Presentado por: Cayetana Guillén Cuervo Dirigido por: Félix Piñuela

Programa de difusión y promoción del cine español y latinoamericano. Presentado por Cayetana Guillén Cuervo, pretende ser un punto de encuentro entre los profesionales del cine nacional y su público. ''Versión española'' incluye coloquios y emite cortometrajes.

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No recomendado para menores de 12 años Versión española - La montaña rusa - ver ahora
Transcripción completa

La primera vez que tuve una conversación seria sobre sexo

tenía 10 años.

Es besarse como en las películas, sacando mucho la lengua.

-¡Qué asco! -Pues parece que a ellas les gusta.

Y no me hice una idea muy clara del asunto.

-Pero a ti qué te importa. Tú vete.

O quizá me hice una idea demasiado clara.

-Eso no es besarse porque hay que estar desnudos en la cama.

-¿Pero qué es lo que pasa cuando se hace?

-Mi mamá me explicado que hacer el amor es algo muy especial

y que sientes la mayor felicidad de tu vida.

Pues para mí la mayor felicidad es ir al parque de atracciones.

-Pues para mí también. -Pues mejor que eso.

-¿Mejor que la montaña rusa?

Imposible. -Imposible.

-No. -Claro que no.

(Gemidos)

Al oír aquella noche a mi madre me asaltaron las dudas.

¿Y si mi amiga tenía razón?

(Gemidos)

Para mí la montaña rusa era lo primero

pero tenía que comprobarlo.

No, no, no, no. La montaña rusa, no.

Que me da mucho miedo, Ada, que no. Que no quiero la montaña rusa.

¿Quieres conmigo?

Arrastré a mi padre al parque de atracciones

con mis amigos y sus papás. -A mí no me da miedo.

-Corre, papi. -Ada. Ada, que no.

Los gritos de mi padre, mucho más potentes que los de mamá,

me daban la razón a primera vista.

Pero yo sabía que eran gritos de naturaleza muy distinta.

-¡Hola! -Hola.

¿Cómo lo ha pasado mi niña?

-Guay, hemos follado en la montaña rusa.

El caso es que cuando llegué al sexo de verdad

mis expectativas eran desmesuradas.

Esperaba el vértigo y el arrebato

y, claro la realidad me pareció una estafa.

Tía, esto es muy difícil, me parece que lo estamos haciendo mal.

Ha sido un poco rápido.

Es la primera vez que me pasa y me extraña muchísimo.

Que fueran fuertes y guapos no ayudaba nada.

Aquello no me pareció muy distinto de la clase de gimnasia.

¿Así?

El físico es lo de menos, pensé entonces.

¡Ada!

El sexo está en la cabeza, y me pasé a los intelectuales.

Si es que estoy a punto, lo que pasa es que... Que no llego.

Yo tampoco llegaba.

Esto me pasa mucho,

lo que me extraña es que ellas suelen correrse varias veces

mientras tanto, pero en cambio tú no, no...

Tenía razón, la rara era yo.

Ni lentos ni rápidos ni guapos ni feos.

No había manera de subir a la ansiada montaña.

La culpa era solo mía.

(Violines)

Oye, esta noche tocamos en la tele, ¿sabes?

Se supone que esta música es muy romántica

y tú tienes que demostrarlo con el primer violín.

Y resultas completamente frígida.

Matías me conocía muy bien y sabía cómo hundirme

porque con él tampoco habían ido bien las cosas.

¿Frígida?

¿No podías haber escogido otro adjetivo?

No te enfades, no iba con segundas.

Sabes que siempre me gustaste mucho. De hecho, me sigues gustando,

lo que pasa es que tú no lo pasabas bien.

¿Y? Y nada, no pasa nada,

no es tan grave.

Por mí, lo intentamos cuando quieras.

-¡Venga, chicos, vamos! Que estamos en publicidad.

Vamos.

Me sentía tonta y desilusionada.

El problema ya no era la sobrevalorada montaña

sino la soledad que me iba envolviendo poco a poco.

(Aplausos)

Gracias. Muchas gracias. Muchas gracias.

Para seducir, lo más importante es, dicen, saber tocar.

Tocar en general. Saber tocar un instrumento,

por ejemplo...

(Guitarra eléctrica)

(RÍEN)

Pero nuestros invitados de esta noche no son así.

Lo suyo es una vocación.

Son músicos desconocidos para el gran público

aunque se trata de auténticos virtuosos.

Con todos ustedes, el cuarteto clásico de Matías Cazan.

(Aplausos)

Pero es que además son jóvenes.

Y guapos. Muy guapos, incluso.

¿Se liga mucho con la música clásica?

Ada...

¿Aporrean los fans las puertas de tu camerino al terminar un concierto?

(RÍEN) No. Nunca.

Una lástima, una chica con tanto talento y tan bonita

como la música que interpreta.

Y aquí tenemos a Matías, el líder de la formación.

Buenas noches. Buenas noches, Matías.

Buenas noches.

¿Cómo se siente uno tan bien acompañado?

Bueno, la verdad es que trabajamos muy duro.

¿Solo trabajo?

Con vosotros la prensa del corazón lo tiene crudo.

La prensa del corazón no sé,

pero también nosotros tenemos nuestro corazoncito.

Claro que sí. Como todo el mundo.

¿Qué te parece, Ada? ¿Tocamos o qué?

¡Adelante con la música!

Ada...

Yo a ti te conozco y tú a mi también.

Me parece que no.

¡Ada, del colegio! Soy Luisito. ¿No te acuerdas?

Luisito.

¿Luisito?

Ahora Luis.

¡Ay, Luis, perdona!

He tenido muy mal día, perdona.

Me he portado fatal.

¿Qué puedo hacer para que me perdones?

Puedes darme tu teléfono. Dejar que te lleve a casa

y darme tu teléfono y dejar que te lleve a casa.

¿Has traído coche? No sé conducir.

Te llevo yo. Fabuloso.

Luisito. Increíble. Muy increíble.

¿Dónde vienes?

Espera. ¿Me dejas llevarte a un sitio y darte una sorpresa?

¿Agradable? Espero que sí.

De acuerdo.

¿Me llevas el violín? Claro.

Sube.

Agárrate. ¿Dónde me agarro?

A mí.

Bien.

Amm. Hazme caso, de verdad,

no te vas a arrepentir. Cuando veas quien actúa...

Ya, es que es un poco tarde, igual debería...

¿Qué es eso?

Eso es que hemos llegado pronto. Vámonos.

No, vamos a verlo.

¿El sexo en vivo? ¡Hombre, mejor que el sexo muerto!

(Música)

Por aquí, por favor.

Ay, perdón, perdón.

Nunca había estado en un sitio así, me encanta.

Te he traído por otra cosa, una sorpresa.

(Aplausos)

¿Y la sorpresa?

No, supongo que vendrá después de esto.

¿Quieres que nos vayamos?

No, ni hablar. Esto sí que no lo he visto nunca.

¿Qué van a tomar?

