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Para todos los públicos Un paÍs para comérselo - La Rioja: El reino de las pequeñas cosas - Ver ahora"
Transcripción completa

¿Vais para Logroño?

(NARRA) En La Rioja es fácil comprender

porqué la felicidad es una virtud.

Será por eso que mi viaje ha empezado con un imprevisto,

compensado por la aparición de unos ángeles de la guarda a dos ruedas,

que me van a mostrar una Rioja llena de sorpresas

repartidas por todo su territorio.

Eso sí, son muy pequeñas,

porque de eso se compone la felicidad: de pequeñas cosas.

Y La Rioja es su reino.

Una nuez, una uva, una alubia, un champiñón.

Detrás de todos estos productos

hay un cómo, una persona en definitiva.

Y esa es la clave de la auténtica felicidad,

que se desborda por toda La Rioja.

La felicidad no reside en las cosas, está en nosotros.

Y se suele colar por una puerta que no sabíamos que estaba abierta.

(GRITA) ¡Aresta, una ronda! ¡La de siempre!

¿Y aquí qué se toma? ¡Y una de champis!

¿Se toman los champis?

El mejor de La Rioja. ¡Ya te digo!

¿Por qué se llama "La Senda de los Elefantes"?

Porque todos vienen muy bien, con los pies derechitos,

y salen con unas trompas que no veas.

(NARRA) Gracias a una providencial avería,

hoy podré disfrutar de algunos pinchos

por la famosa calle Laurel de Logroño.

Nos esperan sesenta y ocho bares a lo largo de sólo 200 metros.

(GRITA) ¡Una rondita para todos y una de...!

¡Por La Rioja!

(MÚSICA ROCK & ROLL)

(NARRA) Champis, sepia, el famoso Tío Agus.

Después de varios pinchos, otros tantos Riojas y mucha risa,

nos vamos a dormir hasta el día siguiente

para empezar, esta vez sí, el viaje por La Rioja.

De camino a Pedroso, mis amigos moteros me hablan de Isidro,

un prodigio de la naturaleza que con más de ochenta años,

ha hecho muchas cosas en su vida.

Pero lo que no quiere dejar de hacer

es cuidar y recoger de los nogales

la nuez que ha hecho famosa a esta localidad riojana,

y seguir pregonando su frase:

"En la vida haces o no haces".

(HABLA) ¡Madre mía! Menuda maquinaria, ¿eh?

¡Vámonos! Venga.

(NARRA) Yo soy Isidro Viniegra y ahora me dedico a la buena vida.

Estoy jubilado.

Pero arreglar los nogales

es lo que tenemos aquí, como enredo.

Lo bueno es que no te preocupa si hay que madrugar

ni estar obligado a un trabajo.

Haces tu vida ordinaria

y vas a donde te da la gana. Eso es lo normal.

He llegado al punto de lo que me gustaba:

estar mucho tiempo en el pueblo y con mis nogales y la huerta,

que es lo que disfruto.

Mi plato preferido es el confit de pato al horno

con unas patatas panaderas, que es extraordinario,

en su propia grasa.

¿Tú desde niño ya vareabas? Sí.

Ya con mis padres lo hacía.

Luego, al emigrar...

Pero todos los años veníamos a hacer la labor.

¿Estos son palos de avellano? Sí.

¿Porque son los más altos?

Ahora, a tirar. Venga, enséñame cómo se varea.

A ver, mira. (GOLPEA) Tú dale ahí.

O sea, un golpe frío. Sí, nada.

(GOLPES DE RAMAS)

Ahí. Ahí a caído una.

Ahí, Ana. Lo estás haciendo formidable.

¿Por qué la nuez de Pedroso es tan buena?

Porque es un lugar donde el nogal nace por su pie.

Naturalmente. Cae una nuez en esas piedras,

y el año que viene hay un nogal sin haberlo sembrado.

¿Por la tierra? Sí.

Por la calidad de la tierra.

Ves que aquí hay barro, pero no te manchas los zapatos.

No. No, no.

Por eso es.

Una tierra rojiza, ¿eh? Exactamente.

Y es extraordinaria por eso.

Los nogales necesitan climas más bien cálidos,

porque en cuanto hiela va mal para la nuez.

Un poco cálido y frescura de noche.

Así. Directamente aquí.

Esta es la que mancha.

¿Esta es la que mancha? (RÍE) Sí.

Y además es una mancha que no se va.

Que penetra en la piel.

Recogemos estas y nos la llevamos a secar.

Y ahí se tienen, si está el tiempo bueno,

diez o quince días Y si no...

¿Y si llueve esos días? Las tengo tapadas.

Están a cubierto. Ah, vale.

Pero si se secan al sol, mejor. Mejor.

Pues venga, vamos.

Una buena nuez, que pese,

que no suene a hueco. Que no suene.

Y cuando hagas así, que no suene a hueca.

Ya.

Entonces, ésta es la autóctona. Sí.

Pequeña pero contundente y sabrosa. Contundente.

Es buena para el colesterol. Ajá.

Yo tenía colesterol y a fuerza de comer nueces...

Ya no... Desapareció.

Me dijo el médico: "No tomes ni una pastilla más".

