ir a verle.

¿Dónde dices que vive el señor de los osos?

De acuerdo. Iré a verle y le enseñaré la planta.

Pero no esperes que esto cambie nada entre nosotros.

"Una planta puede ser el principio de un bosque".

Newton. Lo leí en un bote de champú.

Bueno, me voy.

¿Quieres que le diga algo de tu parte?

Sí.

Que estoy muy orgullosa de él.

¿Y a mí quieres decirme algo? Sí.

Hazle un solo arañazo al coche y te mato.

(Música animada)

Bonito casco.

Gracias.

¿Conoces a este hombre?

Sí. Es el señor que vive en el bosque.

¿Ha hecho algo malo? ¿Vas a detenerle?

¿Eres policía? ¿Va a haber tiros?

¿Me dejas disparar? Tranquilízate, no soy policía.

Entonces, ¿qué eres? Soy biólogo.

¿Para qué sirve un biólogo? Pues básicamente...

para nada.

¿Él también es biólogo? Sí.

Bueno, él es zoólogo. Y tampoco sirve para nada.

¿Te está molestando? No, tranquila.

Se lo preguntaba a él.

Venga, todos a clase.

Sigue la carretera hasta el puente de madera.

Crúzalo y llegarás al bosque donde vive el señor que vive en el bosque.

(Mugido)

Chaval, esta vez creo que vamos a tener suerte.

Tengo un presentimiento.

Científicamente hablando, claro.

Dijo lo mismo el año pasado.

Si digo que tengo un presentimiento científicamente hablando,

¡es que lo que tengo! ¿Vale? Vale.

Lo que usted diga, don Alejandro. Solo intento mejorar...

(Grito)

(CHISTA) ¿Has oído eso?

Viene del campamento.

Vamos.

Eso no parece un oso.

Es mi hermano.

¿Don Guillermo? Sí.

¿Guillermo Méndez? (ASIENTE)

¿Por qué...?

Don Guillermo.

Es un honor. No me puedo creer que esté usted aquí.

Llevo uno de sus libros conmigo siempre.

¿Me lo puede dedicar? Sí, claro.

¿Tienes...?

Mire, don Alejandro.

Me ha firmado "Earth Alarm". Muy bien, chaval.

Esta noche lo escribes en tu diario. Ahora, ve al pueblo a revelar fotos.

Venga.

Hola, don Alejandro.

¿Te han dado el Nobel? No.

Entonces, ¿a qué has venido? ¿A ver mi trabajo?

Josephine me ha obligado a venir.

¡Eh, bájame de aquí!

Es lo que venía a contarte. La encontré en mitad del hielo.

Será mejor que me dé prisa con los osos.

Oye. ¡Eh!

¿Es que no piensas bajarme de aquí?

¡No, no, no!

¡Ah!

¿Vienes o no?

(Música emotiva)

Amarillo.

Amarillo, amarillo...

Amarillo, amarillo.

¿Y cuántos osos hay por aquí? Aproximadamente...

ninguno.

Pero van a volver. Tengo un presentimiento.

Científicamente hablando, claro.

"Van a volver". Sí.

¿Ese es tu método científico? Pues sí.

Volverán porque tienen que volver. ¿Y por qué van a volver?

Porque lo diga el señor de los osos.

¡No! Por esto.

¡Casas! ¡Van a hacer casas en mi bosque!

¡Casas con tejados, con paredes...!

¡Para los estúpidos humanos con sus estúpidos sofás!

Si los osos llegan antes, no podrán entrar en mi bosque.

Es el bosque de los osos, no de los humanos.

"Sin las abejas a la humanidad solo le quedarían 4 años de existencia".

Albert Einstein. Sin las abejas, no hay polinización.

Sin polinización, no hay comida. Sin comida, no hay humanidad.

Eso incluye también a los osos.

A los osos les encanta la miel.

Supongo que habrás puesto panales.

¡Claro que he puesto panales! ¡Montones de panales he puesto!

¿Crees que soy imbécil?

¿Me los enseñas?

¿Tienes hambre?

Hola. Hola.

Creo que esto es tuyo.

Lo acabo de tirar a la basura. Lo sé.

¿Estabas dentro del cubo?

No, pero los plásticos y briks deben ir al cubo amarillo.

Si no, no los podrán reciclar.

Eres el ayudante del tío de los osos, ¿no?

Sí.

Estoy haciendo trabajo de campo con don Alejandro.

¿De dónde eres? California.

¿Has dejado la playa para venir aquí?

Sí.

Yo prefiero esto a California. ¿En serio?

Si allí todas las chicas son rubias y duermen en bikini.

Sí.

Pero ¿sabes lo malo de las chicas en California?

Que ellas tiran sus botellas de plástico en el cubo amarillo

y te quedas sin excusas para hablar con ellas.

Las truchas

son animales extremadamente inteligentes.

Si quieres pescar una trucha, tienes que pensar como una trucha.

¿Pedimos unas pizzas?

¿Y qué has pensado hacer con la planta?

La verdad es que había pensado plantarla.

Dejo la Antártida, la ciencia. Abandono.

Guillermo, llevas 10 años en la Antártida.

Tu vida es el hielo. Eres hielo.

James Lovelock tiene razón.

Es demasiado tarde para intentar salvar este planeta.

¡Esto por dejar la Antártida!

Ya está, ya te he regañado. Es lo que querías, ¿no?

Estoy hablando en serio. Lo dejo.

Volvemos a casa con Josephine.

