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Para todos los públicos Últimas preguntas - Violencia de género, la huella del dolor - ver ahora
Transcripción completa

"Pues hasta aquí hemos llegado. Yo me voy".

(Música cabecera)

Hola, amigos. ¿Qué tal?

Bienvenidos una semana más a "Últimas preguntas".

Y para estar con un invitado, con una persona,

que nos encanta recibir en el programa.

Por muchas razones.

Porque la conversación con él siempre es agradable,

porque aprendemos muchas cosas,

tiene siempre historias muy interesantes que compartir

y reflexiones muy buenas para nuestra vida.

Y también está porque ustedes nos lo piden.

Nos encanta escuchar a nuestros espectadores,

y cada vez que viene Javier Urra al programa, ustedes dicen:

"Es que le tenías que llevar más veces".

Pues aquí está de nuevo Javier Urra. Bienvenido.

Muchísimas gracias. Estoy encantado por dos razones.

Una, porque eres una bellísima persona,

quiero que lo sepan. Gracias.

Ya lo saben. Y una magnífica profesional.

Y, luego, porque este es un programa que lo ven...

La última vez que estuve, con un libro,

me escribieron de Iberoamérica, de Estados Unidos y de Israel.

Dos médicos jubilados.

Y les mandé el libro. Tú no sabes qué carta tan cariñosa.

Por tanto, que sepáis que tenéis un programa que llega a todo el mundo

con gente muy interesada y muy interesante.

Pues hoy, si me permiten, un saludo muy especial a Israel,

que sabemos que nos siguen también desde este maravilloso país.

Javier, yo recuerdo precisamente en ese último programa,

en esa última conversación, donde al final salen tantas cosas,

que surgió el tema de la violencia de género,

y dijimos: "Pasar por encima no merece la pena.

Vamos a detenernos todo lo que sea posible en esta cuestión".

Además, a propósito de un libro que se acaba de editar,

"La huella del dolor. Estrategias de prevención

y afrontamiento de la violencia de género".

Estamos ante un gran problema al que tú, nos vamos a tutear...

Sí, cómo no.

Al que tú estás dedicando una atención muy especial.

Sí. Dos cosas.

Una: yo he escrito este libro por obligación.

Es decir, a mí me llamó el Senado como experto.

Yo no soy experto en violencia de género, pero sí en menores.

Los jóvenes creen que la violencia de género

es un problema que nos afecta a los mayores.

La violencia de género es del hombre a la mujer.

¿Y qué ocurre si la mujer agrede, ridiculiza, veja al varón?

Te vas al Código Penal.

Pero es una violencia machista, del hombre a la mujer.

Es más, no se ha aprobado para gays, lesbianas, etc.

Es solo del hombre a la mujer.

Es una violencia estructural.

Se da en todos los lugares del mundo, muchísimo en Iberoamérica,

donde más, en México;

pero hay países, India y otros lugares,

que lo que se hace es echar ácido a la mujer

para que quede marcada para siempre.

Se da estructuralmente porque se da hasta en los países nórdicos,

que, sorprendentemente, y por eso se le llama "la paradoja nórdica",

mueren más mujeres por feminicidio en Suecia,

en Noruega, en Finlandia, que en los países del sur.

Me ha sorprendido a mí ese dato. Eso es muy sorprendente.

Eso se puede dar por varias cosas. Una, la soledad.

Dos, y a ver si me sé explicar, por la igualdad, María Ángeles.

Cuando la mujer alcanza la igualdad, que es lógica y es un derecho,

hay un porcentaje de hombres que no lo van a admitir.

Desde su criterio patriarcal y de dominación.

Por lo tanto, es estructural entendido como que es histórico

y para todo el mundo.

Dos, es instrumental.

Vamos a pensarlo entre tú y yo, María Ángeles.

Un agresor de pareja agrede solo a su pareja.

No agrede a la gente en la calle.

Y lo hace a su mujer, en esa dominación,

en esa equívoca posesión, además oculto en el hogar.

