Presentado por: Cayetana Guillén Cuervo Dirigido por: Félix Piñuela

Programa de difusión y promoción del cine español y latinoamericano. Presentado por Cayetana Guillén Cuervo, pretende ser un punto de encuentro entre los profesionales del cine nacional y su público. ''Versión española'' incluye coloquios y emite cortometrajes.

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No recomendado para menores de 12 años Versión española - Habitación en Roma - ver ahora
Transcripción completa

(MUJER) ¿Hasta cuándo te quedas en Roma?

(RUSA) Cojo un avión a Moscú mañana.

¡Qué casualidad!

Yo también.

¿Ah, sí? ¿Vas a Moscú?

Voy a España.

(RÍE)

Este es mi hotel.

El mío está por ahí, a la izquierda.

Pues este nos pilla más cerca. A ti, sí.

A ti también. No.

Por favor, solo una paradita, para tomar la última.

Ya hemos bebido bastante en el bar.

Pero solo hemos hablado de Rusia y España,

no de nosotras.

Prefiero que no hablemos de nosotras.

Trato hecho.

¿Cómo? No hablaremos.

Se puede estar sin hablar, ¿sabes? Además, muy bien.

Mira, esa es mi habitación. Tiene dos banderas.

Por algo será, ¿no?

Sí, una por Europa y la otra por Roma.

Me refiero a la de en medio.

La de en medio no está.

Eso es, es por ti. Sube y ponte tú algo.

¿Y qué quieres que ponga?

No sé, tu ropa, por ejemplo. Como eres tan larga.

Nunca he subido a la habitación de una mujer.

Solo es la habitación de un hotel en Roma.

(DUDA)

(RÍE)

Si sigues tirando, ganarás tú y terminaremos en tu hotel.

Elige.

(RÍEN)

¿Una copa?

Vino.

Vino.

Perdona, ¿cómo te llamas?

Ya te lo he dicho dos veces.

A ver si a la tercera me entero.

Natasha.

Natasha.

¿Es el nombre que me has dicho antes?

Es que no lo dices bien.

Es Natasha. "Sha".

"Sha". "Sha".

Y tú eres Alba, que es amanecer.

Es mi mejor momento. Ya lo verás.

Esta es la primera noche del verano.

Sí, es verdad. En Europa.

En Rusia, el verano ya ha empezado. El 1 de junio.

¿En serio? ¿Tenéis verano en Rusia?

(DIVERTIDA) Claro. Bueno, es el verano ruso.

Y esta es mi última noche en Roma.

Y la mía.

No estás sola, rusita.

Y además es la noche más corta del año.

Aquí y en Rusia. Así que vamos a aprovecharla.

(CORTADA) No soy...

Yo no soy... ¿Qué?

Eres una mujer y yo otra.

Estábamos solas bebiendo en un bar y nos sentimos atraídas.

¿No ha sido así?

Es la primera vez que miro así a una mujer.

Y nunca una mujer me había mirado así.

No es la primera vez que tú miras así a una mujer.

Pero cada mujer es distinta.

¿Te gustaría verme desnuda?

Sí, me encantaría.

¿Aquí?

Donde tú quieras.

¿Prefieres dentro?

Sí. Entonces vamos dentro.

Creo que sería mejor que tú me desnudaras.

(LE TRANQUILIZA) Chist, tranquila.

Chist, no pasa nada.

Tranquila.

Ahora nos quedaremos así.

Cerca pero sin tocarnos, mientras te relajas, ¿vale?

(Desgarro)

(RÍE)

(GIME EN SUEÑOS)

(SUSURRA) Natasha. "Sha".

(Melodía "rock")

¿Quién me ha cambiado el tono de llamada?

(GIME CANSADA)

(Suena de nuevo la melodía)

¿Qué ha pasado aquí?

(Llaman a la puerta)

¿Quién es? ¡Natasha!

Natasha, claro.

Creo que me he dejado el móvil en tu habitación.

¿No lo has oído? Sí, me ha despertado.

Perdona, se me debió caer del bolso.

Estoy cansada y quiero irme a mi hotel.

Entra a buscarlo. Te espera debajo de la cama.

Prefiero no volver a entrar. ¿Por qué? ¿Qué ha pasado?

Nada en realidad. Nada de lo que arrepentirnos.

¿Y por qué has mordido mis bragas?

Yo no he mordido nada.

Mira cómo las has dejado, pasa.

(HOMBRE CANTA EN ITALIANO)

(HABLA EN ITALIANO)

Qué detalle, Natasha. No me lo esperaba.

Pasa y déjalo en la terraza.

