Verano Azul - Capítulo 19: "El final del verano"

30 jul 2014

El final del verano supone un adiós a las nuevas amistades. Con el fin de las vacaciones se rompe la pandilla surgida al calor del descanso y el ocio. El que más lo siente es Pancho, porque tiene que quedarse en el pueblo sin Beatriz. Para animarles Julia, la joven pintora, da una fiesta.

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14/02/1982

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Subtitulado por TVE. Música. Julia. Hola. ¿Qué haces? Nada. Pasaba por aquí y estaba mirando. Sí, yo también he venido dando un paseo. ¿Dónde están los chicos? Preparando sus cosas, me imagino. Ya. Hemos quedado para más tarde. Quieren hacer algo especial como despedida. Sí, eso me ha dicho Desita. No pienso ir. No me gusta hacer nada especial, nada de eso. No me gustan las despedidas. Generalmente, a nadie le gusta. Sobre todo si despedirse significa separarse de alguien a quien quieres. ¿Tienes mucha prisa? No, que va, esto puede esperar. Pues te invito a dar un paseo. ¿Vale? Vale. ¿Cuándo te vas? No lo sé, no lo he pensado todavía. ¿Te irás pronto? Quizás. Cada persona tiene su sitio. El sitio que nos manda las circunstancias. El destino. Yo qué sé. ¿Sabes?, a veces he pensado que mi sitio era este. Pero no lo es. Más tarde o más temprano tendré que volver a mi casa. ¿Lo entiendes, verdad? Tú ya eres casi un hombre y puedes entender estas cosas. Beatriz y Quique y Desi, y Javi, y todos tienen su sitio. Como tú. Bueno, como tú, no. Tú tienes más suerte. Tienes esta playa. El mar. Las montañas, el aire, las gaviotas. Sí, pero estaré solo. Bueno, todos estamos siempre un poco solos. ¿Piensas que ellos van a estar juntos? Es cierto que viven en la misma ciudad, pero esa ciudad es tan grande y tan monstruosa. No los dejará estar juntos. ¿Entonces ellos no se van a ver? Quizás, pero lo dudo. Al principio a lo mejor, se llamarán por teléfono. Pero poco a poco, se irán encerrando en su propio círculo. Aislados de los demás. Sin embargo, estoy segura de que todos pensarán a menudo en este pueblo, y en este verano que hemos pasado juntos. ¡Nos han pasado tantas cosas!, ¿verdad? Sí. Y algunas muy divertidas. Y algunas tristes, también. Ya verás, ellos estarán deseando volver. Y contarán los días que quedan para el nuevo verano. Y un día cuando te quieras dar cuenta, te los encontrarás a todos aquí. ¿De verdad que volverán? Pues claro que sí. Han pasado un verano estupendo. Ellos y sus padres. Ayer mismo me lo decía el padre de Beatriz. Sí y a lo mejor Beatriz ya tiene novio el año que viene. A lo mejor. O medio novio, por lo menos. ¡Es tan guapa! Sí y muy romántica. Quizás alguien le escriba una carta. Alguien que le gusta. ¿Tú crees que le gusto? No, yo no he dicho eso. Pero anda, que os echáis unas miraditas. Tú eres la única persona que me comprendes. La única que lo comprende todo. ¿Yo? Bueno, yo ahora me piro. Que tengo que llevar esto, que si no mi tío, ya sabes. Chao, Julia. Nunca aprenderás, tío. ¿Jo qué tía! A ver, ¿cómo se pone la lengua? Así mira, ¿lo ves? Luego se colocan así los dedos, aquí. Y se sopla muy fuerte. ¿Pero es que vais a dar un concierto o qué? Vaya banda, cualquiera que os vea. Aquí estábamos ensayando mientras te esperábamos. ¿Has visto qué tía, cómo silba? Claro, como tiene ese aparato en la boca. ¡Qué rico! ¿Y Pancho? No ha venido. ¿Y estos dos, qué hacen aquí? Han venido. Habíamos dicho que sólo los mayores. Es que... Nosotros también queremos celebrar lo de la despedida. No podéis. ¿Por qué no? Porque no, porque lo digo yo y se acabó. Jolín, ¡pues sí que está éste de