Presentado por: Cayetana Guillén Cuervo Dirigido por: Félix Piñuela

Programa de difusión y promoción del cine español y latinoamericano. Presentado por Cayetana Guillén Cuervo, pretende ser un punto de encuentro entre los profesionales del cine nacional y su público. ''Versión española'' incluye coloquios y emite cortometrajes.

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No recomendado para menores de 12 años Versión española - Mal día para pescar - ver ahora
Transcripción completa

(RADIO) El hombre está muy malherido.

(RADIO) El golpe fue tremendo y la gente está muy nerviosa.

(RADIO) Están cayendo por encima del escenario.

(RADIO) ¡Cálmense, por favor!

(RADIO) ¡No tiren botellas!

Dale.

(Sirenas)

(Bullicio)

(Gritos)

(Sirenas)

Cuénteme el diagnostico.

No se mueve ni se queja, doctor.

Se está inflando como una pelota.

Tiene una costilla en el pulmón, tiene la tibia al aire...

Conmoción casi segura.

Pasó por encima de dos sillas, doctor.

Discúlpemelo, pero yo creo que el asunto tiene que estar

en la vertebral, si hay o no hay fractura.

No hiciste nada porque no hay nada para hacer.

Solo tirar una monedita para después saber por dónde empezar.

Claustro.

¿Qué fue?

Politraumatizado, coma profundo, palidez, pulso filiforme.

Gran polipnea y cianosis.

El derecho no respira, está colapsado.

Palpitación y angulación de la sexta costilla derecha.

Acidez en la base pulmonar.

El coma se hace cada vez más profundo

y se acentúa el síndrome de anemia aguda.

Posible ruptura de costillas intercostales.

¿Sí o no?

Yo que usted lo dejaba en paz.

Darius, a mí los pacientes se me mueren en la mesa.

Prepararos.

(CANTA)

Waiki.

Waiki, eh, waiki.

Eh, amigo.

Waiki.

¿Me das un cigarro?

(CANTAN)

Quien está por salir es el mejor luchador de su generación.

Campeón del mundo del peso pesado, medalla de oro en la Espartaquiada

antes de ser rescatado de las garras del comunismo.

(Gritos)

Boxeadores, luchadores, yudocas, karatekas, tenistas, bailarines...

Aceptamos a quien sea.

(Gallina)

¿Dónde está el valiente dispuesto

a arriesgar su vida por 1000 dólares?

1000 dólares.

(Aplausos)

(Gallina)

Sí, señoras y señores.

La vida es una aventura, una aventura sin fin.

Y ahora, por favor, recibamos con un fuerte aplauso

al campeón del mundo Jacob Van Oppen.

(Abucheos)

(Gritos)

(Gritos)

Serán siete días.

¿Qué tardan en llamar a Alemania?

A Alemania dos o tres días más o menos, depende de la operadora.

Permiso.

Es a la Federación Internacional de Lucha.

Pregunte cuando le conteste por Mailwitz, por favor.

Se paga por adelantado acá.

Sí, mañana mismo paso por el banco.

Aquí tiene mi tarjeta.

Ronco.

¿Ronco?

Ronco, soy yo.

Encantado, Ronco.

(Bullicio)

(Despertador)

(SILBA)

Se entrenó en la escuela de Leich, la mejor

de la República Democrática Alemana.

Fue medalla de oro en la Espartaquiada.

Y si no fue medalla de oro en las olimpiadas,

fue porque al escapar quedó apátrida.

Perdió...

Bueno, no perdió la corona, se la robaron en Gasttar.

Un fallo equivocado.

El Comité de Apelación aún lo tiene a trámite.

El año que viene vuelve a conquistar el título.

Lo tiene con el presidente Henequen.

Se tuteaban.

Y le aseguro que ahora está mejor que nunca.

Acaso con algún kilo de más, pero justamente para eso

estamos haciendo esta tournée por 27 ciudades sudamericanas.

¿Y cómo íbamos a olvidarnos de Santa María?

