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Para todos los públicos Verano Azul - Capítulo 8: "El visitante" - Ver ahora
Transcripción completa

(Música animada)

(Bocina)

(HABLAN TODOS A LA VEZ)

-Desita, sal, anda, que ya están esos ahí.

(HABLAN TODOS A LA VEZ)

-Como me he caído no vale.

-Te hemos esperado casi una hora. -Es que no voy.

-Pues mejor. (TITO REPITE)

¿Tienes que ir a algún sitio? Te han castigado.

-Mentira. -¿Entonces por qué no vienes?

-Es que ahora vendrá mi papá.

¿Tu papá? Creía que no vivía con vosotras.

Que tu madre y él... Pues vive.

¿Por qué no está nunca con vosotras?

Porque trabaja y no puede venir.

-¿Y no tiene vacaciones? -No.

-Quizá es astronauta y está en la luna.

-Tú eres idiota. Mira a ver el tuyo.

-¿Y cuándo vendrá?

-Ahora, esta mañana ha hablado con mi madre por teléfono.

-¿Y cómo es? -¿Quién?

-Quién va a ser, tu padre.

-Muy guapo.

¿Por qué no vienes? Ya lo verás luego.

Prefiero esperar.

Si no vienes, chao. Chao.

Chao. -Chao. (TOCA LA BOCINA)

-¿Y ya se quedará con vosotras?

-Bueno, no sé.

-Yo también creía que él y tu madre...

-Pues no. Y se quedará para siempre, ¿sabes?

(Música clásica triste)

Oí decir a mis padres,

que los padres de Desita no se entienden.

Y que se llevan muy mal. Tú también, ¿no?

Lo dijo mi madre.

-Tito, si tus padres se separaran ¿con quién te irías a vivir?

¿Con tu padre o con tu madre? -No sé.

Con mi padre, que es el que me da la propina.

-Pues yo, con mi madre, que me prepara los bocadillos.

-¿Y tú, Quique? -No lo sé, no lo he pensado.

Yo, como no tengo ese problema.

Yo viviría unos días con uno y otros, con el otro.

Así saldría ganando, porque cada uno

intentaría tratarme mejor.

¿Qué te pasa, Bea? ¿Tienes algo?

Por favor, no sigáis hablando.

A mí me gustaría vivir siempre con los dos.

(Olas)

(SUSPIRA) -Bueno, niñas.

Yo me voy a la piltra.

-Y tú también, Desita. Yo no tardaré mucho.

-Me quedaré a esperar a papá. -Como no te bajes aquí la cama...

Quizá tarda tres días en aparecer.

-A que no, mamá. Ha dicho que vendría hoy.

-Del dicho al hecho... -Me quedaré a esperarle.

-Si os queréis ir a la cama, id. -Yo, por supuesto.

-¿Mamá? -¿Qué?

-¿Te ha dicho papá cuánto tiempo se queda?

-Te he dicho 20 veces que no. No ha dicho nada.

-Traerá billete de ida y vuelta, como siempre.

-Tú siempre lo sabes todo. ¡Se quedará!

Primero, a ver si aparece.

-Quizá ha tropezado con alguna... -Mari Luz, por favor.

-Con alguna barrera.

-¿Por qué te metes siempre con mi padre?

-¿Yo con tu padre? Ni para mentarle, fíjate.

Llevas todo el día hablando de tu santo padre.

Lo que él se acuerda de ti. -Más que de ti se acuerda.

-De mí no se tiene que acordar. De quién debe acordarse,

aunque sea un poco, es de su mujer y de su hija.

No me hagas hablar.

-Lo único que haces es malmeter a mi madre y chismorrear.

-Cállate, Desita. -Que se calle ella.

-¿Que yo chismorreo? ¿A quién le has oído eso?

Eso no sale de ti.

Eso es lo que dice tu padre.

Más valiera que tuviera vergüenza y no criticase a los demás,

cuando de él hay tanto que criticar. -Ya está bien.

