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Para todos los públicos Un país mágico - Salamanca y Cáceres - ver ahora
Transcripción completa

Y ahora trae "Un país mágico"

en un viaje especial.

Su misión:

acompañarte

en esta aventura.

"Hola, soy Miguel,

aunque todos me conocen como Miguelillo.

Tengo dos pasiones, viajar y hacer magia.

En esta aventura combinaré las dos para poder cumplir un sueño

de cuando era pequeño.

Recorrer España en moto de punta a punta,

descubriendo parajes y personas increíbles,

dejando una carta en cada una de las provincias por las que pase

hasta completar una baraja entera.

Solo así podré dar por concluida mi misión,

demostrando que un país es mágico gracias, fundamentalmente,

a sus gentes.

En nuestra aventura de hoy recorreremos

las provincias de Salamanca y Cáceres.

Sus gentes, sus personajes

y su Universidad Pontificia nos esperan en primer lugar.

Luego descubriremos la magia del cine en su filmoteca,

con un bedel que me suena a mí de algo de la tele.

Ya, en la provincia de Cáceres, en Plasencia,

descubriremos la leyenda de alguien que quiso volar.

Y en Cáceres nos encontraremos con los chicos

que organizan el festival más hortera del mundo.

Por cierto, el siete de rombos se queda en Salamanca

y el tres de tréboles en Cáceres.

Comenzamos".

(Música)

Encontrar ese lugar

donde los sueños son realidad.

Y te descubrirán un país mágico.

Y sentir

que no puede parar

de soñar a lo grande

sin mirar hacia atrás.

Recorrer

con sus rizos al viento.

Subir a su sidecar.

"Salamanca es una de las ciudades más representativas

para los universitarios de nuestro país.

Y yo me incluyo entre ellos.

Es que en sus distintas facultades

se matriculan cerca de 32 000 alumnos cada año.

Y todos los alumnos mantienen tradiciones

como buscar la rana en la fachada de la universidad,

pasear el primer amor universitario por el huerto de Calisto y Melibea,

tumbarse al sol en la Plaza Mayor,

compartir apuntes en los escalones de Anaya,

sacarse el carné de la biblioteca de la Casa de las Conchas

o tocar en el mismísimo cielo de la ciudad de Salamanca".

Pero siempre brilla el sol por donde vivimos.

Pero siempre da calor.

Estudiantes y tunos.

En Salamanca hay muchos clásicos,

pero ninguno como los famosos buscadores de la rana.

Vamos a ver si les echo una mano.

(CHISTA) ¿Has visto la rana?

Voy a la oficina como toda la semana.

Me quedo hasta tarde solo para verte pasar.

Y tú no sabes nada.

Fotos de diferentes sitios, de diferentes lugares.

Hay una foto que es mítica y que me falta.

Estamos en un lugar...

¿Sabes qué foto puede ser? La foto de la rana.

¿La habéis visto alguna vez de cerca?

De cerca no...

Fijaos, voy a hacer una foto para vosotros, ¿eh?

Vamos a ver.

A ver.

Vamos a hacer que se revele.

Creo que vais a flipar con la foto.

¿Qué os parece?

La foto de la rana. ¿Mola o no mola?

Pero fijaos, vamos a hacer una cosa.

Que no se corra la tinta ni nada.

Vamos a intentar hacer una cosa más especial, si cabe.

La rana de la universidad. Una, dos, tres.

Mola, ¿eh?

Y ya no está en la foto la rana de la universidad.

Habéis flipado, os lo dije.

La hablo con mucho cariño. Mira, mira.

Esta vez tengo la coartada.

He trazado un plan para vernos cara a cara.

Voy a fingir que se trata de un encuentro casual.

"A continuación, me encontraré con unos cómicos

que me acompañarán a un par de lugares emblemáticos de la ciudad.

Y cómo no, no podía dejar de visitar mi antigua facultad.

Compartiré un paseo con uno de los profesores

que más marcó mi etapa universitaria".

Salamanca es una ciudad culturalmente tan amplia

que si tenéis suerte, caminando por sus calles,

os podéis encontrar con actores que os cuentan leyendas y historias

tan bonitas como esta.

Acérquense, buenas gentes,

y escuchen la leyenda de la Casa de las Conchas.

Dicen que su constructor

escondió bajo una de estas conchas

un tesoro.

Por amor,

por avaricia...

-O por habladurías.

Caballero, no le permito que amancille el honor de esta ciudad.

Contando leyendas y engañando a nobles y vasallos.

Sepan todos ustedes que lo que dice son mentiras

de comicocastro de tres al cuarto.

Esto es un edificio muy emblemático.

Dese cuenta que estamos ante un palacio barroco

acabado en ornamentación plateresca.

¿Sabe dónde tenía que acabar usted? -¿Dónde?

-En lo que fue esto 50 años después de su inauguración.

Cárcel universitaria.

¡Guardias, que venga alguien y se lleven a este embaucador!

-No, me viene fatal.

Es que he quedado con este señor, precisamente,

para enseñarle la casa de... la Casa Lis.

Vamos a ver la Casa Lis.

Vamos, vamos, vamos.

(Música)

¿Quiere dejar ya la música?

no me ha dejado contarle a este caballero ningún detalle

de la Salamanca monumental.

-Bueno, lo importante es que ya estamos donde queríamos estar.

-La Casa Lis. ¿Aquí es, caballero?

Aquí quería venir yo, así que muchas gracias por acompañarme.

Son ustedes la salsa de Salamanca.

Larga senda y mágica, caballero.

(Música)

Has tenido pulso para engancharme.

Alistado en ejércitos suicidas,

me adentré en el bosque y no encontré

al vigía.

