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Últimas preguntas

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Para todos los públicos Últimas preguntas - Rezando vamos - ver ahora
Transcripción completa

(Música)

Hola, amigos. Bienvenidos.

Estamos, como todas las semanas, en "Últimas preguntas".

Es domingo.

Seguro que dentro de un ratito, si no lo han hecho ya,

muchos de ustedes, muchas familias,

van a acercarse a participar en la Eucaristía.

Y van a ir con niños. Van a ir a misa con niños.

¿Y no les parece a veces que el rato ese de la homilía

para los niños es en el que más pegas ponen?

Se les hace más pesado, que no entienden.

Hay un proyecto, porque tenemos un libro,

pero creo que van a aparecer más,

que yo creo que va a hacer a los niños entender el Evangelio

de una manera diferente y más cercana.

Este proyecto se llama "Rezando vamos"

y se ha presentado el primero de los libros

que es "Evangelios dominicales" del ciclo B para los más pequeños.

Es un proyecto porque se va a hacer el ciclo A, el ciclo C.

El proyecto es aún mayor.

Lo de "Rezando vamos", recuerdan ustedes,

hemos hablado otras veces de "Rezando voy".

Está aquí el iniciador, el padre y precursor,

y mantenedor, podemos decir, de estos proyectos.

José María Rodríguez Olaizola. Bienvenido, José María.

Muchas gracias y encantado de estar aquí.

Es un gusto. Siempre nos gusta compartir este rato.

Siempre hay cosas interesantes.

Ahora, hablando de los niños. ¿Por qué os habéis centrado

o habéis incluido dentro del proyecto a los niños?

Ya empezó antes con la página web, con los audios y demás.

Ahora también de forma escrita.

Sí.

Cuando empezamos con "Rezando voy infantil",

con el proyecto de niños,

empezó a tener una acogida muy buena.

Nos llegaban muchas veces correos, solicitudes,

diciendo: "¿El Evangelio dónde lo podemos encontrar?".

Es un Evangelio muy adaptado para ellos.

Nos escribía yo y los íbamos preparando un poquito,

no los teníamos recopilados en ningún sitio.

De ahí fue, cuando hemos ido completando ciclos,

el pensar en recopilar los Evangelios para que estén disponibles,

no solo para los audios de "Rezando voy",

sino para catequesis, para que las familias os puedan leer con los niños

antes de ir a misa y que el Evangelio les suene familiar y lo entiendan.

El lenguaje, el contexto y todo...

A veces ayuda mucho más que sepan, que entiendan,

que al escuchar, inmediatamente no necesiten traducción.

Que esté traducido para ellos.

Yo entiendo que es difícil a la hora,

como sacerdote, me refiero,

de hacer, dirigir una homilía.

Tiene que ser difícil.

Se habla mucho además del tema de misa para niños,

misas de familias, misas donde todos se sientan...

Pero claro, entiendo que los niños, quienes tenemos hijos,

el rato del homilía es el rato que más veces oyes: "Qué rollo".

Me muevo, me levanto. Es normal.

Los niños no llegan a entender lo que se está transmitiendo, ¿no?

Es difícil atajar esta cuestión.

Sin embargo, existen otras alternativas.

Sí, sí.

Yo creo que el reto que tenemos todos

es ayudar a que las personas en distintas situaciones,

franjas de edad, contextos,

como que de alguna manera escuches el Evangelio

y sientas "Esto es mi vida".

Habla de Dios, habla de mí, habla de mi vida, de mi mundo.

La homilía, en el fondo lo que tiene que ser,

es una traducción o un puente tendido hacia esto.

Tender ese puente con los niños

requiere...

Muchas veces, que el Evangelio lo hayan entendido, comprendido,

como algo cercano.

El reto enorme ha sido ese.

Buscar las palabras, la forma,

buscar que, al escuchar,

inmediatamente reconozcan y se reconozcan ahí.

Y bueno. Es lo que hemos intentado.

Creo que, en parte, está conseguido.

El Evangelio, José María, es para todos.

A todos nos interpela.

El propio Jesús ya dijo. "Si no os hacéis como niños".

¿Cómo está o cómo un niño llega al Evangelio?

¿A la Palabra de Dios?

Creo que es exacto a lo que has dicho.

El Evangelio es para todos.

Una de las cosas que hemos intentado es...

El Evangelio hay que traducir lo que haya que traducir

sin infantilizarlo, sin edulcorarlo.

Los niños son niños,

pero no son ni simples ni incapaces de comprender

los valores y las verdades básicas que están contenidas en el Evangelio.

El reto que hemos tenido es ver cómo traducir las cosas de tal manera

que sean inmediatamente comprensibles desde el hoy

y, al mismo tiempo, recogiendo la hondura y el reto.

Y la pasión que despierta el Evangelio.

