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Subtítulos de Verano Azul - Capítulo 15: "El ídolo"

Oiga ¿son ustedes de la tele? Sí, majo. ¿Y a qué han venido? Hemos venido a sacar el pueblo, y a ti si quieres también te sacamos un plano, a ver si te haces famoso; y de aquí a Hollywood ¿eh? Vale. Hasta luego. ¡Eh, Javi, Beatriz. ¡Ha venido la tele! ¿Qué dices! Que han venido los de la tele al pueblo. Están en el muelle, al lado del puerto. Están allí comiendo. ¿Quién? Los de los camiones. Unos tíos que llevan unas cámaras. Van a sacar al pueblo. A lo mejor nos pueden sacar a nosotros. Estarán de paso. Qué va, he estado preguntando. A lo mejor van a rodar algo en las playas. -O de nuestras cuevas. O del "piraña" comiendo una araña. ¡Verás! Oye, podríamos ir allí ¿no?, ¿a ver qué pasa? ¡Qué pasa, qué pasa! -Me quiere canear. ¡Me ha insultado! -¡Solo te he dicho que podrías salir en la tele! ¡Claro, y qué más! -Comiendo una araña. ¡Bueno hombre, bueno! Basta ya. ¡Ay!, todo el día juntos y todo el día peleando. ¡A jugar hombre, a jugar! Papá, ha venido la tele. -¡Ah, muy bien! Dale recuerdos. Nos lo ha dicho Pancho. Sí, yo los he visto, están comiendo. Van a rodar en la playa. Y en las cuevas. -Y podemos salir nosotros. ¡"Piraña", comiendo una araña! -Sí, lo he visto hoy en el periódico. Van a venir a incordiarnos un poco. -¿Y en el periódico pone lo que van a hacer? -No sé qué de un musical. ¿Un musical? Sí, o algo así. ¿Saben que vienen artistas? No sé. Viene un guapito de esos que gustan a vosotras. Bruno,... o algo así se llama. ¡Bruno! Las dos:¡Bieeen! ¿Tú crees que estará mucho tiempo? -A lo mejor. Si el programa dura mucho tendrá que estar varios días. Y si tú pudieras hablar con él ¿qué le dirías? -No sé, que me firmara un autógrafo. ¿Y tú qué le dirías? Que es muy guapo y que canta muy bien -Eso se lo dirán todas. Bueno pues... Le preguntaría cosas de su vida; que si tiene novia y eso. -¿Y si él te dijera algo a ti? ¿A mí? -Sí, que le gustabas. ¡Qué le gustaba? ¡Ayyy! ¡Demasiao para mi body! Está tan bueno. Te doy, te doy, te doy lo más de mí a ti al borde del abismo. Yo te doy, te doy, te doy lo más de mí a ti el fuego me consume y yo te doy, te doy te doy lo más de mí a ti, no importa si me quieres. Yo te doy, te doy te doy lo maaás... Fuego es amor hielo es tu voz. Dentro de mí hay un volcán que apagas tú con tu desdén. Voy a cerrar mis ojos y soñar que tú eres mi sol lleno de amor. Te doy, te doy te doy lo más de mí a ti al borde del abismo. Yo te doy, te doy, te doy lo más... Todas:¡Bruno, Bruno! -¡Corten, corten! ¿Qué te ha pasado? -El tobillo, me he torcido el tobillo ¡Ay, ay! -¿Te duele? Pero ¿por qué no andas un poco? -Intenta un poquito, hombre. Con cuidado, ¿eh? Mira aquí, Bruno. Fans:¡Bruno, Bruno! ¿Qué le ha pasado? -Se ha debido de torcer un pie. Sí, sí, seguro. Verás cómo empiezan enseguida. Llevan toda la tarde haciendo lo mismo. Vaya latazo, macho Pues yo prefiero ir al reparto, aunque sea a 100 kilómetros; tengo los pies hechos polvo ya. Pues iros; si estáis tan cansados... Es que lleváis toda la tarde igual. -Y además, esto es un rollo. Para lo que hay que ver. Venga tíos, vamos a dar una vuelta. No, yo me quedo. -Y yo. Si os quedáis vosotras nos quedamos. Pues yo tengo un hambre... -Te podrían sacar en la tele comiendo -¿Comiendo qué? Pues no sé, un bocadillo de chorizo; que a ti te gusta mucho el chori ¿eh? ¡Ah, bueno! ¡Quieto! Oye, ¿dónde venden esas camisetas? -No sé, no las venden. ¿Y quién te la ha dado