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Domingo Félez Burriel.

Nacido el 21 de octubre del año 1920,

en Alcorisa, provincia de Teruel...

España, como es lógico.

Mi infancia fue...

hasta los diez años... iba a la escuela, primer grado de párvulos,

luego primero, segundo y tercer grado...

y a los diez años me pusieron de aprendiz de barbero...

en casa de los gatos, en casa del señor Pascual,

y ahí estuve con ellos...

del año 30 hasta que estalló la Guerra Civil.

Tenía yo 11, 12, 13, 14 años, 15 años.

Yo leía El Socialista todos los días.

Bueno, pues nos enteramos el mismo día.

El 17 se alzó Franco en Marruecos.

La sublevación cogió cuerpo en Marruecos,

que fue cuando tocaron a tu familia,

y de ahí Franco se pasó para España el 18

y el 19 estalló la Guerra Civil en toda España.

Yo soy nieta de un capitán de la aviación española,

fusilado en la Guerra Civil.

Su esposa, mi abuela, escritora,

fue encarcelada casi cinco años en una cárcel en Melilla.

Mi madre y mi tía...

fueron internadas en un colegio de huérfanos.

Cuando... en los años 2006, 2007,

quise elaborar un libro de reportajes

sobre exiliados republicanos que vivían en Venezuela.

Yo nací en Venezuela

y quería recoger testimonios de hombres y mujeres que todavía vivían...

hombres de 80, 90 años.

Un día me llegó un boletín

de la Asociación de Víctimas del Franquismo,

que citaba a un aragonés...

Domingo Félez Burriel,

que vivía en las afueras de Caracas, a 100 kilómetros de Caracas,

en la ciudad de La Victoria.

Tenía yo 17 años... cuando ascendí a sargento

y... faltándome dos meses para cumplir 18 años,

que para ir a la Escuela Popular de Guerra había que tener...

más de 18 años.

Yo se lo dije: "yo voy a ir, yo quiero ir,

pero me faltan dos meses para cumplir 18 años",

y el comandante dijo: "no importa, tú te lo has ganado",

y siendo yo sargento, 17 años,

pasé para la Escuela Militar de Barcelona.

Cuando Franco amenazó Barcelona, que la tomó en enero del 39,

nos retiraron hacía Figueras, la Academia pasó toda a Figueras.

El 9 de febrero del año 39 salimos en formación de Espolla,

cruzamos el monte, y caímos al primer pueblo de Francia,

un pueblo que se llama Banyuls.

Y ahí, en Banyuls, nos quitaron las armas... la guardia francesa,

y nos llevaron a Argelès-sur-Mer.

El pueblo, bueno, era un pueblo, pero la playa era tremenda.

Allí, en aquella playa, estábamos más de 50 mil personas,

y de ahí nos pasaron a otra que se llamaba Saint-Cyprien,

a dormir encima de la arena

y a aguantar el aguacero encima de la arena,

y a comer cuando te llegaba algo de comida,

y te pagaban 15 francos al mes,

un real diario por nueve horas de trabajo...

y trabajo fuerte.

Por eso estábamos en contra de las compañías,

porque decíamos que eran unas compañías de esclavitud, pero...

siempre sucede lo mismo.

Españoles mismo... se pusieron al servicio de la policía francesa

y señalaban quien eran los que sembrábamos la rebeldía.

Entonces, empezaron a perseguirnos,

y por el temor de que nos pusieran en la frontera,

porque si nos ponían en la frontera perdíamos el cogote,

tuvimos que meternos en las compañías de trabajo.

Todo aquello no sirvió para nada.

Todo aquello lo ocuparon sin pegar un tiro,

y, el mando francés, muy falto de cabeza... se lavaban las manos muchos.

No organizó una retirada como era... para salvar a la gente,

que al llegar a Saint-Dié ya nos habían cercado los alemanes,

nos habían cercado y nos hicieron prisioneros.

Y de ahí nos trasladaron a Sélestat,

y de Sélestat nos trasladaron a Estrasburgo...

y en Estrasburgo estuvimos hasta final de año, diciembre...

que de ahí nos trasladaron directamente a Mauthausen.

Yo recuerdo que los días que llegamos...

estando allá en la plaza parados en una formación,

había un alemán por allá cerca y nos dijo que había 30 bajo cero,

que teníamos 30 bajo cero, un frío terrible.

Eso eran mataderos.

¿Me estás entendiendo?

