Presentado por: Cayetana Guillén Cuervo Dirigido por: Félix Piñuela

Programa de difusión y promoción del cine español y latinoamericano. Presentado por Cayetana Guillén Cuervo, pretende ser un punto de encuentro entre los profesionales del cine nacional y su público. ''Versión española'' incluye coloquios y emite cortometrajes.

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No recomendado para menores de 12 años Versión española - La Reconquista - ver ahora
Transcripción completa

Nunca te hubiera imaginado en moto.

Sí, bueno, esta es...

es nueva. Antes tenía otra más pequeña.

¿Te acuerdas?

Pero ¿a qué te refieres?

No te acuerdas.

Ábrela.

Nos están mirando como diciendo: "¿Qué hacen estos?".

Bueno, no estamos haciendo nada raro, ¿no?

Es pronto para cenar, pero el restaurante está abierto.

Otras veces no te llamaba porque...

no sabía si iba a ser demasiado raro.

¿Por qué raro?

No sé. Porque es raro, ¿no? O sea...

siempre es raro contigo.

Muchas veces pienso en ti.

Y me pregunto...

cómo te irá todo...

qué estarás haciendo.

En la película que voy montando en mi cabeza, eres bastante feliz.

Normalmente, preferimos quedarnos con la sensación

de que las historias...

no terminan, ¿no?

O sea, preferimos pensar eso, así...

quedarnos con la duda.

Esta mañana...

salí a dar un paseo...

y hacía frío, pero se estaba bien.

Había una luz muy bonita.

Y me he acordado de un paseo...

que di hace nueve años.

Justo antes de marcharme.

Creo que...

necesité dar este paseo para convencerme

de que me tenía que ir.

Yo estaba bastante mal por toda mi historia con Jaime.

Y...

sentí que la única manera de curarme, era marchándome.

Pero marchándome lejos.

Supongo que necesitaba imponer esa fuerza. Demostrar que...

que tenía esa voluntad, ¿no?

Supongo que necesitaba eso y que era una manera de legitimarme ante él.

Y ante mí misma.

Entonces no me lo contaba así, pero era bastante así.

Y...

él...

apareció una noche, así, de pronto.

Vino a buscarme a la salida del teatro.

Había comprado unos billetes sin avisarme.

Había llegado a Buenos Aires. Había averiguado dónde actuaba.

Y me esperó ahí.

En la Vereda.

Y fue bastante shock.

Cuando lo vi ahí, frente de mí, creo que

los dos nos dimos cuenta a la vez que no iba a ser nada fácil.

Se quedó tres días en Buenos Aires.

Y estuvimos...

paseando.

Hablando.

Acostándonos.

Y...

Intentando recuperar lo que habíamos perdido.

Y creo que lo único que conseguimos...

fue asegurarnos de que...

habíamos agotado todas nuestras posibilidades.

Y...

ya no quedaba nada.

Fue bastante triste, la verdad.

Pero...

ahora lo pienso y...

creo que fue bueno.

Creo que...

a partir de entonces pude construir una vida más real en Buenos Aires.

Y empecé a vivir sin estar midiendo cada gesto.

Y sin estar pensándome a mí misma

a través de él. O...

o a través de la idea que tenía de mí misma.

No sé si me estoy explicando del todo.

Perfectamente.

Ya, pero estoy hablando todo el rato yo, ¿no?

Qué mal.

No sé, o sea...

háblame tú un poco.

Cuéntame cosas.

Ah, ¿sí? ¿Qué...?

¿Qué quieres que te cuente?

Eh...

No sé, si...

¿Van a cenar?

No, de momento no. No.

Yo quería otra cerveza.

Cerveza. Y yo estoy bien, por ahora. Gracias.

Vale.

¿Sigues escribiendo?

Sí. Escribo.

Pero sobre todo, traduzco.

Me gano la vida traduciendo libros.

Y ¿ya no escribes cosas tuyas?

Sí.

Pero me gusta traducir.

No sé.

Traducir también es escribir.

Y no tienes que estar preocupado de crear una estructura nueva.

Una forma tuya. No tienes que poner nada demasiado íntimo.

O sea, que te gusta ocultarte detrás de las palabras de los demás, ¿no?

Bueno...

Me gusta transmitir a otros

ideas de otro.

Pienso que es una forma de transmisión bonita.

Me gusta.

(AFIRMA)

Doy clases particulares a chavales, de inglés.

(DUDA)

Muchas gracias.

Y... Bueno, a hijos de amigos de mis padres.

(RÍE) En casa. Sí.

Y sigues con... (DUDA)

¿Clara? Clara, sí.

De hecho, acabamos de mudarnos a vivir juntos.

Ah. La casa nueva, ahora.

¿Y qué tal?

Bien. Muy bien.

¿Vais a tener hijos?

Yo creo que sí.

Lo tienes muy claro.

Bueno, ella es la que tiene más dudas, ¿no?

De tenerlos ahora, me refiero.

(AFIRMA)

Bueno, supongo que te puedes plantear esas dudas cuando sabes

que estás con la persona con la que quieres tenerlos, ¿no?

A veces dice que el mundo es una mierda

y que no debemos seguir colaborando.

Ese tipo de cosas.

¿A qué se dedica?

Es psiquiatra.

(RÍEN)

Guau. (RÍE)

Pero entonces debería tener un poco de fe en la humanidad, ¿no?

Sí.

Depende del día, en realidad.

Hace un año que termino el MIR,

ha empezado a trabajar en un hospital

y a veces le toca guardia y vuelve después de toda la noche

y te cuenta cada cosa que...

Cada vez cuenta menos en realidad.

¿Y tú estás con alguien?

No.

