UNED La 2

UNED

Viernes a las 10.00 h., Sábados y Domingos a las 07.30 h.

www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.14.0/js
4584202
Para todos los públicos UNED - 27/04/18 - ver ahora
Transcripción completa

Vamos a dedicar el programa de hoy

a hablar de un novelista muy importante

dentro de la trayectoria de la novela en España

en la segunda mitad del siglo XX, fundamentalmente,

y de una de sus obras más significativas "La Colmena",

que ha sido editada recientemente por Alfaguara,

dentro de la colección que...

patrocinada por la Real Academia Española

y por la Asociación de Academias de la Lengua Española,

se acaba de publicar.

Y para ello tenemos a un personaje

que yo me atrevería a calificarlo "tríadico",

si es que existe esa palabra, porque... tiene tantas funciones,

y es la figura de Juan Cruz

como escritor, como periodista y, también, como editor.

-Bienvenido, Juan, a este programa... -Gracias, José.

- ...y, no vamos a tratar de tu trayectoria,

que bien merecería hacerlo,

sino en esas tres facetas que yo hablaba anteriormente,

vamos a empezar por la que yo creo que más te gusta a ti, supongo,

que será la de escritor.

Escritor, que empezaste con el terreno poético

y que luego ya te ha reconducido,

fundamentalmente, al terreno novelístico.

Y, dentro del terreno novelístico,

a mí hay una cosa que me interesa muchísimo, que son...

todos esos relatos memorialísticos, podríamos llamarlos.

Entonces, la primera pregunta que yo quisiera hacerte es como escritor,

¿cómo ves el papel de la literatura en la sociedad actual?

-Disminuyendo.

Yo creo que tenemos una enorme crisis de lenguaje.

Creyendo que hablamos de todo, hemos empezado a decir poco de todo,

y eso que tiene su símbolo en los 140 caracteres de Twitter,

ocurre en la sociedad periodística.

Los textos son... en España, sobre todo,

cada vez más breves, cada vez más banales,

cada vez... lo que no es importante se desecha

porque le puede aburrir a la sociedad lectora.

De modo que se ha producido un acoso desde Internet

y, sobre todo, desde las webs en las que se alojan las redes sociales,

desembocando en una falta de interés

creado por la banalidad de la lectura.

Nosotros, ahora empezamos a leer algo y ya nos cansa...

-Es un recurso de lo que se ha llamado la posmodernidad,

que es un concepto muy genérico que, realmente,

cuando uno empieza a escavar en él,

uno de los aspectos es la fragmentariedad,

y, claro, estamos en el terreno... en narrativa, en el micro-relato,

en el teatro, el micro-teatro... en el Twitter, ¿no?

Vamos la sociedad a eso, a que ese discurso amplio,

bien hecho, bien confeccionado,

de apertura de miras, que debe ser la literatura,

tenga cada vez menos importancia,

o hay que cambiar el modo de hacer literatura.

-Yo creo que la literatura será lo que siempre fue la literatura.

Hay una literatura que aspira a ser distinta... y no es literatura.

Esa literatura apresurada,

como para cumplir el encargo de una editorial

o para estar en los escaparates en el momento culminante del año,

en la primavera o antes de diciembre,

los libros que se publican porque hay un contrato,

la falta de lectores en las editoriales,

la falta de rigor...

en la ejecución de lo que es un mandato del editor,

también, como decía Gastón Gallimard, decir no.

Entonces, yo creo que sí,

que estamos viviendo una crisis de lectores,

porque estamos viviendo una crisis de escritores.

-Y, la segunda faceta a la que me refería,

dentro de tu labor tan rica y tan variada, como periodista,

el papel... no vamos a hablar del periodismo en general,

sino la relación entre la literatura y el periodismo,

¿cómo lo ves?

-Yo pienso que en España hemos tenido durante mucho tiempo...

y seguimos teniendo,

una enorme presencia de escritores en los medios.

En El País, por decir donde yo trabajo desde hace mucho tiempo,

tenemos un día, por ejemplo, a Fernando Savater,

otro día tenemos a Leila Guerriero, otro día tenemos a Julio Llamazares,

otro día a David Trueba, tenemos a Mario Vargas Llosa,

tenemos a Almudena Grandes, tenemos a muchísimos escritores...

"Babelia", que ahora cumple, por cierto, 25 años,

tenemos a Antonio Muñoz Molina, tenemos a Elvira Lindo,

en fin, tenemos tanta gente escribiendo...

y escribiendo literatura en los medios.

En El Mundo está, por ejemplo, Antonio Lucas,

está Jorge Bustos, está Fernando Sánchez Dragó...

-Sí, que en todos los medios hay...

-En todos los medios, en el ABC está Juan Manuel de Prada,

está Alfonso Armada y muchísima gente.

En La Vanguardia hay escritores formidables.

Es decir, la prensa está llena de escritores,

¿cómo aprovechamos a los escritores en la prensa?

-Exactamente. ¿Y qué labor tiene la prensa,

vamos a fijarnos en los suplementos culturales,

a la hora de la difusión de la literatura?

Eso queda reducido para una inmensa minoría,

como decía Juan Ramón,

o tiene algún calado a la hora de la venta

y de la difusión de la obra literaria, ¿qué te parece?

-Yo creo que la gente sigue mucho

los suplementos culturales y literarios.

Yo creo que nosotros, en los periódicos,

no valoramos en su justa medida

esa influencia que podríamos tener en la lectura.

Nosotros debemos escribir en los periódicos

a favor de la lectura, no en contra de la lectura.

Veo una propensión dañina,

tanto en las redes sociales como en los periódicos,

a primar aquello que sea áspero y ríspido.

