www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.17.1/js/
5368877
Para todos los públicos Verano Azul - Capítulo 12: "La última función" - ver ahora
Transcripción completa

Subtitulado por TVE.

Vamos a ver; ¿qué quieren los señores?

-Tres Coca Colas grandes, "frasco". ¿Y los cascos?

-No tenemos. Pues a ver si me los traéis luego.

-Sí. ¿Algo más?

Que dice mi padre que si me puedes echar aquí tres copitas de ginebra.

Así que tu padre quiere tres copitas de ginebra ¿eh?,

y que se las eche aquí dentro ¿no? -Eso.

Bueno, pues le vas a decir a tu padre que se me ha acabado la ginebra.

-Si es ron le da igual. ¡Ah, vaya! El ron también le gusta.

-¿Qué le pasa a ese? Ya ves. ¿A ti qué te parece?

-Que tiene una trompa. Pues eso;

así que andar, no queráis empezar vosotros ya.

Venga, coged las Coca Colas y marcharos para allá,

y contentos con beber eso. -Pero es que mi padre...

¡Tu padre; que baje tu padre si quiere algo! Venga, largaros.

Oye, "frasco" -¡Qué, qué pasa ahora!

¡Chúpale al carrasco, "frasco"!

Silbidos

¿Hay moros en la costa? No, venga pasar, que no hay nadie.

¡Jope!, creí que era alguien. -Y yo.

¿Y la ginebra? No nos la ha querido dar.

¿Le dijisteis que era para tu padre? Para el de este.

¿Y no ha querido? Pues las cocas así, solas... Además, no cunden nada.

Ya lo dije yo, que al "frasco" no se la dábamos.

Sí, pero le hemos dicho que chupase del carrasco, "frasco".

¿Y qué ha dicho? No sabemos, como no hemos esperado.

Algunos se hacen los cubatas con colonia.

-¡Hala, exagerado! -Qué asco.

Os lo prometo. Una vez salió por la televisión

un boxeador que había sido preso, y lo dijo,

que en la cárcel se hacían los cubatas con Barón Dandy.

¿Por qué no hacemos una función y así nos divertimos un poco?

¿Una función? Sí; podíamos hacer imitaciones,

y parodias, y contar chistes y cantar, y así.

Mis amigas y yo lo hacemos muchas veces en nuestras casas.

Nos disfrazamos y lo pasamos muy bien.

Sí, pero eso es de chicas ¿no? Qué bobada, y de chicos.

Es como se pasa mejor, estando chicos y chicas.

¿A qué sí, Javi? -Pero no tenemos disfraz.

Podemos ir a casa y coger cosas de nuestros padres.

-¡Eso, vamos! Ya sé de qué me voy a disfrazar.

Y yo. Bueno, si queréis.

Vale, pues por mí... ¡Animaos, ya veréis qué divertido!

¿Me atas el parche, Desi? -¡Esto es un parche?

Claro, todos los piratas lo llevan.

Pero a ti esto te queda muy grande. -Bueno, lo voy a recortar un poco.

¿Qué tal estoy? -Divina.

Acuérdate de la pata de palo. -Sí.

No me va. No mola.

Venga, vámonos. No hagáis ruido; que no se enteren mis padres

de lo que les hemos cogido.

Soy el pirata de la pata de palo.

¿Bea, cuál te mola más, el rojo o el azul?

-El azul. ¿Tú de qué vas vestido, Javi?

¡Yo voy vestido de punk; de punk borracho!

¿Y qué se hace líquido de la botella? ¡Chiquillo,

el líquido de la botella es colonia para la gente marchosa!

Mentiroso. A ver, déjame ver. -Qué asco; ¿no será verdad?

Es colonia, es verdad. -Te he visto guiñar el ojo.

¿A ver, déjame?

Es agua de regaliz. ¡Aaah!

¿Y ese desatrancador! Es la pata de palo del pirata.

