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Para todos los públicos Un país mágico - 12/05/18 - ver ahora
Transcripción completa

(Guitarra rock)

Hola, soy Miguel, aunque todos me conocen como Miguelillo,

aventurero intrépido y con un gran espíritu viajero.

Ah, y siempre con un as en la manga: mi magia.

Soñé.

Me pongo en marcha para mostraros las 52 provincias de España

de una manera completamente nueva y a veces arriesgada.

Hay que vivir.

Hoy estamos en Huelva. Allí descubriremos sus rincones,

sus leyendas y sus tradiciones más extraordinarias

de la mejor manera posible, en compañía de sus gentes.

Y es para ti.

Viajaremos en el primer barco que llegó a América.

Un país mágico.

Descubriremos la auténtica Gruta de Las Maravillas.

Es un país mágico.

Nos atreveremos con el fandango y muchas cosas más.

Todo empieza aquí.

Es un país mágico.

También en cada destino dejaré siempre

una carta de mi baraja hasta completarla.

Aquí comienza una nueva aventura de "Un país mágico".

Todo empieza aquí.

Empezamos nuestro recorrido por la provincia de Huelva

en Minas de Riotinto.

Miles de años de explotación minera han creado

este escenario tan singular y especial,

donde pueden verse de paisajes de muchos colores,

incluso la misma NASA se ha interesado por este lugar

y es que parece el planeta Marte.

(Música)

Oye, y aunque no tenga que ver mucho con el tema,

¿sabéis que gracias a los ingleses en estas minas podemos decir

que en el año 1873 nació el fútbol en nuestro país?

(Música)

Mi pierna izquierda está en Palos de la Frontera

y mi pierna derecha está en Moguer.

2400 ha dedicadas al mundo de la fresa

y 4000 ha dedicadas a este apasionante mundo de la fresa.

Hoy he quedado con Alberto y lo he hecho

porque lleva más de 40 años dedicado a este apasionante mundo

de color rojo y verde. Además, creo que viene.

Viene, viene en tractor. Bueno, esto, esto no me lo pierdo.

¡Alberto!

(Tractor)

¿Qué tal? ¿Cómo está? ¿Cómo estamos?

Oye, ¿vamos a conocer los campos con el tractor este?

Pues, claro, si tú quieres.

Oye, ¿me dejas conducirlo a mí? ¿Por qué no?

Me tienes que dar un poco de clases.

Por aquel lado, te montas por aquel lado.

(Música)

A ver, yo esto nunca lo he hecho. Es fácil.

Nunca lo he hecho, pero soy un tío muy echado para adelante.

Vamos a ver, vamos a ver.

Ponemos el punto muerto, pisamos embrague.

El embrague es el de la izquierda, igual que todos los coches.

Y ahora arrancamos con la llave.

¿Aquí no hay cinturón ni nada? Aquí no hay cinturón.

Agárrate bien. No te preocupes.

¿Le doy ya? Sin problemas.

Vuélvele a dar. ¿Que ha pasado?

Porque no te conoce.

(Tractor)

¿Qué pasa aquí? Suelta embrague.

Has hecho magia, has hecho magia.

Vamos para adelante, nos vamos.

(Música)

Despacito, despacito, tú no aceleres.

Tú no aceleres aquí.

¿Yo no acelero ahí? No, no.

Cuidado, cuidado. Nos caemos. No nos caemos.

Frena, frena, que le das. ¿Qué haces?

Ay, madre, la que estás liando.

Vamos, que te voy a enseñar cómo se cogen fresas.

¿Voy a coger fresas yo también? Claro, cómo no.

Una experiencia buena.

Yo cuando dejé esto de la tele, me voy a dedicar a conducir tractores.

(Música)

Buenos días.

Me encantaría...

Porque estoy viendo, me estoy fijando en los trabajadores,

en la recolectoras, que no es coger la fresa y tirar así.

No, no. Tiene su historia.

Tiene su truco, tiene su truco. Tiene su truco, como la magia.

Yo quiero recoger. Claro.

Ella es Josefa, ¿no? Josefa, ¿qué tal? ¿Cómo está?

Estoy viendo que recoges fresas.

Algunas las pones aquí, otras aquí y otras aquí.

Sí. ¿Por qué?

Porque aquí van las que están buenas, aquí están un poco picadas

y ahí las podridas.

Oye, vaya criterio de calidad tenéis aquí, ¿no?

Claro, claro.

De aquí solo salen las mejores fresas, ¿no?

Efectivamente, tiene que salir una fruta con mucha calidad

para que llegue al mercado y al consumidor

en óptimo estado.

Josefa, necesito una clase de un minuto de cómo se recogen fresas.

Vamos a ver. Espérate, que me voy a poner aquí, a tu lado.

Me han dicho que eres una profesional, ya te veo,

quiero aprender.

Porque esto no es solo tirar así, ¿no?

No. Esto se coge... Vamos a hacerlo despacito.

¿Ya la has cogido? Ya.

Espera, más despacio, más despacio, más despacio, a ver.

Porque si la aprietas, le haces daño a la fresa.

Uy, esta qué buena, esta me la como yo.

(ININTELIGIBLE) ¿Cómo?

Ponerla aquí, en el plato.

¿Que tengo que llenar este saco? Claro.

¿Hasta arriba? Hasta arriba.

-¿Tú serás capaz? ¿Y los riñones?

Eso vamos a ver si resistes o no.

Cuando te duela, te pones el saco atrás.

Vamos a hacer una cosa, me voy a poner el saco aquí que hace calor

y os voy a enseñar una cosa. Mira, Josefa.

Mira lo que vamos a hacer.

Voy a hacer una cosa con esta fresa. Vas a alucinar, mira.

(Canción en inglés)

Aquí, aquí y esta aquí.

Una en cada mano, ¿vale?

Solo hay que hacer así, una, dos y tres.

Mira, la fresa pasa de mano en mano.

Lo voy a repetir más despacio, Josefa. Pon así tus dos manos.

No nos hemos dado cuenta. ¿Eh? Acércate.

Lo voy a repetir. Ponemos una aquí y una aquí.

Ay la Josefa qué maja es. Me cagüen diez.

Mirad bien, mirad bien.

Abre bien la mano, Josefa, mira.

Esta la vamos a dejar en esta mano, así.

Cógeme por la muñeca, por favor,

para que sea imposible que yo las junte, ¿de acuerdo?