En esta gira que es el prólogo de un campeonato mundial.

¿Príncipe?

Sí, príncipe.

Yo podría ayudarlo.

Pero bueno, esta semana es la semana de la pesca y está el bautismo.

Tengo a todos mis periodistas movilizados.

Pero pensé que su periódico que es el templo de la cultura

y la sabiduría del pueblo tendría interés en cubrir

en exclusiva la estancia de un campeón mundial.

Sin hablar de los 1000 dólares que ofrecemos el sábado.

¿Cómo dice?

El campeón desafía a quien se anime a subir al ring

y resistirle tres minutos.

¿Fuma?

Sí, claro.

Gracias.

Yo solo fumo porque a estos les molesta.

Excelente razón.

Jorge.

Bueno, ¿cuándo podemos sacar la foto?

El campeón quiere rendir tributo a su profe.

De héroe a héroe.

Señora Lima.

Sí.

Vengo a ver a Ronnie.

En el gimnasio me hablaron muy bien de vos

y sé que fuiste un gran peso medio.

Quizás con poca fortuna, Ronnie, pero yo sé ver que eres buena gente.

Y es por eso que te ofrezco esta oportunidad.

Gracias, Ronnie.

No sé.

Esto no se trata de mentir, es como el cine.

Un tipo se muere y al otro día aparece en otra película.

Es como la magia.

¿Ves este pañuelo?

Fíjate, lo paso, lo paso y lo pongo en la mano.

Soplo.

Desapareció.

Ahora fíjate en tu bolsillo.

Es magia.

Y con la lucha es igual.

Un gran luchador tiene que guardar sus trucos, Ronnie.

Porque todo el mundo quiere que lo haga,

todos quieren creer que es verdad.

Solo tendrías que ir al diario y plantear el desafío

y luego mantente lejos.

Si la gente nos ve juntos, la magia se pierde.

Y si te topas con Jacob, mantente frío, ni una palabra.

Porque él respeta ante todo

al profesional que conoce su trabajo.

Mi familia, mi padre...

Tienes que pensar en la vida, pensemos en nosotros.

Juan Andrés.

María Victoria.

Eres maravilloso.

Tú también.

Bésame, cariño.

Es tan romántico.

(Campanas)

(Mosca)

Buenas, ¿todo bien?

(HABLA EN INGLÉS)

¿Está bien? ¿Está todo bien?

Al pedir el bautismo para sus hijos,

¿saben que se obligan a educarlos en la fe?

¿Prometen rechazar las tentaciones del mal?

¿Prometen renunciar al demonio, fuente del pecado?

¡Parad!

Me faltan 30.

Me faltan 30.

No te preocupes, toma mi tarjeta.

Ya me la diste, dame la plata.

¿Y el resto?

Acabo de llegar, me dejas sin nada.

Plata.

¿100?

Vale.

Chao.

Eh, amigo.

¿Dónde hay una florería?

(Música italiana)

Si no me falla la memoria el proscenio es algo más chico

que el de Trieste.

¿Sabe?

Allí trabajó Dourse, la mismísima Dourse.

La primera mujer que interpretó a Hamlet.

Hay tres personas que preguntan por usted.

Vienen del gimnasio.

Bien, que pasen.

¿Alguna duda? ¿Alguna pregunta?

¿Y cuándo vamos a trabajar con Van Oppen?

Poco a poco, chicos, poco a poco.

A medida que el campeón os vaya conociendo.

¿Y cuando empezamos?

¿Empezar?

Ya.

Parece más grande cuando lo ves.

¿Cómo? ¿Quién?

Él, Jacob, casi no pasa por la puerta.

¿Qué puerta?

La de la iglesia.

(Música cristiana)

Alabaré, alabaré, alabaré, alabaré,

alabaré a mi señor.

Alabaré, alabaré, alabaré, alabaré,

alabaré a mi señor.

Padre nuestro que estás en el cielo...

Whisky.

Gracias.

(HABLA EN INGLÉS)

(Aplausos)

(CANTAN) Cuando el canto de los cielos, de los cielos...