Y luego, ahora viene el diagnóstico,

yo la etiología que veo es que a las chicas

os educan en el "ser para", para el otro.

Para tu padre, para tu pareja o para tus hijos.

Y a los hombres se nos educa en ser "para mí".

Por lo tanto, en España las cosas han evolucionado,

pero las enfermeras siguen siendo mujeres, mayoritariamente,

el educador de cero a seis años sigue siendo mujer...

Por lo tanto, lo que es la sensibilidad,

lo que es el afecto, lo que es el cuidado,

es algo que el hombre aún no ha dado el giro a ese sentido.

Una de las claves para la prevención,

que al final es lo que se pretende,

y la erradicación de este enorme problema,

¿pasa por la educación?

Pasa seguro por la educación.

¿Cómo educamos a un niño y a una niña?

España tiene 80 000 personas en la cárcel.

Casi no tiene mujeres en la cárcel. ¿Por qué la mujer no comete crímenes?

¿Por qué no hay violencia sexual de la mujer al hombre,

salvo cuatro casos edípicos?

La diferencia está en lo que tú has planteado,

en cómo se educa.

Dicho eso, ¿cuándo mata un hombre a una mujer?

En los procesos de separación.

Porque cuando ella le dice: "No te aguanto y me voy a ir",

él, que ha vivido toda una vida teniendo un guiñol

para hacer que sea a su imagen y semejanza,

dice: "Se acabó. Voy a sufrir. Me está rompiendo la vida.

Acabo con ella". Luego me suicido o no.

Se suicidan un tercio.

Y la gente cree que se suicida por vergüenza. No es verdad.

Por miedo a la cárcel. No es cierto.

Es porque ya no tiene una razón de vida,

porque ha hecho una persona a su imagen.

Quiero decir que el maltratador, el que violenta,

la violencia de género es crónica.

Si no se trata, irá en aumento.

Y ese hombre, si el día de mañana está con otra mujer,

volverá a ser violento.

Luego el problema está en él.

Es narcisista, es un impotente relacional,

y lo que quiere es tener a una persona que le sirva.

Es así de sencillo y así de traumático.

Confunde amar con poseer,

y son palabras absolutamente contrarias.

Estamos hablando, por tanto, de una relación que se establece

en adultos y en jóvenes, que no se nos olvide,

y ahora nos vamos a centrar en el tema de adolescentes.

Una relación no entre sujetos,

sino entendiendo, o viviendo a la otra persona, como un objeto.

Ese es el criterio. Lo acabas de decir.

Claro, es objeto o sujeto,

no es de sujeto a sujeto, no es de persona a persona.

Tú fíjate cuando un hombre agrede a la mujer verbalmente

y le dice, perdóname la expresión: "Zorra. Perra. Cerda".

¿Qué está haciendo? Deshumanizarla.

Una vez que la deshumaniza, ya puede hacer.

Luego hay otra víctima, que son los niños.

Un niño que ve que su padre maltrata a su madre es una víctima.

Pero es que en los últimos cuatro años

hemos tenido 22 niños muertos a manos de sus padres.

22.

En lo que llevamos de año, ocho.

Por lo tanto, tenemos un verdadero problema.

Y lo que planteabas antes, María Ángeles,

es que, por ejemplo, los chicos transmiten mucho a las chicas:

"Desnúdate. Pero para mí".

Luego, cuando las cosas van mal, rompe la relación,

y para dañarla lo cuelga para todos y para siempre.

Hay que enseñar también lo que es el respeto, lo que es la dignidad.

Porque lo que hace el que violenta es destruir la identidad de ella,

generarle culpabilidad.

Al final, ella dice: "¿Por qué elegí a este hombre?

¿Por qué no rompí a tiempo?".

Hace un poco luz de gas.

Esto lo hizo muy bien la película de Icíar Bollaín "Te doy mis ojos".

Una maravilla. Una maravilla.

¿Qué está pasando en los adolescentes?

