Presentado por: Cayetana Guillén Cuervo Dirigido por: Félix Piñuela

Programa de difusión y promoción del cine español y latinoamericano. Presentado por Cayetana Guillén Cuervo, pretende ser un punto de encuentro entre los profesionales del cine nacional y su público. ''Versión española'' incluye coloquios y emite cortometrajes.

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No recomendado para menores de 12 años Versión Española - Blackthorn, sin destino - Ver ahora
Transcripción completa

"Querido Ryan".

"Supongo que te sentirás solo ahora que tu madre ya no está.

Eres muy joven para estar así.

Sé que te habrá hablado de mí,

por mi parte nunca he dejado de pensar en ti.

Aunque no te haya visto, apuesto mis mejores recuerdos

a que te reconocería en la noche más negra.

Estos últimos años no han sido fáciles para nadie.

Y ya quedamos muy pocos.

Yo vivo ahora en una tierra buena.

De gente callada y en su mayoría pacífica.

Pero no es mi hogar.

Por eso es el momento de volver.

Quema esta carta después de leerla,

como siempre hacía tu madre y espérame.

Te quiere, tu tío."

(Río)

(Risas)

Te voy a coger.

(Risas)

Mañana no voy a venir.

Necesitamos que nos paguen el trabajo de esta semana.

Y las semillas también, nunca las pagó.

Ya sabes dónde está el dinero, cógelo.

No, usted es el patrón.

Usted me tiene que dar el dinero a mí.

Yo no puedo cogerlo, eso estaría mal.

Yo no soy su esposa.

Claro.

Tienes razón Yana.

Tienes razón.

(Trueno)

Tengo ropas de agua.

Señor James.

Se va a marchar, ¿no?

Mi mamá dice, que todos los gringos

se marchan cuando tienen ya mucha plata.

Usted es gringo, pero no tiene tanta plata.

Tendré suficiente con la venta de los caballos.

Ten cuidado Yana.

Te veré a la vuelta de Potosí.

Después me iré para no volver.

(Música)

(Música)

(Trote caballos)

(Trote caballos)

Cuídalo.

(Claxon)

(Máquinas de escribir)

Me llevo todo mi dinero, en dólares, por favor.

Señor Blackthorn.

¿Hay algo en nuestro trato que le haya disgustado?

Pues sí, hay algo.

No recuerdo que jamás,

haya sido tan bien recibido en un banco.

Buenos días.

(Música)

Americano. Aquí tiene, gracias.

Los americanos son de costumbres fijas,

aquí tienen un escocés excelente, coñac francés,

pero el señor Blackthorn,

sigue agarrado a su clásico whisky gringo.

Sí, parece ir conmigo.

Por una buena compra. Gracias.

Es usted un gran criador de caballos.

Esos animales serán la envidia de más de uno aquí.

Uno podría pensar que en Bolivia con tanto indio primitivo

sería fácil encontrar buenos caballos.

Los indios, no tienen nada que ver.

El terreno, es muy duro para los caballos.

Muy alto.

Estaba pensando que quizás podríamos,

echar unas manitas a las cartas.

¿Qué me dice?

Sí, adelante.

La verdad, echo de menos una buena partida de cartas en el rancho.

Saben, solamente hay indios por allá.

No hay gente civilizada como ustedes.

(Trote caballo)

(Silba)

(Galope caballo)

(Disparo)

Tranquilo, no me dejes ahora, Cisco.

Tranquilo amigo.

Calma.

Quieto.

(Disparo)

(Relincho)

Ven caballo, ven aquí. Eso es.

¡Yiah!

(Galope)

(Disparo)

No, no.

(Silba)

(GRITA) ¡Cisco!

(GRITA) ¡So, Cisco!

¡Maldita sea!

No me quedan balas.

Levántate.

(Golpe)

Por favor.

Me muero de frío.

¿Chileno?

Español.

Un conquistador.

Yo solo he venido a trabajar.

¿Me va a matar? ¿No debería?

(ENFADADO) ¿Tienes idea de en qué partes del mundo estamos?

¡Estamos en medio de la nada!

Todo mi futuro se fue con ese caballo.

Todo lo que tenía.

6000 dólares para volver a casa.

