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Para todos los públicos UNED - 27/09/19 - ver ahora
Transcripción completa

La lluvia, que no corta... pero oxida los filos de la espada

cayó también sobre el pasado

como aprendiendo a hablar en las hojas del bosque.

Oigo una voz, recuerdo aquellos mapas de colegio

más constantes que el odio y la avaricia

más fuertes que el rencor y las prisiones

más heroicas que el sueño de un ejército

más flexibles que el mar, han sido las palabras.

Muchas gracias.

-Hay instituciones públicas que bien merecen la pena ser conocidas,

ser de primera mano también analizadas,

y hoy tenemos a un director de esta institución,

que es el Instituto Cervantes,

el profesor catedrático de la Universidad de Granada,

en este caso director del Centro, Luis García Montero.

Muchas gracias, Luis, por aceptar nuestra invitación

y vamos en estos breves minutos a tratar de conocer

cuál es la estructura del Centro.

-Gracias, gracias a ti por venir a visitarnos.

-El Centro, que nació en el año 91,

y que ha tenido ya una repercusión a través de estos años,

es un centro que está haciendo una labor estupendísima,

ya que la difusión del español, una lengua tan universal,

no solamente por el número de hablantes,

sino por esa cultura ancestral que tenemos,

no solamente en España, sino también en español,

a través de esos 400...

Un Centro tiene que estar dedicado al cultivo,

como hacen en Francia, el Instituto Francés,

o en Alemania, el Goethe, o en Inglaterra, etc.

Que yo creo que ha sido un gran acierto que un gobierno,

en este caso cuando Felipe González gobernaba en España,

tuvieran esa fantástica idea del Instituto.

-Sí, la verdad es que la fundación del Instituto,

si se compara con otros países de Europa, fue muy tardía, 1991.

Fue la creación de la democracia y poco a poco vamos intentando

ponernos a la altura de lo que significa el Instituto Goethe,

o el Dante, o el Instituto Francés o el British...

pero la verdad es que nos queda camino por andar,

por la fecha tardía...

-Pero se ha hecho ya mucha labor. -Se ha hecho mucha labor.

Los presupuestos sonrojan un poco...

si nos comparamos con nuestros hermanos europeos,

pero se ha hecho mucha labor.

Se puso el marcha de la mano de Nicolás Sánchez Albornoz

y, desde entonces, diversos directores han ido trabajando

en una institución que tiene como tarea defender la lengua española,

las culturas de las distintas nacionales

que se integran en el Estado, y la cultura en español.

-Eso es muy importante.

-Lo cual significa tomar conciencia de que los españoles somos

el 8% de un idioma que hablan 480 millones, como lengua nativa,

y 600 millones como lengua de comunicación.

Nuestra tarea es defender la cultura en español

y, en ese sentido,

apostar de forma cada vez más clara por el panhispanismo,

como ya hizo hace años la Real Academia Española, es fundamental.

Sentir como nuestra la creación de García Márquez

o la creación de César Vallejo o de sor Ángela de la Cruz...

es muy importante,

como es importante sentir como nuestra

la creación de Salvador Espriu o de Rosalía de Castro.

-El Instituto depende del Ministerio de Asuntos Exteriores

y el de Educación, o solamente de Exteriores.

-El Instituto se nombra en Consejo de Ministros al director

y en su consejo de administración tiene al Ministerio de Exteriores,

al Ministerio de Cultura y al Ministerio de Educación.

Estamos dentro de la Secretaría de Estado de Cooperación Iberoamericana

y nuestra tarea tiene mucho que ver con la diplomacia cultural.

Nos integramos dentro del Ministerio de Asuntos Exteriores,

pero con un diálogo claro y una presencia clara

con Educación y Cultura.

-Y la estructura del Instituto es...

con la sede central que estaba inicialmente en Alcalá,

donde hemos visitado muchas veces y hemos impartido allí conferencias.

Y luego después se vino a la sede de un banco.

-Sí, estuvo en Alcalá en sus orígenes,

allí sigue el edificio, allí seguimos trabajando,

allí hacemos nuestros cursos de Formación de Profesores,

pero después se vino a Madrid, primero a una sede distinta a esta

y, al final, recalamos en este edificio histórico,

de uno de los grandes arquitectos de principios de siglo, Palacios.

Esto fue la sede original del Banco de España del Río de la Plata,

pero, desde hace unos años,

se convirtió en la sede del Instituto Cervantes

y desde aquí se coordina el trabajo en exteriores.

Hay repartidos por el mundo...

-Porque ahí vienen los Centros, que es lo fundamental,

que están repartidos por todo el mundo.

-Tenemos 87 centros repartidos por el mundo,

más de 2.500 personas trabajando y las extensiones.

Hay centros pero hay también extensiones y aulas.

Muchas personas repartidas por Asia, por Europa,

por Norteamérica, por África

y, bueno, nuestro trabajo es representar la cultura en español

y defender y divulgar la enseñanza de la lengua española

y formar a los profesores que se dedican a enseñar español

como lengua extranjera.

-Ese presupuesto, más o menos, que tiene el Instituto anual...

-Empezó con fuerza para intentar ir acercándonos

a instituciones hermanas europeas,

después en la crisis se pagó una factura muy fuerte.