Y al hacer así, la fresa que está aquí viene hasta aquí.

Vas a flipar, Josefa, mira.

Una, dos y...

(RÍEN)

¿Qué te parece?

Esto te sale mejor que coger fresas.

Poco a poco. No nos entretengas más, que estamos trabajando.

Josefa, vamos al lío.

(Música)

Mira, Alberto, una que recojo y una que me como.

Eh, eh, eh.

(Música)

(Canción en inglés)

Uno de los emblemas de la ciudad de Huelva

es el Monumento a la Fe Descubridora.

Esta escultura de casi 40m de altura inaugurada en 1991

representa a un navegante que mira hacia el oeste,

un gran homenaje a los marineros que consiguieron descubrir América

gracias a su fe y perseverancia.

¿Y ahora? Ahora nos disponemos a conocer

uno de los grandes tesoros de toda la provincia de Huelva.

Eso sí, se encuentra bajo tierra.

(Música)

Me habían dicho que tuviera cuidado,

que esto te podías perder con facilidad.

Aquí parece que hay un poco más de luz.

Esto ya, esto ya es otra cosa.

(Música)

¿Qué haces aquí? Hombre, una persona.

¿Qué haces por aquí? ¿Qué tal? Soy Miguel.

Además vienes sin luz. Hay que encenderla.

Hombre, ¿no ves que te puedes resbalar?

¿Vienes solo? Vengo solo,

vengo dando una vueltilla por la cueva,

no me he encontrado con nadie.

Me han dicho: "No vayas solo que te vas a perder".

Yo soy un tío valiente y he dicho que iba a dar una vueltilla.

¿Qué haces aquí solo?

Yo estoy aquí haciendo un trabajo de investigación.

¿Trabajando aquí? Sí.

Qué bien se investiga aquí, tranquilamente observando.

Es la mejor forma de investigar es observar.

Esta cueva tiene de todo y lo más bonito que tiene

es precisamente ese conjunto de formas

que ves aquí, en el techo, en las paredes,

que están todas formadas por carbonato cálcico y que...

Oye, ¿me puedo quitar el casco? Es que me molesta un poco.

Claro, y además apaga la luz, que ahora tenemos...

¿Cómo se quita?

Es que te han puesto un casco un poco...

Me lo quito yo también.

¿Qué me decías? Lo de las formas. La verdad sí, sí que es bonito.

Todas estas formas que reciben

el nombre así genérico de espeleotermas.

¿Cómo? Espeleoterma.

Es el nombre genérico, pero luego hay muchos tipos.

Tienes estalactitas, helictitas.

Helictitas. Sí, sí.

¿Cuáles son las helictitas?

Las helictitas son estas que tienen direcciones,

que crecen en multitud de direcciones,

excéntricas también.

¿Cuánto tiempo tienen?

Pues mira, estas mismas las hemos datado

y esas de por ahí tienen 50 000 años.

Qué bonito es el reflejo del techo en el agua.

De hecho, fíjate, si te agachas, verás todo el techo reflejado

en la superficie del agua y a eso le llaman la ciudad sumergida.

Para darle ese halo de leyenda y de misterio.

En un sitio como este,

alguna leyenda, algún misterio tiene que haber.

Claro, claro, como todas las cuevas tiene su vida.

Aunque yo siempre he dicho que el ideal descubrimiento de la cueva

es una leyenda, porque no está del todo definido,

pero sí que ya a finales del siglo XIX,

cuando ya la gruta es conocida en el pueblo,

surge una leyenda, que es la leyenda de la Julianita.

Ponte de pie, ponte de pie.

Voy a escuchar con atención, me encantan las leyendas.

Es muy curiosa.

Julianita era una moza del pueblo, muy jovencita,

que todos los días iba con su burro, iba a por agua a un manantial,

un manantial que está enfrente, enfrente del cerro del castillo,

donde se ha formado la cueva.

Al manantial, lógicamente, le llamaban luego la Julianita.

Esa moza iba, todos los días pasaba por allí con el burro,

en busca de agua, y sus padres ya le advertían

que no se parara mucho en el manantial,

porque había cierto halo de misterio allí, en ese manantial.

Y la chica pasaba a menudo

y decía que escuchaba voces por el manantial.

Cada vez que pasaba por el manantial, había una charca

y cuando miraba a la charca escuchaba voces masculinas

que la llamaban

y, bueno, cada vez a ella la curiosidad le iba pudiendo,

cada vez separaba más por ahí, hasta que, al parecer,

era una especie de duende, él la llamaba, estaba enamorado de ella,

y le decía que si era capaz de irse con él,

le prometería un palacio precioso y unas riquezas tremendas.

¿Qué hizo la Julianita? ¿Qué hizo la Julianita?

La Julianita, según cuentan, pasaba un poquito.

Decía que no se fiaba, no se fiaba,

pero, según decían, cada vez le atraía más

y ella cada vez iba más a hablar con él.

Desobedeciendo a sus padres. Y eso.

Y aparte, según decían, la Julianita

estaba perseguida en el pueblo, todos los mozos de su edad...

Era muy guapa, muy guapa.

Todos estaban enamorados de ella,

pero ella ya estaba obsesionada con el duende.

Iba allí, iba allí, hasta que un día,

ese duende casi surge del agua y le pide que entre con ella

en el manantial, en el manantial.

Se mete y yo no se supo más de la Julianita.

Al parecer, ese palacio de cristal que le había prometido

era la Gruta de las Maravillas.

Todos esos adornos y la riquezas no son más

que de todas las concreciones de calcita.

Te voy a decir una cosa, el duende se lo curró.

Se lo curró muchísimo.

Se merecía a Julianita, porque...

Te reconozco que yo, después de...

Yo llevo aquí trabajando desde el año 90 y tantos,

viniendo desde Granada,

y no me encontrado ni al duende ni a Julianita.

¿No? No.

Dígame dónde está la salida.

Mira, tienes que ir hacia allá, siguiendo siempre el camino

y, por supuesto, la luz llévala puesta, encendida,

porque vas a liar un follón allí. Parezco un espeleólogo de verdad.

Entonces, sigue siempre el camino, por favor.

Por aquí. Si.

Y el senderito te lleva hasta el final.

Me parece que la luz va a estar encendida.

No te vayas muy lejos.

