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Para todos los públicos UNED - 15/03/19 - ver ahora
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En 1939, la vida en España cambia fuera y dentro de cada casa.

Especialmente, cambia dentro de las casas

en las que la acción represiva fue más significativa.

Mientras el nuevo régimen...

condenó a los vencidos a la marginalidad del olvido,

donde la memoria quería ser borrada,

sus familias buscaron espacios pequeños,

para conservar lo que el tiempo no tiene derecho a destruir.

El libro "El duelo revelado", de Jorge Moreno Andrés,

miembro del proyecto Mapas de Memoria

con el departamento de Antropología Social y Cultural de la UNED,

abre la puerta a esos pequeños espacios

que son las fotografías de las víctimas del franquismo.

"El duelo revelado",

su origen, está en una investigación...

que es el resultado, también, de una anomalía.

Una investigación...

sobre la represión de posguerra en Ciudad Real,

y digo que es el resultado de una anomalía, porque...

Ciudad Real, a pesar de ser una provincia donde...

con mayor intensidad y mayor duración en el tiempo...

la represión actuó, actuó de una manera contundente,

digo, a pesar de eso,

se conocía poco, tanto cuantitativa como cualitativamente.

Entonces, nuestra investigación, desde el año 2006,

consistió en normalizar, en la medida de lo posible,

esa anomalía, en acabar con ella.

Por un lado, recorriendo archivos poco vistos, poco conocidos,

como el Archivo Histórico de Defensa,

donde podíamos completar el número de las víctimas

y, por otro lado, más importante todavía que eso,

para conocer la vida que había detrás de esos nombres,

de esos números, comenzar a visitar casas de represaliados.

"El duelo revelado" es un ensayo sobre los usos

que las familias hacen de sus propias fotografías.

Fotografías que pertenecen a las víctimas

de la violencia política del franquismo.

Es decir, los usos que hacen con fotografías de desaparecidos,

de asesinados, de fusilados...

los usos que se hacen con las fotografías

cuando estas pertenecen a los presos,

en el momento mismo de estar en prisión,

esas fotografías que se envían a las cárceles,

o desde las cárceles que se envían a las casas,

para dar cuenta, por ejemplo, de que se está vivo,

y, también, las fotografías que se utilizan

en la correspondencia con el exilio,

las fotografías que viajan de España al exterior

y desde el exterior hasta España,

desde México, desde Francia, desde Venezuela, desde Argel...

Bueno, pues... el libro analiza esos usos,

esas itinerancias, esos desplazamientos,

y construye el objeto de sentido, que son las fotografías, a partir...

de lo que la gente hace con esos materiales.

Hemos recorrido más de cien pueblos,

cientos de casas donde la gente, las familias de los represaliados,

contradictoriamente, nos estaban esperando, pero...

al mismo tiempo, estaban temerosos de poder lanzar al aire

el discurso tantas veces reprimido,

las narrativas tantas veces reprimidas,

sobre qué pasó, qué fue de sus seres queridos.

Cuando ganamos la confianza,

cosa que está en la base de nuestra profesión como antropólogos,

pues nos abrieron... no solamente sus bocas,

a decir cosas hasta entonces no dichas,

pero también nos abrieron los cajones donde se encontraban,

dentro de esos cajones, otras cajas, que hemos llamado "altares profanos",

donde estaban, desde hacía muchos años,

desde el final de la guerra,

cartas personales de estos familiares,

cartas desde la cárcel, insignias, documentos...

pequeños objetos de la memoria de sus seres queridos

y, en todas estas cajas, había también fotografías.

Estando haciendo trabajo de campo,

en mi pueblo, porque esta investigación también transita por...

el contexto al que yo pertenezco.

El caso es que un buen día,

voy a casa de José y Longina a hacerles una entrevista,

dos personas mayores que habían sufrido la violencia política,

y de los relatos pasamos a las fotografías,

y sacaron una caja con fotografías.

Entonces, empezamos a verlas...

y, de repente, como en el fondo de la caja,

aparece una fotografía así como bastante usada, bastante rota,

los rotos hay que pensarlos desde el uso,

desde el uso intenso que les han dado siempre las familias,

incluso los niños, hay fotos que aparecen con garabatos...

¿Qué quiere decir eso?

Quiere decir que esa foto ha estado pasando por manos, que ha sido usada.