Solo el caballo valía 500.

Y ahora tengo tu mísera vida en mis manos.

Y no vale nada.

Lo siento.

Creí que venía a por mí.

Por favor.

Solo quiero vivir un poco más.

Solo, ¿eh?

Vive pues.

Eso tu pasta, basta.

Maldito cobarde pulgoso. Solo era un saltito.

Los mejores caballos.

¡Voy a hacerte brincar de aquí hasta El Paso!

Mierda.

Venga.

Venga.

Joder.

(Disparos)

¿Qué estás haciendo, Butch?

Mal sitio para descansar.

Ya, pero tiene buenas vistas.

(Disparo)

(Disparo)

Está en todo, ¿le enseñaste tú?

No creo que nadie le haya enseñado nada,

y ya es hora de que te aprendas su nombre.

Kid, es el momento de irnos.

No te preocupes, esos serán los últimos.

No me escuchas.

Hablo de irnos de aquí.

Irnos a Sudamérica, ahora.

Butch quiere marcharse a Sudamérica.

Y quiere que vaya con él.

-¿Por qué me lo cuentas?

-Pensé que sería una buena idea, ir los tres.

Juntos.

-Es una gran idea.

Tientas a la suerte, hijo.

Por favor.

Me están siguiendo hace días.

Necesito su ayuda.

Ven, ya puede seguir tu camino.

Haití está a 15 millas, solo tienes que seguir las vías.

Aunque tenga que seguir, me alcanzarán y me matarán.

Bien por ellos, sean quienes sean.

¡No lo voy a repetir, hijo de perra, levántate

y sigue las vías!

Por favor, tenga piedad y ayúdeme.

Le devolveré su dinero.

Tengo el dinero.

Pero está escondido, por eso me persiguen.

Será mejor que no me engañes, cabrón.

Está a dos o tres días a caballo de aquí.

En una mina abandonada.

Soy ingeniero, trabajaba en las minas de estaño,

por eso vine de España.

Una vez allí le devolveré todo su dinero, lo prometo.

Eso no me sirve.

Robé la mina en la que trabajaba.

Eso está muy vigilado, Patiño es el dueño.

Ya.

¿Tú le has robado Simón Patiño?

Apuntas muy alto, muchacho.

¿Puedo beber?

Patiño, ¿eh?

Sí. Robé una mina suya, ¿lo conoce?

Conozco a las ratas, no importa de qué agujeros salgan.

¿Cuántos te siguen?

No lo sé, una docena tal vez.

¿Cuánto les sacas? Uno o dos días.

Ahora ya no.

¿Quién es usted?

Yo me llamo Eduardo.

¿Cuánto dinero robaste, Eduardo?

No mucho, solo un poco.

Nadie le roba no mucho al hombre más rico del continente.

¿Cuánto dinero le robaste?

10.000 libras esterlinas, 50.000 dólares americanos.

Ya, pues 25.000 serán para mí.

¿Pero se habló de 6000?

La única razón por la que sigues vivo es

porque quizás tenga dinero.

Me debes la mitad, por cada paso que doy sin caballo

por cada hora que paso sin agua y también por no haberte matado

la primera vez que te vi. ¿Lo has entendido?

Sí. Pues cierra la puta boca y sígueme.

Puta madre, cuatro días sin sombrero,

este sol del altiplano me está matando.

Espérame en la cantina.

Caserita.

Hay chicha no más.

No, quiero una jarra de agua. Chicha no más.

Dos bolivianos.

(HABLAN QUECHUA)

Deme de beber y deme también dos cajas de munición.

Lo mismo que usted. Solo me queda una caja.

He comprado un par de mulas, eslo único que hay.

Invíteme a un trago, pronto será rico.

Buen revólver.

Debo darle las gracias, podría haber muerto.

El altiplano es el infierno.

No es nadie para juzgar esta tierra, y tampoco te estoy ayudando.

Solo quiero recuperar lo que es mío.

De acuerdo.

Bueno, ¿qué hacemos ahora? Beber.

En eso estamos de acuerdo. En silencio.

¿Quieres levantar el culo?

Hay un par de mulas esperando.

Date prisa.

¡Venga!

