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Para todos los públicos Verano Azul - Capítulo 18: "Algo se muere en el alma" - ver ahora
Transcripción completa

Subtitulado por TVE.

¿Entonces no hay ningún pariente directo?

No. No, ya sabes que no.

Siéntate, siéntate.

Yo ya no puedo hacer otra cosa.

De ahora en adelante todo va a depender de ti.

Porque claro, si tú te niegas a ingresar en el hospital,

yo no asumo ninguna responsabilidad.

Yo no te estoy pidiendo ninguna responsabilidad.

Pero entiéndelo, a veces te comportas como un chiquillo.

Porque ingresar en un hospital unos días

para que te hagan una exploración y unos análisis,

no es ir a la cárcel a cadena perpetua.

Perdoname, yo no puedo dejar la Dorada sola.

Ni las demás cosas.

Excusas y bobadas.

Si, boberías.

Lo único que sucede es que tú eres muy tozudo,

y claro has dicho ya no, y tiene que ser que no.

Pero yo no puedo engañarte

y el camino que llevamos no nos va a conducir a ninguna parte.

Es absolutamente preciso que se te haga una exploración a fondo

y unos análisis definitivos que nos van a decir qué es lo que pasa.

Pero para ello es preciso,

absolutamente preciso ingresarte en el hospital.

Ahora, tú no quieres, qué le voy a hacer, yo no puedo obligarte,

además tu corazón está muy enfermo.

Es natural, ha vivido mucho.

Muchas alegrías, muchas tristezas, muchas emociones.

está bien, por ahora vamos a seguir este tratamiento

y de paso te vas a tomar esto.

Es todo lo que se puede hacer de momento.

Lo que sí quiero es que me prometas una cosa,

vas a seguir pensando en todo esto

y a la vez vas a empezar a olvidarte de tu barca y del mar...

lo más importante eres tú Chanquete.

¿No?

Claro hombre, anda vamos.

¡Voy!

¿Chanquete, está usted ahí?

Hola. Buenas tardes.

Creíamos que no estaba.

Te hemos estado buscando en el puerto y donde el Frasco.

Es que tenia que hacer unas cosillas.

¿Como por aquí?

Si la montaña no vino a mí... últimamente no se le ve mucho.

Parece que nos huye.

No... es que tenía que ordenar esto un poco.

está hecho una leonera.

Si quieres que te ayudemos.

Un dia yo ayude a mi madre a empapelar.

-Y yo a echar la cola.

-Sí, en el suelo.

-Pero algo eche en el papel maja.

-Yo conozco una nueva táctica para empapelar paredes

la he inventado yo.

-Voy a empapelar el barco.

Bueno yo os agradezco la intención pero por ahora...

no pienso empapelar la Dorada.

Oye Chanquete que Javi quería preguntarte una cosa.

Es sobre pesca. No se creen lo que yo les digo.

Ah, pues Pancho sabe de esto.

Mirad, es Chanquete y una señora que está muy buena.

Trae eso que te...

Lo siento.

Otro día te enseñaré lo de ese viejo arcón.

Bueno chicos... ¿Por qué no os váis a jugar un poco?

Empiezan a acortarse los días.

¿Nunca me había visto así verdad?

Francamente no.

Pero no es necesario que hablemos de ello si no quiere.

¿Ha pintado ya la Dorada tercera?

No, aún no.

Me ha sublevado que el chico anduviera en mis cosas.

Por un momento olvide que era un niño y su curiosidad

estaba fuera de cualquier ofensa.

Me estoy volviendo un viejo gruñón.

¿Se le olvidará al chico?

Claro que sí.

Ya se le ha olvidado seguro.

¿Y también a usted no?

¿Hoy tampoco saldrá a la mar?

¿Quién le ha dicho que yo no salga?

Ya se lo he dicho, tenía que ordenar aquí algunas cosas.

¿Ordenar, para qué?

Usted es una mujer debería entender eso.

No quiero que los invitados piensen que la Dorada es una pocilga.

¿Pasa algo Chanquete?