¿Tienes hambre? No.

Ya has oído. ¿Cómo te llamas?

Max. Max, ahora no tenemos hambre,

pero dentro de unas horas quizá sí.

Está ahí.

¿Dónde está tu hotel?

Este es el Tíber.

A mi hotel se va... por aquí.

Es la Roma de los Césares. Sí.

Es un mapa para perderse.

¿Dónde nos perdemos? Elige.

Tenemos los jardines,

el templo de la fortuna,

el templo de la ninfa...

Mi hotel se llama Ninfa.

¿Y el tuyo?

Pompeyo. Mira, es por aquí.

Cruzamos los jardines... y ya hemos llegado.

Estamos sobre el teatro. No, estamos...

estamos dentro del teatro de Pompeyo.

Vaya, la historia nos contempla.

Estamos rodeadas.

¿No lo sientes? Claro que sí.

Creo que te gusta la historia.

Sí. Eso es bueno.

(Suspiros)

(GIMEN)

(GIME)

(GIME MÁS FUERTE)

(LAS DOS GIMEN)

(Gemidos más fuertes)

Alba.

Esto se queda aquí, en esta habitación.

En Roma.

Entre estas cuatro paredes.

Sí, pero ya que estamos aquí,

vamos a disfrutar un poco más, ¿no?

Solo pido que esto no afecte a mi vida.

¿Y cómo se hace eso?

Pues estando... de acuerdo.

Tú también tienes una vida

fuera de aquí que quieres proteger, ¿verdad?

Muy lejos de la tuya.

Pero mañana, Roma nos lanzará a cada una a una punta de Europa.

¿Y si no soy rusa?

¡Tienes que ser rusa, me encanta!

Bueno, pues lo soy.

Lo mejor es que no sabemos nuestros nombres.

¿No los sabemos?

¿Me has dicho tu auténtico nombre?

Así que no te llamas Natasha. Lo sabía.

(RÍE)

Alba es el nombre que le iba a poner a mi hija.

¿Qué le pasó?

Alba nunca vio el amanecer.

Lo siento.

Así acabó la peor época de mi vida.

Cuando mi Alba murió dentro de mí.

Mi madre me llevó a Marbella cuando tenía 16 años.

Ella estaba medio arruinada

y gastó el poco dinero que tenía en buscar fortuna.

Y tuvo suerte; un jeque árabe.

Hamir Osemin nos conoció un día que estábamos de tiendas.

Pasamos el resto del verano en su yate.

Ese invierno nos invitó a visitarle en Arabia Saudí.

Tiene un palacio que...

aunque te lo describiera, no podrías imaginar tanto lujo.

A mi madre le compró de todo.

Se fue de allí con pulseras, collares y anillos carísimos.

¿Se fue?

¿Qué pasó contigo?

Me quedé.

Hamir convenció a mi madre de que me quedara

a cambio de una cantidad al mes durante cuatro años.

Ese fue el trato. A él solo le interesaba yo.

Así que aceptaste.

No te imaginas lo fácil que fue

dejarme llevar por a aquella vida.

Tenía todo lo que quería.

Hamir me compró un purasangre árabe que solamente montaba yo.

Llegué a quererlo como a un hijo.

Todo el mundo era tan amable...

Las otras mujeres de Hamir me trataban como a una princesa.

Y te dejó embarazada.

Eso fue al final.

Hamir empezó a enfadarse porque no me quedaba embarazada.

Entonces quise marcharme, pero no pude.

Me había casado con él, era de su propiedad, como el caballo.

Lo vendió para castigarme.

Hamir consiguió su propósito y poco después quedé embarazada.

Él se puso muy contento,

y volvió a tratarme de maravilla.

Esta vez como a una reina.

Entonces me di cuenta de que en cuanto naciera mi hijo,

me dejaría recluida con el resto de su harén.

El día que el médico nos dijo que era una niña,

una enfermera egipcia a quien le conté la historia

me ayudó a escapar en un barco griego.

Llegué a Atenas al amanecer, así que decidí llamarla Alba.

¿Y cómo la perdiste?

Me enteré de que Hamir me había denunciado.

Había contra mí una orden de busca y captura.

Si hubiera tenido a Alba, él no habría parado

hasta cogerme.

Yo tenía 18 años, así que aborté.

Vendí un collar y conseguí rehacer mi vida en España.

¿Y tu madre?

Nunca he vuelto a verla.

¿Y por todo eso te hiciste...

lesbiana?

Por todo eso me hice mujer.

¿Y tú? ¿Cómo te hiciste mujer?

