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Últimas preguntas

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Para todos los públicos Últimas preguntas - Rezando vamos - ver ahora
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Hola, ¿qué tal? Muy buenos días.

Bienvenidos una semana más a "Últimas preguntas".

Hoy vamos a hablar...

Iba a decir de un libro, pero me quedaría realmente corta,

así que mejor vamos a decir de un proyecto.

Rezando vamos.

Es un proyecto

enmarcado dentro de un proyecto aún más amplio

y del que ya hemos hablado en el programa

que se llama Rezando voy.

Si me permiten este juego de palabras,

no es lo mismo que "voy a rezar".

Con este Rezando vamos,

que me corrijan los autores si me equivoco,

me sugiere una actitud más permanente.

No sé cómo decir.

No una oración de un momento concreto,

sino una actitud en la vida.

Vamos a preguntar esta y más cosas a quienes hoy están con nosotros.

José María Rodríguez Olaizola. Es sacerdote y jesuita.

Yo podría decir autor del libro, de los libros, que también,

pero es impulsor de este proyecto.

José María, buenos días.

Muy buenos días María Ángeles.

Encantado de poder compartir un poco otra vez sobre este proyecto.

Nos alegra muchísimo, de verdad.

En esta ocasión, acompañado por Cova Bayón,

que es la ilustradora.

Estos libros,

sin estas ilustraciones en concreto,

si me permites, José María,

se quedarían un poquito cojos.

Por eso, tenía que estar también Cova.

Buenos días. Buenos días.

Gracias también por acompañarnos.

Yo hablaba de un proyecto. No sé si me equivoco.

¿Qué es Rezando vamos?

Sabes que en Rezando voy, la aplicación para rezar "online"

empezamos con un proyecto infantil que es una oración semanal.

Una de las partes era traducir el Evangelio

a un lenguaje de niños.

Empezamos a recibir

un montón de solicitudes y propuestas

de gente que decía:

"¿Dónde podemos encontrar esas traducciones?".

En realidad, lo que hicimos fue agruparlas.

Pero al pensar en cómo agruparlas surgió la posibilidad de decir:

"Hay que contarlo de distintas maneras

y de distintas maneras para los más pequeños".

Total,

la primera idea fue hacer un libro y después...

Fue decir: "¿Por qué no los tres ciclos?".

Al final, se fueron sumando talentos,

distintas personas aportando lo suyo,

y aquí está finalmente, ¿no?

Después de tres años desde que empezamos

ya lo hemos concluido

con este "Rezando vamos" que sale ahora,

el del ciclo A.

Porque tenemos, efectivamente, los tres libros.

Los tres ciclos, el A, el B y el C.

Pero esto, incluso a los propios cristianos,

los propios católicos que vamos a misa los domingos,

pocas veces reparamos

en que estamos hablando de tres ciclos distintos

con sus tiempos diferentes y demás,

y lo habéis plasmado en este libro.

Esto les vale a los niños, pero a los adultos también.

Además, de verdad,

ha sido un descubrimiento inesperado.

Es lo bonito de estas cosas.

Nosotros, en un primer momento,

siempre hemos tenido muy en mente a los más pequeños,

pero una de las sorpresas desde el primer año,

y con los dos volúmenes siguientes creo que más acentuado

porque nos dimos cuenta del potencial que tenía,

es que empezamos a recibir muchos ecos de adultos que decían:

"Esas introducciones no solo les están ayudando a ellos,

sino que nos están ayudando a entender...

Yo no sabía que había tres ciclos que se repetían cada tres años.

Uno basado en el evangelio de Lucas, otro en el de Mateo...

Y que por esto se repiten las lecturas

y cómo se eligen".

Entonces, por ejemplo,

las introducciones son toda una catequesis

no solo para los niños, sino para los adultos.

Ese eco vamos recibiendo la verdad que con mucho gusto.

Ahora hablaremos también de las ilustraciones.

Igual que hablábamos de un proyecto en cuanto a que son tres libros

y que están integrados en un proyecto más amplio

como es Rezando voy,

también es un grupo de personas.