Considero que los periodistas debemos valorar lo interesante,

lo interesante o lo bueno... -Lo bueno.

-Porque hay poco espacio, hay muchos libros,

y no es imprescindible decirle a la gente lo que no tiene que leer,

es mejor decirle lo que tiene que leer.

Pero los periodistas somos muy engreídos... y los críticos, también.

Y los suplementos literarios, a veces,

echan a la gente de las librerías,

y hay que llevarlos a las librerías... y a las bibliotecas,

ahora que estamos aquí en una gran biblioteca,

reivindico las bibliotecas.

Es curioso, el otro día me llevaron...

a la Biblioteca Pública de Pinto, cerca de Madrid,

para hablar de libros, terminamos hablando de política...

y yo creo que este es otro problema,

que la situación de España y quizá la situación del mundo

nos ha convocado a este dilema, ¿por qué no hablamos de literatura?,

¿por qué la literatura ha terminado siendo un elemento

que ya no tiene el prestigio social

que tuvo cuando tú y yo éramos más jóvenes?

Cuando llevabas un libro de Sartre y... era importante,

o de Albert Camus, o de Vasco Pratolini,

o de Miguel Ángel Asturias... ahora llevas una Tablet.

Tú mismo llevas una Tablet. -Por ejemplo, aquí está.

-Bueno, tienes un libro en las manos, eso me alegra mucho.

-Y de eso es de lo que vamos a hablar ahora, si te parece,

en esa tercera faceta de editor.

"La Colmena" de Camilo José Cela, decía que se había publicado

conmemorando el primer centenario del nacimiento de su autor,

Camilo José Cela.

Por otra parte, también, fundador de la editorial Alfaguara.

-En 1964.

-Vamos a hablar un poco, primero de qué papel

y qué significación tiene la figura de Camilo José Cela

dentro de la producción literaria española de estos últimos años.

-Yo creo que Camilo José Cela es...

junto con Delibes y Torrente Ballester,

y puede haber otros, y Ferlosio, por ejemplo,

uno de los grandes escritores de la lengua española...

-Y Juan Benet. -Y Juan Benet, sin duda ninguna.

Digo en el ámbito de la narrativa.

Juan Benet era un gran novelista,

de una prosa extraordinaria, que parecía hecha con un cartabón.

Y era, además, luego, en sus artículos de prensa,

un hombre de una ironía extraordinaria y finísima...

-Y volviendo a Cela.

-Para mí, Cela es el constructor, después de Baroja, de caracteres...

más importante de la literatura española.

-De Baroja es muy buen seguidor,

dentro de, claro, el seguidor que después renueva...

pero toda esa multiplicidad de personajes

que hay en toda la novelística de Cela,

sobre todo ese análisis, que sin ser tan profundo como el de Unamuno,

pero, sin embargo, sí que te va dando una visión muy panorámica

de una serie de clases sociales o de situaciones

como vamos a ver en "La Colmena".

-Es un gran observador...

y es un hombre que hizo de la escritura... una obsesión.

La escritura no es sólo lo que estás escribiendo,

sino lo que haces antes de escribir:

la pluma, el cuaderno, el dedo, la mancha de la tinta...

Yo vi escribir a Cela.

Cuando yo era muy jovencito fue a Tenerife

y yo quedé encargado, por amigos suyos,

de que lo cuidara hasta que se durmiera,

y entonces estaba escribiendo "Fisio y Tinieblas V".

En la Biblioteca Nacional, donde está la exposición,

está ese cuaderno, en el que él escribía...

-Además, guardaba todos, ¿no? -Lo guardaba todo.

Guardaba hasta los tiques del metro, si alguna vez los usó.

Bueno, pero su escritura

era como la celebración de la escritura como hecho físico,

y yo creo que eso está también en el gusto que se ve en su prosa.

Él lee... oyendo, y escribe... oyendo.

-Una de las cosas que a Cela se le ha...

por un sector de la izquierda,

que, yo supongo, que a medida que se va madurando,

cada vez uno se va alejando más de esa situación,

es su colaboración con el franquismo.

Su situación también, como sabemos, de... fue censor,

¿cómo puede armonizarse esta situación

con su valoración literaria?

Es decir que...

solamente por la ideología se puede valorar a un escritor

o es el escritor otra cosa que, aunque tenga una ideología,

lo que realmente importa es su construcción literaria.

-Yo creo que tiene grandes libros,

extraordinarios libros como "La Colmena"...

-De la que hablaremos un poquito después.

-"Pascual Duarte"...

-"Pascual Duarte fue un bombazo en esa época.

-Fue también el producto de su capacidad para oír.

"El viaje a la Alcarria". Es decir, Cela es un gran escritor.

Lo que pasa es que yo creo que, en un momento de su vida,

primó en él cierto relativismo moral

que le llevó a aceptar encargos como "La Catira",

a buscar en la sociedad el aplauso fácil a lo mal dicho,

como elemento constitutivo de su manera de ser.

Y creo que por ahí fue derivando hacia un desprestigio

político, social y moral que, por fortuna, ahora, en el centenario,

su hijo ha contribuido a allanar.

Y yo creo que ahora se habla del Cela gran escritor.

Por ejemplo, esto que decías tú de la censura...

y de esa carta que él escribió ofreciéndose...

-Lo de la carta es tremendo...

-Bueno, pues la Academia Sueca

hizo una investigación por si las denuncias contra Cela

eran fundamentadas y seguían teniendo repercusión en España,

y... a mí me mandó el director de El País

a testificar a la embajada sueca.

Yo dije que ya de eso no se hablaba en España,

y se acabó... no por mi intervención, seguramente,

se acabó esa investigación

y no hubo ninguna "penalización" a Camilo José Cela.

-Pero si es que luego resulta que tuvo problemas con la censura...