Whisky. Whisky.

Sin hielo. Sin hielo.

Van a follar. Con agua.

No les gusta nada.

Claro, porque lo tienen que hacer todas las noches.

Muchas parejas lo hacen todas las noches.

Y a algunas tampoco les gusta mucho.

Gracias.

¿Has visto eso?

No miro. Y me arrepiento de haberte traído aquí.

¿Pero por qué? Me lo estoy pasando bomba.

(Gemidos)

(Aplausos)

Mira, mira, esto es lo que quería que vieras.

Ay papito.

Ay papito, ay papito.

Ay papito. Ay papito, ay papito.

¡Qué polvo!

¿Un payaso? Fíjate bien y luego me dices.

¡Qué polvo!

¡Qué polvo!

¿No lo reconoces?

¿Con esta nariz?

¿No te acuerdas de Lorenzo?

¡Chica a la vista, chica a la vista!

¿Lorenzo el que nos metía mano?

¿Nos metía mano?

¡Ay, ay, ay!

¡Joder! ¡Es Lorenzo! Claro que es Lorenzo.

(Risas)

¡Ay, ay, ay!

(Risas)

¡Qué polvo!

(GRITA)

(Risas)

Permiso.

Muchísimas gracias.

(Risas)

El perrito, me gusta el perrito.

Igual no le gusta que lo veamos aquí.

Sí, hombre. Le gusta, Le gusta.

(Llama a la puerta)

No se puede pasar.

Un momento.

Mira quién ha venido. ¿Quién es?

No te preocupes, yo tampoco te reconocía.

Ada.

Ada, la guapa de la clase de las pequeñas.

Exacto. Hola.

Hola.

Yo soy Mari Carmen.

Hola, Mari Carmen.

Enhorabuena.

¿Por qué?

Por el número del payaso. Es muy bueno.

Buenísimo. Él llegó a hacer de Hamlet aquí donde lo ves.

¿Eh, Lorenzo? Hacía el fantasma, Luis.

¿Y? El fantasma es lo mejor de Hamlet.

Cubierto con una sábana de arriba abajo.

Creo que es el único papel donde la gente no se reía al verme.

Lorenzo tiene un talento maravilloso para reír.

El problema no es el talento que se tenga,

si no el provecho que se le saque.

Hay quien tiene mucho talento y le saca muy poco provecho.

Y hay quien tiene muy poco talento y le saca un provecho de la hostia.

Y además se quedan con la chica.

Lo he pasado... (GRITA)

¡Cuidado! ¡Qué mal rollo Lorenzo!

¡Qué mal rollo! Oye, ten cuidado, por favor.

No estás para conducir. Bueno, ¿y ella?

Ella le estaba haciendo una mamada o algo.

Es que está mal. Lorenzo está mal y va a peor.

Si yo te contara... Cuenta, cuenta, cuenta.

Oye, ¿vamos a mi casa?

¿Vamos a tu casa?

Y te hago algo de cenar.

Sí, por favor, que me muero de hambre.

Ahora, tú y yo, vamos a hacer algo rapidito.

¿El qué?

Una cosa muy rica.

Pues yo, más de una ensalada no sé hacer, así que...

Yo sí.

Ve abriendo esto. Eso sí lo sé hacer.

Siempre hemos sido muy amigos, desde el colegio.

Trabajamos juntos mucho tiempo como pareja de payasos.

Yo era el payaso listo y él era el payaso tonto.

Pero yo era muy malo, el bueno es él.

En eso tiene razón.

¿Y el mal rollo contigo?

Pues desde que nos separamos, me ha ido muy bien,

tengo un programa de televisión... Ya.

Ve picando esto.

Muy fino.

Es muy deprimente ver a Lorenzo en ese sitio.

Espera, trae, trae.

Mira cómo se hace.

¿Tú qué pasa? ¿Qué sabes de todo?

De casi todo.

Ada, ¿no prefieres echarte un poco?

Puedes llevarme a la cama si quieres,

pero no esperes nada de mí.

Espero que duermas muy bien.

No, dormir no.

Venga, levanta.

Venga, un esfuerzo.

Con cuidado.

Puedes hacer conmigo lo que quieras, no voy a sentir nada.

Claro.

Yo nunca siento nada.

A dormir.

No, a dormir no.

¡Ay, dios!

(Ducha)

(SILBA)

(Timbre)

¡Voy!

¿Tú no estabas ahora mismo en mi cama?

¿O lo he soñado?

Me iba sin despedirme.

Y sin ducharte.

¿Anoche fue todo bien?

Estupendamente.

Ya, pero me refiero, quiero decir, cuando tú y yo...

bueno, si es que tú y yo...

¿tú y yo...?

No me digas que no te acuerdas.

No me jodas.

Dijiste que había sido inolvidable.

¿En serio? Sí.

Ven aquí. ¿Cómo fue?

Como si fuéramos...

¿Una montaña rusa?

Eso es, en una montaña rusa, tú lo has dicho.

¡No me jodas! ¡Y no me acuerdo de nada!

¿Cómo fue? ¿Qué pasó?

Una montaña rusa, vamos.

Pero más concreto.

¿Qué hacía yo?

Tú...

roncar.

O sea, que no hicimos nada.

Bueno, dormir.

¿Esta noche qué haces?

Lo que tú quieras.

¿Cenar juntos?

¿Y luego ir al parque de atracciones?

Por ejemplo.

Te recojo a las ocho.

Ciao. Ciao.

(Llama a la puerta)

¿Quieres ducharte antes?

No, después.

(Gemidos)

¿Quieres que cambiemos y te pones tu encima?

Lo que tú quieras.

No, no. Lo que quieras tú.

¿Tú qué prefieres?

No sé.

Venga, va. Vale.

¡Ay, un calambre!

(RÍE) ¡La pierna!

¿Y así qué tal?

Bien.

(Gemidos)

(GIME)

(GIME)

No ha estado mal, ¿no? No.

Bien. Ha estado muy bien.

¿Sí? Sí.

¿Te ha gustado? ¿De verdad?

Mucho. Para ser la primera vez...

Quiero decir, las primeras veces siempre son...

Es verdad, porque uno está preocupado,

quiere estar a la altura, pero está nervioso...

Y no conoces al otro. No sabes lo que le gusta.

Tienes pudor. Claro.

En el sexo, como en todo, hay que ir ganando confianza, ¿no crees?

A mí me pasa, por lo menos.

A mí también.

¿Sabes qué?

¿Qué?

Nada me apetece más que tener confianza contigo.

Y a mí contigo.

(PIENSA) "De pronto había comprendido que mis fantasías

sobre el sexo eran insanas e infantiles.

Había conocido a un hombre con el que me sentía plenamente

a gusto, más allá de la comunicación puramente sexual."

"Creía que yo no iba a vivirlo,

que para mí no iba a existir el amor con mayúsculas,

que no iba conocer a alguien como Luis,

pero allí estábamos peleando por una gamba en público,

inmunes al ridículo, pasándolo en grande."

