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Para todos los públicos Últimas preguntas - Un millón de hostias - ver ahora
Transcripción completa

para salir adelante. Y luego, se ve mucho, en la abuela,

(Música cabecera)

Hola, amigos, muy buenos días. Como siempre, un gusto

estar con todos ustedes aquí, en "Últimas preguntas".

Nos vamos al cine, ¿les apetece?

Vamos a ver juntos este tráiler, y después hablamos.

(Música)

"Señor, no soy digno de que entres en mi casa,

pero una palabra tuya bastará para sanarme".

El cuerpo de Cristo.

Guárdelo.

(Música)

(CANTA) "Has dejado de amarme,

sé que sientes dejarme,

yo lo comprendo.

Si de mí te cansaste,

y otro amor encontraste,

yo lo comprendo".

¡Vamos a almorzar ya!

(TV) -"A continuación, damos a conocer la respuesta de Maradona

al líder de la Revolución cubana:

'Fidel, si algo he aprendido contigo a lo largo de años

de sincera y hermosa amistad, es que la lealtad no tiene precio'".

-Tienen que caer muchos pedestales,

y que la coja una generación nueva,

y que haga así, meta el cuerpo,

y de verdad esto...

vaya para adelante.

(Música)

Esta es la película de la que queremos hablar,

"Un millón de hostias". Está con nosotros David Moncasi,

su creador, director, y quien ha hecho este trabajo sorprendente,

sin lugar a dudas, muy sorprendente. David, muy buenos días.

Buenos días, encantado de estar aquí.

Aquí, además, en tu casa, porque entre muchísimos trabajos

que ahora no nos daría tiempo, nos entretendríamos demasiado

en contar toda la trayectoria de David, pero ha trabajado en TVE,

por ejemplo en "Línea 900", o en "Comando Actualidad",

por citar solo algunos. Es tu casa. Exacto, estoy como en casa.

Nos alegramos muchísimo, David, y te felicito por esta película,

lo voy a hacer en plural, os felicito por esta película,

porque es también un proyecto familiar, ¿no?

Tenéis todos algo que ver en esta peli.

Exacto, muy bien lo has dicho, es un documental familiar,

porque es un proyecto familiar que surgió hace muchos años,

de forma casual, pasando por La Habana,

topé con un edificio inmenso, que ocupaba toda una manzana,

pregunté qué era, y me dijeron: "Un convento de clausura",

el único de Cuba.

Desde ese momento que supimos

que había un convento de clausura en Cuba,

hasta que lo hemos grabado y estrenado, han pasado siete años,

ha sido un largo proceso hasta ahora.

Pero tenía que ser en este momento, y de esta manera,

de eso también habla la película, ¿no?

Sí, sí, exacto.

Ha sido todo muy curioso,

porque cuando descubrimos el convento de clausura,

y que era el único de Cuba,

pensamos: "El único convento de clausura en la Cuba de Fidel".

Lo más sorprendente era saber que las monjas

fabricaban todas las obleas de la isla,

pensamos: "Eso hay que contarlo".

El proceso ha sido largo, porque las monjas estuvieron cuatro años

hasta que decidieron que podíamos entrar.

Qué paciencia también, la tuya.

No desestimar el proyecto, es decir: "Bueno, no se deciden...".

Perseveramos en familia, porque era muy curioso, les enviamos un mail,

un mail, las llamábamos...

Ellas nos dijeron que teníamos que tener paciencia,

que recibirían una señal. Ah.

Nada, pasaron cuatro años, fuimos de vacaciones, con Ana y con Bruno,

mi hijo que en ese momento estaba a punto de cumplir dos años,

de vacaciones a Cuba, pero dijimos: "Vamos a ver a las monjas,

a ver si han decidido que sí".

Fuimos con Bruno, conocieron a Bruno, al acabar la charla con ellas,

se llevaron al niño al claustro, Bruno desapareció durante media hora,

al regresar volvimos a España, y en España nos esperaba un mail

donde las monjas nos decían: "Pueden grabar el documental".

Bruno sacó todas sus... (RÍE)

Yo creo que él fue la señal. Fue la señal, fue la señal.

