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Para todos los públicos UNED - 25/05/18 - ver ahora
Transcripción completa

La mirada sobre lo indígena hunde raíces en la propia historia humana;

una historia en el sentido de relato,

que los grupos de poder construyen sobre las formas de vida,

las creencias y costumbres de los grupos oprimidos.

La primera antropología resultó muy fecunda

en la producción de estos relatos de poder, las llamadas etnografías,

que auscultaban las culturas primitivas

con el fin de reducirlas a un objeto de estudio silente,

inmutable y exótico.

En cierto modo, esa mirada extrañada hacia un otro distinto,

que legitimaba la dialéctica de poder del imperialismo colonial,

se convirtió en seña de identidad de la antropología.

Pero tendrían que pasar varias décadas,

para que las corrientes teóricas autocríticas,

dieran cuenta de la herida colonial de la disciplina

y de la necesidad de mirar a las comunidades humanas,

desde otras perspectivas.

El marxismo, la economía política, la ecología crítica, el feminismo,

abrían la veda a los disensos.

El mito de la objetividad, sobre el que había cabalgado históricamente

el hombre blanco occidental,

se desvanecía en el amanecer de las diversidades humanas.

La historia quería volver a ser contada, con otros narradores,

con otras estructuras, con otros protagonistas.

Pueblos indígenas de todo el planeta

reclamaban su derecho a narrarse a sí mismos,

en un proceso histórico de lucha por la apropiación de la imagen,

de la voz y la palabra.

Podemos decir que la representación indígena

en el cine siempre ha existido, desde el inicio mismo del cine;

sólo que esa participación siempre fue pasiva, o fue, digamos,

hecha con el control absoluto de la representación por parte

de los directores no indígenas.

Sin embargo hay una historia que todavía merece la pena auscultarse,

profundizarse, y es ver en los casos en que

aparecieron indígenas en la pantalla del cine y después en la televisión,

esa participación, ¿cómo se dio?

Faye Ginsburg, una investigadora neoyorkina,

ha demostrado cómo el primer cine etnográfico,

estamos hablando de la década de los 20,

con películas como las de Robert Flaherty,

su famoso "Nanuk del Norte" o "Nanuk el esquimal".

En esa película Nanuk, que no era realmente Nanuk sino Allakariallak,

participó no sólo como protagonista,

sino que tuvo un papel decisivo no sólo en tareas de producción

sino también en escritura del guion o, por lo menos, de diseño del guion.

El origen de la comunicación indígena es multicausal,

ha habido varios procesos que han ido entreverándose

para dar lugar a este fenómeno complejo,

plural y heterogéneo que es la comunicación indígena.

Llamamos comunicación indígena a una multiplicidad

de experiencias mediáticas que utiliza los pueblos indígenas

con diversos fines y en diversos contextos.

Para hacer una genealogía, una de las cosas que hay que hablar

es de experiencias de radios comunitarias

o experiencias mediáticas que existen en América Latina

y que han protagonizado o co-protagonizado pueblos indígenas,

como pueden ser las radios mineras en Bolivia,

o radios que levantaron misioneros católicos evangélicos

en los años 50, 60, 70

como las experiencias de las radios en la Amazonía peruana, por ejemplo.

Estas fueron radios levantadas por misiones,

pero que en ella participaban los pueblos indígenas

y hubo un proceso de aprendizaje en lo que era comunicación.

Desde el filón estañífero más grande de Bolivia,

transmite radio "La voz del minero"

Luego también, hay toda una corriente importante,

no olvidemos, que es la aportación que hace la propia antropología

desde el proyecto del cine etnográfico,

de la antropología visual, que primero quiere retratar al indio,

para hacer su documentación etnográfica,

y que después deriva también en ese despertar y darse cuenta

de que no se puede seguir representando desde fuera

a los pueblos indígenas, a los sujetos que también tienen mirada.

A partir de los años 60, intelectuales indígenas,

como el boliviano Fausto Reinaga,

daban un paso al frente en el reconocimiento de la indianidad.

Sus obras desbrozaban el universo conceptual heredado de la colonia

y alentaban a una descolonización radical del pensamiento.

Aquella foto fija de las culturas primitivas, congelada en el tiempo,

cobraba vida con una lectura diacrónica de la historia.

Las teorías del cambio social

alumbraban nuevas historias de gentes,

cuyas formas de vida habían sido drásticamente transformadas

por siglos de dominación política, económica y cultural.

...cinco de la mañana en las...

Estas ideas iban sentando las bases de una epistemología crítica

que acabaría irrigando todos los medios de expresión.

Muy lentamente, a través de pequeñas experiencias de radio,

de vídeo, de cine,

y con velocidades distintas según los contextos geográficos,

otra forma de hacer comunicación empezaba a perfilarse.

Soy Olimpia Palmar, soy indígena wayuu, del clan Ipwuana.

Vivo en la Guajira.

La Guajira es un territorio indígena

que se comparte entre Venezuela y Colombia.