No, además, yo me voy a quedar por aquí.

Gracias por la clase. Encantado de conocerte.

Buena suerte. Hasta luego.

Los glaciares, los volcanes,

epidemias de suicidas

se empeñaron en amargarte la vida.

Parecían poca cosa

y crecían como espigas,

te robaban la esperanza y la alegría.

No quería entrar,

sabía que era un agujero.

Y ahora tenemos una cita con una persona muy especial.

Pasaste tú primero.

Me acabo de enterar de lo que ocurre cada 26 de junio

en el Parque Natural de Doñana.

Y como quiero compartirlo con vosotros

y no me quiero equivocar por si acaso,

he quedado con Chavero.

Ahora os contará a lo que se dedica

y nos contará un montón de curiosidades

sobre este mágico 26 de junio.

Chavero.

¿Qué pasa? ¿Cómo está?

Venga ya, chiquillo, harto de esperarte.

Ya lo sé yo, es que tengo un coche, si yo te contara...

Es que nos va a coger la lluvia.

Yegüerizo almonteño, ¿no? Yegüerizo almonteño.

Vaya profesión más chula que tienes, ¿no?

Bueno, sí, muy bonita, muy bonita.

¿Qué pasa el 26 de junio? Cuéntame.

Cada 26 de junio tenemos nuestra tradicional saca de las yeguas,

una faena de campo tradicional, supertradicional,

que es centenaria, data del 1504.

Tenemos el primer dato escrito que hay por el Duque de Medina Sidonia,

que entonces estaba por aquí, por estos parajes.

Yo nunca he montado en un caballo, pero dar una vueltilla por aquí,

pues... Alguna vez tiene que ser la primera.

Te veo como muy preparado, yo que soy un tío muy urbano...

Tú no te preocupes, que yo vengo preparado para ti también.

¿En serio? Hombre, no te vas a montar así.

¿Tú crees que tú así vas a ir a las marismas?

Venga, a ver qué me has traído.

Te voy a dar botitas de agua, porque...

¿Botas de agua?

Claro, porque cuando entremos en las marismas, cómo lo vamos a hacer.

Espero que te estés bien, sino eso es lo que hay.

¿Con las zapatillas no me puedo subir? ¿En serio?

Que no, cómo te vas a subir con las zapatillas, chiquillo.

(Música)

Oye, me queda mejor las botas a mí que a ti.

Claro, claro, estaba yo pensando eso.

Cuidado, que va. Madre mía, ahí está, ahí está.

Venga, eso está, ¿no? Toma, la gorra.

Póntela a tu medida.

Yo tengo la cabeza... ¿No hay una XXL?

Venga, que esa se puede abrir, por eso te he traído esa, hombre.

Porque sabes que soy un cabezón, ¿no?

¿Chalequito y todo? Así vas a pasar frío.

Yo me llevo la baraja que me la paso aquí al chaleco, ¿eh?

A ver el truco que me haces.

¿Quieres que haga un juego de magia luego?

Hombre. Eso está hecho, eso está hecho.

Eso está hecho.

Hombre, ¿pañuelo me das?

El pañuelo es indumentaria del yegüerista.

Pónmelo, pónmelo. Pero, chiquillo, ponte esto bien.

Venga, ponte esa cremallera. ¿Pero me la tengo que subir?

Un poquito, un poquito.

No me vale, ¿no ves que voy hinchado con el abrigo debajo?

No sé si me va a entrar. A ver, venga.

¿Se ponen dos pañuelos o qué? Dos no, pero está el día fresco.

¿Te quieres abrigar un poquito más? Venga, venga, sí, sí.

A ver, vamos a ser sinceros, Chavero.

Esto de abrigo, esto es de chulería.

Esto abrigar, abrigar no abriga nada.

Cuando pase un rato, me vas a decir si abriga o no.

Una manta sí abriga, pero esto... Esto es chulería.

Venga.

¿Cuál es la más tranquila? ¿Esta? Esta.

¿Y si me subo a la valla? Me voy a subir a la valla.

Chiquillo, ¿la valla?

¿Puedo pasar por detrás sin que me de una coz?

Pasa por donde quieras, que no. Entretenla. Muñeco, atiende, muñeco.

Con la coz no te va a hacer nada. La tiene cortada.

Madre mía, encima con la bota...

A ver, acércala para acá. Espérate, chiquillo.

(Música)

A ver, acerca. Tú no traerás algo de...

Espérate, ya está, ya está. Ahí, ahí.

Ahora sí. Ostras.

(Música)

Bueno, tú no te vayas muy lejos, ¿eh?

No, yo iré al lado tuya, te voy a dar palito, hombre.

Ay, ay, ay, que se va, ¿qué hago? Para acá, con la mano para acá.

Ay, ay, ay. ¿Y para qué quiero yo el palo?

El palo, porque hay que darle a la yegua.

Cuéntame la relación con América estos caballos.

El mustang americano desciende de la yegua marismeña

que se la llevó Colón.

En uno de sus viajes a América, se llevó una partida de yeguas de aquí.

Cuando en una de la saca de la yegua compró una partida de yeguas

o se las dio Isabel la Católica o quien fuese

y se llevó una partida de yeguas allí,

porque en América no había caballos.

Entonces, está científicamente demostrado

que el mustang americano desciende de nuestras yeguas.

Chavero, veo allí unos amiguetes. ¿Quién es?

Rafael. Rafael.

Ayúdame a bajar de aquí, por favor.

Ayúdale, que está cagado.

¿Cómo hago? Por allí, mira.

¿La rienda la suelto ya? Sí, ya la puedes soltar,

que te está aguantando. Ya está, ya está suelta.

Levanta el pie y te apoyas en este lado.

¿Aquí? Pero la voy hacer daño. No.

-Que no le haces daño. Es como si a ti te tiro del pelo.

Que no, echa la pierna para allá. Baja para el suelo.

(Música)

Ay madre, ay madre. ¿Tanto miedo?

No, pero es que la gente cree que montar a caballo es fácil,

pero en realidad no es fácil. No es tan difícil.

¿Cuánto tiempo llevas tu vinculado al mundo del caballo?

Toda mi vida.

Por eso hablas así, por eso la vez tan fácil.

Bájate, Chavero, bájate.

Paco es un gran amigo mío desde siempre.

-Desde hace muchos años también.