Hay no llevaban a nadie para que hiciera larga vida,

para que viviera, para que se desarrollara... nada de eso,

a todo el que metían ahí, lo metían para que se muriera.

El que no se murió... o no nos morimos, fue de "chilera".

Esa es la realidad.

Pero, uno siempre anduvo a dos milímetros de la muerte.

Se trabajaba de todo, pero el fuerte, donde más gente iba,

y el trabajo más terrible era el de las canteras de piedra.

Poca comida, mala, mucho piojo, mucha pulga

y... a trabajar como un burro, porque ahí no... llegaban los cabos

y si no cargabas piedra y no trabajabas... le caían a palos a uno,

y corría el riesgo de morir apaleado.

Yo... fui barbero a toda hora, y no fui nunca, yo trabaje de todo,

pero la primera vez que yo trabajé barbería allá, en Gusen, fue...

a principios del año 41.

Un día llaman a los barberos,

bueno, y vamos los barberos para allá...

allá había cuatro SS con unos látigos así de grandes...

nos pusieron a correr en la arena

y dos SS por cada lado repartiendo látigo...

así nos tuvieron hasta que hubo que cayeron sin sentido...

entonces, sin sentido, y los demás...

de casualidad no botábamos el hígado por la boca...

entonces, pararon la cosa y nos dijeron lo siguiente:

"esto es un castigo que se les ha dado por orden del doctor Feta",

el doctor Feta era un teniente SS que era médico

y estaba de jefe de la enfermería,

"y esto se les hace a ustedes

porque hay presos que van para la enfermería sin afeitar".

Se persigue...

que las tropas rusas se están acercando a Viena.

El 3 de abril en la mañana,

todo el campo en formación de a tres,

con la guardia alrededor,

empezamos a caminar...

de allá a Mauthausen... 180 kilómetros,

los caminamos... 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9, 10...

11, 12, hasta el 13 al mediodía,

y... mucha hambre...

y, lo más grave, que la muerte estaba ahí,

porque la orden que cumplían es... que el que se sentara y no caminara,

lo fusilaran ahí mismo.

Los últimos dos días... la SS ya no estaba, se fue.

Ahí estaba la policía de Viena.

Y el 5 de mayo llegaron las tropas norteamericanas,

subieron de Gusen, ocuparon Mauthausen

y, por el otro lado, a 4 kilómetros, estaban los otros,

y así ya empezó la gran fiesta y el griterío y las carreras y todo,

ahí había de todo... y la matazón,

porque también lo vieron los otros, que los mataron ahí mismo.

Llegaban y les pegaban dos tiros y listo.

Al leer testimonios

y buscar en Internet información sobre Domingo Félez...

veo que hay un tal Félix Domingo,

que cuando se libera el campo de concentración de Mauthausen...

es acusado, hay una denuncia en su contra,

y es hecho prisionero por el ejército de Estados Unidos.

A la próxima entrevista...

me preparé para hacerle esa pregunta:

¿es usted ese hombre?,

¿es usted el hombre que el ejército de Estados Unidos

acusó de colaborar con los nazis?

Y él me contestó: "sí, soy yo".

Y así fue como empezamos a hablar sobre los juicios que le hicieron...

no solamente a él, sino también a otros cuatro españoles.

Habían pasado unos días

y... dos militares norteamericanos y un civil...

me detuvieron y me dijeron que me detenían

porque tenían que llevarme a declarar... o sea, a interrogarme...

bueno, y me llevaron para el bunker.

Una resolución del Consejo Central de los Países Aliados

permitió que cada ejército,

a medida que se fueron liberando los campos de concentración,

cada ejército podía establecer una corte militar

para juzgar a los administradores de los campos de concentración...

los comandantes, los capitanes de la SS, cualquier funcionario civil.

Cuando se libera el campo de concentración de Mauthausen...

hay una oficina, un cártel, donde se recibían denuncias,

así que... hubo denuncias...

una denuncia en contra de Domingo Félez,

otra en contra de Indalecio González,

Laureano Navas, Moisés Fernández y Joaquín Espinosa.

Cuando se analizan las penas de los alemanes,

de los nazis, de los que eran miembros de la SS, de la Gestapo...

y las comparas con las penas que recibieron los españoles,

fueron mucho más severos con los españoles.

A mí nadie me interrogó jamás.