No aguantarías ni una semana. Pues te equivocas.

Voy a disfrutar de la vida.

Haré todo lo que no pude hacer por culpa de este planeta

y de sus dichosos bichos.

Que, por cierto...

No son tan listos.

¿Café?

Bonita casa. Gracias.

Por cierto, me llamo Rosa.

Me llamo...

chaval.

Es como me llama don Alejandro. Le cuesta pronunciar mi nombre.

Pero tengo nombre.

Uno normal, como el que me pusieron mis padres.

Ahora estoy un poco nervioso... Chaval me gusta.

Bueno, tengo que volver al bosque.

Don Guillermo acaba de llegar. ¿Quién?

Don Guillermo, el hermano de don Alejandro.

Es uno de los mejores biólogos de todo el mundo.

"Earth Alarm".

"Alarma Tierra".

¿No sabes?

Lo escribió a los 20 años. Es el Mozart de la ecología.

Ahora está en el bosque con nosotros.

¿Crees que podría venir mañana al colegio a hablar con los niños?

Claro, se lo diré.

Es mi amigo.

Estos niños tienen mucha suerte.

Después de lo que me cuentas de él, sí.

No me refería a don Guillermo.

¿Sabes, chaval?

Eres mono.

Pareces una ardilla atropellada,

pero eres mono.

Gracias.

Creo.

Si quieres leche, te ordeño a Gaia.

No, gracias.

Será mejor que me vaya.

Te acompaño al autobús. No, no hace falta.

Josephine me ha dejado el coche. ¡Don Guillermo!

¿Podría hacerme un favor?

Sí. ¿De qué se trata?

¿Podría ir al colegio mañana a hablar con los niños?

Una charla informal sobre su trabajo. Llevo aquí cuatro años

y nadie me ha pedido nunca que dé una charla informal.

Chaval, dales las gracias,

pero no puedo dar la charla, debo irme.

Diles que don Alejandro lo hará. No, ni hablar. De eso nada.

Esta noche te quedas y mañana darás la charla.

Será mejor que la des tú. No me gustan los niños.

No tienes que comértelos. Ya lo sé.

Pero te lo pidieron a ti, y la darás.

Ya podrás seguir con tu vida.

Chaval, prepara la cena. ¿Y qué cocino?

Blancanieves es media boba. -¿Por qué?

-Come manzanas envenenadas.

-Pero ella no sabía que estaban envenenadas.

-¡Son manzanas! Nadie come manzanas.

-Pues tienen muchas vitaminas.

Es un cuento precioso. -Papá me contaba el de los...

-Papá está...

Cielo,

estoy segura de que a papá le gustaría contártelo.

Ahora los cuentos los cuento yo. -Tú solo sabes cuentos de besos.

-Pero si son los mejores.

Ya verás.

Érase una vez una princesa muy hermosa

que vivía en un reino muy lejano. Se llamaba Blancanieves.

Blancanieves tenía una madrastra muy mala, muy mala...

-¡La-la-la-la-la!

-Se tuvo que ir al bosque a vivir con unos enanos.

Se comió una manzana envenenada y se quedó dormida.

Pero apareció un príncipe, le dio un beso de amor y despertó.

-¡Se casaron, fueron felices

y se fueron a vivir con los enanos de las narices!

Venga, a dormir.

¿Te hace falta algo más?

No.

Bien.

Ay, Dios...

Don Alejandro.

¿Usted cree que soy mono?

Quiero decir, que soy atractivo, guapo.

Te entendí a la primera.

Y no sé si quiero tener contigo esta conversación.

Una chica me ha dicho que soy mono.

¿Una chica humana? Sí.

Chaval, déjame que te diga algo con respecto a las mujeres.

Osos.

Estamos buscando osos, no hembras humanas.

Si quieres ser zoólogo, debes tener claras tus prioridades.

¿Las tienes claras?

Los osos, don Alejandro. Bien.

Los osos.

Los osos son importantes.

Las Natalias, no.

Pero se llama Rosa.

Natalia es la veterinaria. A tu árbol.

¡A tu árbol!

Esta es la Tierra.

Y este...

es el Sol.

El Sol es nuestra fuente de calor. Cuando la Tierra se calienta,

devuelve a la atmósfera radiación infrarroja.

Esa radiación calienta ciertos gases,

que vuelven a la Tierra.

Esos gases son llamados de efecto invernadero

y han hecho que la Tierra sea un lugar habitable

durante 40 millones de años.

¿Me seguís?

(TODOS) Sí.

Bien.

Bueno, pues la cosa se complica cuando vuestros padres,

que son inconscientes, se empeñan en comprarse coches enormes,

en dormir con todas las luces de la casa encendidas,

en malgastar

y derrochar los recursos naturales, que, por cierto, son limitados.

Y entonces empiezan a enviar a la atmósfera

millones de toneladas de CO2,

que hacen que el efecto invernadero se desequilibre

y la Tierra se vaya calentando más, más y más.

Eso está provocando que los casquetes polares se fundan,

que el nivel del mar aumente,

que las especies marinas se extingan del todo

y que la Tierra se convierta en un infierno inhabitable

en el que alguno de vosotros matará por un vaso de agua.

Eso si sobrevivís a las inundaciones, a los sunamis,

a las epidemias y a las sequías.

¿Alguna pregunta?

(Timbre)

No me gusta el ballet.

-¿Cómo lo sabes si nunca lo has probado?

A lo mejor te gusta y te conviertes en una bailarina famosa.