Y adiós. La nuez te quita el colesterol.

Sí. Hay que comer muchas nueces diarias.

¿De dónde es este queso? De cabra.

Queso de Los Cameros, en Haro. De Los Cameros.

Mmm. Huele que alimenta.

Madre mía.

Ahora voy a probar, porque dicen que la nuez con queso sabe a beso.

¡Hombre, claro! Pues habrá que probarlo.

Para cocinar, esto.

Esto es un condimento...

único.

¿El paté de qué es?

Te explico. Esto lleva un hígado de oca,

que es finísimo. Buenísimo.

Lleva una panceta de cerdo.

Buenísimo. Y luego, las nueces.

Se nota el trocito de nuez.

Se nota, ¿eh?. Claro.

La nuez da un sabor muy peculiar.

Y como nosotros las tenemos, ponemos abundante.

La nuez tiene fama de ser muy nutritiva y sabrosa.

A parte de sabrosa, nutritiva.

Tal y como me cuenta un médico,

diez nueces equivalen a un filete de ternera de cien gramos.

Así estás tú de sano.

¡Hombre! (RÍE)

Con esa cara y esa alegría. (RIENDO) ¡Sí!

(NARRA) El regalo de la felicidad

pertenece a quienes lo sacan de su envoltorio.

Por eso los agricultores de Calahorra

esperan a que los primeros fríos suban por el valle del Ebro,

para recoger el regalo que les ha dejado su duro trabajo en la huerta:

la coliflor.

(HABLA) Esta se ve que es una tierra fértil, ¿no?

Los agricultores aquí no somos ni mejores ni peores,

sino que las condiciones climáticas y el suelo nos benefician.

Sobre todo para la coliflor, porque hace más consistencia.

Es más duro el suelo,

y a la coliflor le potencia el sabor y le da dureza.

Debe ser una de las huertas más importantes de España.

Sí, porque aquí aún seguimos, aunque cada vez quedamos menos,

pero seguimos haciéndolo como se hacía siempre.

Aún seguimos echando estiércol, muy importante para las verduras,

sobre todo porque les da un toque de ternura.

Es diferente.

¿De ternura? Sí, sí.

El estiércol produce... Le da otro toque.

Qué aparatosa es la planta de la coliflor.

Sí, es muy grande la planta.

Y está protegida por esas hojas que parecen impermeables.

Son muy fuertes. Sí, son unas hojas fuertes y cerosas.

Supongo que es para que el agua resbale hacia el suelo,

y penetre en la raíz.

Se pueden hacer muchas cosas.

Los cocineros, ya sabes, se inventan cuarenta cosas.

Soy Ventura Martínez y soy cocinero.

Los riojanos somos orgullosos, trabajadores, luchadores,

y sobre todo amantes de nuestra tierra

que al final, es la que nos da de comer.

Mi plato preferido, los huevos fritos.

Yo creo que como el de casi todos los cocineros.

¿Qué es lo típico en La Rioja? El mus.

Pero ¿qué os gusta del juego?

Jugar a los cabritos, no el dinero. Claro, comida.

Claro, os jugáis la comida.

Si juegas dinero, dejas de tener amistades.

¿De cuántas formas has comido coliflor?

Vamos a ver,

he comido la coliflor...

Normalmente hervida o hecha con la bechamel,

con un poquito de ajito y pimentón,

crema de coliflor.

Pues todo eso lo vamos a mezclar en una copa.

¡Qué bueno! Muy sencillito.

¿Sabes cómo llamamos a la coliflor en Calahorra?

¿Cómo? Pella.

¿Pella? Es el nombre típico de aquí.

Vamos a hacer una especie de ensalada con mermelada de tomate.

Primero, rallamos.

¿Ves? Qué bueno.

Y se queda como la sémola del cuscús.

Eso es.

Escaldamos en agua medio minuto.

Y tenemos algo de aceite con un poquito de pimentón y ajo.

Se saltea, y esto es lo que sale.

Cogemos un poco de verde,

para darle algo de frescura. Ajá.

Vamos a airear un poco esa crema que tú comes más densa.

Aquí la vamos a airear, expandir. Sí.

Eso se hace con el sifón. El sifón.

A mí el pimentón me encanta. Sí.

Pimentón, sagrado, de un buen pimiento.

Si no, no sale buen pimentón. Y esta tierra...

Estamos en zona de pimentón también.

Para mí el pimentón y la coliflor

van siempre uniditos de la mano.

Siempre.

Siempre. ¿Por qué?

¿El pimentón realza el sabor? Realza el sabor de la coliflor.

Además, la coliflor admite muchas cosas,

porque tiene un sabor muy potente.

Por eso puedes mezclarla con muchos ingredientes.

Y la parte final, siempre en crudo.

Yo quiero probar esto.

Se me hace la boca agua de hablar de todo lo que tenéis aquí.

Madre mía. Mmm...

¿Y tú?

Yo se lo voy a reservar a los agricultores,

para que vean que no solo hay que cocer la pella,

y que prueben algo diferente.

¡Teo (GRITA) ¡Teo!

¡Ven para acá!

Por favor.

Que tienes que probar la coliflor.