Cuando usted quiera.

Gracias. ¿Sabes?

Si lo del dinero no es cierto, te voy a matar.

Y lo voy a hacer muy despacio.

¿No deberíamos ir más rápido?

La última vez que fuiste más rápido mataste a tu caballo,

¿ya no te acuerdas?

Yo no diría que maté a mi caballo.

¿Y qué dirías?

Oiga, ¿quién se cree que es?

Podrían dispararnos en cualquier momento.

Ya está bien, carajo, váyase a la mierda.

¡Váyase a la mierda! ¡A la mierda!

(Trote de caballos)

Hace ocho años se fue el último minero,

llegó a haber 10.000 personas viviendo aquí,

Patiño estaba convencido de que se podía sangrar más la veta

y cuando yo llegué de España me mandó aquí y me estuvo buscando

seis meses para nada.

Conozco esta mina como si lo hubiera excavado yo.

Eso espero.

¿Vas a matarme cuando tengas el dinero?

Venga, acabemos con esto.

Espera.

No hay razón para que me fie de ti.

Hay mucho dinero ahí dentro.

¿De dónde ha sacado esa reliquia?

No se me dan mal las mujeres bolivianas.

¿Vas a dispararme?

No, no querría.

Hace días que estamos juntos y ni siquiera sé tu nombre.

No me puedo fiar de alguien sin nombre.

Pues deberías fiarte de mí.

Te he salvado la vida un par de veces.

Además, yo no soy tu problema, tu verdadero problema viene

por allí. ¿Qué?

Esa polvareda.

Podrían ser varios de tus amigos al galope.

Está vacía, hijo.

Qué hijo de puta.

Sí.

Si supieras como me llamaban en Wyoming.

Estamos cerca.

La siguiente galería a la izquierda, la cabeza.

¿Cuándo descubriste que tenía otro revólver?

Hará 10 minutos.

¡Vamos, hijo, acerca de esa luz! No soy un maldito topo.

Está todo aquí.

Lo voy a repartir ahora. ¿Repartir qué?

No hay nada que repartir, aquí dentro no sirve.

Si logras salir puede que valga algo.

Pero ahora lo que tienes es tu estúpida arma y la lámpara.

¿Cómo salimos de aquí?

Sígueme. Es lo que estoy haciendo.

La mina tiene muchas salidas por toda la montaña.

¿Y ahora qué señor ingeniero?

Dispara a las luces, vamos déjales a oscuras.

Está bien, aquí tienes tu arma.

¿Listo? Listo. Ya.

¡Maldito español!

¿A esto le llamas una salida?

La entrada al infierno será más fácil.

Gracias a esta salida les será imposible recuperar nuestra pista,

abuelo.

¿Dónde coño estamos?

Salvados. ¿Salvados?

Has robado 50.000 dólares. No estarás a salvo en mucho tiempo.

Pues tendré que vivir con ello.

Pero me siento bien. Me siento mejor que nunca.

Me llamo James Blackthorn, de Utah, Estados Unidos.

Eduardo Apodaca, de Madrid, España.

Rosario no está muy lejos, allí podremos comprar caballos baratos,

tengo un pequeño rancho a tres días de aquí.

Allí descansaremos un poco.

A veces es hermosa.

Lo es, sí.

¿Me has tenido una hora esperando por eso?

¿Tienes prisa?

Esto es casi un compañero con el que uno cabalga.

A veces, mejor. Ya.

(Ruidos)

¿Eres rico, no? Quiero decir, tu familia.

Bueno, todo depende de con quién me compares.

Con gente pobre.

En ese caso, creo que podrías decir que mi familia es acomodada.

Nunca había cabalgado con un hombre elegante.

Ni pensé que lo haría.

"La amistad es lo más valioso que puede tener un hombre.

Vale más que el dinero, las tierras, los caballos o el ganado.

Es lo único que no se olvida jamás. Y es para siempre.

Tu padre lo creía y tu madre también.

Tu tío Butch."

Solo tienes que mantener las cartas firmes.

-Lo tuyo son las picaduras de cascabel.

No las de mosquitos.

Etta nos ha comprado estos trajes para usarlos.

Ahora levanta ese triste culo y baja con nosotros.