Por ejemplo, cuestión de celos,

cuestión de mirar el móvil el chico a la chica,

y la chica justifica: "Es que me quiere mucho".

Sí. Lo hemos oído 20 000 veces.

Eso es así.

Ella sigue siendo un poco esa imagen rosita.

Las chicas te lo van a negar, pero un porcentaje elevado

no quieran quedarse sin pareja. Sí.

Acuérdate de Aristófanes, ya en los clásicos,

que hablaba de lo que luego se tradujo como la "media naranja".

La gente se educa para unir, para la fusión,

pero no para la separación.

Y con la esperanza de vida tan alta,

el 75 % de nuestros jóvenes se van a separar.

Hay que educar a la gente a separarse.

No pasemos del amor al odio.

Nos hemos querido mucho, ahora no nos llevamos bien,

tú te vas por tu lado, yo por el mío, pero con respeto.

Pero sí, hay un auténtico rebrote, por ejemplo, de los celos.

El 33 % de los jóvenes dice que los celos

son una prueba inequívoca de amor.

Ahora déjame que te dé dos muy malas noticias.

Dos seguidas.

Una, los adultos.

España, el CIS, el Centro de Investigaciones Sociológicas.

Los españoles, ¿en qué puesto ponemos nosotros

la violencia de género como problema?

¿El primero, el segundo, el tercero? No, el 22.

Pero ha habido un estudio muy reciente

de la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción, la FAD,

y los jóvenes de 16 a 24 años dicen que este es un tema muy politizado,

la violencia de género, y muy exagerado.

Por lo tanto, no es que tengamos un problema,

es que tenemos un problemón.

Es que encima creemos que no tenemos el problema.

Eso es muy difícil de abordar.

Es verdad que yo hace un tiempo he estado en México,

y mientras en España mueren 60 mujeres al año,

que es terrorífico,

en México, que tiene el doble de población que nosotros,

mueren 2200-2400 mujeres.

Eso nos está demostrando que son cuestiones culturales.

Y si vas a la cárcel y oyes a un hombre que mató a su mujer,

dice: "Es que lo hizo.

Lo que hizo ella me obligaba a hacer lo que hice".

Claro, esa idea perversa...

Oiga, si usted no se lleva bien con su mujer, pues váyase.

Pero esa idea de romper la relación

y de hacer que haga lo que tú quieras que haga

es realmente perverso.

Pero es muy cultural, muy educativo. No tiene otro criterio.

Se habla mucho, Javier, de micromachismos.

Sí.

¿Qué parte de responsabilidad tienen estos llamados micromachismos?

Yo creo que muchísima.

Uno coge cualquier revista en un avión o en otro lugar,

y se cosifica el cuerpo de la mujer.

Tú vas viendo y son todo mujeres espléndidas.

Luego, hay una idea muy preocupante para mí en esta sociedad,

que es la del cliente.

La gente que puede pagar, sea para ir a un prosti...

Sea para lo que sea. "Yo pago y, por tanto, exijo.

Yo quiero. Y además, este es mi instinto".

En vez de educar en lo que es ser ciudadanos.

En lo que es buscar dar respuesta a las últimas preguntas.

Cuáles son mis valores, cuáles son mis virtudes,

cuál es la razón de vida, qué es el amor,

qué es el respeto al otro, que piensa de distinta manera

o un día deja de quererme.

Por ejemplo, nuestros jóvenes son bidireccionales,

absolutamente bidireccionales.

"Si yo te quiero a ti, tú me tienes que querer a mí".

La pregunta es: "¿Por qué?". Claro.

Yo no puedo obligar a nadie a amar, pero ellos sí lo creen.

Entonces, ahí hay un juego.

También se ha erotizado mucho la infancia.

Hay muchos jóvenes que dicen: "Afecto y sexo son más o menos igual.

Esta noche tengo una relación".

Vamos a ver, es que el ser humano no es eso.

El ser humano es mucho más que lo instintivo.

Es el afecto, es el cariño, es el antes, es el después.