(RÍE)

Hace tiempo que no.

Tengo historias y eso, pero...

Hace tiempo que estoy sola.

Bueno.

Tampoco has creído nunca en la pareja, ¿no?

(RÍE) ¿Por qué dices eso?

No, por nada.

Me voy un momento al baño. (RÍE)

¿Van a cenar?

No, ¿tú? No.

Yo no. No. Yo otro té, a lo mejor.

Bueno, ¿tienen Fernet?

¿Internet? (RÍE)

No. ¿Fernet-Branca? No, ¿no?

No. Pues un...

¿Güisqui?

Güisqui, sí.

Vale, pues un güisqui solo. Sin hielo, ni nada.

Así. El que tengáis está bien.

Vale. ¿Y...?

Y para mí... (DUDA)

No sé. ¿Tienen algún licor de aquí?

¿Algún licor chino?

Licor de arroz. ¿Licor de arroz?

Perfecto. Uno.

¿Sí? Sí.

Vale. Genial.

¿Fernet? Es una bebida italiana.

Sí, de ese toman mucho en Argentina.

Está ahora como de moda. Era una bebida de viejos

y sabe a medicina.

Está muy buena.

No se parece en nada al güisqui.

No sé por qué he pedido güisqui, en realidad.

Oye...

Me he quedado pensando

en eso que has dicho antes de lo de que no creo en la pareja.

Ah, bueno. Pero no le tienes que dar importancia.

No. No, no. (RÍE) No es que le dé importancia.

O sea, porque no es verdad.

Para nada, ¿eh? ¿No?

No, lo que pasa es que cuando...

Hay una base científica.

¿Una base científica? (AFIRMA)

Tengo un amigo, que su padre es neurólogo y que siempre me dice

que somos seres totalmente autónomos, ¿no?

Profundamente individuales.

Y que no hay ninguna teoría científica

capaz de sostener la idea de la pareja.

Y creo que a mí la pareja, precisamente, me interesa por eso.

Porque es absurda, porque va contra natura.

Y...

Y la gente que está sola me suele caer mal.

Y todos me acaban pareciendo unos egoístas.

Y, o están locos, o intentan

ocupar su tiempo con algo

que les dé un poco de sentido a todo.

Y es que es insano.

Y yo no quiero eso.

Y...

Y es verdad que estoy sola y que da miedo.

Porque le agarras el punto, ¿sabes? (RÍE) Y ahora

puedo estar con gente que me gusta más o que me gusta menos

y que me da lo que necesito algunas noches

y algunos días. (RÍE) Seguro, seguro.

Y eso es bonito, ¿no?

Es muy bonito.

Vamos, que estoy desatada. Estoy garchando como una loca.

(RÍE)

¿Garchando?

Sí, garchar.

Quiere decir follar.

Y desde que estoy en Madrid, pues cada noche me he estado liando

con uno, así metódicamente, y esta noche pues te tocaría a ti.

(RÍE) (RÍE)

(RÍE) Perdón.

(RÍE) Perdona.

(RÍE) (SUSPIRA)

(RÍE) (RÍE)

Vale.

(RÍE)

¿Quieres que pidamos algo de cenar, o... ?

(DUDA)

¿Qué hora es?

Las 20:45.

Hostias...

Es que... (DUDA)

Te vas a reír, pero...

(TARTAMUDEA)

Es que, como no sabía muy bien lo que íbamos a hacer, pues...

¿Te acuerdas de mi padre?

Claro, claro. (RÍE)

Bueno, pues es que va a dar...

Vamos, da un concierto ahora, aquí cerca

y tengo que ir, porque... No, claro.

Hace un montón que no lo veo tocar

y ayer quedé con él y le prometí que iba a ir.

Y tengo que ir sí o sí.

Pero no sé, si...

Si te apetece venir...

Puedes venir, si quieres. No sé.

Si no es raro.

Vale.

¿Seguro? Sí, me apetece.

¿Sí? (RÍE)

Pues...

Sí. Lo único...

Claro, que tienes que avisar a Clara.

Sí, pero puedo...

No sé si la llamo o...

Y...

¿Y qué le vas a decir?

Nada. Que voy a un concierto contigo.

Muy bien.

Vale. Pues, ¿pagamos?

¿Eh? Sí. Sí, claro.

Es gracioso.

Ahora me está gustando esta sensación de la Navidad.

Así con el frío

y las luces.

La lluvia...

En Buenos Aires es verano. Es muy distinto.

Debe de ser rarísimo, ¿no? La Navidad en verano.

Para ellos es lo normal. (RÍE)

Hay menos luces y menos adornos.

Y, de repente, te encuentras la típica imagen de Papa Noel.

Y comes turrón,

pero te estás bañando en una piscina. (RÍE)

Oye, ¿te apetecen unas castañas?

¿Castañas? Vale. (RÍE)

La manzana me das.

-Yo quiero un maíz. -¿Un maíz?

Un poquito de sal, ¿no?

Hace que no como castañas desde que tenía 11 años.

Venga.

-¿Ya? -Adiós.

Gracias. A mí me encantan.

Hola. Una docena, por favor.

Temo haber vivido mi vida como si ello fuera un simulacro.

Y he sido un mal actor confiando en la noche del estreno.

Pero qué vida será la que prolongue o dé segundas funciones,

si en ella todo es rol improvisado y relleno.

Temo haberme pasado la vida reuniendo el valor que me falta

y declarando intenciones solemnes frente a un espejo.

Dejando las cosas para una mejor ocasión

que no llega.

En el fondo he estado siempre en babia

y con la mente muy lejos.

Y ahora es tarde,

algo tarde.

Pues temo ir ya malherido.

