www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.12.2/js
2686048
Para todos los públicos Verano Azul - Capítulo 17: "No nos moverán" - Ver ahora
Transcripción completa

Y en resumen, señores, que nuestro gran proyecto,

el complejo residencial "Rosa de los vientos"

ha llegado a una fase crítica.

Para que el municipio nos conceda la calificación de suelo urbano

es condición indispensable, porque así consta en el acuerdo provisional,

que Promobisa se presente como propietaria única

de todos los terrenos afectados por la construcción del polígono.

Es una cláusula de salvaguarda que el municipio incluyó

para proteger los intereses de los que a la sazón

eran propietarios de aquellos terrenos,

y que entonces nos pareció plausible

porque pensamos que, en el plazo de tres años y a los precios ofertados,

todos venderían.

Y así fue en efecto. Todos vendieron.

Todos menos un hombre.

Un terco y viejo marinero que ha conseguido que nuestra inversión

sea poco más o menos que un desastre.

Porque hemos comprado suelo rústico a precio de suelo urbano.

Y la terquedad de ese hombre nos pone en el trance

de que lo único que podamos hacer en nuestro hermoso polígono

sea realmente plantar lechugas.

Tengan la bondad de observar nuestra maqueta, por favor.

Ahí lo tienen, un proyecto colosal.

Perfectamente diseñada y programada.

Promobisa es propietaria de todo este solar, de todo,

excepto de estos 5.000 m2 situados en el centro del polígono.

Y aquí, precisamente aquí,

en el lugar destinado a la "Torre de los cuatro vientos"

es donde surgió el problema.

(Murmullos).

¿Pero qué es eso?

Lo que ve, un barco, un barquito. -¿Es una broma, no?

Yo no bromeo con los intereses de nuestra sociedad.

Es lo que ven, un barco plantado en un huerto.

¿Plantado?

O varado, si le parece más correcta la expresión.

En todo caso, algo absurdo.

Pero vamos a ver, señores.

¿Es que puede el egoísmo de una sola persona

prevalecer sobre los intereses de todas las familias

que van a venir a vivir a estos apartamentos?

Puede. -¿Pero por qué?

Porque ese terreno es suyo y el barco su domicilio habitual.

Ya oyen lo que dice nuestro administrador.

Perdón, pero se le ha hecho a ese individuo

una oferta suficientemente tentadora? -Por supuesto.

Hemos llegado a ofrecerle por m2 el triple de lo que hemos pagado a otros

por terrenos colindantes. Se negó a vender desde un principio.

Ni siquiera quiso entrar en negociaciones.

Y así llevamos 3 años.

Nuestro plazo caduca, y ese hombre continúa en sus treces.

Por eso he convocado esta reunión extraordinaria.

El consejo ha de tomar decisiones urgentes.

Tres municipios de esta comarca tienen el estudio,

según mis informes, una ordenanza que prohíbe la edificación en altura

superior a tres plantas.

El momento, señores, es pues, peligroso.

Seamos prácticos. ¿Se ha intentado el trueque?

¿Cómo? -Ofrézcanle a ese tipo

una hermosa vivienda en un hermoso lugar

y verán que pronto se arroja por el borde de su miserable embarcación.

Esos individuos que presumen de ser originales,

en el fondo, son todos unos pobres diablos.

No les quepa duda.

Chanquete. Hola.

Buenos días. Buenos días.

No, no se levante. Bueno, pues siéntese usted.

Bueno.

Que raro verle por aquí a estas horas, ¿no?

Sí, y tanto que sí. Un compromiso.

Me ha citado aquí Epifanio, el alcalde, ya sabe.

Por cierto, que mal anda el mundo,

si lo que dicen los papeles es verdad.

Bueno.

Porque sólo cuentan lo que va mal, lo que marcha bien no lo dicen.

En fin, tal vez sea eso.

Oiga, ¿ha quedado algo de género en la frutería?

¿Le apetece? A ver, ¿qué trae aquí?

Hombres, pues mire, sí.

Estas cerezas tienen muy buena pinta.

¿Sabe, Julia?

Quieren obligarme a elevar anclas.

¿Qué dice?

Que alguien quiere que venda el huerto, que desguace la Dorada,

y que me la lleve de allí.

Y ni ese barco, ni este pobre marinero

están ya para más singladuras.

Creí que había llegado definitivamente a puerto,

y ya ve, tienen que vararme. ¿Y pueden obligarle?

No sé.

Por las buenas, no lo van a conseguir.

Y por las malas, ya se verá.

¿Pero quién quiere una cosa así? ¿Y que van hacer en su huerto?

¿Quién?

Esa es una buena pregunta.

Porque son unos anónimos,

unos S.A. que llevan ya 3 años dándome la tabarra sobre el asunto,

porque se les ha metido en el moño levantar allí

unos miles de apartamentos y un hotel de 20 pisos.

¿Un rascacielos?

Un rascacielos... ¡Un rascaleches!

Y el hecho de que yo, presidente del consejo de administración,

me tome la molestia de venir a hacer la oferta personalmente

le dará a usted idea

de la importancia que el asunto tiene para nosotros.

¿Y por qué no decirlo? También para ustedes, para el municipio.

Nuestra oferta es ya la definitiva,

la última opción que brindamos a ese hombre.

Y por cierto, usted perdone, señor alcalde,

pero, ¿creé que él iba a asistir a nuestra entrevista?

Usted se brindó a presentármelo cuando ayer hablamos por teléfono.

Pero no aquí.

No he querido citarlo en el ayuntamiento, ¿me comprende?,

porque podría parecer coacción.

Se trata, entiéndalo, de un forcejeo entre partes privadas.

Y ya lo único que me he brindado es hacer de mediador.

A ese hombre, como usted lo llama, lo he citado como amigo,

no como alcalde.

Cuando a ustedes les parezca, vamos a verlo.