Los argentinos saben muchas cosas, pero no de póker.

No de póker, amigo.

Los dos estáis tan bellos...

-Razón de más para acompañarnos.

¡Anda!, Largo de aquí, maldita sea.

Quiero dormir. Subidme algo de beber.

Y tened cuidado.

Vamos, no nos persigue nadie desde hace mucho tiempo.

No nos persigue nadie desde hace mucho tiempo.

¡Me cago en tus ojos! Cierra la boca.

Nos habríamos ido hace tres días si no fuera por tu maldita picadura.

Ni siquiera recuerdo cómo se llama este pueblo.

San Juan.

¿Por qué diablo no nos han esposado? Seguramente no tienen esposas.

Esto es humillante.

Dímelo a mí.

(Llaman a la puerta)

Allá vamos.

Señor, ahí están los gringos, uno está enfermo.

-Siento oír eso, espero que no sea grave.

Solo es una picadura de insectos, señor Mackinley, no es nada.

Sí, en estos lugares uno nunca sabe qué maldito insecto o alimaña

arrancará un pedazo de ti.

Mira.

Una serpiente. Hace dos años, en el Chaco,

por aquí la llaman dos pacitos, dos pasos.

Dicen que al tercero ya estás muerto.

Tuve suerte.

Y esto fue el invierno pasado en Atacama.

Un escorpión como un reloj de pared.

Estuve cojo dos meses y me ha dejado este bulto.

Pero seguro que no les cuento nada que no sepan.

Hemos estado en los mismos lugares.

Ya era hora de conocernos personalmente.

Por fin.

Váyase al infierno, Mackinley. Acabemos de una vez.

Acabemos.

(Llaman a la puerta)

Abra. Es el alguacil.

-Señor Albiol Mackinley, le presento a la señorita Etta Blacher.

-Vaya, vaya. Mackinley. Si es todo un caballero.

Yo creía que los hombres de Pinkerton

eran unos tarugos sanguinarios vendidos al mejor postor.

-¿Vas a huir en ropa interior? Sí.

(RÍEN)

(HABLAN QUETCHUA)

(Risas)

Tengo un regalo para ti.

Eso es una máquina gringa.

La plata boliviana es mejor en otras cosas.

Yo no entiendo ese tiempo. Ya. Ni yo.

¡No haga eso, es mío!

Guárdalo. Así te acordarás de mí.

Salud. Sí, salud.

Por ustedes dos.

Ya me voy, está ya oscuro.

Yana...

¿Sabes que mañana me iré a mi país para siempre?

Quédate esta noche, por favor. No puedo.

Mi familia me está esperando. Está ya oscuro.

Claro.

Tengo ropas de agua.

¿No? No.

Adiós, señor James, cuídese.

¿Y qué pasará con esto?

¿Esto? Es solo una casa.

Yana y su familia le sacarán provecho,

viven de la tierra.

¿Más?

Hace dos meses recibí una carta de desde San Francisco.

La mujer a la que amé mucho había muerto de tuberculosis.

Dejó un chico, un hijo al que no he conocido.

Y pensé...

que ya era hora de volver y hacerle una visita.

No sé, hacernos compañía.

A veces creo que solo hay dos momentos

en la vida de un hombre.

Uno es cuando se marcha de casa y el otro cuando vuelve a ella.

Todo lo demás es solo lo de en medio.

Así que estamos en el mismo camino, pero vamos en direcciones opuestas.

(Puerta)

¿Señor James?

¡Yana!

(Relincho)

(Ronquidos)

Kamisaki.

Buen día.

¿Qué quieren?

Encontramos su caballo en el desierto, cuatro días atrás.

¿Dónde está?

Está muerto, pero tenemos sus mantas y su dinero.

¿Dónde está su amigo el español?

¿Qué amigo? ¡Gringo de mierda!

(Disparos)

(Disparos)

(Disparo)

(Disparos)

¡Yana!

¡Yana!

(LLORA)

(GIME)

(GRITA) ¡Yana!

(GIME)

Ya es suficiente.

Está bien, hazlo de una vez. ¡Vamos!

(GRITA)

¡Joder!

Toma, lo necesitarás.