-Sí, anda.

Me acostaré porque aún le daré una bofetada a la mica esta.

-Tú no me das ninguna bofetada.

Si quiere, que me la dé mi madre. -Me iré porque me hervirá la sangre.

Eres tan déspota como tu padre.

Como a esta no la pongas derecha,

te pasará lo mismo que con el otro. Y si no, al tiempo.

(Pasos alejándose)

-¿Por qué contestas así a tu tía?

-¿Y ella por qué se mete siempre con papá?

¿Por qué no le dices nada?

Dejas que diga cosas feas de papá. -No ha dicho nada de tu padre.

-Sí ha dicho, siempre dice.

-Tu tía nos quiere mucho a ti y a mí.

A las dos, siempre lo ha demostrado.

-Si no quiere a papá, yo no quiero que me quiera.

-Ya lo entenderás cuando seas mayor.

(Tictac del reloj)

Anda, Desita, hija. Vamos a la cama, que es muy tarde.

Tu padre ya no viene hoy.

-Sí que viene. -Va a venir mañana.

Anda, vamos.

Mañana, seguro que viene mañana.

-¡Papá! -Dormilona.

-¿Cuándo has venido? -Esta mañana, temprano.

-¿Por qué no viniste ayer? Te estuve esperando.

-Sí, cariño. Lo sé y lo siento.

Complicaciones de última hora.

Te he traído un regalo. -¿Cuál?

-Sorpresa. Levántate, tu madre ha preparado el desayuno.

-¿Dónde está el regalo? -En el jardín.

-Mami, una moto.

¿Es para mí? -Naturalmente.

(RÍE)

-Es preciosa. Era lo que más quería.

Bueno, zalamera. Vamos a probarla.

-Venga, enséñame.

-Esto es el compresor, el freno, los pedales...

Si tú ya sabes, anda.

Con cuidado.

(Motor)

¡Ten cuidado!

Está encantada.

-Podías haber esperado al desayuno. -Déjala mujer.

Ya desayunará.

¿No esperamos a tu hermana? -Ha pasado mala noche.

Le duele la cabeza. No sé si saldrá.

-Saldrá, seguro que saldrá.

-¿Qué te dije? -Buenos días.

-Le decía a tu hermana que estaba seguro

de que no me darías plantón ya en el desayuno.

No puedes tratarme como a uno de tus admiradores.

¿Verdad, cuñada? -Claro que no.

Para ti nosotras estamos a punto. Siempre a punto.

A la hora que sea. ¿Verdad, Pilar?

-Muy agradecido.

-¿Has tardado mucho en encontrar esto?

-No, ni un problema.

Si le preguntas a un guapo veraneante por ti,

enseguida te indica.

-¿No encontraste ninguno ayer?

-Cuidado.

Ten cuidado.

Me refiero a la mantequilla.

Una mujer como tú debe cuidarse al máximo.

Una negligencia puede costarle un pretendiente.

-Es fenómeno, mamá.

Mira, tía, lo que me ha traído papá.

-¿No se lo tenías prohibido? -Es casi como una bici.

-Si después le pasa algo, a ver quién es el culpable.

-¿Se la puedo enseñar a mis amigos? -Claro.

-Es que me da mucho miedo... -Déjala, mujer.

¿No va por ahí en bici?

Pues esto es lo mismo.

Una bicicleta con motor que va un poco más deprisa.

Además, Desita es muy responsable.

A ver cómo lo haces.

-Ya está aquí el señor y los demás, a callar.

-Eso es cosa mía. -Por supuesto.

(Música animada)

-¡Chanquete!

Mira lo que me ha traído mi padre. Que sea en buena hora. (RÍE)

Pero en buena hora para todos. Me llevarás por delante

como sigas dando vueltas. ¡Adiós!

¡Pancho! ¡Hola! ¿Qué tal?

¡Buenas!

-Agustín, Agustín, mira. Ese es el padre de Desita.