-¿Como quién? -Pues como...

Ahora no me acuerdo de ninguna. -Eso es que no son tan famosas.

-Sí, lo son. Pero son todas rusas y tienen nombres muy raros.

-Yo no quiero ir a Rusia. -No tienes que ir a Rusia.

Tienes que ir a la academia del pueblo.

Además, te dará las clases Rosa. Allí conocerás a otras niñas.

-¿Niñas rusas? -Que no, petarda. Niñas normales.

-Yo no quiero ser normal. Quiero ser aventurera.

-Eso no es un trabajo. -Sí lo es.

Hoy vino un biólogo a clase y dijo que vamos a morir todos.

-¿Qué?

-Vino con el señor que vive en el bosque.

-¿Alejandro fue al cole?

-¿Le conoces? -Sí.

Está mal de la cabeza, como tú. -¿Por qué?

-Porque vive en un árbol.

Cómete la manzana.

¡Manzanas!

Peor que nunca, Josephine. Está peor que nunca.

Vive en lo alto de un árbol

con un americano que se ha equivocado de secta

y con una vaca chiflada.

¿Qué tal con los osos?

Con los osos, muy bien.

Solo hay un pequeño problema.

¿Cuál? Que no hay.

Pero no pasa nada, porque mi hermano tiene un método científico

que consiste en morirse de hambre

mientras espera a que aparezcan por ahí los osos,

porque, y esta es la mejor parte: "Van a volver".

Si tu hermano dice que van a volver, es que van a volver.

¡No, no van a volver!

Ni los osos, ni el hielo de la Antártida, ni los Beatles.

¡Se han ido para siempre! ¡Se acabó!

La guerra ha terminado

y hemos perdido.

Hola. Hola.

Pero hazlo de una vez. ¿El qué?

¿No eres de California? Invítame a cenar.

¿Cenar? ¿Tú y yo?

¿Como personas humanas? Con cosas largas, redondas...

Sí, con platos.

¿Y si me dices que no?

Soy un zoólogo muy sensible.

Si no me lo preguntas, nunca lo vamos a saber.

Es que no tengo dinero para invitarte.

Cenamos en mi casa.

Tengo que consultar a don Alejandro si puedo ir...

Mira, chavalín.

Vives en un árbol, y soy lo suficientemente guapa

como para que te arrepientes el resto de tu vida.

Decídete.

¿Quieres cenar conmigo en tu casa?

Ya veremos.

(Música clásica)

(Golpe)

¿Qué haces?

Después de la guerra viene la oscuridad.

Ya no necesitaremos esto en casa.

¡Esos libros tienen más de cien años!

Lo sé, yo los traje.

Pero ya no son más que papeles viejos.

¡No, no!

¿Crees que no sé lo que intentas?

Quieres que me lance a salvar todo ese conocimiento

como si eso fuera a hacerme reaccionar.

Pues no.

La decisión está tomada.

No quiero saber nada de la ciencia.

Muy bien.

Entonces, ¿por qué no me ayudas?

¿Crees que no soy capaz?

Es una primera edición de "El origen de las especies".

Firmado por Charlie.

Todo tuyo.

Te lo dije, Josephine. Se acabó.

Esto no cambia nada. Mañana empiezo una nueva vida.

¿En qué va a consistir esa nueva vida, si se puede saber?

En quedarme aquí, contigo.

Has cuidado toda la vida de nosotros,

es hora de que cuidemos de ti.

Estás vieja, media loca... Biológicamente hablando.

Pero no te preocupes, Josephine.

A partir de mañana, yo cuidaré de ti.

Gracias, mi niño.

Contigo aquí me quedo mucho más tranquila.

¿No te he contado la historia del padre de Daniela?

No. Bueno, sé lo que saben todos y lo que salió en las noticias.

Una pena. No te creas, murió feliz.

Donde quería morir, en una montaña.

A ocho mil metros de altura.

Lo que no dijeron las noticias es que dejó una nota antes de morir.

¿Qué ponía?

"La montaña me pide que me quede, y yo me quiero quedar".

Ni una palabra para su hija.

Trataron de recuperar el cuerpo, pero solo encontraron el casco.

Daniela cree que su padre murió como un héroe

y no se quita el casco ni para dormir.

¿Quieres un consejo?

Nunca te enamores de un alpinista. ¿Sabes por qué?

Porque ya están enamorados.

Por los hombres sedentarios.

Por cierto, obligué a chaval a que me invite a cenar.

Pero, Rosina, ¿no has oído lo que acabo de decir?

Pero chaval es... (BURLONA) Diferente.

Eso pensaba de mi marido, y mira.

Como te enamores de Alejandro, lo pasarás fatal.

Se llama chaval. Alejandro es... Ya sé quién es Alejandro.

¿Otra ronda? Sí, ¿no?

Buenos días, mi niño.

Josephine, no tienes ningún derecho a echarme de mi propia casa.

¿Ah, no? No.

Además, te has extralimitado en tus funciones.

Lo siento mucho, pero estás despedida.

¡Estás completamente loca! Y cada vez con peor puntería.

¡Así que lárgate! ¿Adónde voy a ir?

Tú eres el genio.

Seguro que se te ocurre algo.

No, no. Al bosque no. Aquí no te vas a quedar.

No pienso permitir que vivas en esta casa

mientras tu hermano vive en un árbol.

Él es feliz en los árboles.

No lo es. ¿Ah, no? ¿Por qué lo sabes?

Porque todos vivimos en nuestro árbol

esperando que alguien nos baje de él.