Para, para. ¿Quieren ayuda?

Permita.

Señora mucho más rápida que señor.

Mucho más.

Puntualidad extrema.

Faltaría más.

Caballero.

Tiene un sentido del humor muy agudo,

le estoy enseñando cocinar porque no tienen idea, es violinista,

no tiene un duro, claro.

Mira, como yo.

En eso se parece a mí.

Lo que más me gusta es que nos entendemos muy bien hablando.

¿Habla?

Aparte de todo lo demás que es una cosa.

Y sabe discutir.

Mira, como yo. No, tú no discutes, te cabreas.

Perdona.

Te cabreas.

Otra cosa no pero yo soy un gran discutidor.

Un polemista nato. Eres incapaz de cambiar de opinión.

Porque normalmente llevo razón

y en eso Ada se parece más a mí que a ti, porque tú nunca discutes.

¿Cómo quieras? Ves.

Ves.

Pero qué más da que Ada y yo nos parezcamos más en eso,

folla contigo. Sí.

Por cierto, ¿qué tal en la cama?

Sí.

Como yo.

(Música disco)

Vamos a mi casa, ¿no?

Un momento, ¿por qué tenemos dos casas?

No tenemos dos casas.

Tú tienes la tuya y yo tengo la mía.

Sí, pero yo te quiero,

vives muy lejos y por mucho que abra la ventana y me ponga a gritar.

Espera, espera, ¿qué has dicho?

Estoy harto de hablar por teléfono. No, lo otro.

Lo otro ya no me sale, es la primera vez que lo digo.

Has dicho que me quieres.

Pues eso, que podemos vivir en mi casa tan ricamente.

Yo también te quiero.

Lo ves, que en mi casa hay sitio de sobra para los dos.

Muy bien, ¿qué hacemos con mi piso?

Alquilarlo.

Pero ¿a quién?

Ada. ¿Qué?

Que me estás metiendo mano. No, yo no.

Pues alguien me está mentiendo mano.

Y es curioso porque nunca nadie me había metido mano

tan descaradamente.

Pues no sé qué hacer con mi piso.

Yo así tampoco puedo pensar.

Mira que eres tonto.

Mira que eres tonto.

(TODOS) Tonto, tonto, tonto.

(TODOS9 Tonto, tonto.

(Móvil)

Sí, Luis, dime.

Ah, vale, vale.

(Timbre)

¿Ada vive aquí?

Ada vive ahí enfrente.

Gracias.

(Timbre)

Últimamente, no la veo mucho.

Lorenzo, ¿verdad?

Sí.

Ada, he guardado este bizcochito.

Gracias, Álex.

Yo ya si eso me voy.

Gracias, adiós.

Perdona, sin tu cara de payaso casi ni te reconozco.

Sí, a mí me pasa también a veces.

Entra.

Bueno, pues te enseño el piso, ¿no?

Esta es la cocina, tiene microondas, lavaplatos, nevera,

esto es la lavadora.

Bueno, ¿qué va a ser sino?

Antes fue un almacén de baratijas, de confección por eso es tan grande.

Quizás demasiado grande para mi sola.

Yo no sé cómo voy a pagar esto.

No es caro, no es caro.

Tendrías que verlo cuando lo compré era una porquería.

Lo he ido arreglando poco a poco y eso.

¿Te gusta?

Ah, la cama, sí.

Es buena.

Sí, son tu especialidad, las camas, ¿no?

Claro que tú ahora tienes otra cama.

¿El qué?

Que tú ahora tienes otra cama.

Ah, la cama de Luis.

La cama de Luis.

La cama de Luis.

Pues esta para mí.

Perfecto.

Y Luis, ¿qué dice?

¿Qué va a decir?

Si ha sido idea suya.

Ah, ¿sí?

Así que estáis viviendo juntos.

Sí, sí.

Qué suerte.

Si, soy muy afortunada.

No, qué suerte él.

Bueno.

Tú no te acordarás, pero yo te vi primero.

¿Cómo?

En el colegio.

Nosotros dos.

El colegio, yo casi ni me acuerdo.

Pues yo es como si te estuviera viendo.

Ah, ¿sí?

Pues si quieres nos vamos ya porque el piso se acaba aquí

y me pagas en un mes o 30 días obviamente.

Si tienes problemas para pagar alguna vez, no pasa nada.

Somos amigos, ¿no?

Claro.

Bueno, hasta luego.

¿Me dejas que te invite a cenar?

¿A cenar ahora?

Ahora no, esta noche.

Esta noche no puedo.

Otra noche.

Mejor te invito a comer.

¿El piso te ha gustado?

Mucho.

Te invito a comer ahora,

a un restaurante muy especial que yo conozco.

Bueno, ¿por qué no?

Es la hora de comer.

Claro.

Te llevo.

Agárrate.

Ya verás cómo te va a encantar.

Buenos días.

Buenos días.

¿Dos personas únicas?

Sí, únicas.

No me digas que ya lo conocías.

Un poco.

Te ha traído Luis, claro.

Yo se lo descubrí a Luis.

Señora muy rápida, usted tiene cuidado o no comerá gamba.

Sigue, sigue.

Resumiendo, mi las mujeres solo me han traído problemas,

como soy tan apasionado ellas se esperan una relación más platónica,

piensan que no las quiero. Pero yo me enamoro mucho,

muy rápido, de una manera muy intensa

y perjudicial para mí, claro.

Mira, no te quejes que con tantas novias tienes mucha experiencia.

Experiencia negativa, básicamente, sí.

Pero ninguna de ellas me ha hecho olvidar a mi primer amor.

¿Tu mamá?

¿Yo?

¿Yo qué?

Estaba muerto de amor por ti.

Venga ya.

¿Te acuerdas de la montaña rusa?

¿La montaña rusa?

Fui con Luisito y con sus padres.

Yo voy también, Ada, y si quieres te sujeto.

A mí no me dejaban subir solo, entonces vi que tu subías

y me las ingenié para colarme entre una pareja y pedirles

por favor que me subieran con ellos.

Iba detrás de ti.

Extasiado mirándote el pelo, se te movía.

Tenía fijación por ti.

Me acuerdo de la montaña rusa, pero no de ti.

Pues me parece que no vas a olvidarme

que me tienes que ayudar a pagar la cuenta.

Lo siento muchísimo.

¿Cuánto es?

Pero me llega para las cervezas del principio.

No pasa nada.

¿Somos o no somos amigos?

Ada. ¿Qué?

La verdad es que no me apetece mucho.

¿Te parece mal? No, no, a mí tampoco me apetece.

¿Seguro? Sí.

¿Y si leemos un poquito? Genial.

Qué maravilla.

Qué bien así, ¿no?

Contigo siempre.

No quiero decir que nunca había tenido esta confianza con nadie

como para decir lo que me apetece o lo que no.

Pues imagínate yo. Siendo tío que siempre tenemos que tener ganas.

Eso son cuentos chinos, ¿a que sí?

Eso y un montón de cosas que nos han contado sobre el sexo.