No sois vosotros dos solos, sino que sois un equipo, ¿verdad?

Estaba pensando en la maquetación.

Una maquetación tan limpia, diría yo.

Tan atrayente y tan sugerente.

Sí, sí.

Digamos que la tercera pata de este banco

sería Sinclair,

que está desde el principio en el proyecto de Rezando voy.

En la maquetación, sin duda,

lo que hace es que coge las palabras y coge las imágenes

y les da un sentido.

Pero, además de él, por ejemplo...

Yo siempre digo que los propios niños.

Cuando yo empecé a escribir estos evangelios,

yo lo hacía con el lenguaje que pensaba que podían entender.

Pero una de las cosas más interesantes

fue cuando íbamos a grabar estas oraciones

y las grabábamos con niños.

A veces, veías que un niño se atascaba.

Alguna palabra.

Dices: "Esto no funciona".

Y empezamos a preguntarles: "¿Cómo lo dirías tú?".

Él o ella nos contaba y mucho de eso está incorporado.

Entonces, lo dicho, ¿no?

Detrás de este proyecto

hay muchísimas aportaciones anónimas y preciosas.

Precisamente, eso te quería preguntar.

¿Cómo es esa adaptación de los textos

a un lenguaje que sea fiel al Evangelio,

eso está cuidado al máximo,

pero que sea comprensible para los niños, obviamente,

pero también para personas que tienen mayores dificultades?

Estoy pensando en personas

que pueden tener una dificultad de comprensión

y también les puede venir bien este trabajo.

Pues, mira, no lo sé.

O sea, no es sistemático, ¿no?

Cuando escribo,

pienso en cómo habla el destinatario.

Cómo habla el destinatario.

Vamos a utilizar ese lenguaje.

¿Qué es lo que me encuentro?

Que, en realidad,

hay palabras, hay expresiones, hay figuras en el Evangelio,

que, hoy en día, inmediatamente uno no las entiende.

Recuerdo algunas presentaciones con Cova,

y citaba el celemín famoso, ¿no?

Pues es verdad.

Dices "celemín",

y hay un montón de gente que tiene que ir al diccionario.

Hay que buscar traerlo a la vida.

Ya no solamente con las expresiones, sino también con los ejemplos.

Ejemplos tomados de la vida diaria.

Pues citar el esfuerzo.

Como esto está dirigido a los más pequeños,

a lo mejor hay que identificarlo

con un día que tienes que hacer los deberes

o que tienes que hacer...

Ese tipo de cosas lo traen muy a la vida diaria.

Sin pretender alejarse de este Evangelio,

porque de lo que se trata es de contar este relato

y de ir a lo esencial.

Yo siempre digo otra cosa.

A los niños hay que tratarlos como niños,

pero no hay que tratarlos como tontos.

Los niños están preparados

para entender el Evangelio en todo lo que tiene.

En lo bonito, en la alegría, en la fiesta, en la danza,

pero también en la parte de renuncia,

de sufrimiento, de conflicto y de muerte.

Yo creo

que otro de los planteamientos es que el Evangelio es para todos.

También para los más pequeños.

El Evangelio como buena noticia.

En ese sentido,

con el traducir las palabras y mantener la esencia del mensaje,

creo que he intentado, y ojalá conseguido,

ser fiel.

¿Esto cómo se cuenta a través de las ilustraciones?

Si difícil es poner a veces con palabras,

transmitirlo con imágenes no es fácil.

O quizás sí.

Yo sufrí una evolución desde el primer libro al último

a la hora de reflejar lo que dibujaba.

En el primero era más fiel al siglo I,

pensaba que para no confundir,

y luego nos dimos cuenta

de que era, en cierta manera, un error,

porque las palabras de Olaizola son más aterrizadas en el hoy.

El Evangelio habla de hoy.

Y empecé a introducir elementos contemporáneos.

¿Y cómo?