a ti? -El club. ¿Qué ha dicho? -En el club. ¿En qué club? El de Bruno. -Pero ¿vosotras sois fans? Sí. -¿Fans, fans o que os gusta Bruno? Sí, que nos gusta. -Y fans. ¿Pero tenéis carnet? -¿Carnet? Carnet de qué. -De qué va a ser, de fan. ¿No os han apuntado en la lista? -No. Entonces ¿cómo habéis venido? ¿Os ha traído el autocar? -No, estamos aquí veraneando. -¡Ah, bueno!, entonces no sois fans. No os pueden dar ni camiseta ni na, hay que ser fan, fan. -Al fan fan y al vino vino. ¡Bruno, Bruno, Bruno, Bruno! Todas: ¡Bruno, Bruno, Bruno! ¡Vamos! Te doy, te doy, te doy lo más de mí a ti al borde del abismo. Yo te doy, te doy, te doy lo más de mí a ti el fuego me consume y yo te doy, te doy te doy lo más de mí a ti no importa si me quieres. Yo te doy, te doy... Oye, ven, mira. ¿Esta de aquí no es Beatriz? -Pues claro que es Beatriz, y la que está a su lado es Desita, y los otros. ¡Mira!, si te fijas bien estos dos de aquí son "piraña" y Tito Mira aquí. -¡Sí! Qué cara tienen. ¿Qué estarían haciendo? -Estarían haciendo el gamberro. Lo que no comprendo es cómo les dejas tú andar por ahí todo el día detrás de ese cantamañanas. -¿Yo? No les dejes tú. Para ellos es una novedad; además, me parece lógico. Anda, prohíbe tu a Beatriz que no vaya a ver a su ídolo. -¡Su ídolo! Ya ves tú qué ídolo. Claro que es su ídolo. Todas las chicas están locas con él. -Yo cada vez comprendo menos a los chicos de ahora. Si a nosotros nos pasaba igual. -¿A nosotros? ¿No te marchabas tú tres horas antes a la puerta del teatro para ver salir al Dúo Dinámico? -¡Bueno... yo! A ver, dime otra. Pues todas las chicas de tu edad. ¿No andaba yo todo el día que si Di Stéfano, que si Gento... Para ellas esto es exactamente igual que para nosotros aquellos tiempos. Qué más da. -Se pasan todo el día detrás de él. Ya ni siquiera vienen a bañarse. Yo no sé cómo aguantan. Tengo los pies machaos. Es que es demasiao. Llevamos tres días a 12 horas la sesión o más. Y de pie todo el rato. Total para qué, ni siquiera nos le dejan ver de cerca. Eso. Las chicas están insoportables. No quieren ir a ninguna parte sino es a ver al dichoso Bruno. Yo me rindo. Mañana conmigo que no cuenten. Y yo tengo los pies que no puedo ni andar. A lo mejor si fuera en una silla de ruedas me dejaban acercarme. No, pero tenemos que pensar algo para colarnos. ¿Os imagináis? Nosotros al lado de Bruno y las chicas fuera. Eso, y que nos pidieran por favor que las dejásemos pasar con nosotros Así verían que somos unos tíos con clase. Es que llevan unos días que están insoportables. ¡Jo! con el dichosito Bruno de las narices. ¿Dónde están las chicas? Han ido a ver si veían el coche de Bruno. Vaya perra que tienen las tías, y cómo aguantan. Yo no podía con el pellejo. Pues anda que mañana. ¿Dónde van a ir mañana? A los jardines del Parador. ¿Estáis seguros? Sí, lo ha dicho el jefe de la banda. -¿De qué banda? De esos de la tele. A los jardines del Parador. Tengo una idea. Mañana vamos a ser espectadores de primera fila, de más primera fila que nadie. One, two, three... ¡muy bien! ¡Eso es alegría! ¡Bruno, ven aquí! Escucha. Tienes que terminar aquí tu segundo bloque con los brazos en cruz de rodillas mirando a la luz. ¿De acuerdo? Sí, mirando al cielo así. Vale, continuamos. ¡Vamos! ¡Arriba! Eso es. Sigue. ¿Dónde están los chicos? -Para que se estén quejando todo el tiempo mas vale que no vengan Pero tienen que estar por aquí, con nosotras. Me dijo Tito que había dicho Javi que iban a estar en primera fila, más en