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Para todos los públicos Últimas preguntas - Laicos en las parroquias - ver ahora
Transcripción completa

Muchas veces en pastoral juvenil, o incluso en catequesis,

(Música cabecera)

Hola, amigos, ¿qué tal?

Muy buenos días, bienvenidos una semana más

a "Últimas preguntas".

Vamos a hablar de un tema

que sí que tiene una presencia habitual en el programa,

pero hoy nos vamos a fijar especialmente en él,

se trata de la presencia de los laicos en la vida

de la Iglesia, y de un modo particular,

en la vida de las parroquias, en el ámbito, así, más cercano.

Para ello hemos invitado, tenemos muy reciente, por cierto,

la Jornada Apostolado Seglar,

y es que también desde Acción Católica,

que es con quienes hoy vamos a hablar,

pues han organizado una actividad muy interesante

para dentro de mes y medio más o menos, para finales de julio.

Está con nosotros su presidente, él es Antonio Muñoz, bienvenido.

Hola, muchas gracias.

Encantada de que estés con nosotros, Antonio,

para hablar de muchas cosas.

Como decimos, es una constante que está en el programa,

la presencia de los laicos en la vida de la Iglesia,

pero hoy vamos a fijarnos un poquito más

y vamos a desmenuzar un poquito más esa presencia para conocer cómo es.

Como decíamos, se ha celebrado recientemente

la Jornada Apostolado Seglar y para el mes de julio

habéis organizado desde Acción Católica

una peregrinación a Santiago de Compostela

en la que además se va a celebrar al final la Asamblea General

de Acción Católica, el encuentro de laicos de parroquia,

bueno, muchas cosas, ¿eh? Cuéntanos un poquito todo esto.

Queremos generar un espacio de encuentro

donde reflexionar juntos, ¿no?

Realmente una de las grandes cosas que queremos transmitir

es que necesitamos que el laicado dé un paso al frente

para que realmente desde las parroquias

seamos iglesias en salida, pero eso no es un tema

de Acción Católica, es un tema de toda la Iglesia

y que queremos compartir con todo el mundo.

Ojalá sea un momento de encuentro, de comunión, de reflexión

y de aunar lazos para que no hagamos cada uno,

digamos, la guerra por nuestra cuenta,

sino que podamos generar acciones y planes comunes

que den respuesta a esta necesidad que tiene la Iglesia hoy.

Entonces, cuando dices que está abierto a todo el mundo

realmente es así, en el sentido de que no hace falta decir:

"Sí, yo estoy...", no sé cómo expresarlo...

"Inscrito en Acción Católica, yo me apunté hace no sé cuántos años

a Acción Católica", no, es la propia presencia de los laicos

en la parroquia y como laicos podemos ir a este encuentro, ¿no?

Exactamente, queremos que vengan laicos de parroquia

porque realmente la Acción Católica lo que pretende es generar

una red que nos ayude a vivir la fe de una manera más profunda

y que luego nos empuje, nos impulse a dar testimonio en el mundo,

pero no puede anteponerse la pertenencia a algo

que es tan básico en la vida de cualquier cristiano.

Realmente la Acción Católica hay que visibilizarla

como lo que es Cáritas para la acción socio-caritativa de la Iglesia.

Es decir, puede haber otras realidades

que trabajen por los pobres, que animen a que las personas

tengamos en cuenta esa dimensión básica,

lo que es nuestra fe, por supuesto que la hay,

pero todo el mundo entiende que el instrumento que tiene la Iglesia

para que esta dimensión se viva en todas nuestras comunidades

es Cáritas.

Pues para la formación y para el envío del laicado

sería la Acción Católica.

No significa que todo el mundo tenga que ser de Acción Católica,

lo que queremos es que en cualquier parroquia encontremos un cauce

donde la persona pueda dar profundidad a su vida desde la fe.

Y desde ahí sentirse enviado a testimoniarla,

no de manera individual, sino también haciendo cosas juntos.

Entonces, es algo inherente a la vertebración básica de la parroquia

y también de la diócesis, ¿no?