(GIME)

Gracias por eso.

Son muy listos.

Alguien debió decirles que íbamos juntos

y mandaron a dos mujeres para que nos sospecháramos.

Cuando se den cuenta de que no vuelven, vendrán a buscarnos.

(HABLA EN QUECHUA)

(HABLA EN QUECHUA)

(Locomotora)

Se quedó fuera.

Sí.

Es un largo viaje.

Si pude llegar aquí, puedo volver.

Todos podemos.

Te perdonará, ya lo conoces.

No hay nada que perdonar, Butch.

Yo no os abandono.

Solo defiendo lo que es nuestro.

(Sirena)

-¡Pasajeros, monten al tren!

-Venid conmigo.

¡Venga! ¡Os hacéis viejos!

Y la verdad, seguimos perdiendo.

No podrías vivir en paz.

(Sirena)

¡Última llamada!

-Os quiero a ambos.

Díselo.

¡Espera!

¿Cómo se llamará?

Brian.

-Volverá.

Seguro.

Sin duda.

¿Quién se perdería todo esto?

El Salar de Uyuni.

No hay nada más hermoso.

Es como una muerte dulce.

Será duro, pero es el único camino para cruzar esas montañas.

Al otro lado podré coger un barco desde Chile o Perú.

(GIME)

(RÍE)

Ven aquí, hijo.

Desmonta.

Bájate los pantalones.

¿Estás loco?

Si no te curo las heridas, no podrás cabalgar.

Y morirás aquí.

Venga, date la vuelta.

Esto puede que te escueza un poco.

(GIME)

(GRITA)

¡Joder! (RÍE)

Tienes el culo blando como un contable.

¿Estás bien?

(GIME) Sí.

Hacía tiempo que no venía por aquí.

Me gustan estos sitios.

No se pueden usar... y no tienen dueño.

Pero lo tendrán.

Es ley de vida.

Espero estar muerto cuando eso ocurra.

James,...

quería decirte ...

todo lo que ha pasado con Yana y... No, no.

Yo sabía tan bien como tú a que me arriesgaba.

No hay más que decir.

Deberíamos ponernos a cubierto. Va a helar esta noche.

Los caballos no aguantarán mucho esta altitud,

sin aire, ni agua...

¿Qué hacías en tu tierra?

(RÍE)

Lo sabes muy bien, ¿verdad?

Cubríamos seis estados en los buenos tiempos.

Algunos más grandes que este país.

Antes las cosas eran diferentes. Había sitio para todos.

Pero vinieron el ferrocarril y las grandes haciendas

y todo cambió.

Se convirtió en una guerra

y acabamos en el bando de los perdedores.

¿Por qué Bolivia?

Estaba muy, muy lejos.

¿Muy lejos de qué? De todo.

Y un día...

me desperté...

y me encontré solo.

Era como si todos los que conocía estuvieran muertos o en la cárcel.

A mí también me daban por muerto,

así que hice lo que todo buen muerto haría:

me fui a criar caballos,

20 años.

Menudo cambio.

Una vida tranquila.

Ya ves ...

soy demasiado mayor para ser lo que era,

un romántico y anticuado bandido.

Haberte hecho hacendado también.

Ahora serías rico en vez de estar aquí conmigo.

¿Rico?

He sido libre como el viento.

No hay mayor riqueza que esa.

Y también he tenido amigos.

¡Esos no duermen!

Seguro que has matado a alguno no tan amigo.

Nunca tuve que matar a nadie ...

hasta ahora.

Venga, hay que ensillar los caballos.

(HABLA QUECHUA)

¡Les deben pagar mucho dinero!

¡No conozco a nadie capaz de aguantar tanto!

No ha sido buena idea cruzar este salar.

Es el único camino.

Fuera de aquí nos habrían rodeado sin darnos cuenta.

Ahora solo podrán seguirnos

y esperar a que mueran nuestros caballos.

(AGONIZA)

¡Coge el rifle y el agua! ¡Venga! ¡Móntate!

(Disparo)

¡Vamos, venga!

(HABLA QUECHUA)

Tres hombres a caballo.

Aún nos quedan unos minutos.

Aquí tenemos una oportunidad, ¿no? No lo sé.