La verdad es que los españoles,

que discutimos mucho de naciones y de banderas,

nos tomamos poco en serio después...

la inversión en aquello que es la seña de identidad,

que es nuestra cultura y nuestra lengua.

Si se compara con los 350 millones del Goethe,

pues da un poco de vergüenza que, en sus mejores momentos,

la transferencia del Estado al Cervantes fuese de 90 millones,

y después, en la crisis, se decidiese reducir, reducir,

como si la tarea de un instituto como el nuestro,

no tuviera importancia.

Bueno, estamos empezando a remontar.

Ahora el gobierno...

ha subido en sus previsiones la asignación al Cervantes, pero...

en un presupuesto, más o menos, de ciento veintitantos millones,

las transferencias del Estado son 70 millones,

lo demás tiene que ser autofinanciación

que se busca el Cervantes

con sus cursos de idiomas, con sus certificados

y con las subvenciones que busca en el ámbito privado.

-Una de las funciones es impartir y dar el DELE, que es el diploma.

¿En qué consiste este diploma?

-Bueno, vamos a ver, nosotros tenemos asignadas muchas tareas.

Por supuesto, la enseñanza de la lengua, del español.

Hemos firmado convenios con muchas universidades

que nos permiten ayudar a formar a los españoles que,

después van a China o van a Japón o van a Berlín a enseñar...

-O a Filipinas.

-O a Filipinas, o a Nueva Delhi a enseñar español.

Y otra de las tareas es...

emitir los certificados que acreditan conocimiento.

Nuestro certificado es el DELE,

Diploma de Español como Lengua Extranjera,

y ese certificado es el que le permite acreditar, después,

el conocimiento de una lengua.

-¿Y eso se imparte en todos los centros?

-Sí, no sólo en todos los centros,

sino que los centros tienen puntos de examen, también,

en acuerdos con universidades

o con instituciones de su ámbito territorial.

-¿Y qué facilita a quienes hacen este DELE?

-Facilita, a la hora de presentarse a un puesto de trabajo,

a acreditar el conocimiento del español,

a la hora de pedir la nacionalidad española,

a acreditar el conocimiento de la lengua,

como requisito para pedir la nacionalidad,

a la hora de pedir una beca para venir a estudiar a España,

pues acreditar que se tiene el mínimo del conocimiento del idioma,

que justifica esa beca.

Es uno de nuestros diplomas.

Después, y trabajando en el ámbito panhispánico

al que nos referíamos antes, hemos puesto en marcha,

junto a la UNAM, la Universidad Nacional Autónoma de México,

junto a la Universidad de Buenos Aires

y a la Universidad de Salamanca, otro diploma que es el SIELE,

que es un diploma que se está impartiendo,

que también exige un examen presencial,

pero que son cursos, que con mucha frecuencia,

tienen un ámbito digital más fluido.

Y es otro diploma en el que estamos colaborando

y que permite acreditar el conocimiento del español

a través de convenios con universidades no españolas.

-Eso, por lo que respecta a la expansión y la propagación

de la lengua española en el terreno de uso común

para la lengua ordinaria usual,

pero también tiene una labor importante

dentro del mundo de la investigación,

que son los congresos de la lengua española.

-Una tradición que puso en marcha el Instituto Cervantes,

que se hace en colaboración con la Real Academia Española,

y son congresos que tienen un carácter académico

pero, sobre todo, un carácter divulgativo,

para dejar testimonio periódicamente de la importancia de nuestro idioma.

Tenemos un idioma que es el segundo por hablantes nativos,

después del chino mandarín,

y el segundo como lengua de comunicación, después del inglés.

Y conviene ser conscientes de ello y conviene pensar en el futuro.

Y estos congresos se van celebrando en los distintos países de la lengua.

-Se celebró en Argentina...

-El último, el año pasado, se celebró en Córdoba, Argentina,

y el siguiente se va a celebrar en Arequipa, en Perú.

Aquí, en España, se celebró en Valladolid,

pero se ha celebrado en Zacatecas, en Rosario, en Puerto Rico...

son congresos que reúnen a académicos, a especialistas,

que dan testimonio de la energía y la fuerza del idioma

y que, al mismo tiempo, se preocupan por su futuro.

Futuro que tiene que ver con el desarrollo en la ciencia,

con el desarrollo en la técnica

o con la situación del español en los distintos lugares del mundo.

-Y las nuevas tecnologías.

-Por supuesto, las nuevas tecnologías son muy importantes.

Primero, son muy importantes...

en el desarrollo del trabajo interno del Instituto Cervantes.

Nuestro contacto con los centros,

nuestros exámenes, muchos de nuestros cursos,

han estado a la cabeza de la innovación tecnológica

porque es lo que nos permite

estar a la altura de la sociedad en la que vivimos.

Pero, aparte de eso, es un ámbito de reflexión

para ver qué lugar va a ocupar el español en una...

sociedad cada vez más digitalizada

y donde la tecnología tiene un papel protagonista.

Y, fíjate, que esto sirve de reto también para otro tipo de cosas,

porque tampoco podemos caer en la superstición tecnológica.

Federico García Lorca, te acuerdas, en Poeta en Nueva York, hablaba...

del peligro de una ciencia sin raíces.