Así surge este "Un millón de hostias",

¿qué cuenta la película? La película, por cierto,

que todavía se va a estrenar, aunque se estrenó hace unos meses,

pero se va a presentar en distintas ciudades españolas,

digo esto para que estén un poquito atentos,

porque seguro que va a estar en muchos lugares,

la vamos a poder ver en pantalla grande,

pero también está en DVD ya, la podemos ver tranquilamente

en el salón de nuestra casa.

¿Qué cuenta "Un millón de hostias"? Había dos cosas que queríamos contar,

una era poner el foco en el único convento de clausura de Cuba,

y enseñar la vida en clausura de esas 13 monjas,

y luego, lo que nos parecía más importante era el recorrido

de ese millón de hostias, ese millón de obleas, que ellas fabrican,

y se distribuyen por los católicos cubanos, por toda la isla.

Entonces pensamos: "Vamos a hacer un retrato de Cuba

a través de esas obleas", y es lo que hemos hecho.

Tuvimos la suerte, además, de que en la parte final de la grabación,

se habló, y el papa Francisco viajó a Cuba,

y las monjas fabricaron las obleas para la misa del papa

en la plaza de la Revolución.

Todo eso, ahí teníamos un cierre perfecto,

pero básicamente, respondiendo a tu pregunta,

es una fotografía de Cuba en 2015, a través de unas obleas.

¿Cómo es esa historia que os...? ¿Cómo es esa Cuba, perdón,

que os habéis encontrado?

Empezáis el recorrido a través de esas obleas,

pero os encontráis con una situación social, económica y religiosa,

sorprendente en muchos casos, ¿no?

Todo extraordinariamente complejo. (RÍE)

Me parece que si García Márquez tuviera que inventar de nuevo

el realismo mágico, lo haría en Cuba, una mezcla de una sociedad comunista

con muchos tintes capitalistas de apertura que funcionan,

un país que el catolicismo lo ha tenido allí como...

guardadito en una urna, pero ves que la gente va a la iglesia,

y de hecho, nosotros nos hemos encontrado en ese documental,

especialmente en la iglesia donde hemos grabado la mayor parte,

que es uno de los barrios más humildes de La Habana,

el barrio de Los Sitios,

para la festividad de San Judas, la iglesia llena.

El padre Cuevas contaba que 3000 personas

pasaban por las diferentes misas que hay durante el día,

y gente que va a pedir al santo, San Judas, patrón de los imposibles,

le va a pedir visas para ir a Estados Unidos.

Hemos encontrado un país de contrastes con gente que lo pasa mal,

hemos visto gente con mucha fe, gente con ninguna,

hemos hecho el retrato curioso de una isla que está cambiando

a pasos agigantados, y luego hay un retrato del catolicismo en Cuba.

¿Cómo es ese catolicismo en el momento actual?

Pues...

Hay una efervescencia, nos ha parecido,

porque tras unos años de...

Yo no soy experto en esto, pero hemos visto desinterés,

o que por ejemplo, en el colegio no se...

Lo cuenta muy bien eso una de las monjas,

la monja cubana más joven, Liset, en la que hemos puesto foco,

ella dice: "Yo no me eduqué en el catolicismo, nunca nos hablaron

de quién era Jesús, de lo que era la Iglesia".

Ella lo descubrió poco a poco, por interés propio,

y nosotros ponemos foco en eso, porque cuando ella decide ser monja,

y se lo cuenta a sus padres, sus padres,

una de las dos historias protagonistas,

viven un verdadero shock.

"¿Cómo nuestra hija nos dice que quiere ser monja de clausura?

es nuestra única hija, no vamos a tener nietos...".

Cuenta la historia, el proceso de cómo vivieron la vocación

de su hija unos padres,

que no son católicos.

A nosotros eso nos parece un retrato de aceptación,

de descubrimiento por parte de la hija,

y de aceptación por parte de los padres, muy interesante.

Qué tremendo.

¿Dentro del convento...? Esa era la historia original,

el único convento de clausura en Cuba, 13 monjas...

Os metéis al convento, ¿qué os encontráis ahí?,

¿cómo son estas mujeres?