Y bueno, ahí hacemos vida los wayuú, que somos un pueblo indígena

que nos movemos entre esta frontera que nos han impuesto,

pero que hacemos nuestros grandes aportes como pueblos originarios

en un proceso de resistencia frente a un mundo tan globalizado

y hacemos una apuesta de poder mirar y sentir las cosas de otra forma

y es como nos han enseñado nuestros abuelos.

Mi maquillaje es una forma también de comunicarnos.

En él estamos expresando nuestras rutas, nuestro camino.

Los puntos son pisadas,

son huellas que uno va recorriendo durante la vida,

es por eso que generalmente hacemos una espiral

porque es así como concebimos la vida.

Es así como concebimos el tiempo.

Soy miembro de la red de comunicación del pueblo wayuú, Putchimaajana,

que significa quienes tienen la palabra,

o quienes llevan la palabra,

y desde allí hemos hecho el ejercicio

de pensarnos nuestra comunicación como pueblo indígena.

Primero porque es un derecho,

y si no lo ejercemos, lo perdemos y nos invisibilizamos.

Y segundo porque creo que la comunicación

es un acto de resistencia.

En mis manos tengo un hermoso pachichi que representa

la Unión en la Escuela de comunicaciónes del pueblo wayuú.

En este pachichi hemos echado

un puñado de arena de nuestro territorio.

Lo importante, desde una perspectiva antropológica

es la participación que los pueblos indígenas tienen

en la definición del producto final, en la factura de ese producto final.

Es decir, es una cuestión de participación y de empoderamiento

a través de esa participación.

La comunicación indígena pasa por asumir la auto-representación.

Pasa por salir de esa mirada colonizadora de los otros,

en los que la antropología tiene una larga experiencia y los antropólogos,

de objetivar al otro.

Desde esa perspectiva, es que los comunicadores indígenas

están hablando de una comunicación propia, es decir,

desde sus prácticas sociales y desde sus valores y costumbres.

Entonces ahí, la historia de los estados-nación

para gestionar el llamado “problema indígena”

desde comienzos del siglo XX, ha dado respuestas diferentes.

Al calor de la revolución cubana, con las reformas agrarias,

el desarrollo del sindicalismo campesino-minero

y las migraciones del campo a la ciudad,

las décadas de los 50, 60 y 70,

fueron muy propicias a las disidencias políticas,

pero también a las expresivas.

Mientras en Norteamérica y Europa, el Cine Directo o el Cinema Verité,

respondían a esta crisis de la representación,

con más énfasis en lo estético que en lo conceptual,

en América Latina, el cinema Novo Brasileño,

el Tercer Cine o el Cine imperfecto,

planteaban una descolonización radical de las formas de contar.

En Bolivia, directores de cine como Jorge Sanjinés,

incorporaban a actores y trabajadores indígenas

en el proceso de producción de sus películas,

desplazando ligeramente, el eje de autoridad de la mirada.

Un eje que el antropólogo Jay Ruby,

invitaba a romper en aras a un cine etnográfico reflexivo.

Un cine más enfocado en el proceso que en el producto,

en el que la cámara cuenta como un personaje más

y en el que toda representación es polémica.

Esta es, desde Colombia, la cadena Sutatenza, ejemplo de buena radio...

Algo que empezaron a entender muy pronto

las radios populares y comunitarias,

a menudo acompañadas por una iglesia comprometida

con la educación y con la lucha sindical,

y poniendo voz a los primeros intentos de democratizar

la comunicación en América Latina.

Aparece como un segundo momento, desde la antropología visual,

en el que se empiezan a hacer proyectos

de formación a pueblos indígenas,

en el uso de cámaras y otras técnicas mediáticas.

Esto se ha llamado la cámara nativa.

También, estas instancias formativas, dieron lugar a un levantamiento,

a una necesidad de mirarse y de reivindicar

una mirada propia por parte de los pueblos indígenas.

¿Qué es lo que ha pasado con el cine indigenista?

Bueno, es que en Ecuador, en los años 70, 80,

es como un auge de este cine, pero contado desde los antropólogos,

los investigadores nacionales o extranjeros

que no necesariamente eran indígenas,

eran gente que era ajena a esta realidad,

pero sin embargo nos retrataban

y nos andaban diciendo lo que pensábamos,

o lo que ellos creían que nosotros pensábamos, sentíamos o vivíamos...

Porque claro, antes éramos objetos de estudio

y de alguna manera los antropólogos y los investigadores que venían

nos cosificaban, a nosotros, a los pueblos indígenas.

Y ahora lo que pasa es que rompemos esto,

está surgiendo un nuevo grupo de compañeros y compañeras

que están contando su propia historia,

desde sus propios sentires, desde su propia legitimidad también,

porque quién mejor que los pueblos indígenas

para hablar de los pueblos indígenas.

La celebración del V centenario del Encuentro de los dos Mundos,

fue la chispa que prendió la llama definitiva.

Para los pueblos indígenas no había nada que celebrar,

el imperialismo seguía vigente.

En 1990 se producía el primer levantamiento indígena en Ecuador

como respuesta a estos festejos.

Las políticas neoliberales de ajuste estructural

y la crisis de la deuda habían elevado

los niveles de pobreza de los países latinoamericanos

a cotas desconocidas.