Hola, buenas. ¿Se puede?

¡Tía buena, maciza! ¡Venga, empezamos la función si o no?

Falta Pancho. A lo mejor no le ha dejado venir

su tío. -Venga, sentaros,

que Desita y yo empezamos.

-¡Venga, quita eso!

¡Venga, que empiece! Bea tiene que ensayar su número.

Todos: ¡Venga, venga!

¡Venga. Que empiece ya! Todos:¡Que el público se va,

la gente se marea y el público se mea!

-Como estéis así no actúo. ¡Ya está!

¡Pues que me devuelvan la entrada! ¡Venga!

Bueno, bueno, ya va a empezar; pero como salga mal

vuestra es la culpa ¿eh?

Papaparaba, papapaapapapa...

paraparaparapaaa...

¡Papim!

Ante ustedes, señoras y caballeros, la gran bailarina del ballet ruso...

¡Beatrizova! Todos:¡Bieeen!

¡Bravo!

Ya. Todos:¡Bien!

Hola. Tu tío te andaba buscando.

Tienes que ir a hacer un pedido. Es que no puedo,

tengo que ir a hacer una función. Vale anda, vete antes de que tu tío

prepare la función. ¡Jobar, siempre que tengo

algo interesante que hacer zas, a repartir!

¡Anda hombre! Entre que lo piensas vas y vienes.

Y ponte algo que mira cómo está lloviendo.

Gritan

¡Bieeen!

¡Bravo! Bueno a ver, ¿a quién le toca?

-¡A nosotros!

¡Eh, vosotros dos, si vais a hacer el idiota fuera!

¡Eh, marchosos, me he enterado que no os gusta la marcha,

y eso no me gusta, porque soy un marchoso!

¡Saber que yo soy un gran marchoso! Y vosotros ahí.

Din don. Atención atención señorita Casandra,

acuda a 329 planta baja.

Din don, pantalón señora, caballero, 395;

grandes rebajas, grandes almacenes. Din don.

¿Cómo dice, señora? ¿No le funciona la lavadora?

Use detergente "Plim", porque "Plim" limpia

y deja todo tan blanquísimo. Din don.

Todos:¡Bien! ¡Bravo!

¡Hombre!, te dije que te pusieras algo, hijo, pero...

Es que después del reparto tengo que ir a hacer una función

al cobertizo de Javi. Vamos a ir disfrazados.

Toma ya sabes, para los de Carabeo 14. Y date prisa.

¡Corre, y ten cuidado!, no vayas a tropezar

y abrirte la cabeza con esas botas.

Gritan

Las dos:Tío bueno, tío bueno, tío bueno.

¡No vale!, tenéis que atender. -Nosotros hemos mirado

cuando estabais vosotras, y hemos aplaudido.

Y a nosotros nada. Si ahora nos faltan aplausos.

¡Venga ya, corta el rollo, repollo! ¡No te quedes, Nicomedes!

Venga terminar, que vamos a empezar nosotras otra vez.

Pues para eso me como las manzanas.

¿De qué vienes disfrazado? ¿Has visto un fantasma?

Truenos

¿Estás seguro que es aquí? Seguro. ¿No lo voy a saber yo?

Esto parece que está abandonado. Vámonos de aquí, venga.

-Sí venga vámonos, que a mí esta casa me da miedo.

Ni hablar. Si no queréis pasar no haber venido.

A lo mejor se ha escondido el tío ese. ¿A que no pasamos?

Eso sí que no. Y no entro.

Pues aquí no ha entrado nadie desde que lo conozco.

Toda mi vida ha estado así. Pues ahora pasamos nosotros. Vamos.

¿Nos vais a dejar aquí? Hacer lo que queráis.

Truenos

¡Está abierta!

Venga vamos.

Esta casa siempre ha estado abandonada.

Nunca ha venido nadie por aquí. Parece muy grande.

-Es casi como un palacio. Venga, vámonos arriba. Seguidme.