-Con la propia censura.

-Primero con la "Familia" y luego, después, con "La Colmena",

que se tuvo que ir a Argentina, a Buenos Aires a publicarla, ¿no?

-Exactamente, y él sufrió bastante por eso.

Y luego él tuvo una relación muy fructífera,

para ellos también, con exiliados españoles.

-Y con la revista "Papeles de Son Armadans"

donde Caballero Bonald tuvo también una labor estupendísima.

Y allí intervinieron, en esa revista,

que era un faro cultural y literario importantísimo,

gentes que no eran adictos al régimen franquista, por ejemplo.

-Exactamente. No, yo creo que él tuvo...

es muy poliédrico Cela,

tú decías que yo era "tríadico" o algo así,

pues Cela era... "politríadico", tenía de todo.

Lo que pasa que yo creo que en un momento de su vida

él se convirtió en una persona... no simpática,

y tuvo una relación con los jóvenes

muy perjudicial para su imagen como escritor.

Yo creo que un escritor que es importante,

tiene que ser también generoso.

Y eso lo fue... gente como Rafael Azcona,

como el propio Benet, lo es Marsé.

Pero Cela, por algo atávico,

algo de su naturaleza o de sus sentimientos,

se convirtió en un enemigo de los escritores.

Él llegó a pedirme a mí, porque Julio Llamazares...

había reaccionado ante sus invectivas contra los jóvenes,

acuérdate de aquello de los 150 novelistas de La Moncloa,

se metía con Villena, con Llamazares, con todos...

me llegó a pedir el cadáver de Julio Llamazares...

que escribía en El País.

Entonces, supongo que sería metafórico,

yo no se lo hubiera dado ni metafórico.

-Y, claro, yo creo que "La Colmena" es una de las obras...

a mí, particularmente,

si tuviera que decir, desde el punto de vista de lector,

prefiero "La Colmena" que "La familia de Pascual Duarte",

aunque sean dos...

"La Colmena" fue un modo de ver la realidad española a su manera,

de esa manera... como se hizo con Berlín o se hizo con Nueva York,

o se hizo con diversas ciudades de...

John Dos Passos está por ahí, ¿verdad?, "Manhattan Transfer"...

¿Qué te parece "La Colmena"?

-Yo creo que, en efecto, era un examen de España, era un cuadro,

era como si Antonio López se hubiera sentado delante de un café

y hubiera estado retratando todos los modos, todas las conversaciones...

es una gran película...

y, después, de hecho, fue una gran película de Mario Camus.

-¡Lo tengo!

R, I, P, el excelentísimo señor don Ramiro López Puentes,

subsecretario de Fomento.

Estamos tomando café sobre el recordatorio sagrado

de un subsecretario de Fomento.

¡Veámoslo!

Lo descubrí. ¡Lo descubrí!

¡Señores, estamos sentados en un cementerio!

¡Tomamos el café sobre mármoles sacramentados!

¡Vuelvan del revés sus veladores! ¡Compruébenlo!

-Yo creo que Cela... era, en ese sentido,

igual que en "El viaje a la Alcarria" y en otros libros, era...

un narrador como un periodista.

Y "La Colmena" es...

un señor se sienta en un café y toma nota de lo que oye.

-Ese estilo fragmentario, que se va dando, ¿verdad?

parece que no hay unidad, que no hay...

pero sí que la hay, puesto que realmente es...

una cosmovisión dentro de una visión fantástica

de lo que está sucediendo...

-Tú que eres un profesor, un académico...

no estaría mal que un día alguien, como tú,

hiciera un relato de todas esas obras de arte españolas

que trataron de retratar a España en un momento especial.

Por ejemplo, "Historia de una escalera"...

-Sí, claro. -"La Colmena",

"Nada" de Carmen Laforet,

el libro de Juan Marsé "Últimas tardes con Teresa"

es un fresco, también, de un momento de la sociedad española

que está dejando la miseria

y abrazando, por así decirlo, "la modernidad".

En "La Colmena"

es como una foto fija de un momento de España...

-Pero, fíjate, la experiencia que tenemos...

al menos, la experiencia que yo tengo con mis alumnos,

no les atrae ya este tipo de visión,

digo "claro, estamos viviendo una realidad pasada, histórica,

que es preciso conocer", y no solamente por la historia, sino...

pero, realmente, a la juventud de hoy,

este tipo de literatura, a veces, no les gusta.

-Yo creo que porque hemos educado a los jóvenes lectores

en la equivalencia entre las series de televisión y la literatura.

Fue muy peligroso, y ha tenido muchas consecuencias,

lanzar la idea de que la literatura era, ahora,

o las películas eran, ahora, las series de televisión.

Se han roto los géneros.

Creíamos que eso era el gran hallazgo de nuestro tiempo.

Pues la ruptura de los géneros

ha desprendido a la gente del género mayor que es la ficción literaria.

-Y, luego, darle... el Premio Nobel.

Que es muy curioso, que han sido...

los dos primeros fueron de teatro, Echegaray y Benavente,

los dos segundos de poesía,

Juan Ramón... excelente, excelso, y Alexandre,

y el primer novelista, digo... de español,

porque tenemos también a Miguel Ángel Asturias,

Gabriel García Márquez o... ahora, Octavio Paz.

Es decir que también es un reconocimiento,

aunque el valor de los premios, de eso podríamos hablar, ¿verdad?

-Yo creo que los premios, a veces, son castigos.

-Yo creo que estamos ante una figura muy importante

dentro de la trayectoria literaria española,

que realmente esta edición es muy buena,

puesto que recoge todos los pasajes que fueron censurados por la censura...

y que, realmente, debido a esta nueva edición,

porque lleva ya muchísimas que ha hecho Alfaguara

a través de la Asociación de Academias de la Lengua Española,

invito a nuestros espectadores a leer o releer.