No sientes que te han llenado la cabeza de fantasmas.

Todo mitos.

Todo funciona por mitos.

El mito de la erección automática, del orgasmo simultáneo,

el mito del tamaño.

Claro si es que al final el sexo se convierte en una competición

y así no se puede.

¿Por qué tiene que ser algo tan importante?

Quien lo ha dicho.

Para mí en este momento es algo secundario.

Para mí creo que lo ha sido siempre.

Qué bien me entiendo contigo.

(Timbre)

Ada.

Hola, Álex.

Oye, ¿mi inquilino no te habrá dejado las llaves para mí?

No.

Así que te has sido para siempre.

Bueno.

Un poco raro.

¿Lorenzo?

No, bueno.

Me parece que sí que está y muy bien acompañado.

Bueno, tampoco es cosa de molestar.

Nos vemos.

(Jadeos)

¿Desde dónde?

Vamos al compás 49.

¿Se puede saber dónde estás?

Perdona.

Hola. Hola.

Pasa. Gracias.

Me ha dicho el vecino que has venido esta mañana.

Sí.

Qué raro no te oído.

Yo si os oí.

Esa es una historia que está terminada ya.

No me tienes que dar explicaciones a mí.

La estoy dejando.

¿Tienes mis llaves?

Técnicamente ya la he dejado.

Las llaves, sí.

A ver.

Sabes, me acuerdo. ¿Cómo dices?

Del colegio.

Me acuerdo de todo.

Claro que te acuerdas.

Me acuerdo de ti.

(JADEA)

(JADEA)

(JADEA)

(GIMEN)

(GIMEN)

(GIMEN)

(GIMEN)

(GIMEN)

(GIMEN)

(Gemidos)

(GIMEN)

(GIMEN)

(GIMEN)

(GIMEN)

(GIMEN)

(JADEA)

Ha sido especial, ¿no?

Mucho.

Y es extraño porque yo no sabía que esto era así.

Que esto era, ¿cómo?

Tenemos que pensar cómo se lo vamos a decir a Luis.

¿Qué se le vas a decir a Luis?

No podemos hacerle esto.

¿No podemos hacerle qué?

Engañarle.

Yo no lo he engañado y esto no va volver a ocurrir.

(PIENSA) "Parecía que lo había soñado pero acababa de ocurrir,

había ocurrido pero no con el hombre del que estaba enamorada.

O sería este el amor verdadero, una cuestión de química."

Oiga, hemos llegado.

¿A dónde?

A donde va a ser.

(PIENSA) "¿A dónde me llevaba esto?

Solo me podría llevar al desastre total."

No se preocupe, el señor la está esperando.

Gracias.

(PIENSA) "Era injusto, yo no me merecía esto."

Mi amor, qué guapa vienes.

Tienes el pelo mojado, un poco por detrás.

Me he echado un poco de agua, me ha entrado un sofoco.

¿Te encuentras bien?

Son calores repentinos y el maquillaje también

se me ha olvidado.

Vamos a beber para seguir olvidando.

(PIENSA) "Tenía que olvidarme de lo que había pasado

y olvidarme de ese payaso para siempre."

¿Qué tal Lorenzo?

No lo he visto.

(PIENSA) "Tantos años soñando con la maldita montaña rusa

y ahora que la he probado ¿qué?"

¿Te pones en mis manos?

Sí, por favor.

(PIENSA) "Tenía que ponerme en las manos del hombre

que había elegido."

Lo que le pasa Lorenzo es que en el fondo no tiene

sentido del humor,

sabe hacer reír a los demás pero no sabe reírse de sí mismo.

Fue él quien rompió nuestra pareja de payasos.

Él despreciaba su talento para la comedia.

Él quería interpretar a los clásicos.

Ay, mísero de mí,

ay, infelice.

Apurar cielos pretendo ya que me tratáis así.

¿Qué delito he cometido como sótanos naciendo?

Aunque si nací, ya entiendo qué delito cometí.

(Risas)

A ver, los profesores, por favor.

El delito mayor del hombre es haber nacido.

Yo me quedé sin trabajo,

mientras él se empeñaba en fracasar con los clásicos.

Pero fíjate en el resultado,

él ha terminado animando cumpleaños y yo ganando montón de pasta.

Para hacer reír Lorenzo es el maestro indiscutible.

(Balan)

(JADEA)

Luis. ¿Sí?

¿Sí?

Mi amor.

¿Qué pasa?

¿Qué haces?

Te quiero, te quiero.

Yo también te quiero, mi vida, mi amor.

Estos arrebatos de pasión.

¿Qué hora es?

No tenemos tiempo.

Cariño, sí.

(CONTESTADOR) "Tienes 12 mensajes nuevos.

Recibido hoy a las 7:34."

Ada, contesta. Sigo esperándote aquí en la casa.

Te echo de menos, tenemos que hablar.

Para mí no fue un error y para ti tampoco.

"Mensaje número dos.

Recibido a las 7:38."

Y aunque te haya parecido un poco largo para decirlo

por teléfono es básicamente eso, es eso, es lo que me pasa contigo.

Preferiría poder decirte en persona. Que nos veamos.

(Timbre)

¿Eres tú?

¿Estás ahí?

Voy a colgar para ver si eres tú.

Te siguen. ¿Quién?

Luis.

Porque nos acostamos.

Bueno, una vez y nunca más.

Vale.

Vale.

Me has llamado para eso, para decirme vale.

No quería que hubiese mal rollo entre nosotros.

Esto no puede pasar, no me puedes hacer esto.

Eres una persona sensible, has interpretado a los clásicos.

Entonces, ¿amigos? Sí.

Siéntate.

¿Qué hora es?

¿Qué quieres tomar?

(GIMEN)

(GIMEN)

(GIMEN)

(GIMEN)

(RÍEN)

Estás tonto o qué.

(PIENSA) "Había ocurrido, o había vuelto ocurrir

y yo no había hecho nada por evitarlo.

Pero quién querría evitar algo así."

(Gemidos)

(Gemidos)

(RÍE)

No sé por qué te ríes, después de lo que acabas de hacer.

Has hecho algo muy malo. Encima querrás repetirlo.

Vamos a hacer un 69 de cara.

(PIENSA)"Luis y Lorenzo sumados eran lo que siempre había soñado,

el hombre perfecto."

Puntualidad extrema.

"No me veía capaz de renunciar a ninguno de los dos."

Pero entonces, ¿os sigue yendo bien? Mejor, ahora es más apasionada.

La otra noche la tenía encima, desnuda y devorándome de una manera.

Como si fuera un hombre.

Una actitud muy masculina, muy agresiva.

Me lo estoy imaginando.

Yo sé más que tú de estas cosas. No, es muy especial.

No será tan especial cuando a mí me pasa lo mismo.

No eres el único que con Ada, ¿entiendes?

No.

Yo también estoy saliendo con alguien.

¿No me digas? Muy bien, Lorenzo.

¿Quién es? ¿La conozco?

