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Últimas preguntas

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Para todos los públicos Últimas preguntas - El terrario - ver ahora
Transcripción completa

Cuando una persona que te está mirando a los ojos

(Música cabecera)

Hola, amigos, ¿qué tal? Muy buenos días.

Un gusto, como siempre, compartir este ratito en "Últimas preguntas".

Y si lo que queremos es compartir buenos ratos,

además del que creo que vamos a pasar ahora juntos en el programa,

yo les animo a que lean desde ya este libro,

"El terrario", de Carmen Guaita.

Porque nos va a hacer pasar un buen rato,

el que nos ocupe la lectura, y muchos buenos ratos de degustarlo,

de saborearlo después, porque no se nos va.

El libro lo podemos cerrar,

pero no se nos va de la mente y del corazón.

Está con nosotros Carmen Guaita. Bienvenida, Carmen.

Encantada de estar aquí, la verdad. Y muchas gracias.

Yo quiero que escribas más para que vengas con más frecuencia.

Sí, sí. Yo creo que ya me lo he creído.

Ya te lo has creído, que eres escritora.

Que soy escritora, sí. Qué maravilla.

Además, te lo has creído tú, eso está muy bien,

pero se lo ha creído la crítica, que está muy bien también.

Y el público, sobre todo, ¿no? Sí, es cierto.

He recibido muy buenas críticas de este libro,

sé que está gustando. Era un gran desafío para mí.

Significaba mucho para mí que te gustase a ti, María Ángeles.

Bueno, gracias. Estoy muy contenta.

A mí me ha encantado.

Es un libro que vamos a tratar de no...

Sacar... Ahora se dice hacer spoiler.

Hay palabras mucho mejores en castellano para utilizar,

entonces no vamos a desmembrar nada de lo que hay aquí.

Pero yo, si me dijesen, Carmen, si se pudiese pintar un libro

o las sensaciones de un libro, te lo decía antes,

para mí este libro comienza, la sensación que me transmite,

el color del que yo pintaría la historia sería el de la portada,

un gris oscuro casi negro, y termina con una luz maravillosa,

una luz que deslumbra.

¿Tú cómo defines este libro, esta historia?

Para ti, ¿qué es "El terrario"? Me ha gustado ver "El terrario"

con los ojos de las personas que lo han leído.

Sí. Y hay algunas personas

que lo han definido muy bien;

me han hablado de una resurrección.

Sí. De una conversión.

Sí. La historia de un resurgir,

la historia de un recomenzar,

y, efectivamente, el libro es así, va de la oscuridad a la luz,

porque así es como va la vida del protagonista.

Pero no en un momento,

como si fuera una película o una novela rosa,

sino con los claroscuros de la vida

y los colores oscuros de la vida y de la muerte.

Juan Arnabal, el protagonista de "El terrario",

es capaz de hacer un viaje hacia la luz.

Ha sido muy bonito para mí acompañarlo

y, de alguna manera, aprender también.

Sí, porque yo imagino que la escritora,

en este caso Carmen,

obviamente, vas definiendo los personajes

y desde el punto de vista psicológico

y, en este caso ético, moral, espiritual,

permíteme que lo diga, lo haces magníficamente,

a mí, al menos, me encanta,

pero no sé si se da esa retroalimentación,

tú también recibes mucho del personaje;

no sé si incluso como persona te ayuda a crecer

ese personaje que tú te has inventado.

Puede parecer un poco lioso o una paradoja esto que digo,

pero a mí me da que sí, no lo sé.

Claro que sí, claro que sí, de una manera muy misteriosa.

Porque, efectivamente, los personajes de los libros,

cuando eres el escritor, están creciendo delante de ti,

se desenvuelven delante de ti.

Ha habido algunos momentos...

La novela se desarrolla solo en cinco días,

y esto, para mí, era un gran reto. Claro.

Pero esto es lo que yo sabía que iba a pasar, esta era mi premisa.

¿Ah, sí? Sí.

El reto para mí era desarrollarla en cinco días.

El cómo, el cómo se hace un viaje ético,

que, efectivamente, me encanta la palabra,

yo creo que sí es un libro, una novela de ética.

Me lo parece. Sí.

¿Cómo se hace en cinco días? Esto lo he ido viendo.

Tanto he aprendido, que hay algunas veces

que yo misma estoy hablando con mis hijos

o con mis compañeros de trabajo o con mis alumnos,

que están viendo el programa y les he prometido

que los iba a nombrar. Hola, chicos.