Los árboles no son solo árboles. Cada uno de nosotros...

¿Qué quieres que haga?

Que ayudes a Alejandro a bajar del árbol.

¿Y después? Deja que él te ayude a subir.

Josephine, tú bebes a escondidas, ¿no?

"Hit the road, baby".

Sin las abejas,

a la humanidad le quedarían cuatro años de existencia.

Albert Einstein.

(IMITA) "Albert Einstein", "Albert Einstein"...

"Look", chaval.

"You and me".

(BALBUCEA)

Bien, a lo que estamos.

Según mis cálculos, estos panales empezarán a producir miel

dentro de tres meses. No tenemos tiempo.

Así que pasamos directamente al plan B.

Eso es hacer trampa.

Chaval, en la zoología hay que tomar atajos.

¿Me ayudas o no me ayudas?

Don Alejandro.

¿Podría tomarme esta noche libre? ¿Noche libre? ¿Para qué?

He quedado a cenar.

Con la hembra humana.

Se llama Rosa. Me da igual cómo se llame.

¿Ya has olvidado tus prioridades? Solo es una cena.

Se empieza así y se acaba con cachorros humanos.

¿Y luego qué?

Se acaban los osos, se acaba la zoología... ¡y se acaba todo!

¿Es lo que quieres?

Con todos los respetos, don Alejandro, voy a ir a esa cena.

Y creo que usted debería hacer lo mismo.

¿Que vaya con vosotros a la cena?

No.

Pero tal vez debería invitar a una humana a cenar de vez en cuando.

Somos zoólogos, pero también humanos.

Necesitamos contacto humano con otros humanos.

Cenar, disfrutar de la vida... (CHISTA)

(Música clásica)

¿Osos? No.

Bach.

Hola.

¿Un té? ¿Qué haces aquí?

¿Y qué son todos estos trastos?

Josephine me echó de casa. ¿Y?

¿Cómo que "y"? Sí, ¿y?

No tengo dónde ir.

Así que me quedaré una temporada

hasta decidir qué es lo que voy a hacer.

¿Quedarte aquí?

Ni hablar. No te voy a molestar.

Ya me estás molestando.

No me voy a meter con tu método científico...

absurdo.

¡Chaval, sal inmediatamente de esa cama!

Solo cinco minutos.

No te quiero en mi bosque y menos con esos trastos.

Es un bosque serio. Este no es tu bosque.

No puedes echarme. Y te recuerdo que esos trastos

también son tus trastos. ¿Ah, sí?

Sí. Mira lo que hago con mis trastos.

Mira lo que hago con tu música clásica...

¿Estás bien? (ENTRE DIENTES) Genial estoy...

Como nunca.

¡No la toques!

La presión está conteniendo la hemorragia.

¡Chaval!

¡Necesito tu ayuda! Claro, don Alejandro.

Oh, Dios.

¿Qué hacemos ahora?

Tengo un plan.

Es el siguiente. Guillermo, tú me quitarás el hacha.

Tú me quitarás el hacha, ¿eh?

Y después tú me taponas la herida con el azúcar.

¿Qué? El azúcar es un coagulante natural.

Detendrá la hemorragia, ¿vale? ¿Qué?

Cuando estuve en la Patagonia chilena

vi cómo se lo hacían a un caballo.

¿Y se puso bien?

No lo sé.

Al día siguiente nos le tuvimos que comer y...

¡Haz lo que te digo!

A la de tres.

Venga. ¿Chaval, estás preparado? Pues no, la verdad.

¡Me da igual! A la de tres.

Una...

dos...

Espera, espera, espera... ¿Qué pasa ahora?

Yo prefiero hacer lo del azúcar. No...

El azúcar me toca a mí. ¿Eres biólogo?

¿Y eso qué tiene que ver? Mucho tiene que ver.

Mucho tiene que ver. Dame el azúcar.

No... (REPITE EN INGLÉS)

¡Por favor, dejad de discutir, Guillermo!

Ocúpate del hacha.

A la de tres. Una, dos y...

(Música)

Chaval...

¿Qué parte de "A la de tres" no has entendido?

Una, dos, tres...

Lo siento, Alejandro, pero en California es "Uno, dos, tres".

No "Uno, dos y tres".

Pasamos al plan B.

¿En el plan B hay médicos, ¿verdad?

Algo parecido, sí.

Hola.

¿Se pondrá bien? Sí.

El hacha no le ha tocado el cerebro.

Aunque en este caso, no sé si eso es bueno o malo.

Bueno, esto ya está. Pero como tu veterinaria,

te aconsejo que vayas a un médico.

Soy Guillermo, el hermano de... ¿Tú también eres zoólogo?

No... no... Es una persona con muy mala puntería

que mañana mismo se va del bosque.

La verdad es que me quedaría más tranquila si alguien

estuviese contigo estos días.

Bueno, tengo al chaval.

La verdad es que me quedaría mucho más tranquila

si alguien estuviese contigo estos días.

Ya lo has oído, me necesitas.

Será mejor que os deje solos.

¿Qué tal tu hija? Bien...

¿Por qué lo preguntas?

No, por nada... Es lo que suele preguntar uno

cuando una veterinaria te cose la cabeza.

Pues muy bien.

Desde que fuiste al colegio se quedó impresionada.

¿Ah, sí? Sí.

Ahora piensa que eres un aventurero. Pero ya le he dicho que no.

Que los aventureros no existen y que las niñas tienen que ser niñas.