primera fila que nadie. A lo mejor están por allí. -Por allí se ve peor. Muy bien, muy bien. Estupendo, vamos a rodar. ¿Señores... preparados? Primera posición. Eso es. ¿Te encuentras cómodo? Saldrá muy bien, anda. -Un momento, Bruno. Cuando termines el rodaje hay que hacer unas fotos con las fans Comprenderás que no las hemos traído aquí para que estén de adorno. Hay que sacarlas para ti, sacar publicidad, toda la publicidad que podamos. -Está bien. Mándame esas fans alquiladas cuando quieras. ¡Bueno señores, atentos! Rodamos. ¡Motor! Soy como tú soy como tú soy tu 50 % y tú mi otro 50. Soy como tú soy como tú somos dos taxis parados en la misma puerta. Soy como tú, soy como tú, somos un paso a nivel con la barrera abierta. Soy como tú, soy como tú, soy un prohibido aparcar y tú un paso de cebra. Suena el teléfono y es todo el mundo menos tú, somos iguales pero... Es matemático, todos me quieren menos tú; somos iguales pero que... Soy como tú, soy como tú... ¡Corten! Pero... ¿Se puede saber qué hacéis ahí arriba? Nada, estábamos mirando. ¿Mirando en un árbol? Los árboles son de todos ¿no? Cada día nos subimos a uno. -Es que estamos estudiando el fenómeno delicuescente de las coníferas. ¡Toma ya! Encima con coñas ¿eh? ¡Vamos fuera, fuera de aquí! El jardín es de todos. Y más de los de este pueblo. Vamos largo de aquí, sacadlos de aquí. ¡Fuera! ¡Fuera de aquí! ¡Fuera! Conque en primerísima fila ¿eh? -Más bien en primera rama, como los monos. Soy como tú, soy como tú, el mismo sobre el avión y con el mismo sello. Soy como tú, soy como tú, somos dos nubes de gas en un mismo mechero. Todas: ¡Bruno, Bruno, Bruno! ¿Era necesario otra vez todo esto? -Sí, siempre es necesario. No lo olvides. Es el precio a la fama y a la popularidad. Ya lo sabes. ¡El precio a la fama! -Naturalmente. En este negocio no se puede uno dormir en los laureles; llega cualquiera y te pisa el terreno. Y por favor, sonríe un poco. Por favor, Bruno. Deja de hacer tonterías. Son tus fans, tus admiradoras. -Sí, pero al menos podríais cambiarlas de vez en cuando. Esas dos son como de mi familia. ¿Las habéis metido en plantilla? -Bruno, te lo advierto, tengamos la fiesta en paz. Estas chicas forman parte del número, y no voy a permitir que tú ahora lo eches abajo. Entenderás que no las hemos traído aquí solo para que hagan turismo; además, ellas te admiran, y tú lo sabes. Ahora vamos a bajar del coche, pero sonriendo, siempre sonriendo. -Está bien, está bien. Todas: ¡Bruno, Bruno, Bruno! ¡Bruno, Bruno, Bruno! ¡Dejadme en paz de una vez! ¡Bruno, Bruno, Bruno, Bruno, Bruno! ¡Eres un imbécil! -¡Déjame en paz tú también! ¿De veras quieres que te deje en paz? ¿De veras lo quieres? Lo siento, perdona. No sé qué me pasa, estoy nervioso. Hola, Julia, buenas tardes. Hola, Chanquete. Pase, pase. Gracias. Vaya un día pesadito que ha hecho hoy. Ya lo creo. Esto es hacer calor. He visto hasta pájaros... caídos de los árboles; y hay que ver cuanto les gusta a ustedes el sol. Aquí corre mejor brisilla. ¿Descansando? No, leyendo un poco. ¿Quiere una cerveza o alguna cosa? No, no gracias. Yo ya llevo mi ración puesta. Siéntese un momento. No, sentarme no. Aquí mismo y un momento ¿eh?, que a mí también me aguarda la "Dorada". ¿Qué, qué tal?, ¿cómo fue el día, bien? Vaya, normal. ¿No ha visto tampoco hoy a los chicos? Bueno, sí, a las chicas, vinieron hace un rato. ¿No se han cansado aún de los... titiriteros? ¿Se refiere usted a Bruno y a los de la tele? Sí, sí, a... a esos me refiero, sí. Bueno, ya