Temo haberme consumido

como si yo

tuviera el don

de vivir

dos veces.

Dos veces.

Temo haber vivido mi vida como si ello fuera un simulacro.

Como si yo tuviera el don de vivir por mí dos veces.

De haber dejado a un lado

la que importa en prenda de una vez futura,

y haber malgastado en borradores la presente.

(Aplausos)

Muchas gracias. Muchas gracias.

¡Toca este álbum!

No. Este álbum no lo toco ya.

Nunca. Nunca la toca. Nada. Jamás.

Voy a tocar

una canción muy antigua.

Que compuse hace muchos años.

Una canción romántica. Un poco cursi, quizá.

Pero bueno, a ella le gustaba.

Es para una señorita que está aquí entre nosotros.

Dedicada especialmente para ella.

"Somos siempre principiantes".

(RÍE)

Y ahora que están al fin vencidos, sentados frente a frente,

¿quién de los dos se atreverá a romper el silencio

que los envuelve?

Ella abisma la mirada en el suelo y él en sus ojos, alma adentro.

Con la esperanza del reencuentro.

Con la esperanza del reencuentro.

¿Sabrán repetir después las palabras

que se dicen los amantes,

y ponerlas en los labios como nunca dichas antes?

El mundo encierra y el cielo pertenece a quien las diga.

Por eso cuestan la vida.

Por eso cuestan la vida.

Somos siempre

principiantes.

Somos siempre principiantes y el amor no acaba.

Duras penas. Eso nos depara.

Porque nadie sabe nada de su propio amor.

He aquí los prisioneros de la eterna ceremonia

Qué incomprensibles parecen sus leyes,

qué lejos queda en la memoria.

que un día fui portador de ese fuego

y visité estos mismos reservados

donde amé y a veces fui amado.

Donde amé y a veces fui amado.

Pero el tiempo vuela

y no se hará esperar la hora triste que les separa.

Tal vez el tiempo les dé también la costumbre de una misma cama.

Los tranquilos jardines del tedio,

o el infierno del hastío.

No trae otra cosa el río.

No trae otra cosa el río.

Somos siempre

principiantes.

Somos siempre principiantes y el amor no acaba.

Duras penas. Eso nos depara.

Porque nadie sabe nada de su propio amor.

No, nadie sabe nada de su propio amor.

No, nadie sabe nada de su propio amor.

(Aplausos)

Muchas gracias. Muy amables. Gracias.

Me gustaría tocar una canción nueva que tengo.

Una canción que he hecho

hace poco, encerrado en una ermita.

Te queremos.

-Mogollón. -Gracias.

(RÍE)

Se titula: "Arcadia en flor".

¿Eso de la ermita es verdad?

Vamos ahí.

"La alegría de vivir".

Toca "La alegría de vivir".

Trizas de un corazón.

Pavesas al viento.

Diminuto fragmento

de una vieja emoción.

Cosas que no lo son,

hojas secas finales,

cayendo en lentas espirales.

Pompas de jabón.

Y ni siquiera sientes pena.

Esos de ahí...

Sino la pena de no sentir dolor.

¿Quiénes? Esa pareja de ahí.

Y sin embargo, debe estar la Arcadia en flor.

Debe estar la Arcadia en flor.

Tras de las puertas de bronce del tiempo.

¿Qué tal? Muy bien.

¿Todo bien? Sí, muy bien.

¿Qué te ha parecido? Muy bien. Ha estado muy bien.

Bueno. ¿No te ha gustado?

Un poco a la "remanguillé", ¿no? Que no, está muy bien.

Bueno, necesito un trago, pero fuerte.

(RÍE)

Perdona, ¿eh? ¿Me disculpas, por favor?

Perdona, sí. Que...

¿Papá? Sí.

(DUDA) Daniela, por favor.

Esa botella de Oporto mía que tengo reservada.

Por favor. Ese Oporto tan bueno.

Papá. Sí.

Que he venido con Olmo. No sé si te acuerdas de él.

Hola. (DUDA) Sí.

Olmo, encantado. Mucho gusto. Encantado.

Felicidades, porque me ha encantado el concierto.

Bueno. Enhorabuena, de verdad.

Muchas gracias. De verdad.

(RÍE) Muchas gracias.

No sé si te estás acordando de él, del instituto.

Olmo. (RÍE) Ha pasado mucho tiempo.

(RÍE) Que no, que sí.

¿Olmo? ¿"Novecento"?

Sí, soy yo. (RÍE) (RÍE)

Qué nombres poníamos entonces.

Yo le quería haber puesto a Manuela, Bárbara.

Y su madre se empeñó en ponerla Manuela

solamente porque nació el 18 de junio.

El 28, papá. Bueno, el 28.

(RÍE)

Bárbara. (ACENTO FRANCÉS) Barbara. (RÍE)

¿Sabes? Como la cantante francesa. Mi cantante favorita.

(ACENTO FRANCÉS) Barbara. (AFIRMA)

Genial. No sé si te gusta. Sí.

¿Queréis un Oporto?

Yo voy a tomar uno, sí. No, yo no.

¿No quieres? No, tranquilo.

¿Tú quieres? Para mí, sí.

Daniela. De la misma botella, por favor. Y en vaso.

En copa nunca.

Necesito aire.

Solo quiero el aire que vos respiras

y desde lejos me mandas.

Llega este mensaje.

Llego un poco tarde

para ver el sol

que ahora ya no se ve más.

Mándame un poco de tu Buenos Aires.

Muéstrame un poco de tu Buenos Aires.

Cuéntame un poco de tus Buenos Aires.

Tráeme un poco de aire.

¿Qué día te vuelves?

El 9.

Después de Reyes.