Nada, solo que se ha vuelto a apagar esta maldita pipa.

¡Buzo!

¡Buzo!

Ah, hola señorita Julia.

¿Qué pasa, no hay trabajo hoy?

Tenia que ir a ver a don José.

¿A quién? Al médico.

Ah sí.

El riñón. ¿El qué?

Tengo piedras en el riñón.

Pero a mí, lo que no me gusta nada es lo de Chanquete.

¿Chanquete?

Cuando uno empieza así malo.

Después de una cosa viene la otra.

Fíjese yo señorita Julia, y si no va al hospital peor.

¿Pero de qué esta usted hablando Buzo? De la salud.

Para mejor decirlo, de la falta de salud.

Yo ya como estoy tan acostumbrado.

Fíjese usted ahora con el riñón.

Lleno de piedras como el lobo de Caperucita.

Pero yo me refería a lo de Chanquete.

¿Y qué es esa historia del hospital?

Me lo acaba de decir Don José.

Para ver si yo le animo.

Yo la verdad no soy el más indicado para animarle.

¿Pero Don José que ha dicho de Chanquete?

Pues eso, que tiene que ingresar en el hospital,

para hacerle unos análisis y unas pruebas.

Una biopsia seguramente.

Ellos no dicen nada. Además parece que el corazón...

¿Y el médico qué dice?

Don José dice que es solo una exploración para mirarle mejor.

Siempre dicen lo mismo.

Usted sigue tan animoso.

¿Y que más ha dicho el médico?

Que Chanquete no quiere ir al hospital, que se ha negado.

Yo la verdad que en el hospital estoy como en mi casa.

Ya han sido tantas las veces...

Y las que serán, porque estas piedras...

no crea usted que son nada bueno.

Si por lo menos fueran piedras preciosas...

¿La Dorada Tercera?

Hola Julia.

Sí, la Dorada Tercera.

¿No me ha dicho que pensaba sacarle rendimiento?

¿Que iba a alquilarla?

Pero ahora la quiero para mi.

Para pasear.

Ah, para pasear, muy bien...

¿Y no le parece que es eso es una contradicción?

¿Porqué?

La Dorada Tercera representa para usted todo su amor a la vida no?

A este mar, a la naturaleza.

¿No es verdad?

Pues ahora no puede volverse atrás.

Seria una cobardía, una traición

a todo lo que esta barca significa para usted.

No entiendo lo que quiere decir.

Si me entiendes. Me entiende muy bien.

He estado en la consulta de Don José me lo ha contado todo.

El no tenia derecho.

Pues claro que tenia derecho, el le aprecia de verdad.

Y solo intenta que sea un poquito razonable.

Solo tendrá que estar allí unos días.

Lo suficiente para que le hagan unas pruebas

y tener un diagnostico seguro.

Anda hombre, que solo serán unos días.

Le cuidarán bien.

Y enseguida estará otra vez aquí con todos nosotros.

Y entonces si, si podrá ir a pasear en su Dorada Tercera.

Y la gente dirá, ahí va Chanquete en su barca recién pintada.

Ese sí que lo ha sabido hacer.

Eso dirán con envidia.

Si voy nunca volveré.

Eso es absurdo Chanquete, solo quieren reconocerle un poco mejor.

Cuatro, cinco días, una semana como mucho.

Eso es solo el comienzo, luego querrán saber más y más.

Nunca me dejaran ya tranquilo.

Es muy fácil decir a veces a los demás que hay que tener valor,

pero claro cuando se trata de algo

que le afecta a uno directamente eso es otra cosa.

Además a quien le importa lo que un viejo solitario haga o deje de hacer.

No si tenia razón Don José, es usted un testarudo,

un cabezota y un egoísta.

¿Que a quién le importa?

A mí me importa, a los chicos les importa,

a Buzo le importa, a Frasco le importa,

a este pueblo le importa y a este mar también.

está bien, está bien iré a ese hospital.

Pero no porque usted me lo diga, sino porque a mí me de la gana.