Apostar por la tecnología significa también tomar conciencia

que no se puede olvidar que la tecnología y la ciencia

tienen raíces que son humanas,

que son válidas cuando están al servicio de los derechos humanos,

de la dignidad humana y que, en ese sentido,

explicar un idioma, enseñar un idioma,

no es simplemente enseñar un vocabulario,

es enseñar toda una cultura, una tradición de raíces,

que deben identificarse con el respeto a los derechos humanos.

A mí, por ejemplo, me preocupa cuando...

la administración actual de Estados Unidos

quiere hacer del español un lenguaje de pobres,

facilita que a un hispano que está hablando en su lengua materna,

en una cola de un supermercado, pues se le insulte.

Y me preocupa por dos cosas.

Primero para decir, oigan ustedes,

el español no es una lengua de pobres tal como lo entienden ustedes.

Nuestro desarrollo científico y tecnológico,

y nuestro desarrollo artístico es fundamental,

pero, al mismo tiempo decir,

oigan ustedes, explicar una lengua

es explicar la dignidad de los seres humanos,

y eso de despreciar a los pobres es poco asumible

porque están hablando el idioma de Cervantes,

el idioma de sor Ángela de la Cruz, de García Márquez, de Vargas Llosa...

y estamos a la altura de su cultura

y no queremos identificarnos con la definición mercantil,

utilitaria, negociante y despreciativa

que parece que está adquiriendo el inglés como la lengua franca

de unos negocios que no respetan la dignidad humana.

-Es decir que... podríamos decir o decimos, que la dirección,

que en este caso ostentas tú muy dignamente,

hay una rama académica y una rama cultural.

Pues hablando de cultura...

¿cuáles son, entonces, las actividades más destacadas

que en el terreno cultural cubre el Instituto?

-En nuestros centros, que como digo están extendidos por el mundo,

estamos acostumbrados a trabajar muy en relación

con las embajadas de todos los países de cultura en español,

de cultura que tiene que ver con nuestra lengua.

Tenemos unas directrices que nos permiten apoyarnos

en una red de bibliotecas importantes

y que nos permiten hacer diplomacia cultural,

en un sentido parecido a lo que hablaba antes

de la lengua como prestigio democrático.

Nuestra diplomacia cultural es el intento de llevar al mundo

lo mejor de la cultura en español y de la sociedad española.

-Cubre otras lenguas que no es el español,

digo el catalán, el vasco...

-La normativa del español...

hay la clara conciencia de que el Estado tiene otras lenguas oficiales

y que nuestra tarea,

y está en la voluntad fundamental del Instituto Cervantes,

defender y divulgar todas las nacionalidades

que se integran en el Estado.

En ese sentido, por ejemplo, colaboramos, como tarea propia,

no ya como coordinación con institutos hermanos,

que estamos trabajando en coordinación con el Ramón Llul,

el Et xe pare, el Consejo de la Lengua Gallega,

sino como tarea propia, te puedo decir que, por ejemplo,

hacemos una actividad diaria, en nuestra red por el mundo,

que tiene que ver con el catalán,

dos, tres actividades... que tienen que ver con el gallego, con el vasco...

No pasan dos o tres días sin que haya una actividad que tenga que ver,

en cualquiera de nuestras sedes, con estas lenguas,

que son también oficiales y que entendemos como una riqueza.

Lo que no tiene sentido es llevar la crispación,

que a veces tienen las coyunturas políticas,

a una cultura que se ha enriquecido.

Yo me siento heredero de Rosalía de Castro,

de Gabriel Aresti o de Salvador Espriu,

y sería estúpido intentar negar esta riqueza y esta herencia.

-Y no solamente en el terreno cultural... referido a la literatura,

sino también está el cine, por ejemplo.

-Bueno, está el cine, que además le sacamos mucho partido

porque es una actividad que tiene mucha repercusión,

y además en nuestros presupuestos humildes da mucho juego,

porque no es lo mismo transportar por el mundo una exposición...

con objetos artísticos, que llevar y programar películas,

y además el cine español ha tenido mucho prestigio

y retrata muy bien la sociedad española.

-Hay una iniciativa también... lo de los cómicos de la lengua,

como han ido diversos actores para hacer una lectura dramatizada

de Calderón, de Buero Vallejo...

-En convenios con el teatro clásico español

y en convenios con teatros de las ciudades donde estamos,

se intenta llevar también el teatro...

digo se intenta porque es un trabajo que hacemos,

pero que los presupuestos, a veces,

mover grandes compañías es complicado,

pero sí... hay una realidad,

la diplomacia cultural española creo que abre horizontes muy positivos.

España, muchas veces, ha sufrido...

por manipulaciones externas o por torpezas internas

el desprestigio de la leyenda negra

y ya lo decía el padre Feijoo en el Teatro Crítico Universal,

"tenemos el vicio...

o de despreciar lo nuestro abriéndonos la boca con lo externo,

o de creernos que tenemos que encerrarnos en lo nuestro

y no dialogar con el mundo".

La diplomacia cultural lo que te permite es dialogar con el mundo,

sabiendo la importancia de lo tuyo,

y sacando lo mejor de tu país para dejarlo lo mejor posible.