No sabéis cómo está la coliflor.

-Ahora la vamos a probar. Tienes que probarla.

Toma, anda. Toma, Javichu.

Fíjate lo que sale de tu tierra con estas manos.

-Es lo que hay. (VENTURA) Así se estropea una pella.

(TEO) Está muy buena. Es diferente.

(NARRA) Imaginen un rótulo en sus pantallas que ponga:

"Mientras tanto, en otro lugar de La Rioja...".

Ese otro lugar se llama Pipaona de Ocón.

Allí un cocinero, Blas,

sorprenderá a mis amigos moteros con un plato que,

de lo puro sencillo, los va a dejar sin habla.

Bienvenidos a Pipaona de Ocón.

Vais a degustar el famoso eco-lechón de Ocón.

Os presento a Paquito.

Son ecológicos certificados,

que se crían muy cerquita, a escasos dos kilómetros,

en el encinar de Ocón.

(NARRA) Imaginen otro rótulo, algo así como:

"Felices, tras una buena comida,

nuestros amigos prosiguen su camino por La Rioja.

(CANTA) Maní...

Manisero se va...

Ay, Caterita no te acuestes a dormir

sin comerte un cucurucho de maní.

(NARRA) Andrés es un alicantino de alma mediterránea,

afincado en la huerta de Calahorra.

Su frase preferida es: "La felicidad tiene alma gemela,

y por eso hay que compartirla en forma de helado".

(A ANDRÉS) ¡Un heladero!

Un heladero por las tierras de Calahorra.

-Andresito, cariño. -¿Qué tal estamos?

Muy bien. Te voy a dejar pasar.

(ANDRÉS) ¿Cómo lo llevamos? ¿Qué hacéis por aquí?.

Ana, Andrés.

Mucho gusto, Andrés. Encantado. (RÍE)

Te reconozco como a alguien muy cercano.

Mediterráneo. Gracias.

Hasta aquí llega la risa, ¿o qué?

(CANCIÓN "EL MANISERO")

Pues soy Andrés Francisco Sivent Lledó,

y mi oficio es...

mi trabajo es endulzar la vida.

(RÍE)

Yo creo que soy bastante normal.

Me gusta la naturaleza,

la sinceridad.

La vida hay que verla

como que estamos de paso.

Tenemos que llevarnos lo más positivo,

y lo más importante de ella

siempre suelen ser las cosas más pequeñitas.

¿Tú, que metes la huerta riojana en tus helados?

¿La metes ahí, concentrada?

Pues es una de las cosas que nos ha traído a Calahorra.

El buen producto. Eso es.

Tenemos la gran suerte de tener la ribera, posiblemente

con los mejores productos de España.

tanto en verduras, como en hortalizas y frutas.

Espera, voy sacando de mi carro la heladera

para fabricar estos ricos helados.

El botijo que no falte, para el agua. En el campo siempre tenemos.

¡Hombre!

El barquillo de toda la vida. El de toda la vida.

Y luego, aquí...

Fíjate qué peras. ¡Qué peras!

Fíjate qué peras de Rincón de Soto.

Son unas peras, vamos... Espectaculares.

Quizá de lo más espectacular y además muy nuestro,

es la harina de algarroba. Claro.

La harina de algarroba, que se ha usado siempre...

El chocolate de los pobres. Eso es.

Te he traído algarrobas.

Me he pasado mi infancia subiendo a algarrobos

y chupando la algarroba.

Mediante unos engranajes simples,

lo que hace es agitar la mezcla,

hasta que llega al punto de congelación y va rascando,

hasta que se hace una crema.

No es complicado, ¿eh?

Aquí tenemos hielo y vamos rellenando la heladera.

Es importante que esté bien machacado el hielo,

para que el punto de congelación suba.

Sí. Para conseguir ese punto alto,

de menos dieciocho, menos veinte,

lo que hacemos es agregar sal.

Muy importante. Sí.

¿Cuál es el helado más raro que has hecho?

Yo ya desde pequeño tenía esas inquietudes.

Estamos hablando de hace cuarenta años, y hacía helados.

Me apetecía hacer helado de paté de oca, de gambas.

¿Y tu madre que te decía? Que eso eran porquerías.

Que quién iba a comer un helado de gambas o paté de oca.

Qué buena. (RÍE)

No he podido resistirme.

Entonces, vamos a agregarle la leche.

A fuego lento, vamos a ir confitando esta mezcla.

Confitando la pera, el azúcar y la leche.

Vamos confitando y cuando llega a 85 grados...

Sí.

Está a punto de ebullición.

Cogemos y con dos pellizquitos... Sí.

Dos pellizquitos. Nada, nada.

Hablamos de muy poquita harina de algarroba.

Lo pasamos por el chino.

Ahí, ahí, ahí...

Y ahí sale todo el jugo de la pera. (CON GUSTO) Oh, oh, oh.

Huy, qué rico. ¡Mmm!

Ya está, ya lo tenemos.

Ya lo tenemos.

Con tu permiso, le iré dando para que se vaya haciendo.

Ya le doy yo un poquito. Venga.

¿Le das? Por favor.

¿Ya está?