¡Estaos quietos!

Venga podemos pasar todos.

Un ratito y en orden.

He asegurado que sois todos muy formales.

Todos.

Así que a ver si es verdad.

Por este pasillo a la izquierda.

Seguid, seguid, por ahí.

¿Aquí? Sí, pero llama primero.

¿Qué pasa? Chanquete está raro.

¿Cómo raro, qué dices?

Parece una momia.

Hola Chanquete.

Hola.

Vaya susto que nos has dado, creíamos que eras ese.

Toma, las hemos cogido en el campo.

También te hemos traído un pez, para que te recuerde la mar.

Gracias, gracias a todos.

Son muy bonitas las flores.

Y el pez también.

Gracias, ahora me siento mejor, mucho mejor.

¿Y te dolía mucho? Mucho.

¿En donde te dolía?

Me dolía estar lejos de vosotros.

Y de todo aquello.

¿Como está todo? Bien.

Esperando su vuelta.

No le ha dicho el medico cuando me van a dejar salir.

Chanquete, un poquito de paciencia que solo lleva tres días.

Una eternidad.

¿Quien es ese? No lo se, no puedo hablar.

Un accidente según he oído.

Si, su coche choco contra un camión.

Parece que no hay mucho sitio en el hospital

y de momento lo han metido aquí.

Pero dentro de unos días se lo llevan a otra habitación.

Si a mi no me molesta, al contrario.

Pero será un poco aburrido, como no habla.

Además cuando tenemos ganas, echamos una parrafada.

Yo hablo y el escucha.

¿Y por dónde come?

Le podrán suero.

Y ¿por dónde?...

¿Por dónde, qué?...

Por dónde pis y lo otro...

Era por saberlo por si algún día me pasa a mí.

¿Cuándo vas a volver?

Pues cuando me quieran soltar.

Pronto.

¿Por qué no te escapas?

Hombre, que no está prisionero.

Dentro de dos o tres días, estará paseando en la Dorada Tercera.

Y nos llevarás a dar una vuelta.

¿Y a nosotras? Claro.

Las primeras.

Es que no os podéis estar quietos un momento.

Ni siquiera aquí.

Disculpe...es que los chicos...

Perdone no lo volverán a hacer.

Solo estábamos viendo si los nervios del pie

le mandaban impulsos al cerebro.

Impulso el que os voy a dar yo a vosotros.

Además se lo estaba pasando muy bien, se estaba riendo.

¿Se puede? Adelante.

Caramba Chanquete, qué mala cara tienes.

¿Dónde está Tito? Ha ido al servicio.

Esperar un momento que falta el enano.

¿Tiene mejor ánimo ya el enfermo?

Si vaya, está más animado.

La llegada de los chicos le ha hecho efecto.

Estos son los chicos.

Sí, menos uno que ahora vendrá.

¿Doctor, cuándo cree que podrá marcharse el enfermo?

Pronto, pronto le tendréis con vosotros.

Muchas gracias, los chicos y yo le estamos muy agradecidos.

¿Qué es eso?

Mirad, como el vecino de Chanquete.

¿Tú crees que no nos van a dejar entrar más?

Me temo que no.

Todo por culpa de este enano.

¿Cuántos metros calculas que te enrollaste?

-No sé, me parece que todo el rollo.

-Pues anda que como hubiese una necesidad apremiante.

Pero no es justo, estos fueron los que la armaron,

¿Por qué tenemos que pagar nosotros?

Podríamos explicárselo al director no.

-Además yo no fui, fue ese enano.

-Es que siempre la estáis liando y un día os la vais a ganar.

-¿Por quién por ti?

-¿A que te la ganas? -¿A que no?

Bueno basta ya, dejadme trabajar.

¿Oye Julia, cuánto vale un cuadro?

Qué pasa vas a comprarme uno.

No, es que había pensado que a lo mejor entre todos

podríamos regalar uno a Chanquete.

-Julia ya le ha regalado uno, lo tiene en la Dorada,

¿A que sí?