Nuestro cine, nuestra narrativa,

nuestra poesía, nuestro arte, nuestro teatro, la pintura...

habla de una sociedad española muy avanzada en los derechos humanos

y una democracia española que,

por ejemplo, en el respeto a la singularidad,

lo que se refiere al feminismo, al derecho,

al respeto a la diferencia, a la defensa de la homosexualidad,

del matrimonio homosexual vivido como normalidad en esta sociedad,

estamos muy a la cabeza del mundo,

y eso se defiende muy bien viendo el cine que se hace,

enseñando las novelas que se hacen, el mundo de la creatividad.

Por eso es tan importante tomarse en serio,

como imagen de la democracia española,

su conexión con Latinoamérica,

en un proyecto de defensa de los valores humanos

como marco de convivencia.

-La realidad es que a través ya de estos años, la labor ha sido...

se ha sembrado mucho

y se están recogiendo una serie de frutos muy granados.

Yo puedo afirmar que conozco muy bien...

varios de los centros de todo el mundo del Instituto Cervantes,

donde he tenido la oportunidad de intervenir y dar conferencias, etc.,

y puedo decir con toda razón que la gente está muy contenta,

y que en Nueva York es un punto de referencia,

Chicago, o que Marruecos, o que Italia...

es decir que esa labor es esplendida, maravillosa...

-La gente de cultura española, latinoamericana,

está muy agradecida, porque el Instituto Cervantes

ha sido su casa desde hace mucho tiempo.

Los hispanistas, los profesores universitarios, los creadores,

han tenido su casa a la hora de defender una traducción,

de participar en un proyecto, de divulgar la cultura y el trabajo,

han tenido su casa en el Instituto Cervantes.

Hablas de Nueva York, bueno, pues el Instituto Cervantes en Nueva York

es un punto de encuentro,

no ya para los españoles, sino para toda la comunidad hispana.

En Estados Unidos hay más de 50 millones de hablantes hispanos,

y una de nuestras tareas más inmediatas va a ser...

ensanchar la presencia del Instituto en Estados Unidos,

se quiere abrir un centro en Los Ángeles,

porque California es un punto de referencia en la tecnología,

en el cine, en la cultura hispana.

Yo, cuando me ha tocado...

viajar por el mundo a través del Instituto Cervantes,

he visto esa cara maravillosa, ahora me toca verlo por dentro...

y, claro, los directores son gente respetuosa que,

cuando te reciben no te hablan de sus problemas,

cuando estás ya dentro de la dirección,

la verdad es que uno se da cuenta,

primero, de las posibilidades del Instituto Cervantes,

segundo, del gran patrimonio humano que tiene,

el trabajo que se hace es gracias a la vocación de muchas personas,

de más de 2.500 personas repartidas por el mundo,

y también de las necesidades presupuestarias.

Tenemos, entre todos, que comprometernos,

para que la sociedad española, no ya los gobiernos de turno,

sino la sociedad española, se comprometan económicamente

a la hora de defender la cultura en español,

porque es nuestra seña de identidad

y nuestros presupuestos son muy pobres.

-Pues yo, para terminar, podía hacer una pregunta retórica.

¿Qué hace un escritor como tú en un puesto como este?

Pues puedo contestarla yo, si me permites...

-Claro que sí.

Pues que con alguien que conoce muy bien la intrahistoria,

lo que es ese tejido interno de la cultura,

que mejor que en un puesto de dirección, y no...

que sea un puro mecanicismo que venga a organizar y dirigirte.

Entonces, yo quiero agradecerte este programa de divulgación,

lo que es el Instituto,

y quiero felicitarlos también porque creo que estáis haciendo,

el Instituto Cervantes, haciendo una labor esplendida, maravillosa,

no solamente por la lengua española,

sino también la cultura en español, que es muy importante.

Pues muchas gracias, Luis.

-Gracias a ti por tu visita

y por el apoyo que le das al Instituto Cervantes.

Trabajo en el servicio de pediatría y neonatología

del Hospital Clínico San Carlos,

y eso supone que hago evaluación, diagnóstico

y tratamientos psicológicos de un tipo de población muy específica

como son niños y adolescentes,

fundamentalmente niños y sus familias,

que tienen condiciones médicas específicas.

Lo que hago es hacer evaluaciones del desarrollo,

evaluaciones neuropsicológicas de bebés y de niños,

sobre todo, en la primera infancia,

y oriento a las familias para poder proporcionar los apoyos

y apoyar la crianza de manera que los niños

se desarrollen lo mejor posible.

Trabajo con niños que tienen problemas en el neurodesarrollo

o se encuentran en riesgo de tenerlo,

por ejemplo, en niños grandes prematuros,

pero también trabajo con niños con...

por ejemplo, trastorno del espectro autista

y, además, acompaño a las familias cuando algunos de estos niños

están hospitalizados en la unidad de neonatología,

y las acompaño fomentando la adaptación

a un entorno como es un hospital.

Mucha gente plantea que...

cómo se puede hacer atención psicológica a bebés,

digo pues sí, sí que se puede.

Se puede, sobre todo, porque se puede valorar el desarrollo,

la capacidad interactiva de esos bebés

y la interacción que tienen esos bebés y sus familias.