sabe... a su edad todos teníamos unos ídolos. Se necesita alguien a quien admirar, un mito. Seguro que usted también tuvo alguno, ¿no? ¿Quién, yo? Como no fuera la reina regente. ¿La reina regente? ¡Aaah! no sabía yo que usted... ¡No, no, no! Si me refiero a una barca. Una velera que era entonces la envidia del Mediterráneo. ¿Sabe? De todas formas creo que hay problemas entre los chicos. ¿Por culpa de los titiriteros esos? Sí, alguna cosa de esas. Parece ser que los chicos están un poco celosos de la admiración que las chicas sienten hacia Bruno. Ellos valen más. ¿Conoce usted a Bruno? No, no, pero... ellos valen más. Me parece que el otro día, según me han contado las chicas, se subieron a un árbol y... En fin, que estropearon una escena. Bueno, el bosque es de todos, y si ellos quisieron subirse a un árbol... Ya, el problema es que los echaron, y ahora están furiosos. Bruno se ha convertido en su enemigo, y ahora están en su campaña de desprestigio contra él. Que si no sabe cantar, que si un disco canta por él, que si las fans son alquiladas, que lo han oído ellos. ¿Las fans? Las admiradoras. ¡Ah! Bueno pues mire, cuando ellos lo dicen... seguro que es verdad. Lo peor es que las chicas están furiosas, y ahora andan todos como el perro y el gato. Ya sabía yo que traerían discordia los titiriteros esos. Además, me parece que estos días se han ido a rodar lejos del pueblo, y las chicas piensan que es por lo que pasó en el Parador. Bueno, bueno pues yo pongo rumbo a la "Dorada"; así que hala, con Dios, Julia. Oiga, Chanquete,... dígame una cosa. ¿Se acostumbra uno alguna vez a estar solo? No. Bueno, de todas formas, nunca está uno solo del todo. ¡Ah, por cierto!, ¿sabe que tengo ahora un visitante todas las noches? ¿Sí? Sí, no sé, un... bañista nocturno. Estuvo anoche y anteanoche cerca de la "Dorada". Algún solitario también, seguramente. No lo había pensado. Quizá el muchacho necesite compañía. Adiós, Julia. Adiós. ¿Lumbre, amigo? No quería asustarle. Gracias. ¿Quiere? No, no. Yo gasto pipa, pero ahora no voy a fumar. Está bonita la mar, ¿eh? Sí. Es una noche como increíble. Hoy hablaba yo con una amiga sobre la soledad. Yo le decía que uno nunca está completamente solo, ¿no le parece? Quizá. ¿Está usted veraneando por aquí? ¿Veraneando? No, no, es que... ¿No me conoce? Usted no es de aquí. No, no soy de aquí. Claro, ¿entonces cómo quiere que le conozca? Yo soy Chanquete, un viejo marino del lugar. ¿Y usted? ¿Yo? Sí, ¿cómo se llama? Me llamo... Antonio, Antonio Rodríguez. Encantado, Antonio. Encantado, Chanquete. ¿Pasa algo, hijo? No, nada. Y dígame ¿vive usted por aquí? Sí, aquí, muy cerca. Encima de esta cala, en la "Dorada". ¿Usted solo? Ya le dije que uno... nunca está completamente solo. Por ejemplo, tendrá una televisión, me imagino. ¿Una televisión? No faltaría más que eso. Prefiere irla a ver al bar. ¿Al bar? ¡Ah, ya! Usted es de los que les gusta tomar una copa hipnotizado por ese bicho. Pues fíjese, el día que a "Frasco" se le ocurra poner un trasto de esos en la tasca, desde ese día, Chanquete no aparece por allí. No crea, que también ha tenido sus tentaciones. Una tarde me vino con la monserga de que unos clientes le habían dicho que porqué no compraba un trasto de esos, que así tendría más clientes. Y yo le dije, mira, "Frasco", las copas son para tomarlas con los amigos, y sino, mejor solo. Nosotros no conocemos a ninguno de los que salen por ese aparato, ni hablan de nuestras cosas ni entendemos lo que dicen ni nos