(Aplausos)

De este encuentro surgirán las mejores soluciones.

¿Puedo irme?

Como no vino más gente, ¿puedo irme?

Sí, sí, claro, váyase.

Acaba de venir un tipo que preguntaba por usted.

Eh, príncipe.

Sube. Ya fui por el periódico.

Sube.

¿Sabes lo que me dijeron?

Coge una cerveza y sube. ¿Dónde hay una?

¡Sube!

Mañana paso yo por tu casa.

Toma, mi tarjeta.

No, pero yo quiero la plata ahora.

La preciso.

Después, Ronnie, quedamos que después.

No, pero yo la quiero ahora.

Ya la preciso. Vete a casa, venga.

No, le dije todo lo que tenía que decir de la pelea,

todo lo que me dijo que tenía que hacer.

Deme la plata ya, la preciso.

Ahora vete para casa y no hables con nadie.

Venga.

(TARAREA)

¿Algo más?

No, gracias.

Sí, la cuenta.

Gloria.

No, soy Tica, Gloria es la que trabajaba antes.

Yo te llamaré Gloria.

Invitan ellos.

Salud, señores.

Salud.

Salud.

¿Quiere jugar? No, gracias.

Una mano.

No, no, no, gracias. Bueno.

Señorita, ¿está bien?

Disculpe.

¿Puedo acompañarla a su casa?

¿Usted para dónde iba?

¿Yo? No tengo prisa.

¿Seguro que está bien?

Sí.

Se me hizo tarde.

Adriana.

¿Puedo?

¿Dónde dijo que iba?

No dije nada.

Siga derecho.

¿Quiere que paremos a tomar algo?

No.

¿Vamos a mi hotel?

¿Qué?

¿Qué dijo? No, no, nada.

Solo estaba pensando...

La gente se mete en líos por pensar.

Es acá.

Si quiere puede bajar a tomar algo.

No me dijo su nombre.

Orsini, príncipe Orsini.

¿Príncipe?

¿Qué clase de príncipe? ¿Un príncipe príncipe?

Descendiente de Orsini, República de Siena, familia vicentina.

¿Y qué pasó con la familia?

Siglo XV, señorina.

1500.

(Radio)

(RADIO) Ahora el último pedido de la noche.

(HABLA ITALIANO)

(Radio)

¿Qué hora es?

Las nueve.

Vi el cartel en la plaza.

¿Ah, sí?

¿De verdad?

Lo de los 1000 dólares, ¿se acordás?

¿De qué me estás hablando?

Mi novio va a pelear con el campeón.

No es una broma, va a pelear, pero antes usted tiene

que depositar el dinero.

Pelear con el campeón.

Usted se queda sin novio, señorita.

Lo vi en la iglesia, está viejo.

Su novio, ¿sabe algo de todo esto?

No.

Mejor así.

Además, ya hay un contendiente.

¿Quién?

Un boxeador, Ronnie Lima.

¿Ronnie? ¿Nuestro Ronnie?

Ahora es usted el que dice estupideces,

Ronnie Lima es un borracho, todo el mundo lo sabe.

¿Por qué él y no mi novio?

Porque es así. ¿Por qué?

Porque solo puede haber un contendiente.

¿Por qué? Por respeto.

La ceremonia, señorita.

¿O es que aquí entierran a los hombres sin velorio?

La disculpa su belleza y su juventud.

Ronnie Lima es un borracho, no va a acudir el sábado,

todo el mundo lo sabe.

Adiós, señorita.

Ya basta por hoy, Ronnie.

¿No te sirve?

(Gritos)

¡Vamos!

(Gritos)

Agárralo, dale.

(Gritos)

(Sirenas)

(Sirenas)

Y acá también te equivocaste.

Bravo, Jorge, preciosa foto.

Buen día. Hola, chicos.

Buenos días.

Príncipe.

Ah, Heber, justo venía a agradecerle la nota.

Estupenda.

Siento informarle que su retador tuvo un problema con la policía.