El de la camisa beis. -Mira por dónde.

-Es muy agradable.

(EL HOMBRE RÍE)

-Vaya suerte que ha tenido.

Si se la pido a mi padre, me quita encima la bicicleta.

Está bien. Un poco pequeña. Yo la quiero más grande.

Pero como no te la compran.

-Si es más grande, te piden el carné.

-Jo, Beatriz, como chupa la tía.

Le diré a Desi si me deja dar una vuelta.

-Y a mí detrás, ¿vale, Quique? -Vale.

Jo, desde luego, un padre así es un chollo.

(Música de saxofón)

¿Un poco de bronceador? También tienes que cuidarte.

-¿Tú crees?

-Perdona que te moleste, Mari Luz. ¿No está Pilar?

-Creo que está en el agua. -Ah.

¿Sabes dónde están las niñas?

-Andan por ahí con el chisme que le ha traído su padre.

Es capaz de que les pase algo. -No le haga caso.

Es solo una bici con motor.

-¿Usted es el papá de Desita? -Sí.

-Soy la mamá de Beatriz.

Es muy amiga de Desita.

-Mucho gusto, señora. -Encantada.

-Y aquel señor es su marido.

-Hola.

-Hola, Pilar. Preguntaba si las habías visto.

-Por ahí andan.

Con la moto que le ha regalado su padre.

-Ya me ha dicho Mari Luz.

También me ha presentado a tu marido.

Pues, nada.

Lo dicho. Mucho gusto. -Igualmente.

Ya nos veremos. Ah, y saludos a tu marido.

-Gracias.

¿Qué hacen ahora? No se les ve.

¿Se han marchado ya? No, es que mis gafas

están llenas de tierra.

O miras bien o se pone el Piraña.

Les están sirviendo gambas.

-Jo, con el hambre que hace por aquí.

-Se están poniendo como el Quico.

No os digo yo.

Tener un padre divorciado es un chollo: moto, bambas...

Pero no están divorciados. Medio separados, que es lo mismo.

¿Qué hacéis aquí? Viendo el chollo.

Bueno, no. (DISIMULA) Aquí, buceando.

Que os lo buceéis bien, chicos.

Chao.

Julia, te presentaré a mi papá. Me ha traído una moto.

Oh. Este es mi papi.

Hola, Julia. Ay, Dios.

Muchas gracias. De nada.

No me habías dicho que tuvieras una amiga artista.

-Es pintora. -Ya lo veo.

Y como sea la mitad de buena que de guapa, me conformo.

(RÍE) ¿Cuándo ha llegado?

Anoche. Bueno, esta mañana.

¿Por qué no te sientas con nosotros? No, gracias. Tengo prisa.

Mujer, siéntate. Un momento, siéntate.

Eso es.

¿Qué quieres tomar? Es que no me apetece nada.

Tráiganos una botella de vino blanco fresquito.

Y unas ostras.

No, por favor, por mí no... A mí me apetecen.

Y es un buen pretexto. Tráigalas.

Si además, yo tengo mucha prisa.

Si no quieres tomar nada, no lo tomes.

Pero quédate un poco.

Podemos hablar de tus cuadros.

Si son buenos, a lo mejor te compro alguno.

Si son buenos, claro.

Tengo que pasarme por tu casa.

-Te enseñaré la moto que me ha traído.

-Que vienen.

-Mírala.

¿Te gusta? Anda, vaya moto.

Es el último modelo. Ya lo creo.

Cuidado no te mates por ahí. No, qué va.

¿No? ¿Estás contenta? (RÍE) Sí.

-Ostras. ¿Qué?

Ostras.

-Venga. A ver qué tal están.

Mmm.

(PIRAÑA) No sirve.

No sirve.

No sirve.

No sirve.

No sirve.

No sirve.

No sirve.

Nada.

No sirve.

¿Quién ese ese de los bigotes?

-Mi abuelo, y si no te sirve ni una, mejor.

-Es que son todas muy birrias.