Es el tú.

Esa educación muy individualista que se está percibiendo:

"Yo quiero, yo exijo, mi felicidad",

hace que devenga en estos problemas.

Por lo tanto, tenemos que educar a la gente,

y decirles a las chicas primordialmente:

"Si tu pareja te levanta una vez la mano, te lo volverá a hacer".

La mayoría de los hombres no lo hemos hecho nunca

y no lo haremos jamás.

Pero como yo me monto en un coche y me pongo el cinturón de seguridad.

Es un hábito.

Podré acabar mal con mi pareja o no, pero no le levantaré la mano,

ni le insultaré, ni le gritaré. Me iré.

¿Que me frustraré? Pues quizá, pero también hay que enseñar

que la vida no es todo precioso y no es todo Disney.

Por cierto, hablando de..., has mencionado Disney,

también habría que reinterpretar a veces,

no lo digo solo por la superproductora,

ni mucho menos, pero quizá contar los cuentos

dándole una interpretación que yo creo que se ha edulcorado

a lo largo de la historia. Sí, sí, sí.

Desde pequeños, transmitimos a la mujer

una imagen de princesita... Sí, sí, sí.

...que desde mi punto de vista es muy peligrosa.

Es muy peligrosa.

Desde luego, ha habido dos cosas que quiero transmitir.

El libro me ha producido mucha tristeza.

Me imagino. Mucha tristeza.

Primero, por los datos.

Segundo, porque ha habido gente que yo lo he mandado,

he estado con la fiscal de sala, con la delegada del Gobierno,

es decir, es un libro trabajado con mucha gente,

pero ha habido gente que me dice: "Mira, Javier,

a mí del libro me parece esto y esto".

Gente muy reconocida, ¿eh?

Pero luego me ha dicho: "Te daré mi opinión como hombre,

pero no digas que lo he dicho". Mal asunto.

Cuando tienes un incendio subterráneo, mal asunto.

El varón, en muchas situaciones,

cree que en los procesos de separación va a salir perdiendo:

el tema de la custodia, del piso...

Por cierto, Victoria Camps lo explica muy bien:

la justicia no tiene que ser igualitaria.

Y yo me permito poner un ejemplo: un niño nace con discapacidad.

Hemos legislado para que al 3 % de los puestos laborales

tengan acceso personas que tienen una dificultad,

que parten con un déficit.

Eso es ser justo.

Si la mujer es la víctima mayoritaria de la violencia de género,

hay que hacer políticas en favor de la mujer.

La Revolución Francesa cambió lo que es la aristocracia

y el pueblo.

La situación norteamericana cambió lo que es el blanco y el negro,

las razas.

Y el feminismo ha hecho que el varón se tenga que plantear:

"Oye, ¿dónde estamos?

Pero ¿por qué yo voy a creer que es más o menos una mujer?".

Y he oído decir: "Yo no estoy contra la mujer

porque quiero mucho a mi madre".

Vamos a ver, ¿a usted exactamente qué le pasa?

Qué pensamiento tan raro y purulento tiene.

Usted quiere a la mujer como es.

Cuál es el problema, María Ángeles,

que creo que eres una magnífica entrevistadora,

pero es que además eres mujer,

y las mujeres tengo la impresión de que sabéis qué siente el otro,

sea mujer u hombre,

y hay muchos varones que no saben lo que el otro siente,

y menos una mujer.

Entonces, actúan, activan, realizan,

pero desde un criterio muy instintivo, muy de objeto,

no de cariño, no de amor, no de respeto, no de afecto,

no de ternura.

Tenemos que educar en la ternura, en el compadecerse, en el cariño.

Y en saber, como has dicho tú, que la vida no es un parque temático

y que habrá momentos de debate, de discusión, de "no te soporto".

Pero "no te soporto" no quiere decir que no te quiera.

"No te soporto en este momento y te estás poniendo imposible".

Entonces: "Me atenta. No me gusta. Rompo".

