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Para todos los públicos Verano Azul - Capítulo 12: "La bofetada" - ver ahora
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Subtitulado por TVE.

Taratatan... tatan...

¡Luisa!

Tarara..., tarara...

Pero, ¿ahora te pones a lavar el coche?

-Sí, hay tiempo.

¿Dónde está Javi? -Pues, por ahí, vete a saber.

¿Para qué le quieres?

-Es que he pensado que debía acompañarnos.

Don Aquiles es muy detallista, se fija en todo

y un chico hecho y derecho, que acompaña a sus padres,

siempre da... no sé, cierto aire respetable.

Sí, quiero que venga con nosotros.

-Tú verás, pero le va a sentar muy mal.

Él ya se había hecho sus planes. -¡Planes!

Yo voy en busca de un negocio y eso también es un plan,

¿no te parece?

Oye, oye chicos, una cosa.

¿Conocéis la leyenda de Oz?

No, yo no.

-Ni yo. -¿Cómo es?

Es una leyenda que cuenta el principio del mundo.

Y ¿qué había antes de haber mundo? -Pues, nada.

-O todo...

¿Qué quieres decir, Bea?

Es bien sencillo;

no había mundo, pero existía Dios.

-¿Tú entiendes algo, Pi? -Yo, no.

Bueno, dejad que siga con la leyenda.

Y no me cortéis el cuento que se me va el hilo, ¿eh?

Erase pues,

que Dios existía.

¿Siempre?

-Tú cállate.

Y Dios creaba cosas.

Creaba sin parar.

Porque esa era su alegría, desde siempre.

E hizo millones de mundos maravillosos y diferentes

que flotaban por el espacio

como las pompas de jabón por el aire.

Las estrellas y los planetas.

-Cállate tú también, rico, que eso lo entendemos todos.

Pero, he aquí que de pronto,

Dios se tomó un descanso,

un respiro, por así decir,

para... para contemplar todo lo que había hecho.

Y entonces... lloró.

Y, ¿por qué?

La leyenda no dice por qué.

Yo sé por qué Dios lloró.

¿Por qué?

Porque estaba solo.

-¡Jo! Qué bobada.

Pues, aunque la leyenda no lo aclara,

pienso que lo que ha dicho Desi,

podía ser una buena razón.

Pero, seguimos, ¿eh?

El caso es que Dios lloró.

Y vertió una sola lágrima.

Y aquella lágrima...

cayó sobre la Tierra.

Y fue el mar.

Y sobre el mar amargo, nacido de su tristeza,

quiso Dios poner también su alegría.

He hizo, en medio del mar,

una grande y hermosa isla,

llena de frutos dulces.

Y amasando la tierra y el agua del mar,

creo un hombre y una mujer.

No, eso no fue así.

Dios creo primero a Adán

y luego le sacó una costilla... -Corta el rollo, repollo...

Es que, no estoy leyendo la Biblia,

os estoy contando la leyenda de Oz

y si no os gusta, me cayo, oye...

No le hagas caso, por favor, sigue.

El caso es que aquél hombre y aquella mujer

se amaron muchísimo.

Y pasó el tiempo,

y aquella pareja, multiplicada,

se convirtió en una tribu,

en una gran familia humana.

Y Dios se dijo:

"Yo soy el padre de todas esas criaturas.

Me mostraré a ellas y gozarán de mi presencia".

Pero, ¿sabéis lo que pasó?

Que todo hombre o toda mujer que se encontraba con Dios

y le veía a rostro descubierto,

moría de terror.

¿Por qué?

-Porque era demasiado grande y les daba miedo.

¿Si con una lágrima hizo el mar?

Algunos cuando, cuando...

adivinaban su presencia,

para no morir,

cerraban los ojos y huían.

Y, ¿por qué no hizo hombres y mujeres más grandes

para que no les tuviese miedo?

Pues..., eso no lo dice la leyenda.

Y yo, tampoco se responderlo, pero...

pienso que los haría a la medida del mundo.

Los peces que nacen del mar;

para vivir en el mar,

no pueden ser más grandes que el mismo mar.

Claro...

-Y, ¿qué pasó después?

Es decir, ¿cómo se arregló el asunto?

Pues, verás...

Sigue contando la leyenda

que como Dios quería estar cerca de sus criaturas,

se hizo invisible,

se escondió para no causarles terror.

Pero, si era tan gigante, ¿dónde podía esconderse?

En el corazón de cada hombre y de cada mujer.

Pues, eso sí que no lo entiendo.

Es que, no hay leyenda sin misterio.

¿Qué más?

Pues, nada.

Así se acaba la historia.

Cuando Dios se escondió, dijo:

"Yo les hablaré

a quienes quieran hablar conmigo.

Pero, les hablaré a cada uno con su propia voz,

para que no sientan miedo de mí".