Pues ya. Sólo una cosa...

Antes de ofrecerle la permuta, quisiera mostrarle nuestra mercancía.

Oiga, yo me siento un poco violenta acompañándole, eh.

Es que usted no vio la cara que puso el que manda

cuando insistía tanto en que viniese.

Vamos Julia, ya es usted mayorcita para andar por la vida pendiente

de si los demás ponen buena o mala cara.

Yo quiero que usted me acompañe y punto.

Siempre es prudente escuchar el consejo de un amigo.

O de una amiga, que es lo mismo.

Usted verá, pero yo pienso que aquí no pinto nada.

Venga ya... De todos nosotros, la única que pinta algo es usted.

Oiga, yo tenía entendido que ese hombre, ¿cómo le llama usted?

Chanquete. -Ja, ja, Chanquete, sí.

Pues yo creí que no tenía familia.

Y esa chica que tanto empeño puso en acompañarle, ¿es pariente?

Que yo sepa, no. Esa chica, Julia, es una amiga.

Entonces, no veo a santo de qué nos la mete en el concierto.

Este es un asunto de negocios. -Puede que Chanquete no lo considere

como su negocio. Es un hombre muy peculiar. Ya lo verá.

Perdón, don José. -Sí, dígame.

Acuérdese usted del inodoro. -Sí, lo del inodoro.

Gracias por recordármelo.

Tampoco se puede decir que anda usted descalzo por la vida, eh.

Pero no es ostentación, se lo aseguro.

Simple necesidad. La representación del cargo.

En fin, lo que le digo, pura y simple necesidad.

Bien, esto es lo que quería mostrarles

antes de que habláramos de negocios. Hermosa mansión, ¿no le parece?

Si que lo es. Sí, señor.

Toda esta colonia está llena de bonitas mansiones,

que la gente las llama "hotelitos", mire usted.

No, que más quisiera. Pasen, vamos a echar un vistazo.

Por aquí. Perdón, por aquí.

El huerto es pequeño, ¿no? Hombre, querrá decir usted el jardín.

Como jardín es hermoso. Es jardín porque le ponen flores.

Si plantan tomates, pues el huerto.

Aquí se da muy bien los tomates y las judías verdes.

Y aquí una piscina.

Ah, ¿esto es una piscina? Sí.

¿Esta es la piscina? Sí.

¿Y aquí que van a poner, agua dulce o agua salada?

No, hombre, supongo que agua dulce. Lástima.

Si le pusieran agua salada, se podía montar una cetárea.

¿Una qué? Bueno, a ver si me explico.

Una... cetárea, langostas y demás. Ya.

Si le parece, podemos pasar a ver el interior.

¿Por dónde? Por ahí.

Este hombre empieza a ponerme nervioso.

El inodoro, don José, el inodoro, que es un hombre caprichoso.

Un confortable salón con su chimenea.

Una alcoba.

Otra alcoba.

Y la alcoba principal.

De verdad, dígame si falta algún detalle.

A usted, señorita, ¿qué le parece?

Dígalo, dígalo con franqueza. Que está bien.

¿Y esto es un horno de microondas? Sí...

No, es sólo un horno eléctrico normal.

Ahora, si con esa pregunta, usted sugiere que...

Pues no habría inconveniente en instalar en la cocina

un horno de microondas, si eso a usted le...

No, por mi déjelo todo tal cual, lo pregunté por simple curiosidad,

no crea...

A mi las microondas no me van, me resultan demasiado rápidas, ¿no?

Justo, esa es la palabra, demasiado rápida.

Tal vez, por eso no se han instalado.

Y su hermoso cuarto de baño.

Grifería de primera calidad.

La llave, la llave general que está cerrada.

Como la vivienda está sin estrenar...

Muy maja, eh.

Muy maja la vivienda.

Bueno, supongo que ya hemos terminado.

¿Ustedes no sienten calor? Pues, si ya lo hemos visto todo...

Con permiso, perdón.

El inodoro, don José.

Se me olvidaba un detalle, un capricho, por así decirlo.

Fíjense en esto.

Música.

Se para la música.

Música.

Qué inventos, señor.

Verdaderamente delicado, ¿no le parece?

Pero aún hay más. Fíjese en el interior del inodoro.

A prueba de cualquier ácido o corrosivo.

Es una exclusiva de diseño de inodoro de Promovisa.

No, lo que es es un derroche, algo totalmente superfluo.

Sí, porque ojos que no ven...

Usted ya me entiende.

Y ahora, como presidente de Promovisa,

debo exponerle nuestra última oferta.

Firme esos papeles y esta vivienda con todo lo que contiene

pasará a ser de su exclusiva propiedad.

¿A cambio de que?

A cambio de su huerto y su choza marinera, naturalmente.

Sabía que esto era una encerrona.

Lo sabía, y tu también.

Y sin embargo, te has prestado a entrar en el juego.

Alto ahí, Chanquete, que eso no lo consiento.

He estudiado esos contratos y son legales,

están correctos.

Es una oferta que te hacen. Y yo diría que es una buena oferta.

Por eso he accedido a hacer de mediador.

Vuelvo a repetir que como amigo, no, como alcalde.

Y quien decide eres tú.

Sabe usted, señor... Chanquete, llámeme Chanquete.

Señor Chanquete, ¿a cuánto asciende el valor que Promobisa le ofrece

a cambio de su huerto y de su choza marinera?

No lo sé, ni me importa.

Mi choza marinera tiene proa y tiene popa,

babor y estribor.

Y esto, a ver... ¿Dónde está la proa?

Se volvería uno loco para saberlo. Esto no es un barco, señor.

Sí, a eso íbamos.

Escuche esto, señor mío, porque es la última vez que hablo del asunto:

Yo no quiero vivir en esta casa, ni en ninguna otra.

Si no es cuestión de precio.