Mira, yo no había estado nunca en un convento de clausura,

y fue sorprendente para mí,

porque más allá de lo que te imaginas,

te imaginas la vida en silencio, la vocación, la espiritualidad...

Lo que veía era la felicidad en la mirada de las hermanas,

y cuando les hacía las entrevistas, era cómo explicaban sus vivencias,

con una sonrisa y con una alegría que a mí me dejaba...

Yo me llevé una grandísima sorpresa,

y te voy a poner dos ejemplos, si me permites.

Por supuesto.

Uno, el de la hermana más veterana del convento,

que entró en el convento antes del triunfo de la Revolución,

el convento es una isla dentro de una isla, y ella te cuenta...

Imagina, entró antes de que en Cuba estuviera Fidel Castro,

y sigue dentro cuando Fidel castro no está.

Las vivencias de esa hermana a mí...

Tiene una película por sí misma esta mujer, ¿eh?

Por supuesto, por supuesto.

Sobre todo, cuando cuenta... era de una buena familia, y cuenta:

"Mis padres tenían para mí unos planes, querían que me casara,

ya tenían elegido el novio, y yo decidí casarme con Dios".

Ella cuenta su proceso, su vida allí, de una forma,

que yo estaba sentado en la silla, en un momento de la entrevista,

no podía dejar de hacerle preguntas.

Y me llamó mucho la atención, una de las hermanas es española,

lleva 60 años de monja de clausura. ¡60 años!

30 en Salamanca... Ajá.

Y 30 en Cuba.

A través de ella contamos el proceso de elaboración de las hostias.

Yo no sé, no te he preguntado antes de venir al programa,

no sé si eres creyente, no sé en qué actitud ibas,

no sé si había otro tipo de motivaciones aparte de la curiosidad

por encontrarte un convento de clausura en Cuba, no lo sé.

¿A ti como persona, como David Moncasi,

has hecho un montón de cosas, ahora sigues haciendo otras

totalmente diferentes, qué te ha aportado esto?

Fíjate, yo iba con una mirada de documentalista, y ahí vi una historia

que me parecía: "Esto es curiosísimo, y hay que contarlo".

Pero fue cogiendo peso el punto de vista de la fe, el religioso,

porque lo que te comentaba antes, ver a las hermanas,

cómo esa opción de vida, que a mí en un primer momento me parecía...

Dejarlo todo y vivir en la clausura, me parecía alejado de mi día a día,

y luego, en un lugar para ellas mucho más alejado de todo, están en Cuba,

y prácticamente un convento de clausura en España es distinto,

es un país católico, pero en Cuba han vivido los años duros, en que...

Lo que tú decías: "Una isla en medio de una isla".

Claro. Ver su día a día, esa entrega total, esa decisión vital,

a mí, a nivel personal, me ha enriquecido muchísimo.

Aunque en el documental hemos intentado hacer un retrato social,

yo creo que eso pesa muchísimo, y es lo que creemos, modestamente,

que lo hemos conseguido porque muchos católicos,

cuando ven el documental,

hacen interpretaciones que yo ni me había planteado,

sobre todo, te lo digo, en la madre, en la vivencia de la madre,

que ve que su hija se convierte en monja de clausura.

Cómo esa mujer, no creyente, ha vivido todo el proceso,

hasta aceptarlo plenamente.

¿Estas mujeres? Claro, te has fijado mucho, nos lo decías,

en los aspectos sociales, que en la Cuba de la Revolución

y de todos estos años, han sido muy duros en cuanto al tema,

por ejemplo, material, económico.

Sabemos que hay restricciones, cartillas con las que las personas

pueden comprar los víveres básicos para vivir.

¿Estas monjas también, o...? Claro, harina, hace falta mucha

para hacer las formas de todo el país.

¿Cómo lo hacen? Ellas no me hablaron mucho,

ellas tienen también cartilla de abastecimiento,

como cualquier ciudadano cubano.

Ellas reciben una parte, pero vamos, es muy ínfima, lo que da el Estado

en la cartilla de abastecimiento, lo mostramos en el documental,

porque la historia principal es las obleas llegando al barrio,

uno de los más humildes, que te hemos dicho, vivimos con esa familia,

mostraron su cartilla de abastecimiento, cómo viven...