¿Entramos? Sí.

Vamos.

¡Madre mía, qué de mierda!

¡Mirad, un guardia! -Es un militar, ignorante.

Esto ha tenido que ser muy bonito.

-Vamos por allí.

Vamos a ver lo que hay dentro.

¡Bah, solo hay perchas!

Mira.

¡Eh, venid!

¡Venga, rápido!

¿Qué pasa? Aquí hay alguien. Escuchad.

¡Anda, pero mira quién es! ¿Y es que no se puede mear a gusto?

Pues yo ni le había echado de menos. Yo sí; y Javi también sabía

que era Tito. -Por eso era tan valiente ¿eh?

Pues no hace gracia. Sois más tontos; desde luego.

Pues yo sí que me había asustado.

¡Aaah! -¡Imbécil, te crees que me asustas?

¡So bobo!

Pues se ha enfadado la tía ¿eh? Sí.

Ruido

¡Aaaah!

¿Qué pasa?

Venga, tomaros esta tila, que os sentará muy bien.

Tranquila ¿eh?, que no pasa nada.

Tú también. Anda, tómatelo.

A lo mejor no me crees, pero es verdad.

Le brillaba la cara y,... parecía muy triste.

¿Tú no me crees, Julia? Claro que sí,

lo que pasa que no entiendo muy bien qué pudo ser o quién pudo ser.

Oye, Julia, ¿no tendrás por ahí algo de bollería fina?

Es que con el susto, tengo un hambre.

-Era un hombre, eso sí estoy segura.

Bueno, no os preocupéis; ya veréis como Chanquete lo arregla todo.

¡Madre mía, cómo está todo esto!

Da pena verla.

Claro,... tantos años;

han pasado tantos años

desde que venía por aquí los dueños de esta casa,

que cómo va a estar. Es natural.

Venían aquí todos los veranos; eran buena gente,

sencilla a pesar del dinero. Ayudaron a muchas familias.

Por aquí se les tenía ley, sí señor.

Se les apreciaba.

Venid, mirad.

Aquí están los libros.

¡Qué barbaridad!

Al señor Massip le gustaba mucho leer, siempre estaba leyendo,

y pescando; también le gustaba. ¿Y no volvieron?

No, murió. El señor Massip murió.

Tenían un hijo. Él y su madre siguieron viniendo por aquí

algunos años más, pero luego...

no se volvió a saber nada de ellos.

La señora Massip... quizá haya muerto también.

¿Y el hijo? ¿El hijo, el joven señor Massip?

Pues no sé; no sé qué fue de él.

Nadie dijo... Bueno, sí.

Una vez dijeron... ¿Qué es lo que dijeron?

¿Quién es usted? ¿Qué está haciendo aquí?

Eso mismo tendría que preguntarle yo.

Señor Massip.

Es el señor Massip, el dueño de la casa.

¿Es el que se murió? No, claro que no.

El hijo, el joven señor Massip.

El joven señor Massip, sí.

Vaya.

La verdad es que si no hubiéramos estado aquí

seguro que nunca le habría reconocido.

Seguro, con este aspecto.

Hombre, han pasado tantos años desde que venía usted aquí

con su familia, ¿recuerda? Sí, muchos años.

¿Cuándo ha llegado? Esta tarde.

¿Y cómo es que anda usted por aquí?, si no es indiscreción.

Es que he pensado en vender la casa,

y... quería verla primero.

Ya no es la de antes. No, no es la de antes.

Bueno, usted se preguntará qué es lo que hacemos nosotros aquí;

pero verá, es que... los chicos creían...

Bien, no tiene importancia.

Señor... Chanquete, me llamo Chanquete.

¿No me recuerda? ¡Ah, claro, Chanquete!

Éramos tan niños.

Bueno, no le molestamos más. Ha sido una sorpresa.

Espere.

Estoy pensando que puesto que estoy aquí solo,

y ya no conozco a nadie, ni nadie me conoce,

quizá ustedes...