Fíjate si el problema es grave,

lo digo por el caso de Sergio Morate y otros,

que cuando una chica se separa de su novio,

tiene que ir, y va siempre ya, acompañada de otra chica.

Eso es una patología social.

En este caso, el tipo, digo "tipo" y sé lo que estoy diciendo,

mató a las dos.

¿Pero por qué?

Por qué no te puedes parar con total normalidad:

"Pues hasta aquí hemos llegado. Yo me voy".

Pero esto hay que educarlo, hay que anticiparlo,

esto hay que mamarlo, esto hay que trabajarlo.

Y no se está haciendo. Y como no se está haciendo,

los procesos de ruptura son terribles.

¿Cuáles serían esas claves o criterios de educación?

"No, no. Yo a mis hijos, sea chico o chica,

no los estoy educando de forma machista".

Pero si nos paramos en pequeños detalles,

puede estar habiendo, inconscientemente,

esos micromachismos, incluso en familias

totalmente normalizadas y que ni se nos plantee

que podamos estar haciendo algo mal.

¿Cuáles serían esas claves para una educación,

por ejemplo, en la empatía, como comentábamos?

Ponerse en el lugar del otro. Ese es el jugo, ¿no?

Pierde el que no sabe lo que siente el otro.

Pero también activar los afectos.

Al final yo creo que nos cabe pensar, nos cabe sentir y nos cabe hacer.

Yo creo que hay que hacer.

Una persona sabe lo que es el sufrimiento de los demás

cuando él sufre.

Si no, es muy difícil. Se queda en la epidermis.

Los niños deben ir a los hospitales, tienen que ver a gente enferma,

tienen que ayudar a personas que están mal,

tienen que ir a ver a la abuela que tiene demencia senil.

Pero tienen que captar que eso es parte de la vida,

que no es: "Yo, mí, me, conmigo".

Esa idea clientelar: "Mis padres pagan al profesor.

Yo tomo lo que quiera. Si tengo dinero, vale todo".

¿Pero quién ha dicho que eso sea así?

¿Quién ha dicho que la austeridad no es necesaria,

que el afecto, que el compromiso con otros lugares del mundo

que lo están pasando muy mal, no sea necesario?

Me parece que todo eso hay que retomarlo.

Esta es una sociedad que ha perdido, en gran medida,

el criterio de la espiritualidad de la vida,

de la religiosidad de la vida,

pero no lo ha llenado de contenidos morales, éticos.

Y de ahí viene la corrupción y viene el uso.

Y en ese uso y abuso viene el uso y abuso de la mujer.

Esa es una realidad terrible en muchos lugares del mundo.

Me parece que también los hombres tenemos que ser partícipes.

El problema, María Ángeles, es que si yo salgo,

que España es un país muy seguro, ¿me puede asaltar alguien?

Posiblemente sí. En la calle.

¿Dónde tienes tú peligro? En el hogar.

¿Pero por qué la mujer va a tener más peligro dentro de su hogar

que en la calle?

Eso nos demuestra que tenemos una patología social muy grave

y muy ceñida al varón.

Nos hace falta romper cristales,

techos de cristal y realidades.

Y no lo seguimos haciendo.

Hay estudios de ingeniería, arquitectura y tal,

que la mujer sigue yendo muy poquito.

El otro día, cuando estuve en el Senado,

dice: "Señorías, ¿cuál es el mayor insulto que hay en España?".

Silencio sepulcral.

Pero yo lo sé, y tú también, y los que nos ven.

"Hijo de puta".

Pregunté: "¿Cuántos presidentes ha tenido la RAE?".

Dije: "29". "¿Cuántas mujeres?".

Silencio.

"Ninguna".

Empecé así la charla.

Tenemos realidades que son muy llamativas.

Y tú coges los libros de la historia

y todos los hombres han sido heroicos y todos han hecho inventos.

¿Y dónde está la mujer? ¿Es que no ha habido ninguna mujer?

En la literatura, en la pintura, en la ciencia,

en los descubrimientos. Pues claro que ha habido.