El único que me interrogó, en el campito ese que estuvimos,

fue un hombre de la policía norteamericana, pero él era belga,

no era norteamericano, era belga, y me dijo unas palabras.

Después que me habló, hablamos un rato y tal, él me dijo: "mira...

si te interrogan norteamericanos...

nunca digas que tú leías El Socialista...

tú di que eres demócrata o republicano".

Se le acusa, finalmente, está dos años preso.

En 1947, se le acusa de haber marcado prisioneros...

para ser llevados a la cámara de gas.

No pude aguantar, me reí, y el comandante estaba molesto

y le preguntó al intérprete que por qué yo me reía así...

el intérprete me pregunta y le dije: "mire, dígale al comandante,

que me río así porque todo lo que me acaba de decir es mentira...

yo en enero del 45, no estaba en Mauthausen,

ni en febrero tampoco, ni en marzo tampoco,

yo estaba a 180 kilómetros de Mauthausen,

cómo yo voy a pintar a nadie para la cámara de gas, si no estoy ahí".

Hay otra acusación, hay otra persona que lo acusa...

otro testigo, de que él daba golpes a los prisioneros.

Yo le dije al tribunal:

"sí es cierto, yo le pegué a ese polaco, pero ¿por qué?",

yo expliqué por qué,

ese polaco me dijo a mí "mierda española",

en alemán, "spanische sheie".

Yo estaba preocupado por él,

porque ese día iban para la enfermería cuatro,

tres estuvieron presentes, cumplieron con su deber,

y a las seis y media o las siete de la noche

ya estaban todos afeitados para ir para la enfermería,

pero él no aparecía.

Yo lo busqué tres veces en la A, nada,

tres veces en la B, nada, él no aparecía...

a las ocho y pico, cuando hay el peligro de que quitaran la luz,

él viene, muy gracioso, buscándome para afeitarse,

entonces yo lo regañé y le dije que fuera rápido...

para el "vassraung", para la zona del agua,

entonces dijo: "spanische sheie", entonces yo le di la bofetada.

Finalmente, a Domingo Félez, lo condenan a dos años en prisión.

La Corte de Dachau,

que era una corte exclusivamente de militares estadounidenses,

pero ya había estado dos años en prisión, esperando por el juicio.

Un año más tarde...

cuando ya Domingo Félez consigue estar en Venezuela,

el departamento de Revisión de Juicios...

estudió otra vez su caso,

y concluye que no hubo pruebas para condenarlo.

Claro que me absolvieron, no había nada contra mí.

Yo demostré, milímetro a milímetro, que yo no estaba en Mauthausen,

que esa cámara de gas, para mí, no existía... para mí.

Ellos eran culpables

por el hecho de haber tenido un puesto en el campo de concentración.

No discutieron, no diferenciaron el hecho de que un prisionero...

la carga penal de un prisionero era igual a la carga penal de un SS,

no hubo una diferencia.

El día sábado... nos llevan para Landsberg.

A la mañana siguiente...

día domingo, me llamaron a las siete de la mañana,

me abrieron la puerta y me dijeron: "usted está libre".

Estando conversando me dice: "dame tu mano que te la voy a leer",

yo no he creído nunca en brujerías,

"no, dámela que la voy a leer", se la di.

Me leyó la mano y me dijo:

"tienes un futuro brillante,

vas a tener un viaje largo,

hay una morena muy bonita que te está esperando",

me dijo el alemán, yo lo que hice fue reírme,

porque yo no creía en esas brujerías.

Domingo Félez es un hombre impresionante,

es de una fortaleza... particular,

porque después de haber padecido tantas penurias...

de haberse salvado,

en tantas ocasiones estuvo al punto de la muerte...

a los 42 años decide unirse al movimiento guerrillero en Venezuela,

que no era fácil,

porque significaba subir a una montaña selvática,

con culebras, insectos, no había comida, no había agua, mucho calor,

te estaban buscando los militares...

otra vez volver... era un sacrificio y, sin embargo, él lo asumió...

y... otra vez, fue prisionero de la policía política en Venezuela.

Yo no decidí nada... no decidí nada.

Yo, en esos tiempos,

tenía necesidad de hacerme una operación aquí,

me había nacido una cosa así,

gruesa como este dedo, como un cacho aquí,

que se me enredaba mucho en las ramas de las matas en la selva,

y me aporreaba...

y la dentadura, que la tenía muy mala.