Muchas gracias, Juan. -Gracias a ti.

-Permítame que le presente a Matías Martí, inventor de palabras.

Don Ibrahim de Ostolaza y Bofarull, ilustre jurista.

-Encantado de conocer a otro poeta. -¿Poeta yo? no, no...

Yo jamás he sido capaz de unir más allá de tres o cuatro palabras.

Yo soy un inventor de palabras, un creador del lenguaje,

con lo cual contribuyo a enriquecer el léxico patrio.

-Matías es un suministrador de materia prima del lenguaje.

Lo que Isaac Peral hizo con el submarino,

Matías Martí lo hace con las palabras.

-Lleva inventadas más de mil.

-Por favor, Matías, déle usted la última a don Ibrahim.

-"¡Bizcotur!" -¿Cómo dice?

-Bizcotur.

Dícese del que sobre ser bisojo y malencarado

mira con aviesa intención.

Puede también usarse como sustantivo.

Se la regalo.

-No sé qué decirle.

La verdad es que no me recuerdo...

pensando en otra cosa que en estudiar psicología.

Si acaso, lo curioso es...

cómo terminé en este campo dentro de la psicología, porque...

de hecho, cuando yo terminé la carrera,

y mira que cogí todas las especialidades,

no sabía que un psicólogo

podía trabajar en investigación de mercados,

y fue por casualidad que conociendo a alguien me enteré de...

que había psicólogos que trabajaban en este campo

y empecé a trabajar aquí...

y me alejé de lo que era mi orientación, que era más la clínica.

El papel del psicólogo en la investigación de mercados es...

analizar, comprender...

interpretar el comportamiento del consumidor

y analizarlo en todas las parcelas o elementos del marketing.

Cualquier producto, cualquier servicio,

cualquier comunicación publicitaria que salga al mercado...

debería pasar previamente por una investigación,

para determinar si se ajusta, si se entiende,

si corresponde a las necesidades de los consumidores,

si hay que corregir o mejorar en algo el producto,

el envase, la publicidad...

cualquiera de los elementos del marketing.

La verdad es que las características serían las mismas

que las que debe tener un psicólogo en cualquier otro campo,

desde la capacidad para la escucha, la observación,

el análisis y la interpretación del comportamiento del ser humano,

solo que en este sector es en el ámbito del consumo.

Y la diferencia es que...

mientras en las áreas de la salud, del trabajo o de la educación...

se supone un sujeto que tiene que realizar una serie de cambios

o mejoras en el plano de la conducta, de las emociones o cognitivo,

en este caso, lo que tiene que cambiar no es el sujeto,

lo que tiene que cambiar es el producto, el mensaje,

el envase, el punto de venta...

para adaptarse a las necesidades del consumidor.

Mira, lo que más me gusta de mi trabajo es la variedad,

la variedad, en todos los sentidos,

tanto en los temas en los que trabajo,

porque se analiza, como ya os he dicho... todo,

desde el producto más básico y más sencillo, al más sofisticado,

se analizan los servicios, se analiza la comunicación...

ONG's pueden realizar investigación de mercado...

productos que tengan que ver con la salud...

yo he hecho estudios sobre productos para la esclerosis múltiple

y, junto a eso... bolsas de basura.

Quiero decir que es amplísimo.

Que trabajo con segmentos de población muy diversa, también.

Yo puedo hacer grupos con niños, grupos con amas de casa,

grupos con camioneros, grupos con invidentes...

y para mí que, como psicólogo,

justo lo que más me interesa son las relaciones personales,

tener esa posibilidad de relacionarme con sectores

tan variados de la población, es muy interesante.

En lo que se refiere al día a día, la parte más bonita de mi trabajo,

aparte de plantear los proyectos de investigación,

la que realmente disfruto, es realizar entrevistas

o grupos de discusión con los consumidores, con los sujetos,

en este caso, en su papel de consumidores.

Es innegable la importancia

y trascendencia cultural del Antiguo Egipto.

El gran legado que ha llegado a nuestros días

permite generarnos una imagen muy aproximada de la vida

en una civilización milenaria.

La difícil conservación de esta ingente cantidad de tesoros

ha provocado que algunos de ellos hayan tenido que salir del país.

Y Madrid,

tiene el privilegio de contar con una joya del Antiguo Egipto.

Un edificio completo traído desde esas desérticas y lejanas tierras.

Es el templo de Debod,

construido hace unos 2.200 años en la Baja Nubia.

Tras el Museo del Prado y el Museo Thyssen-Bornemisza,

el templo de Debod,

es el tercer museo más visitado de la capital de España.

En 2014 recibió unos 400 mil visitantes

dispuestos a sumergirse, por un rato,

en el edificio más "antiguo" de Madrid.

Desde el punto de vista de su carácter,

el hecho de tener un templo egipcio en Madrid,

es un hecho bastante importante.

No todas las ciudades, fuera de Egipto, tienen colecciones egipcias,

y muy pocas, elementos de esta naturaleza

y de la importancia del templo de Debod.

El templo es un monumento prácticamente, completo,

tiene algunos añadidos que se realizaron en Madrid,

cuando ya estaba el templo en España,

para completar su visión, no para añadirle nada nuevo,

pero, en realidad, es un templo completo,

y, además, un templo de gran importancia histórica

por los personajes que están representados, concretamente,

uno de los personajes representados en sus paredes,

del cual tenemos muy pocos datos,

y el templo de Debod, junto con otro elemento en Filé,

son los únicos testimonios de su existencia.

La historia del templo de Debod es un relato de supervivencia,

tanto a los inconvenientes climáticos

como al desarrollo de la civilización.