A lo mejor no les importaría ser mis invitados.

¿Sus invitados? Eso es, mis invitados.

Me gustaría invitarle a usted y a sus jóvenes amigos

a cenar aquí conmigo. ¿Aquí?

Mañana podría estar esto en condiciones de celebrar una cena.

¿Mañana dice usted?

Pero es que los chicos no pueden venir a cenar,

tienen que estar temprano en sus casas.

Entonces cenaremos a las ocho de la tarde.

A esa hora normalmente, los chicos andan por ahí.

No les retendré mucho, no se preocupe.

Cuando lleguen estará todo listo.

Pase. Muchas gracias.

Muchas gracias, señor Massip, y buenas noches.

Adiós.

Oiga,

verá usted, es que... hay otros amigos;

son cinco personas más. Muy bien, que vengan todos,

yo les estaré esperando. Muy buenas noches.

Buenas noches.

Qué raro es todo esto ¿no? Pues sí, sí que es raro, la verdad.

Mira, ya has visto que no era ningún fantasma.

Pues no era una cara normal. No.

Pues no habrá nadie.

Está abierto, como ayer. Entremos entonces.

¡Señor Massip!

¡Señor Massip!

Pasen, por favor. Adelante.

Señor Massip.

Buenas tardes, señor Massip. Les estaba esperando.

Esta es Julia, una amiga mía. Hola.

Y esta es Beatriz, Desita,

y estos son los pequeñajos. Tenga la amabilidad de sentarse;

la cena ya está servida. No es todo lo que yo hubiera querido ofrecerles,

pero al menos espero que se sientan cómodos.

Sentaros muchachos.

Muchas gracias.

Si quieren pueden empezar.

Bueno, en realidad no tenemos mucho apetito.

A estas horas, ¿verdad? Lo comprendo.

Yo voy a coger un poquito de esto.

Bien, si no tienen apetito podíamos hablar, si les parece.

Pero hablar de qué, señor Massip;

porque me parece que usted nos ha hecho venir aquí para algo.

Voy a desprenderme de la boquilla,

porque siempre he creído que le hace perder sabor.

¡Es un mago! -Claro, por eso lleva ese gorro.

¡Claro! Ya recuerdo.

Dijeron que usted se había hecho un artista famoso,

y que andaba por los teatros y los circos.

Por los mejores de todo el mundo. París, Londres,

Tokio, Nueva York...

¡El gran Massip! ¿Me recuerda?

Claro. Yo le vi actuar una vez, en Barcelona.

Fue una actuación maravillosa. Todo el mundo le aplaudía asombrado,

entusiasmado por cada número,

e iba vestido así, exactamente así, como ahora,

solo que llevaba una barita en la mano.

Disculpe, lo había olvidado.

¡Bravo!

¿Cómo lo ha hecho? Es un truco.

¡No!, no es un truco, es magia,

es misterio. Pero... por favor.

Ten, te la regalo.

¿No te gusta?

Quizás tienes razón, no es un regalo adecuado para una dama.

¡Muy bien!

Son de papel. Son muy bonitas.

-¿Cómo lo ha hecho? Ha sido estupendo, señor Massip.

Seguramente que vosotros también le habréis visto alguna vez

en la tele. Salen muchos magos.

Sí, pero ninguno como el señor Massip.

Gracias, es usted muy amable. Sí, está muy bien

eso que ha hecho con los cigarrillos y con el bastón; muy bien, sí señor.

¿Y ahora qué hace?, ¿dónde trabaja?

Digamos... que estoy retirado.

¿Retirado? Haznos más magia.

Bueno, si queréis,

puedo haceros algunos números.

Os haré una función...

mi última función.

Discúlpenme un momento, por favor.

¿A dónde ha ido? -Habrá ido a por otra varita.

O a preparar los trucos.

Chanquete, ¿es un mago de verdad?