Es un proceso, un camino,

en el que estáis totalmente embarcados porque, claro,

yo me imagino que de algún modo es también cambiar la mentalidad

y... transmitir esta idea de vocación al laicado,

al fin y al cabo, pero todo esto cuesta,

y llegar a todas las parroquias desde las más grandes

a las más pequeñas con este planteamiento

y que todos, comienzo por los propios laicos,

nos lo creamos, pues cuesta, ¿no? ¿Cómo lo estáis haciendo?

En primer lugar, hay que quitar prejuicios.

La Acción Católica tiene mucha historia

y una historia riquísima,

pero se trata de realmente ver las necesidades

que tiene la Iglesia hoy y si realmente se genera un proyecto

que responda a esas necesidades, pero un proyecto que sea para todos,

no para unos pocos.

Porque al final la Acción Católica no puede vivir para sí misma,

sino nace de la Iglesia para estar al servicio de la Iglesia.

Entonces, no puede anteponerse unas siglas

ni un cauce puramente organizativo o una pertenencia,

a esas necesidades básicas que tienen los laicos hoy.

Ahora, desde ahí es verdad que luego hay que organizarse

y hay que asociarse para que no... esto no se personalice

ni en párrocos ni en laicos concretos,

sino realmente lo que tiene que tomar fuerza

es un planteamiento diocesano, que la diócesis vele

por generar ese cauce formativo en sus parroquias,

que no se quede en una formación, digamos, para dentro,

sino que realmente salga. ¿Salga a qué? A evangelizar.

Es decir, que el laico dé ese paso al frente,

ha dado un testimonio en el mundo a través de la familia,

a través del trabajo, a través de la propia actividad

que genera en la parroquia que sea significativo

a las personas que están hoy con nosotros, ¿no?

Insistes mucho en el tema de la formación, Antonio.

Sí, pero siempre una formación para la vida,

no se trata de una formación para aprender muchas cosas,

sino se trata realmente de ir al fondo del dinamismo de la fe,

que realmente vayamos a lo más puramente vocacional

que tiene la fe cristiana.

Me explico, muchas veces cuando hablamos del laicado

nos quedamos en la palabra corresponsabilidad,

pero al final eso tiene un peligro, que parece como que nos vamos

a repartir una serie de tareas que tenemos que hacer

para ir desarrollándolas, ¿no?

Pero la corresponsabilidad en la misión de la Iglesia

se entiende desde un previo,

que es por nuestra propia condición bautismal,

todos estamos llamados a vivir la fe con plenitud.

En definitiva, a tratar de ser santos.

Entonces, eso hay que educarlo, y al final es entender

que Dios nos va haciendo continuamente llamadas,

pero que nuestro corazón tiene que abrirse

para dar una respuesta,

y eso nos impide estar cruzados de brazos.

Claro.

O sea, eso genera un dinamismo, eso genera una actividad,

eso genera una acción, pero una acción que tiene

que estar fundamentada en esa conciencia básica de la fe.

Entonces, se trata de que la formación

vaya a generar ese dinamismo en la persona.

Ponemos un ejemplo, ¿no?

¿Yo por qué soy catequista?

¿Porque sé que me vienen 20 niños ahora en septiembre

cuando empiece el curso y tenemos que buscar a gente

que con buena voluntad desarrolle esa actividad?

¿Porque soy padre y sé que mi niño va a catequesis

y el párroco me lo está pidiendo, pues yo lo hago?

¿O realmente lo hago porque el Señor me está llamando

a transmitir mi fe de una manera especial

prestando ese servicio?

O sea, la buena voluntad por supuesto que está,

las ganas de transmitir a Jesucristo también está,

pero el darle empaque, el darle profundidad,

eso no podemos ser ingenuos, eso hay que educarlo,

y en eso es cuando entra la formación.

Ahora bien, una formación que tiene que conjugar contenidos de fe,

que tenemos que presentarlos y que si no lo hacemos nosotros,

no lo va a hacer nadie.

Obviamente, en la familia cada vez se habla menos de Dios,

en los medios de comunicación apenas se habla de lo religioso...

Entonces, en las parroquias tenemos que garantizar

que esos contenidos se presenten a toda persona,

pero aunándolo para llevarlo a la vida,

es decir, con una metodología que ayude a que la persona

encuentre respuestas desde esos contenidos

y, fundamentalmente desde la palabra de Dios,

a la problemática que le va llegando.