No tengo ganas de hablar de mi vida.

Me lo debes.

¿Qué te debo?

¿Una verdad o una mentira? Lo que prefieras.

¿Piensas que te he mentido?

(Chirrido)

Es el Ágora de Atenas. Lo sabías, ¿no?

¿Qué fue antes, el cuadro o tu historia?

¿Quién inspiró a quién? Buena pregunta.

Ese cuadro está aquí desde antes de que tú nacieras.

Desde mucho antes. Me ha estado esperando este tiempo.

Te propongo algo.

No me cuentes nada, solo dime dónde vives

y el nombre de tu barrio para hacerme una idea tu ambiente.

(SONRÍE) Primero ve a Moscú.

Tenéis el mapa más grande del mundo.

Ahora vete al Volga, más al este.

Hala, aún más al este.

Desde ahí hacia Ostrov Nekrasov. (RÍE) ¿Dónde?

Ostrov Nekrasov. (SENSUAL) Ostrov Nekrasov.

Escríbelo tú, por favor.

¿Qué es eso?

Ostrov significa isla.

Aaah...

Si me dices que esa es tu casa te tendré que pegar en el culo.

(IMPRESIONADA) ¡Joder! Lo tienes como una piedra.

Cuéntame, ¿qué estás haciendo en Roma?

Un casting, soy actriz.

Actriz de cine rusa.

¿Eres de las buenas, de las famosas, o estás casada con un mafioso?

Estoy soltera. Ah.

Entonces serás más que buena; te felicito.

Enséñame tu palacio árabe.

No es mío.

¿No vas a enseñármelo?

Es que... si Hamir se entera de que estamos husmeando

por encima de su casa... ¿Qué?

Es capaz de... Nos puede pasar de todo.

(RÍE)

Oye, si no me enseñas el palacio,

pensaré que tú eres la que me debes una historia verdadera.

Quiero saber dónde vives.

Mira.

¿Te gusta? ¿Ese es tu pueblo

(GIME) Es una ciudad, se llama San Sebastián.

Parece un poco pequeña. Depende de con qué la compares.

¿Roma? (PENSATIVA) Será como unas...

veinte veces más pequeña.

(RÍE) Pues Moscú es tres veces Roma.

(ASIENTE) Me gusta.

Y tú te pareces mucho a tu ciudad,

pequeña, de cara bonita... Esta no es mi ciudad.

Yo soy de Valladolid, que es tres veces más grande.

Enséñame tu casa. Es aquí.

Vaya, se han dejado las sillas en la terraza.

¿Y qué? Que no contaba con eso.

¡Oooh! Un niño. Un niño y una niña.

¿Tienes hijos? ¿Qué? ¿No puedo ser madre?

Claro.

¿Qué te pasa, Alba?

¿El padre de tus hijos no sabe que te gustan las mujeres?

No, no es eso. Es la imagen.

No es muy reciente.

Mira la playa, está llena de gente.

Seguro que estábamos allí,

o en la isla.

Nos encantaba pasar los domingos en la isla.

Esta imagen es del verano

en que empecé a vivir en San Sebastián, hace dos años.

¿Qué te pasa?

Alba, ¿necesitas contarme algo?

¿De dónde has salido tú?

¿Cómo es que has llegado así, sin avisar?

¿Qué me está pasando contigo?

Qué miedo me da, rusita.

Qué bonito suena el ruso, por Dios.

Te voy a dar el mejor orgasmo de tu vida.

¿Estás preparada? Sí.

¿Sabes lo que me encantaría? Dime, lo que tú quieras.

¿Tienes un... vibrador?

Es que me correré mejor si me metes algo dentro de mí.

No uso vibradores, y ti tampoco te harán ninguna falta.

Me conozco.

¿Qué tal la botellita de vino?

Mmm, no me apetece que pongamos algo masculino entre las dos.

Es de la Toscana.

Suena muy femenino. No pienso meterte nada, Natasha.

Me gustan los hombres, no lo olvides.

Pero yo también te gusto. Sí,

pero los hombres más.

Sé de muchas que, cuando han probado con una mujer,

ya no quieren volver con un hombre. (RÍE) Yo me niego a que me pase eso.

Es más, prefiero que me pase lo contrario.

Después de mí, ¿esperas que te gusten más los hombres?

Eso sería genial.

(RÍE) Pero es muy feo que me lo digas ahora.

(SUSPIRA FUERTE)

No me gusta que discutamos, y menos por una botella de vino.

Y además vacía.

Voy a pedirte algo.

(RÍE) ¿Qué estás haciendo?