Estas y otras controversias fueron alimentando un movimiento,

con numerosas réplicas en todo el continente,

por la lucha y la defensa de los derechos de los pueblos indígenas.

El derecho a la comunicación,

se perfilaba como un derecho transversal

a todas sus reivindicaciones y demandas.

El movimiento zapatista, interpelaba el discurso del poder,

desde sus trincheras mejicanas,

haciendo uso de la tecnología y de los medios de comunicación

para fines propios.

Un camino que seguirían después

otros muchos colectivos campesinos e indígenas,

fundando pequeños medios radiofónicos,

audiovisuales y escritos,

en un proceso común de apropiación de la mirada.

La Coordinadora Latinoamericana

de Cine y Comunicación de los pueblos indígenas

nace con un propósito allá en 1985,

justamente para visibilizar la vida actual de los pueblos indígenas.

Entonces, es una preocupación de la coordinadora

de trasladar esta realidad, que se está viviendo desde abajo,

de trasladar la voz y la imagen de los pueblos hacia otros escenarios.

O sea, es un nuevo modelo de hacer comunicación propia,

en donde no sólo nosotros somos también

los que empezamos a interesarnos en producir, más allá de eso,

hay otros espectadores u otros movimientos, u otros grupos fuera,

que también están interesados en promover el cine indígena,

el cine alternativo, el otro cine, vaya.

El contenido es más la realidad de los pueblos,

la visibilización de los pueblos

en la defensa de sus tierras y territorios,

en la defensa de sus culturas, de su patrimonio,

en defensa de su conocimiento, de su cosmovisión...

Hay que decir, como un elemento característico

y que define la comunicación indígena hoy,

en el continente latinoamericano,

que esta se concibe como una herramienta estratégica

al servicio de los procesos de los propios pueblos.

Estamos hablando de procesos políticos, sociales y económicos,

que lo que reivindican es, sobre todo,

la existencia de derechos colectivos,

a la existencia y sobrevivencia y a definir su presente y su futuro

por parte de todos estos pueblos.

Y la comunicación se va a concebir como una herramienta estratégica

siempre al servicio de estos procesos.

Hablamos de que es una comunicación

que en el marco estos procesos de los pueblos indígenas

tiene dos grandes componentes.

Uno es que la comunicación sirve para denunciar las violaciones

a los derechos humanos que sufren los pueblos indígenas.

Es esa herramienta que les permite

extender esa denuncia desde los niveles de los propios pueblos,

desde las comunidades,

porque hay un trabajo muy importante en las propias comunidades,

hasta el plan internacional.

El segundo ámbito importante de esta herramienta estratégica

es concebir la comunicación también como herramienta de reflexión

y de análisis de la realidad de estos pueblos.

A veces, lo único que esperan es la pura encomiendita.

Ya al ver la encomiendita que llega,

ellos se ponen contentos, abren el primer saquito,

sea poquito, de dos kilitos, pero es mucho para ellos.

Creo que los medios de comunicación es una herramienta clara,

política, cultural, que nos hemos apropiado

para poder defender nuestro territorio

y para poder decir nosotros también estamos conquistando

este territorio llamado comunicación,

en el uso de nuestro ejercicio como sujetos de derecho,

y también ir a la vanguardia del proceso cultural porque,

a través de los medios de comunicación,

a través del ejercicio de la comunicación indígena,

también fortalecemos nuestra identidad cultural.

Porque a través de ella usamos nuestro idioma,

nos visibilizamos y rompiendo un poco el estereotipo.

O sea, cómo también somos indígenas desde esto

y cómo también podemos expresar nuestros significados

a través de los medios de comunicación.

De esta forma, pueblos indígenas de todo el continente,

con resistencias históricas compartidas,

han empezado a trazar una nueva geografía de la comunicación.

Desde los territorios mapuches en Chile

a los territorios chipewas en Canadá,

experiencias radiales, audiovisuales y cinematográficas,

de diversa temática y complejidad, han ido tejiendo una inmensa red.

A ella se suma la fuerza de radialistas populares quechuas

y aymaras en el altiplano que comparten Bolivia y Perú,

de televisiones comunitarias kichúas en la sierra de Ecuador,

de comunicadores nasas, kankuamos o khoguis

y cineastas arhuacos o wayuús,

entre las siempre imprecisas fronteras de los estados,

Venezuela y Colombia.

A la tenacidad comunicativa de los Kayapó

y otros pueblos indígenas de la Amazonía brasileña,

se unen los firmes avances de una política pública

de Comunicación Indígena en Colombia

y el sistema de comunicación plurinacional

para los 36 pueblos indígenas bolivianos.

Un poco más al norte, comunicadores mayas, mixtecos,

zapotecos, yaquis y huicholes, entre otros,

desde sus pequeños puestos radiales o plataformas de internet,

alumbran una zona muy oscura,

especialmente castigada por las transnacionales energéticas.

Y es ahí, en el siempre pluri- cultural territorio mexicano,

donde esta red continental

rompe la frontera de los dos mundos históricamente separados,

para compartir visiones, paradigmas y conceptos

con las experiencias comunicativas

de los pueblos originarios de América del Norte.