¿Qué ventaja hemos tenido enorme?

Los niños nos han ayudado. ¿Ah, sí?

Claro, los textos surgieron para las oraciones grabadas de "Rezando voy".

Los últimos traductores, porque yo hacía un poco el relato,

iba escribiendo y eso,

pero al final, cuando venían los niños a grabar,

les preguntábamos: "¿Hay algo que tú dirías de una manera diferente?".

Y muchas cosas las hemos corregido o pulido.

Inmediatamente al final dices: "Claro, es como los niños hablan".

Eso ayuda.

Precisamente, en línea con esto que nos estás diciendo,

¿cómo habéis planteado el libro de "Rezando vamos"?

Porque si leemos cualquier texto, estamos en la Pascua, de pronto.

Al abrir de un modo totalmente aleatorio.

Nos encontramos con que, efectivamente,

el Evangelio es fiel al texto.

Pero con alguna modificación.

¿Cómo habéis hecho este planteamiento?

Cuando pensamos en hacer un libro,

la primera decisión que tomamos fue decir

que lo hacíamos un poco sobre todo el contenido amplio

de la oración de "Rezando voy", niños o centrarnos en el Evangelio.

La primera opción fue: "No, vamos a centrarnos en el Evangelio".

Muchas veces lo esencial.

Lo primero es lo que forma parte de la liturgia de la Iglesia,

lo que cada domingo celebramos.

No vamos a confundir a los niños con muchas reflexiones

que al final parece que no se sabe qué es el Evangelio,

qué es la reflexión y qué es del autor.

No, ahí está el Evangelio.

Que después ellos puedan interpretarlo,

hablarlo con sus padres, con sus educadores,

con quien sea.

Sacándole todo el jugo que se pueda hacer.

Optamos por una fidelidad enorme.

No vamos a inventarnos...

Las escenas son las que son.

Lo único que hay que intentar es, siendo fieles en las escenas,

al mismo tiempo ser capaces de contarlas de tal manera

que, en lo accesorio, no necesite despertar preguntas, por ejemplo.

Si estás con la sal, la luz y el candil,

que se meten al celemín.

Cuéntalo de otra manera.

No necesitas hablar del candil y mucho menos del celemín,

que ya quién sabe lo que es.

Gente de campo, más mayor.

Una luz o una linterna que metes dentro de una caja.

Esto mismo aplicado a otras cosas.

Hay un momento en el que se habla, en la Anunciación,

uno de los textos que creo que es bonito.

"María estaba embarazadísima".

Cuando estuvimos revisando, el editor decía:

"Embarazadísima no se puede decir, porque una mujer está embarazada

o no está embarazada"...

Pero, en cambio, para un niño, decir embarazadísima,

estás diciendo que va muy avanzado el embarazo

y es como lo dirían.

Ese tipo de cosas.

Tener esa libertad para contar las cosas así,

al mismo tiempo siendo muy fieles al dato.

No inventándote el Evangelio, que el Evangelio está ahí.

Ha habido algo que reconozco que me sorprendió

cuando llegó este libro a mis manos.

Efectivamente, hay muchas biblias para niños.

Luego tienen distintos nombres, pero nos entendemos.

Es verdad que en esos textos suelen seleccionarse

los que se puedan acercar más o ser más cercanos para un niño.

Pero es que aquí está todo. Lo duro y lo menos duro.

Absolutamente todo. Es un reto también.

Sí, ha sido un reto muy bonito por otra parte.

Hablando con Cova, que es la ilustradora y es fantástica.

Cuando tres domingos seguidos tienes, porque así tocaban,

el pan de vida, el pan de vida, ¿cómo traduces esto?

Ese es el reto.

Decir que vamos a hablar del alimento y de la vida.

Lo que va más allá de la comida y lo que tenemos en la mesa.

Esa ha sido la opción.

No hay solo partes del Evangelio que son para los niños.

También hay un Viernes Santo.

Y hay que contarlo. Es la realidad.

Es lo que tiene.

Es contárselo sin medias tintas. Tampoco sin cargar las tintas.

Creo que un poco por ahí.

Jugamos mucho con la idea de la palabra y la imagen.

Te lo iba a decir. Háblanos un poco de las ilustraciones.

Son delicadas, con una forma de dibujar muy bonita.

Son de Cova Bayón.

Cova es una artista.

Ella lo cuenta siempre.

Es tímida y le cuesta decirlo en público.

Cuenta que ella dijo que sí a este proyecto

que, además, con una generosidad enorme.

Todo el proyecto está pensado...

No hay derechos de autor, de dibujo, de nada.

Los beneficios van para financiar "Rezando voy".

Pero dijo:

"He sido usuaria de 'Rezando voy niños' desde el primer día.

Lo he rezado con mis hijas".