Y desde ahí no quedárnoslo para adentro,

sino verlo como un tesoro que se lo quiero transmitir a otros.

Entonces, esta idea tan básica, tan bonita,

es la que queremos, no solo individualmente la Acción Católica,

sino diocesanamente, con más realidades

y, por supuesto, con nuestros obispos,

desarrollarla y que sea accesible a cualquier persona

de cualquier lugar de España.

Y para eso, Antonio, yo creo que es fundamental

que todos nos lo creamos, es decir, los obispos por supuesto,

me comentabas antes de comenzar el programa

de que hay muy buena sintonía y muy buena voluntad

de seguir en este proceso que realmente merece la pena.

Los párrocos,

pero los propios laicos también.

Ahora mismo personas que nos puedan estar viendo,

que puedan estar viendo este programa:

"¿Y yo, esto a mí que me atañe? ¿Esto a mí qué me implica?"

Bueno, seguro hay...

La riqueza dentro de la Iglesia es tan grande que da gusto

y hay personas que han descubierto claramente su vocación

y responden a ella, pero no nos engañemos,

muchos laicos la relación mayor que podemos tener

con nuestra parroquia es ir a misa los domingos

y participar en los sacramentos que necesitemos

en el momento concreto de nuestra vida, poco más.

Esa es una realidad de un laicado muy amplio.

Muchas veces las parroquias se organizan

en torno a grupos funcionales.

Tenemos el equipo de liturgia, el equipo de catequistas,

el equipo de Cáritas.

La propuesta que se hace desde este proyecto

es que se generen grupos donde lo básico es formarte,

pero formarte en lo troncal de la fe cristiana

con el dinamismo que hablábamos antes.

Y luego la persona,

desde esas llamadas que va recibiendo,

luego se irá situando e irá colaborando

en los diferentes ámbitos pastorales y misioneros

que se generen en la parroquia.

Pero que todo el mundo podamos encontrar ese grupo donde yo,

junto con otros laicos, recorro un camino de fe

y que no dependa de la función que desarrollo.

Muchas veces una persona si colabora con Cáritas,

a lo mejor recibe formación en ese equipo de Cáritas,

pero si sus circunstancias vitales le cambian

dentro de cinco o seis años, ¿qué le queda?

O sea, lo que es la formación, lo que es ese acompañamiento,

ese proceso formativo básico no puede depender de la tarea

que yo puntualmente desarrolle en mi parroquia,

sino que tiene que estar siempre presente

en la vida de la parroquia y accesible a la vida de la persona

porque nos nutre y porque lo necesitamos.

La persona que encuentra un grupo donde se siente acompañado,

donde comparte su fe, donde se sienta arropado

y donde se siente enviado, esa no lo quiere dejar nunca

porque realmente le da sentido a su vida.

Y al final se convierte en algo básico,

en algo fundamental para su vida de fe.

Recientemente se ha celebrado en Roma un encuentro,

un congreso internacional de Acción Católica

en el que has participado, además con una ponencia,

con una intervención.

Ahora nos cuentas, pero a propósito de lo que decías,

el párroco de todo el mundo iba a decir, el papa,

dijo y pidió expresamente que las parroquias

estén en situación de salida, que sean las propias parroquias,

eso que tantas veces ha dicho de la Iglesia universal,

bueno, pues esta iglesia particular, las parroquias,

la más pequeñita del lugar más pequeño,

que esté, que sea un hospital de campaña.

Y, claro, ahí el párroco solo no puede, ni debe.

No, ni debe.

Al final, aquí en España se ve,

el problema es que caminamos en un mundo donde la indiferencia

hacia lo religioso va ganando mucho terreno.

Como que la fe se invisibiliza, y eso pasa en la parroquia.

Los templos, lo que antes eran la parroquias

para un pueblo, para un barrio,

ahora mismo no es así, sino que podemos pasar de largo

y ni nos damos cuenta de que ahí existe una parroquia.

Pero, claro, en la parroquia tiene que haber vida,

pero para que haya vida, tiene que haber personas,

laicos y el párroco, que su fe la vivan con integridad

y con autenticidad.