Quiero una foto de una chica guapa.

Por lo menos más que mi madre, para que haga efecto.

-Pues esta. No te comas mi bocadillo, Piraña.

-Perdona, es que tengo hambre otra vez.

No, esa no. Es tu abuela, se nota mucho.

-Pues ya no tengo más.

Cómo se entere mi madre de que se las he cogido a mi abuela.

-Esta es la única decente.

-Es la tía Modestina y está con otra más.

-Ya.

Tenemos que recortarla.

Ve a pedir unas tijeras. Mi madre tiene unas.

-Él parece muy simpático, muy agradable.

Quizá demasiado, ya ves. Precisamente esta mañana...

¿Qué quieres tú? -Unas tijeras.

-No tengo tijeras.

Pues ya te digo, muy agradable. Muy desenvuelto.

-Mari Luz dice que se llevan fatal.

Que están algo separados.

Que ella está ya muy harta, porque él es un hombre muy dominante

y hace lo que quiere.

Tito, ¿qué quieres?

-Unas tijeras. -Espera un momento.

Y muy mujeriego. Un donjuán.

-A mí Beatriz me dijo un día que Desita le había contado

que sus padres se llevaban muy mal.

Que discutían mucho, que estaban todo el día regañando.

-Toma, a ver qué haces con ellas.

-Es para recortar una cosa.

Toma.

-Ten. Ahora tienes que poner una dedicatoria por detrás.

-¿Para qué?

-Para que se crea que es su amante.

Pon: "A mi querido amante Cosme".

-Yo tengo muy mala letra.

-Es que la mía la conoce, idiota.

-¿Tú crees que dará resultado?

-Claro, cuando mi madre vea la foto en el bolso de mi padre,

seguro que se divorcia.

-¿Y te comprará una moto?

¿Y te invitará a gambas y ostras?

-Pues claro. Tendré un chollo.

-¿Me llevarás en la moto y me invitarás a lo que te invite?

-Sí, venga, escríbelo.

(LLAMA A LA PUERTA)

-Me da igual lo que digas.

Tus excusas ya no sirven para nada. Hablas y es como si no te escuchara.

-Pilar, no pretendo siquiera que me escuches.

Lo único que quiero es no discutir. ¿Comprendes?

No discutir.

Esta noche no.

Estoy muy cansado.

Con franqueza, no me siento capaz de soportar tus ataques de histeria.

-¿Histeria? Claro.

Histeria.

Si tu mujer y tu hija se pasan la vida solas te da igual.

Entras y sales cuando quieres y con quien quieres

y todo está bien.

Pero si tu mujer te pregunta algo, entonces es una histérica.

A ti no te importa nadie.

(ALTERADA) Ni tu mujer, ni tu hija ni nadie.

Por lo menos, los días que estés aquí

compórtate como un marido como los demás.

-¿Cómo los demás? -Sí, como los demás.

Cuando vuelvas a Madrid, haz lo que quieras, como siempre.

Ya sabes que a mí no me importa.

Aquí no consiento que me dejes en ridículo.

-Para ponerte en ridículo,

no necesitas que nadie te ayude.

Tú sola lo haces muy bien.

-¿Crees que no te he visto esta mañana con esa?

-¿Qué estás diciendo?

"Esa" es una amiga de Desita. -Y hasta estas horas,

¿con quién has estado? ¿Crees que me chupo el dedo?

-Te ha calentado los oídos esa arpía.

-Mi hermana no tiene nada que ver con este asunto.

Si no fuera por la niña... -Si no fuera por la niña, ¿qué?

Si no fuera por la niña...

Si no fuera por la niña...

¡Aquí estaría yo si no fuera por la niña!

(Música triste)

(Ladridos)

(Trinos)

(Música clásica triste)

(Gaviotas)

¿Qué haces tú aquí a estas horas?

¿Has visto amanecer?

Yo también he venido alguna vez.

Te olvidas de todo tan el sol sale.