Ya verás como a Max se le puede pedir cualquier cosa.

Sí, es una buena noche.

Oye, verás, mi amiga necesita un "vibratore".

(DUDA) No, no es suficiente.

No, déjalo. Gracias, Max.

Estás mal de la cabeza, ¿lo sabes? Lo he hecho por ti.

¿Y si Max cree que es una indirecta y sube él mismo?

Bueno, así puedes elegir entre Max o la botella de vino.

(AMBAS RÍEN)

(RÍE)

(DUDA) Pues...

(SENSUAL) Max viene de Máximo.

También es el diminutivo de Máximo.

(GIME)

(AMBAS GIMEN)

(GIME FUERTE)

(Llaman a la puerta)

¡Máximo!

Max.

Estamos bien, Max. No nos hace falta nada, gracias.

¿Cómo? Pepino.

Verás, mi amiga prefiere la botella de vino.

Y es de la Toscana. Ajá.

¿Yo?

Yo soy virgen. (RÍE)

¿De qué hablas?

Fútbol. Es que a mí me aburre el fútbol.

A ella también. Ella es una tenista rusa.

(RÍE A CARCAJADAS)

¿Qué pasa? A mí me encantan las tenistas rusas.

(RÍE A CARCAJADAS) No, si al final vas a ser tenista.

¿Qué?

¡Sí que eres tenista! Mira tu brazo derecho.

(RÍE A CARCAJADAS) ¡Soy zurda!

Me he equivocado, decía el izquierdo.

¡Y tienes callos! Esta es la prueba.

(Golpean la pared)

¡Chist!

¿Eh? Oh, oh.

Hablas italiano.

(CANTA EN ITALIANO)

(CANTA EN ITALIANO)

Bueno, gracias a Max he conocido a una tenista rusa

Que habla italiano. También me gusta el fútbol.

Me has mentido.

Esa mansión de la isla no es tuya, no hay pista de tenis.

(Cisterna)

¿Recuerdas lo que te dije antes?

¿Cuándo? Cuando te hablaba del miedo.

Sí, y me ha encantado. ¿Encantado?

¿Oír que me das miedo? Sí.

Ven aquí.

Me estoy dando cuenta de que todo lo tuyo me da miedo.

(SONRÍE) Tus ojos,

tu boca,

tu sonrisa,

tu forma de hablar, el timbre de tu voz,

tu olor, tu aliento, tu respiración,

este cuerpazo, esa piel...

Qué piel. Tu piel increíble.

A mí me da más miedo el color de la tuya.

Tu piel es como la estepa rusa. Eso sí que da miedo.

Una pregunta. (ASIENTE)

Si yo tuviera una hermana gemela idéntica en todo a mí,

con los mismos ojos, la misma boca, voz...

¿Y la misma piel?

Sí. Sobre todo la piel.

¿Sentirías el mismo miedo? (RÍE) ¿Tienes una hermana gemela?

(RÍE) Es solo una suposición.

No lo sé. Puede que sí o puede que no.

¿Tú qué preferirías?

Me siento muy afortunada de estar yo aquí

en lugar de mi hermana gemela. A ver, cuéntame eso.

Tengo una hermana gemela licenciada en Historia del Arte.

Acaba de terminar su tesis sobre el Renacimiento italiano.

He venido con ella.

¿Cómo se llama? Dasha.

¿Igual que tú? Porque has dicho que no te llamas Natasha.

Yo tampoco sé tu nombre.

Ahora tiene sentido que hables tan bien italiano.

(SONRÍE) Yo también estudié Historia del Arte,

pero en tercero nos hicieron a ambas un "casting" para una película

y me eligieron a mí.

Desde entonces nos hemos ido distanciando.

¿Tienes pruebas? ¿Pruebas?

(RÍE)

¿Qué pone ahí? Sasha Vorónina.

(EXTRAÑADA) Sasha. Natasha, Dasha y ahora Sasha.

¿Sois trillizas? (RÍE)

¿Y qué pasa con el tenis?

Mi hermana Dasha y yo hemos jugado desde niñas,

pero ella siempre ha sido la mejor.

¿Y tú cuándo juegas al tenis?

Si no tendrás tiempo con tantos rodajes,

estrenos, fiestas... (RÍE)

(RÍE)

¿Me enseñas a tu hermana?

Dasha es la 10 del "ranking" de tenis femenino en Rusia.

Es zurda, como tú. Sí, yo también soy zurda.

Las gemelas no tienen por qué ser zurdas las dos,

aunque se parezcan en todo lo demás. Pero nosotras sí.

¿No hay ninguna diferencia entre ella y tú?