En la medida en que nosotros generemos esa vida nueva

en nosotros mismos, haremos comunidades vivas

que serán más significativas en el entorno donde está.

Ahora, el papa lo dice claramente, la parroquia no se toca,

la parroquia no es una estructura caduca,

porque al final la parroquia es la Iglesia que se encarna

en un territorio concreto, pero la encarnación pasa

por que nosotros vivamos una fe encarnada.

Si nosotros no vivimos una fe significativa y llamativa

en nuestro quehacer ordinario, no generaremos ningún testimonio.

Entonces, eso es fundamental que el laico sea consciente de ello,

se forme y se eduque en ese dinamismo y que sea valiente

a la hora de transmitirlo, ¿no?

Y se puede hacer, y no es cuestión ni de muchos ni de pocos,

es cuestión de autenticidad y de ganas,

de realmente que sea la fe lo primero en mi vida

y desde la alegría que nos dice el papa,

como un tesoro que tengo que yo se lo quiero comunicar

porque no es para mí, sino para todos, ¿no?

Para todos, además, adultos, jóvenes, niños,

ya se hizo un proceso importante en el seno de la Acción Católica

de unificar, por supuesto con las características propias

de cada edad y con los intereses, las expectativas, lógicamente,

pero sí de unificar y de que vaya la familia al completo, vaya,

jóvenes, mayores y pequeños.

Una de las grandes realidades de unificar

el planteamiento formativo para los tres sectores

y generar ese cauce es, por ejemplo,

el que tú dices de que la familia pueda encontrar un espacio

para que íntegramente participen de lo mismo.

O sea, es muy bonito decirle a unos padres,

es que lo que tu niño está viviendo en la iniciación cristiana

en catequesis, te lo ofertamos a ti a nivel de adulto.

Y que la familia pueda verse en esa misma rueda, ¿no?

Y luego, por supuesto, con encuentros en común

y ligando un poquito lo que es la experiencia de la fe

vivida en la familia, con la experiencia

de la comunidad parroquial, que son complementarias

y se necesitan la una a otra.

Pero no solo eso, sino que es que realmente

tenemos que generar continuidad en los procesos,

y para generar esa continuidad necesitamos referentes.

Es decir, que los niños vean a jóvenes

que están participando de ese mismo proceso

que han empezado ellos, que los jóvenes vean esos adultos,

pero no solo eso, sino que encontremos acompañamiento

de manera natural, es decir, la persona que acompaña

a esos jóvenes y la persona que acompaña a esos niños

tiene en su parroquia a un grupo de adultos donde se está formando.

Entonces, lo que transmite

es una experiencia en primera persona.

Muchas veces en pastoral juvenil, o incluso en catequesis,

nos encontramos que los que acompañan son francotiradores y nos dicen:

"Es que lo que tienen mis niños me gustaría tenerlo yo

a nivel de adulto". Claro.

Entonces, tiene un potencial, una riqueza el generar ese cauce

para toda la vida donde niños, jóvenes y adultos

podamos estar integrados que es fundamental

y que es muy necesario en nuestra parroquia.

Y luego la complementariedad de lo que aportan

cada uno de esos sectores, es decir,

el niño tiene una manera de vivir su fe,

nos lo dice Jesucristo, ¿no? Claro.

Que ya quisiéramos los adultos muchas veces, es decir,

la apertura a la trascendencia, la manera natural

que tiene un niño de abrirse a Dios, muchas veces nosotros por mirar

las cosas de una manera más racional, la perdemos.

Cuando se genera un diálogo entre el niño y el adulto,

ganamos todos, o sea, ganan los niños,

pero también ganan los adultos, ¿no?

Los jóvenes, esas ganas de cambiar el mundo,

esa esperanza por ir hacia algo mejor...

Muchas veces cuando ya somos adultos nos convertimos en más conservadores

en que: "Bueno, yo sé lo que funciona,

yo ya sé lo que no funciona, vamos a tirar por aquí",

en ser más prácticos.

Pero nos falta esa alegría, ese desparpajo,

esas ganas de ayudar a otro, ese lanzarse un poco al vacío

que muchas veces tienen los jóvenes, ¿no?