Que de mayor se va a casar con un jugador de ajedrez

que se pasan la vida sentados, como Dios manda.

Lo siento. No, nada...

Soporto bien el dolor.

¿Sí? Ajá.

Pues ya somos dos.

¿Sabes lo del universo?

¿Qué le pasa?

Se está expandiendo cada vez más deprisa.

Dentro de unos miles de años, el que mire al cielo no verá estrellas,

solo oscuridad. ¿Y?

Pues que el universo tiene ya sus propios planes.

Cuando el sol está a punto de consumir todo su combustible,

se convertirá en una gigantesca bola de fuego.

Fundirá la tierra como si fuera mantequilla

y absorberá todo el sistema solar.

No seremos ni un mal recuerdo.

¡Eso va a ocurrir dentro de 7000 millones de años!

Lo único que digo es que resulta absurdo empeñarse en salvar algo

que está condenado a desaparecer. Estoy de acuerdo.

¿Por qué no alivias tu sufrimiento y te arrojas a un volcán?

La única salvación para la humanidad sería colonizar Marte.

Pero claro, para eso...

Tenemos que crear una atmósfera respirable.

¿Y cómo se consigue eso?

Generando un cambio climático.

¿No te resulta irónico?

Lo único irónico es no poder dormir en mitad de un bosque.

Cuidado, no me estoy inventando nada.

Stephen Hawking también piensa como yo.

Bueno, pues vas donde Stephen Hawking a tocarle los...

No... Ya me callo. Ya me callo...

Buenas noches. Buenas noches.

Buenas noches. Buenas noches.

Buenas noches.

¡Hola!

Hola, chaval.

¡Guau!

Lo sé. Venga, pasa.

Daniela, vuelve a tu casa antes de que se entere tu madre

y nos meta a los dos en un internado. ¡Venga!

Mi madre cree que me he quedado a dormir en casa de la vecina.

Está bien.

¿Quieres aventuras? Pues las vas a tener.

Vas a pasar una noche en el bosque con los animales salvajes

y con las arañas asesinas, y con bichos peores que le dan miedo

hasta a las arañas asesinas.

Dentro de una hora estarás deseando que te lleve a tu casa.

¡Buenas noches!

¿Qué?

¿No me vais a contar un cuento?

Y nada de princesas, de enanos y de besos.

¿Casas de chocolate? Tampoco...

No lo pones nada fácil, ¿eh?

Cuando estuve en la Amazonia me contaron la historia

de una Anaconda que por las noches se metía en los poblados

y se comía a los niños.

Si le cuentas eso, la niña tendrá pesadillas.

Yo tendré pesadillas.

Pues cuéntala lo del sol que va del cielo a la tierra.

Le va a encantar.

¿Conoces la historia de los hermanos Wilson?

(Música)

Pero ¿qué es esto? (CHISTA)

Una película...

que Alejandro y yo veíamos cuando éramos como tú.

¡Pero si no tiene colores! (CHISTA)

¿Quiénes son estos dos? Los hermanos Wilson.

Eran unos naturalistas que en 1912 decidieron ir en busca

de pingüinos de pico de pato.

¿El pingüino de pico de pato? Sí.

Ese animal no existe. ¿Eres ornitóloga?

No. Pues entonces...

El pingüino de pico de pato era una especie

que la comunidad científica y alguna listilla,

pensaban que solamente era una leyenda,

pero los hermanos Wilson nunca se rendían.

Decidieron salir en su búsqueda.

¿Qué dice ahí?

"Y atravesaron peligrosos ríos".

¿Y ahí?

"Visitaron filtraciones perdidas".

(Música)

"Siempre arriesgaron sus vidas en el nombre de la ciencia".

¡Hala!

(Música)

Y esta es la historia de los hermanos Wilson,

y así fue cómo se extinguieron los pingüinos de pico de pato.

Así fue.

¡Eh, despierta!

¿Qué haces, qué haces? Se ha quedado dormida.

De eso se trata.

¿Nunca te preguntaste qué pasó?

¿A qué te refieres?

A los hermanos Wilson.

A veces me gustaría saber qué fue de ellos.

Yo sé que nunca pudo encontrar el final de la película.

¿Tú qué crees que les pasó?

Yo creo que cada uno siguió su camino y se olvidó del otro.

Es lo que suelen hacer los hermanos que quieren salvar el mundo.

¿Y qué pasa si no vuelven los osos? Hemos vivido sin dinosaurios.

Podemos vivir sin osos, ¿no?

Claro que podemos vivir sin osos, sin ballenas,

sin elefantes y sin profesoras...

Pero no sería un mundo tan bonito, ¿no crees?

Si me parece muy bien que salvéis bichos,

pero son solo bichos.

Tú también eres un bicho.

O sea, un animal.

Eres un Homo sapiens, mamífera y omnívora.

Bienvenida a la teoría de la evolución.

¿Qué estás enseñando a estos chicos en tu clase?

Perdona, ¿a ti te parece que yo tengo pinta de chimpancé?

Es lo que eres.

Un chimpancé incapaz de cerrar un grifo.

Los recursos naturales son limitados, ¿no sabes?

Los recursos naturales de mi casa los gestiono yo

como a mí me da la gana.

Creo que será mejor que me vaya.

Chaval.

Para el camino.

(Música)

Por última vez, no puedes vivir con nosotros en el bosque.

¡Pero quiero ser aventurera! Como si quieres ser astronauta.

Puedo ayudar, sé mucho sobre osos.