James ...

me alegro de estar contigo.

¿Sabes? Hasta que te conocí, maldito el día,

pensaba que si iba a morir de viejo sería mejor hacerlo en mi tierra.

¡Pero qué diablos!

Este es tan buen día como otro para morir.

Ese día aún no ha llegado, viejo. ¡Claro que no, hijo!

Nadie muere nunca.

Pero por si acaso será mejor enterrar el dinero

antes de que Patiño lo recupere.

No hay tiempo. Están demasiado cerca.

Van a rodearnos.

Saben que estamos aquí.

¡Dios mío!

¿Qué vamos a hacer?

Escucha.

Coge el caballo fresco y el dinero.

Dirígete al sudeste, siguiendo la cordillera.

Si tienes suerte, llegarás a Tupiza.

¿Qué? Yo cogeré el otro caballo

y me iré al suroeste.

Sus caballos deben estar muy cansados.

Nos veremos ahí. Pero...

Es lo mejor, separarnos. ¡Nos matarán!

Este lugar te matará antes que ellos.

¡No quiero quedarme solo!

Tu caballo aguantará, no temas.

Buen chico. Y recuerda, hacia el sudeste, ¿de acuerdo?

Y no compres una mansión de esas con flores, ¿me oyes?

Gasta el dinero rápido.

Pero...

¡mierda!

(Disparo)

(GIME)

(Disparo)

(GIME)

No te muevas. ¡No te muevas!

(MALHERIDO)

Suéltala, hijo de puta.

(Disparo)

(RESPIRA ENTRECORTADO)

(RESPIRA ENTRECORTADO)

¿Cuántas veces fuimos juntos de cacería, amigo?

Puto español...

(Disparo al aire)

(Disparos)

(MALHERIDO)

¡Sube, Sundance!

Ya no nos persigue nadie.

Creen que seguimos en el corral. La bala sigue dentro.

¿Crees que el chileno y el gringo aún viven?

No, cuando los encuentren creerán que somos nosotros.

Entonces, somos libres.

Estar muerto me gusta. Joder, si lo hubiera sabido antes...

Dame la mano, Sundance.

Debí haberme ido con Etta y el bebé.

Un hijo es más de lo que han hecho muchos,

¿no crees?

¿Qué te hace pensar que es tuyo, perro del desierto?

Da lo mismo. Seguirá siendo mío.

A las montañas. Crucémoslas y volvamos a casa.

Maldito ejército boliviano. Nunca he visto disparar peor.

(Puerta)

Maldito medicucho. Ya le dije que le pagaré.

Estaba muy bien en el bar.

-No es por eso que os llamé. Señor Mackinley, pase, pase.

Cuando usted trabajaba para los Pinkerton,

usted vino aquí a Bolivia persiguiendo unos bandidos, ¿verdad?

-Vaya, magnífico. He encontrado mi memoria.

Resulta que es un maldito matasanos boliviano.

-Si recuerdo bien, usted siempre dijo que los hombres

que mataron en San Vicente no eran sus bandidos.

Quizás tenía usted razón. No está demasiado borracho, ¿verdad?

-¡Que le jodan!

-Ahora vamos a ver si usted estaba en lo cierto o no. Mire.

-Virgen Santa.

Por el amor de Dios, es él.

-Es él, ¿verdad? -Sí.

-Butch Cassidy.

-Todos me pedirán perdón. Todos esos cabrones.

¿Qué tiene?

-Una herida de bala, deshidratación y fatiga.

Solo necesita descansar.

-Descansar...

Aquí estamos.

Tú y yo.

(TOSE)

(TOSE)

(GRITA) ¡Agua!

Tiene mala pinta.

Incluso peor que la última vez que nos vimos.

¿Qué diablos hace usted en Bolivia? ¿No tiene nada mejor que hacer?

¿Y dónde está mi pistola?

¿Cómo debo llamarle?

Se me conoce por Blackthorn, ¿qué importa?

Importa, claro que sí.

Yo nunca le di por muerto.

Extraño mundo este,

¿no está de acuerdo, señor Blackthorn?

Ahora soy cónsul honorario.

89 dólares al mes y una casucha con una cama que es pequeña para mí.