En ese sentido, como que para ella el texto ha sido...

El punto de partida de intentar reflejar

lo que estaba viendo y al mismo tiempo acercarlo.

Cuando presentamos juntos el libro,

la palabra que ella usaba era acercar.

Acercar el Evangelio.

Hay cosas que ella preguntaba como punto de partida.

Decía: "¿Puedo meter niños en las escenas?".

Claro, habría niños rodeando a Jesús.

Cova no pinta los rasgos de las caras.

No hay ojos, no hay boca, no hay nariz.

Dice que las emociones las tiene que descubrir

el niño que lo está viendo.

A veces se le puede preguntar si está contento,

triste, cómo te lo imaginas, qué es lo que tiene.

Es un rasgo muy propio de ella que hace que los dibujos sean

al mismo tiempo muy disfrutables por los adultos,

te quedas maravillado, que dices: "Qué cosa tan bonita".

Y al mismo tiempo, muy llenos de detalles, de gestos,

de símbolos para los niños.

Hay infinidad de cosas. Es una verdadera artista.

Es como haber contado de dos maneras diferentes el Evangelio.

En ese sentido, ha habido una parte muy bonita.

Cuando yo le di los textos,

a partir de ese momento,

ella los dibujó.

Con una confianza enorme de decir:

"Venga, vamos sumando partes a esto".

Hay una compenetración muy buena. Es un libro muy maduro, ¿eh?

Un libro para niños pero muy maduro.

La espiritualidad de los niños siempre se puede crecer.

Todos en cualquier momento tenemos el reto

de seguir creciendo espiritualmente también.

Pero los niños nos llegan a sorprender en muchas ocasiones

con su madurez espiritual.

Quizá deberíamos estar un poquito más atentos.

Sí, la experiencia lo que nos está dando...

Estoy recibiendo muchos ecos de gente

que compra el libro para sus hijos, para sus nietos, para sobrinos,

pero mucha gente me ha dicho: "Me he enganchado yo a leerlo,

me lo voy a quedar y voy a regalarles otro".

Porque, en el fondo,

creo que el Evangelio al mismo tiempo es muy simple

en cuanto a que va a las verdades esenciales de la vida, de la persona,

entonces, acercarnos a él de una manera...

con ojos ávidos de ir a lo esencial,

a todos nos despierta por las cuestiones esenciales.

Pero también es verdad que los niños,

a veces no nos damos cuenta de que pueden ir mucho más allá,

de que hay que ser bueno y no hay que ser malo.

La realidad la pueden ver.

Y la generosidad, la entrega, el sacrificio,

el amor, la justicia, el perdón.

Todas esas cosas, inmediatamente, lo tienen en su horizonte

y son capaces de identificarlo, ¿no?

Hay que tratar a los niños como niños,

pero no como tontos. De verdad, ¿eh?

Desde luego,

ahí tenéis un grandísimo buen hacer en "Rezando voy"

y "Rezando voy niños", donde, por cierto,

sois muy prácticos.

¿Dónde puede tener la gente un ratito para rezar?

Vamos a darles unos podcast Para que puedan descargarse

y utilizar ese ratito.

¿Este libro cómo recomendáis vosotros, como autor, como editores,

cómo recomendáis usar este "Rezando vamos"?

Hay muchas formas posibles.

Si lo queremos vincular al "Rezando voy niños",

yo diría

primero leerlo con los niños y luego buscar en la aplicación,

en la aplicación de la parte infantil y poner la oración

que es más amplia.

Incluye música, canto, alguna reflexión.

Pero habiendo trabajado un poquito antes el Evangelio,

por lo menos, habiéndolo escuchado por primera vez.

A mí me encanta imaginar,

y de hecho alguien me ha comentado que está deseando que llegue

el 3 de diciembre, que es cuando empieza el ciclo,

para hacerlo más sistemáticamente.

Me gustaría imaginarme a los padres leyendo juntos el Evangelio

con sus hijos.

Y preguntándoles cómo entienden y contándoles.

Hablando de los dibujos y viendo.

Me parece que se puede utilizar en catequesis.

Con el mismo formato, ¿no?

Qué despierta el texto, escucharlo.

Adaptarlo a la vida. Qué tiene que ver.

Se pueden preparar preguntas.

Nosotros no hemos querido, lo pensamos mucho,

ofrecemos preguntas con cada Evangelio.

Pero no hemos querido condicionar.

Lo que hemos querido es decir no. El Evangelio está ahí.

Es lo básico y esencial.

A partir de ahí hay muchas cosas.

Es verdad que lo que sí hemos añadido, por ejemplo,

son introducciones a los tiempos litúrgicos.

Sí, por acentuar un poco.

Lo que es el Adviento, la Cuaresma, el tiempo ordinario, la Pascua.