Te entran ganas como de volver a nacer.

Julia... ¿Sí?

No, nada.

¿Se está bien aquí sentada, eh?

Quizá te sientes como un poco pequeña,

un poco ridícula ante esta maravilla.

Uno viene aquí con sus problemas

y todo esto te acaba por envolver. Por limpiarte.

(Gaviotas)

(Rumor de oleaje)

Respira hondo, Desi.

Todo lo que puedas. Hasta llenarte los pulmones.

Hasta que no puedas más.

Fíjate qué mínima cantidad de aire podemos retener.

Pero cuando está dentro es tuyo. Solo tuyo.

Y ese aire es la vida.

Ellos siempre están discutiendo. Siempre pelean.

Y se dicen cosas dolorosas.

La vida no es tan sencilla como respirar.

Parecen tan desgraciados cuando están juntos.

Tú ya eres suficientemente razonable

como para saber que esas cosas suceden.

Que los matrimonios fracasan. Se rompen.

A veces no es tan fácil convivir.

Si mi madre... No, Desi, no.

No intentes buscar culpables.

Porque seguramente no los hay. O hay demasiados.

(SOLLOZA) Pero ellos ya no se quieren.

Es posible.

Pero lo que no se puede hacer nunca es dar la espalda.

¿Qué quieres decir?

Que bastante hemos jugado con la hipocresía en este país.

Si ellos no se quieren, nada lo cambiará.

Eso no significa que estén toda la vida discutiendo,

amargados y amargando a todos los de su alrededor.

¿Entiendes?

Pero una separación siempre es dolorosa.

Pero menos que toda una vida de echarse rencores a la cara.

Yo no tengo la culpa.

Claro que no.

Ellos siempre dicen que es por mí.

Que si no fuera por mí, no estarían juntos.

Siempre por mí.

Mi padre ha venido por mí. Mi madre discute por mí

y aguanta a mi padre por mí.

Pero a mí nunca me preguntan, siempre quieren esconderme.

Quizá tú seas injustamente su última excusa.

Su último enganche.

(SOLLOZA) No quiero que ellos sean desgraciados.

(SOLLOZA)

¿Sabes lo que hago después de haber visto amanecer?

Te vas a reír.

Me bautizo.

Sí, como lo oyes. Me bautizo.

Y me siento como si renaciera otra vez.

¿Quieres hacerlo conmigo?

Anda, mujer, vamos.

¿Pero así?

(Música sacra)

(CANTA) "... Corre que corre.

(CANTA) Si será que está creciendo...."

¿Qué pasa?

(CANTURREA)

(MOLESTA) -"Playboy", más que "playboy".

-Buenos días.

-Buenos días, Nati.

-¿Has visto los divorciados qué juntos están?

-Divorciados. Ay, Dios mío.

-¿Qué pasa? -Jesús, ¿que qué me pasa?

Si tú lo supieras... -No me asustes.

Te lo contaré, porque si no reviento.

Me he pasado toda la noche sin dormir.

Cosme tiene una amante.

-Pero, mujer, ¿de dónde sacas eso? -Tengo la prueba.

-¿Alguien te ha dicho algo?

La gente tiene mala chufa para estas cosas.

Tú no hagas caso. -¿Cómo que no haga caso?

¿Y si te pasara a ti?

Anoche encontré la foto de una mujer en su cartera.

-Será una amistad. -Ya, mira.

-Oh, qué letra tan fea.

-Y ella no es gran cosa, no te creas.

(SORPRENDIDA) -¡Mi tía! -¿Qué?

-Mi tía, la tía Modestina.

¿Es una tía buena o de las otras? De las otras.

¿Vaya corte, no?

Calcula, hasta que Tito y Piraña lo aclararon...

Cuando lo contaba mi madre me moría de risa.

Como les dijiste que era un chollo. Un comentario, ya ves.

Calla, que vienen esos.

Es fenómeno, con esta hacía el reparto en un momento.