Recibo a los pocos americanos que aparecen por aquí.

Compradores de lana, buscadores de oro borrachos

y algún fugitivo. Son muy pocos.

El último pasó hace dos inviernos.

El resto del día miro por la ventana.

Triste historia. No es una gran vida.

No, no lo es, pero no podía aspirar a más.

Hasta hoy. Esta noche pensé que todo podría cambiar para mí.

Que podría comprar incluso una gran cama

y volver a casa sobre ella sonriendo y saludando al pasar.

Pero... Señor Blackthorn,

en estas últimas horas a su lado me he acordado de muchas cosas.

El cansancio, los años de persecución...

Querer cumplir con el deber es no quererme.

Y aquí en este maldito pueblucho he encontrado el descanso.

Un estúpido, pero muy merecido descanso.

Ya...

Supongo que nos hemos hecho viejos. Eso es todo.

Demasiado viejos para seguir jugando.

Nunca fue un juego para mí.

Claro que lo fue. Un absurdo y letal juego.

Nunca lo entendió. Ya no importa.

Claro que lo entendí. Yo era parte de ese juego.

Pero esta vez... Tampoco hay esposas.

Esta vez está usted solo. Nadie vendrá a rescatarlo.

Haga lo que tenga que hacer.

Cójala.

Considérelo una forma de seguir descansando.

Un batallón del ejército está viniendo.

Les avisé yo.

Esto es lo más grande que ha ocurrido aquí desde...

Bueno, desde su muerte. Le llevaré a un lugar seguro.

Se marchará y no volverá jamás.

Así todo seguirá como siempre.

Es usted un grano en el culo.

(GRITA NERVIOSO) ¡Es un puto grano en el culo!

-Aquí hay comida. Gracias.

Por favor, no me robe nada. No.

Iván. No dirás nada, ¿verdad?

No, señor. Usted es mi invitado.

(Campanas)

"Querido Ryan."

"Ahora tengo dinero suficiente para empezar una nueva vida,

tal vez criando caballos o ganado.

He conocido o un viejo amigo de tus padres,

se acuerdan muchos de ellos.

Era gente especial.

Ya no queda mucha sangre como la tuya.

Estoy ya de camino.

No sé cuánto tardaré pero no más de dos meses.

Te quiere, tu tío Butch."

Hola, escribía sobre usted.

Debería haberle dejado morir.

Eduardo Apodaca, ¿es amigo suyo?

¿Lo ha visto?, ¿dónde está?

Va al oeste por los cañones.

Estaba en Tupida, pero se esfumó en cuanto vio

el jaleo que se armaba con su resurrección.

No le he traicionado.

Pero mi ayuda acaba aquí.

¿De qué coño está hablando?

¡Argh!

Maldita chicha.

¿Me está pidiendo dinero?

Métase su asqueroso dinero donde le quepa.

Estaba mejor muerto.

Espero que pronto lo esté.

Yo beberé hasta olvidar esto.

Pero para usted.

No hay licor suficiente en esta mierda de mundo.

En mi época, los forajidos robaban bancos, asaltaban trenes.

¡Jamás habrían robado a familias mineras! ¡No señor!

(GRITA)¿Familias mineras?

Debería de dejar la botella, Mackinley.

Está perdiendo la chaveta.

¡Que le den! Él no robo a las familias mineras.

Robó a Patiño, la vida sullana.

Se lo ha creído.

¿Le engañó y se lo tragó?

Dios, casi me da pena.

Su amigo español no trabajaba para Patiño.

Si no para los mineros.

La mina era de ellos, hace dos años que se la arrebataron a Patiño.

¿Pero dónde estaba usted metido?

No se hablaba de otra cosa.

"Los mineros se enfrentaron a los dueños.

Impagos, asesinatos. Nada nuevo.

Hubo una batalla campal y muchos mineros murieron.

Entonces intervino la justicia

y, este país nunca deja de sorprender.

Les dio la razón a los mineros.

Concediendo la propiedad de la mina a las familias supervivientes.

Aunque no fue una coincidencia claro,

la mina estaba casi vacía.

Hasta el ingeniero español que trabajaba para Patiño,

les apoyó."