Yo hago una primera lectura de los textos

que me llegan con mucha anticipación

y durante prácticamente todo el curso

los voy leyendo y trabajando y tomo anotaciones

y los dejó ahí como en depósito.

Solo al final los ejecuto, ¿no?

En ese final sí que voy reflejando

todo lo que me provocaron a mí las palabras de Olaizola

con el 2019 por ejemplo.

Ahí voy introduciendo elementos.

Realidades que van pasando en el mundo

cerca y lejos.

Es un poco el proceso de cómo lo hago.

O sea, los dejo posar y solo al final los ejecuto,

pero introduzco muchas cosas que van pasando en la vida.

En la mía, en la del mundo, y en la de muchas personas.

Haces nueva la buena noticia. Sí.

A través de los dibujos.

Yo os voy a hacer una pregunta.

Me la ha hecho a mí mi hija pequeña.

Yo le dicho...

Estos libros, por cierto...

Esta idea, si me permiten, me la dio una compañera.

Nuestra compañera Coty Aserín, directora del programa "Shalom".

Dice:

"A mis hijos les contaba cuentos por la noche,

pero sobre todo les contaba pasajes de la Biblia

porque son historias".

Esto me recordaba mucho a mi compañera Coty

cuando yo a mi hija por la noche muchas veces

le leo estas historias de "Rezando vamos".

Es un lenguaje que puede entender

hasta un niño de cuatro o cinco años.

Pero ella me preguntaba

que por qué no tienen cara los personajes.

Dónde están los ojos, dónde está la boca,

dónde está la nariz, dónde están sus expresiones.

Eso lo explica muy bien Olaizola.

¿Qué le tengo que decir? Díselo tú.

Quiero decir que al combinar la palabra con el dibujo

tú puedes dejar el libro en manos de un niño que no sepa leer

y va a ser su lectura.

No hace falta entender el castellano ni siquiera.

Tienes la referencia del pasaje y tienes el dibujo

y también haces tu propia lectura.

Y le paso a Olaizola el relevo del tema de las caras.

Hay cuestiones ocultas en los dibujos de Cova.

Ella lo decía.

Dice que relaciona con... Mira qué cada de pilla pone.

Está dibujando y está "sí, sí".

Porque es que es verdad.

Muchas veces, ella me dice:

"He dibujado a tal persona. ¿No la has visto?".

Yo realmente no la he visto. No la he visto.

Digo: "¿La tengo que buscar? ¿Por qué?".

Es verdad cuando decía que pinta la actualidad.

Pero no es una actualidad que solo vale para ahora.

Solo que de vez en cuando tú vas viendo un gesto o un niño,

nosotros que estamos vinculados por sensibilidad y por cercanía

con Battambang

y las sillas de ruedas y el proyecto de Quique,

y de golpe ves algo de esto aquí y algo de eso allí

y empiezas a reconocer cosas que tienen que ver con Madrid,

cosas que tienen que ver con Venezuela, con Nicaragua,

con los migrantes, con el Mediterráneo...

Pero es muy sutil.

Es muy sutil.

No se trata...

Ves una figura

que resulta que no te habías dado cuenta,

pero es Casaldáliga.

Y ahí está también, ¿no?

Abrazado a unos niños y abrazado a Jesús.

De golpe vas dándote cuenta de decir...

Yo me he reconocido alguna vez.

Digo: "Anda, pero si estoy yo".

Pero sutil.

De golpe lo ves ahí, y es precioso.

Hay que hacer esa lectura también.

Esa lectura visual de estos libros "Rezando vamos".

Como decíamos al comienzo,

están dentro del proyecto Rezando voy

del que hemos hablado otras ocasiones.

Un proyecto

que se mueve principalmente a través de la aplicación móvil.

¿Cómo va ese tema?

Ya lleváis años, ¿eh? Sí.

Estamos a punto de cumplir nueve.

Ya casi una década. Nueve ya, sí.

La verdad es que muy bien.

Muy bien.

No para de crecer.