Es un toma y daca que no veas.

No sé si soy el hombre, si soy la mujer,

dos animales mitológicos, una cosa ancestral.

Lo mismo que me pasa a mí con Ada.

Lo mismito. No te enfades.

En las teorías cabe todo.

No te rías pero la práctica de lo nuestro

es que no te la puedes imaginar. No será para tanto.

Te digo yo que si es para tanto. Vamos los cuatro a cenar.

No se puede.

No vamos a ir de matrimonios aburridos.

Estás nerviosa. ¿Por qué?

Dicen que en Barcelona el público es más exigente.

Sí, un poco nerviosa sí que estoy.

De hecho debería tomarme una pastilla para dormir

que mañana salimos temprano.

Vais a triunfar y después te vas a ir con tus compañeros

a celebrarlo, a disfrutar mucho y a no pensar en nada.

Oye, te quiero. Mucho.

No la había visto, pero ahora que la veo.

¿Viene usted sola? Justo en este compartimento de aquí.

Aquí, qué casualidad. Yo también viajo solo.

Va a ser una noche muy larga podríamos hacernos compañía.

No sé, dos desconocidos...

¿Cómo mataremos el tiempo?

No sé, algo se nos ocurrirá.

(GIMEN)

(GIMEN)

¿Te importa si seguimos un poquito más?

Yo no sabía que esto era así.

Tampoco exageres, ¿no?

En serio, hasta que tú no apareciste no lo sabía.

Has estado con un montón de tíos. No tantos.

Ninguno como tú.

¿Por qué no funcionaba con los otros?

El sexo no iba bien, supongo que no me gustarían lo suficiente.

Pensé que la culpa era mía.

¿Al final de qué? Al final de todos.

¿Muchos?

Pirámide alta y flaca.

Ponte ahí.

Quiero que salga la torre en medio.

Quieta.

Más de 6 millones de visitantes, imagina lo público que es.

Te quieres estar quieta, un segundo. Perfecta.

Buenos días.

¿Nos puedes guardar los instrumentos mientras comemos?

Lo guardo por seguridad.

Muy bien, ensayando todo el día, ya sabes cómo es esto.

Claro, me gusta Barcelona, es muy bonito.

Estoy viendo la Sagrada Familia. No sé en qué calle estamos.

Pero enfrente del Gaudí, ya sabes qué lujo.

¿Matías? Bien.

La cobertura, Luis te llamo luego.

Estaba hablando con Luis. No me he dado cuenta.

Mira, Ada, escucha, el Museo DOrsay cierra a las seis.

Si salimos ya, llegamos.

Luego podemos ir a cenar a la brasería Elip,

que es una brasería muy buena, cosas a la brasa.

Después podemos ir a tomar un café al Té Margot,

que es un café maravilloso.

Donde iban muchos intelectuales, iba Sartre, por ejemplo,

que bueno, no creo que lo encontremos

porque está muerto. Vamos luego, ven aquí.

Eso me has dicho hace tres horas y seguimos aquí,

que no hemos comido, Ada.

¿Dónde vamos a estar mejor que aquí?

Bueno, también podemos hablar, ¿no?

Charlar un poquito,

cultivar otros aspectos de la relación,

como por ejemplo el aspecto intelectual,

yo soy un gran conversador. Sí,

si estoy deseando que me des una charla de filosofía pura.

Es que esto es... esto es... esto es...

¿pero yo qué soy para ti? ¿Un cacho de carne?

¿Piensas que no tengo cerebro?

Por supuesto que sí mi amor, si tienes una cabeza preciosa.

¿Qué pasa? Que para hablar ya lo tienes a Luis.

Luis no tiene nada que ver con esto.

Él es más listo que yo, ¿no? es ingenioso.

Si mezclas a Luis ahora, muy listo no eres.

Un tontito sentimental. Eso es lo que eres.

No, un tonto semental, eso es lo que soy para ti.

(RÍE)

No te quejarás.

El cuarteto Anton Webern, nada menos.

¿Somos o no somos dos intelectuales parisinos?

¿Y es muy famoso el cuarteto ese?

Son los mejores. Matías no se lo va a creer.

¿Matías, cuál Matías?

Mi director. Corre, está aquí.

Matías, tu director.

(Violines y Violonchelo)

Siento mucho que no te haya gustado el concierto.

Sí me ha gustado. No te ha gustado.

Te has dormido. No me he dormido.

Solo he pegado dos cabezadas, nada más.

No pasa nada, es normal, es música para entendidos.

¿Qué, para Matías?

Sí, para Matías que es un pelmazo.

¿Qué te pasa?

¿Qué te pasa? ¿Por qué estás tan serio?

¿Por qué estoy tan serio? Pues porque alguien

tiene que pensar por los dos, aquí, cariño.

No te entiendo.

Tú me has dicho que conmigo es diferente, ¿no?

Que tú nunca habías sentido una cosa así,

¿es así o no es así? Sí.

Y has tenido que pasar por una lista interminable de tipos

hasta llegar al último que soy y que ahora sí.

Sí.

Mira Ada, a mí la música china de mierda esa me da igual.

A mí lo único que me importa es que se lo tenemos que decir

a Luis.

Dios. Contárselo tranquilamente.

Decirle lo nuestro, que estamos enamorados.

¿Sí o no?

¿O qué?

Yo no se lo puedo decir así de repente.

Bueno, se lo digo yo.

No, no se lo dices tú tampoco.

Pues tenemos un problema aquí. Baja la voz.

Pues sí tenemos un problema.

Igual tu problema es que no sabes disfrutar de la vida,

que estamos aquí, en París.

Mira dónde estamos, los dos solos

con todo el tiempo para nosotros.

Podemos estar en París como podemos estar en Matalascañas,

pero no hacemos otra cosa que estar en la habitación follando.

Bueno.

A lo mejor el problema lo tienes tú.

Sí, probablemente la culpa sea mía.

Todos estos tíos. ¿Qué tíos?

A ver, la lista tuya. La lista.

¿Qué lista? La lista.

Desde el primero hasta Matías.

Ay que es Matías. Matías.

Entre Matías y yo no hay nada, hace siglos que no hay nada.

Ya. Solo que tocáis juntos, ¿no? Sí, exacto.

Claro, él toca el violín y tú le tocas el "violón".

¿Pero qué violón? No existe el violón.

El violón existe, es un instrumento muy bonito,

es una mezcla entre zambomba y flauta.

¿Te quieres estar quieto ya?

¿Qué quieres? ¿stropear los días que nos quedan?

No, lo quiero todo.

No te quiero compartir con nadie.

Ni del pasado ni del presente y del futuro.

¿Ves cómo estábamos mejor en la cama?

(JADEA)

Sí, sí.

Matías, Matías...

(Música de violín)

¿Es usted el último?

(Quejidos)

-Enhorabuena, Luisito. Vaya puntazo el de ayer, 22,5.

El mejor share de nuestra historia. Nos vamos para arriba.

-Luis. Acuérdate de tus esclavos,

cuando te suban el sueldo.