Y desde aquél momento,

todos los hombres y mujeres de la isla de Oz

sintieron que nacía dentro de ellos

algo muy grande y muy misterioso

que respondía si se le preguntaba.

Y, ¿qué era eso?

La conciencia.

¿La conciencia?

Y colorín colorado este cuento se ha acabado.

Y, ¿dónde está esa isla, la isla de Oz?

¡Uuuy! Al sur del Pacífico.

Pero, es tan pequeña, que ni siquiera viene en los mapas.

O si aparece, solo es como...

Como una cagadita de mosca.

(RÍEN TODOS). Eso es.

¿Yo también tengo eso dentro?

¿Conciencia? Sí.

-¡Pues claro, tontaina, pero conciencia de enano!

(RÍEN).

-¡Ya!

Míralos, ahí están.

-Sí, ya los he visto.

¡Javi!

-Javi, tu padre.

Vaya plasta...

¿Pasa algo? Pasa que tienes que acompañarnos.

Pero, ¿por qué?

Porque nos están esperando unos amigos.

Pero, papá por favor, había quedado con ellos.

Íbamos a ver las regatas de balandros.

Déjate de balandros y vamos, que nos están esperando.

Media hora dando vueltas por ahí para encontrarlo.

Damos con él y míralo...,

de malos modos.

-Es normal Javier,

el chico no sabe ni a dónde vamos y tú estas muy excitado.

-¿Excitado yo?

Y además, no le he informado, ¿verdad?

¡Pues, informo ahora!

Vamos a casa de una persona muy importante,

con muchas influencias;

se llama don Aquiles Wilton.

Y debemos procurar ser simpáticos,

¡caerles simpáticos a don Aquiles Wilton

y a toda la familia Wilton!,

que hay dinero en juego.

-Y, antes de bajar, cámbiate de niki;

toma, aquí tienes uno limpio.

-Don Aquiles es multimillonario.

¿Sabes lo que eso significa?

Pues, la posibilidad de hacer buenos negocios con él.

Y, ¿vosotros que hacíais allí, reunidos con la pintora esa?

¡Te he hecho una pregunta, Javi!

Pues hablar, eso es lo que estaba haciendo.

Me lo imagino.

Pero, ¿de qué hablabais?

¡Contesta Javi, no me cabrees!

¡Cuando yo te haga una pregunta, responde!

De Dios. (¡Jesús!).

-¿Qué...?

¿De Dios?

¡Sí, de Dios!

Pero, ¿tú has oído?

Estábamos hablando de Dios, de su existencia,

de si existe o no existe.

Javi, tú vas a un buen colegio.

¿Es que ahí no os enseñan quién es Dios y todo eso?

En el catecismo que yo estudié estaba todo bien claro.

Sí mamá, pero en el catecismo viene todo tan claro,

que si te pones a pensarlo, no entiendes nada.

Pero... -Bueno..., bueno familia,

mejor será cambiar de tema, ¿eh?

¿Qué tal un poco de música?

Música

Eso es.

Esa pregunta, yo no la sé responder.

Es que...,

bueno, yo nunca he hablado de este tema con nadie,

y hay muchas cosas que no las entiendo.

-Ni yo.

Eso es que estáis creciendo.

Pienso que puede ser eso.

Cuando somos niños, todo nos parece más claro y comprensible.

Hacemos una pregunta y...

siempre tenemos respuesta.

Pero luego,

según vamos creciendo,

las preguntas se hacen más difíciles de responder.

A lo mejor,

¿qué se yo?

la inteligencia sirve para hacer ciertas preguntas,

pero no para responderlas.

Pero, vamos a ver;

los árabes tienen una religión,

los judíos otra,

nosotros otra,

los protestantes otra...

y eso también es un lío, de verdad.

Bueno, vamos a ver una cosa.

Vosotros, no venís todos de la misma ciudad.

Sin embargo, estáis aquí,

en el mismo sitio.

Eso significa que habéis venido por distintos caminos,

incluso podría decir que habéis utilizado,

vosotros, vuestros padres, distintas marcas de coche;

pero, han cumplido su cometido, que era llegar aquí, donde queríais.

Eso significa una cosa. ¿Qué?

-Que hay carreteras.

Sí, eso también.

Que todos los caminos son válidos.

Pero, que lo importante es llegar, acercarse...

Y eso se puede hacer por...

por un coche o andando por una autopista

o por un camino de cabras.

Acercarse, ¿ a dónde?

A los demás.

Acordaros de la leyenda de hoy.

Dios está en los demás.

En el corazón de cada ser humano.

¿Qué haces?

Pues eso,

acercándome a ti un poquito más.

No es lo mismo.

Jooo, qué corte.

No seas vacile... Pancho.

Estoy completamente de acuerdo con usted, don Aquiles.

-No me llame don Aquiles, suena a chiste.

-Pues, se lo repito,

pienso que tiene usted toda la razón, señor Wilton.