Retrocedemos a 1959, en la llamada República Árabe de Egipto.

Allí, el presidente Gamal Abdel Nasser,

consideraba indispensable la construcción

de una segunda presa de Asuán,

para garantizar el abastecimiento de agua de la población egipcia.

Una enorme empresa, difícil y costosa, sí,

pero necesaria para la prosperidad energética de los egipcios.

La ayuda internacional,

con especial mención a la que prestó la URSS, facilitó la tarea.

Sin embargo, no disponían de los recursos económicos

que evitaran que un buen número de monumentos

desaparecieran sepultados por las aguas.

La UNESCO lanzó un llamamiento

para poner a salvo una serie de restos históricos de la Baja Nubia

que iban a quedarse para siempre bajo el Nilo.

En 1960, España respondió a esa llamada.

Fue el comienzo de la investigación egiptológica de nuestro país.

Como agradecimiento a esta colaboración internacional,

la República de Egipto entregó cuatro templos:

Taffa, a Holanda;

Dendur, a los Estados Unidos de América;

Ellesiya, a Italia;

y en 1968, el templo de Debod a España.

Alemania recibió el pórtico ptolemaico del templo de Kalabsha,

que se encuentra en el Museo Egipcio de Berlín.

El templo de Debod fue desmontado

y trasladado a la isla de Elefantina, frente a Asuán, en 1961,

quedando depositado allí durante diez años.

En 1971, se trasladó al puerto de Alejandría,

de donde partió rumbo a España.

Ya en España se acometió

la difícil y compleja tarea de volver a colocar

cada uno de los 1.356 bloques originales en su lugar,

y de reemplazar los que se habían perdido con el paso de los años,

lo cual se hizo mediante una piedra blanda

traída de Villamayor, Salamanca,

de un color algo diferente para poder distinguirla de la original.

El templo se situó en el Paseo del Pintor Rosales

y fue inaugurado en 1972,

entre una gran expectación por los madrileños de aquella época,

grandes y pequeños.

Yo estaba recién licenciada

de la Facultad de Geografía e Historia

de la Universidad Complutense,

alumna de los profesores Blázquez y Almagro Basch,

y como recién iniciada en el mundo de la Arqueología,

pude participar en la reconstrucción

de un templo egipcio en esta zona del Parque del Oeste de Madrid.

Fue un proceso larguísimo

y unas negociaciones bastante duras y difíciles.

Y por fin, después de diez años, llegaron las...

el desmantelamiento del templo y la llegada de las piedras aquí.

No llegaron todas, ni mucho menos,

tampoco llegó toda la documentación que se esperaba.

Fue un trabajo muy laborioso y muy difícil,

en el que tuve el honor de... no participar,

pero, por lo menos, estar pendiente de ello

y aprendí muchísimo de la construcción del templo.

"El templo de Debod, en los jardines del Cuartel de la Montaña,

ha sido esta vez el escenario del concurso

de pintura infantil, al aire libre,

que desde hace 16 años se viene celebrando en Madrid,

con ocasión de las fiestas de san Isidro,

organizado por el Instituto Municipal de Educación".

Desde entonces, el templo de Debod,

ha formado parte del paisaje madrileño,

escenario de las más originales iniciativas

a lo largo de estas 4 décadas.

Hasta aquí la versión oficial.

Sin embargo, en el año 2000 se desclasificaron unos documentos

que ponían en duda el concepto de donación.

Texto que recoge Miguel Jaramago,

miembro de la Asociación Española de Egiptología,

a través de uno de los mayores expertos en el tema.

España tuvo que pagar para que se le concediera el templo.

Leo la información que consta en el Ministerio de Exteriores,

que está publicada en Historia XVI, y os la leo literalmente.

Esto es una publicación

realizada por un investigador que se llama Carlos Jambrina,

hizo un trabajo magnifico y comenta que, efectivamente,

el templo se donó y, en concreto, a Madrid.

El que viniera a Madrid, fue una decisión también difícil,

fue porque Madrid dio el último empujón económico

para que se pudiera comprar el templo, entonces dice...

El documento de Exteriores del año 1969,

"se sabe que el templo de Debod se va a instalar en Madrid porque,

desde el ayuntamiento de Madrid se ha concedido"...

dice: "dicho templo será erigido en Madrid,

porque está procediendo a los abonos de esta cantidad

y las cantidades anteriores".

Y el autor dice:

"Fue una cuestión de dinero, el que paga se lo queda".

Eso en cuanto a la adjudicación a Madrid.

Y en cuanto a la adjudicación del templo a España,

también hay documentos en el Ministerio de Exteriores

en los que se hace constar como negociaciones bastante duras,

se solicitaba dinero a los distintos ministerios,

los ministerios no tenían mucho dinero,

se pasaban la pelota unos a otros, en fin,

es un artículo bastante interesante.

En síntesis, lo que quiero llegar a decir es que, efectivamente,

hay una donación oficial por la colaboración de España,

pero, claro, sorprende saber que Gran Bretaña o Francia no tuvieron.

A mí me da la sensación personal,

que los holandeses, italianos, americanos y alemanes,

tuvieron una negociación similar a la nuestra,

pero no ha salido a la luz.

Es decir, mientras que la de España sí que

la ha publicado este investigador,

creo que los demás países también pagaron.

Lo cierto es que lleva décadas en Madrid

y los diversos visitantes del Parque del Oeste

ya se han acostumbrado a su presencia

entre grandes y emblemáticos edificios.

Un templo, una construcción religiosa,

donde vivía el dios al que se adoraba en el lugar,

ahora rodeado de los más curiosos,

de fotógrafos, deportistas, excursiones o, simplemente,

de aquellos que pasaban por ahí y que quieren disfrutar

de las fantásticas puestas de sol que ofrece la zona.