Pídesela a tu tío. Para esas está.

¿Qué hora es? -Deben de ser las diez.

-¿Nos volvemos a casa? Espera un momento, aún es pronto.

¿Estás ya?

-No se le pasa el dolor. -Dale otra aspirina.

Sabes que cuando le dan las neuralgias...

-Siempre le dan muy oportunamente.

-Está enferma de verdad.

Ha estado devolviendo y todo. -Muy bien.

Si está enferma de verdad, llamamos al médico.

¿A que no quiere que llamemos al médico?

-Dice que se le pasará. -Claro, pobre mártir.

Y de paso nos arruina la noche, como nos lo arruina todo.

-Ella dice que nos vayamos.

-Muy bien. Vámonos.

-Compréndelo, no puedo marcharme y dejarla así.

-Claro, y eso lo sabe ella muy bien. -Jorge, puede oírte.

-Pues que me oiga.

Que me oiga de una vez y tú también me escucharás.

Tu hermana se pone enferma cada vez que...

¿No quieres darte cuenta? Tu hermana es nuestro cáncer.

El cáncer de nuestro matrimonio. Muchas cosas que nos pasan

son por su culpa. -Ya.

Ella nos ha dado a mi hija y a mí algo que tú nos niegas a menudo.

-¿Qué te ha dado a ti tu hermana? -Cariño, compañía, protección.

-¿Protección?

Eso es lo que te ha hecho creer. ¿Protección?

De eso ha hecho la razón de su vida.

Si no te protege, ¿de qué sirve? ¿Cuál es la razón de su existencia?

Si tu matrimonio marchase bien, ¿qué pintaría?

Por eso tiene que marchar mal tu matrimonio.

-Esa es una calumnia absurda. -¿No crees?

No voy a repetírtelo más. Pero analízalo despacio.

Por favor, analízalo.

¿Vendrás a cenar conmigo, sí o no?

(DUDA) -Es que...

¿Por qué no lo dejamos para mañana? -Porque puede no ser lo mismo.

¿Sí o no? -Está enferma de verdad.

(ELEVA EL TONO) -¿Sí o no?

-No.

-Muy bien.

De acuerdo.

(Puerta)

(Música "pop")

(Música tranquila)

-¿Qué desea? -Un "whisky", por favor.

Gracias.

(HABLAN TODOS A LA VEZ)

-Aquí se lo deben pasar de miedo.

Vienen muchos turistas. ¿Es para mayores de 18?

Me parece que sí.

He venido a veces en invierno y no hay nadie.

¿A que no entramos? Como que te dejarán.

Tenemos que ir a casa, que nos echarán bronca.

-¿No es el coche de tu padre?

-¿Cuál? -Ese.

Vamos a entrar. Si nos dicen algo,

decimos que vamos a ver a los padres de Desita.

(TODOS) Vale.

(Música tranquila)

Mírale, está ahí, en la barra. (SUSURRA) ¡Eh!

(BEA) Desita...

Desita...

-A su casa no ha ido. ¿No la habéis encontrado?

¿Qué te ha dicho su madre? Que no ha llegado,

que si la veo le diga que vaya a casa.

¿Se lo has dicho a Julia? Y a Chanquete. La están buscando.

-Ahí viene Pancho.

Nada. Y he ido hasta aquel cerro. Y por detrás, hasta una cala.

Tenemos que volver al pueblo y decírselo a su madre.

Yo se lo diré a su padre. De hombre a hombre.

¿Me acompañas, Pancho? Vamos.

(Música "pop")

Queríamos hablar con usted un momento.

De hombre a hombre.

Perdón.

¿Qué hacéis vosotros aquí? ¿Qué queréis?

Somos amigos de Desita.

¿Está ella con vosotros? Se ha marchado al verle aquí.

Y no la encontramos por ningún lado.

Y no está en casa.

Ahí fuera tiene la moto.

¿Sabe una cosa? Usted no es ningún chollo.

(GRITA) ¡Desita!