Una torre de ladrillo rojo vitrificado

en el centro de la urbanización,

le dará... personalidad a todo el conjunto;

lo hará inconfundible.

-Rosa fúlgida...

-Perdón, ¿cómo dice?

-Rosa fúlgida,

es una variedad de flor que ha cultivado mi hija.

Ella me ha dedicado la flor

y yo quiero honrar su rosa con el color de la torre.

Es un gesto de despedida.

Mi adiós a la vida.

-No hable así, señor Wilton,

usted está hecho de madera de luchador,

aún le queda mucha brega.

Salvando las distancias,

porque yo no puedo compararme con su señor suegro,

me identifico muy bien con él,

y debe de ser porque los dos pertenecemos al mismo tipo humano;

al tipo de los "self made man".

-¡Papá no sabe inglés! -Ah...

Quiero decir, señor Wilton,

que usted y yo pertenecemos al mismo tipo de hombres,

los hombres que se han hecho así mismos.

-¿Si?, je, je.

Pues, podíamos habernos superado algo más,

porque usted no... no es muy guapo que digamos., ¿eh?

Je, je, je...

Rosa fúlgida...

No sé cómo expresar

la sensación que producen sus flores, doña Encarnación.

Decir que me parecen maravillosas, sería no decir nada.

¿Te gustan las flores de doña Encarnación?

¿Te gustan?, dí algo.

No huelen.

Los niños...

siempre tan exigentes.

No se puede tener todo.

En esto de la botánica, usted ya sabe,

lo que a veces se gana en presencia, se pierde en aroma.

Pero, seguro que te estás aburriendo con nuestras cosas.

En la piscina están las chicas, ¿por qué no vas con ellas?

No me gusta el olor a cloro.

Querida, su hijo es...

¿cómo diría?...

Un olfativo.

Su sentido principal debe de ser el olfato.

Muy exigente..., sí.

No le gustan mis flores, porque carecen de olor;

y mi hija, seguro que tampoco; ¡porque huele a cloro!

A bueno, perdone, no sabía que estaba su hija.

Con su permiso...

voy a olerla.

Ojo con este muchacho, querida,

mi instinto me dice que va para rebelde.

Los chicos... ya se sabe,

son mucho más difíciles que las niñas.

Vamos hacia el invernadero.

Voy a enseñarle una planta carnívora.

Hola.

Hola.

Me llamo Javier o Javi, como quieras.

Yo soy Rita y estas son amigas mías.

¿Tú no te bañas?

Yo paso de cloro,

prefiero el mar.

¿Por qué?

Ya sé que en el mar también se mea la gente,

pero el mar es más grande, ¿entiendes?

Eso que has dicho es una grosería.

-Tiene razón Rita, eres un grosero. ¡Ah!

Ja, ja, ja.

Venga vamos, vamos, vamos.

No te habrás enfadado, ¿no? solo era una broma.

Pues claro que no, majas;

hay que tener correa y saber aguantar.

Ja, ja, ja...

Ja, ja, ja...

¡Ah...!

(Después de la guerra, es que da asco... Ja, ja, ja...).

Pero..., ¿es posible eso?

-Perdón, ¿sucede algo?

-Sí..., su hijo...

-¿Mi hijo... qué?

-¡Es un exhibicionista!

-Pero, ¡¿qué dice?!

-Que su hijo, señora,

se ha puesto en pelotas, delante de las niñas.

-Ja, ja, ja...

Ladrido de perro

Javi...

¿tú sabes lo que me has hecho?

Bueno, chaval,

me has contado lo que pasó;

pero sé que no es ya eso lo que te preocupa.

¿Algo más?...

anda dando vueltas por tu cabeza.

Te he dicho que mi padre me ha pegado.

¿Tú crees que eso está bien?

Mira Javi,

yo no quiero decirte

si está bien

o está mal,

eso es un asunto

entre tú y tu padre.

Yo no quiero meterme, dando una opinión,

porque no sería bueno.

Eso es algo...

que tendréis que arreglar entre vosotros dos.

El hecho en sí carece de importancia;

son los sentimientos heridos,

los tuyos y los de tu padre,

los que crean el problema.

Tu padre, de eso sí que estoy seguro,

tampoco estará satisfecho de haber actuado así.

De eso es lo que quiero que te enteres.

Se pasa la vida diciendo que soy un hombre

y a un hombre no se le pega,

si se sabe que no se puede defender.

En ese momento,

tu padre no vio en ti a un hombre.

Para él solo eras... su hijo;

un chiquillo.

Una de las cosas más difíciles para un padre o una madre,

es aceptar...

bueno, darse cuenta,

de que los hijos crecen, un poco, cada día.

Pues, ahora lo van a entender los dos.

¿Qué te rebulle por ahí dentro, compañero?

Vamos, dímelo.

Lo que yo te diga, tiene que quedar entre nosotros.

Nadie se debe enterar.