Y si yo puedo contribuir a que ese ajuste entre los padres y los bebés

sea el adecuado y sea bueno,

eso va a favorecer su desarrollo integral, claro.

Yo soy psicóloga clínica, y un psicólogo o psicóloga clínica,

dentro de sus competencias se encuentra, precisamente,

la intervención, diagnóstico y evaluación psicológica.

En este sentido,

frente a otro tipo de perfiles profesionales psicológicos,

como puede ser un psicólogo laboral o un psicólogo educativo,

lo que yo hago es promover la salud y el bienestar psicológico.

Supongo que desde hace tiempo tenía interés...

por conocer el funcionamiento psicológico de las personas

y una cierta vocación de ayudar a los demás.

Entonces, a partir de ahí decidí estudiar...

la licenciatura de Psicología en la Universidad Complutense,

y ya a lo largo de la carrera me di cuenta

de que lo que más me interesaba era el área clínica,

la idea del psicólogo que, en principio, tenemos en la cabeza,

que es el que acompaña a las personas que sufren.

Y, después de eso,

lo que hice fue prepararme el examen de acceso al PIR,

realicé la residencia de cuatro años

y, después, acabé aquí.

Además de ser psicóloga clínica,

que es necesario para poder trabajar en un hospital público,

yo me dedico al campo de la atención temprana y la perinatalidad

y, también, de la Psicología Clínica Pediátrica

o de la Salud Infanto-juvenil.

Es verdad que es un campo muy específico

y en nuestro país poco desarrollado,

en otros países está muchísimo más desarrollado que en el nuestro,

de manera que, efectivamente, es un campo muy bonito, muy interesante,

y en el cual los psicólogos podemos aportar grandes cosas.

Poder trabajar en un hospital público supone,

digamos, un itinerario formativo de al menos cuatro años,

en el cual se van adquiriendo una serie de competencias,

de forma progresiva,

que te habilitan para el ejercicio de la Psicología Clínica.

No obstante, uno nunca deja de formarse y de aprender...

leyendo y aprendiendo de las familias

y de los pacientes con los que uno trabaja.

Lo que más me gusta de mi trabajo

es el trabajar con niños y con sus familias,

el poder estar en contacto con ellos y acompañar, efectivamente,

el desarrollo y la crianza de los niños.

En este sentido, además, creo que es imprescindible

que haya una parte de disfrute y de placer en este trabajo.

Soy Carlos Chana, trabajo en Cruz Roja Española,

como responsable del programa de infancia en dificultad social

y de restablecimiento al contacto familiar.

Mi función en Cruz Roja es la de dirigir y coordinar equipos

de intervención en el ámbito de la protección social a la infancia

y, específicamente, también, dirijo un servicio

que opera a nivel trasnacional en situaciones sociales

de protección y conflicto entre familias y niños.

Tenemos un servicio de cooperación jurídica e institucional

en el ámbito de la protección a la infancia,

donde se enmarca también todo el tema de las búsquedas

de personas desaparecidas por procesos migratorios.

Llevo 28 años en Cruz Roja Española como profesional,

porque empecé muy jovencito como voluntario

y, bueno, mi posición dentro de la organización ha ido variando.

Yo, inicialmente, empecé como trabajador social

en un centro de atención a drogodependientes,

trabajé allí durante seis años,

después pasé a trabajar con reclusos, con el colectivo gitano...

bueno, a partir de ahí ya me incorporo...

a temas más estratégicos y de dirección,

y desde ahí es donde aporto, digamos, mi mirada y mi función.

Creo que llegué a la Antropología porque todo mi recorrido profesional

se ha centrado en el ámbito de la exclusión social,

y creo que la Antropología Social aporta un conocimiento profundo

alrededor de todos los elementos que se ponen en juego

en los contextos de la exclusión social.

La Antropología, yo creo que permite...

ofrecer una mirada profunda alrededor de todos esos intangibles,

de aquellas construcciones sociales

que se hacen alrededor de la realidad social.

Yo creo que es un ámbito del conocimiento

que te permite analizar en profundidad

cómo se construye socialmente muchas veces la realidad,

y te da pistas alrededor de otras miradas.

Cada vez es necesario superar esa mirada etnocéntrica,

con la que trabajamos en el ámbito de la acción social,

en la medida en que estamos en un mundo globalizado

donde la diversidad es uno de los factores fundamentales.

La mirada de un antropólogo contribuye a eso,

a ese distanciamiento sociocultural alrededor de los problemas

y de las situaciones donde interviene Cruz Roja.

Cada situación social,

cada contexto donde el estudiante se pueda desenvolver,

es susceptible de ser mirado desde el enfoque antropológico,

porque todo hecho social es construido,

entonces, yo les invitaría fundamentalmente a implicarse

en realidades sociales,

donde se ponga de manifiesto lo que es la diversidad cultural,

porque solo desde ahí es desde donde se puede entender

el foco de la Antropología.