Abrimos y vemos textura.

Se está deshaciendo un poquito el hielo.

Muy bien, eso indica que ya lo tenemos casi,

casi, casi controlado.

(GRITAN AMBOS) ¡Oh!

(GRITA) ¡Oh! ¡Es una crema!

Es una crema. Prepárate el barquillo.

¡Madre mía! (GRITANDO) ¡Oh!

¡Qué cosa más rica!

Estas son las cosas que parecen magia.

Helado. ¡Mmm!

Ay, por favor. Helado, en medio

de un campo de coliflores. ¿Qué te parece?

Vamos a llamarles, porque no pueden perdérselo.

¡Teo!

(GRITA MUCHO) ¡Al rico helado!

¡Teo! ¡Ventura!

¡Esto es una delicia!

Bueno, ¡cómo está el helado de pera!

¿Cómo sois los riojanos?

Teo.

Somos la hostia.

(RÍEN TODOS)

(NARRA) La Rioja guarda un catálogo de pequeñas cosas

en sus riojanismos.

Por la letra "m" aparece "moraga",

que significa "la matanza del cerdo".

Ritual importante del que nace uno de los productos

más famosos de esta provincia:

el chorizo ecológico de La Rioja.

Bueno, yo soy Luis,

me dedico a la carne de toda la vida.

Para hacer chorizo necesitamos ajo, pimentón y sal.

Y luego, paleta de cerdo, jamón,

los lardeos, la panceta,

y todos los magros del cerdo.

Y con eso, se pica,

se hace una mezcla con su pimentón,

con su sal y con su ajo

y se deja curar.

Yo vengo de familia chacinera

de mi abuela, incluso de su padre, mi bisabuelo.

Después, mi padre la mantuvo.

Vinieron mis hijas con la ilusión de trabajar en casa

y de luchar por el producto de su casa,

luchar por su producto familiar. Y seguimos y seguimos.

Luego llegará mi nieta y creo que seguiremos.

Esto es un chorizo de La Rioja.

(NARRA) Desde hace algo más de 400 años,

los danzadores de Anguianos desafían a la gravedad

en una suerte de colorido baile subidos a unos zancos.

Un espectáculo que ha hecho famosa a esta pequeña localidad.

En la letra "c" de riojanismos está la palabra "caparrón",

que define un tipo de alubia pinta que, como sus danzadores,

sólo se encuentra en Anguiano.

(NARRA) La alubia se siembra a finales de mayo

y recogida a finales de septiembre u octubre.

Una vez que están maduras,

se les cortan los hilos

y se hacen montones.

Se tienen unos días en montones para que pierdan savia.

Cuando están bien secas,

es entonces cuando viene la trilla.

(CANCIÓN) Caminito de La Rioja Se pasea el carretero,

buen zapato, buena media,

buena bolsa de dinero.

(NARRA) Para hacer estas alubias es fundamental

las alubias de Anguian, tocino, chorizo,

un poquito de cebolla,

un poquito de harina, un poco de pimentón,

y unos ajos.

Por la mañana, con este mismo agua, ponemos a cocer las alubias

con el tocino y las cebollas bien picaditas.

Y así, poco a poco, cuando empiece a cocer,

le añadimos un poco de agua fría para espantarlas.

Cuando las tengamos cocidas, no tenemos más que añadir la sal

y el chorizo.

Mientras tanto, preparamos un refrito

con la cebolla, una puntita de harina, el pimentón y los ajos.

Cuando esté, lo dejamos cocer unos cinco o diez minutos.

Y ya tenemos una delicia para comer.

(GRITA) ¡Chicos!

¡Que ya están las alubias!

(NARRA) Los habitantes de Anguiano mantienen sus tradiciones,

pero también miran hacia adelante.

gracias al impulso de nuevos agricultores

y la experiencia de los mayores.

El cultivo de esta alubia está recuperando

tierras antes abandonadas.

Un plato de alubias siempre es un buen momento

para unir a estas dos generaciones

y celebrar la recuperación de esta legumbre tan delicada.

La conexión entre Francia y La Rioja está presente

en algunos de sus productos.

Uno de ellos es el champiñón,

que se venera en La Rioja con gran devoción.

Fue un francés anónimo el que dejó las instrucciones

para un cultivo muy curioso

al que le viene bien la oscuridad, la humedad y un poco de estrés.

(HABLA) Madre mías, qué barbaridad.

Qué cantidad de champiñones.

Y qué olor a humedad.

Esto es lo que se llama bodega de champiñón.

Pradejón es el mayor productor de champiñones de España.

Sí, el que más produce de España.

Producimos el 60% de La Rioja y más del 50% de toda España.

De champiñón y de setas. Una barbaridad.

¿Y cómo se cultiva?

Para aprender a cultivarlo, debes saber antes qué es un champiñón.

¿Tú sabes qué es un champiñón? (PIENSA)

¿Tú dirías que es un animal o que es un vegetal?

Es un ser vivo. Es la parte de un ser vivo.

La parte de un ser vivo que está dentro de este paquete.

¿Y a qué grupo pertenece?

Pues no pertenece ni al mundo animal ni al vegetal.

Al mundo Fungi. Exacto.