Entonces, el jefe, el comandante Tomás,

me llamó, habló conmigo y me dijo:

"Pepe, te vas a ir para Caracas",

le dije: "¿por qué, qué pasa?",

"tu esposa, con dos amigas, están esperándote en Maturín".

Sale de El Porteñazo, que fue la rebelión más importante

en contra del gobierno del presidente Rómulo Betancourt,

y hubo cientos de muertos.

Sale con vida... se esconde en Caracas, en Conchas...

y lo vuelven a llamar:

"vente, Domingo, que te necesitamos porque tú conoces...

por tu experiencia de guerra te necesitamos",

y él accede otra vez ir a la guerrilla...

hasta que, por fin...

su esposa... y sus hijos lo necesitaban,

y él se da cuenta y baja de la montaña.

Es de una fortaleza física,

fortaleza mental, fortaleza espiritual...

La sociología, la historia, la pedagogía, la filología,

múltiples disciplinas han tenido como objeto de investigación

el campo de la lectura.

Ha sido pensada, analizada y parametrizada

por diferentes agentes sociales, editoriales, bibliotecas, blogs,

sociedades de gestión de derechos, etc.

El grupo de la UNED de Antropología Urbana,

junto a otros colaboradores,

ha realizado una investigación cultural,

una mirada etnográfica que atiende a los pequeños detalles

en las diferentes maneras de leer, que ha quedado plasmada en el libro

"¿Cómo leemos en la sociedad digital?".

La lectura no es únicamente un desciframiento racional,

reductible al valor informativo para el sujeto,

sino que es corporal,

pues la persona que lee, lee con todo su cuerpo,

es afectiva, pues moviliza la imaginación y la emoción,

es activa, pues el sujeto interpreta,

es abierta, es social, es holística.

En la investigación que el grupo Cultura Urbana de la UNED,

junto con otros colegas de la Universidad de Valencia,

de la Universidad de Sevilla,

y financiados por la Fundación Telefónica,

hemos llevado a cabo...

una investigación sobre maneras de leer y sus transformaciones,

las transformaciones de la lectura en el siglo XXI.

Nos hemos fijado mucho, no sólo en los nuevos soportes de lectura

que, obviamente, están transformando,

a través del impacto del mundo digital,

no sólo los contenidos lectores, sino también los modos de leer

y, también, cambiar la pregunta sobre el qué leemos

y dirigirla, más bien, hacia el cómo leemos, quiénes leemos,

porque la lectura para un antropólogo es, ante todo,

una práctica que constituye a los sujetos que la hacen.

Nuestra manera de ser quienes somos

tiene que ver con las formas de leer que tenemos,

con cómo ponemos el cuerpo, con el gesto lector,

con los momentos de lectura, con las ocasiones de la lectura,

con si la lectura se comparte o no, y con una gran pregunta que es...

¿cómo entra el hecho de leer en el sistema de nuestras prácticas?,

¿cómo se relaciona, por así decirlo, con la vida cotidiana que tenemos?

Esa es la gran pregunta

que las antropologías o las etnografías de la lectura,

que queremos impulsar, se está haciendo.

La lectoescritura conforma al sujeto moderno,

una práctica cotidiana ligada a las formas de conciencia.

La lectura no es sólo una operación abstracta,

los gestos, los espacios, las costumbres de la práctica lectora,

cobran relevancia en este estudio.

Rastreando las diferentes imágenes sobre la lectura,

analizando los cambios en las representaciones iconográficas

de la situación y actitud lectora en el hogar,

podemos dibujar los diferentes procesos de transformación

de los interiores domésticos como la informalización,

la individualización y el desabigarramiento.

Una de las cuestiones más interesantes,

a la hora de estudiar la lectura, es la transformación...

de las representaciones de las lecturas de interior.

Esto de lecturas de interior es una expresión que tomamos de...

uno de los más importantes historiadores de la lectura

en España, de Jean-François Botrel, que se refiere, básicamente,

a situaciones de lectura en el espacio doméstico.

Uno de los aspectos más interesantes en la transformación

de la representación de la práctica lectora

es la informalización de ésta.

Baste pensar en el tipo de postura

en el que el lector había sido representado

durante todo el siglo XVIII y el siglo XIX,

e incluso en las primeras décadas del siglo XX.

Un lector rígidamente disciplinado

en el tipo de lectura que podríamos encontrar en un escritorio,

que viene, por supuesto, a su vez,

del tipo de disciplina física de la escuela y de la biblioteca.