Poneros un poquito por aquí a mi lado, por favor,

que yo lo del cabello ha quedado demostrado que no soy muy bueno,

por no decir muy malo,

pero vamos a hacer una pequeña magia, ¿vale?

A ver si os gusta.

Mira, se hace con... Quédate con esto.

Se hace con una baraja de cartas. Voy a mezclarlas un poquito, así.

Bien mezclada, así. Bien mezclada, bien mezclada.

¿Cómo es tu nombre? Keka.

Keka, ¿tú también sabes montar a caballo?

Seguro que sí, seguro que sí.

Quiero que me digas "alto" cuando tú quieras.

Dime "alto". "¡Alto!"

Quiero que cojas la carta, por favor,

quiero que se la enseñes a la cámara.

Así, que la vea todo el mundo. Ahí está.

Mira si te gusta la cámara, la carta. ¿Está bien? Perfecto.

Pues entonces quiero que la pongas así,

voy a hacer un pequeño ejemplo yo, voy a coger yo también una carta.

Coge una carta así, en transversal.

Junta bien tus deditos arriba, júntalos bien, júntalos.

Cuando cuente tres, con fuerza tú haces dos.

Una, dos y tres. ¡Fuerte!

Pero sin romperla, Keka. (RÍEN)

-Lo has dicho tarde, lo has dicho tarde.

Que sí a dos, pero no que la rompieras.

¿Qué has hecho? Yo te he hecho caso, he hecho dos.

Un tres y medio, mira Rafa cómo se parte.

Un tres y medio y un tres y medio.

Anda, la Keka.

No te preocupes, porque cuando algo falla,

nunca es culpa del espectador, siempre es culpa del mago.

Hay alguna excepción también, pero que no ha sido el caso hoy.

Mira, mira lo que vamos a hacer.

Vamos a romperla del todo, así. Pon así tu mano, porfa.

A romperla, una baraja de cartas que tiene 52 cartas,

todas diferentes, ella ha elegido una completamente al azar.

Que no se vuele ningún trocito, por favor.

No sé si tengo por aquí un pañuelito o algo, en el chaleco no.

Déjame un pañuelo. Vamos a ver.

Déjame un pañuelo, déjame un pañuelo.

Vamos allá, ¿eh?

Ábrelo bien, ábrelo bien para que se vea que no tiene nada,

porque como yo he paseado con él...

No tiene nada, no tiene nada.

¿Seguro? Seguro.

Perfecto, déjame, que voy a hacer un agujerito así en el pañuelo.

Hacemos un pequeñito agujero así en el pañuelo

y dentro vamos a poner, abre la mano, por favor,

creo que te quedes por ejemplo con un trocito, con este,

y el resto, todos los restantes los vamos a poner dentro del pañuelo.

Que si sale esto, va a ser la leche.

Rafael, no sabes lo que va a pasar todavía y estás alucinando.

Mira lo que vamos a hacer, Rafael.

Te voy a dejar, tú te quedas con el trocito, ¿vale?

Te dejo a ti el pañuelo, Rafael.

Quiero que lo cojas bien y aquí es donde viene la magia.

Rafael, si has estado atento al juego,

te darás cuenta que aquí más o menos habrá siete trocitos

menos uno que tú tienes ahí, ¿verdad?

Vas a alucinar, mira.

(Música)

Se hace así un poquito, abre la mano, Rafael.

Sí, hombre. No hay nada.

No hay nada. Un momento, un momento.

Claro, pero esto ha sido una desaparición.

Si la carta apareciera o apareciese, le faltaría un trocito

para que fuera la misma. Sí, sí.

(Música)

Vente para acá, vente para acá.

Busca por aquí.

No sé, porque claro yo no la tengo.

Mira a ver si hay algo por aquí. Mira, mira.

¡Hostia! ¿Pero cómo has hecho esto, hijo?

Espera un momentito. Keka, Keka, te necesito.

Keka, te necesito.

Mira, ha aparecido una carta ahí.

Déjame ver si coincide milimétricamente,

pero milimétricamente, ¿es la carta? Sí.

-Pues te voy a perdonar que no montes tan bien a caballo.

-Eso es más difícil, es más difícil que montar a caballo.

¿Qué os ha parecido? ¿Mola no? Hostia.

Ahí está el 7 de rombos elegido por Keka.

Impresionante.

Bueno, amigos, me voy encantado de la vida.

Soy consciente, tengo que venir a clases de equitación,

porque, madre mía, qué difícil. Encantado.

Keka, qué profesión más bonita tenéis.

Bueno, compañero, que vaya muy bien.

Me voy. Oye, os digo una cosa.

El caballo no, pero la ropa me la llevo.

(RÍEN)

(Canción en inglés)

Sobrevolando el yacimiento de la Cueva de la Mora,

nos encontramos con este puente de hierro,

uno de los más antiguos de la comarca.

No se conoce la fecha de su construcción,

pero su origen podría remontarse hasta la época romana.

Desde él, se pueden disfrutar de unas vistas maravillosas.

Seguimos adelante con nuestra ruta por esta provincia tan mágica.

(Canción en inglés)

Ignacio. ¿Qué tal?

Vaya día hemos elegido. Pues sí,

un poco de lluvia, que hace falta para el campo.

¿Dónde estamos exactamente?

Porque yo he notado algo muy especial

y no demasiado bonito cuando he entrado aquí.

Hombre, son ruinas.

Tenemos aquí la ruinas de la aldea que fue el Membrillo Bajo,

que en 1936 fue arrasada por los nacionales que se llamaban.

Después de haber asesinado, a veces cruelmente,

a toda la población,

quedó derruida

y apartada del nomenclátor, en fin, borradas de los mapas.

O sea que todo esto que vemos por aquí,

que ahora son simplemente piedras, eran casas,

con su salón, con su cocina, con su familia.

Sí, sí, con su familia dedicada a la agricultura principalmente,

gente que vivía en paz y tranquila,

y que de un día aparecieron unos cuantos camiones con militares

y así fue su final.

¿De repente? De repente.

Qué pena, ¿no? En pocos días.

¿Damos un paseo y conocemos un poquito más la historia?

Porque está muy bien que aprendamos de los errores

para que no se vuelvan a cometer, ¿verdad?

Efectivamente, es importantísimo.

(Música)

Igualmente ha habido muchos investigadores

de lo paranormal, digamos, del mundo del misterio,

que han venido a hacer investigaciones.