Entonces, conjugar esas tres realidades

dentro de un mismo proceso,

lo que va a aportar siempre, siempre es riqueza.

¿Qué tal fue el encuentro en Roma, el congreso en Roma con el papa?

Pues fue precioso, la verdad que los que estuvimos allí

fuimos unos privilegiados de poder encontrarnos

con el Santo Padre y luego ver lo que el Santo padre quiere

a la Acción Católica. ¿Y qué quiere? ¿Qué os dijo?

(RÍEN)

Bueno, pues nos dijo, fundamentalmente habló de...

del carisma de la Acción Católica que al final es una cosa neutra

porque es puramente ser Iglesia y ser Iglesia diocesana.

Y lo decía así, ¿no?

"Es estar en las entrañas de la Iglesia,

entrañablemente en la Iglesia diocesana".

Cuando dijo entrañablemente a mí me encantó

porque por un lado está significando el amor

hacia lo que la Acción Católica es,

y por otro lado también la está situando

dentro del esqueleto básico de lo que es una iglesia diocesana.

Entonces, esa frase a mí me encantó,

pero luego la comparaba con los sacerdotes diocesanos.

Hay sacerdotes que pueden vivir su fe

enriqueciéndola desde un carisma concreto,

pero luego está el presbítero diocesano,

que cultivó su vocación en el seminario diocesano

y que ahora está sirviendo en la parroquia

o sirviendo a la diócesis.

Pues nosotros somos como los laicos diocesanos,

es decir, los laicos, que simplemente somos de la parroquia,

que somos de la diócesis, y desde ahí queremos desarrollar

los planes pastorales diocesanos, ¿para qué?

Pues para evangelizar.

El papá decía que hay cuatro características

que siempre tiene la Acción Católica, ¿no?

Que es cuidar la oración, cuidar la formación,

el sacrificio y la entrega de las personas para testimoniarla

y el tema de la misión.

Entonces, siempre la misión tiene que ser el objetivo fundamental

y que las otras tres siempre estén velando

para que sea para la misión.

El lema del encuentro era: "Con todos y para todos".

Es decir, con todos generando comunión,

pero para todos porque es para llegar a esos alejados

que de una manera u otra no han encontrado a Jesucristo

como algo fundamental en sus vidas.

Y nos terminaba diciendo:

"Hay que popularizar a la Acción Católica".

De manera de que no se pongan exámenes ni trabas

para que cualquier persona pueda participar

de esta oferta tan bonita que la Acción Católica le da

a todas las iglesias diocesanas y que luego esté también

en consonancia con la vida del pueblo.

Con la vida del pueblo, de lo que es el pueblo de Dios

que es la Iglesia, pero también con la vida del pueblo

que son nuestros contemporáneos, a los cuales tenemos

que transmitirles con positividad nuestra fe, ¿eh?

Pues, desde luego es un tema interesantísimo,

todavía no muy conocido,

a pesar de la larga historia de Acción Católica,

pero es verdad que tenemos que romper prejuicios,

como decíamos al comienzo, ¿verdad?

Y estar abiertos, ni más ni menos, que a responder a esa llamada,

a esa vocación, que como laicos tenemos.

Una de las formas de ponernos en camino es, por ejemplo,

participando en la peregrinación.

¿Estamos a tiempo de apuntarnos, Antonio?

Estamos a tiempo de apuntarnos, sí.

Queda todavía un mes y medio más o menos,

así que no hace falta tener, lo digo así entre comillas,

carnet de Acción Católica,

podemos ir todos los laicos que queramos.

Cualquier laico de parroquia está invitado a participar

en la peregrinación y también a participar en el encuentro.

En el encuentro la temática fundamental

es de lo que hemos hablado hoy, cómo construir parroquias en salida

y qué papel tiene que tener el laico para esa construcción

de las parroquias en salida.

Entonces, no es un tema interno,

es un tema de cuantas más personas quieran aportar

desde su propia realidad para tratar de ver cómo entre todos

podemos hacer realidad ese sueño que el papa nos está animando

a que se realice, pues bienvenido sea, ¿no?