Al mundo Fungi.

Es un mundo intermedio. Se alimentan como los animales,

pero se reproducen como los vegetales.

Es algo raro, como un alien,

y no sabemos definir si es un animal o un vegetal,

y por eso se creó un nuevo reino, que es el Fungi.

¿Eh? Sí.

Lo que te voy a explicar ahora es la diferencia

entre el champiñón y el hongo. Tú, cuando vas al campo

te encuentras setas, ¿no? Sí.

Y piensas que eso es el ser vivo que recolectas y comes.

Sí. Pues no es del todo así.

El verdadero ser vivo está debajo de la tierra.

Y he traído una placa de Petri donde podrás ver el hongo.

Placa de Petri. Sí. Eso de ahí es un hongo.

Es el ser vivo que da lugar al champiñón.

¿Se mezcla con el compuesto de la tierra?

Exacto. En Pradejón hacemos el compost

mezclando paja y gallinaza con agua.

Traspasamos una serie de fermentaciones y pasteurizaciones

e introducimos las semillas.

Son semillas de centeno invadidas por ese hongo.

Con este hongo. Sí. En cada paquete hay un ser vivo

que, con unas condiciones, nos acabará dando un champiñón,

que aún no te he dicho qué es.

El champiñón es el órgano reproductor del hongo que hay debajo de la tierra

que lo crea para lanzar esporas y generar nuevos hongos.

Y reproducirse. Exacto.

Vamos a coger uno.

Si yo cojo así... Giras poco a poco,

Y sacas el champiñón.

Prueba tú con este.

Muy bien. Ya eres champiñonera.

Madre mía, cómo huele de bien.

Huele a tierra.

Aquí lo que hacemos es portarnos muy mal con él.

Los metemos y durante 15-20 días

les damos unas buenas condiciones de calor, CO2, humedad

y cuando mejor están, les quitamos esas condiciones.

Ellos se asustan, se estresan y en ese momento,

su reacción ante ese estrés ante ese sentirse morir,

es sacar un órgano reproductor del que luego saldrán las esporas.

Esto lo podemos hacer tantas veces como queramos.

Pero aquí lo hacemos tres o cuatro veces,

porque cada nueva oleada que da el hongo

es de peor calidad y salen menos champiñones.

Los hongos, desde la antigüedad

han tenido un aspecto mágico, misterioso.

Porque tan pronto te podía salvar la vida,

como te podía matar o generar alucinaciones.

Es decir, te ayudaba a ver a los dioses.

En muchas culturas se usa de una forma visionaria.

Exacto.

¿Qué pasa, Félix?

-Hola, Félix. -Hola, ¿preparados?

(NARRA) El mejor vino no es necesariamente el más caro,

sino el que se comparte.

¿Es por eso que el vino en bota sabe mejor?

Mi abuelo, mi padre, tíos, primos todos teníamos la botería,

es lo que yo veía.

Me entró el gusanillo desde pequeño.

Yo salía del colegio y venía a la tienda con mis padres.

Aquí hacía los deberes, pero me entretenía más haciendo,

y así aprendí.

Me gusta mucho desde siempre y me sigue encantando.

Una mañana te dedicas a cortar, las mojas por la tarde, y recortas.

Al día siguiente por la mañana empiezas a zurcir, coser y tender.

Al día siguiente las atas.

Vas haciendo en cadena todos los días un poquito.

De esta forma hacemos unas veinte o treinta botas.

Pero eso de ocho horas aquí no existe.

Yo digo que la bota es hasta para hacer amigos.

Porque la gente va al fútbol,

a los toros, salen al campo y tal.

Tú llevas tu vino para almorzar o para comer en tu bota

y si viene alguien se la das, le ofreces,

bebe más gente, etc...

Me encantan, por ejemplo, las patitas de cordero.

Me encantan.

Los riojanos somos de puta madre.

¿Qué os parece?

Impecable, Félix.

¿Cuánto es, Félix?

Nada. Es un regalo para Ana.

-De tu parte se lo daremos. -Gracias.

(NARRA) De camino a Logroño,

mis compañeros me enseñan otro riojanismo: "golmajía",

que significa "dulce".

Reposteros como Juan Ángel se enfrentan al chocolate

como una materia de estudio,

en la que también se mezcla el vino de La Rioja.

Soy Juan Ángel Rodrigálvarez

y soy pastelero en Pastelería Viena

y también en Pastelerías El Obrador.

Mi pasión es el chocolate, si duda.

Porque creo que no hay una materia prima

que sea capaz de transformarse de tantas maneras y formas;

tomar en tantas temperaturas,

como en un buen chocolate o una buena cobertura.

Para mí, el chocolate es una forma de expresarme, de arte.

Arte efímero, sin duda.

Si no hubiera sido pastelero

me hubiera dedicado a las motos a nivel de competición.

¿Mi plato preferido?

Una buena torrija caramelizada con un heladito de café

y una salsa inglesa de vainilla.

Tú piensas que el vino y el chocolate,

que es algo que dicen que no casan,

tú que eres un cabezón riojano,

que el chocolate y el vino casan.