Pero ¿estás bien allí?

Sí.

No me puedo quejar.

Y si viniera a Madrid no sabría muy bien lo que haría.

Tampoco quiero vivir en casa de mi madre.

Pues yo creo que si me fuera a algún sitio me iría a Japón.

Una cultura completamente distinta.

Un idioma de estos de no entenderlo nada.

Ya, porque tú prácticamente no has salido nunca, ¿no?

No, no mucho, Alba.

Mira ese del globo rojo en la tormenta. ¡Qué bonito!

Es...

es un amanecer, ¿no?

¿Qué pasa? Nada, que...

Es que llevo todo ese rato pensando que...

que desde que me ha dado la carta...

(RÍE) Es que...

Perdón porque...

no sabía cómo reaccionar, no...

Me parece que estaba ahí clavado, no sabía...

(RÍE) Ya. Me he sentido como...

Sí, reconocía lo que leía, pero no...

(RÍE) Ya, pero bueno, que no pasa nada porque no te acuerdes.

Yo... tampoco me acuerdo de nada, en realidad.

Solo que estos días estando en casa de mi madre

así revolviendo pues...

he encontrado un montón de cosas nuestras y...

y había más, eh, pero...

esa carta en concreto

me ha hecho mucha gracia.

A ver, déjamela.

(RÍE) ¿Necesitas leerla o qué?

Sí, sí, déjamela.

(RÍE) Bueno...

(RÍE)

(MURMURA)

"Pero nosotros sabemos algo que los más mayores no pueden saber.

Ni siquiera nosotros mismos de mayores".

Eso es muy bueno. Muy bueno.

Y si supiera lo que quiere decir porque...

Pues eso precisamente que

nosotros entonces éramos más... Mira. "Podríamos imaginarnos

ese futuro cuando tengamos 30 años.

30 años, por ejemplo.

El doble de nuestra vida ahora y somos distintos porque

nos habrán pasado muchas cosas". Si lo lees así con...

con esa... desgana, ese tono de mierda, pues, normal, no...

O sea que no tiene ninguna gracia. ¿Qué tono?

Ese es el tono justamente. No, no.

Ese no es el tono. Yo...

No, no, olvídalo, ¿eh? Tú lo escribiste desde otro lugar.

Claramente. No sé.

Léelo bien. "Podríamos...".

¡Léelo bien! "Podríamos...".

Bueno, léelo tú. A ver, tú sabes cuál es el tono, a ver.

Bueno... "Lo importante...".

"Lo importante...". (RÍE)

"Es creer en nosotros ahora". (SUSURRA) Venga...

"Porque...". ¿Qué? Joder.

"Porque eso nos dará fuerza en un futuro".

Parece mentira. "Creo que lo que tú ves oscuro,

es la vida que aún no ha pasado

como un túnel... como un túnel que tienes que cruzar. (RÍE)

Pero al otro lado seguro que vuelve la...".

No te rías. No, aquí se me fue.

"En algún momento...". Bueno...

"Da un poco de miedo...". La metáfora está bien.

Una metáfora muy barata. Esa parte me gusta.

"Da un poco de...". Déjame.

No, no, que es mía. Además...

Esto es muy incómodo. No, no.

Tío, que no... Déjame, hombre.

"Hasta hace dos meses apenas

no creo que nos hayamos conocido demasiado pronto.

Creo que nos hemos conocido en el mejor momento

de nuestra vida".

(RÍE)

Tío, creo que deberías coger la carta y destruirla

para que no queden pruebas.

Lo raro es que la hayas conservado tú.

Pero ¿cómo? ¿Tú no conservas mis cartas o qué?

Bueno, sí, las tendría que buscar...

¿No sabes dónde están? Sí, las tengo que buscar.

Tío, ¿cómo puedes ser tan pusilánime y capullo?

¿Sabes qué deberíamos hacer? Deberías ir a tu casa ahora

y recopilar todas las cartas de nuestra historia de amor

y deberías dármelas mañana mismo porque seguramente sean

las únicas putas cartas que valen la pena

en estas dos partes... Sí, sí.

Que una claramente está coja y es una caca.

Me parece una excusa perfecta para que nos volvamos a ver.

Ahora... tomamos algo, ¿no? No.

La noche es joven. (RÍE) No, tío.

No quiero tomar nada contigo. Sí, hombre, vámonos a un bar, ¿no?

(Música pop)

Ve para allá que ahora voy yo.

(RÍE)

Hola, buenas. Hola, ¿qué quieres tomar?

Eh, ¿tienen Fernet aquí? ¿Tenéis Fernet?

Sí. Sí.

Uno. Dos.

¿Con Coca-Cola? ¿Con Coca-Cola?

Sí. Con Coca-Cola.

¿Seguro?

¿De verdad piensas que el mejor momento

de tu vida haya pasado?

No sé.

Sí, podría ser.

12 euros, chicos.

No, no. ¿No?

¿Me invitas?

Gracias.

Gracias.

(GRITA) ¡Media hora!

Esto no te lo he contado nunca.

Pero cuando tú y yo nos separamos definitivamente

y te fuiste con Carlos, yo estaba tan mal

que mi madre me llevó al médico.

No. Claro, no sabían qué hacer conmigo

porque yo estaba muy deprimido y mi madre no me entendía.

Claro, no me entendía porque yo no le contaba nada.

(RÍE) Y me acuerdo del médico.

Cuando yo estaba en su consulta con él solo y, de repente,

me preguntó: "¿Qué te pasa?". ¿No?

Y yo le dije: "Pues que estoy deprimido.

Estoy deprimido porque...". Fue la primera vez,

de hecho, que le conté a alguien lo que me pasaba de verdad.