El templo era, simplemente, la morada del dios,

donde se ubicaba la figura de la divinidad,

no era el lugar donde acudían los fieles a adorar a su dios.

Esa es la gran diferencia que hay entre los templos egipcios

y los templos de otras religiones, incluso, las religiones actuales.

El dios habitaba allí y solamente tenían acceso a él,

el faraón y algunas elites de los sacerdotes,

donde le hacían los ritos y los sacrificios,

pero nadie más, ningún fiel ni ninguna otra persona.

Pero ¿y Debod, en concreto?

¿Qué función tenía en su ubicación originaria?

¿Qué dioses están representados en él,

y qué faraón ordenó construirlo?

El templo está repleto de relieves

que han resistido el paso de los años,

el estar sumergidos bajo las aguas del Nilo,

el vandalismo...

y numerosas agresiones más

que no han conseguido borrar los ecos de una cultura majestuosa.

Y entre todas las representaciones, destaca una figura casi desconocida,

la del rey nubio Adijalamani.

Actualmente, en una visita al templo,

podemos observar en sus paredes el paso del tiempo.

Los momentos en los que fue creada,

por ejemplo, en la capilla en la que estamos,

que llamamos la capilla de Adijalamani,

tenemos representado a un monarca que no es egipcio,

que no es de la dinastía Ptolemaica,

que no es un rey egipcio, sino que es un rey de Kush,

es un rey de Meroe, de un estado que estaba al sur de Egipto

y que mantuvo una cierta competencia por el control de esta zona

y por el control de todo el valle del Nilo a lo largo de su historia.

El templo de Debod es el único lugar

donde tenemos documentado prolijamente a este monarca.

Fuera del templo de Debob

solamente se conoce parte de una estela hallada en Filé.

Y ni siquiera su lugar de enterramiento,

aunque se ha asignado una pirámide en el cementerio real de Meroe,

es segura, porque el nombre real que figura en esa pirámide

no corresponde estrictamente a este monarca, Adijalamani.

Además, nuestro templo es uno de los mejores en el sentido,

no solamente por el tamaño, sino por su significación histórica,

documenta un personaje muy poco conocido,

que es el faraón Adijalamani,

es uno de los tres únicos documentos que hay de este rey.

De este rey sólo está el templo, está su tumba,

y una estela que apareció reutilizada en la isla de Filé,

al excavar la isla de Filé.

Así que tenemos un documento importante,

desde el punto de vista histórico,

además, artísticamente, es un edificio magnifico.

No se ha traído todo,

pero, es verdad, que lo que se ha dejado en Egipto,

que está ahora debajo del agua, es sólo el embarcadero y poco más.

Es decir que, prácticamente, lo tenemos...

como estaba en Egipto hace 100 años.

Un testigo del paso del tiempo como es el templo de Debod

nos muestra, a través de sus relieves,

qué civilizaciones, qué imperios han atravesado sus sagradas puertas.

Desde Adijalamani de Meroe hasta los últimos exploradores

han dejado su estampa.

También sabemos y podemos ver en nuestra visita por el templo,

elementos procedentes de monarcas ptolemaicos...

Ptolomeo VI, Ptolomeo VIII, Ptolomeo XII, son monarcas,

éstos sí egipcios, que dejaron su huella en el templo de Debod.

Probablemente, unos ampliando esta capilla,

hasta lograr el templo que hoy conocemos.

Ptolomeo VIII, Ptolomeo XII, dejaron sendas naos en el templo de Debod,

una se perdió en el siglo XIX,

y la de Ptolomeo XII, que la podemos ver actualmente en su lugar original,

en la capilla del Naos,

también se intentó sacarla del templo, pero, afortunadamente,

se rompió, fue desechada, y hoy podemos contemplarla aquí.

Pero es que, además de estos monarcas meroitas y ptolemaicos,

también tenemos presencia romana.

En el vestíbulo tenemos a Octavio Augusto,

el primer emperador de Roma,

representado haciendo ofrendas a los dioses

que tenían culto en el templo de Debod,

y sabemos que Tiberio, el segundo emperador de Roma,

también estaba representado en uno de esos relieves.

Una minuciosa mirada por las diferentes salas del templo

nos ofrece un recorrido por la historia.

Relieves en los que vemos a Adijalamani con Amón...

A Adijalamani con Amón... y con Mut.

Y aquí, con Osiris e Isis.

O una de las joyas del lugar, el Naos de Amón de Ptolomeo.

Y de nuevo, Adijalamani ofreciendo la Maat,

la representación de la justicia, la verdad y el orden a Amón.

Un sinfín de relieves e inscripciones

que no sólo se refieren a la época faraónica

y al significado religioso y espiritual.

Durante la Edad Media y Moderna,

nómadas, peregrinos paganos y cristianos visitaron el templo.

También fue ocupado ocasionalmente por los musulmanes.

Por tanto, podemos encontrar huellas de su paso por Debod,

desde cruces hasta nombres y figuras.

Inscripciones más recientes

dan testimonio de la cantidad de personas que, en su momento,

decidieron dejar su impronta en las paredes del templo,

siendo pioneros de esos

"Yo estuve aquí", con fecha incluida,

que podemos ver en cualquier pared del mundo.

Fuera de estos monarcas de la antigüedad,

tenemos otras huellas que se recogen en los sillares del templo.

Tenemos inscripciones griegas, tenemos inscripciones coptas,

cruces, pertenecientes a esa comunidad,

inscritas en algunos de los elementos del templo,

en los portales, o incluso aquí mismo, en el interior del templo.

Tenemos testimonios de los pueblos nómadas

que vivieron en estas márgenes del Nilo

a comienzos de la Edad Media.