Por el contrario, encontramos, ya a mediados de los años 80,

una representación de los lectores, tanto masculinos como femeninos,

particularmente informal.

Esto atañe, no sólo a la postura del lector o la lectora,

que aparecen lánguidamente representados

en un sofá o en un sillón mullido,

sino también a todo el entorno lector,

las pantuflas, el tipo de iluminación...

esto, a su vez, remite a una idea que...

durante todo el siglo XVIII y XIX fue particularmente rechazada,

que es la idea de la lectura como un placer compuesto en el que,

no sólo juega un papel fundamental el contenido que uno está leyendo

y el tipo de evocación y placer que puede estar suscitando,

sino también un conjunto de placeres periféricos que confluyen,

tales como la propia comodidad de un sofá mullido

o el propio calor de hogar,

así como esa luz afelpada del flexo que, por primera vez, nos acompaña,

habiendo sido ya abandonadas,

como anuncian las propias revistas de decoración,

las luminarias de techo.

Nosotros, evidentemente, como lectores contemporáneos,

pensamos la lectura como una práctica silenciosa,

ensimismada y, sobre todo, solitaria.

De hecho, muchos tenemos que escondernos

en algún rincón de la casa para que nos dejen leer.

Por el contrario en el caso, por ejemplo,

de casas como esta, del siglo XIX,

existían muchas prácticas lectoras colectivas.

Esas lecturas colectivas, en voz alta, irán desapareciendo,

como así su representación, tanto en la pintura como en la fotografía,

y, de hecho, en las fuentes que nosotros hemos consultado

de los años 60 en adelante, todas las lecturas que vemos representadas,

son lecturas solitarias y silenciosas,

absolutamente individuales.

Al atender a lo que hemos llamado "el entorno lector",

una de las características fundamentales de la transformación

de ese entorno es el desabigarramiento.

Esto, que afecta a todos los espacios de la casa,

es muy pronunciado en el caso de los espacios dedicados a la lectura.

Eso tiene que ver también, evidentemente,

con la desaparición de muchos de los muebles de almacenaje

que estaban destinados a los soportes en papel.

El caso, evidentemente, más representativo importante,

bibliotecas como esta que podría llegar a albergar miles de volúmenes.

En el análisis de estas representaciones

de los lectores y las lecturas, es imposible no prestar atención

a diferentes variables de género y época

entre la lectura ocupada o debida

y la lectura desocupada o por placer.

A la hora de pensar

las representaciones de la práctica lectora

es importante atender a la distinción

entre la lectura ocupada u obligada y la lectura desocupada o por placer.

La lectura ocupada es, precisamente, la lectura que ha protagonizado

las primeras representaciones de la práctica lectora

con las que contamos en la historia de la pintura.

En el caso de las fuentes que nosotros hemos consultado,

que son revistas de decoración,

mantendrán una representación de lectura estrictamente masculina,

hasta más o menos los años 70, de hecho, no contamos...

con representaciones de lectura ocupada femenina,

en revistas de decoración,

hasta mediados de los años 80 en que, por fin, encontraremos mujeres...

en una actividad de lectura que sea esforzada,

la podríamos llamar intelectual.

En el caso de la lectura desocupada o lectura por placer,

la clave del género, en función de la época a la que atendamos,

también es fundamental.

Así, por ejemplo, en el caso de la revista El Mueble,

durante los últimos años 60 y primeros años 70,

encontraremos una representación de la lectura ociosa masculina

que apela al imaginario del "ocium literatum", del literato ocioso.

Es decir, aunque se trate de una lectura

no relacionada con el trabajo o el deber,

no deja de ser una lectura particularmente comprometida

con un cierto capital intelectual.

En el caso, en cambio, de la lectura femenina,

esa lectura grata, está más bien relacionada

con el picoteo, con el ojeo, es decir, con una lectura que...

lejos de atender a los criterios del canon lector

de la lectura de principio a fin y de una lectura ensimismada,

más bien es representada como una lectura voluptuosa,

una lectura entretenida y, sobre todo, particularmente distraída,

entre otras cosas porque el tipo de representación de la lectora,

atiende más bien a una lectura entre horas, entre labores,

que no corresponde, por así decir,

a la lectura ininterrumpida que el varón exigía,

tanto en el despacho como en su alcoba.

Saliendo de la esfera del hogar,

son infinitos los escenarios que cobijan la práctica lectora.