Sí, tú sabes que allí donde se ha cometido

actos de este calibre de terror

la gente busca señales,

posible señales de aquellas personas que murieron.

Y aquí, como en otros puntos de la geografía española,

acudieron investigadores y han estado grabando psicofonías,

filmando, experiencias de todo tipo.

¿Ha podido escuchar alguna de esas psicofonías?

Sí, yo he escuchado algunas de esas psicofonías

y he visto imágenes de las que se han grabado aquí.

Una que creo que es bastante conocida en Internet,

que se ve un punto de luz que se mueve

de una forma rectilínea en medio de la noche.

Que no tiene explicación posible con insectos ni nada,

porque siempre tiene un movimiento un poco errático

y esta es una luz pequeña que se mueve con una línea totalmente recta

y que, lógicamente, no tiene ninguna explicación.

¿Cómo descubriste? ¿Cómo te enteraste que aquí sucedió eso?

¿Cómo viniste? ¿Qué te llamó la atención?

Esto es algo que en la provincia de Huelva

siempre se ha comentado muchísimo.

Y cuando uno se mueve en temas de misterio,

siempre hay alguien que le dice: "Oye, conozco a alguien

que ha estado en el Membrillo".

Empiezas a interesarte.

Tuve la suerte de dar con un familiar de un niño que quedó huérfano

aquí, en la aldea,

y gracias a este hombre,

que ya era bastante mayor cuando yo pude hablar con él,

fue el que me ilustró bastante

de las historias que acontecieron aquí bastante trágicas

y la verdad es que acontecimientos, actitudes,

que de verdad no concuerdan con el ser humano.

No son propias de los seres humanos.

La verdad es que a veces la historia,

la realidad supera a la ficción.

La verdad es que te sobrecoge un poco,

que impresiona el ambiente, y eso,

el pensar que X años antes los niños corriendo por la calle,

las mujeres comentando en la puerta o saliendo al campo a trabajar.

Los hombres en sus faenas del campo.

Una vida completamente normal y, de repente...

Se nota como una energía...

Yo te lo decía al principio, que en este programa

visitamos muchos sitios,

alguno son leyendas y otros son hechos históricos

como desgraciadamente es este y la verdad es que siento

como una energía un poco, un poco extraña.

Vamos a dar un paseo, pero escúchame,

no te alejes mucho de mí, ¿vale? Vale.

(Música)

Ojalá venga mucha gente a visitarlo, yo creo,

para que aprendamos todos...

Estas cosas para que no se vuelvan a repetir.

Los hechos no deben repetirse bajo ningún concepto.

No es de humanos matarse de esta manera.

(Música)

Adiós al pánico práctico de habernos encontrado.

Adiós al vértigo de vernos...

Continuamos nuestro viaje y llegamos a Isla Canela.

7 km de playa en un entorno de marismas,

caños, arenales y dunas.

Un auténtico paraíso para los amantes de la naturaleza y del sol.

(Música)

Nos detenemos ahora en la ciudad de Huelva,

construida en la confluencia de los ríos Tinto y Odiel.

La capital ha sido siempre encuentro

de diferentes culturas y civilizaciones.

De ahí que se le conozca como La Puerta del Atlántico.

Y en este estadio juega sus partidos el Recreativo de Huelva,

en el club de fútbol más antiguo de toda España,

que, por cierto, fue fundado ya hace 128 años.

(Canción en inglés)

Estando en Huelva, como es normal, no podía dejar pasar por alto

este maravilloso monumento, que hace referencia a los almonteños

cuando sacan a la virgen en procesión.

Pero, oye, me gustaría ver a la virgen, pero verla de verdad.

En El Rocío y no aquí.

Así que será mi nuevo destino y a ver si tengo suerte

y hacen un poquito menos de frío, porque no veas cómo...

(Música)

Tengo ganas de adentrarme en esta cultura de El Rocío,

en una aldea que es única en el mundo.

Para ello he quedado con Manuel, que sí, ahí me está esperando.

(Música)

Manuel, perdona el retraso,

que últimamente mi coche no está muy bien.

Madre mía, bienvenido. ¿Qué tal estás?

Bien.

Bienvenido a esta aldea única en el mundo.

Sí. ¿De verdad?

Sí, sí, sí.

Te veo muy convencido. Más de lo que ves.

¿Qué significa El Rocío para ti?

El Rocío para nosotros es todo.

No solo para mí, para los que vivimos aquí

y para los que vivimos la devoción a la virgen.

Vives aquí, en El Rocío, todo el año.

Por fortuna, sí, mira qué paraíso.

¿Cuándo nace esta devoción por El Rocío?

En la Edad Media. En la Edad Media.

Nos remontamos al reinado de Alfonso X, el Sabio,

para indagar en el origen de la devoción a la Virgen de El Rocío.

Madre mía, ¿cómo se ha mantenido desde aquella época hasta ahora?

Porque la Virgen de El Rocío es virgen de Pentecostés,

que es cuando celebra sus fiestas.

En Pentecostés celebramos la venida del Espíritu Santo

sobre María y sobre los apóstoles.

Y, sin duda alguna, la devoción a la Virgen de El Rocío

está ungida por el espíritu. Por eso se mantiene.

Y sigue congregando a un millón de personas.

Solo para un fin de semana de celebración.

¿Y la virgen aquí, en El Rocío, habitualmente cómo es?

Porque es verdad que tenemos una imagen

muy típica de esos días, ¿pero el resto de días?

El resto de días, como estás viendo, pero además en el santuario

es el centro y donde se focaliza toda esta devoción,

de manera que aquí hay grupos de peregrinos permanentemente.

¿Cuántos visitantes vienen al año? Al año, entre 4 y 5 millones.

Y hablando de visitas, una de las visitas más especiales y bonitas,

fue la de Juan Pablo II. Sin duda alguna.

Quedó, además, inmortalizada.

Sí, hace 25 años tuvimos aquí la visita de San Juan Pablo II

y desde el balcón que tenemos... ¿Vamos a verlo?

Sí, claro. Vamos.

(Música)

Aquí lo tienes. Está por aquí el mosaico, ¿verdad?

Desde este balcón que se hizo expresamente para la visita del papa,

aquel 13 de junio, 14 de junio, perdón, de 1993

y desde aquí se dirigió a toda la multitud

que nos congregábamos aquel día de un intenso calor

en toda esta explanada.