Chaval, llévatela a tu casa antes de que se entere su madre.

Si no me quedo va a ser peor.

¿Sí? ¿Y qué vas a hacer?

¿Mandar a tus muñecas a que nos den una paliza?

(GRITA)

¿Estás loca?

¿Quieres que nos oiga todo el pueblo?

Si te suelto, ¿volverás a hacerlo?

Chaval, ven aquí.

Que no grite.

Tal vez, si dejamos que se quede, podría ayudarnos.

(CHISTA)

Está bien, puedes quedarte.

Un rato, ¿eh? Y luego te vas a tu casa, ¿de acuerdo?

Y no toques nada sin mi permiso. Ni hagas nada sin mi permiso.

No respires, no pienses sin mi permiso.

Y lo más importante, nada de preguntas.

¿Para qué sirve esa cámara?

Para hacer fotos a los animales. ¿Para qué haces fotos a los animales?

Para saber los que pasan por aquí.

¿Y cómo sabe la cámara cuándo tiene que hacer las fotos?

Porque lo sabe.

¿Y cómo sabe la cámara cuándo tiene que hacer las fotos?

Porque es una cámara muy lista.

¿Y cómo sabe la cámara cuándo tiene que hacer las fotos?

No voy a caer en ese truco tan viejo.

¿Y cómo sabe la cámara cuándo tiene que hacer las fotos?

¿Y cómo sabe la cámara cuándo tiene que hacer las fotos?

¿Y cómo sabe la cámara cuándo tiene que hacer las fotos?

¡Dígaselo, por Dios!

La cámara se dispara cuando un animal o una niña chiflada

pasan delante de ella.

¿Contenta? ¿Y qué animales salen?

Todos menos el que tiene que salir. ¿Los osos?

Por ejemplo, los osos.

¿Y dónde están?

Eso quisiera saber yo dónde están los osos.

¿Y para qué sirve un oso?

Bueno...

Eres muy pequeña, no lo entenderías. (BURLA) No lo sabes.

(IMITA) Sí, lo sé.

¿Pues para qué sirve? No te lo digo.

Pues vaya mierda de zoólogo.

Hola. Hola.

¿Alejandro está bien? Sí, perfectamente.

Me apetecía pasar a saludar.

¿Mi hermano nunca te había hablado de mí?

La verdad que no. Bueno, es normal.

Él y yo nunca hemos tenido una relación muy fluida.

¿Por qué? Somos muy diferentes.

¿Sabes la historia del pájaro?

No...

Cuando éramos pequeños, encontramos un pájaro con el ala rota

en el jardín de casa.

Estaba criando a sus polluelos, no podía darles de comer.

Así que... lo cogí, lo llevé a casa para curarle, pero...

Frankie tenía otros planes. ¿Quién era Frankie?

El gato.

Logré sacarlo de su boca, pero ya era demasiado tarde.

Pasé varias semanas estudiando, diseccionando a aquel pájaro.

Recuerdo que me dieron el primer premio en el colegio

por ese trabajo.

¿Y Alejandro?

Alejandro se subió a aquel árbol y alimentó a los polluelos

con gusanos que él mismo masticaba primero.

No se separó de ellos hasta que todos salieron volando

de aquel nido.

Mi hermano y yo siempre hemos visto las cosas de forma muy diferente.

La vida, la naturaleza, las mujeres.

Tú, por ejemplo. ¿Yo?

Te veo como una mamífera con buena herencia genética,

tu estructura ósea es correcta.

Tus rasgos faciales son simétricos, armónicos,

pero para mí serías mucho más interesante como mujer

si te encontrara fosilizada.

Gracias...

Y, por supuesto, mi hermano no compartiría esta opinión.

Que tengas un buen día.

Por cierto...

Ya que una veterinaria es prácticamente una científica,

y entre colegas compartimos información,

Daniela ha pasado la noche con nosotros en el bosque.

Las truchas son animales extremadamente inteligentes.

Si quieres pescar una trucha tienes que pensar como una trucha.

¿Y en qué piensan las truchas? En cosas de truchas.

¿Qué cosas? No lo sé, no soy una trucha.

¿Entonces cómo quieres pescarla?

¿Tú eres zoóloga?

¡Daniela! -Hola, mami.

Alejandro me está enseñando a pescar. Hola...

¡Sal inmediatamente del agua!

Daniela, obedece a tu madre. Vale...

-¿Y tú? ¿Se puede saber en qué estás pensando?

Solo estábamos pescando... ¡Es una niña!

Las niñas no deben estar en los bosques.

¿No has leído "Caperucita Roja"? ¡No te pongas así!

Conmigo puede aprender cosas útiles. ¿A qué?

¿A caerse de un árbol? ¿A que le muerda una serpiente venenosa?

Aquí no hay serpientes venenosas.

Creo...

Aquí hay lo que me dé la gana a mí. ¿De acuerdo?

¿No se te ocurrió pensar que igual estaba preocupada?

No, claro... Yo solo soy la madre.

Fue ella la que vino a mi bosque.

¿Y te parece un sitio para una niña de ocho años?

Yo a su edad ya acampaba solo... ¿Ah, sí?

Pues a mí como si te amamantó una loba.

Daniela no es como tú. ¿Tú crees?

Daniela lleva la naturaleza en la sangre.

¡Deja a mi hija en paz!

Traigo fotos.

Un zorro, un jabalí,

un lobo, un corzo, otro jabalí,

un zorro, otro zorro, otro jabalí,

lobo, otro jabalí...

y ningún oso.