Presentado como un ensayo visual a través de fotografías en la calle,

en el metro, en parques o avenidas,

esta etnografía pone también la mirada

en todo aquello que envuelve al lector de hoy,

aquello que rodea y vertebra el tiempo de la lectura.

En materia de práctica, la forma importa.

Nos preguntábamos qué puede una fotografía

aportar a un estudio sobre lectores.

Muchas veces lo que aporta es, precisamente, mostrar...

el cortocircuito entre el tiempo del lector,

el contexto en el que está leyendo y el tiempo de la lectura,

es estar como siempre en otra parte, como siempre en fuga, evadido.

Lo que tienen las fotografías que hemos hecho en la investigación

es, precisamente, fugas,

lectores abstraídos en diferentes contextos de la ciudad de Madrid,

que es donde hemos ido realizando todas las fotografías.

Lo interesante de la fotografía, en este sentido,

es como cuando los fotógrafos captan a dos amantes,

que están en mitad de una ciudad, en mitad de un contexto,

el contexto es lo que menos importa,

porque parece que desaparecen en ese beso,

pues algo parecido ocurre con los lectores.

Cuando un lector está leyendo a Paul Auster en el metro,

de repente está en aquel Palacio de la Luna, imaginándose a sí mismo,

pero cuando lo fotografías en realidad te das cuenta

que ese lector está rodeado de una muchedumbre de gente con prisa

o haciendo otra serie de cosas.

Con este ensayo queríamos reconectar el sentido del lector contemporáneo

mostrando el tiempo de la lectura, que es estar siempre en otra parte,

y el tiempo del lector, que es el aquí y ahora, el contexto.

El escenario donde se encuadra la lectura

sufre también transformaciones aceleradas

por las formas de consumo y las prácticas culturales.

Esto está sucediendo con las bibliotecas.

La institución canónica, donde encontrar todo conocimiento,

está dejando de ser un espacio sagrado donde reina el silencio.

Almacenar, archivar, organizar

y salvaguardar toda memoria de la cultura,

consultar, leer e investigar,

las bibliotecas desean ampliar estas funciones

y se plantean como espacios de encuentro.

La biblioteca es la institución cultural más visitada en España,

frecuentada por más del 30% de la población.

Quieren llegar a ser un facilitador de encuentros,

de entrecruzamiento de nuevos materiales para la lectura,

nuevas temáticas y nuevas personas.

Las bibliotecas públicas han sufrido una transformación,

en los últimos 30 años, totalmente radical.

Es decir, del espacio sacrosanto en torno al libro

que había hasta hace unos años

y que todo giraba en torno a ese libro, la lectura...

y era el sancta sanctorum, el sitio donde se almacenan libros.

Las bibliotecas se han transformado totalmente,

los usuarios y usuarias se han convertido en actores...

en actores de la biblioteca y han tomado cada vez más protagonismo.

El libro sigue teniendo un peso fundamental en las bibliotecas,

pero otra serie de actuaciones, otra serie de actividades,

otra serie de dinámicas son las que se han implantado en las bibliotecas.

Hay muchos usuarios de todo tipo, con todo tipo de perfiles,

gente que quiere escribir, gente que quiere leer,

gente que quiere escuchar un cuentacuentos.

Entonces, las bibliotecas han diversificado toda esa acción

y han convertido al usuario o usuaria

en el protagonista de la biblioteca, más que el libro.

Ha sido una transformación muy lenta,

ha ido de la mano de las redes sociales,

de los cambios políticos, económicos y culturales que ha sufrido el país,

y es algo que se está dando en todo el mundo,

es algo común a todo el mundo.

Es decir, esa biblioteca de los años 80,

que era un sitio pequeñito con una colección de 15 mil libros,

se ha convertido en una gran biblioteca de 2.000²,

con salas polivalentes, con un calendario de actividades infinito,

con la implicación tanto del personal de las bibliotecas

como de los usuarios, y donde se puede hacer casi cualquier cosa.

Ahora estamos en un momento de "impasse"

en el que la función social

está imperando por encima de la función de conservación del libro,

de conservación de la cultura.

Entonces, no sabemos que nos depara el futuro,

pero sí que sabemos que la gente de bibliotecas,

el personal bibliotecario es un personal adaptativo,

es decir, se van adaptando a lo que se va pidiendo.

Se están conformando nuevas estrategias en torno

a la posibilidad de escribir, de editar,

de distribuir, de darse a conocer.