El caso es que me enseña esa fotografía,

y en la fotografía aparece...

el hombre al que estaba entrevistando... y mi abuelo...

digo: "pero si este es mi abuelo",

dice: "sí, claro, es que tu abuelo y yo éramos muy buenos amigos",

mi abuelo ya había muerto hacía tiempo,

y digo: "qué cosa", además, aparecían así como abrazados.

El caso es que me fui... y un año después,

como los antropólogos hacemos trabajo de larga duración

y en eso consiste ir sacando todos los matices...

que tiene el contexto, el campo, los usos, en este caso...

yo me quedé estupefacto cuando, al entrar en el salón,

vi que aquella pequeña fotografía que estaba en el fondo de una caja,

estaba ahora expuesta en el salón.

Y yo me pregunté: "¿qué significa que la fotografía

haya pasado de una caja a estar expuesta en el salón?.

Bueno, este libro va sobre eso, va sobre dar sentido a esos gestos,

a esas manipulaciones que hacen las familias con las fotografías

y que tienen un sentido.

Los antropólogos...

lo fácil sería decirte que los antropólogos

aportan el trabajo de campo,

que es algo sobre lo que ya se ha hablado aquí,

aportan, desde luego, el trabajo de campo,

pero lo que ese trabajo de campo puede dar a un estudio

o puede aportar para completar un estudio, desde la imagen,

es un trabajo con los familiares, con las personas,

es un trabajo que funciona desde la emoción,

una emoción que, en cualquier estudio visual,

o en cualquier estudio de la imagen siempre se pierde, nunca está.

Los historiadores no trabajan con las personas,

trabajan sólo con la imagen, y están siempre muy preocupados por...

por el aporte teórico que tiene esa imagen

o por muchas latencias o muchas connotaciones,

por mucha historia que hay detrás de esa imagen,

de esas formas de hacer imagen.

Esa manera tan refrescante de llegar, de aportar lo personal,

en el sentido de lo que aportan las personas con las que trabajan,

a esas imágenes, es algo que para los historiadores...

es una llamada de atención sobre nuestro modo de trabajar,

sobre nuestro modo de entender las imágenes,

incluso sobre nuestro modo de entender nuestra propia disciplina.

Hay un dicho que es...

"que malas fotografías para que no anden rodando".

Es decir, para que no las tenga alguien que no sea de la familia

y que queden como una especie de fantasma, entonces...

denota un poco que la vida de una fotografía

es la vida de la familia que le da sentido

y, generalmente, la vida... ese sentido se lo dan mujeres.

Cuando ves, a lo largo de las generaciones,

quién tiene las fotografías, principalmente son mujeres...

pero no cualquier mujer, y esto es importante.

Pongamos por caso que fusilan, que asesinan a una persona,

y cuando yo, en el 2017, voy a preguntar,

pues me dirijo a los hijos... de esa persona,

yo entendiendo, bajo un sentido común,

que serían los hijos los que sepan sobre la familia,

sobre el desaparecido.

Y te encuentras con hijos que no saben quién es el desaparecido,

que no han visto nunca una fotografía de esa persona

y que tienen una relación distante... con su padre o con su abuelo,

algo que ya dices tú: "aquí hay algo anómalo".

Y lo que ha ocurrido es que esa mujer, esa viuda,

ha silenciado esa memoria, en esa casa no hay fotografías,

y que no haya fotografías... está diciendo algo,

y está diciendo que en un contexto de violencia y de represión,

para conservar una casa que ya ha quedado tocada y es inestable,

pues para que no desaparezca más, porque...

exponer la fotografía de los padres,

es exponer a los hijos a la venganza,

y así lo piensan muchas mujeres,

entonces, quieren que sus hijos tengan una vida normal...

y eso pasa por la anormalidad de ocultar al propio marido,

a lo mejor, a la persona que más has querido.

Sin embargo, la memoria... esas fotografías,

a veces, no aparecen en la casa de la viuda,

pero están en otra casa.

Lo que a lo mejor no me atreví a preguntarle muchas veces a mi padre,

por el tema de que cómo él no decía nada...

con mi madre he tenido mucha confianza en ese aspecto,

siempre le he ido sacando cosas y preguntándole cosas,

porque yo, hubo un momento en el que...

a mí lo que se me dice es, claro, no era una versión tampoco completa,

era que mi abuelo... porque mi madre finalmente me dice que mi abuelo...

no es que mi abuelo, el padre de tu padre,

fue un día al cuartel de la Guardia Civil, y ya no lo vimos más.