Quiero vivir en mi barco y cuidar aquel huerto.

Además, me gusta este pueblo y ustedes lo quieren avasallar.

¿Cómo?

Sí, sí, señor.

Lo que ustedes pretenden construir allí es una barbaridad.

Y mientras yo pueda impedirlo, no lo conseguirán.

Ya hay demasiada muralla de cemento a lo largo de la costa, ya.

Ya está bien.

¿El señor se considera capacitado para opinar sobre urbanismo?

El señor se considera capacitado para saber donde y como quiere vivir

Así que guarden esos papeles y aquí no hay trato.

Se acabó. Vamos, Julia.

Chanquete, por favor. No es para ponerse así.

¡Chanquete, por favor!

Me parece que vamos a tener que resignarnos

a plantar lechugas y tomates en esos terrenos.

No lo crea así, señor administrador.

Lo que habrá que hacer es cambiar de estrategia.

Si no es por las buenas, será por las malas.

Levantaremos al pueblo contra él.

Cercaremos de vallas su huerto.

Y rodearemos su ridícula embarcación de apisonadoras, excavadoras

y de lo que haga falta.

Pero si allí no podemos construir

hasta que obtengamos la calificación de suelo urbano.

¿Y quién habla de construir?

Todo consiste en cambiar el entorno bucólico del que hoy disfruta,

hacerle la vida imposible en aquellos parajes,

rodearle de incomodidades.

Y ya verá como al fin cambia de idea ese viejo loco.

(Megáfono):Promobisa, la empresa que sin pausa y sin prisa,

les ofrece un nuevo estilo de vida.

Promobisa. Apartamentos frente al mar, aire puro,

construcción primera calidad, precios competitivos,

grandes facilidades,

la mejor urbanización de todo el Mediterráneo.

Eso es promobisa.

La empresa que sin pausa y sin prisa les ofrece un nuevo estilo de vida

y un nuevo medio de riqueza para todos.

Promobisa, sin pausa y sin prisa.

Promobisa. Un proyecto que puede ser realidad.

Todo depende de usted.

Estamos perfectamente informados sobre el asunto,

pero vamos a lo que importa.

Hay que hablar con Chanquete muy en serio.

Su terquedad nos perjudica a todos. -¿A todos?

Naturalmente.

En representación del grupo de comerciantes,

venimos a pedirte que tú, como alcalde,...

pues eso, que eches toda la carne en el asador.

Si no sois más concretos...

A mi, particularmente, ya no me gusta la manera que tiene de actuar

esa gente de Promobisa.

Está tratando de indisponer a todos los vecinos en contra de Chanquete.

Yo aprecio a Chanquete, pero hasta ahí podíamos llegar.

Que mas le da el irse a vivir a otra parte, si le van a pagar bien.

Pregúntaselo. Cada cual es cada cual.

Hombre, cuando hay que afrontar el presupuesto de fiestas,

a los primeros que sangráis es a nuestro grupo, al pequeño comercio.

Ahí, ahí. -Pues oye esto...

Los de Promobisa nos han dado palabra de que si pueden construir,

en los próximos cinco años,

ellos correrán con el 50% de los gastos y demás.

Amén de que pagarán religiosamente todos los impuestos municipales

que les correspondan, como es lógico.

Hombre, claro, pero pagar los impuestos es una obligación,

no es un regalo. -Sí, ya lo se.

Pero quiero decir que será un buen pellizco, ¿no?

Y en este ayuntamiento, siempre andamos en déficit de ingresos.

Todo eso está o podrá estar bien.

Pero no hay que olvidar una cuestión de principios,

Chanquete está en su derecho a no vender,

y el municipio no puede cambiar la calificación rústica de esas tierras

hasta que Chanquete venda.

Además, quizás no todo sean ventajas.

Para el pueblo, digo, en conjunto.

Promobisa está actuando precipitadamente,

está intentando manipular la opinión de los vecinos,

en contra de un hombre que, al fin y al cabo,

lo único que pretende es ejercer unos derechos legítimos y muy respetables

sobre algo suyo. -Que sí, que eso ya lo sabemos.

Pero tienes que hablar con Chanquete, Epifanio.

¿Pero es que vosotros no tenéis lengua?

Pues id a hablar con él, a mi no me metáis en líos.

Oye, Felipe...

(Tararea).

Yo me rindo, este nudo no me sale. Que sí, hombre, sí, inténtalo.

Y vosotros también. Anda, preparad la cuerda.

Mira, ¿ves, ves? ¿Lo ves? Dame este.

Pero, ¿qué vas a hacer con tanto nudo, muchacho?

Una colección. Vaya, hombre.

Pues es una buena idea esto de hacer colección de nudos.

No se me había ocurrido a mi. ¿Por qué no me das este nudo?

Ni hablar. La idea es mía y los nudos también.

Bueno, bueno, vamos a intentarlo de nuevo, eh.

Preparados. Vamos a ver.

Lo voy a hacer despacio para que os fijéis bien.

¿Veis? Mira.

¡Chanquete! Llega una representación de comerciantes.

Parece que llegan con ganas de bronca.

¿Ah, sí? Pues en esta casa, no entran.

Mi casa sólo es para los amigos.

Buenas tardes, Chanquete. -Hola, buenas tardes.

No sigáis. Si venís a decirme que me marche de aquí, ya podéis largaros.

El capitán no abandona nunca el barco, se hunde con él.

Mira Chanquete, ¿sabes lo que te digo?

Que eres un tipo muy orgulloso y muy egoísta.

Y que por tu culpa, nosotros y el pueblo entero vamos a perder

la mejor ocasión de nuestra vida, si te emperras en esto.

Y esto no estamos dispuestos a tolerarlo, viejo loco.

Te obligaremos a marcharte. Si no es con la ley, a pedradas.

¿Qué nos contestas? ¿Qué contesto, animales de bellota?