Y menos que nadie, mi padre.

Me voy a ir de mi casa.

Nunca más me van a volver a ver.

Esa...

es una decisión muy grave, amigo.

Pues, lo voy a hacer.

Chaval...

me metes en un aprieto.

Yo no puedo aprobar eso.

No es necesario,

es algo mío y ya está decidido.

¡Ay... qué mundo éste... puñeta!

Y cada uno con su problema a cuestas.

Bueno, pero vamos a ver, chaval,

¿qué es lo que quieres de mi?

¿Por qué me cuentas todo eso,

si resulta que ya has tomado una decisión?

Es que...

necesito dinero,

y pensé que tú...

¿Cómo?

¿Dinero?

Bueno, no quiero que me des dinero.

Solo, que me dejes un poco;

para sacar un billete y largarme.

Luego, trabajaré por ahí, en cualquier sitio;

me colocaré de pinche o de lo que sea.

Con el primer dinero que gane,

te pagaré lo tuyo.

Pero, Javi, hijo...

¿no te das cuenta de que me estás metiendo en un lío?

Yo tengo que responder de mis propios actos...

y cuando tus padres pidan ayuda...

y te pesquen...

y se aclare que quien dio dinero al chico para fugarse fue Chanquete,

el pobre Chanquete va a quedar en muy mal lugar.

Ya...

Yo nunca diré que fuiste tú quien me dejó el dinero.

Eso lo juro.

En cualquier caso,

lo sabré yo...

y eso es más grave.

Tus padres, seguro que vendrán a verme,

para preguntar por ti.

Los veré destrozados y tendré que mentirles,

y a mi no me gusta mentir.

No lo he hecho jamás.

¿Ni siquiera por un amigo?

Si alguien sabe que no quiero mentir y me pide que mienta,

¿lo puedo llamar amigo mío?

Pues, di la verdad.

Una vez, nos dijiste que lo importante no era

lo que los demás pensaran de nosotros,

sino lo que uno pensara de sí mismo.

Ya.

Eres inteligente, Javi.

Me has cazado...

con mi propia trampa.

Bueno, déjalo...

Ya me las apañare yo solo. Espera un momento, pequeño hombre.

Espera un momento.

Ven conmigo.

Fíjate en esa piedra.

Aquí hay 5000 pesetas, míralo.

Bien,

yo no te voy a prestar este dinero,

ni te lo voy a dar;

pero, puede ser tuyo, si sabes ganártelo.

¿Cómo? ¿Cómo?

Como se gana siempre el dinero.

Honradamente, con esfuerzo.

¿Qué tengo que hacer?

Tener un poco de paciencia.

Y aguantar un poco.

No entiendo.

Bien, mira.

Este dinero se va a quedar aquí.

Es mío y puedo hacer con él lo que me de la gana.

Tú ya sabes donde está y puedes cogerlo cuando quieras.

Pero...,

solo esto.

Tienes que ganártelo con esfuerzo.

Ya te he dicho que haré lo que sea.

A eso voy.

Ya sé que lo más duro para ti,

en tu estado de ánimo,

es volver esta noche a casa,

y lo vas a hacer... ¡No!solo esta noche.

Para que reflexiones, para que veas a tus padres.

Y si mañana sigues pensando largarte;

vienes aquí y sin dar ninguna explicación,

coges el dinero y haces lo que quieras.

Pero, solo esto:

Si te llevas ese dinero antes de que mañana salga el sol,

será un dinero robado.

Si cumples lo que te pido,

puedes venir y llevártelo,

porque será tuyo.

Lo habrás ganado.

¿Comprendido?

No seré capaz de volver a casa esta noche; ¡no quiero!

Bueno, pues entonces, roba a Chanquete.

Es fácil robarme. Allá tú.

Chanquete, ¿a dónde vas?

A pescar.

¿Con dos cañas?

Y hasta con tres, a veces.

¿Puedo ir contigo?

Ah... muy bien, como quieras.

Ja, ja, ja...

-Sí, sí, ríete.

A ti te hace mucha gracia el asunto porque no has "piciado" como yo.

Y mira que se lo advertí:

"Hay que procurar caerles simpáticos a toda la familia Wilton".

Pues eso..., mi Javi va y se nos despelota.

-Je, je, je...

-En aquel mismo instante,

vi cómo se derrumbaba sobre mi cabeza la rosa fúlgida.

No sé cómo no lo maté allí mismo contra el suelo como un conejo.

-¿La qué... has dicho?

-La rosa fúlgida ¡coño!

Una torre de ladrillo vitrificado

en la construcción que esta haciendo el... ah, ah, ah...

El "come vientos" ese, el Aquiles, el Wilton...

La madre que los parió.

-Ay... Mira las cosas por el lado bueno, Javier.

Pero, si tú eres un tío con suerte.

- ¿Suerte, yo?

¿Has dicho suerte? -He dicho, sí.