importa. Pues mira amigo, me hizo caso. Es fantástico. ¿El qué es fantástico? Pues un español que no ve la tele. Pero... me imagino que una radio sí que tendrá, ¿no? La "Dorada" ya no la necesita. Ya, ya, se refiere a esas de música. Pues tampoco; para eso ya tengo mi acordeón. Maravilloso. Entonces es cierto que no me conoce. ¿Cómo?, ¿qué dice? No, nada. Pensaba que... que es usted un hombre extraordinario, puro,... el último de los justos. ¿Quién, yo? Usted no debe andar muy bien de la cabeza, amigo. ¿Qué vamos a hacer luego, esta tarde? Porque esas no van a querer venir con nosotros, ya lo verás. Pues que no vengan. ¡Mira, ahí está Pancho! Nos está haciendo señas. ¡Eh, Javi, Quique! Han vuelto los de la tele, están en cala Chica. ¿La cala Chica? Esa cala es nuestra. Sí, yo los he visto. Esta tarde vamos a ir allí. Procura que no se enteren las chicas Atención, Bruno, oye, escúchame. Mira, chato, dale un tono más épico a la canción. Más épico, ¿comprendes? -Sí. ¿Estás preparado? -Sí, cuando queráis. Bueno, vamos a rodar. Ya sabéis, ¿preparados? Sí, sí. Nos van a pagar caro lo del otro día. Ya, ya. Bueno, señores... Atentos, vamos a rodar. ¡Vamos! -Entre ocho y 11. ¿Listos? ¿Motor? Bruno primera. -Playback. ¡Acción! Te doy, te doy, te doy lo más de mí a ti al borde del abismo. Yo te doy, te doy... ¡Eh, los de la tele! ¡Niño! ¡Corten! Pero quién diablos es este; ¿de dónde ha salido? -Es uno de los niños del otro día; de los que estaban en el árbol. ¡Eh! ¡Aquí! Oye, chaval. ¿Te quieres quedar con nosotros o qué? Pues ten cuidado conmigo, porque como vaya allí ¡te vas a enterar de lo que vale un peine! Señores, vamos. ¡Oye, preparado, Bruno! ¡Vale, cuando queráis! Motor. Especial Bruno. Uno segunda. -Playback. ¡Acción, Bruno! Ahora vas tú, Quique. Vale, pero estate al quite por si acaso ¿eh? Te doy, te doy, te doy lo más de mi a ti... ¡Aquí, los de la tele! ¡Corten! Pero qué es esto ¿la Gran Vía o qué? ¡Vamos hombre, cogedme a esos chicos! ¡Oye chaval, ¿quieres que llamemos a la Guardia Civil o qué? -Te vamos a zurrar. Vigiladme esas rocas a ver si hay otro más ¿no? ¡Que quiero hacer un plano! ¡A ver si es posible! Pero vosotros ¿por qué no vigiláis? No se puede rodar así. Tanto desierto, desierto y está lleno de gente por todos los lados. ¡Eh! ¡Eh! No había nadie. -Oye, aquí no hay nadie. Vale, está bien, vente para acá. Vamos a ver si lo hacemos por fin. Atentos. ¿Preparado, Bruno! -¡Vale, cuando queráis! Motor. -Especial Bruno. Uno tercera. -Playback. ¡Acción, Bruno! Te doy, te doy, te doy lo más de mí a ti al borde del abismo. Yo te doy, te doy, te doy lo más de mí a ti el fuego me consume y yo te doy... Pero ¿quién es ese? ¡Corten, corten, corten! ...no importa si me quieres... ¡Un chaval! ¡Se ha tirado al agua! ¡Ay va! Los tres: ¡Eh, eh, eh! Trae, trae. ¡Oye ricos, a qué jugáis? La cala Chica es de todos ¿no? ¡Sí, la cala es de todos, el jardín es de todos y el trabajo de quién es, ¿eh? ¡El trabajo es mío y de todos estos señores. Así que ya está bien de rollos y no hacer el gamberro; o es que no os habéis divertido bastante, ¿eh? -Oye... ¿queréis dejarnos trabajar de una vez, hombre? ¿Cómo te encuentras, Bruno? ¿Estás nervioso? -Y tú qué crees. Dame un cigarrillo, anda. Ten el paquete. -¡Aaaah! ¡Bruno! -¡No! ¡No sabe nadar! -¡Se puede ahogar! Incorpórate, incorpórate. Tenía que verte un médico. -No. ¿Te encuentras ya mejor? -Sí. Muy bien, chicos. Sois unos valientes. Esperad, no os vayáis todavía. Ahora ya no se parece al de los posters, ni