Quieto, Chanquete.

Esto les contestamos...

¿Os acordáis, chicos? (Todos):Sí.

No, no, no nos moverán. No, no, no nos moverán.

Porque en el barco tiene su nido. No, nos moverán.

Del barco de Chanquete, no nos moverán.

Del barco de Chanquete, no nos moverán.

Porque este barco es toda su vida. No nos moverán.

No, no, no nos moverán. No, no, no nos moverán.

Porque en el barco tiene su nido. No, nos moverán.

Vuestras pretensiones no nos moverán.

Todos sus millones no nos moverán.

Porque este barco es toda mi vida. No nos moverán.

No nos moverán.

Ya lo habéis oído, compañeros. De aquí no me mueve nadie.

Déjate de folclores, Chanquete.

Y escucha esto, que tú siempre has sido un tipo íntegro y honesto.

Que eso lo sabemos todo.

Lo único que te pedimos y en serio es que pienses en el bien común,

que dejes de pensar en ti mismo y pienses en los demás.

Eso, como decía Epifanio, el alcalde,

acuérdate de la función social de la propiedad.

¿He dicho algo gracioso? Sí hombre, sí.

Que tiene la mar de gracia que tú hables de eso.

Es muy fácil hablar de la función social

de la propiedad ajena, ¿verdad? No se a qué viene eso, no...

A que eres un cínico, Telesforo, de verdad.

Cuando hace 2 años, se habló de ampliar la plazuela del Carmen,

retranqueando la esquina de tu casa, pusiste el grito en el cielo,

removiste Roma con Santiago,

y conseguiste que el proyecto quedase en aguas de borrajas.

Y entonces, lo recuerdo muy bien, también se habló del bien común.

No es lo mismo, no hay comparanza entre esto y aquello.

Yo tengo montado un establecimiento, y un negocio, es un negocio.

En cambio, esto tuyo, Chanquete, es una simple manía,

un capricho de viejo chiflado. ¡¿Capricho de viejo chi...?!

¿Usted oye esto, Julia? ¿Usted oye?

Esta es mi casa, así de sencillo, mi casa.

Mira, Chanquete, te damos una semana de plazo para que cambies de actitud.

Si no, atente a las consecuencias. Pero cómo. ¿Amenazas a mi, Ebaristo?

Esperamos tu respuesta. Ya lo sabes. ¿Mi respuesta?

Mi respuesta es esta. Adelante, Julia.

Muy bien.

No, no, no nos moverán. No, no, no nos moverán.

Porque en el barco tiene su nido. No, nos moverán.

Vamos, para el pueblo. Yo hablaré con él.

¡Vamos, vamos!

Buenas tardes, Chanquete.

Espero que a partir de ahora sí que lo sean.

Anda, sube, Epifanio.

Hola, Epifanio. Hola, señor Alcalde.

(Todos):Hola.

¿A qué se debe la cortesía? Bueno, tenía ganas de dar un paseo

y me dije: voy a charlar un rato con Chanquete

que trae revuelta a toda la vecindad, como bien se ve.

Son ellos los que la revuelven, son ellos, Epifanio. Bien lo sabes.

Pero el hecho es que está revuelta.

Muchachos, ¿no os importaría que dejásemos los lazos

para otro momento? Anda, venga, vamos.

Señor alcalde, comprendemos que usted quiere decirle a Chanquete...

Corta el royo, repollo, que no sabes lo que dices.

Realmente, se está bien aquí. Es un buen lugar.

¿Para construir bloques de apartamentos

o para charlar con un amigo?

Puede que para charlar con un amigo sobre bloques de apartamentos.

Lo suponía.

Bien, te escucho. Siguen las presiones, ¿verdad?

Ya has visto al gremio de comerciantes.

De entrada, voy a decirte que no me gusta nada

la manera que tiene de actuar la empresa esa.

Es una táctica torpe, pero consiguen lo que se proponen,

que el vecindario se soliviante con el asunto.

No se habla en el pueblo de otra cosa.

Lo que me interesa saber, Epifanio, es lo que piensas tú.

Lo que unos y otros dicen, ya lo se.

Lo que me interesa conocer es tu opinión.

¿Tú crees de verdad que a la larga será bueno para el pueblo

levantar aquí esas monstruosidades? Si comienzas por llamarlo así...

No, si es que lo son, Epifanio.

No os dejéis cegar.

Una cosa así traerá más inconvenientes que ventajas.

¿Por qué la gente pasa aquí los veranos?

Porque nuestro pueblo sigue siendo un pueblo,

las aguas están limpias,

y la vida, pues... de momento... resulta bastante apacible.

Que construya 5.000 apartamentos y verás como se acaba todo.

¿Tus comerciantes qué creen?

¿Que esa clientela va a ser para ellos?

Pues van listos.

Esa gente sabe lo que hace de verdad.

Debajo de sus apartamentos, pondrán sus propias tiendas,

que serán más grandes y más baratas porque se suministran al por mayor,

en cadena.

Bueno, yo que te voy a explicar que tú no veas tan bien como yo.

Venta, no os dejéis cabalgar, Epifanio.

Si quieren andar al lado vuestro, pues muy bien, pues que anden.

Pero sin montarse encima de vuestros hombros.

Y si quieren construir, que lo hagan,

pero al estilo de lo que ya hay,

o mejorándolo, si es que saben o pueden.

Y si no es así, pues mejor que se lleven a otra parte

sus torres de hormigón y sus coches y sus problemas.

Que construyan a lo ancho, pegados a la tierra,

que aquí solar es lo que sobra,

y si no no es negocio hacerlo así, o se gana menos por m2,

pues que no lo hagan.

Además, ¿sabes lo que te digo?

Que si quieren construir, que construyan como les de la gana

si les dejan, pero aquí no, en mi huerto, no,

porque aquí vivo yo.