Habrá que inventarse una guarida,

no quiero timón en la deriva.

Tengo muchas ganas de compartir con todos vosotros

un viaje muy especial a través de la Universidad Pontificia de Salamanca.

Un sitio maravilloso para visitar y pasear a través de él.

Tuve la fortuna de estudiar psicología

en la facultad de psicología

y hubo un profesor que me marcó especialmente.

José Antonio Sánchez Cabaco.

Hoy va a hacer de anfitrión para conocer esta maravilla.

Si pudiera elegir, si tuviera otra oportunidad...

Profesor, muy buenas. ¿Qué tal?

Muchas gracias por recibirme. Qué alegría verte.

Y más hacerlo aquí, en este patio barroco,

una de las joyas de la Pontificia, ¿verdad?

Estamos en uno de los espacios arquitectónicos

que se considera, desde el punto de vista de la pureza, del barroco,

como una de las joyas de ese periodo.

Fíjate en esa vista de las torres, que es absolutamente espectacular.

Otra cosa que me interesa muchísimo que me enseñes

es el aula magna. Por supuesto.

Por la redundancia que tiene dentro de la Pontificia.

A día de hoy se sigue utilizando.

Es el componente, además de que es visitable,

lógicamente para el público,

es el espacio donde se producen los grandes acontecimientos,

inauguración del curso, como también las colaciones

del grado de doctor honoris causa o esas grandes efemérides

que, de alguna forma rememora

lo que era la tradición de disputas teológicas

que en el siglo XVII se producían.

Y también se puede visitar, ¿verdad? Por supuesto, vamos para allá.

Noches que no querían terminar,

los maratones de terror,

dormir al raso en la vieja estación.

El aula magna.

A partir de 1940 fue cuando

cogió este nombre porque antes era general de teología, ¿verdad?

Efectivamente.

Es cuando se produce la restauración de los antiguos estudios

eclesiásticos y pasa a denominarse Universidad Pontificia.

Es el punto central de la vida universitaria

donde se producen los grandes...

Se producían ya en sus inicios los grandes debates

y ahora son los grandes actos académicos.

Esta sala también se puede visitar, ¿verdad?

Los turistas pueden acceder a través de las visitas...

Se ha hecho una rehabilitación.

Están representados los que son los padres latinos de la Iglesia.

Y en la parte de la derecha,

lo que son las grandes figuras de los jesuitas,

que son los que, evidentemente, eran los dueños iniciales

de este colegio.

Esta visita está siendo muy mágica,

pero yo sé que hay un cuadro que no se conoce mucho

y que tiene que ver mucho con la magia.

Me gustaría verlo con usted.

Pues es especialmente significativo. Pues venga, vamos a verlo.

Dormir al raso en la vieja estación...

Ahí está ese cuadro famoso que tiene que ver con el mundo de la magia

y que tiene, unas peculiaridades muy especiales, ¿verdad?

Sí.

Lo que da sentido a toda la visita.

Si ves sobre la diagonal,

se refleja lo que es el elemento central,

que es la imagen de San Ignacio de Loyola,

el fundador de la compañía,

que es la vida que se representa en estos cuadros.

Este cuadro tiene que ver con la última parada que vamos a hacer

en esta maravillosa visita.

La escalera al cielo. Claro.

Porque hemos empezado en el patio barroco

y vamos a ir subiendo hasta lo que son

los elementos más espirituales que es justamente la subida al cielo.

Pues vamos a subir al cielo en esta Pontificia maravillosa.

(Música)

Después de 150 escalones hemos llegado.

Claro, el esfuerzo necesario... Merece la pena.

Para conseguir la gloria. Qué bonito es esto, ¿verdad?

Las imágenes y la vista de Salamanca en todas sus perspectivas,

en los que son los elementos más simbólicos

y más representativos...

Están los reyes Felipe III y Margarita de Austria.

Que son los grandes patrocinadores

y que fueron los que hicieron de este proyecto su...

La imagen de la cúpula de la iglesia de La Clerecía,

que también es muy significativa.

Vamos a ver aquí la pequeña guerrilla,

entre comillas, con cariño lo digo,

que había con las torres de la catedral.

Claro, porque estamos, más o menos, a la misma altura.

Y, lógicamente, la representación simbólica

del punto de culmen que es la campana.

La campana simbólica,

desde el punto de vista perceptivo de llamada.

Para acabar esta visita,

le propongo que me acompañe a uno de los despachos

donde se hacen las tutorías, que yo viví hace mucho tiempo,

donde vamos a hacer un juego relacionado con la asignatura

que usted me impartió hace mucho tiempo,

llamada Atención, Percepción y Memoria.

Espero sorprenderle. Es un placer.

En la misma tierra que hoy...

Después de este bonito paseo por la facultad,

hemos venido a un lugar también muy bonito,

es uno de los seminarios donde yo me veía con usted...

Activa recuerdos, claro. Hace mucho mucho tiempo.

Entonces, vamos a hacer una magia diferente,

una magia creada única y exclusivamente para usted.

Las herramientas que yo tenía cuando era una estudiante

eran los bolis, los apuntes, alguna chuletilla que otra...

Que esto no está bien decirlo, pero hay que ser sincero.

Las ayudas a la memoria también son importantes.

Perfecto. Ahora, mis herramientas han cambiado.

Son herramientas, además, que he hecho una selección de ellas

sean herramientas absolutamente transparentes

por si ocurriera la magia, que se pudiera ver.

Entonces, no sé si tiene usted unas monedillas por ahí.

Sí, sí. Porque vamos a...

Yo creo que tengo por aquí también. Las ponemos sobre la mesa.

Alguna monedilla de 1 E, de 2, de... Podemos elegir.