Es solamente es en este siglo cuando arranca, fuertemente,

un proceso, digamos, de aparición de nuevos creadores

cuya agenda es muy distinta a la agenda de los creadores no indígenas.

Los artistas, cineastas, a veces hacen películas por amor al arte,

otros lo hacen por amor al dinero,

pero los indígenas lo hacen no por estas justificaciones

sino por una necesidad imperiosa de visibilizar sus agendas políticas.

Podemos decir que ese cine es un cine

que tiene que ver no solo con la búsqueda de la representación

y el control de la representación por parte de los autores indígenas,

sino es también una postura de supervivencia cultural.

La domesticación de la tecnología del cine y del vídeo,

no solamente ha implicado un giro sustancial

en la manera en que los indígenas se auto-representan en las películas,

sino también una transformación de sus identidades

culturales y de reafirmación, en algunos casos,

y de recuperación en otros, de sus identidades perdidas.

Entonces el cine indígena ha cumplido un papel importantísimo

en las agendas de las políticas de la identidad indígena en américa latina.

La comunicación indígena se revela como una herramienta estratégica

para la negociación de las identidades culturales

y para el quiebre definitivo de un discurso hegemónico distorsionante.

La apropiación de la autoría por las comunidades retratadas

y la concepción colectiva de las obras,

han supuesto una transformación radical de los lenguajes.

A pesar de que cortaron el tronco de nuestro árbol,

no pudieron arrancar su raíz,

los pueblos originarios de México estamos más fortalecidos que nunca.

La corriente ética y política

que fluye desde las uñas de los comunicadores indígenas

hasta los equipos de captación y transformación de imágenes y sonidos

se cierra con la devolución de la obra a la propia comunidad.

Es así como se cierra el círculo de significado,

es así como se diluye una linealidad siempre raquítica,

para contar muchos tiempos que siguen conectados.

Es así como cobra sentido hacer una comunicación propia y apropiada,

desde las propias culturas, desde las propias vivencias

y desde las propias visiones de futuro.

Ante las diversas problemáticas

que viven los pueblos de Guatemala indígenas y no indígenas,

los medios de comunicación vienen a jugar un papel

súper importante en esta sociedad.

Pero en muchas ocasiones los medios de comunicación corporativos,

en vez de ser un medio de comunicación,

pasan a ser un medio de des-comunicación

tergiversando la información, des-comunicando a la población;

en muchas ocasiones desprestigian a las comunidades indígenas,

tachándolas de salvajes, de agresivos,

que quebrantamos las leyes,

y no únicamente hablo de la población indígena campesina,

también a la población que vive en la ciudad.

Para nuestros pueblos la comunicación es sagrada.

Para nuestros pueblos la comunicación no es únicamente

de venir y contar lo que está pasando.

La imagen, la palabra, es sagrada para nuestros pueblos.

Nosotros, quizá, estamos haciendo un poco de filosofía sobre esto.

¿Qué es la nueva narrativa?

Para los tecnólogos la nueva narrativa es la que se transforma

a partir del uso de determinadas herramientas nuevas

y para nosotros no,

para nosotros es el mundo de los conceptos y las ideas.

Y esto se produce a un nivel de ejemplificación diaria.

Cuando una mujer que nunca había hablado en público

toma la palabra y usa un micrófono de radio,

ahí se produce una transformación y sin quererlo y sin proponérselo,

está construyendo una narrativa, que es la de su día a día.

Nadie está contando su vida,

la está contando ella y ella la está poniendo en valor.

Y está defendiendo su fuerza de trabajar en la chacra,

de trabajar con sus ovejas, de trabajar con su ganado,

de atender una casa, pero, además, ser comunicadora popular.

Entonces el comunicador indígena tiene, además,

la bondad de expresarse en su propia lengua, de comunicarse lo suyo,

en los códigos no solamente de la lengua,

sino del habla local que se está utilizando en todos sus ritos,

en toda su extensión, desde su idiosincrasia

y desde la defensa de un territorio.

Ahí, sin darnos cuenta, hay una construcción política,

hay una construcción social y hay un cambio de paradigma.

Salvando la brecha digital, que no siempre es fácil,

las convergencias tecnológicas del vídeo y de internet,

han generado un campo tremendamente fértil

para la difusión de sus idearios.

Hoy en día, numerosas producciones indígenas circulan por la red,

estimulando nuevas formas de agitación política,

contra el extractivismo capitalista de las transnacionales

y las oligarquías locales que lo favorecen.

Sus imaginarios colectivos, ligados a un profundo

respeto por la naturaleza, crean y recrean historias,

que hoy hablan de un mundo más global,

más híbrido y tecno-céntrico.

Y ahora en la actualidad, lo que ha pasado,

es que este nuevo abaratamiento de la tecnología,

así como también oportunidades para poder estudiar

estas carreras como el cine, o lo audiovisual,

que hace años eran imposibles para los pueblos indígenas

por su alto costo, es una carrera que era exclusiva y elitista

y ahora hace posible que podamos acceder nosotros a estos espacios,

por becas, por créditos universitarios

y que seamos nosotros los propios protagonistas.