De hecho, el sueldo de una de ellas, Madeleine,

es el equivalente a 17 euros al mes, fíjate, por trabajar...

Dime tú cómo vives con 17 euros al mes,

cuando en estos momentos, coger un taxi en Cuba,

desde el centro de La Habana hasta el aeropuerto, son 25 euros.

Por eso se habla también, inventar, hay que inventar el día a día,

pero nosotros pretendíamos mostrar también el día a día

en un barrio humilde, y ver cómo la gente se las espabila

para salir adelante. Y luego, se ve mucho, en la abuela,

que es la que reparte las obleas,

porque las reparte entre ancianos que no pueden salir de casa.

¿Lleva la comunión a las casas ella? Exacto.

Nosotros tuvimos la posibilidad, pegándonos a ella, de mostrar

esas familias, esas viviendas, la vida de esa gente,

que recibe a María Antonia, cuando va a darles la comunión.

Hemos pretendido, sin juzgar, ofrecer un retrato, pero el retrato está ahí.

Retrato magnífico, que insisto, podemos ver en pantalla grande

todavía en cines que a través de la distribuidora se pueden ver,

en distintas ciudades, pero también a través del DVD,

que ha salido en estos días, y que está a disposición de todos.

David, te preguntaba antes qué te has traído de ese convento.

¿Y de Cuba?

¿Cómo es esa Cuba que has conocido

siguiendo la trayectoria de las formas?

Fíjate, lo que te decía antes, contrastes absolutos,

a mí me parece que lo vivimos más en 2015, cuando grabamos,

ahora ya hace un año y unos meses,

parecía que eso era imparable, porque sí que se notaba una efervescencia,

un optimismo, el restablecimiento de relaciones con Estados Unidos,

la visita del papa Francisco, parecía que eso cogía velocidad de crucero,

parece que ahora se ha parado, pero me parece que esos cambios

son imparables, ves cómo que...

Ves el Gobierno por un lado, pero ves sobre todo la gente joven,

la gente joven ya está en otra,

lo ves mucho en el uso de la tecnología,

ves que la gente joven, internet, Facebook, las redes sociales...

Ves que tienen acceso a información, y quieren tener todo eso,

y tienen todo el derecho del mundo, yo creo que eso va a empujar

a que esa corriente de cambios acabe llegando.

De hecho, me hace mucha gracia, porque cuando me preguntan esto,

pienso mucho en lo que me dijo el padre Cuevas, escolapio,

que nos abrió el barrio de Los Sitios, porque él había estado...

Ahora ya no está allí, está en Puerto Rico, pero había estado 20 años allí,

y él decía, yo creo que muy acertadamente:

"Los cambios son necesarios, e imparables, tienen que producirse,

y tienen que producirse un ritmo para que vayan bien,

ni muy lentos, ni muy rápidos".

Yo me quedo con las palabras del padre Cuevas,

que lo sabe muy bien, porque conoce muy bien la realidad cubana.

David Moncasi, te agradezco mucho que hayas estado con nosotros,

por supuesto, pero sobre todo, que hayas hecho ese retrato,

que hayas tenido la sensibilidad para ver esa historia en Cuba,

y que hayas tenido también la generosidad de compartirla

con todo el público que queramos acercarnos a esta película,

"Un millón de hostias". Muchísimas gracias, David.

Encantado de estar con vosotros, recordad que hay un DVD,

que la gente, si lo quiere ver... Sí.

Nosotros estamos encantados, para nosotros ha sido un viaje familiar,

y que se haya estrenado el documental, una alegría inmensa.

Después, además, ha llegado otra niña, ¿no?

Exacto. Una hija más... peque.

Ha llegado Candela con el estreno. (RÍE)

Un proyecto como decimos, familiar. David Moncasi, felicidades.

Gracias. Vamos a cambiar de historia,

nos vamos a Yepes, al centro AMAFI,

un centro de atención a personas con algún tipo de discapacidad,

en tiempo de Cuaresma, preparan la representación de la Pasión.

¿Quieren conocerlos? Allí que nos vamos.