Le dije: "Estoy deprimido porque estoy enamorado

y es un amor... que no es correspondido

y que... estoy triste por eso".

(RÍE) Pero si me empujaste tú a que me fuera con él.

Lejos de ti. ¿No te acuerdas?

No sé. Yo no podía luchar contra eso.

No sé, yo no provoqué nada. En todo caso, lo precipité.

Solo nos faltó casarnos y hacer de cura, tío.

¡No me jodas!

¿Te das cuenta de cómo eres?

Bueno, yo creo que en parte soy como soy gracias a ti.

¿Qué? Que, en parte,

creo que soy como soy gracias a ti.

O bueno, por tu culpa.

(RÍE) En realidad, sabía que podía cambiarte muchísimo más

de lo que te cambié al final. Yo quería cambiarte así

y te cambié así.

Sí. Yo iba detrás de ti y hacía lo que podía, ¿no?

Pero tú ibas como siempre por delante de todos, ¿no?

La música que escuchabas,

la ropa...

Lo raro... es que alguien como tú se dedicara a...

O sea, es que tenías que ser vanguardista hasta en eso.

(RÍE) ¿Qué dices, tío?

No tenía idea de nada. Yo sabía dos cosas

e intentaba aplicarlas así como podía,

pero yo era superinsegura en realidad.

Perdona, te recuerdo que yo era tan tímido

que cuando empecé el colegio los profesores llamaron a mi madre

y dijeron, o sea: "Perdónenme, su hijo no puede continuar aquí.

Tiene que ir a un centro de educación especial".

Es que... creían que era mudo. (RÍE)

No hablaba nada.

(RÍEN)

No me lo puedo creer.

¡Qué fuerte! ¡Qué fuerte!

¿Qué haces aquí?

Oye, que dice Cris que vayamos a otro lado,

que este sitio lo cierran ahora. Es genial, hacía muchísimo tiempo

que no la veía. Oye, que vamos a un sitio

que van a bailar

y tenemos que ir con ellos, si no, no nos pueden abrir.

Es que yo no sé bailar. No me gusta.

Ya, tío, pero da igual, yo tampoco. No sé.

¿Dónde vamos sino?

¿Por qué no vamos tú y yo a tomar algo a otro sitio?

¿O compramos unas latas y las bebemos ahí en la plaza?

Ya, pero no sé, hace frío, ¿no?

No, tío, pero... Ya...

Vamos a bailar que va a molar.

Bueno, ¿qué? En serio, confía un poco.

¿Vamos o qué? Lo intento convencer, no se deja.

No seas rancio. Luego...

No seas rancio. No sé bailar.

Va. -Yo tampoco, ni idea.

(A LA VEZ) Él es profe. El profe.

Y nos va a enseñar, ¿a que sí? Ádrian.

Ádrian. (A LA VEZ) -Ádrian.

A ver, estoy con la moto un poco...

un poco lejos y luego me va a dar como pereza volver a...

Creo que me voy a retirar. Está cerca, ¿no? Al lado.

-Chicos, está... -A un par de manzanas.

Vamos, ¿no? Sí.

-Venga, vamos. -Vamos.

Venga, ¿vamos?

Anímate, venga. Venga, va.

Venga, vamos. (A LA VEZ) Venga.

(CANTURREA)

Te va a encantar, ya verás.

Bueno, la música es superguay. Ya.

No sé bailar.

(Música jazz)

(VOCIFERAN)

(Música jazz)

(EXALTADOS)

(GRITAN)

(GRITAN)

(GRITAN)

(GRITAN)

(GRITAN)

(GRITAN)

(GRITAN)

(SILBA)

¡Uh!

(EXALTADOS)

(RÍE)

¡Vamos!

(GRITAN)

(GRITAN)

(APLAUDEN)

(JADEA)

(RÍE)

¡Flipado!

¡Ah!

(Saxofón)

¡Es increíble!

¡Es increíble!

(RÍE) O sea... No.

(RÍE)

(Saxofón)

(Música folklore)

Trizas de un corazón.

Pavesas al viento.

Diminuto fragmento

de una vieja emoción.

Cosas que no lo son,

hojas secas finales,

cayendo en lentas espirales.

Pompas de jabón.

Y ni siquiera sientes pena.

Sino la pena de no sentir dolor.

Y, sin embargo,

debe estar la Arcadia en flor.

Debe estar la Arcadia en flor.

Detrás de las puertas de bronce del tiempo

debe estar la Arcadia en Flor.

Pero ¿dónde?

Cenizas al mar.

Espuma del agua.

Formas de olvido que fragua

en cada quien el azar.

Insensible pasar

del tiempo en las cosas.

Palabras borrosas

que te hicieron llorar.

Y ni siquiera sientes pena.

Sino la pena de no sentir dolor.

Y, sin embargo,

debe estar la Arcadia en flor.

Debe estar la Arcadia en flor.

Tras de las puertas de bronce del tiempo,

amor mío,

debe estar

la Arcadia en Flor.

Pero ¿dónde para el cerezo en su esplendor?

¿Dónde para el áureo pastor?

¿Dónde para los rojos frutos del estío?

¿Dónde para tu risa, amor mío?

¿Dónde para el tigre que duerme junto a su presa?

¿Dónde para el mirlo que regresa?

¿Dónde para el manantial de tus bellas horas?

¿Dónde para las palabras que rememoras?

¿Dónde para la novia que en los verdes prados

girando aún está con los ojos vendados?

¿Dónde para la rosa, dónde para el espino?

¿Dónde para el dulzor de las fuentes de vino?

¿Dónde para el albedrío de toda criatura?

¿Dónde para la inocencia desnuda?