Tenemos, por supuesto, elementos musulmanes,

de la etapa en que Nubia fue islamizada

y pasó a formar parte de la comunidad musulmana.

Y finalmente, la última etapa, está representada por viajeros

que a partir de comienzos del siglo XIX,

viajan por Egipto y suelen dejar,

suelen porque no es este el único templo en donde los podemos ver,

suelen dejar testimonio de su visita,

en forma de nombre y fecha, como mínimo,

que también podemos contemplar en las paredes del templo,

algunos, incluso, relativamente famosos y conocidos, como Rifaud,

que inscribieron su nombre

y la fecha en la que estuvieron trabajando,

porque, en este caso, debió estar trabajando

en el templo de Debod a principios del siglo XIX.

Ya en el siglo XX, concretamente en 1907,

con la construcción de la primera presa de Asuán,

el templo permanecía sumergido bajo las aguas nueve meses al año,

lo que provocó la pérdida de la policromía

y de numerosos relieves en arenisca.

En esta situación permaneció 54 años,

hasta que en 1961, una misión arqueológica polaca,

desmontó el templo y lo trasladó a la cercana isla de Elefantina.

El templo ha sufrido mucho y durante siglos,

pero aún podemos ver los relieves, y gracias a proyectos en marcha,

pronto nos haremos una idea, aún más certera,

de cómo fue el estado original de este tesoro, ahora madrileño.

Como el proyecto Tahud.

Desde 2003, el profesor Miguel Ángel Molinero y su equipo,

llevan estudiando los grafitis antiguos

y los relieves presentes en el templo

mediante la tecnología de la realidad aumentada.

A través de varias publicaciones impresas y on-line

van mostrando los últimos descubrimientos hallados

en las paredes del templo de Debod

y publicando los resultados a través de las redes sociales.

Lo que estamos haciendo es...

primero, una documentación exhaustiva de los relieves,

hemos buscado fotografías antiguas, calcos antiguos de los viajeros

que hemos documentado a través de los grafitis.

Nos han servido de base para buscar si han dejado descripciones escritas

o si han dejado dibujos que se conserven en bibliotecas

o en archivos europeos,

en algunos casos, efectivamente, los hemos encontrado

y se han hallado características que no conocíamos hasta ahora.

Para nosotros tiene una finalidad histórica,

se trata de intentar encontrar información

a través de esas inscripciones

que hacen viajeros, que hacen devotos de los dioses,

o que hacen personas que vivían en torno al edificio,

en sus ratos de ocio, y que nos informan sobre...

el periodo desde que el edificio terminó de construirse

y dejaron de actuar los artesanos,

los artistas contratados por el estado,

hasta nuestros días.

Y los grafitis nos están informando,

se han convertido en una fuente de información,

una fuente histórica muy importante para poder documentar

qué sucedió con el edificio en esos casi 20 siglos,

desde que se realizaron los últimos relieves

hasta que el templo fue desmontado.

Los grafitis reflejan no sólo la personalidad que quién los ha hecho,

sino, también, el contexto social en el que se desarrolla.

Resulta muy curioso que...

los grafitis que están hechos por devotos de distintos credos,

hay grafitis hechos por personas que creían en los dioses egipcios,

pero, también, hay grafitis hechos por los cristianos que expulsaron,

desde el punto de vista religioso, el culto a las divinidades paganas,

y también hay grafitis hechos por fieles de la religión musulmana

cuando, a su vez, se convirtió en la religión mayoritaria de Egipto.

En todos estos casos,

la personalidad de los individuos no está presente,

lo que escriben es su devoción hacia los dioses,

y sin embargo, tenemos otros grafitis,

como los de viajeros europeos del siglo XIX,

que lo único que señalan es quiénes son ellos.

Lo que les importa es su individualidad.

Si nos referimos a cómo era el templo en el siglo I d. C.,

nos faltan algunos elementos importantes.

Principalmente, la fachada principal del templo

y parte de las fachadas laterales,

que desaparecieron a lo largo de la segunda mitad del siglo XIX.

También nos falta el portal de un tercer pilono.

El templo de Debob se caracteriza,

en las representaciones del siglo XIX,

por la presencia de tres portales, no dos, como vemos ahora.

Esa imagen tan característica del siglo XIX,

desapareció a principios del siglo XX,

probablemente, por la rapiña de piedra

que hicieron las poblaciones vecinas,

que también parece ser el origen

o la causa del colapso de la fachada en el siglo XIX.

El resto del interior del templo está prácticamente completo,

tal y como lo conocemos desde principios del siglo XX,

desde la restauración que hizo Alexander Barsanti en 1907.

Tras varias restauraciones

para intentar conservar el aspecto más primitivo del templo,

el resultado es admirable.

Lo primero que nos encontramos, delante del edificio del templo,

son dos pilonos que constituyen la vía procesional de acceso al templo.

Fueron tres los pilonos y todo el recinto estaba rodeado por un muro.

Una vez cruzada la fachada principal,

compartimos techo con los dioses en el vestíbulo,

repleto de relieves de Augusto.

Tenemos además una capilla dedicada a la purificación ritual,

la capilla de Adijalamani, y el mammisi.

Avanzando más, encontraremos el santuario,

la parte más privada y secreta del templo,

que guardaba la estatua del dios en un naos.

Completan esta planta baja

dos capillas, dos criptas y un corredor,

posiblemente una biblioteca.

Hoy, todas ellas dedicadas al desarrollo y difusión del templo.

En la planta superior está la capilla Osiríaca,

cubierta y en donde se celebraban los misterios del dios Osiris.

En la terraza, a cielo abierto,

se celebraba la ceremonia final de la Fiesta del Año Nuevo.