Bienvenidos a AMAFI, muchísimas gracias por el interés demostrado

al querer visitarnos. AMAFI es una asociación sin ánimo de lucro,

con ya más de 35 años de andadura,

atiende a personas con discapacidad intelectual y a sus familias,

a través de los servicios que prestamos en nuestras instalaciones.

Trabajamos y luchamos por dar cumplimiento a nuestra misión,

lograr la felicidad de las personas con discapacidad intelectual,

y la de sus familias,

intentando convencer, sensibilizar a la sociedad,

para que les permita aportar su esfuerzo, demostrando capacidades,

y también que se les reconozcan sus derechos y su dignidad humana,

conseguir de esta manera la plena inclusión.

-"Tomad, comed, este es mi cuerpo".

-Nos han interrumpido en un ensayo de nuestra Pasión.

Surgió... Yo creo que fue la Providencia,

porque tampoco fue un objetivo en concreto,

pero a medida que lo fuimos elaborando, mis compañeros y yo,

fuimos con mucho afán de superar.

Objetivo principal, que conocieran a Jesús,

porque la gran mayoría de ellos no le conocían.

Otro objetivo era demostrar a los demás

que la discapacidad no tiene límites,

que ellos son capaces de realizar lo que se proponen,

es un sí a la vida, desde aquí, un sí a la vida con mayúscula.

-"Mientras todo el día me repiten:

'¿Dónde está tu dios?'".

-"La virgen María se hallaba en constante comunicación con Jesús,

sabía todo lo que sucedía, y sufría con él.

Estaba, como Jesús, en oración continua por sus verdugos".

-Para mí, Jesús es un hombre bueno,

se dejó matar por nosotros,

y nada,

es un personaje que a mí,

yo le empecé conociendo,

a raíz de canciones.

Empezamos en el primer año que la hicimos, y de la Biblia,

empecé yo a mirarla,

a partir de ahí, empecé un poco a conocer a Jesús, yo no le conocía,

no sabía quién era.

Para mí, representar el papel es muy complicado,

porque yo tengo...

la discapacidad que tengo...

-Explícale cuál.

-Yo nací bien,

lo que pasa que me dio una meningitis,

tengo un...

-Las secuelas que te quedaron. -Nada más...

De los pies, que tengo aparatos,

y la vista, tengo un 11 % de visión, lo demás, no lo tengo.

Y aparte, pues...

Eso, pero que no me impide hacer nada, yo, lo que me propongo,

lo consigo. A lo mejor hay gente que lo consigue en dos meses,

yo, a lo mejor, en cinco, o en seis.

-Yo hago de Herodes,

y para mí la representación es algo fantástico,

porque me ayuda a conocer mejor mi personaje,

y también a Jesús.

Lo que hizo Jesús por nosotros fue un gran sacrificio,

y cuando yo hago esta representación, me acuerdo de él,

y lo que tuvo que pasar, por todos los juicios,

y tuvo mucho valor en hacer frente a los que le acusaban,

a los que le maltrataban, a los que le pegaban...

Eso, para mí, es un gran impacto,

porque ahora sé lo que hizo Jesús por nosotros, y...

Es que no me salen las palabras,

porque lo que hizo fue un gran sacrificio.

Es difícil hacer de malo,

porque yo me tengo que inventar acusaciones contra Jesús,

tengo que mentir mucho, y para mí eso es muy difícil,

porque yo no estoy acostumbrado a decir tantas mentiras.

-Yo hago el de Pedro,

el de apóstol,

y el de Caifás, un sumo sacerdote,

yo también era un poquito traidor cuando negaba a Jesús.

(Música)

Estas han sido las historias que queríamos compartir con ustedes,

les agradecemos que hayan querido estar al otro lado de la televisión,

con nosotros, es un gusto, como siempre.

Les emplazamos hasta la semana que viene, si lo desean,

en "Últimas preguntas",

a través de La 2 y del Canal Internacional, de TVE.

Hasta entonces.

  • Un millón de hostias

Últimas preguntas - Un millón de hostias

26 mar 2017

El director de cine David Moncasi nos habla de su documental "Un millón de hostias" en el que se adentra en la realidad social y religiosa de Cuba a través del trabajo de unas religiosas de clausura que fabrican todas las formas del país.

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