-Hola, campeón. ¿Qué se siente al estar solo en la cumbre?

-Bueno.

Tú sí que estás en boca de todos.

Pero yo soy tu auténtico secreto.

He usado un nuevo maquillaje

que te hace mucho más atractivo.

¿No crees?

Mira para arriba.

(Aplausos)

Gracias. Muchas gracias. Gracias.

Buenas noches.

La revista "Fémina", ha hecho una encuesta

sobre infidelidad femenina, ya saben,

esa cosa de la que los hombres

somos los únicos en enterarnos.

(Risas)

Un 30% de las mujeres encuestadas,

confiesan haber sido infieles a sus hombres.

¿Cuál es el porcentaje de las que no lo confiesan?

Ese es el dato que nos interesa.

Pongamos otro 30%, seis de cada 10 mujeres

se la pegan a sus hombres.

Seis de cada 10, es mucho, amigos míos.

Imaginad.

Tú no,

(Risas)

tú no. Yo no tengo marido.

Tú tampoco. Tú en ningún caso.

(Risas)

Pero tú sí. Tú sí.

Tú sí. Tú, aunque no quieras. Tú también y tú.

(Risas)

¿Y tú?

Pero lo que más nos importa, lo que todos queremos saber

es qué les motiva a traicionar a sus compañeros, por qué.

¿Por qué nos ponen los cuernos?

Nosotros hemos hecho nuestra propia encuesta.

Veámosla.

-¿Le ha sido infiel a su pareja?

-¿Infiel de ponerle los cuernos? Alguna vez, sí.

-¿Y por qué crees que lo hiciste?

-Pues no sé. Es que iba muy borracha y no me acuerdo.

(Risas)

-Sí. Con su mejor amigo.

-Es que mi novio se fue de beca Erasmus

y yo me aburría y pensé: "Seguro que él

está haciendo lo mismo.

-Sí, tuve un novio y lo hice con su mejor amigo.

-¿Y qué pasó?

-Pues que mi novio se fue con el amigo a ver.

-Pues porque sí. Porque con mi novio,

la cosa en la cama, no... que no, vamos.

Que no es que no fuera un cielo ni nos lleváramos mal...

pero es lo que tiene la cama.

Que no, vamos.

Ya lo han visto.

Yo solo digo que el que no haya

llevado alguna vez unos cuernos,

que tire la primera piedra.

(Risas)

(Aplausos)

(Puerta)

¿Ada?

¿Ada?

(Teléfono)

(Teléfono)

(Teléfono)

(Teléfono)

(Teléfono)

No lo coge.

Espérate.

(Teléfono)

¿Sí?

Sí.

¿Eres tú Ada?

¿Ada?

¿Ada?

(Suspiros)

Por cierto, el otro día fuimos a comer al restaurante chino

¿y adivina quién estaba ahí? Ni idea.

Luis. Comiendo solo.

Sí, porque Luis se tuvo que volver antes

y yo me quedé unos días porque quería...

Ay Matías, y a ti qué te importa.

Lo único que me importa es que tenemos poco tiempo

para preparar este concierto.

Así que ahora a trabajar.

Y tú, tienes que estar brillante. Que sí.

Y luego presentarte a esa audición.

Están buscando alguien como tú.

Como yo, me extraña.

Bueno, pues tú dirás.

¿Has visto a Ada? ¿Yo?

¿Quién yo? Yo no, ¿por qué?

Pero vamos, que yo nunca veo a Ada. ¿Y tú?

¿Yo qué? Tú sí la habrás visto, ¿no?

No ha vuelto a casa.

Pues yo hasta principios de mes

que venga a cobrar el alquiler...

Por cierto, dile que venga ya cuando quiera

porque tengo el dinero ahí y si no, me lo gasto.

No sé nada de Ada. Si te llama.

No me llama. No contesta el teléfono ni tampoco me llama.

¿Pero tú no le has visto?

Pero por favor. Tú, por favor.

Es que además me contó un cuento chino

y se fue por ahí de viaje.

Bueno, se fue de viaje.

No es el viaje, es el viajero.

¿Había un viajero? Sí.

¿Se sabe quién es? No.

Era demasiado bonito para que durase

y se ha acabado, se ha acabado.

Mira, Luis, escúchame, escúchame, te voy a decir una cosa.

No es para que te enfades ni te pongas loco.

Hombre, por favor.

A lo mejor es que el otro le gusta más.

O sea le gusta más y entonces tiene que desaparecer.

¿Ves cómo te pones? No se te puede decir nada.

Te lo digo así, fríamente, porque sé de lo que hablo.

¿Y qué? ¿Y qué que, Luis?

Estás trastornando todo aquí.

Es que no sé de qué estamos hablando.

Estamos hablando del otro, del viajero este,

el que le gusta más. Me parece a mí.

Lo mejor va a ser que me olvide de ella, que siga con mi vida...

Claro, claro. Es lo mejor para los dos

porque ella tampoco estaría muy bien contigo.

¿Quieres parar, por favor? ¿Quieres parar? O sea...

(Teléfono)

Ada.

Oye, necesito mi casa y la necesito ya.

Sé que debería avisarte con un mes de antelación pero...

Escúchame. ¿Quién habla de meses?

Lo nuestro es para siempre.

Lorenzo, me estás dando mucho miedo. ¿Por qué?

¿Quieres pensar en Luis? Es tu amigo.

No te preocupes por Luis, no pienso decírselo.

Pues a lo mejor se lo digo yo.

(RECUERDO) Cuando me planté ante el restaurante,

las piernas me temblaban.

Estaba decidida a contárselo todo.

Si hubieras vuelto a casa yo no te hubiera preguntado nada.

No me tomo tan dramáticamente una infidelidad pasajera.

Cuando se quiere a alguien hay que respetar su libertad,

¿no te parece?

Déjame que te lo cuente. No, no.

No quiero saber detalles.

Me enteré por casualidad, mala suerte.

Pero que me engañaras de ese modo... eso fue lo feo.

Tienes razón.

Yo creo que te lo tienes que pensar,

los dos tenemos que pensarlo

y mientras tanto dejar de vernos.

(Timbre)

-Ada. Se ha ido.

Me dejó las llaves para ti.

Gracias.

¿Vas a volver? Sí.

Bizcochito.

-Esta, esta, está muy pero muy buena.

-Y afina bastante.

-Está verde pero en mis manos va a avanzar, va a avanzar.

-No lo dudo.

-No seas cerdo.

¿Perdón?

Bien. No está mal.

Ada, ¿verdad? Sí.

Creo que en unos días tú tocas en esta misma sala.

Sí, sí.

Bueno, intentaré venir a verte

así luego podemos intercambiar opiniones.

De acuerdo.

Gracias. A ti, Ada.

Es muy importante, no conviene que te engañes.

Si una mujer se va a París con otro, es importante.

¿Por qué a París?

¿Por qué a París?

Yo no he dicho... Has dicho París.