Lejos de las disputas por la autoría de las obras,

cuya cruzada en Occidente ha viciado el universo de la creación,

las producciones indígenas sortean nuevos caminos expresivos

en íntima coherencia con sus formas de vida.

Muchas de ellas exhiben con orgullo sus modos imperfectos,

su mezcla de materiales, sus narrativas dispares,

en busca de un lenguaje propio,

liberado de los criterios de perfección artística

de la gran industria cultural.

Las múltiples y heterogéneas producciones

de los distintos colectivos de comunicación indígena,

en todo el continente americano,

hablan de un frente común, que es la lucha por la vida.

En un planeta globalmente conectado,

la comunicación indígena se revela también

como un acto de resistencia y confrontación,

al engranaje de poder de los grandes medios de comunicación de masas.

El campus de la UNED en Las Rozas,

ha sido el escenario del I Torneo de Debate Escolar,

organizado por la Asociación DOCE y la UNED.

La final del torneo fue presidida

por el ministro de Justicia, Rafael Catalá,

y el rector de la UNED, Alejandro Tiana.

Les acompañaron el alcalde de Las Rozas, José de la Uz;

Ángeles González, vicerrectora de Estudiantes;

Juan Cigarral, vicerrector de Tecnología;

y Yago Pindado, presidente de la Asociación DOCE Debate.

Me parece una magnífica idea

que la UNED colabore con este tipo de actividades,

dirigida a alumnos de enseñanzas de bachillerato,

porque está fomentando el aprovechamiento de los conocimientos.

La enseñanza no es solamente adquirir conocimientos,

sino también aplicarlos, y la oratoria y el debate, sin duda,

es una buena manera de llevar a cabo este objetivo.

El que los chicos se entrenen, practiquen,

compitan deportivamente en este tipo de eventos,

creo que pone de manifiesto sus habilidades, sus capacidades.

Estamos formando ciudadanos que defienden sus opiniones con libertad,

en una democracia como es la española y, por lo tanto,

este tipo de actividades me parece que tienen mucho sentido

social, educativo y formativo en una democracia.

Hace unos meses recibimos una petición

de la Asociación DOCE Debate,

que agrupa unas localidades de esta zona de la sierra de Madrid,

y que querían que colaborásemos con ellos,

prestándoles el centro asociado de Las Rozas,

para llevar a cabo un concurso de debate,

un torneo escolar, que ellos vienen desarrollando desde hace años.

A nosotros nos pareció muy buena idea,

nos pareció que tiene mucho sentido

en lo que nosotros hacemos de presencia en estas localidades,

de contacto con las iniciativas que se ponen en marcha en este sentido.

Es verdad que es un torneo escolar, no es un torneo universitario,

y algunos podrían pensar "la UNED en un torneo escolar".

Yo creo que es una tarea que vale mucho la pena reforzar,

creo que nuestro sistema educativo tiene algunas cosas mejorables

y, una de ellas es, precisamente,

la expresión oral de nuestros estudiantes,

la expresión de las ideas, la confrontación, el debate...

yo creo que tiene mucho sentido, tanto desde el punto de vista...

formativo de las materias en cuestión,

como desde el punto de vista cívico.

Entonces, nos pareció que era una buena iniciativa,

nos pareció que valía la pena apoyarla,

y entonces se han celebrado aquí, estos días,

los debates que se han producido,

y se va a producir la final y la entrega de los premios,

y yo creo que esa es una muy buena ocasión

para que la UNED esté presente.

Yago Pindado, presidente de la Asociación DOCE Debate,

nos explica los detalles del torneo.

El I Torneo de Debate Escolar

es una iniciativa conjunta entre la Asociación DOCE Debate y la UNED,

que busca potenciar las características y las competencias

de debate y oratoria entre los más pequeños,

los alumnos de la ESO y de Primaria

de los centros de la Comunidad de Madrid.

Tenemos dos fases,

una primera fase en la que todos los niños compiten entre ellos

y se dividen en categorías: oro, plata y bronce.

Eso es el primer día, el viernes 4,

y el segundo día, una vez ya divididos en categorías,

luchan en eliminatorias por llegar a la gran final.

Para Las Rozas ha sido un honor que las instalaciones de la UNED

acogieran el I Torneo de Debate Escolar.

Para Las Rozas es extraordinario,

es una suerte contar con la UNED en nuestro termino municipal y que,

además, ponga en marcha iniciativas como esta de un torneo de debate.

Es cierto que en Las Rozas

llevamos cinco años haciéndolo ya con nuestros centros educativos

y se ha ido consolidando,

el talento de nuestros jóvenes roceños,

como una potencia en este campo de debate en los torneos que participan,

por tanto, estamos orgullosos de nuestros alumnos,

orgullosos de los profesores y directores

que apoyan este tipo de iniciativas y, cómo no, de que la UNED,

haya querido organizar en nuestro municipio este primer torneo.

Rafael Catalá, ministro de Justicia,

entregó el premio al equipo ganador de la categoría Senior.

Nosotros venimos del Instituto José García Nieto,

y hemos ganado el premio a...

mejor equipo del concurso de Debate de la UNED.