Pero se va postergando.

Ahora bien, hay cosas que hay que plantear.

Hay un grupo de hombres y dices: "¿Elegimos a un hombre

o a una mujer?". "Que venga otro hombre".

¿Eso lo hacen las mujeres, sí o no?

La crítica tiene que ir también... Claro.

¿Por qué se cosifica el cuerpo de la mujer?

¿Por qué la mujer debe estar siempre tan bella para el otro?

Vamos a ver, creo que hay muchas cosas

que hemos de plantear, avanzar.

Se han dado pasos, pero creo que hay otros aspectos

que no están avanzados en absoluto.

El tema es obviamente gravísimo.

Aquí, en nuestro país, en los países nórdicos,

en México, de donde acabas de venir,

y es una auténtica lacra lo que ocurre en aquel país,

y en lugares, por ejemplo...

Es que me gustaría que viésemos juntos

el testimonio de esta mujer.

Ella es una mujer nigeriana.

Ella es Rebecca Bitrus, una mujer cristiana

que fue secuestrada por Boko Haram.

Fue agredida de diversas maneras,

agredida también sexualmente.

Y es una forma de violencia tremenda.

También en este caso se mezclaba el tema de la religión,

que ahora veremos también.

Pero me gustaría que viésemos juntos el testimonio de Rebecca Bitrus.

En la aldea se escuchó a la gente gritar:

"Están llegando los de Boko Haram",

y le dije a mi marido que cogiera a los niños.

Él con el mayor, yo con el pequeño, empezamos a correr.

Veo que los soldados de Boko Haram se acercan a mi marido

abriendo fuego hacia él, y le grito: "Suelta al niño",

porque sé que suelen matar a los varones.

Mi marido soltó al niño y corrió al bosque.

Entonces, los de Boko Haram me dicen:

"¿Por qué le dijiste que se vaya corriendo?".

Uno de ellos se acercó a mí y, con el arma que llevaba,

me dio en la boca y me arrancó dos dientes.

Me ataron, cogieron a mis dos hijos, y a todos los varones mayores

que encontraron en el poblado los mataron a balazos.

Un día, cuando nos estaban enseñando el Corán,

tratando de convertirnos al islam, me negué a seguir lo que me decían.

Entonces, uno se enfadó y me dijo: "Si no quieres hacernos caso,

ahora te vamos a enseñar que no estamos aquí para jugar".

Me quitó a mi hijo pequeño, Jonathan, que estaba en mis brazos,

y lo arrojó dentro de un lago.

"Ahora tu niño se va a quedar con Dios

y tú te tienes que quedar aquí a trabajar", me dijo.

En esta situación, se aprovechan de mí

y me quedo embarazada.

Y en mi estado, no nos cuidan, no nos dan medicamentos.

A mí y a las otras chicas nos obligan a hacer

todas las tareas de la casa: cocinar, coger agua;

y todo embarazada.

Tras nueve meses y nueve días, di a luz a Cristóbal.

Un día, mientras los de Boko Haram estaban rezando,

alguien salió y dijo: "Salid, que llegan los soldados".

Yo aproveché esa situación de pánico, cogí a mis hijos

y corrí en dirección contraria donde iba la gente.

Y tras días andando, vi un vehículo de Boko Haram.

Me tumbé con mis dos hijos en la hierba hasta que pasaran.

Tengo la sensación de que me estaban buscando.

Y por gracia de Jesús, no me vieron.

Yo nací cristiana, mi familia también,

y todo lo que tengo es gracias a la fe en Jesucristo.

Estando incluso embarazada, nunca dejé de creer.

Cuando me obligaban a rezar como islámica,

dentro de mí rezo siempre el Rosario.

Nunca he tenido problemas con mi fe. Sigo creyendo en Dios.

Es esta fe la que me ha ayudado desde mi nacimiento.

Es la que me ha hecho conseguir todo.

Y a la hora de querer a este niño, ha sido gracias al apoyo del obispo,

de la ayuda de la gente, que me apoya y me ayuda.