Debe estar la Arcadia en flor.

Debe estar la Arcadia en flor.

Tras de las puertas de bronce del tiempo, amor mío,

debe estar

la Arcadia en Flor.

Pero ¿dónde?

¿Dónde, amor mío?

Luces fatal.

Date una ducha, ¿no?

Buenos días.

Buenos días.

¿No me vas a contar nada?

¿Qué tal anoche?

Bien, bien.

Un poco,

un poco de locura, ¿no?

Pero bien.

Cuando me mandaste el mensaje de que ibas al concierto del padre

me pareció surrealista. Es que fue muy surrealista, ¿no?

La gente que había en el concierto, la...

(TITUBEA)

Estuvo bien verlo.

¿Te acuerdas

del libro que yo tengo de Leonard Cohen?

¿De las canciones traducidas?

(ASIENTE)

Me lo regaló ese tío.

Me hacía gracia

que traducían

"giving me head on the unmade bed"

como dándome cabezadas en la cama deshecha.

Luego hubo una versión más cuidada.

Y ahí ya

lo traducían bien, ¿no?

Como

haciéndome una mamada en la cama deshecha.

Creo que fue mi primer instinto de traductor.

¿Una mamada? Está muy bien.

¿Y os habéis liado?

No, no.

No.

Pero he bailado.

¿Has bailado?

Bailado.

Con una abogada.

¿Con una abogada?

Una abogada simpática

que me contaba que por las mañanas iba a los juicios

y por las tardes era profesora de swing.

¿Has bailado swing en el concierto del padre?

No, no.

Nos fuimos a otro sitio

que había que entrar como por un portal.

Había que llamar por teléfono.

Y nada.

Era un sitio que estaba como... todos bailando, ¿no?

En un momento dado

la gente daba palmas e hicimos un círculo.

Y la gente salía a bailar al centro.

Y yo

salí al centro.

En defensa propia,

no me quedaba otra opción.

Y,

y estaba en el centro

y tuve la sensación de...

Me aplaudieron.

Me aplaudieron mucho.

¡Qué fuerte!

¡Qué fuerte!

Y con Manuela ¿qué tal?

Bien, no sé.

De hecho

nada más vernos me entregó una carta

que yo le había escrito a ella con 15 años.

Y yo no me acordaba de la carta ni nada.

¿Y qué ponías en la carta?

Imagínate que cosas que escribíamos con 15 años, ¿no?

Tonterías.

Bueno, si te la ha dado sería importante.

No, de verdad.

Yo creo que me la dio para ver qué cara ponía yo cuando me la daba.

Para provocarme.

El primer amor siempre es importante, ¿no?

Yo me acuerdo de mi primer novio, bueno novio...

Yo estaba enamorada de él desde que tenía como 11 años.

Y él no me hacía ni puto caso.

Estuve años detrás de él.

Y luego, en realidad, no estuvimos juntos tanto tiempo.

Pero, le tenía como idealizado, ¿sabes?

Y la última vez que nos vimos tendríamos como 19 años.

Yo me acuerdo que le miraba y pensaba:

"¿Cómo alguien puede cambiar tanto en tan poco tiempo?".

Me pareció un horror.

Era como si no fuese la misma persona.

No sé. Me miraba y ya no.

Ya no.

Pues, para mí ella está igual.

Bueno, han pasado mil cosas en todo este tiempo.

Pero para mí sigue siendo la misma.

Entonces ella se queda unos días y se vuelve a Buenos Aires.

Se vuelve el 9.

El 9 ya.

¿Y vais a volver a quedar?

No.

No creo.

Bueno, vamos a la exposición, ¿no?

¿Qué dices? Estás hecho mierda.

No. Quiero ir.

Vete a dormir. Luego vemos.

No, no quiero dormir.

Quiero ir contigo a la exposición, me apetece.

¿Seguro? Claro.

Lo habíamos hablado, ¿no?

Bueno.

Me doy una ducha y vamos.

Vale.

¿Ya estás?

¿Ya vamos? No.

No vamos.

Perdón.

Que no voy. Acuéstate.

No, yo me quedo aquí.

Venga, va.

¿Voy a tener que quitarte los zapatos?

(BALBUCEA) (RÍE)

¿Tú qué hiciste anoche?

Nada.

Fui a tomar un café con Andrea y me vine a casa.

Estuve leyendo "La montaña mágica".

¿"La montaña mágica"?

Sí.

Bueno, te conté, ¿no? Que tengo este paciente obsesionado

que lo lee, lo lee y lo lee. Y solo habla de eso.

No sé.

Me dio curiosidad.

Es curioso, ¿no?

Como alguien supuestamente sano

puede estar obsesionado con querer estar enfermo.

Que lo cuiden.

Evadirse del mundo.

(CONVERSAN)

Después, coge y se tira de un campanario.

Después hace que la atropelle un coche.

Y al final, harto, le dice a la chica: "Creo que soy Dios".

¡La cara!

Es que está supernerviosa.

Hola.

-Vamos al lago y luego ya veniros. -Sí, vamos.

Adiós.

Hola. Hola.

¿Qué tal? Bien.

Bueno, que vamos, ¿no?

¿Por qué no te has querido subir en el Top Spin?

¿Te da miedo?

Una amiga me contó que su primo trabajó allí el verano pasado.

Y que sacaba una paga extra con todas las monedas que recogía

por el suelo y en el césped.

No sé. Yo prefiero las atracciones de tierra.

El pasaje del terror, por ejemplo.

Yo con el pasaje sí que no puedo.

Eso sí que me da miedo.

No es la altura, es algo que se te mete en la cabeza.

A mí me gusta.