¿Qué significó entonces para El Rocío esa visita?

Un revulsivo y, al mismo tiempo, un refrendo y un reconocimiento

por parte de la Iglesia católica de la importancia

a nivel nacional e internacional de lo que este santuario significa.

En cuanto a evangelización diaria, ¿no?

Tengo muchas ganas, ya que estoy en El Rocío, evidentemente,

de ir a visitar a la virgen.

Quería que me contaras algo a nivel espiritual.

Está claro que lo que significa a nivel de devoción,

pero a nivel artístico, la talla también es especial, ¿verdad?

Muchísimo, porque, además, celebra su fiesta en Pentecostés,

pero la virgen analiza su indumentaria

y verás a la mujer que describe San Juan en el "Apocalipsis"

donde dice que tuvo una visión en el cielo

de una mujer vestida de sol, coronada de estrellas,

y con la luna a sus pies.

Todos esos elementos los vas a encontrar

en la indumentaria de la virgen. Voy a verlos.

Encuéntrate como en tu casa. Muchas gracias.

O empezar.

O empezar.

O empezar.

La ermita de El Rocío tiene, sin duda,

algo muy especial.

Sí, yo creo que ahora ha llegado la hora

de hacer un poquito de magia por la provincia de Huelva.

Me gustaría que me dijeras una letra, vocal o consonante.

A.

M. M.

E. E.

B. B.

N, A, D.

Dos letras. ¿Cuáles son?

La B de Barcelona y la D de Dinamarca.

B, D. ¿Y tú has pensando la...? La V, de Valencia.

La V. B, D, V.

¿Qué queréis pensar? ¿Una palabra o un número?

¿Qué palabras pensado? ¿Te lo tengo que decir?

Sí, dígalo, dígalo. Casi.

Casi. ¿Qué palabra es?

Vida. Vida.

Para que podáis participar los dos,

te voy a pedir que me digas dos números.

23. 23, ¿y tú?

El 17. 23, 17.

Tu número es el 19. ¿Y el tuyo es? 65.

Ya no solo es la palabra, sino que tú has dicho una letra

y lo habéis combinado.

La mayor parte de la gente cuando ve un juego de magia en la tele

piensa que la espectadora, en este caso, están compinchadas.

¿Hemos hablado antes? No.

¿Hay alguna postura de que yo supiera

que esa palabra iba a salir? No.

Como le he dicho, antes me fijé en usted.

Escribí una palabra y la puse aquí dentro.

Tengo escrito aquí un papel, un papel.

Pon así la mano, por favor. Tapa este papel.

¿Puedes poner la mano encima para que nadie lo vea?

¿Había alguna posibilidad de que yo supiera que ibais a decir N, A, D?

No, ninguna.

Contáis hasta cinco y le dais la vuelta.

Contamos hasta cinco. Sí, y leéis lo que pone.

(AMBOS) Uno, dos, tres, cuatro y cinco.

-Dale la vuelta.

Por favor, quiero que coja el papel, quiero que mire lo que pone.

Y es para ti.

No me lo puedo creer.

Un país mágico.

(TODAS) No. (APLAUDEN)

¿Qué pone? Casi.

Increíble, ¿no?

Oscar, 2, 7, 5. No me lo puedo creer. -No me lo puedo creer.

(AMBAS) -Una, dos y tres.

(RÍEN)

Todo empieza aquí, pobre.

Dale la vuelta. -Correcto.

-Correcto, correcto.

Todo lo que alguna vez soñé.

(RÍEN) -Qué bueno. Muy bueno.

-Pero esto es broma, ¿no?

-Esto es increíble. ¿Cómo lo ha podido hacer?

-Ni idea.

-Muy bien. -Espectacular.

No sé cómo lo ha sabido, la verdad.

-Fenomenal. -Esto es impresionante.

(RÍEN)

-Teníais un montón preparado, seguro.

No puede ser.

-Bien, perfecto.

-Ahora vamos a comprar un billete de lotería,

a ver si nos toca.

-Perfecto. -Perfecto, perfecto.

-Es mago el chaval. -Es de los buenos.

-Genial. -Muy fuerte.

-Impresionante. -Qué crack.

-Impresionante.

Muchas gracias. A ti.

Adiós, mi vida.

Todo empieza aquí.

Esto es impresionante.

(Música)

En la frontera con Portugal, en la orilla del Guadiana,

se encuentra Sanlúcar de Guadiana.

Es, sin duda, una de las poblaciones con mayor encanto,

vamos, que lo tiene todo, historia, monumentos,

paisajes y, por supuesto, el río.

(Canción en inglés)

(CANTA FANDANGO)

Perdón, estando en Huelva, uno se viene arriba

y es que no quería dejar de compartir con todos nosotros

la cultura del fandango.

He quedado con uno de los mejores, El Raya,

en un sitio muy especial que ahora vais a conocer.

(Música fandango)

Maestro, no quería yo molestarle, ¿eh?

No molestas. ¿Cómo estamos?

Encantado.

¿Cómo estás? Muy bien.

Qué cosa más bonita, ¿dónde estamos?

Estamos en una bombonera. En una bombonera.

Estamos en la única peña flamenca femenina que hay en España.

Pero, bueno, que tiene entrada a los hombres.

Aquí entran muchos hombres y algunos canten hasta bien.

¿Cuántos años llevas investigando sobre la cultura del fandango?

Desde el año 70, aproximadamente.

Desde el año 70 que viajé a Alosno,

porque Alonso es la cuna del fandango.

Huelva tiene nueve pueblos que tienen fandango,

dos en la Sierra, Almonaster y Encinasola,

y después, en la comarca del Andévalo,

hay siete pueblos que tienen fandangos

y como no me quiero dejar ninguno fuera,

luego cantando los voy a nombrar todos.

Yo te quería preguntar,

para la gente que no entiende muy bien la cultura del fandango,

¿qué es lo que hay que tener para poder cantar un fandango?

¿Cómo se aprende? El cante no se aprende.

¿Ah no? No.

El cante se nace, se nace con él.

Para lo que tú me dices, para cantar, concretamente un fandango de Huelva,

si no has nacido en Huelva,

tiene que llevarte muchísimos años aquí

y a lo mejor no logras cantarlo, te mueres y no lo cantas.

Viva Huelva y viva Alosno.