Claro, ¿no lo has visto?

¿Y qué habrá hecho con el bastón? -Será de caramelo...

y se lo habrá comido.

Parece que está enfermo. Si siempre bebe así no es extraño.

El Massip que esta noche está ante vosotros

no es el gran Massip,

no es el ilusionista...

de los escenarios mejores del mundo,

es un Massip distinto,

que en petit comité, esta noche,

en este salón de mi casa,

va a intentar haceros pasar una velada agradable;

y si lo consigo, me doy por satisfecho.

¡Oh! ¡Anda!

Aplausos

Muy bien.

Muy bien, muy bien.

Pasemos ahora a los naipes.

A ver, tú mismo.

Perdón.

Muchas gracias.

Bien, piensa en dos cartas;

en dos cuales quiera. No digas nada,

únicamente, las retienes en la memoria.

Ya. ¿Ya está?

Sí. Bien.

Pues veamos.

Chanquete, por favor,

¿quiere usted barajar los naipes? Claro, naturalmente que sí.

Deposítelos en la chistera. ¡Ah, ¿ahí dentro! Muy bien.

Cogemos...

¿Quieres ver si eran estas las que tú pensaste?

El as de copas sí, pero el otro no. ¿Qué no?

No. ¿Cómo que no?

¡Ah!

Claro, ya sé lo que ha podido suceder Se habrá quedado en la chistera.

Sí, ahí está.

Voy a sacarlo... como se saca el agua de un pozo.

Aplausos

¿Era esta? Nooo.

¿No era la sota de oros? No, era 12 de espadas.

Perdón.

No era la sota de oros. ¿No?

No.

Bueno...

Ahora os voy a hacer ya el último juego.

Jovencito, ¿quieres acercarme, por favor, la jarra de agua?

Dame el agua, pequeño.

Y ahora,... con mis manos mágicas,

voy a dar... a este agua

unas propiedades afrodisíacas.

Mujercitas, ¡agua va!

¡Bravo, muy bien!

Haznos otra vez el mismo juego.

-Bueno, puesto que te ha gustado,

voy a hacerlo otra vez, y esta vez sobre mí mismo.

Abracadabra.

Massip... ¡agua va! Ríen.

Señor Massip.

Déjeme en paz, por favor.

Perdone, yo solo quería ayudarle.

Lo siento. No, no se vaya por favor.

Perdóneme.

Perdónenme todos por esta representación absurda,

por este gesto de vanidad a destiempo.

No.

Ha sido una actuación maravillosa. No mienta,

no necesito que mienta.

Mire mis manos, mírelas cómo tiemblan,

y mis reflejos están abotargados,

y las palabras me salen... torpes,

y la magia necesita palabras claras,

palabras limpias, y un pulso preciso,

y unos reflejos ágiles.

Bueno, a lo mejor es que ha bebido demasiado.

Sí, ese es el problema.

Siempre bebo demasiado.

He bebido demasiado en mi vida, tanto que ya no sirvo para nada.

Me han ido echando de todos los sitios.

Cada vez había una ciudad más pequeña para mí.

Cada vez... un escenario más bajo;

cada vez un tugurio peor,

y la gente silbaba, y chillaba

cuando veía mis manos temblar

y no acertaba a sacar la carta a tiempo;

o cuando tropezaba en el escenario y echaba abajo todo el truco.

Lo he intentado, de veras que lo he intentado.

Mil veces he querido coger esto ¡y tirarlo de mis manos!

y no he podido, nunca he podido.

Al final, he ido a gatas, arrastrándome,

para recogerlo de nuevo

y volver a beber.

Quizá tenga que volverlo a intentar. No,

ya no tengo fuerzas.

Ya no hay nada a mi alrededor donde pueda sostenerme.

Por eso he vuelto aquí, para intentar refugiarme en el pasado

para ver si algo de todo esto, de otro tiempo que fue feliz

y limpio, podía devolverme un punto

en el que fijar mi vida;

un algo donde asirme para no seguir hundiéndome.