Autores colectivos, autoedición,

textos collage conformados por fragmentos de otros textos,

el circuito productivo está envuelto en un proceso de constante cambio.

Con el objetivo de fomentar la lectura,

de generar redes, de proyectar cosas juntos,

existen diferentes estrategias

seguidas por pequeñas distribuidoras y editoriales

que se estructuran en torno a momentos clave de encuentro,

como ferias, festivales, foros o congresos.

Si hay una figura dominante

en el canon cultural que hemos recibido del siglo XX,

esta era la del autor, la figura del autor, que era incuestionable.

No era posible imaginar la producción cultural

si no era con un nombre y con un gran nombre que firmara las cosas.

Si hay algo que ha transformado radicalmente la cultura de la red

y las nuevas maneras de escribir y de leer es, justamente,

la posibilidad de pensar en una autoría colectiva,

en formas colaborativas de producción

como es el caso de Wikipedia,

como ha sido el caso de muchas plataformas y de muchos protocolos

que se han ido desarrollado a través de licencias de software libre

y a través de figuras de producción

que no necesariamente llevan una firma única,

sino que permiten aparecer la coautoría compartida

a veces de manera incluso anónima.

El circuito del libro también está sufriendo una transformación brutal

que está en consonancia con el mundo digital, también,

y con el ritmo de la producción en general.

Este ritmo tan brutal de edición y de producción literaria

es mucho mejor absorbido y mejor llevado por las grandes editoriales

y los grandes grupos de edición y de la industria

que pueden asumir todos esos costes, todo ese volumen de publicación,

que por los pequeños proyectos de editoriales y librerías

que sacan proyectos chiquititos, que tienen otro perfil,

quizás más cuidado, más delicado, pero que ante ese ritmo infernal...

es muy complicado que puedan sobrevivir.

Entonces, esta reorganización de su trabajo pasa, fundamentalmente,

por un trabajo en red y en colaboración.

Una de estas iniciativas que he encontrado muy interesante es...

el grupo de gente que promueve un festival

que se llama "¡Hostia un libro!,

en el que, en principio, mezclan lucha libre y literatura.

El grupo de gente que lo hace quiere reivindicar, sobre todo,

la falta de complejos en mezclar una cosa con la otra,

la posibilidad de que te guste la lucha libre

con la lectura de cualquier manera, con la música electrónica,

con danzas de espadas laser y cualquier cosa que quieras mezclar,

y que te guste y que quieras compartir y disfrutar.

Ese es el espíritu de esta feria tan surrealista y tan atípica.

La extensión de Internet en los hogares,

con la multiplicación y popularización de los dispositivos

utilizados para la lectoescritura,

desde el ordenador personal hasta el teléfono móvil,

abrió con fuerza el debate sobre la desaparición del libro en papel.

La presencia física del libro

hace que gravite en su entorno una atmósfera mágica,

el libro material que nos acompaña desde hace siglos

compuesto por páginas, tapa, tipología de letras etc.,

se relaciona con cada sujeto lector de una forma particular.

Nos hemos metido en casas de personas de Ciudad Real,

les hemos pedido que nos enseñen sus bibliotecas

y que nos cuenten la historia de esos libros

y la historia de ellos como lectores,

y nos hemos encontrado con cosas maravillosas,

con un pastor que tenía un libro que era como una calculadora,

un pastor que parte de la poca pensión que tiene

la destina a comprar libros

en una librería que se ha hecho él a mano, en una estantería,

y que esconde el dinero para que su mujer...

no vea que se gasta el dinero en libros,

porque un pastor, en principio, no debería de hacer eso.

-¿De qué trata este libro?

-Este es de uno que se va a una isla

y se encuentra allí unas pocas mujeres... y anda allí con ellas y...

y luego, al final, te desilusiona,

porque dice "todo esto es una novela".

Lejos de desaparecer, hoy los libros reviven y hasta proliferan,

aunque toman distancia respecto al canon culto

heredado de tiempos pasados.

La multiplicación de lo que es posible leer y cómo leerlo,

viene de la mano de los cambios culturales,

que complica la existencia del canon.

Un canon no solamente es una selección de textos

considerados modélicos o considerados "sagrados",

o considerados de referencia cultural para todos,

un canon es también, de alguna forma,

un patrón de medida de la excelencia cultural.