De aquí no me echan, si no es a la fuerza.

Bueno, ya sabes lo que quiero decir,

con los pies por delante, Epifanio.

Bueno, voy a echar un trago que tengo la boca seca.

Además, oye, tú has venido a hablar conmigo,

y no has dicho ni una palabra.

Planteas las cosas de un modo que resulta difícil decirte nada.

He convocado una reunión de concejales para mañana.

Quiero zanjar el asunto antes de que se envenenen más.

Dejar bien sentado que tienes unos derechos

y eres muy dueño de defenderlos.

A los otros vecinos que poseían tierras por aquí

nadie los obligó a vender. Ya, ya, ya veo, ya.

Tú defiendes mi posición, pero con dudas, ¿verdad?

Sí. Normal.

Dudas porque sólo piensas con la cabeza.

Has ido a la universidad... ¿Y con qué habría de pensar si no?

Pues con la cabeza y con la tripa, Epifanio.

Y con el corazón y con las manos, porque también son inteligentes

y ayudan a pensar.

Con todo el cuerpo y con toda el alma es lo que hay que pensar.

Y entonces, pues no hay dudas.

Pero claro, si sólo se piensa con la cabeza como tú

o con el culo como piensan ellos, pues las cosas nunca se ven claras.

Oye, se me ocurre que deberías asistir a la reunión del ayuntamiento

y que hables allí.

Pues verás, no es una buena ocurrencia

porque yo allí no tengo que decir nada.

Y no tengo que justificarme ante nadie

si vendo o dejo de vender mi burra. Como quieras, pues.

Bueno, pero ya que has venido, espérate que te llevarás algo.

Toma. Llévate esto. Pensaba llevártelo luego.

¿Qué es?

Mi testamento.

Ológrafo, se dice así, ¿no?

Te hago depositario por si me pasa algo, ¿sabes?

Pero hombre, no es como para eso. Yo estoy aquí para...

No, déjate, Epifanio.

Entre la gente, hay siempre algún burro.

Y a los burros si se les coloca una zanahoria en frente del hocico,

se ciegan.

Y no se sabe nunca hasta donde pueden llegar.

Mira, Epifanio, ¿lo ves?

Esto no es una isla, no es Manhattan.

Y lo que quieren hacer esos tíos

es tirarse un pedo de cemento sobre nuestro pueblo.

Sí, antes también se lo tiraron en otros lugares.

Cuando ellos hablan de los beneficios de la sociedad

sólo se refieren a su sociedad anónima, ¿entiendes?

Anda, Epifanio, explícales esto bien a tus concejales, eh.

Adiós, Chanquete. Adiós, Epifanio.

"Mi huerto y mi barco, con todas sus pertenencias,

a la hora de mi muerte, que al presente aún deseo lejana,

pero por no traer campanillas, bien pudiera topármela de improviso,

digo que mi huerto y mi barco con todas las pertenencias,

al municipio los dejo en heredad

para que de ello disponga a su albedrío, con una sola condición,

que en el dicho lugar no se edifique casa mayor de dos plantas,

porque pienso que es demencia construir a lo alto,

donde bien se puede vivir a lo ancho.

Y si esta voluntad no se cumpliere,

el municipio venga obligada a entregar por cada planta de más,

un décimo del valor de la construcción

a la cofradía de pescadores del pueblo.

Pos data: que el saldo a favor,

si lo hubiere en mi cartilla de ahorros,

sea entregado a la cofradía de pescadores del pueblo,

que para ese último viaje no necesito alforjas".

¡Eh, ustedes! Si cortan el camino, echaré abajo la cerca.

Haga lo que quiera, que a nosotros nos tiene sin cuidado.

Cumplimos lo que nos mandan.

Estos caminos tienen servidumbre de paso.

La razón y la ley están de mi parte, ya lo saben.

A mi plin, señor. Avise usted a la empresa.

Pues ya está avisada, porque llevan ustedes la empresa a cuestas.

Este debe ser el tío ese que no quiere vender.

Sí, el del barco. Y he oído que le ofrecieron millones.

Un tipo raro. Seguro que está podrido de dinero, porque si no, ¿de qué?

Pues como tire la cerca, se la juega. A mi no me gusta trabajar dos veces.

Hola. Hola, buenas.

Hola, Frasco.

Por ahí dentro, tienes una cizalla grande, que yo la he visto.

Anda, préstamela.

Oye, viejo, me han dicho que están tabicando tu huerto.

Sí, son tan necios que ya quieren cercar el camino.

Me da igual. Pienso cortar todos los alambres que vea.

Toma, llévate esto mejor. Suéltales una perdigonada en el culo

y di que disculpen, que tú tirabas al conejo.

Y verás como se largan de allí.

Pero no seas bruto, Frasco, que esos inventos matan.

Ya sabes que yo no soy amigo de violencias.

Anda, dame la cizalla. De acuerdo, viejo,

te voy a dar la cizalla, pero iré contigo allí arriba.

No, no, esto es asunto mío.

Me sobra y me basta para cortar unos alambres.

Si necesito ayuda, ya te la pediré.

Y dame la cizalla de una puñetera vez.

Ya va, ya va, pero primero que la encuentre, ¿no?

Bueno, no te digo... Por eso me largabas la escopeta, eh,

por no buscar la herramienta.

Se la han tomado con Chanquete, y la cosa puede acabar mal.

Mi padre dice que Chanquete está en su derecho a no irse de allí.

Mi tío dice que los comerciantes tienen un cabreo...,

pero lo que no dice es que él también lo tiene.

Y yo sé que está echando las cuentas de la lechera.

¿Qué lechera? Pues como aquella, la del cuento.

Está pensando que si construyen los 5.000 apartamentos esos,

pedir un crédito para montar otro local allí.

Lo arregla con la granja para comprar la exclusiva.

Bueno, la pera.