París a nivel de metáfora,

porque es la ciudad de los enamorados.

Cerdo inmundo.

Bueno, inmundo tampoco, Luis.

Inmundo no, es un tipo que está enamorado

y ella también está enamorada, fíjate lo que te digo.

Rata enferma.

Ojalá reviente donde esté y se muera.

¿Y que tendrá ese que no tenga yo? ¿No?

Pues algo tendrá, Luis, algo tendrá

pero más en el plano del pensamiento

como yo que estoy aquí pensando por los dos,

para que no hagas tonterías.

Niñas.

No, niñas no. Alguien tiene que conservar

la lucidez aquí, ¿no?

¿O crees que me he venido de juerga? ¿A no?

No, estamos aquí para olvidar.

Bueno, para que olvides tú. Loren, Loren...

Bueno, chicas, creo que tendréis mucho de qué hablar.

Tranquilo, no nos portaremos muy mal.

-¿Nos vamos a tu casa?

No, cariño. Estoy un poco saturado de tanto hablar.

Si quieres me callo.

No, otra noche. Quédate con ellos, tómate algo.

Loren, por favor.

Hasta luego, Luis.

¿Saben lo que pasa? Es que ella era la mujer de mi vida.

(Aplausos)

(Violines y vilonchelo)

Mi bolsa, necesito mi bolsa.

Aquí tiene, señor.

Una mierda el concierto.

Excelente. ¿Si?

¿Cómo que si? Buenísimo. Pero buenísimo.

Gracias.

Y tengo una muy buena noticia para ti.

Próximamente: Concierto para violín y orquesta

con una nueva solista. ¿Yo?

Conmigo como director.

¿Bueno, qué me dices?

¿Qué te voy a decir? Que yo...

Nada, que podíamos salir a festejarlo.

Cenamos esta noche... Luis.

No, Abel, Abel Merino.

¿Me perdonas un momento? Siempre.

Has venido. ¿Te ha gustado? Me ha gustado muchísimo.

¿Me haces un favor? Claro.

Haz como estamos juntos.

Abel. Sí.

Quería presentarte a mi marido. Abel Merino, Luis.

Encantado. Mucho gusto.

Hemos quedado hoy para cenar

porque hace mucho que no nos vemos.

Como vivimos lejos él y yo. Nosotros dos.

Y quedaron hoy.

Bueno, quedemos otro día.

¿No te importa? No, ¿qué me va a importar?

Vayan a cenar juntos. Otro día nos vemos pero cuidado,

que tenemos mucho trabajo tú y yo solos.

Bien, bravo. Bravo. Bravo.

Os dejo charlando..

Gracias por sacármelo de encima.

¿Y si nos vamos a cenar juntos donde siempre?

Claro.

Es que no quiero saber quién fue él y menos si lo conozco.

Bueno, yo no quiero que haya una mentira entre nosotros

aunque me dejes de hablar porque lo conoces. Y mucho.

Bueno, dímelo entonces. ¿Quién es? Dímelo.

No te lo digo.

No te lo digo porque es que tienes razón.

Al fin y al cabo es algo que ya ha terminado,

fue una tontería y ahora sería más tontería

porque ya se ha acabado.

Tampoco lo conoces tanto, más bien nada. Poco.

O más bien muy poco.

Hola, pareja.

¡Lorenzo!

Sabía dónde encontraros.

¿Os importa que me siente con vosotros?

No, hombre, siéntate.

¿Te importa? No.

Oye, ¡qué maravilla! Los tres compañeros otra vez juntos.

Qué bonito, la verdad. Esto se merece un brindis.

Claro, esto es para ti.

Esto es para ti. No, para ti.

No, para ti. No, para ti.

Bueno, para mí y luego para ti.

Por el pasado, por el presente y sobre todo por el futuro.

Muy bien, Luis. Por el futuro.

Mañana es domingo, ¿verdad? Sí.

¿Sabéis dónde vamos a ir los tres?

(Gritos)

Que no me apetece.

Mujer, no seas sosa.

Si de pequeña te volvía loca. Pero yo ya no soy pequeña.

Subid vosotros si os hace tanta ilusión.

Ahí viene. Ahí viene.

(Gritos)

(Gritos)

Esta me la pagas. ¿Ahora vamos a quedar los tres?

¿Qué pasa? Luis está encantado. Bueno, pues yo no.

Escucha.

Luis no debe ni imaginar lo que ha pasado entre nosotros.

No vayas a meter la pata.

Ada, para mí el pasado no existe.

Y cuando tú quieras, Luis va a ser el primero

en conocer el futuro.

¿El qué? ¿Qué futuro?

Luisito.

He estado pensando una cosa.

Podrías presentar tu show en mi programa.

¿Qué te parece, Ada? Fatal.

¿Fatal por qué? Porque no es su público.

Mi público es universal, cariño.

Y por otra parte le daría un poco de categoría tu programa.

(RÍE)

Oye, ¿cogemos una barca? Puf, yo no.

Yo ya con la montaña rusa tuve de sobra.

Cogedla vosotros. Sí.

No, yo tampoco. Claro que sí.

Ven, vamos. Vamos, princesa.

Pero si te encanta las barcas, Ada.

¿Pero tú qué sabes? También es verdad.

Te vas a divertir, ya verás.

Ada, tengo una cosa que decirte.

No quiero que me digas nada.

No hace falta que me contestes así de repente.

Te lo puedes pensar.

Quiero que mires dentro de ti y que toda esta claridad

que tenemos aquí hoy te sirva para que te ilumine y...

(CANTURREA)

Lorenzo, Lorenzo. Lorenzo, estate quieto.

Ada. Ay.

¿Te quieres casar conmigo? ¿Que qué?

Tú y yo estamos hechos el uno para el otro.

A Luis ya se le pasará.

¿Pero tú estás loco? ¿Tú te has vuelto loco?

Yo no quiero casarme con nadie y mucho menos contigo.

Y aunque me apuntes con una pistola ni por 1000 millones.

Casarme contigo es lo último que haría en mi vida.

¿Eso es un no?

¿Qué haces?

Gilipollas. Lorenzo, vuelve aquí.

Vuelve. Lorenzo, vuelve.

Tírate que no sabe nadar.

Me cago en la leche.

Ven aquí.

(GRITA)

Si salimos de esta, te ahogo. Gilipollas.

(Gritos)

Dios, Luis. Menos mal, ayúdame.

(Gritos)

Quiero volver, quiero volver. Aunque nos ahoguemos.

Ven aquí.

Ven aquí.

Las llaves.

Oye, lo que no sé es si voy a poder pagarte puntual.

Da igual. Ya me lo pagarás.

Bueno, yo me voy. Tengo un cumpleaños.

Muy bien. Cuídate.

Bueno, Loren. Hasta luego, Luis.

Y vete preparando el show de la tele

que ahí sí que tienes que triunfar de verdad.

Sí.

Este está más que preparado.

Hasta luego. Chau.

La verdad que no lo veo nada bien.

¿Qué te pasa? ¿En qué piensas? En nada.