-Escucha, me parece que no entiendes nada, ¿eh?

Yo vivo del ladrillo vitrificado,

¿me explico? -Que sí hombre, que te explicas.

-Soy representante de un fábrica de ladrillo vitrificado.

Si el pedido para construir la rosa fúlgida lo firmo yo,

es un millón, ¿eh?,

un kilo...

Pues, eso.

El niño va

y hace el numerito del estriptis delante de la nieta.

Y adiós rosa fúlgida.

-Hmmm, no sé dónde está la suerte.

En el culo de la perra, porque en otra parte no la veo.

-Escúchame Javier.

Tu suerte está, sencillamente,

en que tienes un hijo que, posiblemente, no te lo mereces.

Sí, sí.

No lo perviertas.

-¿Qué?

-Que sí, Javier...

Tú no lo ves ahora, porque tienes ante tus ojos...

una cuenta de pérdidas y ganancias,

pero no ves a tu hijo.

Y Javi me parece admirable.

Hizo lo que tenía que hacer.

Actuó tal cual, de una manera sencilla y firme.

Su carácter,

aún está limpio de hipocresías y de servilismos.

Tú ves intereses

y él solo ve personas.

Y si las encuentra... falsas o ridículas

no las acepta;

y además, me parece muy bien.

Si tu hijo estuviese pendiente de tus vitrificados...

sería un monstruo.

-Sí, es muy fácil hablar así cuando se tiene otra profesión.

Pero, mi trabajo es de comisionista

y para poder hacerlo,

tengo que bailarle el agua a los posibles clientes.

Gracias a eso,

mi hijo vive bien, va a un buen colegio...

y se puede permitir ciertos caprichos.

Para una vez que podía echar una mano.

En fin, ya pasó.

Ahora, queda lo peor.

El mal sabor de boca.

Porque yo quiero a mi hijo, Agustín;

tú lo sabes.

-Que sí hombre, que sí.

Y, ¿quién lo pone en duda?

-A su edad...,

yo las pasé canutas.

Ya trabajaba, ¿sabes?

Fue la vida quién me educó.

La vida, con todas sus trampas.

Esa fue mi verdadera escuela.

La que me enseñó a acomodarme a las circunstancias

para sobrevivir.

Y me gustaría...

que mi hijo aprendiese de mí.

-¿Qué aprenda...

el qué?

-Pues eso,

cierta actitud.

Ciertas mañas para andar por el mundo.

-Ya...

Para andar por... tu mundo, quieres decir.

-Eh... corta, ¿eh? No sigas por ahí,

conozco tus filosofías y no me van.

Solo hay un mundo, éste;

el que formamos todos nosotros, los que vivimos en este país y...

en todos los países, que leche.

La humanidad es igual en todas partes.

Somos un atajo de bribones y punto.

El que anda listo, sale adelante.

Y el que no, se hunde.

Y no hay más.

-Y... ¿para decirme todo esto me has traído hasta aquí?

-No.

He pegado a mi hijo.

-¿Qué? ¿Que le has pe...? -No pude contenerme.

Cuando le vi en pelotas, tumbado allí, sobre la hierba,

tomando el sol, no pude contenerme

y le di una bofetada con toda mi alma.

Y no...,

no se reveló,

ni lloró,

ni protestó.

Se limitó a mirarme,

con desprecio.

Yo sé que el pequeño hilo que le unía a mí se ha roto.

Conozco a las personas y sé que es así.

Desde entonces, no me ha dicho ni una sola palabra.

Te he traído aquí para hacerte un favor.

Ya sé que tú, como padre, no tienes esos problemas,

pero sí no los tienes hoy, puedes tenerlos más adelante.

Aunque seas mejor padre que yo.

-Bueno, bueno, no sigas diciendo tonterías.

Estas bebiendo demasiado.

Yo no soy mejor padre que tú,

ni mejor padre que nadie.

Procuro tratar a los míos... pues, lo mejor que sé

o lo mejor que puedo.

Como todo el mundo, supongo;

como tú mismo.

Ah..., anda, vámonos.

-No, no, espera, perdona;

vamos a sentarnos en esa mesa.

Estoy esperando al Chanquete ese.

-¿Al Chanquete? -Sí.

-¿Qué quieres de él?

-Quiero preguntarle...

¿No te has dado cuenta?

Mi hijo y... tu hija... y dos o tres más...

han formado un grupo, una pandilla o como quieras llamarle, muy unida.

-Bueno, eso es algo natural y además es bueno.

A mí me parece bien.

-Sí, por supuesto, pero lo que no es tan natural,

es que todo ese grupo ha formado como...

una especie de familia,

y se han buscado hasta unos padres.

Pero, ¿no me digas que tú no te has dado cuenta de eso?

-Pues sí, sí, sí.

Si te refieres al marinero ese y a la pintora, ¿cómo se llama?

-Julia.