Y por lo sé va a estar unos días en la comisaria.

Pero hace un rato vino...

Adriana, sí, claro.

Mi amiga Adriana, nos conocemos.

La señorita vino a aceptar el desafío en nombre de su novio.

Sí, sí, yo mismo le dije que viniera.

¿Entonces usted está de acuerdo?

Sí, claro, claro que estoy de acuerdo.

Así que su novio se animó, ¿eh? ¿Dónde está el dinero?

Sé que el diario va a patrocinar el desafío.

Esta tarde o mañana a la mañana lo más tardar.

¿Te parece bien mañana por la mañana aquí?

Me parece bien.

Nosotros validaremos el desafío.

¿Sabe que existe la pena de muerte en Santa María?

¿Por?

Porque a un hombre le acaban de sentenciar.

(GRITA)

El campeón, Jacob Van Oppen.

Un prodigio de la naturaleza, Jacob Van Oppen.

Por única vez en Santa María, un súper hombre.

¡A mitad de precio el miércoles!

No se lo pierdan.

Miércoles a mitad de precio.

Hola, señoritas.

Nadie puede ganarle, ni en Europa ni en América entera,

vean qué hombre, qué músculos, señoritas.

Un prodigio, una forma descomunal.

Única vez en Santa María.

Buenos días.

Miércoles a mitad de precio, señores, no se lo pierdan.

Miércoles, jueves y viernes dos pesos.

¡La única vez en Santa María, señores!

¡Única vez, caballeros!

¡Jacob Van Oppen!

Buenas tardes.

Buenas tardes.

Aquí Radio Santa María.

Les habla Lorenzo García trasmitiendo este acontecimiento único

para nuestra ciudad gracias al periódico El Liberal,

organizador de este maravilloso evento,

quien se complace en presentar la exhibición del campeón

de lucha libre de Alemania, Jacob Van Oppen.

(Bullicio)

(Aplausos)

(Aplausos)

Jacob Van Oppen, un deportista sin duda duro y difícil carácter

y especial, por eso pedimos a los espectadores que tengan cuidado

de no hacer ningún gesto que pueda molestar o enfurecer

a este gran deportista.

Los recomiendo permanecer en vuestros asientos

y disfrutar del show de esta maravilla, señoras y señores.

Una rueda de tractor.

Increíble.

(Aplausos)

Un tanque de oxígeno.

Impresionante.

(Aplausos)

Una bañera.

Espectacular.

Informo además que ustedes conocen los 50 centavos de descuento

para participar en el Bingo Samaritano.

Primera suerte de la noche.

Uno, ocho, 18.

21, dos, uno.

41, cuatro, uno.

14, uno, cuatro.

¡Bingo!

(Aplausos)

Desde que se supo lo del desafío el teatro empezó a llenarse.

A meter precio a las entradas para que no molestaran al campeón,

pero la gente sigue pagando.

Y todo esto gracias a usted.

¿Depositaron el dinero?

Quiero ver el dinero, ¿cuándo puedo verlo?

Señorita, ¿cuál es su problema?

Necesitamos el dinero para casarnos.

¿Usted quiere a su novio?

Entonces vuelva a casa y olvídese del asunto.

No tiente a la suerte, no le exponga al ridículo.

Mi novio tiene 23 años.

Yo 26.

Él en este momento está trabajando en el almacén.

Vaya a verlo.

Almacén Hermanos Porfilia.

Le dicen el turco, Presidio.

Tiene el documento.

(Aplausos)

¿Cuánto cuesta una boda en esta parte del mundo?

Debe ser mucha plata.

Soltera y viuda, un destino muy triste

para una mujer tan joven y bella.

Soltera no, con los 1000 dólares nos casamos.

Y viuda tampoco, tu campeón está muy viejo.

¿Quién le dijo que se trata de un hombre común?

¿Qué pasa si aún puede romper brazos, piernas,

costillas, clavículas...?

¿Y si no esta tan viejo?