Y lo cierto es que si a lo largo del siglo XX

la escuela generalizó un cierto canon literario,

científico, filosófico...

el propio siglo XX se ha encargado de irlo desdibujando.

Por ejemplo, podemos pensar en cómo la cultura popular,

el impacto de los medios de comunicación,

la cultura del espectáculo y del ocio han ido...

diversificando nuestras prácticas

y han ido introduciendo cosas como la gastronomía,

o como la literatura de viajes,

o como el culturismo y la cultura deportiva como...

partes legitimas del canon cultural.

Lo que es la lectura canónica,

ahora yo creo que se ha quedado solamente

en una parte muy chiquitita de la lectura.

Ahora hay un gran número de personas y se lee mucho más,

sobre todo la gente joven,

con una lectura que está vinculada al ocio, por ejemplo,

no tanto a la escuela como al ocio.

La lectura... sobre todo es un derecho,

es el derecho a la cultura y el derecho al acceso a la información

y a tener herramientas para poder llevar una vida digna

y tener el conocimiento necesario para poder vivir mejor,

es un derecho de la ciudadanía,

pero también requiere ciertas obligaciones

como cualquier otro derecho.

Entre esas obligaciones, ahí está la escuela,

el papel que tiene la escuela de enseñanza

y de garantizar el aprendizaje en nuestra sociedad.

Entonces, ahí la lectura podría resultar una obligación,

bueno, pero es para adquirir un derecho,

es una relación que está constantemente mezclada...

o la lectura profesional que tenemos que hacer todos nosotros

para poder continuar con nuestra profesión

y llevar nuestras tareas diarias.

Yo creo que un gran derecho requiere una gran responsabilidad

y así se tiene que entender la práctica.

En esta época de tanta hibridación,

los lectores que nos encontramos son híbridos,

están a la lectura canónica, o deberían estar,

y ahí está y es muy importante,

y a toda esa otra variedad de lecturas

que se puede realizar ahora y que la tecnología nos facilita.

Lo que parece estar mutando es la legitimidad misma del hecho de leer,

su posición crecientemente desdibujada

dentro de un repertorio amplio de prácticas cotidianas.

La lectura está marcada

por una relación indisociable con la escritura, la interactividad,

la sociabilidad, la adopción constante de nuevos dispositivos,

la fragmentación de tiempos

y la multiplicación de ocasiones y motivos de lectura.

Los cambios en nuestra manera de leer

son reveladores de otros cambios más generales

en el régimen cultural contemporáneo.

Uno de los cambios más radicales que introduce las nuevas tecnologías,

las tecnologías digitales, es la interactividad,

y eso impacta directamente sobre la textualidad y sobre la lectura.

¿Por qué?, pues porque la lectura ha dejado de ser sólo lectura,

en todo caso es siempre lectura y escritura,

es una nueva cultura de "red & raider", dicen los ingleses.

Una de las quejas de los lectores contemporáneos

y, en particular, de la gente de cultura,

es la fragmentación de la lectura,

la sensación de decir

"cuánto tiempo hace que no he podido leer un libro de cabo a rabo,

o sea, por qué estoy leyendo a trozos, a fragmentos...",

incluso cuando se pregunta a los estudiantes,

muchos de ellos nunca han leído un texto completo...

de antropología o de sociología... de Marx o de Weber, han leído...

partes de cosas que... o bien están en la red,

o bien aparecen ya en textos compilados,

pero digamos que esa experiencia integrada de la lectura continuada...

tiende a perderse hoy día.

Eso es algo reclamado por muchos de los lectores contemporáneos,

aunque no necesariamente es así,

hay gente que es capaz de conservar sus momentos de lectura.

En nuestra investigación, lo que resulta muy claro es que...

no solamente es fragmentada la lectura como tal, como práctica,

sino, sobre todo, nuestros tiempos son los que han reventado,

se han fragmentado.

Vivimos una época de gran aceleración, de mucha movilidad

y de fragmentación de tiempos y de exigencias diversas,

de modo que lo que hacemos es leer cuando podemos.

El panorama de la lectura está cambiando y lo hace rápidamente.

Las maneras de leer,

constituidas por la reproducción de prácticas heredadas

cambian en un continuo proceso

de invención y producción de nuevos modos y esquemas,

creando maneras propias de lectura y específicas de cada sujeto.

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UNED - 08/02/19

08 feb 2019

Domingo Félez. Veterano de tres guerras. Maneras de leer. Más allá del canon.

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