Y me pregunto... Y les digo:

"Como dice el protagonista de 'El terrario'...".

Porque lo dice el protagonista de "El terrario", no yo.

Claro. Aunque, de alguna manera,

efectivamente, yo lo he escrito,

pero ha salido de algún lugar misterioso,

como de algún lugar paralelo,

que, evidentemente, está dentro,

pero que no está en un nivel consciente,

sino que está en un nivel de los aprendizajes de tu vida,

de tu memoria, pero también de la intuición,

pero también de lo que vas escuchando de los demás

y de lo que vas aprendiendo.

¿Por qué esta vez te has metido en la piel de un hombre?

Porque teníamos a Eulalia Requena.

Si recuerdan, estuvimos hablando de "Jilgueros en la cabeza".

Eulalia Requena, la protagonista de tu primera novela,

y ahora tenemos a Juan Arnabal,

un personaje totalmente distinto,

unas circunstancias totalmente diferentes,

pero, al fin y al cabo, hay un proceso interior,

hay un crecimiento interior, en este caso, de un hombre.

¿Por qué un hombre y qué has descubierto,

si establecemos ese paralelismo con Eulalia?

Pues, la verdad, es que un hombre, porque era un reto.

De alguna manera, quería salir de la facilidad o de la comodidad

que me suponía ver el mundo desde el punto de vista de una mujer,

porque es como yo lo veo. Claro.

Y, entonces, me hacía ilusión, de alguna manera,

ver el mundo desde el punto de vista de un hombre.

He aprendido muchas cosas.

He aprendido, por ejemplo, que los hombres y las mujeres

tenemos los mismos sueños, que nos duelen las mismas cosas,

que los sentimientos, las emociones son los mismos,

pero que hay que contarlos de diferente manera.

Los hombres, cuando tienen que expresarlo,

lo expresan de una manera,

con unas instrucciones de manejo de la vida,

y las mujeres, de otra.

Y ha sido muy bonito descubrir que, efectivamente,

a Juan Arnabal, siendo tan diferente a Eulalia,

le pueden doler las mismas cosas que a Eulalia,

pero que él solucionaría sus problemas con unas herramientas

y una mujer con otras. Oye, ¿por qué lo sitúas...?

El inicio de la novela está en... Bueno, el inicio

y buena parte de la novela está en Bilbao,

en apenas cinco días, como nos dices,

en un momento histórico fuerte en nuestro país,

el inicio, los gérmenes de la organización terrorista ETA.

¿Por qué lo has querido situar ahí,

en ese momento y en esas circunstancias?

Intenté hacerlo en otro momento y en otras circunstancias.

¿Ah, sí? Sí.

Porque comprendía la dificultad,

incluso la dificultad para una editorial.

Khaf Edelvives han sido muy generosos,

han confiado en la novela y la han publicado

tal cual yo la entregué, es decir, no han censurado absolutamente nada.

Intenté buscar otro escenario,

otro paisaje donde pudiera desarrollarse un conflicto

entre un padre y un hijo,

que es realmente la historia de la novela.

Pero no conseguía salirme de allí, tenía que ser allí.

Creo que, de alguna manera, tenemos que comprender

hasta qué punto nosotros hemos mirado para otro lado

mientras aquí al lado, en nuestro país, a nuestros hermanos,

los hombres y las mujeres del País Vasco,

les estaban sucediendo, les han sucedido

durante 30 años cosas horrorosas.

Es un país, una tierra, que ha hecho un viaje moral.

Como Juan, el protagonista de "El terrario",

se está preguntando todo el tiempo qué es ser bueno

y se pregunta muchas veces si uno puede ser bueno

mirando para otro lado,

situar la novela aquí,

de alguna manera, nos preguntaba a nosotros, al resto,

al resto de los hermanos de la familia España

si haber mirado para otro lado

mientras estaban sucediendo estas cosas, puede...

Y, mientras tanto, sentirnos un país democrático,

un país sólido, un país hasta feliz, un país bueno.

Es verdad. ¿Era o no era justo?

También reconozco que me influyó hablar con una buena amiga,

una mujer a la que adoro, a la que admiro,

que es Maite Pagazaurtundúa, la eurodiputada.

Ella estuvo golpeada por el terrorismo

y me contó lo que fue el primer germen de la novela,

el paso de la novela, que sus hijas le preguntaron

si los buenos eran los que miraban para otro lado.