Oí que le decía a mi tía que era la ocasión de hacerse millonario.

Que si no lo conseguía, sería culpa de Chanquete.

Toma, pues algo parecido piensa mi padre.

Lleva dos días haciendo números sobre la cantidad

de ladrillo gresificado que necesita la constructora.

Y que si se hace con la exclusiva, invertirá la comisión

de comprar 2 o 3 apartamentos para luego negociarlos.

La tira. Todos piensan lo mismo.

Mi madre y mi tía ya han preguntado la entrada que hay que dar

para los apartamentos con vistas al mar.

Yo les he dicho que como consigan echar de aquí a Chanquete,

yo no vuelvo nunca más a este pueblo.

Mi padre piensa igual que tú, Desi, que si construyen ese monstruo,

mejor será buscarse otro sitio más tranquilo para veranear.

Bueno, yo creo que deberíamos hacer algo al pobre Chanquete,

pero es que no se me ocurre una puñetera idea, sólo bobadas.

Yo he visto a Chanquete, sé que está preocupado, está triste.

Si es que es verdad, todo el mundo está en contra suya.

Pues como le echen, yo me largo, emigro.

¿A dónde? A Canadá, a Venezuela,...

Con tal de estar lejos de aquí, a cualquier sitio.

Este pueblo me parecerá una mierda. Estoy contigo, Javi.

Hay que hacer algo para ayudar a Chanquete.

Sí, pero ¿qué podríamos hacer? Ese el problema.

Métete eso en la cabeza, enano. Nuestro destino es horrible.

Sí, Pi, si que lo es. -Porque dentro de unos años,

¿comprendes?, seremos adultos. -Y tendremos coche,...

¿Y qué, si no hay para gasolina?

Lo que tienes que comprender, es que cuando seamos adultos,

ya seremos gilis. -¿Y porqué?

Porque la vida es así.

Hasta ayer, no me di cuenta de que todos los adultos están gagá.

Tenía mis sospechas, claro, pero hasta ayer no me convencí.

¿Y todos están gagá? -Todos, sin excepción.

Se dejan manipular por la propaganda. Te pondré un ejemplo,

mi madre... -¿Ella también es gili?

Oye, como repitas eso, te parto la cara, eh.

Bueno, bueno, hombre, sólo era una cosita de nada.

Mi madre sólo es un ejemplo para que entiendas mi teoría

de que todos los adultos están gagá.

Venga, Tito, que estoy hablando de cosas importantes.

Es que estaba viendo un saltamontes.

Te escucho, cucurucho. -Sin cachondeos, imbécil.

Pues verás, estoy harto de oírle decir a mi madre

que hay que estar loco para vivir donde Chanquete.

porque tiene que pegar un aire de no te menés,

y que si tal y que si cual.

Bueno, pues a lo que voy... Llegan esos de la constructora,

le dan un prospecto, y anoche va y llama por teléfono a mi padre,

diciéndole que van a hacer unos apartamentos muy monos

en un sitio ideal, muy aireados y con mucho sol,

y que conviene comprar uno.

Por eso te digo que todos gagá.

Pues mi padre dice que si construyen en la huerta de Chanquete,

nos vamos a otro pueblo.

Pues entonces tu padre es la excepción de la regla.

Todos están gagá, menos tu padre.

¿Y qué le diremos entonces a Chanquete?

Está claro, macho. Le diremos que nosotros estamos de su parte,

pase lo que pase.

¡Mira, Pi!

Chanquete.

¿Lo han matado? -Sí.

¡Tito, espera!

Chanquete, ¿estás muerto? Contesta, por favor.

¿Quién?

¿Quién?

Soy Manolo, Manolito.

¿Eh?

Soy Piraña, ¿no me conoces?

Agua, tráeme un poco de agua. Sí, Chanquete, te traeré agua

y aspirinas. Voy al barco.

Aspirinas...

Un poco más y te visten de primo, Chanquete.

¡Frasco, Frasco!

Frasco, han herido a Chanquete.

Que sí, Frasco, el Tito y el Piraña lo han encontrado junto a la Dorada

con la cabeza partida.

El alcalde va hacia allí con la guardia civil en un Jeep.

Gracias, Pancho, gracias por el aviso.

Llévatelo, ya pagarás otro día.

Si yo consigo enterarme quién ha sido el animal...

¿De veras que no vista a nadie? ¿No recuerdas...?

Que no, que no, Epifanio, que no.

Esto es como lo del refrán, tiran la piedra y esconden la mano.

Se tira piedra y lo único que recuerdo

es que el mundo me retumbaba aquí dentro y nada más.

Esto es por trabajar sin casco. ¿Verdad, mozo?

Claro.

De todos modos y aunque no se haga constar en el atestado,

si usted sospecha de alguien, podemos hacer indagaciones.

Que no guardia, que no, de verdad que no se quien puede haber sido

el autor de la gracia.

Si yo lo único que quiero es que me pongan aquí un esparadrapo

y nada más.

(Megáfono):Promobisa, la empresa que sin pausa y sin prisa

les ofrece un nuevo estilo de vida.

Promobisa. Apartamentos frente al mar, aire puro,

construcción de primera calidad, precios competitivos,

grandes facilidades, la mejor urbanización de todo el Mediterráneo.

Eso es Promobisa.

La empresa que sin pausa y sin prisa ofrece un nuevo estilo de vida...

Disparo. Gritos.

¡Frasco!

Cálmate, Frasco, cálmate. No hagas más barbaridades.

¿Chanquete está bien? -Que sí,

le han arreado fuerte en la cabeza, pero está bien.

Le están cosiendo la herida en la clínica.

Anda, trae acá, que la veda de la perdiz aún está cerrada

y te vas a buscar un lío.

Que susto me has dado, viejo, que susto. (Llora).

Frasco, no llores, chiquillo, que nos está mirando la gente.