(RÍE) Pobres tontos, fiarse de un español.

"Hay veces en que uno desearía estar muerto."

¿No es así?

Hasta nunca, señor Blackthorn.

(Trote)

(Trote)

(Música)

(Niños)

Aquí tiene señor.

-Vamos agarrarlo. No puede andar lejos.

¿Qué le parece Mackinley?

No, no es él.

No es el que escapó de la clínica.

Cassidy murió hace años.

-¿Se ha vuelto loco Mackinley? Usted mismo lo reconoció.

-No era él.

-Claro que es él, este es el hombre que yo dejé en mi clínica con usted.

-Es usted un sentimental.

-Mackinley.

Vamos a comprobar si tiene razón o no.

Saldremos al amanecer y usted viene con nosotros.

(Música)

Vamos. Oh, no.

Joder.

Me vas a ensuciar el traje.

Te dará calor.

Todos creerán que hemos muerto y míranos,

fuertes como robles. Ya.

Robles nevados.

Bolivia. Joder, Bolivia.

Sabía que serías el último.

Todos han muerto y tú...

Estás tan solo y tan lejos de casa.

Mi pobre amigo.

Está bien.

Hazlo.

Es un buen momento.

Hazlo.

(Disparo)

James. (RÍE)

O debería decir, Butch.

El señor Butch Cassidy en persona.

(RÍE) Lo sabía, eso explica muchas cosas.

¿Sabes qué?

En Tupiza, todo el mundo gritaba, que el bandido gringo seguía vivo.

Y yo comprando ropa nueva.

Te imaginas.

Tranquilo, habrán perdido mucho tiempo.

Así que, aquí estamos.

A solo unas horas de la libertad y de la buena vida.

¿Estás bien?

¿No pensarás que te había abandonado?

No podía quedarme allí con tanto revuelo.

Y sabía que aparecerías.

La mina no pertenecía a Patiño.

¿Y tú no te llamas James Blackthorn?

Bueno, todos tenemos secretos.

Las cartas ya están boca arriba.

Tiene razón. La mina ya no era de él.

¿Y qué? Tenía otros dueños.

Dueños de todas formas.

50.000 dólares, eso es mentira James.

Vámonos, mira.

Son tus montañas, casi estamos ahí.

Ahora yo soy tu banda. Tú y yo, James.

Tú y yo. Tú mismo lo dijiste, estabas muerto.

Criando caballos en esa casucha.

Ahora tienes dinero.

Lo has recuperado todo. Tu nombre, tu vida.

Eres una leyenda y aquí estás.

Aquí estás.

Aquí estoy.

(Dispara)

(GRITA) ¡Ahh!

(GRITANO)¡Te has vuelto loco!

¡Hijo de puta!

No tardarán en llegar, esta vez vienen con el ejército.

¡Pero me has disparado!

¡Hijo de puta!

¿Es por el dinero?

¡Cómo puedes cabrón!

Nunca viste la diferencia, ¿verdad?

Por los indios. Por un puñado de dinero.

Por ellos, ¿y qué hay de mí?

¡Yo soy tu amigo, te lo he dado todo!

¡Todo!

¡Te salve la vida!

¡Te he devuelto tu nombre!

¿La diferencia?, ¡qué puta diferencia!

¿Vas a dejarme aquí así hijo de puta?

¿Eso harás?

Está bien.

¡Está bien, devuélveles el dinero!

¡Pero no me dejes aquí, por favor!

Por favor.

¡Maldito serás Butch Cassidy!

¡Podría haberte matado!

¡Podría haberte matado! (LLORA)

¡Te cogerán y te matarán como a un perro!

(LLORA) ¡No me dejes aquí por favor!

# A la horca voy a ir.#

# A la horca voy a ir.#

# A la horca voy a ir.#

(RÍE) Bolivia, joder.

Bolivia.

(Disparos)

No crea que hemos terminado.

Seguiremos adelante.

¿Sabe qué Mackinley?

A este lugar se le conoce por lo fácil que es perderse.

Usted ayudó al gringo.

Nos llevaremos su caballo.

Confió en que el Dios de las montañas le perdone la vida.

Versión Española - Blackthorn, sin destino

15 jul 2018

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