¿Se puede saber dónde se meten?

¿Me oís, bestias peludas?

¿No os dais cuanta de que estáis a punto de desaparecer?

¡Soy vuestra última oportunidad!

(Música)

(RESOPLA) Esta chica...

Tranquilo, volverá. ¿Quién?

Daniela.

Natalia la dejará volver, ya verás.

No quiero que vuelva.

No haría más que entorpecer mi trabajo.

Su sitio está con su madre.

Pues es una pena, ¿eh? Porque a ella le gustas.

Es una niña. Ya se le pasará.

Me refería a la madre.

¿Qué?

He ido a ver a Natalia.

Y creo que está biológicamente interesada en ti.

¿Que has hecho qué? ¿Qué pasa?

¿Tú qué te crees que es esto, un campamento de verano?

No te pongas así.

Tú le gustas, ella te gusta. Invítala a cenar

y deja que el instinto que perpetua la especie haga el resto.

¡Natalia me gusta!

Te ha faltado el no.

Estoy castigada. ¿Mucho?

Dice mi madre que hasta que me case con un jugador de ajedrez.

Oh, ya... ¿Quieres que hable con ella?

¿Lo harías?

No...

Normal...

Bueno, tengo que marcharme.

¿Sabes el cuento del perro que se hace jefe de los lobos?

Claro. ¿Me lo cuentas?

Te he dicho que tengo que marcharme.

(CHISTA)

¿Estás como una regadera, lo sabías?

Escúchame...

Si tu madre me pilla aquí me matará muy lentamente,

luego me hará trocitos, y con lo que quede de mí,

hará croquetas. ¿Entiendes?

Le salen muy bien.

¿Te sabe hacer casadiellas?

Bueno, tengo que marcharme. Cuéntame solo el principio.

Te he dicho que no. ¿No te gustaría tener hijos?

Ahora sí que me voy. Pues yo ando buscando un padre.

¿No te interesa? ¡No!

¿Por qué no? Porque soy zoólogo, no soy padre.

Pero si es muy fácil. Me llevas al cole y me recoges del cole.

Me porto mal, me castigas, me porto bien, me compras un perro.

Hasta un niño podría hacerlo.

Chiflada, estás chiflada.

(GRITA)

Oh...

¿Alejandro?

Hola. ¿Qué haces aquí?

Eh... Venía a disculparme.

Tienes razón. El bosque no es un sitio adecuado para una niña.

Acepto tus disculpas. Gracias...

¿Todo bien? Bien...

Genial...

¿Tú bien? Sí, estupendo.

Pues bien... Fantástico.

Chachi.

Buenas noches.

Natalia. Dime.

He estado pensando que...

Si alguna vez tienes hambre, podríamos compartir alimentos...

¿Me estás invitando a cenar?

Científicamente hablando...

sí.

¿Por qué?

Bueno, siempre has sido muy amable conmigo y con Gaia y...

quería compensarte.

Pues no le metas ideas raras a mi hija en la cabeza

y eso me compensará.

Puedes ponerlo un poco más fácil, ¿no?

No invito a cenar a una hembra humana desde 1997.

¡Hembra humana!

Solo trataba de ser amable. Pues gracias, pero no es necesario.

Como quieras.

¿A alguien le apetece una cerveza?

No te preocupes, nadie va a tocar tu bosque.

Nadie, no pasa nada.

No es mi bosque.

Pueden hacer con él lo que quieran. ¿Y los osos?

Toda la gente necesita casas, no osos.

¿Y yo?

¿Quieres un consejo? No sigas mis pasos.

Solo hacen círculos.

Ya... ¡Por los osos! Estén donde estén.

Suerte, cosas peludas, porque la vais a necesitar.

No bebía una cerveza desde 1995.

(MURMURA EBRIO)

¡Osos!

Hola, chaval.

Hola. Quería hablar contigo.

¿Y las flores? Flores...

No pienso arrancar flores para ti, son seres vivos...

Eh... Vamos.

Quiero enseñarte una cosa. ¿Pero una cosa en plan...

una rata muerta o una cosa...?

Una cosa en plan cállate.

¿Lo ves? Es importante reciclar.

(Música)

Hola. Hola, Rosa.

Tengo una buena noticia y una mala noticia.

¿Por cuál empiezo? Por la buena...

Estoy enamorada. Te he dicho que por la buena.

Chaval es diferente. ¡No lo es!

En cuanto termine su trabajo aquí se irá a otro bosque o a otra selva.

Él no. ¿Por qué no?

Porque me ha hecho un barco.

El que se va es Alejandro.

Esa era la mala noticia. ¿Por qué?

Hace mucho que se tenía que haber ido.

Además, este no es su sitio.

Estará mejor sin mí.

¿Y tú sin ellas? ¿Y qué quieres, eh?

¿Que acabe como todo el mundo en una casa?

Con paredes... Con una cama, con una chimenea...

¿Qué tiene de malo? Que la naturaleza es mi vida.

Eso tiene de malo. Pero la naturaleza no lo sabe.

¿A qué te refieres? A nada...

No, no, dilo. Alejandro, no quiero discutir.

Alejandro, por favor... No, dilo.

Eres el peor zoólogo que conozco.

Tu método científico es infantil.

Tus investigaciones se cuentan por fracasos.

A nadie le importa lo que tú hagas por la naturaleza

y a la naturaleza menos que a nadie.

Ya lo has dicho, ¿no? ¿Estás mejor?