¿Eh?

Yo me hice mujer antes que ella.

Aunque no como tú. ¿Qué quieres decir?

Mi madre murió cuando teníamos 13 años.

A partir de entonces, mi padre empezó a tratarme como a una mujer.

Solo me tocaba.

¿Y a tu hermana?

No. Solo a mí.

¿Por qué? No lo sé.

Pero sentí que debía guardar el secreto y no decírselo.

Hasta que, una noche,

Dasha nos vio.

¿Y cómo reaccionó? Mal. Se sintió rechazada.

Y...

así comenzó su complejo de inferioridad.

¿Complejo de inferioridad porque tu padre no la tocaba?

Debería sentirse afortunada.

Aquello no duró mucho, menos de un año.

(SUSPIRA)

¿Estás llorando?

Puedes hacerlo si quieres.

Es que yo no lloro. ¿No?

Bueno, no lloro desde hace tiempo. Llorar es muy sano.

Ya lo sé.

Llora como una actriz. Venga, por favor, actúa para mí.

Es lo que estoy haciendo. A mí me encantaría verte llorar.

Así tendría la oportunidad de consolarte.

(SUSURRA) Venga. Llora, llora.

Lo siento, Alba. No soy una buena actriz.

¡Ja!

¿Cantas bien?

No tengo dinero, pero tampoco yo no quiero

mientras mi rumba pueda ser para ti.

(CANTA) "Ay, es que solo tengo rumba 'pa' ti.

¡Ay, mi rumba, mi rumba es 'pa' ti!"

Ese aire gitano con el petilla siempre en la mano

tarareando una canción.

Paseando por el barrio, dando que hablar al vecindario.

(CANTA EN RUSO)

(GRITA HISTÉRICA)

(Golpean la pared)

(LOS VECINOS HABLAN EN ITALIANO)

¡Chist!

(JADEA)

(AMBAS GIMEN DE PLACER)

(JADEA)

(JADEA)

Me imagino que en aquel harén árabe

tú tendrías toda tipo de relaciones con mujeres.

¿O estaba prohibido? Yo nunca he vivido en Arabia Saudí.

Qué pena, esa historia me gustaba. A mí también.

La que se fugó de Arabia Saudí en un barco griego fue mi madre.

Embarazada de mí y huyendo de mi padre.

Soy la hija de Hamir. Y nací en Atenas.

Me alegra que Alba exista. (RÍE) Gracias.

Así que eres griega, no española.

No, a los pocos meses de nacer, mi madre volvió conmigo a España.

¿Tu madre también se hizo lesbiana?

(RÍE) Bueno,

mi madre ha tenido muchos hombres y muchos problemas,

pero siempre se ha ocupado de mí. Y luego yo de ella.

¿Has estado alguna vez con un hombre?

Yo soy lesbiana de nacimiento, como tú eres gemela de nacimiento.

Verás, Alba, yo tampoco he sido muy sincera contigo.

Me caso el domingo que viene. ¿Quién?

¿La actriz o la deportista? La deportista.

¿Dasha?

Así que no eres la actriz, eres la gemela.

Mi hermana también es gemela. Ya, pero tú eres la renacentista.

Eres la del Renacimiento. (ASIENTE)

(PENSATIVA) Bien, por un lado lo prefiero.

Pero lo que no me hace gracia es que te cases tan pronto.

(RÍE) Llevamos planeándolo casi un año.

¿Con quién? Con el tutor de mi tesis

sobre el Renacimiento. ¿Es italiano?

No, es de Moscú.

Ya hemos comprado un apartamento. Nos mudaremos tras la luna de miel.

En una de esas colmenas rusas. (RÍE) Sí.

Marcando diferencias con mi hermana. Me alegra que seas de clase media.

Sobre todo me alegra que tu padre no te tocara.

Así que eres la del complejo de inferioridad.

No lo entiendo.

Una noche me desperté y no vi a mi hermana en su cama.

Me levanté y fui a la habitación de mi padre.

Recuerdo sus enormes manos, con sus dedos fuertes y largos,

acariciando el cuerpo desnudo de Sasha,

idéntico al mío.

Me quedé allí escondida, mirando.

Fue la primera vez en mi vida que sentí placer sexual.

Cada vez que me despertaba y no veía a mi hermana,

yo... me desnudaba y me tocaba.

Te entiendo, rusita.

Aquello nos separó muchísimo a Sasha y a mí.

Pero ahora me gusta más mi vida que la de mi hermana.

Me alegro.

Y además vas a formar tu propia familia.