¿Vamos a tomar una copa?

Cuando mi madre se entere de que voy a romper la hucha, se va a liar.

Pues no veas el tiberio que armará la mía,

cuando sepa que voy a matar al cerdo.

Pero entiéndelo, Tito, los amigos son para las ocasiones.

Los otros han quedado con Julia para que les diga cómo está Chanquete

¿Por qué no vamos? -Cada quien es cada quien.

Y nosotros a los nuestro, que para eso le salvamos la vida.

Mira, aquí es.

Mira, este es el que yo digo. Tiene buena facha, ¿a que sí?

Es molón. -Pues vamos.

Queremos ese casco que hay ahí.

¿Qué tal? -Fenómeno.

Fíjate que enano es por dentro.

Justo, justo lo que necesitamos.

¿Y qué vale este invento?

7.200.

7.200... (Silva).

Bueno, apártanoslo un momento que ahora volvemos.

Tenemos que estudiar el asunto.

¿Cuánto calculas que tienes ahí dentro, macho?

Ni idea. -Pues yo tampoco lo sé.

Bueno, venga, vamos a sentarnos ahí, que ha llegado la hora de la verdad.

100, 200, 300, 400... 500...

Unas 600.

Venga, arréale a la tuya.

Demasiada mosca.

Pocas.

Demasiada lo que pide ese tío por el casco, idiota.

Frasco.

Hasta luego, Lucas. -Hasta luego.

¿Podemos ver a Chanquete? -Ahora no, lo siento.

He ido a verle hace un rato y dormido.

Le conviene descansar.

Es que traemos esto para él. -Bueno, pues dármelo a mi

y cuando despierte, yo se lo doy. ¿Qué es?

Algo muy personal. Él me dijo que lo necesitaba.

Lo dijo en plan de indirecta, pero yo lo capté.

¿Qué hacemos, tú? ¿Se lo dejamos? -Pero bueno, leche,

¿es que desconfiáis de mi? -Bueno, vale, de acuerdo, dáselo tú.

Pero adviértele a Chanquete que el asunto es cosa mía y de este,

nada más. -Así lo haré, palabra.

Hasta luego. -Hasta luego.

Adiós. -Adiós.

¡Eh, Tito, Pi!

¿Dónde estas estos, Javi y la panda? No están en el puerto ni en la playa

Bea y Desi han ido a ver a Julia. Estarán allí todos, supongo.

Tengo noticias importantes que darles.

Vengo de Villaplana con mi tío y bueno, tengo que avisarles, vámonos.

¿Qué? Dínoslo. Nosotros también somos de la pandilla, Pancho.

Máquinas, Tito, vienen máquinas. ¡¿Máquinas?!

Vamos, corre.

¡Esperadme!

¡Vamos, Tito, deprisa!

¡Vamos, Pi, que te pesa el culo!

Pero tío, ¿cómo sabes que las excavadoras esas

iban hacia el mismo huerto de Chanquete?

Hombre, hacia el mismo huerto no lo sé,

pero son de la misma empresa y vienen hacia el pueblo.

Mi tío le preguntó a uno de los capataces

y le dijo que venían al pueblo para llenar terrenos del polígono.

¿Pero qué polígono? Pues el de los tipos esos.

Los dueños de las tierras que rodean al puerto de Chanquete.

Pero no pueden hacer una cosa así.

Aún no tienen permiso de construcción.

Convendría avisar a Chanquete. No, de eso nada.

Pues buena tiene la cabeza Chanquete para que le vayamos con alarmas.

Tenemos que ir a echar un vistazo, y si intentan hacer algo allí,

nos encerramos en la Dorada y la defendemos.

Así hasta que se aclare todo este lío.

Bueno, pero deberíamos contar con Chanquete

antes de tomar ninguna decisión, eh.

¿Pero no has dicho que el hombre no está para gaitas?

Él no, pero Frasco, sí. Y voy a pedir su opinión.

Vosotros iros hacia la Dorada. Está bien. Venga Pi.

Vamos, Tito.

Tenías razón, Pancho.

Estos tíos vienen dispuestos a atacar en cualquier momento.

Ya os dije que vendrían hasta aquí. Hay que organizarse.

Montaremos una guardia permanente en la Dorada.

Si ven que aquello no está abandonado,

ya se cuidarán de invadir el huerto.

Y si lo hacen, llegaremos a tiempo.

¿Estáis de acuerdo? (Todos):Sí.

Si tomamos la decisión de encerrarnos en la Dorada,

es para no salir de ella, hasta que todos estos tíos se larguen.

¿Ni siquiera para comer? Traeremos provisiones, bocazas.

Y pernoctaremos aquí si es necesario.

Y todo el follón que formen nuestras respectivas familias

será publicidad a favor de nuestra causa.

¿Y cuál es nuestra causa? Lo digo por si me preguntan.

La defensa de los derechos de un hombre

que ha sido víctima de la violencia. Ah, ya,

quieres decir que defendemos a Chanquete

porque ya le han arreado una pedrada, ¿no? Vale, macho.

Tú lo dices a lo basto, pero es lo mismo.

Entonces, ¿quedamos en que nadie se raja?

(Todos):Vale.

Pues venga, que cada uno ponga la pasta que pueda,

y que se las den a estos para que vayan comprando provisiones.

Pancho, Quique y yo nos vamos hacia la Dorada.

Explícale tú a Julia, que seguro que quiere echar una mano.

Esto es lo que tengo, no tengo más. Toma, esto es lo que tengo yo.

No importa, yo tengo algunos ahorrillos.

Claxon.

Cuidado, cuidado.

Pues arreando, que cuanto antes estemos todos en la Dorada, mejor.

(Todos):Hasta luego.

Oye, Bea, al renacuajo este, será mejor que te lo lleves a casa

y que lo dejes ahí. ¡Y una mierda, yo me quedo!