buen humor! Es verdad hijo, ¡vaya un humor que traes! Es que me habéis puesto nervioso con los silbiditos. Bueno, ¿qué vamos a hacer? No sé, primero habrá que esperar a Pancho. ¿Y luego qué vamos a hacer? Tú has dicho que vamos a hacer algo especial por ser el día de la despedida. ¿A qué sí? Sí y que lo íbamos a pasar más bien que nunca. Para que nos dejara un buen sabor de boca. ¿Ya tenéis preparadas las cosas? Más o menos, mi madre va por la cuarta o quinta maleta. Mi padre y mi madre se han tirado todo el día discutiendo. Lo mismo que cuando vinimos. Que si te has traído más equipaje que la expedición al Polo. Que si tú lo arreglas todo enseguida. Que si nos vamos a tener que salir del coche para meter las maletas. Menudo rollo se traen. Sí, los míos también. Y los míos. Claro, son los mismos que los de Beatriz. Ah, es verdad. O son las cinco o es que ha pasado un ángel. ¿Qué? Es porque nos hemos quedado todos en silencio. Lo dice en un libro. "Edad prohibida", ¿lo habéis leído? Yo sí. Es un poco verde, ¿no? ¡Bah!, eso no es nada. Bueno macho, vamos a hacer algo porque si no van a pasar toda la banda de ángeles. Y no nos vamos a divertir nada. Vamos a buscar Pancho. Sí a lo mejor a él se le ocurre algo. Pancho. Ahí abajo están tus amigos, preguntan por ti. Bueno, ¿qué les digo? Diles que estoy ocupado. Que tengo que hacer. ¿Qué tienes que hacer? Vaya. Qué dicen que si tienes para mucho. Pa un rato. ¿Entonces qué les digo?, ¿que esperen o que no esperen? No, diles que luego les buscaré. ¿Vale? Bueno. ¿Se han marchado ya? Sí ya han salido, ¿pero bueno qué mosca te ha picado? Siempre huyendo cuando tienes que hacer algo y no puedes ir con ellos. Y ahora de repente te entran las ganas de trabajar y los das plantón. ¿Pero qué mosca te ha picado? Nada, son cosas mías. Cosas mías. Aquí a todo el mundo le va a pasar cosas suyas. Ya veremos el día que me pasen a mi cosas mías, qué es lo que va a pasar. Bueno. Es que estos chicos de hoy les pasan unas cosas suyas... Este es el día más aburrido de mi vida. Habías dicho que hoy íbamos a hacer algo especial. Y que lo íbamos a pasar más bien que nunca. Mira chaval como vuelvas a repetirme eso otra vez.. Pues lo has dicho, ¿a qué sí, Piraña? Bueno. Al fin y al cabo no lo estamos pasando tan mal. ¿Y por qué no vamos a Cala Chica? ¿Y para qué? Hombre, no sé, como otras veces hemos ido. Hoy no. Nosotras nos vamos. ¿Adónde? A dar una vuelta. A ver si ligamos algún turista retardado. Podíamos echar una máquina en la cafetería. Oh sí, una máquina especial que nos divierta como locos, y nos deje un sabor de boca inolvidable. No gracias, rico. Es que no sé qué podríamos hacer. No sé qué me pasa, pero no se me ocurre nada especial para este último día. Nos dejaría un sabor de boca muy malo. Si nos tomásemos un helado a lo mejor se nos endulzaba el paladar. Y a vosotras, ¿se os ocurre algo? Ya se nos ha ocurrido, nos largamos. Vaya fracaso para este último día. Siempre pasa lo mismo. Cuando te propones algo que salga muy bien te sale muy mal. ¡Mira Julia! Estamos salvados, seguro que a ella se le ocurre algo. Hola. Hola. ¿Qué pasa tíos? Nada. ¿Qué os pasa? Estamos aburridos. Oye, pues alegrar esas caras. Que no quiero veros así. Os propongo una cosa. ¿Cual? Una merendola en mi casa. Vale. Pero con alegría. Además me tenéis que hacer esa imitación tan divertida que le gustaba tanto a Chanquete. Vamos para allá. Cuando el silencio ensordecía el sentido de mi vida y quería volver a nacer. Cuando la cabeza me estallaba con palabras enredadas y quería volver a nacer. Era cuando te necesitaba y acostado con mi almohada, imaginaba