(SUSPIRA)

(Canción rusa)

(Bullicio de niños)

Pues nada, no vais a salir en mi vídeo.

¿En qué hablan? En euskera.

Es una lengua muy antigua. Es muy difícil.

Intento aprenderla, pero...

cada vez que me equivocaba los niños me tomaban el pelo.

Yo también quiero tener hijos.

Son los hijos de Edurne.

"Edurne, hace más de un mes que no vemos el sol.

Que sí, mira arriba".

¿Cuánto tiempo llevas con ella? Dos años.

"¡Mira! ¡Acaba de salir allí!"

Edurne estaba recién separada y yo salía de una relación tormentosa.

Pasó un fin de semana en Madrid,

nos enrollamos y un mes después me mudé con ella a San Sebastián.

(LLORA)

¿Qué te ocurre?

Vamos, Alba, cuéntamelo.

El pequeño murió el invierno pasado.

Fue un accidente tonto, en casa.

Es la primera vez que vuelvo a ver estas imágenes.

Edurne aún no lo ha superado.

Murió estando conmigo en casa. Estábamos los dos solos.

Edurne no me culpa, pero...

ojalá hubiera estado ella esa tarde con él.

Y no yo. ¿Quién sabe?

Puede que así el accidente no hubiera sucedido.

¿Cómo se corre con estas piernas?

Qué sensación de velocidad tan agradable.

Seguro que corres como una gacela.

¿Cuánto tiempo llevas con él? ¿Con Vadim?

Cuatro años. Intensos. Y le quieres.

Le quiero mucho. Profundamente.

Aprendo mucho a su lado. Es cultísimo.

Y siempre sabe lo que hay que hacer.

¿Le habías sido infiel antes?

No.

¿Y tú a Edurne?

Tampoco.

Esto nos duele a las dos, ¿verdad?

¿Quieres hacerme un regalo de boda?

Claro.

Estos son los que quedan.

No sé. ¿Cuál prefieres? El que tú elijas.

¿Y qué pongo?

"De Alba, la española de Roma".

Si fueras un hombre podría parecer sospechoso.

Diré que conocí en Roma a una chica española muy simpática.

¿Y guapa? Guapísima.

Vale.

¿Qué estás haciendo en Roma?

Es un regalo de boda de mi hermana. Una semana en Italia.

Para intentar unirnos.

Pero esta noche nos enfadamos y salí por mi cuenta.

Así que te he conocido gracias a un enfado.

¿Tu hermana es buena actriz? Sí, muy buena.

Y además llora de maravilla. Pero también es verdad

que es la amante de un... ¿Mafioso?

¿Y tú? ¿Qué haces aquí?

¿Aquí? Sí, en Roma.

He venido a una feria de locomoción y sostenibilidad.

Ideas de vehículos para el futuro.

Ecológicos, limpios y de bajo consumo.

(DESINTERESADA) Ajá.

Genial.

¿Qué es eso?

Se llama Aspasia.

Es perfecta para ir por la ciudad. Velocidad máxima, 70 km/h.

40 millas. Es como una bici.

Va a pedales pero si te hace falta ayuda para subir una cuesta

puedes conectar un motor de aire comprimido.

Y si llueve no te mojas. ¿Quién ha inventado esta cosa?

Yo.

(RÍE) ¿Qué? ¿No tengo pinta de inventora?

La verdad es que no. Soy ingeniera mecánica.

(RÍE) La mejor de mi promoción.

Tiene sentido. ¿Por qué?

Porque eres la mejor mujer que he conocido jamás.

Gracias, amor.

No me llames amor. ¿Por qué?

El amor es otra cosa.

Para mí también.

Pero lo que siento ahora es muy parecido al amor.

Es casi idéntico.

El amor que pueda haber aquí, ahora mismo, es pura fantasía.

Como en cualquier parte.

Ya sé lo que quiero me regales.

No está en tu lista de bodas. La pongo ahora mismo.

Y si tú no me la quieres regalar lo hará otro.

Vale, la dejaré aquí.

Está en la feria. Para quien quiera ir a recogerla.

¿Ha gustado? Un montón.

Me encanta.

Seguro que no falta mucho

para que quiten los coches y pongan tus Aspasias.

De momento sólo existe este prototipo.

Con una nos basta en Moscú.

Debes saber que si quieres mi Aspasia como regalo,

va conmigo dentro. Somos inseparables.

Aún mejor.

Yo también sé quién era Aspasia.

Vivía allí, en esa pintura.

Hace una semana, cuando entré en esta habitación vi el cuadro.

Creí que sería una buena señal para mi Aspasia.