Por cierto, no está nada mal la moza, ¿eh?

-Anda...

Sigue con lo tuyo. -Como que tú no...

-Que sí hombre, que sí. -Bueno, a lo que iba.

Los chicos se han refugiado en esa estrambótica pareja.

Y eso ya, no lo veo tan normal.

Y yo quiero preguntarle a ese tío,

porqué los chavales, cuando tienen algún problema

o... quieren alguna cosa...

o simplemente divertirse... acuden a ellos,

en vez de acudir a nosotros que somos sus verdaderos padres.

-Sí... Yo...

yo también me he hecho esa pregunta alguna vez.

(Venga, todos para abajo).

(¡Eh, esta... esta para Bea).

(¡Ay, me has pisado!).

Las manos en la espalda, venga, las manos en la espalda.

¡Tito, las manos atrás o te las atamos!

Bueno, estamos todos preparados, ¿no?

Cuando cuente tres,

cada uno a por la suya, ¿vale?

Uno...¡Hola, Javi!

Hola.

Cuelga una manzana para Javi.

Vale, todavía estás a tiempo, ¿quieres jugar?

No, prefiero mirar.

¿Dónde has estado, macho?

He estado pescando, con Chanquete.

Bueno, nosotros seguimos con lo nuestro, ¿eh?

Venga...

Todos preparados, ¿eh?

Voy a contar tres:

Uno...

dos...

y tres...

¡Venga, a por ellas!

Ja, ja, ja...

¡Venga!

¡Eh, eh...

tú, esa mano!

Venga, ni jo, ni nada, venga...

Hola, Frasco. (¿Qué hay, viejo?).

Venga, venga, sin hacer trampas.

Bea, no das ni una...

Lo tuyo no es esto.

¡Venga Tito, venga!

Ja, ja, ja.

Pancho, ya es tuya, ¿eh?

Lo del hombro ya me lo se yo también.

¡Venga, eh... Pí! ¿Qué haces?

Hola..., buenas. Hola.

¿Eh... qué te parece?

Déjame un par para mí

y los demás te los quedas tú.

Aquellos preguntaron por ti,

llevan un rato esperándote.

-Buenas tardes, Chanquete.

Buenas las tenga usted.

Soy el padre de Javi.

Sí, ya lo sé.

Por cierto, que Javi...

Javi, ¿qué?

Es un buen muchacho, un gran tipo.

Usted no sabe la faena que me ha hecho.

Ja, si le hubiesen tirado a usted a la piscina vestido...

unas chavalillas cursis...,

¿qué habría hecho usted?

¿Lo ves? Pues, sí que lo sabe.

¡El chico ya se lo ha contado! Hola, ¿qué tal?Hola.

-Porque ha sido él, ¿no es cierto? Sí, bueno.

Hemos ido a pescar juntos,

y dos amigos metidos en una barca,

siempre se cuentan algo, entre picada y picada.

¿A usted no le gusta pescar?

¿A mí?

No sé, creo que no; nunca he probado.

Ah..., pues dígale a Javi que le enseñe;

él sabe cómo se hace.

¡¿Que mi hijo me enseñe a mí?!

Ah, ¿usted también es de los que piensa

que su hijo no le puede enseñar nada que usted no sepa ya? Ja, ja, ja...

Bueno, hasta luego, que tengo mucha prisa.

Adiós. Hasta la vista.

Ahí tienes la respuesta a tus preguntas.

Bien sencillo,

irse a pescar.

TODOS: ¡Bien!

Ahora yo.

A ver si adivináis esta.

¿Qué es lo que se puede tener siempre en un bolsillo,

aunque el bolsillo esté roto?

Venga, tú...

y tú, mico.

¡Listo, venga a ver!

Que no sabéis nada.

Pues, el agujero, tontorrones...

TODOS: ¡Ah..., malísimo, horrible!

Ahora, la tuya, Bea.

¿Qué me das, si te lo acierto?

Un caramelo, ricura.

Bueno...

Vamos a ver.

Sí o no.

¿Puede uno casarse con la suegra de la mujer del hermano?

¿Eh?

¡Venga!

¡Vamos, listos!

La suegra de la mujer...

¡Ah...!

¡Chitón, Julia!

Déjalos a ellos, a los listos.

Sí o no.

¿Nadie lo sabe? Ni idea.

Pues, la respuesta es que no, borricos.

Porque la suegra de la mujer del hermano,

es su propia madre.

TODOS: ¡Ah...!

-Jo, es un lío, macho; pero es cierto.

-Os hemos ganado nosotras, tontainas.

5 a 1.

-Es que el juego ese de las adivinanzas

es una pijadita de niñas.

¿Por qué no hacemos preguntas de geografía?

TODOS: ¡Buah! Bah, Pi, no seas rollo.

A éste, su padre le ha comprado una enciclopedia.

-¿Con pedales?

(RÍEN TODOS).