Pues mira, lo hacemos así. Se las puede guardar, las monedas.

Ya tenemos suficiente.

Las vamos a dejar por aquí, ¿de acuerdo?

Profesor, ¿con qué moneda le gustaría que comenzáramos?

Con la de 2 E. ¿Con la de 2 E?

Que nos representa a los dos. Perfecto.

Le voy a pedir que haciendo uso de su memoria recuerde que el valor

de la moneda que introducimos en esta caja es la de 2 E,

¿de acuerdo? Muy bien.

Simplemente, lo dejamos aquí y siempre siempre a la vista.

¿Continuamos con la de...? (ASIENTE)

¿Con cuál continuamos? Con la de 1.

1 E. Quiero que la coja, por favor.

La está percibiendo, ¿verdad? Perfectamente.

Vamos a hacer una experiencia. Le voy a proponer lo siguiente.

Quiero que la perciba,

pero que lo haga a través de este pañuelo.

Quiero que la coja por aquí. Que la sienta bien.

Como si fuera suya. ¿La tiene ahí? Muy bien.

Vamos a hacerlo siguiente.

Las leyes mágicas a veces un más poderosas

que las leyes de la Física o las leyes de la Ciencia.

Cuando yo cuente 3, usted abrirá los dedos.

Por efecto de la gravedad, la moneda...

Tiene que caerse. Se cae.

1, 2,... La tiene ahí, ¿verdad? Sí, sí.

1, 2 y 3. Suelte.

No está la moneda, ¿por qué? Porque las leyes mágicas...

1, 2 y 3...

Esto es...

Son, a veces, más fuertes que las leyes físicas.

Más impresionante que cualquiera de las prácticas, sí, señor.

Ya tenemos la percepción.

Pero nos faltaría trabajar con la memoria

y nos faltaría trabajar con la atención.

Vamos a comprobarlo.

Percepción.

¿Qué le parece? ¿Le va gustando? Pues es impresionante.

Le voy a proponer para esta moneda que se ponga de pie,

porque le quiero proponer un pequeño juego.

Quiero que la tome entre sus manos. Yo me voy a dar la vuelta.

No antes ni después, usted esconderá la mano

en uno de los dos puños sin que yo lo sepa

y me los ofrecerá así, de esta manera.

Recuerde que gracias a la memoria el valor de esta moneda es de 2 E

y aunque yo tapara así, siempre el valor sería...

2 E. 2 E.

Se lo voy a poner más cerquita. Aquí, para que lo pueda ver bien.

Yo ahora me doy la vuelta y muy importante que esconda.

No me dé ninguna pista,

porque ya sabe que me puedo fijar en sus gestos, sus movimientos...

Muy bien. Venga, adelante,

escóndala en uno de los dos puños, en lo que usted quiera.

¿Si me doy la vuelta la veo? No.

Baje un poquito los puños, por favor.

Quiero que abra esta mano.

Lo sabía. Abra. Fíjese lo que va a pasar, ¿eh?

Atento, ¿eh?

1, 2,... y 3.

1, 2 y 3.

(Música)

Ya tenemos la atención. Puede tomar asiento, por favor.

¿Qué le parece?

Creo que voy a cambiar de profesión.

Sorprender a un científico es complicado.

Tenemos la atención, tenemos la percepción,

pero nos falta la memoria.

Recuerde que hemos hablado que la memoria es selectiva.

Y usted me ha dado un consejo antes para mí y para todos los magos.

Me ha dicho que si queremos generar recuerdos imborrables,

hemos de usar también la emoción.

¿De qué valor es la moneda que está aquí?

Fíjese, a veces, la memoria se va.

Sí, se va, pero gracias a gente como usted,

que trabaja por la memoria de los demás,

la memoria, a veces, también vuelve. Fíjese. 1, 2 y 3.

(Música)

Completamos nuestro ciclo de atención, memoria y percepción.

Espectacular.

Enhorabuena, porque...

esto es un ámbito nuevo de investigación.

Para mí ha sido un placer y una responsabilidad

sorprender a un profesor al que yo tanto admiro

y con el que he vivido y he tenido tantos recuerdos.

Pues ahora te devuelvo la admiración

y como la admiración es la base del conocimiento,

este va a ser, sin duda, uno de los nuevos campos

para prestar muchísima atención

e intentar descubrir cuáles son los mecanismos que están

para explicar los fenómenos que, como científicos,

sabes que no nos podemos quedar solamente en la mera descripción,

sino tenemos que pasar a la explicación.

Pero, en cualquier caso, sorprendente.

Fantástico. Muy amable. Muchas gracias, profesor.

Un placer. Espectacular.

Volver a casa en autostop,

decir que me sentó fatal...

la cena y que no fue el alcohol.

Y volvería a fracasar,

a no estudiar lo que quise estudiar,

a dejar el deporte atrás,

probar todo lo que pude probar...

Reconozco que estoy absolutamente en una fase de shock.

Y seguimos en Salamanca.

Para que veáis que la magia y el cine

están más conectados de lo que pensáis,

vamos a comprobarlo en la Filmoteca de Castilla y León

con la ayuda de su directora y con un bedel un tanto especial.

Ya veréis cómo os suena de la tele de contar chistes o algo así.

(Música)

Buenas. Un momento.

Vertical... Cuatro letras... ¿Dígame? Había quedado con la directora.

La directora. Un momento. ¿Tú...?

Tú a mí me suenas.

Tú eres el de...

Tú eres el de los chistes. No.

Cuéntate uno. No, que no.

Eres tú, el de los chistes. Que no.

Me confunden mucho. Me pasa mucho. Me confunden mucho con el del...

Con el de los chistes y con el otro de La Trinca.