Actualmente, y por motivos de conservación,

la terraza está cubierta,

y en ella podemos ver una maqueta con el Nilo

y los principales templos,

así como una serie de piezas como sillares, estela y capitel,

encontradas en el área que ocupaba originalmente el templo.

El templo de Debod es un monumento construido

en la etapa final de la historia faraónica,

pero sigue insistiendo en un concepto vital

en la filosofía de los egipcios,

que supieron conservar a lo largo de sus cuatro mil años de historia

la dualidad y el equilibrio de fuerzas contrapuestas.

La simetría del edificio

es una manifestación de esta idea de dualidad.

La creencia dual es algo realmente complicado,

es muy diferente la creencia dual

que podíamos pensar o tener el concepto en otras religiones.

En Egipto, la creencia dual,

se podría decir de una manera muy breve que es,

"entre el caos y el orden".

El orden es la divinidad,

y por lo tanto, el interior del templo es el orden,

y donde habita el origen del orden que es la divinidad.

En cambio, la parte exterior es el mundo

y por lo tanto, el mundo tiene un origen caótico y es el caos,

el caos primigenio donde salía el mundo.

Esa es la gran diferencia,

por una parte, está la divinidad en su interior,

la morada de la divinidad es el orden,

todo lo que significa el mundo exterior es el caos.

Desde que llegó a España,

los problemas de conservación han sido una constante.

Las piedras originales que conforman el templo de Debod

son de arenisca, materia porosa y bastante permeable.

Este aspecto no pasaría de ser una anécdota

si el templo se encontrara en su ubicación original,

cerca de la frontera con Sudán, rodeado de desierto,

en una zona en la que pasan años sin llover.

Pero el clima de Madrid amenaza su supervivencia.

Al estar al aire libre,

la lluvia, la nieve, el hielo, la contaminación, el vandalismo

o la ingenua acción de las aves,

que anidan entre las piedras o llenan de excrementos sus paredes,

dañan las piedras que conforman el templo.

Las propuestas para promover la conservación del edificio

han sido numerosas en la teoría,

las acciones puestas en práctica, muy escasas,

más allá de la restauración

que llevan a cabo los responsables del templo.

Desde hace mucho tiempo se lleva solicitando,

especialmente, en los foros de egiptología

como los congresos ibéricos que se están haciendo desde el año 99,

menciones para que el templo, de alguna forma, se llegue a cubrir.

¿Qué permitiría eso? Permitiría muchas cosas.

Por un lado, permitiría mantenerlo aislado del entorno,

mantenerlo siempre a temperatura constante,

la accesibilidad sería mucho más controlada,

y además, permitiría, en la parte superior,

liberar la terraza, que era una sala importante

y que, ahora, se ha convertido en museo,

liberarla de la cobertura y darle su personalidad original,

es decir, era una sala donde se hacían rituales egipcios.

En el caso extremo de que el templo sufriera

un riesgo cierto de destrucción, la pérdida sería desastrosa.

En esta situación actual,

podemos ver lo que es la pérdida de patrimonio,

aunque esté a miles de kilómetros de nuestros hogares,

la pérdida de patrimonio histórico y artístico,

que supone la destrucción, por ejemplo, de grandes yacimientos

o de piezas de museos en países como Siria o Irak.

Bien, pues traslademos la destrucción o la pérdida

de los valores más importantes de este templo,

por efecto de su mala conservación

o de los riesgos que planean sobre él,

desde luego, sería una gran pérdida,

que de ninguna manera podemos admitir.

Es decir que, nuestro trabajo, de hecho,

está en mantener el templo

en las mismas condiciones en las que se nos entregó,

con las limitaciones, obviamente, que tenemos,

por la situación y ubicación en la que está,

pero, como digo, nuestro trabajo está,

fundamentalmente dirigido a que eso no pueda suceder.

Pero eso, también, nos da una enorme responsabilidad,

no solamente ante España,

sino en toda la comunidad internacional, de mantenerlo.

Es más difícil y, por lo tanto, hay que tener cuidado,

no solamente con la polución, con la humedad,

éste no es el clima de Nubia, ni muchísimo menos.

También con el factor humano que, desgraciadamente, a veces,

es peor que el tiempo y los años que pasan.

Y, fundamentalmente, ya que está en el exterior,

hay que preservarlo de las aves, de los excrementos, de la lluvia.

Eso nos obliga a tener mucho más cuidado con él

y a que nuestras autoridades

y quienes nos dedicamos al mundo de la antigüedad,

estemos más pendientes de ellos y pongamos, también, los medios.

Si pretendemos seguir disfrutando durante muchos años más

de este monumento del Antiguo Egipto,

es imprescindible abordar una política de conservación

y restauración integral del monumento

que lo ponga a salvo de las graves amenazas

que desde hace años se ciernen sobre él

y comprometen su supervivencia.

Tenemos una responsabilidad con la historia,

tenemos un deber con la cultura

y un compromiso con los antiguos egipcios,

que son también parte de nuestros orígenes y de nuestro pasado.

Debemos seguir cuidando con esmero este templo,

que se ha convertido en una seña de identidad de la ciudad de Madrid,

para que lo siga siendo durante mucho más tiempo.

  • UNED - 27/04/18

UNED - 27/04/18

27 abr 2018

En este programa se tratarán temas como Cela y La Colmena.
- Piscología en primera persona.
- Templo de Debod.

ver más sobre "UNED - 27/04/18" ver menos sobre "UNED - 27/04/18"
Programas completos (630)
Clips

Los últimos 2.138 programas de UNED

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios

El administrador de la página ha decidido no mostrar los comentarios de este contenido en cumplimiento de las Normas de participación

comentarios.nopermitidos