(GRITA) ¡Desita!

(GRITA) ¡Desita!

(GRITA) ¡Desita!

No la encontramos por ninguna parte.

No quisiera alarmarle pero lo mejor es

que dé parte al cuartelillo.

Pero si no puede estar muy lejos.

-Sería lo mejor avisar a la Guardia Civil.

¿Qué demonios hacíais aquí? ¿Quién os manda salir del pueblo?

Siempre hacéis lo que os da la gana.

A mí no me toreáis.

Te doy una bofetada que te giro la cara.

-Déjele, es solo un niño.

-¿Que le deje?

-¿Qué conseguirá con eso?

-¿Me dará usted clase de cómo educar a los hijos?

Oigan, creo que lo mejor será que avise al cuartelillo.

(Claxon)

Ya ha aparecido. Está en casa.

Ha llegado llorando y se ha acostado.

No ha querido decirnos nada.

-Gracias a todos.

Gracias. -Adiós.

Vamos.

-¿Venís? -Sí.

(Motor en marcha)

(APAGA EL MOTOR)

Ahora no. Por favor, no llores.

Entre llantos y discusiones

ya hemos tapado mucho tiempo el problema.

Se acabó, Pilar, se acabó.

No podemos jugar más al matrimonio mal avenido

que quiere separarse y no se separa nunca.

Se acabó.

Tenemos que tomar una decisión firme, adulta, madura.

-¿Quieres decir divorciarnos? -Una decisión civilizada

que nos permita borrar este infierno en el que vivimos desde hace años.

-Pero la niña... -Precisamente por la niña.

Ya empieza a dejar de serlo.

Debe estar harta de que la usemos como pretexto de ese infierno

en el que ella, ya la ves, se abrasa la primera.

-¿Separarnos para siempre?

-No lo sé.

No sé si podía ser.

Si podríamos rehacer todo lo que se ha deshecho.

Si lo nuestro podría volver a funcionar.

No lo sé, sinceramente.

Hemos estado tanto tiempo mortificándonos,

que no sé si podríamos volver a querernos.

Pero si no fuera posible,

tenemos derecho a rehacer nuestras vidas.

A sacarnos ese amargor de boca que se nos ha ido quedando.

Tenemos derecho a volver a reír.

A vivir, a amar.

Sí, a amar. ¿Por qué no?

Y ahora me doy cuenta de que Desita sería más feliz

si viera que nosotros somos felices. Aunque fuera cada uno por su lado.

Si vas a volver a llorar...

(SOLLOZA) -No.

Esta vez no es un arma ni una acusación.

Solo es un desahogo.

-Está bien, solo ha dicho que no quiere ver a nadie.

(Música clásica triste)

(Música trepidante)

¡Papá!

(Música ominosa)

-¿Desita?

Desita.

Ha desaparecido.

No está en su habitación. -¿Qué?

-¡Julia!

Hola.

Se ha escapado otra vez.

Ha salido detrás de su padre cuando se marchaba,

y no ha vuelto, era el amanecer y aún no ha vuelto.

¿Al amanecer?

Piraña, Tito, decidle a su madre que sé dónde está.

Vale. Y luego vais a la cala.

Vosotros cuatro, venid conmigo.

(Rumor de oleaje)

(Gaviotas)

(Gaviotas)

(Rumor de oleaje)

(Música sacra)

(Música animada)

  • Capítulo 8: "El visitante"

Verano Azul - Capítulo 8: "El visitante"

10 jul 2014

Jorge y Pilar, padres de Desita, son un matrimonio fracasado por dejar que Mari Luz, la hermana de Pilar, se entrometa constantemente en su vida privada. Al final, comprenden que viviendo juntos en un estado de guerra permanente hacen desgraciada a la hija, y deciden separarse.

Desi se alegra cuando su padre viene a verla y le trae una motocicleta de regalo, piensa que sus padres pueden reconciliarse.

Histórico de emisiones:

29/11/1981

 

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