Yo creo que ya son suficientes años apoyando esa teoría

o esa idea de que el vino y el chocolate

pueden hacer un buen maridaje, yo prefiero llamarlo armonización,

¿Y qué has hecho? ¿Mezclar esos dos mundos?

Te presentaré tres vinos y los probaremos con tres coberturas.

¡Hala!

Mira, el primero de los juegos que haremos.

La cobertura es como el vino.

Hay que cuidarla desde la plantación, hacer una selección,

hay que cuidar una fermentación.

Luego hay que hacer un buen secado,

tostado excelente, una selección de gaba.

Al igual que el vino, es muy complicada toda su transformación.

Vamos a coger un trozo de cobertura,

lo metemos en la boca

y haremos que con la temperatura se funda.

El alcohol hace que los aromas del cacao

se vengan arriba e incluso genera aromas nuevos.

Pero qué cosa más deliciosa y más bonita.

Aquí tenemos.

Esto es casi una orfebrería de la pastelería.

Desde luego.

Esto es una combinación de esa cobertura que hemos tomado.

Hemos hecho dos cápsulas de bombón,

generando esa sensación de copa.

Tenemos una copa de bombón hecha con bombones.

Debajo tenemos un Anach, que es una crema de vino y chocolate,

y arriba tenemos el propio vino también con chocolate blanco.

Intentamos otra textura diferente.

¿Notas la evolución de vino...

cacao...?

Vuelve el vino.

El cacao, cuando va fundiendo,

porque funde un poco más tarde, va entrando de nuevo,

Qué sabroso, ¿eh?

Qué suave, ¿eh?. Es maravilloso.

¿Y todo esto?

He intentado plasmar lo que este vino nos hará sentir.

Esa sensación a tabaco, a especias.

Un poquito a vainilla, otra vez a frutos rojos.

Y ahora pegamos un salto y nos vamos a Madagascar.

Ostras. Nos vamos a África.

¿Te vienes? De La Rioja a Madagascar.

En Madagascar hay un latifundio enorme, una zona volcánica,

que le da un toque calcáreo a esta cobertura.

Lo vas a notar.

Y otra vez el mismo ritual.

Meterlo en la boca, masticarlo,

esperar a que funda,

y hacer ese ejercicio retronasal.

Mmm. Este me gusta mucho, porque es muy frutal.

Es más fundente que el anterior,

Da esa sensación de tostado.

Que regala. ¡Se regala!

(RÍE) Te estás riojanizando, que lo sepas.

Lo que no está mal.

No está mal, no.

Esto te va a molar.

¿Te gusta más la rosa o la violeta?

La rosa. La rosa.

¿Qué te parece? Me parece preciosos.

Una uva tempranilla de vendimia.

Y una frambuesa liofilizada.

¿Qué te parece? Precioso.

Yo me pongo otra, que me muero de envida.

A ver si te gusta más o menos.

Vamos allá.

Está delicioso.

¿Vamos con la siguiente? Vamos.

Son de vendimia tardía,

lo que da sensaciones acompotadas,

Por eso te he puesto esta fruta escarchada, membrillo

Esta es una cobertura muy particular, es de Perú.

Un bizcochito de almendra.

Un bomboncito.

Una salsita que hemos hecho con vino y polvo de oro.

Tiene esas puntitas...

porque encima vamos a colocar una grosellita.

(NARRA) Desde hace cuatro generaciones,

la familia Vivanco entiende que existe más historia

que geografía en una botella de vino.

por eso, decidieron embarcarse en una tarea titánica

y crearon un museo dedicado al vino

donde se explica, nada más y nada menos,

la historia de la Humanidad.

Soy Santiago Vivanco,

y soy el director de la fundación y museo del vino Vivanco".

El museo del vino surge de un sueño y de una pasión de la familia.

Llevamos casi cien años dedicados al vino.

Empezó mi bisabuelo,

pero realmente, la figura clave

y el espejo donde nos miramos es mi padre.

Mi padre, hace cuarenta años,

casi cincuenta, empezó a coleccionar,

y se enamoró del vino

y de todo lo que conlleva el vino.

El vino es mucho más que una bebida.

El vino es mucho más que una bebida.

El vino es global

y no pertenece a nadie, es de todos.

La diferencia están en la colección de arte, que es riquísima,

y de arqueología.

Hay piezas de Mesopotamia, Egipto, Grecia, Roma...

O la colección de arte con obras de Picasso,

de Sorolla, de Miró.

Para mí, el vino es mi familia,

es mi vida.

Quiero que sea mi futuro.

Es mi presente y quiero que sea mi fututo.

Es lo que le da sentido a la vida.

(NARRA) Detrás de los muros

del monasterio de San Millán de la Cogolla,

se escribieron las primeras palabras de español.

Pero los monjes de este lugar, patrimonio de la Humanidad,

también se dedicaron a trabajar con cultivos del Nuevo Mundo.

Como el pimiento, un producto que encontró su hogar

en algunos lugares de La Rioja.

Uno de ellos, fue Tricio.

(HABLA) A ver, enséñame esos pimientos.

Cómo pesan. Sí.

¿Cuántas veces florece?

Hay plantas que tienen el pimientos ya buenos, como este.