Bueno chicos, llegó la hora.

Cada mochuelo a su olivo.

Y, ¿por qué no nos quedamos un poquito más?

Éste y yo no hemos dicho nuestras adivinanzas.

Mañana será otro día.

A las 9 tengo una cita y todavía tengo que arreglarme.

¿Una cita?

Sí...

¿Con quien?

¡Ah...!, secreto.

Asuntos de negocios, tal vez.

O con alguien interesante, ¿verdad?

Puede...

En cualquier caso, cosa mía.

Así que, secreto y chitón.

¡Adiós, cuadrilla de fieras!

Hasta mañana.

Nosotras también nos vamos, ¿verdad Bea?

Tenemos que cenar pronto si queremos llegar al cine.

-Pero, si echan la misma película que ayer...

Yo también voy a ir al cine, todavía no la he visto.¿Y tú?

No, yo no voy.

Además, estoy sin chapa.

Y, a mis padres no quiero pedirles ni la hora.

Yo tengo pelas, si quieres, te puedo invitar al cine.

No, es que... Además no me apetece ver un rollo musical de esos.

Invítame a mí, macho. Vale.

Pero, ¿no dices que tú ya la has visto?

Y, ¿eso qué?

Si os vais todos a verla, a ver, ¿qué vida?

No me voy a meter en el sobre.

-Bueno, chao, nos vemos en el cine. Vale, hasta luego.Adiós.

Bueno, yo también me piro, macho.

¿Os venís u os quedáis?

Yo me voy, ¿y tú?

Me quedo un rato, a ver si Julia me invita a un truja.

Me apetece dar una calada, antes de ir a casa.

Vale..., hasta luego.

Adiós. Adiós.

Javi.

Hola.

¿Quieres algo?

No...

Bueno, si me das una calada de un cigarrillo de los tuyos.

Bueno...,

¡que os he dicho que no mantengo vicios!

Es el último que te pido. Sí...

Ya no podrás darme una calada nunca más.

Oye, oye, ¿qué significa eso de nunca más?

Me suena un poco raro, explícate.

Nada, olvídalo.

¿Qué te pasa?

Si no quieres hablar, no hables,

pero no me digas que no te pasa nada.

Se nota mucho que estás preocupado.

Es una tontería...

Hasta mañana.

Hasta mañana.

O hasta siempre.

Oye, Javi...

Si te sirve de algo,

recuerda la leyenda de Oz.

¿El qué?

Aquello de que...

Dios está en el corazón de los hombres.

(Hablan los padres en el piso de arriba).

¿Que por qué sigo bebiendo, eh?

A veces, eres muy graciosa.

Tú, ya te has tomado tus pildoritas relajantes

y a otra cosa, ¿no?

Pues, esto es mi píldora,

¿lo entiendes?

-Me dolía mucho la cabeza, Javier.

-Y a mi me duele el alma y me aguanto.

-Sé que Javi no volverá a casa, lo sé.

Cuando le diste la bofetada... -¿Vas a empezar otra vez con eso?

Tal vez, no venga esta noche,

ni mañana,

ni pasado.

Hasta que le apriete el hambre y se canse de andar por ahí;

entonces, volverá.

Te lo digo yo.

-No sabes lo que dices, Javier.

-Bueno, pues entonces..., déjame en paz.

Lo que no voy a hacer es... salir a buscarle...

ni llamar a la Guardia Civil.

-No conoces a tu hijo.

Dios mío...,

y es igual que tú.

-Ojala fuera así;

porque entonces, no habría problemas.

-Es orgulloso, como tú.

Y si se marcha, no volverá.

Yo conozco a Javi;

lo conozco mucho mejor que tú,

al menos, mientras fue pequeño y lo tuve a mi lado.

En cambio, tú... -¡En cambio yo... ¿qué?!

¡Dilo!

Cuando no estuve nunca a su lado, ¿verdad?

Y, ¿por qué?

Porque siempre hizo falta dinero.

Y el dinero sale de mi trabajo.

-Dinero...,

estoy harta de oír esa palabra.

Te agarras a ella como si fuera algo sagrado.

El dinero lo justifica todo,

¡todo!

incluso el "no vivir".

-Vivir...,

¿es que no habéis vivido bien, tú y tu hijo?

Me dejo la sangre en el trabajo.

Yo no tengo horario.

Mi jornada es de 24 horas durante todo el año,

porque trabajo hasta mientras duermo.

Y todo, ¿para qué?

Para que mi mujer y mi hijo tengan...

todo lo que quieran.

Para eso...

-Pues, ¿sabes lo que te digo, Javier?

Que quizá, Javi y yo necesitemos algunas cosas menos

y un poco más de cariño,

de intimidad...

al menos Javi.

Yo he puesto en el fondo de su alma ternura, lo sé.

Y eso lo llevará siempre dentro,

y hará de él un hombre bueno;

olvidará...

mis cursilerías,

los tontos consejos que siempre se le dan a un hijo único.