¡Rájate tú! Venga, vamos.

Llaman a la puerta.

Va.

Llaman a la puerta.

¡Va!

Hola.

Hijo mío, ¿te persigue alguien?

¡Ay! Manolito. A la playa con escopeta...

No voy a la playa, padre. Voy a una guerra.

Siempre con bobadas.

Padre, ¿me das 20 duros para contribuir a una buena causa?

Una buena patada en el trasero es lo que te voy a dar

si me sigues con pamemas, Manolito.

Vete a cazar gorriones y déjame en paz.

Está bien, padre.

¿Por qué me llamas padre si siempre me dices "papá"?

Padre, dame un beso. -Sí, hijo mío.

En la vida, hay acontecimientos que nos hacen de repente hombres.

Adiós, padre.

Pero, coño... Manolito está con una mujer.

¡Llega la intendencia y son 3!

Julia también viene. -Con la guitarra.

Sí, pero de provisiones nada. No lo entiendo.

Traerán las provisiones dentro de la guitarra, para disimular.

¡Alto o disparo! Ay, Pi.

Apunta a otro lado, idiota, nos puedes sacar un ojo.

Es que estoy de centinela, tías.

Esta noche quien no sepa santo y seña por aquí no pasa.

Ah, muy bien.

¿Pero no ibais a traer las provisiones?

Traemos algo mejor, buenas noticias.

Anda, ven, que os lo vamos a contar. -Es que estoy de guardia.

Estoy vigilando los movimientos de aquellos.

Cada loco con su tema. Vámonos, Julia.

¡Eh, chicos, la guerra se ha acabado!

Nuestro pueblo, Villaplana y otros dos municipios

han acordado prohibir en su término construcciones de más de 3 plantas.

Nos lo ha dicho el alcalde.

¿Y eso quiere decir que van a dejar tranquilo a Chanquete?

Pues claro. Ya no tienen objeto que sigan presionándole.

Le dejarán tranquilo en su barco. ¿Chanquete lo sabe?

Sí, estaba feliz, se ha ido al puerto con Frasco a por sardinas

para celebrarlo.

¿Y no decías que la guerra se había acabado?

Pues no lo parece.

¡Alto, no se puede entrar! ¡Esto es propiedad privada!

¡Alto o disparo!

¡Corre, Pi, corre, corre!

¡Sube, Pi, sube!

¡Fuera, fuera de ahí! Traigo órdenes de demolición.

Vamos a derribar el barco.

Eso no puede ser, ustedes no pueden hacerlo.

A ver, deme algún certificado que lo acredite, algún papel.

No hay papeles que valgan, son órdenes de la empresa

y nosotros las cumplimos. ¡Salgan de ahí!

¿Sí? Pues mientras no lo demuestren, de aquí no nos movemos.

Eso lo veremos. ¡Adelante!

Vámonos, Julia, que me da cague.

Estos tíos están majaras.

Hemos venido a defender el barco de Chanquete, ¿no?

El que no quiera, que se vaya. Pues yo me quedo.

Y yo. Y yo también.

Y nosotras.

Y nosotros.

Les advierto que esto no es ninguna broma.

Por última vez, abandonen el barco.

¿Estáis de acuerdo? (Todos):¡Sí!

Pues a ello.

No, no, no nos moverán. No, no, no nos moverán.

Porque en el barco tiene su nido. No nos moverán.

Del barco de Chanquete, no nos moverán.

Del barco de Chanquete, no nos moverán.

Porque este barco es toda su vida. No nos moverán.

No, no, no nos moverán. No, no, no nos moverán.

Porque en el barco tiene su nido. No nos moverán.

Del barco de Chanquete, no nos moverán.

Del barco de Chanquete, no nos moverán.

Porque este barco es toda su vida. No nos moverán.

¡Mira, Julia, ahí viene! (Todos):¡Bien!

¡Para eso!

Venga, vamos, baja de ahí.

Tú, baja de ahí inmediatamente.

Vamos, baja.

Ahora me vas a explicar qué es lo que significa esto.

Mira, Pi, Chanquete trae el casco.

(Todos):¡Hola, Chanquete!

¿Tú ves que zafarrancho, Frasco?

Te dejas un día la hacienda y te pisan los tomates.

Te lo dije, viejo. Tendría que haber traído la escopeta.

¿Escopeta, para qué?

Si tengo a mi lado el mejor ejército y, míralos, con sólo una guitarra.

(Todos):¡Bien!

Subtitulación realizada por Mercedes Escudero.

  • Capítulo 17: "No nos moverán"

Verano Azul - Capítulo 17: "No nos moverán"

28 jul 2014

Chanquete se niega a vender su terreno, imprescindible para que una inmobiliaria pueda construir una urbanización en el pueblo. Los vecinos y la empresa presionan hasta llegar a la agresión.

Histórico de emisiones:

31/01/1982

ver más sobre "Verano Azul - Capítulo 17: "No nos moverán"" ver menos sobre "Verano Azul - Capítulo 17: "No nos moverán""

Los últimos 43 programas de Verano azul

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios

Añadir comentario ↓

  1. Igual ocrospoma

    Una serie que deja muchos mensajes encuentros con mucha diversión. Todos los actores hace exelente su papel. Chanquete el gurú de la pandilla. Y el piraña un niño con actitud de grande, pero con el alma natural de niño. Que gran producción española. Lo veo repetidas veces y me divierto igual.

    01 dic 2017
  2. vale

    Qué grandiosa serie: la música, el libreto, las locaciones, la interpretación... todo. Apenas si recuerdo haberla visto de niño; y ahora que la vuelvo a disfrutar, a través de la web, me doy cuenta que ha estado todo este tiempo latente entre mis recuerdos más entrañables. El capítulo "No nos moverán", es una joya en la historia de la TV hispana . Saludos, desde Argentina.

    17 ago 2014