Señorita, es mejor que usted no sepa

lo que este hombre es capaz de hacer.

Hasta las niñas de la escuela saltan mejor.

Sí, pero cuando la cosa empieza, le aseguro que es un animal.

Y le puedo jurar que conoce su oficio.

Campeón del mundo.

Y de todos los pesos, señorita.

(Aplausos)

(Puerta)

(Puerta)

Ronco.

Hola. Hola.

¿Está todo bien? Todo bien, todo bien.

¿No necesita nada? No.

Disculpe, señor príncipe.

¿Usted tiene la plata para pagarme?

No, mañana en la mañana, Ronco.

Tuve un problema con el banco, pero ya está solucionado.

No te preocupes.

No hay nada como tener el dinero en el banco.

Mañana a las diez llega el chico de la capital...

¿Qué es eso? Nada.

¿Cómo que nada?

Es algo cíclico, aunque aún no entiendo el ciclo.

Cualquier día me estrangula solo porque me tiñe e manía.

No, no, no.

Tenga, aquí tiene mi tarjeta.

No, por favor...

(CANTA EN EXTRANJERO)

Dame la mano.

(Puerta)

(Puerta)

Adelante.

Pero quién llegó, ¿eh?

El nuevo campeón de los negocios.

Venía a agradecerle.

Desde que ustedes me auspician todo el mundo quiere ver

el entrenamiento del campeón.

Me alegro, me alegro mucho. Venía leyendo su portada.

Que buen titular.

El matador.

¿Cómo se le ocurrió?

No, no es mío, no es mío.

Le dicen así desde el percance.

Bueno, si es que puede llamarse percance, ¿no?

¿De qué me habla?

Bueno, claro, usted no tiene por qué saber nada,

pero pasó hace un par de años, cuando trabajaba en el campo.

La chiquita, que por aquel entonces todavía estaba sola,

fue un día al peluquero, un amigo de la escuela.

Y la hizo esperar y bueno, se duerme.

El amigo, ¿no?, para hacerle una broma, va y le afeita la cabeza.

Cuando ella se despierta, le entra un ataque de histeria

y sale corriendo.

Todo el pueblo se mató de la risa.

El turco que pasaba por ahí justo pregunta y averigua.

Ubica al peluquero y con la navaja le corta las dos orejas.

El tipo sigue oyendo, por los agujeros.

Ya está.

¿Qué pasó? ¿Qué paso?

Que el tipo está loco, apenas me vio se me vino arriba, me dijo:

"¿Matador? ¿Qué matador?

No soy un matador, no me gusta que me digan matador".

Pero si él sabe que todo el pueblo se lo dice.

Pero bueno no es igual que verlo en la tapa del diario impreso, ¿no?

Yo le dije de la libertad de prensa, que estamos en democracia...

La que me salvó fue la chiquita que llego, le pegó un par de patadas,

lo escupió y ahí lo tranquilizo.

Y bueno, ahí se puso lo pantalones cortos de pescar

y le pude sacar la foto levantando la vaca de Ramiro.

¿Una vaca?

Y ella lo miraba orgullosa como una madre calladita fumando.

Bueno, y bajó la vaca y arrancó a correr y corrió sin parar

desde Bartolomé hasta la plaza Saravia

dando toda la vuelta por detrás del parque.

Lo entiendo, chicos, lo entiendo.

Pobre muchacho, he visto tantos casos.

La personalidad es algo misterioso, no sale de los músculos.

(Bullicio)

(Teléfono)

¿Sí?

Ah, bien, pásamela.

(Tono)

(Piano)

(Bullicio)

Ah, gracias.

Habría que darle un poquito de sol a esas piernas.

¿Por qué no te buscas una amiga y nos vamos a Isla Paraíso?

Puedo llevarme al campeón.

O no.

Elegid de las chicas del fondo.

Judith, ¿te venís a la playa?

Bueno.

Gloria.

Ábrete unas botellas, vamos a celebrar.

Señores.

Una vuelta para todos.

Invito yo.

¡Salud!