¿No? ¿Seguro? No, de verdad.

¿Por quién preguntaba? Por la directora de la Filmoteca.

Sí, está ahí. Por allí. Todo recto. ¿Qué me recomiendas?

¿Seguro que no eres el de los chistes?

No, por favor. Basta ya con eso.

Te recomiendo mucho el zootropo y el proyector.

El zootropo. Muy importante el zootropo.

Muy bien. Por allí, todo recto. El zootropo.

Vale. Gracias. Venga, hasta luego.

Maite, muy buenas. Hola, ¿cómo estás?

Qué sorpresa y qué alegría teneros aquí.

Qué ganas tenía de ver una exposición

que se relaciona tanto con la magia, ¿verdad?

Desde luego. Vamos...

Desde el minuto 1 casi. ¿Por qué? Cuéntame.

Porque la linterna mágica, que es el corazón de esta exposición,

nada menos que la inventó un jesuita y, además, un hombre ilustradísimo

del siglo XVII que se llamaba Athanasius Kircher

que, además, escribió uno de los mejores

y primeros tratados de magia. Qué guay.

Veo que tenéis veneno por aquí también.

¿Esto qué es? Bromuro de potasio...

Como todo forma parte de la fascinación de las imágenes,

no es fácil construirlas, hay que... Participa muchos elementos.

Es como un conjunto, ¿verdad? Claro.

La exposición se llama "Artilugios para fascinar".

Pues es el mejor sitio para que venga un mago.

Porque si hay alguien que fascine, realmente, en esta época,

aparte de las imágenes, es el mago.

He querido traer un libro de... Anda, qué interesante.

Es uno de los magos más importantes y precursores el mundo de la magia

y pensaba que aquí quedaría muy bien.

Estupendo. Antes de continuar con la visita,

me gustaría saber si me puedes prestar,

déjame ver tus manos, por favor,... Bueno.

¿Me podrías dejar un anillo, por favor?

Claro, claro. Déjame.

¿Este te gusta? Sí, mira.

Vamos a hacer una cosa con muchísimo cuidado.

¿Me podrías sujetar esta bolsita, por favor?

Póntela así, en esta mano, si quieres, sujétame la bolsita,

porque vamos a colocar el anillo con sumo cuidado

dentro... Así.

Mira, lo vamos a dejar dentro de este cofre.

Si me permites el anillo, por favor. Por supuesto.

Aquí está.

Lo vamos a dejar dentro de la bolsita, que se vea bien,

y mira.

Así... Lo tapamos. Quiero que lo cojas, por favor.

Tú misma le vas a poner el candado.

Para que ya sea imposible, muéstralo así,

que sea imposible que nadie lo toque.

Lo vamos a dejar así nada más, ¿de acuerdo?

De acuerdo. Si quieres, te guardas la llave,

pero lo dejamos así. Cógelo. Vale.

Una cosilla, Maite, es muy importante.

Este anillo quiero que esté aquí en todo momento, ¿de acuerdo?

Que nadie se pueda acercar, que nadie pueda tocarlo,

porque sino tengo una sorpresa muy especial preparada para ti,

porque es el sitio ideal para hacerlo.

Si te parece, continuamos. Para ya no somos con la cajita.

(Música)

Esto que tenemos aquí es un autómata.

Un autómata de la misma época... No me digas.

De muchos de los artilugios para fascinar

que tenéis en la exposición.

Fue creado por Houdini,

uno de los magos más representativos.

Incluso, su influencia ha llegado hasta el día de hoy.

Para mí para otros muchos magos. Acompañarme.

Gracias. Porque voy a intentar,

en la medida de mis posibilidades y de un modo humilde,

hacer una representación única y exclusiva para ti

de lo que sucedía en aquella época, ¿de acuerdo?

Bueno, cuanto honor. (RÍE)

Mira, Houdini era un mago muy elegante.

Presentaba esta ilusión de la siguiente manera.

Se acercaba.

Chasqueaba los dedos.

Y al chasquear los dedos, algo mágico iba sucediendo.

El autómata, a través de algunos mecanismos,

iba haciendo que aparecieran algunas flores,

pero eran flores de verdad que, incluso, olían.

Houdini era un mago muy inteligente y siempre esperaba a que la gente

interiorizara todo lo que había ocurrido.

Cuando había pasado eso, se cambiaba de posición.

Volvía a chasquear los dedos.

Y sucedía algo más mágico todavía, la vida se hacía presente.

Aparecían unas naranjas.

Pero no unas naranjas cualquiera,

eran naranjas de verdad.

Aparecía una...

Dos...

Tres... Y hasta cuatro naranjas.

Huele, que veas que son de verdad. Por favor... Claro que sí.

Pero Maite, lo más increíble venía ahora.

Solo para los espectadores y espectadoras más especiales,

como es tu caso... Gracias.

Les hacía lo siguiente.

Maite,

aquí hemos depositado tu anillo. Sí.

Es un anillo que reconocerás entre muchos, ¿verdad?,

porque te pertenece. Efectivamente.

Mira.

Quitamos el candado. Qué emoción, por favor.

Quiero que abras muy despacito el cofre.

Tengo aquí la llave... Abre el cofre. Despacito.

Quiero que de la esquinita, del hilito,

saques, por favor, la bolsita.

Así, mira. Que se vea que aquí dentro no queda nada,

¿verdad, Maite? No. La verdad es que no.

Absolutamente nada de nada. Fíjate.

Miraba fijamente a los ojos del espectador,

en este caso, la espectadora.

Y a un chasquido de dedos,

en la anillo desaparecía. Compruébalo.

Efectivamente, no está. No está.

Mira.

No hay nada, absolutamente nada.