Qué fuerte, ¿eh? Sí.

Y esto, para ella, fue un antes y un después en su vida.

Qué fuerte. Esta pregunta de sus hijas.

Y para mí también fue un antes y un después, porque pensé:

"Yo tengo que contestar a esta pregunta:

'¿Los buenos son los que miran para otro lado?'".

Por eso es una novela de ética, María Ángeles,

porque, de alguna manera, Juan Arnabal, no yo,

Juan Arnabal, el protagonista, se lo pregunta y responde.

(ASIENTE)

Hemos dicho que la novela y tú, según nos has dicho,

yo eso no lo sabía, es lo único que tenías claro al principio,

que iba a durar nada, en este caso, cinco días,

o iba a estar situada temporalmente en cinco días,

pero esto, en un momento histórico como el actual,

en el que parece que vivimos demasiado deprisa,

que el tiempo: "¿Qué voy a hacer?".

Tú, sin embargo, dices que el tiempo es un lugar.

Y lo dices mucho, de una u otra manera.

En el libro, esta...

esta afirmación aparece mucho: "El tiempo es un lugar".

Sí, porque Juan Arnabal comienza creyéndose amo del tiempo

y lo único que hace es ocupar su tiempo

en muchas cosas que no le llenan para nada.

Y, de repente, empieza a preguntarse si todo esto,

este mundo al que él le dedica lo mejor de sí mismo,

no está devorando su vida. (ASIENTE)

Y se pregunta qué es la vida.

Y la vida es, de repente, comprender el tiempo.

El tiempo es un lugar porque el tiempo comienza...

con nosotros y termina con nosotros.

Y el día que nosotros faltemos, no habrá tiempo.

Claro. O estaremos en otra dimensión

en la que, de alguna manera, dominaremos el tiempo.

Pero este tiempo que sucede, días y horas,

el tiempo de nuestra vida,

es un tiempo que puede pasar delante de nuestros ojos

mientras nosotros nos ocupamos en un montón de preocupaciones.

Y este viaje interior, que yo creo que es un viaje de la madurez,

y que la madurez de un ser humano, de alguna manera,

es comprender que el tiempo es el lugar donde tú estás

y que lo que tú hagas en ese momento, si quieres tener los cinco sentidos

puestos en tus hijos o en tu entorno,

estás viviendo el tiempo de una manera,

y que si estás sin poderte despegar de lo que te sucedió en el pasado

y sin poder dejar de pensar en lo que sucederá en el futuro,

de alguna manera, lo que tienes delante pasa,

pero lo que pasa es el tiempo.

Entonces, este manejo del tiempo, que es la madurez del hombre,

comprender que eso es así y que, de alguna manera,

consiste en volverse a asemejar a un niño.

Yo cada vez estoy dando más cuenta de que cuando del Evangelio dice:

"Tenéis que ser como niños",

lo que nos dice es las instrucciones de manejo de la vida.

Porque yo veo en mis alumnos cómo ellos dominan el tiempo,

porque ellos están aquí y están ahora.

Los psicólogos ahora lo llaman "mindfulness".

Sí, sí. Y lo llaman de alguna manera muy...

Bueno, muy sorprendente o muy elegante,

pero mi abuela hablaba de una manera mucho más sencilla

y decía: "¡A ver si estás en lo que estás!".

A ver si estás en lo que estás, claro.

Entonces, en ese sentido, el tiempo de estar uno en lo que está,

esto lo tiene un niño y también lo tiene una persona mayor.

Igual que dejamos pasar el tiempo sin vivir ese tiempo,

que a veces ocurre, muchas veces ocurre,

quizá estamos dejando pasar también a las personas.

Eso ocurre también en el libro, ¿no?

Pero ocurre en el libro porque ocurre en la vida.

Antes, una persona con la que hablaba de la novela,

decía: "¿Pero es una novela de ficción?".

Digo: "Sí, es de ficción, pero podía ser real perfectamente".

¿Por qué es eso? Cuántas veces yo lo iba leyendo

y decía: "Cuántas veces no estamos conociendo a las personas,

aunque estén pasando, aunque estén viviendo con nosotros".

Sí, cuántas veces las personas más cercanas a nosotros

son grandes desconocidas.

Eso también le pasa al protagonista de la novela.

Sí. Me hace ilusión pensar

que los lectores conocerán el entorno en el que él se mueve

y las personas que tiene alrededor a la vez que las conoce él.

Sí. En un primer momento las cataloga.