Que puedan entenderlo.

Familiarizando con esas palabras,

que al final las oyes pero no terminan de saber

a qué corresponden o qué significado tienen.

Poder seguirlo así.

Lo que yo sí diría, la única recomendación que haría

es ir haciéndolo periódicamente.

Hay un Evangelio para cada domingo.

Es verdad que muchas veces hasta los adultos

te resultan poco... "Bueno, qué domingo es este.

¿Estamos en el tercero de Cuaresma, estamos en el cuarto?

¿Cuál es este?". 9 de abril.

Pues ahí está.

Cómo encontrarlo, cómo verlo.

Hemos creado una página web para que se pueda ir siguiendo,

y para que cualquier año, en cualquier momento,

si esto de tres años, dentro de seis, dentro de nueve o doce,

tú quieres mirar, ahí lo tienes.

A qué día corresponde este domingo, ¿no?

Ya saben. A partir del 3 de diciembre comienza el ciclo B.

Aquí tenemos este "Rezando vamos" para los más pequeños.

Para toda la familia, realmente, diría yo.

José María Rodríguez Olaizola, gracias.

Te esperamos muy prontito

porque me has comentado antes algún proyecto

que dentro de muy poco va a ser una realidad.

Así que invitado estás desde ya mismo.

Muchísimas gracias. Me encantará.

Gracias a ti por estar con nosotros.

Y nosotros así nos tenemos que despedir,

pero hoy lo vamos a hacer con música.

Está ya con nosotros Migueli,

que seguro que tiene propuestas interesantes que contarnos.

Nosotros nos encontramos la próxima semana.

El próximo domingo aquí, en "Últimas preguntas".

Adelante, Migueli.

Muchas gracias, guapa.

Aquí estamos, con música buena.

A ver si sabéis de quién son estas canciones.

(CANTA) "Porque Dios no es un Dios muerto,

y si pensáis que está muerto,

equivocados, equivocados, equivocados estáis".

O la de...

"No adoréis a nadie, a nadie más que a Él.

No adoréis a nadie, a nadie más que a Él".

Estáis todos cantando, que lo sé yo. Ya estáis todos cantándola.

O está de: "Dejó su cuerpo abierto de par en par

sobre una vertical y una horizontal.

Su cuerpo abierto de par en par

sobre una vertical y una horizontal".

O aquella de: "Creo, por eso a veces también dudo.

Por eso a veces también caigo contra las piedras del camino".

O aquella, ya vais a flipar con la de:

"Y tan cerca de mí.

Tan cerca de mí.

Que hasta lo puedo tocar.

Jesús aquí".

Todas estas canciones que son absolutamente de la humanidad,

pues son de Luis Alfredo Díaz.

Es un absoluto pionero, iniciador en toda la música espiritual.

También ha sido siempre un dinamizador.

Un gran animador.

Por supuesto, como cantante, como compositor,

ya veis qué cosa tan impresionante.

Y también como productor.

Está detrás de un montón de discos

de los que nos han alegrado la vida a todos.

Don Alfredo también es el organizador y el creador

del "David Multifestival"

que es, yo creo, la intuición más clara,

más abierta, más creativa, más bonita y más importante

de las últimas décadas en pastoral juvenil.

Él tiene ahora una serie de conciertos

que se llaman "De tripas corazón", donde habla con el público,

y podéis verlo en la redes sociales.

Es una cosa realmente interesante.

De ahí os traigo una de sus canciones históricas.

Se llama "Cegaré".

Y comparto, tengo abiertos los ojos, el corazón,

la casa, la gente, el país y la familia.

Por eso el vídeo empieza con su preciosa familia.

Os dejo con un grande. Luis Alfredo.

Venga, ánimo.

(Música)

Cegaré

las esquinas en verano.

Y amasaré el pan,

amasaré el pan

en mi casa, con mis manos.

Y habrá comer

para todos.

Las encinas

en otoño.

Y encenderé la lumbre,

encenderé la lumbre

en mi casa, con mis manos.

Y habrá calor para todos.

Ordeñaré las ovejas en invierno.

Y coceré la leche,

coceré la leche

en mi casa con mis manos.

Y habrá beber para todos.

Y cuando

venga la primavera,

mi lumbre será de todos,

mi hogaza será de todos.

Y cuando

venga

la primavera,

mi casa será de todos,

mi lumbre será de todos,

mi hogaza será de todos.

Caminante, cuando pases por mi puerta,

no preguntes, para y entra.

Que mi casa es

tu casa.

Caminante, cuando pases por mi casa,

no preguntes, para y entra.

Que mi casa es

tu casa.

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Últimas preguntas - Rezando vamos

19 nov 2017

Hoy hablamos del libro "Rezando vamos", para acompañar a los niños en la lectura del evangelio.

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