Y este premio, la verdad es que para nosotros

es una alegría bastante grande,

porque llevamos tres años que nos estamos presentando

a estos torneos de debate y de oratoria,

nunca habíamos conseguido ganar,

y este, en concreto,

es el último torneo de mi compañero Gonzalo y el mío,

y la verdad es que nos ha hecho mucha ilusión.

Es una experiencia muy gratificante,

que te enseña a hablar en público y a perder tus miedos escénicos.

La oratoria, hoy en día, es fundamental para cualquier trabajo,

además, España, siendo un destino turístico,

la verdad es que la oratoria es muy importante

para poder tratar con todos estos turistas...

y, nada, que se animen, porque de verdad, merece la pena.

Debatir, una gran herramienta para el futuro de los chicos y chicas.

Ahora toca prepararse para el torneo del año que viene.

Los universitarios, hoy en día,

tenemos una responsabilidad, como profesionales, también,

de clarificar el tema de la memoria histórica,

y potenciar una conciencia histórica democrática,

una cultura democrática, entre la ciudadanía,

sobre otro tipo de personalidades que,

sin ser héroes consagrados,

puedan servir para que la ciudadanía conozca

y tenga una cultura histórica democrática.

La ASU se fundó en 1956, cuando yo estaba en tercero de Derecho,

y yo era un estudiante demócrata, izquierdista, liberal...

me sentía muy atraído y enseguida entré en la ASU.

Todas las organizaciones de resistencia a una dictadura feroz,

como fue la dictadura de Franco,

hace que muy poca gente se movilice... que se movilice de verdad,

no que opine, sino que se movilice, que actúe contra la dictadura,

porque es una lucha tan desigual,

y es una lucha tan... contra lo que es el instinto de conservación,

que es muy poca la gente que, de verdad, se compromete con ello.

Este es un acto, también conmemorativo de 60 años

de la Asociación Socialista Universitaria, de su fundación.

Son dos generaciones de universitarios que están vivos.

Y en la historia del presente, la historia más actual,

hay que estar con los testigos también.

El historiador tiene que acercarse a la memoria viva,

a la memoria de los personajes.

La UNED es, desde su nacimiento,

una universidad al servicio de la democratización

de la Educación Superior.

La creación de diversas formas y servicios

de atención a los universitarios con discapacidad,

ha sido posible gracias a una creciente implicación y compromiso

de todos los estamentos de la comunidad universitaria.

La UNED, desde que nació,

ha tenido siempre un compromiso social importante

con la atención a las personas con discapacidad.

Lógicamente, a lo largo del tiempo ha ido cambiando,

pero fue una universidad que, desde su origen,

acudieron a ella una serie de personas

que tenían dificultades para acudir a otras universidades,

sobre todo teniendo en cuenta que, en los años 70,

otras universidades tenían más barreras arquitectónicas.

Entonces, la UNED hizo un esfuerzo, desde su inicio,

por atender a este tipo de estudiantes,

y siempre los ha estado atendiendo.

Llegó un momento, que para darles un mejor servicio,

creo lo que hoy en día llamamos UNIDIS,

que es una unidad de atención a los estudiantes con discapacidad

que, lógicamente, ha ido ampliando muchísimo su actuación,

ha ido desarrollando muchísimas más actividades,

pero yo creo que no ha cambiado en absoluto en ese compromiso

de facilitar a cualquier persona que quiera venir a la UNED

y que no ha podido hacerlo a otras universidades

por motivos de discapacidad

o, simplemente, que teniendo esos motivos opta por nuestra universidad,

facilitarles lo más posible

y, por tanto, darles unas oportunidades

que no siempre han tenido en su vida.

El centro asociado de Escuelas Pías de la UNED,

acoge la exposición del trabajo realizado

por toda la comunidad universitaria en materia de inclusión.

La responsabilidad y compromiso que lleva asumiendo la UNED

en la innovación y promoción del desarrollo de entornos,

servicios y prestaciones,

que garanticen los principios de inclusión.

UNIDIS es el servicio que actualmente dinamiza

la acción inclusiva orientada al desarrollo

de una cultura de la inclusión, promoviendo y defendiendo

la conservación de la diversidad humana.

La exposición es fruto de una serie de preocupaciones y sugerencias

que habíamos recogido sobre el trabajo que hacemos en la UNED

con las personas con discapacidad.

En realidad este trabajo no afecta sólo a los estudiantes,

sino que también afecta a los propios trabajadores,

y también tenemos acciones de colaboración

con las instituciones y asociaciones del medio.

Pero el gran trabajo,

el trabajo que más nos ocupa y que más nos preocupa,

es la atención a los propios estudiantes.

Desde ese punto de vista, sabemos que muchos otros servicios

y que muchas otras personas nos observan, nos preguntan,

se forman con nosotros también en cómo trabajamos con los estudiantes

y, por lo tanto, teníamos una deuda

y era visibilizar ese trabajo que hacemos hacia la sociedad.

Nosotros creemos que la visibilización

de acceder a la universidad y de estar en los estudios universitarios

de las personas con discapacidad es muy importante,

porque muchos no acceden a la carrera superior

porque no tienen información, piensan que hay muchas trabas,

que va a ser imposible, que no van a poder,

que no lo van a lograr... que es un calvario para ellos.