Alejandro, lo único que intento es que contemples otras alternativas.

Ya tienes una edad...

Yo creo que es hora de empezar a bajar ya de los árboles.

¿Eso qué ha sido?

Creo que ha sido un consejo.

De hermano...

Ah, ¿qué estamos jugando a los hermanos?

Vale... Juguemos.

¿Cuándo es mi cumpleaños? ¿Qué día?

Ah, vaya...

¿Cuántas oportunidades tengo?

Por Dios, somos científicos. Son detalles sin importancia.

Seis de junio. ¡Ay!

Estaba a punto de decirlo...

El seis de junio es el tuyo, idiota.

¿Ves?

Yo sí que sé cuándo es tu cumpleaños.

¿Y sabes por qué? Porque a mí me importa.

Y a ti lo único que te importa eres tú.

Ni la Antártida, ni el sistema solar, ni el cambio climático, tú.

Y crees que debo quedarme aquí, porque, según tú,

es lo mejor para mí.

¿Sabes qué te digo? Es un poco tarde para hacer de hermano.

Nunca es tarde para eso. Sí, sí lo es.

Sí...

De niño nunca me has tomado en serio.

Siempre te he tratado como el torpe de los hermanos Wilson.

Sí, sí, sí...

Siempre ibas por delante de mí.

Nunca me dejaste caminar a tu lado. Como a ellos...

¿Sabes qué te digo?

Que nuestro final va a ser tan decepcionante como el suyo.

A partir de aquí sigo solo.

Gracias por tus consejos de hermano mayor.

(Música)

(GRUÑE)

¡Einstein tenía razón!

¡Sin abejas no somos nada!

Guillermo, no estoy de humor, ¿eh?

Sal del bosque antes que...

(GRUÑE)

¿No querías un oso? Aquí lo tienes.

Hazle una foto, una acuarela, pero hazlo ya.

¡Es un oso!

Sí, es un oso y tiene hambre.

Date prisa.

¡Dispara!

¿Qué haces?

¿Has hecho esto por mí? Alejandro...

¿Podríamos tener esta conversación en otro momento,

sin un oso delante, por favor.

¡Sube!

Voy...

¿Todavía sigo aquí, verdad? ¡Dame la mano!

¿Y el oso? Hay cosas más importantes.

¿Estás seguro? ¡No! Así que venga, dame la mano.

¡Vamos!

¡Agárrate!

Tu método científico es infantil...

Bueno, de hecho, no tiene ningún sentido,

pero tú tenías razón.

Sí, pero sin ti no lo habría conseguido.

Ya... Pero tú tenías razón. Bueno, pero tú me ayudaste.

Ya, pero tú tenías razón. Pero no me cuestiones.

Sin ti no lo habría conseguido. Es que claro que te cuestiono.

Yo estaba equivocado. Yo, yo, yo...

Eres egoísta hasta cuando eres generoso.

¿Y tú qué? Estás tan acostumbrado a perder

que no sabes disfrutar ni cuando ganas.

¿Ah, sí? ¿Sabes qué? ¿Qué?

Que te quiero. Yo más.

¡Ah, Dios!

(Crujido)

(GRITAN)

(Mugido)

Por qué no me habré hecho bacteriólogo.

14 de febrero. ¿Eh?

Tu cumpleaños...

Es el 14 de febrero. Lo acabo de recordar.

Es cuando Darwin llegó con el beagle a las Galápagos.

Ocho de agosto.

Mi cumpleaños es el ocho de agosto.

Lleva 45 años siendo el ocho de agosto.

Bueno, no te pongas así.

Lo estoy intentando. ¡Pues deja de intentarlo!

Cada vez que lo intentas ocurre una desgracia.

No me eches la culpa. Eres tú el que no sabe hacer casas en los árboles.

¡Ya, sí! Piensa cómo salimos de aquí.

¡Estoy en ello!

(AMBOS) ¡Chaval!

(Mugido)

Mamá, tenías razón. -¿En qué?

-Los aventureros...

Al final siempre se van y nos dejan solas.

-Tú y yo no estamos solas.

-¿Me cuentas "Blancanieves"?

-Claro, cielo.

¿Estás segura? Hay princesas...

besos...

y manzanas.

"Érase una vez...".

(Timbre)

¿Sabes algo de osos?

Si hay osos en el bosque habrá que llamar a la Policía,

a los bomberos y a quien haga falta. ¡No!

¿Pero no querías que hubiese osos? Sí.

¿Entonces? No entiendo nada...

"La grandeza de una nación y su progreso moral

podrían ser juzgados por la forma en que sus animales son tratados".

Gandhi.

Si ese oso cae en malas manos, puede que sea el primero y el último

en llegar al bosque.

Los humanos tenemos un don especial para estropear las cosas.

Confía en mi hermano.

¿Y qué quieres que haga yo? Necesito dormir a ese oso.

Medirle, pesarle. Sacar muestras de su pelo, de su sangre...

Tengo que demostrar científicamente que los osos han vuelto al bosque.

Ajá... Quieres que duerma a un oso.

No puede ser tan difícil, por Dios. ¡Es un oso!

-Con "Blancanieves" funcionó.

Esto mantendría dormido a un toro durante un par de horas.

Espero que sea suficiente. Es suficiente. Gracias.

Esta vez tampoco puedo pagarte.

¿Estás seguro?

No quiero esto...

Quiero esto.

(Música)

(Música créditos)

Versión española - ¿Para qué sirve un oso?

14 ago 2016

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