Pues yo te agradezco muchísimo, Antonio Muñoz,

presidente de Acción Católica, que hayas estado con nosotros,

que nos lo hayas contado y ya te dejamos

para que sigas preparando este encuentro,

que es mucho todavía lo que queda

y muchos frutos que tiene que seguir dando.

Gracias, Antonio. Muchas gracias, de verdad.

Nosotros vamos a continuar y durante unos minutos

nos vamos a ir hasta la República centroafricana.

Una vez más ha sido foco de atención informativa

las últimas semanas por los acontecimientos

que han ocurrido y en los que además, en este caso,

un obispo español, Monseñor Aguirre, ha sido protagonista.

Nosotros hace unos meses tuvimos ocasión

de entrevistar a un imán y a un cardenal

que son además llamados los mellizos de Dios, ¿por qué?

Pues porque están trabajando juntos a una por la paz.

Vamos a escuchar o vamos a ver un fragmento de esa entrevista.

Estamos muy preocupados por lo que está ocurriendo

en las provincias lejos de la capital.

Tenemos todavía ciertos... bastantes rebeldes

que están utilizando las armas como fuerza de poder

y, sobre todo, están tomando a poblaciones enteras

como prisioneros.

Por eso nosotros continuamos a trabajar y a interceder

para que la población civil esté protegida,

sobre todo por los Cascos Azules.

A veces se ha presentado el conflicto en el país,

en la República centroafricana, como un conflicto religioso,

¿ustedes están de acuerdo, imán?

Los que dicen que esto es un conflicto religioso

es gente que no viene de Centroáfrica.

Cuando la rebelión Seleka comenzó el 80% eran musulmanes

y el 20% cristianos en la rebelión Seleka.

No hay un problema religioso,

incluso los Anti-balaka también hay cristianos

y hay musulmanes.

Yo siempre he dicho que los Selekas no son musulmanes,

no son verdaderos musulmanes, llevan muchos amuletos,

eso está prohibido por la fe musulmana.

Y el cardenal decía a los Anti-balaka,

"Vosotros no sois cristianos porque lleváis amuletos

y eso también la religión católica lo prohíbe".

Ha sido la prensa internacional la que ha presentado a los Selekas

como musulmanes y a los Anti-balaka como cristianos,

pero eso no es verdad.

¿Cómo está viviendo o cómo afecta este conflicto interno en el país?

¿Cómo afecta a la población, cómo lo vive la población?

La población después de las elecciones de este año 2016,

elecciones democráticas, se esperaba un cambio.

Hemos visto cómo desde la capital se enviaban gobernadores,

militares, gendarmes, a las provincias lejanas,

pero esto no ha sido nada más que una fachada,

los verdaderos jefes de las zonas son los guerrilleros,

los señores de la guerra que tienen derecho

sobre la vida y la muerte de las personas

y la administración del Gobierno no es más que una fachada.

Estos señores de la guerra continúan a explotar el oro,

los diamantes, la madera, de una manera ilegal

y para su propio provecho.

Y mientras tanto la población continúa a sufrir,

una población a la cual se le pone cada día más impuestos

y continúan sufriendo.

Como nos comentaba el imán, no se trata de, efectivamente,

de un conflicto religioso,

está provocado por muchas otras causas,

pero sí que la religión, las religiones,

pueden hacer mucho, y de hecho ustedes lo están haciendo,

para favorecer la paz.

El hecho de trabajar por la paz

es parte integrante de nuestra vocación.

Dios es paz y cuando la paz está amenazada,

los religiosos que creen en Dios tienen que ponerse juntos a trabajar.

Y nos tenemos que despedir.

Si ustedes lo desean, la próxima semana

nos encontramos aquí de nuevo en "Últimas preguntas".

Les agradecemos muchísimo el tiempo que nos han dedicado

y ya saben cuándo es la cita y dónde,

en La 2 y en el Canal Internacional de TVE.

Hasta el próximo domingo.

(Música)

  • Laicos en las parroquias

Últimas preguntas - Laicos en las parroquias

11 jun 2017

Esta semana hablamos de la presencia de los laicos en las parroquias con Antonio Muñoz, presidente de Acción Católica.

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