Y viva la música que vamos a escuchar ahora, ¿te parece?

Vamos para allá, Antonio.

(Música)

Amigas y amigos de María, os presento a Miguel.

Hola, ¿qué tal? ¿Cómo estáis? Hola.

Qué a gusto estoy con cuatro artistas tan cerquita.

Señora presidenta, ¿cómo surgió esta maravillosa idea

de hacer una peña femenina?

Bueno, pues todo esto surgió porque las mujeres

no tenían cabida en las peñas flamencas de Huelva.

Sucesivamente toda la provincia.

Se reunieron un grupo de mujeres

con muchas ganas y muy aficionadas al flamenco

con Aurora García a la cabeza, que fue su presidenta fundadora.

Y esta maravillosa peña después de 34 años todavía sigue cantando.

Tengo muchísimas ganas, porque va a ser la primera vez

que yo escucho un fandango y voy a escuchar en Huelva fandango.

¿Qué vamos a escuchar? Mandé.

Vamos a cantar un fandango,

en principio, de Encinasola y Almonaster.

Que son los dos pueblos que tienen fandango en la sierra.

De los nueve pueblos que hemos hablado.

De los nueve pueblos, vamos a cantar, precisamente,

esos dos estilos y luego haremos otros.

Qué bueno. Pues nada, cuando queráis.

(Música)

Olé, José María.

(Música)

Huelva, Huelva,

que alegre es tu fandango,

la tierra entera por fandango

juntaron dos mundos a cada vela.

Son de adornos del Monaster y de Encierro,

son de calaña que cada pueblo en Huelva

a su manera los canta.

De calesa rubia y de Valverde,

que Encinasola y Zalamea es diferente.

Bueno, ya sé chicos que tengo que seguir recorriendo Huelva,

pero es que veo que me voy a quedar aquí un ratito,

porque es una oportunidad única.

Fandango

en Huelva

nació compadre,

nació en Almonaster

el fandango.

Se juntaron para cantar

y se enamoró cantando.

El fandango.

(Música)

Y después de haber pasado un rato tan agradable,

llega el momento de continuar con nuestro camino.

(Música)

Un día quieres salir de la ecuación

y otro resolver.

(Música)

También se puede mostrar dedicación.

Pues ahí lo tenéis, al gran almirante, Cristóbal Colón,

con el medallón de la Virgen de la Cinta, patrona de Huelva.

Y es que quiero conocer su historia de primera mano.

Voy en busca de la Nao, camino del mar.

Nuevas aventuras nos esperan, vamos.

Y ahora hacemos tantas cosas

que antes por temor irracional.

Dejamos de lado

otra forma de castigo

contra el componente emocional.

Nos une de nuevo.

El 3 de agosto de 1492,

tres naves, dos carabelas y la Nao,

La Niña, La Pinta y La Santa María, partieron

capitaneadas por el gran Cristóbal Colón

hacia el Nuevo Mundo.

Hoy, vamos a adentrarnos en esta apasionante historia.

Pedro, ¿qué tal? Hola, Miguel, qué hay.

Vaya sitio más chulo que tenéis aquí.

Sí.

Ahí veo la Nao, donde estaba el almirante Cristóbal Colón

y las carabelas, donde estarán los demás.

¿Por qué la gente cree que había tres carabelas?

Porque en todos los libros de historia de pequeñito

nos han puesto tres carabelas, pero, realmente,

si ves, una es mucho más pequeñita, esa era la carabela,

que iba por delante de la Nao, tenían menos calado,

y es la que iba abriendo paso para que después

la nave capitana, la nave de carga, llegara con todas las provisiones.

Quiero verla. Vamos.

(Música)

Este tiene pinta de entender de...

Sí, era el escribano,

era el encargado de llevar la contabilidad del barco.

En aquellos entonces, los marineros, la marinería en general

no sabía ni leer ni escribir.

Entonces, se llevaba uno específico para llevar la contabilidad.

En este primer viaje, solamente la contabilidad de las provisiones,

porque no había intercambio comercial,

pero más adelante fue muy importante llevar

el cambio comercial de las provisiones,

porque la del oro la lleva directamente del almirante.

No quería intermediar, no quería jaleos ni nada de nada.

¿Aquí que se puede escuchar? Ahí veo las provisiones.

Sí, las provisiones.

Normalmente, cuando se iba, en esta época se utilizaba mucho salazones,

se utilizaba mucho el ajo, porque comían mucho ajo los marineros,

porque era un antiséptico natural. Sí, sí.

Las tres provisiones principales eran el vinagre, el vino,

aceite, harina, los salazones.

La verdura y la comida fresca duraba solamente una semana,

de ahí venían después los problemas del escorbuto,

tan famoso, porque no tenía vitamina C.

Eso quitaba el colágeno de la célula, hacía que te sangrara,

se te caían los dientes y no podías comer.

Además, era horrible, daba muchos problemas.

Vaya historias habrá vivido aquí Cristóbal Colón,

porque él solo viajaba en esta nave.

En esta nave, la principal, porque era la importante, claro.

¿Por qué tenían los marineros un pelo tan largo?

¿De ahí puede venir la expresión salvarse por los pelos?

Claro, los marineros se dejaban el pelo largo,

porque cuando se caían al mar, que era muy típico con los golpes de mar,

se caían, cuando te quedabas en el fondo,

se quedaba flotando el pelo, tiraban del pelo

y de ahí viene salvarse por los pelos.

Tú te hubieras muerto ahogado. Yo me hubiera muerto rápido.

No digo nada, que lo digo todo.

Venga, vamos a ver por aquí arriba qué hay.

(Música)

Vaya escaleras.

El tema del agua sería también muy importante en un viaje tan largo.

Sí, el agua era vital.

El agua era vital en estos viajes en el mar,

porque tú puedes estar sin comer a lo mejor ¿cuánto? 20 días.

Y puedes aguantar.

Sin beber, creo que estas 3-4 días, ya no aguantas.

La hidratación es fundamental. Entonces había un alguacil del agua.

Se encargaba solamente del aprovisionamiento del agua,

que estaba en la bodega y bajo pena de muerte

no podía darle más a nadie más más ración de la que le tocaba,

porque, si no ponía en peligro a toda la expedición.

Claro, una curiosidad personal.

¿La expresión esa de "vete al carajo"?

Vete al carajo. Si miras arriba, si te fijas, el carajo es la cofa.