tu amor. Luego, ya metido en tus entrañas, despertaba y tú no estabas y quería llorar. ¡Que gansos! No hay alegría con la barriga vacía. ¿Qué harás cuando nos vayamos? Me moriré de aburrimiento. Sin fiestas, ni problemas. Sin vuestra compañía. Te lo puedes imaginar. Te queda Pancho. Sí. Él será mi consuelo. ¿Por qué no habrá querido salir? A lo mejor es verdad que tenía algo que hacer. No, ayer estuvo muy raro. Me dijo que le gustaría dormirse y no despertar en mucho tiempo. Cuando ya fuera un hombre y pudiera decidir sobre su vida. Debéis entenderle, él se ha hecho a vosotros. A vuestra compañía, a vuestra amistad. Y ahora de repente, desaparecéis, os esfumáis. Pero tenemos que irnos, no nos podemos quedar. Tenemos que irnos con nuestros padres y volver al colegio y a casa. Todo eso. Naturalmente y él lo sabe. Pero eso no quita para que esté triste. No quiere enfrentarse a la despedida. ¿No va a venir a despedirnos? Sí, vendrá. Vendrá, ya lo veréis. A Javi se le ha ocurrido una idea para tener un recuerdo de este verano. ¿Un recuerdo? Nos podemos hacer una foto todos juntos. ¡Estupendo! Sí, una foto de todos. Aquí en tu jardín. Voy a por la máquina. Es muy buena idea. Así cuando le veamos nos acordaremos mejor de este verano y de esta pandilla. Y luego nos podemos hacer una todos los veranos. Y las iremos comparando. Y veremos cómo nos hemos ido haciendo mayores. ¿Cómo serás tú cuando yo sea como tú? ¿Serás como tu padre? Hala. ¿Cómo seré yo de mayor? Tú serás como Sancho Panza. Te libras porque es el último día, porque si no. Yo a lo mejor no voy a poder. Mi madre y mi tía tienen otros planes. Lo más seguro es que no volvamos a este pueblo. Pero eso no puede ser. Tenemos que estar todos, si no... No tiene gracia. Ojalá dependiera de mi. Quizás sea conveniente no hacer demasiados planes para el futuro. Pase lo que pase esta foto nos hará sentirnos juntos y unidos. Tendremos que esperar un poco más a Pancho. Sin él no puede haber foto. Él no va a venir. ¿Y tú cómo lo sabes? Lo sé, lo conozco. No vendrá a despedirse. Creo que no se siente muy bien. Vendrá, vendrá, ya lo veréis. Y yo, ¿dónde me pongo en la foto? Al lado de Sancho Panza. Aunque no hacéis muy buena pareja es posible que no rompéis la cámara. ¿Hacemos una prueba mientras esperamos a Pancho? Bueno, venga colocaros por ahí. Discuten. Pancho se pondrá aquí. Julia, ¿tú dónde te vas a poner? No sé, donde queráis. A mi lado, por favor. Bueno. Mirad, colocaré el disparador automático. Me coloco aquí corriendo, contamos hasta cinco, miramos a la cámara venga, sonreímos, y zas, saldrá la foto. ¿Por qué nos nos hacemos una y cuando venga Pancho la buena? No, no sería una buena foto. No sería una foto completa. Hay algunos huecos. Tiene razón Julia. Teníamos que estar todos. Todos ya es imposible. Se nos tenía que haber ocurrido antes. Cuando él vivía. Y yo me hubiera puesto a su lado en la foto. Bueno venga chicos, vamos a hacer esa primera foto de prueba. Pero todos sonrientes si no... Nos vamos a poner a llorar cada vez que miremos la foto. Anda venga, colocaros en vuestro sitio. Y alegres, esas caras alegres hoy está prohibida la tristeza. Quico, un poco a la derecha. Pi para allá. Ya está. Mirad, ahí viene Pancho. Arriba. Aguantad la cuerda. Las cuerdas. No tenían derecho. Ya oísteis aquel hombre. La ley dice que sí tienen derecho. Pensé que cuando estaba La Dorada ahí arriba se iba a soltar e iba a aplastar a todos. ¿Qué podíamos hacer? Nada podemos hacer ya. Si hubiese vivido Chanquete no hubiese dejado que se llevaran a La Dorada. ¿A que no? Los habría matado a todos ¿a que sí? Os acordáis