Uno no sabe muy bien tampoco cuál es la dinámica

porque en los últimos meses

ha vuelto a pegar un acelerón muy fuerte.

Este mes...

Hace dos meses, en septiembre,

superamos por primera vez las 400 000 descargas diarias,

lo cual quiere decir que es una comunidad enorme.

Además, ves WhatsApp y ves lo otro...

Pero, más allá de los números,

el cómo va es generando una comunidad preciosa.

Mi experiencia ha sido tan bonita en estos años

de recibir el testimonio de tantas personas

que rezan con ello y que te cuentan sus historias.

Parejas a las que les ha ayudado en una etapa de dificultad,

gente que ha pasado una enfermedad,

hasta acompañado un proceso de despedida y duelo

con ello.

Hay tantas historias...

Va muy bien. La verdad es que va muy bien.

Yo me emociono hablando de eso porque me apasiona.

Y también siempre lo digo, ¿eh?

Yo tengo la enorme ventaja.

No sé si ventaja o...

El hecho es que soy como el rostro visible

o un rostro muy visible de esto.

Es una comunidad enorme de gente generosa

que comparte su oración, que comparte su voz y su música.

Esta mañana antes de llegar aquí

recibo un correo con nueve canciones que me mandan desde Nicaragua.

Dicen:

"Si interesan, si ayudan, con toda libertad".

No hay ningún tipo de exigencia.

Es precioso.

Es un mundo...

Es maravilloso, de verdad.

Si no lo conocen, yo les...

Ya me extraña que no lo conozcan.

Pero si están llegando a este mundo de las tecnologías,

una de las primeras aplicaciones que hay que descargar

es la de Rezando voy.

Y con ese apartado especial para los peques.

Además, ahí aprovecho muy brevemente.

Antes estaba integrado lo infantil con lo de adultos,

y hace unos meses, como iba creciendo cada vez más,

separamos.

Tenemos la aplicación de Rezando voy.

Mucha gente dice: "Ya no tenéis la de infantil".

Sí que tenemos.

Hay una aplicación propia que es Rezando Voy Infantil.

Ahí está todo.

Efectivamente, ahí está todo.

Y, si no, en Twitter, ¿eh?

En Twitter.

Tener aquí a José María Rodríguez Olaizola

y no preguntarle por sus tuits...

¿Cómo en tan pocos caracteres...?

No sé ahora mismo en cuánto está el máximo,

pero a ti todavía te sobran para decir cada día y cada rato...

No sé ahora.

No me he parado nunca a pensar con qué periodicidad tuiteas,

pero nos das esa clave, ¿eh?

Síganle en Twitter.

@jmolaizola.

Gracias.

Yo no tengo una periodicidad

que yo diga que tiene que ser de cuatro al día.

Hay días que tuiteo más o días que prácticamente nada.

Siempre hay algo.

Yo lo que...

No sé.

Como que estoy siempre en ebullición pensando cosas y dándole vueltas.

Entonces, muchas veces, de eso que pienso digo...

Es compartir un poco una lectura de la realidad

o lo que sea, ¿no?

A mí el mundo me está provocando todo el tiempo.

Estoy viendo el telediario... Todo el tiempo.

Yo veo un telediario y estoy reaccionando.

Tengo una conversación

y por dentro bullen muchísimas cosas muy bonitas

relacionadas con eso.

Seguro que un momento como este.

Pues, entonces, compartirlo.

Compartirlo con valentía, porque hay veces que te expones.

Sí.

También creo

que hay que decir ciertas cosas en público

y hay que decirlas desde el respeto

y desde la comprensión

de que ninguno tenemos la verdad de una manera dogmática

en muchos temas,

pero que hay temas que hay que hablar en voz alta.

Yo, como jesuita, como sacerdote,

creo que a veces hay palabras que se espera que vengan de alguien

que es parte de la iglesia.

Creo que...

Sí.

En Twitter, especialmente, intento ser honesto.

Y libre. Sí.

@jmolaizola, ¿no?

Y, de verdad, merece la pena. Merece la pena.