Bueno, esto es muy común, las etiquetas.

Nos pasa mucho a los padres. "Mi hijo el charlatán

y mi hijo el silencioso.

Mi hija la ágil

y mi hija la lenta".

Estas etiquetas, con las cuales nosotros nos sentimos muy cómodos,

pero que son muy injustas,

porque cada persona que tenemos a nuestro lado

es de una riqueza, de una complejidad

y de una cantidad de capas superpuestas cada persona,

que solamente conocer bien a una de las personas

con las que convivimos, ya da para una vida.

Me ha encantado también, no sé si llamarlo, Carmen, el guiño,

pero un guiño en el sentido, un guiño, desde luego,

totalmente a propósito y no un guiño circunstancial,

no un guiño sentimental, no, ni mucho menos,

yo creo que es un guiño que te nace del corazón,

porque vives y sabes que es así,

a las personas con algún tipo de discapacidad.

Sí. Me ha encantado.

Paz, el personaje de Paz. Hay un personaje, hay una...

La persona. Sí, la persona, Paz, la persona,

porque, además, en este caso, ese personaje es una persona.

El personaje Paz, que es una discapacitada psíquica,

muy determinante para el protagonista de la novela

y para todo el desarrollo de la novela,

un punto de inflexión... Sí.

Es una persona que existe y con la que yo convivo,

es mi cuñada, María.

Es el único personaje de la novela que, efectivamente,

está basado, incluso físicamente, en una persona real.

Fíjate, recuerdo que empecé a ver, yo he convivido con María

desde hace... pues 30 años casi,

pero me ayudó mucho a verla

y a acercarme al mundo de la discapacidad psíquica

una persona a la que me gustaría saludar,

porque es fiel espectador de este programa.

¿Ah, sí? Gonzalo Latorre, de Cedeira.

Una de las personas...

Estoy tan segura de que está viendo el programa,

que me atrevo a saludarlo. Le saludamos con muchísimo gusto.

Porque nunca se lo pierde. Sí.

Gonzalo, que lleva, dirige, uno de los mayores centros

de discapacitados psíquicos de Galicia, me dijo:

"Las personas discapacitadas nos hacen preguntas,

lo que ocurre es que nosotros no las entendemos".

Entonces, observé a María, a mi cuñada y me di cuenta

que María hace grandes preguntas y que las hace en seco.

María, perdón, Paz, la protagonista,

el personaje que aparece en la novela,

le pregunta así a Juan Arnabal, a palo seco: "¿Eres feliz?".

Eso lo pregunta María: "¿Eres feliz?".

Cuando una persona que te está mirando a los ojos

y que te está viendo tal como tú eres,

porque delante de una persona con una discapacidad psíquica

no hay disfraces ni hay trajes, te ve desnudo, te ve el alma,

y ella te pregunta así, a palo seco: "¿Eres feliz?".

Tú tienes que contestar la verdad y esa pregunta, ¿cómo se contesta?

Para mí, es un punto de inflexión la primera vez

que escuché esta pregunta de labios de mi cuñada

y quise que fuera un punto de inflexión

para Juan Arnabal también.

Es decir, es este pequeño homenaje que le rindo a María

como agradecimiento por esta enorme riqueza

que ella aporta a la vida de mi familia.

Y una de esas grandes preguntas que, además, está con una inquietud

que está continuamente en el libro,

y que me parece que es otra de las claves,

es ese pervivir o desaparecer.

¿Qué pasa? Pervivir, vivir, cómo vivir, desaparecer,

quitarse del medio...

Sí, pervivir o desaparecer.

No se refiere, evidentemente, a la desaparición física,

que se llega cuando esté escrito y tenga que llegar,

se refiere a un tipo de vida que puede anularnos como ser humano.

El tipo de vida excesivamente hedonista,

excesivamente centrada en mis gustos o mis intereses o mis ambiciones.

O mis opiniones. O mi propia visión del mundo.

O mi razón, en el sentido de mis afirmaciones.

Pervivir quiere decir:

¿eres capaz de desarrollar una vida realmente humana?

¿O vas a desaparecer y te vas a convertir en un...

en un espectro de ti mismo,

en una fachada de ti mismo o de lo que tú mismo podría ser?

Es el reto que se le plantea a Juan Arnabal

y el reto que Juan Arnabal responde.

"Si sigues por este camino, vas a desaparecer.