(Bullicio)

(CANTA EN ITALIANO)

(Palmas)

(Bullicio)

(Gritos)

(CANTA EN ITALIANO)

(Bullicio)

Muy tarde, enseguida conozco cómo son las personas.

Ven aquí.

¿Qué le pasa?

¿Está enfermo?

Llama al médico.

Se está atragantando.

Algo le está pasando, ¿cómo que no?

Voy a llamar al doctor.

¡No! ¿Puedo ayudar? ¿Hago algo?

No, no, ¡fuera!

¡Fuera!

Idiota.

No, no, no, no, yo le dije claramente uno, cero, siete, seis.

No uno, cero, tres, seis.

Claro, claro que somos amigos.

Pero una cosa es la amistad y la otra son los negocios.

Ya sé que es la primera vez que sucede.

Pero debe comprender que me ponga nervioso.

No, no es excusa.

Hace cuatro días pedí la transferencia.

Por favor, esta vez chequeen bien, uno, cero, siete, seis.

¿Hola?

¿Seguro? ¿Mañana a la mañana?

¿Quién habla?

De acuerdo.

Perfecto.

Me quedo tranquilo si usted me da su palabra.

Entendido.

Hola, hola.

No, no, gracias a usted, Ramírez.

Hola. A usted.

Chao.

Por fin, mañana en la mañana tenemos el dinero.

Contratiempo del banco, pero mañana al medio día te entrego el dinero.

Está bien.

Perdón.

Es que a veces me río no sé por qué. Sí, sí, claro, lo entiendo.

Me voy que tengo mucho que hacer. Seguro.

A veces me olvido de todas las gestiones

que tiene por delante.

Como a mí me sobra el tiempo...

Si yo fuese un tipo inteligente de verdad

y no un periodista de cuarta pensaría que todo esto es una farsa.

¿Qué dice? No, yo sé que no.

Sé que no es el caso, solo estoy suponiendo.

Conozco muchos extranjeros que se quieren pasar de listos,

que se meten donde no les llaman, que hablan sin parar...

Mi amigo, se puso pálido, ¿está bien?

¿Quiere que abra la ventana?

No, espere un segundo, espere un segundo.

Me parece que usted necesita que lo ayuden.

Necesita que le den una mano.

Y ese puedo ser yo.

¿Ayudar a qué?

¿A qué, príncipe?

Con el depósito.

Llegado el caso yo puedo decir que lo tengo.

A ver si lo entiendo.

¿Tú harías el depósito?

No sé, ¿el depósito para qué?

No puede ser.

No puede ser.

Usted no arregló con la chiquita,

ni tienen dinero, ni piensa que puede ganar.

Cuidado, ¿por quién me toma?

Por el amor de Dios, príncipe.

¿En qué lío se metió?

Esa petisa quiere ver el dinero y va a venir acá.

Mañana puede ser un día muy complicado.

¿Por qué no se va al hotel, se pega una ducha y se hace la maleta?

Hay uno que sale de madrugada.

¿Hola?

(Ruidos)

¿Hola?

¿Mario?

Soy el empresario Orsini, príncipe Orsini.

Manager de Jacob Van Oppen, el campeón del mundo.

Sí, a la orden.

Venía por lo del dinero, lo de los 1000 dólares.

Venía a tranquilizarle, esta mañana me llegó el giro de la capital

y el dinero quedara depositado en el periódico.

Bien.

Pero también quería hablarle de otras cosas.

Disculpe.

Tengo que terminar, ¿de qué quiere hablar?

De nada en particular, ya está todo dicho, Don Mario.

Todo.

Pero considero mi deber decírselo de forma directa,

decirle a la verdad a usted.

Y ahora me gustaría que mirara un poco esto.

Mire.

Periódicos en varios idiomas, pero casi todo se entiende.

Mire las fotos.

Cinturón de oro.

Campeón del mundo.

Ocho columnas, primeras páginas.

Espartaquiada.

60 000 personas mirando, Don Mario.

Esto es un campeón, Don Mario.