Entonces, es la falta de información,

por eso es muy importante dar visibilidad a todo lo que se hace

a través de las universidades,

mediante el Ministerio de Educación o del Ministerio de Sanidad,

a través de la Dirección General de Políticas de Apoyo a la Discapacidad,

que se hacen muchísimas acciones.

La exposición consta de unos paneles explicativos

del trabajo realizado por la UNED,

desde sus inicios, con personas con discapacidad.

Podemos encontrar también unas vitrinas con publicaciones

que recorren la concepción de la discapacidad

desde otras épocas hasta la actualidad,

donde existen materiales con diseños inclusivos.

Por último, podremos disfrutar de testimonios audiovisuales

de los protagonistas de esta exposición.

Los estudiantes con discapacidad que cuentan, en primera persona,

cómo ha sido su experiencia en la UNED.

Esta exposición itinerante, que se espera compartir

en diferentes centros de la UNED del territorio español,

la podremos disfrutar en el Centro de Escuelas Pías, en Madrid,

hasta el 29 de mayo.

La Fundación Triptolemos es una organización de la sociedad civil

que nació hace unos doce años con el objetivo de...

definir que si el sistema alimentario funciona bien,

es condición indispensable para que la sociedad funcione bien.

Por lo tanto, partimos de que alimentarse es...

ingerir energía para la vida y, por lo tanto,

es la pieza fundamental de todo desarrollo humano.

La Fundación, como sistema, y no como cadena de valor es...

transversal y, por lo tanto, tiene...

desde universidades, que son las que llegan al conocimiento;

empresas, que reactivan este conocimiento

a innovación y a productos;

asociación de consumidores;

asociaciones sociales como los bancos de alimentos;

e instituciones de todo tipo como Consejo Superior...

en realidad, todo el mundo que esté involucrado en ese desarrollo.

La Fundación fue reconocida por UNESCO,

por ese objetivo de sistema alimentario global, en cuatro ejes,

que son la disponibilidad, las políticas, la economía y la sociedad.

Entonces, UNESCO quiso que la Fundación

desarrollase esta idea a través de una cátedra.

Entonces, las cátedras tienen que estar en una universidad.

Entonces, el Patronato aprobó, por unanimidad,

que la localización de esta cátedra fuese en la UNED.

Y no lo está en un departamento concreto,

sino que está en el Vicerrectorado,

por dar ese desarrollo de sistema alimentario global,

con intervención de economistas, de políticos,

de científicos, de antropólogos...

Esta es la relación que, además, se está desarrollando de una forma...

en equipo, con todo tipo de colaboración entre...

la Fundación, como organización, y la UNED, como sede de esta Cátedra.

Isaac Asimov, Philip K. Dick, Julio Verne, Mary Shelley,

nombres inmortales de autores visionarios.

Ellos fueron capaces de ver más allá de la ciencia de su presente,

y, lo que es más importante,

acercaron esta disciplina al público,

a través de artículos o novelas.

Historias imaginadas en un presente paralelo,

un futuro cercano o muy, muy lejano.

Pero siempre con una base científica.

Aquí comienza "Más ciencia que ficción",

la ficción al servicio de la ciencia.

Era mayo, 1816, Ginebra, y en una alejada mansión

se reunieron para pasar las vacaciones varios nombres ilustres.

El anfitrión, Lord Byron,

y su médico personal, John William Polidori,

que más tarde escribiría el aplaudido relato "El Vampiro".

También Percy Shelley

y su futura esposa, una joven llamada Mary Godwin,

y la hermana de ésta, Claire Clairmont.

Lord Byron lanzó un reto

después de que el grupo pasara las noches leyendo

y escuchando relatos de fantasmas.

¿Quién sería capaz de escribir el relato más terrorífico?

La respuesta es ampliamente conocida:

la joven Mary Godwin,

desde entonces conocida universalmente como Mary Shelley,

autora de "Frankenstein o el moderno Prometeo".

En este capítulo de "Más ciencia que ficción",

nos acercamos a la figura de una mujer que marcó un punto y aparte

en la literatura fantástica o de terror,

y quien, para muchos, inauguró la ciencia ficción,

gracias a la creación de un monstruo

que deseaba ser aceptado, pero no lo fue.

Hay que entender que el mito del monstruo de Frankenstein

es el primero en toda la historia de la mitología

que no proviene de una creación femenina

y tampoco de una creación divina,

es decir, es una creación que se produce por medios científicos.

Esto es único en toda la historia de la mitología.

Y luego, el monstruo de Frankenstein

ha quedado representado

como uno de los grandes iconos de toda la historia,

no ya de los mitos, sino, también dentro de la cultura popular,

a través, no sólo del cine,

sino de otras muchas manifestaciones artísticas

y otras recreaciones literarias

que se han ido haciendo de esta figura tan absolutamente polisémica,

con tantos significados.

En una noche repleta de truenos, rayos y relámpagos,

Víctor Frankenstein cumplió su sueño.

Los miembros cercenados por el estudiante de medicina

y extraídos del cementerio,

encajaron, se unieron para dar forma al monstruo.