Avelino, que te tienen que hacer en la Guardia Civil unas preguntas,

dice: "¿de qué?", digo: "pues no lo sé",

han dicho que te lo digamos, y que vengas para allá conmigo,

que te van a hacer unas preguntas.

Pues él fue a la Guardia Civil, y no sé lo que le dirían...

total, que él no viene... a cenar ni nada, ya va mi madre,

y le dicen: "no, Francisca, le han dejado aquí hasta por la mañana

porque le tienen que hacer otras preguntas".

Lo sacaron... y cerquita de mi huerta, sabes tú,

pues le dieron cuatro tiros, los que ellos quisieran, y dijo él:

"no siento más que cuando se enteren mis padres y lo que dejo hecho".

La vida de las fotografías personales,

fruto de los mundos secretos y privados familiares,

son usadas para construir identidad,

a veces escondidas en un cajón, a veces rotas,

presidiendo la habitación,

o llevándolas en la cartera cerca del corazón.

Las fotografías de los represaliados

de la posguerra española tuvieron...

y siguen teniendo, una vida diferente.

Preguntarse por... la fotografía,

a mí no me interesaba tanto saber quién era,

que ya sabía quién era, lo que mostraba la imagen, sino...

¿qué significan esas arrugas?.

Lo mismo pasa con el relato,

¿qué significa que ese relato se diga de esa manera?

O sea, está mediado por todo un periodo de violencia,

y eso te habla sobre cómo la memoria se trasmite,

es decir, no me interesaba...

lo que había pasado en 1939 con su asesinato,

sino, cómo eso influye...

a lo largo de todas las generaciones, en el recuerdo que se tiene de eso,

o sea, qué significan esas arrugas

que, al final, tienen que ver con besos, cosida...

y que en el relato también está, ¿por qué se dice de esa manera?,

¿por qué se pronuncia?, ¿por qué se dicen cosas a medias?,

y todo eso te lleva a cuestiones como es el disimulo y el silencio,

que para mí son fundamentales.

En ese sentido, el libro viaja por alcobas,

viaja por cajones, por bolsillos, por desvanes...

Debemos pensar que no es lo mismo

encontrarnos una fotografía en un desván,

que encontrártela en el bolsillo...

de una persona que la ha llevado 40 años,

eso está hablando sobre la fotografía,

y esa cuestión es muy importante para esta investigación.

¿Por qué se enmarcan?, ¿por qué se rompen?

Se rompen para olvidar, por dolor, o se rompen para ocultar algo,

o se esconden durante muchísimo tiempo.

Bueno, pues esta investigación intenta dar cuenta de eso,

con una pregunta que hay en el trasfondo de todo esto,

¿por qué recordamos lo que recordamos?,

o ¿cómo se construye el recuerdo en un contexto de violencia?

Hablamos de esos símbolos de las fotografías,

¿por qué está rota?, ¿por qué está cosida?,

y nos cuentan esta historia, esta vida social,

que es el subtítulo...

que tuvo la tesis doctoral de Jorge Moreno Andrés,

"La vida es social".

Todos los trasiegos que ha tenido la fotografía...

pues, en fin, como una especie de resultado feliz,

de moraleja de esta historia,

es que después de tanto tiempo ahí guardadas, temerosas de salir,

pues ahora mismo están ocupando espacios públicos

y de prestigio social como es la universidad, o puede ser librerías,

o sea que, en poco tiempo han escalado...

desde lo más bajo y lo más oculto, a lo más público,

y que permite amplificación de voces más intensa y más contundente.

En el libro de Jorge Moreno,

se ve mucho énfasis, un énfasis muy claro...

en un tipo de fotografía muy concreta, que es un retrato,

un retrato que se ha ampliado, además,

con una serie de mecanismos que él explica perfectamente,

y que, de alguna manera, preside determinados espacios de las casas.

Ese es un tipo de fotografía familiar

en el que es muy importante el uso social...

que se hace de esa imagen,

es decir, cómo las familias la utilizan,

cómo las familias la ven, la colocan, conviven con ella,

porque la fotografía en sí...

primero, no da mucha más información,

y, en segundo lugar, no tiene unas latencias

que puedan saltar de manera fácil o que puedan saltar a primera vista,

o en una segunda o tercera mirada.