Conforme va coloreando,

coge todo lo que tiene que tomar de la planta,

y pasamos recogiendo.

No es labor de un día. Hay que pasar todos los días.

Es un mimo diario. Claro.

No es como otro cultivo, a base de mano de obra.

¿Por qué es tan bueno este pimiento?

Es bueno porque lo da la tierra.

¿Por qué son tan buenos el vino y las alubias de La Rioja?

Porque esta es una tierra fértil.

Creo que somos unos privilegiados.

Hace muchos años que venimos cultivando el pimiento,

se nos da bastante bien.

Luego, el tiempo nos va respetando.

Y la verdad, la gente está muy contenta.

Cuando abres un pimiento como este, es carnoso, ¿no?

Es carnoso, pero después al asarlo como nosotros,

que lo asamos a leña siempre de haya.

Pero aunque es carnoso, al asarlo,

se quedará en una cuarta parte la carne.

Un pimiento si no está hecho a leña, pierde parte de su naturalidad.

Preparados para competición.

Vamos a dar el pistolazo de salida. ¿Estamos?

(DISPARO)

(NARRA) Además de su huerta,

Tricio es conocida por sus famosa carreras de caracoles.

Cada verano, esta singular competición

reúne a muchos participantes de todas las edades.

Por ahí están tus hijos. Sí, por ahí.

De niño venías aquí con tu padre José.

Con mi padre y mi abuelo.

Más que mi padre, me inició mi abuelo.

Estaba siempre con él, como está mi hijo conmigo.

Y es el que me hizo sacar todo esto adelante.

(NIÑOS GRITAN)

(VOCES SE MEZCLAN)

¡El nueve!

(GRITAN TODOS) ¡Bien!

(APLAUSO)

¡Ganador de esta carrera!

Le doy un cuerno.

¡Qué buenas están estas nueces!

(HABLAN A LA VEZ)

Pasamos a hacer la recetilla. Hombre, claro que sí.

Chicos, gracias. Mira cuántas nueces me han dado.

Tricio, antigua villa romana. Así es.

Hace dos mil años este era un enclave romano,

que tenía mucha importancia por la cerámica.

Veo que las montañas son de tierra roja.

Sí, por eso.

Había mucha agua y sobre todo, tierra roja.

Pasó que de la Galia vinieron los ceramistas,

porque era más barato.

Se dedicaban a la alfarería. Sobre todo cerámica fina.

La puedes ver aquí.

Había un templo romano arriba en la colina,

y era una maravilla.

Han bajado las columnas a la ermita de Tricio.

¿De dónde sale el gentilicio de Tricio?

De los habitantes de Tricio. Nos llaman Caracoleros

porque hace tiempo, las únicas tierras de regadío era Tricio,

y al haber regadío, había mucho verde y muchos caracoles.

¿Y de ahí viene? De ahí viene.

Nos dio por guisar caracoles, al haber tantos.

Y alguna señora los haría bien, nos gustaron

y desde entonces, el caracol es muy típico.

Rehogamos un poquitín el ajo. El ajo.

Cebolla, pimiento y guindilla.

Creo que ya le vamos a poner la panceta.

Pónsela, échasela toda.

¿Toda? Sí.

¿Dónde está el caracol? Míralos.

¡Anda!

Lo primero es limpiarlo uno a uno.

Se dejan purgando...

¿Cómo se purga un caracol?

Le tienes que echar salvado o pan.

Lo dejas quince días comiendo y así tira el verde.

Lo que hacemos es lavarlos con agua y sal.

Lo lavas bien, porque sacan todos los mocos.

A fuego lento,

el agua se va calentando. Sí.

Y se queda fuera la carne. Ya.

Eso se llama engañar.

Esto es tomate.

Está buenísimo, le falta un poquito de sal.

Yo creo que sí.

Estos son los caracoles cocidos y engañados.

Si te das cuenta, están todos fuera. Sí.

Qué barbaridad.

¿Y le has puesto sal a los caracoles?

Sí, al cocerlos pones un poco de sal.

Al final, también es importante,

darles un chorretón abundante de aceite.

Os presento a un amigo.

(MOTERO) Hombre. Aquí un Caracolero.

-Muy buenas. Javier. -¿Qué tal?

Son mis amigos moteros, que me han acompañado por La Rioja.

Me han llevado mis cicerones más bien.

Con esta gente te lo pasas bien.

He tenido una suerte.

Se me paró el coche y me encontraron los campaneros.

¿Sabes por qué se llama así?

Ni idea, pero es curioso.

(RÍEN TODOS)

Porque reparamos campanas de las iglesias.

¿De dónde viene el club?

El club en sí es joven,

pero llevamos andando treinta años.

Treinta años en moto. Sí.

Entonces decidimos hacer algo más serio.

Por todos los mundos que tenéis aquí mezclados.

(MÚSICA)

Un gusto conoceros. Un gusto y buen viaje.

(NARRA) Reducimos la velocidad para entrar con solemnidad

en uno de los lugares más importantes de La Rioja:

el Barrio de la Estación de Haro.

En esta pequeña zona se encuentra la mayor concentración

de bodegas centenarias del mundo,

y donde la leyenda del vino de La Rioja comenzó a forjarse.