Y el resto de cristianos, que sé que rezan por mí.

He perdonado a esta gente, y lo he hecho por mi fe

y por las enseñanzas que he recibido de la fe cristiana.

Al igual que Jesucristo cuando estaba en la cruz,

tenía a un ladrón al lado que le insultaba,

pero Dios le perdonó.

Gracias a esta enseñanza, yo he perdonado

y he podido salir adelante.

Como vemos, Javier, una realidad que se da

en todos los países del mundo, de distintas maneras.

Porque luego para esto la mente puede llegar a ser...

Ahí sí que puede tener, para mal, mucha creatividad,

por desgracia.

Lo importante, y por ir resumiendo un poco,

o lo fundamental, podríamos decir, prevenir, atajar a tiempo y tratar.

Exacto, prevenir, que es educar desde la más corta edad.

Realmente prevenir sabemos cómo hacerlo,

pero hay que ponerse a hacerlo.

Dos, dotarnos de medios. Jueces, fiscales, Guardia Civil...

Sobre todo en zonas de riesgo.

Inmigrantes que vienen de algunas culturas que son muy machistas

y no tienen grupo de apoyo.

Cuidado con el tema de la trata de blancas,

que vienen del África subsahariana y de otras realidades.

Y tenemos que apoyar psicológica y jurídicamente a la mujer

en cuanto inicia el proceso de separación,

porque es una situación de riesgo para ella y para los hijos.

En cuanto a los agresores, muchos no quieren cambiar.

Y un mensaje a mis colegas psiquiatras y psicólogos.

Ponerse en medio entre la víctima y el agresor

es ponerse del lado del agresor. Es profundamente injusto.

Por lo tanto, mediación, nunca.

Terapia de pareja, nunca.

Terapia con la víctima para ayudarla. Pero no juntos.

Exacto. Y cuando el agresor cambie cognitivamente, mentalmente,

y gane en la palabra que has empleado tanto, empatía,

entonces podremos tener un buen pronóstico.

De otra forma, no hay nada que hacer.

Y visión para detectar los casos, imagino.

Hay que hacer una visión.

Hay veces que justificamos, o malinterpretamos,

o no vemos dónde puede haber un caso.

Y hay una cuestión, el 62 % de las mujeres

no denuncia la violencia de género.

Y no lo hacen porque dicen: "Lo que pasa conmigo es normal".

Ya. "O no es muy grave".

"O ya le cambiaré". "O ya le cambiaré".

Genera una gran indefensión aprendida.

La familia, los hermanos, los cuñados y tal,

dicen: "Bueno, será una cosa, había bebido... Vuelve con él".

En vez de decir: "Vamos a parar y vamos a sacar esto,

que es un problema que va in crescendo",

muchas veces no se le da la trascendencia que tiene

y acabamos con hechos realmente irreversibles.

Javier Urra, como siempre, un gusto que estés con nosotros.

Hasta pronto. hasta pronto.

Gracias. Nos quedamos con este libro:

"La huella del dolor. Estrategias de prevención

y afrontamiento de la violencia de género".

Javier Urra lo firma. Gracias.

Muchas gracias a todos ustedes por el tiempo que nos dedicaron.

Y como siempre, un gusto compartir. Nos encontramos, si Dios quiere,

la próxima semana aquí, en "Últimas preguntas".

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Últimas preguntas - Violencia de género, la huella del dolor

17 dic 2017

Esta semana está con nosotros Javier Urra para abordar el tema de la violencia de género y aportar pautas de prevención.

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  1. AlvarobRodriguez Akke

    Excelente entrevista , la problematica de genero en el fondo un problema estructural que hunde sus raices en sociedades desguales, la utopia de una sociedad libre de prejuicios y discriminaciones nos compromete desde lo cultural, social y personal.con el cambio de fondo en el cual las relaciones se con las mujeres en una relacion de sujetos y no de convertirlas en cosas u objetos

    18 dic 2017