Aunque no lo parezca, aunque estés en la cumbre,

aunque estés alabado, aunque estés, de alguna manera,

deseado o reclamado porque eres importante.

Pero dentro de ese hombre importante, ¿qué hay?

Lo que hay dentro de ese hombre importante,

la infancia es lo que tiene que pervivir.

Porque a mí me ha parecido...

Igual, seguimos poniendo, por decir algún calificativo,

me ha parecido una novela muy esperanzadora,

porque hay veces que vemos nuestra propia vida,

aun siendo jóvenes, como que ya está todo decidido,

ya está todo determinado, ya es cuestión de seguir el camino

que hemos avanzado y, bueno, hasta que llegue el final.

Vivir es cambiar el rumbo si es necesario.

Claro que sí. Y encontrarnos piedras en el camino

y sortear esas piedras del camino. Eso es, vivir es cambiar el rumbo.

Porque la vida puede cambiar, no en cinco días,

la vida puede cambiar en media hora. En 30 segundos.

En 30 segundos puede cambiar. La pregunta está respondida.

Juan Arnabal responde a esta pregunta:

"¿Puede un hombre cambiar de vida?". Juan Arnabal responde.

Ahí está luego la respuesta de cada uno.

Carmen, ¿cómo escribes? ¿Cómo es tu...?

Porque yo, claro, te conozco y no puedo evitar,

aunque esté muy metida en la novela,

no puedo evitar imaginarme a esa Carmen ante el ordenador,

pero ¿cómo es esa Carmen escritora?

Ya que estamos hablando del tiempo y del espacio,

¿cómo ese momento de escribir o esos momentos de escribir?

Pues es muy curioso

porque, de repente, tienes una necesidad.

Yo siempre la tuve. La tuve de niña.

Y, de hecho, procuro que mis alumnas,

en las que percibo esa necesidad de escribir, escriban,

porque hay montones de veces en que las cosas que te pasan

las tienes que contar.

Entonces, hay algunas personas que las cuentan

a sus amigos y a sus amigas y hay otras personas

que se las tienen que contar a sí mismas

y las tienen que escribir.

Entonces, esto, poderlo canalizar, es un gran privilegio, al verdad.

Luego tienes que sacar tiempo.

El tiempo se saca, evidentemente, y más ahora que peino canas

y soy madre de hijos mayores.

Entonces, el tiempo... Dispongo ahora de más tiempo.

Pero escribir es, sobre todo,

ponerte en un estado de ánimo especial,

en el cual estás como muy permeable, muy poroso,

y te están llegando estímulos de todas partes

que en un momento determinado de la vida te hacen gracia

o te resultan chocantes,

pero si estás escribiendo es como que los absorbes.

Hay cosas en la novela, personajes en la novela,

que hablan...

como personas que yo he oído al pasar por la calle.

¿Ah, sí? Pero como estaba en estado,

en modo novelista, pues estaba como permeable.

Estaba paseando por la calle y escuché a un señor

que decía algo así como:

"Hay que decir que hay que querer, querer queriendo...".

Es decir, decía muchas veces la misma palabra.

Dije: "Ay, qué bueno. Para la novela".

Es decir, estás en este estado particular

en el que vas asimilando y vas creando.

Y luego es, evidentemente, un privilegio porque,

como me comentabas al principio,

los personajes te van...

conduciendo. Sí.

Hubo un momento en la novela en el cual hay un diálogo

entre Juan Arnabal y su hijo dentro de un coche.

(ASIENTE) Ese capítulo termina,

me imagino que lo recuerdas, con un cambio muy brusco

que pienso que puede sorprender al lector.

Me sorprendió a mí. ¿Ah, sí?

Sí, me sorprendió cuando pasó.

Todo llegó y me condujo a ese momento en el que, posiblemente,

el lector se pregunta: "Bueno, ¿y ahora qué va a pasar?".

Bueno, pues a mí me ocurrió igual.

Llegué a ese punto y dije: "Ay, ¿y ahora qué va a pasar?

¿Qué hago ahora?". Claro.

Y comprendí que no podía responder yo,

que tenía que dejar a los personajes posar y responderme.

Lo dice y, efectivamente, me respondieron y la novela continuó.

¡Menos mal! ¡Menos mal!

Porque, si no, me hubiera visto en un aprieto.

Sí, sí, sí. Ahí sí que el tiempo hubiera sido...

Sí, de repente, salió,

se resolvió el "bueno, ¿y ahora qué?".

Esa sorpresa la tuve yo también.