Como merecen la pena estos libros. "Rezando vamos".

Te podemos enseñar... Mira, esto es un...

Lo que ha estado dibujando Cova en este momento.

Es la actualidad.

A ver si reconoces a alguien ahí.

Eres tú con ese vestido.

Pero ¿esto lo has hecho ahora mismo?

De pronto lo he visto y digo: "Casualidad que...".

Es maravilloso.

En estos segundos que la hemos visto coger el pincel.

Decía: "¿Qué estará haciendo?".

Ahora ya formas parte.

Yo decía: "¿Qué estará haciendo Cova?".

Tus dos acompañantes también.

Muchísimas gracias de verdad.

Qué bonito.

Qué bonito "Rezando vamos".

Cova, ha sido un placer.

No habíamos conseguido que vinieras las veces anteriores.

Pero José María se ha empeñado

y te teníamos que conocer en persona.

Te conocíamos por tus ilustraciones,

pero te teníamos que conocer en persona.

Gracias por venir, Cova Bayón.

Gracias por comunicar de esta manera

con tus ilustraciones.

José María Rodríguez Olaizola, gracias.

Muchísimas gracias.

Te vemos pronto. Sí.

Creo que estás trabajando en algo muy bonito

y muy interesante.

Yo ya te digo hasta pronto.

Pues hasta pronto. Nos veremos en tierra de todos.

En tierra de todos. Ya nos has dado alguna pista.

Nosotros seguimos con otras historias

que nos llevan a todo el mundo,

porque, recientemente, el pasado mes de septiembre,

se reunieron en Madrid

14 de los 19 obispos misioneros combonianos

que están por todo el mundo,

y tuvimos ocasión de hablar con alguno de ellos.

Vamos a verles.

"El pasado mes de septiembre se reunieron en Madrid

16 de los 19 obispos combonianos

que viven su vocación y su ministerio

por diversas partes del mundo,

por lo que el intercambio de experiencias

fue de una gran riqueza para todos ellos."

Como usted acaba de decir,

la expresión de la universalidad de la iglesia,

pero vivida en amistad, en oración, enriquecimiento mutuo.

Todas las comunicaciones son una gran lección

de formación permanente.

Y da esperanza.

Da esperanza porque notamos que...

A pesar de tanta crítica,

la iglesia católica, por su modo de ser,

resulta perseguida.

Usted sin duda conoce...

En la historia se pueden sumar unos 70 millones de mártires

de la iglesia católica,

pero a pesar de eso o gracias a eso

de todas las religiones es la que sigue creciendo, ¿verdad?

La iglesia siempre está en el entierro

de cuantos la persiguen.

De ahí que sea una expresión de universalidad,

de confianza y de esperanza.

Aquel que dijo "mis palabras no pasarán"

lo tocamos con las manos en estos días.

"Monseñor Eugenio Arellano

estuvo 18 años como sacerdote misionero

en Esmeraldas, Ecuador,

y desde hace 25 es vicario apostólico

de esa diócesis de mayoría afroamericana."

La cara de un esmeraldeño está iluminada siempre

por la sonrisa y los ojos brillantes.

Tienen esa visión optimista.

Son muy diferentes de nosotros los españoles.

Yo soy español,

pero yo veo cuando vengo aquí

que ustedes se quejan continuamente y de todo.

Todo el mundo se queja.

Todo el mundo se queja.

Y me doy cuenta de qué diferencia tan grande.

Una madre de familia esmeraldeña

que quizás no tiene marido y tiene tres niños

se va a dormir

y solo le quedaron cinco dólares en el bolsillo.

Tiene que amanecer con cinco dólares con sus hijos

y da gracias a Dios porque terminó el día y le sobró.

El esmeraldeño vive al día.

No se agobia tanto.

Eso le hace más libre para luego encontrar soluciones.

También tengo que decirles que el esmeraldeño es muy solidario.

El que es pobre...

El que es pobre

sabe lo que es la pobreza y la necesidad

y se apiada más de la necesidad de los demás

y sabe tenderles la mano.