El uso social, en ese sentido, en este tipo de imágenes,

connota las imágenes de una manera muy rica,

y nos permite verlas o entenderlas...

como unas formas, de las que ya hablaremos,

unas formas de actuación de las familias que, ahora, hoy en día,

son muy importantes o deberían ser muy importantes para nosotros,

pero hay otro tipo de imágenes,

que también aparecen en el libro de Jorge Moreno,

que son imágenes construidas de otra manera,

imágenes en las que, por ejemplo, una familia hace un montaje,

en el que aparecen los miembros familiares,

incluidos los que no están, o bien porque están en el exilio,

o bien porque son desaparecidos, han sido asesinados.

Sin embargo, la familia los incluye en esa fotografía familiar,

esa imagen, su uso social es importante, obviamente,

y Jorge se ocupa de eso,

pero también es importante la imagen en sí,

y aquí es donde sí que tienen algo que decir

los estudios sobre la imagen.

Esa imagen tiene unas latencias, tiene unas pulsiones,

tiene un interés en la construcción de la identidad de la familia,

o en ese deseo de inclusión de una familia,

que tiene que ver con la vieja frase popular de "me lo arrancaron"

"lo arrancaron de mí, me lo quitaron, me lo arrancaron"

y es ese modo de incluirlo.

Cuando termina la guerra,

muchísimas familias, muchísimas viudas,

cogen lo único que tienen, que es una pequeña fotografía...

muchas de las clases populares en España están accediendo,

por primera vez, a la fotografía,

estamos hablando de álbumes, de las fotografías de desaparecidos,

en muchas casas hay una o dos,

bueno, pues con una fotografía muy chiquitita,

las familias fueron a los estudios de fotografía.

Debemos de imaginar que ya no se va sólo al estudio fotografía...

para hacerse una fotografía alegre,

sino que van con lo único que quedan, para ampliarlas.

El caso es que el fotógrafo... al ampliar la imagen se difumina,

y para corregir esa difuminación, esa deformación,

lo que hace es utilizar la técnica...

que habían utilizado los famosos pictorialistas, que es...

transportar la imagen a un papel que pueda ser pintado,

de tal manera que esa fotografía que está latente

se corrija con pintura.

Son estas imágenes que chirrían un poco cuando uno las ve,

porque no saben si es... pintura o fotografía, es una mezcla.

Como una mezcla es la condición de un desaparecido,

que ni está vivo ni está muerto.

En ese sentido, la misma técnica...

objetiva, digamos, la condición del desaparecido,

y entramos en casas donde, de alguna manera,

la foto es el cuerpo y la alcoba es el sepulcro.

Yo he analizado los reversos de las fotografías

que a veces tienen varios estratos temporales.

Hay una fotografía que fue enviada, por ejemplo, desde la guerra,

y pone: "madre, estoy bien, aquí en Madrid en la guerra, salud".

Yo cuando me encuentro eso, no me encuentro eso,

me encuentro eso lleno de rayas, han tachado la palabra salud,

la han raspado entera,

dices: "¿y por qué han raspado la palabra salud?",

pues porque hay otra anotación después que viene...

"ampliar la cabeza a 8x70 y 40x20",

es decir, la mujer ha salido ya en pleno franquismo,

con una fotografía que pone salud a ampliarla para tenerla en su salón,

y, entonces, lo que hace es disimular y esconder...

las palabras proscritas, tacharlas,

para poder tener la imagen ampliada de su ser querido.

La historia de cada fotografía, tomada en los años treinta,

se alargan en muchos casos hasta nuestros días.

El uso e itinerario que viven estas fotografías

depende del tipo de violencia que sufrió la persona de la imagen:

muerte, presidio o exilio.

En cada caso, la fotografía nos habla

de una necesidad de supervivencia, de una forma de resistencia.

Una parte del libro habla sobre las fotografías en el exilio,

sobre la correspondencia de fotografías que viajan...

de ida y vuelta, de España al exterior.

Una de esas fotografías, que a mí me llamó mucho la atención,

y que habla un poco de esos primeros momentos

en los que el exiliado acaba de salir a Francia o a México,

es una que envía José Luís López Tercero desde México a Madrid.

José Luís López Tercero estaba casado, tenía un hijo,

ellos se quedan en Madrid,

y él cruza la frontera, me parece que es en mayo de 1939.

Luego, estará en un par de campos de concentración,

y termina viajando en el Sinaia, desde Marsella hasta Veracruz,

y de Veracruz viaja a Ciudad de México.

Cuando yo encontré a esta familia,

la familia conserva un montón de fotografías, pero... un montón,

porque tiene la correspondencia de ida y vuelta

de cómo se ha ido viviendo el exilio, a lo largo del tiempo,

con aquella familia que dejaron en Daimiel,

que es un pueblo de Ciudad Real.