Bueno, pero no importa, no.

Es que el que había pensado yo era uno especial.

¿Especial? ¿Qué especial?

Uno de encargo.

A ver, explícate.

Como Chanquete echa tanto de menos la Dorada,

había pensado que tú podrías pintarla en un cuadro.

Es verdad, es muy buena idea.

Claro, cómo no se nos ha ocurrido antes.

Buenos días.

¿Usted sabe dónde ...?

Se marchó, dijo que se marchaba y se marchó.

No pudimos detenerle.

Es muy testarudo ese viejo.

Gracias.

¡Chanquete!

Ya está usted bueno, no.

Me encuentro mejor que nunca.

Mañana saldré a pasear con mi hermana la pequeña

que estará lavada, peinada y con el traje de los domingos.

Está usted invitada pintora.

Acepto la invitación.

Callad un momento que he oido que alguien gritaba.

Parece la voz de Pancho.

Si, parece que es él.

¡Chanquete ha muerto!

¡Chanquete ha muerto!

¡Chanquete ha muerto!

¡Chanquete ha muerto!

Ha muerto Chanquete.

Ha muerto Chanquete.

Chanquete.

Chanquete.

Chanquete no te puede contestar.

¿Y por qué no? ¿Está dormido?

No, no está dormido Tito.

Chanquete está muerto.

¿Muerto? Sí, muerto.

Pero si está ahí abajo.

Ya, pero es como si no estuviera.

¿ Y ya no nos puede oír?

No.

¿Y ya no nos puede ver?

No.

¿Y ya no puede ir más a pescar?

¿Y ya no puede tocar más el acordeón?

O sea está muerto del todo.

Bueno...nadie se muere del todo.

Pues sea lo que sea es una faena.

Sí, eso sí.

La muerte siempre es una faena.

¿Y adónde va uno cuando se muere?

Di Julia.

Pues no lo sé con certeza Tito.

No lo sé.

Unos dicen que hay un cielo para los buenos.

Y un infierno para los malos.

Otros aseguran que cuando morimos

nos incorporamos a otros seres humanos y seguimos viviendo.

Algunos más afirman que nos convertimos en polvo,

en ceniza, en alimento para seres vivientes.

Y así muchos más...

Pero tú, ¿Qué piensas tú?

Chanquete ha sido un hombre bueno.

Y tendrá que estar en un sitio donde reciban bien a los hombres buenos.

Donde se trate con justicia y equidad a los hombre buenos.

En el mar...eso es... en el mismo mar.

En el fondo, ahí con los marineros y pescadores de todos los tiempos.

Pero así se puede ahogar.

No, ya no.

Y tendrá un sitio de honor.

Tú has visto una película muy bonita que se llama "Capitanes intrépidos"

Sí, la vi en el cine de verano.

Pues Chanquete estará ahí en el fondo del mar.

Un poco de café Julia.

Él les quería de verdad, a usted y a los chicos.

Sí, lo sé.

Eran sus amigos.

Para ser sincero, a veces me he preguntado,

qué podía unir a un viejo pescador una chica como usted

y con unos mocosos.

¿Qué podían tener en común los unos con los otros?

No es fácil de entender.

Y yo tampoco lo sé explicar.

No sé... es como...

Si hubiese una onda secreta en cada persona.

En cada ser humano.

Y a veces en esa onda acaban por sintonizar

gente aparentemente diferente en edad, en formación,

en naturaleza, en modo de vida.

Solo le puedo decir que,

cuando las personas conectan en una misma onda,

sienten como una fuerza superior.

Como si de repente adquiriesen la sensación de...

...de no estar solos.

De ser escuchados, de ser amados.

Y que lo que dices o lo que haces,

tiene un sentido más que para uno mismo.

Es tan complicado y tan sencillo a la vez.

Chanquete era un hombre bueno.

Uno de los mejores que yo he conocido nunca.

Lo ve, Frasco, también usted está en la misma onda.

¿De verdad?

Claro.

Pues me alegro mucho.