No hay quien pueda con él, no hay que pueda resistirle tés minutos.

Vamos, un solo minuto sería un milagro.

Ojo, no quiero decir con eso que usted no sea más fuerte

que el campeón.

Usted es mucho más joven, más vigoroso,

estoy dispuesto a escribirlo y firmarlo.

Si el campeón comprara este negocio a los seis meses saldría

a pedir limosna.

Usted en cambio, será rico antes de dos años.

¿Por qué?

Porque usted entiende del negocio, Mario.

El campeón no.

De la misma manera, el campeón fue entrenado

a cómo romper costillas,

a cómo doblarle la cintura y las rodillas para ponerlo

de espaldas sobre el tapete, sobre la alfombra.

Cada uno a su oficio.

Amigo Mario, míreme a los ojos.

¿Es usted el que va subir al ring?

¿Es usted al que van a lastimar?

Si usted sube, el campeón le romperá algunas costillas, algún hueso,

lo pondrá de espaldas en 30 segundos.

¿Valen 1000 dólares entonces?

Y que usted tal vez tenga que gastarse bastante más

con los médicos.

¿Quién atiende el negocio mientras está en el hospital?

Todo esto si hablar del desprestigio, del ridículo.

Usted dijo que si yo subía el sábado...

¿Dije?

Creo haberle dado un consejo, Mario.

En todo caso, si usted retira el desafío,

podría haber un arreglo, alguna compensación.

¿Cuánto?

Patrón, si acaso una ronda para los dos.

Yo invito, claro, sírvase lo que quiera.

Salud, Mario.

Él no toma.

Adriana, solo vermut si tomo.

Mario, sigamos.

Mario y yo ya hablamos lo de mañana.

No hay más ni menos que 1000 dólares.

No lo vamos a perder.

Mario, cerramos.

Las hierbas, primero tengo que bajar las hierbas.

Si no vas mañana todo el mundo va a saber que tuviste miedo.

Yo lo voy a decir casa por casa y persona por persona.

Un momento, un momento, Mario.

También en eso había pensado, los comentarios del pueblo,

de la ciudad si usted no aparece el sábado por el Apolo.

Pero todo tiene arreglo.

Supongamos en cambio que usted va y sube.

No hace enfurecer al campeón porque eso sería fatal,

pero lo planeamos, Mario.

Usted sube y al primer abrazo reconoce que el campeón sabe

y se deja poner de espaldas limpiamente sin un rasguño.

Comprendo, voy y pierdo, ¿cuánto?

¿Cuánto?

Podríamos hablar de 100, 200.

Mil.

Mil dólares.

Los necesitamos y él se los va a ganar

el sábado limpiamente, sin trampas ni arreglos.

La gente va a estar orgullosa de él.

Mi marido no es ningún idiota, no hay hombre más fuerte que él.

Nadie puede ganarle y menos que nadie ese viejo acabado.

Por más campeón que haya sido.

Mario, cerramos.

Señorita, me está usted cansando.

He venido aquí a avisar a mi amigo Mario del peligro

que corre y no acepto que se me presione.

Usted no tiene idea de lo que está hablando.

Ha hecho público un desafío y más le vale

que el dinero aparezca mañana.

Mario, cerramos.

Las hierbas, primero tengo que bajar las hierbas.

¡Bájalas!

(Tormenta)

(CANTA EN EXTRANJERO)

(Gallo)

(HABLA EN EXTRANJERO)

(Teléfono)

¿Sí?

¿Perdió el Unión o es que no tiene dinero ni para pagar los billetes?

¿Qué hace aquí aún?

Hay lucha.

¿Cómo dice?

Ya me escuchó.

¿Y el dinero? ¿Cuándo vemos el dinero?

Hay cambio de planes, el dinero se entregará esta noche en el Apolo.

Eso es una estupidez.

Ese no fue el acuerdo.

Olvídese del acuerdo, yo mismo llevare el dinero

por si hay que pagar el hospital del turco.

Un funeral va a haber que pagar si el dinero no aparece.