al de la televisión. No. Hola. -Este señor escribe en los periódicos y le gustaría haceros una interviú. Primero quiero que me digáis cómo os llamáis, y luego quiero que me contéis lo que pasó. ¿De acuerdo? Oye, y a ti qué te pasó. -Pues nada, que me dio un calambre y me tuve que agarrar a una roca. Estos dos fueron quienes le salvaron. Primero les quieren canear y ahora les hacen una entrevista. Y es que son unos héroes. A lo mejor les llevan hasta... la Operación Plus Ultra. Y luego os despertasteis. ¿Queréis decir que lo que hemos dicho es mentira? Pues claro. ¿Os creéis que nos chupamos el dedo? Vosotras sois muy listas ¿eh? Y cuando lo sacaron estaba hecho una birria. No se parecía en nada al que sale en la tele. Vosotros lo que tenéis es envidia. ¿Envidia? Bueno, además, si no os lo creéis a mí me da igual. Es verdad que lo han salvado. ¿Y tú qué sabes? Porque el "piraña" y yo lo vimos todo, y cuando os querían canear también. -Son unos héroes. Eso. Y si no lo creéis lo podéis ver en el periódico. Eso, muy bien. Con que le salvasteis la vida ¿eh? ¡Mentirosos, sois unos mentirosos, y tú el primero! ¡Esto sí que es una mentira! La verdad es que no consigo entenderlo. Los chicos se empeñan en demostrar una y otra vez su versión, sin embargo el periódico... Claro, que tal y como lo cuentan aquí... ¿Lo ha visto? No. Parece más increíble que lo que dicen los chicos. Verá: "Al parecer, estaban atrapados entre las rocas, y en graves dificultades. Al darse cuenta del peligro en el que se encontraban los dos muchachos, el famoso cantante, sin dudarlo un segundo, se lanzó al agua, y no sin grandes esfuerzos, consiguió ponerles a salvo". ¿Atrapados entre las rocas? El que ha escrito eso no conoce cala Chica ni a Pancho ni a Javi, bueno, o es un redomado embustero. Sí, es extraño, pero las chicas prefieren creer esto y el padre de Javi también, porque creo que le tiene preparada una buena. No sé... Si lo que cuentan los chicos es verdad, Javi y Pancho lo tienen que estar pasando muy mal. ¿Es este de aquí? ¿Este es el tan nombrado Bruno? Sí, ese es. ¿Por qué? No, nada. Quizá podamos aclararlo todo esta misma noche. Buenas noches, Chanquete. Hoy he sido yo quien le ha sobresaltado. Buenas noches... Bruno. Bien, ya me ha reconocido. Sí. Siempre se acaba por reconocer a quienes no dicen la verdad. Sí, es posible... pero usted se equivoca, Chanquete, a usted precisamente yo no le he engañado. Ya, ya, ya. El bueno de Antonio. Ese es mi nombre, sí señor, mi verdadero nombre. Embustero, ese es el nombre que de verdad le cuadra. En fin, siento que se lo tome así. Triste y solitario. Un cantante de grandes éxitos según dicen. Le aseguro que llegué a pensar que era un pobre hombre, tan perdido y desvalido como cualquiera de nosotros. Y esa es la verdad. Un pobre hombre; justamente, ese soy yo. Usted es el único que me ha visto tal y como yo soy, y me acusa de haberle engañado. Ironías de la vida. ¿Ve usted? A Bruno eso nunca le hubiera pasado. Nadie puede acusar a Bruno; Bruno es un tipo perfecto, perfecto en toda su mentira, en todo su artificio. ¿Comprende lo que quiero decirle? Francamente, no. Bueno, es natural que un hombre como usted no entienda de estas cosas ¿Cómo un hombre como yo? ¿Qué quiere decir? No, no se ofenda, pero como le dije la noche que nos conocimos, sigo pensando que es usted un hombre extraordinario, por encima de tantas cosas. Y yo sigo pensando que usted no anda muy bien de aquí. Sí, también es posible, porque sino... ¿cómo