Pero esto no es lo más increíble, Maite.

Lo más increíble era que este mago tenía dos ayudantes

que le ayudaban a sorprender a la gente. Mira.

Oh... Qué bonito. Mira.

Atenta.

Porque dos mariposas, a través de su vuelo,

hacían algo realmente increíble. (RÍE)

Qué bonito. Pero mira, no solo eso,

es que aquí, entre este pañuelo, mira...

hay un anillo. Bueno, es que no me lo puedo creer.

Y ese anillo es el tuyo, ¿verdad? Por supuesto que es el mío.

No me lo puedo creer. Y lo más increíble es que luego

despedía quitándose el sombrero

y dando las gracias a todo su público

por haber compartido con nosotros

esta maravilla llamada "El naranjo fantástico".

Qué bonito. Qué bonito. Muchas gracias.

Me ha dejado impresionada.

Pero impresionada. No me lo podía creer.

Me parece una cosa tan bella, tan bonita.

Eres mi fruta...

(Música)

Lloro por quererte.

Por amarte. Por desearte.

Sufro por quererte.

Por amarte. Por desearte.

Oh, cariño...

Tenemos que ir cerrando, ¿eh? ¿A tomar café o qué?

No, a tomar café, no, que es que hay que cerrar.

Lleva usted aquí 37 horas viendo la exposición.

Esto es muy bonito. Ya, muy bonito...

Esto de la magia... Yo me emociono.

¿Sabe lo que es muy bonito también? ¿Cuál?

Cenar es muy bonito. Y...

¿No hay posibilidad de dar una vuelta?

¿No puedes hablar con la jefa? No.

Si quieres te hago un truco y desapareces.

Venga. Me has convencido.

Por ahí, por la puerta, donde pone "salida".

Sí, sí, ya lo veo. Venga.

(Música)

Desde Salamanca, donde hemos dejado el 7 de diamantes,

viajamos hacia el sur para llegar a Cáceres,

la segunda provincia más grande de España.

Donde hay unos parques naturales increíbles,

unos impresionantes monasterios, pero, puestos a destacar

yo me quedo con esa vertiente histórica

de la provincia y de la ciudad,

porque tienen ese toque de leyenda que tanto me gusta.

Me gusta cuando callas...

Y a continuación, una leyenda.

Un personaje adelantado a su tiempo con la cabeza llena de pájaros.

Plasencia esconde un misterio en su pasado

que la popular escritora Israel J. Espino

nos va a desvelar en tan solo unos minutos.

(Música)

A lo largo y ancho de la provincia de Cáceres

podemos encontrarnos un sinfín de ciudades y pueblos

que también tienen mucho, pero que mucho que contar.

Hoy he elegido Plasencia,

porque sé que aquí una persona adelantada a su tiempo

hace muchos siglos,

tuvo una idea descabelladamente genial

y he quedado con una amiga escritora

que me va a resolver todo este misterio.

Verás la vida que te espera cuando cruces a la otra orilla.

Y esto... Y esto se vende

al precio de los diamantes.

Que me quede como antes. Santos, Tomás y Vicente.

Que yo comparto lo que tengo...

Israel, ¿dónde estamos hoy aquí?

Nos encontramos en la catedral de Plasencia

o, mejor dicho, las catedrales de Plasencia, porque son dos.

Solo veo una. ¿Dónde está la otra? (RÍE) Dentro.

Si entramos, vas a ver cómo se une

la catedral medieval con la catedral más moderna.

Es una pasada, es una historia única en España.

¿Qué la hace especial?

Porque, te digo una cosa, cuando voy visitando España

todo el mundo me dice: "La catedral aquí es la más bonita".

Yo no he dicho que sea la más bonita. Es verdad.

He dicho que es especial.

A mí, por ejemplo, me encanta el hecho de que haya dos,

Se intentó empezar la moderna sin terminar, sin tirar la antigua

y, al final, se quedaron sin dinero y decidieron conservar las dos.

Hay una historia que a mí, bueno... me ha apasionado,

porque tiene que ver, un poco,

con el sueño que todos los magos tenemos,

que es el sueño de volar. Ah, sí.

Voy a hacer una pequeña introducción, pero me corriges,

porque no sé, lo he descubierto aquí, en tu libro,

"El genio que logró volar".

Entonces, ¿es cierto que Rodrigo Duque,

conocido como Rodrigo Alemán, fue encerrado y salió volando?

Explícame esto, porque...

Es cierto que existió Rodrigo Duque,

le llamaban Rodrigo Alemán por su ascendencia.

Fue un tallista maravilloso.

Que cuenta la leyenda que él se envalentona

y dice que esa sillería no la haría tan bonita ni el mismo Dios.

Ya me imagino por dónde vas. Ahí continúa la leyenda.

Hay dos versiones. Como en todo, hay varias.

Pero bueno, una dice que, realmente, por mencionar esto lo persiguen.

Otros dicen que no, que, realmente, era algo mucho más material,

que era que es que se había gastado muchísimo más de lo presupuestado,

entonces, debía dinero a todo el mundo.

Pasa como ahora. Totalmente igual.

Entonces, sea por lo que sea, quieren detenerlo,

él pide asilo a sagrado, que era muy típico de la época,

y lo dejan, unos dicen que lo dejan vivir

y otros que lo encierran en la torre de esta catedral.

¿En la que él mismo hizo la sillería?

En la torre de la catedral. Vaya castigo, ¿eh?

Sí. Él, durante ese año, está pensando

y lo que decide es pedir para comer siempre lo mismo, pájaros, aves.

Palomas, pichones... Y él se dedica a pesarlos.

Él tiene una balanza y empieza a pesarlos.