En la cofa se ponía el vigía.

Entonces, cuando te decían: "Vete al carajo" como castigo,

era estar allí, a lo mejor, un día entero sin comer

y arriba, con todo el vaivén, y con todo el sol.

Sin comer. Cuando era castigo, era castigo.

Cuando no, cuando te tocaba tu turno de guardia,

subes y ya está.

Y de ahí viene "vete al carajo", el carajo es la cofa.

Estamos muy cerquita, a las puertas del único camarote.

El camarote de los almirantes, sí señor. El único que había.

Vamos a entrar.

(Música)

Por fin ha llegado el momento. Don Cristóbal Colón.

Qué responsabilidad, ¿eh? Pasa, pasa.

Se conserva bien el tío, ¿eh?

Aquí lo tenemos bien custodiado y además lo mantenemos bien.

Me encantaría preguntarle, si me pudiera contestar,

a lo mejor lo puedes hacer tú en su nombre.

¿Qué piensan cuando se embarcan en una aventura como esta,

sabiendo que a lo mejor no iban a volver?

Es complicado, porque en aquellos entonces,

tú piensa que era el mar tenebroso.

Los romanos llamaron a A Coruña Finisterre, aquí acaba la tierra.

Y te embarcabas a un sitio donde ellos pensaban

que había monstruos, que no se volvía,

nadie había vuelto...

Cuando se adentraban en el mar, nadie había vuelto.

El mar era fuerte en aquellos entonces,

el viento tampoco era bueno.

Y lo que pensaban era eso, que se iban a un sitio que no volverían.

Yo no sé cómo se metieron de verdad en esa aventura.

Había que estar un poco... Loco.

Un poco loco sí que estuvieron.

La verdad es que ha sido un fin de historia increíble.

Parece que la historia es mágica, ¿verdad?

Sí, sí, es mágica.

Y más en este hecho, se metieron en tres cascarones

y descubrieron un nuevo mundo.

He estado caminando por las calles de Huelva

y he hecho algo que a la gente le ha gustado bastante

y lo quería hacer contigo, Pedro.

Yo no he hablado contigo antes para decirte:

"Oye, Pedro, cuando yo te pregunte como me dices una palabra".

No. Vale.

Te voy a pedir que pienses una palabra,

que no sea muy larga, ¿de acuerdo?

4-5 letras a lo sumo, por ahí. 4-5 letras.

Sí, pero claro, si me dices una palabra

relacionada con la navegación o con la historia,

lo podría tener preparado, podría ser carabela, barco,

Cristóbal Colón, historia, descubrimiento.

Entonces, una palabra que quizás no tenga nada que ver.

Vale.

¿Cuántos personas en el mundo conocen esa palabra en ese momento?

Yo, yo nada más. Solo tú.

Sí, claro.

¿La has pensado ahora mismo? Ahora mismo.

¿Qué palabra es? Caballo.

Caballo. Caballo.

¿En serio? En serio.

No te puedo creer, escúchame una cosa.

Si yo hubiera escrito un animal, ¿qué te parecería?

Que has acertado bastante, pero...

¿Si este animal tuviera cuatro patas? Más todavía.

Más todavía, te hubieses acercado mucho.

Mucho, mucho, mucho.

¿Te puedo preguntar por qué has elegido el caballo?

No sé, porque se me ha pasado, Huelva, El Rocío, caballo.

Huelva, El Rocío, caballo.

Voy a dejar a que esta baraja de cartas para luego,

pero no te lo vas a poder creer.

Antes de empezar, yo he escrito una palabra.

(Música suspense)

Una palabra. He escrito una palabra.

¿Sí? Sí.

Mira.

Es que me da miedo sacarla.

Mira.

Tengo una palabra escrita aquí.

La dejo aquí, debajo de la baraja.

Pero es que para mí es muy importante esto,

para mí es muy muy importante

que muchas veces cuando la gente ve magia en televisión,

dice: "Están compinchados". Pedro, tú y yo no estamos compinchados.

Para nada, te acabo de conocer.

Quiero que le des la vuelta, por favor, y que leas lo que pone.

Caballo. Increíble.

Increíble, no me lo creo.

Quiero que veas que en el bolsillo, mete la mano, por favor,

que veas que no hay absolutamente nada más que un papel.

Ahora mismo no sé qué decirte, estoy emocionado. Alucinante.

(Música)

No sé, estoy emocionado.

Mira, Pedro, sabes que en este programa recorremos España

y lo hacemos, además, en cada provincia tenemos un pequeño ritual

y es que dejamos una carta,

un poco en homenaje a lo que hemos aprendido, lo que hemos disfrutado.

Y a la provincia de Huelva

le corresponde una carta que es especial, mira.

Con permiso del señor Colón voy a retirar.

Retiramos esto por aquí.

Mira, esta carta que es de color rojo con respecto a las demás,

es el 6 de corazones.

Una carta preciosa, y es la carta que corresponde a esta provincia.

Así que se la queríamos dejar aquí al capitán.

Para que le acompañe y descubramos juntos nuevos mundos mágicos.

Pedro, caballo, ¿eh? Me has dejado alucinado, de verdad.

Te vas a quedar siempre, siempre,

con el recuerdo de la palabra caballo.

Aquí te dejo. Se mueve un poco, ¿no? Marea un poco.

Con el viento y el agua sí.

Yo casi me voy a tierra, me voy a tierra.

A que pase algún cometa, baje un platillo volante.

Y la playa llora y llora,

y desde mi casa grito yo pienso en abrazarte.

Hasta la vista, Huelva.

Abandono ya la tierra desde donde Colón partió rumbo a América,

pero en mi navío me llevo cosas que jamás podré olvidar,

los paisajes imposibles de las Minas de Riotinto,

la aldea eterna de El Rocío, el arte de tu fandango

y el gruta más maravillosa del mundo,

Huelva, tierra de nuevas oportunidades y conquistas,

te prometo que nunca, nunca te olvidaré.

(Aplausos)

  • Un país mágico - 12/05/18

Un país mágico - 12/05/18

12 may 2018

El mago Miguel Romero "Miguelillo" recorre los espacios más mágicos y singulares de la geografía española. A través de sus ilusiones y juegos de magia, visita lugares carismáticos de cada provincia y entrevista a personalidades del mundo de la cultura, deporte, cine..

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