Dígame una cosa Frasco,

¿Cree que él sabía que iba a morir?

Era muy reservado para sus propias cosas y muy sufrido.

Solo sé que en los últimos días no quería salir al mar.

Ni pasaba por la taberna.

Se le veía arrastrar los pies.

Como si quisiera huir de la gente.

¿Y habrá sufrido?

Para un hombre que amaba la vida como él,

que amaba el mar como él lo amaba,

el adiós habrá sido duro.

El adiós, esa era la canción que últimamente cantaba entre dientes.

¿Cómo?

Sí, las sevillanas esas tan famosas, le gustaban mucho y las canturreaba.

¿Sabe usted cuáles digo?

Sí, ya sé lo que dice.

Esas que empiezan... "Algo se muere en el alma"

Eso es... esas mismas.

Algo se muere en el alma cuando un amigo se va.

Algo se muere en el alma cuando un amigo se va.

Cuando un amigo se va, algo se muere en el alma

cuando un amigo se va algo se muere en el alma

Cuando un amigo se va

y va dejando una huella que no se puede borrar

y va dejando una huella que no se puede borrar.

No te vayas todavía, no te vayas por favor

no te vayas todavía

que hasta la guitarra mía llora cuando dice adiós.

Un pañuelo de silencio a la hora de partir.

A la hora de partir

un pañuelo de silencio a la hora de partir.

un pañuelo de silencio a la hora de partir.

A la hora de partir

porque hay palabras que hieren y no se deben decir

porque hay palabras que hieren y no se deben decir

No te vayas todavía, no te vayas por favor.

no te vayas todavía

que hasta la guitarra mía llora cuando dice adiós

Un momento por favor.

El barco se hace pequeño cuando se aleja en el mar.

Cuando se aleja en el mar el barco se hace pequeño

cuando se aleja en el mar.

el barco se hace pequeño cuando se aleja en el mar

Cuando se aleja en el mar y cuando se va perdiendo

qué grande es la soledad.

y cuando se va perdiendo qué grande es la soledad.

No te vayas todavía, no te vayas por favor.

no te vayas todavía

que hasta la guitarra mía llora cuando dice adiós

Ese vacío que deja el amigo que se va.

El amigo que se va ese vacío que deja

el amigo que se va ese vacío que deja

el amigo que se va.

El amigo que se va es como un pozo sin fondo

que no se vuelve a llenar.

es como un pozo sin fondo que no se vuelve a llenar

No te vayas todavía, no te vayas por favor.

no te vayas todavía que hasta la guitarra mía

llora cuando dice adiós

Mi madre me ha dicho que Chanquete estará ahora en el cielo.

No, está en el mar, lo dijo Julia.

¿Por qué crees que es azul el mar Tito?

Pues porque el cielo se refleja en él?

Entonces da lo mismo.

¿Tú crees en la vida eterna Julia?

Yo creo que todo esto tiene que tener un sentido.

¿Y tú crees en Dios?

Sí, claro que sí.

A veces me desespera su silencio.

O sus aparentes contradicciones.

Mi madre también me ha dicho que Chanquete estará con Dios.

Chanquete llevaba siempre dentro de si un trozo de Dios.

Porque era un hombre bueno.

Ahora habrá encontrado el trozo que le faltaba.

¿Y nos estará viendo?

Tú cierra los ojos y apriétalos muy fuere.

He visto a Chanquete.

Yo también lo veo.

Yo también.

Y yo.

Claro, porque pensamos en él.

Sí pensamos en él, y hasta podemos oír claramente su voz.

Y su risa.

Por eso os decía yo, que nadie muere del todo.

Y Chanquete menos.

  • Capítulo 18: "Algo se muere en el alma"

Verano Azul - Capítulo 18: "Algo se muere en el alma"

29 jul 2014

Chanquete cae enfermo pero se niega a ir al hospital. Pese a su resistencia inicial, cede a los razonamientos de Julia e ingresa en una residencia sanitaria adonde la pandilla acude a visitarle.

Histórico de emisiones:

07/02/1982

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