"Haro, París y Londres",

fue el eslogan de esta localidad por ser la primera en España,

junto a Jerez de la Frontera,

en tener luz eléctrica gracias a la importante industria del vino.

Hoy las luces de Haro se apagarán para asistir a un espectáculo único.

(HABLA) ¿Por qué la vendimia nocturna?

Para proteger de la oxidación el mosto.

Sí. Y para que la uva llegue

en mejores condiciones a la bodega.

Tu padre siempre dice: "El vino se hace en las viñas

y en la bodega se le da forma". Eso es.

En un laboratorio no se puede hacer un buen vino.

Se hace en el campo y lo transmites a la bodega.

Sois una gran familia, ¿verdad? Sí.

(RIENDO) Somos muchos, bien avenidos y todos metidos.

Es verdad que cuando se trabaja la tierra

es tan importante formar una familia.

E incluso, aparte de la familia,

tenemos empleados... Que forman parte.

La gente que trabaja en vuestra tierra es una gran familia.

Sí. Tenemos viticultores que son nietos

de viticultores de mi abuelo.

Tu abuelo y sobre todo tu abuela Aurora, ¿no?

Que tenía el carácter emprendedor. Esa es la que manda.

Las mujeres riojanas son siempre... (RÍE)

Las mujeres riojanas son de mucho carácter, ¿verdad?

De carácter, pero son muy emprendedoras.

¿Qué es lo mejor que te ha dado tu padre?

Porque es un hombre apasionado, arraigado a la tierra.

Me ha ayudado que siempre ha sido mi amigo.

Yo, los domingos no iba a jugar al balón.

Me marchaba con mi padre a comprar vino.

Es algo que he vivido desde que tengo cinco años.

Debemos seguir vendimiando,

porque imagino que el tiempo es limitado.

Debemos intentar meterlo en la bodega lo antes posible.

Hay que seguir vendimiando sin parar.

Pues a por ello.

(NARRA) Las patatas a la riojana es una receta

que trasciende a esta provincia,

y se ha convertido en uno de los grandes platos de España.

Después de una dura noche de trabajo,

algo tan sencillo y humilde es perfecto para reponer fuerzas.

Más tarde vendrán unas ricas chuletitas de cordero chamarito.

Si hay algo que se valora en el mundo del vino,

es la paciencia, la experiencia y la sabiduría.

De eso, en la familia Muga andan sobrados.

Una sola persona concentra esas cualidades,

el patriarca, Isacín.

Qué bonita hora del día. Sí.

En esta época es muy bonito el campo en La Rioja.

Precioso, poniéndose de todos los colores.

Efectivamente. Todo el año es verde,

pero en esta época cada variedad tiene su color

y hace un contraste precioso. Pues sí.

Señor Muga, ¿usted es cocinero, le gusta la cocina?

No soy cocinero, pero me gusta la cocina.

Y de chaval, cuando íbamos por los pueblos a comprar vino

había que hacer almuerzos, meriendas, comidas...

¿Y cómo era el almuerzo típico de la vendimia?

Las patatas con chorizo son más propias de la vendimia,

porque es un plato tradicional. Sí.

Las patatas a la riojana llegan directamente

con el trabajo en la vendimia.

Porque es fácil de hacer y está muy rico.

¿De dónde viene esa pasión por el vino?

De mi madre y de mi padre. ¿De Aurora?

¿De su madre, Aurora? Sí.

Mi madre nació en una bodega en la Rioja Alta

en el año cuatro.

Y se quedó sin madre a los dieciocho años,

y se tuvo que hacer cargo de la cocina de la bodega.

Empezó a cocinar y tenía un paladar exquisito. Un aroma, una nariz...

Bueno, sois famosos la familia Muga por la nariz que tenéis.

¿Se siente un auténtico riojano? Sí.

(RIENDO) ¡Hombre! ¡Ya te diré!

Orgulloso de su tierra, ¿verdad? Mucho, mucho.

(NARRA) La Rioja me ha enseñado que la felicidad

siempre nos espera en algún sitio,

a condición de que no la busquemos.

Por eso, esta es una tierra donde se es y se está feliz.

En cualquiera de sus rincones esperan

cualquiera de esas pequeñas cosas

que son las que al final dan la felicidad.

Cosas que con solo mirarlas

nos liberan y nos rescatan.

Como ver salir el sol en La Rioja.

Nadie, ni siquiera la lluvia, tiene manos tan pequeñas.

  • La Rioja: El reino de las pequeñas cosas

Un país para comérselo - La Rioja: El reino de las pequeñas cosas

08 dic 2014

El catálogo de productos de la huerta y del campo de La Rioja tiene que ver mucho con que sea un lugar donde la felicidad se encuentre en las pequeñas cosas. En el recorrido de Ana Duato estarán Calahorra, Rincón del Soto, Tricio, Haro o Logroño, lugares en los que degustará los mejores vinos, recetas y productos de la huerta.

Una providencial avería en coche hará que Ana Duato tenga como acompañantes a un simpático grupo de moteros que la conducirán por diferentes lugares de La Rioja.

 

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