Pero, lo bueno de su padre,

no habrá llegado nunca a conocerlo.

Tu confianza en la vida,

tu espíritu de lucha...

y en fin,

todo lo sano que hay en ti.

Que tampoco es momento de que me ponga a decirte piropos.

Todo eso, tu hijo Javi,

no llegará a conocerlo,

porque te ha faltado dedicación a él.

-Si Javi vuelve,

quiero decir, cuando venga...,

yo no sabré cómo explicarle esas cosas.

-Bastaría con tu presencia y con tu compañía.

Son cosas que...

que no se explican con palabras.

Es cuestión de estar más cerca, muy cerca de él.

-Quiero decirte algo.

Yo quiero mucho a mi hijo...

Mucho.

A veces,

tengo unos grandes deseos de... abrazarlo,

de acariciarlo...

y si me contengo,

es porque no quiero hacer de él un...

un muchacho blandengue...

un chico mimado.

Pero, quiero decirte una cosa.

Si Javi estuviese en peligro,

y yo tuviese que dar mi vida a cambio de la suya,

yo la daría alegremente,

feliz...,

completamente feliz...

de que él se salvase.

Yo creo que...

eso es... lo más que un padre puede hacer por un hijo, ¿no?

(Canta).

Tetera

Golpes en la puerta

¿Se puede? Adelante, la puerta está abierta.

Hola, Chanquete.

Ah..., ¿eres tú?

Hola, Javi, ¿no hueles a tocino quemado?

Acabo de asarme los dedos.

Tu dinero.

Muchas gracias.

De nada, hombre.

A mandar, je, je...

¿Quieres una taza de café? No.

Chanquete, yo... Sí, dime.

Quería pedirte un favor.

Mientras no se trate de dinero, muchacho...

Porque, te voy a aclarar una cosa;

si te llegas a largar con los 5 verdes,

me haces polvo, palabra, ja, ja...

¿Me dejas una de tus cañas?

¿La caña?

No sé, coge la que quieras.

Ah... La mejor.

Y parecía tonto, el niño.

Bueno, verás..., es que mi padre...,

quiere que le enseñe a pescar.

Conoce a alguien que tiene una motora;

se la ha dejado para pasar el día.

Me está esperando en el puerto.

¿Tu crees que en un día puede aprender a pescar?

No ha visto un anzuelo en su vida...

Y, ¿por qué no, hombre?

Todo es cuestión...

de tener un buen maestro.

Pero...,

en fin..., que sea lo que Dios quiera.

¿Pasa algo?

No..., es que los principiantes,

ya lo sabes,

suelen ser un poco torpes.

Bueno,

dile que me la trate bien, ¿eh?

que tenga cuidado, que es una buena caña.

Tranquilo hombre, para aprender le dejaré la mía.

Con la tuya pescaré yo.

Eso está mejor, ¿ves?

Chanquete, mi padre me ha dicho que eres un tío fuera de serie.

Y yo..., pienso igual y...

Escucha, muchacho...

Las cosas están bien como están.

Entre amigos, no hace falta darse explicaciones.

Eso es lo mejor de la amistad.

¿No crees?

¿Por qué no te vienes con nosotros a pescar?

¿Con vosotros... hoy?

No, imposible.

Y lo siento, pero tengo muchos asuntos que arreglar.

Otro día, ¿eh?

Otro día iremos los tres, pero hoy no puedo.

¿Prometido?

Palabra.

Y que se os dé bien la pesca, muchacho...

Abur.

Adiós, Chanquete.

Mirad, ahí está Javi, va con su padre.

¿A dónde irán con esa motora?

Van a pescar, llevan cañas.

¿Irán a buscar la isla de Oz?

Me parece que Javi es el que mejor ha entendido la leyenda.

¿Lo de la conciencia?

-¿Lo de ver a Dios en los demás?

¿Quién sabe?

¿A lo mejor está practicando con su padre?

Subtítulos realizados por Chus Suárez Liaño. 74800

  • Capítulo 12: "La bofetada"

Verano Azul - Capítulo 12: "La bofetada"

27 dic 1981

Javi acude con sus padres a cenar a casa de unos millonarios con quienes el padre piensa realizar un negocio. El comportamiento de Javi es causa de que el negocio no se realice, lo que origina una tirantez entre padre e hijo. La intervención de Chanquete evita que la situación se agrave, y consiguientemente el posterior entendimiento entre padre e hijo.

Histórico de emisiones:

27/12/1981

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  1. Toni

    Deberian solucionar los problemas

    20 ago 2015
  2. Alex

    No se puede ver ningún capitulo!

    17 oct 2014
  3. Luis1Mico

    El capítulo 13 de la navaja lo que se ve en movimiento no coincide con lo que hablan , no funciona todo al mismo tiempo. Saludos

    22 jul 2014