Pero hoy me han dicho

que no tengo posibilidades de que la fabriquen.

Por eso saliste a emborracharte.

La verdad es...

que desde el invierno pasado, cuando pasó lo del niño,

no hay noche que no me acueste con varias copas de más.

Me ayudan a dormir. Menos esta noche que me has despertado.

Debería irme.

¿Puedo ducharme antes?

Sí.

(HABLA EN RUSO)

Igual he confundido la señal del cuadro.

Eras tú, mi rusita, lo bueno que tenía que pasarme.

(CANTA "VOLARE")

(SE UNE A LA CANCIÓN)

(GIME)

(GIME FUERTE) (GIME)

(GIME MUY FUERTE)

Quiero contarte algo. Lo que tú quieras.

Esta noche, antes de conocerte,

mi hermana me ha dicho algo en la cena

que ya me imaginaba pero que nunca me había atrevido a preguntarle.

Bebimos mucho vino y lo estábamos pasando muy bien

hasta que me contó

que Vadim estuvo con ella antes que conmigo.

También era profesor de mi hermana, pero estábamos en clases distintas.

Cuando la cogieron en el cásting y dejó de asistir a la Universidad

él la llamó.

Salieron juntos una temporada.

Fue mi hermana quien le dejó.

Supongo que decidieron no decirme nada.

Hasta que esta noche a mi hermana se le escapó.

No se lo digas a nadie,

pero me gustas mucho más que tu hermana.

Y el blanco te queda mejor que a ella.

Los invitados esperan.

Mi hermana pensaba invitar a mi boda a varios amigos de su novio.

Gente peligrosa. En realidad me he enfadado con ella por eso.

Bien hecho. No queremos mafiosos aquí.

Si alguien tiene algo más que decir, hable ahora o calle para siempre.

Yo.

Te escuchamos, novia.

Lo más curioso es que tengo miedo por Vadim.

Por si se entera el novio de mi hermana. Es un bestia.

¿Y tú? ¿Qué sientes tú?

¿Yo?

Sé que Vadim está enamorado de mí.

Me gusta cómo eres, que seas tan buena.

Eres la mejor de todos nosotros.

Seguro que tienes razón. Vadim te quiere.

Por encima de todo.

Otra cosa curiosa.

Vadim siempre me ha recordado a un personaje del Renacimiento.

A uno en particular.

¿A quién?

A ese hombre que habla encima de tu cama.

Es Leon Battista Alberti, uno de mis humanistas favoritos.

Decía que no puedes tensar el arco

sin tener una diana a la que apuntar.

¿Qué quiere decir?

La idea es que el artista debe saber en todo momento

qué está representando.

Nos muestra un simposio en el palacio de los Medici.

Seguro que hablaba de los griegos. Le fascinaban.

Esa pintura habla de la otra.

Entre estos dos cuadros hay 20 siglos.

Y para nosotras solo una habitación.

Parece que estemos en un partido de tenis.

Conclusión,

aquí, debajo mi ciudad natal...

¿Tú me quieres?

Bueno...

No sé por qué será pero ahora...

sí, te estoy queriendo.

¿Con fantasías o sin ellas?

Con ambas.

A mí también me queda bien el blanco, ¿no?

(Trinos)

Llega un nuevo día.

El alba es mi momento.

Me quedo a ver el amanecer contigo y luego nos decimos adiós.

(Campanadas)

Voy a pedir un desayuno para dos.

Entonces llamo a mi hermana. Muy bien, rusita.

(HOMBRE, EN ITALIANO)

Sí, hoy queremos ser las primeras en desayunar.

(HABLA EN RUSO CON SU HERMANA) El más largo que haya.

Sí, por favor. Gracias, Max.

¿Puedo oír la voz de tu hermana?

(LA HERMANA, POR EL MANOS LIBRES)

Parece que te han desdoblado la voz.

¿No se lo vas a contar nunca?

Entonces, ¿cuál es el plan?

¿Pasar por aquí sin dejar rastro

y sin que podamos contárselo nunca a nadie?

Eso es cosa de cada una.

Tiene que haber algo nuestro,

que ambas tengamos, que nos recuerde esta noche.

¿Como qué?

(SUSPIRA)

Aún no hay viento. Es muy temprano.

Cuando sople sacarán la foto, ya verás.

Nos lo deben a las dos.

Qué bonito, lo que acabas de decir, rusita.

Tu idea ha sido lo más bonito.

Formamos un buen equipo.

Pero sólo se nos puede ver desde un satélite.

¡Vaya! Estás inspirada, ¿eh?

Por ti.