Tranquilícese señor Massip. Pero fue inútil.

En esta casa quedaba un vacío desolador,

una ruina que se pegaba a la mía,

una nostalgia deprimente y ajena a mi dolor.

El pasado tampoco me servía, también me abandonaba.

¿Qué otra esperanza me quedaba? Ninguna.

Estaba aquí tan solo,

tan desesperado en mi media borrachera.

Me iba a vestir así... para cumplir mi último rito,

para... desaparecer.

Entonces, me acerqué a una ventana,

y vi la cara de un niño, era una cara de sorpresa,

como cuando yo les mostraba mi magia.

Me puse a llorar de asco, de impotencia;

luego llegaron los chicos y usted, Chanquete,

y no sé cómo, empezó a despertar en mí otra vez

el instinto del espectáculo.

Por eso monté el número de las apariciones,

y por eso hoy... les he hecho venir aquí.

Necesitaba... espectadores

para mi última... función.

Cálmese, cálmese señor Massip. Cálmese.

¿Quiere que avisemos al médico? No, no. No, por favor.

Ya me encuentro mejor.

Dormiré y se me pasará. Siempre se termina pasando.

Eso es lo malo.

Ahora váyanse, se lo ruego.

Déjenme solo.

Váyase tranquila, Julia. Llévese a los chicos.

Yo me quedaré aquí esta noche.

Que triste ver a un hombre roto.

Es un borracho. Tampoco hay que ser cruel.

Es un ser enfermo, un hombre desesperado.

¿Y qué le va a pasar? No lo sé.

¿Ya no podrá volver a actuar? ¿No volverá a ser mago?

Quizá más adelante.

Eso solo depende de él, de la gente que le rodea,

del cariño y la comprensión que le puedan dar.

Mañana cambiará el tiempo.

¿Nos vamos?

¡Qué movida, no? ¿Quién me manga una pera?

¡Hola! Hola.

Buenos días. Buenos días.

¿Dónde está? Se ha marchado.

¿A qué hoy parece otra la casa? -Sí, menos tenebrosa.

Antes era como la de las películas de miedo.

Vosotros, que sois unos rilaos. ¿Y qué ha dicho?

No, nada. Me encargó que os diera las gracias a todos.

¿Y a dónde ha ido?

No me lo ha dicho. ¿No va a volver?

Tampoco me lo ha dicho. Y si vuelve ¿nos va a avisar?

Seguramente. Venga, vámonos a la playa.

¡Yupi, a la playa!

Bueno, que os divirtáis, tíos. Yo me voy al reparto.

¡Eh, tú, enano! Atiende. ¿Ves?

Un pañuelo, una peseta.

¡Hale hop! Desapareció.

La tienes entre los dedos. -¿Se ve mucho?

Sí.

-Bueno, es que aún me tengo que perfeccionar.

¿Qué cree usted que será de él?

No lo sé,

pero me temo que la casa grande... ha sido abandonada para siempre.

Subtitulación realizada por Yolanda Fernández Gaitán.

Verano Azul - Capítulo 12: "La última función"

20 ago 2019

Una tarde lluviosa los chicos se disfrazan para matar el tiempo. Pancho pasa ante un caserón abandonado y cree ver un fantasma. La pandilla, junto con Chanquete y Julia, acuden a registrar el caserón. Descubren a su dueño, un viejo mago, que los invita a cenar.

Histórico de emisiones:
27/12/1981
22/07/2014

ver más sobre "Verano Azul - Capítulo 12: "La última función"" ver menos sobre "Verano Azul - Capítulo 12: "La última función""

Los últimos 42 programas de Verano azul

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios

Añadir comentario ↓

  1. Antonio

    Para cuando una película de verano azul o la segunda parte de la serie con sus protagonistas seria bonito volverlos a ver animarse

    21 ago 2019