Entonces, él hace sus cálculos. Tanto de carne, tantas plumas.

Llega a la conclusión de que por cada kilo de carne,

se necesitan 120 g de plumas.

Y empieza a comerse la carne y a dejar las plumas.

Y cuando ya tiene todas esas plumas,

se llena de brea, se pega esas plumas

y se hace una especie de invento volador, unas alas

y se tira.

Se tira de la torre. De la torre.

Y ahí también tenemos dos versiones.

Cuéntame la que acabe bien, porque me estoy imaginando el final.

¿O las dos acaban un poco...? No, no, en una se escapa.

Pero a mí me gusta más la primera,

porque dice que cuando él salta, sí consigue volar.

Todas están de acuerdo en que él consigue volar,

una determinada distancia, pero, en la primera,

la gente de Plasencia, cuando lo ven,

me encanta, lo conjuran como si fuera un diablo

o una tormenta, lo conjuran, entonces, Dios hace que caiga

para que pague ese pecado de soberbia.

Entonces, muere. Muere en la caída.

Pero hay otras voces que afirman que no, que no murió.

Pasó el pueblo. Exactamente, pasó el pueblo

y que el muerto que encontraron en la Dehesa del Caballo,

que es donde apareció el invento, no era él, sino un pastor de la zona.

Con lo cual, todavía se cree que él huyo.

Incluso, dicen que pudo acabar sus días en América.

Te propongo una cosa.

Vamos a ir a una torre

y vamos a hacer algo relacionado con el arte de volar.

¿Te gusta la magia, Israel? Me encanta.

Pues acompáñame, por favor. Venga.

Verás calles y comercios

y gente debajo de un puente.

Verás que el barro va creciendo

y te llega a las rodillas.

(Música)

La historia del Ícaro, de la que hemos hablado antes...

Él nace en el siglo XV y la historia es del siglo XVI.

Igual no sabes que en el siglo XV, también cerca del XVI,

los magos eran bufones muy valorados.

Había bufones que sabían hacer malabares, otros, equilibrios,

pero los que tenían un conocimiento de ilusionismo

eran capaces de sorprender a los reyes de todas las las cortes.

Pero ocurría una cosa: eran también muy conocidas

las apuestas que hacían los reyes de una corte y otra

por saber cuál era el bufón más divertido.

Y en honor a todos ellos y al Ícaro de Plasencia,

que intentó volar y es un sueño que todos los magos tenemos,

vamos a hacer un pequeño juego a modo de apuesta.

Entonces, déjame ver tus manos.

Un anillo, un reloj.

A ver, déjame el anillo, el anillo igual es un poco grande.

Mira, ¿una moneda o un billete tienes?

Sí. Déjame.

¿Moneda o billete? Eh...

Venga, me vengo arriba. Un billete.

Un billete que tengas por ahí.

¿De cuánto? Uy, ya veo que estás forrada.

Pues el azul, que el azul queda bien cámara.

Mira, quiero, a partir de este momento,

que prestes atención a todo lo que voy hacer.

Si ves algo sospechoso, me paras, ¿de acuerdo?

Venga. Mira, voy a doblar el billete.

Voy a doblar el billete.

Voy a doblar el billete.

Y voy a doblar el billete, ¿de acuerdo?

Y ahora quiero que en esta pinza

tú misma lo cojas por aquí.

Ahí está.

Mantenlo siempre en la cámara, ¿de acuerdo?

Okey. Fíjate, Israel, que tenemos un dron

volando aquí todo el rato.

Desde antes de que sacaras este billete, ¿verdad?

Sí. Pues mira,

vamos a intentar que esta apuesta te sorprenda.

La puesta en realidad es: si sale bien, te sorprendes.

Y si sale mal, espero que no me corten la cabeza

como a los bufones de aquella época.

Vamos a decirle al dron que baje. Tú mantén ahí el billete.

Es dinero tuyo y está ahí desde el principio.

Baja, baja, por favor.

Que baje el dron.

Y fíjate, que viene con una pequeña carta ahí abajo, ahí abajo.

Más para atrás, más para atrás.

Ahí. Ahí, perfecto.

Perfecto, ahí está.

Mira, sin que se vaya el billete de plano, vente conmigo, por favor.

Vente conmigo, vente conmigo.

Ponte a ese lado.

Mira, ¿eh? Mira lo que voy a hacer.

Mira, muy clarito.

Fíjate, es un sobre que está completamente lacrado.

el billete está aquí desde el principio,

el dron ya estaba volando, ¿verdad?

Mira, vamos a quitar esto.

Hay un pequeño pergamino.

Permíteme que lea lo que pone.

A ver...

(LEE) -"Cuentan las leyendas que su nombre real era Rodrigo Duque,

aunque por su ascendencia alemana nació en 1460

y fue el autor del coro de 3 de las catedrales."

Esto lo hemos hablado en la entrevista, además.

"Fue condenado por tallar... En 1542..."

Pero esto en realidad es algo que ya hemos hablado tú y yo de ello.

Ajá.

¿A ver si la apuesta y el misterio de la apuesta

va a estar en la misma puesta?

Mira, este texto, por lo que veo,

tiene una serie de características que lo hacen único e increíble.

Los billetes tienen una serie de características

que los hacen únicos e increíbles.

Te voy a pedir que muy despacito, por favor, saques el billete.

Sí, mira, devuélveme la pinza.

Quiero que lo despliegues.

Mira.

Permíteme.

(LEE) -"Cuenta la leyenda... nació en 1460...

1460.

3 catedrales. 3 catedrales.

1542. 1542."

(RÍE) (LEE) -"Y 1, 1.

y la "RD" de..." Rodrigo Duque.

Coincide. Este billete estaba en tu bolso desde el principio.