me he dejado arrastrar hasta tan lejos?, ¿cómo demonios no he estrangulado de una vez a ese maldito monstruo? ¿A quién se refiere? A Bruno, naturalmente. A esa máscara prefabricada que me han colocado, y que me va devorando poco a poco, lenta pero firmemente a mí, a mi verdadero yo; a ese Antonio que usted excepcionalmente ha conocido. Pero vamos a ver, usted... Mire, Chanquete, yo era un chico como cualquier otro, ¿sabe usted? Me gustaba cantar, y dicen que no lo hacía mal. Unos amigos y yo formamos un conjunto No teníamos un duro pero lo pasábamos bien. Un día, después de una actuación en una discoteca de tercera fila, alguien se me acercó y me susurró... un halago y una promesa. Luego ese alguien me presentó a otro alguien más importante; me dijeron que tenía gancho, que tenía magnetismo, que era un diamante en bruto que había que pulir. Y comenzaron a fabricar a Bruno. Grabaciones, publicidad, sobres con dinero, club de fans, televisión... Todo un montaje perfectamente calculado, usted ya sabe. Bueno... usted no sabe nada de eso, pero es lo mismo. Se gastan todos los millones que son precisos hasta conseguir crear un mito, un ídolo. Como Bruno, sí, como Bruno. Pero ¿y Antonio? ¿Qué pasa con ese pobre chico, con su pequeño mundo y sus vulgares problemas? Y a ellos qué les importa; y a todo el mundo ¿qué le importa aquel tipo? Solo quieren un mito, solo buscan un ídolo que satisfaga sus necesidades; que les dé dinero a unos y les haga soñar a otros. De aquel Antonio nadie quiere saber nada, ni siquiera le dejan asomar a los ojos de Bruno porque podría dañarle,... podría dañar su imagen. Pero usted es un hombre libre; quiero decir que puede elegir ¿no? No. Llega un momento en que ya no. Los barrotes son demasiado gruesos, y de oro; además, Bruno es más fuerte que Antonio. Sin embargo, ayer creí que iba a morir, que se acababa todo. Me caí al mar desde una roca; no sé a penas nadar y me asusté, pensé que me iba a ahogar. ¿Y sabe una cosa, Chanquete? En ese momento... en aquel instante tan solo estaba Antonio; Bruno... había desaparecido, había huido de mí, me había dejado solo. Claro, él no podía estar en ese trance, él no podía morir. Y lo más curioso y terrible de todo es que, en medio de la angustia, por primera vez en mucho tiempo me sentí liberado; liberado del peso y de la opresión del otro, de Bruno. Después, dos chicos se tiraron a por mí y me sacaron, y todavía, durante un rato, aun habiendo pasado el peligro, sentí que Antonio estaba dentro de mí plenamente. Y es curioso, ¿sabe lo que comentó uno de aquellos chicos? Dijo: ya no se parece a Bruno; ya no se parece al de los pósters, ni al de la tele. ¿Y qué ha sido de Bruno? Regresó. Échelo. No puedo. Bruno es... un poderoso montaje de dinero e intereses; un montaje que le sobrepasa. Sin embargo, esa sensación de libertad que sentí ayer cuando creí que me iba a ahogar, me obsesiona y... y me persigue cada minuto desde entonces. Quizá por eso le estoy contando a usted lo que nunca antes le había contado a nadie. Sí que es complicada esa historia suya; demasiado para un viejo de alta mar. Pero también hay otras cosas más sencillas que a veces se convierten en pequeños dramas para pequeñas gentes. Sí, esos dos muchachos que le salvaron. El periodista no contó la verdad, y ahora están en un apuro. No es un periodista; es un gacetillero al servicio del departamento de publicidad de la casa; un eslabón de la gran cadena. ¿Conoce usted a esos chicos? Sí, son amigos míos. Ni siquiera les