Son muy solidarios

Yo creo que la subsistencia de muchas familias pobres

no se explicaría

sin esta especie de solidaridad no programada y formal,

pero que es como una tela de araña entre vecinos y entre amigos

que se ayudan.

Que tú me pides, que yo te doy,

que yo he pescado mucho y te comparto,

que yo he cogido naranjas y te traigo.

Eso es muy bello.

No quisiera que la modernidad les robara

ese tesoro de la solidaridad.

Yo me atrevería a decir

que qué pena que sean tan pobres los esmeraldeños

porque nos enseñarían a vivir a los demás.

Es una reserva de humanidad.

"Monseñor Miguel Ángel Sebastián es obispo de Sarh, en el Chad,

país de mayoría musulmana

con grandes diferencias culturales y religiosas

entre las poblaciones del norte y del sur.

Monseñor Sebastián nos habla de la presencia

de la iglesia católica en este contexto."

Ese es nuestro deber principal.

Anunciar el Evangelio y celebrar la palabra.

Pero tenemos el otro aspecto, que es el de la caridad.

Es trabajar

para el desarrollo humano integral de todos.

Ahí no hacemos distinción.

Todos pueden venir a nuestras escuelas.

La educación es una de nuestras prioridades.

La segunda prioridad es la salud

porque el Estado no llega a todo.

¿Porque no puede? ¿Porque no quiere?

Dejo ahí la pregunta.

Nosotros, en la parte más al sur, donde no llega el Estado,

llegamos en la educación en la salud y en la...

También podemos decir en el desarrollo agrícola.

Otra parte de nuestro trabajo desde el punto de vista social

es la lucha por la justicia y por la paz.

Entonces...

Eso es un aspecto muy importante,

porque actualmente yo he visitado todas mis parroquias,

y todos me han dicho lo mismo.

"Monseñor, ya no podemos más. Estamos desesperados.

La injusticia cada vez es mayor. La injusticia es crónica".

Lo que tenemos presente desde hace muchos años en la iglesia

es la inculturación del Evangelio.

No vamos con maneras europeas u occidentales

a predicar el Evangelio.

Se pasa a través de lo que ellos viven

y de lo que ellos sienten,

porque la cultura tradicional está muy presente.

Hay ese diálogo con la religión tradicional africana

para ver cómo podemos adaptar y adoptar.

Adaptar el Evangelio a la cultura local

en lo que se puede

y adoptar la cultura tradicional

para nuestra manera de explicar, de hablar de Dios, de Jesucristo,

y de vivir nuestra fe no a la manera occidental,

sino a la manera africana.

Esta inculturación la tenemos muy clara.

Este diálogo con la religión tradicional.

También hay diálogo con el islam, por supuesto,

pero sin olvidar la religión tradicional

que es la religión mayoritaria en nuestra región.

"Son misioneros por vocación y obispos por obediencia."

Tenemos otra manera de ver las cosas

en el sentido de apertura hacia afuera.

Como dice el papa Francisco continuamente,

hay que salir.

Hay que salir.

Hay que ir donde no hay presencia de la iglesia

y hay que ir las periferias humanas también

donde la gente sufre más.

Y así nos despedimos.

Será, si Dios quiere, hasta la próxima semana

cuando nos encontremos de nuevo si ustedes lo desean

si Dios quiere,

en "Últimas preguntas".

Será un gusto como siempre compartir otras historias.

Les deseamos que tengan una semana estupenda.

Si lo desean también entre semana pueden ver este

y otros programas que se les hayan pasado por ejemplo

en Radiotelevisión Española a la carta.

Ahí también nos encontramos.

Y en redes sociales. En todos los sitios.

Pero nos encanta verles los domingos.

Hasta entonces.

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Últimas preguntas - Rezando vamos

03 nov 2019

Esta semana nos acompañan los autores del proyecto Rezando Vamos orientados a los niños para que, a través de textos adaptados e ilustraciones, puedan acercarse a la liturgia de un modo sencillo.

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