La mayoría de los antropólogos sociales se han dedicado

a la investigación social y al trabajo de campo,

que es el principal nicho de la Antropología Social,

pero creo que, cada vez más, las organizaciones que trabajamos

en el ámbito de lo social, de la cooperación al desarrollo,

de la intervención intercultural, de la mediación...

de todos esos ámbitos donde se pone de manifiesto

toda la diversidad cultural, toda la interacción,

cada vez es más necesaria la presencia de antropólogos.

Yo creo que la Antropología no sólo permite acercarse,

desde otros postulados, desde otra mirada a la realidad social,

en el contexto de la exclusión,

de la acción humanitaria o de la cooperación al desarrollo,

sino que también permite fórmulas de intervención,

trabajando en el empoderamiento de las personas

y en el desarrollo de las comunidades.

En el programa de hoy contamos con la participación de Suset Sánchez,

licenciada en Historia del Arte por la Facultad de Artes y Letras

de la Universidad de La Habana.

Actualmente forma parte del equipo de coordinación

de la exposición "Tetsuya Ishida: Autorretrato de otro",

organizada por el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía.

De la mano de Suset, comenzamos esta minuciosa visita guiada,

que nos descubre el sorprendente mundo de este artista japonés,

desconocido para muchos,

y que ahora gracias a esta retrospectiva sobre su obra,

la primera que se hace fuera de su país, vamos a poder conocer.

Una obra creada en apenas 10 años,

debido a su muerte prematura a los 32 años,

que refleja una visión y reflexión del mundo,

de la sociedad contemporánea, realmente original y profunda.

Tetsuya Ishida es un artista japonés

que nació en 1973, en la ciudad de Shizuoka,

y muere lamentablemente en el año 2005,

producto de un accidente de tren.

Es un artista que su gran eclosión le viene posterior a su muerte.

El gran conocimiento que ha empezado a hacerse de su obra

es a partir de la Bienal de Venecia de 2015,

donde se incluyen cuatro obras recientes de él.

Justamente es ahí donde los comisarios de la exposición,

Teresa Velázquez y Manuel Borja-Villel,

descubren a este artista y quedan impresionados,

impactados por la representación y el imaginario,

lo que representan los cuadros de Ishida,

y deciden hacer esta gran primera retrospectiva fuera de Japón.

Es la primera vez que sale una exposición tan grande de Japón,

del artista, y que es pionera en el mundo occidental.

La exposición se titula "Autorretrato de otro",

el titulo está basado en una frase del propio Ishida...

que recogía en uno de los tantos cuadernos de apuntes,

libros de artistas que tenía,

y que justamente lo que trata es de reflexionar

sobre esa representación de la crisis del individuo contemporáneo,

la crisis del sujeto contemporáneo,

no solamente reflejada a través de su propia experiencia,

sino en la experiencia de trabajadores,

de gente que le rodeaba, a los cuales era muy cercano

y donde veía que se relejaba, de algún modo, su propio drama vital.

La exposición está estructurada en diferentes secciones.

Esta primera sección, que es donde nos encontramos,

está abordando todo el mundo de la infancia,

los imaginarios de la infancia,

esa infancia que tiene que ver un poco con el trauma.

Decir que Ishida crece en el periodo de la gran crisis japonesa,

la gran crisis financiera,

y de alguna manera forma parte de esa generación

que se ha llamado como la generación perdida,

esa generación que se revela contra el sistema capitalista,

contra la explotación del cuerpo del individuo

en el sistema de trabajo a través del consumo,

como únicas alternativas de vida,

y que se van a refugiar...

en sí mismos y en sus propias expectativas vitales...

aislándose de algún modo de la sociedad.

Quizás el tema central que aborda Ishida en toda su poética,

en su imaginario total, es la represión del individuo,

la alienación del individuo contemporáneo,

y esa alienación empieza por los modos de domesticación

y uniformalización social que tiene la escuela

como primera instancia de control del individuo en su etapa de niñez...

precisamente hay varios cuadros que reflejan este mundo agobiante,

este mundo disciplinario... esas políticas de cohesión del cuerpo.

Siempre en los cuadros de Ishida

vamos a encontrar ese cuerpo que está aprisionado,

ese cuerpo que está enjaulado, ese cuerpo que, de alguna manera,

se parece a los otros cuerpos que están representados,

es decir... son sujetos iguales,

de hecho, si miramos los rostros de estos sujetos, todos se parecen.

De hecho, con esa idea juega el propio título de la exposición,

que como te decía había sido tomado de una frase del propio Ishida:

"Autorretrato del otro".

Es decir, el autorretrato que es una autorrepresentación de sí mismo,

pero que también es el reflejo de otros tantos rostros que viven

ese sistema de alienación del capitalismo,

pero sobre todo también de la sociedad contemporánea en general.

Y, precisamente, es la escuela,

es ese momento de disciplinar al individuo,

es ese momento donde empiezas a tener conciencia

de cuáles son los primeros roles sociales que se te van a asignar,

por donde comienza la crítica de Tetsuya Ishida.

Uno de los grandes problemas que tiene...

no sólo la sociedad japonesa, pero...

muy particularmente la sociedad japonesa

por ese sentido estricto que tienen de la disciplina social,

es el hecho de que la educación se consigue para, de alguna manera,

especializar al individuo en determinados sectores, es decir...

desde que empiezas tu educación, tu formación,

estás predestinado a cumplir determinados roles

dentro de ese gran mecanismo que es el capitalismo,

que es producir bienes de consumo para que otros puedan...

y tú mismo puedas, de alguna manera,

hacer tu vida encorsetada dentro de los cánones sociales.