cuando cantábamos "No nos moverán" ¿Ahora qué pondrán ahí? Edificarán. Estaba escrito. Nuestro último día tenía que ser un día triste. No hay que ser fatalistas. A él no le gustaría vernos así. Él querría que estuviésemos alegres y contentos. Venga, fuera las caras tristes. ¿Sabéis lo que haremos? Venid. Plantaremos un árbol. Eso es. Aquí mismo, donde estaba La Dorada. Un árbol fuerte, noble, que se agarre a la tierra. ¿Qué os parece chicos? Un árbol grande, acogedor, generoso. Como el mismo Chanquete. Eso sí que mola. Así podré venir yo todos los días a cuidarlo. Lo regaré. Y el verano que viene nos pondremos bajo sus ramas. Y yo me subiré a él. Y a lo mejor algún pájaro hace su nido aquí. Y nos tirará una cagadita. Sí vendrán y lo cortarán. No, tengo el presentimiento de que lo respetarán. Ya lo veréis. El año que viene será grande. ¿Y cómo de grande? Apuesto a que será más grande que Quique. Hala. ¿Estás segura de que lo respetarán? Nadie se atreverá a tocarlo. Claro que no. Bueno, será mejor que nos vayamos. Eh, la foto. Es verdad se nos olvidaba la foto. La podemos hacer aquí junto al árbol. Claro, no hay otro sitio mejor. Yo me quedo aquí. A mi lado. Ahora sí es una foto completa. Estamos todos. ¿Preparados? Venga, una gran sonrisa. Cantan. Pero, ¿dónde querrá que meta todo esto? Pues nada. Si no cabe, lo dejo aquí y se acabó. Es que te lo tengo dicho mil veces. Lo necesario y ni una cosa más. Pues nada, como si hablara con la pared. 25 bolsas y 50 maletas. ¿Te crees que esto es un camión de mudanzas? Si me dejaras hacer a mi el equipaje lo metía todo en dos maletas. Anda deja que lo coloque yo. Porque como lo coloques tú no cabe nada, desde luego. Pues haber cómo lo coloca la señora. Pues ya está. ¿Ya está?, ¿y esto otro, qué? ¿Y eso? Toma, toma. En todos los viajes pasa lo mismo. Para ir y para venir. Se pasan todo el día discutiendo por las maletas. Esto puede ir aquí detrás. Ahí detrás, no me metas nada. Esto no te molesta para nada. ¿Cómo que no me molesta para nada? Luego no veo yo nada por la carretera. Vamos, porque lo digas tú. ¿Tú has visto a Pancho? No. Javi lo ha estado buscando para despedirse para él. No está en su casa ni en ningún sitio. ¡Qué pena! Me hubiera gustado despedirme de él. Anoche casi no pudimos despedirnos. Ya sabes que esta despedida es difícil para él. De todas formas como supuse que ya no le vería, le había escrito una cosa. una carta. ¿Te importaría dársela? No, claro que no. Gracias. Esa visibilidad por detrás. Y venga vámonos ya que siempre tenemos que ser los últimos. Ya verás la caravana que vamos agarrar. Pero, ¿y Tito? ¿Pero dónde está Tito? ¡Tito! ¡Tito! ¿Has visto a tu hermano? Me parece que ha ido a despedirse de su amigo Piraña. Este enano. Podías echar una manita. Nati, vamos. Venga, por favor. ¿A cuánto corre tu coche? Aquí marca 200, pero mi padre nunca en las rectas y cuesta abajo de 80. Se pone multa por defecto de velocidad. Pero está muy limpio. Sí, eso sí. Mi padre es más limpio que rápido. Mi coche siempre tiene que estar lleno de mierda. Los chicos siempre pintan letreros. ¿Letreros? Sí a ver si lo lava el guarro. ¿Cuándo te vas? Ahora, cuando mi padre y mi madre dejen de discutir. ¿Qué has hecho con el renacuajo que te di como recuerdo? Lo tengo guardado. ¿No se te habrá perdido, no? No. ¿Ni se te habrá muerto? No. Es que... se me ha escapado pero sé dónde está. ¿Sí, adónde?, vamos a ver. En una de las bolsas del equipaje. Bueno. ¿Tú que has hecho con el grillo que te regalé? Está bien, no te preocupes. Yo le he puesto un nombre. A mi renacuajo. ¿Qué nombre le has puesto? No te lo puedo decir. ¿Por