Quiero decir, siento que dependo más de mí.

Voy pisando el suelo.

¿Y no te molesta que esos cabrones te empujen,

te cojan del tobillo y te griten en el oído?

Sí, puede ser. Me hacen gracia los actores que trabajan ahí.

Lo hacen muy bien.

Tú también eres un poco gracioso, ¿sabes?

Eres soso pero gracioso.

En el insti, siempre que te miro estás un poco ausente, ¿no?

Así, en plan misterioso.

Solo te veo contento cuando juegas al baloncesto.

Está bien eso.

Juegas muy bien, además.

Pero siempre me pregunto por qué no hablas más con la gente.

Entiendo que seas tímido.

Yo también lo soy aunque no lo creas.

Pero precisamente por eso hablo todo el rato.

Esa es mi teoría.

Los tímidos hablamos todo el rato porque tenemos miedo al silencio.

Así que si mi teoría es cierta.

Tú no serías exactamente un tímido.

Eres otra cosa.

Por eso me intrigas, no sé.

En realidad, creo que eres bastante seguro de ti mismo.

Aunque disimules.

Además, no tienes hermanos, ¿no? No.

Eres hijo único, como yo.

Se supone que los hijos únicos somos caprichosos y malcriados.

Pero no siempre tiene por qué ser así.

Mi madre pasa de mí y llamo su atención cuando hago algo mal.

Y para meterme la bronca.

Es igual con mi padre.

Pero mi padre es bastante desastre en general.

Es genial, pero es un desastre.

A veces pienso que sería mejor si se separasen.

No sé por qué no lo hacen, creo que es por mí.

Y me dan ganas de decirles: "Oye, que por mí no sigáis".

¿Tus padres qué tal se llevan? Están separados.

Qué guay, ¿no? ¿Y qué tal?

Bueno, a mi padre ya casi no lo veo.

Ya.

¿Vamos?

Carlos dice que pegamos.

¿Tú y yo?

Sí, tú y yo.

¿Te lo dijo a ti también?

(DUDA) Sí. ¿Sí?

Sí, más o menos.

¿Más o menos?

Más o menos.

Ha molado el día.

Sí.

Me gusta hablar contigo.

Y estar aquí contigo.

A mí también me gusta.

Te escribo durante el recreo porque no me apetece salir al patio.

Y tienes que disimular.

Prefiero estar aquí, pensar en nosotros.

Quería hablarte de un libro.

De los que me recomienda mi madre diciéndome que no es para mi edad.

Que tendría que esperar.

Creo que lo hace a posta para picarme.

Porque basta que me diga eso para que empiece leerlo.

Se titula "Crímenes imaginarios", de Patricia Highsmith.

Mi madre tiene otros libros suyos, pero este me atrajo por el título.

El protagonista es Sidney.

Y vive con su novia, Alicia.

En una casa apartada, en un pueblo.

Están bien, pero no tienen mucho dinero y viven con lo justo.

Alicia es pintora, pero no vende sus cuadros.

Y Sidney no acaba su novela, ni tampoco le compran sus guiones.

Y en un momento, Alicia decide irse por un tiempo.

Se supone que vuelve a casa de sus padres, pero no está claro.

El caso es que Alicia desaparece, y nadie sabe dónde ha ido.

Tampoco Sidney.

Y una noche

se le ocurre la idea de coger una alfombra

y enterrarla en un bosque.

Es algo muy raro.

Porque mientras carga la alfombra, Sidney empieza a imaginarse

que dentro de la alfombra va el cuerpo de Alicia.

No sé si te gustan estas historias.

Hay una canción de mi padre que dice en una estrofa:

"¿Sabrán repetir después

las palabras que se dicen los amantes

y ponerlas en los labios como nunca dichas antes?

El mundo encierran y el cielo pertenece a quien las diga.

Por eso cuestan la vida.

Por eso cuestan la vida.

Somos siempre principiantes.

Somos siempre principiantes y el amor no acaba.

Duras penas:

eso nos depara.

Porque nadie sabe nada de su propio amor".

Y ahora que están al fin vencidos, sentados frente a frente,

¿quién de los dos se atreverá a romper el silencio

que los envuelve?

Ella abisma la mirada en el suelo y él en sus ojos, alma adentro.

Con la esperanza del reencuentro.

Con la esperanza del reencuentro.

He aquí los prisioneros de la eterna ceremonia.

Qué incomprensibles parecen sus leyes,

qué lejos queda en la memoria.

Que un día fui portador de ese fuego

y frecuenté estos mismos reservados

donde amé y a veces fui amado.

Donde amé y a veces fui amado.

Somos siempre

principiantes.

Somos siempre principiantes y el amor no acaba.

(Puerta)

Duras penas: eso nos depara.

Porque nadie sabe nada de su propio amor.

¿Sí? ¿Que no habéis salido al final?

No, si estamos aquí. Ah, vale.

Yo salgo otro ratito. Vale.

Tu padre no sé cuándo llegará. Vale, adiós.

¿Les da igual que nos quedemos solos?

Si tienes 15 años y pretendes escapar,

con eso basta y sobra para hacerlo.

Podrías irte antes de que estas luces de ciudad

se apaguen para siempre sin remedio.

Podrías cambiar tu nombre por otro que suene mejor.

Acabar con tu linaje de una vez por todas.

Apuntarías en un cuaderno un nuevo código de honor.

Pero siempre en verso, nunca en prosa.

¿Quién lo impide?

¿Quién lo impide?

¿Quién lo impide?

Nadie lo impide.

¿Quién lo impide?

¿Quién lo impide?

¿Quién lo impide?

Nadie lo impide.

Nadie lo impide.

Nadie lo impide.