Que sigue el juego.

Dice que no hay miedo...

¿Te ha sorprendido o no te ha sorprendido?

Mucho.

¿Mola, no? O sea, me dejas que siga con mi cabeza, ¿no?

¡Sí! ¡Sí! ¡Menos mal!

Pues ahí está. Un texto identificativo

y un billete completamente identificado.

¡Esto es magia!

Mira como floto. Mira como vuelo.

¿Cómo lo has hecho?

Mira como avanzo, valiente, dejándolo todo atrás.

Es imposible, esto es magia, de verdad.

Y parece que la vida quiere hacer del...

(Música)

Y por fin hemos llegado.

Nuestra última parada en el viaje de hoy,

y después de haber pasado por Salamanca y por Plasencia,

es Cáceres, conocida como la ciudad vieja de Cáceres,

fue declarada Patrimonio de la Humanidad en 1986

y está dividida en cuatro parroquias:

la de Santa María, la de San Mateo, lo de Santiago y la de San Juan.

Además de iglesias, se conservan numerosos palacios y casas nobles,

y un gran número de torres,

como la Torre de Bujaco, emblema de la ciudad.

(Sigue la música)

¿Conocéis alguna fiesta que se haya ido tanto de las manos

que termine siendo un festival reconocido a nivel mundial?

Pues os voy a presentar Horteralia, porque es un pueblo al que les pasó.

"Chachipiruli", "efectiviwonder" y "mola mazo".

(Música)

Si un día te da por integrarte

en este azul mundo cínico,

has de bailar con cierta clase.

¡Hombre!

Sergio, ¿qué tal? ¿Cómo estás? ¿Qué tal, Miguelillo?

Cuánto tiempo sin verte, ¿cómo va todo?

Pues muy bien, aquí, recordando Horteralia.

Me encanta, me encanta Georgie Dann.

Vamos a conocer a los chicos, ¿no?

Ahí veo a los... ¿Cómo los llamáis? "Hortefans".

Oye, a ver, cuéntame qué es esto de la riñonera de oro.

Pues esto es el bien más codiciado de Horteralia.

Todos los horteras del mundo querrían tener una como esta.

Y alguno que tiene una, quiere tener dos.

¿Qué han visto en ti aparte de lo que ya se ve?

Yo creo que este pedazo cuerpazo. Es verdad, es verdad.

Cuerpazo hortera. Hortera "power". ¡Ole, ole, ole!

Oye, Sergio, eres uno de los organizadores de este festival,

¿cómo surge esta idea de Horteralia?

Bueno, pues surgió un poco como una fiesta así entre amigos,

que queríamos celebrar nuestros cumpleaños y entonces,

yo, mi socio y Sara, una amiga nuestra y...

Bueno, nuestro cumpleaños es en febrero

y al final lo celebramos en noviembre.

¡Ah, mira!

Y elegimos el 20-N porque creíamos que era la fecha más hortera del año.

Hombre, está claro, está claro.

Y lo que hicimos en un bar pues se fue de las manos.

Empezó a crecer y crecer... Empezó a crecer y nos vinimos aquí,

a esta maravillosa plaza de San Jorge y aquí lo hicimos dos años,

y ya no cabíamos más y tuvimos que buscar un nuevo emplazamiento.

Desde entonces estamos en un pabellón, aquí en Cáceres

y con gente que viene de toda España. La verdad que súper contentos.

¿Qué significa la palabra "hortera"? ¿Se lo tomarán bien?

¿Se lo tomarán mal? ¿"Hortera" qué es?

Pues yo, lo que te decía antes, no tengo ningún prejuicio y huir...

¿O sea que no tiene nada que ver con la vestimenta?

Huir de la dictadura. Sí, sí. -Sí, un poco sí.

-Pero hay que huir un poco de la dictadura de las modas.

Tú puedes ponerte lo que quieras, como quieras, combinarlo como quieras

y sacar todos los complementos y sentirte feliz,

¿Digamos que es un festival ya de la ciudad o no?

Si, la verdad es que se implica toda la ciudad

y todo el mundo va vestido hortera. Tú si vas al festival vestido normal,

te das la vuelta automáticamente porque dices: "no estoy ambientado".

O sea, que así, digamos, que muy hortera no estoy.

No. Pues propongo una cosa.

Para empatizar un poco más con vosotros,

vamos a hacer una magia muy hortera. ¿Os apetece?

Sí, claro. Pues vámonos, venga.

Si es hortera, lo que sea.

Hoy brillarán nuestras poses de Bowie.

Bueno, estamos con los chicos de Horteralia.

Hemos puesto aquí en esta calle que es importante para ellos...

Oye, qué responsabilidad hacer un juego de magia con Georgie Dann.

También lo digo, que nunca lo he hecho, ¿eh?

Aquí tenemos un lienzo donde vamos a plasmar una ilusión, ¿de acuerdo?

Sergio. Sí, dime.

Vas a coger el espray, el negro, que es el que más queda

en contraste con lo blanco,

yo me tumbo y me dibujas el contorno, ¿de acuerdo?

Venga, cógetelo, cógetelo.

No me hagas la cara, ¿vale? A partir de aquí.

Venga, los ojos tampoco, los ojos tampoco.

Venga, márcame bien, así.

Eso es, que quede lo mejor posible.

Tiré tus cosas sin pensar. En la basura están.

Choqué mi coche porque sí.

Venga, Sergio, corre.

Que quede bien.

Ahí está. ¿Lo tienes?

Cuidado, que llegamos a una parte un poco sensible, Sergio.

¿Está?

Venga, me levanto, ¿eh? Vale.

A ver cómo ha quedado. Bueno, ha quedado... Ya.