Oye, ¿cómo te quedas cuando acabas de escribir una novela?

Con esta carga, insisto, tan fuerte desde el punto de vista social,

en unas circunstancias que, bueno, todos, antes o después,

hemos conocido, hemos vivido o hemos tenido referencias,

una circunstancia social, unas circunstancias familiares,

personales, espirituales...

¿Cómo te quedas después? ¿No es como un "pluf"?

Yo tardo mucho en soltarlas.

De hecho, pongo a prueba la paciencia de la Editorial Khaf.

¿Ah, sí? Que es la editorial

que ha publicado las dos novelas que he publicado yo hasta ahora.

Porque corrijo mucho. Como no la quiero soltar,

digo: "Voy a volverla a leer, a ver si encuentro algún lugar

donde poner o quitar una coma".

Pero además, en esta novela me sucedió algo especial

que, como te quiero mucho, pues me gustaría contar.

Cuenta. En el proceso de escribirla,

falleció mi padre.

Y...

la novela ya estaba en la editorial, yo la había entregado.

Y se la pedí.

Y tuve que abrirla, porque necesitaba volcar en la novela

todo el proceso del duelo de mi padre.

Yo creo que muchas personas pueden comprenderme.

De hecho, como primicia, porque no lo he dicho nunca antes,

tengo que confesar que la novela está dedicada a mi padre,

solo que no está expresamente dedicada,

porque me preocupaba mucho, como aparecen padres en la novela,

y hay padres e hijos, e hijos... Sí, sí.

Hay muchos personajes, aunque estemos hablando solo de Juan.

Pues no quería que ningún lector pudiese pensar

que ninguno de esos padres era el mío.

Era tu padre, claro. Pero sí hay un guiño a mi padre,

que es un personaje que aparece haciendo un cameo,

porque es un personaje real, que es el doctor Jiménez Díaz.

Ah, sí. El doctor Jiménez Díaz,

el fundador de la clínica de la Concepción de Madrid.

Mi padre estudió con el doctor Jiménez Díaz.

¿Ah, sí? Mi padre era médico y estudió con él.

Y ese es el homenaje. Esto es una primicia que te digo.

Qué bonito. Pero sí tuve que volverla a abrir.

Ahí había un movimiento,

había un terremoto, había un movimiento de tierras.

Y, claro, yo eso lo tengo que sacar escribiendo.

Es una novela magnífica, magnífica.

"El terrario", Carmen Guaita. Lo encontramos en la editorial Khaf.

Y, de verdad, si tienen ocasión, y si no, hay que buscarla,

ya hemos dicho que el tiempo es un lugar,

pues es cuestión de buscar el lugar para leer esta novela.

Y yo le decía a Carmen, y si me permite,

lo vamos a compartir también, que yo busqué el momento

de poderla leer prácticamente seguida.

Yo creo que la he leído... Solamente he cerrado

en dos ocasiones el libro, y he seguido.

Es decir, que no ha sido el libro que he leído

10 minutitos antes de dormir, no.

Y tú decías: "Pues me parece bien, porque es para leerle seguido".

Sí, sí, es para leerla seguida.

precisamente, porque se desarrolla en muy poco tiempo.

Claro. Y porque la novela invita a un viaje

a la vez que lo hace el protagonista. Claro.

Conviene hacerlo en tiempo real.

Es verdad. Con él.

Así que te he agradecido mucho esta recomendación,

porque, efectivamente, valora la novela el poderla leer...

Hombre, no quiere decir que se queden sin dormir,

pero poderla leer seguida. Buscar un...

Aunque haya que retrasar un poco el momento de iniciarla,

pero que sí que sepamos que podemos tener un buen tiempo

y un buen lugar para leerla. Te lo agradezco mucho.

Carmen Guaita, escribe, no te iba a decir rápido,

escribe al ritmo que tengas que escribir,

pero escribe pronto otra novela, o lo que quieras...

Muchas gracias. Porque queremos que vengas.

Muchas gracias. Es un gusto. Carmen, gracias.

Y gracias a todos ustedes,

que nos han dedicado también este tiempo y en este lugar,

en "Últimas preguntas", en La 2

y en el Canal Internacional de Televisión Española. Gracias.

(Música)

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Últimas preguntas - El terrario

30 abr 2017

Hoy nos acompaña la escritora Carmen Guaita para hablarnos de su novela más reciente "El terrario". Una historia de ética, moral, perdón, amor...

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