Y, precisamente, sobre este tema de la homogeneización

y sobre la especialización del individuo,

reacciona la obra de Ishida.

Luego cuando aborda el tema del trabajo,

vamos a ver muy bien representado este problema

en ese arquetipo del "salaryman",

este tipo de oficinista que va con su traje perfectamente acomodado,

su corbata, que no distingues entre un sujeto y otro,

y que justamente a las horas de entrar o de salir del trabajo

ves esas hordas de masas, de "salaryman",

en Japón tomando el metro, con sus maletines.

Es decir, es un arquetipo social muy bien identificable

y que Ishida, precisamente, con su sensibilidad de un artista

que sobre todo apela a la individualidad

como un recurso para salir de la crisis,

critica una y otra vez en cada una de sus obras.

Como te decía, el recorrido de la exposición se inicia...

en este periodo de representación de lo que es la infancia,

la domesticación primera del individuo a través de la escuela

y del sistema disciplinar de la escuela,

y luego llegamos a un periodo que tiene que ver precisamente

con esa búsqueda del individuo de una interioridad,

esa búsqueda de tratar de representar,

de encontrar su propio lugar en ese mundo asfixiante.

Esta etapa, por supuesto, tiene que ver con la adolescencia,

con esa trasgresión entre la vida de la infancia y la vida de adulto,

donde todavía no tienes las responsabilidades,

pero ya se te exige cumplir determinados roles

o determinados arquetipos dentro de la sociedad que se te han asignado,

se han predeterminado como que tú debes cumplirlo,

pero también tiene que ver mucho con el extrañamiento

que en los sujetos provoca esta situación, esta trasformación,

quizás por eso, Ishida juega mucho...

con esta idea de los imaginarios kafkianos,

donde el cuerpo se convierte también en un insecto.

Hay en su obra repetidamente muchas representaciones de insectos

que están como contenidos en un sentido larval,

como ese individuo que todavía no ha eclosionado,

que está en un periodo de potencialidad,

pero que todavía no ha encontrado cuál es su destino, cómo va a ser.

Pero al mismo tiempo son imágenes aberrantes,

imágenes que de alguna manera nos conmueven,

nos recuerdan mucho este relato maravilloso de Kafka

y, efectivamente, en gran medida se basa en él la obra de Ishida.

Son individuos que siempre están atrapados,

que están casi metamorfoseados con estos híbridos que...

están haciéndonos también reflexionar

sobre ese estado de latencia, ese estado de crisis...

en la que se encuentra el individuo atrapado como un insecto,

donde no encuentra su lugar en el mundo, es decir...

se siente tan pequeñito, tan pequeñito...

como un insecto que no encuentra cual es la salida

en este mundo tan grande que les rodea.

Siempre son individuos que están de alguna manera maniatados,

hay otros sujetos que los están aprisionando,

siempre están en posturas donde estos ángulos contrapicados

hacen ver de alguna manera ese sufrimiento,

es el individuo que está doblegado,

el individuo que está de alguna manera maniatado,

que lo están aprisionando,

es un individuo que está clamando por buscar un resquicio de libertad

en medio de todo este control al que lo somete la sociedad contemporánea.

El eje que significa la mirada,

es una mirada... si vas a ver no hay pupila,

los ojos están perdidos, no hay una identificación,

sino que lo que trasmiten son... es una profunda tristeza,

un profundo desazón es lo que trasmiten estos individuos.

La obra de Ishida...

es impresionante el número de obras que produjo en tan poco tiempo.

Es decir, tengamos en cuenta que él se gradúa

de la Facultad de Bellas Artes en el año 1994,

y fallece en el año 2005.

En apenas 10 años produjo una cantidad de obras impresionante,

que no es solamente una cuestión de número,

es también la calidad pictórica de esta obra.

Era un artista que trabajaba perfectamente los detalles,

los fondos de los cuadros están muy rebuscados,

tenía una gran capacidad colorista de encontrar...

en estos temas tan escabrosos que representaba,

ese toque que le da cierta amabilidad

y hace que de alguna manera nos quedemos detenidos frente al cuadro

admirando no sólo lo que representa,

la imagen ya más narrativa o más anecdótica,

sino también la propia materia del cuadro,

esos colores que nos llaman la atención, que son vibrantes,

y que de alguna manera atrapan nuestra mirada frente a la obra.

Esta obra específicamente se llama "Distancia".

Evidentemente, todo el recorrido que hace Ishida en su obra,

es un recorrido que va hacia el aislamiento

que el individuo sufre progresivamente en la sociedad,

desde este momento en que estás arropado

en la infancia por la familia,

hasta el momento en que descubres que eres un individuo solitario,

un individuo que está aislado, que siente que no encaja.

Quizás por eso, ese atraparlo dentro de una cabina telefónica,

quizás también ese imaginario de cómo establecer las comunicaciones,

son comunicaciones que llegan, que no, que se interrumpen, es decir...

¿realmente existe comunicación entre nosotros como seres sociales?