qué no?, habíamos quedado en decírnoslo todo. Es que te vas a enfadar. ¿No te vas a enfadar? No, además el renacuajo es tuyo y si le has puesto un nombre muy feo a mi no me importa. No, es bonito. Sí, pues entonces dímelo de una vez. Bueno, le he puesto Pirañín. Manolito, vamos anda. Despídete de tu amiguito y vamos. Que quedan muchos kilómetros por delante. Y al paso que va la burra. ¿Qué dices? No nada, le decía a mi amigo. Bueno macho, me voy, adiós. Pi, Manolito, ¿Qué? ¿Nos despedimos así ya? ¿Y cómo quieres?, ¿no nos vamos a dar un beso, no? No, pero nos podíamos dar la mano como los hombres. Está bien. Los hombres se dan también un abrazo. Vale pero no achuches mucho. ¿Pero se puede saber dónde se ha metido ese chico? Ya te lo he dicho, Javier. Venían a buscarle con un pincel y un bote de pintura. ¿Pero qué se proponen pintar cuando ya nos vamos? ¿No han podido hacerlo antes? Ayer, o antes de ayer. La semana pasada. A mi no me lo han querido decir. Pero alguna de las gamberradas de las suyas, ya verás. No tiene gracia. Podía estar aquí echando una mano. ¿Qué os parece tíos? Hombre no eres un Picasso, pero no está mal. Chanquete estará contento. Porque hemos acabado lo que él no pudo acabar. Claro, de eso se trataba. ¿Lo veis? Así hemos hecho algo bueno para el último día. Sí, es verdad. Pero vámonos ya tíos, porque mis padres deben tener un cabreo fino. Mi padre está preparando el coche. Nos vamos a ir ya. ¿Y tú cómo te vas, Desi? ¿Viene tu padre a buscaros? No, nos vamos en el tren. Oye, a ver si llamáis. Que no pase lo de siempre, que nadie llama a nadie. ¿Me lo prometéis? Que sí Desi, que te lo prometemos. Vamos, que te lo juro por mi padre, si quieres. Oye. Mirad. Vamos, ¿dónde te has metido? Me estaba despidiendo. Despidiendo. Seguro que no has tenido tiempo, has tenido que esperar al último momento. Anda, sube al coche de una vez. Julia. Te quiero. Bueno, llámanos por teléfono cuando llegues. Sí. Adiós. Llámanos, Julia. Chao. Julia. Dame esa bolsa. ¿Qué bolsa? Esa. ¿Pero para qué la quieres? Aquí van los bocadillos. Bueno, por lo menos Pirañín, no se muere de hambre. ¡Beatriz! Venga. Vamos a emborracharnos. Llegaste un poco tarde, ¿no? Menos mal, que Beatriz te conoce bien. Y sabe que la puntualidad no es tu mejor virtud. Ten, me ha dado esto para ti. Creo que es una declaración secreta. El final del verano llego, y tu partirás, Yo no se hasta cuando, este amor recordaras. Pero se que en mis brazos, yo te tuve ayer, eso sí que nunca, nunca yo olvidaré, Dime dime dime dime amor dime dime que es verdad lo que sientes en tu corazón si es amor en realidad. Nunca nunca nunca nunca más sentiré tanta emoción como cuando a ti te conocí y el verano nos unió. ¡Pare, pare, por favor! ¿Puede ir un poquito para atrás? Vale, vale. Barrilete. Buenos días. Buenos días señorita, ¿qué de partida? Pues sí, ya va siendo hora. ¿Le importaría entregar este paquete a Pancho? ¿Pancho? Sí, el chico de la lechería, ahora mismo, y que tenga usted un buen viaje. Gracias. ¿Volverá el verano que viene? Quien sabe. Pancho. Toma, esto es para ti. ¿Para mi? Sí, me lo ha dado la señorita. Oye, está muy bien traído. Vámonos por favor. Dime dime dime dime amor dime dime que es verdad lo que sientes en tu corazón si es amor en realidad. Nunca, nunca, nunca, nunca más sentiré tanta emoción como cuando a ti te conocí y el verano nos unió. El final del verano llego, y tu partirás, Yo no se hasta cuando, este amor recordaras. Pero se que en mis brazos, yo te tuve ayer, eso sí que nunca, nunca yo olvidaré, nunca yo olvidaré.

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