Ya estoy. Hola.

¿Qué tal?

Bien, ¿y tú? ¿Qué haces?

Acabo de llegar. Ya lo sé. Lo he cronometrado.

¿Y tú qué has hecho?

Comer espaguetis. ¿Y qué tal están?

Fríos.

Me gusta escucharte comer.

Que sí, que ya voy.

¿Sigues ahí?

Sí.

¿Me quieres?

Te quiero.

Te quiero mucho.

¿Quieres que me calle? Pues me callo.

Pero el coñazo te lo voy a dar por escrito, ¿OK?

Quiero que te calles. Que me dejes en paz.

Que no me dirijas la mirada, la palabra. Aunque me revienta.

¿Lo dejamos?

¿Todo?

Vale. Pues aquí acabó nuestra historia.

Si es coña, arrepiéntete ahora o calla para siempre.

Antes te aviso que te he pegado la gonorrea. Y el tifus.

"Excusez moi".

Y si mis besos eran blandengues, los tuyos me producían arcadas.

Nunca lo dije, pero cerraba los ojos para no vomitarte encima.

Responde a eso.

Quería decir que te quiero

y que quiero pasar mi vida a tu lado. Pase lo que pase.

Estar siempre juntos.

Solo puedo imaginarme con 80 años sentado en un banco a tu lado.

Pasando la tarde. No se me ocurre un futuro sin ti.

¿Qué te pasa?

Nada.

No lo parece.

Es que no lo sé.

Pero ¿ha pasado algo?

No, de verdad.

No es nada.

¿Es por algo que he dicho? ¿O te he molestado?

No. No, de verdad, que no eres tú.

Que soy yo, que...

Creo, no sé, perdóname.

Perdóname por lo de hace un rato en el parque.

No quería preocuparte ni mostrarme tan idiota y caprichosa.

Quería decirte cualquier cosa que pudiera tranquilizarte.

Pero las palabras no me salían.

Me duele hacerte sentir mal. Te quiero demasiado

y no es mi intención.

Es que pienso en algo que no sé cómo quitarme de encima.

Es algo que siento por dentro. Y que me hace daño.

Y es algo que tiene que ver con nuestra historia de amor.

Con habernos conocido en este momento,

Cuando se supone que nos queda tanto por delante.

Laura me dijo:

"¿Piensas de verdad que Olmo es el hombre de tu vida?".

Y yo no dudé ni un segundo en contestar:

"Pues claro que sí".

Después recordaba lo que me escribiste en el cuaderno:

que no podías imaginarte un futuro sin mí,

y que te veías conmigo cuando tuvieras 80 años.

Reconozco que me impresionó un poco.

En realidad, mucho.

Me gustó leerlo y a la vez me dio miedo.

Me hizo pensar en todo lo que eso significa,

y lo que supone para ti haber escrito algo así.

Porque sé que no escribes lo primero que se te pasa por la cabeza.

Lo que quiero decirte

es que tengo miedo de todo lo que podíamos perdernos

a partir de ahora.

Porque si nuestro plan es vivir juntos toda la vida,

creo que va a ser difícil no perderse todas esas cosas.

Y presiento que van a pasar muchas cosas,

cosas buenas y malas,

cosas que no vamos a poder controlar,

y a veces no vamos a poder estar preparados.

Simplemente vendrán y nos harán más fuertes.

Eso es todo.

Es como la sensación que tuve con la historia de Alicia y Sidney.

Aunque tú lo vieses de otra forma,

creo que Alicia dejaba a Sindy porque tenía que pasar,

porque puede que necesitase otra cosa.

Todos alguna vez necesitamos algo más

o, simplemente, dejamos de necesitar algo por algún tiempo.

¿No crees?

Lo más probable es que, pasado el tiempo,

tengamos la sensación loca de querer volver a ella.

Yo creo que me despido,

para no amargarte más la existencia,

para no amargármela a mí

pensando en lo que podía haber sido una bonita carta de amor,

pues ese era su fin.

No todo es tan oscuro como yo lo veo.

¿Verdad?

"He leído tu carta nada más llegar a casa,

tal y como me habías pedido.

Ha sido extraño porque, de alguna forma,

creo que sabía lo que iba a encontrarme dentro.

Aunque parezca una carta triste, no creo que lo sea.

Como todo lo que siempre me das, tiene algo de reto, de apuesta,

porque confías en mí y en nosotros.

Me preguntas si creo en el destino,

y creo que sí.

En realidad, creo que nunca me lo había preguntado hasta ahora,

pero desde que has aparecido en mi vida,

solo puedo creer en la suerte que tengo

y solo me preocupa perder esa suerte.

Creo que es algo parecido a lo que te pasa a ti,

y que es eso lo que intentas decirme en la carta.

Pero nosotros sabemos algo que los más mayores no pueden saber,

ni siquiera nosotros mismos de mayores:

lo importante es creer en nosotros ahora,

porque eso nos dará fuerza en un futuro.

Podríamos imaginar ese futuro, cuando tengamos 30 años,

el doble de nuestra edad ahora.

Y seremos distintos porque habrán pasado muchas cosas.

A lo mejor habremos perdido nuestra suerte,

pero siempre podremos recuperarla

si conservamos algo de nosotros ahora.

Creo que lo que tú ves oscuro es la vida que aún no ha pasado,

como un túnel que tienes que cruzar,

pero al otro lado seguro que vuelve la luz

en algún momento.

Da un poco de miedo, porque no sabes lo que hay dentro.

Habrá de todo, seguro, cosas buenas y malas, como tú dices.

Ya sabes que me gusta imaginar cosas".

(Música créditos)

Versión española - La Reconquista

13 may 2018

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