Príncipe, vaya con cuidado.

A la gente no le va a gustar sentir engañada.

Invita él.

-Salud. -Salud.

Salud.

¿Quiere jugar?

Sí, claro, ¿por qué no?

¿Cuánto juegan?

20 pesos la ficha.

Bien.

Señores, ¿por qué no jugamos en serio?

¿Qué les parece 50?

Por mi está bien.

¿Qué bebe? ¿Grappa?

Amigo, una botella de Grappa, por favor.

(Bullicio)

Aquí desde el Apolo, transmitiendo uno de los eventos deportivos

más grandes, más importantes de Santa María.

Se enfrentan la fuerza bruta del Retador

contra la habilidad del campeón.

(Reloj)

(Crujir de dedos)

Salud.

Lo siento, amigo, ya se sabe, cuando se está sin suerte

mejor no ir a pescar.

La botella, ¿podemos tomar?

Sí, sí, claro.

¿Y si dejamos las moneditas?

¿200?

Bien.

(Bullicio)

Vemos en este momento al querido amigo Aguirre

con su acordeón interpretando una bonita melodía.

(Acordeón)

(Reloj)

¿Está bien?

¿Está bien?

¿No quiere dejarlo?

No.

500 más.

Oigan, mañana vengo y pago la cuenta.

Amigo.

Desde que llegó le quiero preguntar algo.

La Grappa, ¿es mejor la de acá o la europea?

(Bullicio)

Lo voy a buscar.

No.

Vos quédate acá hasta que yo te diga.

(Bullicio)

(Acordeón)

¿236?

Ahí hay 400 personas por lo menos.

(Aplausos)

Se cuelan.

Gracias.

(Bullicio)

En este momento, señoras y señores, vemos ya saliendo

al príncipe Orsini.

(Aplausos)

Gracias.

Gracias, gracias.

Gracias, gracias.

Buenas noches y bienvenidos a este extraordinario evento.

Hoy sin duda presenciarán un acontecimiento único

para su bella ciudad.

El hombre que está por salir es el mejor luchador de su generación.

De la mejor escuela de lucha que existió en la historia.

Campeón del mundo del peso pesado.

Medalla de oro en la Espartaquiada antes de ser rescatado de las garras

del comunismo.

Señoras y señores, recibamos con un fuerte aplauso

al campeón del mundo, Jacob Van Oppen.

(Aplausos)

(Bullicio)

Y ahora el retador.

Un hombre valiente que se ha animado a poner su vida en las garras

del campeón por un premio

de 1000 dólares.

(Aplausos)

¡1000 dólares!

(Aplausos)

Y este hombre valiente es el turco Mario Botín.

(Aplausos)

Vení.

¡Vení!

(Aplausos)

(Gritos)

El turco, el hombre es aplaudido enormemente

por la localidad quien lo anima.

Y ahora demos paso a estos dos gladiadores.

(Aplausos)

(Bullicio)

(Gritos)

(Campana)

(Campana)

(GRITA)

(Gritos)

Eso es ilegal.

Déjelo.

¡Déjelo, déjelo!

¡Déjelo!

No reacciona.

¡Levántate!

¡Levántate!

Levántate, levántate.

(Reloj)

(Puerta)

¿Sí?

Mejoría del pulso, respiración y cianosis.

Recupera esporádicamente la lucidez.

Hay que esperar a ver cómo evoluciona el cerebro.

Hace un rato llegó Dimas y se lo pasé todo, ¿me puedo ir?

Sí, claro.

Hasta luego.

Anormal.

Conmigo las falsas y las modestias no, ¿eh?

Si sabes que a quién reventó no revienta más.

¿Por qué lo hizo, jefe?

Ni los médicos de la capital podrían haberlo hecho mejor.

¿Cómo está?

Vivo.

Iba a tener un bebé, ahora voy a tener que cuidar a dos.

¿Puedo?

Debería dejar de fumar.

(TARAREA)

Versión española - Mal día para pescar

25 abr 2017

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