¿realmente nos comunicamos en sociedad?

Y, también, no podemos ignorar el hecho de que Ishida crece...

consumiendo toda una serie de productos de la cultura visual

como es la estética manga, el cine de ciencia ficción,

elementos que son tan habituales en el imaginario japonés,

que forman parte de lo que se consume

a través de los medios de comunicación,

y que, de una manera u otra,

están reflejados en su obra sin llegar a ser explícitos,

pero efectivamente influyen en la manera en que él se va a acercar

a la representación del ser humano y, sobre todo, del mundo,

de la realidad pudiéramos decir.

Nos adentramos ahora en una zona de la exposición

que está reflexionando sobre todo...

sobre ese aislamiento que ya te comentaba en el cuadro anterior,

pero también sobre el consumo.

El consumo como otra de las formas de aislar al individuo,

de someterlo a un sistema donde todo está perfectamente etiquetado,

donde todo está perfectamente ordenado,

de manera que supuestamente te hace más fácil la vida,

pero al mismo tiempo te aísla de los demás,

porque necesitas menos del otro, de pedir ayuda,

de comunicarte con el otro para saber qué es lo que quieres,

como quieres hacer las cosas en tu vida.

Justamente en esta sala en que nos encontramos en la exposición,

Ishida pone el acento en estos elementos, es decir...

son elementos que ya se van adentrando

en lo que es el espacio doméstico, en el interior de las viviendas.

Es muy interesante también...

el modo minucioso con el que él representa aquellos detalles

que forman parte del trascurso cotidiano de la vida,

desde la alimentación, como uno de los grandes motivos

que también tienen que ver con ese consumo exacerbado

al que nos somete la sociedad capitalista,

pero también, de alguna manera,

la violencia implícita en esos procesos de consumo.

Cómo tú de alguna manera te ves sometido a consumir,

a comer, a alimentarte...

de la manera en que se regula para ti ese proceso.

Y, a mi sobre todo me llama mucho la atención ese...

tratamiento minucioso que hace, por ejemplo, del tatami.

Era un poco lo que te comentaba de esa exquisitez

en el tratamiento pictórico de los fondos de la obra.

Y al mismo tiempo, aunque es una imagen dura, es una imagen violenta,

encontramos esa dulzura que tienen los colores,

por llamarlo de algún modo,

y que es algo que hace que nos detengamos a dialogar con la obra

y que no nos sintamos tan repelidos,

sino que de alguna manera entramos en ese mecanismo empático

que ya te comentaba anteriormente.

Una vez más estamos frente al cuerpo que se convierte en un objeto,

el cuerpo cosificado, el cuerpo que de alguna manera...

asume de características que tienen más que ver

con los objetos de la vida de consumo, con los objetos de consumo.

Una vez que también traspasamos esa idea del cuerpo hibrido,

el cuerpo animal, el cuerpo insecto,

hay otros cuerpos híbridos en el imaginario de Tetsuya Ishida,

que es el cuerpo que se convierte en máquina.

Es decir, esa máquina de trabajo,

la máquina que es la fuerza productiva,

la fuerza de trabajo que mueve al capitalismo,

y que de alguna manera hace que cada vez se vaya

deshumanizando más la idea que tenemos de nosotros mismos

y la forma en que administramos nuestra propia vida,

la forma en que coexistimos,

no solamente con el mundo que nos rodea, sino con los otros humanos.

Es decir, tú eres un número, eres una fuerza de trabajo,

eres un elemento de una gran maquinaria que es la del capitalismo

y que te asigna una función determinada

dentro de su cadena de producción.

Entonces, vamos a ver cómo el cuerpo se convierte en un bulldozer,

como el cuerpo se convierte en una máquina...

de correr, de hacer ejercicio,

vamos a ver siempre que el cuerpo no es libre,

el cuerpo no se expresa en su independencia, en su objetividad,

sino que siempre va a estar mediado, coaccionado por estos otros aparatos.

Cuando hablamos de esa gran crisis económica

que sufre Japón en los años 70,

un modo de resolver esa crisis que tuvo que ver

con el desplazamiento desde una economía de producción,

una economía de fábricas, a una economía de servicios.

Esto, evidentemente, tiene que ver también

con una crisis posterior que se da durante principios de los 90,

que es una crisis financiera,

y donde de alguna manera hubo un desplazamiento total.

¿Qué ocurre en Japón en estos momentos?

Pues ocurre que hay unas grandes tasas de desempleo,

hay unas grandes tasas de crisis, de suicidios,

precisamente por no encontrar expectativas vitales.

Esa es la época en la que Ishida crece,

en la que llega a la adolescencia, en la que empieza a formarse,

y donde va a reflexionar, a representar, en sus obras.

Digamos que es el tema central en toda la obra de Ishida,

el hecho de reflejar esa desazón,

esa alienación del individuo dentro del sistema capitalista.

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UNED - 27/09/19

27 sep 2019

1.- El Instituto Cervantes: Luis García Montero, su director, dialoga con José Romera Castillo.
2.- Psicólogos en Primera Persona. Isabel Cuéllar Flores.
3.- Antropología en Primera Persona. Carlos Chana García.
4.- Tetsuya Ishida. Autorretrato de otro. I Parte.

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