"Sí que pensaba.

Pensaba en que no podía tenerlo todo y puestos a elegir,

estaba segura de que haber hecho la buena elección.

Pero por la noche tuve una pesadilla."

(GRITAN)

¿Qué pasa?, ¿qué pasó?

¿Qué ha pasado? Perdona.

Qué mal, perdóname.

¿Una pesadilla? Sí.

¿Con qué? No sé, me da mucho miedo.

Abrázame. Sí, mi amor ven.

Acabo de colgar.

Le da igual que lo anunciarás ayer,

no piensa venir. Vendrá.

No vendrá Luis, no vendrá.

¿Quién lo conoce mejor tú o yo? Yo, o sea tú.

Pero yo sé lo que le pasa.

Lo que pasa es que tiene un ataque de pánico,

porque esta actuación significa mucho para él.

Lo que pasa, es que está muy triste Luis.

¿Triste por qué? No te preocupes tanto, Ada.

Lorenzo es así.

No pasa nada.

No, no es así, puede buscar.

No vayas a buscarlo Ada.

(Portazo)

Lorenzo, Lorenzo.

Déjate de tonterías y vamos al estudio,

tu amigo Luis, te está esperando.

Te han anunciado en el programa.

1 millón de espectadores te esperan.

Sal de la cama, a ti no te pasa nada.

Na, na, na, na, na,...

¿Quieres saber lo que me pasa?

Pasa, que no quiero tener una aventura contigo,

ni un polvo escondidas ni un viaje París,

eso me pasa. Muy bien, ni yo tampoco.

Lo que pasa, que te quiero entera para mí.

Tu cuerpo, todo tu tiempo, solo para mí.

Eso me pasa.

Pero es que yo no quiero nada contigo,

ni un polvo, ni una aventura, ni nada de nada.

(Tortazo)

(Tortazo)

(Tortazo)

(Música)

Y ahora llega el momento más esperado de la noche.

No, no se trata del final del programa,

si no del show de Lorenzo.

Un gran amigo y un payaso extraordinario.

¡Ah, ah, ah!

¡Oh, Oh, oh!

¡Qué polvo!

(Risas)

(Risas)

¿Has oído las risas Ada? Sabía que les iba a encantar.

A ver si hacemos carrera de este inútil.

(OYE RISAS) ¡Mira, otra vez!

(Aplausos)

Lo que no me has dicho, es, ¿qué has hecho para convencerlo?

(LLORA)

Ada, mi amor, ¿qué pasa?

¿Qué pasa mi vida?

¿Ha sido Lorenzo?

¿Qué ha pasado?

(LLORA) Todo.

¿Qué es todo? (LLORA) Todo, todo.

Todo.

(LLORA)

¿Me estás diciendo, que Lorenzo y tú...?

Sí.

Ada, te fuiste con Lorenzo Barcelona.

No, no, no.

No te fuiste con Lorenzo, a Barcelona.

A pa.. ¿A pa..?

(LLORA) A París.

¿París?

Vamos a ver.

En el tiempo...en este tiempo, ¿ha ocurrido muchas veces Ada?

(LLORA)

(LLORA)¡Ay!

Esta tarde, por ejemplo.

¿Por eso ha venido Lorenzo?

(LLORA) Perdóname, Luis.

No, no, no.

¿Necesitas algo?

Ven aquí.

Píntame de blanco.

¿De blanco?

¡Oh, ah, oh, ah!

¡Oh, ah, oh, ah!

¡Puntualidad extrema!

Faltaría más.

(Aplausos)

(IMITA MUJER) Mi marido. ¡Calla perra!

Bernardo, por favor, esto no es lo que parece.

¿A no? No, no.

(IMITA MUJER) No Bernardo, es solo esa amistad.

Mi mejor amigo, con mi mujer, desnuda, en mi propia cama.

(IMITA MUJER) Bernardo, por favor. ¡No hagas una locura!

¡Déjame en paz! ¡Que yo no la quiero!

¡Yo tampoco la quiero! ¡Para ti!

¡Te la quedas tú! ¡Oye!

(IMITA MUJER) ¡Bernardo estás fuera del ti!

(Golpes)

(Golpes)

(Risas)

Bernardo.

(Risas falsas)

(Risas falsas)

(Risas falsas)

¡Puntualidad extrema!

¡Faltaría más!

¡Ay! ¡Estricta e inglesa!

(Tortazos)

¡Profesional!

(Puñetazo)

¡Ahh!

Me parece, que se te ha ido un poquito la mano.(RÍE)

(Risas)

¡Qué carácter chico!

¡Uy, qué viene!

Oye, ¿dónde vas?!

(Grita)

(Golpe)

¡Escoria! Escoria, ¿qué dices?

¡Alma podrida! ¡Oye, oye!

¡Ahh!

¡Estate quieto!

¡Ahh!

¡Ay!

(Risas)

¡Coño!

(Golpe)

(LLORA)

(Orquesta sinfónica)

(NARRA) "Pasó el tiempo sin volver a verlos.

Llegó la noche de mi debut como solista y allí estaba yo,

nerviosa y expectante.

¿Esperando triunfar?, no lo sé.

Lo que sí esperaba era encontrarme a alguno de los dos,

o puede que a los dos sentados juntos.

Eso sí que me habría hecho feliz, de verdad."

Bravo, bravo, total.

(Aplausos)

(Aplausos)

(Violín y orquesta)

(Violínes)

(Violínes)

(NARRA) "Unos meses más tarde, me encontré con Luis,

y me invitó a comer al restaurante de siempre."

Creo que me va a dar un ataque o algo.

(RÍEN)

Estás muy guapo.

Gracias.

De veras. Tú no estás mal tampoco.

¿No? Estás muy bien.

(NARRA) "Fue una mala señal

que hubieran cambiado al metre, nuestro amigo.

Pero nos reímos juntos recordando los buenos momentos.

Me contó, que había vuelto a ver a Lorenzo

y que sus relaciones iban mejorando poco a poco.

Fue un alivio saber que no lo había estropeado del todo.

En cuanto a Luis.

Seguía pensando en él, como el hombre de mi vida.

Alguien a cuyo lado, habría sido feliz.

Quedamos en vernos más a menudo.

Unas semanas más tarde, me encontré también como Lorenzo."

Muy distante, pero sobre todo con mucho amor.

(NARRA) "No me habló de Luis, no me hablo de nosotros.

En realidad no me habló de nada, pero no callaba.

Era el mismo Lorenzo de siempre.

Y yo, pues bueno, no sé explican lo que me pasa con él.

Aunque creo que a estas alturas, cualquiera puede entenderlo.

O a lo mejor no, porque si los sentimientos

obedecieran a una lógica, no había pasado nada de todo esto."

No.

No, basta, basta.

Sí, pasa, sí pasa.

No te lo vas a creer, pero... ¿te importa?

Claro que no me importa, somos o no somos amigos.

(Risas)

Versión española - La montaña rusa

17 sep 2017

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