Eso se merece un beso.

(Toques en la puerta)

¡Max! ¡Máximo!

Nuestro desayuno.

Hola.

Pues sí, es un buen día. Estamos allí, en la terraza.

Gracias, Max. "Grazie".

(RÍE)

(RÍE)

(CANTA "LA TRAVIATA")

(CANTA "LA TRAVIATA")

(CANTA "LA TRAVIATA")

Bueno, ya tenemos un padrino. Tenemos al mejor. (RÍE)

(SUSPIRA)

Nos sentará bien la luz del día.

Seguro, suele pasar eso.

Oye,

qué bien le sienta el sol a tu cara,

a tus ojos,

a tus labios.

Mira tu piel.

La estepa se va dorando. Qué miedo.

Yo sí que tengo miedo. ¿Por qué?

Porque sé lo que veo.

Y lo que siento.

(SUSPIRA)

¿Jugamos a ser valientes?

¿Eh?

Si no tuviéramos pareja, ¿qué haríamos?

Tú y yo.

No sé, todo esto es nuevo para mí.

¿Nos quedaríamos a vivir en Roma? Estoy enamorada de Roma.

Quedémonos a vivir en Roma.

¿Tú lo harías?

¿Dejarías a Edurne, a sus hijos,

perdón, a su hija,

para vivir conmigo en Roma?

Esto es real, Natasha, no una fantasía.

Lo siento con claridad.

Se nos abren las puertas, ¿no las oyes?

¿Eh?

Cierra los ojos.

Si nuestras manos se encuentran, acabamos juntas.

¿Vale?

Vale.

(SE SOBRESALTA) (RÍE)

Me ha dado un calambre.

¿Qué dices, mi amor?

Electricidad.

Eso es porque lo tenemos clarísimo, ¿no?

No lo sé.

Pero ahora mismo, es lo que más deseo en este mundo.

¿Sí?

Sí. (RÍE)

(RÍE)

(SUSPIRA)

¿Y cómo quieres que te llame?

¿Dasha o Natasha? Natasha.

¿Cómo? (LO RECALCA) Natasha.

"Sh". "Sha".

"Sha". Es el nombre que inventé para ti.

Y te voy a ver correr. (RÍE)

Estoy deseando salir a la calle para verte correr

con tus piernas largas. Lo verás.

(Redoble de campanas)

(RÍE)

(Redoble de campanas)

(Móvil)

Báñate conmigo, por favor.

No.

Solo un baño juntas, abrazadas.

Sin hacernos nada.

Luego sufriríamos más

y sería aún más duro decirnos adiós.

¿Aún más?

Natasha.

Yo jamás en toda mi vida

había conocido así el amor, con esta forma.

Y no puede ser para nada.

¿Seguro que quieres que nos separemos para siempre?

Sí.

No te rebajes así.

¡Lucha!

Es lo que estoy haciendo. Lucho por ti.

¿Crees que yo no siento lo mismo?

Pues vamos a abrazarnos.

(GRITA) ¡No!

Perdóname.

Perdóname, no sé qué me pasa.

Lo siento, tienes razón.

Yo me quedo aquí.

Me quedo, lo prefiero.

¿Qué te ocurre, Alba?

No sufras así, por favor.

(GIME)

Alba.

Tienes razón.

Te entiendo perfectamente.

Nunca había sentido el amor

tan intensamente como esta noche contigo.

¿De verdad? (ASIENTE)

(SUSPIRA) A partir de ahora podremos pensar

que una vez en nuestra vida lo sentimos.

Lo mejor es dejarlo aquí,

guardado para siempre entre nosotras

para que no se desvanezca.

¿En la bañera? Claro.

¿Dónde si no?

¿Una última vuelta?

¿Dónde?

En nuestra bañera.

Para dejarlo todo aquí.

¿Eh?

(ASIENTE)

(LAS DOS RÍEN)

(LAS DOS RÍEN)

Una más.

Alba.

(RÍE)

(RÍE)

Cogeré un taxi al aeropuerto. Es por ahí.

El Hotel de la Ninfa está en la otra dirección.

Bueno, adiós.

Sin besos.

¿Estás segura? Segurísima.

De acuerdo.

Pero no olvides que te he besado en las plantas de los pies.

Yo a ti no. No.

¿Te las beso ahora? No.

Sufriríamos más en la despedida.

"¡Alba!" "¿Qué?"

"¡Mira!"

(Pasos rápidos)

(RÍE)

(Pasos lejanos)

("Loving Strangers", Russian Red)

Versión española - Habitación en Roma

24 jul 2016

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