Déjame acabarlo. Bueno, ha quedado un poco así.

¿Eso que me ha hecho aquí qué es?

(HABLAN A LA VEZ) ¡Ah! Los hombros.

Bueno, vamos a acabarlo un poco. Mira.

Me voy a poner unos calcetines.

Así. Un calcetín, otro calcetín por aquí, así.

Y luego, esto sería... ¿Esto que me has dicho que es?

Los hombros. ¿Y el pantalón donde está?

El pantalón sería a partir de aquí.

Esto lo dejamos de pantalón.

Un pantalón un poquito hortera. Sí, claro, hortera.

Hacia arriba, aquí cerramos... Esta sería la...

Aquí hacemos la cabeza.

Y oye, yo, que llevo sombrero, el sombrero lo hacemos aquí.

Vale. Esto sería el sombrero.

Aquí tenemos calcetines, el pantalón

y todo esto de aquí, la camisa, ¿de acuerdo?

Venga, entonces, déjalo, Sergio, por ahí y empezamos.

¿Quién quiere ser el primero en ayudarme?

Venga, perfecto. Vamos a hacer lo siguiente:

Me voy a dar la vuelta. No antes vas a elegir un color,

el que te dé la gana, ¿de acuerdo? Con total libertad.

Tú eres más de Facebook, yo soy de Instagram.

Vale, pues perfecto, vamos a hacer una cosa:

Mira, con ese color vas a pintar, por ejemplo,

yo que sé, venga, lo más grande, la camisa.

Píntala. Bien, que quede bien, que se vea bien.

Ya sabes que ha sido un dibujo un poco extraño,

pues tú pintas un poco la camisa.

Pero que quede bien marcado el color que has escogido,

el azul, el verde, el naranja, el amarillo,

no se cuál habrá sido, tú pinta bien.

Venga, perfecto. Deja el espray en su sitio

y otra persona, que coja otro color diferente.

Yo en otra dirección, tú vas a Nueva York.

Eh, por ejemplo, venga, alguna parte importante para mí, el sombrero.

Que quede ahí bien marcado.

Venga, deja el espray, no me digáis es el color que cogéis,

pero coged otro color diferente. El que queráis, venga.

Rápido, chicos, rápido.

¿Lo tenéis?

Perfecto, no sé cuál podemos pintar con eso.

Déjame que piense un poco.

Podemos pintar un calcetín, venga, que no hemos pintado, ¿no?

Un calcetín, uno de los dos, pinta el que tú quieras.

Venga, eso es, píntalo así bien.

Uno, pinta uno nada más.

Y venga, deja el espray rápidamente

y que venga otra persona, otro color diferente.

Diferente color.

Me da igual, me encanta.

Vale, pues pinta, es que no sé muy bien lo que queda.

Pinta la camisa, ya está, el pantalón.

Venga, grande, píntalo bien ahí, del color que sea.

No importa el color.

¿Está? Qué ganas tengo de darme la vuelta, por favor.

Oye, ¿es la primera vez que los chicos de Horterelia pintan

así un lienzo o no? (RÍEN) -Sí.

Bueno, cosas más "chachipiruli", ¿no?

Vamos allá. Venga, otro espray, otra persona.

Diferente el color, no repitáis colores, "por fa",

Que quede más natural. ¿Lo tenemos?

¿Sí? Pues pinta, no sé...

Pinta... ¿Están pintados los calcetines?

Pues venga, ese calcetín, da igual, lo que sea.

¿Está? Qué ganas tengo de darme la vuelta.

¿Me puedo dar la vuelta ya?

¿Está? Me doy la vuelta, ¿eh?

¿Está? La cara no me la pintes, hombre, no fastidies.

¿Me doy la vuelta? A ver.

Un sombrero verde, no ha quedado mal.

Camisa naranja, pantalón azul

y calcetines rojo y amarillo.

Oye, una pregunta, chicos, de verdad,

porque esto es tele y tiene que quedar muy claro,

¿habéis cogido los colores que habéis querido?

A lo mejor, imagínate que hubiera ahí una fuerza magnética

y os hubiera llevado a coger un color. El que habéis querido.

Fijaos en esto. Atentos.

Cuidado, Sergio.

No te me lances. No, no, no.

Tú eres más de Facebook, yo soy de Instagram.

Yo soy de los 80, tú eres del 2000.

Me da igual.

Me encanta.

Me da igual.

Pantalones azules.

Pero, ojo, he visto también que habéis pintado un calcetín amarillo,

y que habéis pintado el otro calcetín rojo.

Me da igual. Me encanta.

¿Y el sombrero? ¿Eh?

¿Qué pasa con el sombrero? Que es verde.

Claro, pero os digo una cosa,

es que a mí el sombrero no me lo toca nadie.

Pero una cosa, acércate un poquito, por favor. Ven.

Te has quedado un poco así porque el sombrero no ha salido verde.

Claro, fatal. Pero mira, mira, mira.

Quiero que mires lo que hay dentro. ¿Qué hay?

Una... Un papel.

Por favor, ¿puedes leer lo que pone?

Sí.

Está muy bien pegadito.

Pone: "sombrero verde".

¡Me encanta!

¡Me encanta!

Me sentí raro justo el día en que dijiste adiós.

Choqué mi coche porque sí, lo hice sin razón.

Tiré tus cosas sin pensar, en la basura están.

Choqué mi coche porque sí.

¡Me da igual! ¡Me encanta!

¡Me da igual! ¡Me encanta! ¡Me encanta!

¡Me da igual! ¡Me encanta!

¡Me da igual!

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Un país mágico - Salamanca y Cáceres

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Contenido disponible hasta el 31 de marzo de 2067.

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