Entre aparatos científicos y herramientas médicas

fue formando un cuerpo de grandes proporciones,

de gesto rígido y de semblante misterioso.

Lo que para Víctor era su obra maestra,

presentaba unos rasgos mortecinos, cuanto menos enfermizos.

Algo humano que reflejaba la fisonomía de la muerte

sobre la mesa de operaciones y experimentos

del curioso aspirante a doctor.

Y una vez que las piezas encajaron,

llegó del tormentoso cielo un rayo que le proporcionó conciencia, vida.

Algo similar es lo que tuvo que imaginar Mary Shelley

mientras escribía lo que se convertiría, años más tarde,

en un clásico de la literatura universal.

Dentro de la obra hay suficientes referencias

a la ciencia del momento,

para que nos inmiscuyamos en este apartado.

Más específicamente, en el estudio y manejo de la electricidad.

El paso cualitativo respecto a la novela se dio en el año 1780.

Un médico italiano, llamado Luigi Galvani,

haciendo un experimento, diseccionando una rana,

por accidente, tocó con su bisturí

el gancho de bronce en el que estaba colgada esa rana, y entonces,

el anca de rana se movió, era algo muerto y se movió.

Esto le sorprendió y siguió investigando,

y durante bastante tiempo fue haciendo experimentos

y vio que siempre que ocurría eso, la rana se movía.

Esto que nos puede parecer un poco ridículo,

en aquellos momentos despertó muchísima expectación.

De hecho, Galvani, repitió su experimento delante de auditorios

de mucho prestigio científico en aquella época,

y, al final, llegó a la conclusión de que,

lo que Franklin había dicho que había dos tipos de electricidad,

una positiva y una negativa,

había un tipo más de electricidad, que era la electricidad animal,

era ese algo que daba lugar a la vida,

que daba lugar a que todos los seres vivos se movieran.

Una de las personas que estuvo viendo estos experimentos

fue un compatriota suyo, el físico Alexandro Volta,

que no quedó muy convencido.

Hizo experimentos,

y se dio cuenta que uniendo dos metales en una solución salina,

se producía electricidad, saltaban esas chispas,

sin que hubiese ninguna rana, ni ningún tipo de animal.

En esa parte final del siglo XVIII,

hubo bastante controversia sobre la veracidad de la teoría de Galvani,

y luego quedó zanjada cuando en el año 1800,

Alexandro Volta, presentó e inventó la pila eléctrica.

Una forma de producir electricidad

a partir de dos metales y una solución salina sin ningún tipo.

Quedó demostrado que esa electricidad animal

no tenía ningún tipo de fundamento científico.

Pero yo creo que sí que quedo en el subconsciente de la época

esa relación entre la electricidad y la vida,

y quizás esa fue una de las ideas

que hay detrás de la obra de Mary Shelley.

Prometeo, el titán que robó el fuego de los dioses

para dárselo a los hombres,

es comparable a la figura de Víctor Frankenstein.

En este caso, nos encontramos

a un aspirante a médico que consigue la chispa de la vida

y con ella es capaz de que la materia muerta

recupere eso, la vida.

Cuando se escribió la novela era un momento de cambio científico.

Se habla de algunas teorías de medicina que hay,

el hecho de robar cadáveres

para hacer prácticas y estudios de anatomía

era algo que existía en aquella época,

pero, científicos no había muchos.

De hecho, en la novela,

en algunos momentos se le pregunta a Víctor Frankenstein:

¿cómo ha logrado hacer vivir a su monstruo, a aquel ser muerto?,

y no da detalles,

tampoco da detalles de ninguna manera de cómo era su laboratorio,

su laboratorio era algo que tenía en el piso superior de su casa,

pero nada más, entonces, en ese sentido, no hay.

Yo creo que esa especie de visión científica que tenemos de la novela,

la dan más las películas que todos hemos visto, es decir,

ese laboratorio de Víctor Frankenstein

en el que había interruptores de cuchillas,

que había arcos eléctricos, por los cables y todo eso,

eso no existía en aquella época.

Es la primera novela de ciencia ficción de la historia, como tal,

aunque haya antecedentes con elementos de ciencia ficción,

pero esta sería la primera novela de ciencia ficción.

En ese sentido, la obra es fundamental,

y lo mismo desde lo que supone con respecto al estudio,

tratamiento de la monstruosidad,

por supuesto, ha habido literatura de monstruos

desde los orígenes de La Odisea,

pero también, es justo a raíz de Frankenstein,

que habrá una obsesión por recrear, por tratar,

por darle forma literaria y artística a la figura del monstruo.

Es innegable la trascendencia de Frankenstein

en novelas posteriores como Drácula,

El retrato de Dorian Grey, El corazón de las tinieblas

o El extraño caso del doctor Jekyll y el señor Hyde.

Pero de lo que tampoco hay duda es de la universalidad del mito.

El monstruo que ante el rechazo se escapó, y se ocultó en el bosque.

Allí observó y se encontró con otra historia de terror, la exclusión.

Frankenstein, una novela con trasfondo científico,

social, filosófico, y claro está, muy terrorífico.

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UNED - 25/05/18

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