pude dar las gracias. Si usted quisiera explicárselo. No, mejor usted. Usted les explicará todo lo que me ha contado, toda esa... Su gran historia. Ellos... le entenderían mejor que a mí. Incluso puede que a usted... también le sirva de algo, Antonio. ¿Para qué querrá vernos Chanquete a todos juntos? No sé, no ha querido decirme nada. Solo me pidió que viniésemos todos y a esta hora. ¿Habrán preparado algo, Julia? A lo mejor; quién sabe. Una vaca marina para que se la coma el "piraña" entera. -¡Muy gracioso! Mirad qué coche. ¿De quién será, macho? Este por lo menos coge los 250. -¿Será de Chanquete? ¡Jolín! Claxon ¡Yo no he sido! ¡Chanquete! ¡Hola, chicos! Subid, subid a bordo. Vamos, chicos. Vamos. Hola. Venga. Hola, chavales. Venid, quiero presentaros a un amigo Venga. Mi amigo Antonio. ¡Es Bruno! -¡Sí, es él! Hola. Hola. ¡Sí, sí que es él! -¿Él o un buen doble? Antonio quería conoceros. Bueno, a alguno de vosotros ya os conoce. ¿Qué tal? Encantado. Sí, nosotros nos conocíamos de antes ¿verdad? Por cierto, el otro día ni siquiera pude daros las gracias. Dejadme que lo haga ahora, por favor. Gracias, gracias, gracias por salvarme la vida. Tuvisteis un valor extraordinario. Lo que vosotros habéis hecho por mí seguramente yo no lo hubiera hecho por nadie. No tiene importancia. ¿Lo veis? Ellos le salvaron a él. -¿A que ellos te sacaron? ¿A que son unos héroes? -Claro que lo son. Pero el periódico... -¡Vil mentira! Sí; aunque yo no tuve directamente la culpa, también quiero pediros perdón por eso. Toda esa historia es falsa; la inventaron para que surtiera mejor efecto publicitario. Antonio quería contaros una historia sobre esto, sobre su vida. ¡Bruno! ¡Bruno! Te hemos estado buscando por todos los sitios. ¿Qué demonios haces ahí! Está aquí con unos amigos. Pensábamos que te había pasado algo. -Sí, me imagino que te temblaría todo, hasta el bolsillo. ¡Venga, date prisa! ¿No sabes que tienes una rueda de prensa dentro de media hora? Sí, sí. Oye, esto es estupendo. Podíamos hacer unas fotos antes de marcharnos. ¿Qué os parece? -Sí, saca unas cuantas. Con Bruno. ¿Es suyo este barco? Sí, es mío. Oiga, nos gustaría hacer aquí algunas fotos. ¿Nos da usted permiso? ¿Algunas fotos? ¿Titiriteros en la "Dorada"? Pues solo faltaría eso, hombre. Hombre, podríamos pagarle algo de dinero. No, lárguense, lárguense. Vamos de aquí que este viejo está loco. Oiga... No, déjelo, Julia, déjelo. Vamos, Bruno. ¿Quiere contárselo a los chicos? Se lo debe. Su historia. No puedo. Cuénteselo usted, hágame ese último favor. Adiós. Todos:Adiós. Era Bruno; casi no puedo creerlo. Y ni siquiera nos ha firmado un autógrafo. Sí, pero no se ha marchado de vacío. Me ha dejado un mensaje para vosotros: su propia historia. Vamos, vamos. Dame el otro. Daros prisa, tías. Que sí hombre, que ya vamos. Daros prisa ¿no?, que es para hoy. Vale. Bueno, no es gran cosa, pero por lo menos no engaña a nadie. Que a este le han inventado lo sabemos todos. Soy como tú, soy como tú, soy tu 50 % y tú mi otro 50. Soy como tú, soy como tú... Subtitulación realizada por Yolanda Fernández Gaitán.

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Verano Azul - Capítulo 15: "El ídolo"

23 jul 2014

Al pueblo llega la televisión para rodar un musical con un cantante de moda del que Beatriz y Desi son fans apasionadas. Esto irrita a los chicos, que se confabulan para boicotear el rodaje con sus trastadas.

Histórico de emisiones:

17/01/1982

 

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