De todas esas fotografías que a mí me mostraron,

me llamó mucho la atención una que es de 1939,

ponía en el reverso "1939", y era de José Luís López Tercero

haciendose una fotografía en Xochimilco,

que es una zona como de recreo, digamos, como un sitio de turistas,

y lo que ponía en el reverso de la fotografía,

me hacía tener todavía más preguntas, porque era...

"esto es Xochimilco, lo llaman los mexicanos la Venecia de aquí,

por un peso puedes estar una hora entera en la barca".

Digo, a cuenta de qué este hombre,

después de haber estado en dos campos de concentración

después de haber viajado hasta México,

se va a Xochimilco, se hace una fotografía de turista,

y le dice a su mujer que por un peso te tiras una hora en barca,

yo digo: "aquí hay algo raro".

Lo interesante es eso, lo que decía John Berger,

que sin en el contexto familiar,

una fotografía significa sólo lo que aparenta,

y aquí José Luis lo que estaba haciendo era, sabiendo esa condición,

esconderse en el interior de la fotografía.

Yo cuando me di cuenta de lo que estaba haciendo,

que se estaba disfrazado de turista en el fondo, me quedé perplejo,

digo, claro, él entendía que esa fotografía

iba a ser requisada por la censura del régimen,

que todo el correo que llegaba se miraba,

entonces, tenía que aparentar ser un hombre...

que no viaja por cuestiones de persecución política,

sino que viaja por ocio, que tiene tiempo.

Entonces, lo que hace es...

pues ser un familiar que en realidad vive en México,

y que ese domingo se había ido a hacerse un viaje a Xochimilco.

Claro, la censura ve la fotografía, la pasa,

y cuando le llega a la mujer dice "está vivo".

Cuando una familia decide recuperar... no decide recuperar,

decide mantener... en su casa, delante suyo,

el retrato de un familiar desaparecido,

lo que está poniendo sobre la mesa es una forma de resistencia,

llámale doméstica, me da igual,

una forma de resistencia en la que está negando...

en este caso, a los vencedores, les está negando...

la posibilidad de convertir a su familiar en un innombrable,

frente a la idea de los vencedores de...

"no te volverás a acordar de estas personas,

no tienen derecho a la memoria estas personas",

lo que hacen los familiares es reivindicar esa memoria,

y lo hacen porque se niegan, de alguna manera se están negando,

a aceptar una ausencia sin memoria.

Delés decía... que cuando no hay memoria,

cuando nos falta la memoria, sólo queda la ausencia,

y la ausencia es una especie de plomo, algo muy "plomizo"

sobre lo que no es posible pensar.

Lo que hacen estos familiares es justo lo contrario,

intentan negar esa ausencia a través de una presencia convocada,

no de una presencia real, sino de una presencia...

en la que se convoca como si estuvieras convocando a un espectro.

Entonces, es un espectro que va a estar siempre ahí,

como decía Derrida, un espectro cuando le convocas,

si viene, tiene siempre más preguntas que respuestas,

y viene siempre afirmando su propia negación.

Cuando un espectro está delante de ti afirma...

la negación de que él no existe.

Muchas, muchas fotografías...

fotografías, a veces, únicas de una persona,

una persona que fue fusilada o que estuvo mucho tiempo en la cárcel,

una única fotografía que hablaba...

porque era signo y, al mismo tiempo, era símbolo,

lo que fue esta persona y lo que fueron los 40 años,

o más de 40 años de silencio,

digo, que era signo y símbolo porque...

por un lado, hablaban de esta persona...

tantas veces vistas tantas veces tocadas,

besadas esas fotografías,

pues ayudan a mantener vivo un relato, un discurso...

sobre lo que fueron sus proyectos vitales y políticos,

pero, al mismo tiempo, eran símbolos porque...

después de tanto tiempo las fotografías estaban cuarteadas,

estaban rotas, estaban cosidas y recosidas,

y por eso se podían interpretar,

y así lo hemos hecho, así lo hace Jorge Moreno Andrés,

se podían interpretar como un símbolo

de la negación a silenciar algo.

Las costuras en una foto, los cuarteamientos,

los besos invisibles son eso, son símbolos también de resistencia.

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UNED - 15/03/19

15 mar 2019

1.- Costuras Fotográficas.
2.- La (asignatura de) Filosofía.

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